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Feminicidio: Desafíos y Justicia

Este documento analiza el problema del feminicidio en el Perú, incluyendo el aumento de casos, las leyes existentes y sus deficiencias, y la necesidad de un esfuerzo conjunto de toda la sociedad para combatir este problema.

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Feminicidio: Desafíos y Justicia

Este documento analiza el problema del feminicidio en el Perú, incluyendo el aumento de casos, las leyes existentes y sus deficiencias, y la necesidad de un esfuerzo conjunto de toda la sociedad para combatir este problema.

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Título: Feminicidio: Impunidad o Justicia

Autora: Jeilly Llisela Moreto Zurita

Desde hace algún tiempo en nuestro país, se le está dando relevancia a un tema preocupante y
primordial que requiere de rápida acción, nos referimos al delito popularizado como
feminicidio. Se le denomina así al asesinato perpetrado por un hombre hacia una mujer por su
condición de género. Su término fue acuñado por primera vez en 1970 por Diana Russell, esta
expresión surgió como alternativa al término neutro de “homicidio” con el fin político de
reconocer y visibilizar la discriminación, la desigualdad y la violencia sistemática contra la
mujer que, en su forma más extrema, culmina en la muerte.

En Perú la violencia contra la mujer va en aumento. En 2014 ocupó el segundo lugar en


feminicidios en América Latina según un informe de la Cepal. En el 2012, según el Ministerio
de la Mujer, se registraron 174 casos de feminicidio o tentativa de feminicidio, el 2015 la cifra
aumentó a 293 casos y en el 2016 la cifra a mitad del año ascendía a 172, a esta fecha se
calcula que todos los días hay cerca de 16 violaciones y una mujer es golpeada o asesinada por
su pareja.
Una manera de contribuir a la no violencia contra la mujer, es la ley 30364 ‘’Ley para
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo
familiar’’. Donde las mujeres están como sujetos de protección de la ley. Asimismo, en la ley
30506 en el Artículo 108-B, nos dice que el feminicidio será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de quince años el que mata a una mujer por su condición de tal, luego en el
2018 se modifica tal artículo y se aumenta una pena no menor a 20 años de prisión.

Entonces, si existen tales leyes que protegen la integridad de la mujer, nos preguntamos ¿Por
qué esta cifra va en aumento?, ¿Por qué hay tantos casos de impunidad?, ¿Qué hace falta para
disminuir este mal que tanto daño hace a la Sociedad? Y, ¿Qué estamos haciendo desde
nuestra individualidad para contribuir en la lucha contra el feminicidio?

El presente artículo tiene como finalidad formular una opinión crítica acerca del feminicidio,
de tal manera que permita sensibilizar al lector sobre este problema psicosocial, conservando
la idea que todos somos parte del problema y por tanto debemos trabajar de manera integrada
en la lucha contra este problema.

Los feminicidios son el resultado de una sociedad machista y la evidencia más vil de que el
ser humano lejos de haber evolucionado, se encuentra en un proceso de involución, ubicando a
nuestra especie como la principal depredadora no sólo de otras sino también de la suya.

Según el Código Penal, el feminicidio es el asesinato de las mujeres perpetrado por los
hombres por el solo hecho de ser mujeres. Las cifras demuestran que la mayor cantidad de
casos de feminicidio se dan en el seno familiar y quienes perpetúan dicho crimen son las
parejas de las víctimas. El proceso que por lo general el agresor usa para llegar a perpetuar
este crimen es ya conocido por todos o casi la mayoría, inclusive por la misma víctima. Todo
empieza con los celos, el afán de tener el control absoluto de su víctima, golpes, las amenazas
de muerte si esta no hace la voluntad del victimario, y finalmente el cumplimiento de tales
amenazas.
En un inicio el crimen de muerte hacia las mujeres por su condición de género era
considerado como un homicidio cualquiera, con el paso del tiempo se acuñó el término «
Feminicidio» con el propósito de establecer leyes más específicas que sancionen dicho crimen,
y de este modo poder «disminuir o erradicar» esta problemática, y así se van modificando
leyes buscando cumplir dicho propósito, a esto se suman organismos como Centros de
Emergencia Mujer (CEM), el Programa Nacional Contra la Violencia-PNVC. Pero, ¿Qué
tanto han aportado dichas medidas tomadas por el estado? . A partir de un seguimiento de
medios de comunicación, se ha logrado contabilizar 26 casos de feminicidios en el Perú en
tan solo dos meses, enero y febrero del presente año, señalamos que además de estos hay
muchos casos que no son denunciados y mucho menos conocidos por los medios de
comunicación, todo esto es el reflejo de que las acciones realizadas son mínimas teniendo en
cuenta la magnitud del problema. A nuestra opinión, las cifras son lo menos relevantes, porque
basta con una vida que se pierda producto de este macabro crimen, representa una pérdida
irreparable en el proceso de desarrollo de un país soberano, en el que los derechos de las
personas están por encima de cualquier poder político, económico, social y cultural, o de
cualquier otra índole.

Como hemos visto hay muchas medidas que el estado ha puesto en marcha, pero no son lo
suficiente eficaces, sino al contrario, el índice de feminicidio va en aumento y por si fuera
poco existen casos que ni siquiera se han llegado a denunciar, otros casos en los que aún se
lucha por justicia o que simplemente han quedado impunes. ¿Qué hace falta o que acciones
debemos tomar? haces falta tú y hago falta yo, hacemos falta todos. En el lugar dónde te
encuentres, y desde el puesto que ocupes, siempre hay algo por hacer, y si nos unimos todos
marcará la diferencia. No podemos ser indolentes frente a esta problemática, son nuestras
mujeres la fuente de vida de nuestra especie, son nuestras mujeres el soporte de nuestra
sociedad y familia, son nuestras mujeres a las que estamos matando con nuestra indiferencia,
con nuestro egoísmo y con nuestra pasividad, cuando lo que se necesita es gente activa que
luche por los derechos y la integridad de sí mismo y la de los suyos, actuando fehacientemente
contra este cáncer llamado «Feminicidio» que se ha impregnado en nuestras mujeres y se ha
propagado por todo nuestra sociedad.

El término “Feminicidio” fue usado por primera vez en ingles por Diana Russell en 1976. Lo
hizo en Bruselas, ante el tribunal sobre crímenes contra las mujeres, para denunciar algún tipo
de muertes que se diferenciaban por el sexo de la persona. Ella denomino feminicidio al
“asesinato de mujeres solo por el hecho de ser mujeres”. En 1992, Jill Radford y Diana Russell,
mencionaron que el feminicidio está en el extremo final del “continuum del terror de las
mujeres. Reconocieron que después de reiteradas situaciones de violencia que se manifiesta en
todas las culturas por medio de abusos psicológicos, físicos y sexuales, muchas veces se
desencadena la figura del feminicidio como el punto final extremo de todos los abusos
(Ministerio de la mujer y Poblaciones vulnerables, 2012:22-23).

Una de las manifestaciones más graves del machismo es el feminicidio, el cual, según Johny E.
Castillo Aparicio, como se citó en (Souto 2012:68) la violencia de género es la máxima
manifestación de desigualdad entre ellas y los hombres. Esta vulnera abiertamente los
derechos fundamentales de las mujeres a la vida y a la integridad física y psíquica y supone la
obligación por parte del gobierno y de los poderes públicos de aplicar medidas que hagan que
los derechos jurídicamente reconocidos se vuelvan reales efectivos, asegurando a las mujeres
el pleno ejercicio de su ciudadanía.

Gálvez Villegas, Tomás y Ricardo Rojas León (2011) En el Perú, el año 2011, se dio la
modificación del artículo 107 de la Ley N° 28819 del Código Penal, por primera vez incorporó
el delito de feminicidio en su contexto íntimo, el cual se restringe a los supuestos del delito de
parricidio. Luego, el año 2013, con el propósito de prevenir, sancionar y erradicar el
feminicidio, mediante Ley N° 30068, se modificó del Código Penal y el Código de Ejecución
Penal, incorporándose el artículo 108-B en el Código Penal el feminicidio, definiéndolo como
el homicidio de una mujer por su condición de género, es decir, por el hecho de ser mujer, en
el contexto de violencia familiar, coacción o acoso sexual, abuso de poder y discriminación, y
penas mayores en circunstancias agravantes, hasta la cadena perpetua.

En noviembre 2015 se aprueba la Ley Nº 30364, Ley para prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar y en julio 2016 se aprueba el
Decreto Supremo N.º 009-2016-MIMP, que contiene su Reglamento. En setiembre 2018, se
emite Decreto Legislativo Nº 1386 que modifica artículos de la Ley 30364, con el objetivo de
fortalecer la prevención, erradicación y sanción de toda forma de violencia contra las mujeres
y contra los integrantes del grupo familiar, mejorando los mecanismos de atención, prevención
y protección de las víctimas, especialmente el marco que regula las medidas de protección. Lo
cual nos da una ligera idea de que en el Perú se ha dado pasos importantes en materia de
políticas para erradicar la violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar.

El articulo 2´, inciso 1, de la Constitución Política del Perú, declara que toda persona tiene
“derecho a la vida”, a escala global, la protección se establece en: 1) La declaración Universal
de los Derechos Humanos (artículo 3.)2), El pacto internacional de los Derechos Políticos y
Civiles (artículo 6.)3.) La convivencia Europea de los Derechos Humanos (artículo 2, primer
párrafo), sostiene que el derecho fundamental que tiene toda persona a la vida es indiscutible e
incuestionable, con dependencia de su status pre o post natal, de su capacidad o incapacidad
de vida, o la mayor o menor calidad de esta. Lo que tiene todo ser humano desde su
concepción hasta su muerte, así no haya adquirido la calidad de persona o se encuentre todavía
en el vientre materno. A escala regional, se establece la Convención Americana de Derechos
Humanos (Pacto de San José, artículo 4, primer párrafo). El derecho penal contempla la vida
como un fenómeno bio-psicosocial inseparablemente unido y de carácter dinámico. Se
complementa “por ser un proceso dinámico, no es posible de afirmar la existencia de un punto
exacto en el que comience la vida humana. Además: su valoración es uniforme e igual,
independiente de la valoración social que se haga de su titular, o de la distinción de la
capacidad física o mental. La vida es un conjunto de funciones biológicas y psicológicas
propias de la persona natural. No obstante no se reduce a una realidad naturalista bio-
fisiológica, si no que aquella solo conforma su sustrato natural y es complementada con
criterios valorativos como la dignidad humana. Se le considera una forma especial de vivir, es
decir, de vivir adecuadamente en condiciones dignas, entender a las personas como un ser
único e irrepetible, dotado de capacidad de sensibilidad y capaz de orientarse conforme a
valores.

El crimen perpetuado por hombres hacia mujeres por su condición de género se le considera
feminicidio, esto nace en respuesta a la necesidad de ponerle fin a dicha problemática que cada
vez se incrementa. Casi a diario nos enteramos por los medios de comunicación de casos de
feminicidio, pero esto no deja de ser una noticia más, pues al parecer, al mismo ritmo que
aumentan los delitos de este tipo, también aumenta la indolencia de una sociedad adormecida
por la indiferencia. A esto se suma los múltiples casos que no son denunciados o peor aún,
muchos casos denunciados quedan impunes, por razones aberrantes como lo es la corrupción
o la ineficiencia de quienes administran la justicia, la misma que le es esquiva principalmente
a personas de escasos recursos y bajo nivel educativo.

Hoy en día se habla de equidad de género y empoderamiento de la mujer, del derecho a la vida
como un derecho fundamental de toda persona, y esto amparado por nuestra constitución, sin
embargo, culturalmente el machismo parece tener más poder que cualquier norma, pues la
realidad nos muestra que el machismo es una de las principales causas de la violencia contra la
mujer, la cual conlleva al feminicidio como la máxima manifestación de violencia hacia las
mujeres.

Existen leyes específicas que castigan el feminicidio, existen instituciones gubernamentales


que protegen a la población vulnerable, sin embargo, obviamos que este es un problema
psicosocial, por ende es importante actuar desde nuestros hogares con una crianza en la que
prime la equidad de género, en el ámbito educativo promover una educación en valores y en
el ámbito social luchar siempre por la justicia y la igualdad, finalmente, el gobierno debe
crear las condiciones necesarias para la conservación de la integridad de la mujer, siendo esta
tarea una responsabilidad principal del estado, considerando la vida y la integridad derechos
fundamentales que la constitución ampara.

BIBLIOGRAFIA
Souto Galván, Clara. Principio de igualdad y transversalidad de género: Madrid: Editorial
Dykynson. (2012).
Galvez Villegas, Tomás y Ricardo rojas león -2011, Derecho penal parte especial. Tomo I.
Lima: Jurista Editores.
Código Penal. Tomo I. Lima: Idemsa.
LINKOGRAFIA
https://www.academia.edu/36944757/CAP%C3%8DTULO_III_AN%C3%81LISIS_DOCTRINAL_DEL_FEM
INICIDIO?auto=download

(https://elcomercio.pe/peru/feminicidios-peru-2019-feminicidio-noticia-604869)
Feminicidios en el Perú (enero y febrero)
Fuente: El Comercio; La República; Perú.

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