Temas Sociales, número 39, 2016, pp.
61-80, ISSN 0040-2915
COMPORTAMIENTO ELECTORAL:
METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE
INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA
ELECTORAL BEHAVIOR:
METHODOLOGIES AND AGENDAS
FOR RESEARCH IN BOLIVIA
Rubén A. Pinto López1
Fecha de recepción: septiembre de 2016
Fecha de aceptación: octubre de 2016
Resumen
El propósito de este ensayo es reflexionar sobre la relación entre los grupos sociales
y el comportamiento electoral en el marco de la comprensión de los procesos so-
ciopolíticos del país. Se hace énfasis en la identificación de los aportes teóricos del
comportamiento electoral y los alcances de algunas investigaciones en Bolivia. En
muchos casos las líneas explicativas se caracterizan por ser altamente descriptivas
y hacen énfasis en relatar “lo que ha pasado” a partir de datos oficiales electorales,
en otros casos se opta por un análisis explicativo del comportamiento electoral
que pretende comprender los resultados electorales a partir del ¿por qué pasó lo
que pasó? Es conocido que los estudios del comportamiento electoral aparecen en
Bolivia con fuerza en los años ochenta, caracterizados por la geografía electoral,
mostrando resultados e interpretaciones generalizadas. Una veta poco estudiada
es la manifestación del voto en grupos sociales con diferentes características so-
ciales. Entonces, es necesario reflexionar el valor de las metodologías empleadas,
realizar estudios de carácter desagregado del comportamiento electoral y emplear
metodologías cuantitativas y cualitativas en contextos que sobrepasen el voto-in-
1 Licenciado en Sociología, boliviano. Desarrolló estudios de post grado en Desarrollo
Humano y en Docencia Universitaria. Fue servidor público en diferentes instancias en-
cargadas de políticas sociales con énfasis en Juventud. Actualmente se desempeña como
Consultor para el Ministerio de Justicia-Viceministerio de Igualdad de Oportunidades y
Agencias de Cooperación en temas de Derechos y Desarrollo. rubenal_83@[Link]
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dividuo y que las agrupe en comunidades indígenas originarias, clases sociales,
organizaciones, mediante el uso de diferentes variables determinantes del voto,
comparando diacrónica o sincrónicamente diferentes elecciones.
Palabras clave: enfoques - metodologías - comportamiento electoral - clase social
- identificación subjetiva
Abstract
The purpose of this essay is to reflect on the relationship between social groups
and electoral behavior in the context of understanding the socio-political processes
in the country. Emphasis is placed on identifying the theoretical contributions
of electoral behavior and scope of some research in Bolivia. In many cases the
explanatory lines are characterized by highly descriptive and emphasize tell “what
happened” from official electoral data, in other cases by an explanatory analysis
of electoral behavior that seeks to understand the election results from one opts
of why it happened what happened? It is known that studies of voting behavior
in Bolivia appear strongly in the eighties, characterized by electoral geography,
showing results and generalized interpretations. A vein understudied is the ma-
nifestation of the vote in social groups with different social characteristics. Then,
it is necessary to reflect the value of the methodologies used, studies unbundled
basis of electoral behavior and use quantitative and qualitative methodologies in
contexts that exceed the vote-individual and group them in original indigenous
communities, social classes, organizations, by use of different variables determi-
ning voting, comparing diachronic or synchronously different choices.
Keywords: approaches - methodologies - electoral behavior - social class -
subjective identification
1. Aportes teóricos dinámicos del comportamiento electoral
En esta sección se presentan los modelos de análisis teórico-metodológicos
del comportamiento electoral, se identifican sintéticamente diferentes enfo-
ques y categorías de análisis planteadas para una realidad compleja. Pese a no
haber consenso respecto a un modelo general de análisis del comportamiento
electoral, las categorías analíticas corresponden a abstracciones y, por tanto,
cuentan con determinadas limitaciones.
COMPORTAMIENTO ELECTORAL: METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA 63
El tema electoral, como modalidad básica del comportamiento político, es
estudiado desde diferentes disciplinas: la psicología, la geografía, la carto-
grafía, la historia, la antropología política, la ciencia política, la estadística,
la ciencia social, entre otros. Esta diversidad de disciplinas trajo consigo
múltiples enfoques y modos de abordar el comportamiento electoral y creó
las bases para formar un programa de investigación complejo.
Al menos dentro de América Latina, las teorías que se construyen sobre el
comportamiento de los individuos y grupos en elecciones se caracterizan por
ser teorías poco totalizadoras. Dentro de esta problemática no parece existir
una diferencia teórica entre la sociología y las demás ciencias que la abordan,
principalmente la ciencia política, puesto que no parecen circunscribirse en
una teoría sobre el desenvolvimiento de la sociedad y los actores.
Los ejes centrales que guían los estudios de las preferencias electorales de
individuos y grupos en comicios electorales inician sobre la base de las si-
guientes preguntas: ¿qué personas votan en las elecciones?, ¿cómo se inclinan
hacia determinados partidos políticos?, ¿por qué votan por algunos partidos
políticos?, ¿cuáles son los factores que permiten acercarnos a fuerzas políti-
cas?, ¿qué significado tienen los resultados?, etc.
La sociología política permitió observar el “perfil social que tiene la política”.
En ese marco, se entendió que todos los conflictos políticos son un reflejo
de extensas y continuas divisiones sociales y económicas de un país. Todos
estos aspectos traen consigo uno de los actos recurrentes y fundamentales de
la democracia: el voto. Entonces, el acto de votar de los individuos llega a
ser producto de decisiones mediadas y se relaciona con diferentes variables.
Por consiguiente, existen dos corrientes para entender el comportamiento elec-
toral de los individuos y los grupos sociales: el enfoque de carácter estructural,
que emplea variables de carácter geográfico (agregado), y el enfoque desde
el actor (desagregado), que emplea un conjunto de variables desagregadas,
con énfasis en el elector, como son la educación, la ocupación, los ingresos,
la edad, el sexo, la religión, etc.
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1.1. Enfoque de carácter estructural (agregado)
Este enfoque está relacionado con estudios realizados en Francia, que centran
su atención en estudiar la formación del voto desde un nivel colectivo. Dicho
de otro modo, aborda el problema de estudio de manera general y agregada
utilizando a la geografía electoral como herramienta principal de estudio.
En Bolivia se aplicó la geografía electoral en diferentes investigaciones.
Los resultados permitieron identificar zonas de afianzamiento y zonas de
debilitamiento del voto, fenómeno explicado a través de variables globales
como los índices de analfabetismo, el índice de desarrollo humano, historia
partidaria, historia regional, pobreza urbana, desarrollo regional, entre otros.
Bajo estos elementos se fijan líneas geográficas del comportamiento electoral,
en donde departamentos, provincias, municipios y circunscripciones llegan a
tener acercamientos hacia determinados partidos políticos y, además, permite
observar una evolución geográfica del voto a lo largo del tiempo.
Estas generalizaciones permiten establecer tradiciones en el electorado a través
del estudio de la mayor cantidad de procesos electorales. En consecuencia,
dentro de esta línea explicativa dos aspectos resultan centrales: la Demarca-
ción Geo-electoral y las Variables que buscan localizar cuáles son las zonas
de debilidad y afianzamiento electoral.
1.2. Enfoque desde el actor (desagregado)
La perspectiva que privilegia la dinámica del actor busca explicar, en situacio-
nes temporal y espacialmente delimitadas, como el caso de una elección, los
factores explicativos que motivan y orientan al elector por una u otra opción
partidaria. Es importante considerar que esta línea teórica toma en cuenta a
factores partidistas, actitudinales, sociales, económicos, etc., y se caracteriza
por constituir teorías sustantivas, ya que poseen un nivel menor de abstracción
y un nutrido nivel de especificidad (Sautu et al., 2005).
Desagregando las diferentes vetas de comprensión del comportamiento electo-
ral se encuentran cuatro dimensiones de explicación o modelos interpretativos:
elector racional, comunicación electoral, actitudes políticas y características
sociales y económicas.
COMPORTAMIENTO ELECTORAL: METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA 65
1.2.1. Elector racional. El voto como costo/beneficio
En el marco de la comprensión del elector racional, se asegura que el elector
busca en el voto los costos y los beneficios que le producirían si votase por
un candidato; es decir, si los beneficios superan a los costos, él vota, si no, se
abstiene. Para esta visión deductivista del voto, el votante opta por la opción
que satisface sus objetivos, ya que maximiza su bienestar individual. Por ello
el cálculo y el razonamiento de la situación son características de esta perspec-
tiva, que relaciona voto con cálculo económico. Bajo esta línea explicativa,
los individuos que participan en las elecciones consideran al acto de votar en
términos de costo y beneficio: ¿qué es lo que gano si voto?, ¿qué es lo que
gano si no voto? (Barry, 1970).
Entre algunas variables que permiten conocer esta dimensión resaltan las
siguientes: la percepción que posee el elector de la situación del país, la
capacidad de gobierno del partido elegido, el nivel de ingresos, entre otros.
1.2.2. Comunicación electoral
La importancia que asumen los medios de comunicación en los procesos
electorales y la elección por un partido político cobra vital importancia en las
elecciones. Según esta dimensión, las razones que motivan la decisión del elector
tienen que ver con conocer el modo en que se desarrollan los medios masivos de
información y la manera en que se trabaja el marketing electoral de los partidos.
Se asegura que las formas publicitarias de la política (slogans, avisos pu-
blicitarios, afiches, medios, escritos publicitarios, discos, spots radiales y
televisivos) son intentos de persuasión del elector. Estas formas publicitarias
en política adquieren mayor influencia en el elector cuando se asocia a una
estrategia que difunda y venda al candidato (Rodowski, 1980).
Esta teoría tiene bastante relación con la teoría de elección racional, puesto
que sostiene que en la comparación de argumentos de los “candidatos” el
elector decide si se vota o no se vota, calculando el balance de ganancias
sobre uno u otro candidato. La valoración que hace el elector de los debates
televisivos, la valoración que merecen las encuestas preelectorales para el
66 TEMAS SOCIALES Nº 39 – Rubén A. Pinto López
votante, la percepción que tiene el elector de la campaña realizada por una
fuerza política permite entender esta dimensión.
Por el contrario, las campañas políticas tienden por supuesto a orientar las
preferencias de voto de los individuos, pero fundamentalmente buscan que
la gente se incline cada vez más a votar por el partido que prevalece en su
grupo social. Este enfoque considera que la función de las campañas políti-
cas se concentran en activar las predisposiciones políticas de la gente hacia
candidatos de su mismo grupo social (Lazarsfeld, 1985).
1.2.3. Actitudes o valores políticos
La dimensión que pretende explicar el comportamiento electoral enfatizando
en las actitudes políticas del elector, considera que el voto es un resultado de
diferentes variables, como la identificación partidista del elector, la distancia
ideológica entre el elector y la opción electoral principalmente.
En esta línea de explicación se asegura que los individuos tienen familiaridad
con propuestas, candidatos o partidos, ya que se identifican partidariamente,
por ello la credibilidad y capacidad que tiene el candidato influye en el voto. De
ese modo se concibe al voto como un acto motivado por percepciones. Orien-
taciones personales que son fruto de un proceso de socialización en diferentes
esferas de la vida, ya sea la familia, los círculos profesionales, el trabajo, etc.
A esta línea también se la denomina teoría de la identificación partidista,
porque los votantes realizan un análisis inductivo para identificarse con un
candidato y/o partido, adoptando actitudes hacia estos. De este modo llega a
crearse un vínculo de largo plazo:
Los votantes van adquiriendo, a lo largo de su proceso de socialización,
afinidades con determinados partidos. El nivel de simpatía del elector con
las distintas fuerzas políticas e ideológicas es el elemento de que orientara
el sentido el voto; se crea así un vínculo de largo plazo (Saenz, 2002: 142).
De alguna manera, esta dimensión ayuda a comprender el modo en que existe
una continuidad y tradición en el apoyo a ciertos partidos. En otras palabras,
permite entender los anclajes electorales a lo largo del tiempo.
COMPORTAMIENTO ELECTORAL: METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA 67
1.2.4. Características sociales y económicas: el rol de los clivajes sociales
Otra veta de explicación, al interior del “enfoque desde el actor”, es aquél
que pretende establecer relaciones entre el voto y las condiciones sociales y
económicas del individuo. Esta veta llegó a constituirse en una de las más
abordadas y la primera en aparecer dentro la ciencia política y social.
Básicamente, esta dimensión asume que el voto no se realiza al margen de las
fuerzas sociales, sino en medio de diferentes condicionamientos que pesan
sobre el elector. El estudio del voto en su interior demarca espacios claramente
definidos y sitúa la decisión del elector y del individuo desde la pertenencia
a un contexto o grupo social.
Para iniciar la explicación, esta veta sostiene que “la posición socioeconómica
del individuo define su nivel de recursos e incide sobre sus valores y orienta-
ciones políticas y por tanto sobre su comportamiento” (Anduiza, 2009: 45).
Como se ve, el papel de la posición socioeconómica del individuo llega a ser
determinante dentro la comprensión del voto, por ello es de interés fundamental
tomar en cuenta –como factores explicativos– el grupo social, el contexto socio
cultural, los niveles de ingreso, el estado civil, el grupo religioso, la edad, el
género, la ocupación, la residencia urbana o rural, etc.
Para la década del cincuenta, en Norteamérica, se desarrollaron un conjunto de
investigaciones para determinar por qué la gente va a votar por un candidato,
estableciéndose las diferencias que existen entre personas que votan por Re-
publicanos y Demócratas, dando a entender que en los Estados Unidos existe
una profunda la estratificación del electorado2. Seguidamente se argumentó
que la condición socioeconómica determina el curso electoral en los indivi-
duos, por ello los estratos bajos votarían por demócratas y, por contraste, los
de estratos altos votarán por los republicanos, estableciendo un continuum
entre condición socioeconómica y voto (Lazarsfeld & Berelson, 1962).
2 Esta investigación se constituyó en un documento clásico que inauguró la influencia de
las características socioeconómicas y psicológicas del electorado.
68 TEMAS SOCIALES Nº 39 – Rubén A. Pinto López
Dando continuidad a esta corriente, representantes de la sociología norteamerica-
na emplearon otra categoría y aseguraron que existe una relación entre las clases
sociales y el voto, puesto que la distribución de la riqueza se constituye como la
fuente más importante de interés y conflicto en las sociedades (Lipset, 1987).
Recurriendo a variables socio demográficas y económicas se presentaron di-
ferentes conclusiones: empleando la variable sexo se aseguró que las mujeres
son las que asumen valores conservadores votando por partidos de derecha;
también se planteó que existen diferentes condiciones sociales que afectan
a la votación por partidos de izquierda, entre ellos el nivel de instrucción, la
ocupación, el tradicionalismo, las generaciones, entre otros.
Desde puntos de vista complementarios se argumenta que existen mecanismos
que permiten establecer la relación voto y clase por las formas de interioriza-
ción no inmediatas dentro un grupo: interiorización de creencias, formación
particular, asimilación de esquemas de interpretación del grupo, adopción de
representaciones vigentes en su medio, ya sea jerarquías, actos legítimos e
ilegítimos (Lagroye, 1994).
No obstante, muchos autores identificaron que la relación entre medio social e
individuo brindarían las pautas para entender el comportamiento del electorado.
Esta relación dio oportunidad de identificar ¿qué grupos sociales están dispues-
tos al cambio?, ¿qué influencias actúan para producir estos cambios? y ¿en qué
dirección se ubican los cambios? De algún modo estos elementos explicarían
por qué las fuerzas políticas son un medio de representación de los intereses
del grupo y las bases sociales de los partidos las conforman los electores.
En el marco de los condicionamientos sociales se introdujo la categoría de
estructura social como factor explicativo del voto, considerando que los
individuos votan como resultado de la posición que ocupan dentro de la es-
tructura social de un país. Por ello se tomó interés en comprender los clivajes
o divisiones sociales que se forman en determinados momentos de la sociedad.
Generalmente los clivajes llegan a configurarse a partir de hitos históricos,
como ejemplo se plantea que la revolución industrial generó conflictos entre
COMPORTAMIENTO ELECTORAL: METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA 69
burgueses y trabajadores configurando así clivajes de clase. Un clivaje puede
considerarse como: “una división de la sociedad en dos bandos opuestos que está
determinado por la posición de los individuos en la estructura social y que como
es profundamente sentido por los individuos acaba configurando alineamientos
entre los bandos de la sociedad y los partidos políticos” (Anduiza, 2009: 147)
Estos clivajes se configuran a partir de Hitos Históricos. Se puede ejemplificar
esta configuración a partir del siguiente cuadro:
Cuadro 1. Configuración de clivajes sociales
HITO HISTÓRICO CONFLICTO GENERADO CLIVAJE FINAL
Revolución Industrial Burgueses y trabajadores Clivaje de clase social
Fuente: Elaboración propia a partir de Anduiza, 2009.
Como ejemplo se puede mencionar que la revolución industrial produjo un
conflicto entre burgueses y trabajadores. Esta tensión provocó una fractura
o clivaje social. A partir de esa fractura las personas asumen una posición en
la estructura social que se refleja en la conformación de partidos y el apoyo
partidario electoral. En muchas ocasiones la estructura de desigualdades de
una sociedad llega a constituir clivajes (líneas de división) que se trasladan
al campo de la vida política.
Particularmente, la estructura de clivajes en Bolivia tiene un punto de partida
que es de orden colonial, atravesando la época republicana y culminando en
un “clivaje étnico-cultural”. Por ello cabe destacar que “la conversión de los
clivajes sociales en políticos depende de la acción política, de la constitución
de sujetos, de sus tácticas y estrategias” (Tapia, 2011: 39).
Otros autores aseguran que:
Los vínculos entre los clivajes sociales y los sistemas de partidos emergen
como consecuencia de la movilización y organización política de los sectores
sociales afectados por las llamadas «revoluciones» industriales y nacionales,
que tuvieron lugar durante los procesos de formación de las sociedades políticas
contemporáneas (Torcal, 1995: 95).
70 TEMAS SOCIALES Nº 39 – Rubén A. Pinto López
Los elementos explicados hasta el momento pueden o no pueden tener referen-
cia empírica dentro de la realidad boliviana, sin embargo, el uso de diferentes
variables dentro una determinada elección permite identificar cuáles adquieren
valor explicativo para comprender el voto de los individuos.
Al respecto, se asegura que existe una diversidad de presiones en el momento de
votar, mismas que no pueden reducirse a filiaciones partidarias o factores eco-
nómicos, pues en él pueden influir la educación, el ingreso, el voto, el género:
Votan en mayor proporción los hombres que las mujeres. El porcentaje de grupos
que van a las urnas aumenta con la educación. Generalmente el interés por lo
político disminuye según se baja en la escala profesional. El joven y el viejo
presentan un entusiasmo menor que los años intermedios (Valdimer, 1962: 182).
Por ello, en un horizonte de largo plazo, se asegura que es común que existan cam-
bios en las preferencias electorales, cuando esto ocurre son “elecciones críticas”
porque producen diferentes tipos de conducta, y estos son constantes en el tiempo.
A pesar que estas miradas toman como base explicativa factores objetivos del
individuo, un elemento que aparece tímidamente dentro el estudio del voto y,
al parecer, está positivamente relacionada con este es: la auto-consideración
de grupo o clase del sujeto.
Se argumenta la probabilidad de que es más importante tomar en cuenta la
parte subjetiva del individuo que la ocupación objetiva en la comprensión de
la formación del voto.
Tal vez el factor crucial no sea tanto la ocupación objetivo del sujeto como la
propia opinión sobre su status social. Por ejemplo, un obrero que sea capataz,
o aspire a serlo, puede, en consecuencia, identificarse con los intereses em-
presarios... Es probable, entonces, que la propia identificación de un individuo
con determinada clase ejerza más influencia sobre su voto que su verdadera
ocupación... La identificación subjetiva con un grupo social es más importante
en la determinación del voto de un individuo que su ocupación objetiva. No
es de sorprender, puesto que aquí entra en juego un elemento actitudinal es-
trechamente relacionado con otros factores de igual índole que influyen sobre
el voto (Lazarsfled, 1962: 17).
COMPORTAMIENTO ELECTORAL: METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA 71
La auto-consideración de clase por parte del elector probablemente permite
proporcionar una estructura mental que analiza y valora los hechos políticos,
ésta puede constituirse como un procesador de información, puesto que a
partir de ella compara la información que percibe.
Por ello es importante rescatar las reflexiones que se llevaron a cabo sobre
“el significado del yo”. George H. Mead, señala que las personas –actores–
actúan no en función de lo que son, sino de lo que creen ser en función de
su self (Ritzer, 1993). El significado que puede asumir el “yo” dependerá de
la autopercepción simbólica, misma que se forma a partir de diferentes rela-
ciones sociales. Esta autopercepción también puede actuar en el momento en
que las personas atraviesan por algún proceso electoral, en el cual procesan
todos los contenidos simbólicos del contexto electoral. Hasta el momento se
puede sintetizar que el voto está determinado por factores de carácter objetivo
y factores de carácter subjetivo.
A pesar de que resulta evidente que se aplicaron diferentes marcos de inter-
pretación del fenómeno electoral en Bolivia, la visión predominante que guió
la explicación del voto fue de tipo ecológico, en otras palabras, los modelos
de interpretación tomaron en cuenta aspectos macro de la realidad.
En ese sentido, se ha criticado esta tradición, puesto que los estudios del
comportamiento electoral bajo variables macro concluyen reiteradamente en
que el voto no cambia a largo plazo, salvo sucesos coyunturales y elecciones
específicas Y si existe tal cambio, se privilegia la presencia del candidato
político como factor explicativo fundamental, por ejemplo: Carlos Palenque,
Max Fernández, entre otros (Ichuta, 2004).
Actualmente existen investigaciones que sobrepasan la lectura porcentual de
las elecciones y apuestan por construir un modelo sociológico que permita
interpretar el voto en elecciones seleccionadas. De ahí que cobra importancia
construir modelos de explicación del comportamiento electoral mediante datos
recogidos a partir de encuestas, entrevistas y grupos focales en un espacio y
tiempo determinado.
72 TEMAS SOCIALES Nº 39 – Rubén A. Pinto López
Después de todo, la dimensión de explicación del comportamiento electoral
que se desarrolla hasta el momento toma en cuenta elementos sociales y eco-
nómicos para la explicación del voto, sin embargo, es necesario recalcar que
“la idea de que la propia realidad social no es en sí misma determinante en la
temática del comportamiento electoral, sino que está mediada por el elemento
dinámico de la política: las acciones de los actores” (Vargas, 2011). En conse-
cuencia, la educación, los ingresos y la ocupación de los actores se convierten
en variables predictivas para la explicación del comportamiento electoral.
Tratando de concentrar la atención en variables predictivas del comportamiento
electoral anteriormente mencionadas, se argumenta que adquirir conocimientos
y desarrollar habilidades intelectuales resultan en formulas básicas para en-
frentarse al mundo político, al igual que motiva inquietudes y preocupaciones
sociales. Al respecto, se afirma lo siguiente:
El nivel de estudios es un elemento central a la hora de facilitar habilidades
cognitivas, los ciudadanos con niveles de estudios elevados tienen mayor capa-
cidad de asimilar y procesar información política, interactuar en un grupo, tomar
decisiones y enfrentarse a los procesos participativos (Anduiza, 2009: 54).
Si bien un alto grado educativo motiva el interés por la política, esto llega a
ser relativo, puesto que no es una condición esencial.
A su vez, la ocupación, como una variable de explicación del comportamiento
electoral, ha identificado que ésta se relaciona con diferentes valores políticos.
Así, ocupaciones como las de obreros, trabajadores del hogar no remunerados,
suelen o tienden a votar por partidos de izquierda, mientras que los profesio-
nales independientes o empleadores frecuentan apoyos a partidos de derecha.
La ocupación llega a ser un componente principal de status socioeconómico,
ya que refleja la posición social del individuo y el contexto sobre el que se
desenvuelve.
Sintetizando, la perspectiva de las características sociales y económicas de
formación del voto emplea diferentes variables, relacionadas con los contextos
que condicionan el voto de los electores. De forma específica se identifica
que existen indicadores tanto ecológicos como individuales para explicar
COMPORTAMIENTO ELECTORAL: METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA 73
el comportamiento electoral. Se consideran a los indicadores ecológicos a
aquellos donde la unidad de análisis no es el sujeto sino un agregado de indi-
viduos, una comunidad, un número total de personas residentes en una zona
geográfica determinada. Además, suelen ser datos obtenidos a partir de censos
o registros estadísticos, entre ellos se tiene al índice de desarrollo humano,
índice de pobreza humana, índice de satisfacción de necesidades básicas,
entre otros. Por otro lado, los indicadores individuales son aquellos donde la
unidad de análisis es el sujeto, la información de estos indicadores se obtiene
habitualmente a partir de entrevistas o es resultado de un levantamiento de
datos y línea base concretos, donde los más estudiados son pobreza y nivel
socioeconómico.
2. Agenda de investigación boliviana sobre del comportamiento electoral
Como se mencionó, el voto se manifiesta como producto de diferentes media-
ciones sociales en donde intervienen factores de carácter objetivo y subjetivo.
Por ello los individuos no están lejos de diferentes determinaciones en el
momento de votar.
En Bolivia existen diferentes líneas interpretativas del comportamiento
electoral, por ello se tiene avances importantes desde que se presentaron los
primeros hallazgos. El desarrollo de diferentes perspectivas va acompañada
por la profundización del régimen democrático, lo cual impulsó el interés
por el estudio del área electoral en Bolivia (Sistemas Electorales, Formas de
Candidatura, Liderazgos Políticos, Procesos de Votación, etcétera) y motivó
el interés en el estudio del comportamiento electoral.
En consecuenciam se tomó como agenda de estudio al proceso de formación y
de manifestación de las preferencias individuales respecto a las alternativas po-
líticas de un “acto electoral”, abordado desde diferentes enfoques y propósitos.
Para la década de los ochenta se consideró que en las elecciones de 1985 y
1989 se produjo una fuerte movilidad electoral en distintos departamentos, pero
fundamentalmente en Santa Cruz, La Paz y el Alto (Hoffman, 1989). Por lo
presentado en los resultados de investigación, en esos años existieron cambios
74 TEMAS SOCIALES Nº 39 – Rubén A. Pinto López
en la composición social del electorado por partido y grupo socioeconómico.
Este primer acercamiento al estudio del voto impulsó a que se promocione el
estudio del campo electoral.
FUNDEMOS difundió diferentes investigaciones sobre la temática electoral
desde diferentes ángulos. La presentación de un compendio de datos esta-
dísticos de las elecciones Generales de 1979-1997, y paralelamente de las
Elecciones Municipales de 1987-1995, facilitó el avance y estudio del área,
dando paso a muchas investigaciones, pues ésta concentró importantes datos
estadísticos que sirvieron de base para diferentes proyecciones.
Consecuentemente, dentro la misma institución se observan aportes particu-
lares que privilegian el estudio de sectores sociales y regiones del país.
En esa línea, se estudiaron las tendencias electorales de las comunidades andi-
nas, identificando que las comunidades campesinas del departamento de La Paz
tienen un favoritismo a propuestas moderadas, no apoyando así planteamientos
extremos. Así lo demuestran los resultados de las elecciones de 1985, en donde
los partidos más favorecidos en esta elección fueron ADN, MNR, MNRV, MIR;
pero también los resultados de las elecciones de 1989, en donde la preferen-
cia en esta misma región optó por partidos como el MIR, CONDEPA, MNR,
ADN, quedando al lado de este margen mayoritario el MRTKL, FULKA. En
ese escenario, el comportamiento electoral en regiones andinas tiende hacia
propuestas que integran elementos socioculturales y sociopolíticos que com-
binan la modernidad y la tradición, debido a que los candidatos prefieren usar
discursos folklorizantes y la implementación de obras (Sánchez, 1993).
Por otro lado, también se hizo énfasis en el estudio de grupos cocaleros de Villa
Tunari, Villarroel y Chimoré en las elecciones municipales de 1987, 1989, 1991
y 1993 (Zegada, 1993). Se identificó que los pobladores del Chapare presen-
tan altos porcentajes de participación electoral, puesto que el acercamiento a
organizaciones como el sindicato impulsaron el interés en las elecciones, de
tal modo que el comportamiento de los electores del Chapare se caracteriza
por ser orgánico. Estos estudios, pese a identificar las preferencias sobre un
determinado partido y los rasgos que tienen los electores, se concentran en
COMPORTAMIENTO ELECTORAL: METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA 75
la magnitud de la votación y participación que poseen estos sectores en las
elecciones, dejando de lado los procesos internos e influencias externas que
determinan el comportamiento electoral de estos dos sectores.
Por la misma línea transita la investigación que vincula el comportamiento
electoral con los grupos étnicos. En esta veta se pretende demostrar la relación
que existe entre Campesinos y Elecciones, recorriendo diferentes periodos de
la historia. Se tomó en cuenta que el campesinado en los últimos cincuenta
años transitó de votos homogéneos a votos dispersos, hasta 1956 e inclusive
1966, donde el voto campesino fue homogéneo a favor del MNR e inclusive
a favor de Barrientos (Ticona, 1995).
Hasta el momento, las investigaciones tomadas en cuenta hasta el año 2000
enfatizan que el voto campesino en Bolivia se caracterizó por los siguientes
elementos: es un voto que se da en relación a la pluralidad partidaria ofrecida,
como también a la experiencia y condiciones de cada lugar; el voto campesino
recurre al voto por partido, respondiendo a razones pragmáticas e ideológicas;
el ausentismo en este sector está en función de la importancia de la jurisdicción
electoral, así como también responde al problema de la carnetización.
A pesar de las virtudes y limitaciones evidentes de estos trabajos, al menos en
esta selección escueta, éstos inauguraron áreas de investigación que exploran
con especificidad el proceso de formación y manifestación de las preferencias
electorales, presentando así enfoques desde la distribución espacial del voto,
la influencia del marketing electoral, estudios contextuales, permanencias y
cambios en la votación de los partidos, la historia electoral de los partidos, las
preferencias políticas y nivel socioeconómico, la estratificación social del voto.
Una perspectiva que enfatizó la distribución espacial del voto fue trabajada
por la geografía electoral (Romero, 2006). Bajo esta línea, se identifica el
modo en que se forman las preferencias políticas de la élite boliviana a partir
de mecanismos de socialización, como el colegio, universidad, círculos so-
ciales, matrimonio, familia con orientación electoral, y establece que estos
mecanismos son efectivos en la formación de las preferencias políticas de la
clase alta (Romero, 2003).
76 TEMAS SOCIALES Nº 39 – Rubén A. Pinto López
Un avance que resuelve y abre nuevas hipótesis de trabajo hace énfasis en
colocar a prueba diferentes variables para interpretar el voto en dos eleccio-
nes realizadas en Bolivia (Vargas & Saravia, 2010). Su aporte trasciende las
reducciones parciales en la explicación del comportamiento electoral y abre
el debate sobre la importancia de aspectos simbólicos e identitarios en el es-
tudio de las preferencias electorales. También cabe resaltar el rol que juegan
los factores económicos objetivos y los aspectos simbólicos en el voto en
elecciones posteriores al año 2005 (Vargas, 2011).
Haciendo énfasis en el estudio de las variables que influyen en el voto en una
determinada elección, se pretendió identificar cómo las poblaciones de distritos
electorales de diferentes características socioeconómicas, en función de sus
intereses grupales y de clase, se inclinan hacia ofertas electorales, tanto de
izquierda como de derecha, en la medida que tienen una participación e inter-
pretación diferenciada de las elecciones generales y prefecturales (Pinto, 2014).
Entre las lecturas de coyuntura se puede destacar también a quienes hacen
énfasis en la formación de las decisiones electorales en los años 2006 y 2010,
y en la importancia de leer las elecciones en Bolivia más allá de los números
(Quisbert, 2010; Martínez, 2010).
Esta revisión es sólo una aproximación de los documentos encontrados. Sin
duda existen otros más, pero brinda un panorama general sobre la dirección
en la que va la investigación electoral.
3. De la teoría a una matriz de análisis y metodológica
Como mencionamos, los enfoques del comportamiento electoral que se susten-
tan en variables relacionadas con la estructura social o los actores usan diferentes
objetivos y recursos. También la agenda de investigación desarrollada en Bolivia,
revisada brevemente en el ensayo, muestra la necesidad de incorporar diferentes
variables al estudio del comportamiento electoral y clarificar las mismas.
En este sentido, es relevante y necesario focalizar el estudio a votantes con
diferente composición social y explicar sus preferencias a partir de variables
COMPORTAMIENTO ELECTORAL: METODOLOGÍAS Y AGENDAS DE INVESTIGACIÓN EN BOLIVIA 77
como clase social, nivel de ingreso, nivel educativo, auto identificación de
clase, auto identificación étnica, pertenencia territorial, identidad de género
y ocupación socioeconómica, por mencionar algunas.
Se recomienda trabajar con poblaciones de diferentes rasgos socios económicos
a partir de un análisis comparado, ya que permitiría observar su comportamien-
to y la formación de las preferencias electorales y, además, contribuiría a salir
del esquema tradicional de la investigación social en Bolivia, que privilegia
como únicos sujetos de estudio a determinados sectores, dando un paso para
estudiar a grupos específicos, como las clases altas o los sectores de mayor
poder socioeconómico.
Identificar qué variables se asocian o influyen en el voto por determinados
partidos hace relevante cualquier tema propuesto. Por ello, complementar datos
del comportamiento electoral desde el enfoque del actor brindará la posibilidad
de generalizar los resultados a territorios más amplios y, así, realizar conclu-
siones de importante envergadura para sugerir nuevas hipótesis de trabajo.
Asimismo, también es recomendable buscar y profundizar los análisis no sólo
de los resultados electorales, sino del cómo se llegaron a estos resultados que
son de carácter oficial y fueron publicados por las instancias electorales. Por
ello, la investigación en la temática electoral hace necesario familiarizarse y
combinar técnicas cuantitativas (a través de recursos como el SPSS) y cuali-
tativas (a través de recursos como el [Link]) de recolección y procesamiento
de datos, avanzando en nuevas unidades de análisis que trasciendan al voto
individual y contemplen regiones, comunidades indígenas, entre otros.
Se trata, en definitiva, de plantearse una serie de objetivos que a largo plazo
puedan lograr la superación de aquellos problemas y limitaciones señalados,
y cristalicen la institucionalización de un área de estudio dentro la sociología
y dentro la comunidad científica, que haga de los estudios electorales una
rama del conocimiento social, rigurosa en sus planteamientos y ambiciosa
en sus pretensiones teóricas. Aunque la ciencia política dio los primeros
pasos en entender los procesos electorales, queda todavía mucho camino
por recorrer dentro del área social. Y también es necesario dejar de lado la
78 TEMAS SOCIALES Nº 39 – Rubén A. Pinto López
autosatisfacción de quienes creen suficiente lo que existe y quienes reprochan
los estudios electorales por su evidente empirismo, y apostar por develar las
dinámicas y contradicciones alrededor del comportamiento electoral de la
sociedad boliviana.
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