MONOLOGO
SOY LA TIERRA, TU MADRE
Hombre, soy tu madre, la tierra escúchame, escucha mi lamento dime: ¿Por qué
me golpeas, tirano minúsculo e ínfimo, acaso no vives de mi?, ¿Acaso no te doy miel
y leche para tus hijos?, ¿No recibes mi leña de mis arboles para tu fuego, mi lluvia, mi
agua, acaso no te sirve para tus frutos, mi perfume y mi calor?...
A pesar de todo eso Tú sólo me das dolor, destrucción y sufrimiento.
Has cortado mi manto de vegetales que aterciopelaban mi piel y enjuagaban las gotas
de mi lluvia; has secado mis entrañas, sacando mi negra sangre para tus alocados
ingenios de velocidad y de muerte; has golpeado severamente mi estabilidad
gravitacional con tus petardos atómicos y has puesto en peligro la gravitación de otras
esferas próximas a mí.
Has absorbido mis mares de vida, cubriendo las aguas con un manto de sangre y
contaminación total. Has envenenado el poco aire que me quedaba para respirar, y en
oriente y occidente, en el norte y en el sur; el viento el agua y la lluvia, trasladan las
enfermedades golpeando a los indefensos retoños. Has extinguido las especies más
bellas de mi biológica conformación, para dar gusto a tu bestialidad irracional. Has
desestabilizado las colonias microscópicas, produciendo una escala infinita de
consecuencias irreparables.
¿Acaso no te das cuenta de que producto de eso los virus están invadiendo mi suelo y
destruyéndote en su paso?
A raíz de eso muchas enfermedades han aumentado su manera importante en las
últimas décadas en los países, enfermedades ambientales que pueden estar en mi
aire y en mis aguas.
Hombre, has dividido la tierra en parcelas y has puesto al hombre en reservas,
separando al rico del pobre, al negro del blanco, al tonto del listo. Has abandonado la
contemplación de mis amaneceres y ocasos, hermosos en muchas partes de este
vasto mundo y a cambio de eso que has hecho sino entregarte a la guerra, a la
especulación y a la violencia. Has sembrado mis campos y mis montes de drogas que
matan a mis niños; esos que a mí me gusta sentir pisándome y contemplándome en
mi flor, en mi día y en mi noche. Has establecido la ley de lo que debe vivir, y me has
quitado el poder de autoseleccionar, de auto limitar. Pretendes ser más vieja que yo
que cuento con millones de años. Has decidido recortarme y limitarme sin que la
supermente que me dirige pueda programar la transformación de las formas y la
integración de mis seres vivos.
Me has llenado de estiércol y de abonos químicos envenenados, aquellos que están
contaminando mis aguas subterráneas aumentando la mortalidad por cáncer y muchas
otras enfermedades terminales, esos abonos químicos que convierten mi piel en un
desierto estéril.
Has fabricado aparatos de muerte más destructivos que mis terremotos, mis
tormentas, mis tornados, y tu lista de muerte es una montaña formada de dolor y de
injusticia, de guerra y de odio. Has pintado la atmósfera de negro y los niños no
pueden ver las estrellas, los niños que son el futuro del mañana solo pueden ver mis
estrellas a través de una pantalla, los has privado de tener la dicha de admirar todo el
vasto firmamento porque tus fabricas producen tanto humo que es más denso que mis
coposas nubes, ya no hay niños que por la noche me visitan.
¡Querido hombre!, existen otros caminos de entendimiento entre nosotros que tú no
has comprendido. En esas sendas estoy yo, repleta de diálogo, de comprensión, de
enseñanzas, de entendimiento. Poseo la memoria genética de ciento cincuenta
billones de reacciones biológicas, físicas y químicas, que te ofrezco y pongo a tu
servicio. En mis archivos se encuentran recopilados los fenómenos más maravillosos
que ningún ojo humano haya podido jamás escrutar. Sobre mis tierras, en mis
montañas y en mis mares, han caminado animales alucinantes, ahora extintos algunos
por tu mano, extraños e inimaginables. He hecho crecer en mí las plantas que jamás
hubieras podido reproducir, hombre, yo soy creadora de las cosas mas maravillosas
que inunda este amplio universo.
Mi cielo ha mirado durante toda mi existencia al universo que me contiene y he podido
registrar las medidas, las posiciones y las formas de los astros, de las estrellas y de
las galaxias. Mis entrañas contienen minerales y productos energéticos que podrían
llevaros a una evolución total de tu patrón social y económico. Poseo la escuela de
conocimiento más vieja y sorprendente de la existencia y te ofrezco un milagro en
cada animal, si, en cada animal que tu salvajemente destruyes, abandonas y matas,
¿hombre acaso no te has puesto a pensar de que tus males son producto de mala
forma de convivir con cada ser vivo sobre mí, en cada planta y en cada objeto o cosa
que me cubre y me forma? Mis arcar está permanentemente abierto a tu serena y
armónica contemplación y sólo necesitáis emprender las vías de acceso.
¿Cuáles son estos senderos?... son muy sencillos de tomar, son muy fáciles de
caminar; dirígete por el de la justicia, por el de la paz y por el del amor, y allí, en cada
esquina, en cada accidente, en cada respiración y en cada pausa, está mi amor, mi
tutela, mi conocimiento y mi infinito cuidado.
Hombre, es hora de que trabajemos juntos, conéctate con la naturales, es precioso
que reconsideres urgentemente la necesidad individual de tenerlo todo, pero de una
manera sana y sin dañar el suelo donde vives, el suelo que te fue otorgado por el
creador, debes movilizarte para promover y construir un medo ambiente saludable,
abordar el cambio y protegerme para las futuras generaciones.
Soy el espacio donde todos conviven y buscan formas de vivir, soy el hogar de tus
futuros hijos, pero cada día haces menos esfuerzos por cuidarme y continúas
haciéndome daño.
Es momento de que dejes de desperdiciar agua, es momento de apagar la luz
mientras no la usas, en lugar de eso puede usar la luz del sol, gratis y renovable,
menos contaminante, hombre no botes la basura en mis mares y ríos, no destruyas
mis bosques, hay especies de árboles que jamás volverán a crecer, no destruyas mi
amazonia con la tala ilegal y la minería informal, o es no sabes que cada año que
crece la minería informal de especies de mi selva se van perdiendo, los animales
están perdiendo su hogar con el tiempo la selva no será más que desolación y barro.
Tengo que reconocer que en el último cuarto de hora, o 10 mil años según su
cronometría, han progresado de una manera rápida, a tal punto que me han
obligado a dejar mis actividades de descanso para poder fijarme en ustedes y
en todo lo que están haciendo.
En el campo de las ciencias han inventado de todo y en las artes han creado
obras sublimes. Cosas inimaginables hace apenas unos minutos para mí,
aunque les confieso que no he dejado de pensar en que siendo ustedes los
últimos en llegar, han puesto de cabeza el orden que he establecido.
Bueno, ante su nuevo silencio creo que no deben tenerlo, porque, ¿cómo un
recién nacido de apenas una hora puede tener un plan? Puesto que una
cosa son sus ciencias y artes y otra su habilidad de advertir a tiempo la
fragilidad del medio ambiente en el que habitan y los daños colaterales que sus
actividades podían ocasionar. Han contaminado mis aires, deforestado mis
bosques y consumido los peces de mis ríos y océanos. Pero no soy yo quien
más ha sufrido, porque siempre he tenido capacidad de reponerme. Si
supieran en detalle la cantidad de extinciones, quemazones, glaciaciones
que he visto se asombrarían. A pesar de todos estos desastres aquí me
tienen, bella todavía como tantos humanos me lo han dicho, recitado o
cantado. Más que yo, más bien los agraviados son las diferentes formas de
vida que han brotado en mis aires, tierras y aguas desde hace miles de
millones de años, como ya les dije.
¡Hombre... hombre, no tardes! ¡Me muero poco a poco! ¡Tu arrogancia, tu frío,
tu desamor secan mis praderas, anegan mis mares y apagan el fuego de mi
aire!
Disculpen de nuevo, pero creo que ya es hora de que asciendan a otro nivel y
construyan un plan que incluya la detención del calentamiento global, causante
del cambio climático y de una catástrofe ambiental. Pero deben hacerlo a toda
velocidad, puesto que los daños en poco tiempo serán irreversibles. Apúrense
porque quiero aprovechar lo que me queda de mi.
¡Hombre...hombre, no tardes... !