ERNESTO FORERO VARGAS
Magistrado ponente
SL164-2020
Radicación n.° 74096
Acta 02
Bogotá, D. C., veintinueve (29) de enero de dos mil
veinte (2020).
Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por
HERNANDO BUSTOS TORRES contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá el 26 de noviembre de 2015, en
el proceso ordinario laboral que instauró el recurrente
contra la NACIÓN – MINISTERIO DE AGRICULTURA Y
DESARROLLO RURAL, trámite al que fue vinculada la
ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES
-COLPENSIONES-.
I. ANTECEDENTES
Hernando Bustos Torres llamó a juicio a la Nación
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con el fin de
que se le condene al reconocimiento y pago de la pensión
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prevista en el artículo 98 de la convención colectiva de
trabajo 1996-1998, suscrita entre el Instituto de Mercadeo
Agropecuario Idema y Sintraidema, la indexación de la
primera mesada pensional, las mesadas adicionales, los
intereses moratorios, la indexación de cada una de las
«sumas anteriores», la indemnización por «perjuicios
ocasionados por no pago oportuno de las mesadas
pensionales» y las costas procesales.
En subsidio, solicitó que se condene al pago de las
cotizaciones correspondientes al periodo comprendido entre
«el 15 de octubre de 1997 y el 15 de diciembre de 2001», con
destino a Colpensiones.
Fundamentó sus peticiones, básicamente, en que el
Idema fue convertido en empresa industrial y comercial del
Estado en 1976; que mediante Decreto 1675 de 1997 se
dispuso la liquidación de dicha entidad, la cual debía
concluir el 31 de diciembre de 1997; y que la Nación-
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural asumió las
obligaciones laborales de la extinta entidad.
Adujó, que nació el 31 de mayo de 1955 y se vinculó al
Instituto el 6 de junio de 1989 a través de contrato de
trabajo a término indefinido; que el 15 de octubre de 1997
se le dio por terminado el vínculo laboral sin tener en
cuenta que estaba amparado por fuero sindical; y que la
entidad no solicitó la calificación de la causa del despido.
Expuso que instauró demanda especial de fuero
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sindical, acción que conoció el Juzgado Séptimo Laboral del
Circuito de Bogotá, quien mediante sentencia del 23 de
agosto de 1999 dispuso su reintegro, el pago de salarios
dejados de percibir y autorizó al Instituto a descontar las
sumas pagadas por concepto de indemnización y cesantías.
Agregó que la anterior decisión fue confirmada por el
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá.
Señaló que, mediante Resolución 00623 de 2000, el
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, dando
cumplimiento a la sentencia proferida por el Tribunal, le
canceló los salarios dejados de percibir hasta el 30 de
noviembre de 2000, previa realización del descuento
autorizado. Añadió que el Ministerio le dio por terminado el
contrato de trabajo «a partir del 30 de septiembre de 2000,
por imposibilidad física del reintegro».
Indicó, que el salario promedio que percibió en el
último año fue de $1.120.870; que el Ministerio de
Agricultura no trasladó al ISS las sumas correspondientes a
las cotizaciones del periodo comprendido entre el «1° de
octubre de 1997 y el 30 de noviembre del 2000»; que el
Idema y Sintraidema suscribieron la convención colectiva
1996-1998, la cual en su artículo 98 consagró el derecho a
la pensión para las personas que fueran despedidas sin
justa causa después de 10 años de servicios, a partir de los
60 años de edad o del despido si ya los hubiere cumplido.
Finalmente señaló que el 12 de julio de 2013 presentó
reclamación administrativa ante la accionada, la que le fue
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contestada con oficio del 5 de agosto de 2013, sin tratar de
fondo el asunto.
Al dar respuesta a la demanda (f.º 133), la Nación
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural se opuso a las
pretensiones; y en cuanto a los hechos, dio por ciertos los
relacionados con la supresión y liquidación del Idema, y la
suscripción de la convención colectiva de trabajo1996-
1998, aclarando que la misma no estaba vigente. Frente a
los demás supuestos fácticos advirtió que no eran ciertos,
no le constaban o se atenía a lo probado en el proceso.
En su defensa propuso como excepciones de fondo las
siguientes: falta de integración de litisconsorcio necesario,
prescripción, cobro de lo no debido por inexistencia de la
obligación, compensación, pago de buena fe, presunción de
legalidad y la de inexistencia del sindicato y de la
convención colectiva de trabajo.
Mediante auto del 30 de abril de 2014, el Juzgado
Doce Laboral del Circuito de Bogotá ordenó vincular a la
Administradora Colombiana de Pensiones Colpensiones (f.°
154), quien, al dar respuesta a la demanda (f.º 158), se
opuso a las pretensiones argumentando que estaba bajo
supuestos de hecho que le eran ajenos y, por tanto, no le
constaban. Así mismo, admitió la fecha de nacimiento del
actor, de conformidad con el documento de identidad
allegado al proceso. En su defensa propuso las excepciones
de prescripción y caducidad, inexistencia del derecho y de
la obligación, falta de legitimación en la causa respecto de
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la parte pasiva, cobro de lo no debido, buena fe y la
genérica.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Doce Laboral del Circuito de Bogotá,
mediante fallo del 11 de agosto de 2015, resolvió:
PRIMERO: CONDENAR a LA NACIÓN - MINISTERIO DE
AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL al reconocimiento y
pago a favor del señor HERNANDO BUSTOS TORRES la pensión
mensual de jubilación establecida en el art. 98 de la convención
colectiva suscrita entre el Idema y su sindicato de trabajadores,
a partir del día 10 de junio del año 2015, en cuantía de
$[Link].
SEGUNDO: ORDENAR que éste (sic) reconocimiento se haga por
doce mensualidades pensionales al año, en la medida que al ser
una pensión mensual de jubilación tiene su causación
mensualmente y no habría lugar a pago de mesadas adicionales
conforme al contenido literal del acuerdo convencional.
TERCERO: ACLARAR que el valor de $[Link], viene
indexado conforme a la fórmula que señala la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia.
CUARTO: ABSOLVER a LA NACIÓN - MINISTERIO DE
AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL de las demás súplicas
de la demanda, con base en la parte motiva del presente fallo.
QUINTO: DECLARAR probada la excepción de falta de
legitimación en la causa por pasiva promovida por
COLPENSIONES y, declarar no probada las excepciones de
inexistencia del derecho y la obligación y las demás, salvo en lo
atinente a la absolución de las excepciones formuladas por LA
NACIÓN - MINISTERIO DE AGRICULTURA Y DESARROLLO
RURAL.
SEXTO: CONDENAR en costas a LA NACIÓN - MINISTERIO DE
AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL, se señala como
agencias en derecho la suma de $[Link].
SÉPTIMO: De no ser apelado el presente fallo súrtase el grado
jurisdiccional de CONSULTA para que sea resuelto por la Sala
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá.
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III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
La Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá, mediante sentencia del 26 de noviembre
de 2015, al resolver los recursos de apelación interpuestos
por el actor y el Ministerio, decidió revocar en su integridad
la sentencia del a quo y, en su lugar, absolver de todas las
pretensiones invocadas, sin imponer costas en la instancia.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el
Tribunal centró el problema jurídico en determinar si al
accionante le asiste el derecho al reconocimiento y pago de
la pensión de jubilación establecida en la convención
colectiva de trabajo, suscrita entre el Idema y Sintraidema,
vigente para los años 1996 a 1998, teniendo en cuenta para
ello la liquidación de la entidad empleadora y la vigencia del
Acto Legislativo 01 de 2005. Igualmente, afirmó que, en
caso de no salir avante la pretensión principal, debía
establecer si había lugar a conceder la pretensión
subsidiaria, esto es, el pago de aportes a Colpensiones.
El ad quem discurrió que el actor laboró al servicio del
Idema desde el 6 de junio de 1989 (f.º 76) hasta el 15 de
octubre de 1997, fecha en que fue despedido
unilateralmente, estando amparado por fuero sindical (f.º
81), razón por la cual, previo trámite del proceso especial de
fuero, el Juzgado Séptimo Laboral del Circuito de Bogotá
condenó a la Nación – Ministerio de Agricultura y Desarrollo
Rural, quien asumió las obligaciones del extinto instituto, a
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reintegrarlo al cargo que desempeñaba al momento de la
desvinculación y a pagar los salarios dejados de percibir,
junto con los incrementos legales y convencionales, a partir
del 10 de octubre de 1997 y hasta cuando se hiciera
efectiva la reincorporación. Igualmente, afirmó que el
referido Juzgado autorizó el descuento de lo cancelado por
concepto de cesantías e indemnización. (f.° 76), decisión
que fue confirmada por el Tribunal Superior de Bogotá (f.º
95). También afirmó que el Ministerio expidió la resolución
n.º 00623 del 30 de noviembre del 2000, mediante la cual
ordenó el pagó al actor de una suma de dinero a título de
indemnización por imposibilidad física y jurídica del
reintegro (f.º 108).
El Colegiado manifestó que entre la fecha de retiro y la
fecha en que se pagó la indemnización, el señor Bustos
Torres no prestó servicios a la entidad debido a que para el
31 de diciembre de 1997 ya estaba liquidado
definitivamente el Idema, lo que conllevaba a que no fuera
posible contabilizar este tiempo para alcanzar el tiempo el
requerido en la norma convencional para causar la pensión
deprecada, habida cuenta que para la data del despido
(15/10/1997) solo había laborado 8 años 4 meses y 9 días.
Asimismo, dijo que, de no haberse realizado la
desvinculación unilateral, el demandante no hubiese
laborado más allá del 31 de diciembre de ese año, data en
que, iteró, se materializó la liquidación definitiva del
empleador y, por tanto, con esos 2 meses y 16 días
adicionales, tampoco le alcanzaba para completar los diez
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años previstos en la convención para adquirir la prestación.
Por otro lado, indicó que, si bien el artículo 138 de la
convención previó su vigencia hasta el 30 de abril de 1998,
al haberse consolidado la liquidación definitiva de la
entidad el 31 de diciembre de 1997, sus efectos no podían
extenderse más allá de esta data, pues al no existir las
partes que la suscribieron, no era viable la aplicación de los
beneficios allí consagrados al demandante, a menos que los
hubiera satisfecho entre 1996 y el 31 de diciembre de 1997.
Con fundamento en lo dicho concluyó que el
demandante no tiene derecho a la pensión solicitada,
especialmente, porque no cumplió el tiempo servicios
previsto en el artículo 98 de la convención antes de la
liquidación definitiva de la entidad y, por tanto, debía
absolver de esa pretensión.
Finalmente, con relación a la pretensión subsidiaria,
esto es, el pago a Colpensiones de los aportes
correspondientes al período comprendido entre el 15 de
octubre de 1997 y el 15 de diciembre 2011, expuso que,
conforme lo dispone la Ley 100 de 1993, no había lugar a
ello, dado que en el momento en que «la persona cumpla los
requisitos para pensionarse establecidos por el artículo 33 de
la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo 9 de la Ley
797 de 2003, deberá solicitar al Ministerio de Hacienda y
Crédito Público la emisión del bono pensional para que sea
enviado a la administradora de pensiones y así poder
pensionarse».
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Acto seguido agregó lo siguiente:
Recuérdese que no son los aportes a las cotizaciones del
demandante, pues nunca se efectuaron, lo procedente es el bono
pensional para conformar el capital para financiar la pensión del
señor Hernando Bustos, además no puede atenderse dicha
petición porque no fue demandado el Ministerio de Hacienda
para dar la orden de enviar el bono pensional a Colpensiones
como lo solicita la parte actora, por ello se absolverá también de
la pretensión subsidiaria […].
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por la parte demandante, concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende el recurrente que la Corte case totalmente la
sentencia recurrida, para que, en sede de instancia,
confirme la sentencia del a quo en lo siguiente:
[…] en cuanto condenó a La Nación - Ministerio de Agricultura y
Desarrollo Rural al reconocimiento y pago a favor del
demandante la pensión mensual de jubilación establecida en el
artículo 98 de la convención colectiva suscrita entre el Idema y su
sindicato de trabajadores, a partir del día 1 o de junio del año
2015, debidamente indexada, en cuantía de $1.765.695,58 y la
modifique en todo lo demás, es decir condene a la demandada a
pagar las mesadas adicionales de junio y diciembre de cada
año, intereses moratorios liquidados mes por mes, indexación de
las sumas adeudadas e indemnización de los perjuicios
ocasionados por no pago oportuno de las mesadas pensiónales.
Subsidiariamente condene a La Nación - Ministerio de Agricultura
y Desarrollo Rural al pago de las cotizaciones por concepto de
invalidez, vejez y muerte, y sus respectivos intereses,
correspondientes al lapso comprendido entre el 15 de octubre de
1997 y el 15 de diciembre de 2001, con destino a la
Administradora Colombiana de Pensiones 'COLPENSIONES'.
Costas en ambas instancias y en el recurso extraordinario a
favor de la parte demandante.
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Con tal propósito formula cuatro cargos por la causal
primera de casación, frente a los que se presenta réplica.
Por razones de método se resolverán de manera conjunta
los cargos 1 y 2, por cuanto a pesar de estar orientados por
sendas disimiles, acusan similar elenco normativo y
persiguen el mismo fin. En caso de no salir avante la
acusación se resolverán los demás, los cuales están
encaminados a la consecución de la pretensión subsidiaria,
relacionada con el pago a Colpensiones de las cotizaciones
correspondientes al periodo comprendido entre «el 15 de
octubre de 1997 y el 15 de diciembre de 2001».
VI. CARGO PRIMERO
Acusa por vía indirecta la aplicación indebida de los
artículos 1° de la Ley 6 de 1945; 1, 2 y 3 del Decreto 2127
de 1945; 408, 467, 470, 474, 476, 477, 478 y 479 del
Código Sustantivo del Trabajo; en relación con los artículos
48, 53, 55 y 58 de la Constitución Política de Colombia; 1,
2, 6, 11, 50, 141, 142 y 272 de la Ley 100 de 1993; 26 del
Decreto 2127 de 1945; y 332 del Código de Procedimiento
Civil.
Atribuye al Tribunal haber incurrido en la comisión de
los siguientes errores de hecho:
1. No dar por demostrado, estando, que el contrato de trabajo
del señor Hernando Bustos Torres y el Instituto de Mercadeo
Agropecuario 'IDEMA' (luego con la Nación - Ministerio de
Agricultura y Desarrollo Rural) existió desde el 6 de junio de
1989 hasta el 30 de noviembre de 2000.
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2. Dar por demostrado, sin estarlo, que el contrato de trabajo
del señor Hernando Bustos Torres terminó el 15 de octubre de
1997.
3. No dar por demostrado, estando, que el despido del señor
Hernando Bustos Torres, efectuado el 15 de octubre de 1997 fue
dejado sin efectos, o, en otros términos, ya no existe.
4. No dar por demostrado, estando, que el contrato de trabajo
de Hernando Bustos Torres continuó vigente con posterioridad al
15 de octubre de 1997 e incluso hasta después de la liquidación
del Idema.
5. No dar por demostrado, estando, que la orden de reintegro
del señor Hernando Bustos Torres, impartida por el Juzgado
Séptimo Laboral del Circuito de Santa Fe de Bogotá D.C,
confirmada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa
Fe de Bogotá D.C, conlleva la continuidad del contrato de trabajo
sin solución de continuidad con La Nación - Ministerio de
Agricultura y Desarrollo Rural.
6. No dar por demostrado, estando, que la orden de reintegro
sin solución de continuidad del contrato de trabajo impartida
tanto por el Juzgado Séptimo Laboral del Circuito de Santa Fe de
Bogotá D.C. como por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Santa Fe de Bogotá D.C, fue en contra de La Nación - Ministerio
de Agricultura y Desarrollo Rural por haber asumido las
obligaciones del extinto Idema, al resolver la excepción
denominada "imposibilidad del cumplimiento de la orden de
reintegro de un trabajador a una entidad que ya no existe"
7. No dar por demostrado, estando, que La Nación Ministerio
de Agricultura y Desarrollo Rural al dar cumplimiento a la
sentencia del Juzgado Séptimo Laboral del Circuito de Santa Fe
de Bogotá D.C, confirmada en segunda instancia, no solo pagó al
actor la indemnización por imposibilidad de reintegro sino
también los salarios (más incremento convencional), dejados de
percibir por Hernando Bustos Torres desde el 15 de octubre de
1997 hasta el 30 de noviembre de 2000, fecha en que terminó el
contrato de trabajo, más el pago de las cesantías causadas
hasta la terminación del contrato de trabajo, que se produjo el 30
de noviembre de 2000.
8. No dar por demostrado, estando, que La Nación - Ministerio
de Agricultura y Desarrollo Rural descontó de los salarios
dejados de percibir, la indemnización por imposibilidad de
reintegro y las cesantías causadas hasta el 30 de noviembre de
2000, lo cancelado al actor por concepto de cesantías e
indemnización por despido injusto hasta el 15 de octubre de
1997, por la no solución de continuidad del contrato de trabajo.
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9. No dar por demostrado, estando, que el señor Hernando
Bustos Torres se benefició de la convención colectiva de trabajo
1996 - 1998, suscrita por el Instituto de Mercadeo Agropecuario
'IDEMA' y el Sindicato Nacional de trabajadores del Idema
'SINTRAIDEMA' hasta el 30 de noviembre de 2000.
10. No dar por demostrado, estando, que el señor Hernando
Bustos Torres fue despedido sin justa causa el día 30 de
noviembre de 2000.
11. No dar por demostrado, estando, que el señor Hernando
Bustos Torres cumplió las condiciones exigidas en el artículo 98
de la colectiva de trabajo 1996 -1998, suscrita por el Instituto de
Mercadeo Agropecuario 'IDEMA' y el Sindicato Nacional de
trabajadores del Idema 'SINTRAIDEMA', para acceder a la
pensión de jubilación allí prevista.
Acusa como pruebas indebidamente apreciadas las
siguientes:
1. Copia de sentencia de fecha 23 de agosto de 1999
proferida por el Juzgado Séptimo Laboral del Circuito de Santa
Fe de Bogotá D.C. (folios 76 – 93 vto)
2. Copia de sentencia de fecha 7 de diciembre de 1999
proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa
Fe de Bogotá D.C, Sala Laboral (folios 94 - 107).
3. Copia de resolución N° 00623 del 30 de noviembre de
2000 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, mediante
la cual dio cumplimiento a la sentencia del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Valledupar, Sala Laboral (folios 108 - 118).
Asimismo, como medio de convicción dejado de valorar
refiere a la copia del oficio n.º 03553 del 12 de abril de 2007
expedida por la Coordinadora Grupo Administración de
Recurso Humano del Ministerio de Agricultura y Desarrollo
Rural (f.º 140).
Afirma la censura que la resolución n.º 00623 del 30
de noviembre de 2000 fue mal apreciada por el Tribunal,
porque no se dio cuenta que el contrato de trabajo de
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Hernando Bustos Torres no terminó el 15 de octubre de
1997 sino el 30 de noviembre de 2000, lo que se extrae sin
hesitación de los siguientes apartes:
4. CASO DE HERNANDO BUSTOS TORRES
FECHA DE RETIRO 2000 11 30
FECHA DE INGRESO 1989 06 06
TOTAL DÍAS: 4135 días" (folio 115)
Igualmente, en los considerandos se pueden leer los
siguientes fragmentos:
"...las entidades afectadas con las decisiones judiciales deben
proferir un Acto Administrativo en el cual expongan las causas
que hagan imposible el reintegro para el cumplimiento de las
respectivas sentencias, a la vez, reconocer y ordenar el pago de
los salarios y demás emolumentos legales y convencionales
dejados de percibir desde el momento de su despido y hasta la
fecha en el que se le comunique a la trabajadora la imposibilidad
jurídica del reintegro" (folio 110).
Acorde con lo anterior, en el mismo acto
administrativo se observa el pago de los salarios dejados de
percibir, más los incrementos convencionales,
correspondientes a los años 1997 – 2000, por lo que la
relación laboral perduró hasta el 30 de noviembre de 2000.
Aduce que el despido se materializó después de la
liquidación del Idema, supuesto que está demostrado con la
orden impartida por los jueces de instancias, al señalar que
el reintegro conlleva la no solución de continuidad del
contrato de trabajo e imponer al Ministerio la obligación de
reintegrar a Hernando Bustos Torres, autorizando el
descuento de lo cancelado por concepto de cesantías e
indemnización por despido injusto.
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Expone que La Nación - Ministerio de Agricultura y
Desarrollo Rural, mediante oficio n.º 03553 del 12 de abril
de 2007, reconoció la existencia del contrato hasta el año
2000, según se aprecia en algunos apartes de esa
comunicación y en las sentencias de primera y segunda
instancia dictadas en el proceso especial de fuero sindical
([Link] 76 y 95). Al efecto transcribe fragmentos de esa
documental.
Asevera el recurrente que no podía inferir el Tribunal
que el contrato de trabajo del actor no podía ir más allá de
la liquidación del Idema, es decir, luego del 31 de diciembre
de 1997, dado que la autorización de descontar lo
cancelado a los demandantes por concepto de cesantía e
indemnización, deviene de la no solución de continuidad,
como se observa en la parte resolutiva de la sentencia de
primera instancia, confirmada en su totalidad. Agrega que
el sentenciador no advirtió que el Ministerio le pagó la
indemnización por imposibilidad del reintegro hasta el 30
de noviembre de 2000, así como el auxilio de cesantía (folio
116), lo que da cuenta la parte resolutiva de la Resolución
00623 de 2000 (f.º 117).
Manifiesta que está demostrado que él se benefició de
la convención 1996-1998, suscrita por el Instituto de
Mercadeo Agropecuario Idema y el Sindicato Nacional de
trabajadores del Idema -Sintraidema- hasta el 30 de
noviembre de 2000, porque así lo hizo saber el Ministerio al
señalar en la Resolución 00623 de 2000 y, en consecuencia,
ordenó el pago de los salarios dejados de percibir, junto con
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los incrementos convencionales correspondientes a los años
1997-2000 (f.º 115).
Exterioriza el recurrente que para la existencia del
contrato de trabajo, o su continuidad, no se requiere la
efectiva prestación personal del servicio, sino que el
trabajador esté dispuesto a prestarlo en beneficio del
empleador y bajo su continuada dependencia, para obtener
como contraprestación el pago del salario; siendo obligación
del empleador disponer lo necesario para que el
subordinado preste sus servicios (artículo 26 del Decreto
2127 de 1945), sin que el incumplimiento de ésta obligación
lo releve de pagar el salario estipulado. Agrega que así no
haya prestación personal del servicio, la orden de reintegro
implica la no solución de continuidad del contrato de
trabajo, pues de otro modo no se pagarían los salarios
dejados de percibir por causa del despido a título de
indemnización.
Dice que, si el contrato de trabajo estuvo en vigor
hasta el 30 de noviembre de 2000, la misma suerte sigue la
convención colectiva de trabajo, porque sus cláusulas
normativas se entienden incorporadas en los contratos de
trabajo mientras éstos continúen vigentes, sin importar que
el sindicato haya sido disuelto y/o que el empleador haya
sido liquidado, mucho menos si otra entidad asumió sus
obligaciones laborales. Complementa así: «Al no
denunciarse la convención colectiva de trabajo, se entiende
prorrogada en periodo de 6 meses en 6 meses […]. La
condición de beneficiario del actor deriva de la condición de
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miembro de la organización sindical […] del que no existe la
menor duda por la otrora condición de aforado del actor en
calidad de dirigente sindical», tal como lo explicó la Corte
Constitucional en sentencia CC C-902-2003, de la cual cita
algunos apartes.
Resalta que el sentenciador no podía alterar los efectos
de la cosa juzgada de la sentencia proferida en el proceso
especial de fuero sindical; que las pruebas evidencian que el
vínculo laboral existió desde el 6 de junio de 1989 hasta el
30 de noviembre de 2000, siendo beneficiario de la
convención colectiva de trabajo 1996-1998, hasta la última
data, cuando fue despedido sin justa causa, con lo que
cumplió las condiciones exigidas en el artículo 98 de la
convención colectiva para acceder a la pensión de jubilación
allí prevista, tal como lo ha adoctrinado esta Corte en
múltiples oportunidades, como consta en las sentencias
CSJ SL, 4 mar. 2009, rad. 34480; CSJ SL 22 jun. 2010,
rad. 39015; y SL10992-2014.
Discurre que cumple a cabalidad con los supuestos de
hecho que le otorgan el derecho al reconocimiento y pago de
la pensión de jubilación convencional a partir del momento
en que arribó a la edad de 60 años, es decir, desde el 31 de
mayo de 2015 (f.º 75), prestación que no se ve afectada por
el Acto Legislativo 1 de 2005, por haberse adquirido el 30 de
noviembre de 2000 con el despido injusto.
Finalmente, arguye que los jueces laborales están
facultados para infligir condenas por todos los perjuicios
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que se ocasionen como consecuencia de una relación
laboral, en caso de que las prestaciones previstas en la ley
sean insuficientes para tal propósito; que en este evento «el
daño adicional causado al actor está representado en la
imposibilidad de acceder a los servicios de salud del régimen
contributivo y el perjuicio se materializa en la obligación de
pagar los aportes, pese a que no pudo acceder a los
beneficios del sistema general de seguridad social en salud».
VII. RÉPLICA
La Nación – Ministerio de Agricultura y Desarrollo
Rural se opone de manera conjunta a todos los cargos, con
el argumento de que la liquidación del Idema culminó el 31
de diciembre de 1997 y, por tanto, la convención colectiva
no le es aplicable al actor, pues en ella no existe condición
de tal naturaleza; que, según el Acto Legislativo 01 de 2005,
el demandante no alcanzó a consolidar el derecho antes del
31 de julio de 2010, pues la edad mínima de 50 años la
cumplió el 31 de mayo de 2015.
Por su parte, Colpensiones señala que su escrito no
constituye oposición alguna «toda vez que lo solicitado en el
recurso extraordinario no guarda relación directa con
Colpensiones, sino que se enfoca a reivindicar ciertos
derechos frente al ex - empleador»
VIII. CARGO SEGUNDO
Atribuye por vía directa la aplicación indebida del
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Radicación n.° 74096
artículo 332 del Código de Procedimiento Civil, como
violación medio de las normas sustanciales contenidas en
los artículos 1º de la Ley 6 de 1945; 1º, 2 y 3 del Decreto
2127 de 1945, 408, 467, 470, 474, 476, 477, 478 y 479 del
Código Sustantivo del Trabajo; en relación con los artículos
48, 53, 55 y 58 de la Constitución Política de Colombia; 1,
2, 6, 11, 50, 141, 142 y 272 de la Ley 100 de 1993; y 26 del
Decreto 2127 de 1945.
Argumenta el recurrente que si en el sumario anterior
se ordenó su reintegro, mediante sentencia debidamente
ejecutoriada en proceso especial de fuero sindical, no podía
restarle la fuerza de cosa juzgada a la decisión del proceso
antecedente; que el ad quem restringió los efectos de las
providencias proferidas en aquel al «resucitar el despido
enervado en proceso anterior, al señalar que el contrato de
trabajo terminó el 15 de octubre de 1997 y suponer que no
podía ir más allá del 31 de diciembre de 1997».
Adicionalmente, para sustentar la acusación itera los
argumentos plasmados en el cargo anterior.
IX. RÉPLICA
Como las demandadas se refirieron de manera
conjunta a todos los cargos, la Sala se abstiene de iterarlos.
X. CONSIDERACIONES
Al efecto, se memora que el sentenciador de segundo
grado discurrió que entre la fecha de retiro (15/10/1997) y
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Radicación n.° 74096
la de pago de la indemnización (30/11/2000), el señor
Bustos Torres no prestó servicios a la entidad debido a que
para el 31 de diciembre de 1997 ya estaba liquidado
definitivamente el Idema, por lo que no era posible
contabilizar este tiempo para alcanzar el requerido en la
norma convencional para causar la pensión deprecada y,
además, la vigencia de la convención colectiva no podía
extenderse más allá de la data en que se extinguió
definitivamente la entidad, razón por la cual los beneficios
allí consagrados no podían aplicarse al actor.
La censura centra su disenso en que el Tribunal no se
dio cuenta que el vínculo terminó el 30 de noviembre de
2000 y no el 15 de octubre de 1997, como quiera que el
Ministerio reconoció la existencia de la relación laboral
hasta esa data en virtud del reintegro ordenado por los
jueces que conocieron del proceso de fuero sindical, el cual
implica la no solución de continuidad en la prestación del
servicio; Agrega que el despido se materializó el 30 de
noviembre de 2000, momento en el que el ente demandado
adujo la imposibilidad física del reintegro por liquidación
del Idema, y por tanto, acredita los presupuestos para la
pensión de jubilación deprecada, pues los efectos de la
convención colectiva se extienden hasta esa fecha.
Dados los planteamientos de la censura, le
corresponde a la Sala determinar si el Tribunal se equivocó
al considerar que el actor no tenía derecho a la pensión de
jubilación convencional prevista en el artículo 98 de la
convención 1996- 1998, suscrita entre el Idema y
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Radicación n.° 74096
Sintraidema, por cuanto Hernando Bustos Torres no
acreditó el tiempo mínimo requerido para la prestación.
Para ello previamente debe establecer el momento en que se
materializó la finalización del vínculo y si fue sin justa
causa.
Antes de incursionar en el estudio de los medios de
convicción acusados, se advierte que no son materia de
discusión los siguientes supuestos fácticos: i) Hernando
Bustos Torres ingresó a laborar al Idema el 6 de junio de
1989 (f.º 76); ii) el actor fue despedido de manera unilateral
estando amparado por fuero sindical el 15 de octubre de
1997; iii) el demandante adelantó acción especial de
reintegro por fuero sindical; iv) el Juzgado Séptimo Laboral
del Circuito, mediante sentencia calendada el 23 de agosto
de 199, ordenó a la Nación – Ministerio de Agricultura
reintegrar al actor al cargo que desempeñaba y la condenó a
pagar salarios y prestaciones dejados de percibir junto con
los incrementos legales y convencionales, a partir del 10 de
octubre de 1997 y hasta cuando se hiciera efectivo el
reintegro (f.º 76), decisión que fue confirmada por el
Tribunal Superior de Bogotá, a través de providencia del 7
de diciembre de 1999 (f.º 95); vi) para cumplir la anterior
decisión, el Ministerio expidió la Resolución 00623 del 30
de noviembre de 2000, mediante la cual ordenó el pagó al
actor de una suma de dinero a título de indemnización por
imposibilidad física y jurídica del reintegro (f.º 108); y vii)
que el reintegro ordenado fue imposible de materializar, por
la liquidación total del Idema, hecho que, según la
providencia se llevó a cabo el 31 de diciembre de 1997.
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20
Radicación n.° 74096
Hechas las anteriores y necesarias previsiones, la Sala
incursiona en el estudio de los medios de convicción
acusados así:
1.- La Resolución 00623 de 2000, fue expedida por
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural con el fin de
dar cumplimiento a las sentencias judiciales que ordenaron
el reintegro de trabajadores del extinto Idema –entre ellos el
aquí demandante-- y cuyas obligaciones asumió en virtud
de lo dispuesto en el artículo 6º del Decreto 1675 de 1997.
En uno de sus considerandos se observa que los servidores
de la entidad «tendrían derecho a la indemnización y demás
beneficios prestacionales que se reconocerían y pagarían de
conformidad con lo previsto en el contrato de trabajo
respectivo, las normas convencionales y las disposiciones
legales pertinentes, en especial la Convención Colectiva de
1996-1998 y las disposiciones legales pertinentes» (resalta
la Corte).
Igualmente, la citada resolución consignó lo que a
continuación se transcribe:
En cuanto al régimen salarial y prestacional, ha sostenido la
Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de Estado, que, si
bien la liquidación total de una empresa o entidad genera la
extinción de la respectiva convención colectiva de trabajo, debe
tenerse en cuenta que algunos de estos efectos pueden
prologarse en el tiempo dado el carácter normativo de las
convenciones colectivas. En atención a esta preceptiva se
liquidarán las acreencias contenidas en la sentencia con base en
el salario establecido en dicha providencia atendiendo los
preceptos de la convención colectiva de trabajo vigente al
momento de la liquidación de la empresa para efectos de los
incrementos salariales (artículo 116) .
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Radicación n.° 74096
Así mismo, como extremos del contrato de trabajo que
ligó al actor con el Idema tomó los comprendidos entre el 6
de junio de 1989 y el 30 de noviembre de 2000, para un
total de 4.135 días, que equivalen a 11 años, 5 meses y 25
días.
En dicho acto administrativo, el Ministerio le reconoció
al señor Hernando Bustos Torres los salarios
correspondientes a los años 1997, 1998, 1999 y 2000, la
«indemnización por imposibilidad del reintegro» y las
cesantías, tomando como extremos del contrato de trabajo
los enunciados en precedencia e inclusive, en cuanto hace
relación a la indemnización referida, la tasó en una suma
global de $19.461.866, de la cual descontó la suma de
$11.502.804 pagada por indemnización por la liquidación
de la entidad.
Lo anterior refleja de bulto la grave equivocación del
Tribunal al concluir que el contrato de trabajo del actor se
terminó el 15 de octubre de 1997, cuando lo cierto es que
finalizó el 30 de noviembre de 2000, pues este fue el hito
que tuvo en cuenta para liquidar todos los salarios y
prestaciones derivados del vínculo laboral y del reintegro
ordenado en el proceso de fuero sindical.
Ahora bien, conforme a la reiterada jurisprudencia de
la Corte, la orden de reintegro mediante sentencia judicial
lleva la no solución de continuidad, supuesto que implica
que el contrato de trabajo no finalizó ni se interrumpió; en
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Radicación n.° 74096
otras palabras, el reintegro es una ficción jurídica, según la
cual el contrato celebrado entre las partes, ilegalmente
fenecido por el empleador, continúa vigente y, en
consecuencia, el trabajador tiene derecho al pago y
reconocimiento de todos los derechos sociales que surgen
de la relación de trabajo.
En efecto, una de las consecuencias del reintegro
decretado judicialmente comporta el cómputo del tiempo
durante el cual el trabajador estuvo cesante como si
efectivamente hubiese prestado servicios, con derecho al
pago de todos los salarios y prestaciones causados en ese
lapso y que resulten compatibles con el reintegro, aunque
aquél no se pueda materializar por el vencimiento del
término de la liquidación de la empresa.
De manera que el periodo en que estuvo el
demandante desvinculado debe apreciarse como tiempo
efectivamente laborado para todos los efectos relacionados
con sus derechos sociales, entre los cuales está la
contabilización del tiempo para reunir requisitos para la
pensión. Al respecto en sentencia CJS SL, 24 ag. 2010,
rad. 36215, la Sala manifestó lo siguiente:
A juicio de la Corte, el Tribunal no se equivocó cuando consideró
que una de las consecuencias del reintegro decretado
judicialmente era la no solución de continuidad del contrato de
trabajo, que comporta el cómputo del tiempo durante el cual el
trabajador estuvo cesante como si efectivamente hubiese
prestado servicios, con derecho al pago de todos los salarios y
prestaciones causados en ese lapso y que resulten compatibles
con el reintegro, aunque aquél no se pueda materializar por el
vencimiento del término de la liquidación de la empresa.
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 74096
De suerte que el lapso en que estuvo el demandante
desvinculado, que, en su caso, corrió desde el 30 de febrero de
1989 hasta el 18 de julio de 1992, debe apreciarse como tiempo
efectivamente laborado, ello para todos los efectos relacionados
con sus derechos sociales, entre lo cual se cuenta con la suma de
tiempo para reunir requisitos para acceder a una pensión de
jubilación o para determinar el régimen legal aplicable.
(subrayado de la Sala).
Por otra parte, con relación a la terminación del
contrato de trabajo, la resolución estudiada expresa, con
apoyo en conceptos de la Sala de Consulta y Servicio Civil
del Consejo de Estado, relacionados con el cumplimiento de
sentencias judiciales que ordenan el reintegro de personas
que se desempeñaban como trabajadores oficiales del Idema
lo siguiente:
En el mismo sentido la Sala manifestó que las entidades
afectadas con las decisiones judiciales deben proferir un Acto
administrativo en el cual expongan las causas que hagan
imposible el reintegro para el cumplimiento de las respectivas
sentencias, a la vez reconocer y ordenar el pago de salarios y
demás emolumentos legales y convencionales dejados de percibir
desde el momento de su despido y hasta la fecha en el que se le
comunique a los trabajadores la imposibilidad jurídica del
reintegro.
Lo anterior, sumado al supuesto inequívoco de que la
demandada liquidó los derechos laborales del actor hasta el
30 de noviembre de 2000, con fundamento en la citada
resolución, evidencian sin duda alguna que el motivo
invocado para la terminación del contrato de trabajo del
actor fue la imposibilidad física para su reintegro por la
extinción de la empresa, motivo que, desde luego, si bien
puede constituirse en una razón legal que la avala, no
significa sin embargo que sea una justa causa de despido
para efectos de exoneración de la pensión sanción.
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 74096
En consecuencia, para esta Sala el ad quem incurrió
en varios dislates al desatar la alzada, a saber: primero
porque el despido efectuado el 15 de octubre de 1997
desapareció del mundo jurídico en virtud del reintegro
ordenado por el Juzgado Séptimo Laboral del Circuito,
mediante sentencia calendada el 23 de agosto de 1999 (f.º
76), decisión que fue confirmada por el Tribunal Superior
de Bogotá, a través de providencia del 7 de diciembre de
1999 (f.º 95), el cual no se pudo realizar porque el Idema ya
estaba liquidado; y segundo, porque el extremo final de la
relación laboral fue el 30 de noviembre de 2000, data en
que el Ministerio invocó la terminación del vínculo laboral
por imposibilidad física del reintegro.
Así mismo, otra de las equivocaciones en que incurrió
el sentenciador de segundo grado está relacionada con la
vigencia de la convención colectiva de trabajo que se invocó
por la parte actora como soporte de la pensión de jubilación
reclamada, al concluir que únicamente tenía vigor hasta el
31 de diciembre de 1997, momento en que se liquidó el
Idema, como quiera que de no ser denunciada, se prorroga
automáticamente hasta cuando se suscriba una nueva; e
incluso, aun en eventos de liquidación de la empresa,
seguirá, en general, produciendo efectos más allá de la
extinción del ente empresarial.
Sobre el particular se memoran las sentencias CSJ
SL1916-2019, CSJ SL 23 jul. 2014, rad. 52518; y CSJ SL, 4
mar. 2009, rad. 34480, en las cuales se resolvieron
SCLAJPT-10 V.00
25
Radicación n.° 74096
controversias de similares contornos fácticos y jurídicos,
incluso contra la misma entidad aquí demandada y del
Idema. Al efecto, en la segunda providencia citada se
adoctrinó lo siguiente:
Al margen de todo lo anterior, la Corte advierte que la
comunicación de fecha 9 de octubre de 1997 (folio 10), que refiere
la censura, no dice nada diferente a lo establecido por el
Tribunal, pues en la misma solamente se le informó al
demandante la decisión de dar por terminado «unilateralmente
su vinculación laboral», motivo por el cual por virtud de su
apreciación, ningún yerro fáctico pudo ser cometido por el
fallador de segunda instancia, máxime cuando de su contenido
no se deriva la consideración de que el despido del actor fue con
justa causa.
De igual manera, el ad quem, no se equivocó al apreciar la
Convención Colectiva de Trabajo suscrita entre el IDEMA y
SINTRAIDEMA vigente para el período 1996 a 1998 (Folio ·34), en
el sentido de no dar por probado estándolo que ésta solo produjo
efectos hasta el 30 de abril de 1998, pues tal y como lo refirió, la
imposibilidad física para el reintegro de un trabajador por
extinción de la empresa si bien constituye un modo legal de
terminación del contrato no es una justa causa.
Ahora bien, a folio 49 del cuaderno del Juzgado obra Resolución
Nº 00192 de 2001 del 18 de julio de 2001, expedida por el
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural que tuvo por objeto
dar cumplimiento una sentencia de tutela que ordenó el reintegro
de un grupo de trabajadores del IDEMA, entre ellos, el aquí
demandante y cuyas obligaciones quedaron a su cargo, de
conformidad con el Art.6º del D. 1675/97.
La entidad demandada liquidó las acreencias laborales del
actor, a 15 de julio de 2001 y el motivo invocado para la
terminación del vínculo contractual fue la imposibilidad de darle
cumplimiento «tanto física como jurídicamente» a la decisión
judicial que ordenó el reintegro del actor, por la «supresión total
de la planta de personal» del IDEMA. Al respecto, esta Sala ya ha
señalado que:
La terminación del contrato de trabajo por invocación de la
imposibilidad física del reintegro por la supresión de la entidad,
no es una justa causa de terminación del contrato de trabajo,
razón por la cual se considerará que el actor fue despedido
injustamente. (CSJ SL, 4 Mar. 2009, Rad. 34480)
De otra parte, no le asiste razón al recurrente al referir además,
que la convención colectiva de trabajo es ineficaz, en cuanto
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26
Radicación n.° 74096
considera que sus efectos se extinguieron el 30 de abril de 1998,
fecha de liquidación física y jurídica de la empresa contratante;
no obstante, es preciso señalar que de conformidad con el Art.
467 del C.S.T y S.S. a través de la convención colectiva de
trabajo se fijan «las condiciones que regirán los contratos de
trabajo durante su vigencia»; eventualmente se puede prorrogar
en forma automática, «por términos sucesivos de seis en seis
meses» (art. 477 del CST), y con la característica de que no
obstante la disolución del sindicato que la suscribió «continúa
rigiendo los derechos y obligaciones del patrono y los
trabajadores».
Desde esta perspectiva, la convención colectiva de trabajo,
surtirá efectos, en general, más allá de la existencia jurídica del
empleador o sindicato que la haya suscrito, en tanto los derechos
que se aleguen se originen en vigencia del contrato laboral.
En el caso que se estudia, como ya se explicó, el contrato de
trabajo estuvo vigente hasta el 15 de julio de 2001 y fue
terminado por la demandada, sin justa causa, en consecuencia
al actor se le aplicaban todos los beneficios convencionales, entre
ellos, los consagrados en el inc. 1º del Art. 98 de la convención
colectiva de trabajo, máxime cuando el D. 1675/97, que ordenó
la supresión y liquidación del IDEMA, dispuso en su Art. 6º que
las obligaciones contraídas por la entidad, incluidas los pasivos
laborales, serían asumidas por La Nación. Luego, aparece
atinada la decisión censurada.
En cuanto a los demás argumentos planteados en los cargos,
esto es, que la supresión y liquidación de la entidad constituían
una justa causa de despido por devenir de facultades
constitucionales y legales, es de señalar que la jurisprudencia
reiterada de esta Sala de Casación Laboral, ha explicado que,
pese a ser legal el despido de trabajadores oficiales por la
clausura o liquidación de una entidad estatal, esa calificación no
implica que la desvinculación del trabajador esté amparada en
una justa causa, pues tal motivo no está contemplado dentro de
las causales establecidas por el D. 2127/1945, Art. 48, como
«justas causas para dar por terminado unilateralmente el
contrato de trabajo»; sin que exista razón que amerite variar este
criterio.
Al respecto, resulta pertinente rememorar la sentencia de
casación de la CSJ SL, 2 sep. 2004, rad. 22139, en la que se
sostuvo:
Ciertamente el tema de la supresión de cargos con ocasión de la
denominada modernización del Estado, como lo acota la parte
replicante, ha sido definido por la Corte en el sentido de
considerar que la desvinculación contractual del trabajador
puede ser legal pero no constituye justa causa. Así se encuentra
dicho:
SCLAJPT-10 V.00
27
Radicación n.° 74096
“Frente a lo anterior, se tiene que no obstante que el ad-quem
admitió que el contrato de trabajo que unió a las partes finalizó
‘por una causa legal’ y que ‘no es justa causa’, concluyó que,
dadas las condiciones sui géneris creadas por la señalada
disposición transitoria de la Constitución y las normas que la
desarrollan, no debían aplicarse en este caso los preceptos
legales y convencionales reguladores de la desvinculación sin
justa causa.
“Sobre esta forma de finalización del vínculo contractual laboral,
ya ha tenido oportunidad la Corte de manifestarse al examinar
otros casos análogos, para cuya definición ha memorado
innumerables pronunciamientos en los cuales ha hecho clara
diferenciación entre el despido autorizado legalmente y el
despido con justa causa, haciendo ver que no siempre el primero
obedece a uno de esos determinados motivos específicos que, en
el orden de la justicia, sirven de fundamento a la extinción
unilateral del contrato y que se denominan ‘justas causas’, como
son, en tratándose del trabajador oficial, las que establecen los
artículos 16, 48 y 49 del Decreto 2127 de 1945 y no otras,
porque a los demás modos de terminación del contrato de trabajo
no les da la ley esa forma de denominación.
“Como en los casos anteriores debe la Sala advertir, según lo que
viene de expresarse, que cuando se hace referencia al despido
sin causa justa, no se excluye al que opera por decisión
unilateral del empleador con autorización legal, distinto al
previsto por una de las justas causas de despido, porque no se
puede equiparar la legalidad de la terminación del vínculo con el
despido precedido de justa causa. De tal suerte que aun cuando,
para el sector oficial, el artículo 47 del Decreto 2127 de 1945
establece los modos de finalización del vínculo laboral, y para el
sub-examine los Decretos 2138 de 1992 y 619 de 1993
permitieron la supresión del cargo y consiguiente desvinculación,
únicamente constituyen justa causa, como ya se expresó, las
consagradas en los artículos 16, 48 y 49 del mismo decreto
2127, aludidas también en el literal g) del citado artículo 47.
Ya la Corte, en procesos similares, ha interpretado que el
propósito, entre otros, del artículo transitorio 20 de la
Constitución Nacional, es el de reestructurar las entidades de la
Rama Ejecutiva, los Establecimientos Públicos, las Empresas
Industriales y Comerciales y las Empresas de Economía Mixta
del Orden Nacional, pero ello no significa que la normatividad
producida para ese efecto haya derogado, para los trabajadores
vinculados a la correspondiente actividad económica, el régimen
común de indemnizaciones laborales dentro del cual se
encuentra, incluso, la pensión proporcional de jubilación. Vale
decir que, en cuanto hace con la Caja Agraria, los Decretos
Ejecutivos 2138 del 30 de diciembre de 1992 y 0619 del 30 de
marzo de 1993, éste último aprobatorio de los Acuerdos 895 y
896 del 29 de diciembre de 1992 y 10 de febrero de 1993,
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Radicación n.° 74096
respectivamente, emanados de la Asamblea General de
Accionistas de la mencionada entidad, no obstan para que se
apliquen la indemnización convencional prevista para el caso de
terminación del contrato de trabajo por decisión unilateral de la
empleadora, sin justa causa, ni la pensión sanción también
consagrada legalmente para la misma eventualidad, con más de
diez años de servicio.
Y en la sentencia de la CSJ SL, 1° abr. 2008, rad. 21106,
expresó:
En diferentes oportunidades la Corte ha establecido la clara
diferencia que existe entre el despido autorizado legalmente y, el
despido con justa causa, en la medida en que no siempre el
primero obedece a uno de esos motivos específicos que, en el
orden de la justicia, sirven de fundamento de la extinción
unilateral del contrato y que se denominan “justas causas”,
como, para el caso del trabajador oficial, son las que establecen
los artículos 16, 48, y 49 del Decreto 2127 de 1945, y para el
particular el artículo 62, subrogado por el artículo 7º del Decreto
2351 de 1965, pues a los demás modos de terminación del
contrato de trabajo no les da la ley esa especial denominación.
Así las cosas, el despido sin causa justa, no necesariamente
excluye al que opera por decisión unilateral del empleador, con
autorización legal distinta a la que establece las justas causas
de despido, porque no se puede equiparar la legalidad de la
terminación del vínculo con el despido precedido de justa causa.
(Subraya la Corte).
Del precedente memorado se concluye lo siguiente: i)
que la terminación del contrato de trabajo invocando la
imposibilidad física del reintegro, por la supresión de la
entidad, no es una justa causa de terminación del vínculo
contractual laboral; ii) que la convención colectiva de
trabajo 1996–1998 no deja de producir efectos por haberse
extinguido física y jurídicamente la empresa que la
suscribió, por cuanto ese contrato convencional «surtirá
efectos, en general, más allá de la existencia jurídica del
empleador o sindicato que la haya suscrito, en tanto los
derechos que se aleguen se originen en vigencia del contrato
laboral»; iii) que el contrato de trabajo estuvo vigente hasta
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29
Radicación n.° 74096
el 30 de noviembre de 2000, aún después de suprimido el
Idema y fue terminado por la demandada sin justa causa;
iv) al actor se le aplican todos los beneficios convencionales,
entre ellos, el consagrado en el artículo 98 de la convención
colectiva de trabajo 1996-1998, suscrita entre el extinto
Idema y Sintraidema y; v) que la supresión y liquidación de
la entidad, atendiendo el reiterado criterio jurisprudencial
de la Sala, no constituye un motivo justo de fenecimiento
del contrato, a pesar de ser legal el despido de trabajadores
oficiales por la clausura o liquidación de una entidad
estatal.
Ahora, estando claro que el promotor del juicio es
beneficiario de la convención colectiva celebrada y allegada
como fuente del derecho reclamado, es viable analizar si al
demandante le asiste derecho a la «pensión en caso de
despido injusto» prevista en el artículo 98 del acuerdo
extralegal, el cual se adquiere con el cumplimiento de los
requisitos relativos a la prestación de los servicios por más
de diez o quince años y la configuración del despido sin
justa causa, dado que la edad constituye un requisito de
exigibilidad o de disfrute del derecho y no de causación.
Sobre el particular, esta Corporación en sentencia CSJ
SL15605-2016, al resolver un caso similar contra la misma
demandada en el que se interpretó el artículo 98 del
pluricitado instrumento colectivo, puntualizó:
Aquí resulta útil traer a colación el artículo 98 de la convención
colectiva de trabajo de 1996-1998, que dice:
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 74096
PENSIÓN EN CASO DE DESPIDO INJUSTO. El trabajador oficial
vinculado por contrato de trabajo que sea despedido sin justa
causa, después de haber laborado más de diez (10) años y
menos de quince (15), continuos o discontinuos en el IDEMA,
tendrá derecho a la pensión de jubilación desde la fecha del
despido injusto, si para entonces tiene sesenta (60) años de
edad, o desde la fecha en que cumpla esa edad, con
posterioridad al despido.
Si el despido injusto se produjere, después de quince (15) años
de los mencionados servicios, el trabajador oficial tendrá derecho
a la pensión, al cumplir cincuenta (50) años de edad, o desde la
fecha del despido, si para entonces tiene cumplida la expresada
edad.
Si el trabajador oficial se retirara voluntariamente, después de
quince (15) años de los supradichos servicios, tendrá derecho a
la pensión cuando cumpla sesenta (60) años de edad.
Reexaminada la estructura gramatical de la estipulación
convencional en comento, así como la intención lógica y
razonablemente deducible de sus componentes, para la Sala
dicha cláusula que alude a la pensión en caso de despido
injusto, lleva a colegir que el único entendimiento posible es que
se causa o adquiere con los requisitos relativos a la prestación de
los servicios por más de diez o quince años y el despido sin justa
causa, sin que exista un límite en el tiempo para tener derecho a
ese beneficio extralegal, de manera que cobija a los trabajadores
que incluso superen los 20 años de trabajo, como ocurre en el
caso que nos ocupa. En efecto, tal precepto convencional entre
sus parámetros identificativos claros para otorgar la prestación,
no incluye que el tiempo de servicios deba ser inferior a 20 años.
Lo que significa, que leída en su conjunto y apreciada
sistemáticamente la norma convencional, el derecho se tendrá
que reconocer al estar acreditado que el trabajador con más de
diez o quince años de servicios, según el caso, haya sido
despedido sin mediar justa causa para ello.
Siendo ello así, es claro que los dos requisitos se
cumplen a cabalidad como quiera que el actor laboró al
servicio del Instituto de Mercadeo Agropecuario Idema entre
el 6 de junio de 1989 y el 30 de noviembre de 2000, para un
total de 4.135 días, que equivalen a 11 años, 5 meses y 25
días y, además, fue despedido sin justa causa el 30 de
noviembre de 2000, tal como quedó evidenciado en
precedencia.
SCLAJPT-10 V.00
31
Radicación n.° 74096
En consecuencia, se tiene que el promotor del juicio sí
resulta acreedor de la pensión estatuida en el artículo 98
convencional, al ser despedido sin justa causa y con más de
10 años de servicio, requisitos que se estructuraron en el
año de 2000, data para la cual no regía el Acto Legislativo
01 de 2005.
De suerte que, al cumplir los 60 años de edad el 31 de
mayo de 2015, por haber nacido el mismo día y mes del año
1955, según el registro civil de nacimiento (f.º 75), la
prestación extralegal debe ser reconocida a partir de dicha
calenda.
Finalmente, la Sala advierte que no se hace necesario
el estudio de las sentencias proferidas en el proceso de
fuero sindical de cara al desconocimiento de la cosa
juzgada, habida cuenta que, como se dijo al comienzo de
esta providencia, las partes no manifestaron inconformidad
alguna acerca de que previamente se adelantó un proceso
judicial en el que se dispuso el reintegro del demandante,
pues el verdadero disenso estriba en el cómputo, para
efectos pensionales, del periodo transcurrido entre el
despido declarado ilegal y el momento en que se le
comunicó al demandante la imposibilidad física del
reintegro, aspecto que fue elucidado.
Así mismo en relación con la indemnización de
perjuicios, la Sala se pronunciará en sede de instancia.
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Radicación n.° 74096
Por las anteriores razones los cargos prosperan. La
Sala se abstiene de resolver los cargos 3 y 4, como quiera
que su finalidad es el reconocimiento de la pretensión
subsidiaria, esto es, el pago a Colpensiones de las
cotizaciones correspondientes al periodo comprendido entre
«el 15 de octubre de 1997 y el 15 de diciembre de 2001.
Sin costas en sede de casación.
XI. SENTENCIA DE INSTANCIA
Adicional a las consideraciones esbozadas en sede de
casación, de cara a los recursos de apelación se tiene lo
siguiente:
El Ministerio demandado, al sustentar el recurso de
apelación, manifestó inconformidad en cuanto fue
condenado al reconocimiento y pago de la prestación,
especialmente, en cuanto a la aplicación de la convención
colectiva de trabajo, pues considera que la misma estuvo
vigente hasta que el Idema fue liquidado por orden expresa
del Decreto 1675 del 27 de junio de 1997 y, por tanto, es
imposible concebir la existencia de una convención
colectiva sin que estuvieran los destinatarios de la misma,
como lo es el extinto Instituto y Sintraidema; que el actor no
cumple los presupuestos para acceder a la pensión
convencional deprecada por cuanto la terminación del
vínculo obedeció a una causa legal; y que el Acto Legislativo
01 de 2005, en el parágrafo 3º estableció que los beneficios
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Radicación n.° 74096
pensionales convencionales no podían extenderse más allá
del 31 de julio de 2010 y, por ende, como el actor arribó a la
edad de 60 años el 31 de mayo de 2013, es decir, con
posterioridad a la establecida por el acto, no había lugar al
reconocimiento de la pensión.
Entonces, como en sede de casación se elucidó lo
relacionado con la vigencia de la convención colectiva de
trabajo, los extremos de la relación laboral que unió a los
contendientes en esta causa y que el motivo de extinción
alegado para terminar el contrato no constituye una justa
causa, queda pendiente lo atinente a las incidencias del
Acto Legislativo 01 de 2005.
Al respecto, el sentenciador de primer grado señaló
que su entrada en vigor no afectaba los derechos causados
antes del 25 de junio de 2005 y, por tanto, como el actor
consolidó el derecho a la pensión solicitada el 31 de mayo
de 2000, la disposición no afectaba su reconocimiento y
disfrute.
Al respecto la Sala encuentra que el juzgador de
primera instancia, no se equivocó al discurrir que el Acto
Legislativo de 2001 no afectaba el derecho a la pensión
convencional por despido injusto deprecada por el actor,
toda vez que, la pensión se consolido el 30 de noviembre de
2000, momento para el cual no había entrado en vigor la
referida norma supralegal, según la cual a partir del 31 de
SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 74096
julio de 2010 perdieron vigor las reglas de carácter
pensional que regían a su promulgación.
Así las cosas, atendiendo los lineamientos, el a quo no
erró al considerar viable el reconocimiento de la prestación,
habida cuenta que el actor consolidó su derecho a la pensión
sanción convencional prevista en el artículo 98 de la
convención colectiva 1996-1998, suscrita entre el extinto
Idema y Sintraidema, el 30 de noviembre de 2000, data en la
que fue despedido sin justa causa y para la cual ya tenía más
de 10 años de servicio.
La Sala itera que el cumplimiento de la edad prevista
en el artículo 98 de la convención en comento no es un
requisito para adquirir el derecho sino para su disfrute,
pues así lo ha enseñado esta Corporación en diferentes
decisiones, en las que ha determinado que el único
entendimiento posible de la cláusula consiste en que la
edad es un presupuesto de exigibilidad mas no de
causación, por ello, para el caso, el derecho se adquiere
demostrando únicamente el tiempo de servicio y el despido
sin justa causa.
Sobre este puntual tema, la Sala en sentencia CSJ
SL15605-2016, rad. 46258, reiterada en la decisión CSJ
SL2597-2018, rad. 66081, señaló:
Aquí resulta útil traer a colación el artículo 98 de la convención
colectiva de trabajo de 1996-1998, que dice:
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Radicación n.° 74096
PENSIÓN EN CASO DE DESPIDO INJUSTO. El trabajador oficial
vinculado por contrato de trabajo que sea despedido sin justa
causa, después de haber laborado más de diez (10) años y
menos de quince (15), continuos o discontinuos en el IDEMA,
tendrá derecho a la pensión de jubilación desde la fecha del
despido injusto, si para entonces tiene sesenta (60) años de
edad, o desde la fecha en que cumpla esa edad, con
posterioridad al despido.
Si el despido injusto se produjere, después de quince (15) años
de los mencionados servicios, el trabajador oficial tendrá derecho
a la pensión, al cumplir cincuenta (50) años de edad, o desde la
fecha del despido, si para entonces tiene cumplida la expresada
edad.
Si el trabajador oficial se retirara voluntariamente, después de
quince (15) años de los supradichos servicios, tendrá derecho a
la pensión cuando cumpla sesenta (60) años de edad.
Reexaminada la estructura gramatical de la estipulación
convencional en comento, así como la intención lógica y
razonablemente deducible de sus componentes, para la Sala
dicha cláusula que alude a la pensión en caso de despido
injusto, lleva a colegir que el único entendimiento posible es que
se causa o adquiere con los requisitos relativos a la prestación de
los servicios por más de diez o quince años y el despido sin justa
causa, sin que exista un límite en el tiempo para tener derecho a
ese beneficio extralegal, de manera que cobija a los trabajadores
que incluso superen los 20 años de trabajo, como ocurre en el
caso que nos ocupa. En efecto, tal precepto convencional entre
sus parámetros identificativos claros para otorgar la prestación,
no incluye que el tiempo de servicios deba ser inferior a 20 años.
Lo que significa, que leída en su conjunto y apreciada
sistemáticamente la norma convencional, el derecho se tendrá
que reconocer al estar acreditado que el trabajador con más de
diez o quince años de servicios, según el caso, haya sido
despedido sin mediar justa causa para ello.
Con lo anterior debe destacar la Sala que cualquier decisión que
se haya proferido en sentido contrario, se entiende recogido con
la nueva postura que ahora se adopta.
Ahora, con relación a la alzada de la parte actora,
advierte la Sala que esta mostró inconformidad para que se
disponga el reconocimiento y pago de las mesadas
adicionales, los intereses moratorios, la indexación de las
mesadas causadas y al pago de los perjuicios ocasionados
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Radicación n.° 74096
con el pago oportuno de la prestación. Al efecto señaló que a
las pensiones convencionales le son aplicables las mesadas
adicionales previstas en los artículos 50 y 142 de la Ley 100
de 1993; que proceden los intereses moratorios por cuanto se
trata de una pensión de jubilación del sector oficial, a la cual
le es aplicable el artículo 141 idem; que la indexación de la
primera mesada pensional es diferente a la de las mesadas
causadas; y que los jueces están investidos para infligir
condena por los «perjuicios adicionales que se causan a la
terminación del contrato de trabajo» que no se puedan resarcir
con una indemnización por despido.
Previamente, la Sala memora que el a quo condenó a la
Nación Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural al
reconocimiento y pago de la pensión en comento a partir del
1º de junio de 2015, en cuantía de $[Link], incluida
la indexación de la primera mesada pensional; que no
impuso el reconocimiento de las mesadas adicionales por
tratarse de una prestación prevista en la convención
colectiva que se causaba mensualmente, «conforme al
contenido de literal del acuerdo convencional»; que no asignó
condena por intereses moratorios al considerar que,
siguiendo los lineamientos jurisprudenciales de esta Corte,
por tratarse de una pensión convencional no eran
procedentes; sobre la indexación de «las sumas reconocidas»
expresó que como se había indexado la primera mesada
pensional no había «lugar a una nueva indexación sobre el
particular»; y con relación a los perjuicios solicitados en la
demanda inicial indicó que no estaban llamados a
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Radicación n.° 74096
prosperar en la medida en que «no se encuentra prueba de
este detrimento patrimonial que serviría como sustento para
la causación».
En primer lugar, con relación a la procedencia de las
mesadas adicionales, la Sala advierte que el artículo 98 de
la convención colectiva 1996-1998, fuente de la pensión
solicitada, no hace referencia alguna acerca del número de
mesadas pensionales y, por tanto, el tenor literal de la
referida cláusula no regula este puntual aspecto.
Así mismo, de vieja data esta Corte ha señalado que
los artículos 50 y 142 de la Ley 100 de 1993 no restringen
el beneficio de las mesadas de junio y diciembre para las
pensiones de naturaleza extralegal o convencional y, menos
aún para las legales, excepto cuando se trata de pensiones
consolidadas después de la entrada en vigor del Acto
Legislativo 01 de 2005, que no es el caso, para quienes se
eliminó la mesada catorce (CSJ SL, 25 sep. 2012, rad.
39407)
Entonces, al no existir diferencia alguna en relación
con la naturaleza jurídica de las pensiones para establecer
la procedencia de las mesadas adicionales, en el sub lite es
viable su reconocimiento por tratarse de una pensión
causada antes de la vigencia del Acto Legislativo 01 de
2005.
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Radicación n.° 74096
En segundo lugar, respecto a la viabilidad de los
intereses moratorios, de entrada, se advierte que no le
asiste razón al apelante, habida cuenta que la decisión del
a quo atiende a cabalidad los lineamientos de esta
Corporación, según los cuales, no son procedentes cuando
la prestación es de origen convencional. Así se precisó en
sentencias CSJ SL4088-2018 y SL3851-2019. La primera
reza así:
Así las cosas, es evidente el error en que incurrió pues el criterio
jurisprudencial de esta Corporación enseña que dichos intereses
solo tienen cabida cuando se trata de una pensión concedida con
sujeción integral a la Ley 100 de 1993, que no es el caso que nos
ocupa, toda vez que la pensión que es objeto de reconocimiento
es de estirpe convencional, tal como se explicó en sentencia CSJ
SL16949-2016, de la siguiente manera:
Respecto del cargo subsidiario presentado por la apoderada del
banco, referente a la condena de los intereses del artículo 141 de
la Ley 100 de 1993, tiene razón la impugnación, puesto que, en
efecto, la Corte tiene asentado que los intereses moratorios
previstos por el artículo 141 de la Ley 100 de 1993 son
procedentes respecto de prestaciones concebidas por esa
normatividad, es decir, «cuando se trata de una pensión que
debía reconocerse con sujeción a su normatividad integral»
(sentencia de 28 de noviembre de 2002. Radicación 18.273);
mientras que la pensión a sustituir en sub lite no corresponde a
una pensión del sistema integral de seguridad social; atrás
quedó constatado su carácter convencional; y no cambia su
naturaleza por el hecho que, para efectos de resolver sobre la
trasmisión del derecho por muerte del titular, a falta de una
regulación sobre el punto en la convención, se acuda al artículo
47 de la Ley 100 de 1993, como lo plantea el replicante para
impedir que se case la sentencia en este acápite.
Por lo anotado, el cargo se abre paso y, en consecuencia, la
sentencia será casada únicamente en cuanto impuso condena
por los intereses moratorios del artículo 141 de la Ley 100 de
1993.
En tercer lugar, en lo que atañe a la indexación de las
condenas impuestas, si bien el actor en el escrito genitor no
fue lo suficientemente claro al redactar su pretensión, como
quiera que solicitó la actualización de las «sumas
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Radicación n.° 74096
anteriores», la Sala entiende que se trata de la indexación de
las mesadas pensionales causadas.
Siendo ello así, la razón está del lado del demandante
apelante, en virtud de que una cosa es que se indexe el
valor de las sumas adeudadas y que corresponden al
retroactivo generado por las mesadas pensionales
causadas, esto es, que las acreencias se solucionen
actualizadas, para que no se presente ningún menoscabo
en su poder adquisitivo; y otra, totalmente diferente, el
reajuste del valor de la primera mesada pensional como
resultado de la indexación del ingreso base de liquidación
empleado para determinar su cuantía, actualización que si
fue impuesta por el sentenciador de primer grado.
Recalca esta Sala que la indexación de las mesadas
causadas y la actualización del salario base de liquidación
constituyen situaciones totalmente diferentes, tal como
enseñó la sentencia CSJ, SL11762-2014, reiterada en la
sentencia CSJ SL3354-2019, en la que se puntualizó lo que
sigue:
Para una mejor comprensión, lo primero que hay que diferenciar
es que en materia pensional hay dos clases de indexación que se
pueden reclamar mediante una acción judicial: una relativa a la
actualización o ajuste del ingreso base para liquidar la pensión
(IBL), también denominada indexación de la primera mesada
pensional; y otra atinente a la indexación de las sumas
adeudadas por mesadas o diferencias pensionales que no fueron
sufragadas en su oportunidad, y que debió haberse hecho en
forma periódica.
Sobre dicha distinción en sentencia de la CSJ SL, 12 sep. 2006,
rad. 28257, se puntualizó:
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Radicación n.° 74096
Primeramente, es de destacar que la parte actora mediante esta
acción no está solicitando la actualización del IBL o de la primera
mesada pensional (…) sino la indexación de unas sumas que no
fueron sufragadas en su oportunidad, debiéndose haber hecho
en forma periódica, y que corresponden a diferencias de
mesadas pensionales.
En otros términos, lo que se implora a través de esta acción es la
corrección monetaria o actualización de los dineros adeudados
por cada mesada impagada, por el hecho de la pérdida del poder
adquisitivo de la moneda, tal y como bien lo concluyó el fallador
de alzada.
Lo anterior significa, que nos encontramos frente a dos clases de
indexación, para el caso una distinta a la relativa al IBL de la
pensión y que en puridad de verdad corresponde a la que atañe
a la actualización de sumas debidas y no canceladas
oportunamente, plenamente aplicable al pago tardío de
diferencias de mesadas pensionales sobre las cuales no tiene
cabida los intereses moratorios del artículo 141 de la Ley 100 de
1993.
En lo atinente a la distinción entre estas dos clases de
indexación, en sentencia del 23 de junio de 2004 radicado
22973, esta Sala de Corte expresó:
“(....) El Tribunal en cuanto a este punto manifestó:
“La jurisprudencia colombiana abandonó hace ya varios años el
nominalismo y adoptó criterios tendientes a que los trabajadores
no reciban tardíamente el valor de sus créditos con dinero
envilecido. Subsiguientes desarrollos jurisprudenciales han
conducido a establecer la incompatibilidad de la indexación con
los intereses comerciales debido a que éstos tienen un elemento
inflacionario en su composición; por ello se modificará la decisión
del a quo en el sentido de disponer la corrección monetaria de
cada mesada, conforme al índice de precios al consumidor
certificado por el Dane, desde cuando se hizo exigible hasta
cuando se verifique el pago y sobre ese valor ya indexado
deberán pagarse intereses remuneratorios al 6% anual”.
De lo anterior se desprende, de manera nítida, que el juez de
segunda instancia lo que tuvo en cuenta para imponer la
indexación fue la mora en el pago de las mesadas, lo que
coincide con lo sostenido por esta Corporación en lo que
concierne a la procedencia de la indexación de sumas debidas y
no canceladas oportunamente.
En efecto se ha dicho:
“Evidentemente uno de los objetivos perseguidos por la
indexación es el que las acreencias laborales susceptibles de tan
equitativa figura se solucionen actualizadas, para que no se
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Radicación n.° 74096
presente ninguna mengua en su poder adquisitivo. Por ello se ha
aceptado jurisprudencialmente que en tales casos la corrección
monetaria es procedente, según algunos, como factor de daño
emergente por el perjuicio que sufre el titular del derecho por el
no cumplimiento oportuno del deudor de la obligación a su cargo,
y según otros como actualización dineraria>. (Rad. 16476 – 21
de noviembre de 2.001).
Por lo tanto, es claro que las sentencias que cita el recurrente no
tienen aplicación al presente caso, pues ellas se refieren es a la
posibilidad de ajustar el ingreso base para liquidar pensiones, y
aquí se trata es de la mora en el pago de mesadas
pensionales...”.
Así mismo, es pacífico el criterio de esta Corte, según
el cual, los intereses moratorios resultan incompatibles con
la indexación de las mesadas pensionales consolidadas. Ver
sentencias CSJ SL9316-2016 y CSJ SL994-2018.
Como corolario, en el sub lite es viable la indexación de
las mesadas causadas desde el 1º de junio de 2015, dado
que no se impuso condena por concepto de intereses
moratorios. La cuantificación debe realizarse acorde con la
fórmula acogida por la Sala, memorada en el proveído CSJ
SL1001-2018, en la que se establecieron los siguientes
parámetros:
“VA = VH x IPC Final
IPC Inicial
“De donde:
“VA = IBL o valor actualizado
“VH = Valor histórico que corresponde al último salario
promedio mes devengado.
“IPC Final = Índice de Precios al Consumidor de la última
anualidad en la fecha de pensión.
“IPC Inicial = Índice de Precios al Consumidor de la última
anualidad en la fecha de retiro o desvinculación del trabajador.”
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Radicación n.° 74096
En cuarto lugar, en lo atinente a la indemnización por
perjuicios no procede su imposición por dos razones
fundamentales a saber: la primera, porque en el escrito
inaugural el actor solicitó el resarcimiento de los «perjuicios
ocasionados por no pago oportuno de las mesadas
pensionales», pero en el escrito de apelación hizo alusión a
la indemnización por «perjuicios adicionales que se causan a
la terminación del contrato de trabajo», que no se pudieran
resarcir con la indemnización por despido, pretensiones
totalmente diferentes y, por tanto, esta última no hizo parte
de la contienda judicial; y la segunda, porque, en el escrito de
alzada el actor no controvierte el argumento esgrimido por el
a quo para denegar su reconocimiento, esto es, que «no se
encuentra prueba de este detrimento patrimonial que serviría
como sustento para la causación».
En consecuencia, se revocará el numeral 2º de la parte
resolutiva de la sentencia de primer grado proferida por el
Juzgado Doce Laboral del Circuito de Bogotá, para en su
lugar, condenar a la Nación – Ministerio de Agricultura y
Desarrollo Rural a reconocer al actor las mesadas
adicionales de junio y diciembre de cada año sobre la
pensión respecto de la cual se impuso condena. Igualmente,
se impondrá la indexación de las mesadas causadas,
actualización que debe hacerse aplicando la fórmula
descrita en las consideraciones de esta providencia; y se
confirmará en lo demás.
Sin costas en la alzada por no haberse causado. Las
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Radicación n.° 74096
de primera instancia estarán a cargo de la parte
demandada.
XII. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA
la sentencia proferida por la Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá el 26 de noviembre
de 2015, en el proceso ordinario laboral que instauró
HERNANDO BUSTOS TORRES contra la NACIÓN –
MINISTERIO DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL,
trámite al que fue vinculada la ADMINISTRADORA
COLOMBIANA DE PENSIONES -COLPENSIONES-.
Sin costas en el recurso extraordinario.
En sede de instancia, RESUELVE:
PRIMERO: CONFIRMAR los numerales 1º, 3º, 5º y 6º
de la parte resolutiva de la sentencia proferida por el
Juzgado Doce Laboral del Circuito de Bogotá el 11 de
agosto de 2015, por las razones expuestas en la parte
motiva.
SEGUNDO: REVOCAR el numeral 2º y modificar el 4º
de la referida providencia para, en su lugar, condenar a la
Nación – Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural a
reconocer a Hernando Bustos Torres las mesadas
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Radicación n.° 74096
adicionales de junio y diciembre de cada año sobre la
pensión respecto de la cual se impuso condena. Igualmente,
se condena a dicha entidad a indexar las mesadas causadas
aplicando la fórmula descrita en las consideraciones de esta
providencia.
TERCERO: Sin costas en la alzada. Las de primer
grado estarán a cargo de la parte demandada.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al Tribunal de origen.
MARTÍN EMILIO BELTRÁN QUINTERO
DOLLY AMPARO CAGUASANGO VILLOTA
ERNESTO FORERO VARGAS
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