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Estética y Poesía en Rimbaud

Este documento explora la frontera entre la poesía y la plástica a través del análisis del poema "Adiós" de Arthur Rimbaud. Rimbaud crea un lenguaje propio que genera nuevos significados y conduce a la persona lectora a una experiencia sensorial del mundo descrito en el poema de manera similar a cómo una pintura lo hace. Esto sugiere que la distinción entre poesía y plástica no es tan clara y que Rimbaud logra algo fundamentalmente moderno al explorar y descubrir nuevos mundos a través de su

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Estética y Poesía en Rimbaud

Este documento explora la frontera entre la poesía y la plástica a través del análisis del poema "Adiós" de Arthur Rimbaud. Rimbaud crea un lenguaje propio que genera nuevos significados y conduce a la persona lectora a una experiencia sensorial del mundo descrito en el poema de manera similar a cómo una pintura lo hace. Esto sugiere que la distinción entre poesía y plástica no es tan clara y que Rimbaud logra algo fundamentalmente moderno al explorar y descubrir nuevos mundos a través de su

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Lo Estético en Rimbaud: Exploraciones en torno al Lenguaje Moderno

Sofía Ormazábal Lally


Estética Moderna
16 de septiembre, 2020

“Si la plástica fuera como la poesía, entonces el sacerdote Laocoonte debería


aullar.”

En Lessing, el cuerpo, el nombre, Déotte (2015) ilustra la crítica que Lessing hace
hacia las artes, ofreciendo una separación entre la plástica y la poesía argumentando que la
plástica se ocupa del cuerpo y el espacio, mientras que la poesía vuelve su mirada al nombre
y el tiempo. Esto de inmediato parece ser bastante obvio, pues – sin la necesidad de ser
expertxs – parece evidente que la plástica transforma la materia y la poesía se apropia de las
palabras; pero al hacer una segunda lectura de esta distinción, surge la duda de cuán claros
son estos límites, particularmente en lo que respecta la palabra empleada en la poesía y si
estas disciplinas realmente serían análogas a islas de un archipiélago, como menciona el
autor, en lugar de dos puntos distintos de una misma isla.
Sin prometer encontrar respuestas y, probablemente, encontrando más preguntas en su
lugar, es que en este comentario se explorará en torno a esta interrogante, apostando por
fronteras mucho más difusas de lo que el autor propone inicialmente. Para ello se analizará
Adiós de Arthur Rimbaud, poeta maldito de la modernidad que, con su increíble numen,
ilustra la escena bohemia del París moderno.

“Hay que ser absolutamente moderno.” Así asegura el poeta entre sus últimos versos
de Una temporada en el infierno (2012) quien, en los años de su infancia, ya había resuelto el
francés para – en un acto muy moderno – apropiarse de él, instaurándose en la escena
parisina del siglo XIX con su propio estilo que permite entrever atisbos de la personalidad
rebelde y apasionada característica de Rimbaud, antes de abandonar por completo la poesía.
(Verlaine, 1980) En Los Poetas Malditos, Verlaine (1980) elogia los versos de Arthur,
comparándolo con artistas como Goya por su originalidad pintoresca, haciendo de él un
personaje interesante para explorar en torno a lo planteado en el texto de Déotte (2015) en
cuanto a la frontera que separa la plástica de la poesía, dado este lenguaje propio que dispone
Rimbaud.
La poesía de Arthur tiene la capacidad de succionar a quien lee, lanzándolx a la deriva
ante diversas emociones, paisajes, sensaciones e imágenes que actúan de manera tal que casi
pueden ser percibidas como un recuerdo hace tiempo olvidado. Adiós es particularmente
fuerte pues está cargada de una emocionalidad que se presenta casi como una bala al pecho,
acompañada de imágenes que se incrustan en la mente. Estas imágenes son las que Mead
(2000) llama “imágenes virtuales” las cuales serían el contenido visual de un poema que
reposan sobre las páginas tal como la pintura sobre el lienzo. Así, el mensaje de este poema,
luego de ser digerido, podría entenderse como “me resigno ante este mundo y me reconstruyo
en él” lo cual vendría a significar que se está hablando de semánticas. (Mead, 2000)
Al observar un párrafo como este, se pueden encontrar en él muchos elementos que
van construyendo un significado total a través de su creación temporal. Las letras – e incluso
las palabras – no significan nada en sí mismas ya que únicamente devienen signo una vez
puestas sobre el papel, aunque no del todo, pues dependerán de la existencia de otros
elementos – letras y palabras – para poder adquirir un significado particular y permitir que se
extraiga un mensaje. Tal como un trazo sobre el lienzo no tiene un significado intrínseco,
entre las líneas ocurre similarmente, donde al absorber el poema en toda su complejidad, se
reformulan las impresiones iniciales de sus elementos separados, creando un todo coherente y
abriendo el camino hacia una experiencia. (Mead, 2000)

Así, en Adiós se lee: “Vuelvo a verme, la piel devorada por el fango y la peste, lleno
de gusanos los cabellos y las axilas y con gusanos aún mayores en el corazón” (Rimbaud,
2012) y tal como con la pintura donde nuestra mirada va reposando sobre porciones limitadas
a la vez, recorriendo una escena e interiorizando sus datos sensoriales uno a uno antes de
asegurar qué se está observando, se recorre el lenguaje que proporciona Rimbaud, llevando a
quien lee hacia una experiencia sensorial, experimentando el mundo a través de sus ojos, una
palabra a la vez.
Este acto de la poesía de Rimbaud de apropiarse del lenguaje francés, darle diferentes
significados a las palabras para describir su mundo interno y hacer que la persona lectora lo
recorra también y de manera sensorial, se refleja en lo postulado por Mead (2000), quien
sostiene que quizá la sensación de Rimbaud de liberación moderna es la que conduce hacia la
experiencia de la percepción, más que reproducciones fieles a la realidad externa siendo,
entonces, esta combinación de una intensa orientación subjetiva por parte del poeta maldito y
un medio lingüístico que genera sus propios significados la que conduce a un fenómeno
fundamentalmente moderno: la búsqueda, descubrimiento y exploración de nuevos mundos.
Finalmente, surgen dudas respecto del lenguaje común, puesto que, si se toma lo
dicho en este comentario como verdad, significaría que existe un lenguaje distinto a este con
una intensa carga estética. Así se abren un número de puertas en lo que respecta este punto,
las cuales se tornan aún más interesantes cuando se piensa en la estrecha relación que guarda
la estética con la política descrita por Déotte.
¿Podría ser que, en lugar de ofrecer una distinción plástica-poesía, se habría de
explorar en torno a esta división del lenguaje, que deja tan de manifiesto la paleta de colores
de Rimbaud?
Bibliografía

Déotte, Jean-Louise. (2015) “Lessing, el cuerpo, el nombre” en El hombre de vidrio.


Estéticas benjaminianas. Prometeo Libros. Buenos Aires, 2015.

Mead, Sarah (2000) “The Parallel Languages of Poetry and Painting: A Question of
Structure” en Painting the Poetic Image: Laokoon Reconsidered. Umi. Chapel Hill, 2000.

Rimbaud, Arthur (2012) “Adiós” en Una temporada en el infierno. Eudeba. Buenos


Aires, 2012.

Verlain, Paul (1980) “Arthur Rimbaud” en Los Poetas Malditos. Editorial Icaria.
Barcelona, 1991.

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