Colegio Jorge Ardila Duarte
TALLER FILOSOFÍA – GRADO UNDÉCIMO
CÓMO ANALIZAR UN ARGUMENTO
Usamos argumentos cuando intentamos dar razones que justifiquen una afirmación, una opinión, una acción o una creencia. Como
cuando, por ejemplo, intentas convencer a tus padres de que te dejen ir a una fiesta y les das razones para creer que ir allí puede ser
provechoso; cuando un político enuncia los motivos para que alguien vote por él; cuando un científico señala hechos y teorías
intentando mostrar que una afirmación es verdadera; y también, por supuesto, cuando tratas de persuadir a tu auditorio de una de
tus opiniones filosóficas.
La lógica tiene que ver con los principios y métodos útiles para distinguir un argumento o razonamiento correcto de otro incorrecto.
Por su parte, el argumento es un conjunto de frases en el cual se afirma que una de ellas es verdadera gracias a que las otras frases
nos dan evidencia suficiente para afirmar la verdad de la frase en cuestión. Por ejemplo. Él pasado ya no es, el futuro no ha sido, por
tanto, sólo existe un permanente presente. Sabemos que la última frase es verdadera basados en la información que nos ofrecen las
dos primeras frases. La frase que se enuncia, apoyada en la evidencia que proveen las otras, se llama conclusión. Las frases que
aportan información para afirmar la conclusión se llaman premisas.
En los razonamientos usamos frases que tienen sentido y que pueden ser verdaderas o falsas. Estas reciben el nombre de
proposiciones. Tanto las premisas como las conclusiones de un razonamiento son proposiciones. No se usan órdenes o preguntas,
pues, aunque tienen sentido, no son verdaderas o falsas y, por tanto, no son proposiciones.
Tipos de argumentos
Argumentos deductivos: Son aquellos en los que las premisas ofrecen información que garantiza que la conclusión es verdadera. Por
ejemplo, sabemos que es más importante ser un hombre justo que saludable. Entre ser saludable y ser rico es más importante ser
saludable. Por lo tanto, tiene que ser más importante ser justo que ser un hombre rico. La oración que aparece después del, por lo
tanto, es la conclusión, y es un argumento deductivo, pues si son ciertas las dos primeras proposiciones, la tercera frase tiene que
ser verdadera. Atención, no decimos que las dos primeras frases necesariamente son verdaderas, sino que, si lo fueran, la tercera
necesariamente debería serlo.
Argumentos inductivos. Se presentan cuando las premisas proveen información para afirmar la probabilidad de la verdad de la
conclusión, pero no permiten garantizar que es verdadera. Un ejemplo sencillo: la mayoría de las mujeres del salón tienen el pelo
largo, en consecuencia, es probable que la hermana de Pablo tenga el pelo largo. En este caso la premisa "la mayoría de las mujeres
del salón tienen el pelo largo", en efecto aporta una información que nos induce a creer en que probablemente la conclusión sea
verdadera, pero aun siendo cierta la premisa, la conclusión puede ser falsa, pues la hermana de Pablo puede usar el pelo corto. No
sucede así en el ejemplo de argumentos deductivos en el cual, si suponemos que las premisas son verdaderas, estamos obligados a
creer en que la conclusión también lo es.
CÓMO RECONOCER ARGUMENTOS
El único indicio definitivo para reconocer un argumento en un texto es reconocer una conclusión, esto es, tomar conciencia acerca
de que una frase se enuncia en virtud de la información que proveen otras frases presentes en el texto.
Indicadores de premisa y conclusión
Frecuentemente la conclusión de un argumento va precedida de expresiones tales como: por lo tanto, en consecuencia, en
conclusión, así, podemos afirmar que, etc. Estas expresiones indican que la frase que sigue a continuación depende de que las frases
anteriores sean verdaderas. Tales expresiones reciben el nombre de indicadores de conclusión. En cambio, cuando nos piden que
de entrada asumamos que una frase es verdadera, nos encontramos con expresiones como: ya que, pues, si afirmamos que,
teniendo en cuenta que, puesto que, etc. A tales expresiones las llamamos indicadores de premisa.
Tanto los indicadores de premisa como de conclusión nos pueden servir para identificar razonamientos, pero tienen el
inconveniente de que, muchas veces, tenemos argumentos en los que no aparecen. En tales casos no queda más remedio que
detenerse a pensar en el sentido de las afirmaciones que nos encontramos y considerar si hay alguna de ellas que se afirma como
verdadera apoyados en la información que aportan otras frases.
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LA IMPORTANCIA DE SABER ARGUMENTAR
Pero es útil la retórica por ser por naturaleza más fuerte la verdad y la justicia que sus contrarios, de 'manera que si los juicios no
son conforme a lo que debe ser, es preciso quesean vencidos por tales contrarios y esto por cierto es digno de reprensión. Y
también ante ciertos auditorios ni aun cuando tuviéramos la ciencia más exacta sería fácil que los persuadiéramos con ella, pues
el discurso según la ciencia es cosa de enseñanza, y ello en ese caso es imposible, sÍ7io que es preciso que los argumentos y los
razonamientos se hagan mediante nociones comunes. (...) Además es preciso ser capaz de persuadir los contrarios, lo mismo que
en los silogismos, no para hacer una y otra cosa, pues no se debe persuadirlo malo, sino para que no nos pase desapercibido cómo
es, y para cuando otros usen las mismas razones injustamente, podamos deshacerlas. (...) No es que sean iguales los objetos
contrarios de que se trata, sino que siempre lo verdadero y lo bueno son naturalmente de razonamiento mejor tramado y más
persuasivo. “Aristóteles” Retórica
CÓMO EVALUAR EL SOPORTE ARGUMENTATIVO
Verdad y validez
Cuando las premisas de un argumento proveen información suficiente para garantizar la verdad de la conclusión, tenemos un
argumento deductivo válido. Esto implica que si las premisas fueran verdaderas, la conclusión también debería serlo. Por ejemplo:
Todos los extraterrestres son seres amigables que usan abrigos multicolores y son adictos a la buena nicotina terrícola. Ingjt es un
extraterrestre. En consecuencia, Ingjt usa un abrigo multicolor y es adicto a la nicotina terrícola.
Tenemos aquí un argumento deductivo válido, pues si suponemos que las premisas son ciertas, la conclusión también debe serlo. Sin
embargo, ¿es verdadera la conclusión? Todo depende de si el contenido semántico de las premisas es verdadero y eso no lo
sabemos. Lo único que sabemos es que si lo fuera deberíamos afirmar la conclusión porque el argumento es válido. Sólo los
argumentos son válidos o inválidos, y sólo las proposiciones son verdaderas o falsas. No hay proposiciones válidas o argumentos
falsos. Por tanto, al evaluar un argumento, es necesario hacerse dos preguntas fundamentales:
Primera, ¿las premisas ofrecen información suficiente para afirmar la conclusión?;
Segunda, ¿se puede cuestionar la verdad de las premisas?
Veamos el argumento:
Todos los científicos naturales de la historia han tenido que estudiar matemáticas intensamente. En consecuencia, sin haber
estudiado matemáticas es imposible investigar la naturaleza.
¿La primera frase ofrece información suficiente para garantizar que la segunda es verdadera? Ten cuidado, no te estamos
preguntando si estas frases son o no verdaderas de hecho, o si tú opinas que son verdaderas. Lo que aquí queremos saber es: si
fuera cierta la primera frase, ¿tendría que ser necesariamente cierta la segunda, o falta información en la primera frase para afirmar
que la segunda es cierta? En efecto, falta información, pues, aun si fuera cierto que todos los científicos naturales han estudiado
matemáticas, para establecer la conclusión sería necesario mostrar que sólo los científicos naturales pueden investigar la naturaleza
(y esto es falso; por ejemplo, cada niño investiga la naturaleza). Sería necesario que, además, tal investigación requiera de las
matemáticas, pues podría suceder que, en efecto, los científicos naturales supieran matemáticas, pero no siempre tuvieran que
utilizadas para investigar la naturaleza.
La pregunta clave que debemos hacer en cada razonamiento para evaluar el soporte argumentativo es: ¿las premisas ofrecen
información suficiente para garantizar que la conclusión es verdadera, o, aun si fueran ciertas las premisas, la conclusión podría ser
falsa?
CÓMO EVITAR TRAMPAS ARGUMENTATIVAS
En muchas ocasiones parece que las premisas dan información adecuada para probar la conclusión A, pero en realidad tal
información es adecuada para probar una conclusión B. Por ejemplo, si enumero las razones por las cuales robar es malo para
probar que una persona robó. En tal caso, probar que es un acto moralmente incorrecto no da evidencia alguna acerca de quién lo
ha hecho. Esto es una trampa argumentativa o falacia. En los casos que vamos a estudiar, la información de las premisas no es
atinente para probar la conclusión, por eso los llamaremos falacias de atinencia.
Causa falsa
Las estadísticas señalan que los estudiantes que entrenan seriamente en un deporte de alta competición tienden a tener un
rendimiento académico menor que los que no entrenan deporte alguno.
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Por tanto, es evidente que los deportes son una causa del bajo rendimiento académico. Distingue la premisa de la conclusión de este
argumento y responde esta pregunta; ¿consideras que la premisa ofrece información suficiente para afirmar la conclusión?
Pareciera que sí en la medida en que se presentan simultáneamente dos fenómenos: el bajo rendimiento académico y el
entrenamiento. Sin embargo, el hecho de que se presenten dos fenómenos en forma simultánea no es suficiente para afirmar que el
uno necesariamente es causa del otro.
No tendríamos bases suficientes para decir que la causa es el entrenamiento en sí mismo. A esta falacia la llamamos de causa falsa
en la medida en que atribuimos de manera apresurada la causa de un fenómeno a otro que ocurre con anterioridad o
simultáneamente.
COMPETENCIA INTERPRETATIVA
Con la siguiente actividad ejercitarás tu habilidad para diferenciar las premisas de las conclusiones de un argumento.
1. Identifica las premisas y conclusiones de los siguientes pasajes subraye las premisas con color azul y las conclusiones con
color rojo.
a) Enfriar los átomos equivale a retardar su movimiento, puesto que la temperatura es una medida de qué tan rápido se están
moviendo los átomos o las moléculas.
Show Atoms, The economist, octubre 12 del 998.
b) Las leyes humanas son apropiadas para la mayoría de los seres humanos. La mayoría de las personas no son perfectamente
virtuosas. Por lo tanto, las leyes humanas no prohíben todos los vicios.
Tomás de Aquino, Suma teológica I-II cuestión 96.
c) Los actos viciosos son contrarios a los actos virtuosos. Pero las leyes humanas no prohíben todos los vicios... Por lo tanto,
tampoco prescriben todos los actos virtuosos.
Tomás de Aquino, Suma teológica l-ll, cuestión 96.
d) Dentro de 20 años la única hoja de Maple que quede en Canadá podría ser la del emblema nacional. La lluvia ácida está
destruyendo los árboles de Maple de la zona central y oriental de Canadá, lo mismo que de Nueva Inglaterra.
Benjamín Frankiin, Poor Richard's Almanac, 1758.
COMPETENCIA PROPOSITIVA
El siguiente ejercicio te ayuda a desarrollar la capacidad de escucha, y análisis crítico.
2. Analiza y escribe cuatro argumentos con los que se busque o pretenda dar razón de algo, sea para explicar una actitud, o
justificar una opinión o una teoría.
COMPETENCIA ARGUMENTATIVA
Este ejercicio afianzará tu postura crítica, sustentando tus observaciones con buenos argumentos.
3. Escriba los argumentos que más le llaman la atención de algún tema de su predilección, bien sea porque le parecen
incoherentes, o porque los consideras sólidos y convincentes.