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Temas abordados
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LA VIDA
Úllimos títulos publicados:
PERSONAL
48. C. R. Rogers - El proceso de convertirse en persona
76. E. Balint y J. C. Norell (comps.) - Seis minutos para el pácteme
77. J. Zinker - El proceso creativo en la terapia guestáltica
DEL PSICOTERAPEUTA
79. D. Mcltzer y otros - Exploración del cultismo
82. G. Pankow - Estructura familiar y psicosis
85. R. N. Blakeney (comp.) - Manual de análisis transaccionnl
86. J. D. Page - Manual de psicopatología
87. S. Arieti y J. Bemporad - Psicoterapia de la depresión El impacto de la práctica clínica
97. A. Brauner y F. Brauner - Vivir con itn niño (¡Místico
104. D. H, Matan - Psicoterapia individual
108. M. A, Malerazzi - Drogadependencia
en las emociones y vivencias del terapeuta
109, F. Tuslin - Estados aMÍsticos en los niños
111. A. Aberaslury - El psicoanálisis de niños y stts aplicaciones
115. M. Knobel - Psicoterapia breve
116. L. Ricon y S. Di Segni - Problemas del campo de la salud mental
117. E. Torras de Bel - Entrevista y diagnóstico
118. L. Ricon y otros - Otros caminos
119. J. Poch y otros - La consulta en psicología clínica
120. L. Fané y otros - Psicoterapia psicoanalítica focal y breve
121. 0. Stevenson - La atención al niño maltratado
122. A. Musacchio De Zan y otros - Drogadicción
J23. A. Fernández Álvarez - Fundamentos de un modelo integrativo en psicoterapia
124. P. Chan y otros - Psida
125. í. Manzano y F. Palacio-Espasa - Las terapias en psiquiatría infantil y en psicopedagogía
126. J. D. Guy - La vida personal del psicoterapeuta
127. A. T. Beck y A. Freemnn - Terapia cognitiva de ¡os trastornos de personalidad
128. J. D. Safran y Z. Segal - El proceso interpersonal en la terapia cognitiva
129. G. Caplan - Aspectos preventivos en salud mental
130. A. i. Campo - Teoría, clínica y terapia psicoanalítica (¡957-1991)
131. E. Bianchi y otros - El servicio social como proceso de ayuda
132. G. Feíxas y M. T. Miró - Aproximaciones a la psicoterapia
133. V. F. Guidano - El sí-mismo en proceso
134. V. Bruce y P. Green - Percepción visual
136. N. Fejerman, H. Arroyo, M. Massaro y V. Ruggieri - Autismo infantil y otros trastornos
del desarrollo
137. M. Pérez Pereira y J. Castro - El desarrollo psicológico de los niños ciegos
en la primera infancia
138. J. Sobral, R. Arce y Á. Prieto - Manual de psicología jurídica
139. ). Moizeszovicz - Psicofarmacología psicodinémica III
140. I. Corsi - Violencia familiar ediciones
141. A. M. Washlon - ¿o adicción a la cocaína
142. A. Bados López - Agorafobia, L Naturaleza, etiología y evaluación
143. A. Bados López - Agorafobia, II. Tratamientos psicológicos y farmacológicos
PAIDOS
Barcelona
144. M. Payne - Teorías contemporáneas del trabajo social Bueno* Aires
Míxlco
INDICE
Título original; The personal life o f the psychotherapist
Publicado en inglés por John Wiley and Sons, Nueva York
Traducción de Rubén Masera
Cubierta de Víctor Viano
Prólogo........................................................................................ 11
Prefacio.......................................................................................15
Reconocimientos................................. 17
1. Factores que intervienen en la elección del trabajo
de psicoterapeuta..................................................................19
2. La formación para convertirse en psicoterapeuta .........66
3. Aislamiento en la práctica de la psicoterapia ...............143
4. El impacto de la práctica psicoterapeutica
sobre las relaciones personales..................... 189
5. Acontecimientos significativos en la vida
!.* edición, 1995
del psicoterapeuta..............................................................259
6. El deterioro entre los psicoterapeutas........................... 343
Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del «Copyright», bajo
las Mociones establecidas en tas leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier
7. Satisfacción y agotamiento producidos por la
método o procedimiento, comprendidos la repiografía y el tratamiento informático, y la distribución profesión..............................................................................414
de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos,
8. Tendencias futuras en la práctica de
la psicoterapia ...................................................... 471
© 1987 by John Wiley and Sons, Inc. 9. Comentarios finales sobre una carrera
© de todas las ediciones en castellano,
Ediciones Paidós Ibérica, S.A., en psicoterapia.......................................................... 504
Mariano Cubí, 92 - 08021 Barcelona
y Editorial Paidós, SAICF, Referencias bibliográficas..................................................... 511
Defensa, 599 - Buenos Aires
Indice analítico..................................................................... 531
ISBN; 84-493-0187-4 Indice de autores..................................... 535
Depósito legal: B-24.441/1995
Impreso en Hurope, S. L.,
Recaredo, 2 - 08005 Barcelona
Impreso en España - Printed in Spain
A Margaret,
mi esposa y amiga
Il
PROLOGO
J. D. G.
1. FACTORES QUE INTERVIENEN EN LÀ ELECCION
DEL TRABAJO DE PSICOTERAPEUTA
vida. Invariablemente, acuden a personas investidas de una C0üíiori-Za y te|2[or, Dejando aparte las reacciones personales,
visión y fuerza mental sobrenatural. Se considera que estos casi todos consideran que el psicoterapeuta desempeña un
individuos desempeñan un papel que es alternativamente rol necesario en nuestra sociedad. No obstante, este papel
bendecido y maldito, pero por encima de todo necesario. rara vez es mirado con envidia por los que respetan su
Se considera a menudo que eljaicoterapeutaes el últi- importancia. Tampoco lo atacan los que desconfían de su
n ^ 4 p^ CGndͣnte^d&^in-largo_linaift.da^[Link](k-" utilidad.
mos rastrear hasta (Bugental, 1964). Resulta interesante observar el modo en que se describe
fistoíorígenes incluyen al méflicq hi^fo .eLmago, el saqer- el rol del psicoterapeuta en los medios populares de comuni
[Link]. médico*do»Ia>Íamilia. A estas personas se les ha cación. Durante una entrevista telefónica informal con el
ajribuidcLtradicionalmente la tarea de aliviar los sufrimien director de una serie televisiva de la cadena ABC en Holly
tostanto individuales como comunitarios. Actualmente se wood, se identificaron tres fuentes de información para
espera que el psicoterapeuta desvele. los^[Link] dolor determinar qué imagen se da de los psicoterapeutas (Liaboe
humano. Esto rio es sólo válido para las enfermedades de ori y Guy, en prensa). Eran éstas: los conceptos personales, del
gen tínkamenfae^amocioBal. como algunas formas de depre productor o el escritor, las consideraciones de periódicos,
sión y de psicosis, sino también para enfermedades antes revistas y otras publicaciones, y la observación directa o las
consideradas de una etiología puramente física, como el entrevistas. Como destacan Eber y O’Brien (1982), muchas
cáncer, los problemas cardíacos y las úlceras. Los recientes películas han retratado al terapeuta y el proceso de la psi
progresos en las investigaciones psicosomáticas y la cre coterapia de manera estereotipada. Películas como Ordinary
ciente popularidad del movimiento a favor de la salud inte People (1981), Lady in the Dark (1944), Spellbound (1945),
gral han colocado al psicóterápéúfa en una posición destacada The Mark (1962), Bob & Carol & Ted & Alice (1969), Blume
in Love (1973), An Unmarried Woman (1978), David & Lisa
Como a los chamanes ancestrales, a los psicoterapeutas (1963), I Never Promised You a Rose Garden (1979) y Equus
se les concede un lugar privilegiado en nuestra sociedad. (1977), además de las series televisivas como “Bob New-
Algunas personas consideran al terapeuta un santo, digno hart", “Mash”, “St. Elsewhere”, “Cheers” y “Growing Pams”,
de gran respeto y admiración (Guy y Liaboe, 1986a). En este crean una cierta imagen pública del terapeuta y de la sesión
caso, se recurre al psicoterapeuta en busca de consejo y terapéutica. Casi siempre se presenta al terapeuta como el
orientación, como también para obtener la curación del dolor sabueso incansable que intenta, a menudo por medios nada
psíquico* Los honorarios se pagan con agradecimiento, y el convencionales, descubrir el único acontecimiento traumáti
psicoterapeuta obtiene una elevada posición de prestigio en co reprimido que subyace bajo el conflicto emocional, a lo que
la comunidad.^e-considera “dotado” o “especial”, y consti sigue una curación aparentemente instantánea. Aunque
tuye un valioso recurso de la familia;:Por otra parte, algunos entretenido, este modo de presentar las cosas tiende a resul
consideran al psicoterapeuta como “miembro de un grupo tar más bien “simplista, sentimental y novelesco” (Eber y
profesional margina], un portador de malas Jioticips: alguien O’Brien, 1982, pág. 120). Describe al psicoterapeuta como al
a pujen: cqnsultar sólo como último recurso, o una persona héroe neurótico, y a veces cómico, que casi inadvertidamente
con poderes casi extrasensoriales que puede traspasar sus lleva a cabo una curación repentina y efectista, provocando
defensas a voluntad” (Guy y Liaboe, 1986a, pág. 113). En la comprensión y desencadenando los recuerdos del paciente.
consecuencia, tanto ía comunicación yerbal como el contacto Farber (1983a) señala que los medios de comunicación tam
visual han de evitarse^jLse mira al psicoterapeuta con des- bién caricaturizan al psicoterapeuta como a un individuo
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
22
FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 23
carente de sentido del humor, controlado, impersonal y pueden dirigirse sólo al paciente individual o incluir también
egoísta, con patologías personales que superan las de sus al cónyuge, la familia o un grupo de pacientes. El costo de la
pacientes. No obstante, no importa cuál sea la cuestionable terapia puede afrontarlo por sí solo el paciente, o estar par
autenticidad de tales descripciones, se transmite al público cial o totalmente cubierto por un seguro, su empleador o un
la idea de que los psicoterapeutas son realmente los chama miembro de la familia. De modo más indirecto, los psicote
nes de nuestra sociedad, amados y odiados a la vez, respeta rapeutas también ayudan a los pacientes mediante el telé
dos y temidos, creíbles, aunque sospechosos. fono, la televisión, la radio y libros o materiales impresos.
Como un chanx4P-IUintemporáfteer el psicoterapeuta^ Los psicoterapeutas ejercen de muchas maneras, en muchos
anualmente el dolor [Link] afljr-oión [Link] de individuos. medios diferentes para dispensar asistencia, consejo y alivio
Un estudio del National Institute of Mental Health (NIMH) de la aflicción. Los requisitos de los programas de estudios
(Seligmann, 1984), reveló que casi el 20% de la población necesarios para obtener una licenciatura o certificación final
norteamericana había recibido un diagnóstico psiquiátrico fluctúan constantemente a fin de crear psicoterapeutas
durante el período del último año. Sólo muy pocos ponían en capaces de afrontar las necesidades cambiantes de una
sociedad compleja.
duda que la formación y la experiencia de la mayoría de los ¿Qué tienen en común estos diversos grupos de tera
psicoterapeutas eran adecuadas para procurar consuelo y peutas? Lo que es más importante todavía: ¿qué factores han
alivio a tales personas. influido en su decisión de ejercer la psicoterapia? El examen
Muchos caminos conducen a emprender el ejercicio de la de la bibliografía al respecto sugiere que factores inherentes
'T - " mi y fcÉ~ i h m > ' ■■ '
psicoterapia. Entre quienes la practican en Estados Unidos, al rol de psicoteraoeuta interactúan con una serie de elemen-
hay aproximadamente 29.000 psiquiatras, 26,000 psicólogos tos_pprsonales para'lnfl'uir'en la 'Jección ’cle es^iaBor. Én
internos, 31.000 asistentes sociales psiquiátricos, 10.000 este capítulo examinaremos los muchos beneficios y satisfac
enfermeras psiquiátricas y más de 10.000 consejeros diver ciones asociados al hecho de ser psicoterapeuta. Asimismo,
sos, poseedores de gran variedad de títulos, entre ellos los de expondremos las motivaciones personales funcionales y dis-
Doctor en Medicina, Doctor en Filosofía, Doctor en Psi funcionales para escoger esta especialidad. Finalmente,
cología, Doctor en Educación, Licenciado en Trabajo Social, examinaremos el papel que desempeña la propia familia
Licenciado en Ciencias y Licenciado en Filosofía y Letras para predisponer a una persona a convertirse en psicote
(Goldberg, 1986). La formación obligatoria o necesaria abar rapeuta. También exploraremos el modo en que estos diver
ca desde dos años hasta más de ocho, además de vanos miles“' sos factores influyen en la decisión de emprender esta
de horas tras la Iicenciaturade experienci'ás supervisadas, actividad.
necesarias para, la [Link]á[Link]^o-6l ^ecÓnocimmñBT
estatal. Los psicoterapeutas [Link]íLaigumijiiia^iimIia
variedad .de^drie^ LAS SATISFACCIONES QUE PROCURA SER PSICOTERAPEUTA
abarcanjdesde el modelo cognoscitiyo y breve al psicoanalíti-
co y prolongado. La práctica psicoterapéutica se desarrolla
én muchos lugares de trabajo. Las sesiones pueden tener Hay varios factores inherentes al papel del psicoterapeuta
lugar en un consultorio privado, una clínica, un centro con que pueden motivar que diversas personas se sientan atraí
sultor o un hospital. El programa de tratamiento se centra das por esta profesión. Muchos de estos “beneficios margina
en pacientes internos o externos. Las sesiones de terapia les” y fuentes de satisfacción son ampliamente conocidos, y
suelen propiciar la elección de este oficio.
FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 25
24 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
Compensaciones económicas
Independencia
Según Marston (1984), una de las recompensas del ejercicio
A un nivel práctico, convertirse en psicoterapeuta procura un de la psicoterapia es la oportunidad de ganar una suma con
amplio grado de independencia profesional (Tryon, 1983a). siderable de dinero. Aunque realmente no sea la más lucra
Ya decida el terapeuta ejercer su labor en una clínica, un hos tiva de las carreras profesionales, los psicoterapeutas
pital o un grupo, o se dediqúe a una práctica privada inde suelen obtener ingresos considerables, por encima de la
pendiente, su trabajo se desarrolla dé manera aislada e media de la población general, en particular de los que se
independiente de cualquier supervisión y evaluación direc consagran a la práctica privada con dedicación exclusiva
tas. De este modo, el terapeuta puede adoptar un estilo per (Tryon, 1983b). Además, los terapeutas pueden decidir, den
sonal de práctica singular. tro de ciertos límites, qué ingresos perciben durante un
Los psicoterapeutas normalmente ejercen un gran con período determinado de tiempo, dadas la flexibilidad y la
trol sobre las horas que dedican al trabajo; esto les permite diversificación inherentes a la profesión. Es también posible
una valiosa flexibilidad, que no es característica de muchas completar un sueldo fijo con una práctica privada indepen
otras profesiones. No sólo pueden escoger cuándo darán una diente, sea cual fuere el lugar de trabajo principal, lo que
cita, sino que a menudo están en posición de decidir cuántas permite al terapeuta interno cobrar honorarios profesionales,
citas desean programar en un mismo día o semana, particu según sus propias preferencias y necesidades profesionales,
larmente en el caso del ejercicio privado. Además, la psicote aunque dentro de ciertos límites aceptables. Pocos discutirán
rapia es una de las pocas profesiones que pueden ejercerse que la compensación económica de la práctica psicoterapéu-
con éxito sobre una base de 4sdicación parcial (Norcross, tica no sea perfectamente razonable (Burton, 1975).
Nash y Prochaska, 1985). También su formación académica
específica procura oportunidades para una mayor diversidad,
permitiendo que el terapeuta se dedique a la enseñanza, la Variedad
investigación, la supervisión y la cónsul ta)fademás de los ser
vicios médicos que presta de manera directa. Pocas profesiones brindan la infinita variedad, las sorpresas
Los psicoterapeutas están a menudo en situación de y los desafíos que se dan en la práctica de la psicoterapia. En
decidir qué pacientes aceptar, pudiendo así especializarse en su consultorio, el terapeuta entra HBFémenfiTen el mundo de
cuanto acedad, sexo y diagnosis de pacientes considerados una amplía variedad de individuos, desde el inculto y empo
adecuados o deseables para un terapeuta en particular (Bur- brecido, hástá él extremadamente rico y famoso. Según
ton, 1975). El interno puede también decidir dedicarse a la Greben (1975) y Burton (1975), el psicoterapeuta adquiere un
terapia general, cambiar de especialidad en cualquier mo íntimo conocimiento de una asombrosa variedad de intentos
mento con la formación adicional requerida. En suma, a humanos, experiencias, concepciones del mundo, emociones y
menudo el terapeuta puede trabajar sólo con el tipo de per conductas mediante las relaciones psicoterapéuticas. De
sona que prefiera. Semejante independencia permite que forma muy real, el psicoterapeuf-a tiene un "asiento de
pueda ejercer el control sobre cómo distribuye su tiempo en primera fila” en la vida de los músicos, los científicos, las
sus empresas profesionales. estrellas de cine, los obreros, los políticos, los doctores, los
vendedores, los abogados y los vagabundos. Bugental (1964)
afirma que el terapeuta tiene el privilegio de intervenir de
26 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 27
inmediato en los asuntos de la vida misma, participando en comparte. Tanto Farber como Heifetz (1981), y también
las cumbres de la euforia y la autoafirmación, y también en lo Tryon (1983a), señalan que el terapeuta goza de una honra y
más profundo de la confusión y la locura. Sus pacientes re respeto especiales gracias a que la comunidad reconoce su
presentan todas las razas, las edades y los estilos de vida. posición como profesional de la salud, mental. Son considera
En consecuencia, los terapeutas se relacionan con gente y dos como expertos de alta formación académica, pertenecien
acontecimientos que ordinariamente no encontrarían en su tes a la profesión médica, que ya de por sí ocupa una posición
propia vida privada, ni en su esfera social. De este modo, no elevada en la sociedad norteamericana.
hay dos pacientes iguales, y cada nuevo encuentro procura al Además del prestigio de la educación y la formación
terapeuta un individuo exclusivo con quien trabajar. académica, la práctica psicoterapéutica posee como carac
Hay también una amplia variedad en los tipos de terística propia una cierta mística. Muchas personas tienen
problemas que cada uno de los pacientes plantea al terapeu el sentimiento intuitivo de que el psicoterapeuta pertenece a
ta. Durante el curso de una carrera profesional, el psicote- una fraternidad única de individuos especiales, capaces de
rapeuta se topará con casi todos los tipos de desorden compartir y absorber gran parte del dolor y el sufrimiento
emocional que puedan concebirse. Mientras que algunos pre humanos sin que aparentemente se vean afectados por
sentarán los síntomas de la depresión, otros presentarán los muchos efectos negativos. Existe la firme creencia de que los
de la ansiedad. A causa de la interacción que tiene lugar psicoterapeutas llevan a cabo algo terriblemente importante
entre los síntomas y los acontecimientos de la vida, cada uno para la sociedad, tarea que no puede cumplir nadie más
de los pacientes trae consigo una forma absolutamente sin (Burton, 1975). Por lo tanto, recibe la admiración del pro
gular de psicopatología o perturbación emocional. De este fano, que asocia cualidades, dones y capacidades especiales a
modo, la variedad de síntomas y problemas que podemos los que son capaces de practicar la psicoterapia con éxito, y
encontrar parecen casi infinitos. por definición asumen estos roles únicos en la comunidad.
Existe también una cierta curiosidad natural asociada
con la práctica psicoterapéutica. En general, la sociedad
Reconocimiento y prestigio parece pensar que el terapeuta intenta hallar respuestas a
El papel del psicoterapeuta y la formación y educación las preguntas existenciales que atormentan a la humanidad^
requeridas por su vocación procuran una cierta aureola de Puede existir la creencia de que el psicoterapeuta tiene
respuestas para los muchos y variados problemas derivados
prestigio y el reconocimiento de la familia, los amigos y toda de la vida cotidiana. Así, pues, los que se sienten mucho más
la comunidad (Faber y Heifetz, 1981; Tryon. 1983a). Como confusos y desinformados sienten respeto y admiración hacia
ha descrito Marston (1984), existe un cierto prestigio asocia el profesional (Guy y Liaboe, 1986a).
do con la carrera de psicoterapia. Muchas personas respetan Todos estos factores se combinan para crear un prestigio
los difíciles títulos obtenidos por el terapeuta, reconociendo social y una situación profesional propia de la mayoría de los
la motivación, la inteligencia y el compromiso necesarios psicoterapeutas; esto hace que la elección de esta profesión
para conseguirlos. Nuestra sociedad valora tradicionalmente resulte sumamente atractiva para los que sienten incli
la educación, y en este aspecto el terapeuta recibe el respeto nación por ella..
social.
Hay también una situación especial para los considera
dos “profesionales”, rango que el psicoterapeuta sin duda
28 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 29
terapeuta. Avoque Rogers (1951) ha demostrado que la ca para ambas partes de la interacción (Storr, 1979). Es posible
pacidad de escuchar con exactitud y asistencialmenté puede qüe saber que se posee ésta capacidad sea lo que atrae a
mejorar con la práctica, los qué se sienten atraídos por esta algunos a esta profesión. La consideran fundamental para
profesión a menudo poseen, al parecer, la capacidad natural desempeñar con éxito su labor. Aunque está demostrado que
de hacerlo; Es más, esa gente parece gozar escuchando con la empatia puede fortalecerse, y aun a veces aprenderse
versar a los demás acerca de sí mismos. En vez de parecerles (Rogérs, 1951), los que ya la poseen antes de escoger éste tra
tedioso y agotador, lo encuentran estimulante y aun placen bajo gozan evidentemente de una ventaja.®arber (1985a)
tero. describe la empatia como una “propensión psicológica”, un
rasgo que contiene en su médula la capacidad de iluminar la
significación y la motivación de la conducta, los pensamien
Capacidad de conversar tos y los sentimientos en sí mismos y en los demás. Farber
piensa que este rasgo se deriva de una compleja interacción
En contraste con la capacidad de escuchar, pero inexorable entre cierta dotación genética y una serie de influencias
mente .vinculada a ella, está la capacidad de conversar. ambiéntales. Es un don, un modo de ser y comprender pre
Desde los primeros escritos de Freud (1949), se considera que sente por lo general en los que se sienten atraídos por la psi
conversár eá el modo y el medio por el que se desarrolla la coterapia como profesión.
psicoterapia. Es por tanto necesario que el terapeuta tenga
una facilidad de expresión verbal. El psicoterapeuta debe ser
en cierto modo una especie de conversador natural, si pre Comprensión emocional
tende que el tratamiento sea eficaz y agradable. Según
Marston (1984), el terapeuta disfruta al conversar, considera También es conveniente estar familiarizado y sentirse cómo
una buena conversación placentera y revitalizante, y a veces do ante una amplia gama de emociones humanas, tanto las
se maravilla de cobrar por hacer lo que más le gusta. propias como también las de los demás. Pero, al ser cons
Aunque entre los diversos terapeutas hay diversos grados de ciente de las propias emociones, un individuo es más capaz
inclinación al diàlogo, es improbable qué alguien que con de establecer libreinente_ con jos demás una relación interac-
sidere el heClio de conversar desagradable e incómodo se tivá y recíproca, conio requiere la práctica psicoterapèutica.
sienta atraído por la carrera psicoterapèutica, y mucho Estar familiarizado y sentirse cómodo con los propios sen
menos que resulte adecuado para ella. timientos promueve una naturalidad, unu legitimidad que,
según se ha demostrado, a su vez propicia el desarrollo y la
curación psicoterapèutica dedos demás (Rogers., 1961). E$to
Empatia y comprensión permitirá a la persona sentirse cómoda ante la expresión
emotiva,4ú,[Link]ás, una ventaja valiosa en el trabajo psi
otra ca- coterapèutico. A una persona que se sienta atraída por el
racteústicá personal deseable para los qué se sienten atraí ejercicio de esta profesión le será necesario desplegar una
dos por esta profesión. Estas personas son capaces de entrar . tolerancia inusitada •ante la amplia gama de emociones que
en el mundp de lps demás, no sólo escuchando, sino por una probablemente los pacientes experimenten y expresen, conio
profunda comprensión y empatia que les permite establecer dolor, enfado, alegría, desilusión, aturdimiento, rabia, etc.
alianzas con los demás, que a menudo resultan beneficiosas (Storr, 1979). No sólo será necesario que tolere su expresión,
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 37
36
sino que también puede [Link] facilitar y estimular lerar la ambigüedad y resistirse a llegar a conclusiones pre
su édloracíóh. Esto requiere una soltura que es preciso desa maturas. Esto requiere que la personaba reticente a dar
rrollar, tanto antes de iniciarse en la profesión como después. respuestas rápidas, hacerse cargo de la situación y ejercer el
control, y asumir una posición autoritaria frente a la con
fusión de un paciente y sus crisis frecuentes (Storr, 1979).
Introspección Dada la naturaleza subjetiva e intuitiva del objetivo tera
péutico, las “respuestas” a los interrogantes existenciales y
Muchas personas que deciden convertirse en terapeutas las soluciones a los problemas vitales son con frecuencia
parecen poseer una tendencia natural a ser introspectivas. ilusorias y confusas. El terapeuta debe sentirse cómodo vi
Este rasgo no sólo predispondrá al psícoterapeuta a aceptar viendo con lo desconocido, las respuestas parciales y las ex
y comprender los sentimientos del paciente, sino que lo ayu plicaciones incompletas. Debe resistirse a la tentación de dar
dará a entablar la relación interactiva con una amplitud, respuestas y directrices fáciles, y centrarse en cambio en es
una légimitidad y una comodidad que aumenta la auto explo timular al paciente para que él mismo encuentre sus propias
ración del paciente (Rogers, 1951). Como hemos mencionado soluciones. Evidentemente, esto requiere que el terapeuta
antes, Fárber (1985a) identifíca la capacidad de ser intros sea una persona muy paciente. No es probable que quienes
pectivo con la propensión psicológica presente en la mayor tienden a mostrarse impacientes, y a obtener resultados rá
parte de los terapeutas. pidos y espectaculares, consideren el rol de psicoterapeuta
compatible con su personalidad* El proceso de la terapia es a
menudo lento y laborioso, y requiere que el terapeuta pueda
Capacidad de autonegación sentirse satisfecho con resultados limitados, que sólo se ob
Los individuos que tienen capacidad de autonegación y de tienen tras no pocos penosos esfuerzos.
rehusar la gratificación personal están bien dotados para la
práctica de la psicoterapia. Como el interés del encuentro Capacidad de calor humano y atención
terapéutico se centra en las .necesidades y conveniencias del
paciente, el terapeuta está obligado a contenerse, requirien
do la capacidad dé dejar a un lado sus necesidades perso Las personas dotadas para ejercer la psicoterapia son
nales con él fin de destacar mejor las del paciente (Storr, capaces de albergar un calor humano y una atención excep
1979). El!terapeuta éstá inmerso en relaciones unilaterales cionales. La influencia curativa de estas cualidades ya ha
ert las que se estimula al paciente a autoexhibirse, mientras sido demostrada por investigadores como’ Carkhuff (1969).
que el terapeuta sólo lo hace de manera mínima, si es que Estas personas parecen tener una actitud paciente y cuida
llefá'% hacerlo (Greben, 1975). Si esto le parece a alguien dosa hacia los deníás, a menudo acompañada de una tole-
insoportable, no está dotado para ejercer esta profesión y es rancia y una falta de prejuicios que les permiten aceptar a la
improbable que se sienta atraído por ella. gente como es. Más que de una preocupación ensayada y
artificial, se trata de una actitud legítima y sincera. Aunque
no desprovistas de prejuicios y opiniones propias, estas per
Tolerancia de la ambigüedad sonas son capaces de ceder ante los demás al intentar procu
rar consuelo, apoyo y atención. En consecuencia, tienen la
Relacionada con la capacidad de autonegación está la de to tendencia a entregarse por completo, son capaces de identifi
38 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 39
carse con una amplia gama de individuos, y les resulta fácil de poder e influencia sea compatible con la profesión de psi-
adaptar su propio estilo de vida a las necesidades y las pre coterapeuta. Como señala Guggenbuhl-Craig (1979), es casi
ferencias de los demás (Storr, 1979). Parecen poseer un sen indudable que a veces los terapeutas disponen de una situa
tido déla identidad más bien laxo o, al ménóg, la expresión ción de gran influencia y poder en la vida de sus pacientes.
dé su identidad es del todo flexible; Estas cualidades se Muchos encuentran esta característica más bien gratifi
adaptan bien a la tarea terapéutica, en la que el profesional cante, y a veces éste es uno de los aspectos atractivos del
debe relacionarse con la otra persona más mediante la ejercicio de la psicoterapia para muchos principiantes
identificación que por la mutua autoafirmación en términos (Marston, 1984). De hecho, el terapeuta debe aprender a
idénticos. La atención y el interés que luego se extienden na sentirse cómodo al advertir que normalmente se verá en esta
turalmente al paciente se expresan dentro de la atmósfera situación, sin que intervengan su orientación teórica ni el pro
relajada de aceptación y valoración, la mirada incondicional- blema que se le presente. Si esto puede aceptarse con el ade
niente positiva de la que con tanta elocuencia habla Rogers cuado desapego, permitiendo al terapeuta evitar la trampa
(1961). Es posible que los que posean esta cualidad se sien de sentirse omnipotente (Searles, 1979), el tratamiento pue
tan atraídos por la profesión psicoterapéutica, porque les de avanzar de modo satisfactorio. Pero si el terapeuta se
permite expresar y utilizar esta capacidad de manera útil. siente incómodo con esta idealización, e intenta enfrentarse a
Én Otras palabras, las personas protectoras se sienten natu ella, eliminarla o explotarla, el avance del tratamiento se
ralmente atraídas por las profesiones “protectoras”, como la entorpecerá (Kohut, 1977). Así, según Storr (1979), es proba
psicoterapia, que les permiten expresar esta característica, ble que quienes se sienten naturalmente cómodos ocupando
una posición de poder e influencia sean atraídos por el ejerci
cio de la psicoterapia, y se adapten bien a la situación en la
Tolerancia de la intimidad que se manifiestan los aspectos del poder.
Relacionada con esta capacidad de calor humano y atención,
hay el deseo de intimidad, contacto y proximidad, una cuali Capacidad de reír
dad que motiva a muchas personas a dedicarse a la práctica
de la psicoterapia (Marston, 1984). Aunque este rasgo tiene Finalmente, es posible que consideren cómodo el rol del psi-
algunos aspectos potencialmente disfuncionales, como vere coterapeutá los que tienen sentido del humor y disfrutan
mos más adelante en este mismo capítulo, normalmente está riendo con los demás. Hay una cierta cualidad alternativa
presente en la mayoría de los terapeutas, y resulta vital al mente tragicómica en muchos acontecimientos de la vida, y
propósito terapéutico. $in perjuíciolde lá orientación teórica, los encuentros íntimos con otro ser humano casi siempre
el terapeuta eficaz debe ser cap ^ de so^rier^ tóletár uña incluyen alguna dimensión de humor. Los que encuentran
intimidad y proximidad profundas cón los pacientes, a vetes placer en disfrutar de los demás, sus perspectivas únicas y
diuanteún jfeitóWdélneses oinclusoañ^s.’ su sentido del absurdo, encontrarán fascinante el trabajo del
psicoterapeuta. El humor también tiene cierto aspecto cura
tivo, cuando se expresa en el momento oportuno y de modo
Comodidad frente al poder igualmente oportuno, que puede ser compartido por el te
rapeuta y el paciente de forma muy especial. Es improbable
Es posible que la gente que disfruta al ocupar una posición que la persona que carezca de este sentido del humor y goce
40 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 4L
de la vida se sienta atraída por la intimidad y la comuni embargo, basta un instante de reflexión para darse cuenta
cación inherentes al rol terapéutico. de cómo centrarse constantemente sobre las necesidades nó
resueltas del terapeuta, o las presiones ejercidas por aqué
llas, pueden impedir centrarse de modo adecuado sobré las
Motivaciones disfuncionales de los pacientes. Así, el terapeuta puede —inconsciente o
aun inténcionalménte—, explotar la relación terapéutica en
Las características mencionadas son motivaciones para un intento de salir al encuentro de sus propias necesidades
emprender la profesión de la psicoterapia, que resultan fun emocionales, en detrimento del paciente.
cionales porqué aumentan la capacidad de la persona para Por otra parte, la metáfora del terapeuta como el cha
brindar un servicio médico competente y eficaz, y al mismo mán o el “curandero herido”, que vimos en la introducción de
tiempo sirven para enriquecer la propia vida personal del este capítulo, resulta aquí pertinente. Según Henry ( 1966),
terapeuta. Por desgracia, algunas de las motivaciones para los chamanes de las sociedades primitivas eran comúnmente
escoger esta profesión pueden ser disfuncionales, entor descritos como propensos a los desórdenes nerviosos de di
peciendo gradualmente la eficacia psicoterapèutica, y verso grado patológico. El psicoterapeuta, nuestro chamán
minando también la satisfacción y la felicidad personales. contemporáneo, a menudo es visto como alguien que padece
No obstante, a veces motivan a las personas para emprender una aflicción emocional de tipo y gravedad diversos (Farber,
el ejercicio de la psicoterapia. 1985a). Reservar el rol de psicoterapeuta para los que están
libres de toda necesidad o perturbación emocional resultaría
ingenuo. Aunque es posible que algunos hayan escogido la
Perturbación emocional profesión sin padecer ningún tipo de psicópátología, és razo
nable suponer que no es éste un caso que se dé con frecuen
Henry y otros investigadores (1971, 1973) comprobaron que cia. Aunque el deseo de obtener alivio para el propio dolor
un número significativo de psicoterapeutas decidieron emocional pueda haber motivado la elección profesional de
abrazar esta profesión por el deseo subyacente de obtener algunos psicoterapeutas, no es ésta necesariamente una mo
una autocomprensión más profunda. Aunque esto tiene sen tivación totalmente disfuncional.
tido desde el punto de vista intuitivo, y parece una expectati Por ejemplo, los continuos intentos de resolver proble
va razonable, puede combinarse con el deseo de resolver mas y conflictos emocionales a través de la práctica y la
dolorosos problemas personales o desentrañar traumas emo supervisión hospitalarias pueden tener éxito en el caso de
cionales. Gomo señala Ford (1963), en su estudio de 25 estu algunas personas, quedando el psicoterapeuta recuperado
diantes de psiquiatría, todos menos uno admitieron que mejor capacitado para centrarse con eficacia sobre las nece
querían especializarse en psicoterapia con el fin de resolver sidades de los pacientes, sin la interferencia interna de
conflictos personales sobre los objetivos de la vida y los pro necesidades irresolubles. Como veremos más extensamente
blemas existenciales. Holt y Luborsky (1958) sostienen que en el capítulo 2, la naturaleza misma de la formación reque
el cfunpo de la psicoterapia, generalmente atrae a gente que rida para convertirse en psicoterapeuta fomenta la intros
intentaLesolver süs propios problemas. El deseo de “autocu- pección, la intuición y la reorganización psíquica. Así, pues,
ración” puede ser lipa poderosa motivación para estudiar es probable que algunos psicoterapeutas que han escogido
psicoterapia (Goldberg, 1986). Las consecuencias sobre la esta profesión para solucionar sus conflictos y aliviar sus
eficacia del terapeuta' están todavía por determinarse. Sin males, realmente experimenten diversos grados de desarro-
42 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 43
lio y “curación”. Estas personas se convierten con frecuencia servir para motivar la iniciación en el campo de la salud
eri terapéiffcáá^éfiYaées a causa de su propio avance personal mental con la esperanza de encontrar alivio al dolor ajeno.
y ufí^inejor funcionamiento, a pesar de los aspectos poten Puede haber un deseo legítimo de “compartir* los secretos
cialniènte disfuncionales de tal motivación. del éxito con los necesitados. Su origen puede ser una pro
Los que inician las prácticas obligatorias para conver funda gratitud por la “curación* lograda gracias a otro tera-
tirse en psicoterapeutas a cáiisa de sus necesidades emo peuta/chamán. También puede originarse en el legítimo
cionales también pueden obtener un mayor autonocimiento deseo de aliviar el dolor de los demás, que resuena por
como resultado de la psicoterapia didáctica en la que partici empatia junto con las cicatrices psíquicas internas. En el ca
pan como pacientes durante sú propia formación. Esto puede so de los psicoterapeutas perturbados psíquicamente, puede
ser una exigencia del programa, o una decisión libremente existir el deseo de participar indirectamente en la curación
adoptada por el estudiante. Según Greenberg y Staller (1981), de otras personas cuando el alivio personal parece inalcanza
durante los años de estudios es cuando la mayoría de los psi ble. En situaciones semejantes, la labor de la psicoterapia
coterapeutas recibe su propia terapia personal. Como resul puede adquirir una cualidad casi mesiánica, como si el alivio
tado de esta experiencia, el futuro psicoterapèuta puede personal sólo pudiera alcanzarse cuando los dioses están sa
alcanzar un nivel de aprendizaje más elevado, que lo vuelve tisfechos con el autosacrificio y la abnegación del chamán.
rìiàs eficaz como terapeuta de otras personas. Aunque debamos esperar que los motivos que impulsan
Finalmente, como ya hemos mencionado, en el terapeuta a los “heridos” a volverse “curanderos” sean profesional y
tiene lugar cierto grado de desarrollo y curación emocional personalmente más funcionales que disfuncionales, el peso
como consecuencia directa de hacerse cargo de la psicote verdadero de dichos motivos está todavía por determinarse.
rapia de otros. La comprensión obtenida de los pacientes, En el mejor de los casos, su naturaleza chamánica no impide
como también la satisfacción derivada de la intimidad con que sigan siendo sospechosos. Cuando el dolor original ha
ellos, promueven al parecer el cambio y un desarrollo emo sido bastante resuelto a través de la práctica, y de las sub
cional significativo en el terapeuta durante el curso del ejer siguientes experiencias asociadas con la labor del psicóte-
cicio de la psicoterapia. rapeuta, el terapeuta puede volverse un médico muy eficaz.
Según la tradición del chamán, la “herida”, provocada En estos casos, esta motivación es del todo funcional. Sin
por la perturbación personal, puede volver al terapeuta más embargo, en los casos en que la perturbación personal cen
empático, sensible y eficaz al tratar el dolor psíquico de los tral es demasiado grave, o no responde lo suficiente a los
demás, aün cuándo no responda al poder .“curativo” de la aspectos “curativos” inherentes a la carrera psicoterapéuti-
magia chamaluca (Goldberg, 1986). La experiencia personal ca, es posible que su peso sobre el ejercicio de la profesión y
sigue siendo uno de los mejores maestros de la vida,•dando el funcionamiento personal resulten negativos. Este aspecto
origen no sólo a la sabiduría, sino también a la empatia. De será tratado en mayor profundidad en los capítulos 2, 6 y 7.
este modo, aun si la esperanza de lograr alivio personal, que
ha sido el motivo para iniciarse en la profesión, se ve frus Enfrentamiento indirecto
trada, algunas personas pueden ser psicoterapeutas eficaces.
Sin embargo» é$te*sólo sucederá cuando su propia pertur
bación-no sea tan significativa como para impedirles atender Bugental (1964) dice que algunos profesionales se especia
las perturbacionéS%jenas. lizan en el campo de la psicoterapia como niedio de afrontar
En alguíiOa^easos, el propio dolor del terapeuta suele indirectamente las contingencias y las realidades de la vida.
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 45
44
“A veces, los terapeutas dicen que han encontrado un perro relación psicoterapèutica, esperan satisfacer su necesidad de
ladrilló 'i’7~el paciente— para avanzar por primera vez a proximidad en un contexto seguro, controlado y estructurado
través del campo minado de ciertas amenazas, con eí fin de que les permite mantenerse desapegados. Según Bugental
asegurarse de que el trayecto es negociable” (Bugental, 1964, (1964), “esta práctica se adecúa a los que tienen un fuerte
pág. 273). De este modo, la persona angustiada por tener hambre de afecto, un gran deseo de intimidad y uh gran te
que afrontar los problemas desconocidos de la vida, elige la mor al afecto en una situación de proximidad” (pág. 273).
profesión de ayudar a los demás a afrontar problemas que Por desgracia, esta proximidad e intimidad unilaterales
provocan ansiedad al mismo terapeuta. Este puede llegar a tienen cierta cualidad de indefinición, que no ayuda al tera
investir mucho el resultado de las luchas del paciente, como peuta en sus intentos de relacionarse con los demás dentro o
consecuencia de la necesidad de resolución de los suyos pro fuera del trabajo. Si esta cualidad de “unilateralidad" tiene
pios, que han suplantado los del paciente. El resultado suele algún efecto, es, el de exacerbar los problemas del terapeuta
Ser un aspecto voyeúrista de la relación, que no siempre será con la intimidad, la autoexpresión y las relaciones interper
beneficioso para el paciente. sonales (Guy y Liaboe, 1986a). En consecuencia, es posible
que el terapeuta encuentre cada vez más difícil ser vulnera
ble en justa medida tanto con los pacientes como con los que
Soledad y aislamiento están fuera de su trabajo. Los que emprenden la carrera psi
coterapèutica a causa de la necesidad de una mayor intimi
Varios investigadores han sugerido que los psicoterapeutas dad interpersonal suelen comprobar que en realidad esta
se, sienten motivados a elegir esta profesión en el intento de motivación entorpece su capacidad de participar eficazmente
superar una soledad muy profunda y un grave aislamiento tanto en sus relaciones profesionales como personales. Este
social (Goldberg, 1986). Henry y otros autores (1973) com problema se expondrá con más detalle en el capítulo 3.
probaron que más del 60% de los varios millares de psicote-
rápeutas encuesta dos confesó tener pocos amigos durante su Deseo de poder
adáescencia y juventud, y que se sentían algo aislados de los
demás. En un estudio anterior, comprobaron que los te Gomo ya hemos visto, la práctica de la psicoterapia brinda al
rapeutas tendían a proceder de un medio religioso o social terapeuta el sentimiento del poder personal. Para los que
que incrementaba su sentimiento de aislamiento y soledad satisfacen de otro modo sus necesidades de poder, se sienten
(Henry, 1966). Según Greben (1975), a menudo estas per cómodos con este aspecto de su trabajo y desapegados en
sonas tienen dificultades para aproximarse a las demás, e relación con él, el atractivo del poder constituye una moti
iüteractüar sobre una base que no sea sólo superficial. De vación funcional para escoger este trabajo. Pero la práctica
manera semejante, Menninger (1957) ha observado que los de la psicoterapia también puede resultar atractiva para los
psicóterapeutas, más que otros especialistas,, "padecen en que se sienten atemorizados e impotentes en su propia vida,
exceso un sentimiento d.e soledad, inferioridad y rechazó” por la oportunidad de ejercer considerable control e in
(pág. 104). Wheelis (1958) señala que esas personas se dedi- fluencia sobre la vida de los pacientes (Bugental, 1964; Ham-
cáh a la profesión con la esperanza 4e encontrar la proximi- mer, 1972). La idealización que hace el paciente del poder del
dád y la intimidad de las que carecen, a pesar de conservar terapeuta fácilmente puede dar a éste una sensación de om
áPhhsmó tiérnpó el anoniiPato y lá íñvulnerabilidád a las nisciencia y omnipotencia (Guy y Liaboe, 1986a).Quizás el
Kéridas. Así, pues, a causa de la “unilateralidad” de la
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 47
46
resultado sea la manifestación de la tendencia a la agresión, son agentes curativos, y producen un cambio profundo en los
la exploración y el dominio en todas las interacciones interper- receptores. De este modo, pueden sentirsé impulsados a
sonales. Esto crea una situación sumamente arriesgada para abrazar la profesión de la psicoterapia con el fin de proveer
el terapeuta, tanto en términos profesionales como perso la ayuda necesaria a los que padecen un dolor emocional.
nales (Greben, 1975; Gugenbuhl-Craig, 1979; Searles, 1979). Esta sensación de vocación puede empezar a adquirir una
Relacionado con el deseo de poder, está el deseo o la cualidad mesiánica que, si se desarrolla al máximo, puede
necesidad de influir o “convertir”; Es posible que algunos se sabotear tanto las relaciones profesionales como las perso
sientan atraídos por la profesión a causa de una fuerte nales del psicoterapeuta. El narcisismo y el sentimiento de
necesidad de controlar a los demás. Éstos individuos utiliza grandeza que subyacen bajo esta pauta pueden fomentar
rán el papel de psicoterapeqta para influir en sus pacientes, una postura de autoservicio y explotación. No sólo pueden
y convertirlos a sus convicciones políticas, religiosas o filosó llevar a una “necesidad de necesitar” neurótica (Hammer,
ficas. En lugar dé respetar la autonomía del paciente, y su 1972), sino incrementar el sentimiento de omnipotencia del
derecho a tener opiniones propias, estos terapeutas utilizan terapeuta.
la terapia como una plataforma para la discusión, la con
frontación y la influencia. Los que tienen la necesidad de
hacer proselitismo, pueden sentirse atraídos por el ejercicio Rebelión indirecta
de la psicoterapia. Por último, algunas personas pueden sentirse atraídas por
la práctica de la psicoterapia porque parece un modo relati
Necesidad de amor vamente seguro, de expresar un sentimiento subyacente de
rebelión. Según Bugental (1964), las prerrogativas de la
Aunque es verdad que la capacidad de brindar atención y posición social permiten al terapeuta atacar a la autoridad y
calor humano puede ser una motivación funcional para la la tradición. Aquellos que, por su dinámica personal, encuen
profesión de psicoterapeuta, los que sienten la necesidad de tran atractiva esta idea, como consecuencia de conflictos sin
expresar ternura y ajnor también pueden sentirse atraídos resolver causados por probi bidones y tabúes destructivos dél
por esta profesión. Bugental (Í964) la describe como “una propio sistema social, pueden inconscientemente activar esta
oportunidad de brindáp ternura, compasión y amor... sin rebelión latente alentando a sus pacientes a despreciar las
despertaTn^ératrás'^^íiías ansiedades” (pág. 274). Por ejem normas, las costumbres y las convenciones sociales. En estos
plo, afirma que muchas personas de^slxó masculino atraídas casos, el regocijo indirecto que experimenta el terapeuta
por ésta profesión temen. ^§us propias emociones, creyendo puede no ser útil para los intereses del paciente. Si esta
que son Un .signo de debilidad y afeminamiento. De este pauta se desarrolla en el subconsciente del terapeuta, es
modo, el ejercicio de la psicoterapia procura una salida posible que también se traslade a su vida personal. En ese
aceptable para la expresión masculina de ternura. Aunque caso, por ejemplo, el terapeuta puede .brindar su apoyo a
Bugental no ofrece una explicación alternativa para las causas sociales o políticas extremadamente liberales, no por
mujeres, sugiere qué las personas de ambos sexos pueden sus méritos, sino como una expresión más de su propia
elegir ser psicoterapeutas por íá cré^ncia erfQheá de que son “rebeldía” contra las normas sociales. Los que tienen necesi
capaces de ofrecer un amor y una atención con poderes casi dad de exteriorizar esta rebelión pueden sentirse atraídos
mágicos. Esta gente siente que sólo su amor y su aceptación por la práctica terapéutica, que íes brinda una nueva oportu
48 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 49
nidad de expresar su desafío al alentarlo en otras personas. tal» crecidos en úna pequeña ciudad del Medio Oeste. Para
También esto puede ser una motivación disfuncional para otros, el sentimiento de aislamiento era el resultado de acon
abrazar esta profesión. tecimientos traumáticos en la primera infancia, relacionados
Aunque sin duda hay otras motivaciones disfuncionales con la vida familiar, como la muerte de los padres, úna enfer
para decidir ser psicoterapeuta, las que hemos mencionado medad de la madre> el divorcio y el nuevo matrimonio de los
son las que citan los investigadores con mayor frecuencia. padres* enfermedades personales graves y un escaso contac
En cada caso representan una distorsión o una mutación de to con compañeros (Farber, 1985a; Hafner y Fakouri, 1984).
una motivación, que podrían ser funcionales, pero que, lle Esto condujo al sentimiento recurrente de ser “diferente” de
vadas al extremo, entorpecen las relaciones tanto profesio los demás, tema présente con frecuencia entre los psicote-
nales como personales. rapeutas que. recuerdan su infancia (Henry, 1966). En
algunos casos, el sentimiento de soledad era el resultado de
sentirse rechazado por la propia familia, incluso desde la
Factores relacionados con la familia de origen más tierna infancia (Menninger, 1957). De manera seme
jante, Rurton (1970, 1972) afirma que a menudo los terapeu
Además de los factores personales, funcionales y disfun tas recuerdan haberse sentido aislados de otros miembros de
cionales que llevan a las personas a la práctica psicote- la familia a causa de conflictos y discordias. Harris (1976)
rapéutica, los resultados de diversos estudios indican que la considera que estas carencias infantiles son el “sello” de los
familia de origen y las primeras experiencias familiares terapeutas. Como resultado de necesidades emocionales tem
pueden predisponer a algunos a seguir esta vocación. Estos pranas insatisfechas, relacionadas con la vida familiar,
resultados se basan en las primeras experiencias emo algunos se motivan a seguir una. carrera psicoterapèutica
cionales del futuro terapeuta, las características de sus comò un modo dé conseguir lo que, según sienten, falta en la
padres y de su vida matrimonial, las relaciones interfami propia vida (Holt y Luborsky, 1958).
liares y la pauta de las interacciones entre el futuro psicote-,
rapeuta y otros miembros de la familia.
Características de los padres
Experiencias emocionales tempranas Se han realizado varios intentos de trazar un perfil de los
padres de los psicoterapeutas. Aunque los resultados son en
Como ya hemos visto, muchos terapeutas cuentan que se ini amplia medida anecdóticos, y basados en autoinformaciones,
ciaron en la profesión con el fin de satisfacer algunas de sus dan algunos datos interesantes sobre cómo las relaciones
profundas necesidades de proximidad e intimidad, provo entre padres e hijos pueden predisponer a algunas personas
cadas por un sentimiento de aislamiento durante su infancia a convertirse en terapeutas.
(Hemy, 1966; McCarley, 1975; Racusin, Abramowitz y Win- En los hogares de los padres de los psicoterapeutas
ter, 1981; Raskin, 1978). Para algunos investigadores, esto vemos' úna úmplia gama de variables socioeconómicas, según
parecía ser el resultado de haber nacido en grupos sociales, úna encuesta realizada por Schofield (1964). Sin embargo,
sqpiqeconómicos o religioso£5wmaj:ginales, que acrecentaban casi sin excepción, hay una pauta de movilidad social ascen
su sentimiento de “separación” (Henry, 1966). Un ejemplo dente entre los psicoterapeutas, con la obtención de mayores
serían algunos de los descendientes judíos de Europa orien ingresos y uná clase socialsüperiór a íá de lá familia pater
50 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 51
na (Henry y otros autores, 1971; Racusin y otros autores, cuenta que muchos terapeutas recuerdan haber estado muy
1981). Schofield (1964) piensa que esta modificación genera cerca emocionalmente de su madre, y en contra de su padre,
lizada en la identidad de clase social genera una cierta identificados con ella como “víctima”. Sin embargo, resulta
homogeneidad de los valores de los psicoterapeutas que, interesante observar, que muchos terapeutas recuerdan,
probablemente, difieren un tanto de los de sus padres. haber tenido más conflictos con su madre que con su padre
has ,madres, por lo general, constituyen la figura central (Hemy, 1966). Miller (1981) añade un giro interesante. a la
del hogar. “Es la persona eficaz, la que organiza... una per relación entre madre e hijo, al explicar cómo la madre narci-
sona voluntariosa, competitiva, que domina a su marido y sista e insegura enseña a su hijo a estar profundamente
gobierna el hogar a grandes rasgos” (Ford, 1963, pág. 474). atento a .sus necesidades emocionales. El niño aprende, a
Ford continúa diciendo que, basándose en abundantes entre cuidar a su madre y ésta, a su vez, lo cuidará a él. Según
vistas con terapeutas en proceso de formación, las madres Miller, esta capacidad se perfecciona con el tiempo, y el niño
con frecuencia son descritas como dominantemente agresi “finalmente desarrolla una sensibilidad especial a señales
vas, o bien pseudofomeninas y posesivas* Sin embargo, estos inconscientes que manifiestan las necesidades de los demás”
. rasgos no alteran su rol de control principal. Henry y otros (págs. 8-9). Este proceso constituirá más tarde una ventaja
(1973) señalan qué a menudo las madres de 'os psicote para la práctica de la psicoterapia, y puede predisponer a
rapeutas. presentan diversos grados de perturbaciones emo estas personas a escoger esta profesión.
cionales, que van desde el alcoholismo hasta la depresión, y Ford (1963) describe a los padres de los psicoterapeutas
una amplia variedad de enferihedades psicosomáticas. Mi- como hombres en general pasivos, que no interactúan y ape^
11er (1981) sostiene que los psicoanalistas siempre tienen ñas contribuyen a la fortaleza emocional de la familia o'del
madres narcisistas e inseguras. La familia gira en torno a futuro terapeuta. Afirma que los diversos caracteres van
complacer a la madre, y en satisfacer sus necesidades emo del quejumbroso, el defensivo y el violento, al evidentemente
cionales. pasivo, aunque ppr lo regular, no obstante, se subordinan a
Se ha sugerido que la relación entre el futuro psieote- la madre. En una encuesta en 1.a que participaron casi 400
rapeuta y su madre constituye un factor fundamental para psicólogos, psiquiatras y asistentes sociales, Schofield (1964)
la elección de esta profesión. Algunos investigadores han comprobó que aproximadamente una cuarta parte de sus
descrito la especial cercanía e intimidad que, al parecer, se padres no había completado los estudios básicos, mientras
produjo éntre madre e hijo. Shataf (1960) ha sugerido que en que casi la mitad había abandonado la escuela secundaria.
algunos casos, en particular con los hijos varones, las Aunque el 38% de los padres de los psiquiatras tenía estu
níádres tienden a revelarles la naturaleza y el alcance de sus dios universitarios, esto sólo era aplicable al 15% de los de
desavenencias conyugales, Al hacer del niño su confidente, lo los psicólogos. Más de la mitad de los padres de cada grupo
obligan a resolver^ y cognoscitivos profesional ejercía trabajos de tipo organizativo o tecnológi
propios de los adultos. Esto fomenta una mentalidad psi co. Racusin y otros autores (1981) comentan que todos los
cológica que favorece una elección profesional probable de la padres considerados en éste estudio sobre psicoterapeutas se
psicoterapia (Farber, 1985a)/Según ;Ford (1963), el futuro dedicaban a tareas no humanísticas y a ocupaciones obreras.
terapeuta Vef á Su mádre^bñio a una: persona comprensiva, Ninguno había estudiado carreras humanísticas qúe, nor
aténta^generQsai^ e á^ |gfu £i‘za-ppr7,satisfacer las necesi malmente, aumentan al máximo la oportunidad de gratificar
dades dQj^dpipá§, idealización se resiste al cambio, a las necesidades humanas, según los autores. Esto los llevó a
. pesar de las posibles pruebas en sú contra. Ford también pensar que era improbable que estas personas contribuyeran
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 63
52
a la formación emocional de la familia; una generalización limitada de expresión emocional conforme n su edad. La
algo cuestionable, aunque sin duda, interesante. No se ha pobreza de la comunicación, las presiones relacionadas con
escrito mucho más sobre los padres de los futuros psicote el empleo y las tensiones económicas contribuían al alto
rapeuta». nivel de estrés inherente a la relación matrimonial. No
Tampoco disponemos de muchos datos sobre la relación obstante, la separación o el divorcio eran sorprendentemente
entre el futuro terapeuta y su padre. Los padres parecen escasos en el grupo encuestado.
ocupar un lugar secundario durante el primer desarrollo del El futuro terapeuta solía desempeñar un rol fundamen
futuro psicoterapeuta, según los datos proporcionados por tal en las relaciones matrimoniales de sus padres. Como ya
ellos mismos. Ford (1963) afirma que, probablemente, todo hemos visto, Sharaf (1960) ha comprobado que la madre con
contacto entre el niño y el padre estaba teñido por la alianza fiaba con frecuencia en el hijo, particularmente en el varón,
contra el padre que el niño compartía con su madre. De introduciéndolo de ese modo en las dimensiones afectivas y
modo que quizá la relación entre ellos fuera tensa y distante. psicológicas de la relación matrimonial. Se daba con frecuen?
Racusin y otros autores (1981) también afirman que habría cia una triangularidad en la que el niño servía de “amor
un contacto emocional escaso entre el padre y el futuro te tiguador” entre los padres, ayudándolos a manterier Un
rapeuta. Gomo resultado de este distanciamiento entre el cierto grado de distanciamiento emocional al centrar la
padre y el resto de la familia, Sharaf (1960) concluye que comunicación sobre sí mismo (Racusin y otros autores,
el padre pasivo transmitía al hijo varón una “victoria edipi 1981). En algunos casos, el papel del niño consistía en pro
ca” engañosa, que pudo predisponerlo para la elección de porcionar un sustituto de la intimidad ausente de la pareja
una trayectoria psicoterapèutica, porque la lección resul matrimonial, formando una alianza especial con cada uno dé
tante es que las cosas no son nunca lo que parecen, creando sus padres. Esto contribuía a preservar el equilibrio de la
el interés por lo “intraceptivo”. relación. El niño también debía asumir la tarea de pacifi
En concordancia con las conclusiones de Harris (1976), cador, mensajero y negociador entre sus progenitores. De
los estudios previamente expuestos indican que los padres este modo, desde muy temprana edad, al niño se le asignaba
de los futuros psicoterapeutas no eran emocionalmente o asumía el rol de “terapeuta” de la relación matrimonial de
receptivos, y se mostraban incapaces de satisfacer las necesi sus padres. Las capacidades adquiridas por el niño, entre las
dades emotivas del niño. En consecuencia, esto nos lleva a que se cuentan la intuición, la empatia, la comprensión y la
especular que la elección de una carrera psicoterapeutica es sensibilidad, pueden haber servido para adoptar esta profe
el resultado de una carencia infantil, un esfuerzo por procu sión, Además, el aparente “buen éxito” de los esfuerzos del
rarse la intimidad ausente en la relación mantenida por el futuro terapeuta por mantener la armonía matrimonial o, al
niño con sus padres. menos, por impedir él divorcio, puede crear la autopercep-
ción de ser un competente “consejero”, destinado a ayudar a
los demás. Es interesante observar que, en una reciente
Características conyugales de los padres encuesta a nivel nacional sobre psicoterapeutas, casi la mis
tad eran “primogénitos” o '"hijos únicos”, lo que acrecienta la
Los matrimonios de los padres de los psicoterapeutas son probabilidad de que se produzca la pauta de triangularidad
descritos por Racusin y otros autores (1981) como sólo de y atención (Guy, Stark y Poelstra, 1987).
uñá moderada unión; tanto: emocional como físicamente.
Afirman que los padres sólo habían tenido una capacidad
54 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 55
tos emocionales, y la suavización de fricciones potenciales alentado al joven a seguirla, quizá con la esperanza de ase
entre los miembros de la familia, el futuro terapeuta pudo gurar que el papel de “consejero familiar” continuara incluso
haber sido incapaz de mantener con ellos relaciones recípro después de que el niño abandonara el hogar. De este modo,
cas satisfactorias (Liaboe y Guy, en prensa; McCarley, 1975). era posible depender del futuro terapeuta para que siempre
Esto es Consecuencia del hecho de que el papel de cuidador resolviera las distintas necesidades familiares.
contiene una cierta cláusula, según la cual el niño debe;ser
el “fuerte”, el que deja de lado sus propias necesidades de
recibir atención para así poder servir mejor a los demás. Ño EXPOSICION
puede ni ser “débil” ni buscar de forma activa y adecuada
recibir cuidados de otros miembros de la familia. Esta pauta En última instancia, no es fácil determinar qué es lo que
entorpece la intimidad legítima, aislando aún más al niño, motiva a las personas a decidir volverse psicoterapeutas. Por
que queda privado de los cuidados y las atenciones que tanto lo demás, siempre es difícil determinar las causas por las
necesita. En vez de permitirle la obtención de un mayor que alguien elige un empleo determinado, o sigue una deter
grado de intimidad con los demás miembros de la familia, el minada vocación. Según Bolles (1977), la elección de una
papel de cuidador acentúa aún más la alienación del niño. profesión es con frecuencia el resultado de acontecimientos
Los futuros terapeutas parecían dirigirse a otras per accidentales, que parecen totalmente azarosos. En el mejor
sonas en busca del apoyo emocional y las atenciones que no de los casos, la elección de una profesión es el resultado de
recibían de sus padres. Por ejemplo, Racusin y otros autores una interacción entre características personales, rasgos ade
(1981) señalan que se sentían emocionalmente más cerca de cuados o atractivos-de un papel vocacional específico* y una
un hermano que de cualquiera de sus padres. Al resto le fue serie de acontecimientos casuales. Cada una de estas tres
necesario buscar personas ajenas a la familia de origen. Nor variables fundamentales desempeña un papel de distinta
malmente eran parientes más lejanos, como tíos, primos y importancia, que llevan al resultado final de la elección de
abuelos. Con frecuencia, las personas identificadas como una profesión. Este también es el caso de los que deciden
proveedoras de afecto y atención eran mujeres. Esto sugiere volverse psicoterapeutas.
que, para satisfacer sus necesidades de intimidad y proximi Para aclarar este punto, resulta útil considerar cuatro
dad, el futuro terapeuta buscaba especialmente una “figura combinaciones posibles de variables relacionadas con la elec
materna”. ción de la profesión de la práctica psicoterapéutica. Estas
Algunos investigadores, como Friedman (1971), señalan combinaciones demostrarán la interacción entre los distintos
que este proceso de interiorización del papel de cuidador ha factores personales y de aptitudes, que llevan a la decisión
sido un primer paso importante en la elección de la profesión de iniciarse en este campo o no hacerlo.
de psicoterapeuta. Aprendiendo a ser sensible a las necesi
dades de los demás y absteniéndose al mismo tiempo de los
intentos abiertos de expresar y satisfacer las propias necesi Falta de aptitud y de interés
dades emocionales, el niño aprendía a adoptar un cierto esti
lo de relación, qué pudó favorecer hacer su elección de la Es indudable que muchas personas no son adecuadas ni
práctica psicoterapéutica, como algo lógico, cómodo y fami están interesadas en seguir una carrera psicoterapéutica.
liar, Friedman va aún más allá cuando señala qué la familia Con frecuencia, esto es el resultado de varios factores per
dé origen puede haber sugerido la elección de la profesión o sonales y ambientales. Para algunos, la naturaleza del papel
68
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 59
de psicoterapeuta no resulta atractivo y carece de cualidades ante la psicoterapia y los terapeutas en general. Algunos se
positivas. Los aspectos negativos asociados con la práctica sienten fascinados por la profesión, leen libros y ven pelícu
médica, como el aislamiento, la fatiga emocional, las comple las ‘'psicológicas" cada vez que se les presenta la oportu
jas responsabilidades éticas y legales, los ingresos inseguros, nidad. Hasta pueden seguir ellos mismos un tratamiento
la limitación del buen éxito, etc., son lo bastante graves como como pacientes. Sin embargo, aunque tengan interés, siguen
para que estas personas renuncien a abrazar esta profesión. sintiendo que el papel del psicoterapeuta es ajeno a su
También es posible que varias circunstancias ambien propia personalidad. No se imaginan ejerciendo dicha profe
tales se combinen para volver indeseable semejante opción. sión, e incluso se maravillan de que alguien pueda hacerlo.
Por ejemplo, quizás el individuo no haya conocido nunca a Esto conduce a una idealización excesiva de los terapeutas y
un psicoterapeuta profesional ni personalmente, y no sea la psicoterapia, a menudo irreal y tergiversada.
capaz de apreciar su papel. Puede tener una información Otros individuos de este mismo grupo parecen experi
limitada sobre la práctica psicoterapeutica y, por lo tanto, no mentar la reacción contraria. Como el papel les parece tan
considerarla una opción viable. Por otra parte, es posible que ajeno o indeseable, por los motivos que sean, suelen menos
sus contactos previos con psìcoterapeutas hayan sido insatis preciar a los psicoterapeutas y la terapia de una forma exce
factorios por una amplia gama de motivos. Quizá, más que el siva. Así, pues, es posible que consideren la psicoterapia
resultado de un contacto directo, ciertas historias de terceros peligrosa o “extraña”. Quizás acusen a los terapeutas de pro
sobre psìcoterapeutas puedan haberle dado una impresión mover una dependencia enfermiza, centrarse demasiado en
negativa. Por lo demás, algunos aspectos del retrato de los el sexo, prosperar explotando el dolor ajeno y vender su
psìcoterapeutas que hacen los medios de comunicación amistad. Es improbable que las personas con semejantes
pueden causar que algunos consideren su práctica como una perspectivas inicien el estudio de la terapia o permanezcan
profesión marginal. Como resultado, quizá decidan no en ella, y quizá no disfruten de los libros o las películas “psi
incluir esta profesión como una posible opción, debido a sus cológicas”.
impresiones sobre la naturaleza indeseable de la práctica No importa cuál sea la naturaleza de las reacciones per
psicoterapèutica. sonales de estos individuos; de idealización excesiva o total
Parece razonable suponer que muchos deciden no mente desvalorizantes; de cualquier modo, consideran el
escoger esta profesión a causa de ciertos rasgos de su propia papel de psicoterapeuta completamente ajeno e indeseable.
personalidad. Algunos consideran el tremendo gasto y los Esta gente no es adecuada a la práctica de la psicoterapia ni
años de estudio y aprendizaje requeridos lo bastante adver se interesa por ejercer la profesión.
sos como para descartar esta opción vocacional. Además, es
posible que carezcan de las cualidades funcionales de per Presencia de aptitud y falta de interés
sonalidad que a menudo motivan a la gente a convertirse en
psìcoterapeutas, como empatia, paciencia y capacidades Algunas personas pueden poseer las características nece
sociables destacadas. Por último, sus propios intereses pue sarias para convertirse en psicoterapeutas eficaces, pero
den diferir de los que encuentran atractivos los beneficios carecen de interés, motivación o deseo de iniciarse en dicha
asociados con la práctica psicoterapèutica. Como resultado, materia. Realmente, el hecho de que tengan empatia, sean
estas personas saben por intuición que no son adecuadas pa comprensivos, intuitivos, introspectivos, tolerantes ante la
ra el ejercicio de la psicoterapia. ambigüedad, cálidos, y se sientan a sus anchas cuando con
Las personas de este grupo tienen diversas reacciones versan y están en intimidad con los demás, no es garantía de
60 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 61
que estén interesados en convertirse en psicoterapeutas. A Quizás el examen de las características de los que cuen
decir verdad, estas características son importantes para tan con “presencia de aptitud y falta de interés” sirva para
triunfar en muchas otras profesiones, en particular aquellas recordar que los psicoterapeutas no son, en última instancia,
que pertenecen a las “profesiones de ayuda”. Los maestros, personas especiales o únicas. Hay muchos que podrían
los médicos, los asesores, los clérigos, los asistentes sociales desenvolverse bien en su papel, pero qué deciden no dedi
y otros oficios de servicios humanos pueden evidenciar las carse a esta profesión.
mismas cualidades requeridas para ejercer con éxito la psi
coterapia. Con frecuencia, estas personas siguen una vocación
afín, es decir que posee evidentes aspectos “terapéuticos”. Falta de aptitud y presencia de interés
Aunque no ejerzan la psicoterapia, no obstante pueden estar
promoviendo una vida más eficaz y el alivio del dolor psíqui Un estudio reciente de Walfish, Polifka y Stenmark (1985)
co. Existen las “personas inherentemente asistentes” de las ha demostrado que casi la mitad de los psicólogos que ejer
que Rogers (1961) habla con frecuencia, las que son terapéu cen desde hace más de diez años, no volverían a elegir esta
ticas por naturaleza en sus relaciones interpersonales. profesión. Es evidente que muchos que la siguen terminan
¿Por qué estos aspirantes tan adecuados deciden no por descubrir que no son aptos para su práctica. Para algu
estudiar esta materia? Una vez más, es posible que ciertos nos, el motivo de semejante elección fueron los muchos be
factores ambientales les impidan emprender semejante neficios y satisfacciones relacionados con ella. Sin embargo,
empresa. El alto costo de los estudios y su naturaleza alta es posible que estas personas nunca hayan poseído las carac
mente competitiva pueden desalentar el intento de iniciarlos. terísticas personales necesarias para ejercer una labor psi
Como ya hemos visto, quizás algunos tengan una impresión coterapèutica eficaz y prestigiosa. En estos casos empiezan a
negativa de los psicoterapeutas y la psicoterapia, a conse manifestarse la desilusión y la insatisfacción, motivando fi
cuencia de experiencias personales o los rumores escucha nalmente un cambio de profesión, o la resignación a las
dos. También es posible que una gran variedad de factores desilusiones de la ya elegida.
personales o ambientales les haya llevado a emprender otros Hay otras motivaciones para dedicarse a esta profesión,
estudios, por motivos sin la menor relación con la práctica de mas allá de los beneficios inherentes al papel de psicote
la psicoterapia. rapeuta. Como ya hemos visto, varias motivaciones disfun
Normalmente, este grupo de personas no idealiza en cionales influyen en la elección. El deseo de encontrar alivio
exceso ni menosprecia demasiado el papel del psicoterapeu- para los propios problemas, el aislamiento y la soledad, el
ta. Es posible que sepan intuitivamente que tienen aptitudes deseo de poder o de amor, y una vida indirecta parecen ser
para ejercer dicha profesión. En consecuencia, existe una motivos para que la gente escoja esta profesión. Más que
apreciación realista tanto de los beneficios como de las limi acrecentar sus capacidades como terapeutas, estas carac
taciones de la psicoterapia. Estos individuos suelen iniciar terísticas sabotean las relaciones profesionales y personales.
ocasionalmente un tratamiento, teniendo éxito en el intento. En consecuencia, como psicoterapeutas estas personas sue
Aunque se interesan por los [Link]ógicos del com len resultar destructivas. Es posible que abandonen la profe
portamiento y la experiencia humana, no sienten atracción sión por el fracaso repetido de sus tratamientos, o por el peso
neurótica por la lectura de libros psicológicos, ni son “adic negativo de la práctica terapéutica sobre su vida personal.
tos” a las películas de orientación psicológica. Existe en ellos Este problema se abordará con mayor detalle en los capítu
una mayor comprensión intuitiva y una menor fascinación. los 3,4, 6 y 7.
62 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 63
Algunos que no son aptos para una práctica psicote agravada, complicaciones sexuales con los pacientes e incluso
rapèutica, pero que la han iniciado, abandonan la profesión el suicidio. Estos tópicos se tratarán en un capítulo posterior.
cuando las motivaciones disfuncionales originales ya no Aunque no sea éste siempre el caso, los que no son aptos
están presentes. Por ejemplo, si las necesidades de intimi para la profesión, pero que deciden no obstante volverse psi
dad, integridad emocional, poder, etc., se ven satisfechas coterapeutas, se arriesgan, a sí mismos y a sus pacientes, a
mediante las prácticas, la supervisión, la terapia personal o sufrir desilusiones, fracasos y aun una tragedia. Aunque sea
una relación personal significativa, es posible que ya no lamentable que los que son aptos para convertirse en psi
“necesiten” ser psicoterapeutas. Así, pueden perder interés y coterapeutas decidan no hacerlo, es aterrador que los que no
comprobar que los aspectos negativos de la profesión son lo lo son emprendan esta carrera y permanezcan en ella.
bastante adversos como para no justificar su permanencia
en ella. Este también puede ser el caso de los que empren Presencia de aptitud e interés
den su estudio por estar predispuestos por papeles o expe
riencias familiares infantiles. Si el desarrollo y la madurez
ya no hacen necesario funcionar como el cuidador de los Afortunadamente, hay quien es a la vez apto para la prácti
afligidos para sentirse valorados y necesarios, pueden com ca de la psicoterapia, por sus características de personalidad
probar que después de todo no disfrutan tanto de la labor y sus motivaciones funcionales, y se interesa lo bastante por
psicoterapèutica. escoger esta especialidad como consecuencia de los beneficios
Por desgracia, hay psicoterapeutas que no son aptos que otorga la práctica psicoterapéutica y una gran variedad
para la profesión, pero que siguen ejerciendo. En algunos de influencias ambientales. Estos individuos disfrutan de
casos, carecen de las características personales necesarias a largas y fructíferas trayectorias como psicoterapeutas.
las “personas inherentemente asistenciales", o de la forma Dado que poseen las características de personalidad ade
ción y experiencia indispensables para brindar una atención cuadas al papel de psicoterapeuta, este grupo de personas
adecuada. En otros, son motivados por factores disfun encuentra esta profesión altamente compatible y comple
cionales que continúan vigentes a causa de necesidades per mentaria con sus propios planteamientos y dinámica inter
sonales profundas. na. Intuitivamente experimentan la “facilidad de la aptitud”
Finalmente, algunos continúan por los beneficios finan que les permite desenvolverse cómoda y espontáneamente
cieros, sociales o intelectuales propios de la profesión, a en el papel de terapeuta. Como se expone en el capítulo 2,
pesar del hecho de que siguen siendo en gran medida inefi este proceso, empezado durante los años de estudios, aunque
caces como terapeutas. Este caso es poco beneficioso tanto intelectualmente exigente no es emocionalmente arriesgado
para el paciente como para el terapeuta. Para el paciente, ni traumático para estos individuos. Demuestran una habili
puede significar iniciar un tratamiento con alguien que no le dad natural, evidente con frecuencia para sus profesores de
ayuda, o aun lo explota, y es destructivo. Esto ha originado la facultad, sus supervisores y sus compañeros de estudios.
la creencia de que la elección del terapeuta es una empresa Aunque necesitan aprender “cómo pensar”, rara vez es pre
arriesgada, dada la probabilidad de toparse con uno que ciso enseñarles “cómo ser". Su capacidad intuitiva para la
tenga mayores necesidades emocionales que las propias. terapia los hace parecer a menudo más competentes que los
Para el terapeuta, está situación lo vuelve vulnerable a even maduros veteranos menos aptos para esta profesión.
tuales signos de “disfunciones" significativas, como incompe A causa de su disposición natural a la terapia, estas per
tencia, torpeza de juicio, abuso de drogas, una psicopatologia sonas siguen experimentando un desarrollo y realización
64 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ELECCION DEL TRABAJO 65
personales a lo largo de toda una prolongada trayectoria psi de sus características de personalidad, sus motivaciones y
coterapèutica. Mantienen un cierto frescor, vitalidad y opti necesidades, su experiencia previa y sus expectativas deter
mismo que son evidentes a la vez para sus pacientes y sus minarán en gran parte el peso de la práctica psicoterapèuti
colegas. Aunque no son invulnerables a los avatares inhe ca sobre su vida y su funcionamiento interpersonal.
rentes a la práctica de la psicoterapia (como se examinará
con más detalle en los capítulos 3, 4 y 5), es mucho menos
probable que sean influidos negativamente por ellos que los
menos adecuados a la profesión. Son sinceros cuando afir
man que disfrutan con su trabajo y las pruebas disponibles
indican que su vida personal se enriquece con las horas que
consagran a la práctica psicoterapèutica. Es probable que es
tos psicoterapeutas dispensen una atención y supervisión
profesional de alta calidad a los que tienen la fortuna de
haber contratado sus servicios.
Sería interesante saber si estas personas tienen el sen
timiento particular de vocación del que habla Burton (1975),
o sí han llegado a la decisión espontánea de volverse psi
coterapeutas a consecuencia de la interacción entre circuns
tancias azarosas y sus características personales. Aunque
las necesidades personales no les hayan llevado a esta profe
sión, quizás estas personas experimenten cierto sentimiento
de destino que los conduce, antes que los obliga, a conver
tirse en psicoterapeutas. En tal caso, es la “facilidad de la
aptitud” lo que los motiva y los sostiene, y no las necesidades
personales o las experiencias previas en su familia de origen.
Esto motiva una sensación persistente de satisfacción y gozo
que sólo puede tenerse cuando uno participa en una profe
sión para la que se es adecuado. Por otro lado, también
saben que pueden abandonar la profesión cuando deje de
resultar gratificante.
Aunque debe admitirse que los psicoterapeutas en activo
no encajan por completo en ninguno de estos dos grupos, los
que son aptos para la práctica de la psicoterapia y los que no
lo son, es útil mantener esta dicotomía. Como veremos desde
el capítulo 2 hasta el 7, la manera como los individuos expe
rimenten el peso del aprendizaje y la práctica clínica final,
en sus relaciones profesionales y personales, vendrá en parte
determinada por su adecuación a la profesión. La naturaleza
1
LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 67
2. LA FORMACION PARA CONVERTIRSE recibir el apoyo social para esta elección, no dispone de por sí
EN PSICOTERAPEUTA a la persona para las muchas tareas y deberes asociados con
este papel. Es necesario que el novicio inicie un período de
práctica y aprendizaje. Durante este tiempo, los aprendices
aprenden de sus maestros los secretos y misterios de su ofi
cio. Estudian tanto la sabiduría de sus antepasados como las
técnicas de la práctica actual. La formación consiste a la vez
en una instrucción detallada y en una experiencia supervisa
da. Sin embargo, durante el proceso se concede más importan
cia a la conciencia interna que a la adquisición de aptitudes.
Del mismo modo, aquellos a los que se permite entrar en
el campo de la psicoterapia deben primero completar un pro
ceso de formación bastante prolongado. Se enseñan las
teorías y las técnicas actuales, dentro del contexto más
Los curanderos, los médicos brujos, los sumos sacerdotes, los amplio de las enseñanzas, y la sabiduría de los “antepasa
magos y los chamanes eligen y a su vez son elegidos para dos”, como Freud, Jung, Horney, etc. Además de la adquisi
desempeñar su papel. Hay siempre una motivación interna ción de aptitudes y conocimientos, se subrayan los procesos
que los impulsa a responder a la “llamada”, cumplir su desti internos y la conciencia. Tras matricularse hay un período de
no y obedecer los deseos de los dioses. Sin embargo, también trabajo supervisado, con una evaluación final previa a la
hay con frecuencia un proceso de selección externa. La per licenciatura o certificación, que permite la práctica en liber
tad de la psicoterapia.
sona debe demostrar que es adecuada para encarnar el papel Debemos reconocer que el papel vocacional del psicote
y cumplir los deberes de su posición. Esto es también válido rapeuta es diferente del de muchas otras profesiones. Como
para los que desean ser psicoterapeutas, los equivalentes Raskin (1978) ha expresado con elocuencia en su artículo
actuales del chamán (Bugental, 1964). autobiográfico “Becoming”, el proceso por el que se llega a
En el capítulo 1, hemos visto el proceso que conduce a iniciar el estudio de la psicoterapia compromete a la totali
elegir la profesión de psicoterapeuta, considerando el papel dad del ser y pesa sobre la personalidad misma. Henry
de varias motivaciones internas y circunstancias externas en (1966) dice que “la carrera de un profesional dedicado a la
el proceso de selección. Sin embargo, esta selección personal salud mental, al menos los dedicados a la tarea terapéutica
es sólo el primer paso en el largo proceso de evaluación, for- directa, constituye tanto un compromiso con un estilo de
mación, experiencia y credenciales necesarias para iniciarse vida, como desempeñar un tipo de trabajo” (pág. 54). El
en este campo. Es evidente que la elección personal no cons lugar destacado que se concede a la autoconciencia, y a la
tituye una discriminación válida entre las personas aptas exploración de los procesos internos, obliga al terapeuta en
para la práctica de la psicoterapia y los que no lo son. Por lo formación a salir al encuentro de la propia vulnerabilidad,
tanto, hay que intentar determinar quiénes entre los intere las propias debilidades y el dolor personal. Según Henry, el
sados serán los más adecuados para convertirse en psicote proceso de formación implica algo más que cierto grado de
rapeutas. socialización y aprendizaje conceptual. Sensibiliza también
Según Henry (1966), asumir el papel de chamán, y al estudiante ante los conflictos, los traumas y las obsesiones
LÀ VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 69
68
sin resolver. Aunque estos no se resuelvan nunca total ficial sobre la comprensión de la conducta y la personalidad
mente, deben incorporarse o integrarse con comodidad en la humanas,' no obstante pone de relieve el conflicto latente
personalidad del psicoterapeuta, con el fin de facilitar las para el psicoterapeuta, que debe ser a la vez científico y
relaciones interpersonales y el proceso terapéutico en vez de artista mientras practica la psicoterapia (Barron, 1978). La
entorpecerlos. De este modo, lo que “es” una persona se solución de este conflicto de papeles pesa evidentemente
vuelve más importante que lo que “sabe”. Farber (1985a) lo sobre la cosmovisión y la perspectiva personal del terapeuta,
expresa de forma brillante cuando dice que uno de los cam que trasciende el mero “saber” e influye en el “ser”. Como
bios más importantes de la persona en proceso de conver veremos más adelante en este capítulo, el aprendizaje impli
tirse en psicoterapeuta es pasar de “estar enterado de” a cado en el proceso de esta empresa puede alterar el mismo
“saber sobre” las cuestiones psicológicas, lo que refleja una estilo de vida y la personalidad del terapeuta, influyendo en
conciencia y una integración internas que alteran la perspec las relaciones interpersonales dentro y fuera de su trabajo.
tiva misma que se tiene sobre la vida. Este proceso continúa La interacción entre la formación del psicoterapeuta y su
durante toda la vida activa del psicoterapeuta, como resulta estilo de vida también se da en otros aspectos. Farber
do de los sucesivos encuentros terapéuticos. Por lo tanto, no (1985a) se ha referido al papel de la propensión psicológica
es sorprendente que durante la formación de un psicote en el desarrollo del psicoterapeuta. Como hemos visto en el
rapeuta se produzcan cambios de personalidad, algunos de capítulo 1, la propensión a lo psicológico se define como “un
ellos promotores del desarrollo y otros destructivos (Guy y rasgo que conlleva la disponibilidad a reflexionar sobre la
Liaboe, 1986a). Estos cambios no son sólo detectables a nivel significación y la motivación de la conducta, los pensamien
de la conducta exterior, sino que también suelen incluir la tos y los sentimientos que uno mismo abriga y también los
alteración de los valores y perspectivas sobre el mundo en demás” (pág. 170). Aunque al parecer los que se sienten
constante evolución (Henry, 1966). atraídos por la psicoterapia como profesión son ya propensos
Como asumir el papel de psicoterapeuta compromete por a todo lo psicológico, como resultado de la interacción entre
completo la personalidad del estudiante, su orientación o su dotación genética y la influencia ambiental, ésta se inten
perspectiva sobre el mundo está íntimamente entrelazada sifica y se refuerza por la naturaleza misma de la formación,
con la naturaleza de su trabajo (Kottler, 1986). Por ejemplo, la supervisión y la experiencia en el trabajo del psicotera
se ha sugerido que el empleo de la frase “el arte y la ciencia peuta en desarrollo. En consecuencia, los terapeutas se vuel
de la psicoterapia” pone de relieve el rol dual del psicote ven más propensos todavía a lo psicológico durante la
rapeuta, el de artista y el de científico (Jasnow, 1978). Esta formación requerida para seguir una carrera de psicotera
multiplicidad de perspectivas crea una tensión entre la acti pia. Esto no sólo afecta su trabajo, sino que también pesa so
tud “estética” y la “científica” que influye sobre el terapeuta bre su vida y sus relaciones privadas, como veremos con más
durante su trayectoria. Aquellos predispuestos por su perso detalle. Por ahora, basta subrayar que volverse más propen
nalidad a un marco de referencia científico están obligados a so a lo psicológico afecta al conjunto de la personalidad y las
luchar con los aspectos artísticos y creativos de la práctica perspectivas de la persona.
psicoterapéutica. El proceso de iniciarse en el campo de la psicoterapia es
Por otra parte, los que se inclinan a la estética a menudo bastante complejo y sinuoso (Goldberg, 1986). Como ya
tienen dificultades para integrar los aspectos objetivos y hemos visto, la decisión personal de seguir esta carrera es
científicos de la psicoterapia con su predisposición artística sólo el primer paso. A continuación viene la admisión en la
natural. Aunque esto parece sugerir una dicotomía algo arti formación universitaria en psicoterapia, completar con buen
70 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 71
éxito los trabajos académicos y prácticos necesarios, la expe vado a cabo intentos para identificar los rasgos de personali
riencia supervisada necesaria para la obtención de creden
ciales, y la aprobación de todos los exámenes que conducen a dad, o los factores ambientales que parecen influir o predis
la licenciatura. Sólo entonces se permitirá al estudiante poner para la elección de una disciplina en vez de otra.
ejercer independientemente como psicoterapeuta. En cada Aunque algunos investigadores, como Herny (1966; Henry y
uno de los puntos del proceso hay una interacción entre la otros autores, 1971) y Schofield (1964), han observado que
vida personal del terapeuta y la formación y la experiencia unas pocas variables demográficas están débilmente relacio
inherentes a una carrera de psicoterapia. El proceso de nadas con la elección de la especialidad, como el nivel de la
formación se examinará en el próximo apartado, prestando educación y el trabajo de los padres, no ha podido encontrar
especial atención a la interacción entre el proceso de ense se ninguna pauta definitiva. Por desgracia, poco se sabe so
ñanza y la vida y las relaciones personales del psicoterapeu bre cómo estas variables han podido influir en la elección de
ta en formación. una disciplina en vez de otra. Más importante es el descubri
miento de que las semejanzas y las experiencias vitales en
tre las distintas disciplinas de la salud mental son mucho
ADMISION A LA FORMACION UNIVERSITARIA más abundantes y notables que las diferencias. Henry y
otros autores (1971) afirman que las diferencias entre las
Elección de la disciplina y la graduación académica distintas especialidades “son insignificantes en relación con
problemas como el vínculo entre padres y hermanos, las his
Al no iniciado le parece razonable suponer que, tras la deci torias sexuales relatadas y los aspectos del desarrollo cognos
sión de volverse psicoterapeuta, hay que matricularse en un citivo [...] parecen haber tenido experiencias de formación
programa de formación especializada en la práctica de la psi muy semejantes en zonas significativas del desarrollo de la
personalidad” (pág. 182).
coterapia. De este modo, se supondría que esa persona inicia
el curso académico en “psicoterapia". Realmente, al profano Es posible que resulte más útil pensar que los intereses
le resulta confuso descubrir que no es así. De hecho, aunque y la capacidad personales determinan en amplia medida qué
muchas licenciaturas diferentes y programas especializados campo de estudio debe seguirse. Por ejemplo, para los intere
brindan la posibilidad de practicar la psicoterapia, no existe sados en la medicina y las ciencias físicas la elección lógica
un único programa que otorgue un título en psicoterapia. puede ser un título académico médico que lleve a espe
Muchos caminos llevan a una carrera de psicoterapia. La cializarse en psiquiatría. Del mismo modo, los interesados
formación formal requerida va de dos a más de ocho años, en los tests psicológicos, la evaluación diagnóstica y la inves
más varios millares de horas de experiencia supervisada, cología. pueden desear obtener un título académico en psi
tigación
tras la graduación, necesarias para obtener la licenciatura.
Aunque las disciplinas de medicina, psicología, asistencia Además, la capacidad académica, los recursos económi
social y asesoramiento psicológico y legal capacitan para la cos y la motivación personal también intervienen en el pro
práctica psicoterapèutica, no existe una disciplina propia de ceso de la adopción de la decisión., Sin embargo, Henry y
la “psicoterapia”. otros autores (1971) observan que, a pesar de la insistencia
Después de haber decidido iniciar la formación para el en afirmar que estos diferentes aspectos de la formación son
ejercicio de la psicoterapia, el terapeuta potencial debe deci necesarios, los psicoterapeutas procedentes de diversas disci
dir qué grado académico y qué disciplina seguir. Se han lie- plinas parecen actuar de forma casi idéntica después de la
licenciatura. Por ejemplo, los psicólogos que practican la psi-
72 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 73
coterapia hacen por lo general pocas investigaciones, y no ramiento, esta asistencia escapa en amplia medida al control
someten demasiado a sus pacientes a tests, y ios psiquiatras gubernamental. Sin embargo, los gobiernos estatales se re
practican escasamente la medicina. Por el contrario, a veces servan el derecho de proteger el bienestar público, y por lo
los psicoterapeutas experimentados “tienden a considerar tanto han establecido los requisitos mínimos necesarios para
fundamentales sólo las partes de su formación que son, en la práctica de la psicoterapia, acreditados por el estado
principio, comunes a todos los grupos; es decir, las experien- (Herbsleb, Sales y Overcast, 1985). Con pocas excepciones,
cías directas, personales y clínicamente pertinentes, que se para la práctica independiente de la psicoterapia es necesa
conforman más de cerca a la finalidad de su actividad, la rio el doctorado (Perlman, 1985). Sin embargo, algunos esta
práctica de la psicoterapia” (págs. 180-181). Henry y otros dos permiten que personas con grados académicos menores
autores llegan a la conclusión de que los programas de apren practiquen la psicoterapia de forma independiente, como
dizaje en disciplinas específicas que conducen a la práctica de asistentes sociales con estudios de medicina y varios tipos de
la psicoterapia, aunque son muy organizados y complejos, asesores. En otras comunidades, se permite ejercer la psico
difieren en aspectos que no parecen relacionados en absoluto terapia a los que tienen un grado académico menor, pero sólo
con la práctica de la psicoterapia. Además, los productos bajo la supervisión directa de un terapeuta de nivel doctoral.
finales, los licenciados, son sorprendentemente semejantes, La persona que pretenda especializarse en este campo
y proceden a desempeñar papeles casi idénticos. Un estudio no sólo debe decidir qué disciplina o especialidad seguir sino
reciente sobre casi 6000 psiquiatras, asistentes sociales, psi también qué graduación académica obtener. Aunque esto
cólogos y médicos dedicados a primeros auxilios comprobó viene determinado por las normas de credenciales de cada
semejanzas asombrosas entre las diversas disciplinas, en re estado, en algunos casos el futuro terapeuta dispone de
lación con el tipo de pacientes psiquiátricos atendidos, los varias opciones. Por ejemplo, en el estado de California es
tratamientos utilizados, el índice de éxito obtenido, los roles posible practicar la psicoterapia —independientemente, por
profesionales y las responsabilidades asumidas (Knesper, honorarios convenidos, y sin supervisión— con un grado
Pagnucco y Wheeler, 1985). Aunque estos distintos progra académico de licenciado en asistencia social, psicología o
mas producen evidentemente algunas personas que deciden asesoramiento matrimonial y familiar, como si se tuvieía un
no practicar la psicoterapia, y adoptan en cambio papeles di título universitario en psicología o medicina. De este modo,
ferentes de otras disciplinas de la salud mental, los que sí la persona que desee convertirse en psicoterapeuta debe
actúan como terapeutas comparten muchas más semejanzas decidir qué disciplina, además del nivel académico corres
que diferencias. Esto resulta especialmente válido en el cur pondiente, elegir a fin de practicar la psicoterapia.
so de una formación en psicoterapia, en la que la experiencia Como ya hemos visto, poco se sabe sobre los motivos de
médica parece igualar en importancia la diversa habilidad y que una persona elija una disciplina determinada. Lo mismo
capacidad mostrada en las distintas disciplinas. Los mismos resulta válido para la elección del nivel académico. Aunque,
problemas se plantean en relación con la graduación acadé evidentemente, esto se rige a grandes rasgos por las exigen
mica y las credenciales afines necesarias para la práctica de cias de credenciales de cada localidad, donde existan varias
la psicoterapia. Evidentemente, cualquiera puede dar conse opciones pueden existir otros factores que influyan en la
jos informales, o “terapia”, en cualquier momento y sean decisión. Por desgracia, la falta de datos fiables reduce esta
cuales fueren su educación o las credenciales obtenidas. Tan exposición a una mera especulación. Por ejemplo, es posible
to si esto ocurre entre vecinos o miembros de la familia, o en que, sin que intervengan las normas estatales, la realidad
un programa más estructurado de autoayuda o de aseso- del ambiente laboral haga un nivel académico preferible
74 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 75
sobre otro. La política de empleo de los distintos gerentes za que el solicitante sea aceptado, ni que finalice con éxito el
también puede volver preferible uno u otro título o disciplina ciclo de estudios. De una manera muy real, la admisión en
académica. El poder o el prestigio superior asociado con un un programa avanzado de formación en psicoterapia es la
nivel académico, o especialización, en comparación con otros, primera “puerta” o “rito de paso” en la jomada para conver
puede causar que algunos elijan una determinada forma tirse en psicoterapeuta. De este modo, la comisión de admi
ción, según sus propias necesidades y la influencia ajena. sión ejerce el papel de “portero” de la profesión (Nevid y
Las necesidades o las creencias personales exclusivas, o el Gildea, 1984). Esto es aplicable en cualquier disciplina o
deseo de reconocimiento y éxito (o su falta), también puede especialidad. Los aspirantes a psicoterapeutas sólo podrán
determinar qué nivel académico se obtendrá. Por lo demás, matricularse si son considerados aptos para recibir la forma
la decisión final puede ser a grandes rasgos el resultado de ción académica por los miembros de la comisión de admisión
las realidades económicas, la capacidad académica y otros del programa de enseñanza deseado.
problemas prácticos, sin relación alguna con la dinámica de Como hemos visto en el capítulo 1, hay personas no sólo
la personalidad. aptas para la práctica de la psicoterapia sino también lo bas
En resumen, poco se sabe sobre qué factores influyen tante interesadas para iniciarse en esta materia. Su ca
sobre las personas para que prefieran un nivel académico racterística principal suele ser una larga y satisfactoria
determinado en esta o aquella disciplina. Aunque hay evi trayectoria como psicoterapeutas. También hay quienes son
dentemente una interacción entre diversas variables, como inadecuados para la práctica de la psicoterapia, y sin embar
los intereses y las capacidades personales, los recursos go desean ejercerla. En estos casos, aunque algunos pueden
económicos, la motivación, las normas locales y la dinámica perder interés y cambiar de carrera sin mayores consecuen
de la personalidad, no ha aparecido una pauta definitiva cias, otros siguen siendo psicoterapeutas en detrimento de
relacionada con la elección de la disciplina o el nivel aca sus pacientes y de ellos mismos. El problema fundamental
démico. Muchos caminos llevan a la práctica de la psicote es cómo advertir la diferencia entre ambos grupos antes de
rapia. Las verdaderas razones ocultas tras la elección de la iniciarse en la profesión.
dirección y la velocidad del viaje siguen siendo un misterio. En un mundo ideal, sólo los dotados para la práctica de
Lo que está comprobado es que los psicoterapeutas experi la psicoterapia serían admitidos a los programas apropiados
mentados se parecen más funcionalmente de lo que se dife de enseñanza, pues ésta es la primera puerta o punto de
rencian a través de las distintas disciplinas y especialidades. entrada. A los inadecuados para esta profesión se les nega
ría la admisión, y se los orientaría para que se dedicaran a
otra labor. Las comisiones de admisión servirían como
porteros, discriminando entre estos grupos con exactitud y
Admisión a la formación académica fiabilidad.
Si se mira la actual situación, el resultado es más bien
desalentador. Aunque las comisiones de admisión son en su
La decisión de obtener un nivel académico determinado en mayoría conscientes de su responsabilidad de excluir a los
una disciplina específica, o especialización, está lejos de ser interesados que no sean aptos para estudiar psicoterapia,
el paso final para convertirse en psicoterapeuta. De hecho, poco se sabe sobre cómo llevar a cabo esta tarea del mejor
tales elecciones sólo llevan a la persona a solicitar su admi modo posible. El primer problema radica en decidir qué es lo
sión en un programa específico de formación. No se garanti que se ha de evaluar para determinar la aptitud para esta
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 77
76
profesión. Por las rigurosas exigencias académicas de la Aunque es difícil calibrar la validez y sinceridad de las
mayor parte de los programas de enseñanza, sean éstos declaraciones autobiográficas de propósitos del solicitante,
organizados programas universitarios o institutos de forma éstas brindan datos sobre la autovaloración de sus fuerzas,
ción destinados a profesionales ya licenciados, a menudo se capacidades, experiencias, habilidades, debilidades y moti
evalúa la aptitud en términos de capacidad académica. En vaciones. El examen cuidadoso de los comentarios y observa
consecuencia, la medición objetiva del promedio de las clasifi ciones del aspirante podría suministrar indicios sobre la
caciones obtenidas y los datos de los Registros de Exámenes presencia o ausencia de las características deseables, y clari
se convierten en criterios fundamentales para determinar la ficar zonas para una futura investigación. Por desgracia, no
adecuación a una formación avanzada (Ingram y Zúrawski, hay ninguna investigación sobre si el contenido de las decla
1981). Sin embargo, es evidente que la capacidad académica raciones personales del solicitante resulta un baremo fiable
puede no tener relación con la aptitud para el ejercicio de la para su futura labor como psicoterapeuta. Por lo tanto, su
psicoterapia. Aunque estos criterios permitan predecir el utilidad para evaluar el desempeño futuro está aún por de
rendimiento académico durante la enseñanza, es imposible terminarse.
predecir el grado de competencia que tendrá el futuro psi- Ingram y Zúrawski (1981) han comprobado que las refe
coterapeuta (Nevid y Gildea, 1984). rencias eran el factor más influyente en la comisión de
A fin de determinar mejor la adecuación a una carrera admisión para evaluar a los aspirantes a matricularse en el
de psicoterapia, la mayoría de los programas intentan eva programa de psicología clínica de la Universidad de Kansas.
luar otra variable: la del potencial médico. En este caso, se Aunque las referencias deberían contener una evaluación
intenta determinar si la persona posee, o es capaz de adqui válida y fiable del potencial médico y la capacidad profesio
rir, las cualidades y características necesarias para una nal del estudiante, al parecer con frecuencia sólo resumen su
práctica clínica competente. Aunque en teoría esto suena rendimiento académico durante el curso de sus estudios
bien, la realidad resulta decepcionante. El examen de los (Cuca, Sakakeeny y Johnson, 1976). Otro estudio reciente
rasgos expuestos en el capítulo 1, que parecen caracterizar a (Baxter, Brock, Hill y Rozelle, 1981) ha revelado que las re
aquellos que se adecúan a la práctica de la psicoterapia (es ferencias no reflejaban las pautas discriminativas, consen
decir curiosidad natural, capacidad de escuchar, facilidad de súales o diferenciales de percepción, lo que las hacia
conversación, empatia y comprensión, intuición emocional, inservibles para evaluar la capacidad médica potencial. De
introspección, etc.), revela motivaciones y características este modo, aunque ocasionalmente las referencias puedan
muy difíciles de enumerar y evaluar. No sólo es muy difícil ayudar a diferenciar entre los aptos para la práctica de la
determinar si están presentes o ausentes, sino que también psicoterapia y los que no lo son, no lo logran con un alto
lo es saber si la persona es capaz de aprender o adquirir las grado de exactitud.
cualidades de las que carece. En relación con este punto, no Algunos investigadores, como Nevid y Gildea (1981),
se han encontrado predictores o medios de evaluación fiables creen que las entrevistas personales de admisión son suma
(Nevid y Gildea, 1984). No obstante, se emplean varios crite mente útiles para determinar la presencia o ausencia de
rios en el intento de predecir la labor futura del psicote- cualidades que, según se ha comprobado, vuelven a las per
rapeuta. Entre éstos se incluyen la declaración de propósitos sonas adecuadas para el ejercicio de la psicoterapia. Su
del solicitante, su autobiografía, cartas de referencia y su resultado se apoya en la capacidad profesional de los entre
comportamiento y actitud durante las entrevistas personales vistadores para evaluar correctamente las fortalezas y las
(Ingram y Zúrawski, 1981). debilidades de los entrevistados, sobre la base de un encuen
78 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 79
tro que suele ser muy breve. Aunque es posible que en y un psiquiatra a la investigación del cerebro, esto es imposi
algunos casos se obtenga una evaluación correcta, Strickter ble de determinar en el momento de la admisión. Por lo
(1981) indica que los juicios basados en las entrevistas de tanto, se supone que todos los solicitantes admitidos para
admisión a veces son tergiversaciones intencionales por seguir un programa que lleve a la obtención de credenciales
parte del solicitante o del entrevistador. En estos casos, las de psicoterapeuta (y que incluya el aprendizaje de técnicas
decisiones resultantes pueden no evaluar con fiabilidad o psicoterapéuticas) son aptos para su práctica.
validez la potencialidad y la capacidad profesional. Sin Evidentemente, la mayoría de los estudiantes que solici
embargo, a pesar de estas limitaciones, la intuición nos dice tan matricularse en estos programas son rechazados. Aun
que las entrevistas personales pueden resultar más útiles que esto pueda ser en gran parte consecuencia del número
para la evaluación de la aptitud profesional que los criterios de plazas disponibles debido a factores económicos (por ejem
basados en el rendimiento académico, que con frecuencia se plo, reducción del presupuesto destinado por el gobierno,
utilizan en las decisiones de admisión. restricciones financieras de una universidad determinada y
Evidentemente, para evaluar la aptitud para una ense la reducción del claustro de profesores), y a factores de “la
ñanza avanzada de la práctica de la psicoterapia deben oferta y la demanda” propios de las leyes de mercado, se
encontrarse métodos más exactos. Para que las comisiones supone que sólo son admitidos los más aptos, mientras que
de admisión elijan con éxito a los solicitantes interesados, y los rechazados son los menos capacitados. Sin duda, esto no
limitar de este modo la admisión sólo a los aptos para la pro siempre sucede. Procedimientos de admisión defectuosos,
fesión de psicoterapeuta, se necesitan más investigaciones junto con muchos otros factores diferentes, a veces pueden
que determinen los criterios que permitan del mejor modo tener como consecuencia el rechazo de un solicitante capaci
posible evaluar y predecir un “buen ajuste profesional”. tado, o la aceptación de una persona inadecuada para ejercer
la psicoterapia.
Como ya hemos visto, entre los rechazados es probable
Los no admitidos que haya algunas personas capacitadas para ser buenos psi-
coterapeutas. Que se niegue la admisión a estas personas
A pesar de los fallos que puedan existir en los actuales pro puede acarrearles una profunda desilusión. No sólo se
cedimientos de admisión, los programas de formación hacen sabotean los planes inmediatos del solicitante de alcanzar
en teoría todo lo posible por admitir sólo a las personas ade sus metas profesionales, sino que se pone en tela de juicio el
cuadas para la práctica de la psicoterapia. Como es imposi sentimiento de vocación subyacente y la aptitud que pudo
ble que un centro de enseñanza pueda impedir a alguien haber motivado su solicitud. Se deja que estas personas deci
ejercer la psicoterapia una vez que se ha licenciado y ha ob dan por sí mismas, y expliquen además a sus familiares y
tenido el permiso estatal, se supone que se considera a todos amigos si el rechazo es una evaluación válida y fiable de sus
los estudiantes admitidos al programa poseedores del poten aptitudes para ejercer como psicoterapeutas.
cial profesional necesario para merecer una oportunidad de Si se decide que el rechazo es justificable, y refleja la
recibir la formación académica de la psicoterapia. En otras falta de aptitud del solicitante, puede éste elegir varios
palabras, aunque un asistente social pueda decidir finalmen caminos posibles. Por ejemplo, puede decidir seguir él mismo
te dedicarse a la administración pública y no a la práctica de un tratamiento psicoterapéutico con la esperanza de resolver
la psicoterapia, un psicólogo a la evaluación psiconeurológica la psicopatología personal que lo ha vuelto inadecuado para
esta profesión. Puede resultar útil que obtenga experiencia
80 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 81
laboral en el campo de la salud mental, y así quizá consiga se niegue a la profesión la contribución de muchas personas
adquirir las aptitudes y los atributos necesarios. Puede tam brillantes y adecuadas porque no han conseguido ser admiti
bién resultar apropiado intentar mejorar el rendimiento en dos en los cursos de formación requeridos.
los criterios hallados deficientes, como los tests de ingreso o Entre los rechazados para recibir una formación supe
la puntuación media, a fin de demostrar una capacidad aca rior en psicoterapia están los que con justicia se consideran
démica adecuada. Pueden darse estos pasos, u otros, con la inadecuados. En términos de capacidad académica, es ver
esperanza de ser considerado apto para la formación avanza dad que es necesario cierto grado de refinamiento intelectual
da, y lograr finalmente ser admitido. Por otra parte, estas para acabar con éxito los estudios de las distintas disciplinas
personas también pueden decidir estudiar otra carrera para que permiten ejercer la psicoterapia. De modo que parece
la que estén mejor dotadas, y que les permita disfrutar de necesario y conveniente que se niegue la admisión a los que
algunos beneficios relacionados con la psicoterapia (como son incapaces de demostrar la suficiente formación académi
mantener con la gente interacciones frecuentes y significati ca. También es importante que a los que se muestran inca
vas), sin las desventajas de sus puntos débiles. Hay muchas pacitados para la práctica de la psicoterapia, y posean escaso
carreras así en las “profesiones asistenciales”, que pueden potencial médico, se les niegue la formación necesaria para
satisfacer estos deseos. También pueden hallar otros modos volverse psicoterapeutas. De modo que, aunque esto no esté
de trabajo “terapéutico”, como participar como voluntario en totalmente demostrado, se supone que muchos de los solici
alguna obra comunitaria. tantes que son rechazados están verdaderamente incapacita
Por otra parte, si consideran que, a pesar de este recha dos para seguir esta profesión.
zo, están bien dotados para ejercer la psicoterapia, quizá Estas personas tienen las mismas opciones que los aptos
decidan solicitar inmediatamente ser admitidos en otro pro a los que se les niega admisión. Se les presenta un obstáculo
grama, especialidad, disciplina o nivel académico para los que los obliga a replantearse su deseo de convertirse en psi-
que estén mejor preparados. Por ejemplo, tras ser rechazado coterapeuta, y su preparación para conseguir esta meta. Los
para un doctorado en psicología clínica, el futuro terapeuta que sienten que este rechazo está justificado pueden inten
puede ser admitido en un doctorado en psicología de aseso- tar tomar medidas para adaptarse mejor a la profesión, o
ramiento, o en un programa de aptitud en asesoramiento cambiar de dirección y elegir otra carrera. Los que sienten
matrimonial y familiar. En estos casos, es de esperar que que el rechazo ha sido injusto o consecuencia de factores dis
consigan ser admitidos en un programa adecuado de forma tintos de la aptitud seguirán con toda probabilidad inten
ción antes de que se agoten su motivación, su tiempo o su tando alcanzar su meta como los antes mencionados. Si los
dinero. De hecho, el solicitante precavido se presentará a procedimientos de admisión son válidos y fiables, por mu
varios programas a la vez, para asegurarse que al menos cho que se esfuercen se les seguirá negando la admisión
será admitido en uno de ellos. Una mayor experiencia labo mientras sigan siendo poco aptos. Sin embargo, como vere
ral, un mejor rendimiento en las típicas pruebas académicas, mos en el capítulo 6, el alto índice de profesionales incapaci
referencias mejor seleccionadas y una mejor actuación en las tados en activo indica que muchas personas sin aptitudes
entrevistas personales pueden finalmente tener como resul para ejercer como psicoterapeutas logran finalmente ser
tado la admisión en una enseñanza superior, incluso tras admitidos en programas de formación. La grave realidad
uno o más rechazos iniciales. Es de esperar que los que son demuestra que son necesarios aun nuevos obstáculos para
aptos para ejercer la psicoterapia persigan la admisión hasta excluir a los aspirantes inadecuados antes de que inicien el
que se la concedan. Es difícil aceptar la probabilidad de que estudio de esta profesión.
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 83
82
(pág. 283). Parecen ser el resultado inevitable de los cambios En general, el estudiante necesita mucho tiempo para
ambientales relacionados con la reubícación física, y el prin desarrollar un sentimiento de control y competencia. Sin
cipio de una enseñanza rigurosa. embargo, la naturaleza de la formación requiere que el estu
Al parecer, los estudiantes que se matriculan en un cen diante “trate” a pacientes reales antes de sentirse preparado
tro de nivel universitario para convertirse en psicoterapeu- para hacerlo. Farber (1983a) observa que “aunque la ad
tas están sometidos a muchos de estos mismos agentes de quisición de una comprensión de la psicopatologia es por
tensión, y a otros muchos adicionales. Nacen, en amplía fuerza un proceso lento y gradual, el nuevo terapeuta debe
medida, de la naturaleza única y el objetivo de los progra inmediatamente enfrentarse con las exigencias del tra
mas académicos asociados con un título en psicología, asis tamiento de pacientes” (pág. 101). De este modo, los estu
tencia social, asesoramiento o la especialidad en psiquiatría. diantes experimentan una considerable tensión relacionada
Como veremos más adelante, cada uno de ellos es el resulta con su propio sentimiento de falta de aptitud y fracaso. Esto
do de la interacción entre aspectos particulares de la forma se ve exacerbado por la práctica común de asignar los pa
ción requerida y la personalidad del individuo. cientes más perturbados y menos funcionales a estudiantes
principiantes, acrecentando de este modo su sensación de
incompetencia.
Naturaleza inespeclfica del trabajo psicoterapéutico La naturaleza indefinida de una curación constituye una
fuente adicional de estrés para el estudiante. Aunque la
Uno de los agentes de tensión iniciales con que se topa el meta principal pueda ser el alivio del dolor y el sufrimiento
psicoterapeuta en formación es la cualidad más bien inde psíquico, es difícil anticipar los rasgos concretos de su éxito.
finida, compleja y efímera de la teoría psicoterapéutica. Hay que sumar a este hecho que las ganancias que se obtie
Como Marmor (1953) expresa: nen con el tratamiento son con frecuencia muy limitadas, y
la falta de normas fijas, la necesidad de adaptarse a problemas en
el importe de la beca del estudiante de psicoterapia suele ser
constante cambio, la complejidad del material, las dificultades reales escaso (Farber, 1983a). Esta falta de claridad, concisión y
que implica la obtención de un éxito, la necesidad constante de hacer mensurabilidad de las ganancias añade otra fuente de
correcciones para cubrir puntos oscuros subjetivos, la disparidad en ansiedad para el estudiante, ya preocupado por los pro
tre las limitaciones humanas del terapeuta y las expectativas de sus blemas de la competencia y el control de la profesión.
pacientes y la sociedad son una constante fuente potencial de an Ford (1963) observa que los terapeutas principiantes
siedad para el psicoterapeuta (pág. 372). tienden a atravesar las etapas predecibles de desarrollo du
Al terapeuta en formación le es muy difícil afrontar la rante la formación inicial, que van desde la convicción in
complejidad de la tarea que tiene por delante sin sentirse tensa de la eficacia del tratamiento empleado a la completa
abrumado o desalentado. Por ejemplo, Holt (1959) dice que desesperación sobre la propia competencia. Estos pasos son,
la pérdida normal del entusiasmo entre los estudiantes de a grandes rasgos, el resultado de la ansiedad del estudiante
por la naturaleza imprecisa de la labor psicoterapéutica.
psiquiatría es consecuencia del descubrimiento de que la
práctica de la psicoterapia es mucho más difícil que lo que
habían previsto. La amplia variedad de sistemas de diagno Disposición psicológica
sis, orientaciones teóricas y técnicas terapéuticas puede re
sultar confusa y desazonadora. Farber (1985a) considera que otra fuente inicial de estrés
86 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 87
para el estudiante se deriva del desarrollo de la buena dis estudiante de diversos modos. Según Farber, aunque la
posición psicológica en los terapeutas principiantes. Sea cual empatia y la sensibilidad de la persona puedan mejorar en
fuere el grado de disposición psicológica presente al matricu relación con la familia y amigos, también puede distanciar
larse, se ve muy reforzada y acrecentada por la prolongada cuando el miembro de la relación con menor disposición psi
socialización y el proceso de formación que conducen a la cológica se sienta incapaz de seguir una conversación tan
licenciatura y a la práctica profesional. Esto provoca un au profesional. Esto puede crear un abismo entre los estu
mento de interés por las primeras experiencias, los recuer diantes y sus cónyuges, su familia y amigos. Los estudiantes
dos, las emociones y las motivaciones relacionados con el pueden sentir que se están apartando de sus seres queridos,
comportamiento humano, tanto en pacientes como en estu a consecuencia del predominio de esta perspectiva o cosmo-
diantes. Aunque esto pueda variar según la orientación visión tan psicológica. Aunque para algunos estudiantes esto
teórica del programa académico, y según el futuro terapeuta, resulte aceptable cuando sucede con la familia o los amigos,
no obstante parece cierto que el psicoterapeuta en formación suele ser muy doloroso cuando ocurre con el cónyuge o algún
se centra más en los procesos internos, como resultado de los otro ser significativo. Según Ford (1963), los años de forma
estudios académicos, la supervisión, la terapia personal y las ción se caracterizan por no pocos conflictos y discordias ma
primeras experiencias laborales. trimoniales, cuando los estudiantes intentan integrar los
Esta intensa concentración en el mundo interior suele cambios internos en su forma de relacionarse.
resultar estresante para el estudiante. Por ejemplo, puede El estrés provocado por el intento de mantener una pers
revelar o exacerbar la psicopatologia personal subyacente. pectiva equilibrada de la vida, ante la creciente presión para
También puede cambiar el modo en que se perciben los acon que se procesen los acontecimientos y las emociones de for
tecimientos y las relaciones. Sumergirse en el “mundo psi ma psicológica, prosigue a lo largo de todo el ejercicio de la
cológico” puede provocar que el estudiante interprete y psicoterapia, como veremos con mayor detalle en los capítu
analice casi todas las interacciones interpersonales, tanto los 3 y 4. En este punto, es importante observar que empieza
dentro del rol psicoterapèutico como fuera de él. Según Fär durante los años de formación y es una significativa fuente
ber (1985a), muchos estudiantes de estrés para el estudiante. Aprender cómo “desconectar”
constituye una tarea difícil de dominar, tanto como aprender
se sienten obligados a comprender la dinámica de todo lo que ocurre a a “cómo conectar”.
su alrededor... Las relaciones con los parientes se comprenden en tér
minos de dificultades transferenciales, los problemas con los com
pañeros de clase se analizan en términos de procesos de grupo, los
vecinos poco amistosos se ven como si manifestaran tendencias terri Psicopatología personal
toriales, y las dificultades para aceptar la ayuda de los supervisores
se atribuyen a problemas edípicos sin resolver. No es la lengua lo que Otra fuente de tensión asociada con la formación académica
cambia; un nuevo modo de pensar ha cobrado forma (pág. 173). del estudiante de psicoterapia es la tendencia a hallar sín
tomas propios de psicopatología. En algunos casos, puede
Este proceso de pensar psicológicamente de manera tratarse del mal reputado “síndrome de la facultad médica”,
constante puede provocar que el estudiante se sumeija en el por el que el estudiante llega a creer que padece cualquier
análisis y la introspección de forma desmesurada, entor enfermedad que está estudiando. Por ejemplo, tras haber
peciendo la espontaneidad y la objetividad. Esto suele reper seguido un curso sobre psicología anormal, elementos aisla
cutir negativamente sobre las relaciones interpersonales del dos de depresión o ansiedad que realmente pueden estar
88 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 89
presentes se perciben como el presagio de una grave psicopa- expulsión. Lo más frecuente es que sirva para que el estu
tología todavía por descubrir. Este proceso puede exacerbarse diante se sienta motivado a iniciar una terapia personal
aún más por la tendencia del estudiante a “sobreidentifi durante los años de formación, a fin de encontrar alivio y
carse” con los pacientes y sus distintas dolencias, creyéndose resolver las preocupaciones subyacentes. Esto lo analizare
más parecido a ellos de lo que suele ser cierto (Holt y Lubors- mos con mayor detalle más adelante, en este mismo capítu
ky, 1958). Farber observa que “el terapeuta principiante lo. Por ahora es preciso subrayar que el descubrimiento de
suele comparar su propio desarrollo infantil con el de los una psicopatología emocional personal, sea real o imagina
pacientes, y poner en tela de juicio sus propios mecanismos ria, puede resultar un agente de tensión sumamente grave
de defensa, y hasta su cordura" (Farber, 1983a, pág. 100). para el estudiante.
Como Halleck y Woods (1962) observan, “quizá no haya
ningún psiquiatra que haya acabado su formación sin ha-
berse preocupado en un momento u otro por la pérdida de la Valores y perspectivas cambiantes
cordura" (pág. 341). En estos casos, los estudiantes suelen
dejar de “sobrediagnosticarse", como lo hace también el estu El desarrollo de la disposición psicológica también parece
diante de medicina que se da cuenta de que es, de hecho, relacionado con otros cambios. Por ejemplo, Henry (1966;
perfectamente sano, a pesar de algunos síntomas aislados e Henry y otros, 1971) ha comprobado que los psicoterapeutas
irrelevantes. en formación tienden a experimentar cambios significati
Por desgracia, la tensión propia de la vida del estu vos en creencias religiosas, perspectivas políticas y actitudes
diante, junto con los cambios citados, de hecho pueden pro personales. Estos parecen ir invariablemente en la dirección
ducir o exacerbar una psicopatología ya presente. El estudio “liberal”. Los motivos no resultan claros. Henry piensa que
de Goplerud (1980) muestra que el 81,8% de los estudiantes quizá sea el resultado de la profunda influencia de los miem
de psicología padecía períodos de intensa ansiedad; el 50%, bros del claustro de profesores y los supervisores, que tien
una depresión que duraba tres o más días consecutivos, y el den a ser más liberales que sus padres. Bugental (1964), que
31,8%, serias perturbaciones del sueño, sin relación con observa las mismas tendencias “líberalizadoras” entre las
el hecho de estudiar. Pasnau y B ayley (1971) atestiguan un personas que estudian para convertirse en psicoterapeutas,
aumento significativo de la depresión entre los estudiantes lo atribuye a una necesidad de actuar contra las figuras
de primer año de psiquiatría. Finalmente, tanto Halleck y autoritarias de la propia juventud, en un intento de lograr
Woods (1962), como Merklin y Little (1967), han comprobado mayor autonomía. Por desgracia, no sabemos si este proceso
que muchos estudiantes de psiquiatría experimentaban es diferente del de otros estudiantes universitarios y, si lo es,
ansiedad y depresión que iban de moderadas a graves, sín en qué consiste la diferencia. Sin embargo, parece razonable
tomas neuróticos transitorios y perturbaciones psicosomáti- suponer que la formación con orientación psicológica presen
cas de diversa gravedad. El inicio o el descubrimiento de una ta una amplia diversidad de puntos de vista y experiencias
psicopatología durante la formación psicoterapéutica puede representadas por los pacientes, con lo que aumenta la tole
ser extremadamente inquietante y perturbador para el estu rancia hacia ella. Esto parece tener como resultado una
diante. Plantea el problema de la aptitud profesional del te reorientación de los valores y creencias personales en una
rapeuta, tanto en la mente del estudiante como en la de los dirección más liberal, por razones que todavía no conocemos.
miembros de la facultad. Si es bastante grave, puede moti Sea cual fuere la causa del cambio de valores y creen
var que se pida una excedencia o aun que se produzca una cias, se trata de una creciente fuente de tensión para el te
90 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 91
rapeuta en formación. Henry y otros autores (1971) conside personalidad, la resolución de los problemas o conflictos sub
ran que a menudo estos cambios provocan puntos de vista yacentes, y facilitan el propio desarrollo y madurez. Eviden
diferentes de los de sus padres y miembros de su familia. temente, la psicoterapia personal que tenga lugar durante
Las nuevas actitudes y creencias pueden conducir a desa este período acrecienta la probabilidad de que se produzcan
cuerdos, discusiones, comunicaciones tensas y alienación. La estos cambios. Esto provoca un período de rápido y a veces
tensión resultante, junto con el distanciamiento asociado con notable cambio, que puede resultar difícil de asimilar no sólo
el hecho de volverse más propenso a lo psicológico, puede lle para el estudiante sino para su familia y sus amigos.
var a un profundo sentimiento de aislamiento y soledad.
Competencia
Cambios de personalidad
Aunque rara vez se menciona en la bibliografía sobre el te
El sentimiento de alienación, que acabamos de describir, a ma, sabemos positivamente que uno de los mayores agentes
veces se agrava por la dificultad que tiene el estudiante en de tensión de la enseñanza de la psicoterapia es el aspecto
aceptar la propia percepción de los muchos cambios internos competitivo de la mayor parte de los programas. Aunque
que ocurren durante sus años de formación. Tanto si esto esto es válido en la mayoría de los ámbitos académicos supe
implica un cambio de valores y creencias, mayor propensión riores, hay varios factores exclusivos inherentes a la forma
a lo psicológico, cambio de sentimiento en relación con seres ción de los psicoterapeutas que agravan más la situación que
significativos o el comienzo o la resolución de una psicopa- en el caso de otros entrenamientos universitarios.
tología personal, el índice y la extensión de los cambios El aspecto más evidente de la competencia comprende el
transcurridos durante este período a veces son muy acentua rendimiento académico. Dado que la capacidad académica
dos. Así, pues, no son sólo las reacciones de los demás las pasada constituye un factor crítico de tanta envergadura en
que resultan extenuantes, sino la propia incomodidad del el proceso de admisión, que ejerce una selección discrimina
estudiante frente a los cambios internos que normalmente toria para iniciar el curso, los que son admitidos tienden a
suceden con rapidez. ser estudiantes excelentes. De hecho, la competencia por ini
Al estudiante de terapia le es difícil soportar este tiempo ciar este tipo de estudios es feroz, y los admitidos son nor
de transición. Puede tener dificultades para comprender la malmente gente sobresaliente y a menudo ocupan los
naturaleza de los cambios que lo acompañan, y más todavía primeros niveles de su promoción. Son admitidos para reci
para explicarlos a los demás. Lo que es aún más importante, bir la formación porque han aprendido a competir y triunfar
aunque tengan la creciente sensación de que están “dejando en medios académicos. Es natural que semejante orientación
cosas atrás”, aun pueden carecer del menor indicio de ló que a menudo continúe durante el proceso de enseñanza. Aun
les “espera por delante”. Esto se agrava aún más por los que sería deseable que la admisión en un programa de
cambios de personalidad que a veces se derivan de la elabo enseñanza superior pusiera fin a este tipo de competencia,
ración de problemas emocionales sin resolver durante la de hecho puede agravarlo. Los estudiantes acostumbrados a
enseñanza. Como hemos visto en el capítulo 1, algunos estu ser los mejores de la clase descubren ahora que casi todos
diantes de terapia comprueban que el trabajo de formación, son tan brillantes como ellos, o todavía más. Ahora es más
la supervisión y la experiencia hospitalaria inherentes al difícil obtener la calificación más alta de su clase, o aun un
programa de enseñanza promueven la reorganización de la sobresaliente. Esto obliga a algunos estudiantes a reajustar
92 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 93
la percepción que tienen de sí mismos, y a disminuir sus Relaciones con los miembros de la facultad
expectativas. Esto parece impulsar a otros a llevar a cabo
esfuerzos aún mayores y a una competencia todavía más Si consideramos las comisiones de admisión como los
intensa. En uno y otro caso, estos reajustes parecen ir acom porteros de la profesión de psicoterapeuta, los profesores de
pañados de estrés y tensión nerviosa. Aunque la competen los distintos programas de nivel universitario pueden ser
cia académica está presente en muchos programas de nivel percibidos como los cuidadores y los supervisores del proceso
universitario, es especialmente aguda entre los estudiantes de formación. Los estudiantes pueden pensar que sus rela
brillantes y compulsivos del campo de la psicoterapia. ciones con los distintos miembros de la facultad son ambiva
Una fuente de estrés más característica de la enseñanza lentes y emocionalmente tensas. Esto es consecuencia del
superior para convertirse en psicoterapeuta implica la capa hecho de que dicho miembro desempeña el rol dual del que
cidad clínica o la destreza psicológica. Aunque la mayoría de ayuda y el que evalúa. Así, pues, la labor del miembro de la
estos estudiantes están familiarizados con las presiones facultad es tanto enseñar al estudiante como criticarlo. El
de la competencia académica, pocos son los preparados para mismo profesor que intenta dar seguridad al estudiante en
la competencia que puede surgir entre los terapeutas en for relación con sus capacidades y destrezas también debe detec
mación, relacionada con los diferentes niveles de aptitud psi- tar y exponer sus inconvenientes, sus puntos débiles y sus
coterapéutica. Las personas particularmente aptas para una fracasos.
carrera de psicoterapia pueden evidenciar cualidades, des Goplerud (1980) señala que, aunque positivas, pues las
trezas y aptitudes ausentes en los menos adecuados a ese interacciones de apoyo con los miembros de la facultad
rol. Además, los diversos índices de aprendizaje, cambios de reducen en gran medida el estrés del estudiante de psicote
personalidad y desarrollo personal provocarán que algunos rapia, las interacciones negativas, conflictivas y tensas con
estudiantes sean más adecuados que otros para las tareas dichos miembros pueden ser una fuente muy significativa de
psicoterapéuticas. Como resultado, puede haber una sutil tensión, ansiedad y depresión para el estudiante. En el
presión para competir en dimensiones más subjetivas. Los mundo de éste, los miembros de la facultad son figuras
estudiantes, como los miembros de la facultad y los supervi autoritarias, los sustitutos paternos que pueden tener un
sores, pueden implícitamente determinar su “orden jerár gran poder sobre el destino del estudiante. Son ellos los que
quico”, tomando como base cualidades como empatia, calor evalúan el rendimiento-académico, la capacidad potencial
humano, dedicación, legitimidad, sensibilidad, intuición y médica y la aptitud terapéutica. Bien se trate de calificar
madurez, y así precisar qué estudiantes tienen mayor ensayos, supervisar una tesis o una conferencia, criticar el
capacidad médica potencial. A éstos suele concedérseles las trabajo hospitalario del estudiante, decidir sobre el otorga
becas, los internados, las cartas de recomendación y mejores miento de un diploma o algún otro punto de evaluación, a los
ofertas laborales. La tensión derivada de la competencia con miembros de la facultad se les atribuye la tarea de evaluar
otros, sobre la base de las propias características de perso el nivel de la capacidad, la destreza y el talento del estu
nalidad, además de las aptitudes y el conocimiento adquiri diante. Esto puede movilizar los sentimientos del estudiante
dos, resulta agotadora para el estudiante. También puede en relación con pasadas figuras autoritarias, como sus
engendrar una frustración y un desaliento notables, espe padres, y estas relaciones previas pueden teñir o contaminar
cialmente cuando la subjetividad implícita en semejantes la relación actual con un miembro determinado de la facul
comparaciones y evaluaciones no es susceptible al reto o la tad. Esto a veces provoca una distorsión, que puede ser
corrección. causa de que el estudiante perciba al profesor como más
94 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 95
protector o docto de lo que realmente es, lo que termina en se harán recomendaciones o se procurará intervenir. Cuando
una desilusión o una ofensa, o como más crítico y severo de se considera que no hay remedio posible, la única alternativa
lo que el profesor intenta parecer, creándose un sentimiento es la expulsión. De este modo, los miembros de la facultad no
de desconfianza y temor. De este modo, las características sólo son responsables de proporcionar a los estudiantes la
subyacentes de personalidad y las experiencias previas del capacidad necesaria para la práctica médica competente,
estudiante influyen en el nivel de tensión e incomodidad ex sino que también deben eliminar a los que no son aptos para
perimentadas en estas relaciones. la profesión.
A los miembros de la facultad se les encomienda la tarea Dadas las importantes tareas de evaluación llevadas a
de equipar a los estudiantes con las aptitudes necesarias cabo por los profesores, las relaciones entre éstos y los tera
para la práctica con éxito de la psicoterapia. Además, la peutas en formación son a menudo algo tensas, ambivalen
mayoría de las comisiones de admisión reconocen que sólo tes e incómodas; a veces para ambas partes. Los estudiantes
tienen un buen criterio relativo en la exclusión de los apa pueden tener dificultad en confiar en un miembro de la fa
rentemente no aptos para la profesión de psicoterapeuta. De cultad para consultarle sus problemas, dudas y temores per
este modo, los miembros de la facultad deben probar algún sonales, pues pueden sospechar que luego se utilizará en su
medio de discriminación adicional durante el proceso de for contra cuando se lleve a cabo la evaluación y se consideren
mación para eliminar a los que han sido admitidos pero no las cuestiones de la aptitud para la práctica médica. Sin
son lo bastante adaptables o corregibles. embargo, es necesario que exista cierto grado de familiari
El punto más evidente de evaluación es el de la capaci dad e intimidad para una buena formación y evaluación, de
dad académica. Casi todos los programas imponen cierto tipo modo que tanto estudiantes como profesores intentan alcan
de exigencias académicas para continuar en ellos, como el zar un cierto grado de interacción personal. Este doble
establecimiento de una puntuación media necesaria para vínculo, la necesidad y el temor de ser conocido, puede ge
continuar los estudios u obtener la licenciatura. Los que no nerar en el estudiante una significativa incomodidad y ten
alcanzan los promedios mínimos son sometidos a una prueba sión nerviosa.
académica o expulsados del curso. Además, la aptitud aca
démica puede evaluarse con mayor sutileza exigiendo La reducción del estrés de la formación universitaria
la aprobación de algún tipo de exámenes comprensivos, o la
presentación con éxito de una tesis o exposición oral. Sin
embargo, en la mayoría de los programas de formación En vista de los agentes de tensión bastante graves carac
existe el intento de trascender los meros requerimientos terísticos de la formación en psicoterapia, es justo considerar
académicos, e incluir la exigencia de cierto nivel de capaci algunas sugerencias para reducir o eliminar las consecuen
dad médica, potencial profesional y aun, lo que resulta más cias negativas de este período. Varios factores parecen resul
■ vago, cierta estabilidad emocional personal para continuar tar de ayuda. Por ejemplo, Goplerud (1980) ha comprobado
los estudios y licenciarse en ellos. Esto puede implicar tanto que los estudiantes de psicología de primer, año con redes de
un proceso organizado y formal, o bien informal y excluido apoyo preexistentes, y los que eran capaces de procurárselas
de toda normativa oficial. Sea como fuere, la mayoría de los fácilmente durante los primeros meses de facultad, experi
miembros de la facultad intenta la exclusión de los que, por mentan durante este período una reducción significativa del
consenso del claustro, no son aptos para la profesión. Si se estrés y la tensión nerviosa. Los estudiantes socialmente ais
decide que los problemas o desventajas son remediables, lados padecían mayores riesgos de desarrollar distintos tipos
96 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 97
ciados con la enseñanza de la psicoterapia, también se pro fuera de los ámbitos universitarios: en clínicas, hospitales y
ducen varios cambios relacionados con la profesión. Por centros de asesoramiento, bajo la supervisión de profesio
ejemplo, tanto Holt (1959) como Ford (1963) señalan que los nales sin relación con el programa de enseñanza. Aunque
estudiantes terminan asumiendo un compromiso firme y éste no sea siempre el caso, los supervisores suelen ser
flexible en relación con la práctica de la psicoterapia y el tra miembros de la misma disciplina de los estudiantes; por
bajo con los pacientes. Aunque teñido de optimismo y con ejemplo, asistentes sociales que sirven de supervisores de es
fianza, es también realista en sus expectativas y por lo tanto tudiantes de asistencia social. La ubicación de estos campos
limitado. Este es un proceso evolutivo que puede requerir de trabajo puede ser la de la comunidad local, o también
varios años, pero es necesario para llevar a cabo una prácti cualquier población del país. En algunos casos, la práctica en
ca profesional acertada en el futuro. Además, Pasnau y Bay- un sitio particular suele durar varios meses, aunque la ma
ley (1971) indican que el estudiante obtiene una ganancia yoría de las planificaciones implica un convenio mutuo de
significativa en conocimientos y comprensión, que lo capaci uno a dos años. Algunos estudiantes harán prácticas en dos
ta para tolerar los períodos en que pueda dudar de sí mismo, o cuatro sitios antes de licenciarse, mientras que a otros se
con una autoconfianza basada en el sentimiento realista de les asigna sólo uno o dos.
la propia competencia y capacidad. Estas ganancias positivas Varios programas universitarios asignan los campos con
del terapeuta en formación se unen con las capacidades y cretos de trabajo a los estudiantes que se matriculan en
técnicas, que a su vez se combinan con su intuición y su sen primer curso y siguen haciéndolo a lo largo de la duración
sibilidad, lo que da como resultado un buen proceso de socia del programa. Así, pues, estos estudiantes empiezan a ver
lización que conduce a asumir el papel de psicoterapeuta. pacientes al mismo tiempo que se inscriben en las clases
académicas. En otros programas, los estudiantes no em
piezan a practicar la psicoterapia hasta haber completado al
Internados y trabajos de campo menos uno o dos años de instrucción escolar. Aunque la
experiencia en el campo de trabajo es una exigencia para
la licenciatura en casi todos los programas universitarios,
Todo programa de formación psicoterapéutica incluye una o implica detalles de formación que son evidentemente distin
más experiencias de trabajos de campo, lo que procura al tos de los de la instrucción académica tradicional. De modo
estudiante un entrenamiento in sita en la práctica profesio que tiene sus propias compensaciones y riesgos.
nal. Estas oportunidades de entrenamiento permiten que los La experiencia en el campo de trabajo, o en el internado,
estudiantes desempeñen un rol profesional, bajo la super obliga a asumir la condición de aprendiz en mayor grado que
visión directa de un psicoterapeuta competente experto y el requerido en el nivel de formación e instrucción en el aula.
licenciado, que sirve como modelo, instructor y evaluador del Como ya hemos visto, recuerda el período de iniciación que
terapeuta. Para algunos estudiantes, el trabajo de campo se exige a los novicios que desean convertirse en curanderos,
transcurrirá bajo los auspicios directos del programa de médicos, brujos, altos sacerdotes y chamanes. Se espera que
enseñanza en el que se han inscrito, como un centro o clínica los estudiantes observen, imiten y obedezcan a sus supervi
de asesoramiento universitario. En tal caso, es probable que sores a fin de que dominen las técnicas de la "curación”. A
los supervisores sean miembros del cuerpo de profesores, los que logran hacerlo, se les permite avanzar hacia la grad
que también son instructores en el aula. Pero, para la ma uación, y finalmente ejercer la profesión, mientras que a los
yoría de los estudiantes, el trabajo de campo se lleva a cabo que fracasan se les obliga a repetir la experiencia o son
100 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 101
excluidos del programa. Como con todo curandero, a no ser aceptar ciegamente a todos los estudiantes enviados por un
que las técnicas se dominen con destreza, más mal que bien programa con los que existe un convenio de formación. En
resultará para los que se someten a la atención del psicote ese caso, los estudiantes pueden ser entrevistados y sus cre
rapeuta. Por lo tanto, aunque éste sea un período de entusias denciales examinadas para decidir cuáles serán los acepta
mo y rápido aprendizaje, también lo es de serias evaluaciones dos para ocupar el número específico de plazas disponibles,
y graves exámenes. de prácticas. Esto suele implicar una competencia directa
con los compañeros de aula, un proceso a menudo suma
mente incómodo. En otros, los estudiantes deben competir
Transiciones y cambios con alumnos de otros centros.
Es posible que ésta sea la primera vez que se obliga al
Debemos reconocer que hay cierto grado de seguridad en el estudiante a competir sobre una base de aptitud médica y
aula. Allí, los estudiantes son libres de considerar gran va competencia profesional, sin que intervenga la habilidad
riedad de ideas, teorías y perspectivas de manera ideal, sin académica. Aunque el proceso de selección puede incluir el
que pesen sobre ellos censuras ni prejuicios. Los estudiantes examen del rendimiento académico durante el período de
se consideran neófitos, y por lo general sus faltas o errores estudios, otros factores cobran a menudo mayor importancia,
no tienen graves consecuencias. Su condición de novatos como las cartas de recomendación, la experiencia pertinente
inspira tolerancia y paciencia al profesor sensible, que ad y las entrevistas personales (Burt, 1985; Rickard y Rahaim,
vierte la dificultad de aprender y asimilar gran abundancia 1982). La naturaleza personal de esta evaluación resulta
de datos e información. Hay también un cierto grado de inquietante para el estudiante, que es muy consciente de
empatia por los trastornos emocionales significativos y los que la ocupación de la plaza vendrá determinada sobre la
cambios de personalidad que experimentan muchos estu base de quien es tanto, o más todavía, que uno mismo. Aun
diantes durante los primeros años de formación en psicote que esto resultaba válido en menor grado durante el proceso
rapia. Aunque realmente se les exige mucho, tanto el cuerpo de admisión en el centro de enseñanza, es más evidente
de profesores como los estudiantes reconocen que las expec durante el proceso de selección requerido para ocupar mu
tativas deben ser realistas y adecuarse a este nivel concreto chas plazas en trabajos de campo. Aun en el caso de los estu
de enseñanza. diantes que no están directamente implicados en el proceso
Esta situación cambia significativamente cuando el estu de selección, por ejemplo matriculándose en un internado
diante se traslada del aula al trabajo de campo. El estudiante concreto, los que son simplemente designados a un centro
ya no es un observador de la práctica de la psicoterapia, que particular son conscientes de que esto es el resultado de
sólo lee libros o escucha conferencias sobre el tema. Ahora es algún tipo de proceso de examen que intenta medir las
un participante ofreciendo un servicio, lo que requiere más necesidades de un sitio particular en relación con las apti
seguridad e iniciativa. Esta transición es difícil por distintas tudes, la experiencia y la personalidad del estudiante. A
razones. menudo, las comparaciones que se hacen sobre esta base son
Para algunos, que se les asigne a un determinado traba sumamente frustrantes para el estudiante, que siente que es
jo de campo en cierto lugar implica un elemento de compe muy poco lo que puede hacer para influir o cambiar el resul
tencia. Por ejemplo, algunos centros de enseñanza, en tado de estas decisiones, que parecen basadas, al menos en
particular los programas de alto prestigio, pueden exigir que parte, en criterios subjetivos fuera de su control. Bien sea
los estudiantes atraviesen un proceso de criba en vez de seleccionado, o se le designe para ocupar una plaza en un
LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 103
102 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
centro particular, el terapeuta en formación tendrá la sen estudiante está obligado a percibir que ya no resulta útil fun
sación de que las expectativas de estabilidad personal, cionar del modo pasivo, indeciso y provisional propio de un
dominio y competencia son más altas que durante el proceso estudiante menos experimentado. Ahora es necesario fun
cionar con mayor autonomía, con confianza, decisión y com
de admisión y de instrucción académica. petencia relativas. Según Farber (1983a), el estudiante de
Hay que tener en cuenta que la competencia que acaba terapia es responsable del tratamiento de pacientes reales,
mos de describir no termina cuando acaba la selección para muchos de los cuales están muy perturbados y su mejoría no
un centro o un internado determinado. Al contrario, los in es muy probable. No obstante, las expectativas, tanto de los
ternos y los estudiantes indican que siguen experimentando pacientes como de los supervisores, es que el estudiante exhi
el mismo tipo de competencia profesional, con otros estu ba un nivel aceptable de capacidad, madurez y estabilidad
diantes en trabajos de campo, en sus programas de formación personal. A algunos estudiantes ajustarse a estas expectati
in sita (Kingsley, 1985). Esto puede aumentar el nivel de vas les es significativamente un proceso tenso y difícil.
estrés del estudiante, que sigue preocupado por cómo los Las dudas sobre la competencia profesional y la ade
demás lo consideran según criterios algo subjetivos en rela cuación personal son frecuentes durante este periodo, cuan
ción con la capacidad médica, la potencialidad profesional, la do el terapeuta en formación pasa de ser el “adolescente
estabilidad y madurez emocional y la competencia general. profesional” al “adulto profesional” (Kaslow y Rice, 1985;
Estas preocupaciones suelen generar tensión, envidia y una Kingsley, 1985; Lamb y otros autores, 1982). Esto es válido
feroz competencia entre internos y estudiantes. en especial para los que son arrojados bruscamente a traba
Los estudiantes, que empiezan a practicar en un trabajo jos de campo, durante el primero o segundo año de formación
de campo o un internado fuera de su localidad, padecen universitaria. Es una experiencia común entre estos tera
múltiples tensiones relacionadas con la nueva ubicación. peutas incipientes que se sientan “estafadores” o “charlata
Estas son semejantes a las que sufren los estudiantes que se nes”, cuando se les pide que practiquen la psicoterapia antes
matriculan en un centro de enseñanza en otra ciudad o esta de considerar que saben lo bastante o que su competencia es
do. Según Lamb (Lamb, Baker, Jennings y Yarris, 1982) y suficiente. Sin embargo, incluso los que no empiezan el in-
Solway (1985) estos estudiantes se enfrentan con las ten temado hasta el tercero o cuarto año de enseñanza se sien
siones prácticas asociadas con el traslado a una nueva zona ten a menudo incapaces de proporcionar al paciente los
geográfica, como también con el dolor que acompaña la pér cuidados adecuados. El proceso evolutivo resultante asociado
dida de la familia y los sistemas emocionales de apoyo. Aun con la transición de estudiante a psico terapeuta se caracteri
los asignados a su propia localidad pueden perder contacto za a menudo por un alto grado de estrés, incomodidad y con
con profesores y amigos con los que antes se veían regular flictos interiores. Sin embargo, la mayor parte navega por
mente. De un modo u otro, se pierden algunos elementos del estas aguas peligrosas con una razonable buena estrella. El
sistema de apoyo con que se contaba durante las primeras cumplimiento de esta fase viene señalado por la aparición de
fases de la enseñanza, aumentando la necesidad de estable una persona que ha logrado un notable grado de identidad
cer nuevas relaciones con las figuras de autoridad, los com como psicoterapeuta (Ford, 1963).
pañeros y los colegas.
Quizá la transición más difícil sea la necesidad de re
definir al estudiante que va convirtiéndose en profesional. Las relaciones con el supervisor
Según Kingsley (1985), que describe su propia metamorfosis Un factor esencial de la experiencia del trabajo de campo se
durante el internado predoctoral de psicología clínica, el
104 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA C O N VERTIRSE E N PSICOTERAPEUTA 105
centra en la relación entre el terapeuta en formación y su ta supervisor, sea consciente de ello o no, por lo general ac
supervisor. Esta tiene una influencia decisiva sobre la for túa con la necesidad interior de demostrar su superior
mación del estudiante, las autopercepciones y la práctica conocimiento o experiencia, pues su sentimiento de utilidad
futura, Una relación fluida con los supervisores in situ cons como supervisor depende en gran parte de su capacidad de
tituye un importante rito de transición que lleva a la prácti señalar errores de omisión o exceso al estudiante” (pág. 374).
ca de la psicoterapia. Como tal, está altamente cargada de La presión que sobre él se ejerce para que demuestre su
emoción y significaciones. Las expectativas de cada una valía examinando el trabajo del estudiante sobre la base de
de las partes, junto con la multiplicidad de roles inherentes datos limitados, puede ser causa de que se sienta inadecuado.
a esta relación, establece el escenario para los problemas Esto suele producir en el supervisor úna actitud defensiva, de
que deben superarse. reserva, rigidez y autoritarismo. Además, la idealización, la
El estudiante aporta varias expectativas a la relación dependencia y las expectativas de los estudiantes (Farber,
con el supervisor, algunas realistas y otras bastante distor 1983a) pueden ser una carga adicional para el supervisor,
sionadas. Al principio, suelen ser dolorosamente conscientes que siente la necesidad de parecer omnisciente y satisfacer
de las limitaciones e inadecuaciones de sus aptitudes y todos los anhelos y exigencias de los estudiantes. El grado de
habilidades. De hecho, con frecuencia hay la tendencia ini distorsión, y el número de expectativas irreales del supervi
cial a subestimar la propia competencia; como estudiantes, sor, dependerá, en parte, del grado de comodidad que experi
se comparan con los supervisores, que parecen de “mayores mente con el poder y la autoridad, que a su vez también será
dimensiones que la vida misma” (Farber, 1983a). Así, el el resultado de sus experiencias pasadas con las figuras do
estudiante de terapia se aproxima al supervisor con una tadas de autoridad.
gama de sentimientos y expectativas que dependen de su La relación con el supervisor se caracteriza por una va
propia experiencia previa de la vida. Por ejemplo, los sen riedad de papeles conflictivos, que complican todavía más la
timientos de vulnerabilidad e inadecuación pueden desenca interacción (Robiner, 1982). Por ejemplo, el supervisor se
denar muchas reacciones en relación con el supervisor, que desenvuelve como maestro y el estudiante como alumno.
van desde la imitación y la idealización excesivas a la oposi Esta dimensión se centra sobre la adquisición de aptitudes y
ción, el rechazo y la negación (Ford, 1963). El miedo a la destrezas. Mediante el examen de cintas grabadas, el super
evaluación y la crítica puede provocar que el estudiante se visor enseña al estudiante las técnicas de diagnosis y trata
muestre precavido, reservado y desconfiado (Farber, 1985a). miento. Por definición, es responsabilidad del estudiante
Si, por otra parte, el estudiante ha tenido experiencias posi buscar instrucción y guía. La naturaleza de las expectativas
tivas con las figuras investidas de autoridad, puede acer que cada una de las partes lleva a esta tarea determinará el
carse a su supervisor con ansiedad, apertura y expectativas grado en que la dimensión maestro-alumno se incorporará
positivas. Sea como fuere, la mayoría de los supervisados con éxito a esta relación.
reconocen que tienen mucho que aprender de sus supervi Una dimensión afín coloca al supervisor en el papel de
sores en términos de capacidad clínica y aptitud profesional. oficial, y al estudiante en el de aprendiz. Además de la
También es evidente que el supervisor ha de desempeñar un enseñanza de conocimientos y técnicas, es necesario que el
rol importante, tanto en la formación actual como en el paso supervisor sirva como modelo de trabajo y decoro profesio
a la práctica futura. nales. Esto no sólo incluye las múltiples facetas del fun
El supervisor, a su vez, también aporta a la relación un cionamiento como psicoterapeuta y profesional de la salud
conjunto de expectativas. Según Marmor (1953), “el terapeu mental, sino también la adopción del comportamiento y acti
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 107
106
tudes propios de la disciplina particular. Así, durante el cial-aprendiz o evaluador-evaluado. Estas dimensiones cam
internado es cuando el estudiante aprende las diferencias biantes se complican aún más por la desigualdad evidente de
que existen entre los asesores, los psiquiatras y los psicólo poder, situación y experiencia inherente en la relación (New-
gos (Kingsley, 1985). Como aprendiz> el estudiante aprende a man, 1981; Robiner, 1982). Esto puede provocar que el super
actuar y a pensar como miembro de su disciplina o comu visor asuma, y el estudiante ceda, más control e influencia
nidad profesional particular. El supervisor, por lo general de del necesario o útil.
la misma disciplina, sirve como oficial, transmitiendo como Aunque a menudo las relaciones de supervisión son
modelo las características apropiadas al aprendiz. fuente de estrés e incomodidad para el estudiante, como Far-
Otro papel que desempeña el supervisor es de ayudante ber (1983a) señala, es una de las relaciones más importantes
y asistente. Al respecto, el supervisor intenta apoyar, afir de la formación del psicoterapeuta. No sólo proporciona
mar y consolar al estudiante, de modo similar al de un padre entrenamiento y apoyo, sino que también influye de manera
que brinda consuelo a su hyo. Es el supervisor el que brinda significativa en la práctica futura del estudiante.
confianza al estudiante, en relación con su capacidad y valor.
Aunque este aspecto de la relación pueda limitarse al simple Evaluación de la aptitud y la ineptitud
estímulo y apoyo, también puede adoptar las dimensiones de
médico-paciente y terapeuta-paciente. En este caso, el super
visor puede intentar poner de relieve las desventajas de la Uno de los aspectos de las relaciones de supervisión durante
personalidad y los problemas emocionales del estudiante, en el período de prácticas es la evaluación de la capacidad clíni
la medida en que se relacionan con el trabajo médico. Puede ca y el desempeño profesional. Sin embargo, este proceso tra
también lograr una “curación” mediante una interacción de sciende la evaluación de la capacidad médica para incluir
tipo terapéutico con el estudiante. además la determinación de la aptitud o la ineptitud para la
Finalmente, el supervisor funciona como un evaluador y práctica de la psicoterapia. Es necesario que esto ocurra,
crítico del funcionamiento y la competencia del estudiante. porque puede ser la primera oportunidad real de examinar
El supervisor debe evaluar los progresos del estudiante como el funcionamiento del estudiante en un ejercicio profesional
terapeuta en formación. Esta evaluación se combina con una semiautonómico (Kingsley, 1985). Ya no es la capacidad aca
instrucción activa sobre una base progresiva, proporcionan démica el factor relevante. Ahora se presta plena atención a
do tanto al estudiante como al supervisor un indicio sobre lo la capacidad del estudiante para actuar de manera útil,
que falta todavía por dominar. El alcance de este proceso se estable y coherente en sus relaciones profesionales con
expondrá con mayor detalle más adelante, en este mismo pacientes, que se muestran a veces perturbados e irrazo
capítulo. nables. En estas situaciones, los inadecuados para el rol de
Es evidente que estos múltiples papeles se intersectan y psicoterapeuta suelen ser incapaces de actuar de manera
entran en conflicto periódicamente. Tanto para una parte apropiada y eficaz. Puede ser entonces necesario que el
como para la otra les es difícil hacer las alteraciones nece interno disfuncional, o el psicoterapeuta supervisor, ponga
sarias para las dimensiones en continuo cambio de las rela término al proceso de prácticas, ya se trate de una replanifi
ciones entre estudiante y supervisor. cación del trabajo de campo, una licencia temporal o la
Por ejemplo, es difícil distinguir las ocasiones en que las exclusión del programa universitario principal.
dimensiones más apropiadas para la interacción son el rol En un estudio sobre internos de psicología predoctorales,
asistente-asistido, a diferencia del de maestro-alumno, ofi de 3325 plazas de internado disponibles durante los 5 años
108 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 109
previos, 51 internos no lograron completar el plan de ense significado, tanto para el estudiante como para el psicote
ñanza, considerando los administradores del internado la rapeuta supervisor.
expulsión de 89 casos adicionales (Tedesco, 1982). Más de la
mitad de las 51 interrupciones tuvieron lugar a petición del
director de formación del programa del internado. Las razo La reducción del estrés en los internados
nes, en orden de frecuencia e importancia, fueron inestabi y los trabajos de campo
lidad emocional, desorden de personalidad, falta de conoci
miento de la psicoterapia, falta de conocimiento de las técni Para superar el estrés derivado de la pérdida de los sistemas
cas de evaluación, inmoralidad de la conducta, falta de de apoyo, los problemas inherentes a la reubicación física, la
capacidad intelectual y falta de conocimiento de las técnicas transición del estudiante al practicante y la competencia
de consulta. Sin duda, ésta es una oportunidad importante entre internos y estudiantes, Solway (1985) sugiere que los
para eliminar a los no adecuados para la práctica de la psico centros de los trabajos de campo procuren crear “grupos de
terapia. Aunque consideremos este estudio representativo del desarrollo”, orientaciones bien planificadas y oportunidades
índice de ineptitud entre los psicoterapeutas en formación, dé interacciones significativas, tanto para los internos que
otros investigadores estiman que el índice anual de ineptitud los abandonan como para los que ingresan. Procurando obte
oscila entre el 4 y el 21% (Boxley, Drew y Rangel, 1986). ner un ambiente abierto y estructurado, caracterizado por la
Dada la importancia de la tarea evaluativa durante el honestidad y el apoyo, los estudiantes tendrán la oportuni
trabajó de campo, Tyler y Steven (1981) consideraron impor dad de afrontar mejor los muchos agentes de tensión inhe
tante revisar los procedimientos utilizados para evaluar el rentes a esta experiencia.
rendimiento profesional. Sus resultados indicaban que Para aminorar el estrés asociado con las relaciones de
realizar algún tipo de evaluación rutinaria de los progresos supervisión, Robiner (1982) y Newman (1981) sugieren que
del estudiante era una práctica muy extendida. Aunque los problemas mencionados sean discutidos abierta y hones
algunas evaluaciones se hacían por escrito, era mucho más tamente tan pronto como sea posible por el supervisor y el
común la información oral de los resultados. En la mayoría estudiante, para permitir una mutua contribución sobre los
de los casos, ésta se daba tanto al estudiante como al centro límites y parámetros de la relación. Trabajar juntos para for
principal de enseñanza. A pesar de estos procedimientos, mular de este modo la orientación de la relación facilitará la
pocos programas tienen algún método formal para el control satisfacción de las necesidades y las expectativas de ambas
del estudiante incapacitado (Boxley y otros autores, 1986). partes. Es de esperar que también reducirá la posibilidad de
En un artículo sobre este proceso de evaluación y selección, que haya desacuerdos, y la consiguiente ansiedad.
Rickard y Miller (1983) subrayan que, para los estudiantes, Varios investigadores (Norcross, Stevenson y Nash, 1986;
es importante tener derecho al proceso, acceso y debida Rickard y Miller, 1983; Tedesco, 1982) indican que el estrés
apelación. Además, indican que debe hacerse hincapié en el asociado con la evaluación de la competencia profesional, y la
remedio, de haberlo, y no sólo en la expulsión. aptitud o ineptitud, puede reducirse en gran medida para
Aunque es una tarea compleja, y cargada de implica ambas partes mediante evaluaciones escritas periódicas
ciones éticas y legales de largo alcance, resulta vital la im coherentes y bien definidas, a intervalos regulares. Sugieren
portancia de la evaluación y selección durante la experiencia que se entreguen al estudiante y al centro de enseñanza
en el trabajo de campo. Por ello, no debe sorprendemos que principal. También recomiendan que estos procedimientos
las relaciones de supervisión estén cargadas de emoción y sigan pautas cuidadosamente formuladas, que resulten
no LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 111
responsables y justas para el estudiante, el lugar del período aptitudes y el sentimiento incrementado de competencia que
de prácticas, el centro principal y la comunidad profesional acompaña esta oportunidad son gratificantes en extremo.
en general. Estos deberían garantizar al estudiante el dere Aunque los estudiantes aprecian la importancia del
cho de revisión, y un proceso justo cuando haya una dife aspecto académico del programa de enseñanza, la mayoría
rencia pronunciada de opinión. Sólo así se moderará la sig siente que es durante la experiencia del internado cuando
nificativa ansiedad y la angustia asociadas con la evalua aprenden realmente cómo ejercer la psicoterapia y actuar en
ción, al advertir que éste es un proceso necesario, equitativo el rol de psicoterapeuta. El sentimiento de estar “a un paso"
y razonablemente ejecutado. de entrar en la profesión da energías al estudiante durante
Finalmente, en vista de los hallazgos de Goplerud (1980) la fase de prácticas de su formación. Como resultado, la
sobre la importancia del contacto entre el estudiante y los mayoría de los estudiantes espera con avidez el comienzo de
profesores para reducir el estrés y los problemas de ajuste, la enseñanza in situ, y se entusiasman con la satisfacción
parece importante que los profesores mantengan una que les procura esta parte de su formación.
estrecha comunicación con los estudiantes en el lugar de
prácticas y sus supervisores, mientras dure el internado y la
actividad en el sitio de trabajo de campo. Esto no sólo apo Evaluación de la efectividad
yará y estimulará a los estudiantes, sino que permitirá una de los program as de enseñanza
vigilancia más estrecha de la calidad del lugar de prácticas y
la supervisión que allí se procura. Además, un contacto tan Aunque no resulte sorprendente, es no obstante preocupante
estrecho puede proporcionar una fuente de defensa, tanto constatar que apenas se ha investigado la efectividad gene
para el estudiante como para el supervisor del trabajo de ral de los programas de formación a nivel universitario en la
campo, si surge algún problema. enseñanza de la psicoterapia (Aronson, Akamatsu y Page,
1982). Aunque se considera probado que los programas bien
estructurados logran enseñar a las personas a volverse más
Las recompensas de los internados y los trabajos de campo legítimas, cuidadosas y empáticas (Aronson y otros autores,
1982; Rogers, 1961; Truax y Carkhuff, 1967), apenas se ha
Aunque éste es un período de cierta ansiedad y estrés, el en intentado determinar si los típicos programas universitarios
trenamiento in situ recibido en los internados y los lugares logran enseñar con eficacia a dominar las múltiples tareas
donde se realizan las prácticas tiene como resultado un diagnósticas, terapéuticas y profesionales asociadas con la
desarrollo sustancial y el aumento de la capacidad clínica, la práctica de la psicoterapia. Aunque la investigación ha com
destreza y la confianza. Como Kingsley (1985) observa, ésta probado algunos de los factores necesarios para que se pro
es la primera oportunidad verdadera de funcionar en el rol duzca el cambio terapéutico (Garfield y Bergin, 1978), no
profesional de psicoterapeuta. Aunque se siga alguna hay datos fiables disponibles sobre si los programas de for
enseñanza académica durante este período, en él se subraya mación son efectivos para dotar a sus estudiantes de las
sobre todo el aprendizaje de cómo desenvolverse en el rol de aptitudes y características de personalidad necesarias para
terapeuta, y no sencillamente informarse sobre él. Para la producir los factores requeridos para obtener buenos resulta
mayoría de los estudiantes, ésta es la cima de la experiencia dos terapéuticos. Recientemente se han hecho intentos de
de la formación, la oportunidad de practicar finalmente la obtener haremos adecuados y técnicas de evaluación que
psicoterapia. Los cambios de personalidad, la adquisición de consideren la efectividad de los programas de formación mé
112 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 113
dica (Stevenson, Norcross, King y Tobin, 1984). Por desgra programas de enseñanza de psicología son los alumnos ya
cia, estos procedimientos aún no han sido aplicados en la licenciados, que pueden declarar cuán bien preparados se
mayoría de los programas de formación en psicoterapia. sintieron tras empezar a ejercer la profesión. Henry y otros
No sólo los programas de enseñanza de psicoterapia autores (1971) interrogaron a asistentes sociales, psicólogos
carecen de un medio normativo objetivo para au toevaluarse. y psiquiatras sobre su opinión sobre el valor de su propia for
Como Drabman (1985) señala, esto también sucede en la mación profesional (incluyendo los aspectos académicos y
mayoría de los internados y lugares de prácticas. Sólo muy clínicos) para el ejercicio de la psicoterapia. Entre los asis
pocos formulan planes detallados para la evaluación de pro tentes sociales, el 86% consideró su formación adecuada; el
gramas que determinen el grado de idoneidad de la prepara 65% de los psicólogos clínicos y el 72% de los psiquiatras con
ción de los estudiantes para una eficaz práctica médica. Los testaron lo mismo. En relación con el trabajo académico, fue
problemas logísticos asociados con este tipo de estudio con considerado positivo por el 65% de los asistentes sociales; el
tinuado son realmente formidables. Pero, hasta que se dis 45% de los psicólogos y el 42% de los psiquiatras respon
ponga de estos datos, poco sabremos sobre la efectividad de dieron lo mismo. Finalmente, el 81% de los asistentes socia
los actuales lugares de trabajo en la preparación de las per les consideró su experiencia de estudios médicos adecuada
sonas para la práctica de la psicoterapia. para su profesión de psicoterapeutas; el 76% de los psicólo
Resulta interesante observar que, aunque en general gos internos y el 60% de los psiquiatras contestó lo mismo.
evita comentar la efectividad de los internados, Drabman da En una encuesta más reciente sobre psicólogos internos, más
una opinión personal sobre la eficacia de los programas de del 60% expresó su satisfacción con su formación, y el 85%
enseñanza en la preparación de psicólogos clínicos, basada sentía lo mismo con su experiencia de la fase de prácticas
en su experiencia como director de un internado. Observa (Norcross y Prochaska, 1982).
que los estudiantes tienden a carecer del conocimiento y la Por desgracia, es imposible saber si la satisfacción con la
experiencia necesarios sobre diagnósticos, tratamientos, enseñanza recibida es señal de verdadera competencia clíni
base científica e historia de la psicología, desarrollo humano, ca, eficacia general y aptitud para el rol de psicoterapeuta.
psicofarmacología, medicina forense, epidemiología y socio Por ejemplo, varios estudios indican que la cualidad percibi
logía. Lo que es aún más importante, señala que el interno da de las relaciones interpersonales con los profesores y los
típico carece de la experiencia sanitaria suficiente para fun supervisores es lo que constituye el factor determinante
cionar de manera autónoma, tanto durante el año de inter principal de la satisfacción con el programa de enseñanza y
nado como después. Cantor y Moldawsky (1985) expresan el grado de competencia autopercibido (Bradley y Olson,
puntos de vista similares, señalando que la mayoría de los 1980; Howe y Neimeyer, 1980). Evidentemente, esto no refle
programas de enseñanza de psicología no logran dar a los ja necesariamente la verdadera competencia profesional del
estudiantes la instrucción requerida sobre la realidad de la licenciado.
práctica profesional independiente, como los aspectos legales Mientras no se realicen investigaciones más cuidadosas,
y éticos, los principios de la administración de empresas y la no habrá modo de saber si los programas de enseñanza pro
importancia de la supervisión continuada y la psicoterapia fesional en el recinto de la universidad, y fuera de él, son efi
personal. Por desgracia, no disponemos por ahora de datos caces para desempeñar bien la tarea. Dado el sorprendente
comparativos sobre la efectividad de otras disciplinas inclui número de practicantes menoscabados, y el alto nivel de
das en la formación de los psicoterapeutas. insatisfacción con la profesión entre los terapeutas en activo,
Otra fuente de información sobre la efectividad de los parece razonable cuestionar la adecuación de los actuales
114 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 115
programas de enseñanza para preparar a las personas para vas cambiantes influyan en las futuras tendencias de la for
la práctica de la psicoterapia y eliminar a aquellas que no mación de los psicoterapeutas.
sean aptas.
LA TRANSICION AL PROFESIONAL EN ACTIVO
Tendencias futuras
La metamorfosis del estudiante neófito a psicoterapeuta en
Aunque una exposición más amplia de las futuras tenden activo implica varias etapas de desarrollo, que vari más allá
cias de la formación para la práctica de la psicoterapia será del aprendizaje académico y el trabajo de campo. El papel de
ofrecida en el capítulo 8, quisiéramos hacer ahora un breve psicoterapeuta se convierte en un estilo de vida, un modo
comentario. La mayor conciencia pública y el alza del con de experimentar y analizar los .sentimientos, la conducta y
sumo del cuidado de la salud están produciendo una desmiti- los acontecimientos, que llega a ser más un modo de ser que
ñcación de la práctica de la psicoterapia y aumentando su simplemente un modo de saber. Para este fin, varios factores
responsabilidad. Es probable que esto provoque una deman adicionales se aúnan en la preparación de la persona para
da pública todavía mayor de programas de evaluación que ejercer la psicoterapia. Son seguir un tratamiento psicote-
midan la eficacia de los programas de enseñanza en la for rapéutico personal, elegir una orientación teórica, decidir
mación de los futuros psicoterapeutas. Como Fox, Kovacs y una especialidad y obtener las credenciales estatales y
Graham (1985) y Peterson (1985) señalan, será necesario nacionales para una práctica independiente.
elaborar una evaluación agresiva y progresiva, y cambios
sucesivos para que los programas de formación en psicote
rapia se mantengan al ritmo de los roles rápidamente cam Terapia personal
biantes y las responsabilidades de los psicoterapeutas de
mañana. Aunque es cierto que algunos estudiantes experimentan es
Como ya hemos visto, entre los muchos problemas de la casa necesidad de someterse a una psicoterapia personal,
formación todavía por resolver se cuenta la continua contro existe una extendida creencia entre los psicoterapeutas se
versia entre los que consideran la práctica de la psicoterapia gún la cual la terapia personal es una preparación deseable,
una ciencia y los que la consideran un arte (Jasnow, 1978). si no necesaria, para poder dirigir un tratamiento (Garfield y
Una variante de este problema es el debate actual sobre si Kurtz, 1976; Goldberg, 1986; Guy y Liaboe, 1986b). En un
ha de formarse a los psicoterapeutas como científicos que lle estudio reciente sobre psicoterapeutas en activo, de los que
van a cabo investigaciones sobre el comportamiento humano, más de dos terceras partes había recibido tratamiento en
o bien como profesionales cuya meta principal es la presta algún momento, casi el 80% consideraba que la terapia per
ción de servicios (Henry, 1984). Aunque se han hecho inten sonal era un requisito importante para una práctica profe
tos para resolver este conflicto, dando cabida a ambas sional competente (Norcross y Prochaska, 1982). No hay en
posiciones en los programas de enseñanza, lo típico es que se la actualidad datos suficientes en apoyo de la verdadera
dé preferencia a una u otra de ellas (McConnell, 1984). Las necesidad de un tratamiento personal para los futuros psi
i
perspectivas sobre la psicopatología, el tratamiento y las coterapeutas; sin embargo, muchos programas de formación
más amplias visiones del mundo todavía complican más la siguen exigiéndolo o, cuando menos, lo recomiendan (Green
complejidad de este debate. Es probable que estas perspecti berg y Staller, 1981). En un estudio sobre programas docto-
116 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 117
rales de psicología clínica, el 71% exigía, o decididamente de los muchos cambios de personalidad que suceden durante
recomendaba, que sus estudiantes recibieran algún tipo de el procesó de formación.
psicoterapia personal (Wampler y Strupp, 1976). Hay varios Wampler y Strupp (1976) también señalan que los estu
motivos para la adopción de esta medida: los dos principales diantes desarrollan un sentimiento de convicción sobre la
son que la terapia personal proporciona una valiosa expe validez de la teoría y la práctica de la psicoterapia, como
riencia de aprendizaje, y que promueve un grado más alto de resultado de participar ellos mismos en ella. Una experien
estabilidad emocional y salud mental. cia feliz o satisfactoria de la terapia personal es una oportu
Uno de los motivos más comunes para exigir o recomen nidad excelente de formación con respecto ál valor y la
dar la psicoterapia para los terapeutas en formación es que efectividad del tratamiento.
experimentar el rol de paciente aumenta la conciencia El valor potencial de la enseñanza que proporciona la
que tiene el estudiante del proceso terapéutico (Ford, 1963; experiencia de la terapia personal sigue motivando a algu
Wampler y Strupp, 1976). De este modo, el estudiante apren nos futuros terapeutas para iniciarla. Norcross y Prochaska
de “cómo se siente” el ser paciente, aumentando la compren (1982) descubrieron que una tercera parte de los que inician
sión de la posición del paciente en la relación terapéutica, y una terapia personal lo hicieron primordialmente con el fin
también la empatia por él. Como dice Storr (1979), “creo que de adquirir práctica, con la esperanza de volverse mejores
a los psicoterapeutas les es valioso someterse a la psicotera psicoterapeutas.
pia a fin de que les sea más fácil penetrar imaginativamente Una razón mucho más convincente, para aconsejar o exi
en lo que los pacientes están experimentando” (pág. 181). Es gir que los terapeutas en formación inicien una psicoterapia
probable que esta experiencia personal ayude al terapeuta a personal, es consecuencia del hecho de que muchos de los
identificarse con mayor precisión con los miedos, las preocu que se inician en la profesión han experimentado, o siguen
paciones y las perspectivas de los futuros pacientes. Se experimentando, perturbaciones emocionales que van de
espera que, otorgando al estudiante esta oportunidad de moderadas a graves (Ford, 1963), Como hemos visto en el
asumir el rol del paciente, se le dará una mejor apreciación capítulo 1, ésta puede haber sido una de las motivaciones
de lo que los pacientes consideran útil. principales para la elección de esta carrera. En estos casos,
Más allá de la oportunidad de experimentar lo que “el recurso de la psicoterapia personal no puede ser sustitui
siente un paciente, la terapia personal proporciona al estu do por ningún otro proceso” (Ford, pág. 480). La elaboración
diante la de observar a otro psicoterapeuta en acción (Wam de conflictos sin resolver, la resolución de problemas que
pler y Strupp, 1976). De este modo, el terapeuta más antiguo deben solucionarse y la facilitación del desarrollo personal y
sirve como poderoso modelo al estudiante que experimenta la madurez procurarán un bienvenido alivio al estudiante,
por primera vez las intervenciones y las técnicas de trata que lucha contra problemas dolorosos y en ocasiones debili
miento. El psicoterapeuta experimentado demuestra la capa tantes. No sólo provocará esto una mayor estabilidad perso
cidad, la confianza y la competencia que son deseables para nal sino que también aumentará la capacidad del futuro
el estudiante, y lo ayuda a incorporar características perso psicoterapeuta para ayudar a sus pacientes. Como ha dicho
nales únicas a su propio estilo profesional. La fuerza Cari Jung (1966), “el tratamiento del paciente empieza con
poderosa del aprendizaje experimentado adquiere una nueva el doctor, por así decirlo. Sólo si el doctor sabe cómo mane
significación para el estudiante que puede, abiertamente y jarse a sí mismo y a sus propios problemas, podrá enseñarle
sin miedo a la sanción, explorar sus dudas sobre la compe al paciente a hacer lo mismo. Sólo entonces” (pág. 132).
tencia personal, la eficacia de la psicoterapia y el significado Wampler y Strupp (1976) también subrayan que la psicote-
118 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 119
rapia personal ayuda a aumentar la capacidad del terapeuta munican puede aumentar la tendencia a sobrevalorar los
para guiar el tratamiento, exponiendo los “puntos oscuros” y propios juicios, opiniones y aptitudes. Aunque éste suele ser
resolviendo los debilitantes “problemas de contratransferen un problema propio del ejercicio profesional, como veremos
cia”, que de otro modo entorpeceríán su efectividad terapéu en el capítulo 4, es importante observar que a veces empieza
tica. Parece que muchos psicoterapeutas reconocen el valor durante los años de aprendizaje. Para los que padecen este
de la experiencia de la terapia personal para tratar con los problema, la psicoterapia personal puede resultar útil para
propios conflictos, traumas y problemas emocionales, y mejo readquirir una perspectiva adecuada.
rar la calidad del tratamiento que ha de procurarse. Nor- A pesar de los beneficios potenciales de la psicoterapia
cross y Prochska (1982) han descubierto que más de dos personal para el estudiante, Norcross y Prochaska (1982)
terceras partes de los terapeutas que han recibido trata comprobaron que más de la tercera parte de los terapeutas
miento se sometieron a él fundamentalmente por el deseo de encuestados se negaron a seguir un tratamiento terapéutico
resolver los problemas y las dificultades personales. en algún momento de sus vidas. Guy y otros autores (1987)
La psicoterapia personal también puede ayudar al estu comprobaron que el 36% de los psicoterapeutas en activo
diante durante los años de formación a tolerar las presiones, encuestados no se sometieron a tratamiento antes de licen
el estrés y las tensiones inherentes al proceso de formación ciarse, mientras que el 45% se negó a iniciar un tratamiento
en psicoterapia. No sólo el estrés relacionado con la forma después de empezar la práctica profesional.
ción puede exacerbar una psicopatología preexistente, sino Para los estudiantes, la decisión de someterse a terapia
que también suele precipitar nuevas dolencias y dificultades. personal pudo haber sido el resultado de una amplia gama
Dado el hecho de que la práctica eficaz de la psicoterapia de factores. Por ejemplo, aunque el inicio de una terapia per
requiere que el terapeuta posea un cierto grado de estabili sonal puede ser bien vista por los profesores, los supervi
dad emocional (Marmor, 1953), la terapia personal empe sores y los compañeros, en los programas en que semejante
zada durante los años de aprendizaje suele ayudar al estu medida se considera normativa y deseable, suele ser consi
diante a afrontar de manera adecuada estas presiones y pre derada con desconfianza y recelo por individuos asociados
ocupaciones. Que esto ocurra durante el internado (Kingsley, con un programa en el que esto no es exigido, esperado o
1985) o durante la preparación académica, puede permitir al estimulado (Kingsley, 1985). Semejante medida puede llevar
estudiante reducir el peso potencialmente negativo de la en en realidad a preguntas verbalizadas o inexpresadas en la
señanza para la práctica de la psicoterapia. mente de profesores y compañeros, en relación con la estabi
Además del peso dañino del estrés relacionado con la for lidad emocional y la aptitud profesional del estudiante que
mación, la preparación para convertirse en psicoterapeuta ha decidido iniciar un tratamiento (Wampler y Strupp, 1976).
puede precipitar otros tipos de problemas interpersonales, Evidentemente, esto puede desanimar a los estudiantes que
que pueden hacer aconsejable la psicoterapia personal. Por hubieran deseado o necesitado una terapia personal.
ejemplo, Marmor (1953) señala que convertirse en psicote Además del temor relacionado con las reacciones de los
rapeuta a menudo despierta cierto sentimiento de superiori demás, algunos estudiantes pueden demorar el inicio de una
dad en el estudiante, que puede llegar a requerir una terapia personal por su propia creencia de que una medida
solución terapéutica. El poder, la autoridad y la influencia semejante confirma su ineptitud para la práctica. Esto pa
del terapeuta sobre la vida de los pacientes puede tener un rece ser el resultado de la mítica creencia de que los médicos
efecto bastante intoxicante sobre quien no esté prevenido. competentes están exentos de las dolencias emocionales y
Además, la constante idealización que algunos clientes co dificultades típicas del hombre común. Como veremos en el
120 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 121
capítulo 6, a menudo esto impide que los terapeutas se en se basan en necesidades fisiológicas o aspiraciones más ele
frenten con la realidad de sus propias necesidades y vulnera vadas, y el optimismo versus el pesimismo en relación con la
bilidades, librándolos a una debilitación y deterioro todavía naturaleza humana han sido sistematizadas en teorías iden-
mayores. Resultaría irónico que los terapeutas en formación tificables y comprensivas de la personalidad (Schultz, 1981).
no lograran beneficiarse del tratamiento que esperan dispen Autores como Freud, Jung, Adler, Homey, Fromm, Sullivan,
sar a los demás a causa de esta perspectiva errónea. Allport, Erickson, Rogers, Maslow, Skinner, Bandura y otros
Sea cual fuere la motivación que lleva a la búsqueda de muchos más han formulado teorías bastante complejas sobre
tratamiento psicoterapèutico, sigue siendo una creencia vas el desarrollo de la personalidad y la etiología de la psicopa
tamente difundida que la terapia personal del estudiante tología. De estas teorías han surgido perspectivas exclusivas
acrecentará su aptitud, eliminando puntos oscuros y mejo sobre las técnicas de tratamiento y sus metas. Aunque por lo
rando su empatia y su autoconciencia, aumentando así tanto general familiarizado con varias de estas teorías, el psicote-
la calidad de sus futuros servicios como del actual desem rapeuta que empieza a ejercer habitualmente se identifica
peño general (Ford, 1963; Strupp, 1955; Wampler y Strupp, con una o dos de estas perspectivas particulares, adoptando
1978). En este aspecto, puede jugar un papel importante en las técnicas de tratamiento y las metas de las que son sus
la transición del estudiante al profesional en activo. Dada la “favoritas”. Aun para los que se resisten a esta decisión, u
falta de datos absolutos, no podemos asegurar que la terapia optan por considerarse “eclécticos”, suele haber una fuerte
personal tendrá como resultado un mejor funcionamien tendencia a utilizar un conjunto particular de técnicas en la
to personal o una mayor calidad de vida para todos los estu terapia, que aplican a lo largo de toda una carrera. La elec
diantes. Sin embargo, su valor potencial hace deseable que ción de qué teoría de la personalidad adoptar, y qué enfoque
todos los estudiantes que estudian para convertirse en psi- terapéutico asociado con ella utilizar, es el resultado de un
coterapeutas le concedan una seria consideración. proceso sumamente complejo, que implica muchos factores e
influencias. Intervienen factores relacionados con el apren
dizaje y la personalidad individual del psicoterapeuta. La
resolución de este proceso de decisión constituye un impor
La elección de una orientación teórica tante rito de transición en el paso al profesional en activo.
¿Cómo se hace la elección de orientación teórica? ¿Sobre
Otro aspecto fundamental de la transición de estudiante a qué base eligen los terapeutas en formación técnicas y teo
profesional en activo es la selección y el dominio de una rías particulares de la personalidad? Steiner (1978) ha iden
orientación teórica particular, que informe y guíe el propio tificado varios factores importantes en la determinación de
punto de vista de la psicopatología y sus tratamientos. Esto, cómo se ha elegido una orientación teórica. El factor más
por lo general, representa familiarizarse con el conjunto de importante mencionado por los psicoterapeutas encuestados
presupuestos sobre la naturaleza y el comportamiento hu fue la influencia del propio psicoterapeuta personal y su par
manos y su compromiso con él. Las perspectivas específicas ticular orientación teórica. El segundo factor de influencia
sobre problemas como libre albedrío oersus determinismo, fueron los cursos y las lecturas durante la formación
naturaleza versus educación, la importancia de las experien académica y posterior período, seguido muy de cerca por la
cias infantiles versus las experiencias posteriores, la singu orientación teórica de los instructores durante el aprendizaje
laridad de cada individuo versus la universalidad del com y la práctica. A continuación venía la orientación teórica de
portamiento humano, la determinación de si las motivaciones los superiores y colegas en los medios médicos. Por último, el
122 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 123
de menor importancia era la influencia del supervisor de tores de la personalidad asociados con orientaciones teóricas
prácticas que se le había asignado. concretas. Al comparar los que se consideraron psicodinámi
En un estudio, Norcross y Prochaska (1983a) indicaron cos con los conductistas, los eclécticos y los que apoyan la
que los psicoterapeutas no tienden a seleccionar una orienta Tbrapia Emocional Racional (TER), Walton (1978) descubrió
ción teórica como resultado de circunstancias inexplicables o que los terapeutas psicodinámicos tendían a verse a sí mis
accidentales, como a veces se sospechaba. Al contrario, esta mos como los más complejos, serios e intuitivos. Los conduc
elección, en orden descendiente de importancia, parece el re tistas tendían a ser cognoscitivos y sin gran intuición. Los
sultado de preferencias personales deliberadas, nacidas de la terapeutas que apoyaban la TER parecían verse dotados de
experiencia médica, los propios valores y filosofía, el apren sentido del humor, y más sencillos que los demás grupos. Se
dizaje en la facultad y posterior, las experiencias vitales, la otorgaban una puntuación alta en lo relativo al factor
experiencia de internado y su capacidad percibida para faci racional, y baja en cuanto a complejidad. Finalmente,
litar la autocomprensión. Sin embargo, según Halgin (1985), tendían a tener un bajo índice de racionalidad, pero que se
resulta interesante observar que muchos de estos factores se volvía moderado en los factores de intuición y complejidad.
determinan accidentalmente, por lo que la elección de orien Parece que hay diferencias en cómo los psicoterapeutas ven
tación es en gran parte el resultado de una opción conscien su propia constitución de personalidad, diferencias rela
te, influida por acontecimientos fortuitos. cionadas con la elección de la orientación teórica. Aunque
Existe la creencia muy difundida de que los factores más esto no establece una relación de causalidad, resulta intere
influyentes en esta selección de una orientación teórica son sante contemplar el significado de estas relaciones. Por
la dinámica de la personalidad y las características particu ejemplo, ¿la personalidad más reflexiva e introspectiva de
lares del terapeuta en formación. Como ha dicho Barron, algunos terapeutas en formación se siente atraída por una
“para el psicoterapeuta, sus métodos y técnicas son insepa orientación psicodinámica más que por otro punto de vista
rables de sus cualidades como persona. Sin duda ésta es la
razón por la que encontramos una multiplicidad de sectaris
i más sobrio? ¿La tendencia al reduccionismo lleva a otros a
una orientación conductista o cognoscitiva? A pesar de hallar
mos, una selección de doctrinas, conceptos y métodos de pruebas de la existencia dé una personalidad “medular” en
operación que son coherentes con la personalidad del te los terapeutas de distintas orientaciones teóricas, Tremblay,
rapeuta” (Barron, 1978, pág. 310). Szalita (1985) está de Herrón y Schultz (1986) también encontraron diferencias de
acuerdo con esta opinión, y afirma que “las preferencias y los personalidad entre los terapeutas de varias perspectivas
estilos teóricos están muy influenciados por la personalidad
y el medio de los practicantes. Cada psicoanalista tiene algu li teóricas. Por ejemplo, los psicoterapeutas humanistas
i •?. tendían a ser más flexibles en sus relaciones interpersona
na actitud idiosincrásica hacia los supuestos teóricos que lo i# les, sensibles a sus propios sentimientos, propensos a las
guían en la práctica” (pág. 137). Barron señala que estas relaciones personales íntimas, volcados hacía el interior, per
actitudes son el resultado de perspectivas personales, pre ceptivos de los valores que destacan la propia manifestación
supuestos filosóficos, cosmovisiones y valores. Estos factores y capaces de expresar los propios sentimientos en acción. Los
se unen para constituir una orientación teórica particular, terapeutas conductistas tendían a ser más rígidos, volcados
más atractiva que otra, creándose una compleja adecuación al exterior y emocionalmente sobrecontrolados. Finalmente,
entre la personalidad del terapeuta y el sistema de pen los psicodinámicos evidenciaban la tendencia a volcarse
samiento. hacia el exterior, emocionalmente controlados, flexibles y
Los investigadores han intentado identificar esos fac fundamentalmente orientados en relación con las metas.
124 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 125
Jasnow (1978) considera que la elección de la orientación 1985). Finalmente, sus dudas o la incapacidad de elegir un
teórica es el resultado de las características de la personali enfoque particular puede ser considerado por los com
dad, relacionadas con la distinción del psicoterapeuta en pañeros, los profesores y los supervisores como inmadurez,
cuanto a científico o en cuanto a artista. Señala que los que inexperiencia o falta de aptitud. En estos casos, esto puede ir
se consideran científicos se sienten atraídos por las teorías en detrimento del terapeuta en formación que está intentan
que incorporan el modelo clásico de las ciencias físicas, como do convertirse en un profesional en activo. Estas impre
las formulaciones del psicoanálisis freudiano o el conduc- siones pueden dañar la obtención de un empleo o desalentar
tismo. Los considera personas volcadas al exterior. Por otra a quien ha de dar referencias. Tanto Haigin como Schafer
parte, Jasnow señala que los que tienden a ser más esteticis- (1979) observan que esta presión para la adopción de una
tas y volcados al interior se sienten naturalmente atraídos decisión definitiva crea bastante tensión al terapeuta, que
por los modelos humanístico, existencial y de automani- puede sentirse forzado a proclamar una rígida lealtad a una
festación de la psicoterapia. Estas perspectivas duraderas perspectiva particular, mientras que al mismo tiempo se ata
predisponen a los estudiantes a la elección de orientación can, se distorsionan y se devalúan contribuciones valiosas de
teórica que mejor refleje su propia cosmovisión. otras orientaciones.
Aunque se han observado distintas influencias sobre la Algunas personas intentan resolver este problema con
elección de orientación teórica, todavía no está comprobada siderándose eclécticas. Aunque algunos estudios recientes
la verdadera naturaleza y oportunidad del proceso implicado han señalado que una mayoría de médicos se declaran ecléc
en esta decisión. Aunque los psicoterapeutas señalan que la ticos (Norcross y Prochaska, 1982), sigue habiendo una con
decisión es consciente y deliberada, y se adopta durante el fusión considerable sobre el significado de esta etiqueta y
aprendizaje, el internado o los primeros trabajos tras la ana difundida falta de respeto por su uso. Para algunos, su
licenciatura, algunos han señalado que el proceso quizá sea giere un estado permanente de indecisión y falta de compro
más sinuoso e indirecto de lo que cabría suponer. Por ejem miso con ningún punto de vista (Haigin, 1985). Se considera
plo, Haigin (1985) observa que algunas personas han hecho que esas personas son incapaces de decidirse y, por lo tanto,
su elección de orientación antes de empezar los estudios. Ya eligen boicotear toda conclusión, negándose a identificarse
sea el resultado de la terapia personal, la experiencia de la con ninguna perspectiva concreta. Para otros, el eclecticismo
propia vida o la influencia de los primeros profesores, estas señala una mezcla pragmática de diversas técnicas y enfo
personas pueden en realidad elegir asistir a un programa ques de tratamiento, con el fin de lograr la “curación” desea
particular, basándose en la compatibilidad percibida con la da. Esta mezcla suele ser ampliamente comprensiva, conver
orientación teórica de sus profesores. Esta afiliación previa gente o secuencial. Según la descripción de Haigin, esta mez
también puede guiar las elecciones del estudiante en rela cla de orientaciones por lo general incluye componentes psi-
ción con las asignaturas y las experiencias de formación. Así, codinámicos, interpersonales, centrados en la persona y
pues, pueden acomodar su aprendizaje de modo que se adap conductistas, integrados en el enfoque del tratamiento según
te a la propia orientación teórica, elegida antes de matricu las necesidades de cada paciente.
larse en el centro de nivel universitario. Haigin señala que esta mezcla pragmática es un intento
Los que inician los estudios sin haber decidido un deter lógico de reconocer que todas las orientaciones tienen una
minado punto de vista suelen experimentar una creciente meta común': el alivio del dolor psíquico y la promoción de
presión para que adopten una decisión, a medida que avan una vida más efectiva. También refleja la creciente opinión
zan en su formación académica y su internado (Haigin, de que las distintas formas de psicoterapia se parecen más
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 127
126
de lo que se diferencian, tienen la misma espina dorsal de entre los practicantes. Cuando uno ha elegido una perspecti
técnicas y metas. La mezcla pragmática se logra mejor, va particular, basada en el buen ensamblaje con la propia
apunta Halgin, cuando sucede una interacción natural entre dinámica personal, la experiencia vital y los puntos de vista
las necesidades exclusivas del paciente y las aptitudes par de las personas significativas, es probable que en esta elec
ticulares del psicoterapeuta. Esto permite que el psicote ción sea mucho lo que se ha invertido. Esto puede provocar
rapeuta se sienta cómodo proporcionando un servicio médico la tendencia a considerar otros puntos de vista extraños,
que refleja su propia individualidad y sus perspectivas erróneos y amenazantes. Según Kohut (1985), es posible que
exclusivas sobre la vida, reconociendo al mismo tiempo haya bastante autoestima y autodefinición reflejadas en la
las necesidades específicas y los puntos de vista de cada casi universal necesidad entre los médicos de defender con
paciente. ardor la propia orientación teórica ante cuestionamientos,
Sean cuales fueren los méritos potenciales de las posi retos y críticas, tanto de los pacientes como de los colegas.
ciones eclécticas, los psicoterapeutas siguen mostrando ten Una vez más se hace evidente que la práctica de la psico
dencia a identificarse con orientaciones teóricas específicas terapia es más que una ocupación: es un estilo de vida. Esto
estrechamente definidas. En una encuesta reciente sobre es particularmente cierto en relación con la propia orienta
psicólogos que practican la psicoterapia (Norcross y Prochas- ción teórica. Más que ser una colección de técnicas u opinio
ka, 1982), mientras que el 31% se consideró ecléctico, el 30% nes dispersas, la orientación teórica propia se convierte en
se declaró psicodinàmico, el 14% conductista, el 6% cognosci una cosmovisión que influye las propias percepciones y pers
tivo, el 4% sistèmico, el 3% partidario de Rogers, el 2% par pectivas, proporcionando un marco de referencia para orga
tidario de Sullivan o interpersonal, el 2% humanista, el 2% nizar los datos y las experiencias de la vida, tanto dentro
existencial y el 6% perteneciente a alguna “otra” escuela. como fuera del consultorio (Shafer, 1979). Como tal, la elec
Además, no sólo la mayoría de los psicoterapeutas tienden a ción de una orientación teórica es una decisión profunda
identificarse con alguna orientación teórica particular, sino mente importante. No sólo la propia personalidad conforma
que también se sienten muy satisfechos con ella y la consi esta decisión, sino que la selección de orientación también da
deran esencial para el tratamiento de sus pacientes. En este forma a la propia personalidad. Hay un juego recíproco diná
estudio particular, casi el 90% indicó que estaba satisfecho mico entre las dos que, sobre una base progresiva, causa una
con la oportunidad y la eficacia de su orientación teórica. En interacción que afecta tanto al funcionamiento personal co
un estudio posterior (Norcross y Prochaska, 1983a), los psi mo al profesional. Se convierte en un modo de pensar, inter
coterapeutas indicaron que, de 18 variables clínicas dife pretar y comprender los acontecimientos, las emociones y las
rentes consideradas aisladamente, su orientación teórica conductas en uno mismo y en los demás. Pesa sobre la perso
personal era la influencia más importante sobre su práctica nalidad misma del terapeuta, influyendo en su experiencia
profesional. interior. Como tal, la elección de la orientación teórica
Dadas las repetidas pruebas de que hay poca o ninguna constituye un aspecto muy importante de la transición al
diferencia en cuanto a la eficacia entre las distintas orienta profesional en actividad. No hay que subestimar su impor
ciones teóricas (Stiles, Shapiro y Elliot, 1986), uno se pre tancia para la modelación de la experiencia vital del psico-
gunta por el significado de la continua controversia entre las terapeuta.
diversas escuelas de pensamiento. Quizá la relación que Aunque actualmente no hay datos sobre el tema, resulta
existe entre la personalidad del psicoterapeuta y la elección interesante considerar si la elección de orientación teórica
de orientación sea lo que potencie el interminable debate sufre cambios significativos o no durante el curso del ejercí-
128 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 129
cio de la profesión. Dada la influencia de la personalidad y la namiento práctico, el trabajo de campo y el internado. Los
experiencia vital del psicoterapeuta sobre el proceso de selec pacientes representan a menudo distintas categorías de
ción, variable en flujo constante, podríamos aventurar que el diagnóstico, grupos de edad, niveles socioeconómicos, nacio
punto de vista del terapeuta sobre la etiología y la resolución nalidades y razas. La meta de estas oportunidades de entre
de la psicopatología cambia a lo largo del tiempo. La natu namiento es procurar la exposición más amplia posible a un
raleza y la dirección de esta evolución no resultan claras. vasto espectro de experiencias y conductas humanas, en el
Podríamos pensar que quizá los psicoterapeutas se vuelven intento de preparar al futuro psicoterapeuta para las di
más coincidentes entre ellos, en cuanto a técnicas y puntos versas situaciones que deberá afrontar en su ejercicio profe
de vista, a lo largo de su trayectoria, como resultado de sional.
reconocer la gran similitud de metas y técnicas compartidas Aunque los estudiantes suelen disfrutar de la oportu
por la mayor parte de las orientaciones teóricas. Sin embar nidad de examinar y experimentar una amplia variedad de
go, esta convergencia puede estar equilibrada por el naci problemas, desórdenes y perspectivas pueden tener una sen
miento de la perspectiva y estilo exclusivo de cada uno de los sación subyacente de incomodidad al darse cuenta de que
psicoterapeutas, que refleja la individualidad especial del probablemente completarán su formación con conocimientos
practicante. De cualquier modo, parece probable que la elec muy escasos sobre muchas cosas, pero sin experiencia parti
ción y utilización de una orientación teórica particular expe cular sobre ningún aspecto práctico en concreto. Así, pues,
rimentan cambios significativos a lo largo de los años de un aspecto importante de la transición de estudiante a profe
práctica profesional. sional en activo implica centrar la atención en aspectos muy
Aunque nos queda mucho que aprender sobre el proceso concretos para conseguir una formación más especializada, y
por el que se adopta una orientación teórica en la práctica de examinar zonas de experiencias más definidas. Durante este
la psicoterapia, resulta evidente que esta decisión tiene un proceso, el futuro médico empieza a elegir la población par
peso significativo sobre la vida del psicoterapeuta, Consti ticular con la que se siente más cómodo y competente. Por
tuye un factor muy importante en la transición de estudiante ejemplo, las personas pueden decidir especializarse en un
a profesional en activo, e influye en la autocomprensión del particular grupo de edad, sexo, problema diagnóstico o algu
funcionamiento interpersona] y la conducta en práctica na forma de tratamiento.
mente todas sus interacciones con los demás. Lo que es más Esta tendencia a la especialización recibe la influencia
importante todavía, puede llegar a conformar las propias de muchas variables. Quizá la más evidente sea el peso de la
experiencias. personalidad particular del terapeuta. .La dinámica perso
nal, la experiencia de la vida, la cosmovisión filosófica y los
valores posiblemente determinarán el tipo de paciente con el
Elección de una especialidad que el psicoterapeuta se sienta más cómodo en el ejercicio de
su profesión.
Durante los aspectos académicos y experimentales de la Aunque a los psicoterapeutas se les exige trabajar con
enseñanza de la psicoterapia, el estudiante puede verse un espectro bastante amplio de individuos, es natural que se
expuesto a una gran variedad de orientaciones teóricas, téc sientan más cómodos con los que comparten puntos de vista
nicas de tratamiento y teorías sobre la etiología y la curación similares sobre la vida. Es posible que vea a estos clientes
de múltiples formas de psicopatologías. También se asigna a como los más gratos y satisfactorios, quizás una sensación
los estudiantes gran variedad de pacientes durante el entre- compartida de compatibilidad, que reduce las fricciones y
130 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSÍCOTERAPEUTA 131
permite un tratamiento más prolongado y eficaz. Si éste es económicas y las duras realidades de la competencia profe
el caso, puede ocurrir que el terapeuta intente sólo tratar a sional pueden obligar a muchos a aceptar primeros empleos
individuos de características parecidas, que son las que que quizá no permitan el lujo de especializarse en el trata
mejor se adaptan a su personalidad. También es probable miento de un determinado tipo de población. Sin embargo,
que los pacientes satisfechos recomienden a sus amigos, aun en las situaciones menos flexibles, es probable que haya
muchos de los cuales comparten perspectivas y experiencias un proceso de selección natural que influya en la asignación
similares. de casos y el buen resultado del tratamiento. Con el tiempo,
Otro factor evidente es la naturaleza de la experiencia la creciente experiencia y la reputación obtenida por el éxito
del trabajo académico y de prácticas obtenida durante la for con un determinado tipo de pacientes otorgará a la mayoría
mación. Aunque estas experiencias puedan haber sido el de los terapeutas un cierto grado de libertad, limitando su
resultado de elecciones deliberadas hechas por el estudiante, campo de acción hasta dedicarse a una zona de especialidad
como cuando se selecciona un programa de enseñanza con escogida. Evidentemente, los que llevan a cabo una práctica
una especialidad particular, en otros casos pueden ser el profesional independiente tienen total libertad para determi
resultado de acontecimientos casuales o fortuitos. Por ejem nar aquellos con los que trabajarán y los que remitirán a
plo, la asignación de un consejero académico admirado, o de algún colega.
un supervisor de prácticas con una especialidad particular, Esta tendencia aguda a favorecer a ciertos tipos de pa
puede realmente jugar un papel significativo en la elección cientes, según su edad, sexo, raza, diagnosis y las metas del
de especialidad durante los años posteriores. Además, la tratamiento, empieza durante las fases finales de la forma
experiencia obtenida en una especialidad dada durante ción y continúa durante la transición de estudiante a psi-
la formación influirá también sobre los aspectos de la prácti coterapeuta en activo. Es otro aspecto importante de asumir
ca, con la que el terapeuta se sentirá más competente el rol de un profesional independiente.
después de la graduación. Así, pues, los que hicieron sus
prácticas hospitalarias básicamente con mujeres adultas
deprimidas, bajo la supervisión de un conductista cognosciti Obtención de credenciales profesionales
vo, y les gustó la experiencia y la encontraron compatible
con su propia personalidad, es probable que se especialicen La mayor parte de los estados regulan la práctica de la psi
en este grupo paticular tras obtener la licenciatura, a dife coterapia, a fin de proteger la seguridad y el bienestar públi
rencia de los que trabajaron, por ejemplo, con niños esqui co (Herbsleb y otros autores, 1985; Perlman, 1985). Hasta
zofrénicos. que el psicoterapeuta ha obtenido la licencia o la certifi
Un factor final evidente es la disponibilidad de ciertos cación necesaria, debe practicar la terapia bajo la super
grupos de individuos para ser tratados, y el grado de libertad visión directa de otro profesional licenciado. Aunque algunos
del que puede disfrutar el terapeuta para elegir a quién estados puedan hacer excepciones para los psicoterapeutas
aceptar como paciente. No importa cuáles sean las preferen que actúan en ciertos medios de trabajo, como universidades
cias personales del médico novicio, la naturaleza de la o instituciones de dirección estatal, casi todos exigen la
primera fuente de trabajo influirá en amplia medida sobre el supervisión directa de los psicoterapeutas que deseen ofrecer
tipo de clientes que someterá a tratamiento. Aunque las sus servicios mediante la práctica privada e independiente.
preferencias predeterminadas y las especialidades elegidas De modo que otro importante rito del paso de estudiante a
pueden influir en la selección de empleo, las necesidades profesional en activo es la obtención del reconocimiento ofi
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 133
132
cial y la certificación de competencia clínica, estando capaci profesionales. Aunque ser miembro de organizaciones como
tado por una licenciatura o registro colegial. Mientras éste la National Association of Social Workers, la American Psy
no se haya obtenido, el profesional será considerado como chological Association o la American Psychiatrie Association
estudiante y novato, no importa cuál sea su nivel de expe no implica la aceptación oficial de competencia médica, sí
riencia. Bien esto implique la obtención de una licencia para refleja el reconocimiento de la conveniencia de la formación
ejercer la medicina, seguida de una certificación especial y la experiencia del aspirante. Además, proporciona al nuevo
para la dedicación a la psiquiatría, o la de una licencia para terapeuta un sentimiento de identidad y definición como psi
practicar psicología, asistencia social o alguna otra forma de coterapeuta y miembro de una disciplina particular dentro
asesoraraiento, esta certificación representa el respaldo de la práctica de la psicoterapia.
de los colegas de la profesión; de este modo, se certifica que
se ha alcanzado un nivel aceptable de competencia y expe
riencia, que hacen posible la práctica de la psicoterapia sin Aptitud versus Ineptitud
supervisión directa. Entre los que se sienten atraídos por la práctica de la psi
A fin de capacitarse para la licenciatura o certificación,
el aspirante debe dar pruebas suficientes de haber completa coterapia están los que no son aptos para su ejercicio. Algu
do con éxito un programa aceptable de nivel universitario, nas de estas personas son eliminadas por las comisiones de
que cumpla el tipo y la cantidad de trabajo requerido por admisión cuando solicitan su ingreso a los programas de for
una jurisdicción dada. A esto puede seguir un examen mación. Otras son aceptadas sólo para ser rechazadas más
escrito y/u oral para evaluar con mayor precisión el nivel de adelante a consecuencia de su incapacidad de alcanzar de
competencia, el conocimiento médico y la destreza, la madu manera aceptable los niveles establecidos por los profesores
rez y la capacidad de juicio alcanzados. Aunque sigue ha o los supervisores de las prácticas hospitalarias. Por eficaces
biendo dudas sobre la efectividad y la legalidad de tales que sean estas medidas, no constituyen una evaluación
procedimientos, como han observado Herbsleb y otros auto definitiva sobre la adecuación al rol de psicoterapeuta. Este
res (1985), la importancia de esta certificación para contro proceso continúa en varios aspectos durante la transición de
lar la práctica de la psicoterapia no se pone en tela de juicio estudiante a profesional en activo.
en casi ningún estado. Para los que no son aptos para la práctica médica, los
La obtención del respaldo oficial de la propia competen factores de este proceso de transición suelen ser difíciles. Por
cia como terapeuta y el consiguiente reconocimiento de la ejemplo, es posible que descubran que los problemas que los
comunidad son factores importantes en la formación de han conducido a someterse a una psicoterapia personal
la autoafirmación y autoestima del psicoterapeuta en activo. siguen en gran parte sin resolverse al cabo de meses, o aun
Es una prueba de experiencia, que puede apaciguar los años, de tratamiento. En tal caso, si los problemas son lo
temores secretos del psicoterapeuta que sigue sintiéndose bastante graves, el terapeuta personal puede intentar di
inexperto e incompetente tras haber finalizado sus estudios. suadir al estudiante de que prosiga los estudios de psicote
Simboliza del modo más decidido la fiabilidad y la capacidad rapia. Aunque, evidentemente, estas recomendaciones no
del médico para prestar servicios asistenciales al público en implican obligatoriedad, las opiniones del terapeuta perso
general. nal suelen tener gran peso en cómo considera el estudiante
Un proceso similar se produce en la vastamente experi su competencia y su aptitud para esa profesión. Como el te
mentada necesidad de afiliarse a organizaciones y gremios rapeuta personal puede servir como modelo y colega respeta
LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 135
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
134
Otro punto de evaluación sobre la aptitud profesional es
do, además de otras muchas capacidades y roles transferen- el certificado concedido por la junta de regulación del gobier
ciales, a veces las preocupaciones intensamente expresadas no estatal. El propósito del examen de credenciales, los
pueden ser suficientes para convencer al estudiante de que exámenes escritos y las entrevistas orales es la evaluación
siga alguna otra carrera. de la competencia clínica y la aptitud profesional del psi
La continua confusión sobre la elección de orientación coterapeuta. Aunque hay continuas controversias sobre la
teórica especialmente después de la licenciatura puede ayu efectividad de dichos procedimientos (Herbsleb y otros
dar a algunas personas a convencerse de que en última autores, 1985), parece razonable suponer que algunos estu
instancia no son aptas para la práctica de la psicoterapia, al diantes inadecuados son eliminados de la profesión en este
no encontrar su propio sitio y zona exclusiva de contribución. examen. Por ejemplo, pueden carecer del tipo y el número de
Aunque por sí solo esto no suele provocar que la persona asignaturas académicas requeridas o de las horas de expe
abandone la práctica médica, puede aumentar dudas ya pre riencia clínica apropiadas. Además, pueden no poseer los
sentes en relación con la propia competencia y la capacidad conocimientos mínimos objetivos, como se evalúan en un
de procurar al paciente la atención necesaria. examen escrito. Finalmente, una entrevista oral puede reve
Estas dudas aún pueden agudizarse más, sobre todo si al lar que carecen de la madurez, la estabilidad, la capacidad
individuo le cuesta encontrar empleo. Los aspectos de selec de juicio y la experiencia necesarias como para que se les
ción del proceso de encontrar empleo proporcionan un im conceda una licencia para la práctica independiente. Para la
pedimento adicional para que algunos inicien realmente la mayoría de los psicoterapeutas, esto representa el principal
práctica psicoterapéutica. Aunque puedan haber logrado los obstáculo final que vencer durante la transición de estu
méritos académicos suficientes para licenciarse, y se hayan diante a profesional en activo. De aquí en adelante, el te
desenvuelto de manera aceptable en las prácticas hospitala rapeuta puede actuar de manera autonómica, con todas las
rias, pueden carecer de la pericia suficiente como para compensaciones, consideraciones y responsabilidades aso
desempeñar el papel de un profesional autónomo. Como ciadas con el rol de psicoterapeuta en activo.
resultado, quizá no consigan trabajo porque perciban en él Es ingenuo suponer que sólo los no aptos para la prácti
inexperiencia o ineptitud en las entrevistas de empleo. ca de la psicoterapia son eliminados durante este período de
Además, los terapeutas recién licenciados que son contrata transición. Debemos reconocer que las ambigüedades pro
dos para ocupar puestos clínicos en hospitales, universi pias de los aspectos de selección ocasionalmente suelen po
dades, centros de asesoramiento y clínicas suelen ser al ner trabas a estudiantes adecuados para la profesión, o
principio examinados por colegas que creen que un diploma incluso impedirles ejercerla. En particular, la competencia
no es sinónimo de competencia. En consecuencia, los que no creciente para la obtención de empleos y la consiguiente ten
son considerados aptos para la práctica puedan no ser con dencia a restringir la licenciatura o la certificación a menor
tratados, o despedidos al cabo de un período de prueba. número de personas, al aumentar la dificultad de los requisi
Aunque algunas personas recién licenciadas puedan iniciar tos necesarios, pueden disuadir a algunos de convertirse en
se inmediatamente en la práctica privada, evitando por com psicoterapeutas. Por ejemplo, quizás algunos aspirantes
pleto el proceso de selección, la mayoría no puede obrar así posean excelentes capacidades terapéuticas, y sin embargo
(Norcross y otros autores, 1985; Tryon, 1983b). Aunque no les sea difícil obtener empleo o pasar un examen de licen
hay datos disponibles, es posible suponer que los que son ciatura. Aunque es probable que estos casos no sean muchos,
inadecuados para el rol de psicoterapeuta son excluidos de la son no obstante lamentables. Sin embargo, la mayor parte
profesión por los gerentes.
136 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 137
de los que son aptos para ejercer la psicoterapia atravesarán Según Farber (1983a), el estrés y los problemas asocia
este período de transición superando sus muchos obstáculos, dos con este período de transición finalmente empiezan a
y accederán a la práctica. ceder. Se han mencionado varios factores como útiles para
resolver el estrés asociado con el hecho de convertirse en psi-
coterapeuta en activo. Looney y otros autores descubrieron
Ajustes personales que estos factores incluían, en orden de significación decre
ciente, el apoyo emocional del cónyuge o el ser amado, el
Como ya hemos visto, este período de transición implica una juego y las aficiones, la consulta adecuada con colegas, las
reorganización de las expectativas personales y de las auto- relaciones con compañeros de profesión, vacaciones o tiempo
percepciones. Ya no es aceptable alegar ignorancia cuando se libre, la lectura, actividades creativas, distracciones y ejerci
enfrenta uno con las necesidades de los pacientes, o las cios. Farber también observa que las personas que atravie
expectativas de los colegas. Ahora se ejerce presión para san esta metamorfosis encuentran fuerza, apoyo y aliento al
poseer y demostrar un nivel de competencia y experiencia experimentar sentimientos de desarrollo personal, madurez
significativamente mayores que las de un estudiante. Según y confianza. Finalmente, Marmor (1953) reitera los benefi
Looney y otros autores (1980), los psicoterapeutas que cios de la psicoterapia personal y la supervisión continua
entran en este período de transición están en la fase de para resolver las dificultades asociadas con la encarnación
“asentamiento” de Levinson (1978), que se caracteriza por del rol de psicoterapeuta.
dos tareas: 1) establecer el propio sitio en la sociedad y 2) Las muchas recompensas asociadas con este período de
trabajar por la obtención del mayor progreso y conocimiento. transición compensan las dificultades que se dan en él. Por
Estas tareas son de difícil realización, y a menudo se asocian último, el estudiante asume el rol del profesional en activo
con un significativo grado de estrés. dando tratamiento psicoterapéutico a pacientes o clientes, y
Looney y otros autores observan que los psiquiatras que funcionando en el rol para el que se ha preparado durante
habían completado recientemente su período de prácticas años. Puede haber períodos de incredulidad y desconcierto,
señalaron haber padecido un nivel significativo de aflicción, mientras la persona se ajusta a la realidad de que ha alcan
durante este período de transición al profesional en activo. zado la meta y ha completado el viaje. Esto provoca sen
Por ejemplo, el 73% experimentó una ansiedad que iba de timientos de alivio, anticipación, orgullo y una sensación
moderada a paralizante, mientras que el 58% experimentó reforzada de dignidad personal y profesional. Aunque la per
depresión en grado semejante. Además, el 66% señaló haber sona se prometa en secreto “nunca más”, tiene la sensación
padecido estrés ante los exámenes orales, el 47% mencionó subyacente de que seguirá formándose, aprendiendo y desa
dificultades con los pacientes, el 45% observó estrés en su rrollándose. Este período de transición marca un final, pero
matrimonio, el 40% se refirió a estrés asociado con un cam también sirve como un principio: ahora empieza para el
bio en los amigos y el 39% habló de estrés relacionado con estudiante una larga trayectoria como psicoterapeuta.
los traslados. Finalmente, el 28% se refirió a problemas se
xuales, el 26% mencionó preocupaciones por la salud, el 24%
graves perturbaciones del sueño, el 23% importantes cam
bios de peso, el 15% significativos problemas de salud, y el
RESUMEN
14% estaban inmersos en un proceso de separación o divor El viaje que lleva a convertirse en psicoterapeuta es largo y
cio durante este tiempo. arduo, empezando con la decisión de entrar en un centro de
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 139
138
nivel universitario, continuando con una formación académi terapeuta competente tiene conciencia de que las opiniones,
ca y práctica y culminando con la obtención de un certificado las intuiciones y las creencias del paciente constituyen un
o licenciatura profesional. Como se ha demostrado que la aspecto esencial del proceso que lleva a la curación. Esto
experiencia clínica acrecienta la efectividad general, los que tiene como resultado una legítima humildad y respeto que
inician este proceso con la aptitud necesaria para desem permiten al cliente iniciar libre y plenamente la tarea te
peñar el rol de psicoterapeuta, lo abandonan con mayores rapéutica.
conocimientos, capacidades y competencia que al iniciarlo Una segunda característica del psicoterapeuta maduro
(Greenberg y Staller, 1981). Además, los que previamente no es saber cuándo y cómo participar en el proceso de desarrollo
eran aptos para la práctica de la psicoterapia suelen experi del paciente. El terapeuta competente evita hablar en exceso
mentar el suficiente desarrollo personal durante la enseñan o demasiado pronto. Sabe cómo estimular la autonomía, la
za como para volverse finalmente más apropiados para el independencia y la autoconfianza en sus clientes, resistiendo
rol. El proceso de formación, junto con la selección continua el impulso de ir a rescatarlos, dominarlos o controlarlos
y evaluación de la aptitud de los estudiantes para la práctica innecesariamente. Por otra parte, también evita hablar
psicoterapèutica, debería producir licenciados bien prepara demasiado poco, y se resiste ante toda tendencia a mostrarse
dos para iniciar una larga, feliz y satisfactoria trayectoria reservado, altivo, prohibitivo o punitivo. El psicoterapeuta
profesional. experimentado sabe cuándo dar adecuadamente apoyo,
enfrentarse, interpretar o guardar silencio. Esta capacidad
de modular con eficacia la participación es una señal impor
El psicoterapeuta en maduración tante de su madurez.
Otra característica notable del terapeuta en desarrollo
Bugental (1964) hace una descripción estimulante del psi es la capacidad de reunirse con sus clientes de manera legíti
coterapeuta que ha completado con éxito su formación uni ma. De una manera auténtica, el psicoterapeuta eficaz es
versitaria, y está preparado para iniciarse en la profesión. capaz de experimentar intimidad e inmediatez con los
Esta persona se caracteriza por una madurez que comprende pacientes, evitando la tendencia a mostrarse demasiado
rasgos como humildad, participación selectiva, capacidad de reservado o demasiado exhibicionista. Es capaz de entrar en
encuentro, conceptualización evolutiva y aceptación de la la relación terapéutica con una espontaneidad, una inme
culpa. diatez y una apertura que vivifican cada encuentro, creando
La humildad del psicoterapeuta en maduración es el una atmósfera eléctrica de anticipación. Además, estas per
resultado del reconocimiento creciente de que no sabe gran sona? son capaces de aceptar la responsabilidad por sus pro
cosa de la vida de sus pacientes. Sea cual fuere el nivel de pios pensamientos, opiniones, sentimientos y conductas en
capacidad o comprensión de que disponga, el terapeuta relación con el paciente. Resisten la tendencia a mostrarse a
maduro reconoce que es limitado lo que sabe de la vida, la la defensiva, y a ser evasivos o abusivos. Sea cual fuere su
experiencia, los sentimientos y los pensamientos del orientación teórica, la capacidad de encontrarse con los
paciente. Esta humildad crea un profundo respeto por las clientes con legitimidad aporta claridad y frescura al en
perspectivas del paciente, y en consecuencia por la utilidad y cuentro terapéutico, facilitando el desarrollo y el cambio.
el valor de la cooperación, la apertura, la comunicación y el El terapeuta en maduración experimenta una dinámica
compromiso, aunque reconoce la importancia de su propia conceptualización en constante crecimiento sobre sí mismo,
destreza y capacidad para producir el cambio terapéutico, el el mundo, la naturaleza de la psicopatología y el tratamien
140 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA LA FORMACION PARA CONVERTIRSE EN PSICOTERAPEUTA 141
to, y el desarrollo de la personalidad. En suma, estas per al mismo tiempo que debe sentirse alentado por su progreso.
sonas tienen la capacidad de aprender y cambiar creencias e Tras completar el período de formación, durante la
ideas sólidamente establecidas. De hecho, reciben de buen transformación de estudiante en profesional en activo, es
grado las nuevas opiniones, y no sienten la menor necesidad cuando la persona adquiere un sentimiento de competencia y
de ponerse a la defensiva ante pasadas teorías o perspecti confianza en sí misma. Según Ford (1963), se produce la
vas. Hay una actitud de apertura mental, junto a la capaci creencia creciente en la eficacia de la psicoterapia y el
dad de pensar críticamente y con claridad. El psicoterapeuta reconocimiento de la propia aptitud para aliviar y asistir a
en maduración reconoce que esta perspectiva abierta per los que padecen un dolor psíquico. Brenner (1982) lo denomi
mite la asimilación de nuevos datos y experiencias eri el na “sentido de finalidad”, que motiva y vivifica al psicote-
intento de obtener un mayor grado de exactitud y certeza. rapeuta sobre una base continuada durante su vida profesional.
Esta capacidad de conceptualización en constante evolución Estos individuos ya no esperan simplemente ser capaces de
provoca el continuo desarrollo y la mejora de la competencia ayudar; en cambio, ahora creen y saben que son capaces
profesional y la calidad de los servicios prestados a los de prestar un servicio competente y eficaz. Por ello, el profe
pacientes durante su práctica psicoteràpica. sional en activo puede ofrecer un necesario sentimiento de
Finalmente, Bugental comenta que el psicoterapeuta en esperanza y optimismo a los que están desesperados. Hay
maduración aprende a aceptar los límites de su competencia, buenas razones para creer que el alivio está en camino.
reconociendo que cometerá errores desafortunados en habili
dad, capacidad de juicio y diagnóstico, que en ocasiones
causarán fallos de tratamiento, servicio ineficaz o aun daño La fusión de la vida personal con la profesional
lamentable. Aunque evita toda tendencia a ser autocrítico en
exceso, el terapeuta en desarrollo no se hace falsas ilusiones El fin de la fase de la enseñanza formal del terapeuta refleja
respecto a los límites personales, que son a menudo doloro la unión entre un sentimiento de vocación y un estilo de vida
samente evidentes durante su ejercicio profesional. Las o modo de ser. El estudiante ya no experimenta simplemente
vidas de los pacientes servirán para recordar repetidamente el deseo de convertirse en psicoterapeuta, o la esperanza de
que, aunque la psicoterapia suele producir cambios significa practicar algún día esa profesión. En cambio, se produce la
tivos y un sano desarrollo, su efectividad tiene ciertos creciente sensación de haberse convertido en terapeuta. Sin
límites. Más aún, a medida que un terapeuta se desarrolla y embargo, aunque haya alcanzado la meta inicial, también
mejora, debe aceptar la realidad de que los primeros pacien puede tener la sensación de que está en el umbral de una
tes a los que ha tratado pueden no haber recibido la calidad empresa estimulante, pero también algo desconocida y peli
de atención que los que visita en la actualidad. Es una expe grosa.
riencia común del estudiante o el recién licenciado albergar Asumir el rol de psicoterapeuta configura las perspecti
remordimientos secretos por errores de tratamiento cometi vas vitales de la persona. Es una experiencia absorbente que
dos anteriormente, durante el proceso de formación. Un sen influye en todas las relaciones interpersonales y en las expe
timiento similar suele persistir a lo largo de toda una vida riencias de la persona. Hay una interacción continua entre
profesional a medida que las habilidades, el conocimiento y la personalidad del psicoterapeuta y la práctica de la psi
la capacidad médica que se van adquiriendo vuelven ina coterapia. Como veremos, la influencia de la práctica psi
ceptable la labor anterior. Es necesario que el psicoterapeuta coterapèutica sobre la vida personal y las relaciones del
aprenda a vivir con los errores pasados y las faltas previas, terapeuta es asombrosamente profunda. Además, los acón-
142 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
ESTABLECIMIENTODEUNAPRACTICA
Durante las semanas y los meses inicíales, el terapeuta ad
vierte que gran parte de su tiempo se consume en activi
dades no terapéuticas, como la asistencia o presentación de
seminarios, el contacto con fuentes de referencia, el estable
cimiento de relaciones profesionales, la lectura, la organi
zación de los aspectos empresariales de la práctica, asuntos
cotidianos de papeleo y otras distintas tareas cotidianas. En
suma, es posible que el terapeuta sé vea obligado a esperar
que los pacientes se presenten ellos mismos para recibir
tratamiento. En general, esto requiere cierto tiempo, y el
crecimiento de la clientela es más bien lento. Ya sean
recomendados al terapeuta para recibir tratamiento por
144 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 145
otros miembros del personal de una clínica u hospital, o por piante, los temores del principiante típico durante los prime
gente conocida, pocos terapeutas principiantes se ven des ros meses difíciles suelen ser infundados. Como muchos psi
bordados de pacientes las primeras semanas o meses de tra coterapeutas creen que el número de pacientes refleja
bajo. No sólo es necesario esperar que le recomienden destreza y capacidad (eso, a su vez, relacionado directamente
pacientes, sino que algunos de los que aparecen para una con la reputación pública y el prestigio en la comunidad
primera sesión no regresan a la siguiente, o abandonan al local), una escasa lista de citas aumenta las dudas que tenga
cabo de una o dos citas. Por lo tanto, el proceso de reunir un el psicoterapeuta sobre su capacidad y aptitud para la prác
conjunto estable de pacientes es por lo general lento. tica profesional.
Los psicoterapeutas muestran distintas reacciones ante Aunque el proceso gradual de ir desarrollando un hora
esta situación. A algunos la espera les produce bastante rio completo de visitas provoca ansiedad en algunos tera
ansiedad. Esto puede ser consecuencia de varias razones. peutas, otros suelen experimentar un alivio secreto. A causa
Por ejemplo, si los ingresos del individuo dependen de los de sus dudas sobre la propia competencia y nivel de aptitud,
honorarios de los clientes, inmediatamente se plantea la el tiempo libre obtenido por la falta de pacientes les permite
duda sobre si la práctica de la psicoterapia producirá real leer y estudiar, intentando fortalecer áreas de inexperiencia
mente los recursos financieros adecuados para llevar un esti o ausencia de conocimientos. Además, el tiempo disponible
lo de vida cómodo, por no mencionar la necesidad de pagar puede utilizarse para establecer relaciones con compañeros,
los préstamos necesarios, por lo general elevados, contraídos colegas y otros profesionales de la comunidad. Esto propor
por los estudiantes. Si los clientes no acuden a recibir ciona una fuente importante de apoyo al psicoterapeuta que
tratamiento, el terapeuta necesitará encontrar otras fuentes empieza. Por último, el alivio puede proceder de que se le
de ingresos. Aun para aquellos que cobran un sueldo sin permita evitar el tratamiento con pacientes y afrontar sus
relación directa con los honorarios, la espera puede generar necesidades. Los que se sienten ineptos e inexpertos pueden
el sentimiento de no ser necesario e imprescindible. El temor saludar complacidos la oportunidad de posponer la ansiedad
a ser despedido, con la consiguiente pérdida de ingresos, pue inevitable que deriva de afrontar un amplio conjunto de
de resultar sumamente perturbador para el nuevo terapeuta, nuevos pacientes y sus respectivos problemas.
que se siente inútil mientras espera que le lleguen pacientes. Farber (1983a) describe otra reacción, la de la depresión,
También puede haber una ansiedad en aumento rela que también puede suceder cuando el terapeuta advierte que
cionada con dudas sobre su competencia y capacidad clínica. la práctica de su oficio es más difícil de lo que esperaba. El
Aunque éstas estén presentes en la mayoría de los nuevos terapeuta descubre que rara vez acude a montones gente
terapeutas, a veces se complican por la falta inicial de pa altamente motivada, inteligente, erudita e intuitiva a su
cientes. Esta situación puede provocar que el psicoterapeuta consultorio recién abierto, particularmente en el caso de los
se pregunte si sus colegas u otras fuentes de referencia que se inician en la práctica independiente. En cambio,
dudan de su capacidad. Además, las frecuentes interrup los preciosos pocos clientes que se presentan inicialmente
ciones prematuras de los tratamientos aumentan las dudas para recibir tratamiento suelen ser ambiguos, desconfiados,
e inseguridad del terapeuta. Es difícil aceptar con calma la poco amistosos, reservados y hostiles. Más que afirmar la
falta de clientes, cuando hay mucho espacio libre entre las efectividad y la experiencia del terapeuta, trabajar con tales
citas y poca gente recomendada. Aunque una falta inicial de personas (de las que varias pueden abandonar el tratamien
pacientes y un índice de “abandonos” bastante alto pueden to en forma prematura) tiende a aumentar sus incipientes
realmente reflejar la inexperiencia del psicoterapeuta prinei- dudas e inseguridades. En consecuencia, los terapeutas sue-
142 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
ESTABLECIMIENTODEUNAPRACTICA
Durante las semanas y los meses iniciales, el terapeuta ad
vierte que gran parte de su tiempo se consume en activi
dades no terapéuticas, como la asistencia o presentación de
seminarios, el contacto con fuentes de referencia, el estable
cimiento de relaciones profesionales, la lectura, la organi
zación de los aspectos empresariales de la práctica, asuntos
cotidianos de papeleo y otras distintas tareas cotidianas. En
suma, es posible que el terapeuta sé vea obligado a esperar
que los pacientes se presenten ellos mismos para recibir
tratamiento. En general, esto requiere cierto tiempo, y el
crecimiento de la clientela es más bien lento. Ya sean
recomendados al terapeuta para recibir tratamiento por
144 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 145
otros miembros del personal de una clínica u hospital, o por piante, los temores del principiante típico durante los prime
gente conocida, pocos terapeutas principiantes se ven des ros meses difíciles suelen ser infundados. Como muchos psi
bordados de pacientes las primeras semanas o meses de tra coterapeutas creen que el número de pacientes refleja
bajo. No sólo es necesario esperar que le recomienden destreza y capacidad (eso, a su vez, relacionado directamente
pacientes, sino que algunos de los que aparecen para una I' con la reputación pública y el prestigio en la comunidad
primera sesión no regresan a la siguiente, o abandonan al > local), una escasa lista de citas aumenta las dudas que tenga
cabo de una o dos citas. Por lo tanto, el proceso de reunir un el psicoterapeuta sobre su capacidad y aptitud para la prác
conjunto estable de pacientes es por lo general lento. tica profesional.
Los psicoterapeutas muestran distintas reacciones ante Aunque el proceso gradual de ir desarrollando un hora
esta situación. A algunos la espera les produce bastante i rio completo de visitas provoca ansiedad en algunos tera
ansiedad. Esto puede ser consecuencia de varias razones. peutas, otros suelen experimentar un alivio secreto. A causa
Por ejemplo, sí los ingresos del individuo dependen de los de sus dudas sobre la propia competencia y nivel de aptitud,
honorarios de los clientes, inmediatamente se plantea la el tiempo libre obtenido por la falta de pacientes les permite
duda sobre si la práctica de la psicoterapia producirá real 7,í leer y estudiar, intentando fortalecer áreas de inexperiencia
mente los recursos financieros adecuados para llevar un esti o ausencia de conocimientos. Además, el tiempo disponible
lo de vida cómodo, por no mencionar la necesidad de pagar puede utilizarse para establecer relaciones con compañeros,
los préstamos necesarios, por lo general elevados, contraídos colegas y otros profesionales de la comunidad. Esto propor
por los estudiantes. Si los clientes no acuden a recibir ciona una fuente importante de apoyo al psicoterapeuta que
tratamiento, el terapeuta necesitará encontrar otras fuentes empieza. Por último, el alivio puede proceder de que se le
de ingresos. Aun para aquellos que cobran un sueldo sin permita evitar el tratamiento con pacientes y afrontar sus
relación directa con los honorarios, la espera puede generar ' 't il
necesidades. Los que se sienten ineptos e inexpertos pueden
el sentimiento de no ser necesario e imprescindible. El temor saludar complacidos la oportunidad de posponer la ansiedad
a ser despedido, con la consiguiente pérdida de ingresos, pue inevitable que deriva de afrontar un amplio conjunto de
de resultar sumamente perturbador para el nuevo terapeuta, nuevos pacientes y sus respectivos problemas.
que se siente inútil mientras espera que le lleguen pacientes. Farber (1983a) describe otra reacción, la de la depresión,
También puede haber una ansiedad en aumento rela que también puede suceder cuando el terapeuta advierte que
cionada con dudas sobre su competencia y capacidad clínica. la práctica de su oficio es más difícil de lo que esperaba. El
Aunque éstas estén presentes en la mayoría de los nuevos terapeuta descubre que rara vez acude a montones gente
terapeutas, a veces se complican por la falta inicial de pa altamente motivada, inteligente, erudita e intuitiva a su
cientes. Esta situación puede provocar que el psicoterapeuta consultorio recién abierto, particularmente en el caso de los
se pregunte si sus colegas u otras fuentes de referencia que se inician en la práctica independiente. En cambio,
dudan de su capacidad. Además, las frecuentes interrup los preciosos pocos clientes que se presentan inicialmente
ciones prematuras de los tratamientos aumentan las dudas para recibir tratamiento suelen ser ambiguos, desconfiados,
e inseguridad del terapeuta. Es difícil aceptar con calma la poco amistosos, reservados y hostiles. Más que afirmar la
falta de clientes, cuando hay mucho espacio libre entre las efectividad y la experiencia del terapeuta, trabajar con tales
citas y poca gente recomendada. Aunque una falta inicial de personas (de las que varias pueden abandonar el tratamien
pacientes y un índice de “abandonos” bastante alto pueden to en forma prematura) tiende a aumentar sus incipientes
realmente reflejar la inexperiencia del psicoterapeuta princi dudas e inseguridades. En consecuencia, los terapeutas sue-
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 147
146
len desanimarse frente a una práctica que se inicia lenta Aislamiento: peligro número uno
mente. Puede que resulte sorprendente que el aislamiento se haya
considerado repetidamente como una de las principales
Establecimiento de una pauta duradera fuentes de estrés e insatisfacción entre los psicoterapeutas
en activo (Bermak, 1977; Deutsch, 1984; Goldberg, 1986;
A pesar de las dificultades y las angustias con que tropiezan, Hellman, Morrison y Abramowitz, 1986; Kottler, 1986; Tryon,
la mayoría termina por llevar a cabo una práctica profesio 1983a). Dada la intimidad implícita en la relación psicote
nal plena. Como Freudenberger y Robbins (1979) señalan, rapèutica, esto puede parecer paradójico. De hecho, la expec
hay una progresión geométrica en el número de pacientes tativa de tener proximidad con los pacientes y apego por
recibidos; estando satisfechas las fuentes de recomendación ellos, a veces es una fuerte motivación para ejercer la psi
y los clientes tienden a enviar aún más, y así sucesivamente. coterapia (Wheelis, 1958). Sin embargo, la investigación
En consecuencia, en un tiempo relativamente corto, el ter reciente no permite casi la menor duda de que los psicote
apeuta ha consolidado cierta situación y alcanzado repu rapeutas, casi sin excepción, consideran la práctica de la psi
tación y prestigio entre sus colegas y la comunidad social. coterapia una experiencia muy aislante. El aislamiento es
Los huecos de horario se van llenando, empieza una lista de consecuencia de varios factores.
espera y el psicoterapeuta debutante llega a estar más ocu
pado de lo que nunca hubiera imaginado. Aunque a veces
recuerde con nostalgia aquellos primeros meses de aburri aislamiento FISICO
miento y falta de clientela, hay un sentimiento subyacente
de satisfacción ante el éxito de los resultados. Según Freu Hay inherente en la práctica de la psicoterapia un ais
denberger y Robbins, “el paso agitado vale la pena. La ga lamiento físico de una magnitud que pocos se imaginan.
nancia económica, la situación social y el mero negocio que Para empezar, los pacientes se ven generalmente dentro de
se hace con ello se combinan para mantener a flote el sen un consultorio. Son pocos los consultorios muy grandes o
timiento de autoestima del terapeuta” (pág. 281). espaciosos, bien se alquilen de forma privada en un edificio
Se ha establecido una pauta de actividad que por lo ge de oficinas o estén en una clínica o un hospital. Con la posi
neral permanecerá intacta a lo largo de toda su vida profe ble excepción de la terapia de grupo, la sesión de terapia
sional. Aunque cambie el lugar de trabajo, el ritmo y la dura por lo general aproximadamente 50 minutos. Durante
naturaleza de la práctica se mantendrán casi inalterados. El este tiempo, es improbable que haya llamadas telefónicas,
consiguiente estilo de vida, con sus distintos beneficios y golpecitos a la puerta ni ninguna otra interrupción habitual
desventajas con él asociados, influirán profundamente sobre de la vida cotidiana. Finalmente, aunque algunas sesiones
íV-.;' de terapia tengan lugar con parejas, familias y grupos, lo
su experiencia personal. El rol de psicoterapeuta es muy 7' más frecuente es que incluya sólo al paciente y al terapeuta.
absorbente, y su peso sobre emociones, pensamientos y con ;
ductas del individuo es profundo. Más aún, afecta en amplia En un sentido muy literal, una vez que ha empezado la
medida las relaciones con la familia y los amigos. Quizás el sesión, ambos quedan encerrados en una especie de capullo
factor más significativo que pesa sobre la vida del psicote que los rodea durante un período de tiempo específico. Sólo al
rapeuta es el aislamiento. cabo de la sesión emergerá cada individuo al encuentro del
mundo exterior. Como han dicho algunos en broma, sólo un
148 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AJSLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 149
acto de Dios o la guerra nuclear serían capaces de interrum visión, en las reuniones de formación práctica e, infor
pir una sesión de terapia en marcha. malmente, en los pasillos entre una clase y otra. Pero, cuan
A primera vista, este aislamiento parece atractivo. Pocas do el nuevo psicoterapeuta empieza a trabajar, la aceleración
situaciones proporcionan este grado de control y aislamiento del tiempo y un horario saturado de citas a menudo eliminan
de las distracciones e interrupciones impredecibles de la estas oportunidades de visitarse e interactuar. Ajustarse a la
vida cotidiana. Según Greben (1975), la garantía de ser reclusión asociada con la realización de sesiones de terapia
“dejado solo” con un paciente, protegido de interferencias hora tras hora puede ser muy difícil, cuando el terapeuta
exteriores, parece ideal para la tarea de la psicoterapia.- La permanece sentado solo gran parte del día en el consultorio,
privacidad y el aislamiento de la hora de terapia parece aislado de colegas y compañeros (Marmor, 1953).
crear el ambiente óptimo para alcanzar las metas deseadas Para los que trabajan en prácticas de grupo, hospitales o
del tratamiento (Kottler, 1986). Este aislamiento temporal del clínicas, el aislamiento de colegas puede ser interrumpido
caos de la familia y las tensiones laborales brinda una opor una o dos veces al día para una reunión de comisión o semi
tunidad única para hacer una pausa, reflexionar y escuchar narios en funcionamiento. Esto brinda excelentes oportuni
lo que uno mismo siente y piensa. Tanto el paciente como el dades para relajarse, comentar los sucesos de la actualidad o
terapeuta valoran la oportunidad de conversar sobre las pre compartir intereses personales. Por desgracia, la preocu
ocupaciones del cliente, libres de las distracciones e inte pación por la productividad vuelve escasos y espaciados esos
rrupciones foráneas. períodos de tiempo. Hay pocas oportunidades de consultar a
Aunque beneficioso para la práctica de la psicoterapia, los compañeros, tanto sobre asuntos profesionales como de
este aislamiento físico puede finalmente convertirse en una índole personal. En algunos casos, es aun difícil encontrarse
fuente de incomodidad para el terapeuta. El ejercicio intenso con un colega para comer, dada la aleatoriedad de los hora
de la profesión a menudo requiere que los psicoterapeutas rios de las citas. En consecuencia, algunas personas pueden
planeen las citas en rápida sucesión, omitiendo descansos o estar horas (e incluso días) sin tener la oportunidad de verse
tiempo libre. Hora tras hora, el terapeuta permanece en su con otros miembros del personal, creándose así una profunda
consultorio, recibiendo clientes para comentar los temas que sensación de aislamiento físico.
los preocupan. Esto provoca una profunda sensación de ais Para los que se dedican a la práctica independiente pri
lamiento físico, que separa de diversos modos al psicote- vada, el aislamiento puede ser todavía más opresivo. Tanto
rapeuta de los acontecimientos y las interacciones de la vida Tryon (1983a) como Bermak (1977) han comprobado que
cotidiana. ésta era la queja principal entre los que se dedican a la prác
tica privada. Una vez más, los horarios de citas excluían la
oportunidad de encontrarse con colegas para comer o cenar
Aislamiento de los colegas juntos. Además, la falta de descansos adecuados durante el
día hacían casi imposible hasta el mero contacto telefónico.
Quizás el aspecto más evidente del aislamiento inherente a La naturaleza misma del trabajo impide que otros “se dejen
la práctica psicoterapèutica sea la falta de interacción con caer al pasar para decir Tiola’ Cuando las sesiones se pro
los compañeros. Según Farber (1983a), durante el período graman sin dejar huecos, no hay oportunidad para la inter
académico de prácticas el estudiante disfrutaba de muchas acción, la consulta o aun una conversación casual con los
oportunidades de interacción con el personal y de conver demás, a lo largo de todo un día de trabajo a menudo prolon
sación con los colegas. Esto ocurría en las sesiones de super gado.
150 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 151
Aislamiento del mundo exterior ros, enfrentamientos militares, etcétera). En estos casos, el
terapeuta suele descubrirse interrogando sin darse cuenta a
A causa de la naturaleza recluida e ininterrumpida de la sus clientes sobre las últimas noticias de la situación mun
práctica de la psicoterapia, el terapeuta está, en sentido li dial. Importantes hechos locales o nacionales, como asesina
teral, aislado físicamente del mundo exterior y los aconte tos, desastres aéreos, etc., pueden suceder sin que el terapeuta
cimientos cotidianos. Permanece en un medio artificialmente se entere. Es una sensación extraña abandonar un día de ci
iluminado y climatizado, que con frecuencia no se ve afecta tas sin descansos intermedios para enterarse de un dramá
do por los cambios físicos del mundo circundante. Si el te tico cambio de los acontecimientos a nivel nacional o
rapeuta tiene la desgracia de estar en un consultorio sin mundial.
ventanas, puede estar aún más aislado del paso del tiempo y Una consecuencia de este aislamiento es el hecho de que
el cambio de las estaciones. Algunos trabajan de 10 a 14 el psicoterapeuta en activo pasa la mayor parte de su tiempo
horas diarias, a fin de facilitar una amplia variedad horaria separado de la gente “normal”. Por supuesto, esta idea debe
a clientes que trabajan en cualquiera de los tres turnos de ser considerada con precaución, para evitar estereotipos
ocho horas. Los terapeutas con gran número de clientes sue irrespetuosos o distorsionados. Sin embargo, como Chessick
len empezar y terminar el día en la oscuridad, especialmente (1978) señala, la naturaleza misma del trabajo del psicote
durante los meses invernales. rapeuta provoca su aislamiento de las personas emocional
No sólo está el terapeuta aislado del medio exterior, tam mente “saludables” durante un típico día de trabajo. Los
bién lo está de los acontecimientos locales, nacionales y pacientes que acuden para recibir tratamiento psicoterapèu
mundiales cotidianos. Esto es verdad por varios motivos. El tico padecen problemas emocionales y no es probable que se
más evidente es que están imposibilitados de escuchar la encuentren “en su mejor momento”. Más bien suelen estar
radio o la televisión durante el típico día de trabajo. Si sus tensos, ansiosos, deprimidos, confusos o tristes. Gomo es
horarios no incluyen descansos, pueden pasarse el día entero probable que el psicoterapeuta en activo pase la mayor parte
sin escuchar la emisión de noticias. Además, por lo general del día interactuando con estas personas, el sentimiento de
no tienen tiempo de leer el periódico durante un día satura encontrarse aislado de la gente en general, menos perturbada
do de citas. La falta de interacción con colegas y compañeros, y afligida, es muy real. Este aislamiento suele dar al te
inherente a la práctica médica, agudiza aún más esta sensa rapeuta la sensación de que todo el cuerpo social se caracteri
ción de aislamiento. Por último, los clientes emocionalmente za por los mismos síntomas, emociones, creencias y conductas
perturbados, que generalmente pagan altos honorarios por de los que acuden a recibir tratamiento.
sus sesiones de terapia, no suelen ser buenas fuentes de in Los graves aspectos distorsionantes de este fenómeno
formación sobre los nuevos acontecimientos de la actualidad. son evidentes: si un médico pasa un día entero de trabajo,
Aunque otras profesiones comparten este aspecto, son relati semana tras semana, haciendo psicoterapia a adultos grave
vamente pocas las que aíslan a las personas en el grado que mente perturbados que abusan sexualmente de los niños,
experimenta el psicoterapeuta. puede tener la tendencia a suponer que caracterizan a la
Aunque a primera vista esto pueda no parecer un punto población en general. ¡Este resultado puede hacer que con
muy significativo, consideremos cuán aislado se siente el psi tratar una canguro sea una experiencia muy difícil! En otras
coterapeuta en los momentos en que se dan crisis mundiales, palabras, la imposibilidad de reconocer que los típicos
en las que las situaciones cambian radicalmente en cuestión clientes no son necesariamente representativos del resto de
de horas (por ejemplo, bombas terroristas, tumultos calleje la sociedad deja al psicoterapeuta a merced de toda clase
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 153
152
inmóviles e inactivos. Este aspecto sedentario de la práctica las preocupaciones sobre la atención debida al paciente y
profesional, combinado con la intensidad emocional de las otros problemas relacionados con la práctica profesional de
interacciones psicoterapéuticas, pueden producir en el tera ben convertirse en el secreto del psicoterapeuta (Goldberg,
peuta una sensación de cansancio intenso. Bermak (1977) 1986). Aunque pueda compartir con otras personas los
comenta que varios de los terapeutas encuestados conside aspectos generales, no le es posible revelar los detalles que
raron esta inactividad física y pasividad obligada suma vuelven el trabajo significativo, estimulante o preocupante.
mente molestas e incómodas. Bellack (1981) llega a decir que Según Storr (1979), en este aspecto el trabajo del terapeuta
este permanecer sentado aparentemente sin fin, esta inac es similar al del espía gubernamental: hay tanto que contar
tividad física y este exceso de control afectivo y motor tienen que de ningún modo puede comunicarse con la familia y los
como resultado frecuentes trastornos en la región lumbar, amigos.
excesivo aumento de peso, hipertensión y enfermedades Es una experiencia solitaria trabajar hora tras hora, du
coronarias. rante años enteros, en una ocupación que debe ser en gran
Aunque son varias las ocupaciones que se caracterizan parte confidencial (Freudenberger y Robbins, 1979; Kottler,
por grados variables de inactividad, pocas requieren que la 1986). Hay una profunda sensación física de aislamiento, por
persona permanezca clavada en una silla 50 minutos segui no mencionar el aislamiento emocional, relacionado con ella,
dos sin la oportunidad de levantarse, rascarse o caminar. Si en el reconocimiento de que los intensos encuentros e inter
el terapeuta no se da cuenta de la necesidad de contar con acciones que caracterizan el trabajo del terapeuta deben per
descansos regulares, y lo bastante prolongados como para manecer en secreto. Es difícil describir a la propia familia y
permitir cierta actividad física, quizá su único ejercicio sea amigos lo que significa ser psicoterapeuta, y limitar al
una breve caminata hasta el sitio donde está el agua fresca o mismo tiempo el suministro de la información. La sensación
los servicios entre una cita y otra. La rutina de semejante de misterio que ello provoca aísla al psicoterapeuta del
pauta sedentaria crea una fatiga física que puede pesar ne apoyo de la familia y los amigos, aspecto que se expondrá
gativamente tanto sobre el funcionamiento profesional como con mayor detalle en el próximo capítulo.
sobre el personal del individuo.
Otros aspectos solitarios de la práctica terapéutica
Aislamiento de la comunicación confidencial Cuando no está aplicando un tratamiento psicoterapéutico,
el terapeuta está a menudo sumido en tareas igualmente
Hay una vieja broma en la que Dios castiga a un sacerdote aisladas, como escribir informes, realizar tests y hacer diag
que juega al golf en domingo concediéndole la posibilidad de nósticos, tomar notas, enviar facturas, estudiar las notas.
hacer un hoyo con un solo golpe, siendo el castigo prohibirle Permanecer dentro de los confines del consultorio, mientras
contar a nadie su hazaña. En ciertos aspectos, la naturaleza se trabaja de este modo, agudiza el aislamiento físico inhe
de la práctica psicoterapèutica es muy similar. Por el carác rente al rol del psicoterapeuta. Aun contestar mensajes
ter confidencial de la comunicación con el paciente, hay telefónicos puede dejar al terapeuta con la sensación de que
escasas oportunidades de compartir los detalles del propio está excluido del mundo exterior, solo en el consultorio,
trabajo de manera adecuada con la familia, los amigos y la con escasa o nula oportunidad de interactuar cara a cara con
sociedad en general. En consecuencia, la notoriedad de cier otras personas, salvo los pacientes.
tos pacientes, los resultados sustanciales del tratamiento, Otro aspecto solitario de la práctica terapéutica es la fre-
156 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 157
cuente necesidad de esperar. Los psicoterapeutas están a se va acelerando, ya no hay tiempo libre para poder estar
menudo en una posición aparentemente activa. Deben espe completamente solo. Al contrario, hay un horario de citas
rar que se presenten los pacientes para iniciar el tratamien cada vez más estrecho, y un programa de actividades que
to. Una vez que esto se produce, deben esperar entonces que llena cada hora de trabajo. Pero el sentimiento de aislamien
regresen para las sesiones programadas. Pocas personas to y soledad a menudo perdura, a pesar de los muchos
están tan atadas al reloj como el psicoterapeuta, que por lo pacientes visitados y los deberes clínicos cumplidos. La dife
general programan las citas con un horario que no permite rencia radica en que ahora actúa de manera más encubierta,
descansos. La necesidad de empezar y terminar a la hora siendo pocos los que advierten el efecto pernicioso de este
fijada se vuelve importante para un buen funcionamiento de aislamiento físico sobre su experiencia interna, Después de
su trabajo. Cualquier desvío de la estructura horaria fijada todo, ¿quién espera sentirse físicamente aislado cuando se
resulta inquietante y desorganizador para todos. Así, pues, pasan tantas horas en compañía de otros? Sin embargo, el
la necesidad de “esperar” que los clientes aparezcan, a aislamiento físico asociado con la práctica de la psicoterapia
muchos de los cuales les es difícil ajustarse al régimen bas permanece, variando en intensidad, pero afectando sin cesar
tante rígido del terapeuta y llegan a veces tarde a su cita, al terapeuta en activo tanto a nivel consciente como in
deja al psicoterapeuta con sentimientos de aislamiento y consciente.
soledad. Pocas escenas resultan tan penosas como las del Aunque muchos se quejan del peso de este aislamiento
terapeuta que distraídamente hojea una revista, mientras físico sobre su propio funcionamiento y satisfacción, casi
espera a un paciente que se retrasa, dando rienda suelta a todos consideran que el aislamiento emocional y psíquico
fantasías sobre la posible interrupción prematura del inherente a la práctica psicoterapéutica es mucho más grave
tratamiento o considerando que el paciente esté menospre y problemático. Este aspecto de la práctica profesional no
ciando la relación. Esta experiencia de soledad puede ser sólo afecta al terapeuta, sino que también tiene un efecto
intensa cuando el terapeuta siente la necesidad de per potencialmente significativo sobre sus relaciones con la
manecer en el consultorio, hasta que resulta evidente que el familia y los amigos.
cliente ya no se va a presentar. Aun en este caso, es posible
que el psicoterapeuta sólo disponga de unos pocos minutos
antes de que sea la hora de la cita siguiente, siendo pues AISLAMIENTO PSIQUICO
necesario quedarse. El aislamiento causado por la espera se
convierte en una experiencia común para el terapeuta. Cuando el psicoterapeuta cierra la puerta del consultorio
para empezar una sesión, también cierra una parte de sí
mismo, dejando a un lado sus preocupaciones, sus sen
Resumen timientos e intereses personales tanto como sea posible. En
palabras de Freudenberger y Robbins (1979):
Es posible que a algunas personas les resulten sorpren
dentes los aspectos físicamente solitarios asociados con la Por la naturaleza misma del trabajo analítico (psicoterapéutico), el
práctica de la psicoterapia. Al principio, la sensación de terapeuta permanece solo, separado y autónomo. El grado normal de
soledad puede presentarse como un bienvenido alivio, intercambio social que se asocia habitualmente con la mayoría de las
después de los años frenéticos de estudios universitarios y situaciones laborales es muy limitado, y a menudo está ausente. El
terapeuta atiende a la relación entre él mismo y el paciente “como si”,
prácticas hospitalarias. Sin embargo, a medida que el ritmo comó también responde en un sentido limitado a la relación “real”.
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 159
158
En la mayoría de loa demás medios laborales hay alguna oportunidad de datos sobre su propia vida. Sin embargo, sean cuales fue
de compartir, e incluso actuar, sin graves consecuencias. Las rela ren el estilo personal o la orientación teórica, pocos psicote-
ciones para el analista (terapeuta) se limitan específicamente a favo rapeutas dan voluntariamente estos datos a no ser que se los
recer el proceso terapéutico. Es cierto que hay contacto interpersonal, pregunten específicamente. Además, es realmente raro que
pero éste es asimétrico. Hay intensidad, pero al mismo tiempo hay el terapeuta considere adecuado compartir informaciones
limitaciones sobre la correspondencia. En estas condiciones contro
ladas, el trabajo analítico puede ser estimulante, pero también muy más íntimas, como su situación económica, sus relaciones
solitario (pág. 288). sociales y sus acontecimientos familiares.
Por lo general, los clientes son conscientes del deseo del
Como ya hemos visto, la sesión terapéutica crea una terapeuta de retener la información personal. Para algunos,
profunda sensación de aislamiento emocional en el psicote- esto es una fuente constante de frustración y desilusión.
rapeuta. La atención de la relación terapéutica, por defini Otros reconocen que es necesario, a fin de centrarse en las
ción, recae sobre los sentimientos, los pensamientos, las preocupaciones y las necesidades del cliente. El terapeuta
preocupaciones y las conductas del cliente. Se estimula a los sabe que es casi un desconocido para pacientes cuyos sen
pacientes para que se manifiesten abiertamente, mientras timientos, pensamientos y conducta se le han vuelto muy
que el terapeuta sólo lo hace de manera mínima. Según familiares. Aunque el psicoterapeuta sabe mucho de la vida
Greben (1975), "dos personas se concentran en explorar los de sus pacientes, él sigue siendo un extraño. Esto conlleva
pensamientos y sentimientos más íntimos y ocultos de una un cierto sentimiento de aislamiento emocional y soledad.
de ellas” (pág. 429). Aunque, durante el curso de un trata No es inusitado que el terapeuta tenga conciencia del deseo
miento, el terapeuta revela intencional o inadvertidamente pasajero de revelar un acontecimiento o experiencia personal
parte de sus valores, intereses y puntos de vista, siempre con todo detalle a un cliente. Por desgracia, su sentido del
hay una cierta reticencia a participar plenamente en la deber a menudo se traduce en que estas conversaciones per
relación al mismo nivel. Una vez más, la definición misma sonales satisfactorias no puedan desarrollarse durante la
del encuentro obliga a que las necesidades y los intereses del sesión de terapia.
terapeuta queden a un lado durante las sesiones de terapia. Los terapeutas señalan que la necesidad de retener
Esta "abstinencia” terapéutica influye de diversos modos información personal es una de las distintas fuentes princi
sobre la experiencia interna del profesional. pales de estrés asociadas con la práctica de la psicoterapia
(Hellman y otros autores, 1986). No sólo el terapeuta debe
frenar el impulso natural a automanifestarse, sino que tiene
Retención de la información personal que decidir rápidamente qué conviene responder a las pre
El aspecto más evidente de esta abstinencia es la tendencia guntas, con frecuencia de sondeo, que hacen los clientes,
típica del terapeuta a ocultar datos de su vida privada. sobre su vida y experiencias personales. Rara vez el terapeu
Aunque hay un cierto grado de variación entre los psicote- ta se siente en completa libertad para expresar lo primero
rapeutas en relación con la orientación teórica personal, la que se le ocurra sobre datos e información personales.
mayoría vacila en ocupar el valioso tiempo destinado a
la terapia compartiendo información personal con los Reserva en relación con problemas personales
pacientes. Aunque algunos encuentran aceptable manifestar
el estado civil, los puntos de vista políticos, la afiliación reli Otra fuente de aislamiento psíquico es la exigencia de que el
giosa y otros datos, otros prefieren compartir sólo un mínimo terapeuta deje de lado sus necesidades y preocupaciones per
160 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 161
impedir que los sentimientos personales entorpezcan su tra reducir hasta cierto punto este aislamiento mediante sus
bajo, el control de la reactividad y la expresión emocionales, relaciones psicoterapéuticas, la “barrera del incesto” que
y la supresión de los sentimientos que podrían erosionar el impide una verdadera intimidad recíproca, vuelve inadecua
tratamiento. do, si no imposible, que este aislamiento se supere por com
pleto. En consecuencia, para algunos psicoterapeutas el
hambre de intimidad y el miedo a la proximidad permanecen
Intimidad unilateral insatisfechos, si no exacerbados.
Como hemos visto en el capítulo 1, Wheelis (1958) señala
que muchas personas se sienten atraídas por el ejercicio de Mantenimiento de la actitud interpretativa
la psicoterapia, como consecuencia de un hambre de proximi
dad, intimidad y apego significativo. Al mismo tiempo, estas Sea cual fuere la orientación teórica, el papel primordial del
personas sienten temor e incomodidad ante la automani- psicoterapeuta consiste en proporcionar comprensión y clari
festación y la exhibición de la propia vulnerabilidad. En con dad respecto de la afliccción y el dolor psíquico del paciente,
secuencia, el papel de psicoterapeuta al principio parece a fin de obtener la curación o el alivio mediante la utilización
ideal, pues brinda una intimidad “segura* en la que el de varias técnicas terapéuticas. Aunque el terapeuta entra
cliente es el que corre con la mayor parte de los riesgos. Es en el mundo del paciente, lo hace en el papel de “observador
éste el que debe compartir los más íntimos de sus sentimien participante”. Esto ocurre por necesidad, en reconocimiento
tos secretos, sus pensamientos, sus fantasías, sus esperan del hecho de que el contacto entre el terapeuta y el cliente
zas y sus temores, mientras que con frecuencia el terapeuta será relativamente restringido, mínimo y breve. Pocos psi
debe conservarlos en secreto. Esta intimidad “unilateral” coterapeutas son capaces de entrar plenamente en la vida
permite que el psicoterapeuta experimente proximidad con del cliente. Por ejemplo, normalmente el contacto se limita a
varias personas, sin correr riesgo personal o exponer su una o dos horas por semana. Ambas partes reconocen que el
propia vulnerabilidad. terapeuta ha de seguir siendo un observador en la vida del
Aunque al principio esta situación parece ideal para el paciente, participando de manera significativa, aunque limi
psicoterapeuta que considera incómoda, o aun aterradora la tada. Esta actitud permite que el terapeuta sea más objeti
automanifestación, al final es evidente que este aspecto de la vo, y a la vez que permanezca alejado, brindándole una
práctica psicoterapéutica en realidad aumenta el aislamien perspectiva diferente sobre la vida y los problemas del
to y la soledad del terapeuta. Lejos de satisfacer el hambre cliente que, a lo mejor, facilitará los esfuerzos para provocar
interior de proximidad y apego, el terapeuta no tarda en des eficazmente el cambio terapéutico y proporcionar alivio.
cubrir que es incapaz de satisfacer plenamente esas necesi Al intentar proporcionar claridad y comprensión, los psi
dades durante la relación terapéutica. En el mejor de los coterapeutas ofrecen interpretaciones, observaciones y des
casos, la intimidad unilateral sólo proporciona al terapeuta cripciones de lo que ven en la conducta, los pensamientos y
un atisbo de intimidad, que es insuficiente para satisfacer la los sentimientos del cliente. Por lo general, estas formula
soledad personal que se produce con el desapego, el ais ciones son coherentes con la particular orientación teórica
lamiento y la altivez, que quizás han sido característicos de del terapeuta, y constituyen una perspectiva organizada y
su estilo interpersonal aun antes de iniciarse en la psicote consecuente sobre la realidad que influye en cómo han de
rapia. Según Greben (1975), aunque el terapeuta logre entenderse los diversos acontecimientos y experiencias. Far-
164 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 165
ber (1983a) señala que esta cosmovisión se interioriza, y for tancia. Esto se agudiza todavía más por la falta de contacto
ma la base de la actitud interpretativa mantenida durante que se da entre psicoterapeutas. Según Marmor, es fácil
la hora de terapia. sobreestimar la virtud del enfoque propio y de la capacidad
Un resultado negativo de desempeñar el papel de obser particular en contraste con los de los demás colegas, como
vador participante es la tendencia de algunos terapeutas a resultado del aparente éxito del resultado terapéutico y la
perder la capacidad de responder de modo espontáneo y legí falta de conocimiento del índice de curación de los otros cole
timo a las observaciones y experiencias de sus clientes. gas. La tendencia del público en general a idealizar, fan
Según Freudenberger y Robbins (1979), esto puede ocasionar tasear y respetar el papel de psicoterapeuta suele agudizar
una interacción algo artificial, en la que el psicoterapeuta un sentimiento creciente de omnipotencia y superioridad, en
deja de ser una persona real y se concentra meramente en particular cuando esta idealización está distorsionada hasta
desempeñar ciertas “funciones" para el cliente. Hasta es el punto de otorgar al terapeuta poderes casi mágicos de
posible que pierda contacto con sus necesidades, sentimien omnisciencia. Finalmente, Farber señala que los sentimien
tos y creencias propias, como resultado de concentrarse tos de omnipotencia pueden aparecer como defensa contra la
intensamente en el análisis de los de sus pacientes. Esto ansiedad subyacente del terapeuta sobre las dificultades
provoca un pronunciado aislamiento emocional para el profe asociadas con la práctica profesional.
sional, que a vecés considera la actitud interpretativa abru Además de entorpecer un tratamiento eficaz de diversas
madora y restrictiva. Esto entorpece la expresividad formas, los sentimientos de superioridad y omnipotencia
emocional y la espontaneidad, creando una sensación de complican todavía más la sensación de aislamiento emo
desapego y distancia (Farber, 1985a). cional del terapeuta (Goldberg, 1986). Puede aparecer la ten
dencia a mostrarse más reservado con los pacientes de lo
necesario o conveniente, con la esperanza de disimular las
Idealización y omnipotencia verdaderas limitaciones, su humanidad y su vulnerabilidad
(Marmor, 1953). La idealización del paciente puede verse
En un influyente artículo, Marmor (1953) describe de forma como una carga significativa para el terapeuta, quien vacila
vivida la influencia emocionalmente aislante de la idea a la hora de destruir las. expectativas y las creencias ideali
lización del paciente, y el creciente sentimiento de omnipoten zadas del paciente. Mantener la ilusión de omnipotencia, o
cia y superioridad del terapeuta. Este es un grave riesgo que proteger las imágenes idealizadas que el cliente con frecuen
separa aún más al psicoterapeuta de las demás personas. cia necesita tener de su terapeuta, requiere un cierto grado
Farber (1983a) está de acuerdo con Marmor sobre el de autonegación, reticencia y aun simulación. Esto puede
peligro del desarrollo de los sentimientos de superioridad provocar un sentimiento de soledad, que suele ser extrema
entre los psicoterapeutas en activo. Ofrece distintas razones damente abrumador si no se resuelve.
por las que a menudo se plantean problemas. Por ejemplo,
el terapeuta es a veces considerado un “salvador”, por pa Devaluación y ataque
cientes que sienten que toda otra alternativa se ha agotado.
Esto produce con frecuencia la fuerte tendencia a idealizar al Aunque algunos pacientes consideran al psicoterapeuta con
terapeuta como el socorrista y el “buen padre”. El hecho de gran respeto y admiración, otros intentan activamente
ser constantemente adorado e idealizado puede distorsionar criticar, atacar, devaluar y desafiar su competencia profe
la percepción del terapeuta sobre su propia aptitud e impor sional, personalidad individual, valores y creencias. Esto
AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 167
166 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
puede ocurrir de distintas formas, algunas sutiles y otras Los sentimientos engendrados por esta experiencia pue
penosamente evidentes y flagrantes. Estas reacciones sirven den agudizar aún más la sensación de soledad del terapeuta
para aumentar todavía más el aislamiento y la soledad del en activo, que está obligado constantemente a replantearse
su cosmovisión y su sistema de valores.
profesional.
Algunos clientes se relacionan con el terapeuta de ma-
ñera muy semejante a la que lo hicieron con sus padres. Objetivos del tratamiento
Aunque esto puede caracterizarse por la ya mencionada
idealización y respeto, también suele incluir el temor a la A fin de que el tratamiento discurra en un clima de salu
crítica, la humillación y el rechazo. Como respuesta a estos dable calor humano, preocupación y atención, el terapeuta
sentimientos, los clientes intentan demostrar que el terapeu debe aprender a ser atento, respetuoso e interesarse legíti
ta se equivoca, a fin de sentirse ellos mismos más seguros y mamente por el bienestar y el progreso del paciente. Al
competentes. Estos individuos no mostrarán una conformi mismo tiempo, los terapeutas deben permanecer lo bastante
dad radical con casi todo lo que el terapeuta observe, inter desapegados como para tener una perspectiva objetiva de las
prete y recomiende. Este se siente desanimado, inadecuado y preocupaciones y los problemas del paciente. Esto requiere
vulnerable, lo que provoca que se sienta muy solo en sus que el profesional encuentre el equilibrio entre el desapego
esfuerzos por ayudar al cliente. En realidad, ésta es una per objetivo, y la atención y la preocupación que nacen del com
cepción acertada, pues el cliente no se le ha unido a fin de promiso personal. En consecuencia, el psicoterapeuta queda
lograr la curación, dejando que el médico trabaje solo en be atrapado entre las fuerzas opuestas de una intimidad cre
neficio del cliente. ciente y la necesidad de cierto grado de reticencia. El conflic
Los sentimientos de aislamiento y soledad pueden verse to interior que el terapeuta experimenta se complica por los
reforzados por la tendencia de algunos clientes a rechazar mismos objetivos de la terapia: la individualización del
los valores, las creencias y las perspectivas del terapeuta, a paciente, su autonomía e independencia creciente y la con
causa de sus propios y exclusivos puntos de referencia. Más clusión final del tratamiento (Will, 1979). De forma continua,
que el resultado de un deseo de poner en apuros y neu el terapeuta en activo participa en relaciones limitadas por el
tralizar al terapeuta, este rechazo procede de un sincero tiempo, lo que implica una corriente aparentemente inter
desacuerdo con él. En palabras de Will (1979): minable de “holas”, seguidos de “adioses” inevitables y a
veces dolorosos. Este ciclo causa que el terapeuta experi
Nuestros sentimientos de aislamiento y soledad pueden ser reforza mente los repetidos sentimientos de pérdida, soledad, aban
dos por el modo en que nuestros pacientes desafían algunas de nues dono y aislamiento.
tras creencias y valores. Decimos que la relación humana es de vital Desde el principio mismo de la relación terapéutica,
importancia para nuestra existencia, y nunca es neutral en su in
fluencia, pero es un agente tanto del bien como del mal. Lo creemos e ambas partes saben que está limitada por el tiempo, al
intentamos confirmarlo en la práctica. Queremos que el paciente diga menos en su forma actual. Sin embargo, a pesar de este
"sí" a nuestro sistema de valores, que lo afirme y, de este modo, disi conocimiento, hay un impulso natural a la intimidad y el
par cualquier sentimiento ambivalente que podamos experimentar apego. Para el paciente, según la necesidad personal y la
hacia él. A pesar de todo lo que hacemos, puede decir “no". Con el orientación teórica utilizada en el tratamiento, un profundo
tiempo, con calma quizá, sin reconocer lo que hacemos, también pode afecto y su resolución final pueden constituir una dimensión
mos llegar a decir “no” (pág. 572).
curativa de la experiencia terapéutica. La mayoría de los
168 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 169
terapeutas permiten que sus pacientes experimenten afecto dan a resistir el afecto hasta cierto punto, a fin de protegerse
o sean dependientes durante un tiempo limitado, si esto de la pena y el dolor asociados con la despedida definitiva
ayuda a alcanzar objetivos a largo plazo. Este apego termina del cliente. Los terapeutas reconocen que el afecto de los
por madurar, permitiendo que el paciente se sienta clientes se basa, al menos en parte, en necesidades sentidas
autónomo, se individualice en relación con el psicoterapeuta temporalmente que, a lo mejor, se resolverán durante el
y sea capaz de “andar solo". Aunque con frecuencia hay tris curso del tratamiento. También por lo general son cons
teza en el momento de finalizar el tratamiento, el cliente cientes de que sus propias necesidades de intimidad y afecto
advierte que ya no tiene la misma necesidad de un contacto deben satisfacerse fuera de la relación terapéutica. De modo,
continuado con el terapeuta. La satisfacción y el alivio inhe pues, que los objetivos de la individualización, la indepen
rentes a la conclusión con éxito de un tratamiento por lo ge dencia, la autonomía y la conclusión del tratamiento del
neral pesan más que el dolor producido por su final. Es paciente deben anteponerse al deseo o la necesidad del te
necesario que se permita al cliente avanzar hacia la plena rapeuta de prolongar ese afecto. Sin embargo, aunque esto
autonomía y la autosuficiencia. es realmente deseable, para algunas personas resulta difícil.
Para el terapeuta, la experiencia es a menudo diferente. Es probable que el sentimiento de aislamiento provocado por
Will (1979) lo expresa bien cuando afirma: la pauta de afectos que se da al finalizar una terapia suele a
La vida del terapeuta es un punto de llegadas y salidas. En cierto
veces ser intenso, en especial para el terapeuta que no tiene
Bentido, es una prostituta en la vida de los demás, una pareja de suficientes relaciones íntimas fuera de su trabajo (Chessick,
entrenamiento, pero no un rival en el “número principal”. No puede 1978).
conservar emociones de todo el mundo, pues es tanto participante Tanto Bermak (1977) como Deutsch (1984) consideran
como observador... AI terapeuta le afectan los problemas del apego, la que los psicoterapeutas experimentan el final del tratamien
dependencia, la transferencia, los movimientos exasperantes y frus to de los pacientes como algo tenso y triste, especialmente al
trantes de acercamiento y retirada, y, finalmente, las separaciones. cabo de una relación terapéutica de varios años de duración.
Repetidamente siente afecto por otros seres hum anos, por sus
pacientes. Ve que dependen de él, lucha contra su propia dependencia Además, varios se han referido a la sensación de abandono
de ellos, debe soportar sus propias transfiguraciones cambiantes. experimentada cuando un cliente termina el tratamiento
Debe efectuar despedidas. Estos repetidos apegos y pérdidas “prematuramente”, es decir, antes de que el psicoterapeuta
agudizan la soledad esencial de nuestra vida (pág. 571). haya tenido la oportunidad de “finalizar” de forma adecuada
la relación. Estas experiencias suelen ser desgarradoras
Como resultado de estas experiencias, los terapeutas para el terapeuta, que es cogido por sorpresa por una sepa
suelen ser ambiguos respecto al avance de sus clientes hacia ración tan brusca.
la individualización y la consiguiente separación. Los tera Decir adiós es una experiencia humana típicamente difícil.
peutas realmente sienten afecto por las personas con las que Los adioses repetidos asociados con la práctica de la psicote
trabajan. Adecuado o no, desarrollan con frecuencia un pro rapia aumentan la soledad y el aislamiento del psicoterapeu
fundo sentimiento de preocupación por ciertos pacientes, y ta, que reconoce que la intimidad en la que ha participado
una profunda conexión con ellos. La repetida experiencia de tiene una cualidad ilusoria, que a veces parece inseparable
despedirse de esas personas (cuando es por su bien, no de los componentes reales de la relación. No importa cuáles
importan las necesidades personales del terapeuta) suele ser sean los sentimientos que existan entre el terapeuta y el
una experiencia difícil, que aumenta el aislamiento psíquico paciente, no obstante lo típico es que la relación al final ter
del psicoterapeuta. Es posible que los psicoterapeutas apren mine.
AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 171
170 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
Este tipo de relaciones acentúa la sensación de ais paración. Irrealmente positivas, o indebidamente negativas,
lamiento emocional y soledad del terapeuta, al que puede las percepciones públicas impiden al psicoterapeuta interac
hacérsele difícil establecer contacto con gente que considere tuar con los demás de manera espontánea y abierta. La
su profesión de forma tan negativa. Al captar esta descon influencia de este proceso sobre las relaciones con la familia
fianza y hostilidad, el terapeuta suele tener dificultades y las amistades se verá en el capítulo siguiente.
para distenderse de manera auténtica y espontánea. Hay la
tendencia natural a replegarse ante semejante hostilidad y
animosidad, profundizándose así la sensación que tiene el REACCIONES DEL TERAPEUTA ANTE EL AISLAMIENTO
médico de separación y soledad.
Existe otra reacción ante la psicoterapia que aumenta el El aislamiento del terapeuta puede afectar de distintas for
aislamiento y la soledad. Algunos tienden a idealizar y admi mas a su vida y su rendimiento, tanto dentro como fuera del
rar al psicoterapeuta de manera nada realista. En esos consultorio. Aunque estos temas se expondrán con mayor
casos, se considera al médico como una especie de santo que detalle en el capítulo 4, resulta pertinente hacer aquí algu
silenciosamente soporta la carga del dolor psíquico del nas observaciones iniciales.
mundo sobre sus hombros. Se supone que no tiene proble
mas, desventajas o preocupaciones personales. Al contrario,
esas personas los consideran dechados invulnerables de Influencia sobre las relaciones profesionales
salud mental, que resuelven todos los problemas y las difi
cultades de la vida cotidiana sin apenas esfuerzo. No sólo se Cuanto mayor sea la práctica del terapeuta en dejar de lado
admira y exalta el rol del psicoterapeuta en activo, sino que los problemas personales, reservándose su vida privada,
también se idealiza a la persona del terapeuta como un ser reprimiendo sus emociones, manteniendo la intimidad uni
especialmente dotado. lateral, conservando una actitud interpretativa y mante
Los que tienen a sobrevalorar el papel y la personalidad niéndose algo desapegado y apartado de sus clientes, mayor
del psicoterapeuta aumentan la sensación de aislamiento que será su sensación personal de aislamiento y soledad. El ais
éste experimenta. Buscando consejo, ofreciendo sueños para lamiento creciente puede influir de diversas formas sobre las
que sean interpretados, y comunicando síntomas para su relaciones con los clientes durante el tratamiento.
diagnosis en fiestas o reuniones informales, le hacen difícil Algunos terapeutas tienden a llevar el desapego y la
abandonar su rol profesional y actuar de manera espontánea reserva demasiado lejos, más de lo necesario y conveniente
y verdadera. El psicoterapeuta tiene escasas oportunidades para un tratamiento eficaz. Esto suele ocurrir de distintas
de sentirse libre para mostrarse vulnerable, dependiente y formas. Por ejemplo, Marmor (1953) observa que algunos
básicamente humano en tales interacciones. En consecuen terapeutas crean un aire de misterio por la necesidad de
cia, se siente cada vez más aislado y distante de aquellos con construir y conservar una sensación de superioridad y
los que quiere interactuar en una atmósfera de reciprocidad omnipotencia sobre el paciente. Manteniendo a los pacientes
e intimidad. a una cierta distancia, estos terapeutas fomentan expectati
No son sólo los factores internos inherentes a la práctica vas y fantasías irreales en los clientes, que gratifican su
de la psicoterapia los que promueven la soledad y el ais propia necesidad personal de admiración en detrimento de la
lamiento. Como podemos ver, las reacciones de la gente ante relación terapéutica. La resistencia a la notoriedad suele
el rol de terapeuta también aumentan esta sensación de se basarse en el deseo de ocultar limitaciones, debilidades y
174 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 175
problemas personales, con el objeto de mantener una sutil timientos que podrían ser beneficiosos para los clientes y el
superioridad en respuesta a las necesidades del paciente. El proceso del tratamiento. Una vez más, se niega a los
consiguiente aislamiento sólo sirve para incrementar las pacientes la oportunidad de unirse al terapeuta de manera
fantasías de infalibilidad y superioridad, lo que a su vez más auténtica e íntima, creando un aire de artificiosidad en
aumenta la necesidad de ocultación y misterio. una relación por lo demás significativa. Aún más preocu
Wheelis (1958) observa que algunos terapeutas necesi pante es la observación de Freudenberger y Robbins (1979),
tan crear una mayor distancia de lo terapéuticamente conve que señala que los psicoterapeutas a veces quedan alienados
niente a causa de sus propios miedos hacia la intimidad, la de sus propios sentimientos y reacciones a consecuencia de
vulnerabilidad y la proximidad. De esta manera, la exigen la restricción y el excesivo control asociados con la práctica
cia terapéutica de mantener cierta distancia y objetividad de la terapia.
les brinda la oportunidad de quedar mucho más escondidos Farber (1983a, 1985a, 1985b) observa que el aislamiento
de lo necesario. Se crea así un círculo imposible de aban creado al mantener una actitud interpretativa tiende a per
donar: cuanto más eñcaz es el terapeuta al conseguir distan- petuarse y es difícil de superar. En consecuencia, el terapeu
ciamiento y desapego personal frente a una situación de ta puede responder interpretativamente en ocasiones en las
intimidad, más aislado se vuelve. Estos terapeutas se que sería preferible responder a las observaciones del
resisten ante los intentos de los clientes por conocerlos a un paciente en un nivel sentimental más profundo. Mostrarse
nivel más íntimo. A menudo se niegan a contestar preguntas demasiado psicoanalítico en un tratamiento puede provocar
personales, compartir sus propias opiniones o puntos de que el terapeuta sobreinterprete los sentimientos, las obser
vista, o volverse más “reales” con los clientes. Centrándose vaciones y las conductas de los pacientes. Esto no sólo impi
rígidamente en los pacientes y dirigiendo la atención sólo a de una respuesta más “humana” por parte del terapeuta,
sus intereses y sentimientos son capaces de mantener un sino que acentúa la distancia entre el psicoterapeuta y el
anonimato casi completo. Aunque esto en algunos casos paciente, causando que los dos intelectualicen el material
facilita el tratamiento, según la orientación teórica y las presentado por el paciente en vez de experimentarlo juntos.
necesidades de ciertos pacientes individuales, rara vez es Si esto no se advierte, puede menoscabar el tratamiento. El
necesario en la medida en que algunos terapeutas lo aplican terapeuta se convierte en una máquina de divulgación, que
a causa de sus propios temores al encuentro. escupe interpretaciones y observaciones desprovistas de sen
Otra complicación fruto de este aislamiento es la tenden timientos y preocupaciones legítimas. La seguridad de la
cia de algunos terapeutas a sentir un temor intenso ante la actitud interpretativa puede impedir que el terapeuta expon
propia emotividad y la expresión de los sentimientos perso ga su verdadera intimidad con los pacientes, aumentando
nales. Kemberg (1965) observa que algunos terapeutas pare así el aislamiento de ambos.
cen desarrollar una “actitud fóbica” hacia la experiencia de A diferencia de los que responden a los efectos abru
Sentimientos, y al hecho de compartir emociones con los madores del aislamiento aislándose todavía más y reserván
pacientes, más allá de lo necesario, para un ejercicio con dose, algunos psicoterapeutas parecen reaccionar en cambio
éxito de la psicoterapia. Es difícil determinar si esto es el con una irrefrenable expresión de atenciones, emotividad y
resultado de considerar a los clientes más frágiles de lo que automanifestaciones personales (Freudenberger y Robbins,
en realidad son, o de la necesidad de permanecer distanciado 1979). En vez de retener información, y restringir la expre
y separado de ellos. Lo que resulta evidente es que algunos sión de la emoción, estos individuos comparten libremente
terapeutas se resisten conscientemente a compartir sen toda clase de pensamientos y sentimientos privados con los
176 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 177
clientes, sin preocuparse por el efecto que esto pueda tener emocional sea la incapacidad creciente del psicoterapeuta
sobre la relación mantenida durante el tratamiento. En para superar estas limitaciones en su propia vida privada.
suma, estos terapeutas dan prioridad a sus propias necesi En otras palabras, los mismos factores asociados con el rol
dades de superar los sentimientos de aislamiento, sacrifican de psicoterapeuta, que despiertan un sentimiento de soledad
do la adecuada necesidad que tiene el cliente de ser la figura y separación en las relaciones profesionales, también se
central de la relación terapéutica. Cruzan la “barrera del trasladan a las interrelaciones personales. A menudo, esto
incesto”, de la que habla Greben (1975), con la esperanza de es consecuencia de que a los psicoterapeutas les cuesta olvi
que los clientes satisfagan su anhelo de apego e intimidad. dar su papel profesional fuera del consultorio. Por ejemplo,
Es como si el aislamiento inherente a la práctica de la psi Farber (1983b) observa que hasta el 72% de los terapeutas
coterapia los llevara a intentos siempre crecientes de abor encuestados declararon que, al menos ocasionalmente, ac
dar a los pacientes en busca de la satisfacción, las atenciones tuaban “terapéuticamente” en sus relaciones sociales fuera
y el apoyo de los que carecen. Según Greben, recurrir a los del consultorio. Observa que a muchos les cuesta dejar de
clientes para superar el aislamiento derivado de la práctica ser terapeutas cuando se encuentran inmersos en situa
terapéutica entorpece el tratamiento, y sabotea la oportu ciones sociales. Uno de los aspectos del rol de psicoterapeuta
nidad de que finalice con éxito. particularmente difícil de olvidar es la actitud interpretati
Freudenberger y Robbins (1979) señalan que algunos va, que lo sitúa en el papel de observador, en vez de partici
terapeutas responden a los efectos asfixiantes del aislamien pante, de las interrelaciones humanas. Hay la tendencia a
to psíquico y físico recurriendo a “técnicas innovadoras” adoptar en exceso una mentalidad psicológica, afrontando
extravagantes, intentando así disimular una falta interior todas las interacciones interpersonales de forma terapéutica
de éxito y una creciente soledad, al atraer la atención públi e interpretativa, intentando “comprender” en vez de entrar
ca sobre sí y su trabajo. Esto suele incluir presentaciones libremente en una interrelación con verdadera reciprocidad
públicas y anuncios de dudosa moralidad, como también pre (Farber, 1985a). De este modo, la falta de legítima reciproci
tensiones exageradas de curaciones espectaculares y enorme dad, consecuencia de las horas prolongadas pasadas en rela
efectividad. Si no se restringe semejante pauta, puede con ciones profesionales “como si”, se traslada a las relaciones
ducir a la explotación del cliente y a una práctica profesional personales fuera del consultorio. Al terapeuta le es cada vez
cuestionable. más difícil abandonar la actitud terapéutica y, en consecuen
cia, todas las relaciones empiezan a adquirir la misma cuali
dad de tipo “como si” (Goldberg, 1986; Guy y Liaboe, 1986a).
Influencia sobre las relaciones personales La tendencia a afrontar todas las interacciones humanas
con el deseo de dilucidar las motivaciones subyacentes, com
Los efectos del aislamiento sobre la práctica profesional y las prender el significado de los sentimientos y las creencias de
relaciones personales pueden ser muy perturbadores si no se los demás, e influir en sus opiniones y conductas encierra al
advierten a tiempo. Sin embargo, es el efecto del aislamiento terapeuta en una actitud fría, controlada y afectivamente
sobre la vida personal y las relaciones sociales del psicote neutral, que agudiza el sentimiento de aislamiento y soledad
rapeuta lo que suele pasar inadvertido, hasta que los efectos (Farber, 1985a; Greben, 1975; Henry y otros autores, 1972).
negativos son lo bastante graves como para resultar evi Esto provoca una altivez y una rigidez que impiden entablar
dentes a todos los implicados en el asunto. relaciones interpersonales de forma más espontánea y vul
Quizás el resultado más grave del aislamiento físico y nerable. Hay la tendencia a reflejar los sentimientos y los
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AJSLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 179
178
pensamientos de los demás, en vez de manifestar los proce mente no tienen nada que decir. Se han centrado de manera
sos personales de manera que se promueva una verdadera tan decidida en permanecer neutrales frente a las necesi
intimidad. En consecuencia, el psicoterapeuta se convierte dades intensas, preocupaciones, sentimientos y actitudes de
en un maestro que estimula a los demás a que compartan los demás que han perdido la propia identidad (Freuden-
íntimamente experiencias con él, mientras se mantiene dis berger y Robbins, 1979). Como resultado de intentar ser
tante y reservado. Los que son verdaderamente hábiles en “todo para todos”, han neutralizado tanto su propio sentido
esta capacidad son capaces de actuar de tal manera que los del yo, que son incapaces de saber realmente lo que piensan
demás no se dan cuenta sobre cuán oculto e invulnerable se o sienten sobre cualquier cosa. Se ha señalado que estos psi
mantiene el terapeuta durante las conversaciones, que pare coterapeutas se han vuelto tan hábiles en actuar de modo
cen recíprocamente íntimas, pero que en realidad no lo son. interpretativo que parecen haberse perdido. Storr (1979) lo
Mantener una actitud interpretativa reduce todas las describe muy bien:
interacciones y las conductas humanas a una serie de signos Llega un momento en el que cierta clase de terapeuta casi desaparece
y síntomas (Will, 1979). Todos entran en la categoría de como individuo definible... [se convierte en] alguien que está sencilla
“paciente” y un sutil sentimiento de superioridad se desa mente allí, en vez de existir por derecho propio. Cuando la psicote
rrolla en el terapeuta, que asume el papel de “experto”. Esto rapia se practica cada día y durante todo el día existe el peligro de
hace difícil entablar relaciones interpersonales con sentido que el terapeuta se convierta en una no-persona; una madre prostitu
ta, cuyos hijos no sólo son ilegítimos, sino que son más imaginarios
de reciprocidad e igualdad. Según Marmor (1953), el sen que reales (pág. 182).
timiento de superioridad aumenta la tendencia del tera
peuta a permanecer reservado y aislado de los demás. Estas personas se vuelven incapaces de manifestarse de
Desarrolla la creencia de que no hay motivo para interactuar modo significativo, prefiriendo meramente dilucidar las per
con personas que no dominan el nivel de comprensión y cepciones y los sentimientos de los demás, sea cual fuere el
madurez supuestamente alcanzado por el terapeuta. contexto social.
Asociada con este proceso de introspección, puede haber La percepción pública del rol de psicoterapeuta puede
una tendencia al secreto y la reserva. Aunque esto suele ser aún agravar más esta tendencia a oponer resistencia a
el resultado de un deseo de proteger sentimientos de supe automanifestarse. Es difícil para un “experto” en conducta
rioridad, quizá sea consecuencia también de otras razones. humana admitir que tiene problemas emocionales, preocu
Por ejemplo, el estorbo más evidente puede ser que el tera paciones por su competencia profesional y conflictos ma
peuta se haya sentido siempre incómodo al manifestarse trimoniales y familiares. Puede tener miedo de poner en
problemas que en algunos casos han motivado en parte la peligro las referencias futuras si se corriera la voz de que no
elección de la carrera de psicoterapia, y que pudo haberse ha podido dominar muchos de sus problemas. Pueden temer
visto agravado por su dominio de la intimidad unilateral. En el rechazo si desilusionaron a los que les han idealizado, a
este caso, el terapeuta se siente todavía más incómodo al ellos y a sus vidas. Además, puede existir el deseo de evitar
abandonar su telón de reserva, aun cuando sienta el auténti la confirmación de los estereotipos negativos de los que con
co deseo de hacerlo. Los riesgos derivados de exponer la sideran con desprecio el rol del psicoterapeuta. Sea cual
propia personalidad son significativos al compararlos con la fuere el tipo de percepción pública con que se topa, estos fac
seguridad y el control inherentes al rol de psicoterapeuta. tores se combinan para dificultar la resistencia del psicote
Aún más inquietante es la posibilidad de que algunos rapeuta al impulso de mantenerse reservado durante
psicoterapeutas se resistan a manifestarse porque sencilla- cualquier relación interpersonal.
180 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA m 'y AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 181
La constante necesidad de vigilar, suprimir y controlar riedad, la persona puede volverse incapaz de prepararse
las emociones y su expresión también puede trasladarse a para la pérdida eventual de todas las personas que aparez
las relaciones extralaborales. La práctica profesional, con su can en su vida. La espera del abandono inevitable aísla aún
obligada reserva, puede ser difícil de “desconectar”, en parti más al terapeuta de los demás. Llevada a su extremo, esta
cular si hay un “miedo fóbico” intenso hacia la expresión pauta en realidad puede convertirse en una profecía que se
emocional. Para estas personas, la expresión libre y espon cumple por sí misma, cuando otras personas, al percibir el
tánea de las emociones se ve reemplazada por un control distanciamiento y la reserva, responden apartándose, encar
excesivo, frío e intelectualizado, y un vacío y vulnerabilidad nando el abandono mismo temido por el terapeuta.
asociados con él (Farber, 1985a; Henry y otros autores,
1973). Es posible que tengan conciencia de cómo se sienten,
pero tienen miedo o son incapaces de expresar estas emo REDUCCION DEL AISLAMIENTO
ciones. Más inquietante es la observación de Freudenberger
y Robbins (1979) de que algunos psicoterapeutas han perdi Se ha observado que cierto grado de aislamiento físico y
do realmente la capacidad de tener conciencia de sus propias psíquico es inherente a la práctica de la psicoterapia. Por
emociones. Como resultado de concentrarse repetidamente ejemplo, poco puede hacerse para alterar la necesidad de
de manera externa en las emociones de los demás, han hacer sesiones de terapia ininterrumpidas, la confidenciali
quedado enajenados de sus propios procesos internos. dad y la abstinencia del terapeuta. Sin embargo, este ais
Finalmente, la práctica del distanciamiento que muchos lamiento parece crear aún más aislamiento, a menudo
terapeutas desarrollan para protegerse de los repetidos ci mayor que el necesario y adecuado para lograr una psicote
clos de afecto, seguida de final del tratamiento y abandono, rapia eficaz. Como ya hemos visto, esto pesa tanto sobre las
puede impedir la capacidad de desarrollar relaciones signi relaciones profesionales como sobre las personales de los te
ficativas con la familia y los amigos. Esta distancia autopro- rapeutas, lo que produce una soledad y separación que sue
tectora permite que los terapeutas toleren la pérdida de los len ser muy profundas. Deben adoptarse varias medidas
clientes, quienes terminan por volverse independientes de para reducir este aislamiento al mínimo, y modificar su
ellos y abandonan el tratamiento. Para reducir al mínimo el influencia negativa sobre la vida y las relaciones del tera
efecto acumulativo de estas despedidas, los psicoterapeutas peuta.
tienden a mantenerse algo distantes, dando cabida a cierto
grado de invulnerabilidad. Es posible que esta misma ten
dencia se exprese fuera del trabajo, en el caso de los terapeu
tas que empiezan a considerar que todas las relaciones son Actividades y relaciones profesionales
transitorias y poco duraderas. En tal caso, suele ser incapaz
de asumir una posición vulnerable para una relación íntima Para reducir el aislamiento producido por la práctica psi
y un afecto sin reservas. En vez de entregarse plenamente a coterapèutica, puede ser necesario diversificar e incorporar
las relaciones, permanece distante y sin comprometerse otras actividades profesionales a la semana de trabgyo. Por
como consecuencia de la continua sensación de la naturaleza ejemplo, las oportunidades de enseñar, supervisar, investi
transitoria de las relaciones interpersonales limitadas por el gar, escribir o consultar constituyen un estímulo intelectual
tiempo. Se trata de un desdichado traslado de las relaciones y emocional que contribuye a las interacciones personales y
profesionales. Si no se resuelve este sentimiento de transito- brinda distintas actividades creativas que reducen los sen
182 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 183
timientos de aislamiento y distanciamiento provocados por establecer contactos informales e irregulares con varios in
las largas horas pasadas en la práctica de la terapia (Farber, dividuos. En ambos casos, la oportunidad de interactuar con
1983a; Freudenberger y Robbins, 1979; Guy y Liaboe, otros psicoterapeutas sobre problemas tanto de índole profe
1986a). Los terapeutas, por la naturaleza de su formación y sional como personal, es un antídoto poderoso contra los sen
experiencia, poseen una amplia gama de aptitudes y conoci timientos de aislamiento asociados con la práctica profesional.
mientos que los califica para desempeñar este tipo de tareas. Por desgracia, pocos parecen capaces o dispuestos a empren
Además, la habilidad de combinar estas actividades con las der semejantes encuentros. Por ejemplo, en un reciente estu
citas terapéuticas les permite aprovechar estas oportunida dio sobre psicólogos que practican la psicoterapia, más del
des, especialmente en el caso de los que se dedican a la prác 60% de 153 entrevistados declararon que no reciben ningún
tica independiente. Como la mayoría de estas funciones no tipo de supervisión clínica, sea formal o informal (Wahl,
requieren el mismo grado de control e inhibición propios del 1986). Estas personas ejercen un relativo aislamiento, sin el
ejercicio de la psicoterapia, contribuyen a reducir el ais apoyo ni la guía que estos contactos podrían proporcionarles.
lamiento y la soledad al permitir un intercambio más libre y Se ha señalado que seguir una enseñanza adicional, den
recíproco entre el terapeuta y los demás. También le per tro de la propia especialidad o fuera de ella, brinda oportuni
miten salir del consultorio profesional y relacionarse con el dades para el diálogo y contactos significativos con otros
entorno social. profesionales, mejorando la aptitud y reduciendo también la
Además, al emprender actividades profesionales afines a separación y el aislamiento (Farber y Heifetz, 1981; McCarley,
la práctica de la psicoterapia, algunos suelen descubrir que 1975). La reanudación periódica de la instrucción proporciona
resulta útil desarrollar otro oficio al margen del campo de la nueva información, estímulo y encuentros interpersonales a
salud mental. Por ejemplo, es posible combinar la práctica la vida del terapeuta, dándole nuevas energías y enrique
de la psicoterapia con un trabajo de dedicación parcial en ciéndolo. En el caso de que las oportunidades sean limitadas,
propiedades, seguros, administración de valores o música. como en las zonas rurales, por ejemplo, Freudenberger y
Este tipo de dedicaciones proporciona equilibrio y alivio, y Robbins (1979) sugieren que los terapeutas organicen grupos
pueden incorporarse al horario semanal entre las citas te locales de debate que permitan organizar seminarios, super
rapéuticas, según cual sea la situación laboral. Una segunda visiones recíprocas e intercambios informales. Si el terapeu
profesión en un campo totalmente diferente reducirá el ais ta actúa en completo aislamiento, sin ningún otro terapeuta
lamiento, brindará variedad y permitirá que el psicoterapeu- o casi ninguno en las cercanías, estos grupos podrían compo
ta se dedique a otros intereses adicionales. nerse de otros profesionales dedicados al servicio asistencial,
A fin de combatir el aislamiento de otros profesionales, como médicos, abogados, maestros, etc. De hecho, Farber
varios investigadores han sugerido que los terapeutas obten (1983a) y Marmor (1953) sugieren que estos contactos inter
gan una supervisión continuada, mantengan consultas regu profesionales son sumamente útiles, aunque no sean miem
lares con colegas respetados que puedan apoyar, alentar y bros de la propia disciplina. Es importante que el terapeuta
dirigir a los terapeutas en relación con su práctica profesio adopte este tipo de medidas para conseguir contactos regula
nal (Farber, 1983a; Freudenberger y Robbins, 1979; Marmor, res con los demás, combatiendo así la sensación de soledad.
1953). En algunos casos, esto puede realizarse mejor me Algunos han considerado útil dirigirse a las organiza
diante un acuerdo estructurado, planificado y en el que se ten ciones de salud mental locales, regionales y nacionales en el
ga en cuenta el tiempo disponible para entrevistarse con un intento de desarrollar una red de contactos con otros te
colega específico. Para otros, resultaría más conveniente rapeutas. Implique esto organizaciones de la propia disci-
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 185
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plina como la American Psychiatric Association o grupos in del terapeuta. Además, su ayuda puede ser necesaria para
terdisciplinares como la American Academy of Psychothera reforzar al terapeuta en su intento de oponer resistencia a
pists, estas organizaciones dan la oportunidad de conseguir los efectos del círculo vicioso del aislamiento.
interacción y apoyo que contrarresten los sentimientos de Se ha aconsejado la psicoterapia personal como otro
alienación y aislamiento. recurso para los que combaten los efectos debilitantes del
Puede ser necesario para el psicoterapeuta en activo aislamiento sobre las relaciones personales (Chessick, 1978;
replantearse si resulta conveniente trabajar solo en una Freudenberger y Robbins, 1979; Marmor, 1953). Sus benefi
práctica independiente. Quizás algunos no experimenten cios en este aspecto son evidentes por sí mismos. Para pro
problemas especiales en relación con el aislamiento inhe porcionar la oportunidad de afrontar miedos subyacentes a
rente a la situación. No parecen perturbados por trabajar a la intimidad y el apego, y la posible influencia negativa deri
solas con pacientes, en un pequeño consultorio, durante el vada del predominio de la intimidad unilateral inherente a
día entero. Para otros, la falta de contactos con los colegas la práctica de la psicoterapia, sería indicado iniciar una te
suele volverse demasiado alienante. En este caso, es benefi rapia personal una o más veces; de esta manera, se podría
cioso afiliarse a grupos de práctica, hospitales, clínicas o cen ayudar en gran medida al terapeuta en su intento de desa
tros de asesoramiento. Esto brinda nuevas oportunidades de rrollar y disfrutar de relaciones personales con la familia y
interacción informal, y contactos periódicos con otros profe los amigos. Por desgracia, como veremos con mayor detalle
sionales. Según Freudenberger y Robbins (1979), esta en los capítulos 6 y 7, muchos psicoterapeutas parecen ser
decisión también permite compartir responsabilidades clíni incapaces de recibir los beneficios de los servicios que están
cas, facilitando la obtención de largas vacaciones o disfrutar prestando a los demás (Guy y Liaboe, 1986a). También es
de excedencias. preciso tener en cuenta que la terapia personal, por sí sola,
no brinda una intimidad recíproca. Al contrario, todavía
interviene la intimidad unilateral con el terapeuta, que
Vida y relaciones personales ahora experimenta el rol de paciente, separado de su te
El terapeuta atento a la influencia potencial del aislamiento rapeuta personal por muchos de los factores que antes men
inherente a la práctica de la psicoterapia sobre sus vidas y cionamos. Si el psicoterapeuta en activo puede mostrarse
sus relaciones personales está más capacitado para reducir vulnerable sólo con su terapeuta, es probable que haya
al mínimo sus efectos negativos. Marmor (1953) observa la todavía una continua sensación de aislamiento y soledad en
importancia en este aspecto de la autoconciencia y la autoe- ■T&
■Ài
sus relaciones personales. La terapia personal simplemente
m. facilita que se intenten constituir relaciones significativas en
valuación del terapeuta y aconseja que la persona esté con
tinuamente “en guardia” a lo largo de todo el ejercicio de la la propia vida. Lo que se aprende y se experimenta en el
psicoterapia. Además, puede resultar beneficioso alertar a tratamiento todavía tiene que generalizarse a las relaciones
.los miembros de la familia y a los amigos sobre los riesgos externas.
potenciales de este aislamiento, a fin de contar con su ayuda Dedicarse a aficiones e intereses fuera del campo de la
en la vigilancia y la corrección del aumento de la distancia psicoterapia también puede reducir los sentimientos de ais
emocional (Guy y Liaboe, 1986a). Otorgar a otros autoriza lamiento y soledad, dando oportunidades de desarrollar rela
ción para afrontar y exponer tendencias a la altivez, el dis- ciones incontaminadas por factores relacionados con el rol de
tanciamiento y el aislamiento podría resultar muy útil al psicoterapeuta (Farber, 1983a). Por ejemplo, hacerse socio
aportar una opinión externa a la continua autoevaluación de un club de salud, un grupo de interés, una organización
186 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
AISLAMIENTO EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 187
social o cívica, o una clase de enseñanza para adultos de la Reducir al mínimo la influencia potencialmente negativa
comunidad local, permite que el terapeuta abandone el rol del aislamiento sobre la vida personal y las relaciones del
de profesional de la salud mental con el fin de relacionarse psicoterapeuta es un intento de fundamental importancia.
con los demás como persona “normal”. Esto puede servir En el capítulo 4 haremos un análisis más detallado de este
para contrarrestar convenientemente el rol controlado y li problema, y ofreceremos algunas sugerencias para afrontar
mitado del psicoterapeuta. éste y otros riesgos de la práctica de la psicoterapia.
Marmor (1953) señala que resulta muy útil hacer amis
tad con gente ajena a la profesión. Esto reduce el aislamien
to de los que se sienten excluidos y separados de la gente RESUMEN
“normal”, como consecuencia de la naturaleza de la práctica Según Bugental (1964), los chamanes o curanderos han sido
profesional. Esto da al terapeuta una perspectiva más equili siempre miembros marginales de la sociedad, reconocidos
brada y completa sobre la conducta y las preocupaciones como un “mal” necesario, pero no obstante aislados y evita
humanas, y también le brinda un sentimiento de conexión dos. La mezcla de miedo y respeto, aborrecimiento e intriga,
con los demás fuera del mundo de la salud mental. Rela y atracción y repulsión que muchos sienten hacia estas per
cionarse con quienes están relativamente poco interesados, o sonas las separa del grupo principal de la sociedad, inca
impresionados, por la práctica de la psicoterapia, puede paces de participar plenamente en las actividades normales
servir como importante elemento de equilibrio en la vida del
terapeuta. Estas relaciones reducen el aislamiento del te de la mayoría, aunque son delegadas para aliviar las necesi
rapeuta, recordándole que la vida fuera del consultorio puede dades de la minoría que padece. Por lo general, el curandero
ser diferente de la que lleva entre esas cuatro paredes. trabaja solo, luchando contra enemigos invisibles, utilizando
Las largas vacaciones y las excedencias no sólo sirven remedios y fuerzas que sólo pueden experimentarse interna
para que el profesional descanse y se ponga al día, sino que mente. Es típico que viva en los límites de la aldea, y el con
también le permiten participar más plenamente de los pla siguiente aislamiento es a la vez físico y emocional. El
ceres de la vida y experimentar su diversidad. Esto sirve chamán tiene pocos amigos. Su papel dura veinticuatro
como importante correctivo de la tendencia que tienen horas al día a lo largo de toda la vida.
algunos terapeutas: la de convertirse en meros observadores De manera semejante, el psicoterapeuta experimenta un
y analistas de la vida, perdiendo finalmente la capacidad de aislamiento que es a la vez físico y psíquico, influyendo tanto
experimentar pasión y entusiasmo (Farber, 1985a). Según sus relaciones profesionales como personales. Idealizado por
Freudenberger y Robbins (1979), algunos terapeutas se preo algunos, e injustamente criticado por otros, desempeña un
cupan tanto por el trabajo y el “mundo interior” de la mente, rol importante, pero poco comprendido en nuestra sociedad.
que terminan experimentando menos que sus pacientes la El trabajo del terapeuta abarca tanto lo real como lo irreal,
diversidad de la vida y sus aspectos estimulantes. Paradóji lo visible como lo invisible. Tiene una cierta extrañeza que le
camente, “viven” cada vez menos, mientras que animan a aísla del mundo común y cotidiano que la mayoría de la
sus pacientes para que participen cada vez más de la vida. gente experimenta. Para el terapeuta, las cosas no son siem
Disponer de tiempo para participar más plenamente en pre tan simples y claras como pueden parecer a los demás.
múltiples actividades recreativas y en las posibilidades de la Cada pensamiento, cada sentimiento y cada conducta tienen
vida reduce la alienación y el vacío, que algunos experimen significaciones y motivaciones subyacentes.
tan como resultado de la práctica de la psicoterapia. Will (1979) describe este fenómeno de la manera si
guiente:
188 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
El terapeuta puede verse a sí mismo como un prisionero mantenido 4. EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA
en un cuarto lleno de fantasmas de su propia vida y de la de los SOBRE LAS RELACIONES PERSONALES
demás. Si trabada durante largas horas, va de vacaciones sólo a con
venciones en busca de compañía y algún aprendizaje, y “tiende"
ahora a la educación continua, puede, sin que reconozca el hecho, que
empiece a llevar una vida indirecta a través de los sueños y las reali
dades de los que acuden a ¿1 en busca de ayuda. Los sueños y la “rea
lidad” a menudo tienden a mezclarse entre ellos.
Este aislamiento y separación de la corriente principal
de la vida puede crear una existencia de tipo “como si” que
atrapa al psicoterapeuta, separándolo de los demás y deján
dolo encerrado en un mundo de “casi” realidad.
Resulta realmente irónico que la práctica de la psicote
rapia produzca mayor capacidad de intimidad en los pa Es casi indiscutible que la relación entre el psicoterapeuta y
cientes y aumente el aislamiento y la soledad de algunos el paciente es a la vez el objeto y el modo de la psicoterapia
terapeutas. Gomo el tratamiento se centra a menudo en ayudar (Henry y otros autores, 1973). Esta relación es a menudo in
al cliente a desarrollar una mayor capacidad de vulnerabili tensa, emocionalmente significativa e importante para am
dad, apertura, riesgo, afecto e intimidad, cabe preguntarse si bos. Aunque hay abundante bibliografía sobre la influencia
el precio tiene que ser el mayor aislamiento y soledad del te de esta interacción sobre el paciente, sabemos muy poco sobre
rapeuta. Aunque cierto grado de aislamiento parece inevita su efecto en el terapeuta (Guy y Liaboe, 1986a). Por ejemplo, in
ble, algunos terapeutas declaran que la práctica de la vestigaciones recientes han demostrado que, con frecuencia, la
psicoterapia exacerba en realidad [Link] de desapego en psicoterapia tiene un peso positivo sobre la vida y el funcio
su vida y sus relaciones personales, pesando de forma nega namiento interpersonal del paciente (Garfield y Bergin,
tiva en todas sus interacciones. Es importante que tome 1978). Aunque no siempre tiene éxito, por lo general ayuda a
medidas activas para reducir o eliminar los riesgos asociados reducir el dolor emocional y a mejorar las capacidades de re
con este aislamiento. lación del cliente. Sin embargo, se sabe muy poco sobre el
El aislamiento es sólo uno de los distintos aspectos rela efecto de dirigir decenas de miles de horas de psicoterapia
cionados con la práctica de la psicoterapia que pesa sobre las sobre la vida y las relaciones personales del terapeuta. Va
relaciones personales del terapeuta con la familia y los ami rios cambios de personalidad del terapeuta se han asociado
gos. El capítulo 4 se centrará en los diversos modos en los con la práctica prolongada de la psicoterapia. Como resulta
que el trabajo del psicoterapeuta influye en su funciona do de estas influencias, parece razonable suponer que dirigir
miento interpersonal y sobre la cualidad de estas relaciones. la psicoterapia tiene un notable efecto sobre las relaciones
del terapeuta con la familia y los amigos.
Se ha demostrado que el trabajo del psicoterapeuta
incluye casi cada faceta de su ser. Según Otto Will (1979), “la
personalidad del terapeuta quedará inevitablemente impli
cada y expuesta en una empresa semejante: no es posible
preservar la propia personalidad, desapegada de los procesos
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 191
190
terapéuticos, ni tampoco debería hacerse” (pág. 563). Como cadas a ayudar a los demás, en sus intentos de iniciar y
su personalidad es la “herramienta” para llevar a cabo el mantener relaciones significativas, también redundarían en
trabajo médico, quien “sea” el psicoterapeuta sufre un cons- su propio beneficio. Al menos, resulta esencial que la prácti
tante desafío, reexamen y transformación. Sería de esperar ca de la psicoterapia no tenga efectos nocivos sobre la vida
que los consiguientes cambios fueran en gran parte positi personal del que la ejerce y su funcionamiento interpersonal.
vos, aumentando la satisfacción proporcionada por la vida y La investigación reciente indica que la práctica psicote
sus relaciones. Por desgracia, como hemos visto en el caso rapèutica puede ejercer tanto un impacto positivo como negati
del aislamiento, también ciertos cambios pueden tener la vo sobre la vida y las relaciones familiares. Por la naturaleza
capacidad potencial de entorpecer el funcionamiento inter del rol y el trabajo del psicoterapeuta, no es posible sino que in
personal dentro y fuera del trabajo. Las limitadas investiga fluya, de múltiples y significativos modos, en sus interaccio
ciones llevadas a cabo en relación con este tema indican que nes interpersonales con el cónyuge, los hijos, la familia en
hay efectos tanto positivos como negativos asociados con la general y los amigos. Aunque el impacto de la práctica psico
práctica de la psicoterapia. Estos justifican la escrupulosa terapèutica sobre estas relaciones varía en el caso de cada
atención de los terapeutas a fin de llevar al máximo los be individuo, a causa de factores como el género y el estado ci
neficios potenciales y reducir al mínimo los posibles riesgos. vil, hay una semejanza sorprendente en sus efectos.
mo resultado de su práctica profesional. Por ejemplo, comen resulta interesante observar que la mayoría de los interroga
taban que al trabajar en el tratamiento de pacientes, se con dos creía que su trabajo aumentaba la satisfacción derivada
centraban más en los aspectos psicológicos, se volvían más de su relación matrimonial.
autoconscientes y más seguros. Además, al parecer los resul Dados los cambios positivos y los beneficios asociados
tados de la práctica psicoterapéutica eran el aumento de la con la práctica profesional, y su impacto probablemente posi
autoafírmación, la confianza en sí mismo, la introspección, tivo sobre el matrimonio del terapeuta, parece razonable
la reflexión, la sensibilidad y la automanifestación. Por últi suponer que tienen mayor éxito en sus relaciones matrimo
mo, estos psicoterapeutas señalaban que la práctica profe niales que los demás. Por desgracia, esto no parece ser así.
sional les ayudaba a mostrarse más abiertos, confiados y Varios estudios han comprobado que los psicoterapeutas han
pacientes. Burton (1975) observa pautas similares de desa experimentado discusiones y fracasos matrimoniales en una
rrollo emocional e intelectual, que eran el resultado de las in medida igual o mayor que la de la población en general
teracciones con los pacientes durante varios años de práctica (Ford, 1968; Looney y otros autores, 1980; Schofield, 1964).
profesional. En un artículo más reciente, Farber (1985a) indi Por ejemplo, en una reciente encuesta, Norcross y Prochaska
ca que el tipo de desarrollo personal asociado con la práctica (1986a, 1986b) comprobaron que casi una tercera parte de
de la psicoterapia enriquece en gran medida las relaciones in las respuestas indicaba que los problemas matrimoniales y
terpersonales, “añadiendo profundidad, sutileza, matiz e iro el divorcio constituían una fuente fundamental de conflic-
nía a la comprensión y apreciación de los demás” (pág. 174). tividad. En otro estudio, Wahl (1986) comprobó que casi el
Este tipo de cambios influye positivamente sobre las 40% de los terapeutas encuestados se habían divorciado al
relaciones interpersonales más significativas de los psicote menos una vez.
rapeutas. En particular, mejora la capacidad del terapeuta Aunque decepcionante, el hecho de que los psicoterapeu
para relacionarse con su cónyuge. En un interesante artículo tas padezcan desavenencias conyugales y se divorcien en un
escrito por una pareja dedicada a la salud mental (Cray y índice similar al de la población en general no es del todo
Cray, 1977) se indica que esto es efectivamente así. Obser sorprendente. Los terapeutas son personas con los mismos
van que la práctica consigue que el terapeuta se vuelva más problemas cotidianos. Sin embargo, no deja de resultar iróni
tolerante, comprensivo y paciente en relación con su cónyu co que la capacidad de ayudar a los demás en sus problemas
ge. En consecuencia, es más capaz de experimentar una matrimoniales no los convierta en menos vulnerables a difi
plena intimidad significativa. La mayor autoestima y auto- cultades semejantes en su propio matrimonio. Además, en
conciencia contribuyen a enriquecer la propia capacidad para vista de los beneficios ya citados de la práctica profesional,
iniciar una relación amorosa con espontaneidad, vulnera parece razonable esperar que éstos ayudaran a compensar o
bilidad y apertura. En otras palabras, el aumento del desa superar las fuentes típicas de la discordia matrimonial. Sin
rrollo personal asociado con la práctica de la psicoterapia embargo, esto no parece cumplirse.
convierte al terapeuta en una mejor persona y, por lo tanto, Pero lo que resulta todavía más perturbador es que los
en un cónyuge mejor. psicoterapeutas experimentan la discordia y el fracaso ma
Una encuesta reciente de psicoterapeutas en activo com trimonial en parte como un resultado de la práctica psicote
probó que más del 75% creía que la práctica psicoterapéutica rapéutica sobre su funcionamiento interpersonal. En otras
tenía una influencia positiva sobre sus matrimonios (Guy, palabras, algunos han sostenido que, lejos de mejorar la
Stark y Poelstra, 1987). Aunque esta percepción pueda verse capacidad del terapeuta para iniciar y mantener una rela
distorsionada por una respuesta tendenciosa subjetiva, ción matrimonial significativa, distintos factores asociados
194 LA. VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 195
con la práctica psicoterapèutica en realidad entorpecen y maneras diversas. Por ejemplo, quizás a los terapeutas les
sabotean un qjuste matrimonial saludable. En vista de la resulte difícil escuchar las preocupaciones, los problemas y
gravedad de esta aseveración, se justifica una consideración las necesidades personales del cónyuge. Puede haber una
escrupulosa de la influencia potencialmente negativa de la profunda sensación de vacío emocional, que impide propor
práctica profesional en lo relativo al ajuste matrimonial. cionar apoyo y comprensión (Hellman y otros autores, 1986).
Según Bermak, este sentimiento de vacío reduce su deseo de
mostrarse interesado y preocupado por los problemas que
Consecuencias negativas para la relación matrimonial puedan abrumar al cónyuge. Esto a menudo provoca la dis
minución de la capacidad de sentir empatia. Cray y Cray
Como hemos visto en el capítulo 3, hay distintos factores (1977) lo describen con estas palabras:
asociados con la práctica psicoterapèutica que tienen un
impacto negativo sobre la vida y las relaciones del terapeuta. Cuando el psiquiatra (el psicoterapeuta) vuelve a casa con su familia,
Algunos se asocian con el aislamiento inherente a la práctica el experto oyente ya no está de humor para escuchar. En cambio, le
profesional. Otros son el resultado de la interacción entre la gustaría charlar. Ha estado reprimiendo la conversación durante todo
naturaleza del trabajo y la personalidad natural del terapeu el día. Además, los problemas de su familia parecen sumamente tri
viales comparados con los problemas en los que ha estado concentra
ta. Si bien su efecto es desafortunado cuando afectan a las do. Tiene la sensibilidad embotada (pág. 33).
relaciones sociales, es particularmente trágico cuando
influyen negativamente sobre el matrimonio del psicote El vacío emocional y la disminución del deseo derivada
rapeuta. del acto de escuchar con empatia reducen la capacidad del
Los psicoterapeutas señalan que su trabajo es extrema psicoterapeuta para comunicarse con su cónyuge de forma
damente agotador y emocionalmente extenuante (Burton, legítima y auténtica. Por el contrario, es causa de que el tera
1975; Tryon, 1983a). Tras pasar un largo día con clientes peuta esté emocionalmente inasequible para su cónyuge. La
emocionalmente perturbados y afligidos, muchos terapeutas distancia emocional de este modo creada no contribuye dema
se sienten exhaustos y “consumidos” cuando abandonan el siado a promover un entendimiento emocional sano.
consultorio para dirigirse a su casa (Farber, 1983b; Kottler, Un factor relacionado asociado con la práctica de la psi
1986). Es posible que algunos deseen acercarse a su cónyuge coterapia que puede influir negativamente sobre el ajuste
en busca de apoyo, estímulo, atención y comprensión. En vez matrimonial es su creciente tendencia a la reserva y el ais
de iniciar una interacción de apoyo recíproco estos indivi lamiento. Como hemos visto en el capítulo 3, el aislamiento
duos experimentan la necesidad de ser unilateralmente sa inherente al rol del psicoterapeuta entorpece el funciona
tisfechos por su cónyuge (Bermak, 1977). Otros pueden miento interpersonal, tanto en las relaciones profesionales
desear estar tranquilos para ver la televisión, leer un libro o como en las personales. Esto es particularmente cierto en
mirar a la pared. Hay la fuerte tendencia a encerrarse en un cuanto al entendimiento matrimonial.
capullo de aislamiento, con el objeto de volver a llenar las En un estudio sumamente interesante, llevado a cabo
fuentes personales (Henry y otros autores, 1973). Sea cual sobre estudiantes universitarios, Layne (1978) señala que
fuere la pauta, pocas personas llegan a casa dispuestas a sa aun un entrenamiento relativamente breve en psicología clí
tisfacer las necesidades emocionales del cónyuge (Farber, nica provocaba que los estudiantes se preocuparan más por
1983a). sus propios pensamientos, sentimientos y problemas, y tam
Esta pauta puede influir en la relación matrimonial de bién se hicieran significativamente más introvertidos y
196 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 197
apartados. Farber (1983a, 1985a) señala que esta tendencia incluyendo al propio cónyuge (Greben, 1975). Ya no se piensa
se acelera durante un período prolongado de formación y que las cosas sean lo que parecen. Hay, por el contrario, la
experiencia como psicoterapeuta. Las pautas de retener la constante, casi obsesiva necesidad de buscar significados y
información personal, dejar de lado las propias necesidades y motivos ocultos, causas subyacentes y procesos inconscientes.
preocupaciones, el control emocional y la intimidad unilate Esta pauta puede pesar negativamente sobre la relación
ral, asociadas con la práctica profesional, pueden provocar matrimonial de distintas formas. Por ejemplo, si el cónyuge
que el terapeuta se muestre distanciado de los demás, del terapeuta es incapaz de adoptar esta perspectiva inter
incluyendo a su propio cónyuge. Henry (1966) observa que pretativa, éste puede empezar a experimentar una cada vez
esta tendencia parece reducir la inversión y el interés del mayor alienación, de forma que la motivación para “explicar”
terapeuta en las relaciones familiares y matrimoniales, dis las cosas disminuye (Faber, 1985a). Además, la tendencia a
minuyendo su capacidad de resistir el impulso a la reserva y interpretar constantemente la conducta del cónyuge reduce
el aislamiento. Aun cuando quiera oponer resistencia a estas la reciprocidad, aumenta la actitud defensiva y vuelve la
pautas, Wheelis (1958) señala que es extremadamente difícil interacción íntima carente de emoción y altamente intelec-
para los que han adquirido la capacidad de mantenerse in tualizada. Por ejemplo, la “objetividad” inherente a la acti
vulnerables y anónimos arriesgarse a manifestarse por sí tud interpretativa se convierte en un arma para expresar
mismos. hostilidad. De este modo, como Cray y Cray (1977) obser
Según Cray y Cray (1977), esto puede tener un significa van, cuando “un miembro de la familia expresa rabia, y el
tivo efecto negativo sobre la intimidad matrimonial, creando psicoterapeuta contesta: ‘Ahora que ya lo has dicho, ¿te
un cisma entre marido y mujer, un terreno abonado para el sientes mejor?' ” (pág. 140), la tendencia a permanecer en
crecimiento del desacuerdo y el descontento. En semejante un estado interpretativo impide un acercamiento significa
situación, puede ser cada vez más difícil para el terapeuta tivo e íntimo.
dejar de lado la tendencia al anonimato, con el fin de rela Muchos psicoterapeutas confiesan su incapacidad para
cionarse con el cónyuge de modo abierto y espontáneo. Por el dejar de lado este rol terapéutico interpretativo cuando in
contrario, el impulso a la reserva y el aislamiento puede pa teractúan con el cónyuge, la familia y los amigos (Deutsch,
ralizar la relación, entorpeciendo el desarrollo de una intimi 1984; Farber, 1983b; Hellman y otros autores, 1986). Según
dad más profunda y erosionando la ya presente. Farber (1985a), la creciente capacidad de observar y com
Farber (1985a) ha indicado que la tendencia a tener una prender la conducta humana con exactitud es una experien
mentalidad cada vez más inclinada hacia lo psicológico, cia intoxicante, que no puede fácilmente dejarse de lado. Por
como resultado de la práctica terapéutica, también tiene la desgracia, si no se abandona al relacionarse con el cónyuge,
capacidad potencial de ir en detrimento del buen entendi limita la cercanía y la reciprocidad emocional. Además,
miento matrimonial. A causa del peso de la formación y la reduce la espontaneidad y la verdadera automanifestación
práctica profesional, a veces el psicoterapeuta pierde la ca (Farber, 1983b). Los terapeutas que son incapaces de aban
pacidad de “desconectar” la orientación interpretativa y donar su rol a veces parecen perder, el sentido de sí mismos.
analítica (Farber, 1983b). Puede haber una tendencia cre Quedan tan separados de sus sentimientos y opiniones per
ciente a considerar todas las conductas, los pensamientos y sonales, que pierden la capacidad de recobrar el contacto con
los sentimientos con minuciosidad y sospecha. Esto no sólo su propia experiencia exclusiva (Freudenberger y Robbins,
es válido para las interacciones terapéuticas, sino que 1979). Se convierten más en observadores que en participan
además se convierte en la norma para todos los encuentros, tes, aun de sus propios matrimonios. En vez de compartir los
198 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 199
sentimientos y las necesidades personales, sólo “reflejan” los dades recién descubiertas y exponiendo conocidos puntos
del cónyuge, permaneciendo distantes, interpretativos y débiles con el objeto de aumentar su influencia y control.
descomprometidos. La relación matrimonial adopta la cuali A veces, el cónyuge puede aprender a defenderse con
dad de “como si” de los encuentros terapéuticos (Guy y éxito, y distanciarse de su pareja invasora. Por desgracia,
Liaboe, 1986a). Según Storr (1979), estos individuos se con esta pauta puede entorpecer una reciprocidad íntima, lle
vierten en no-personas, incapaces de una automanifestación vando al distanciamiento y a la falta de armonía conyugal.
significativa, pierden el contacto con sus procesos internos y Las preocupaciones de Marmor (1953) sobre los peligros
se alejan de sí mismos y de las personas significativas de su de la creciente sensación de omnipotencia y superioridad, a
entorno. veces asociadas con la práctica psicoterapéutica, son espe
Cray y Cray (1977) observan que esta falta de espon cialmente pertinentes en el caso de las relaciones matrimo
taneidad y aútoconciencia puede tener efectos paralizantes niales del terapeuta. La constante idealización y admiración
sobre las decisiones y las metas matrimoniales, causando por parte de los pacientes a veces crea un sentimiento de
que el terapeuta sea incapaz de conocer o revelar lo que real omnisciencia y superioridad en el terapeuta (Goldberg,
mente quiere. Esto resulta frustrante para ambas partes, y 1986). Estas personas empiezan a creer de forma equivocada
deja al terapeuta sintiéndose todavía más alienado y separa que sus imaginaciones, opiniones y puntos de vista son infa
do de su cónyuge. Aunque conocer y manifestar las opiniones libles e inspirados (Greben, 1975). Todas las demás perso
y los sentimientos personales no sea siempre necesario en nas, incluyendo al propio cónyuge, se relegan al plano de
las interacciones terapéuticas, es esencial para el desarrollo “pacientes” menos informados, que carecen de la experiencia
y el mantenimiento de la intimidad matrimonial. y comprensión del terapeuta (Will, 1979). Esto puede pro
Otro subproducto inadecuado de mantenerse en una ducir un sentimiento de superioridad y arrogancia, inade
actitud interpretativa y analítica con el cónyuge, u otra per cuado y perturbador en toda relación matrimonial. No sólo
sona significativa, es la tendencia a mostrarse entrometido y es ofensivo para el cónyuge, sino que evidentemente reduce
vigilante. La capacidad de descubrir motivos ocultos y ex la reciprocidad y la igualdad necesarias para obtener una
poner significados suele tener a veces una cualidad de intimidad saludable.
intrusión. En esas ocasiones, puede parecer que el terapeuta Uno de los peores efectos secundarios de este sentimien
viola psicológicamente al cónyuge indagando y desvelando to de superioridad es la tendencia al autoritarismo y el dog
aspectos extremadamente sensibles sin su autorización. No matismo del terapeuta en la relación matrimonial. Según
sólo deja al cónyuge con poco sitio donde “esconderse”, sino Marmor (1953), el terapeuta está acostumbrado a ser “obe
que también da una decidida ventaja al terapeuta, que decido” por sus pacientes. Es típico que ejerza bastante
puede permanecer invulnerable y bien defendido ante una t . autoridad e influencia sobre la vida de sus pacientes. Su con
invasión similar por parte de su cónyuge. También puede sejo se valora y se otorga seria consideración e influencia a
aparecer la tendencia a utilizar esta capacidad para contro sus opiniones. Esto puede crear un sentimiento de superiori
lar o dominar al cónyuge. Los sentimientos son simplemente dad, y la expectativa de que los demás concedan a sus pers
dejados de lado después de explicados, las conductas se pectivas un respeto similar. Es posible que resulte frustrante
interpretan en vez de responder a ellas y las preocupaciones y molesto descubrir que las opiniones y las expectativas per
se analizan y se minusvaloran sin considerarlas seriamente. sonales no son recibidas por el cónyuge con el mismo grado
En el peor de los casos, el terapeuta puede incluso intentar de respeto y reverencia (Cray y Cray, 1977). De hecho, ¡a ve
manipular activamente al cónyuge, aprovechando debili ces ni siquiera se le piden! Pueden aparecer sentimientos de
200 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 201
ofensa, incomprensión e irritación cuando el terapeuta se puede explicar, al menos parcialmente, por qué muchos psi
enfrenta a la realidad de que el ser que más valora en la coterapeutas se muestran reticentes a iniciar una terapia
vida no lo considera particularmente superior o “especial”. matrimonial cuando aparecen dificultades (Wahl, 1986). Por
Otro rasgo de este sentimiento de superioridad es la ejemplo, en una encuesta reciente, menos del 15% de los te
expectativa de que el propio matrimonio debe ser perfecto e rapeutas en activo consultados habían recibido terapia ma
ideal. Esto puede ocurrir por varios motivos. En primer trimonial en algún momento de su vida (Guy, Stark y Poelstra,
lugar, las relaciones de terapia, particularmente cuando hay 1978).
bastante admiración e idealización, a menudo no son conflic La naturaleza absorbente de los trabajos psicoterapéuti-
tivas y resultan placenteras. La cualidad de “como si” a cos puede empezar a ocupar el lugar de la vida privada del
menudo excluye las discusiones típicas, las disputas terapeuta en términos de inversión y energía. A veces apare
mezquinas y las frustraciones de la vida cotidiana. Al com ce la tendencia a vivir indirectamente a través de las vidas
parar la relación matrimonial, con sus conflictos y molestias, de sus clientes (Bugental, 1964; Burton, 1975; Goldberg,
con semejantes relaciones idealizadas, puede parecer defi 1986). Guggenbuhl-Craig (1979) hace una vivida descripción
ciente (Burton, 1975). Además, los psicoterapeutas suelen de este proceso:
pensar mejor de sí mismos, cuando consideran su conducta y
actitudes en las interacciones terapéuticas, que al hacerlo en El analista puede estar absorbido por completo por su trábelo con los
sus relaciones matrimoniales. Es difícil aceptar las propias pacientes, lo cual, a primera vista, parece algo muy beneficioso. Su
propia vida privada ocupa un papel de espectador ante los problemas
desventajas, el egoísmo, la petulancia, la impaciencia y la y las dificultades de sus pacientes. Pero puede llegarse al punto en
insensibilidad, cualidades mucho más evidentes en casa que que los pacientes vivan en realidad para el terapeuta, por así decirlo,
en el consultorio (Raskin, 1978). También puede ser pertur que espera que llenen el hueco dejado por la pérdida del contacto del
bador descubrir que los problemas y las deficiencias del. ma analista con la vida cálida y dinámica. El analista ya no tiene sus
trimonio, o el propio cónyuge, no parecen responder a las propios amigos; los amigos y los enemigos de su paciente son los
suyos propios. La vida sexual del analista puede estar atrofiada; los
“intervenciones” e interpretaciones con el mismo grado de problemas sexuales de sus pacientes pueden procurar un sustituto
fortuna que el que se da en las relaciones de terapia. Los (pág. 56).
cónyuges pueden no querer “ayuda” de su pareja terapeuta,
y aun cuando la quieran, pueden no evidenciar el mismo No sólo es esto peligroso para el tratamiento, sino que
grado de progreso y mejoría que algunos pacientes. Por últi además semejante vida indirecta puede tener una influencia
mo, cuando hay presiones internas o externas para mos sumamente negativa sobre el matrimonio. Puede haber la
trarse en la comunidad como el matrimonio ideal, las tendencia a desviar la energía emocional y apartarse del pro
limitaciones y los problemas se convierten en causas de pio cónyuge, en el intento de obtener la gratificación nece
bochorno y vergüenza (Bermak, 1977). Los sentimientos de saria de las relaciones terapéuticas, “más seguras” y más
superioridad pueden aumentar de modo nada realista la estrictamente definidas. Puede parecer más fácil vivir a
expectativa de que el propio matrimonio sea perfecto y libre través de las experiencias de los pacientes, y no correr el
de conflictos, haciendo difícil aceptar la naturaleza humana, riesgo que implica un genuino encuentro con un cónyuge.
y por tanto imperfecta, de la mayoría de las relaciones Evidentemente, esto no estimula un entendimiento matri
conyugales (Cray y Cray, 1977). Tales tendencias pueden monial saludable.
ejercer una tensión considerable sobre el matrimonio, crean Además, hay otras distintas consideraciones de orden
do abrumadores problemas y desilusiones. Esto también
202 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 203
práctico que también pueden afectar el propio matrimonio. se refleja en los chistes sobre la necesidad de concertar una
La primera de ellas es que el trabajo del terapeuta debe ser cita para ganarse la atención del cónyuge terapeuta. Por
en amplia medida confidencial (Freudenberger y Robbins, mucho que éste intente establecer límites personales para
1979). Como hemos visto en el capítulo 3, las estrictas obli proteger la integridad de su matrimonio, hay momentos en
gaciones de la ética profesional y las restricciones legales en que las necesidades de los clientes invaden la relación
relación con la confidencialidad del paciente limitan la conyugal. Además, los horarios de trabajo irregulares a los
capacidad del terapeuta de compartir los detalles de la prác que el terapeuta se atiene rígidamente, mientras los pacien
tica profesional con su cónyuge. Es típico que no puedan tes se sienten con mayor libertad de alterarlos, a menudo
explicar nada específico sobre la fama de ciertos pacientes, deja al cónyuge solo frente a las preocupaciones rutinarias y
algún resultado impresionante de un tratamiento, las preo las emergencias familiares.
cupaciones sobre la conveniencia del enfoque dado a un Un factor relacionado con esto es la presión horaria y las
paciente, la incertidumbre sobre la peligrosidad, etc. Como exigencias de una práctica absorbente. Los terapeutas indi
un empleado del gobierno que tiene acceso a secretos de can que ésta es una fuente fundamental de tensión y dificul
estado, el psicoterapeuta a menudo se ve obligado a abste tad Ciaron, 1983a). Además de los incentivos financieros
nerse de compartir los detalles que vuelven la práctica profe implicados, a menudo es difícil rechazar clientes enviados
sional a la vez estimulante y preocupante (Storr, 1979). Esta por amigos, ex pacientes o pacientes actuales y valiosas
norma impide que el cónyuge comparta los aspectos más sig fuentes de referencia, por lo que quizás el terapeuta progra
nificativos del trabajo, especialmente cuando la necesidad de ma más citas de las deseables. Según Freudenberger y Rob
hablar de generalidades disminuye la probabilidad de que el bins (1979), las prácticas laborales tienden a aumentar de
terapeuta reciba el apoyo, la empatia y el consuelo que nece tamaño por encima de las posibilidades reales, adquiriendo
sita. un ritmo frenético que empieza a quedar fuera de control.
Los que trabajan en las profesiones “de asistencia” cono Evidentemente, esto puede ir también en detrimento de la
cen bien los problemas derivados del intento de dar priori relación matrimonial. A pesar de la persistente creencia en
dad al tiempo y la energía, con el objeto de dividir recursos el mito de que la calidad del tiempo és más importante que
limitados entre el trabajo y la familia. Esto no es menos váli su cantidad, la mayoría llega a descubrir que no hay calidad
do para el psicoterapeuta. Según Cray y Cray (1977), hay sin cantidad. En suma, la intimidad matrimonial no puede
muchas ocasiones en que las necesidades del paciente -en mantenerse cuando el terapeuta está demasiado ocupado
especial los que están en crisis- tienen prioridad sobre las como para pasar el tiempo suficiente con su pareja. Frente a
necesidades y las preocupaciones de la familia. Esto puede la falta de restricciones y estructuras extérnas, algunos tera
resultar extremadamente duro para la relación matrimonial. peutas terminan por programar citas a cualquier hora, desde
La necesidad de hacer llamadas telefónicas después de las las seis de la mañana a las ¿mee de la noche. Es sencilla
horas de trabajo, los contactos nocturnos con pacientes afli mente imposible que un matrimonio sobreviva con seme
gidos, el cambio continuo de los horarios de las citas y la jante estilo de vida, al menos de una forma significativa.
obligatoriedad frecuente de trabajar por la noche suelen ser Aunque pueda haber diferencias, según el lugar de tra
fuente de tensiones y conflictos conyugales. A causa de las bajo, muchos terapeutas tienden a obtener sus ingresos
obligaciones legales, éticas y morales de la práctica profe basándose más en una “comisión” que en un salario. En
sional, las necesidades del marido o la mujer resultan a otras palabras, se les paga con los honorarios de los clientes,
veces secundarias en relación con las de los pacientes. Esto ganando dinero sólo cuando aplican una psicoterapia en la
204 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 205
que sus pacientes pagan fielmente por sus servicios. Aun en difícil e incierta en estos casos. Esto resulta preocupante no
el caso en que perciban un sueldo, muchos se dedican par sólo para el terapeuta, sino también para su pareja. Es muy
cialmente a la práctica privada. De ello suelen derivarse dis inquietante vivir de un presupuesto, que debe ajustarse
tintos problemas. Aunque haya una carga significativa constantemente a unos ingresos sometidos a fluctuaciones
potencial de ganancia cuando los ingresos del terapeuta se incontrolables. El terapeuta suele descubrir que su pareja se
relacionan directamente con el esfuerzo que pone en la prác preocupa por la inestabilidad financiera de la práctica profe
tica, existe una presión evidente para limitar la cantidad de sional durante el tiempo de bajos ingresos o escasez de
tiempo dedicado al descanso y la relajación. Hellman y otros clientes. En el peor de los casos, la preocupación puede origi
autores (1986) afirman que los terapeutas tienden a tomar nar presiones no demasiado sutiles para que se gane más
un tiempo de vacaciones insuficiente. Hay un evidente dinero, se obtengan más pacientes o se demore el final de la
incentivo económico como para restar tiempo al trabajo. No terapia de los clientes de los que se puede depender. Las ten
sólo disminuyen los ingresos cuando el terapeuta se toma siones y el estrés matrimoniales que pueden ser provocados
vacaciones o se reserva un día, también puede haber temor por esta clase de inseguridad económica tiene un efecto mar
al disgusto del paciente, la decepción de quien lo ha reco cadamente negativo sobre el matrimonio. Los resentimien
mendado y aun la pérdida de la aptitud profesional. Cuanto tos, los desacuerdos y la ansiedad son el frecuente resultado
más prolongado sea el tiempo de ausencia, mayores pueden cuando los ingresos están sujetos al grado de vaivén típico de
ser estos temores. Además de tener una clara influencia algunas prácticas psicoterapéuticas.
dañina sobre el bienestar del terapeuta, puede tener un efec La necesidad continua de cultivar la obtención de clien
to negativo sobre la relación matrimonial. Las parejas nece tes también puede convertirse en una carga para el matri
sitan tiempo para jugar juntos, relajarse y gozar de la mutua monio. Esto es el resultado de varios factores. Por ejemplo,
compañía. Sin tiempo de distracción, la relación matrimonial los que se dedican a la práctica privada reciben muchos de
adquiere el aire de una empresa comercial, centrada sólo en sus pacientes de amigos y conocidos. Esto puede provocar
las preocupaciones prácticas, y no en un equilibrio que que algunos terapeutas se cohíban, y vacilen en exhibir sus
engloba el placer y la satisfacción recíproca. Además, esta problemas y necesidades de manera auténtica. En particu
resistencia a tener tiempo libre vuelve al terapeuta incapaz lar, puede haber el deseo de presentar el propio matrimonio
de atender a las necesidades de la pareja, como cuando se como modelo ideal de armonía y beatitud. En otras palabras,
está enfermo o deprimido. es difícil no estar de acuerdo o discutir en público, aun cuan
Una preocupación relacionada con esto es la incertidum do fuera adecuado, si hay el temor de poner en peligro la ob
bre económica asociada con una carrera en psicoterapia. Los tención de futuros clientes. El número de aquellos con los
ingresos mensuales suelen variar significativamente, según que la pareja “se siente a sus anchas” disminuye.
el número de sesiones realizadas, los honorarios cobrados, la Hay otras formas en las que la necesidad de favorecer la
velocidad de los reembolsos de la compañía de seguros y los recomendación de clientes y la buena voluntad del entorno
distintos gastos. Son frecuentes las fluctuaciones pronun pueden ejercer influencia sobre la relación matrimonial. Por
ciadas, una experiencia inquietante para todos, salvo para ejemplo, puede influir en la elección de los clubes sociales,
los más avezados veteranos. Se cree que ésta es una fuente las iglesias o las organizaciones comunitarias a las que
fundamental de tensión para la mayoría de los profesionales pertenecen. También puede provocar la necesidad de asistir
(Tyr°n> 1983a). La planificación económica personal y los a mayor número de reuniones sociales de las que la pareja
objetivos que uno se propone se convierten en una empresa consideraría cómodo. El tipo y el número de amigos puede
206 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 207
verse influido por la necesidad de conseguir fuentes de refe relaciones matrimoniales, tanto del terapeuta de sexo mas
rencia de las que pueda dependerse. Aunque algunos culino como del de sexo femenino. Sin embargo, resulta
cónyuges pueden considerar esas preocupaciones razonables, interesante observar que un estudio de la satisfacción matri
e incluso una buena oportunidad de mantener contactos monial entre terapeutas en activo comprobó que las mujeres
sociales propicios, otros quizá se resientan por la necesidad se manifestaban significativamente más insatisfechas con
de "comerciar” consigo mismo y su pareja terapeuta. Tam sus matrimonios que los varones (Wahl, 1986). Varios
bién pueden cansarse de la tensión y la ansiedad causadas autores han atribuido esto a la notoria necesidad de servir
por una aproximación tan calculada, de “madre” a sus pacientes, sus hijos y su cónyuge, tarea que
No son sólo los que se dedican a la práctica privada los encontraban pesada y abrumadora. Algunas terapeutas
que observan que su vida social, como pareja, está influida señalaron que sus cónyuges no las apoyaban, o no aprecia
por su labor psicoterapèutica. Los terapeutas tienden a ban las exigencias de su trabajo, lo que las dejaba insatis
hacer amistad sobre todo con otros terapeutas. Así, pues, las fechas con su matrimonio. Aunque esto puede resultar
reuniones sociales se convierten en momentos de intercam válido para todas las mujeres con estudios universitarios, es
bio profesional y “conversaciones entre colegas”. Aunque interesante observar que éste puede ser un riesgo específico
quizás estimulantes, y de interés para el profesional, las fre para las relaciones conyugales de las mujeres terapeutas.
cuentes reuniones de este tipo pueden volverse fácilmente
agotadoras y aburridas para su pareja, que se siente en gran
medida excluida por la naturaleza de la conversación. Es La pareja del psicoterapeuta
posible que la vida social de una pareja se caracterice por
reuniones con otros terapeutas y sus cónyuges, seminarios Dadas las consecuencias potencialmente positivas y negati
profesionales de fin de semana a los que asiste el terapeuta, vas de la práctica psicoterapèutica para el entendimiento
mientras su pareja encuentra otro modo de entretenimiento, matrimonial, parece razonable preguntarse qué es ser la pa
y reuniones para provocar la recomendación de clientes. Es reja de un terapeuta. Como podemos suponer por la descrip
bastante habitual que los cónyuges de los psicoterapeutas ción precedente, hay varias decididas ventajas y desventajas
empiecen a sentir que sus propias carreras e intereses per asociadas con el hecho de casarse con un terapeuta. La reac
sonales tienen escasa influencia sobre la vida social de la ción del cónyuge ante éstas varía según el tipo y el grado de
pareja. Esto, si no se resuelve, puede fácilmente provocar su influencia sobre la relación matrimonial.
resentimiento, amargura e insatisfacción.
Se habrá notado que no hemos distinguido entre el psi
coterapeuta masculino y el femenino en relación con el peso Beneficios
de la práctica psicoterapèutica sobre la relación matrimo
nial. No ha sido casualidad pues, como Freudenberger y Rob La pareja de un psicoterapeuta goza de varias ventajas que
bins (1979) observan, los problemas matrimoniales asociados otras personas no pueden permitirse. Por ejemplo, aunque
con la práctica profesional comparten muchas más semejan no dirijan una terapia, la mayoría de los cónyuges aprende
zas que diferencias en ambos sexos. El cambio de roles, y de mucho sobre psicopatología, el tratamiento y la diagnosis, a
los valores asociados con ellos, junto con el espectacular través de las conversaciones mantenidas con su pareja.
aumento del número de terapeutas de sexo femenino, han Algunos encuentran esto estimulante y fascinante, pues se
tenido consecuencias sorprendentemente similares para las abre un nuevo mundo de procesos inconscientes, significa-
208 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 209
cionea ocultas y motivaciones subyacentes. Algunas parejas gramar citas cuando se desee es una decidida ventaja para
se sienten tan intrigadas que leen muchos de los libros y las la pareja matrimonial. Por ejemplo, quizás el terapeuta deci
revistas de su cónyuge, e incluso deciden asistir con él a da tomarse libres los viernes, permitiendo de este modo
algún seminario profesional. Mientras que algunos se con disponer de un largo fin de semana y unas pequeñas vaca
tentan en seguir con interés la carrera del otro, hay quienes ciones. Algunos terapeutas dedicados a la práctica privada
deciden abrazar la profesión de la salud mental como resul se niegan a trabajar más de cuatro días a la semana, aumen
tado de esta introducción. tando así la cantidad de tiempo que pueden pasar con su
Según el grado de confidencialidad del terapeuta sobre cónyuge, si éste puede disponer de los mismos días. Es tam
sus pacientes, muchas parejas pueden disfrutar de modo bién posible que el terapeuta organice el horario de sus citas
indirecto el trabajo terapéutico de sus cónyuges. Aunque por adaptándolo al horario de su pareja, aumentando al máximo
lo general carecen de los detalles específicos, y de material el tiempo disponible para dedicarlo a la familia y los proyec
de identificación, muchos cónyuges se familiarizan con los tos de la casa. Como hemos visto en el capítulo 1, pocas voca
clientes y sus vidas por las conversaciones informales man ciones brindan la flexibilidad potencial de que disponen los
tenidas en casa. Pueden incluso sentir placer del protagonis psicoterapeutas, particularmente en el caso del que se dedi
mo indirecto de su pareja con los sucesos, el desarrollo y el ca a la práctica privada. Esto puede resultar significativa
progreso obtenido por los pacientes en la terapia. Aunque mente benéfico para la armonía matrimonial, pues existe la
esta experiencia tiene límites evidentes, los que tienen la posibilidad de que la pareja esté más tiempo junta, con cali
oportunidad de penetrar en el mundo del cónyuge terapeuta dad y en cantidad suficientes.
a través de largas conversaciones nocturnas lo encuentran a Lo que quizás es aún más importante, el desarrollo emo
veces fascinante. La variedad infinita, el estímulo intelec cional y personal que muchos psicoterapeutas experimentan,
tual y el enriquecimiento personal gozados por el terapeuta, como resultado de la formación profesional y las experien
pueden ser una experiencia compartida para los que se cias terapéuticas, sirve a menudo como catalizador para el
esfuerzan por lograrlo, respetando al mismo tiempo la confi mismo desarrollo en la vida del cónyuge. Esto puede ocurrir
dencialidad del paciente. de manera directa, como cuando el cónyuge adopta la
Las compensaciones económicas derivadas del ejercicio decisión de iniciar una psicoterapia personal, con el objeto de
de la psicoterapia son obviamente una ventaja compartida, tener una mejor comprensión de la profesión del terapeuta,
trabaje o no el cónyuge. El prestigio y el reconocimiento resolver problemas personales, y matenerse a la altura del
social concedido a los psicoterapeutas también pueden ser desarrollo personal de su cónyuge y “no” quedarse atrás.
disfrutados por sus parejas. Aunque estas consideraciones También puede ocurrir indirectamente, como resultado de
no deben sobrevalorarse, resulta claro que algunas parejas las conversaciones mantenidas con la pareja terapeuta, las
se sienten muy orgullosas de la ocupación de sus cónyuges, y lecturas personales y las influencias de un nuevo círculo de
experimentan satisfacción personal a causa de ella. amigos. Realmente, los cambios y el desarrollo de la pareja
Aunque la práctica psicoterapèutica puede tener como terapeuta sirven como poderosa motivación para el desarro
consecuencia una vida demasiado ocupada, presurosa y llo personal y la madurez emocional. Aunque es evidente que
frenética, algunos terapeutas ponen límites rígidos a sus muchos cónyuges sienten una necesidad escasa de semejante
horarios, decidiendo de antemano cuáles son los días en que desarrollo, la mayoría admite que su propio desarrollo recibe
han de trabajar y cuántas horas de terapia están dispuestos el desafío de los cambios de personalidad y los intereses de
a realizar. En estos casos, la flexibilidad y la libertad de pro la profesión de su pareja terapeuta.
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 211
210
conductas y las necesidades de los demás se consideran sín tren esto más bien inquietante, y se pregunten si el enfado o
tomas que es preciso diagnosticar. Afortunadamente, la ma la depresión del terapeuta, por ejemplo, es consecuencia de
yoría de los cónyuges consigue que sus parejas se enfrenten un conflicto matrimonial o de una sesión de terapia difícil.
con esta actitud manipulativa, invasora y superior. Es de La mayoría necesita evitar culparse por estos cambios de
esperar que, con ayuda, el terapeuta aprenda que la ver humor, reconociendo que suelen ser el resultado de las
dadera reciprocidad sólo puede alcanzarse cuando estas ten sesiones terapéuticas. La guerra psicológica, que a menudo
dencias se superan. emprende el terapeuta, provoca a veces heridas emocionales
La necesidad que tiene el terapeuta de respetar la confi que pesan sobre el matrimonio y el cónyuge de manera invi
dencialidad del paciente provoca a veces que su pareja se sible, pero no obstante grave. Es necesario que ambas partes
sienta excluida de algunos aspectos muy importantes de la lo reconozcan, para que puedan identificar correctamente la
vida y el trabajo de su cónyuge terapeuta. Sin que interven fuente de la perturbación y la aflicción. Esto reducirá la pro
gan las oportunidades de compartir información y experien babilidad de que haya proyección y malentendidos.
cias, los límites de la confidencialidad inevitablemente Es bastante frecuente que el cónyuge de un psicote-
causan una cierta exclusión del cónyuge. Además, dada la rapeuta se resienta de la necesidad de que las preocupa
intensidad y la cualidad emocionalmente cargada del trabajo ciones de los pacientes tengan prioridad por encima de las de
terapéutico, la simple narración posterior de los hechos no la familia (Cray y Cray, 1977). Las llamadas telefónicas a
logra transmitir la profundidad y el significado de la expe altas horas de la madrugada, las sesiones de emergencia y
riencia. De este modo, al cónyuge le es a menudo difícil com los horarios atiborrados son con frecuencia importantes
partir plenamente el entusiasmo, la estimulación y la invasiones del hogar y el matrimonio. Aunque es evidente el
preocupación asociados con la práctica de la psicoterapia. hecho de que la subsistencia del terapeuta esté directamente
Aunque esto ocurre en cierto grado en todos los matrimo relacionada con la cantidad y la calidad de los servicios
nios, es especialmente notable en esta situación, por la ten prestados, volviendo necesarias estas interrupciones, la ofen
dencia del trabajo terapéutico a volverse acaparador y sa y el enfado crecen si el cónyuge siente que el terapeuta ha
absorbente. Al terapeuta le es difícil "dejar el trabajo en la invertido más en la vida de sus pacientes que en la relación
oficina”, y el cónyuge suele sentir la influencia de una sesión matrimonial. La tendencia a “ir más allá del cumplimiento
de terapia difícil en su interacción posterior, sin comprender del deber” deja de causar admiración, y empieza a ser una
el origen de la tensión. Aun cuando ambas partes sepan que fuente de resentimiento si el cónyuge se siente descuidado
las preocupaciones del paciente ocupan los pensamientos del por su pareja terapeuta. Aunque a veces sea necesario y con
terapeuta, la pareja puede no apreciar ni comprender plena veniente que las necesidades del paciente tengan prioridad
mente su influencia sobre la relación matrimonial. Además, por encima de las del cónyuge y la familia, esto ha sido más
a menudo el cónyuge es incapaz de ofrecer una ayuda o su bien una rara excepción que la regla. Con el objeto de asegu
gerencia específica en dichas situaciones. A causa de la natu rar el bienestar de la relación matrimonial, es necesario que
raleza del trabajo psicoterapéutico, no puede ser plenamente el terapeuta programe días no laborables con regularidad y
una experiencia compartida. en cantidad suficiente, vacaciones y tiempo libre. Una vez
Un problema afín implica el malhumor y la responsabili programados, deben cumplirse a rajatabla. Pocos cónyuges
dad emocional de algunos terapeutas, fenómeno ocasional se conformarán con ocupar el último lugar de la lista de prio
mente asociado con la práctica psicoterapéutica (Rippere y ridades, y que se les preste atención y se les conceda tiempo
Williams, 1985). Es posible que algunos cónyuges encuen sólo cuando nada más importante haya surgido.
214 IA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 215
Como hemos visto en este mismo capítulo, que la vida ex pacientes de su pareja terapeuta. Dado que esto no puede
social del matrimonio se centre en tomo al trabajo del tera evitarse por completo, la mayoría prefiere afrontar los proble
peuta suele servir de fuente de insatisfacción para el mas y la vergüenza que suelen surgir en estas situaciones.
cónyuge que no es el terapeuta. Si se invita regularmente al Schwartz (1986) señala otro problema derivado de haber
matrimonio a fiestas y reuniones sociales a las que asisten contraído matrimonio con un psicoterapeuta. En un artículo
principalmente otros psicoterapeutas, con frecuencia el titulado “Sepa cuándo abandonar una conversación profe
cónyuge puede sentirse excluido por el tema de las conversa sional”, en el que describe las desavenencias que surgen
ciones y las bromas profesionales que no puede compartir. cuando el cónyuge no encuentra demasiado interesante o
Este problema suele agudizarse por la tendencia de los psi estimulante la profesión de la pareja terapeuta. En otras
coterapeutas a aislarse de los que están al margen de la pro palabras, es muy probable que algunos cónyuges se aburran
fesión, volviéndose menos dispuestos a establecer relaciones francamente con el tema de la psicoterapia, muestren poco
con los amigos y los conocidos del cónyuge no terapeuta, Evi interés por las preocupaciones de los pacientes y no se infor
dentemente, esto puede constituir una fuente de discusiones men sobre los detalles de la profesión de sus parejas. Senci
y desavenencias. A menos que haya un esfuerzo conjunto por llamente, no comparten la fascinación y el entusiasmo del
equilibrar el número y las características de los contactos terapeuta, que considera que la práctica de la terapia es una
sociales, el cónyuge puede sentirse cada vez más insatisfecho tarea apasionante. Esto puede ser un verdadero golpe para
con sus encuentros sociales, lo que provoca el aumento de la los terapeutas que deseen comentar con su pareja las teorías
separación y la distancia. sobre la personalidad, las innovaciones de las técnicas de
Otra preocupación similar es la posibilidad de que se pro tratamiento y los problemas de la diagnosis. En realidad, la
duzca un encuentro casual con un ex paciente del cónyuge te práctica de la psicoterapia constituye una empresa altamente
rapeuta en una reunión social. Según Cray y Cray (1977), especializada y técnica, que puede presentar escaso interés
este tipo de casualidades no es tan raro. La naturaleza alta para algunos cónyuges. Por desgracia, el sutil sentimiento de
mente personal de las relaciones terapéuticas, como también superioridad que experimentan algunos terapeutas suele
las restricciones de la confidencialidad y la discreción, hacen causar que consideren a este tipo de parejas superficiales, frí
que todos los implicados en ella se sientan incómodos. Si el volas y de mentalidad estrecha. Si el terapeuta persiste en
terapeuta está presente, es de esperar que su pareja pueda la esperanza de que su pareja comparta los mismos altibajos
confiar en que él se haga cargo de la conversación, e impulse relacionados con su tarea, ésta puede empezar a sentirse in
la respuesta adecuada. Sin embargo, si no es éste el caso, la vadida, atacada y menospreciada. Deben establecerse respe
persona debe decidir qué y cuánto decir. Quizás uno de los tuosamente límites que permitan que el cónyuge se centre en
aspectos más incómodos de esta situación es que el cónyuge sus intereses individuales, libres de toda crítica y presión.
sienta que el ex paciente ha compartido una relación espe Aunque difícil, es importante que el terapeuta se dé cuenta
cialmente significativa con su pareja terapeuta. Esto puede de que la intensidad emocional que siente cuando dirige una
resultar particularmente inquietante cuando la relación sesión terapéutica constituye una experiencia muy personal,
terapéutica implicaba a alguien del sexo opuesto al del te que no tiene por qué ser compartida con el cónyuge. Aunque
rapeuta. Pueden aparecer sentimientos de celos, sospecha y muchos matrimonios luchan con problemas similares de indi
competencia, aumentando la incomodidad de estos encuen vidualización, los psicoterapeutas tienen verdaderos proble
tros. La mayoría de los cónyuges, aunque sientan curiosidad, mas para tolerar la apatía o el desinterés de su pareja por
prefieren por estos motivos no encontrarse a sabiendas con una profesión que consideran muy grata y estimulante.
216 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 217
Quizás uno de los aspectos más perturbadores de estar Baker y Guy, en prensa). Por ejemplo, en una reciente
casado con un terapeuta es afrontar los profundos cambios encuesta llevada a cabo con psicoterapeutas en activo, el
de personalidad que se producen con frecuencia durante los 15% declaró estar casado actualmente con otro psicoterapeu
años de formación. Según Farber (1983a), el cambio de va ta, mientras que otro 5% indicó que su anterior pareja tam
lores, opiniones e intereses, a veces junto con pronunciadas bién lo había sido (Guy, Stark y Poelstra, 1987). Las razones
reorganizaciones de la personalidad, pueden crear un abis de esto no están claras. Quizá los psicoterapeutas tienden a
mo entre marido y mujer, que ocasionalmente lleva al colap posponer el matrimonio hasta haber completado su forma
so de lo que había sido una relación estable. Por adaptable y ción, aumentando la probabilidad de conocer a otros terapeu
escrupulosa que sea la pareja, puede tener dificultades para tas mientras asisten a la universidad. O quizá la tendencia
adaptarse a la personalidad cambiante del cónyuge terapeu de algunos psicoterapeutas a establecer relaciones sociales
ta. De hecho, estos cambios pueden provocar que no quede exclusivamente con otros terapeutas termina por restringir
gran cosa en común para construir los cimientos necesarios la elección de parejas potenciales. Al parecer, algunas de
para la intimidad. A menos que resulten capaces de mante estas relaciones también comprenden segundos y terceros
ner la comunicación y la proximidad emocional frente a matrimonios, lo que sugiere que estos terapeutas han
estas significativas transformaciones, puede surgir la ten preferido compartir su vida con otra persona que realmente
dencia a apartarse. Además de este riesgo, es posible que comprenda y apoye su trabajo. Sea cual fuere la razón, este
algunos cónyuges consideren la consiguiente presión ejercida interesante fenómeno reúne varios beneficios e inconvenien
sobre sí mismos para el cambio y el “desarrollo” intrusiva y tes adicionales exclusivos de la relación matrimonial. Como
ofensiva. Quizás algunos no estén dispuestos o interesados es posible imaginar, los problemas que se plantean cuando
en solucionar conflictos sin resolver, motivaciones incons uno de los cónyuges es un psicoterapeuta en activo, se multi
cientes y problemas ocultos o tan implacablemente resueltos plican cuando ambos lo son.
por la pareja terapeuta. Es posible que sientan que la tera Se plantean muchos problemas prácticos al compartir la
pia personal o matrimonial sea innecesaria o indeseable. profesión psicoterapèutica. Por ejemplo, los miembros de
Quizás aparezcan el resentimiento o el enfado, si la pareja la pareja deben decidir si practicar juntos o no, trabajar para
terapeuta continúa presionando al cónyuge para que se el mismo centro o buscar trabajos separados por completo.
someta a la autoexploración y la autoconciencia. Una vez También deben negociarse las especialidades profesionales y
más, deben establecerse respetuosamente límites que permi las áreas de interés. Los problemas domésticos y familiares,
tan las diferencias individuales. Sin embargo, la necesidad como el cuidado de los niños, la programación de los horarios
de semejante autonomía debe equilibrarse contra la capaci y la división del trabajo deben considerarse a la luz de las
dad potencial de individualización y extrañamiento que necesidades y exigencias de trabajos similares. Lo que es
pueden aparecer si no se produce un desarrollo recíproco y todavía más importante, la relación matrimonial recibe la
compatible. influencia propia de una vocación compartida. Muchas de las
desventajas previamente mencionadas, como el vacío emo
cional, la reserva social, la mentalidad inconvenientemente
Marido y mujer psicoterapeutas volcada hacia lo psicológico, etc., se aumentan de forma pro
nunciada cuando ambos cónyuges son terapeutas. Además,
Hay, según parece, urna tendencia creciente a que los tera muchas de las preocupaciones prácticas sobre las presiones
peutas se casen con otros psicoterapeutas (Guy, Souder, del tiempo, las exigencias de los pacientes, la inseguridad
218 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 219
financiera, los horarios laborales inhabituales y las percep La relación con los niños
ciones públicas se magnifican por una carrera compartida en
psicoterapia. Como los cónyuges de los psicoterapeutas, a menudo sus
A pesar de los problemas potenciales, la tendencia de los hijos son influenciados significativamente por la naturaleza
terapeutas a casarse entre ellos parece ir en aumento. Esto de las relaciones y las experiencias profesionales asociadas
puede ser consecuencia de los muchos beneficios que propor con esta profesión. Aunque en algunos casos los niños
ciona este tipo de matrimonios. Por ejemplo, asistir juntos a obtienen beneficios únicos, también puede haber diversas
seminarios profesionales y conferencias puede ser una desventajas. Aunque estas consideraciones no resulten perti
fuente importante de placer. También puede ser placentero nentes en relación con los psicoterapeutas que no están casa
compartir libros, revistas e ideas. Finalmente, la supervi dos, o no tienen hijos, son muy importantes para los que
sión, la consulta y la terapia recíprocas, que pueden enta tienen hijos propios (Freudenberger y Robbins, 1979).
blarse como resultado de esta situación, pueden ser muy Las expectativas de los cambios de rol, las pautas de
significativas para ambos cónyuges (Guy y otros autores, empleo y los valores sociales han reducido mucho las dife
1987). Parece haber un grado especial de empatia y apoyo rencias entre sexos en relación con el peso de una profesión
que nace de la reciprocidad de la experiencia compartida, sobre los hijos (Salholz, 1986). En consecuencia, las diferen
aspecto característico de las parejas de terapeutas. cias individuales entre los cónyuges requieren que cada uno
considere escrupulosamente el efecto de la práctica profe
sional sobre la calidad del ejercicio de la paternidad y la edu
Resumen cación de los hijos, sin que intervenga que el terapeuta sea
Es evidente que ser psicoterapeuta es una condición ambi varón o mujer.
gua en relación con el buen entendimiento matrimonial.
Algunos aspectos de la psicoterapia son beneficiosos para la
relación matrimonial. Otros tienen la capacidad potencial de Beneficios
minar la fortaleza y la integridad de la intimidad matrimo
nial. Quizá sea mejor reconocer que sería presuntuoso inclu Los niños se benefician de muchas de las mismas influencias
so peligroso, pasar por alto estas consideraciones. Esto no positivas de la práctica profesional sobre la relación matrimo
quiere decir que los psicoterapeutas deberían renunciar al nial. Por ejemplo, el desarrollo que muchos psicoterapeutas
matrimonio. Por el contrario, es la pareja la que con frecuen experimentan en el área de la autoestima, la conciencia, la
cia ayuda al terapeuta a guardar la perspectiva y el equili seguridad, la automanifestación, la introspección y la sensi
brio (Cray y Cray, 1977; Guggenbuhl-Craig, 1979). Tampoco bilidad hacen del terapeuta un progenitor más eficaz. Además,
es necesario evitar casarse con un psicoterapeuta para eludir la tendencia profesional a volverse más abierto, reflexivo, con
posibles desventajas. La mayoría de los cónyuges parece con fiado y paciente sólo puede mejorar el rol de progenitor. Es
siderar que los beneficios superan los riesgos. Sin embargo, probable que una madre o un padre que se sienta es
la influencia de la práctica psicoterapéutica sobre la relación timulado intelectual y emocionalmente por su trabajo
conyugal es lo bastante significativa como para garantizar la sea más cuidadoso en la educación de sus hfios y se interese
evaluación y la reflexión continuadas de ambos cónyuges, a más por ellos. El incremento de la capacidad de empatia
fin de aumentar los efectos positivos y reducir al mínimo o relacionado con la práctica de la psicoterapia también mejo
eliminar los negativos. ra la capacidad del terapeuta para comprender y apoyar a
220 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 221
sus hijos. Aunque por el momento carecemos de investiga estructura cuidadosa y meditativamente su plan de horarios,
ciones que respalden directamente estas suposiciones, no puede tener más tiempo libre para dedicarlo a sus hijos. Por
parecen disparatadas desde un punto de vista intuitivo y ejemplo, la capacidad de disfrutar regularmente fines de
lógico. Además, parece que los psicoterapeutas creen que semana de tres días de duración, o algunas tardes libres,
esto se cumple en su caso. Por ejemplo, el 71% de los encues- podrían brindar oportunidades especiales para compartir el
tados en un estudio indicaron que sentían que su práctica mundo de los niños. Esto podría tener una influencia impor
profesional tenía un impacto positivo sobre las relaciones tante sobre toda la vida familiar. A medida que los hijos del
con sus hijos (Guy, Stark y Poelstra, 1987). Efectivamente, terapeuta van creciendo, pueden llegar a apreciar muchos de
las aptitudes necesarias para ejercer la psicoterapia son los aspectos de la profesión de su progenitor. Es posible que
extremadamente similares a las requeridas para ser un la psicología les resulte fascinante, y quizá disfruten con
buen progenitor. La capacidad de escuchar, comprender, ayu siderando los problemas relacionados con la diagnosis y el
dar, educar, consolar, clarificar, etc., es necesaria para ambas tratamiento de la psicopatología. No es raro que por lo
tareas. Al menos, parece evidente que un terapeuta eficaz menos uno de los hijos también ejerza la psicoterapia. Por
tiene la capacidad potencial para ser un excelente padre. ejemplo, Guy, Stark y Poelstra (1987) comprobaron que el
No sólo el ejercicio de la psicoterapia aumenta las apti 6% de los terapeutas encuestados tenía un hijo que también
tudes progenitoras de un terapeuta, sino que puede mejorar era un terapeuta en activo. Los hijos también pueden com
el medio familiar de distintos modos. Por ejemplo, la instruc partir la situación de prestigio social de la que goza el
ción avanzada requerida para convertirse en psicoterapeuta psicoterapeuta, y experimentan orgullo por la profesión de
puede motivar a un padre para brindar oportunidades edu su progenitor. Los padres profesionales, y la situación de pri
cativas y culturales estimulantes, que nacen naturalmente vilegio y los ingresos que suelen percibirse en esta profesión
de una vida personal enriquecida por la instrucción, la prác pueden ser altamente considerados por compañeros y maes
tica y la experiencia derivadas del ejercicio de la terapia tros, una ventaja indudable para algunos niños.
con tantas personas diversas y estimulantes. Además, las
aptitudes verbales avanzadas requeridas para convertirse en
un terapeuta eficaz probablemente se incorporarán en la Desventajas
vida y las interacciones familiares. También parece plausible
que la rica vida emocional del psicoterapeuta, que constante Por desgracia, los hijos de los psicoterapeutas comparten al
mente pone de relieve la autoconciencia, la sensibilidad y la gunos de los mismos riesgos y desventajas que los cónyuges.
atención, tenga un gran efecto modelador sobre los niños. Sin embargo, puede que ejerza su influencia sobre ellos de
Por supuesto, esto supone que sean testigos de estas cuali modo más bien exclusivo, según su edad y nivel de madurez.
dades en el progenitor terapeuta, una suposición algo cues Por esta razón, el impacto potencíalmente negativo de la
tionable por múltiples razones. De cualquier modo, quizás píóctica psicoterapéutica sobre los propios hijos debe eva
algunos medios hogareños se caractericen por muchas de las luarse cuidadosamente, con el objeto de reducir al mínimo
mismas cualidades que los psicoterapeutas intentan pro Cualquier efecto potencial mente negativo,
mover en sus pacientes, como una aguda empatia, autentici t Quizás uno de los peores riesgos asociados con el ejerci-
dad y miradas positivas. Si esto fuera cierto, realmente los cio de la psicoterapia sea el ocasional retiro emocional del
niños se beneficiarían por ser criados en semejante ambiente . -progenitor terapeuta, sus preocupaciones y sus estados de
(Rogers, 1980). Finalmente, si el progenitor terapeuta ^Agotamiento (Cray y Cray, 1977). Tras un día lleno de sesio-
222 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 223
nes de terapia difíciles, el terapeuta puede quedar incapaci “jugando”, que con ellos. Esto puede originar el curioso deseo
tado para atender las necesidades de sus hijos. En conse expresado por el lujo de un psicoterapeuta que, cuando se le
cuencia, el terapeuta puede ignorar, evitar e incluso reñir a preguntó qué quería ser cuando fuera mayor, dijo: "Quiero
sus hijos, que necesitan más paciencia, atenciones y ejemplo ser paciente” (Cray y Cray, 1977, pág. 338). Una vez más, el
de los que reciben. Si esto se convierte en un acontecimiento niño puede no entender bien los motivos por los que su pro
crónico, puede tener una evidente influencia negativa sobre genitor se mantiene distante, apartado y anónimo, atribu
el bienestar emocional de toda la familia. Los niños pueden yéndolo a falta de amor e interés por sus propios problemas
empezar a sentirse indeseados o no amados. Pueden no y falta de valor.
entender las razones verdaderas por las que el psicoterapeu Un problema similar es la dificultad del terapeuta en de
ta no escucha ni atiende sus necesidades, atribuyéndolo a su jar de lado la costumbre adquirida de permanecer con sus
propia mala conducta o indignidad. Pueden sentir que el clientes algo neutral y distante. Cuando este modo de rela
progenitor terapeuta se interesa más por la vida de sus pa ción se utiliza en casa, es fácil imaginar cuán inadecuado y
cientes que por la suya, lo que los resiente, los vuelve celosos dañino puede resultar. Cuanto más indeciso se vuelve un te
o los ofende. Los sentimientos consiguientes de rechazo y rapeuta, menos apto resulta para proporcionar la guía y el
enfado pueden ser intensos. Pocos niños tienen la capacidad ejemplo que los niños necesitan. "¿Debo ir mañana a la es
de comprender y aceptar el vacío emocional del progenitor cuela con este resfriado?” pregunta el niño. "¿Qué te parece
terapeuta. Es indudable que los niños necesitan tanta o más que deberías hacer?”, contesta el progenitor psicoterapeuta
atención, amor e intimidad que los pacientes más perturba (pág. 339). Evidentemente, la neutralidad terapéutica no
dos. No obstante, su incapacidad o indisponibilidad para ver- constituye siempre un estilo útil cuando se está en casa con
balizar sus necesidades puede provocar que el terapeuta los los niños. Puede sabotear los intentos de responder a sus ne
descuide, un hecho en extremo desafortunado. cesidades de manera apropiada para la etapa del desarrollo
Además del impacto negativo del vacío emocional y la re en que éstos se encuentran. Además, puede dejarlos con la
serva, también resulta perturbadora la tendencia de algunos sensación de que sus padres sencillamente no atienden sus
psicoterapeutas a permanecer desconocidos y enigmáticos preocupaciones y necesidades. Un niño puede confundir fá
para sus hijos. El peso negativo de mantener una intimidad cilmente la neutralidad con apatía y desinterés.
unilateral, sobre la capacidad del terapeuta para automani- El hábito profesional de permanecer sobreinterpretativo
festarse, compartir opiniones y sentimientos, y familiarizar y en exceso volcado hacia lo psicológico puede tener una se
a los niños con los propios valores personales, crea un anoni ria influencia sobre su vida emocional si no se acotan a tiem
mato que conduce a la individualización excesiva y el extra po esas tendencias. Si el progenitor terapeuta tiende a
ñamiento. En sentido literal, el progenitor terapeuta puede analizar de forma inadecuada las conductas, los sentimien
resultar un extraño para sus hijos. La consiguiente falta de tos y los pensamientos del niño, puede llegar a impedir su
verdadera intimidad niega a los hijos la atención que necesi desarrollo emocional. Kohut (1977) menciona que ha tenido
tan. Pueden empezar a sentir que los pacientes conocen más ocasión de analizar a muchos adultos, que, como hijos de psi
a su progenitor qile ellos mismos, originando así sentimientos coterapeutas, habían padecido una influencia negativa por
de celos y competencia. Esto suele ser especialmente difícil la tendencia de sus padres a sobreanalizar e interpretar sus
para los hijos de terapeutas especializados en el tratamiento conductas. Dice que el “efecto patógeno de la conducta de los
de niños, que pueden llegar a darse cuenta de que su proge padres se apoyaba en el hecho de que su participación en la
nitor pasa más tiempo con sus jóvenes clientes, a menudo vida de los niños, su pretensión —a menudo correcta— de
224 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 225
que sabían más de lo que estaban pensando, deseando y sin :yez de estar los hijos de los psicoterapeutas más perturba
tiendo que ellos mismos, tendía a entorpecer la consolidación dos, sencillamente serían más expresivos emocionalmente
del yo” (págs. 146-147). Los progenitores psicoterapeutas que los demás niños.
sobrecargaban sin querer a sus hijos con percepciones, expli También la tendencia de algunos psicoterapeutas a
caciones y análisis que no eran adecuados, ni les servían desarrollar sentimientos de superioridad y arrogancia tiene
para nada. Invadiéndolos de este modo, impedían que los una influencia negativa sobre sus hijos. La idealización cons
niños desarrollaran su propia conciencia al ritmo adecuado. tante por parte de los pacientes, y la autoridad y el control
Es casi como si el progenitor se convirtiera en el “yo obser que poseen algunos terapeutas sobre sus vidas, crean un
vador”, incapacitando al niño para explorar plenamente sus sentimiento de omnipotencia y superioridad que se traslada
propios sentimientos o procesos interiores. El niño quizás a las interacciones familiares. Según Cray y Cray (1977),
empezó a creer que el progenitor “conoce mejor” sus motiva algunos terapeutas están acostumbrados a ser escuchados e
ciones y necesidades, frenando el desarrollo de su intuición incluso obedecidos por sus clientes. En consecuencia, a veces
emocional personal y la maduración. Esto no sólo impedía empiezan a sobrevalorar sus opiniones y capacidades. Esto
obtener una comprensión más profunda de sí mismos, sino, puede desembocar en un estilo de relación autoritario, domi
como señala Kohut, estos “niños se volvían reservados y se nante y controlador, que influye en sus interacciones con los
amurallaban para no ser invadidos por las percepciones de hijos. Realmente, es una desilusión para estas personas des
los padres” (pág. 147). En vez de crear una mayor intimidad, cubrir que sus hijos con frecuencia no se interesan por sus
la tendencia intrusiva a invadir a los niños con frecuentes intuiciones, ni se sienten impresionados por sus puntos de
interpretaciones y análisis generaba una mayor distancia y vista. Además, esta perspectiva hace que las desobediencias
enajenación, al intentar los niños contener los asaltos emo ocasionales y faltas de respeto, comunes en los niños, sean
cionales del progenitor terapeuta. más difíciles de encajar y de aceptar. Aun para los terapeu
A estas alturas resulta interesante observar los resulta tas que tienen una idea más realista de sus aptitudes y su
dos de una reciente encuesta sobre psicoterapeutas en activo, sabiduría, el menosprecio y la desconsideración expresadas a
a los que se pidió que consideraran la validez del estereotipo veces por sus hijos (en especial los adolescentes) pueden ser
según el cual los hijos de los psicoterapeutas están “más fuente de ofensa, enfados e incomprensión. Si no se corrige,
locos” que el niño promedio (Farber, 1983b). Los que estaban esta pauta puede llevar a castigar en exceso o bien a un no
de acuerdo con él (51,1%) ofrecieron distintas explicaciones: intervencionismo, según el terapeuta decida “conquistar” a
“que los terapeutas crían a sus hijos terapéuticamente, siendo sus hijos o “retirarse” de ellos y de sus responsabilidades
interpretativos en exceso o prestando demasiada atención a como progenitor. Por ejemplo, Freudénberger y Robbins
los sentimientos; que los terapeutas con problemas tienden a (1979) observan que algunos terapeutas tienden a compen
tener niños con problemas, y que los hijos de los terapeutas sar süs fracasos como progenitor invirtiendo más energía
actúan para obtener la atención de padres que de otro modo "paternal” en la relación con sus pacientes, tarea en la que
serían flemáticos en exceso” (pág. 179). Si esto es cierto, parecen más eficaces que en el caso de la propia familia.
semejantes tendencias parecen entorpecer el desarrollo nor Los niños llegan a sentir que su conducta y sus reac
mal de estos niños. Por otra parte, el 48,9% de los encues- ciones ante la dirección paterna (o su ausencia) son injusta
tados, que rechazó el estereotipo, sostuvo que tales creencias mente comparadas con las del cliente de su progenitor.
populares nacen de la necesidad de desinflar la aureola mís Pueden llegar a resentirse por la idealización del terapeuta
tica del terapeuta, criticando sus aptitudes como padres. En por sus pacientes, y la superioridad que, según sienten, se
226 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 227
desprende de ella. Realmente, quizá sea difícil ser hijo de un Es improbable que la expectativa de que los propios hijos
“experto” en conducta humana. Las discusiones y las desave deban ser ejemplos vivientes de la salud y la maduración
nencias adquieren un nuevo significado cuando el niño se da mentales resulte muy útil para el desarrollo de su personali
cuenta de que el progenitor terapeuta cree que su profesión dad.
le ha dado la posibilidad de ser una autoridad en todos los La necesidad de confidencialidad, y la comunicación li
asuntos relacionados con las emociones, los pensamientos y mitada de la información relativa al trabajo, puede rodear la
las conductas. Una profunda frustración y el enfado pueden ocupación del padre terapeuta de un halo de misterio. Storr
ser el resultado de que el padre terapeuta sea incapaz de (1979) observa al respecto:
admitir sus errores y reconocer los puntos de vista de sus
hijos. Por importante que pueda ser para éstos que se les La discreción profesional significa que el terapeuta no puede literal
permita idealizar a sus padres (Kohut, 1977) también es mente comentar su trabajo con su familia, que a menudo tiene una
esencial que se les permita ver las limitaciones y las desven idea muy vaga de las implicaciones de su labor cotidiana... Si lo más
tajas derivadas del hecho de ser humanos. La capacidad de importante que ha ocurrido durante el día es la súbita mejoría de un
un padre de admitir errores y debilidades de una manera paciente determinado, o que otro ha interrumpido el tratamiento,
que sea apropiada para la etapa de desarrollo por la que siendo imposible hablar de ello “delante de los niños", lo más proba
atraviesan sus hijos puede tener una influencia muy positiva ble es que aumente la lejanía del padre y los niños se sientan exclui
dos (pág. 183).
sobre la autoaceptación de éstos. Así, pues, la tendencia a la
omnipotencia y la superioridad debe cercenarse en la medida Gomo los hijos de los funcionarios gubernamentales, los
de lo posible. políticos o los espías, quedan en amplia medida totalmente
Otro problema es la tendencia de algunos terapeutas a desinformados sobre la ocupación de su padre. Esto les crea
ser incapaces de aceptar y admitir las desventajas y los fra dificultades para hablar con sus compañeros sobre el modo
casos de sus propios hijos. Es como si el sentimiento de supe en que su padre se gana la vida. Aún peor, les niega la opor
rioridad y omnipotencia también debiera abarcar a sus tunidad de participar en este importante aspecto del mundo
propios hijos. También ellos deben ser perfectos y bien adap de su padre. Por desgracia, esto debe ser así. No sólo es nece
tados. Según Bermak (1977), a menudo las familias de los sario para salvaguardar la confidencialidad de los pacientes,
psicoterapeutas “son consideradas por la sociedad el ejemplo sino que no sería demasiado conveniente presentar a los
viviente de la naturaleza de su actividad y la prueba de su niños el extravagante mundo de la psicopatología y la enfer
aptitud como terapeutas” (pág. 143). De este modo, la repu medad mental, al menos a una edad muy temprana. Los que
tación personal y profesional del terapeuta depende aparen carecen de la madurez necesaria simplemente no están
temente del comportamiento de sus hijos. Si esta actitud no preparados para oír hablar de los traumas provocados por el
se resuelve, se ejercerá una fuerte presión sobre los niños abuso sexual de los niños, el suicidio y la psicosis, por sólo
para que se ajusten a un molde no siempre adecuado a su nombrar unos pocos. En consecuencia, por su propia seguri
mejor desarrollo. En vez de estimular a los niños para que se dad, se deja a los niños fuera del mundo profesional en el
expresen a sí mismos de un modo espontáneo y auténtico, es que trabaja su padre. Darse cuenta de que el padre se preo
posible que se los coaccione para que se comporten e interac cupa por acontecimientos y gente desconocida los separa de
túen de forma altamente prescrita, y sobrecontrolada, que él. Por desgracia, esto parece en gran parte inevitable.
atrofia el desarrollo de la propia personalidad o causa que se Las limitaciones temporales asociadas con la práctica de
rebelen contra semejantes restricciones de manera extrema. la psicoterapia ocasionalmente sitúan al niño en la parte
228 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 229
inferior de la lista de prioridades. Las necesidades de los quedar excluidos de tales actividades. En vez de acompañar
pacientes, particularmente de los que están en crisis, tienen a sus padres, se quedan en casa. Los niños no son bien
preferencia por encima de las de la familia (Cray y Cray, recibidos en estas reuniones, lo que puede llegar a ser una
1977). Los padres rígidamente sometidos a horarios profe pauta crónica si no se le pone remedio. Aunque el profesional
sionales, que a menudo incluyen las noches y a veces aun los se siente confiado al asistir a estos acontecimientos con su
fines de semana, suelen no poder acudir a los acontecimien cónyuge, experimenta un secreto alivio por la necesidad de
tos especiales, los conciertos, las fiestas escolares, los juegos tener que dejar a los niños en casa. Esto es particularmente
deportivos y las reuniones con los profesores de los niños. válido en el caso de los terapeutas que consideran que la
Además, la enfermedad o el accidente sufrido por un niño conducta de sus hijos es un reflejo negativo de su aptitud
puede verse como un molesto inconveniente, al que hay que profesional. Como es posible que los niños hagan una pobre
someter horarios, en vez de una oportunidad de brindar el contribución a la imagen del terapeuta (y quizá sean una
apoyo y la atención necesarios. Los niños pronto pueden desventaja en algunas circunstancias), no tienen la oportu
adquirir la sensación de que el padre terapeuta no se intere nidad de participar en la vida social de sus padres.
sa por ellos, o permanece inaccesible, trágico resultado para Esta exposición presupone que los niños están viviendo
el “socorrista” experto y su familia. en casa con el padre psicoterapeuta, cosa que puede no
La inestabilidad económica derivada de la práctica pri suceder, dado el índice actual de divorcio entre los profesio
vada tiene la capacidad potencial de pesar sobre los niños de nales dedicados a la salud mental. Los hijos de padres
distintas maneras. Quizá lo fundamental es que aprenden divorciados sufren algunas consecuencias adicionales,
que el tiempo pasado con el terapeuta es un bien que es pre además de las ya mencionadas. Por ejemplo, deben afrontar
ciso comprar. La ya mencionada tendencia que tienen algu la falta de armonía derivada de tener que reconciliar el
nos terapeutas a otorgar prioridad a las citas con los hecho de que el padre no ha tenido buena fortuna en su pro
pacientes ante las necesidades de sus hijos, puede causar pio matrimonio, mientras que atiende como experto a otras
culpa y frustración en los vastagos, a los que se dice que el parejas que padecen desavenencias matrimoniales. Aunque
padre debe organizar el tiempo de ese modo a fin de satisfa esta toma de conciencia suele provocar cierto cinismo, tam
cer las necesidades económicas familiares. Después de todo, bién puede haber amargura, nacida de la creencia de que
¿cómo ha de sentirse autorizado el niño a resentirse o enfa simplemente el padre terapeuta no se ha preocupado lo bas
darse cuando el padre atribuye este acontecimiento lamenta tante como para utilizar su experiencia a fin de lograr una
ble a su rol de sostén económico? Además, puede resultar feliz reconciliación con su cónyuge. Si el terapeuta es el
inquietante para los niños sentir ansiedad cuando no hay padre que no está a cargo de sus hijos, éstos pueden tener
tantas recomendaciones de pacientes, y por lo tanto disminu que enfrentarse con sentimientos de abandono y celos, en
yen los clientes. El vaivén típico de la práctica profesional relación con el tiempo que dedica a la práctica profesional en
que depende de los honorarios de los pacientes puede ser vez de a las actividades familiares. Es posible que las necesi
pronunciado, y los niños suelen ser conscientes de la tensión dades temporales relacionadas con la profesión suelan
que origina sin estar formados emocionalmente para verlo brindar escasa oportunidad de que los niños vean al padre
desde una perspectiva más amplia. terapeuta que no lo tiene a su cargo. Los sentimientos de re
Si la vida social del terapeuta empieza a girar en tomo a chazo, ofensa y extrañamiento pueden provocar que estos
las fuentes de referencia de clientes y la participación en niños rechacen el intento de reconciliación del padre tera
reuniones relacionadas con su carrera, los niños pueden peuta. Aunque la experiencia del divorcio resulta difícil para
230 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 231
la mayoría de los niños, los que tienen a uno o a los dos pro final de este capítulo, para reducir al mínimo la influencia
genitores trabajando como terapeutas suelen sentir además potencialmente negativa del hecho de ser psicoterapeuta
algunas preocupaciones adicionales que les son exclusivas. sobre la familia y los niños. Aunque una creciente conciencia
es realmente necesaria, pueden ser adecuadas interven
ciones más agresivas.
Resumen
Dada la escasez de investigaciones en este aspecto, debemos Relaciones con la fam ilia de origen
reconocer que la mayoría de los factores considerados son en
gran parte objeto de conjetura y suposición. Sin embargo, Las consideraciones anteriores se referían, básicamente, al
parece razonable llegar a la conclusión de que tener a uno o terapeuta con cónyuge e hijos. Como la mayoría de los tera
a ambos padres trabajando como psicoterapeutas constituye peutas termina por casarse, parecía apropiado abordar este
una bendición ambigua. Por una parte, puede haber distin sector. Además, los que viven con “algún otro pariente signi
tos beneficios asociados con la personalidad y la conducta del ficativo” se enfrentarán con muchos de los mismos proble
padre terapeuta que están directamente relacionados con los mas. Sin embargo, el impacto de la práctica profesional
cambios que se producen durante el ejercicio de la psicote también puede sentirse en la vida y las relaciones de los te
rapia. Por la otra, el rol y las obligaciones del psicoterapeuta rapeutas solteros. Esto es válido particularmente en el caso
tienen la capacidad potencial de pesar negativamente sobre de las relaciones entabladas con la familia de origen, como
los niños de diversos modos. Mientras que algunos niños cre los padres y los hermanos. Sea cual fuere su estado civil, la
cen experimentando las ventajas que proporciona tener un mayoría de la gente mantiene algún tipo de relación con los
padre semejante, idealizándolo y deseando imitarlo, otros miembros de la familia de origen durante el curso de una
experimentan la reacción contraria. Por ejemplo, Cray y vida dedicada a la práctica psicoterapéutica. Para algunas
Cray (1977) citan a un niño que gritó con enfado a su padre personas, esta profesión tiene un peso positivo en estas rela
psicoterapeuta: “Cuando sea mayor, jamás seré un doctor” ciones, produciendo desarrollo y cambios deseables. Para
(pág. 338). Parece que cierta cantidad de variables de per otras, ser terapeutas sólo parece complicar las cosas, provo
sonalidad y ambientales se combinan para determinar el cando desventajas que debilitan los ya tenues vínculos fami
tipo y el grado de la influencia de la profesión sobre los hijos liares.
de los terapeutas.
Dada la gravedad de las desventajas potenciales aso
ciadas con la práctica profesional, algunos terapeutas deci Influencia positiva sobre las relaciones con la familia de origen
den concrètamente no tener hijos. Aunque esto parece una
solución extrema (o quizás una racionalización), algunos Como se ha demostrado, muchos de los beneficios asociados
terapeutas deciden que sería mejor para todos el hecho de no con la práctica psicoterapéutica tienen la capacidad poten
tener niños. Esto les permitiría concentrarse exclusivamente cial de pesar positivamente sobre la familia nuclear del tera
en las necesidades del paciente y del cónyuge. Por desgracia, peuta. Como podemos conjeturar con facilidad, muchos de
no disponemos de datos que investiguen si los psicoterapeu estos mismos beneficios también se aplican a su familia
tas tienen menos hijos de lo normal. de origen. El aumento de la sensibilidad, la paciencia, la con
Para los que decidan tener hijos, daremos sugerencias al fianza, la propia conciencia y la automanifestación que,
232 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 233
según algunos terapeutas, experimentan como resultado de muchos de los que se inician en el campo de la psicoterapia
la práctica de su profesión, pesan positivamente sobre las actúan en un rol terapéutico mucho antes de emprender un
relaciones que mantienen con su familia de origen. Además, aprendizaje formal. En consecuencia, eran a menudo la per
el aumento de la capacidad de iniciar y mantener una inti sona que se cuidaba emocionalmente de la familia de origen
midad significativa sólo puede beneficiar las relaciones con antes de asumir el papel de terapeuta (Farber, 1985a). Esta
otros miembros de la familia. La mayoría de los terapeutas pauta puede continuar, permaneciendo el terapeuta perma
señala que su trabajo parece tener un impacto positivo sobre nentemente en este rol. Tras la graduación y el inicio de la
estas relaciones (Guy, Stark y Poelstra, 1987). profesión activa, los miembros de la familia a menudo se ven
Además de los factores positivos resumidos previamente, favorecidos por contar con un “experto” en la familia, al que
parece haber varios beneficios asociados con el ejercicio de la dirigirse en busca de consejo, atención y apoyo (McCarley,
psicoterapia que revierten exclusivamente sobre los miem 1975). Tener acceso a alguien con experiencia en el área de
bros de la familia de origen. Por ejemplo, varios autores han la salud mental y el desarrollo de la personalidad puede con
indicado que los psicoterapeutas por lo general están alta siderarse un privilegio por los pacientes que padecen las ten
mente motivados para resolver conflictos, desavenencias y siones y las dificultades asociadas con las necesidades de los
problemas arrastrados durante largo tiempo con sus padres cambios experimentados a lo largo de toda una vida. El
y hermanos (anónimo, 1978; Burton, 1975; Colon, 1973; conocimiento y la experiencia que el terapeuta posee pueden
Fine, 1980; Freudenberger y Robbins, 1979; Friedman, 1971; ocasionar un significativo beneficio para la familia en mo
Henry, 1966). Dado que dirigir una psicoterapia implica mentos de crisis y necesidad. Aun cuando es evidente que el
reuniones con pacientes cuyos propios problemas familiares terapeuta no puede ayudar o intervenir directamente, le es
pueden reflejar los del terapeuta, a menudo hay una conti posible servir como punto de partida o fuente de referencia,
nua reelaboración de antiguos problemas y conflictos que lo a fin de facilitar la ayuda y el alivio que necesitan los que
obligan a resolverlos con sus propios familiares. En otras padecen algún trastorno emocional.
palabras, es difícil evitar y negar problemas en las rela Una vez más, la familia de origen puede enorgullecerse
ciones familiares cuando el terapeuta se enfrenta con el por la instrucción, la experiencia y los logros del psicote-
recuerdo constante al compararlos con los que los pacientes rapeuta. Sean cuales fueren el prestigio y la situación de
llevan a la sesión de terapia. Esto suele ser sumamente be privilegio que se atribuyan al profesional dedicado a la salud
neficioso para las relaciones mantenidas con padres y her mental, pueden compartirse con un padre que se siente espe
manos, pues la motivación para considerar y afrontar los cialmente complacido en enviar a amigos y conocidos a “mi
problemas y disputas restantes puede provocar su feliz reso hija, la psicoterapeuta”.
lución, un aumento de la intimidad familiar y una comuni
cación más eficaz. El terapeuta es capaz de lograr una
reconciliación decidida entre los miembros dispersos de su Influencia negativa sobre las relaciones con la familia de origen
familia de origen, sea por intervenciones directas o como
resultado de sus sugerencias indirectas. Como ocurre con los beneficios derivados de la práctica profe
Otro beneficio para la familia de origen es la posibilidad sional, muchas de las desventajas que pesan negativamente
de contar con un terapeuta para consultarle de forma infor sobre la familia nuclear del terapeuta también pueden afectar
mal sobre problemas relacionados con su salud mental y su a la familia de origen. Las tendencias al vacío emocional, la
bienestar emocional. Como hemos visto en el capítulo 1, reserva, las preocupaciones exclusivamente psicológicas, la
234 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 235
pérdida de la identidad, el sentimiento de superioridad, el lia será recibido con resistencia, si no con abierta hostilidad.
autoritarismo, el secreto y la preocupación emocional suelen En este caso, también el terapeuta puede experimentar el
tener un impacto que va en detrimento de las relaciones con deseo de haber abrazado otra profesión, pues su formación y
los hermanos, los padres y también otros parientes más su experiencia le impiden ignorar y no tener en cuenta la
lejanos. Los factores que entorpecen la intimidad dentro de psicopatología que existe en su propio sistema familiar.
la familia nuclear, pueden casi eliminarla en las relaciones Una desventaja similar es la presión interna que el psi
con la familia de origen. coterapeuta puede sentir al enfrentarse a la psicopatología
Además de estas consideraciones, hay varios riesgos la de algún miembro de la familia. Aunque pueda ser capaz de
borales que pueden afectar de modo negativo las relaciones admitir la consideración de la patología dentro del sistema
familiares. Por ejemplo, aunque la tendencia a intentar familiar, suele ser muy difícil decidir si es adecuado y cuán
resolver los problemas y los conflictos familiares pueden do encararse directamente a un miembro de la familia en
promover el desarrollo y los cambios positivos, su efecto de relación con sus necesidades emocionales individuales. Por
sestabilizador también puede provocar estragos. Algunos fa ejemplo, un terapeuta que advierta un creciente número de
miliares suelen considerar los intentos por lograr la síntomas de depresión en uno de sus padres o sus hermanos,
reconciliación entrometidos, impertinentes, detestables puede decidir que no es conveniente hacer comentarios al
e inadecuados. Pueden no estar interesados en recordar vie respecto. Pero si la síntomatología se agrava, puede sentirse
jas fuentes de ofensa y conflicto, y oponer resistencia activa obligado a plantear la cuestión abiertamente, aunque no
a los intentos de solución. A algunas personas les resulta tenga permiso para hacerlo de manera explícita. El dilema
fácil (a los padres del psicoterapeuta, por ejemplo) sentirse que esto crea al terapeuta, que intenta poner límites y evitar
equivocadas, si no incomprensiblemente, acusadas y ataca los conflictos del “rol dual”, puede ser muy perturbador. Aun
das por el terapeuta, que parece culparlos de los propios que la intimidad individual deba respetarse, es difícil de pre
defectos y fracasos. En vez de resolver un conflicto, el tera servar cuando hay que intervenir, sin que importen las
peuta ansioso en exceso suele descubrir que sus intentos de reacciones que despiertan tales intervenciones. Una vez
replantear disputas pasadas pueden provocar mayores ofen más, esto puede ocasionar graves desavenencias, enfados y
sas, enfados y desavenencias que las que antes había. Las sentimientos de ofensa. Ibdos los implicados pueden desear
interpretaciones pueden empezar a escucharse como acusa que el psicoterapeuta se ocupe de sus propios asuntos. Hasta
ciones, y las intervenciones pueden sentirse como órdenes éste puede llegar a renegar para sus adentros de su papel.
condescendientes por hermanos y parientes, que cuestionan Por desgracia (o quizá por fortuna), las personas preparadas
las motivaciones y las intenciones del terapeuta. En estas si para diagnosticar y tratar la enfermedad mental a menudo
tuaciones, es fácil imaginar que la familia de origen puede encuentran cada vez más difícil ignorarla cuando se da de
albergar el deseo de que el terapeuta hubiera abrazado otra manera grave dentro de la familia. Es posible que recaiga so
profesión sin relación con la salud mental. Si no se soluciona bre el terapeuta el peso de afrontar abiertamente la situa
esta situación, la comunicación puede deteriorarse por com ción y enviar al enfermo al centro adecuado. De nuevo, estas
pleto, pues los miembros de la familia van separándose del situaciones pueden ser muy conflictivas y constituyen una
terapeuta por temor a que sigan las intromisiones, los en desventaja potencial tanto para el terapeuta como para la fa
frentamientos y las censuras. Resulta claro que, a no ser que milia de origen.
se haga con extrema sensibilidad, respeto y paciencia, el Por lo tanto, el trabajo del psicoterapeuta no siempre
intento del psicoterapeuta de solucionar una antigua quere- estimula cambios positivos en el sistema familiar o en sus
236 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 237
miembros individuales. Además de los problemas menciona síntomas de una persona en particular, la medicación de al
dos, es posible que dirigir con regularidad terapias con gún otro, un tratamiento innovador empezado por un cono
pacientes que se quejan de injusticias u olvidos familiares cido o la hospitalización psiquiátrica de un vecino. El
exacerbe los sentimientos del terapeuta hacia sus padres o terapeuta se encuentra con reacciones en exceso positivas o
hermanos, hasta el punto de perder de vista la realidad. negativas, comprueba que el rol que se le ha asignado de ex
Escuchar a clientes expresar su enfado u ofensa sobre con perto de la familia resulta muy restrictivo y agotador, pues
flictos familiares sin resolver, o recuerdos traumáticos, qui le impide la espontaneidad y un intercambio verdadero. En
zás irrite o aumente los propios sentimientos negativos estas situaciones, quizá sea el terapeuta y no los miembros
despertados por la familia de origen. En consecuencia, puede de su familia el que se aparte y se aísle de la familia de ori
haber distorsiones o exageraciones en detrimento de las rela gen, con el objeto de evitar verse abrumado con las necesida
ciones del terapeuta con sus padres y hermanos. Por otra des, las preguntas y las quejas de sus parientes. A menos
parte, el terapeuta puede decidir equivocadamente desdeñar que se establezcan claramente los límites, y se respeten, esta
problemas familiares personales, que parecen menores en tendencia puede minar todavía más la intimidad y la comu
comparación con los que le manifiestan sus pacientes. Ade nicación dentro de la familia.
más, puede intentar racionalizar la pobre resolución de un Aunque la necesidad de estas precauciones parece razo
conflicto, distorsionando la teoría clínica en apoyo del propio nable, algunos familiares suelen no comprender bien la ver
punto de vista. La formación y la experiencia del psicote- dadera motivación del terapeuta, que parece estar reteniendo
rapeuta no necesariamente promoverán relaciones fami una información valiosa. Pueden acusarlo de ser despreocu
liares saludables, pues básicamente dependen de cómo el pado, mezquino o insensible. Quizá les parezca que el tera
terapeuta decida utilizar su experiencia. peuta sólo se preocupa por los que están dispuestos a pagarle
Aunque es útil tener un “experto” en la familia, algunos sus honorarios profesionales. En consecuencia, aunque el te
terapeutas señalan que les molesta la expectativa de que de rapeuta se siente explotado por semejantes exigencias, los
ben satisfacer todas las necesidades emocionales de la fami parientes se sienten rechazados y ofendidos por su negativa a
lia de origen (McCarley, 1975). Aunque pueden haber responderles de manera profesional. De nuevo, es necesario
cumplido esta función de buen grado antes de iniciar su for que todos los implicados comprendan plenamente la necesi
mación, es posible que ahora consideren estas expectativas dad del terapeuta de abandonar su rol profesional cuando es
irreales y abrumadoras (Farber, 1985a). Los psicoterapeutas tá entre parientes. Por otra parte, tiene la obligación moral
que logran acotar este problema de modo adecuado, por lo como profesional de funcionar de manera asistencial, aun
general se resisten a ser “el hombre o la mujer de las res cuando sea sólo para remitir a alguien a otro terapeuta.
puestas” en relación con los problemas de la salud mental. Algunos terapeutas han comprobado que la imagen que
En su lugar, prefieren relacionarse con los miembros de la tiene en general la gente sobre lo lucrativa que es su profe
familia de origen de manera normal y no profesional. En vez sión (suposición discutible en el mejor de los casos) puede
de participar en las reuniones familiares con historias de pa constituir una desventaja en las relaciones con su familia de
cientes, prefieren conversar sobre deportes, política, religión origen. Dada la sorprendentemente difundida y errónea con
y otras cosas por el estilo. Pero la tendencia que otros tienen cepción de que los psicoterapeutas tienen excelentes ingresos
a idealizar en exceso, o a censurar, a los psicoterapeutas, económicos, no es excesivamente raro que algunos padres,
puede volver imposible este deseo. En su lugar, los terapeu hijos y parientes más lejanos se acerquen a los terapeutas en
tas se ven a menudo bombardeados con preguntas sobre los busca de préstamos y apoyo financiero (McCarley, 1975). Por
236 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 239
ejemplo, McCarley señala que varios psicoterapeutas que que ocurren en la vida emocional del terapeuta pesan sobre
participaron en una terapia de grupo se quejaron de que los las relaciones con los miembros de la familia de múltiples
miembros de su familia con frecuencia solicitaban su ayuda modos positivos, al parecer, algunos riesgos profesionales
financiera. Tsman la impresión de que eso se consideraba también pueden tener efectos negativos.
una ampliación natural del rol de “socorrista” que desem Según el viejo dicho “Nadie es profeta en su tierra”, es
peñaban en la familia. La imposición e intromisión de tales más difícil para todos los implicados aceptar los puntos
solicitudes los ofendía y molestaba. Si el terapeuta no quiere débiles del terapeuta y reconocer al mismo tiempo su pericia
(o no puede) ayudar a los miembros de su familia de origen, en la ayuda a los demás. Sin embargo, más que convertir
los que han solicitado su ayuda financiera suelen reaccionar se en objeto de desprecio, es preciso reconocer con gratitud
con la ofensa, el enfado y la incredulidad al ser despacha que los psicoterapeutas son capaces de ayudar con eficacia a
dos con las “manos vacías”. Después de todo, alguien dedica los que tienen problemas de relación, aun cuando ellos mis
do a una “profesión asistencial” parece la persona más ade mos también los tengan.
cuada a la que dirigirse cuando se necesita ayuda. En
consecuencia, una vez más la incomprensión y el alejamiento
pueden ser el resultado para ambas partes, si este problema RELACIONES SOCIALES
no se discute con precaución y abiertamente.
Tras haber examinado el peso de la práctica psicoterapéutica
sobre sus relaciones con el cónyuge, los hijos y la familia
Resumen de origen, debemos volver la atención a los efectos sobre las
relaciones con los amigos. Deberían ser evidentes, ya que
Dado el impacto del ejercicio de la psicoterapia sobre la per las ventajas y las desventajas de ser psicoterapeuta afectan
sonalidad del terapeuta, no es extraño que sus padres, her de manera notable las interacciones con casi todos los que
manos y otros parientes más lejanos también sean afectados tienen con él una relación íntima. De modo que no es sor
por su vocación. En algunos casos, la influencia puede ser prendente que los terapeutas señalen que su trabajo afecta
directa y evidente, mientras que en otros resultará más indi también sus relaciones sociales.
recta y sutil. La familia de origen, en particular, experimen
ta el peso de la elección de esta carrera sobre el sistema
familiar. Una vez más, los resultados pueden constituir una Influencia positiva sobre los amigos
mezcla de beneficios y desventajas.
Las relaciones con la familia son el último campo de ba Cogan (1977) llevó a cabo una encuesta con psicoterapeu
talla para la personalidad del psicoterapeuta. Es allí donde tas en activo sobre cómo percibían el efecto de la práctica
debe afrontar las desventajas y los fracasos personales. Aun terapéutica sobre las amistades y las relaciones sociales.
que los terapeutas puedan tener la imagen de expertos en Comprobó que la mayoría señalaba que la formación y la
relaciones humanas, pocos se sienten así cuando se relacio experiencia asociadas con el hecho de ser terapeuta aumen
nan con los miembros de su familia. Les es difícil aceptar taban la profundidad, la intensidad y la apertura de sus amis
que, a pesar de la amplia formación intensiva y la experien tades. Expresaban la creencia de que, gracias a su trabajo,
cia adquirida, muchos de sus problemas de relación siguen podían participar más significativamente en las relaciones
presentes. Además, aunque muchos de los cambios positivos con los amigos fuera de la situación terapéutica. Guy, Stark
240 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 241
y Poelstra (1987) encontraron una pauta similar en su estu mismos acepten a los demás y se sientan satisfechos con
dio sobre psicoterapeutas; el 74% de los encuestados indicó ellos.
que la práctica profesional influía positivamente sobre las Los amigos de los terapeutas experimentan algunos be
relaciones con sus amigos. neficios adicionales, no directamente relacionados con su
Varios factores contribuyen a este resultado. Por ejem personalidad. Por ejemplo, quizá comprueben que el te
plo, Farber (1983b) comprobó que “muchos terapeutas (el rapeuta está dispuesto a dar consejos informales sobre pro
56,4% de los encuestados) consideraba que, como consecuen blemas cotidianos, la educación de los hijos, la relación con
cia de su trabajo, tenían ahora un mayor conocimiento de la los padres y otros asuntos similares. La disponibilidad de tal
diversidad humana y una comprensión más viva de las difi recurso puede ser importante en momentos de crisis. Ade
cultades y vulnerabilidades universales de la gente; algunos más, el amigo terapeuta puede proporcionar el sitio de trata
(el 14%) también consideraban que, como consecuencia de su miento adecuado cuando el problema es lo bastante grave
práctica, su fe en la gente había aumentado” (pág. 180), como para necesitar atención profesional. Los amigos tam
Estos terapeutas experimentaban un mayor conocimiento de bién pueden descubrir que el psicoterapeuta está dispuesto a
los demás, y también un aumento de su capacidad para compartir interesantes advertencias profesionales, conceptos
aceptar y tolerar la diversidad. Parece razonable concluir psicológicos, técnicas de tratamiento y diagnosis e informa
que estos cambios provocan un aumento de la capacidad ción general, que constituyen temas de conversación estimu
para hacer amistad con los demás, al haber desarrollado una lantes. Finalmente, algunos suelen sentirse sumamente
actitud madura y tolerante. orgullosos del trabajo y el éxito de su amigo terapeuta, y
En un artículo posterior, Farber (1985a) observa que el quizá compartan algo del prestigio social que se les concede
interés por lo psicológico también mejora las aptitudes en virtud de su amistad.
sociales y las interacciones del terapeuta, “intensificando en
gran medida las relaciones interpersonales, dando profundi
dad, sutileza, matiz e ironía a la comprensión y el conocimiento Influencia negativa sobre los amigos
de los demás” (pág. 174). De este modo, pues, la comprensión y
la visión asociadas con la capacidad de pensar analíticamente Por muchas de las mismas razones menciónads respecto del
provocan una mayor aceptación y apreciación de los pen cónyuge y la familia, la práctica de la psicoterapia no siem
samientos y los sentimientos ajenos, aumentando la habili pre favorece una buena amistad y relación social. Según
dad del terapeuta para hacer amistad con ellos. Freudenberger y Robbins (1979), la formación y la experien
Muchos de los beneficios y las ventajas asociadas con la cia derivadas del hecho de ser terapeuta a veces reduce por
práctica clínica también afectan a los amigos del terapeuta varios motivos el placer y la comodidad de los encuentros
de diversos modos positivos. Por ejemplo, el aumento de la sociales.
propia conciencia, el aplomoTla automanifestación, la seguri El vacío emocional y el agotamiento provocados por diri
dad, la sensibilidad, la tolerancia y la preocupación por el gir terapia deja a veces al terapeuta exhausto para compar
prójimo derivados de la práctica de la psicoterapia presumi tir experiencias con los amigos y los conocidos (Burton,
blemente los capacita para entablar amistades significativas 1975). Después de un largo día de citas profesionales, el te
y duraderas. Estas mejoras y cambios de personalidad los rapeuta puede sentirse incapaz, o no estar dispuesto, para
vuelve aptos para aumentar la calidad de las interacciones mostrarse empático con amigos que se acercan con necesi
sociales, convirtiéndolos en mejores amigos, mientras ellos dades o preocupaciones personales, sea personalmente o por
242 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 243
teléfono. Como que a veces es difícil dedicar con regularidad centenares o miles de horas con gente que lucha con una
la debida atención al cónyuge y los hijos, más lo será con gran variedad de problemas emocionales o de conducta, la
personas ajenas a la familia. Los terapeutas pueden sentirse perspectiva de la humanidad que tiene el terapeuta se dis
invadidos cuando los amigos se aproximan con problemas torsiona lo suficiente como para que le sea cada vez más difí
personales, y quizá lo exprese con su actitud. cil intentar entablar una amistad. En otras palabras, si el
Cuando el vacío emocional provoca que el terapeuta mundo empieza a parecer poblado por gente sospechosa,
ignore solicitudes implícitas o explícitas de apoyo o ayuda, necesitada, perturbada o impulsiva, como la mayoría de los
los amigos pueden sentirse ofendidos, rechazados y aun pacientes del terapeuta, puede vacilar antes de acercarse a
abandonados. Pueden interpretar que esto significa que el alguien para hacer amistad. Esto puede aumentar la reserva
terapeuta es indiferente o está demasiado centrado en sí y el aislamiento social, hasta adquirir proporciones poco
mismo. Resulta difícil aceptar que se vuelque en las necesi saludables.
dades de los clientes que pagan, mientras que se distancia Los psicoterapeutas que tienen dificultades en dejar de
de los amigos en apuros. Por otra parte, aun si aceptan y lado su rol y, en consecuencia, siguen siendo interpretativos
comprenden su incapacidad de brindar ayuda y estímulo, la y analíticos con sus amigos, comprueban que esto entorpece
amistad suele sufrir tensiones a causa de la vacilación antes la intimidad y una amistad satisfactoria. Ser demasiado
de imponerse o invadir la privacidad del terapeuta. Para no propenso a lo psicológico puede causar que el terapeuta se
importunar al psicoterapeuta, lo llaman con escasa frecuen comporte de modo intrusivo, controlador y autoritario, lo que
cia, y dudan antes de entablar contactos sociales. Este tipo a menudo ofende y hiere a los amigos y los conocidos. Estas
de desavenencias puede crear un abismo entre el terapeuta y tendencias sabotean las relaciones interpersonales, redu
sus amigos, enturbiando las amistades más íntimas. ciendo la reciprocidad y la igualdad necesarias para lograr
El aislamiento inherente al rol de psicoterapeuta, tanto una intimidad satisfactoria. Los amigos suelen resentirse
en su forma física como psicológica, daña los intentos de ini ante estas interpretaciones e "intervenciones” no solicitadas,
ciar y mantener la amistad. Las tendencias a la intimidad o aburrirse ante la actitud de superioridad del terapeuta,
unilateral, el anonimato y el control excesivo reducen la que parece sentirse obligado a actuar como una autoridad
capacidad del terapeuta para mostrarse espontáneo, auténti sobre la vida. En ambos casos, es posible que sea evitado a
co y vulnerable con los amigos. Esto puede provocar una ten medida que los amigos se cansen de su estilo implacable
dencia a apartarse y evitar las reuniones sociales. La falta mente clínico. Como ya hemos visto, muchos psicoterapeutas
de energía emocional y de motivación para pasar el tiempo observan que les cuesta dejar de ser interpretativos y “te
con los amigos, la ausencia de intimidad producida cuando el rapéuticos” al tratar con los amigos y conocidos (Deutsch,
terapeuta permanece altivo e invulnerable, puede privar a 1984; Farber, 1983b; Hellman y otros autores, 1986). Así, el
los encuentros sociales de significación e importancia para efecto potencialmente negativo de esta pauta requiere una
todos los implicados (Freudenberger y Robbins, 1979). En seria consideración por parte del terapeuta en activo, que
consecuencia, el psicoterapeuta puede hallar a sus amigos puede incurrir en ella si no adopta medidas correctivas.
aburridos y superficiales, en comparación con sus pacientes, Esta creciente falta de espontaneidad, y la pérdida de la
mientras que los amigos suelen encontrarlo cada vez más identidad, pueden tener un impacto negativo sobre la capaci
altivo e inaccesible. Si esta pauta continúa, poca razón dad de relacionarse con los amigos y la familia. Si el tera
queda para continuar la amistad. peuta sólo puede ser un reflejo de los demás, los amigos
También puede ocurrir que, como resultado de pasar empezarán a darse cuenta de que, aunque ellos se arries
244 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 245
guen a manifestarse y sean por lo tanto vulnerables, el te detalles sobre el trabajo y los pacientes tratados. La consi
rapeuta sigue siendo un extraño invulnerable y distante. En guiente sensación de misterio aumenta la ya mencionada
consecuencia, es muy difícil para los amigos sentir que real tendencia hacia la reserva y el distanciamiento. Aun cuando
mente “conocen” al terapeuta a un nivel significativo y per el terapeuta se sienta libre de comentar su trabajo, su natu
sonal. Aunque la mayoría de los terapeutas son excelentes raleza compleja y altamente especializada hace difícil descri
conversadores, y particularmente dotados para conseguir bir su esencia (Farber, 1983a). Si después de una explicación
que los demás se sientan cómodos, la incapacidad de expre detallada de la naturaleza de la psicoterapia, el amigo res
sarse de manera espontánea y autorreveladora crea un abis ponde diciendo con asombro: “¿La gente te paga por eso?”, el
mo entre los terapeutas y sus amigos. terapeuta empieza a darse cuenta de que es muy difícil des
La tendencia de algunos terapeutas a vivir indirecta cribir su importancia a los demás.
mente a través de la vida de sus clientes puede reducir su La necesidad del terapeuta de poner las preocupaciones
motivación y su necesidad de amigos y contactos sociales del paciente por encima de las de los amigos puede pesar ne
fuera del trabajo (Bugental, 1964; Burton, 1975). Se prefiere gativamente sobre estas relaciones. Por ejemplo, el terapeu
la intimidad sin riesgos experimentada en la relación tera ta quizá tenga que cancelar un compromiso social si un
péutica a la adoptada con los no pacientes. Además, como las paciente en crisis necesita una sesión de emergencia, o una
conversaciones con los pacientes son por lo general emo hospitalización psiquiátrica. La frecuente necesidad de pro
cionalmente densas y significativas, el terapeuta puede com gramar algunas citas nocturnas puede impedir que los tera
parar esos encuentros con las interacciones sociales, que a peutas participen en actividades sociales con amigos. Un
su lado parecen superficiales y mundanas. Después de pasar denso horario de citas seguido escrupulosamente puede vol
todo el día luchando con problemas como el suicidio, el divor ver casi imposible que los amigos se pongan en contacto tele
cio, el incesto y la angustia existencial, en comparación las fónico durante un día laboral, para sostener una conversación
conversaciones con los amigos sobre los deportes, las finan casual o en un momento de necesidad. Como resultado de
zas y el precio de los neumáticos parecen triviales. En reali esos factores, los amigos pueden sentirse en una posición
dad, el primer error consiste en hacer la comparación. Los muy inferior en la lista de prioridades del terapeuta. Cuanto
psicoterapeutas que no logran reconocer las importantes más ocupado está el terapeuta, mayor suele ser la resisten
diferencias existentes entre las relaciones con los pacientes y cia a visitarlo, por la creencia de que las preocupaciones pro
con los amigos, pueden preferir equivocadamente los encuen fesionales han agotado sus recursos emocionales. En estos
tros profesionales a los más inciertos fuera del consultorio. casos, los amigos suelen decidir que sería mejor dejarlo tran
Como en el caso de las relaciones familiares, la necesi quilo; una conclusión desafortunada, pero comprensible.
dad de confidencialidad restringe la cantidad de información Aunque, en momentos de crisis emocionales parezca ven
que el terapeuta puede transmitir a los amigos sobre los tajoso tener a un psicoterapeuta por amigo, las expectativas
pacientes y las responsabilidades profesionales. Aunque de recibir apoyo, atenciones y orientación no siempre se ven
hablemos en términos generales, el terapeuta puede sentir satisfechas. A causa del vacío emocional, la reserva y el esti
la necesidad de ser todavía más cuidadoso al comentar su lo de vida agitado de algunos terapeutas, suelen no poder o
trabajo con sus amigos que con su familia, pues el riesgo de no querer ayudar a sus amigos en caso de necesidad. Ade
violar la confidencialidad del paciente aumenta cuando la más, como en el caso de la familia de origen, el terapeuta
información ha abandonado la propia casa. En consecuencia, puede resentirse con los amigos que esperan consejos gratis,
la mayoría de los amigos de los terapeutas sabrán pocos ayuda sostenida y frecuente apoyo. Estas expectativas pue
246 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 247
den provocar que el terapeuta se sienta “usado” y explotado veces influye en las fiestas a las que se asiste y los clubes en
por amigos, que parecen aprovecharse de la situación. Desde los que uno se inscribe. Aunque es improbable que muchos
el punto de vista del otro, a los amigos puede serles muy difí terapeutas elijan a sus amigos sobre esta base, pueden sen
cil entender la vacilación del terapeuta, que no quiere inmis tir la tentación de animar a sus amigos a que les envíen a
cuirse e intervenir en un momento de necesidad. Esperar sus conocidos para recibir tratamiento terapéutico, favore
ayuda de un amigo terapeuta, que de buen grado atiende las ciendo una imagen de explotación e incomprensión. Además,
necesidades de los clientes de pago, puede resultar frus los terapeutas suelen dudar en manifestar las necesidades
trante para los amigos en apuros, y de ello suelen surgir y los problemas personales a los amigos, por temor a que pe
malentendidos si el problema no se discute a fondo y se con ligren futuros envíos de pacientes. Después de todo, ¿quién
viene mutuamente en establecer sus límites. quiere enviar a un conocido a un terapeuta amigo que tiene
Como hemos visto en el capítulo 3, la percepción social que resolver todavía los diversos problemas de su vida? Con
del rol de psicoterapeuta aún puede entorpecer más las siderar a los amigos personales buenas fuentes de referencia
amistades y los encuentros sociales. En el caso de amigos puede conducir a estas y otras creencias y conductas distor
con una imagen en exceso idealizada del psicoterapeuta, éste sionadas. Estas tendencias realmente contaminarán las
puede sentirse incómodo al reconocer preocupaciones, pro amistades personales si no se les pone coto.
blemas y fracasos personales, temiendo el rechazo si se
desilusionan ante su condición humana. A los amigos con
esta impresión también les será difícil ser ellos mismos, pues Resumen
resulta duro encontrarse cómodos admitiendo las propias
limitaciones, cuando se está en presencia de la perfección. En vista de los riesgos potenciales asociados con la práctica
Por otra parte, los amigos que desconfían de la profesión del de la psicoterapia, podemos preguntarnos en qué grado se
terapeuta o la censuran pueden provocar que esté a la de combinan para dañar la capacidad del terapeuta para iniciar
fensiva o se sienta incómodo, haciendo difícil mostrarse vul y mantener amistades significativas. Aunque las investiga
nerable y abierto en relación con las necesidades, las ciones recientes no brindan datos concluyentes sobre esta
desilusiones y los fracasos, por miedo al ataque o al ridículo. cuestión, ciertas tendencias otorgan influencia a estos fac
Estos individuos también pueden ser reservados con el tera tores.
peuta porque pueden tener miedo, por ejemplo, de ser “anali Farber (1983b) señala que los terapeutas encuestados
zados” o manipulados. En ambos casos, el hecho de que el indican que su profesión psicoterapéutica ejercía una in
amigo sea terapeuta parece abrumarles en uno u otro senti fluencia notable sobre sus relaciones sociales. Observa que
do, haciendo casi imposible que se comporten con naturali “según el 64,9%, la gente tiende a ser más expresiva, e inclu
dad. A menos que los amigos puedan olvidar sus estereotipos so esperan consejos y análisis de sueños” cuando se enteran
sobre el psicoterapeuta (sean positivos o negativos), la opor de que la persona con la que están hablando es un psicote
tunidad de establecer una amistad cómoda y significativa se rapeuta (pág. 180). Por otra parte, “muchos terapeutas (el
verá sumamente reducida. 52,6%) también consideraron que algunas personas se sien
La presión interior que puede sentir el terapeuta sobre ten amenazadas por su presencia, y se vuelven menos expre
la necesidad de que le remitan clientes suele pesar sobre la sivos” (pág. 180). Ambas reacciones entorpecen la expresión
relación con los amigos. Como ya hemos mencionado, y la intimidad recíprocas. Es difícil para el terapeuta dejar
la necesidad de “vender” la propia capacidad profesional a de lado la personalidad profesional y comportarse de manera
248 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 249
espontánea frente a semejantes reacciones. En relación con experimenta hacia el mundo cotidiano, facilitando el desa
las pautas sociales del terapeuta, Farber observa que, rrollo de graves distorsiones y un sentimiento de superio
aunque algunos (el 30,6%) indicaron que el hecho de ser te ridad y distanciamiento. Sobre todo, puede llevar a una
rapeuta no influía en su propio comportamiento social, un profunda soledad, una insatisfacción, una desilusión y aun
número mayor (el 40,8%) declaró que tendían a establecer un eventual agotamiento.
menos relaciones sociales como consecuencia de su trabajo. Como en el caso de la influencia de la práctica psicote-
Varios indicaron que les era cada vez más difícil relacionarse rapéutica sobre las relaciones familiares, su peso sobre los
de modo auténtico, espontáneo y natural con sus amigos. amigos y las relaciones sociales posee la capacidad potencial
Cogan (1977) encontró una pauta similar entre los tera de ser tanto positivo como negativo. Una vez más, parece
peutas a los que encuestó. Aunque la mayoría declaró que el que la lucha por aumentar al máximo los beneficios y reducir
hecho de ser psicoterapeutas aumentaba la profundidad y la al mínimo los inconvenientes depende del psicoterapeuta y
calidad de sus amistades, ayudándolos a ser más abiertos y de las personas con las que se relaciona. Si no se le presta
sensitivos, había una pronunciada disminución en el número atención, el trabajo del terapeuta tiene la capacidad poten
y la intensidad de las amistades entre los que habían estado cial de minar los cimientos de la intimidad en casi toda
en activo durante diez años o más. Así, mientras los terapeu relación personal importante.
tas señalaban que disfrutaban más de sus amigos, en reali
dad pasaban menos tiempo con ellos, y notaban que las
relaciones se habían vuelto más superficiales. RECOMENDACIONES
Freudenberger y Robbins (1979) observan que la vida
social del psicoterapeuta a menudo empieza a fundirse con En vista de la capacidad potencial de la práctica psicote-
su vida profesional. Cada vez se pasa más tiempo en com rapéutica para fortalecer o sabotear las relaciones íntimas
pañía de otros terapeutas, y cada vez menos con amigos con la familia y los amigos, es preciso que el terapeuta esté
fuera de la profesión. Los psicoterapeutas tienden a agru alerta y preparado ante su impacto sobre su vida privada y
parse en camarillas exclusivas, que rara vez incluyen a los sus relaciones personales. Quizá tomar conciencia de ello es
que no son de la profesión. Las fiestas y las reuniones el paso más importante para afrontar estos problemas. En
sociales se convierten en oportunidades para discutir sobre verdad, “estar advertido de antemano es estar previamente
pacientes difíciles, nuevas técnicas de tratamiento, los últi armado”. A menos que los psicoterapeutas hagan frecuentes
mos diagnósticos y las escandalosas violaciones éticas de un inventarios de la influencia de la práctica profesional sobre
colega antes respetado. En consecuencia, hay una peculiar su bienestar emocional y funcionamiento interpersonal, es
mezcla de trabajo y juego, un entrelazamiento de intereses probable que se vean afectados por factores que escapan a su
sociales y profesionales, que permite al terapeuta conservar conciencia y su control. Al tomar conciencia, el terapeuta
en amplia medida su modalidad profesional, cómodo tras su perspicaz desea adoptar una o más medidas prácticas para
máscara bien asumida. En estas reuniones, la pauta de la asegurarse un estilo de vida equilibrado y saludable, que
intimidad unilateral perfeccionada por muchos terapeutas aumente su capacidad de establecer relaciones sociales sig
crea una situación bastante extravagante, en la que cada nificativas. Aunque hemos visto algunas de estas recomen
psicoterapeuta sirve de espejo al otro y en realidad nadie daciones en el capítulo 3, vale la pena que las repitamos de
revela nada. Como hemos visto en el capítulo 3, estas pautas nuevo.
aumentan el aislamiento psíquico y físico que el terapeuta
250 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 251
Intimidad con una persona significativa Será muy difícil para el terapeuta oponer resistencia a la
influencia potencialmente negativa de su profesión sobre las
Lo más importante es que los psicoterapeutas necesitan po relaciones sociales, sin la ayuda de una persona significati
ner su propia vida privada y sus relaciones en el primer va; un alma íntima que se enfrente con las tendencias al ais
puesto de la lista de prioridades. A menos que vivan una lamiento, la reserva, el sentimiento de superioridad y el
vida plena y satisfactoria, tendrán poco que ofrecer a sus autoritarismo. En un mundo en el que todos empiezan a
clientes (Freudenberger y Robbins, 1979). Para poder com parecerse a los pacientes, el psicoterapeuta necesita deses
batir los efectos debilitantes de la práctica terapéutica, debe peradamente a alguien que sea un espejo fiel, un báculo, un
invertir tiempo y energía en desarrollar “formas no subli pecho nutriente.
madas de intimidad con los amigos y los amantes” (Bermak, Para conseguir el tipo de relación íntima necesaria, sea
1977, pág. 144). Chessick (1978) está de acuerdo con esto, con el cónyuge o un amigo, deben adoptarse varias medidas
observando que los psicoterapeutas necesitan relaciones a fin de iniciar y mantener este nivel de proximidad. En
amorosas maduras en su vida personal para volver a colmar primer lugar, debe concederse tiempo al cultivo de la rela
sus “almas angustiadas”. La significación y la plenitud ción. Esto requiere un compromiso recíproco para otorgar a
recibidas de estas relaciones lo capacitan para funcionar con la relación una prioridad absoluta. Los horarios y las obliga
eficacia en el mundo vacío de la soledad, el aislamiento y la ciones deben adaptarse, para permitir estar juntos en cali
aflicción, inherentes a realizar terapia con personas a menu dad y cantidad suficientes. Los riesgos potenciales de la
do profundamente perturbadas. Guggenbuhl-Craig (1979) profesión deben discutirse abierta y periódicamente, para
observa que invertir energía en desarrollar relaciones amo preparar al amigo en el combate contra la reserva emo
rosas fuera del trabajo proporciona un equilibrio corrector a cional, el aislamiento, la empatia decreciente, un psicologis-
las muchas distorsiones producidas por el mundo surrealista mo inadecuado, el sentimiento de superioridad, la vida
de la práctica profesional. indirecta y el exceso de compromisos. Debe darse un permiso
Aunque no es necesario que el psicoterapeuta esté casa explícito de intervención al amigo para asegurar así un
do para que pueda disfrutar de un equilibrio psíquico, es enfrentamiento honesto cuando se adviertan estas actitudes.
importante que tenga una o más relaciones lo bastante ínti El terapeuta necesitará ayuda para resistir la tendencia a
mas como para brindarle el apoyo, la empatia y las pruebas una retención de información innecesaria, y crear una sen
de realidad necesarias para resistir el vacío y el aislamiento sación de misterio alrededor de su profesión. Lo que es
asociados con la práctica de la psicoterapia. Según Guggen todavía más importante, el psicoterapeuta necesita por lo
buhl-Craig (1979): menos una persona que combata su inclinación a dedicarse
de forma demasiado absorbente a sus obligaciones profesio
Lo que el analista (el psicoterapeuta) necesita son relaciones simétri nales, para lograr una relajación suficiente y una buena
cas, relaciones con personas que estén a su nivel, amigos que se atre comunicación con la persona significativa.
van a atacarlo, que señalen no sólo sus virtudes, sino también sus Si el terapeuta logra mantener este nivel de proximidad
aspectos ridiculos. Esta clase de estímulo puede darse con amigos del
mismo sexo; también puede suceder dentro del matrimonio: las pro con al menos una persona, sea ésta o no su cónyuge, debe
fundidades de lo oscuro deben sondearse con el amor. La gente sin darse prioridad a esta relación. Si las preocupaciones antes
instrucción analítica se desenvuelve en gran medida a través de mencionadas son auténticas, esto debe hacerse para que el
intensas relaciones interpersonales. El analista debe hacer lo mismo terapeuta funcione con eficacia tanto en la esfera profesional
(pág. 135). como en la personal. Lo más importante para la salud emo
252 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 253
cional en general es el mantenimiento de esta relación fun El cónyuge es a menudo la persona significativa, la per
damental. sona que es la más íntima conocedora de las fallas y las limi
taciones del terapeuta. Así, pues, es él quien puede servir
como fuente primordial de descanso, apoyo y entendimiento.
Relaciones con la familia Sin embargo, si el terapeuta tiene hijos, también ellos suelen
constituir una importante fuente de ayuda. Guggenbuhl-
Aunque el terapeuta necesita por lo menos una relación Craig (1979) señala que los niños son a menudo extrema
intensamente íntima para combatir los efectos secundarios damente honestos e incisivos sobre el aumento del vacío
debilitantes del ejercicio profesional, en la medida en que emocional, el aislamiento, la reserva, la disminución de la
afectan sus relaciones personales, la mayoría de las per ayuda, etc. Son por lo general extremadamente sensitivos
sonas necesita más de una sola relación. Según Cray y Cray respecto a las fluctuaciones de la intimidad y la entrega
(1977), los psicoterapeutas necesitan una familia que les emocional, y son capaces de captar la influencia de la prácti
proporcione un equilibrio y un efecto corrector a la influencia ca profesional de un modo que pasa inadvertido para la con
distorsionante de su profesión. Esto no significa que tenga ciencia inmediata del terapeuta.
que estar casado ni tener hijos. Más bien refleja el haber
advertido que necesita parientes, tanto de la familia nuclear Los niños, en su libre y abierto desarrollo, también pueden pene
como de la de origen, que se refieran abiertamente a estos trar en la parte oscura del analista (psicoterapeuta) y sacarla a la
problemas y preocupaciones. Los parientes, como los padres luz. La tragedia del terapeuta sin hijos no es que su necesidad na
tural de descendencia quede insatisfecha, sino que carece del reto
o los hermanos, con frecuencia tienen la capacidad y la liber que los niños ofrecen (Guggenbuhl-Craig, 1979, pág. 136).
tad únicas para ser honestos en sus opiniones, quizá porque
su inversión personal es mayor que la de los amigos. O, qui Aunque los niños pueden constituir una fuente impor
zá, los parientes sanguíneos se sienten autorizados de modo tante de ayuda para el terapeuta, también suele ser una
implícito para brindar su apoyo, pues tienen un sentido de la carga y una fuente de inconveniencias. Será necesario que
perspectiva y la historia del terapeuta, que les permite mos decida con su cónyuge cómo distribuir equitativamente las
trarse más comunicativos respecto a sus preocupaciones. Los muchas responsabilidades asociadas con la paternidad.
familiares suelen ser importantes aliados del terapeuta para Aparte de los deberes cotidianos, los niños enferman, se pre
reducir al mínimo el impacto de los riesgos asociados con la sentan casos de emergencia y se debe disponer de tiempo
práctica de la psicoterapia. para satisfacer sus múltiples necesidades, a medida que se
Como la mayoría de los psicoterapeutas sí se casan, son vayan presentando. Con todo, los beneficios que brindan al
por lo general su cónyuge e hijos los que desempeñan este bienestar personal del terapeuta, y a la calidad general de
papel. Como observa Maijorie Cray (Cray y Cray, 1977): su aptitud profesional, sobrepasan con mucho los inconve
nientes que puedan aparecer.
La familia brinda muchas ventajas, que por cierto pueden contribuir Como ya hemos mencionado, si los miembros de la fami
al bienestar emocional del psiquiatra (psicoterapeuta). Nosotros lia han de prestar su ayuda en los intentos de resistir el
somos la realidad. Si el psiquiatra está adquiriendo una perspectiva
distorsionada de su propia importancia, sus hijos pueden hacerlo impacto negativo asociado con la práctica de la terapia, será
bajar del pedestal. Cuando tiene la impresión distorsionada de que en necesario que estas relaciones tengan la suficiente prioridad
todas partes cuecen habas, su familia, la necesidad de educar a sus en la vida del terapeuta. Debe transcurrir el tiempo en un
hijos, pueden hacerlo volver rápido a la realidad (pág. 338). diálogo abierto, el mutuo compartir y una comunicación sin-
264 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 255
cera y participativa, para evitar las tendencias a la reserva, distintas” (pág. 184). Al expandir la propia vida social más
etc. El psicoterapeuta necesitará la ayuda familiar con el allá de las relaciones profesionales, se promueve una pers
objeto de impedir que los riesgos profesionales apuntados pectiva más equilibrada sobre el comportamiento y la expe
saboteen las relaciones familiares. Aunque pueda parecer riencia humana. Amigos que no idealicen ni censuren la
banal, la precaución más importante que puede adoptar el profesión de terapeuta, sino simplemente no afectados por
terapeuta, aparte de aumentar su propia conciencia, es soli ella, constituyen un excelente antídoto para las tendencias
citar y escuchar la opinión de sus familiares sobre los cam al sentimiento de superioridad, el autoritarismo y el control
bios de personalidad percibidos en él durante un período de excesivo. También pueden afrontar de manera más agresiva
meses y aun de años. La exactitud y la honestidad de los el deseo del terapeuta de conservarse en una actitud inter
miembros de la familia pueden ayudar mucho al terapeuta a pretativa y anónima, señalándole la inconveniencia de esta
reducir la influencia negativa de su labor profesional. conducta. Los amigos ajenos a la profesión introducirán al
terapeuta, que sólo conoce a otros colegas, en actividades e
intereses alejados de los talleres profesionales, los semina
Relación con los amigos rios y conferencias que a menudo ocupan su tiempo libre.
Por último, las prioridades que tienen los amigos no terapeu
La necesidad de amistad que tienen los psicoterapeutas es tas pueden ser de gran ayuda para mantener una perspecti
ampliamente reconocida. Guggenbuhl-Craig (1979) dice: “La va adecuada sobre la vida. Aunque las preocupaciones de los
amistad intensamente vivida, e intensamente padecida, pacientes sobre la autoestima, las heridas narcisistas y la
salva a muchos terapeutas de enredarse en su propio lado depresión son realmente importantes, no lo son más que
oscuro y destructivo. El odio y el amor están en un continuo problemas como la criminalidad en el vecindario, la pobreza,
vaivén entre amigos; el amor gira en torno al potencial posi la corrupción política, la amenaza nuclear y los sentimientos
tivo, y el odio en torno al negativo” (pág. 136). Los amigos heridos de un niño. Los amigos tienen la virtud de llevar a la
pueden a veces procurar una honesta ayuda que ya hemos vida del terapeuta este tipo de equilibrio.
descrito como necesaria, al apoyar al terapeuta para que
resista los efectos debilitantes de su trabajo sobre el fun
cionamiento interpersonal. Pueden ayudar a volver a colmar Otras consideraciones
las reservas emocionales exhaustas, proveer reservas de
empatia y comprensión y prestar apoyo cuando éste es nece Hay otras medidas adicionales que deben adoptarse con el
sario. objeto de que el psicoterapeuta en activo reduzca al mínimo,
No sólo es importante que el terapeuta tenga amigos, o elimine, la influencia potencialmente negativa de su traba
sino que su círculo incluya a personas al margen de la profe jo sobre las relaciones interpersonales. La mayoría de ellas
sión (Guy y Liaboe, 1986a). Storr (1979) indica que ésta es se centran en la creación de un estilo de vida equilibrado y
una de las formas más significativas en que el terapeuta bien integrado, que aumente el equilibrio personal y la satis
puede batallar contra los riesgos de dedicarse a esta profe facción general con la vida. Por ejemplo, como ya hemos
sión. Dice: “Creo que es sumamente importante que el tera visto, el psicoterapeuta en activo puede necesitar diversificar
peuta tenga una vida social lo más normal posible, en la que sus actividades profesionales para incluir la supervisión, la
entable amistad con personas que transiten por caminos de enseñanza, las consultas, la investigación y la escritura
la vida por completo diferentes, y tengan vocaciones del todo para reducir el aislamiento asociado al dirigir sesiones de
256 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL IMPACTO DE LA PRACTICA PSICOTERAPEUTICA 257
terapia (Farber, 1983a; Freudenberger y Robbins, 1979; Guy sus efectos, quizá tengan cada vez mayores dificultades en
y Liaboe, 1986a). También puede resultar útil seguir otra relacionarse de forma lo bastante satisfactoria. Si esto
profesión fuera del campo de la salud mental, con el objeto ocurre, el psicoterapeuta habrá perdido una de las alegrías
de brindar variedad, estímulo y trato con diferentes tipos de principales de la vida, las derivadas de la experimentación
gente. de la intimidad interpersonal. No importa cuán rico o presti
Someterse a terapia personal, hacer supervisión o consul gioso sea, sin relaciones personales significativas el terapeu
tas formales proporciona apoyo, comprensión y orientación ta no se sentirá realizado ni satisfecho.
adicionales (Freudenberger y Robbins, 1979; Goldberg, 1986). Un psicoterapeuta que carezca del número suficiente de
Profundizar los conocimientos, dentro o fuera de la propia es relaciones amorosas en su propia vida privada tendrá poco
pecialidad, proporciona nueva información y facilita contac que ofrecer a sus pacientes. No importa cuál sea su nivel de
tos sociales renovados (McCarley, 1975). Las interacciones experiencia y talento profesional, los encuentros terapéuti
interdisciplinarias regulares son otro modo de enriquecer la cos carecerán de sentido para él, vacío que la mayor parte de
propia vida profesional. Inscribirse en organizaciones regio sus pacientes detectarán. Como el aspecto emocional es tan
nales, estatales o nacionales puede ser otro modo de prolon importante como los meramente técnicos de la relación te
gar el propio horizonte y conocer a otros profesionales. rapéutica, los pacientes llegarán a cobrar conciencia del
Finalmente, tomarse vacaciones regulares, años sabáticos y desánimo y el dolor psíquico del terapeuta. En algunos
días libres permite al terapeuta participar más plenamente casos, recurren a sus pacientes para satisfacer sus necesi
en los placeres de la vida (Farber, 1985a). dades de intimidad y amor, en detrimento de ellos y de la
relación terapéutica. En otros realizarán simplemente los
pasos de la conducción de una terapia intentando estimular
RESUMEN el desarrollo del paciente de modo poco convincente. A estos
terapeutas les resulta difícil alentar a sus pacientes para
No puede subrayarse bastante la importancia de mantener que abracen de manera optimista las capacidades poten
relaciones interpersonales significativas. Los psicoterapeu- ciales de la vida, dado que ellos no han alcanzado la satisfac
tas necesitan tanto, si no más, amor, comprensión, apoyo, ción en sus propias relaciones personales. Así, pues, no sólo
discusión y orientación como cualquier otra persona. Sin la vida personal del terapeuta sufrirá en estos casos, sino
estas fuentes de nutrición emocional personal, el terapeuta que también las relaciones terapéuticas se verán afectadas
puede experimentar soledad, depresión y, finalmente, deses negativamente.
peración (Chessick, 1978). Esto puede provocar una cre En este capítulo hemos centrado la atención en la in
ciente sensación de insatisfacción y desilusión ante la vida, fluencia variable que ejerce la práctica terapéutica, con sus
volviéndola sin sentido y vacía de objetivos. Como hemos beneficios y desventajas, sobre las relaciones personales con
visto, algunos aspectos asociados con el ejercicio de la psi la familia y los amigos. Aunque hemos subrayado sobre
coterapia tienen la capacidad potencial de entorpecer la efec todo la necesidad de afrontar directamente los riesgos de la
tividad interpersonal y sabotear las relaciones significativas. profesión, con el objeto de eliminar o reducir sus efectos ne
Su impacto sobre la capacidad de experimentar intimidad gativos sobre el funcionamiento personal, vale la pena re
con la familia y los amigos puede ser muy profundo en algu petir que la práctica de la psicoterapia también tiene la
nos casos. A menos que el psicoterapeuta y sus seres queri posibilidad de dar mayor calidad a las relaciones con la fa
dos estén alertas frente a estos riesgos y luchen por reducir milia y los amigos, gracias al desarrollo emocional y los cam
258 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
Por mucho que el psicoterapeuta intente permanecer es ambiente estable y estéril. A menudo, la influencia de mu
table, neutral y anónimo en sus relaciones terapéuticas, su chos acontecimientos significativos de la vida es lo bastante
vida y su trabajo se ven con frecuencia profundamente afec poderosa como para que influya en la relación terapéutica,
tados por los acontecimientos importantes provocados por el de manera evidente tanto para el paciente como para el tera
paso por las sucesivas etapas de desarrollo. El matrimonio, peuta. Por ejemplo, puede resultar difícil, y no ayudar en na
el embarazo, la paternidad, el traslado a una nueva ciudad, da, dejar de comentar el cambio de estado civil, el embarazo,
la muerte de un ser querido, una enfermedad o un accidente o una enfermedad reciente del terapeuta. En consecuencia,
personal, el envejecimiento, la jubilación y la muerte afectan estos problemas deben ser tratados en algún nivel de la rela
profundamente al psicoterapeuta, pesando tanto sobre su vi ción establecida por el tratamiento. No obstante, a menudo
da privada como sobre sus encuentros profesionales. Guy, no resulta claro cuándo y cómo esto deba hacerse.
Stark y Poelstra (1987) descubrieron que el 75% de los psico- Según Flaherty (1979), hay una amplia variedad de opi
terapeutas encuestados en toda la nación habían experimen niones sobre la automa ni testación del terapeuta, que van
tado uno o más de esos episodios potencial mente dolorosos desde la conveniencia de su abundancia hasta su elimina
durante los últimos tres años. La relación interactiva entre ción, según la orientación teórica y la personalidad del psico
la personalidad del psicoterapeuta y la práctica de la psicote terapeuta. Esta diversidad de puntos de vista se refleja en la
rapia crea varios problemas sobre la influencia de estos acon bibliografía al respecto: algunos autores advierten sobre los
tecimientos significativos de la vida sobre los pacientes, y la riesgos de la automanifestación, mientras que otros la consi
capacidad del terapeuta para aplicar una psicoterapia eficaz. deran útil. En consecuencia, no hay normas estables que
Este capítulo se centrará sobre el peso de varios aconte guíen al terapeuta, que debe decidir cuándo y qué compartir
cimientos significativos en la vida del psicoterapeuta, sus con un cliente sobre los acontecimientos significativos en su
efectos potenciales sobre los pacientes y la práctica de la psi propia vida personal, cuando tienen conexión con la relación
coterapia, y cómo el hecho de ser terapeuta influye en la ex terapéutica.
periencia de estos acontecimientos en su vida personal. Algunos teóricos señalan que la automanifestación del
terapeuta siempre va en detrimento de la relación estable
cida en el tratamiento. Por ejemplo, Freud (1912) recomen
EL PROBLEMA DE LA AUTOMANIFESTACION DEL TERAPEUTA daba que el psicoanalista se mantuviera opaco ante sus
pacientes. Señala que, como un espejo, debería devolver sólo
Antes de considerar estos acontecimientos significativos de la imagen de lo que se le presenta, revelando muy poco de
la vida, es necesario tratar el problema de la automanifesta- los propios pensamientos, sentimientos y experiencias. Wei-
ción, en su relación con la práctica de la psicoterapia. En la ner (1972) también señala que la autoexposición del terapeu
mayoría dé las relaciones establecidas durante un trata ta es sum am ente inadecuada para la relación con el
miento, el terapeuta parece ser una figura razonablemente paciente, porque puede perturbar una débil alianza terapéu
estable y equilibrada, capaz de solventar con escasa dificul tica, azuzar una "transferencia negativa”, en la que el pa
tad muchos problemas que plantea la vida (Bellak, 1981). ciente ya percibe al terapeuta como centrado en sí mismo y
Sin embargo, aunque el terapeuta desee presentar una rela débil, y desviar la atención de las necesidades y preocupacio
ción terapéutica totalmente centrada sobre el cliente, sin nes del paciente. Sin embargo, a pesar de su visión negativa
verse afectado por los acontecimientos y las circunstancias de la automanifestación del terapeuta, Weiner admite que
de su propia vida, a menudo es imposible crear semejante un uso limitado de ella puede ayudar a establecer una reía-
ACONTECIMLENTOS SIGNIFICATIVOS 263
262 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
ción más auténtica ante un paciente adolescente o un joven niencia de la automanifestación voluntaria del terapeuta,
adulto. Sin embargo, estas excepciones son raras, y la auto- pocos dirían que es posible un completo anonimato. Tanto
manifestación debe hacerse con cuidado y en cantidades li Fromm-Reichmann (1960) como Weiner (1972) observan que
mitadas, para asegurarse que va en beneficio del paciente y la manifestación inadvertida es el frecuente resultado de
acontecimientos importantes en la vida del psicoterapeuta,
no está al servicio de las propias necesidades personales del como el matrimonio, la paternidad, la enfermedad, etcétera.
terapeuta. A pesar de los intentos de que estos sucesos no influyan so
Aunque los terapeutas no psicoanalistas puedan conside bre la práctica de la psicoterapia, sus efectos serán notados a
rar estas opiniones fuera de moda y exageradas, es intere veces por los pacientes que (quizá correctamente) querrán
sante observar que, en los resultados de un estudio reciente, comentarlos abiertamente con el terapeuta. Para los que
se ha comprobado que cuanto mayor era la automanifesta- consideran ya que la automanifestación es conveniente, es
ción del terapeuta menores eran las evaluaciones que hacía tas situaciones serán poco alarmantes. Sin embargo, los te
el paciente de la empatia, la competencia y la fiabilidad de rapeutas que prefieren permanecer anónimos y opacos,
aquél (Curtís, 1981). Curtís resumía sus hallazgos diciendo: pueden sentirse perturbados cuando se enfrentan con situa
Los resultados plantean dudas sobre la predecibilidad de la automa ciones que requieren cierto grado de autorrevelación. Sea
nifestación del terapeuta como técnica psicoterapéutica, e indican cual fuere el punto de vista sobre la automanifestación volun
que, al menos en relación con el tipo de automanifestación utilizado taria, ambos grupos se enfrentan con la necesidad de decidir
en este estudio (por ejemplo, “También yo a veces me siento deprimi cuándo, qué y cómo compartir estos acontecimientos signifi
do“), los terapeutas que utilizan las técnicas de la automanifestación cativos y su posible impacto sobre la relación terapéutica.
pueden afectar negativamente las impresiones fundamentales sobre Aunque no hay datos definitivos para determinar qué
las que se establece la alianza terapéutica (pág. 127). grado de confidencia es el adecuado, varios autores han co
Parece que puede haber alguna justificación empírica mentado los factores a considerar. Fromm-Reichmann (1960)
para la preocupación que despierta la influencia de la auto- dice que:
manifestación sobre la relación terapéutica. Por supuesto, es posible que un acontecimiento significativo, como
En contraste con estas advertencias, otros especialistas una muerte, un matrimonio, un nacimiento o un divorcio tenga lugar
en la materia han observado importantes beneficios de la au en el curso de la vida de un psiquiatra (un psicoterapeuta) mientras
tomanifestación en muchas relaciones establecidas en los un paciente está en tratamiento. Puede ser aconsejable que el psi
tratamientos. Por ejemplo, A. Freud (1954), Gitelson (1952) quiatra interrumpa el tratamiento durante un período de tiempo lo
y Greenson (1967) observan que cierto uso de la automani bastante prolongado como para poder centrarse en sus propios asun
tos. Cuando se reanude el tratamiento, puede comentar discretamen
festación por parte del terapeuta permite que los clientes los te los motivos de la interrupción, y añadir que ahora está en
descubran como personas reales, y facilita el establecimiento condiciones de trabajar. Debe tener en cuenta que e] paciente puede
de la relación "verdadera”, un componente necesario para tener deseos de expresar sus condolencias, felicitaciones o simple
que se lleve a cabo un feliz tratamiento. Según esta opinión, mente ofrecer un comentario, de modo que el psiquiatra debe darle la
el compartir limitado de los intereses y las preocupaciones oportunidad de hacerlo... La franca admisión de que el psiquiatra es
humano, y no infalible, muestra mucho más respeto y consideración
personales puede fortalecer la “alianza laboral” entre el tera por el paciente que una evasión. También puede contribuir al proceso
peuta y el paciente, brindando la oportunidad de una intimi de maduración, que forma parte del objetivo del proceso psicoterapèu
dad más profunda y un encuentro más significativo. tico (pág. 212).
Aunque hay desacuerdo entre los teóricos sobre la conve
264 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 265
Bellak (1981) se hace eco de las ideas de Fromm-Reich- interacción entre paciente y terapeuta. Estos incluyen el tipo
mann sobre un abordaje atinado y razonable del problema de terapia, la relación específica o la transferencia en el
de la automanifestación del terapeuta. momento de producirse, y cualquier precedente establecido
por manifestaciones previas, Por ejemplo, si es probable que
En todas las situaciones conflictivas personales del terapeuta, debe ¡a imposibilidad de revelar un acontecimiento importante
observarse una regla principal, es decir, hay que intentar en la medi en la vida del terapeuta se considere una ruptura de la
da de lo posible mantener la neutralidad terapéutica, sin crear sin alianza, puede ser necesario mostrarse más abierto con este
embargo situaciones artificiales o engaños, o dejar de responder al
paciente e interactuar con él de modo razonable y humano cuando paciente concreto que con otro que no lo consideraría así.
sea indicado (págs. 227-228). Glazer (1981) propone un conjunto de criterios similares,
que deben utilizarse cuando se considere en qué caso y cuán
Señala que obrar de otra forma sería arriesgarse a que el do debe revelarse información sobre acontecimientos signi
paciente confunda su propio sentido de la realidad, y se sien ficativos de la vida. Observa que, para un terapeuta cuya
ta ofendido. En vez de tratar de ser una "máscara de piedra”, personalidad se presta a automanifestarse sin incomodi
Bellak alienta al terapeuta para que se explaye sobre los dades, es más permisible hacerlo que para aquellos que lo
acontecimientos de su vida cuando parezca razonable y útil encuentran difícil. También observa que la situación en la
hacerlo. que trabaja el terapeuta puede influir en lo que se revela de
Aunque Fromm-Reichmann y Bellak descubren la acti ese modo. Por ejemplo, si el consultorio se encuentra en su
tud que, Según ellos, es la mejor para facilitar la automani domicilio, quizá sea necio e inconveniente abstenerse de
festación del terapeuta, otros han intentado proporcionar anunciar un nacimiento esperado o su llegada. También
datos más concretos para determinar cuándo y cómo revelar debe considerarse la estructura psíquica del paciente; los
información personal al paciente. Por ejemplo, Flaherty pacientes de desarrollo más primitivo requieren un mayor
(1979) observa que los psicoterapeutas deben considerar tres grado de automanifestación que los más avanzados. Además,
conjuntos de factores cuando deciden sobre la conveniencia Glazer menciona que la naturaleza de la alianza terapéuti
de la automanifestación, en particular, cuando no se puede ca, el tipo de transferencia dominante, y los problemas
evitar de manera conveniente. En primer lugar, es necesario específicos que se examinan en el momento de producirse,
considerar los factores relacionados con el terapeuta, como deben evaluarse antes de proceder a la automanifestación.
su estilo, su dinámica, su ambiente y su formación perso Por último, es importante para el terapeuta reconocer qué
nales, y el grado de comodidad con que pueda revelarse. grados diferentes de automanifestación serán los adecuados,
Aquellos para los que la autorrevelación resulta congruente según las necesidades de los pacientes considerados indivi
y aceptable serán capaces de incorporarla mejor al trata dualmente en ese momento particular.
miento de manera útil. Segundo, las variables relacionadas Aunque siempre habrá una diferencia de puntos de vista
con el paciente, como su diagnosis, su dinámica, su sentido sobre la conveniencia, la oportunidad y el grado de la auto-
de la realidad y su interés por informarse sobre la vida del manifestación del terapeuta, los más expertos están dispues
terapeuta merecen una escrupulosa consideración. Por ejem tos a admitir que es un problema que están forzados a
plo, Flaherty observa que los pacientes muy perturbados (los afrontar sobre una base regular. Esto no es consecuencia
dudosos o los esquizofrénicos) pueden necesitar conocer al simplemente de la necesidad que tenga el paciente de cono
terapeuta de manera más personal, con el objeto de estable cer al terapeuta como persona real. También lo es de la nece
cer un apego. Finalmente, deben evaluarse los factores de sidad que tiene de ser una persona real, e interactuar con
266 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 267
otro ser humano de manera recíproca, particularmente du suele ser un período de considerable satisfacción sobre el
rante una época de necesidad personal. Como veremos con amor, la sexualidad, la vida familiar, el avance laboral, la
mayor detalle, más adelante, en este mismo capítulo, a veces creatividad y el logro de las metas de la vida, también es de
los terapeutas sienten la compulsión interna de compartir manera típica una época de gran estrés y conflictividad. Se
con los clientes el impacto de un acontecimiento significativo gún Levinson:
de su vida, a menudo motivada por el deseo inconsciente (o La madurez temprana es la etapa en la que más golpeados somos por
aun consciente) de recibir atención, empatia y apoyo. Aunque nuestras propias pasiones y ambiciones por dentro, y las exigencias
esto sea comprensible, por lo general no es lo más conveniente de la familia, la comunidad y la sociedad desde fuera. En condiciones
para los intereses del paciente o de la relación terapéutica. razonablemente favorables, las compensaciones de vivir en esta etapa
No obstante, como veremos, con frecuencia este impulso au son enormes, pero los costos a menudo igualan o aun exceden los be
menta la confusión del problema de determinar cuándo y neficios.
qué revelar.
Habiendo considerado brevemente el espinoso problema Para el terapeuta, este período corresponde aproximada
de la automanifestación del terapeuta, ya podemos centrar mente al del novato en el desarrollo profesional; en él la per
nos en el peso que tienen los acontecimientos significativos sona ha recibido una formación y ha estado sometida a una
en la vida del terapeuta, en la medida en que se relacionan supervisión en la práctica de la psicoterapia, y ha ingresado
con la práctica psicoterapèutica. Al considerar cada uno de luego en la profesión como terapeuta en activo. Como hemos
los problemas de la automanifestación del terapeuta, se tra visto en el capítulo 2, a menudo ésta es una época de mu
tarán otra vez en relación con los aspectos exclusivos del chas preocupaciones y tensiones relacionadas con la profe
acontecimiento específico. Se hará evidente que la práctica sión, como las que se derivan de someterse a una terapia
de la psicoterapia influye, y es a la vez influida, por el im personal, elegir una orientación teórica, seleccionar una es
pacto de cada acontecimiento sobre la vida personal y profe pecialidad y obtener las credenciales profesionales necesa
sional del terapeuta. rias. Según Farber (1983a), ésta es también la época en la
que el temor por la propia competencia, y la probabilidad del
éxito futuro, es más acuciante. Aunque ya no sean princi
MADUREZ TEMPRANA piantes, los psicoterapeutas en esta fase del desarrollo profe
sional carecen de la experiencia, la confianza y la pericia
Levinson (1986) divide la etapa de la Madurez Temprana en necesarias para disfrutar plenamente su trabajo sin temor y
tres subfases: Entrada en la Estructura de Vida de la Madu sin dudas sobre la eficacia de los tratamientos, la adecuación
rez Temprana, de los 22 a los 28 años; Transición de los 30, de su propia aptitud clínica y la garantía de un éxito econó
de los 28 a los 33 años, y Culminación de la Estructura de la mico sin altibajos.
.Madurez Temprana, de los 33 a los 40 años. Levinson obser Las preocupaciones personales y profesionales asociadas
va que esta etapa es la que posee mayor reserva de energía, con este período interactúan de modos que pueden resultar
abundancia y estrés. Además de alcanzarse la cúspide bioló muy perturbadores para el psicoterapeuta. Por ejemplo, Loo-
gica durante este período, las personas que pertenecen a él ney y otros autores (1980) observan que los psiquiatras de
forman y persiguen las aspiraciones juveniles, establecen su esta edad solían experimentar niveles de estrés, desde mode
posición en la sociedad, fundan una familia y finalmente lo rados a significativos, ante los exámenes de la Junta (66%),
gran una situación superior en el mundo adulto. Aunque dificultades con los pacientes (47%), el matrimonio (45%),
268 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 269
cambios de amigos (40%), traslados (39%), problemas sexua te, que tema que su relación pueda ser comparada con la del
les (28%), alteraciones de peso importantes (23%), enferme terapeuta. Así, en cada situación se plantean problemas
dades físicas significativas (15%) y separaciones o divorcios exclusivos asociados con ella.
(14%). El mundo profesional ejerce su influencia sobre la vi Para el terapeuta, el estado civil también suele ser un
da personal (y viceversa) durante esta etapa creando dificul arma de doble filo. Los psicoterapeutas solteros pueden te
tades evidentes no sólo para el terapeuta, sino también para ner mayor libertad para escoger especialidades, formación y
algunos clientes perceptivos. trabajo sin temor a la posible influencia que tengan sobre el
Los principales acontecimientos de la vida que ocurren cónyuge o la familia. También tienen una mayor flexibilidad
durante esta etapa comprenden el matrimonio, el embarazo, para planear los horarios de los deberes profesionales ruti
la paternidad y el cambio de domicilio. Veremos el peso de narios y de crisis. Por último, al cabo de un largo día de
estos acontecimientos sobre la vida personal y el trabajo pro hacer terapias, el terapeuta soltero que vive solo puede sen
fesional del psicoterapeuta. tirse más libre para reservarse, con el fin de recargar sus re
cursos emocionales vacíos y “centrarse”. Por otra parte, un
cónyuge sirve como una fuente importante de empatia, apoyo,
Matrimonio atención y prueba de realidad. También suele ser un impor
tante aliado en el combate contra los efectos potencialmente
En el capítulo 4, hemos examinado el impacto del ejercicio debilitantes de la práctica terapéutica sobre la vida perso
de la psicoterapia sobre la satisfacción matrimonial. Vimos nal, y las relaciones del terapeuta. De nuevo, hay distintos
tanto los efectos positivos como los negativos: varios impor beneficios y problemas asociados con el estado civil del psico-
tantes beneficios y desventajas para el cónyuge y la relación terapeuta, sea cual fuere.
matrimonial. Ahora, no obstante, debemos cambiar el centro
de referencia con el objeto de considerar el efecto del cambio
civil del terapeuta sobre la práctica de la psicoterapia, en la Cambio de estado civil
medida en que afecta tanto a los terapeutas como a los pa
cientes. Quizás el problema central que deba preocupamos no sea el
Según su orientación teórica, el estado civil del psicotera estado civil particular del paciente o el terapeuta, sino su
peuta puede ser una variable importante en la relación tera cambio, en el caso de que se produzca durante el curso de la
péutica. Por ejemplo, al principio del tratamiento, un cliente psicoterapia de un paciente determinado. Por ejemplo, si el
puede desear saber si el terapeuta está casado o no, pues cree estado civil del terapeuta es un problema importante para
que esto influirá en su capacidad para comprender sus pro el paciente, es muy probable que no tarde en plantearse en
blemas en este aspecto. Por ejemplo, si un cliente está casa el curso del tratamiento. El cliente puede formular esta pre
do y averigua que el terapeuta no lo está, puede dudar de gunta, directa y persistentemente, hasta obtener una res
que sea capaz de comprender sus disputas y sus conflictos puesta o quedar eliminada la necesidad de esta información.
matrimoniales. Por otra parte, si el terapeuta está casado, En el primer caso, muchos terapeutas acaban por manifestar
un cliente soltero se preguntará si podrá comprender plenamen su estado civil durante la primera fase del tratamiento, si
te los problemas, los conflictos y los sentimientos derivados de parece un dato importante para el establecimiento de una
la soltería. Finalmente, el hecho de que ambos pertenezcan al alianza con el paciente. (De hecho, ciertos indicios no verba
mismo estado civil puede resultar amenazante para el clien les, como un anillo de bodas o el retrato del cónyuge en el
270 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 271
consultorio, pueden volver innecesarias estas preguntas). ción regular de las sesiones, puede ser necesario revelar este
Aun cuando el terapeuta rehúse revelar su estado civil, el hecho en ese momento. Sin que importe cómo y cuándo se
cliente puede adquirir la información de alguna relación co produzca dicha revelación, en la mayoría de los casos el pa
mún, la fuente de referencia inicial, un anuncio en un perió ciente se entera de una boda próxima o reciente de su tera
dico o escuchando una conversación en la sala de espera. peuta.
Aunque no siempre sea así, la mayoría de los clientes descu
bren el estado civil del terapeuta al principio de la relación
establecida por el tratamiento. El problema de la automanifestación
Una vez averiguado el estado civil del terapeuta, por lo
general el paciente empieza a formarse cierta idea sobre su Dada la probabilidad de que los pacientes se enteren del ma
estilo de vida, sus relaciones y actividades. Lo que es aún trimonio del terapeuta, éste debe determinar si debe brindar
más importante, combina estas fantasías y suposiciones con les esa información, y cuándo y cómo hacerlo. Evidentemente,
hechos conocidos, formando una base para relacionarse algunos terapeutas prefieren esperar, y ver si los clientes
con el terapeuta en la relación establecida para el tratamien descubren el acontecimiento por sí mismos. Si se enteran so
to. Así, pues, el estado civil es uno de los distintos factores bre el matrimonio por otras fuentes, el terapeuta acepta lo
importantes que influyen en cómo los clientes consideran al inevitable, y luego ayuda activamente al paciente a exami
terapeuta, y cómo esperan que éste se relacione con su mun nar los sentimientos, los pensamientos y las conductas pro
do. Cualquier cambio en este aspecto puede tener un efecto vocadas por este descubrimiento. Sin embargo, si el paciente
inquietante sobre la marcha del tratamiento y los sentimien no descubre esta información por su cuenta, estos psicotera-
tos del paciente. peutas continúan el tratamiento sin mencionarlo, creyendo
El cambio de estado civil de soltero a casado puede con que no tiene relación con las preocupaciones y los problemas
vertirse en un problema importante, tanto para el paciente del cliente. En vista de la probabilidad de que los pacientes
como para el terapeuta. Según Bellak (1981), aunque el tera se enteren del cambio de estado civil, es raro que el terapeu
peuta pueda suponer inicialmente que no es necesario reve ta logre evitar hacer algún tipo de comentario sobre este
lar este hecho a los pacientes, como otros muchos aspectos acontecimiento.
de su vida privada, los clientes suelen averiguarlo inadverti Tanto Bellak (1981) como Flaherty (1979) observan que
damente sin que sea ésa su intención. Por ejemplo, la súbita suele haber ocasiones en las que al terapeuta le será necesa
aparición de un'anillo de compromiso, o de boda, es un indi rio revelar voluntariamente la existencia de un futuro matri
cio evidente que fuerza al terapeuta a decidir si ha de llevar monio a ciertos pacientes. Por ejemplo, Bellak dice:
lo durante la sesión de terapia o no. Como la decisión de
abstenerse de llevarlo tiene una influencia duradera, que re Si hay motivos para que el paciente esté informado del cambio de es
quiere la eliminación del anillo mientras dure el tratamien tado civil del terapeuta, sería razonable que éste hiciera una sencilla
to, la mayoría decide llevarlo y evitar el inconveniente y el declaración del hecho. Aunque no compartamos la vida privada con
engaño asociados con el hecho de dejarlo en casa. De este los pacientes de forma voluntaria o innecesaria, sería erróneo escu
modo, la mayoría de los clientes se enteran del matrimonio, darse tras el anonimato analítico (posiblemente, porque de otro modo
si ya no lo han hecho antes. Otros pueden enterarse del cam podría resultar incómodo para el analista).
bio de estado civil por una variedad de motivos ya expuestos. Esto crearía una situación artificial, fuera de lo ordinario, o confundi
ría aún más al paciente, dañándose las pruebas y la percepción de la
Si se realiza una luna de miel que interfiera en la programa realidad (pág. 230).
272 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 273
También observa que, aun cuando el paciente no pregun de lado las preocupaciones personales sobre este aconteci
te nada ni comente sobre el problema, si el terapeuta tiene miento, a fin de concentrarse debidamente en las necesida
motivos para creer que el paciente se ha enterado o puede des del paciente. En relación con esto, cuenta la siguiente
enterarse del matrimonio, debería considerar plantearlo a historia:
fin de evitar el engaño, y afrontar y estudiar la posible nega
ción del hecho por el paciente, o proteger la dignidad y la in Recuerdo el ejemplo de una psiquiatra que iba a contraer matrimo
tegridad de la relación terapéutica. nio. Varias de sus jóvenes pacientes de sexo femenino, que se entera
Flaherty (1979) comparte los puntos de vista de Bellak, ron del hecho, expresaron su escepticismo sobre la capacidad de la
psiquiatra para concentrarse en su trabajo con ellas. Ella replicó que,
pero va un paso más allá al señalar que sería adecuado reve aunque hubiera duplicado su capacidad, también habría interrumpi
lar el acontecimiento, aun cuando el paciente no se enterara do temporalmente sus entrevistas con las pacientes. Después de esto,
de él, a fin de proteger la alianza terapéutica. Si es probable el trabajo terapéutico se reanudó como siempre (pág. 212).
que el paciente se sintiera engañado, ofendido, o innecesaria
mente rechazado al enterarse de esta información, por escasa
que fuera la probabilidad, el terapeuta debería considerar la Reacciones de los pacientes
revelación voluntaria del acontecimiento. Además, si no hacer
lo crea sentimientos de culpa en el terapeuta, por el engaño, Haberse enterado de un matrimonio inminente o reciente
o de temor de que el paciente lo descubra —ambos lo bastan del psicoterapeuta suele provocar una gran variedad de reac
te graves como para dañar la relación terapéutica—, sería ciones. Flaherty (1979) observa que varios clientes suyos ex
mejor considerar la discusión abierta del hecho. presaron una alegría aparentemente sincera cuando se
Sea porque el paciente lo ha descubierto inadvertida enteraron de su matrimonio. Para la mayoría, esta revela
mente, o bien porque el terapeuta lo ha manifestado por vo ción parecía aumentar su capacidad para trabajar con pro
luntad propia, el problema de qué revelar y cómo sobre la blemas genéticos, relacionados con el matrimonio de sus
existencia del matrimonio sigue siendo un problema inde padres, como también con sus propios sentimientos y expe
pendiente que el psicoterapeuta debe plantearse. Bellak riencias sobre la intimidad. También parecía aumentar la
(1981) recomienda que el terapeuta haga una declaración confianza y la franqueza de la relación terapéutica. Para
sencilla de los hechos, sin entrar en detalles innecesarios. unos pocos, parecía aumentar los sentimientos de celos, com
También indica que después preste una atención especial a petencia, depresión, identificación y culpa hacia el atractivo
cualquier cambio de afecto, conducta, contenido de los sue sexual del terapeuta. Sin embargo, aunque incómoda, no se
ños o material terapéutico que pueda surgir. Estos deben constató que hubiera resultado negativa para la relación te
examinarse cuidadosamente, para determinar el significado rapéutica en general. De hecho, Flaherty sostiene que la ela
de este acontecimiento en relación con la experiencia interna boración de estas reacciones forzó un progreso importante y
del paciente y la relación terapéutica externa. Flaherty (1979) un desarrollo sólido.
también ha comprobado que una breve manifestación de los Bellak (1981) señala que los pacientes teaccionan con
hechos fundamentales que rodean al acontecimiento bastan una amplia gama de sentimientos al enterarse del matrimo
para satisfacer a la mayoría de los clientes, y permitir que la nio del terapeuta, muchos de ellos menos positivos que los
labor terapéutica continúe sin perturbaciones. Fromm- que menciona Flaherty. Se incluyen sentimientos de celos,
Reichmann (1960) añade que a menudo resulta útil que el competencia, rivalidad, luchas edípicas y resentimiento.
paciente no desconfíe de la aptitud del terapeuta para dejar Fromm-Reichmann (1960) observa que algunos pacientes se
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 275
274
preocupan mucho por la influencia sobre la energía y la car les, particularmente en el caso de los acontecimientos signi
ga emocional del terapeuta, por temor a que el matrimonio ficativos de su vida,
reduzca su capacidad de proporcionar la atención, el apoyo y Por varios motivos algunos sentirán un fuerte impulso a
la empatia antes transmitidas. También puede haber otras revelar un matrimonio inminente a sus pacientes. Entre es
reacciones. Entre ellas se incluyen el aumento de la rivali tos se incluyen el deseo de compartir la propia buena fortuna
dad entre hermanos, el miedo al abandono, la atracción se con los demás, la comunicación a los pacientes de los aconte
xual del terapeuta, la ineptitud y la indeseabilidad personal cimientos significativos de su vida, servir de modelo para
y el rechazo. ¡Algunos clientes hasta se preocupan por si las una vida dichosa y demostrar la propia humanidad y vulne
discusiones y los conflictos asociados con los primeros meses rabilidad. Aunque esta automanifestación voluntaria suele
de matrimonio disminuyen la capacidad del terapeuta para ser motivada por el sincero deseo de enriquecer la relación
concentrarse sobre los intereses del paciente! terapéutica, también puede haber una jactancia y un orgullo
Como consecuencia de haberse enterado de este aconteci subyacentes, que pueden influir en el juicio clínico sobre la
miento, los pacientes pueden tener la necesidad de reorgani conveniencia de semejante manifestación. Otros pueden de
zar sus percepciones y sus fantasías sobre el terapeuta. sear revelar este acontecimiento por la creencia de que es po
Suelen relacionar de maneras diferentes, a causa de las ex sitivo para la relación terapéutica.
pectativas y las creencias alteradas sobre el impacto del ma Evidentemente, hay varias razones por las que el tera
trimonio sobre la vida y la personalidad del terapeuta. peuta evita compartir esta información con los clientes. Al
Aunque algunos pueden anticipar un resultado más negati gunos pueden considerar que es imponer un peso innecesario
vo, los beneficios del matrimonio expuestos en el capítulo 4 a los clientes, pesando de manera negativa sobre la relación
también pueden pesar de modo positivo sobre las buenas terapéutica, o creando problemas sin relación con los moti
relaciones durante el tratamiento, de un modo que resulta vos por los que se emprende el tratamiento. Si hay el deseo
evidente tanto para los pacientes como para el terapeuta. intenso de comunicar esta información, la necesidad de abs
tinencia puede originar sentimientos de resentimiento o en
fado en el terapeuta, que debe negar su necesidad de
Reacciones del terapeuta compartir este acontecimiento por las necesidades del pa
ciente. Por otra parte, algunos terapeutas suelen estar dis
Dado que la proximidad de un matrimonio constituye un puestos a reservar esta información a causa de sus propios
acontecimiento dichoso para la mayoría de la gente, es natu sentimientos y necesidades, como el embarazo, la culpa, el
ral que el terapeuta desee compartir ese entusiasmo con temor a las reacciones de los pacientes, el mantenimiento de
otras personas particularmente con las que mantiene una una actitud defensiva o una necesidad excesiva de intimi
relación íntima. En consecuencia, es posible que experimen dad. Si estos sentimientos personales son lo bastante inten
te una sorprendente compulsión interna a comentar este sos, suelen prevalecer por encima de las necesidades de los
acontecimiento con los pacientes. En la mayoría de los casos, pacientes, causando que se abstengan de compartir este
la formación y la experiencia provocarán que el terapeuta so acontecimiento cuando hubiera sido más beneficioso para el
pese la conveniencia de revelarlo, a la luz de las necesidades tratamiento haberlo hecho.
y los problemas de cada uno de sus clientes. Sin embargo, El deseo de centrarse en el nuevo cónyuge y en la rela
aun el más disciplinado tendrá conciencia de la dificultad de ción matrimonial puede motivar algunos cambios en el modo
poner las necesidades del cliente por encima de las persona en que el terapeuta emprende su trabajó profesional. Como
276 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 277
Reacciones del terapeuta la influencia del embarazo sobre la terapeuta, es posible que
también haya ciertas consecuencias positivas. Por ejemplo,
Deutsch (1944) sostiene que el embarazo crea perturbacio el embarazo y la maternidad inminente pueden provocar
nes significativas en el equilibrio físico de todas las mujeres, una respuesta de dedicación y consagración en la terapeuta,
que se caracterizan por la reactivación de conflictos tempra volviéndola más capaz de brindar calor y ternura a sus clien
nos, introversión intensa, regresión, ambivalencia e identifi tes. También es posible que el embarazo obligue a la tera
cación con el feto. Las fluctuaciones hormonales, la fatiga y peuta a afrontar y solucionar problemas sin resolver sobre
una creciente sensación de vulnerabilidad física pueden pro su familia de origen, su identidad sexual, y otros problemas
vocar notables alteraciones emocionales (Nadelson y otros relacionados con la familia para beneficio de sus propios pa
autores, 1974). Es fácil apreciar cómo estos factores se com cientes y su trabajo juntos. Es curioso que un acontecimiento
binan para afectar el trabajo de la terapeuta embarazada. vital tan significativo esté casi umversalmente descrito en la
Algunas señalan experimentar un creciente sentimiento de literatura como pronunciadamente negativo para la vida y el
invalidación, de culpa por tener que abandonar a los pacien trabajo de la terapeuta.
tes, ansiedad generalizada, miedos y fantasías de daño infli También sería razonable considerar el impacto del emba
gido a sí misma y al bebé durante el embarazo y el parto, razo sobre el terapeuta. Se enteren o no los pacientes de este
pérdida de la energía y su reflejo en el trabajo con los clien acontecimiento, es probable que la perspectiva de la paterni
tes, cambios de humor, preocupaciones narci sis tas y aburri dad, particularmente en el caso de un primer hijo, despierte
miento (Baum y Herring, 1975). Aun las pataditas del feto una amplia variedad de reacciones, que van desde la reacti
pueden verse como una creciente distracción, una invasión o vación del complejo de Edipo y conflictos de desarrollo hasta
el recuerdo de los cambios de rol que todavía han de produ las nuevas preocupaciones por la propia aptitud como padre
cirse (Ashway, 1984). Naparstek (1976) señala que puede y proveedor. El terapeuta puede descubrirse más absorto en
existir la tendencia a querer una atención y un tratamiento sí mismo, menos disponible emocionalmente para sus pa
especiales, un creciente temor al ataque físico, el resenti cientes, preocupado por problemas que atañen a la salud y la
miento por la exposición personal y una creciente introspec seguridad de la madre y el bebé, ansioso por el día y la hora
ción y tendencia al aislamiento. Guy y otros autores (1986) impredecíbles del nacimiento esperado, y emocionalmente
observan que lábil frente a los muchos cambios que puedan producirse. El
aumento de la responsabilidad financiera causado por la am
las consideraciones logísticas, como cuándo y cómo anunciar el emba pliación de la familia también puede acrecentar la ansiedad
razo, como también los problemas relacionados con la conclusión del sobre la competencia profesional, la fluctuación en el número
tratamiento y el abandono implícito o la separación, junto con la fija de pacientes y las inevitables conclusiones prematuras de los
ción de las fechas de la despedida y la vuelta al trabajo, estorban el
proceso terapéutico en marcha, de forma que tanto agravia al paciente tratamientos. El terapeuta suele sorprenderse por la varie
como a la terapeuta. Así, ésta se descubre experimentando consecuen dad y la intensidad de sus reacciones frente a los problemas
cias físicas y emocionales comunes a todas las mujeres, y también las presentados por sus pacientes en relación con la vida fami
adicionales exclusivas de su profesión (pág. 299). liar, el conflicto doméstico, la paternidad, el embarazo, el
aborto y la sexualidad, como consecuencia de la inminencia
Es probable que el enfado, la culpa, la confusión y el del nacimiento. A veces, hasta puede experimentar algunos
miedo influyan sobre la práctica de la psicoterapia. cambios en el sueño, el apetito y el bienestar físico general
Aunque se han indicado muchos efectos negativos sobre relacionados con los cambios físicos que tienen lugar en su
282 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 283
esposa embarazada, que también pueden afectar su funcio tación teórica empleada, la naturaleza de la relación tera
namiento como terapeuta. péutica y los problemas personales del paciente.
Como en el caso de la terapeuta, quizás el embarazo y la Los terapeutas de ambos sexos encontrarán útil infor
paternidad tengan un impacto positivo en la capacidad del marse de manera más cabal sobre este problema leyendo ar
terapeuta para expresar atención, ternura y preocupación. tículos y libros sobre el tema, y comentándolos con sus
Por desgracia, esto es sólo una especulación, pues no dispo colegas. También puede resultar útil hacer psicoterapia per
nemos de investigaciones sobre este tema. Realmente, la pa sonal, someterse a una supervisión o recurrir a una consulta
ternidad inminente tiene la capacidad potencial de motivar ocasional, en este momento, a fin de afrontar y elaborar la
la resolución de los problemas intrapsíquicos, para beneficio reaparición de problemas intrapsíquicos sin resolver y reci
del terapeuta y sus pacientes presentes y futuros. bir apoyo, atención, pruebas de realidad y orientación de los
demás. No sólo estas medidas mejorarán la atención brinda
da a los pacientes, sino que el terapeuta ganará seguridad
en un período de transición y vulnerabilidad personales.
Resumen y sugerencias
Paternidad
Como muchos terapeutas participan dé la experiencia del
embarazo y el nacimiento, la mayoría de ellos, tanto de sexo Aunque los problemas asociados con el embarazo se aplican
masculino como femenino en algún momento necesitarán evidentemente al impacto de la paternidad sobre la relación
afrontar su impacto sobre la práctica de la psicoterapia. Esto terapéutica, deberíamos añadir algunos comentarios adiciona
será especialmente cierto en el caso del primer embarazo, les. La paternidad constituye una importante etapa de desa
con sus muchas incógnitas, desafíos y cambios de rol. Se rrollo con la que se topan la mayoría de los psicoterapeutas
pueden adoptar varias medidas con el fin de prepararse para (Wahl, 1986). Su profunda influencia sobre su vida personal
este significativo acontecimiento vital. afecta sin duda su práctica de la psicoterapia en un momen
En primer lugar, después del descubrimiento de la con to u otro. En consecuencia, tiene implicaciones para la prác
cepción, el terapeuta deberá considerar su probable impacto tica profesional, dignas de una cuidadosa consideración.
sobre la práctica de la terapia (Guy y otros autores, 1986).
Es mejor anticiparse a las cuestiones y los problemas que
puedan plantearse, que reducirlos al mínimo o negar su ca Reacciones del paciente
pacidad para desorganizar los tratamientos. Esto permite
una preparación conveniente y adecuada. Por ejemplo, será No es extraño que los pacientes pretendan averiguar si el
necesario examinar los casos uno por uno para decidir cuán psicoterapeuta tiene hijos propios al comentar las relaciones
do y cómo ha de mencionarse el asunto. Aunque todas las te de tratamiento. Como en el caso del estado civil, a menudo
rapeutas estarán obligadas a afrontar las reacciones de los los pacientes utilizan estos datos para determinar si el tera
pacientes, también muchos terapeutas varones tendrán que peuta podrá comprender la singularidad de su propia situa
hacerlo. Deben evaluarse las necesidades individuales de ca ción. Se muestran con frecuencia insistentes sobre la
da uno de los clientes con cuidadosa consideración, dada la revelación de una información tan fundamental de la vida
posible importancia del embarazo para el paciente, la orien- del terapeuta. Si éste decide ocultar estos hechos al cliente, a
284 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 285
menudo encuentran otros medios para obtener la informa Reacciones del terapeuta
ción, como los ya mencionados. En consecuencia, la mayoría
de los terapeutas tienden a contestar estas averiguaciones Como hemos visto en el capítulo 4, la práctica de la psicote
con sinceridad y franqueza, además de indagar qué impor rapia puede tener tanto un efecto positivo como negativo so
tancia puedan tener para el paciente. bre la familia del terapeuta, en especial sobre sus hijos. En
Como en el caso del embarazo, los pacientes despliegan concreto, la presencia de hijos en la vida del terapeuta puede
una amplia gama de reacciones al enterarse de la familia del provocar varios beneficios y desventajas en su práctica profe
terapeuta (Bellak, 1981). Muchas serán las mismas que he sional.
mos visto sobre los nacimientos. Por ejemplo, algunos experi Es posible que la paternidad produzca una madurez y un
mentarán fantasías muy positivas sobre el terapeuta como sentido de la perspectiva que enriquece la vida del terapeu
progenitor. Pueden respetar la responsabilidad y la madurez ta. Por ejemplo, Guggenbuhl-Craig (1979) observa que tener
que requiere la paternidad. El hecho de que el terapeuta ten hijos satisface una necesidad natural de descendencia. Es
ga hijos propios le otorga una cierta credibilidad a las suge posible que esto permita que el terapeuta experimente senti
rencias que puedan hacer a los pacientes en relación con sus mientos y acontecimientos algo diferentes de los que no tie
problemas familiares. Los que tienen buenos recuerdos de nen hijos propios. Por supuesto, estas generalizaciones
sus padres y de las interacciones familiares, posiblemente deben hacerse con cuidado. Lo que es todavía más importan
atribuirán al terapeuta muchas de las cualidades positivas te, Guggenbuhl-Craig sostiene que los hijos desempeñan un
encontradasen los propios padres. papel importante para que el terapeuta gane equilibrio y sa
Por supuesto, algunos pacientes experimentarán reaccio lud emocional en su vida. La sensibilidad, el candor sin astu
nes muy diferentes ante esta revelación. En respuesta, sue cia y la espontaneidad de los niños les permite traspasar las
len aparecer sentimientos de envidia,, rechazo, rivalidad, defensas del terapeuta, exhibir sus distorsiones y afrontar
resentimiento, hostilidad, luchas edípicas y depresión, como una reserva y un aislamiento enfermizos. Cray y Cray (1977)
también miedo al abandono (Bellak, 1981). Estas reacciones sirven de eco a esos comentarios, según los cuales los niños
son especialmente comunes en momentos en que las necesi constituyen una fuente de realidad y perspectiva para el te
dades de los niños se anteponen a las de los clientes, como rapeuta, que se beneficia de su amor, apoyo, comprensión y
puede ocurrir en ocasiones de enfermedad, accidente o acon honestidad. Participar de su crecimiento y desarrollo puede
tecimientos especiales (por ejemplo, conciertos, graduacio sensibilizar al terapeuta para la captación de problemas y
nes, banquetes de homenaje, vacaciones familiares, etc.). conflictos de desarrollo similares en la vida de sus pacientes,
También pueden reaparecer conflictos de desarrollo (con re aumentando la capacidad de empatia y ayuda. Si estas supo
novada ambivalencia sobre la dependencia, la separación y siciones son correctas, los terapeutas con hijos a veces pue
la identificación), que pesarán sobre la relación de terapia. den ser conscientes del impacto positivo que la paternidad
Finalmente, para los que abrigan sentimientos negativos sin tiene sobre su práctica. Además, pueden encontrar la ideali
resolver hacia sus propios padres, enterarse de la paternidad zación y las transferencias positivas que experimentan algu
del terapeuta puede evocar sentimientos semejantes en la nos de sus pacientes, como resultado de haberse enterado de
relación de tratamiento, cuando el paciente atribuye equivo la existencia de su familia, beneficiosas para las relaciones
cadamente muchas de las mismas cualidades negativas al terapéuticas.
psicoterapeuta. Sin embargo, la paternidad puede tener a veces una in
fluencia negativa sobre el trabajo del psicoterapeuta. Como
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 287
286
dos, es mejor evaluar estos temas antes que se conviertan en motive el traslado del terapeuta. Finalmente, el deseo de
cuestiones de apuro. trasladarse a una localidad más conveniente es lo que decide
la mudanza a una nueva ciudad. Este último motivo suele
darse especialmente durante la madurez mediana y avanza
Cambio de domicilio da, cuando adquieren mayor importancia las consideraciones
subjetivas y estéticas.
Para lograr prosperar en una profesión, se intenta lograr el
empleo y el lugar de residencia más ventajosos posible; las
circunstancias pueden requerir que el psicoterapeuta se Reacciones del paciente
traslade a un consultorio en las cercanías, o aun a otra ciu
dad o estado. Aunque esto puede ocurrir en cualquier mo Si el traslado se produce a un nuevo consultorio de las cerca
mento, es probable que se produzca durante la fase de la nías, lo que permite la continuación del tratamiento, es pro
madurez temprana. Un acontecimiento tan significativo de bable que las reacciones de los pacientes sean notables, pero,
la vida tiene una influencia importante, tanto sobre el tera es de esperar, no gravemente perturbadoras. Según Bellak
peuta como sobre sus pacientes, que justifica una breve con (1981):
sideración.
Varios factores pueden hacer necesario que el terapeuta Cuando un analista (un psicoterapeuta) se traslada, aun dentro de
se traslade a un consultorio diferente de las cercanías. En un perímetro relativamente pequeño, el paciente afronta un abanico
de cambios: un tipo de viqje diferente, un tipo de barrio también dife
algunos casos, esto puede ser el resultado de tener que com rente y, sobre todo, un diferente consultorio. La falta de familiaridad
pletar un internado, una suplencia o un trabajo práctico li a menudo provoca cierta ansiedad. Con frecuencia la crítica del nuevo
mitado por el tiempo. Cuando esto ocurre, el terapeuta consultorio, representa sentimientos transferenciales. Por último,
puede decidir permanecer en la zona, y seguir trabajando aunque no de menor importancia, los pacientes son observadores
con sus pacientes. El cambio de domicilio también puede ser muy agudos, porque sus percepciones están sensibilizadas por sus
el resultado de un cambio de empleo, como ocurriría si el te sentimientos transferenciales y encuentran fallos que no hacen sentir
muy cómodo al analista o al terapeuta. Con frecuencia, el cambio de
rapeuta ocupa un cargo en una clínica, hospital o universi consultorio produce sueños que revelan las reacciones inconscientes
dad de las cercanías, o si decide empezar la práctica privada del paciente ante el cambio (pág. 229).
en el área. Finalmente, la conclusión de un contrato, o el de
seo de mudarse a un barrio diferente, puede requerir que el Aunque es probable que estas reacciones se atenúen por
terapeuta traslade el consultorio a una distancia fácil de re la orientación teórica empleada, la estructura de la persona
correr en coche. lidad del paciente y la naturaleza de la relación terapéutica,
La decisión de mudarse a otra ciudad o estado, que exige es importante considerar la influencia del cambio de domici
la conclusión de las relaciones de terapia existentes, es su lio sobre varios clientes. Una evaluación meditada facilitará
mamente grave, y tiene consecuencias muy temidas por la el comentario y la elaboración de los problemas que puedan
mayoría de los terapeutas. En algunos casos, la partida es plantearse en consecuencia. Los sentimientos de ansiedad,
necesaria por haberse completado un programa de formación inseguridad o molestia que puedan producirse deben discu
en una zona en la que el terapeuta no desea residir perma tirse de forma abierta, y no defensiva, para reducir el impac
nentemente. En otros es posible que la oportunidad de pros to negativo del cambio, que es típicamente el resultado de la
perar en la profesión o en un empleo deseado sean lo que decisión unilateral del terapeuta. Aunque es realmente raro
290 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 291
que el terapeuta adopte esta decisión consultando con sus traslado o renunciar a él por el deseo de eliminar estos pro
clientes, debe tenerse el cuidado de elaborar sus sentimien blemas.
tos de vulnerabilidad y dependencia, Al paciente puede re Es típico (y quizá justo) que los terapeutas que deban
sultarle un tanto sorprendente descubrir que el terapeuta no concluir su trabajo con los pacientes de forma prematura ex
es tan estable o inalterable como habían creído. perimenten sentimientos de culpa, pena, remordimiento, do
Si el terapeuta decide instalarse en otra ciudad o estado, lor y depresión. No sólo esos sentimientos serán el resultado
el impacto sobre los clientes puede ser mucho más significa de reconocer de manera realista la influencia de este aconte
tivo, En la mayoría de los casos, la conclusión forzada del cimiento sobre el bienestar de sus pacientes, sino que aun
tratamiento se considerará prematura, aun cuando la rela pueden exacerbarse por la renovación de sus propios senti
ción del tratamiento haya empezado puntualizando con cla mientos sin resolver sobre la separación, la individualización
ridad la necesidad de una pronta conclusión a causa de la y la conclusión relacionadas con su propio pasado. Además,
partida inminente del terapeuta. En consecuencia, los pa es posible que los terapeutas se resientan ante la sensación
cientes pueden experimentar sentimientos de rechazo, aban de obligación y responsabilidad que les exige responder a los
dono, traición, enfado, depresión, ansiedad, miedo y pena. pacientes, y esto puede provocarles enfado o actitudes defen
Pocos se enterarán de esta noticia con alivio y entusiasmo. sivas. Evitar y negar son reacciones típicas, en particular de
Problemas anteriores sobre la separación y la individualiza los terapeutas sin experiencia, que desean reducir al mínimo
ción suelen reemerger en esta situación, junto con otros sin el impacto de este hecho sobre sus clientes. También es difícil
resolver sobre despedidas pasadas y relaciones terminadas. para muchos terapeutas reconocer que ésta es fundamental
Aunque algunos clientes suelen beneficiarse al analizar es mente una decisión unilateral, que más bien han adoptado
tos sentimientos y preocupaciones con el terapeuta que se de manera egoísta, aun cuando sea perfectamente conve
marcha, a la mayoría la experiencia les resulta dolorosa y di niente, necesaria e inteligible. Aunque la influencia resulte
fícil, según sean la influencia y la importancia de la conclu lamentable, pocos terapeutas pueden o están dispuestos a
sión del tratamiento sobre su bienestar emocional. poner las necesidades de los pacientes por encima de las su
yas propias, y quizá nunca deberían hacerlo. No importa
cuál sea la orientación teórica empleada, el traslado a una
Reacciones del terapeuta nueva localidad distante provoca la interrupción de las re
laciones con los clientes pasados y presentes, y es probable
Si el terapeuta simplemente va a instalarse en un nuevo que resulten muy difíciles y tensas para la mayoría de los
consultorio en una zona de las inmediaciones, puede sentirse clientes.
sorprendido ante la variedad e intensidad de las reacciones
de los pacientes. En respuesta a sus quejas, suelen aparecer
sentimientos de defensa, resentimiento, culpa y pena. En Resumen y sugerencias
medio de todo el caos que semejante movimiento implica, a
algunos terapeutas les es difícil afrontar pacientemente las El terapeuta que se traslade a un consultorio de las cercanías
preocupaciones y los comentarios aparentemente mezquinos puede necesitar advertir a sus clientes de la mudanza inmi
de los clientes, que se resienten ante la intromisión que esto nente varias semanas, y aun meses antes, a fin de disminuir
representa en su vida y rutina. Los que prevean la posibili los aspectos innecesariamente desorganizadores de este
dad de una respuesta semejante pueden de hecho retrasar el cambio. Informar a los clientes sobre el traslado de manera
2 92 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 293
directa probablemente fortalezca los sentimientos de con personales sin resolver, y también cuestiones realistas sobre
fianza, seguridad y sinceridad. Aunque unos pocos terapeu la necesidad de determinar qué es lo ético y conveniente, se
tas se equivoquen dando esta información demasiado pronto, aconseja a los terapeutas que consideren la discusión de es
muchos posponen equivocadamente la revelación de la mu tos problemas con un colega de confianza. Como la mayoría
danza anticipada hasta que se vuelve absolutamente necesa de las relaciones de tratamiento se forman sobre la suposi
rio hacerlo. Sería mejor tratar abiertamente este tema en el ción de que el terapeuta seguirá viéndose con el paciente
menor espacio de tiempo posible. Después de esta revelación hasta alcanzar un punto de resolución mutuamente con
(como también durante y después del traslado) el terapeuta venido (Guy y Souder, en prensa), no será conveniente que
necesitará observar cualquier cambio de la conducta, las anuncie su marcha a otra ciudad o estado. Ambas partes
emociones o los comentarios del paciente, que puedan rela comprobarán que ésta es una intromisión difícil en la alian
cionarse con el traslado. Esto facilitará los comentarios y la za terapéutica, que merece ser analizada con cuidado y dis
resolución del tema. cutida mediadamente. Un traslado en la vida del terapeuta
Sobre la conclusión forzosa del tratamiento a causa del tiene la capacidad potencial de afectar profundamente la
traslado del terapeuta, Bellak (1981) recomienda: marcha del tratamiento, y es probable que el rol del psicote
rapeuta también influya sobre su percepción personal del
Si el analista (el psicoterapeuta) se traslada a otra ciudad o a otro es traslado.
tado, es necesaria una amplia preparación del paciente. Al menos de
bería avisársele con meses de antelación, y establecer una fecha para
la conclusión del tratamiento. Se debe ayudar al paciente a tomar MADUREZ MEDIA
medidas alternativas realistas. Se deben analizar los problemas de la
separación, y preparar un resumen adecuado para ser utilizado por
otro terapeuta, si el paciente decide seguir analizándose (pág. 229). A medida que el terapeuta avanza por la etapa de la Madu
rez Media, topará con muchos de los acontecimientos de la
A fin de evitar el engaño, podría resultar conveniente re vida mencionados, y los conflictos que implican se le plantea
velar la necesidad de poner fin a la terapia tan pronto como rán a él y a su familia, y serán resueltos con distinta fortu
lo sepa el terapeuta. En otras palabras, en vez de esperar el na. En muchos casos, estos acontecimientos significativos no
“momento adecuado”, racionalización que permite que inter sólo afectarán la vida personal del terapeuta, sino que influi
venga la negación o el ocultamiento por parte del terapeuta, rán también sobre sus pacientes y su práctica profesional.
es posible que sea mejor para éste compartirla con los pa Los muchos cambios y transiciones asociados con esta etapa
cientes tan pronto como sea posible. Esto indicaría que los presentan un desafío formidable para todos los involucrados,
que participan en programas de formación de tiempo limita requiriendo un cierto grado de sensibilidad, juicio y valor pa
do pueden necesitar mencionar este hecho a los pacientes ra lograr una feliz resolución de los problemas. Sin embargo,
durante el proceso de admisión, a fin de proteger su derecho según Levinsoñ (1978, 1986), éste es también un período de
a elegir si han de iniciar una relación de tratamiento que compensaciones y satisfacciones potencialmente muy
puede terminar con una conclusión prematura. grandes, tanto en la vida personal como profesional del te
Esta puede ser una excelente oportunidad para que el te rapeuta. Aunque pueden quedar algunas cicatrices, la ma
rapeuta reciba terapia personal, supervisión y consulta para yoría lo supera con una mayor madurez, fuerza interior y
analizar sentimientos y reacciones que puedan entorpecer su experiencia.
capacidad de brindar ayuda. Gomo pueden aflorar problemas Entre las etapas de la Madurez Temprana y Media, está
294 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 295
la Transición de la Mitad de la Vida, de los 40 a los 45 años, rante la era de la Madurez Media. Aunque algunos continua
mejor conocida como el período de la “crisis de la mitad de la rán practicando la psicoterapia de la misma manera, y en el
vida”. Según Levinson, el que se encuentra en esta fase da mismo medio, característico de la fase de la Madurez 'tem
un nuevo paso hacia la individualización, produciéndose a prana, otros suelen dedicarse a una especialidad, una po
veces profundos cambios en los objetivos, los valores y los blación o un medio diferentes, o quizás abandonen esta pro
comportamientos de la vida. Hay con frecuencia un replantea fesión por completo.
miento de los objetivos, y una búsqueda renovada del signifi Levinson (1986) divide la Madurez Media en tres subfa
cado de las relaciones y la vocación. Es de esperar que los ses: la Entrada a la Estructura de Vida de la Madurez Me
que están en esa fase se vuelvan más “compasivos, reflexi dia, de los 45 a los 50 años; la Transición a los 50, de los 50 a
vos, juiciosos, menos tiranizados por los conflictos internos y los 55 años, y la Culminación de la Estructura de Vida de la
las exigencias externas, y más auténticamente amantes de sí Madurez Media, de los 55 a los 60. Observa que:
mismos y de los demás” (Levinson, 1986, pág. 5). Sin que se
den estos cambios, la vida se vuelve cada vez menos signifi Durante esta etapa, nuestras capacidades biológicas están por debajo
cativa y más trivial y estancada. de las de la madurez temprana, pero normalmente son todavía sufi
El período de la Transición de la Mitad de la Vida es im cientes para llevar una vida personalmente satisfactoria y socialmen
portante para los psicoterapeutas, una especie de línea divi te valiosa. A menos que nuestra vida se vea entorpecida por algún
soria que señala el final de una carrera en psicoterapia para motivo especial, la mayoría de nosotros, durante la década de los 40 y
los 50 años, nos convertimos en “miembros superiores” de nuestros
algunos, y un momento de transición en la especialidad o la propios mundos particulares, no importan cuán grandes o modestos
técnica para otros. Farber (1983a) observa que, durante este sean. No sólo somos responsables de nuestro propio trabajo, y quizá
período, algunos psicoterapeutas reconsideran los motivos del trabajo de los demás, sino también del desarrollo de la generación
por los que han escogido esta profesión. Quizás el ejercicio de actual de los jóvenes adultos, que pronto constituirán la genera
la psicoterapia se les ha hecho más difícil que lo que imagi ción dominante (pág. 6).
naban, por lo que deciden abandonar la profesión. “Los tera
peutas deben tratar continuamente con la más amplia gama Durante esta etapa, el terapeuta en activo se enfrenta a
de las emociones humanas, y a menudo son ellos mismos ob varios problemas típicos. Además de resolver las cuestiones
jeto de expresiones irracionales de amor, odio, envidia o ne de la fase de la Transición a la Mitad de la Vida, como las
cesidad” (Farber, 1983a, pág. 103). Este puede ser a menudo que atañen a la eficacia de la psicoterapia, el nivel de compe
el repique de campanas que acompaña la muerte de la con tencia personal y el grado de placer y realización resultan
fianza y la satisfacción del terapeuta. Tras varios años de di tes, hay la necesidad de desenvolverse con la tensión y las
rigir terapias, algunos se desilusionan por el éxito limitado, responsabilidades derivadas de ser considerados como un
el fracaso frecuente y la falta de resultados visibles (Bugen- “médico experto”. Por ejemplo, tanto Farber (1983a) como Fi
tal, 1964; Farber, 1983a; Fine, 1980). La desesperación y el ne (1980) observan que el terapeuta de mediana edad a me
desaliento pueden aumentar con el paso del tiempo (Ches- nudo experimenta los efectos acumulativos del aislamiento y
sick, 1978; Fine, 1980). Como veremos en el capítulo 7, mu la reserva, comentados en el capítulo 3. A esta altura, hay
chos factores pueden contribuir a un agotamiento creciente y escasas oportunidades de recibir el apoyo, la supervisión o el
a la insatisfacción laboral, motivándose un cambio de profe aliento de los compañeros. Esta falta de ayuda puede au
sión durante este período. El tipo de respuesta alcanzada mentar la ansiedad del terapeuta por su propia capacidad de
determinará las actividades profesionales emprendidas du evaluar el avance del tratamiento de forma adecuada, modi
296 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 297
terapeuta puede tener escasa relación con el centro y la na nes suelen provocar que algunos pacientes hagan preguntas
turaleza de la relación terapéutica, haciendo innecesario y muy directas sobre su vida personal, y quizá se haga necesa
aun inconveniente agobiar al paciente con muchos detalles. rio confirmar sus sospechas sobre este acontecimiento. No
Además, a veces el dolor y la humillación personales asocia hacerlo podría confundir el sentido de realidad del paciente,
dos con un divorcio pueden provocar que el terapeuta no o constituir un insulto para la honestidad de la relación.
pueda o no quiera comentarlo con nadie, salvo unos pocos Bellak observa que este problema debe tratarse directa
amigos íntimos o familiares, al menos hasta que transcurra mente si parece necesario o inevitable que se revele el divor
el tiempo. Así, es posible que el terapeuta decida ocultar esta cio al paciente. En tales casos, una enunciación simple y
información a sus pacientes a causa de su necesidad de inti directa de los hechos es suficiente para que el tratamiento
midad. El temor a las reacciones negativas de los pacientes continúe sin problemas, tras haberse analizado en profundi
también puede ser motivo de cierto grado de reserva y ocul- dad las reacciones y las preocupaciones del paciente.
tamiento.
Resulta interesante observar que, aunque varios autores
promueven la automanifestación abierta de otros aconteci Reacciones del paciente
mientos vitales como el matrimonio y la paternidad, la ma
yoría desaconseja implícita o explícitamente la revelación Tras enterarse del divorcio inminente o reciente del terapeu
voluntaria del divorcio. Esta expectativa es realmente com ta, los pacientes suelen experimentar varios sentimientos y
prensible, dados los sentimientos potenciales que despierta reacciones. Por ejemplo, pueden reexperimentar el dolor y el
este problema, tanto en el terapeuta como en el paciente. Sin conflicto asociados con el divorcio de sus propios padres. Este
embargo, no podemos dejar de preguntarnos si esto no es acontecimiento puede despertar un montón de recuerdos y
también consecuencia del deseo de proteger la imagen de conflictos sin resolver sobre el efecto de este acontecimiento
omnipotencia del psicoterapeuta, como ser invulnerable a los sobre su desarrollo emocional. Además, este acontecimien
problemas o los fracasos personales (Marmor, 1953). to puede provocar que el psicoterapeuta se vea de pronto ba
A pesar de la probable intención de la mayoría de los jo un prisma diferente, “como una figura asequible masculi
terapeutas de ocultar este acontecimiento a sus pacientes na o femenina o, hablando en general, como una figura
—particularmente cuando se está en mitad de un proceso de sexual y a veces como un fracasado, como una persona con
divorcio—, no es extraño que algunos lo descubran a pesar un pobre control de los impulsos” (pág. 231), aumentando las
de todo (Bellak, 1981). Además de enterarse por conversacio preocupaciones por la competencia y la estabilidad del profe
nes sostenidas con colegas o miembros del personal, también sional. Por otra parte, algunos clientes suelen sentirse tran
pueden conocer el acontecimiento por amigos o conocidos co quilizados sobre la aptitud del terapeuta para comprender los
munes. También pueden observar cambios en la vida del te propios fracasos y desventajas y, como resultado puede au
rapeuta, como una mudanza a otro consultorio o localidad, mentar la comodidad y confianza al respecto.
un aspecto alterado, la ausencia de un anillo de bodas antes Las preocupaciones y este tipo de reacciones necesitarán
llevado, la reaparición del apellido de soltera, o señales de discutirse abierta y completamente. El terapeuta astuto será
tensión en su actitud. De forma aún más sutil, pueden obser sensible a los cambios en los sentimientos, los comentarios o
var la súbita vacilación del terapeuta antes de referirse a su la conducta del cliente como resultado de esta revelación, y
cónyuge, o quizá sientan su reacción cuando comentan las dedicará tiempo a la elaboración de sus relaciones con expe
preocupaciones matrimoniales del paciente. Estas impresio riencias pasadas, como también con la presente alianza de
300 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 301
tratamiento. Poco se ganará mediante un estilo defensivo de innecesarios a fin de lograr apoyo o simpatía, suele ir en de
negación, ocultamiento o minimización, no importa cuál sea trimento de la relación terapéutica. Si el terapeuta es inca
la orientación teórica empleada. Aunque evidentemente no paz de adoptar una actitud equilibrada o realista, puede ser
es apropiado abrumar al cliente con problemas y necesida necesario interrumpir temporalmente sus actividades profe
des personales, sería una violación de la confianza y el res sionales, hasta que se produzca cierto grado de normalidad.
peto mutuos engañar o desviar al paciente inquisitivo de la Puede resultar útil seguir alguna terapia personal, o contar
influencia de este acontecimiento sobre la vida personal con una supervisión durante estos tiempos difíciles, a fin de
y la aptitud profesional del terapeuta. asegurar que las necesidades de apoyo, atención, orientación
y sentido de la realidad se satisfagan fuera de las relaciones
terapéuticas.
Reacciones del terapeuta
Como ya hemos visto, parece razonable suponer que la ma Resumen
yoría de los terapeutas no revelará voluntariamente a sus
clientes la existencia de un divorcio reciente o inminente. En el mejor de los casos, el terapeuta superará este impor
Esto es consecuencia de un conjunto de necesidades, tanto tante acontecimiento con una percepción enriquecida de sus
personales como del paciente, que indican que semejante re propias necesidades personales. Esto no sólo producirá un
velación voluntaria podría no servir de mucho, y aun resul desarrollo en su vida personal, sino que puede haber una
tar dolorosa. Si ésta ha sido la decisión, el terapeuta puede nueva empatia, comprensión y atención de los que padecen
experimentar cierta ansiedad por temor a que uno o más de una experiencia similar. Más que servir como prueba dura
sus clientes descubran inadvertidamente el acontecimiento. dera de las propias inconveniencias personales del terapeu
También puede haber sentimientos de culpa por ocultar esta ta, un divorcio puede convertirse en fuente de un valioso
información a pacientes que probablemente habrían tenido aprendizaje, capaz de enriquecer su práctica de la psicote
reacciones intensas, tanto positivas como negativas. Tam rapia, Además, aunque el conocimiento de este hecho puede
bién pueden producirse dudas renovadas sobre la competen resultar perturbador para algunos pacientes, con otros es
cia personal y profesional, asociadas con la sensación de posible integrarlo de manera útil a la labor terapéutica.
fracaso que a menudo acompaña al divorcio. Aunque nuestra
sociedad ya no estigmatiza a los divorciados, el profesional La partida de los hijos
de la salud mental que se especializa en ayudar a otros a lo
grar una intimidad duradera, feliz y significativa, puede ex
perimentar un considerable embarazo y humillación al no Es probable que los terapeutas en la Madurez Media con hi
haber podido lograrlo él mismo con su pareja. jos propios se enfrenten durante este período con la entrada
Si se enfrenta con un paciente que se ha enterado o sos de éstos a la etapa de la Madurez Tbmpraña. En consecuen
pecha de su divorcio, el terapeuta puede adoptar una actitud cia, se enfrentarán con un montón de cambios y transiciones
defensiva, desconfiada, apologética, temerosa o vulnerable personales relacionados con el abandono del hogar, el inicio
ante las reacciones y los sentimientos del otro. Tanto la ten de una carrera, el matrimonio y su propia paternidad. Según
dencia a mostrarse evasivo, y dar una respuesta inadecuada Levinson (1978), estos cambios de rol y estas transiciones
mente vaga a una pregunta precisa, como entrar en detalles tienen una importante influencia sobre las autopercepciones
302 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 303
y el sentido de finalidad del individuo. Aunque pueda haber dos con previas conclusiones de tratamientos o la partida de
escaso impacto sobre el trabqjo del terapeuta, parecen justi los propios hijos. Si hay un efecto acumulativo negativo deri
ficados unos pocos comentarios sobre esta posibilidad. vado de la individualización de los propios hijos, y de la tera
En el capítulo 3, hemos visto que el proceso de conclusión pia de los pacientes, los clientes pueden cobrar conciencia de
de un tratamiento era fuente de sentimientos de soledad y la necesidad inusitada de seguridad y apoyo que experimenta
aislamiento en el terapeuta. La pauta de individualización, el terapeuta. Su deseo de ser valorado, respetado y querido
autonomía y separación crecientes característica de las rela puede convertirse en una carga para las relaciones terapéuti
ciones terapéuticas se parecen estrechamente a las que se cas, saboteando su eficacia potencial para el paciente.
dan en las relaciones entre padres e hijos. Así, pues, el tera Como en el caso de otros acontecimientos de la vida,
peuta de mediana edad puede comprobar que la sensación de aunque haya desventajas potenciales también puede haber
abandono causada por la frecuente partida de los pacientes, beneficios. Por ejemplo, la similitud entre estas dos expe
con los que se han establecido vínculos de intimidad, es ex riencias puede producir desarrollos y cambios positivos en la
trañamente similar a la que se experimenta en la relación vida y el trabajo del psicoterapeuta. Quizás experimentar
con los hijos que se han desarrollado y abandonan el hogar. la saludable individualización y separación de los hijos, y su
En consecuencia, puede haber una suma compleja de feliz partida de casa e ingreso en la Madurez Temprana, ha
sentimientos de antigüedad, inutilidad, soledad y aislamien rá más capaz al terapeuta de alentar y apoyar el desarrollo y
to, cuando el terapeuta lucha por permitir que sus hijos se la autonomía creciente de sus pacientes. En vez de quedar
individualicen y se separen en medio de la continuada y re abandonado ante los sentimientos de la propia inutilidad, el
petida conclusión del tratamiento de los pacientes. Fine terapeuta equilibrado aprende a reconocer y a aceptar su rol
(1980) observa que se produce un aumento de los sentimien de estimular el crecimiento y el desarrollo de los demás, una
tos de desesperación y vacío cuando el terapeuta es “dejado tarea adecuada a un padre, un terapeuta y un participante
atrás" por aquellos en los que ha depositado tanta atención y “mayor” de la etapa de la Madurez Media. Iniciar una tera
cuidados. Los efectos interactivos de la partida de los hijos pia personal, o recibir supervisión durante este período de
y los pacientes suelen tener una profunda influencia sobre la transición, podría resultar útil para ayudar al terapeuta-pa
autoestima y el sentimiento de la propia dignidad del tera dre ante los cambios de rol y las redefiniciones personales
peuta. asociadas con el abandono del hogar por los hijos.
Si éste fuera el caso, el terapeuta puede tener dificulta Aunque por supuesto esto son especulaciones, y en alto
des en señalar oportunamente el final apropiado de las rela grado tentativas, estas posibles pautas son dignas de consi
ciones terapéuticas. Puede haber la tendencia a depender deración y reflexión. Se presentan como otros ejemplos del
del cliente para sentirse digno y valorado, y el deseo de pro modo en que la vida personal y profesional, y las relaciones
longar relaciones que son particularmente satisfactorias y del terapeuta, interáctúan de forma interdependiente.
placenteras. También puede ocurrir que el terapeuta empie
ce a relacionarse con ciertos pacientes de manera paternal,
como consecuencia en parte de negarse a renunciar a este rol Enfermedad e incapacitación
cuando los propios hijos maduran y abandonan el hogar. Por
otra parte, puede ser cada vez más difícil para el terapeuta La misma naturaleza de la relación psicoterapèutica, que su
sentir afecto por sus clientes, que terminarán por marchar braya la coherencia, el compromiso y la predectibilidad, puede
se, ya que temen experimentar el rechazo y el dolor asocia crear tanto en el terapeuta como en el cliente la expectativa
304 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 305
de que el primero es casi invulnerable a la enfermedad o los cubierto, o la pérdida de peso. Por tanto, el problema de
accidentes (Guy y Souder, en prensa). Ambas partes acos cuánta información brindar y por quién es de fundamental
tumbran a suponer que la relación terapéutica continuará importancia.
ininterrumpidamente hasta su conclusión mutuamente con Tanto Abend (1982) como Dewald (1982) observan que a
venida. Aunque esta suposición pueda parecer necesaria para los clientes debe dárseles sólo la mínima información necesa
el establecimiento de la alianza terapéutica, no es realista. ria sobre la enfermedad o el accidente personal del terapeu
Según Henry, Sima y Spray (1973), las desorganizaciones ta, y si es posible no decir nada en absoluto. Los que deciden
causadas por la enfermedad o los accidentes no son menos informar a sus clientes sobre la razón de la interrupción del
comunes entre los psicoterapeutas que entre el resto de la tratamiento pueden estar sucumbiendo a sus propias necesi
sociedad. De hecho, dado que la mayoría de los terapeutas dades de consuelo, atención y simpatía, en vez de proteger al
practica la psicoterapia con mayor intensidad durante la eta cliente de una ansiedad y pesadumbre innecesarias. No sólo
pa de la Madurez Media, época en que aparecen la enferme es posible que ello vaya en detrimento del bienestar del
dad y la incapacitación con mayor probabilidad que durante cliente, sino que también puede impedir el tratamiento. Por
las fases más tempranas de la vida, es probable que los tera ejemplo, la información detallada sobre la enfermedad o el
peutas experimenten estos acontecimientos durante algún accidente del terapeuta puede impedir a los pacientes anali
momento de su trayectoria profesional (Halpert, 1982). Por zar de manera cabal su propia respuesta afectiva a la desor
ejemplo, Guy, Stark y Poelstra (1987) han comprobado que ganización del tratamiento, a causa de la sensación de culpa
casi el 20% de los psicoterapeutas encuestados indicaron ha o la ansiedad derivadas de su propio enfado ante la ausencia
ber sufrido una enfermedad o accidente personal grave du del terapeuta.
rante los últimos tres años. Como es fácil imaginar, una Desde otra perspectiva, algunos investigadores han indi
enfermedad o accidente en la vida del psicoterapeuta puede cado que es preferible hacer una completa exposición volun
tener profunda influencia sobre las relaciones terapéuticas y taria de dichos acontecimientos. Sil ver (1982) mantiene que
los pacientes. algunos clientes tienen una capacidad singular para descu
brir estos acontecimientos por medio de conversaciones escu
chadas entre colegas, las confidencias de conocidos comunes
El problema de la automanifestacíón o la habilidad para descubrir el efecto del acontecimiento so
bre el aspecto del terapeuta, estimulando la formulación de
Una herida o una enfermedad física pueden obligar inespe preguntas directas sobre su bienestar físico. Por lo tanto, po
radamente al terapeuta a cancelar o reprogramar las sesio dría ser importante para el terapeuta informar a los clientes
nes de terapia. Aunque es posible evadir las preguntas de los sobre los hechos fundamentales, sin tapujos, de manera
pacientes, o retener la información sobre el motivo de la au abierta y directa. Esto asegura la exactitud, y permite una
sencia, en muchos casos será necesario exponer plenamente exploración significativa de las reacciones del cliente. Esto
el motivo. Esto resulta particularmente cierto en el caso de también dignifica sus preocupaciones realistas por el bienes
una incapacitación más grave, si se vuelve necesario inte tar del terapeuta. No lograr referirse a este problema de for
rrumpir temporal o permanentemente la práctica profesio ma veraz puede facilitar inadvertidamente la negación
nal. Aun cuando el trabajo pueda reanudarse, quizás haya del paciente, y también la del terapeuta (Dewald, 1982).
pruebas físicas externas de enfermedad o heridas que sean Cuándo y qué ha de revelarse es una decisión individual,
visibles para los clientes, como un hueso escayolado, un ojo que debe tener en cuenta las necesidades particulares de ca
306 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 307
da cliente y la naturaleza de la relación terapéutica (Silver, En teoría, si la revelación parece conveniente, es preferi
1982). ble que se la haga al cliente durante la hora de terapia
El problema de este tipo de automanifestación es suma (Abend, 1982; Dewald, 1982). Sin embargo, si esto no es po
mente complejo. El deseo natural que tiene el terapeuta de sible a causa de una incapacitación grave o repentina, puede
obtener simpatía y comprensión en estas circunstancias se que sea necesario que un secretario o colega establezca un
ve por lo general limitado por restricciones autoimpuestas, y contacto inicial por teléfono, durante el cual sólo se dará un
prejuicios en contra de la automanifestación del terapeuta. mínimo de información. Es mejor que un colega brinde una
Sin embargo, algunas relaciones terapéuticas se caracteri explicación más completa mediante una carta o una entre
zan por un nivel de intimidad y atención que naturalmente vista personal (Lindner, 1984). En el caso de una incapacita
despierta en el terapeuta el deseo de compartir sus preocu ción completa o muerte, un colega experimentado deberá
paciones y sus necesidades respecto de la incapacitación, en ponerse en contacto sin demora con los clientes, primero por
especial cuando el terapeuta sabe que el cliente le responde teléfono con el objeto de programar una o más sesiones para
rá con el interés y el apoyo deseados. Esto hace difícil deter garantizar la continuidad de los tratamientos (Cottle, 1980;
minar qué es verdaderamente permisible compartir con los Halpert, 1982). Es de esperar que esto se logre antes de que
pacientes, y qué debe callarse. Mientras que las considera se enteren por otra fuente impersonal, como una noticia pe
ciones teóricas, y el juicio profesional pueden inclinar al te riodística, por ejemplo.
rapeuta a decidir que es mejor para el cliente suprimir la
automanifestación, esto suele provocar una artificiosidad en
la relación, que crea una sensación de carencia, soledad y Consideraciones prácticas
aislamiento en el terapeuta (Greben, 1975). Además, lo que
parece ser en benefìcio del cliente puede ser más el resultado Después de enterarse del grado de incapacitación que sufre,
de sentimientos de omnipotencia y superioridad, una incapaci el terapeuta debe decidir cuánto deberá ausentarse antes de
dad de admitir vulnerabilidad y debilidad personales, o la ne que pueda reanudar sus tareas. En el caso de una breve en
gación y ocultamiento por parte del terapeuta (Greben, 1975; fermedad, esto puede ser una cuestión de días. Pero si el ca
Searles, 1979). Como Guy y Souder (en prensa) observan: so es más grave, puede necesitar un período de semanas o
Mantener una fachada de omnipotencia frente a la vulnerabilidad y meses. Es posible que sea necesario remitir los pacientes a
el sufrimiento obvio puede no sólo aum entar la tensión padecida un colega, para que se haga cargo de ellos provisionalmente.
por el terapeuta, sino aun ser un pobre servicio, también para el En el caso de unas breves vacaciones sabáticas, esto podría
cliente. Negarle a un cliente el derecho a evaluar correctamente la arreglarse de modo informal sobre la base que “se necesite”,
gravedad del infortunio del terapeuta, y prohibirle el humano espec dando a los clientes la libertad de llamar a un colega especí
táculo de preocupación y apoyo, sólo puede servir para aumentar el ficamente identificado, sin poner en peligro o menospreciar
sufrimiento de ambas partes (pág. 11). la relación primordialmente terapéutica (Lindner, 1984). Evi
Por otra parte, la necesidad que tiene el terapeuta de dentemente, en el caso de una ausencia extensa o prolongada,
simpatía y apoyo puede provocar su automanifestación, probablemente lo más adecuado sería remitir o recomendar
cuando sería más conveniente abstenerse de hacerlo. Es difí a los clientes a otro terapeuta de manera permanente (De
cil para el psicoterapeuta adoptar estas decisiones correcta wald, 1982; Silver, 1982). Los resultados de una investiga
mente, en un momento de necesidades y vulnerabilidades ción indican que tanto los clientes como los terapeutas
personales. prefieren soportar la interrupción forzosa del tratamiento,
308 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 309
sin poner término a la relación terapéutica y enviar a los pa reanudación de las sesiones terapéuticas, es probable que
cientes a otro terapeuta. Esto es lo que se hace habitualmente haya mensajes telefónicos por responder, cuentas que pagar,
a fin de reanudar las sesiones tan pronto como sea posible. correspondencia que escribir y otras distintas tareas domés
Por bien intencionado que sea este plan, no siempre es bene ticas por completar (Dewald, 1982). Si el terapeuta no puede
ficioso para el cliente. A los pacientes suele serles difícil es atender estos deberes, suele necesitar pagar a un colega pa
perar el regreso del terapeuta y, sin embargo, no buscan otro ra que lo haga en su lugar. Las decisiones sobre si y cómo
tratamiento a causa de los sentimientos de lealtad y culpa han de intentar pagarse las cuentas acumuladas, como tam
que experimentan. Los terapeutas, por otra parte, pueden bién las crecientes presiones financieras debidas a la pérdida
sentirse obligados a volver al trabajo de forma prematura, de ingresos y envío de clientes, deben recibir una escrupulo
antes de poder centrarse de modo adecuado en las preocupa sa atención. Por último, los regalos, las cartas, las llamadas
ciones del cliente por tener que concentrarse en sus propias telefónicas y las visitas de clientes bienintencionados signifi
necesidades personales, lo que resulta muy comprensible can un reto particularmente exclusivo al deseo del terapeuta
(Halpert, 1982). de responder de manera sensitiva y adecuada, en un mo
Decidir cuándo y cómo volver al trabajo después de una mento en que la necesidad personal de intimidad y descanso
ausencia por enfermedad o accidente implica el examen cui es mayor.
dadoso de varios factores. Aun tras haber satisfecho las ne
cesidades de la continuidad del tratamiento de los pacientes,
el terapeuta se enfrenta con una variedad de problemas que Reacciones del paciente
hacen a menudo difícil determinar el momento óptimo de
volver al trabajo (Guy y Souder, en prensa). Por otra parte, Las reacciones del paciente ante la enfermedad o el acciden
la familia, los amigos y los médicos pueden aconsejar al tera te del terapeuta son muy personales, según sean el tipo y la
peuta prolongar su ausencia, para asegurar una recupe duración del tratamiento (por ejemplo, si se trata de psicoa
ración adecuada. Esto lo autoriza para disfrutar de la posibi nálisis o modificación de la conducta), la naturaleza de los
lidad de mantenerse apartado de las responsabilidades y las problemas del paciente y las pasadas experiencias con la en
tensiones relacionadas con el trabajo. Además, las crecientes fermedad y la muerte, y la personalidad del terapeuta. Aun
presiones financieras, el temor de perder clientes y fuentes que algunos aspectos de las reacciones del paciente se verán
de referencia de pacientes, la necesidad de asegurar la compe sin duda influidas (y quizá distorsionadas) por traumas y ex
tencia, y las satisfacciones emocionales derivadas del trabajo periencias previas, también puede haber componentes dé la
son causas que suelen motivar la reanudación prematura del “realidad”. Los sentimientos, los pensamientos, los recuerdos
trabajo (Silver, 1982). No es sorprendente encontrar a tera y los cambios de conducta que se produzcan deben comentar
peutas que vuelven al trabajo antes de que hayan desapare se y analizarse en profundidad durante la relación terapéutica.
cido todos los signos visibles de la enfermedad física (Abend, Parece que el enfado es la reacción más común ante la
1982; Cottle, 1980; Frank, 1975). Por desgracia, el impacto incapacitación del terapeuta (Dewald, 1982; Frank, 1975;
de esta pauta sobre la práctica terapéutica aún no se ha de Lindner, 1984; Silver, 1982). La inconveniencia y la “trai
terminado. ción” a la confianza que la interrupción representa para el
Otras preocupaciones adicionales abruman al psicotera- cliente suelen originar una rabia considerable. Según Cottle
péuta que ha sido incapacitado por una enfermedad o un ac (1980), puede haber sentimientos de enfado y resentimiento
cidente. Aunque se haya adoptado la decisión de posponer la por la vulnerabilidad y la debilidad del terapeuta, que ahora
310 LA VIDA PERSONALDEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 311
se percibe como “herido” e impotente. Es probable que a es puede serle especialmente duro aceptar que no podrá cum
tos sentimientos sigan los de culpa y remordimiento, cuando plir la promesa implícita de “estar siempre allí” para el
el cliente siente vergüenza de sus propias preocupaciones en cliente. En consecuencia, a los terapeutas les es con frecuen
un momento de necesidad personal en la vida del terapeuta. cia difícil afrontar los hechos relacionados con el impacto de
También puede existir la sensación de culpa por ser un “su una enfermedad o accidente personal sobre su práctica pro
perviviente”, mientras que el terapeuta parece ser la “víc fesional y las vidas de sus pacientes. La tendencia a la nega
tima” de la vida (Cottle, 1980; Halpert, 1982). Algunos clien ción y al aislamiento puede entorpecer los intentos iniciales
tes suelen sentir renovadas preocupaciones por la convenien de evaluar la gravedad de la situación, y la formulación de
cia del tratamiento recibido, o un posible futuro abandono. un plan de acción adecuado como respuesta.
Por último, algunos pacientes deciden ignorar el problema, Dewald (1982) señala que los psicoterapeutas debilitados
negar su impacto y evitar referirse a él (Halpert, 1982). por una enfermedad o accidente experimentan una pauta tí
pica de negación inicial ya mencionada, seguida de una ma
yor introspección y luego la ansiedad por volver al trabajo.
Reacciones del terapeuta Esto suele acompañarse de temores incrementados sobre la
competencia profesional y la adecuación personal, que suelen
La reacción más común de los terapeutas ante una enferme desencadenar el sutil intento de recibir el aprecio y reconoci
dad o un accidente debilitantes es el de negación y aisla miento de los pacientes al volver a los deberes profesio
miento. Como en el caso de la mayoría de los seres humanos, nales. Pueden aparecer nuevos sentimientos de culpabilidad
por lo general se resisten a afrontar la realidad de la propia por haber abandonado a los clientes durante este período. Por
vulnerabilidad y mortalidad (Cohén, 1983; Halpert, 1982; otra parte, los terapeutas pueden experimentar envidia
Lindner, 1984). Además, factores inherentes a la práctica de por la salud y la vitalidad de algunos pacientes durante este
la psicoterapia hacen difícil al terapeuta afrontar la realidad tiempo de debilidad y vulnerabilidad. Esta es una experien
y la plena influencia de una incapacitación causada por un cia particularmente difícil para los terapeutas que se sienten
accidente o una enfermedad. Por ejemplo, el aislamiento físi por lo general fuertes, competentes y en perfecto estado.
co y psíquico asociados con la práctica profesional pueden Varios autores han mencionado que a menudo los tera
provocar que el terapeuta no pueda o no quiera comentar las peutas sienten un fuerte impulso a manifestar mucha más
preocupaciones por su incapacitación personal con otros cole información de la necesaria para la reanudación del trata
gas (Cohén, 1983). Quizá teman el juicio o la crítica de otros miento, quizá por el deseo de recibir atención, seguridad y
profesionales, que pueden objetar el modo en que se ha apoyo por parte de los pacientes (Abend, 1982; Dewald,
afrontado el problema, acrecentándose así el secreto y el ais 1982; Silver, 1982). Sin embargo, también puede tratarse del
lamiento (Guy y Souder, en prensa). El temor a poner en intento de evitar el enfado o el resentimiento del cliente de
peligro futuros envíos de clientes, y la incertidumbre de rea manera sutil, por haberse interrumpido el tratamiento (Guy
nudar el trabajo y en qué momento hacerlo, también pueden y Souder, en prensa). De cualquier modo, el terapeuta tiene
impedir que el terapeuta incapacitado comente estas preocu dificultades en equilibrar las distintas necesidades de todos
paciones con otros. Finalmente, quizá la sutil superioridad y los implicados en la situación durante una época de tanta
la sensación de omnipotencia derivada de años de ser ideali aflicción e incertidumbre personal.
zado por sus pacientes impidan que afronte la realidad de su Por último, en respuesta a la expresión sincera de preo
vulnerabilidad y su debilidad (Searles, 1979). Al terapeuta cupación y atención del cliente durante el período inicial de
312 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 313
recuperación del terapeuta y el inmediatamente posterior, pacientes en tiempos de crisis personal. Aunque estas medi
algunos han señalado haber experimentado sentimientos das son particularmente importantes para los que se dedican
más profundos de aprecio por sus pacientes (Lindner, 1984; a la práctica privada, parece igualmente necesario que las
Silver, 1982). Esta profunda gratitud aparentemente fortale clínicas y hospitales establezcan procedimientos similares,
ció su entrega a la práctica terapéutica, facilitando un buen para facilitar la continuación de un tratamiento semejante
regreso al trabajo. en caso de que la necesidad se presente. Resulta interesante
observar que, en una encuesta reciente de alcance casi nacio
nal sobre psicoterapeutas, alrededor de la mitad de los en-
Resumen y sugerencias cuestados indicó que no disponían de recursos previos para
la atención de los pacientes o su control, en el caso de su sú
Dados los muchos y complejos problemas asociados con el bita incapacitación o muerte (Guy, Stark y Poelstra, 1987).
impacto de la incapacitación del terapeuta por accidente o Aunque establecer estos planes por anticipado parezca con
enfermedad sobre la práctica de la terapia, parece importan veniente, son muchos los profesionales que aparentemente
te concederle una reflexiva consideración antes de que se no lo hacen.
produzca. Como Guy y Souder (en prensa) observan: Es evidente que hay muchos problemas éticos complejos
A pocos terapeutas les será fácil considerar cuidadosamente la conve relacionados con estos procedimientos. De hecho hay un acalo
niencia terapéutica de adoptar varías decisiones, si éstas se dejan pa rado debate sobre si deberían llevarse archivos y si deberían
ra un momento en el que la herida del terapeuta, su incapacitación y pasarse a un colega. El derecho del paciente a la confidencia
su supervivencia sé convierten en la preocupación principal. Como la lidad debe calibrarse con precisión en relación con la necesi
enfermedad y la herida son con frecuencia inesperadas, y totalmente dad de contar con una atención adecuada y oportuna en caso
súbitas, parece aconsejable formular de antemano la adopción de una de enfermedad súbita, accidente o muerte del terapeuta (Be-
serie de medidas. llak, 1981). La discusión previa con los pacientes sobre sus
Pueden adoptarse varias medidas prácticas antes de que preferencias personales, la obtención de la “autorización de
la situación se produzca, a fin de facilitar el tratamiento de información” necesaria y convenir un plan de destrucción o
una influencia potencialmente desorganizadora sobre los pa transferencia de los archivos si se presentara la necesidad
cientes de la terapia. Por ejemplo, es importante que el pro proporcionará una serie de medidas claras y sólidas para el
fesional mantenga sus archivos al día y con exactitud, con terapeuta y sus pacientes (Cohén, 1983). Por supuesto, el
una clara presentación de los números telefónicos y las di impacto terapéutico de plantear este problema con cada uno
recciones de los clientes, junto con una descripción del esta de los clientes debe considerarse de antemano sobre una ba
do actual del tratamiento (en curso, concluido, diagnosis, se individual. En algunos casos, a pesar de la confusión futu
notas de su avance, etc.). Puede ser conveniente establecer ra que pueda crear, quizá sea mejor abstenerse de mantener
un contrato formal con un colega que asegure sus servicios esta discusión por el estado mental actual del paciente. Fi
como “custodio” de estos archivos y notas en caso de que se nalmente, podría ser útil al terapeuta redactar un “testa
produzca una verdadera emergencia (Cohén, 1983). Las ne mento”, que incluyera instrucciones detalladas para el
gociaciones por adelantado sobre las expectativas de envío colega que deba seguir atendiendo al paciente sobre el signi
de pacientes o transferencias, la localización de los archivos ficado de los archivos, el manejo de la información sobre el
y las llaves, y el reembolso por la prestación de tales servi cliente, el pago de las cuentas pendientes y la liquidación de
cios garantizarán la atención adecuada y continuada de los los haberes en caso de grave incapacitación o muerte.
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 315
314
A un nivel más personal, puede ser útil al terapeuta con abordaremos los problemas relacionados con la enfermedad
siderar de antemano los sentimientos, las necesidades y las mental, el daño emocional, el agotamiento y la muerte del
expectativas que posiblemente se produzcan en respuesta a psicoterapeuta.
su potencial incapacitación por accidente o enfermedad. Esto
los ayudará a afrontar los muchos problemas relacionados La muerte de un ser querido
con la atención del paciente antes del estallido de una crisis,
permitiendo que haya una meditada reflexión y análisis de
las necesidades personales y profesionales. Bellak (1981) re Uno de los acontecimientos más difíciles que puedan ocurrir
comienda que el terapeuta enfermo o herido intente recibir durante las etapas de la Madurez Media y Plena es la muer
supevisión, y/o psicoterapia personal, a fin de recibir el apo te de un ser querido. Guy, Stark y Poelstra (1987) han com
yo, la atención, la orientación y el sentido de la realidad ne probado que aproximadamente el 20% de los terapeutas
cesarios durante el tiempo de incapacitación y después. Esto, encuestados había experimentado una pérdida semejante
por supuesto, siempre y cuando esté físicamente capacitado durante los tres años anteriores. Sea esperada o súbita, la
para obrar así. pérdida de un amigo o un familiar puede tener una significati
Dadas las graves ramificaciones financieras que se pro va influencia sobre la vida personal y el trabajo profesional
ducen a raíz de una incapacitación prolongada, parece que del terapeuta. A pesar de la formación y la experiencia recibi
sería muy conveniente que el terapeuta en activo suscribiera das para ayudar a pacientes que padecen problemas parecidos
un seguro por incapacitación profesional. Tbdos los profesio en relación con el dolor y la pérdida, el terapeuta sufre mu
nales tienen acceso a este beneficio mediante organizaciones chas de las mismas consecuencias de este acontecimiento en
profesionales locales, regionales o nacionales. A muy bajo su propia vida. Así, pues, debe considerarse la evaluación de
costo, los seguros por incapacitación proporcionan ingresos su efecto sobre la aptitud profesional del terapeuta.
garantizados, y los gastos indirectos del consultorio durante
una enfermedad prolongada o la recuperación tras un acci
dente. Todos los psicoterapeutas, tanto los de dedicación ex El problema de la automanifestación
clusiva como parcial, deberían obtener este seguro, si aún no
disponen de él. Como sucede con otros acontecimientos importantes de la vi
La influencia de la incapacitación del terapeuta por en da, decidir si, qué y cuándo contar a los pacientes sobre la
fermedad o accidente ha recibido muy poca atención en la pérdida de un ser querido es un problema complejo que re
profesión de la psicoterapia (Bellak, 1981). Es de suma im quiere una consideración individual. No parece muy conve
portancia que estos problemas sean considerados escrupulo niente adoptar una medida uniforme, que no tenga en
samente por los terapeutas en activo a fin de asegurar la cuenta variables como la orientación teórica empleada, la
atención adecuada de los pacientes. Además, atender de an diagnosis y el estado mental del paciente, los cuidados tera
temano estos temas tendrá una influencia positiva sobre la péuticos anteriores y presentes, y ,1o específico del episodio
vida personal y las relaciones del psicoterapeuta, dándole (Givelber y Simón, 1981). Como en el caso de la enfermedad
mayor sentido del equilibrio y perspectiva en un momento de y la incapacitación del terapeuta, es importante lograr el
crisis personal. equilibrio entre abrumar y asustar innecesariamente al pa
Obsérvese que nos hemos centrado exclusivamente en la ciente, y negar su correcta evaluación del impacto de este
enfermedad o accidente físico del terapeuta. A continuación acontecimiento, y el consiguiente deseo de expresar condo-
316 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 317
lencias apropiadas. Lograr este equilibrio es extremadamen pérdida como sea necesario para la continuidad del trabajo
te difícil. Como observan Givelber y Simón: terapéutico. Esto no debe utilizarse como una oportunidad
de explotar a los pacientes para satisfacer una necesidad
Incluir al paciente en cierta medida en la propia experiencia de pérdi personal.
da puede repetir un trauma de la infancia; sea un trauma provocado
por una enfermedad aguda, o episodios depresivos del padre, o la
“tensión crónica” provocada por un padre depresivo o inadecuado, que Reacciones del paciente
por lo general recurre al niño en busca de ayuda. Sin embargo, ex
cluir al paciente de todo comentario de una pérdida cuando éste tiene
conciencia de que algo ha ocurrido tampoco lo ayuda necesariamente. Givelber y Simón (1981) describen diversas reacciones de los
Esta exclusión puede imitar una interacción familiar anterior pertur pacientes ante el descubrimiento de la pérdida sufrida por el
bada. El paciente puede percibir una vez más un cambio confuso de terapeuta. Algunos parecían revivir pérdidas y traumas pa
ánimo en una figura importante de la que depende, y siente al mismo
tiempo que está prohibido preguntar por ello (pág. 144). sados, evocando recuerdos y sentimientos, que fueron enton
ces provechosamente resueltos en la relación terapéutica.
A pesar de los abismos potenciales asociados con la auto- Otros experimentaron una mezcla de enfado y resentimiento
manifestación, puede que sea beneficioso para el terapeuta sobre la preocupación pasada o presente del terapeuta en re
revelar voluntariamente su pérdida reciente, para autorizar lación con la muerte. Varios pacientes se sintieron paraliza
a los pacientes a comentar libremente sus fantasías y reaccio dos por su incapacidad de ofrecer consuelo o “decir lo
nes ante los cambios percibidos en el terapeuta, las verdades acertado", aumentándose su ansiedad o sentimientos de
parciales que pueden haber sido inadvertidamente aprendidas ineptitud. También hubo en algunos la tendencia a negar,
de fuentes independientes y sus pensamientos y sentimientos evitar e ignorar el acontecimiento y su impacto sobre el tra
en respuesta a esta manifestación (Fromm-Reichmann, tamiento, impulsándolos a negarse a comentarlo más allá de
1960; Giverber y Simón, 1981). Esta parece una buena medi algún reconocimiento superficial.
da, pues el impacto de este acontecimiento sobre la relación Además de estas reacciones, los pacientes suelen experi
terapéutica probablemente será percibida por la mayoría de mentar una intensa culpa por preocuparse por sus propios
los pacientes. Además del cambio en el aspecto del terapeu problemas y necesidades en un momento de crisis personal
ta, las sesiones canceladas o una ausencia prolongada por un en la vida del terapeuta. A un nivel más primitivo, pueden
funeral fuera de la ciudad, o la necesidad de prestar apoyo a aun sentirse culpables por creer que su deseo de tener la ex
miembros distantes de la familia pueden necesitar alguna clusiva del terapeuta ha causado esa muerte. Es probable
clase de explicación a algunos pacientes. Ya contribuya la que en este momento se reavive la preocupación por la con
manifestación a su eventual desarrollo o bien a su fragmen veniencia y la disponibilidad general del terapeuta, y el te
tación temporal, es necesario que se haga para asegurar la mor de que no se recupere lo bastante como para volver a
integridad de la relación. El terapeuta necesitará observar atender las necesidades del paciente. Finalmente, puede ha
cuidadosamente el efecto sobre los sentimientos, los pensa ber el deseo sincero de consolar, apoyar y proteger al psicote-
mientos y los comportamientos del paciente, a fin de analizar rapeuta después de la pérdida que ha sufrido. En momentos
los problemas que puedan plantearse en respuesta. Como en como éste, la universalidad de la experiencia humana a me
el caso de otros acontecimientos similares, será importante nudo despierta una sincera empatia en los clientes, que de
que el terapeuta comparta sólo tanta información sobre la sean devolver al terapeuta parte del apoyo y el aliento que
han estado recibiendo durante el curso del tratamiento.
318 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 319
blemas mencionados. Como en el caso de la incapacidad del avanzar profesionalmente. Debe haber un nuevo equilibrio
terapeuta por enfermedad o accidente personal, la muerte de entre la inserción en la sociedad y uno mismo. Según Levin
un ser querido puede tener un efecto debilitante sobre la ca son: “El hombre Qa mujer) que se encuentra en esta etapa
pacidad del terapeuta de decidir racionalmente cómo sol experimenta con mayor plenitud el proceso de morir, y debe
ventar las necesidades del paciente de manera sensible y tener la posibilidad de elegir con mayor libertad su modo de
adecuada. Aunque puede haber razones para suponer que el vivir” (1978, pág. 36). La aparición de la sabiduría, la paz, la
terapeuta responderá con buen juicio, sería cometer un gra integridad y la tranquilidad permite que uno se “centre” más
ve error suponer que resultará fácil. en sí mismo, con lo que se posibilita una mayor contribución
al bienestar de la sociedad. Emerge una fuerte actitud al
truista, que aumenta el interés del adulto de edad avanzada
MADUREZ AVANZADA por el bienestar de las generaciones futuras.
Durante el período de la Madurez Muy Avanzada, se
Según Levinson (1986) a la etapa de la Madurez Mediana si produce una limitación del foco de atención, centrado ahora
gue la Transición a la Madurez Avanzada, de los 60 a los 65 en las incapacidades físicas, la pérdida de amigos y la inmi
años; la Madurez Avanzada, de los 65 a los 80 años, y una nencia de la muerte. Una incapacitación grave puede privar
etapa menos definida, la de la Madurez Muy Avanzada, de a la vida de su significado. El deterioro mental puede distor
los 80 años en adelante. Para los fines de esta exposición, la sionar su realidad. Sin embargo, para algunas personas, con
Madurez Avanzada y Muy Avanzada se considerarán juntas tinúan el desarrollo y la actividad sociales. Sean cuales
en esa sección. Varios acontecimientos señalan la transición fueren los diversos niveles de salud y felicidad que se alcan
de la Madurez Mediana a la Avanzada, como la enfermedad cen, la realidad de que la muerte está por delante debe
o la jubilación. Durante este tiempo de transición, la persona afrontarse decididamente durante esta etapa. Esto aumenta
cobra una conciencia cada vez más clara de los efectos físicos la reclusión en la vida interior. Gomo describe Levinson:
y mentales del envejecimiento, y de la necesidad de afrontar
la realidad de la propia mortalidad. La enfermedad perso Alcanza su inserción definitiva en sí mismo. Lo que más importa aho
nal, y también la incapacitación y la muerte de los amigos, ra es el sentido final de la vida, su “panorama desde el puente" y el fi
nal del ciclo vital. Al final, uno sólo se tiene a s í mismo y las figuras
sirven como recordatorio del período limitado de tiempo que fundamentales intemas a las que ha dado ser. Debe haber llegado fi
queda para realizar las propias fantasías y objetivos pen nalmente a buenos términos consigo mismo, conociéndose y amándose
dientes. razonablemente bien, y estar dispuesto a abandonarse (1978, pág. 39).
La tarea crítica de desarrollo por llevar a cabo durante
la Madurez Avanzada es la integración de la juventud y la Este proceso puede provocar una perspectiva más “espi-
vejez, a fin de lograr el equilibrio adecuado entre vitalidad y ritual” sobre la vida, a medida que el adulto mayor va co
madurez (Levinson, 1978). Las posiciones de liderazgo y au brando una conciencia más amplia sobre la existencia
toridad deben gradualmente irse abandonando en manos de humana.
los miembros de la etapa de la Madurez Mediana. Los roles .■ Para el psicoterapeuta, los problemas asociados con la
de “abuelo” y “jubilado”, para no mencionar el de “ciudadano Madurez Avanzada y Muy Avanzada (que veremos en ade
mayor”, deben asumirse con buena disposición y dignidad. lante bajo el nombre de Madurez Avanzada) representa una
Las actividades laborales van centrándose cada vez más en interacción única entre preocupaciones personales y profe
la creatividad y la autoexpresión que en el éxito que permite sionales. Algunos tienen dificultades en reconciliar el precio
322 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
a c o n t e c im ie n t o s s ig n if ic a t iv o s 323
personal de dirigir una terapia con el éxito más bien limita psicoterapeutas reveló que el 26% de los que están en la
do que se obtiene. Es necesario aceptar que el terapeuta ha práctica profesional activa tenían entre los 50 y los 60 años,
ayudado a relativamente poca gente durante el curso de su mientras que el 10% tenía más de 60 años (Henry, Sims y
carrera (Bugental, 1964; Farber, 1983a). Aún más, se recono Spray, 1971). Más recientemente se informó que la edad me
ce el hecho de que el ejercicio de la psicoterapia por sí solo no dia de los psicólogos pertenecientes a las divisiones de Medi
logra crear una existencia duradera y significativa para el cina y Psicoterapia de la American Psychological Association
terapeuta (Wheelis, 1958). Esto puede provocar que aparez era de 46 y 47 años respectivamente, con una oscilación que
can sentimientos de desesperación, vacío y futilidad (Fine, iba desde los 24 a los 80 (Prochaska y Norcross, 1983a). A
1980). Por otra parte, puede nacer un sentimiento de resolu medida que los miembros de la generación de posguerra va
ción, dignidad y aceptación hacia el valor, aun limitado, de yan haciéndose mayores, la edad media y habitual de los psi
una vida dedicada al desempeño profesional. En vez de expe coterapeutas en activo seguirá avanzando. Además, es
rimentar desesperación, el terapeuta en la Madurez Avanza posible que resulte cada vez más aceptable continuar la
da puede sentirse satisfecho y realizado, por haber influido práctica profesional tras la edad de jubilación. Aun ahora no
sobre las vidas de tantas personas. A menudo, el terapeuta es del todo inusitado encontrar a un psicoterapeuta en activo
adulto ya mayor, disfruta al ver el resultado de su labor, después de haber cumplido los 70 años. De hecho, hay casos
cuando ex pacientes suyos siguen llevando una vida feliz y de algunos dedicados a una práctica limitada después de los
productiva, contactan con él de vez en cuando y envían a 90.
miembros de su familia y amigos para que reciban trata Con el aumento de la edad, se presenta la necesidad de
miento. Puede haber una sensación de privilegio por haber determinar su influencia sobre el trabajo profesional y la
compartido sus vidas, y también sentimientos de agradeci práctica de la psicoterapia. En la actualidad no hay defini
miento por el desarrollo personal que ha experimentado el ciones generalmente aceptadas de la competencia, ni tampo
terapeuta como resultado de estos contactos. co hay medios aceptados de detectar, sancionar o remediar la
Durante esta etapa, varios acontecimientos se vuelven incompetencia profesional (Claírbom, 1982; Laliotis y Gray
particularmente significativos en la vida y el trabajo del psi- son, 1985). Esto es especialmente válido en relación con el
coterapeuta. Además de los ya mencionados durante la Madu deterioro relacionado con la edad. En consecuencia, es el te
rez Mediana (el divorcio, la marcha de los hijos, enfermedad, rapeuta el que debe evaluar por sí mismo la influencia de su
accidente y la muerte de un ser querido, cualquiera de los edad avanzada sobre su competencia profesional, y decidir el
cuales también puede ocurrir durante este período), el psico- momento más conveniente para retirarse.
terapeuta afrontará el envejecimiento y la jubilación, una Para la mayoría de las personas, la transición de un em
posible enfermedad terminal y la muerte. Cada uno de estos pleo remunerativo a la jubilación es un paso importante con
acontecimientos tiene la capacidad potencial de pesar de ma- siderado con amplio grado de ambivalencia (Van Hoose y
pera significativa sobre la práctica de la psicoterapia y las Worth, 1982). Otros factores adicionales asociados con la
vidas de sus pacientes. práctica de la psicoterapia pueden complicar todavía más es
ta transición. Por ejemplo, los que se dedican a la práctica
Envejecimiento y jubilación privada gozan de una relativa independencia, que los libra
Así como ha madurado el ejercicio de la psicoterapia, tam de la política administrativa y los procedimientos de hospita
bién lo han hecho los que la practican. Una encuesta sobre les, clínicas o universidades para determinar el grado de
competencia y su posible jubilación. Una vez que el terapeu
324 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 325
comportamientos del cliente, tratándolos plenamente cuando que causa que el paciente evite el enfrentamiento o el desa
se presenten, quizá sea necesario que el terapeuta aborde el cuerdo), o puede haber la necesidad de desacreditar, censu
tema voluntariamente, para promover una minuciosa discu- rar y devaluar sus puntos de vista.
sión de la preocupación y los puntos de vista de los clientes. Si el psicoterapeuta no logra llevar esta cuestión al tra
Evidentemente, esto tiene por objetivo beneficiar al cliente, y tamiento, o evita su plena discusión cuando el paciente lo ha
no proporcionar seguridad y apoyo al terapeuta. planteado, puede convertirse en un “secreto” mutuamente
convenido, que deja al cliente solo ante los miedos, fantasías
y preocupaciones que despierta. Si el terapeuta demora inde
Reacciones del paciente bidamente su jubilación, aumentarán las preocupaciones por
la conveniencia del tratamiento, su salud y su posible muer
Las reacciones ya mencionadas del paciente sobre la enfer te. También pueden producirse sentimientos mezclados de
medad o accidente del terapeuta resultan aquí pertinentes. enfado y culpa en el paciente, ante el avance de la edad del
Muchas de las mismas fantasías y preocupaciones aparece terapeuta. La incapacidad de discutir estos problemas abier
rán en respuesta al avance de la edad del terapeuta, y no va tamente con él puede minar la intimidad, la confianza y, en
le la pena repetirlas aquí. Sin embargo, también puede última instancia, la alianza del tratamiento.
haber otras adicionales exclusivas. Por ejemplo, los pacien Por otra parte, si el terapeuta plantea el problema del
tes que mantienen un contacto intermitente con el terapeuta avance de su edad, el cliente quizá se sienta abrumado por
a lo largo de muchos años pueden entristecerse o perturbar la preocupación que le provoca el bienestar del terapeuta, el
se por el deterioro aparente de su salud y/o su mente. Esto futuro de la relación terapéutica, la eventual conclusión del
puede evocar recuerdos de padres o abuelos, y también senti tratamiento y el posible abandono. Si el terapeuta anuncia
mientos relacionados con el propio envejecimiento. La preo la decisión de retirarse, esto suele evocar diversas reaccio
cupación por la salud del terapeuta, y el temor por su posible nes, como ansiedad, miedo, culpa, pena y depresión. Son pro
muerte, pueden despertar el miedo por la conveniencia de la bables los sentimientos de rechazo y abandono, y también de
atención y un posible abandono. También puede haber irrita enfado e incredulidad.
ción ante la incapacidad del terapeuta para permanecer in A algunos pacientes, el problema del envejecimiento del
vulnerable ante el impacto del envejecimiento, en particular terapeuta y la perspectiva de su jubilación presentará poca
cuando éste provoca enfermedad o incapacitación. dificultad, según la diagnosis, el tipo de tratamiento y el
Los que han empezado recientemente a trabajar con un estado de la terapia. En realidad, pueden sumarse a la deci
terapeuta de edad avanzada pueden no tener conciencia de sión realista del terapeuta, reconociendo la dignidad y la sa
ningún deterioro o pérdida de vitalidad durante los últimos tisfacción que pueden formar parte del proceso de
años. Sin embargo, muchas de las preocupaciones menciona envejecimiento.
das también pueden aparecer. Según sus propios puntos de
vista sobre el envejecimiento, y la experiencia pasada con
adultos mayores, puede haber una excesiva idealización del Reacciones del terapeuta
terapeuta de edad avanzada considerándoselo sabio, omnis
ciente y omnipotente, o una devaluación que lo considere Los efectos del envejecimiento sobre el funcionamiento gene
"fuera de contacto”, ingenuo, enfermizo y anticuado. Puede ral del psicoterapeuta son muy variables y personales; algu
haber el deseo de proteger y consolar al psicoterapeuta (lo nas personas experimentan poca o ninguna disminución
328 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 329
relacionada con la edad, mientras que otras padecen un gra que requieren velocidad y exactitud se vuelven más difíciles.
ve debilitamiento (como en el caso de la enfermedad de Alz El deseo de aprender y la energía para hacerlo disminuyen
heimer o la demencia senil). A pesar de esta variación, el con frecuencia, aun cuando la capacidad se mantenga cons
envejecimiento pesará sobre la práctica terapéutica de algu tante. Estos cambios pueden hacer difícil que el psicotera-
nas maneras comunes. peuta envejecido mantenga una concentración prolongada,
Los años avanzados de la madurez producen un declive se dañe el funcionamiento de su memoria y disminuya la
natural de la salud y la vitalidad físicas (Kimmel, 1974; Van motivación de su trabajo (Eissler, 1977). La capacidad de
Hoose y Worth, 1982). Además de los cambios en la aparien comprender profundamente al paciente, entender los datos
cia física, hay una típica disminución de la agudeza visual y que le presenta, y mantener y comunicar una empatia exac
auditiva, y de la velocidad de los procesos sensomotores. A ta puede verse afectada por una agudeza mental en declive.
menudo hay una disminución de la energía y la resistencia Varios cambios emocionales también pueden afectar la
físicas. Por último, puede haber un aumento de la enferme práctica de la psicoterapia. Las personas que se encuentran
dad y la incapacitación crónicas. Aunque Ja práctica de la te eri esta etapa están obligadas a evaluar el sentido de la vida.
rapia no requiere una gran fortaleza y resistencia físicas, es Las personas que envejecen suelen volverse más introspecti
necesario un cierto grado de vigor y energía para que el tera vas y más centradas en sí mismas (Levinson, 1978). Hay la
peuta pueda interactuar con los pacientes durante un perío necesidad de experimentar un sentimiento de satisfacción y
do prolongado de tiempo, sin interrupciones o al menos con plenitud, cuando el individuo que hace una “revisión de su
muy pocas. La disminución de la vitalidad física puede limi vida” lleva a cabo un inventario de los logros y las experien
tar la capacidad del terapeuta para mantener una intensi cias pasadas, en el esfuerzo por obtener dignidad en vez de
dad prolongada durante el curso de la terapia (Eissler, desesperación (Erikson, 1968; Kimmel, 1974). Se produce de
1977). Además, la preocupación por un número creciente de presión si la persona llega a una apreciación negativa de su
incomodidades o síntomas físicos puede limitar aún más su vida y su valor, aumentándose el miedo al declive derivado
capacidad de atención. El empeoramiento de una enferme del envejecimiento, que puede llegar a malograr los intentos
dad, las frecuentes ausencias y el espectro de la muerte o la futuros de alcanzar los objetivos personales o profesionales
incapacitación pueden no ser bien recibidos, y considerarse (Kolb y Brodie, 1982). Los psicoterapeutas pueden compro
una intromisión en la vida y el trabajo del terapeuta. bar que la concentración en sí mismos, la introspección y el
En el caso de algunas personas, el envejecimiento produce narcisismo entorpecen su capacidad de atender a sus pacien
una pérdida de velocidad en el tiempo de respuesta relacionado tes con eficacia y de sentir empatia hacia ellos (Eissler,
con el funcionamiento retardado del sistema nervioso central 1977). Aunque la transición a la integridad ayuda a algunos
que puede afectar la percepción, el alcance de la atención y terapeutas a experimentar y expresar consideración por sus
la memoria a corto plazo (Kimmel, 1974). También puede ha clientes (Rogers, 1980), los que caen en la desesperación pue
ber dificultad creciente en mantener una concentración pro den encontrar cada vez más difícil atender las necesidades
longada, una disminución del vocabulario efectivo, una de los pacientes que les necesitan. Además, el vacío y la desi
repetición persistente e insistente de pautas de pensamien lusión pueden negar al terapeuta la integridad que desea. El
to, y una disminución general de las motivaciones (Char- teinor al desplazamiento y al rechazo pueden impedirle dis
ness, 1985; Van Hoose y Worth, 1982). Mientras que las cutir este problema de forma abierta y realista con los pa
capacidades intelectuales que implican razonamiento lógico cientes. Por último, la falta de diálogo, evaluación, estructura
y habilidad verbal permanecen bastante estables, las tareas u orientación en el campo de la psicoterapia sobre el deterio
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 331
330
cosas que ayudan al terapeuta a permanecer en forma. De paciente en dichas situaciones, haremos unos pocos comen
sarrollar aficiones o intereses extraprofesionales ampliará tarios sobre las circunstancias especiales que rodean la en
los horizontes personales del terapeuta, y le dará un sentido fermedad terminal de un terapeuta. Dado el aumento de la
de finalidad e importancia fuera de las actividades laborales. incidencia de ciertas enfermedades terminales en la pobla
La adopción de medidas para prepararse para una posible ción en general, como son el caso del cáncer, el sida y otras
incapacitación por enfermedad o muerte puede también ga similares, es posible que el terapeuta caiga víctima de una
rantizar la atención adecuada del paciente. enfermedad fatal durante el curso de su ejercicio de la psico
Sería útil que el terapeuta envejecido superara los mie terapia. Evidentemente, este acontecimiento tendría una
dos y las vacilaciones personales, y comentara abiertamente profunda influencia sobre el trabajo del terapeuta y las vidas
el avance de su edad con otros colegas y profesionales. Esto de sus pacientes.
le faciliará la obtención de orientación, realimentación y se
guridad de los demás sobre las decisiones y los problemas
derivados de los efectos del envejecimiento sobre la práctica Los problemas de la automanifestación
profesional. Además, también puede serle útil referirse al
problema de forma abierta con los pacientes actuales y futu A diferencia de los acontecimientos previamente expuestos
ros, a fin de alentarlos a comentar con libertad sus propios de la vida del terapeuta, el descubrimiento de una enferme
sentimientos y puntos de vista. En vez de entorpecer el tra dad terminal hace obligatoria su plena manifestación ante
bajo del psicoterapeuta, estos diálogos pueden aumentar la los pacientes, y no sólo algo optativo. Bellak (1981) aconseja
intuición, el buen juicio y las decisiones personales. que esto se haga de manera directa, tan pronto como se ten
Finalmente, la profesión psicoterapèutica necesita adop ga noticia de los hechos. Hay poco que ganar posponiendo la
tar una actitud proactiva sobre el problema del deterioro re noticia, pues es probable que tanto el terapeuta como el pa
lacionado con la edad. Quizás una evaluación periódica de la ciente sientan la influencia de la enfermedad y el Conocimien
competencia profesional con ocasión de la renovación de la li to de la muerte inminente sobre la actitud del terapeuta. Las
cencia, junto con intentos agresivos de establecer redes de preguntas de los pacientes deben contestarse con veracidad y
apoyo al terapeuta, dedicadas a la instrucción y la realimen serenidad. Es necesario adoptar decisiones conjuntas sobre
tación, ayudarán a los psicoterapeutas envejecidos a adoptar la fecha de la conclusión del tratamiento, y deben disponerse
las decisiones adecuadas sobre una posible jubilación. Lo acuerdos con otro terapeuta para los pacientes que deseen
que es todavía más importante, son necesarias más investi continuarlo. El proceso de su conclusión debe referirse a la
gaciones sobre este problema para contrarrestar estereotipos importancia e influencia de la muerte inminente sobre el pa
dañinos e ignorancia sobre el impacto del envejecimiento so ciente, y será necesario disponer de tiempo para el duelo y
bre la prestación de servicios terapéuticos. un “adiós" adecuado. Sin embargo, este proceso no debe pro
longarse de forma innecesaria, y es preciso adoptar medidas
en el caso de que se produzca un súbito empeoramiento o la
Enfermedad terminal muerte. También será necesario programar las sesiones con
cediendo una consideración realista a las fuerzas en declive
Aunque estas consideraciones previas sobre la incapacita y la salud física del terapeuta. En algunos casos será necesa
ción del terapeuta a causa de la enfermedad y la muerte pre rio que la conclusión del tratamiento se precipite por el rápi
sentan los problemas con que se topan tanto éste como el do deterioro del terapeuta.
334 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 335
A pesar de Ja tendencia natural a reducir al mínimo y en cuenta tanto las necesidades del terapeuta como del pa
negar la gravedad del acontecimiento, el terapeuta necesitará ciente. Si es posible, el deseo del cliente de asistir al funeral
discutir esto abiertamente con los pacientes, permitiéndoles no debe ser desaprobado. Al contrario, debe dárseles a los
expresar su dolor, compasión y condolencias sin restricciones. clientes el permiso, si no el consejo, de que asistan al funeral
Aunque resulte doloroso para ambas partes, puede ser nece a fin de facilitar el proceso de duelo.
sario para concluir la relación terapéutica del modo más ade
cuado posible.
Reacciones del terapeuta
Reacciones del paciente Como podemos imaginar, el descubrimiento de una enferme
dad terminal influirá profundamente sobre la capacidad de
Poco podemos decir sobre las reacciones de los pacientes, pues trabajar del terapeuta. No sólo habrá crecientes limitaciones
muchas son evidentes o ya se han resumido previamente. Al físicas, sino que la adecuada concentración en sí mismo le
enterarse de la noticia de la enfermedad y la muerte inminen hará difícil la conducción de la terapia. Los muchos proble
te del terapeuta, es probable que los pacientes atraviesen las mas derivados de informar a los clientes y a las fuentes de
típicas etapas asociadas con el enfrentamiento con la muerte referencia, facilitar la reubicación médica de los actuales pa
de un importante ser querido, es decir, negación, tristeza, en cientes, la venta o la clausura de la práctica privada y la in
fado, culpabilidad, autorreproche, angustia, soledad, cansan terrupción del trabajo profesional presentan un desafío
cio, desvalidez, conmoción, aturdimiento y ansiedad (Woden, gigantesco, en un momento en el que los recursos personales
1982). Puede haber la tendencia a hablar incesantemente so han alcanzado su más bajo nivel. El terapeuta experimentará
bre la enfermedad, mientras se evita la necesidad de analizar muchas de las mismas reacciones emocionales de sus pacien
su impacto lo bastante como para que sea posible remitirlo a tes. En particular, puede sentirse culpable por abandonar a
otro terapeuta. De este modo, el paciente intenta retener al sus pacientes, y experimentar resentimiento por sentirse
terapeuta (es decir, “Si te necesito, quizá no mueras”). Por obligado ante ellos en un momento en que necesita concen
otra parte, el cliente puede negarse en rotundo a hablar de trarse por completo en sí mismo. Sólo los terapeutas que uti
la noticia y de sus efectos. En este caso, es posible que se lizan el trabajo como una forma de negar la realidad de su
produzca una conclusión prematura del tratamiento a causa muerte inminente desearán continuar mucho después de en
del cliente, que de este modo se niega a ser dejado atrás. terarse de la enfermedad terminal. La mayoría se prepara
También puede haber una actuación creciente como expre para -finalizar la práctica terapéutica lo antes posible. Esto
sión de rabia por ser abandonado. Finalmente, algunos pa es necesario para que puedan atender a sus asuntos perso
cientes experimentan un duelo normal sin complicaciones, nales y las preocupaciones por la familia.
gran parte del cual debe ser analizado con ayuda de un tera
peuta posterior.
Los clientes pueden querer saber el estado en que se en Resumen y exposición
cuentra el terapeuta tras la conclusión del tratamiento. Qui
zá telefoneen, envíen flores y regalos, o expresen el deseo de La naturaleza misma de la relación terapéutica, con su pro
visitarlos en el hospital. La decisión de cómo afrontar estos mesa inherente de estabilidad; fiabilidad y predecibilidad
problemas se adoptará sobre una base individual, teniendo del terapeuta, hace difícil a todas las partes involucradas
336 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 337
afrontar la inevitabilidad de la muerte inminente del tera requerir pna acentuada asistencia profesional a fin de pro
peuta. Sin embargo, con el objeto de asegurar una adecuada ducir una resolución adecuada.
continuidad de la atención, este problema debe plantearse y Es de esperar que el terapeuta haya adoptado medidas
discutirse abiertamente tan pronto como sea posible. En al preventivas antes de su muerte súbita. Si el fallecido ha he
gunos casos, habrá tiempo suñciente para que se pueda cho acuerdos previos con un colega para que éste tenga acce
transferir de manera adecuada a los pacientes a un colega so a los archivos del paciente de ser necesario, es probable
competente. Esto producirá una transición lamentable, pero que intervenga en este momento y establezca contacto con
satisfactoria para la ininterrupción del tratamiento y la re los pacientes, las fuentes de referencia y los acreedores. Por
solución de los sentimientos provocados por el acontecimien desgracia, como ya hemos visto, sólo aproximadamente la
to. En otro caso, sólo habrá tiempo suficiente para adoptar mitad de los psicoterapeutas en activo toma estas precaucio
unas pocas medidas esenciales. Bellak (1981) menciona el nes de antemano (Guy, Stark y Poelstra, 1987). Si esto no se
ejemplo de un terapeuta amigo atrapado por ese dilema. hace, dos o tres colegas suelen presentarse al ser solicitados
“Después de un segundo ataque cardíaco, se dio cuenta de por un cónyuge o un familiar (Bellak, 1981). En ausencia de
que no le quedaba mucho por vivir. Pasó sus últimos días con un cónyuge o un miembro de la familia, y si no se han hecho
una bombona de oxígeno, dictando notas sobre el progreso de acuerdos previos de ninguna clase, puede ser necesario que
sus pacientes” (pág. 233). la organización profesional a la que el terapeuta pertenecía
Como ya hemos expuesto sobre la incapacitación del te informe o asista a sus actuales pacientes, en caso de produ
rapeuta, será de gran utilidad que transfiera eficazmente los cirse la muerte inesperada del terapeuta.
archivos de los pacientes a un colega experimentado, al que
le permitan seguir el tratamiento si hubiera necesidad de
consultar anotaciones previas, los resultados de los tests, o Reacciones del paciente
resúmenes clínicos para poder suministrarlos si los requirie
ra un futuro terapeuta (Cohén, 1983). Cuanto más completas En un interesante estudio sobre 27 pacientes de psicoanáli
sean las cartas, más útiles resultarán para su uso futuro. sis cuyo analista murió antes de haber completado el trata
El impacto de una enfermedad terminal sobre la vida y miento, Lord, Rivo y Solnit (1978) documentaron la gran
el trabajo del terapeuta es profundo. Estas breves observa variedad de reacciones producidas. Una tercera parte de los
ciones, lo admitimos, pasan de puntillas sobre su importan pacientes estudiados experimentaron las reacciones de duelo
cia, quizá de manera adecuada. esperadas y congoja sin mayores complicaciones. Casi dos
terceras partes tuvieron reacciones aflictivas patológicas
(complicadas o prolongadas), o no tuvieron reacción alguna,
Muerte súbita del terapeuta en algunos casos un problema por sí solo. “Una pérdida pre
matura y la privación parecieron ser los factores más impor
La tragedia de una muerte súbita tiene un serio impacto so tantes asociados con las reacciones de duelo patológicas”
bre los seres queridos sobrevivientes. Entre los más profun (pág. 196). Los pacientes con un marco de referencia más
damente afectados se contarán los pacientes del terapeuta perturbado fueron los que tuvieron una reacción más patoló
fallecido. El impacto de la súbita y completa desorganización gica, mientras que los que no habían experimentado una pér
del tratamiento tendrá una marcada influencia sobre sus dida o privación prematura tendían a tener reacciones más
sentimientos, pensamientos y comportamientos, que pueden realistas frente a la muerte. Los pacientes mayores experi
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIMIENTOS SIGNIFICATIVOS 339
338
mentaron más dificultades y duelos prolongados, mientras adecuada del paciente si aparece una crisis, hacen necesario
que los más jóvenes reaccionaron con menor perturbación. que el terapeuta responsable dedique cuidadosa considera
Los factores que no parecían estar relacionados con el grado ción a estos problemas. Quizá de este modo el terapeuta fa
y el tipo de las reacciones de duelo incluían el sexo del pa llecido puede continuar su influencia sobre sus pacientes
ciente, las edades relativas del paciente y el terapeuta, y la aun después de su muerte; habiéndose preparado lo suficien
fase del tratamiento en el momento de la muerte. te para este acontecimiento, puede facilitar que otros colegas
Bellak (1981) observa que, además de estas reacciones atiendan a los pacientes que probablemente lo necesiten. De
de luto, los pacientes de terapia reaccionan con intensa rabia este modo se demuestran la atención y la preocupación ver
como consecuencia de ser abandonados por el fallecido. La daderas. En efecto, el terapeuta está diciendo: “Aun ahora
muerte súbita es una “violación” de la alianza terapéutica, que me he ido, tendrás conciencia de mi deseo de promover
con su promesa implícita de permanencia y estabilidad. A tu desarrollo y bienestar”.
los pacientes sobrevivientes puede serles difícil “confiar” en
otro terapeuta, y suelen oponer resistencia a formar una re
lación de dependencia durante un tratamiento posterior. La RESUMEN
muerte del terapeuta puede confirmar su creencia en que el
mundo es un lugar peligroso e impredecible, siendo más se El mundo del psicoterapeuta es una extraña mezcla de fan
guro permanecer desapegado e invulnerabe a nuevas heridas. tasía y realidad, un universo de sueños, significados ocultos,
Por otra parte, según Bellak, es probable que un aconteci motivaciones subyacentes y un espectro de emociones. La
miento tan dramático como la muerte de un terapeuta tam mezcla de la vida personal y profesional del terapeuta provo
bién tenga una influencia positiva en el caso de algunos ca por resultado un oscurecimiento de los límites, que causa
pacientes. Nuevas percepciones, un aumento de la fuerza in que una existencia se funda en la otra. Con el tiempo, parece
terior y un sentido más profundo de la vida y las relaciones haber cada vez menos diferencia entre los roles y la persona,
presentes pueden beneficiar a los pacientes sobrevivientes. el terapeuta va haciéndose cada vez más “profesional” y me
nos real. La vida se vive de manera indirecta, y el terapeuta
es más observador que participante de los acontecimientos y
Resumen las experiencias de la vida cotidiana. Este proceso es como
una corriente oceánica: fuerte, silenciosa e implacable. Todos
Es muy perturbador observar el virtual silencio que mantie los terapeutas luchan por oponerse a ella, sin que intervenga
ne la profesión sobre este problema (Cohén, 1983; Lord y la orientación teórica, los años de experiencia o la personali
otros autores, 1978). Cohén indica que “la naturaleza gene dad individual. Para algunos, esto se ha convertido en una
radora de angustia de la contemplación, para no hablar ya tarea factible, a veces difícil, pero no imposible. Otros son fi
de la planificación activa de la muerte, como también de la nalmente barridos, rindiéndose al “mundo” de la psicotera
experiencia de separación y atemporalidad que puede ser un pia, perdiendo el contacto real con la familia, los amigos o la
aspecto integral de la práctica de la psicoterapia, son facto propia personalidad.
res que contribuyen a la negación de la muerte” (pág. 225). Sólo en los momentos de los acontecimientos importan
Sin embargo, ya hemos observado, los muchos problemas tes de la vida del psicoterapeuta se hace evidente a todos
complicados que rodean a este acontecimiento, y la necesi que realmente está vivo, con una existencia totalmente apar
dad de una preparación previa para asegurar la atención te del trabajo clínico. Quizá sea esto lo que hace tan inquie
340 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA ACONTECIM í ENTOS s ig n if ic a t iv o s 341
tantes estos acontecimientos, tanto para el terapeuta como mientos de desesperanza e inutilidad. Es por esta razón que
para el cliente. Con el objeto de proporcionar un ambiente resulta sumamente inapropiado que el terapeuta se reserve
estable e inalterable que estimule al cliente a depender de la totalmente la información sobre los acontecimientos signifi
fuerza y el equilibrio del terapeuta, se perpetúa a menudo cativos de su vida. Sea cual fuere la orientación teórica em
una fantasía que retrata al terapeuta como si no padeciera pleada, los pacientes necesitan saber que el terapeuta está
las tensiones, los cambios y los problemas inesperados de la vivo, es vulnerable y resulta afectado por los acontecimien
vida. Suele ser un acontecimiento traumático, tanto para el tos de la vida y, sin embargo, logra sobrevivir y lleva una vi
terapeuta como para el paciente, darse cuenta de que nada, da significativa. Si no es éste el caso, no hay razón para
ni siquiera la relación terapéutica, es invulnerable a las vici tener esperanzas de que los trabajos del psicoterapeuta y la
situdes de la existencia humana. A pesar de que el terapeuta participación en la terapia hayan de provocar los cambios
tiende a parecer un mero observador de la vida, estos aconte deseados.
cimientos vitales revelan que es un participante total, a ve Esto significa que al terapeuta que no esté relativamen
ces un triunfador y ocasionalmente una víctima. te satisfecho con la vida le será difícil ayudar a los demás en
Los terapeutas a menudo se casan, tienen hijos y a veces la búsqueda de significado y plenitud. Los que se sienten
se divorcian. Se trasladan a nuevos consultorios, ciudades y abrumados por los acontecimientos importantes de la vida
estados. Con frecuencia sufren la pérdida de seres queridos, pueden necesitar tomarse un período de descanso hasta que
son víctimas de enfermedades o accidentes, y afrontan la in hayan recuperado el equilibrio y la estabilidad. Por otra par
fluencia del envejecimiento sobre su vida y su trabajo. A pe te, el terapeuta que mantiene la estabilidad, pero intenta
sar de su aparente invulnerabilidad ante las tragedias de la guardar un secreto absoluto sobre su humanidad y necesida
vida, padecen enfermedades terminales y en algún momento des neutraliza la posibilidad de sus pacientes de creer en su
mueren. Ni las necesidades de los pacientes ni las esperan capacidad de servirles de guía para conseguir una vida más
zas de los psicoterapeutas pueden cambiar esta realidad. El satisfactoria. Aunque nunca se deba permitir la automani-
terapeuta simplemente no es el “objeto’' permanente que qui festación para satisfacer las necesidades del terapeuta, pue
zá desee parecer. de ser absolutamente esencial para el buen desarrollo de la
Por supuesto, esto es como debe ser. Para que el terapeu relación terapéutica. Aunque no siempre es necesario que el
ta haga capaces a los demás para afrontar las muchas exi terapeuta sea un triunfador en la vida, es primordial que los
gencias de la vida, ellos mismos deben estar vivos y pacientes sepan que participa en ella al máximo.
experimentar la vida plenamente. No importa cuáles sean A medida que el terapeuta avanza por el ciclo de la vida,
sus niveles de formación y experiencia, la capacidad de com los cambios ocasionados por su desarrollo y los desafíos ca
partir de forma empática las tragedias y los triunfos de sus racterísticos de la vida adulta plantearán una gran variedad
pacientes es característica de los terapeutas. Es la vulnera de problemas y preocupaciones, que pueden desorganizar la
bilidad misma del terapeuta lo que le hace posible compren estabilidad y la predecibilidad de sus vidas y sus relaciones.
der, aceptar y curar las heridas y las injurias de sus Muchos acontecimientos importantes de la vida del terapeu
pacientes. El motivo del curandero herido resulta una vez ta, según hemos visto, tienen influencia sobre la práctica de
más pertinente. El hecho de que el terapeuta pueda vivir la psicoterapia. Influyen en el mundo interior del terapeuta
una vida relativamente satisfactoria y estable a pesar de la de un modo que a menudo es evidente a los pacientes duran
influencia de los distintos acontecimientos de la vida da es te el curso del tratamiento. En consecuencia, una exposición
peranzas y consuelo a los clientes que luchan contra senti directa del acontecimiento en cuestión no sólo resultará útil,
342 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
sino que con frecuencia es fundamental para mantener la in 6. EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS
tegridad de la relación terapéutica.
En el capítulo 6 abordaremos el inicio del deterioro emo
cional én el terapeuta. En vez de ser un acontecimiento nor
mal en la experiencia del psicoterapeuta, semejante hecho
parece una anomalía trágica que puede sabotear su vida per
sonal y profesional. Resulta irónico que su evidente impor
tancia en relación con el trabajo de un profesional en salud
mental en realidad pueda enmascarar su influencia sobre el
funcionamiento del terapeuta.
rapeuta es lo que proporciona los cimientos esenciales de la propias dificultades emocionales como medio de lograr com
relación y el punto de referencia del tratamiento. prensión y empatia en el trato con los distintos problemas
Si el terapeuta es personalmente lo bastante penetrante, experimentados por sus pacientes.
y ha adquirido un nivel de madurez emocional relativamente A pesar del valor potencial de las vulnerabilidades hu
avanzado, antes facilitará que entorpecerá el desarrollo psi manas del terapeuta para aumentar la comprensión y la
cológico de sus pacientes. Aunque esto no implica que los sensibilidad, sigue siendo importante que posea un grado
psicoterapeutas no sean por fuerza más estables y maduros avanzado de estabilidad y entereza emocionales, libres en la
que otras personas, es evidente que deben poseer un nivel de medida de lo posible de “puntos ciegos” y necesidades per
entereza e integración personal suficiente, que los capacite sonales, que podrían entorpecer su capacidad de dirigir una
para servir de “guías” a los que buscan una realización más terapia de manera efectiva. Si no es éste el caso, por la razón
profunda y personal. que sea, el terapeuta no está capacitado para practicar su
El ejemplo del curandero herido clarifica este punto, profesión. En otras palabras, como la personalidad del tera
mediante la sugerencia de que tanto su trascendencia como peuta constituye la herramienta primordial de la psicotera
su vulnerabilidad son las que dan validez y credibilidad a pia, debe ser lo bastante saludable como para promover el
sus servicios (Henry, 1966). Los psicoterapeutas siguen sien desarrollo emocional de sus clientes en vez de entorpecerlo.
do muy humanos, presas caídas de la tragedia personal, el
desaliento y el miedo. Sin embargo, es de esperar que hayan
adquirido un sentimiento de resolución y paz en relación con DEFINICION DEL DETERIORO
su mortalidad, habiendo aprendido a aceptar e integrar el
bien con el mal, de lo que se desprende un sentido de estabi Es difícil llegar a una definición satisfactoria del deterioro.
lidad y satisfacción personales. Su profunda empatia y com Reconociendo el importante rol que la personalidad del psi-
prensión del dolor y el sufrimiento de los demás se originan coterapeuta desempeña en la relación terapéutica, la mayo
en haber experimentado personalmente los diversos asaltos ría de las definiciones del deterioro se centran en los déficit
de la vida. Sus propias “heridas” sirven para informarles de emocionales o los problemas de personalidad del terapeuta,
los problemas de los demás, y darles sensibilidad al respecto. que entorpecen o sabotean un tratamiento eficaz. Laliotis y
Farber (1983a) observa que los terapeutas por lo general Grayson (1985) definen el deterioro como “una interferencia
valoran su propia “locura” como un importante utensilio en el funcionamiento profesional provocada por dependencia
para su trabajo profesional. Dice: química, enfermedad mental o conflicto personal” (pág. 85).
Para clarificar esta definición del deterioro, es necesario
La locura o, con más precisión, la capacidad de estar en contacto con distinguirlo de la incompetencia. Esta es una tarea compleja
los pensamientos y los sentimientos regresivos y primitivos y utilizar para la que faltan distinciones concretas. Según Kutz (1986),
los, es un estado que puede emplearse al servicio de la empatia y la el deterioro implica típicamente un daño o disminución de
comprensión. En la tradición chamónica es además el conocimiento un nivel de rendimiento antes elevado. Así, el comienzo
de las propias heridas lo que posibilita al chamán curar al paciente. de una dependencia química podría provocar un “deterioro”
Esta es quizá la razón por la que, en vez de negar con vehemencia la
acusación de locura, en varios casos han preferido promover esta en este sentido, disminuyendo el juicio crítico y aminorando
visión de sí mismos (pág. 111). la capacidad terapéutica de niveles antes aceptables. La in
competencia, por otra parte, es en general una falta de ha
De este modo, los psicoterapeutas parecen utilizar sus bilidad, que puede ser o no el resultado de un deterioro. Así,
346 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 347
la formación o la experiencia inadecuadas pueden ser fuen o tipos de deterioro emocional que afectan directamente la
tes de incompetencia profesional y no el efecto de menoscabo personalidad del terapeuta.
de la enfermedad mental o la dependencia química. Además,
es posible que tenga lugar un deterioro que no dé por resul
tado la incompetencia. En otras palabras, aunque haya dete EJEMPLOS DE DETERIORO
rioro de la capacidad, puede ser insuficiente para reducir las
aptitudes y el desempeño profesionales a un nivel de incom Evidentemente, es difícil determinar el grado de incidencia
petencia. Además, el deterioro de un individuo puede origi del deterioro emocional entre los psicoterapeutas. En primer
nar incompetencia en algunas situaciones, mientras que en lugar, hacerlo exige estar de acuerdo sobre cuáles son las
otras no. Así, es posible que distintos niveles de deterioro e pruebas suficientes de la presencia de tal deterioro. Es típico
incompetencia sean consecuencia de la enfermedad mental, que la enfermedad mental, el suicidio, la dependencia quími
la dependencia química y el conflicto personal. ca y la conducta sexual con los pacientes se consideren prue
Aunque sea difícil trazar delimitaciones claras, algunas bas suficientes de deterioro emocional como para que tengan
distinciones son evidentes. Aunque todos los psicoterapeutas por consecuencia incompetencia profesional o capacidad y
tienen la obligación moral de ejercer en su nivel más elevado habilidad terapéuticas cuestionables (Laliotis y Grayson,
y eficaz, las exigencias y los problemas de la vida tienen 1985; Scott y Hawk, 1986; Wood, Klein, Cross, Lammers y
como consecuencia distintos grados de estabilidad personal y Elliot, 1985). Como veremos a continuación, en cada una de
eficacia terapéutica. Dicho con mayor simplicidad, todo el estas categorías los psicoterapeutas parecen experimentar
mundo tiene a veces un “mal día”. Aunque lamentable, no es estas dificultades en un índice similar (o incluso superior) al
ésta una cuestión que deba alarmar demasiado. Es preocu de la población en general.
pante, sin embargo, que el deterioro de la capacidad y el jui
cio profesional se acerquen a la incompetencia, aumentando
la posibilidad de que los pacientes sufran daño. En algunos La enfermedad mental entre los psicoterapeutas
casos, ésta será una condición temporal mientras que en
otros esto puede volverse crónico. En ambos casos, si la per Aunque es difícil determinar la incidencia concreta de la
sonalidad del terapeuta ha quedado lo bastante afectada enfermedad mental entre los psicoterapeutas, varios estu
como para llegar a un nivel de deterioro que aumente la dios parecen indicar que es bastante alta. Por ejemplo,
posibilidad de incompetencia, pueden plantearse graves Looney y otros autores (1980) encuestaron a 263 psiquiatras
problemas. en toda la nación, y comprobaron que el 73% señaló haber
Para los fines que nos interesan, el deterioro se definirá padecido desde una ansiedad moderada a una incapacitante
como una disminución o daño de la capacidad terapéuti durante los primeros años de práctica profesional, mientras
ca, como resultado de factores que han impactado lo que el 58% experimentó una grave depresión. En otra
bastante sobre la personalidad del terapeuta como para pro encuesta sobre psiquiatras, Bermak (1977) comprobó que
ducir una posible incompetencia profesional. Así, el tera más del 90% señaló que ellos y sus colegas habían padecido
peuta ya no puede dirigir una terapia con eficacia, a causa una amplia variedad de enfermedades mentales. En una
de problemas que afectan su personalidad. Aunque el dete encuesta sobre 264 psicoterapeutas que representaban
rioro pueda ser causado por factores físicos, como una edad diversas disciplinas, Deutsch (1985) señaló que experimen
avanzada o la enfermedad, nos centraremos en otras fuentes taron importantes problemas personales referidos a dificul
m LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 349
tades de relación (82%), depresión (57%), abuso de sustancias eii datos reunidos mediante encuestas, automanifestaciones
(11%) e intentos de suicidio (2%). En una encuesta sobre 507 y la experiencia hospitalaria general. Es probable que los
psicólogos, Thoreson, Budd y Krauskopf (1986) averiguaron resultados hayan sido afectados por tendencias subjetivas,
que el 69% indicó que tuvieron conocimiento de casos de un diagnóstico cuestionable y poco fiable, una información
enfermedad mental entre sus colegas lo bastante graves exagerada o minimizada y las tendencias del entrevistador.
como para dañar su desempeño profesional, señalando que Sin embargo, aunque estos estudios no lleguen a una esti
el grado de incidencia puede ser muy elevado. En otro estu mación exacta de la incidencia concreta de la enfermedad
dio reciente, el 4% de los psicoterapeutas encuestados admi mental entre los terapeutas en activo, proporcionan pruebas
tió haber padecido “enfermedades mentales” personales que indican que una psicopatología diagnosticable realmente
durante los últimos tres años (Guy, Stark y Poelstra, 1987). se da en un índice similar, si no mayor, al de la población en
Por último, Laliotis y Grayson (1985) observan que, según la general. Dada la importancia de la estabilidad emocional y
bibliografía existente, la incidencia de la enfermedad mental la salud mental del terapeuta para una eficaz práctica profe
y la dependencia química entre los terapeutas va del 5 al sional, y la probable incompetencia derivada de una pertur
15%. bación mental lo bastante significativa como para dañar la
Parece haber otros indicios más indirectos del alto índice aptitud y el juicio del terapeuta, la presencia de la enfer
de enfermedad mental entre los psicoterapeutas. Por ejem medad mental entre los clínicos provoca una grave preocu
plo, Guggenbuhl-Craig (1979) declara que su experiencia pación.
profesional lo ha llevado a la conclusión de que los terapeu
tas son más propensos a la enfermedad mental que los que Depresión
no lo son, por una variedad de factores tanto relacionados
con su personalidad como con la naturaleza de la práctica Los datos de que disponemos indican que los psicoterapeutas
terapéutica. Farber (1983a) indica que el índice sorprenden son vulnerables a todos los tipos de enfermedad mental.
temente elevado de suicidios entre los psicoterapeutas es Pero una de las formas más comunes mencionadas es la
otra prueba de la “desproporcionada frecuencia de perturba depresión (Freudenberger y Robbins, 1977). Por ejemplo, en
ciones psicológicas” (pág. 111). Tedesco (1982) comprobó que una encuesta sobre 167 directores de formación en clínicas y
la inestabilidad emocional, o los desórdenes de personalidad, hospitales psiquiátricos de toda la nación, Wood y otros
fueron mencionados como las causas principales de la con autores (1985) señalaron que el 75% consideraba que los
clusión prematura de los estudios de psicología clínica en practicantes menoscabados cuyo trabajo se había visto afec
más de la mitad de los centros de enseñanza encuestados. tado por la depresión y el agotamiento se estaban convirtien
Estos psicoterapeutas-en-formación evidentemente padecían do en un grave problema. Además, el 63% señaló que tenían
enfermedades mentales lo bastante graves como para dañar conocimiento personal de colegas que estaban afectados por
su capacidad de ejercer con eficacia. Finalmente, el examen este problema hasta el punto de padecer un deterioro nota
exhaustivo de la literatura existente realizado por Pfifferling ble. Finalmente, el 32% señaló que habían experimentado
(1986) lo llevó a la conclusión de que los profesionales de la depresión y agotamiento lo bastante significativos como para
salud mental, incluidos los psicoterapeutas, experimentan entorpecer su práctica profesional. En otro estudio, Deutsch
distintas formas de enfermedad mental en un índice más (1985) señala que el 57% de los psicoterapeutas encuestados
elevado que el de la población en general. indicó que estaban padeciendo importantes problemas rela
Por desgracia, estos artículos se basan en amplia medida cionados con la depresión.
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 351
350
Un libro fascinante, titulado Wounded Healers: Mental ' dad necesarias para dirigir con éxito una terapia. Final
Health Workers*Experiences of Depression (1985), editado mente, el vacío emocional y las preocupaciones personales
por Rippere y Williams, contiene varios relatos autobiográfi harán casi imposible asistir adecuadamente a los clientes en
cos de terapeutas que experimentaron una depresión debili apuros.
tante mientras practicaban psicoterapia. Además de brindar Es de esperar que los pacientes que reconozcan el cre
algunas de las descripciones fenomenológicas más sorpren ciente deterioro relacionado con la enfermedad mental en su
dentes de que disponemos sobre la experiencia de la depre terapeuta finalicen el tratamiento, a fin de buscar la ayuda
sión, este libro nos documenta sobre la presencia de una de otro profesional. Por desgracia, no siempre sucede así.
depresión de moderada a debilitante entre los psicoterapeu- Recientes juicios por prácticas negligentes han documentado
tas en activo. También describe las muchas diferentes reac el increíble abuso y maltrato que algunos clientes han sopor
ciones que los practicantes menoscabados recibieron de sus tado voluntariamente durante un período de meses, y aun de
colegas, que fueron desde el apoyo y la comprensión a la años. Además, no es inusitado que algunos clientes intenten
negación, al acosamiento y la abierta hostilidad. Estos consolar o “tratar” al psicoterapeuta menoscabado, proporcio
relatos, presentados con sensibilidad, de las experiencias de nando atención, apoyo y orientación al profesional en apuros
los psicoterapeutas con problemas emocionales demuestran (Chiles, 1974). De este modo, intentan “cuidar de mamá para
claramente el impacto potencialmente grave sobre la capaci que así ella pueda cuidarme a mí”. De este modo, aunque es
dad de dirigir una terapia. de esperar que los pacientes interrumpan el tratamiento
antes de ser perjudicados de algún modo por el terapeuta
mentalmente deteriorado, éste no será siempre el caso. Es
Deterioro a causa de la enfermedad mental posible que a estas personas se les impida progresar u obtener
ganancias terapéuticas o, lo que es todavía peor, sean conver
Aunque todos los psicoterapeutas luchan contra diversos tidas en víctimas emocionales del terapeuta menoscabado.
niveles de dificultad emocional, si las constelaciones de sín
tomas tienen como resultado el nivel de aflicción, incapaci Suicidio
dad y desventaja requeridos para recibir un diagnóstico,
según el Diagnostk and Statistical Manual of Mental Disor-
ders, Third Edition (DSM-III), American Psychiatric Associa- Es una creencia ampliamente difundida que los terapeutas
tion, 1980), es probable que se produzca un deterioro de la se suicidan con un índice más elevado que el de la población
capacidad profesional, aumentando la posibilidad de una en general (Farber, 1983a; Guy y Liaboe, 1985). Semejante
eventual incompetencia y perjuicio para los pacientes. Real conducta indica la presencia de un deterioro emocional ante
mente, en el caso de una psicosis activa, una angustia o rior lo bastante grave como para aumentar la posibilidad de
depresión debilitantes o desórdenes agudos de la personali una atención del paciente incompetente e inadecuada, al
dad, semejantes consecuencias son muy probables. El tera menos durante el tiempo que precede al acontecimiento. En
peuta mentalmente enfermo tiene dificultades para centrarse consecuencia, el suicidio suele incluirse típicamente en la
adecuadamente en las necesidades y los problemas de los lista de ejemplos de deterioro mental entre los psicoterapeu
pacientes, cuando la psicopatología personal obnubila su tas. Varios estudios han intentado documentar el índice de
atención y su juicio. Además, el deterioro emocional derivado suicidios entre los psicoterapeutas en activo. Entre los
de la enfermedad mental mina la estabilidad y la predecibili- psiquiatras, los informes sobre la incidencia del suicidio
352 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 353
varían ampliamente. Por ejemplo, algunos investigadores /fia recibido una considerable atención. Una vez másalos
indican que los psiquiatras se suicidan con un índice cuatro resultados indican que el índice de suicidios entre los médi
o cinco veces superior al de la población en general (Blachly, cos de sexo masculino es igual (Craig y Pitts, 1968; Kelly,
Disher y Roduner, 1969; DeSole, Singer y Aronson, 1969; 1973) o algo superior (Ross, 1973) que el de los varones de la
Freeman, 1967). Esto da como resultado una incidencia de población en general. Más sorprendente es el hallazgo de
aproximadamente 50 casos por 100.000 terapeutas, a dife que el índice de suicidios entre las doctoras es de tres a cua
rencia del 11 por 100.000 entre la población en general (Far- tro veces superior el más alto de todos los grupos profesio
ber, 1983a). Por otra parte, estudios más recientes han nales femeninos (Craig y Pitts, 1968; Ross, 1971; Steppacher
averiguado un índice de suicidios entre los psiquiatras que y Mausner, 1973).
es similar a la media social (Kelly, 1973; Rosen, 1971). Parte El índice de intentos de suicidio entre 264 psicoterapeu-
de esta discrepancia puede ser el resultado de una informa tas en activo encuestados por Deutsch (1985) era de un 2%.
ción no totalmente veraz, y la subjetividad implicada en la Esta cifra sugiere que el riesgo de suicidio entre los psicote-
determinación de la causa de las muertes de las esquelas rapeutas, y su probable impacto sobre los pacientes de psi
fúnebres que aparecen en el Journal of the American Medi coterapia, constituye un problema grave.
cal Society, la fuente de información normalmente utilizada
en estos estudios (Gopplet, 1968). En consecuencia, la con
clusión más prudente sería que el índice de suicidios entre Deterioro a causa del suicidio
los psiquiatras es igual o algo mayor que el de la población
en general. Queda por determinar hasta qué punto esto es Como el suicidio se considera en general un acto desesperado
cierto. e irracional, la conclusión de Farber (1983a) de que el índice
Sólo puede encontrarse un estudio que evalúe veraz de suicidios desproporcionadamente alto entre los psicote-
mente el índice de suicidios entre los psicólogos. Steppacher rapeutas refleja la presencia de un deterioro emocional debi
y Mausner (1973) obtuvieron los certificados de defunción de litante, parece justificada. Si fuera cierto, es probable que
los miembros de la American Psychological Association que este deterioro emocional afecte la capacidad del terapeuta de
murieron entre 1960 y 1970. El índice de suicidios entre los practicar su profesión de manera competente y eficaz. Estu
psicólogos de sexo masculino era ligeramente inferior al de dios en profundidad de pacientes cuyos terapeutas se suici
los varones de la población en general. Pero las psicólogas se daron durante el curso del tratamiento indican que éste ha
suicidaron en una proporción que triplicaba la de las muje sido en efecto el caso (Ballenger, 1978; Chiles, 1974). Los
res de la población en general. Una vez más, las esquelas y pacientes señalaron haber tenido conciencia de una depre
los certificados de defunción utilizados pudieron no haber sión y/o agitación crecientes en el terapeuta durante las
sido fuentes fiables para determinar la verdadera causa de semanas o los meses que precedieron al suicidio. Además,
la muerte, y es muy posible que el índice de suicidios fuera algunos observaron que su terapeuta parecía cada vez más
más elevado en ambos casos. incapaz de centrarse en las necesidades del paciente, a causa
Por desgracia, no hay estudios sobre los índices de sui de su preocupación por dificultades'personales, algunas de
cidio de las otras disciplinas representadas en el campo de la las cuales compartieron abiertamente con los clientes duran
psicoterapia, como la asistencia social y el asesoramiento te las sesiones de terapia. Esto indica que los terapeutas que
matrimonial y familiar. Pero la incidencia del suicidio entre están lo bastante afligidos como para considerar (y quizá lle
los grupos médicos (entre los que se incluyen los psiquiatras) var a cabo) el suicidio seriamente, son incapaces de dirigir
354 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 355
una terapia de manera aceptable durante este tiempo. ümentar el riesgo de incompetencia profesional y perjuicio
Semejante grado de deterioro aumenta la posibilidad de que para el paciente (Laliotis y Grayson, 1985).
se produzca una atención incompetente y peijudicial para el I La incidencia del alcoholismo entre los psicoterapeutas
paciente. gigue siendo en amplia medida tema de especulación. Las
Los pacientes despliegan gran variedad de reacciones estimaciones conservadoras mencionan un índice del 6 al
ante este acontecimiento. Algunos, que perciben la creciente ■,Í0%, similar al de la población en general (Thoreson y otros
aflicción del terapeuta, dan con acierto por terminado el autores, 1986; Thoreson, Nathan, Skorina y Kilburg, 1983).
tratamiento y buscan asistencia en otro sitio. Otros admiten Otros señalan que puede rondar el 10% o superarlo (Laliotis
permanecer en terapia, intentando “ayudar” y apoyar al te y Grayson, 1985). Las estimaciones del abuso de drogas son
rapeuta deteriorado a sus propias expensas emocionales y todavía más perturbadoras; algunos consideran que el índice
financieras (Chiles, 1974). Como es posible imaginar, sen es de 50 a 100 veces superior al de la población en general
timientos de miedo, culpabilidad y enfado fueron comunes (Pfifferling, 1986). Particularmente en el caso de los médicos
entre los que decidieron permanecer con el terapeuta afecta (con inclusión de psiquiatras), el consumo de drogas que
do, por sentido de apoyo u obligación. Tras el suicidio del te alteran el ánimo se considera al menos el doble que en otros
rapeuta, los pacientes declararon haber sentido irritación grupos profesionales. Deutsch (1985) ha comprobado que el
por haber sido abandonados, una creciente depresión, ideas 11% de los terapeutas en activo encuestados indicaron haber
de suicidio renovadas, culpabilidad por la creencia de haber experimentado importantes problemas personales asociados
sido en parte responsables, y miedo por su propia aptitud con el abuso de sustancias. En una encuesta sobre psicólogos
para enfrentarse con los problemas de la vida (Ables, 1974; clínicos que practican la psicoterapia, más del 50% señala
Chiles, 1974). Algunos experimentaron una pauta más pre ron que creían que el deterioro como consecuencia del abuso
visible de negación, seguida de desesperación y dolor, que de drogas y alcohol entre los psicoterapeutas se había con
condujeron finalmente a la resolución y la aceptación. Sin vertido en un problema grave (Wood y otros autores, 1985).
duda, el suicidio del terapeuta provoca un trauma en la ma Además, consideraban que el l8% de sus colegas estaban
yoría de sus pacientes. Sin embargo, es asombroso observar experimentando problemas relacionados con el abuso de sus
que algunos fueron capaces de integrar aun este aconte tancias lo bastante graves como para provocar su deterioro
cimiento a su experiencia de modo en última instancia bene mental. Finalmente, algo más del 4% del grupo encuestado
ficioso. admitió su consumo de alcohol y/o drogas lo bastante grave
Como para afectar su práctica profesional. En un estudio
similar de Thoreson y otros autores (1986), el 33 % de los
Abuso de sustancias psicólogos encuestados tenían conocimiento personal de
los psicoterapeutas que estaban experimentando problemas
relacionados con el consumo de alcohol.
El alcoholismo y el abuso de drogas entre los psicoterapeutas Aunque estos estudios son algo especulativos y carecen
se está convirtiendo en un problema de incidencia cada vez de mediciones precisas, realmente sugieren que la incidencia
mayor. Aunque hay poca documentación sobre su efecto en el del abuso de sustancias parece tan grande o mayor que el
funcionamiento profesional del terapeuta, se consideran en que sucede en la población en general. Las consecuencias de
general como ejemplos de deterioro emocional con influencia estos descubrimientos son extremadámete perturbadoras.
suficiente sobre la personalidad del terapeuta como para
356 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 357
Es probable que el terapeuta que abuse del alcohol o las dro !¡ tyn grupo de ejemplos menos definidos que indican el deterio-
gas que alteran el ánimo experimente un deterioro emo ¿ ñ> emocional del terapeuta corresponde a la categoría de la
cional suficiente como para influir de manera negativa sobre explotación del paciente. Por lo general, esta lista incluye
su capacidad de ejercer psicoterapia con eficacia (Laliotis y ¿onducta sexual, explotación emocional o financiera, rela
Grayson, 1985; Thoreson y otros autores, 1983). Esto no es ciones ambivalentes insalubres, anuncios o presentaciones en
sólo consecuencia del nivel de psicopatología típicamente íos medios de comunicación poco éticos e intrusismo profe
asociado con el abuso de sustancias, sino que también puede sional (Laliotis y Grayson, 1985). Una lista tan amplia y mal
ser el resultado de los efectos de las adicciones psicológicas y ■definida plantea varios problemas que merecen ser conside
físicas que suelen ocurrir. Los que abusan de sustancias no rados. Por ejemplo, en vez de ser el resultado del deterioro
pueden hacerse cargo de las exigencias emocionales y físicas éínocional, algunos casos (como las relaciones ambivalentes)
de tener que trabajar con pacientes igualmente perturbados. pueden ser consecuencia de un discernimiento pobre o simple
Como en el caso de la enfermedad mental y el suicidio, incompetencia. Además, algunas violaciones éticas (como las
los pacientes de los psicoterapeutas que consumen alcohol o presentaciones en los medios de comunicación o los anuncios
drogas pueden reconocer el deterioro emocional del profe injustificados) pueden ser más consecuencia de ignorancia o
sional y sus efectos sobre la eficacia de su tratamiento. Los Opdicia que de deterioro emocional.
clientes particularmente intuitivos y observadores pueden o A causa de la compleja distinción entre deterioro e in
aun reconocer la existencia de alcoholimo o abuso de drogas competencia causada por la falta de experiencia o la pobreza
en el aspecto y la actitud del terapeuta. Esto provoca distin de discernimiento, la mayor parte de las observaciones sobre
tas reacciones en el paciente, como enfado, culpabilidad, an éstos problemas se centran primordialmente en la conducta
siedad, dudas sobre la eficacia de la terapia, el temor por su sexual del psicoterapeuta. Hay un amplio acuerdo en que
propia capacidad para afrontar los problemas y cinismo Semejante conducta representa un deterioro emocional lo
hacia la competencia de todos los profesionales dedicados a bastante significativo como para provocar una práctica
la salud mental. En estos casos, es de esperar, los pacientes incompetente y perjuicio para el paciente (Wood y otros
interrumpirán el tratamiento con el terapeuta mentalmente autores, 1985). Más que ser un ejemplo de pobreza de juicio,
deteriorado, e intentarán seguir el tratamiento con algún la mayoría está de acuerdo en que el interés sexual desper
otro profesional. Por desgracia, un acontecimiento semejante tado por un paciente es una expresión de las necesidades
puede causar que no intenten comenzar un nuevo tratamien emocionales del terapeuta, que se manifiestan en la relación
to. Lo que es aún peor, algunos suelen decidir quedarse con terapéutica de manera que, con toda probabilidad, no es be
el terapeuta menoscabado por cierto sentido de obligación, neficiosa para el paciente.
culpabilidad o el deseo de ayudar. También puede haber una Para llegar a una apreciación exacta de la incidencia de
reactuación masoquista de experiencias pasadas con padres la conducta sexual entre los terapeutas es primero necesario
alcohólicos, que les hace difícil interrumpir el tratamiento. definir qué queremos decir con ese término. Prácticamente
Es improbable que semejante situación provoque algún be todas las disciplinas y los grupos profesionales representa
neficio duradero para el paciente. dos en el campo de la psicoterapia convienen en que cual
quier clase de intimidad sexual entre el terapeuta y el
cliente es poco ética, inadecuada y constituye una desviación
IA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 359
358
sexual. Holroyd y Brodsky (1977) definen la intimidad se eneuestados (con inclusión de psiquiatras) tantearon una
xual como cualquier contacto físico entre un terapeuta y un íconductá erótica” con pacientes, mientras que el 5% tuvo
paciente, que tiene la intención de despertar o satisfacer el pon ellos contacto sexual. Entre los psicólogos que practican
deseo sexual. Entre ellos se incluyen los besos apasionados, ]á psicoterapia, el 11% de los varones y el 2% de las mujeres
las caricias, el contacto oral-genital, la mutua masturbación admitieron haber tenido relaciones sexuales durante el pro-
y/o la cópula genital. Aunque algunos sostienen que hay ^ ceóo terapéutico (Holroyd y Brodsky, 1977). Cuando se
demasiada ambigüedad en una definición tan amplia, pre incluyeron los que iniciaban el contacto sexual al cabo de
firiendo otra que se centre tan sólo en la estimulación geni q,res meses de concluido el tratamiento, el cómputo saltó al
tal, la mayoría de los investigadores siguen considerando la ; 8% de los varones y al 1% de las mujeres encuestados. Esos
definición más amplia la más útil y satisfactoria (Scruggs, descubrimientos fueron contestados por Bouhoutsos y otros
1986). autores (1983), que comprobaron que el 4,8% de los varones y
Otra dificultad en llegar a una definición aceptable de la él 0,8% de las mujeres incurrieron en mala conducta sexual
conducta sexual es el problema del tiempo. La mayoría de con los pacientes durante el curso de la psicoterapia. Final
los investigadores se han centrado en las intimidades se mente, Pope, Levenson y Schover (1979) mencionan por
xuales ocurridas mientras dura el tratamiento, o dentro de centajes algo más elevados: el 12% de los varones y el 3% de
los tres meses siguientes a su conclusión (Bouhoutsos, Hol las mujeres admitieron haber mantenido contacto sexual con
royd, Lerman, Forer y Greenberg, 1983; Holroyd y Brodsky, los pacientes.
1977; Pope, Keith-Speigel y Tabachnick, 1986). Hay acuerdo
general en que la intimidad sexual empezada imediata- Deterioro mental a causa de la mala conducta sexual
mente después de terminado el tratamiento implica una
“sexual ización” previa de la relación terapéutica, considera Dada la posibilidad que tiene el terapeuta de explotar a los
da ya inadecuada por las definiciones expuestas. Por otra clientes para satisfacer sus propias necesidades y deseos
parte, otros han señalado que cualquier intimidad sexual sexuales, se considera que los que incurren en inconduc
con un ex paciente, no importa cuánto tiempo haya transcu tas sexuales son incapaces de proporcionar una atención
rrido después de la conclusión del tratamiento, constituye competente a ese cliente. En parte esto es consecuencia de la
mala conducta sexual, pues el poder diferencial de la ex creencia de que, para que el terapeuta incurra en una con
relación terapéutica no ha quedado plenamente resuelto, ducta tan umversalmente condenada por la profesión, tiene
dejando al ex paciente vulnerable a la posterior explotación que estar padeciendo una aflicción emocional lo bastante
del terapeuta (Langs, 1973). Aunque es probable que este grave como para que se le obnubile el juicio y se reduzca su
tema siga siendo motivo de debate, todos están de acuerdo control de los impulsos (Wood y otros autores, 1985). Ade
en que la intimidad sexual entre el terapeuta y el paciente más, los efectos de la misma intimidad sexual sobre la per
durante el proceso del tratamiento, o inmediatamente sonalidad del terapeuta pueden entorpecer aún más su
después de finalizado éste, constituye una mala conducta capacidad de proporcionar una atención competente. Por
sexual por parte del terapeuta. ejemplo, la culpa por los efectos potencialmente negativos
Dadas estas definiciones, las estimaciones sobre la inci de la mala conducta (y el temor a ser descubierto, y la cen
dencia de la mala conducta sexual entre los psicoterapeutas sura profesional y legal) distorsiona el juicio profesional,
varían ampliamente. Kardner, Fuller y Mensch (1973) han haciendo casi imposible que adopte una decisión en interés
comprobado que el 13% de los 460 médicos de California del cliente.
360 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 361
La manipulación, la intimidación y la flagrante explota- drogas identificables o mala conducta sexual, en cada caso
ción del paciente que pueden suceder en semejante situación hay pruebas suficientes de perturbación emocional como para
probablemente volverán ineficaz el tratamiento. Los des influir sobre la personalidad del terapeuta, de tal manera que
cubrimientos de la investigación de Bouhoutsos y otros auto vuelva inadecuado su desempeño profesional. De este modo,
res (1983) indican que, al parecer, esto suele cumplirse. Por la denominación "deterioro” está justificada. Considerados
ejemplo, entre los terapeutas encuestados que habían traba como grupo, el número total de terapeutas mentalmente
jado con pacientes implicados en mala conducta sexual con deteriorados adquiere proporciones sorprendentes. Utilizan
un terapeuta anterior, el 34% declaró que el hecho había do cálculos muy conservadores sobre un 10% de enfermeda
afectado adversamente la personalidad del paciente, el 29% des mentales diagnosticables, 0,5% de suicidios frustrados,
declaró que el paciente tuvo sentimientos negativos per 8% de abuso de sustancias tóxicas y 8% de mala conducta
durables sobre la experiencia y el 26% declaró que las demás sexual, la incidencia total del deterioro mental de los te
relaciones íntimas del paciente sufrieron en consecuencia. rapeutas empieza a parecer preocupante. Aunque cierta
Además, el 48% indicó que esta experiencia hacía difícil al superposición reduzca un tanto el total, las dificultades, con
paciente reanudar un tratamiento con otro psicoterapeuta. secuencia de la información insuficiente y de las distintas
Aunque algunos han sostenido que la intimidad sexual denominaciones, probablemente provoquen un índice de inci
entre terapeuta y cliente tenía por consecuencia varios be dencia aún más elevado que el de la suma de todas las cate
neficios para este último, como el aumento de la autoestima gorías antes mencionadas. El número de terapeutas en
y el conocimiento de la sexualidad (McCartney, 1966; Shep activo que experimentan un deterioro suficiente como para
ard, 1971), la mayoría de los investigadores han descubierto aumentar su probabilidad de ser incompetentes, podría
que aumentaba la ansiedad, la depresión, el enfado, la con incluir muchos miles, quizá decenas de miles de profesio
ducta suicida, el daño físico general, la disfunción sexual, la nales. Esta es realmente una perspectiva sumamente grave.
desconfianza y la culpabilidad (Bouhoutsos, 1985; Bouhout
sos y otros autores, 1983; Butler, 1975; D’Addario, 1977;
Pope y otros autores, 1986; Zelen, 1985). Estas reacciones ETIOLOGIA DEL DETERIORO MENTAL
iban desde la aflicción moderada a una grave debilitación, DE LOS PSICOTERAPEUTAS
con una duración de varios años en algunos casos. Además, a Dadas la incidencia potencialmente elevada del deterioro
causa de la violación implícita de la confianza, algunos mental entre los psicoterapeutas y su importante influencia
pacientes consideraban este tipo de acontecimiento una sobre su capacidad de brindar servicios profesionales de
especie de incesto, que causaba que experimentaran muchos manera competente y eficaz, parece importante considerar
de los mismos sentimientos de rabia y vergüenza comunes lós posibles factores etiológicos que contribuyen a su desa
entre las víctimas de incestos. rrollo. Aunque es probable que haya diferencias relacionadas
con cada caso individual, parece haber varias pautas identi-
Resumen ficables que pueden precipitar el deterioro.
Es evidente la posibilidad de incompetencia profesional y
peijuicio para el paciente provocados por un terapeuta emo Enfermedad mental del psicoterapeuta
cionalmente deteriorado. Adquiera la forma de una enfer Sería irrazonable suponer que todos los factores que llevan
medad mental diagnosticare, suicidio eventual, abuso de al desencadenamiento de la enfermedad mental en los psi-
EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 363
362 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
Quedad mental puede interactuar con varios riesgos de la
coterapeutas podrían ser correctamente identificados y pre- profesión para la reaparición de una sintomatologia identifi-
sentados en esta exposición, Sin embargo, el conjunto de los , (*able. Sin embargo, aunque estos riesgos profesionales
resultados de las investigaciones realmente indican que la pueden haber sido suficientes como para desencadenar una
predisposición personal, factores relacionados con la práctica psicopatologia, la predisposición a la enfermedad mental
de la psicoterapia misma y la influencia de los acontecimien sirve como factor “necesario”, que lleva a la reaparición de la
tos de la vida pueden contribuir a desencadenar la enfer psicopatologia en este tipo de individuos durante su ejercicio
medad mental y el deterioro emocional del psicoterapeuta. profesional.
son muchos los que han especulado sobre los riesgos que psicoterapeutas) tienden a llevarse la angustia con ellos a la
deben afrontar los psicoterapeutas. Por ejemplo, Farber caiü&i y lamentarse de ella en sueños; queda oculta en su
(1985a) sostiene que “la práctica de la psicoterapia sirve mente, como un tema que los va royendo” (pág. 5). Freuden-
para reactivar continuamente las experiencias; los recuerdos berger y Robbins (1979) también advierten que puede haber
y las emociones tempranas del terapeuta” (pág. 173). Storr una influencia acumulativa en el contacto continuo con la
(1979) va más allá cuando señala que psicopatología, y lo que ellos llaman “libido pura”, que pone
en peligro la cordura misma del terapeuta. Fine (1980) está
por equilibrado que sea el terapeuta, es probable que se tope con de acuerdo, observando que “los terapeutas entregados, que
pacientes cuyo historial y problemas sean particularmente pertur pasan años restaurando personalidades en su mayoría más
badores y fascinantes a la vez, de modo que su equilibrio se vea ame frágiles y provisionales que la suya propia, van gradual
nazado. No me estoy refiriendo al peligro de enam orarse del pa mente sintiendo una erosión de su voluntad” (pág. 393). Es
ciente... lo que pienso es algo que se relaciona con las áreas incons
cientes dentro de la propia psique del terapeuta, que en la vida ordi tos autores señalan que el contacto íntimo con pacientes
naria nunca se hubieran despertado, o ni siquiera hubieran visto la perturbados puede “gastar” al terapeuta, dejándolo vulnera
luz del día en su propio análisis personal (pág. 184). ble al desencadenamiento de la psicopatología personal.
Will (1979) advierte que el terapeuta puede fácilmente
El trabajo con ciertos pacientes puede hacer referencia a quedar inmerso en el mundo de locura del paciente, siguien
problemas ocultos o sin resolver que tienen como consecuen do con él el descenso a la demencia. La vida “normal” se
cia su intensificación o reaparición. Freudenberger y Rob abandona cuando el terapeuta centra toda su energía en
bins (1979) describen este proceso observando que “las viejas comprender la experiencia interna del cliente perturbado.
cicatrices y heridas del terapeuta continuamente están sien Esta comprensión de la locura puede llevar a una aceptación
do rozadas de nuevo, particularmente por el paciente fron que actúa para normalizarla, volviendo el mundo real menos
terizo” (pág. 287). Henry (1966) también observa que “la pertinente para el profesional que empieza a pensar y a sen
misma práctica terapéutica produce una reactivación cons tir como el paciente. Según Will:
tante de los estados internos personales” (pág. 54). Así, pues,
una manera por la que el terapeuta puede llegar a padecer el terapeuta puede descubrir que los comportamientos del paciente se
un deterioro emocional por causa de la enfermedad mental le han vuelto tan familiares que no le resultan ya tan perturbadores.
es consecuencia de que el contacto con ciertos pacientes No provocan, pues, demasiada curiosidad, ni siquiera requieren cam
biar, ya que su manifestación se ha vuelto tan natural. Entonces, el
despierta o reactiva cuestiones, problemas y necesidades sin mundo real se ve como trastornado, mientras el terapeuta se identifi
resolver. ca Con su paciente, que de este modo se vuelve “natural", un resulta
Más desconcertante es la sugerencia de que puede haber do más destructivo que beneficioso (pág. 568).
una verdadera “transferencia de patología” del paciente al
terapeuta (Farber, 1983a). Es como si el psicoterapeuta “se Esta situación puede llevar a una distorsión del juicio y
contagiara” de la enfermedad mental de los clientes emo la percepción del terapeuta, que empieza a adquirir la apa
cionalmente perturbados. Por ejemplo, Chessick (1978) con riencia de la irracionalidad. La distinción entre cordura y
sidera que un estado de depresión y desesperación, que él locura se vuelve borrosa, y el terapeuta va perdiendo gra
llama “tristeza del alma”, es perfectamente contagioso. Dice dualmente su capacitación de la realidad.
que “después de trabajar largas horas durante muchos años Aunque parezcan más bien extravagantes, las adverten
con pacientes crónicamente angustiados, los psiquiatras (los cias contra la posibilidad de desarrollar una psicopatología
366 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 367
diagnosticable, como resultado de ponerse en contacto con funcionamiento emocional. En tal caso, los efectos pueden
pacientes mentalmente enfermos, según la propia perspecti ser lo bastante profundos como para producir un nivel de
va de la teoría de la personalidad y la etiología de la pertur deterioro emocional suficiente, capaz de reducir la competen
bación emocional, es difícil rechazar por completo estas cia profesional y aumentar así el perjuicio del paciente.
consideraciones. Aunque sean difíciles de evaluar por medios Aunque cada uno de los tres factores mencionados puede
objetivos, intuitivamente tienen sentido. No es posible evitar precipitar por sí solo el desarrollo de la enfermedad mental
preguntarse por la influencia que pueda tener pasarse lite en un psicoterapeuta en activo, parece más probable que
ralmente decenas de millares de horas con clientes emo interactúen para producir este resultado (Farber, 1983a).
cionalmente perturbados. Quizá, como algunos han sugerido, Por ejemplo, el historial previo de enfermedades mentales
la consecuencia puede ser una erosión de la estabilidad y el del terapeuta puede volverlo vulnerable al desarrollo de una
discernimiento del terapeuta, lo bastante intensa como para psicopatología durante una época de crisis, como las que
desencadenar una enfermedad mental. pueden asociarse con uno o más acontecimientos significa
tivos de la vida. Además, la estructura de personalidad sub
yacente del individuo suele interactuar con las presiones y
Influencia de los acontecimientos vitales los riesgos de la práctica profesional, de modo que termina
En el capítulo 4 vimos el impacto de varios acontecimientos causando un daño emocional. Finalmente, como hemos dicho
en el capítulo anterior, la interacción entre los factores
vitales sobre la personalidad del terapeuta. Como ya dijimos, exclusivos del ejercicio de la psicoterapia y la influencia aso
los cambios en la vida del terapeuta tienen la posibilidad de ciada con ciertos acontecimientos de la vida puede provocar
afectar profundamente su funcionamiento y trabajo profe un nivel de tensión y aflicción suficiente como para pesar
sional. En particular, los acompañados de una gran tensión sobre la personalidad y el bienestar del terapeuta.
pueden provocar el desencadenamiento de una forma diag Más que intentar aislar los factores individuales que
nosticable de psicopatología, como los Desórdenes de Ajuste, promueven la aparición del deterioro psíquico en el terapeu
los Desórdenes Afectivos, los Desórdenes de Ansiedad y ta, parece más útil referirse a los efectos interactivos. De
otras formas más graves de enfermedades mentales (Ameri este modo, pueden disponerse intervenciones más compren
can Psychiatric Association, 1980). La influencia de estos sivas, que tengan mayor eficacia para reducir su probabili
acontecimientos puede llevar al desarrollo de síntomas sufi dad de aparición.
cientes como para justificar la diagnosis psiquiátrica de una
enfermedad mental. Además, las secuelas fisiológicas aso
ciadas con algunos de estos acontecimientos (como en el caso Suicidio del psicoterapeuta
de enfermedad o accidente) también pueden desencadenar
una psicopatología. El hecho de que el índice de suicidios de los psicoterapeutas
Parece probable que, sin que importen cuáles sean la iguale o supere al de la población en general revela la impor
predisposición a la enfermedad mental o la influencia de los tancia del problema de la etiología. ¿Cuáles son los factores
riesgos derivados de la práctica de la psicoterapia, algunos que aumentan la posibilidad de que el terapeuta en activo
terapeutas pueden desarrollar una psicopatología identifica- recurra a este acto de violencia personal? Una vez más, en
ble, como resultado exclusivo del impacto de un aconteci tre las causas más destacadas se cuentan la predisposición,
miento significativo de la vida sobre su personalidad y su los factores asociados con el trabajo y el impacto de los acón-
368 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 369
tecimientos significativos de la vida. Además, su interacción huían a esta pauta, uno de los fundamentales era la estruc
también puede precipitar la decisión de suicidarse. tura de personalidad subyacente del psicoterapeuta, que lo
predisponía a recurrir al suicidio.
Predisposición Otros factores sin relación con la práctica de la psicote
rapia o la influencia de los acontecimientos de la vida tam
Se ha establecido previamente que hay a menudo un vínculo bién pueden servir para predisponer al terapeuta al suicidio.
entre la enfermedad mental y el suicidio (Kolb y Brodie, Por ejemplo, meditaciones sucesivas sobre el suicidio, un his
1982). Así, pues, la predisposición a ciertas formas de enfer torial de uno o más suicidios entre los miembros de la fami
medad mental en el psicoterapeuta puede aumentar la posi lia, la influencia de padres suicidas, el desencadenamiento
bilidad de su eventual suicidio. La psicosis recurrente, del abuso de sustancias tóxicas o un historial de intentos
la agitación o la desesperación pueden inducir a quitarse la previos puede aumentar la probabilidad de que en algún
vida, si la gravedad de la aflicción es suficiente. El terapeuta momento se recurra a este hecho. En la mayoría de los casos,
que experimenta la reaparición de una aguda o debilitante es probable que estos factores estén presentes antes de la
enfermedad mental, mientras practica su profesión, puede decisión de ingresar en el campo de la psicoterapia. De este
perder la capacidad de discernir con cordura y, en consecuen modo, pueden predisponer la aparición de la conducta suici
cia, recurrir al suicidio. Así, pues, la predisposición a la da durante los años adultos posteriores, después de que la
enfermedad mental puede aumentar un tanto la probabili persona haya empezado a practicar su profesión.
dad del suicidio en ciertas situaciones extremas. Aun en Es improbable que una simple predisposición al suicidio
casos en los que no ha habido un historial de patología diag baste para producir su intento. Aunque puede proporcionar
nosticare, la estructura de personalidad básica puede pre la propensión “necesaria” a cometer tal acción, no es sufi
disponer a considerar el suicidio como una opción en los ciente como para que provoque semejante resultado. En
momentos de extrema aflicción o desesperación. cambio, la predisposición al suicidio se vuelve un factor
Resulta interesante considerar aquí los resultados de importante cuando se consideran los efectos interactuantes,
varios estudios sobre psicoterapeutas suicidas. Los psiquia entre los riesgos asociados con la práctica terapéutica y la
tras que intentaron suicidarse fueron descritos por su fami influencia de una crisis personal, asociada con ciertos acon
lia, amigos, colegas y pacientes como típicamente distantes, tecimientos traumáticos de la vida. En este caso, los factores
desapegados, deprimidos, de baja autoestima y solitarios antes mencionados que predisponen al individuo a cometer
(Bailenger, 1978; Chiles, 1974; Pasnau y Russell, 1975). Los el suicidio, adquieren suma importancia.
médicos que finalmente se suicidaron (que en su mayor
parte eran psiquiatras) se caracterizaban por la búsqueda de Factores relacionados con el trabajo
sí mismos, autoindulgentes, impulsivos, de escasa tolerancia
a la frustración, propensos al abuso de sustancias químicas y Además de la estructura de la personalidad básica y las pre
de pronunciados cambios de estado de ánimo (Blachly, Di- disposiciones subyacentes, varios factores relacionados con
sher y Roduner, 1969; Ross, 1971 y 1973). Se observó que los el trabajo pueden aumentar la probabilidad del suicidio en
estudiantes de psiquiatría suicidas eran propensos al abuso ciertas situaciones. Por ejemplo, los riesgos asociados con la
de drogas, carentes de relaciones personales, padecían cri práctica de la psicoterapia suelen tener una influencia acu
sis de identidad y experimentaban discordias matrimoniales mulativa sobre el terapeuta. El aislamiento físico y psíquico,
(Pasnau y Russell, 1975). Aunque varios factores contri- la autonegación, la soledad, la falta de relaciones genuinas y
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 371
370
la represión emocional, que a veces son el resultado de la La influencia de los acontecimientos de la vida
práctica clínica, pueden reducir la voluntad de decidir y de El impacto de ciertos acontecimientos de la vida del terapeu-
vivir del terapeuta (Guy y Liaboe, 1985). Además, los sen
timientos de desesperación, futilidad, vacío y “agotamiento”, ^ ta puede bastar para aumentar la posibilidad del suicidio.
experimentados por algunos terapeutas, aumentan la proba V Por ejemplo, el divorcio, la pérdida de un ser querido o el
bilidad de recurrir al suicidio (Chessick, 1978; Farber, desencadenamiento de una enfermedad terminal pueden
1983a; Fine, 1980; Freeman, 1967; McCarley, 1975). tener como consecuencia un nivel de profunda aflicción o
Además de estos factores, a menudo asociados con la desesperación, que vuelve al suicidio una opción atractiva.
práctica de la psicoterapia, varios autores han indicado que Aunque no es probable que esto baste por sí solo para impul
el contacto frecuente con pacientes suicidas aumenta la posi sar al terapeuta a quitarse la vida, suele combinarse con
bilidad de que los psicoterapeutas se suiciden. Por ejemplo, otros factores, hasta llevar a la persona a un punto de com
Blachly y otros autores (1969) comentan que los psicote pleta desesperación e irracionalidad. Es interesante obser
rapeutas aprenden que el suicidio es un modo aceptable de var que, entre las terapeutas, cuyo índice de suicidio es de
resolver problemas por el frecuente e intenso contacto con tres a cinco veces superior al de la población femenina en
pacientes suicidas. Farber (1983a) también observa que los general, se ha señalado que acontecimientos de la vida como
terapeutas pueden volverse propensos al suicidio por com el embarazo o la maternidad, y el conflicto de roles que
partir tanto tiempo con otros suicidas. Esto nos recuerda la provocan contribuyen a la tendencia a recurrir al suicidio
idea de que ciertas formas de desesperación o enfermedad (Guy y Liaboe, 1985).
mental de los pacientes pueden ser “contagiosas”, y engen En vez de encasillarnos en los límites de los enfoques
dran sentimientos similares en el terapeuta. En relación con alternativos de las cuestiones relacionadas con las causas
esto, es interesante observar que los terapeutas que inten del suicidio entre los psicoterapeutas, resulta más útil
taron suicidarse tenían a su cargo un número superior a la reconocer la probabilidad de la existencia de efectos interac
media de pacientes suicidas (Ballenger, 1978; Chiles, 1974). tuantes entre los factores relacionados con la personalidad
Es posible que trabajar con pacientes suicidas, en vez de del individuo, los riesgos derivados de la profesión y la in
“contagiar” al psicoterapeuta, aumente su tensión personal fluencia de ciertos acontecimientos de la vida sobre la esta
hasta un punto en el que el suicidio sea un recurso viable. bilidad emocional del terapeuta. Un análisis verdaderamente
Farber (1983b) observa que las referencias al suicidio de los comprensivo debe considerar los tres factores y sus interrela
pacientes constituyen los aspectos más tensos de la práctica ciones con el objeto de llegar a una formulación útil del pro
terapéutica. En su estudio, la mayoría de los psicoterapeutas blema. Así, por ejemplo, es probable que los riesgos de la
declararon que las amenazas de suicidio, y los suicidios profesión o el impacto de una crisis asociada con ciertos
cometidos, constituían la mayor fuente de desazón de su tra acontecimientos de la vida tengan como consecuencia el sui
bajo profesional. Litman (1965) observa que los terapeutas cidio de los terapeutas predispuestos a cometer semejante
padecen mucha angustia y aflicción, como resultado del sui acción, por la presencia de cierta dinámica de la personali
cidio de sus pacientes. Quizá la influencia acumulativa de dad o experiencias previas.
trabajar con pacientes suicidas durante años enteros, aun Esta conclusión parece apoyada por las comprobaciones
décadas, tiene como consecuencia un nivel de desesperación de la investigación existente. PfifFerling (1986) observa que
que aumenta la probabilidad del suicidio del terapeuta. los factores más relacionados con los suicidios entre los
médicos son el sentimiento de la desesperanza, la depresión,
372 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 373
la dependencia de la droga, la enfermedad crónica, la in puede convertirse en el catalizador necesario y suficiente
fluencia del envejecimiento y la jubilación, y la combinación que lleva al desarrollo de una grave adicción al alcohol o la
del éxito profesional y el fracaso personal. La diversidad de droga.
esta lista retrata los efectos interactuantes de. la personali
dad del terapeuta, los riesgos de la profesión y el impacto de
ciertos acontecimientos de la vida, que conducen al suicidio Factores relacionados con el trabajo
final.
Factores relacionados con la práctica de la psicoterapia
pueden contribuir al desencadenamiento del abuso de sus
Abuso del consumo de drogas por el terapeuta tancias en el terapeuta. El aumento del aislamiento, la
soledad, el vacío emocional y la desesperación pueden tener
La incidencia del alcoholismo y el abuso de drogas entre los un efecto acumulativo, que aumenta la vulnerabilidad per
psicoterapeutas resulta alarmantemente elevada, aun según sonal al desarrollo del alcoholismo o el abuso del consumo de
las estimaciones más conservadoras. La influencia de este drogas.
problema sobre la vida y el trabajo del terapeuta puede ser Thoreson y otros autores (1983) presentan un detallado
profunda. Aunque es probable que este problema sea conse perfil del psicoterapeuta vulnerable al abuso de sustancias,
cuencia de muchas causas, una vez más se justifica la con centrado en factores directamente relacionados con la prácti
sideración de los factores relacionados con la predisposición, ca profesional. El deseo de obtener una mayor agudeza men
los riesgos profesionales y el impacto de ciertos aconteci tal es motivo de que algunos decidan experimentar con
mientos de la vida. drogas que alteran la mente, lo cual conduce ocasionalmente
a su consumo con cierta regularidad. La sensación de supe
rioridad que provoca la práctica profesional puede promover
Predisposición la negación de los riesgos asociados con el abuso potencial o
concreto de sustancias. La libertad relativa de la prátítica,
La acumulación gradual de investigaciones sobre los factores que carece de la supervisión o la observación de los colegas,
que predisponen al abuso del consumo de drogas es perti aún facilita más esta negación, permitiendo que el terapeuta
nente en estas consideraciones sobre el alcoholismo y el con oculte su presencia e influencia a los demás. La amenaza
sumo de drogas entre los terapeutas en activo. Una amplia concreta de la pérdida del empleo es casi inexistente para los
serie de variables de la personalidad, experiencias previas que se .dedican a la práctica independiente, permitiendo que
de la vida, defectos físicos y predisposiciones genéticas se tenga lugar un mayor grado de deterioro antes de que se
han identificado como factores que pueden conducir al al impongan sanciones profesionales. A menudo, la obsesión y
cohol y al abuso de drogas (Kolb y Brodie, 1982). Es probable el éxito relacionados con el trabajo enmascaran la verdadera
que algunos de estos factores existieran mucho antes de que influencia del abuso de sustancias sobre la personalidad y la
el individuo decidiera abrazar la profesión de la salud men capacidad profesional. Los éxitos y los logros pasados distor
tal. De este modo, constituyen una predisposición al abuso sionan todavía más el juicio del terapeuta acerca del efecto
de drogas, sin relación directa con los riesgos asociados con del consumo de sustancias sobre su desempeño profesional.
la práctica de la psicoterapia o la influencia de ios aconte Estos factores relacionados con el trabajo se combinan
cimientos de la vida. En cambio, cualquiera de estos factores para volver al psicoterapeuta en activo vulnerable al des a
374 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 375
rrollo del abuso de sustancias. Sin embargo, la negación y la tunidad de experimentar con la droga, y también la presión
ignorancia de este problema potencial no se limitan al indi social pata participar en estas actividades. La mudanza a un
viduo. La profesión entera ha sido culpable de “mirar en otra barrio más prestigioso o el traslado a un trabajo mejor consi
dirección”, mientras desterraban a aquellos cuyo gran dete derado suelen producir nuevas expectativas y presiones para
rioro provocaba una incompetencia visible, que llevaba a pro el consumo de alcohol o drogas, a veces en detrimento de la
ceder legalmente a los clientes perjudicados o descontentos persona, que deja de lado las prohibiciones personales con el
(Laliotis y Grayson, 1985; Thoreson y otros autores, 1986). fin de "encajar”. Aunque esto pueda provocar el abuso de
Sólo recientemente ha aparecido una actitud que da gran im drogas sólo en las más raras circunstancias, es preciso con
portancia a la prevención, la identificación y el remedio. siderar su influencia potencial.
Es evidente que, en la descripción de Thoreson y otros
autores (1983), hay una interacción entre los factores de la
Influencia de los acontecimientos de la vida personalidad, los relacionados con el trabajo y los ambienta
les, que contribuye al abuso potencial de sustancias. Aunque
Es difícil aislar el impacto de ciertos acontecimientos de la ciertas variables de la personalidad suelen ser suficientes por
vida sobre el psicoterapeuta que tiene la posibilidad de sí solas para precipitar el desencadenamiento del alcoholismo
abusar del alcohol o las drogas. Cierta tensión relacionada o el abuso de la droga, esto con mayor frecuencia suele ser el
con el matrimonio, la paternidad, el traslado, el divorcio, la resultado de una combinación de variables relacionadas con
partida de los hijos, la pérdida de un ser querido, una enfer la vida y el trabajo del psicoterapeuta. Es necesario un
medad o un accidente, el envejecimiento y la jubilación o el análisis en profundidad, a fin de esclarecer plenamente los
desencadenamiento de una enfermedad terminal puede ser muchos factores que contribuyen al abuso de sustancias, y al
suficiente para aumentar la vulnerabilidad al abuso de sus deterioro profesional y a la incompetencia que a menudo son
tancias. Esto parece particularmente probable en los casos el resultado.
en que la combinación de dolor físico y sufrimiento es lo bas
tante profunda como para crear un sentimiento de deses
peración; de este modo, el alivio o la huida que ofrece el Mala conducta sexual del psicoterapeuta
abuso de sustancias se vuelven atractivos, y aun física y/o Durante la pasada década ha habido una creciente preocu
psicológicamente adictivo. pación sobre la incidencia de la mala conducta sexual entre
Thoreson y otros autores (1983) indican que otros "acon los terapeutas en activo. A medida que se fueron descubrien
tecimientos de la vida” también pueden contribuir al abuso do y estudiando casos de intimidad sexual entre terapeuta y
de sustancias. Los cambios socioeconómicos derivados del cliente, se comprobó que la influencia de esta conducta sobre
aumento de la riqueza y el prestigio pueden producir muchos la relación terapéutica y el paciente era profunda, y por lo
riesgos inesperados. Por ejemplo, Thoreson y otros autores general negativa y dañina. En consecuencia, ha habido un
señalan que "la bebida es considerada el sello de una vida creciente interés en determinar las causas que contribuyen a
llena de gracia, y los cócteles son la plenitud de la vida de los esta conducta.
psicólogos (los psicoterapeutas) más profesionales. Así,
los psicólogos no sólo consideran la bebida socialmente acep
table, sino muy prestigiosa en los círculos profesionales” Predisposición
(pág. 672). El aumento de la riqueza puede brindar la opor Aunque es difícil determinar el papel que juegan la estruc
IA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 377
376
tura de la personalidad y las experiencias previas del psi- Cualquier combinación de estos factores subyacentes de
coterapeuta en la predisposición a una mala conducta sexual personalidad puede motivar al terapeuta a emprender una
en relación con los pacientes, podemos hacer ciertas observa mala conducta sexual con los pacientes. Así, factores total
ciones provisionales. Por ejemplo, Greenson (1967) señala mente ajenos a los riesgos profesionales y la influencia de
que ciertas experiencias y traumas de las primeras etapas ciertos acontecimientos de la vida pueden impulsar al te
del desarrollo pueden impulsar más tarde al terapeuta a sa rapeuta a iniciar una actividad sexual con los clientes. Estos
tisfacer necesidades personales en la relación de terapia. factores pueden no ser suficientes por sí solos, sino con
Este concepto, típicamente llamado “contratransferencia”, se tribuir significativamente cuando se combinan con otros.
da con frecuencia como razón principal de la conducta sexual
en la relación terapéutica. Muchos teóricos piensan que, en Factores relacionados con el trabajo
la mayoría de los casos de intimidad sexual entre el terapeu
ta y el paciente, tales acciones son más bien el resultado de
la reactivación de necesidades y conflictos sin resolver del te Ciertas variables relacionadas con la práctica de la psicote
rapeuta que una consecuencia del “verdadero amor” (Chesler, rapia pueden aumentar la posibilidad de que el terapeuta
1972; Dalberg, 1971; Pope y otros autores, 1986; Tower, inicie una conducta sexual con los clientes. Entre ellas se
1956). Así, en el caso de conducta sexual, las experiencias cuentan el aislamiento físico del consultorio, un horario que
previas predisponen al psicoterapeuta a su reactuación en la a menudo programa varias citas tarde por la noche, repeti
relación terapéutica. dos encuentros intensos con otro ser humano que a menudo
Holroyd y Brodsky (1977, 1980) señalan que las acti estimulan un montón de deseos y necesidades a ambas per
tudes profundamente arraigadas sobre el poder, la jerarquía sonas, y la falta de supervisión o vigilancia del trabajo profe
y los roles sexuales desempeñan un papel importante en la sional por un supervisor.
decisión adoptada por el terapeuta de relacionarse sexual- Varios investigadores han identificado otros factores
mente con los clientes. Dado que, por lo general, interviene relacionados con el trabajo, que pueden incitar a una con
un terapeuta de sexo masculino y una paciente de sexo fe ducta sexualmente íntima. Por ejemplo, Pope y otros autores
menino, señalan que a menudo semejante conducta expresa (1979) señalan que la situación social más elevada y el pres
una hostilidad subyacente y un sentimiento de superioridad tigio profesional del terapeuta le dan influencia y poder so
por parte del macho sobre la hembra. Las actitudes chauvi bre el paciente. Como ya hemos visto, Holroyd y Brodsky
nistas que impulsan este tipo de explotación tienen que ha (1977) y Bouhoutsos y otros autores (1983) también indican
ber existido antes de que se convirtiera en psicoterapeuta, que la diferencia de poder asociada con el hecho de ser un
predisponiéndolo así a este tipo de conducta inadecuada. profesional dedicado a la salud mental de sexo masculino
Scruggs (1986) presenta una lista de características de contribuye a originar esta forma de explotación. Además,
personalidad que, al parecer, contribuyen a la decisión del Zelen (1985) observa que los terapeutas de sexo masculino
terapeuta a entablar intimidad sexual con una o más pa que tienden a actuar sexualmente con sus pacientes son por
cientes. Estas incluyen el “síndrome de Don Juan”, las dudas lo general conscientes de esta diferencia, y se sienten como
sobre la sexualidad y la identidad sexual, la curiosidad sobre “figuras paternas” en relación con sus pacientes. De este
el desempeño sexual del otro, tendencias masoquistas o sádi modo, el poder y el prestigio asociados con el rol de psicote-
cas, experiencias previas de tipo incestuoso y una tendencia rapeufca; en comparación con los del paciente, aumentan la
a la explotación. posibilidad de que el terapeuta esgrima una conducta sexual.
378 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 379
Quizás el sentimiento de superioridad que Marmor (1953) ra de l°s acontecimientos de la vida, expuestos en el capítulo
describe, resultado de años de idealización y admiración del 5, pueden crear una sensación de necesidad y desesperación,
paciente, aumente aún más la tendencia del terapeuta a sa¿ que podrían motivar al psicoterapeuta para que entablara
tisfacer sus impulsos y sus deseos sexuales. una intimidad sexual con un paciente con el objeto de recibir
Aunque no podamos justificar la conducta del terapeuta, consuelo, seguridad o placer. Por ejemplo, Butler (1975)
se han identificado varios factores que impulsan a los entrevistó a 20 psicoterapeutas que se habían permitido una
pacientes a participar en la mala conducta sexual de los psi- conducta sexual con sus pacientes. De este grupo, el 90%
coterapeutas. En vez de ser la expresión de un amor ver declaró sentirse extremadamente vulnerable, solitario o nece
dadero y maduro, basado en una evaluación de la relación sitado en el momento en que se inició la intimidad sexual.
“real” existente entre el terapeuta y el paciente, la intimidad En un estudio posterior, Butler y Zelen (1977) compro
sexual se considera la expresión de las necesidades previas baron que la discordia matrimonial, las separaciones recien
del paciente, que han sido reactivadas en la relación tera tes y/o el divorcio en la vida de los terapeutas encuestados
péutica. Esto, por supuesto, es coherente con el concepto de estaban significativamente correlacionados con el inicio de
transferencia del paciente, un proceso por el cual el juicio y una conducta sexual con los pacientes. Scruggs (1986) tam
la percepción del paciente están distorsionados por la in bién indica que la insatisfacción matrimonial del terapeuta
fluencia de sus experiencias y relaciones pasadas (Hedges, puede ser un factor que contribuya al inicio de las intimi
1983). El deseo de intimidad, aceptación, amistad, comodi dades sexuales con los pacientes. Aunque el hecho de que
dad y apego se expresa, pues, mediante la conducta sexual (éstas informaciones sean personales puede distorsionar sus
con el terapeuta (Belote, 1974; Chesler, 1972). Además, la résultados de forma considerable, es interesante observar
tendencia de ciertos individuos a reavivar pasadas experien que la mayor parte de los terapeutas admiten que recu
cias incestuosas, y a cooperar de forma masoquista con la rrieron a la conducta sexual con sus pacientes a fin de satis
conducta abusiva y explotadora de los demás, los impulsa a facer necesidades personales, que eran la consecuencia de la
entablar intimidad sexual con el terapeuta, aunque sea influencia de acontecimientos de su vida personal.
improbable que hacerlo les resulte beneficioso. Algunos La decisión de iniciar una intimidad sexual con un pa
pacientes pueden aun tender a seducir a sus psicoterapeutas ciente es sin duda compleja, y procede de una combinación de
por varias razones, neutralizando de ese modo su capacidad variables en Ja vida y la experiencia, tanto del paciente como
de colaborar en la relación terapéutica. Una vez más, ningu del terapeuta. Sin embargo, existe un difundido consenso,
na de estas posibles motivaciones justifican la conducta según el cual semejante conducta es primordialmente resul
inadecuada del psicoterapeuta que inicia una actividad se tado del deterioro emocional del psicoterapeuta, y constituye
xual con un paciente. Por el contrario, a veces contribuyen al ; tina práctica profesional incompetente. Así, sean cuales
desarrollo de esta forma de deterioro mental del terapeuta. ¿ fueren las variables del paciente que hayan intervenido, este
J ‘comportamiento es considerado una grave mala conducta, de
¿ lasque éste es culpable.
Influencia de los acontecimientos de la vida v io b d yf u a u a _l__a__------------------------------------—^ mu wvilip 4VJ1UUV1 Uv
personalidad factores laborales y ambientales lo ha im los clientes. Muchas de las pautas y los factores observados
pulsado a una acción tan arriesgada en un determinado pueden intervenir en otras formas de explotación del cliente,
momento de su carrera. Los resultados de la investigación como la emocional o financiera, las relaciones ambivalentes
verifican simplemente que esto no es así. Por el contrario, insalubres, anuncios o presentaciones poco éticas en los me
parece que la mayoría de los terapeutas que iniciaron intimi dios de comunicación y el intrusismo profesional. Esto es
dades sexuales con pacientes no estaban respondiendo a especialmente cierto cuando resulta evidente que esta con
variables y realidades exclusivas de la relación concreta. En ducta no es el simple resultado de la ignorancia o la pobreza
cambio, según Zelen (1985) “estaban empeñados en una con de discernimiento. En cualquier caso, el deterioro y la incom
ducta que servía y satisfacía sus necesidades, con alto grado petencia que tienen lugar son típicamente el resultado de
de refuerzo para ellos” (pág. 183); el índice de reincidencia una interacción entre las predisposiciones de la personalidad
era alarmante. Varios investigadores han descubierto que del terapeuta, factores laborales y la influencia de los acon
los que tienen relaciones sexuales con los pacientes tienden tecimientos significativos de la vida.
a hacerlo repetidamente. Por ejemplo, Holroyd y Brodsky
(1977) comprobó que el 80% de los que admitían haber incu Resumen
rrido en una mala conducta con un paciente lo habían hecho
en múltiples ocasiones. En algunos casos, tenían intimidad Hemos considerado los tres factores primordiales que con
sexual con el mismo paciente durante períodos que iban des tribuyen al desencadenamiento del deterioro emocional del psi
de varias semanas a años enteros. Otros declararon haber coterapeuta. En cada ejemplo (esto es, la enfermedad mental,
mantenido relaciones sexuales con pacientes distintos a lo el suicidio, el abuso de sustancias y la mala conducta sexual),
largo de temporadas de diversa duración, durante el curso variables como la personalidad subyacente del psicoterapeu
de su práctica profesional. Butler (1975) informa sobre resul ta, los factores relacionados con el trabajo y los efectos de los
tados similares, observando que el 75% de los que incurrían acontecimientos de la vida del terapeuta interactúan para
en una conducta sexual con pacientes tendían a repetir esos aumentar la posibilidad de incompetencia profesional. Aun
contactos con los mismos y con otros pacientes. que Otros factores pueden realmente influir en el desencade
Esta pauta parece indicar que las variables de los pa namiento del deterioro emocional, estos tres parecen de
cientes desempeñan un rol menor en la etiología de la mala primordial importancia.
conducta sexual entre los psicoterapeutas. Es también difícil Habiendo examinado la incidencia, el impacto y la etiolo
determinar el efecto de los acontecimientos significativos de gía del deterioro entre los psicoterapeutas es ahora necesario
la vida del terapeuta sobre la decisión de incurrir en seme dirigir la atención sobre la identificación, el remedio y la pre
jante conducta. Parece más probable que este hecho sea vención de este fenómeno. A continuación, nos centraremos
básicamente el resultado de una interacción entre las varia en las respuestas presentes y propuestas por la psicoterapia
bles de la personalidad y los factores asociados con la práctica á los efectos debilitantes del deterioro emocional sobre la
de la psicoterapia. Además, parece que, una vez establecida vida y el trabajo del psicoterapeuta.
la pauta, es probable que se repita en las siguientes rela
ciones terapéuticas. INTERVENCIONES EN EL DETERIORO DEL PSICOTERAPEUTA
Debe recordarse que hemos elegido la mala conducta se
xual como representante de la más amplia cuarta categoría Ya hemos visto la incidencia y la etiología del deterioro entre
de deterioro mental del terapeuta, es decir, la explotación de los psicoterapeutas en activo. Dada su capacidad potencial
EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 383
382 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
de perjudicar al paciente y disminuir la capacidad profesio de estimular la confianza pública en la eficacia de la psicote
nal del terapeuta, resulta descorazonador descubrir que la rapia y la competencia de los que la practican. Dado que es
profesión de la psicoterapia no ha admitido la realidad del en el campo de las emociones donde se esfuerza el psicote-
problema, ni ha concebido un medio para tratarlo. No deja rapeuta, es probable que exista el deseo de retratarlo como
de ser irónico que otros grupos profesionales hayan adoptado el perpetuo vencedor antes que como la víctima ocasional.
una actitud más activa al esbozar programas para la identi | Además, la misma estructura de la profesión, con sus mu-
ficación, el remedio y la prevención del deterioro mental ^ chas disciplinas especializadas, la falta de un gobierno cen
entre sus practicantes. Es el caso de las profesiones de me tralizado, una supervisión y vigilancia mínimas y la elevada
dicina, derecho, enfermería, odontología y farmacia (Laliotis autonomía de los terapeutas, aumenta la posibilidad de que
y Grayson, 1985; Wood y otros autores, 1985). Sólo reciente exista un deterioro sin identificar.
mente, las disciplinas de psiquiatría y asistencia social han Como resultado de todos estos factores individuales y
destinado programas para los profesionales menoscabados, colectivos, la profesión de la psicoterapia se ha mostrado
mientras que los psicólogos siguen discutiendo sobre la defi muy lenta en reconocer los problemas del deterioro emo
nición de deterioro mental y los problemas relacionados con cional, y formular un plan de intervención (Claiborn, 1982;
las diversas especialidades (Turkington, 1984). ¿Cuál ha sido Laliotis y Grayson, 1985; Larsen, 1986; Thoreson y otros
la causa de que la profesión de psicoterapia sea tan lenta en autores, 1986; Wood y otros autores, 1985). Sin embargo, un
responder a las necesidades de sus practicantes mental aumento de la conciencia y una exposición de los hechos han
mente deteriorados? empezado a estimular intentos más organizados para identi
Puede haber varios factores que aumenten la negación y ficar, sancionar, remediar y prevenir el deterioro moral en
la ignorancia del problema de la incompetencia emocional una escala más amplia.
entre los psicoterapeutas, Para los practicantes, la difundida
y errada creencia de que los terapeutas son casi invulnera Identificación de los psicoterapeutas
bles al deterioro emocional, como resultado de su formación mentalmente deteriorados
y experiencia, puede aumentar la tendencia a ignorar los
primeros indicios de las dificultades personales. Esta actitud El primer paso para una feliz intervención relacionada con el
puede verse fortalecida por la igualación de todo problema problema del deterioro emocional entre los terapeutas se
emocional con la incompetencia, estimulando la reserva, la centra en la identificación oportuna de los que lo padecen. Es
negación e inhibiendo el intento de buscar ayuda (Wood y en este aspecto donde la profesión experimenta un impedi
otros autores, 1985). La sutil tendencia a la superioridad mento fundamental. La superación de la tendencia ya muy
y los sentimientos de omnipotencia también pueden entorpe arraigada a negar y evitar el reconocimiento de la presencia
cer el reconocimiento del deterioro mental. Finalmente, el te de deterioro entre los terapeutas en activo fue'un importante
mor a perder clientes y el envío de nuevos pacientes puede y adecuado primer paso. Por desgracia, admitir dicha pre
hacer que el terapeuta demore el momento de buscar ayuda, sencia no ha sido suficiente como para identificar correcta
con lo que se da la oportunidad de que aumente el deterioro. mente a los que experimentan dificultades emocionales,
La negación y la evitación del problema del deterioro como las que evidencian la enfermedad mental, el suicidio,
emocional también han existido a un nivel más generalizado la dependencia química o la explotación de los pacientes.
de la profesión. Hay un interés colectivo en la promoción de La naturaleza misma de la práctica terapéutica, en la
la invulnerabilidad y la superioridad del terapeuta, a fin
384 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 385
que se subraya un trabajo autónomo, independiente, sin " público, salvo en el caso de graves daños que lleven a la san
supervisión en el marco de una relación terapéutica confi ción profesional y/o legal. Mientras no se haya alcanzado
dencial, aumenta la posibilidad de que el deterioro pase este nivel de incompetencia y no se hayan adoptado medidas
inadvertido. Trabaje el psicoterapeuta en un medio institu adecuadas, es probable que las consecuencias sean una aten
cional o se dedique a la práctica privada, su trabajo no está ción profesional inadecuada y el peijuicio potencial de los
supervisado, y se desarrolla en la intimidad de un consulto pacientes. Además, el nivel de incompetencia requerido para
rio. La autonomía e independencia del terapeuta dentro de que sea grave es probable que resulte lo bastante significati
los confines del consultorio y la hora de la terapia son consi vo como para que se produzca un gran sufrimiento para el
deradas sacrosantas por otros terapeutas. De este modo, el terapeuta durante un período prolongado de tiempo.
profesional es autorizado por los cuerpos estatales regula
dores, mediante la licenciatura o la certificación, a practicar
el arte curativo de la psicoterapia libre de toda interferencia Filtración de admitidos
e interrupción. Si empieza a experimentar deterioro emo
cional, es probable que sus colegas no lo adviertan durante
las primeras etapas. Según Dlin (1984), los terapeutas tien Para impedir la tendencia a que pasen inadvertidos el dete
den a pasar por alto los síntomas de daño emocional en un rioro y la incompetencia entre los psicoterapeutas, la profe
colega por respeto a su individualidad, su intimidad y su sión de la psicoterapia ha empezado a adoptar medidas para
autonomía. Evidentemente, con frecuencia también inter vigilar a los que la practican. Inicialmente, hemos puesto de
viene el deseo de no involucrarse. El terapeuta, que por lo relieve la conveniencia de la aptitud para la práctica profe
general trabaja en exceso, habitualmente vacila en hacerse sional antes del ingreso en la especialidad, como hemos visto
cargo del peso adicional de los colegas, la familia y los ami en el capítulo 2. Los programas académicos asumían la
gos. Así, pues, la mayoría tiende a no tener en cuenta los responsabilidad de filtrar a los que no se adecuaban al rol de
primeros signos del deterioro de otros terapeutas. psicoterapeuta a causa de limitaciones intelectuales o emo
El aislamiento inherente a la práctica profesional impide cionales. Ha quedado demostrado que esta intervención era
la identificación precoz del deterioro emocional. El desenca inadecuada, pues, en primer lugar, es difícil evaluar esa ca
denamiento de la enfermedad mental, el peligro de suicidio, pacidad en esta etapa del desarrollo. Segundo, esto implica
el abuso de sustancias o la explotación de los pacientes que la aptitud en el momento de la admisión en la escuela
pueden pasar inadvertidos tanto a los pacientes como a los universitaria elimina el riesgo de un deterioro posterior.
colegas. Sólo cuando el deterioro empieza a provocar la Esto evidentemente no es así, pues ciertas predisposiciones
incompetencia, aumenta la probabilidad de su identificación. de la personalidad pueden interactuar con variables rela
Esto es lamentable, pues el deterioro suele ser muy grave a cionadas con el trabajo y la influencia de acontecimientos
estas alturas, y quizás hasta crónico y profundamente posteriores de la vida, que pueden provocar un deterioro
arraigado. Esta pauta complica los esfuerzos posteriores por emocional lo bastante grave como para ser causa de una
lograr la curación y la recuperación. Además, aun a esta eventual incompetencia. Por tanto, la profesión se ha visto
altura, determinar la existencia de incompetencia constituye forzada a afrontar el hecho de que una criba rigurosa no
un problema complejo por muchas de las mismas razones ya excluye la necesidad de una posterior aparición de deterioro
citadas. El relativo aislamiento derivado de la práctica de la emocional e incompetencia.
psicoterapia impide exponer la incompetencia al examen
,, ;i
Mï)
13 386 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 387
II Licenciatura ¡certificación » cología llevado a cabo por Clairborn (1982). Se comprobó que
J 1 W :
IS;
de la licenciatura o la certificación. Como hemos visto en el I motivo suficiente para que los tribunales de licenciatura
capítulo 2, esta evaluación se centra básicamente en la ade investigaran o adoptaran medidas punitivas, mientras que
cuación y la comprensión de la formación y la experiencia. sólo 16 consideraban la mala conducta profesional motivo
"Y, Aunque se han realizado algunos intentos de valorar el pro para la intervención del estado. Afortunadamente, otras dis
blema de la competencia clínica y la aptitud personal, por lo ciplinas, como la psiquiatría, parecen estar más estrecha
general lo que se tiene en cuenta son los problemas más ge mente reguladas por los tribunales de licenciatura (Laliotis y
nerales de la disponibilidad, tal como se ve reflejada en la Grayson, 1985). Sean cuales fueren estas políticas o distintos
experiencia académica y laboral. Además, aun cuando los procedimientos, los tribunales de licenciatura siguen estando
intentos de filtrar a los profesionales deteriorados o incompe mal preparados para la tarea de identificar correctamente a
tentes tengan éxito a esta altura (como puede suceder tras un los terapeutas con graves deterioros.
prolongado examen oral), de nada sirven para la identifica
ción de las personas mentalmente deterioradas con poste
rioridad. Una vez que se ha concedido el título, por lo general Organizaciones profesionales
sólo es necesario pagar una cuota renovable anualmente para
seguir estando autorizado a practicar, sin más supervisión o Las disciplinas representadas dentro del campo de la psi
evaluación. Las juntas estatales de licencias no están en coterapia han intentado atender el problema del deterioro de
posición de identificar el deterioro emomocional ni la incom los terapeutas en una escala más amplia. Por ejemplo, la
petencia con él asociada, a menos que un paciente o un cole mayoría ha establecido “normas para los practicantes” que
ga presente una queja, cosa que muy rara vez ocurre. Sólo si tratan las cuestiones de la formación y la experiencia nece
esto tiene lugar se adoptarán quizá medidas, a fin de reeva sarias para determinar un área de especialidad. Además,
luar la aptitud y la competencia del profesional para conti hay varios tribunales de certificación dentro de las disci
nuar la práctica. Salvo esto, la licenciatura es una puerta de plinas de asistencia social, psicología, asesoramiento matri
única dirección que garantiza la autorización para practicar monial y familiar y psiquiatría, que especifican los niveles y
hasta la muerte. De modo que no es sorprendente que haya el rendimiento aceptables para formar parte de ellas. Se
sido ampliamente ineficaz para identificar a los terapeutas asignan de este modo varias calificaciones, como “certificado
mentalmente deteriorados, que han obtenido certificados y de la junta”, diplomado, miembro capacitado para la ense
siguen pagando las cuotas renovables. Además, está el hecho ñanza o miembro del National Kegister of Health Care Pro-
de que pocos estados tienen una regulación de la práctica de viders. Aunque por lo general se hacen algunos intentos de
la psicoterapia. En tales sitios cualquiera es libre de hacer incluir criterios de competencia, se sigue teniendo en cuenta
terapia a cambio de unos honorarios, sin que haya un cuerpo sobre todo el tipo y el grado de la formación y la experiencia
regulador que tenga autoridad para impedir que un terapeu previos. Además, a menos que se instituyan cargos formales
ta evidentemente deteriorado ofrezca sus servicios al público. de incompetencia o ineptitud por colegas o pacientes, seguir
Es interesante observar los resultados de un estudio del siendo miembro sólo depende del pago regular de las cuotas
ámbito nacional sobre los tribunales de licenciatura en psi- correspondientes. Estas organizaciones profesionales son
388 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 389
incapaces de vigilar a sus miembros sobre una base conti probable que una información insuficiente siga siendo un
nuada, a fin de identificar con eficacia a los terapeutas men problema grave para identificar a los que padecen un dete
talmente deteriorados o incompetentes. rioro emocional. Ni los pacientes ni los colegas profesionales
La mayoría de las disciplinas en el campo de la psicote son una fuente fiable para obtener esta información.
rapia patrocinan algún tipo de comisión de examen de las Por distintos motivos no es razonable esperar que el
normas profesionales, que sirve de árbitro en caso de que público vigile la profesión en busca de signos de deterioro
pacientes u otros profesionales presenten quejas por aten mental o incompetencia. En primer lugar, no hay defini
ción inadecuada (Claibom, 1982), Por lo general, estas comi ciones de competencia clínica (Clairbom, 1982). El paciente
siones están asociadas con organizaciones locales, estatales, medio de terapia, por lo general, no conoce lo que constituye
regionales o nacionales (Larsen, 1986). Así, la psicología, por normas aceptables de la atención y la práctica profesionales.
ejemplo, tiene asociaciones psicológicas estatales constitui En consecuencia, puede serle difícil distinguir entre las inno
das por psicólogos que se corporativizan a fin de promover la vaciones y las charlatanerías, el entusiasmo y la explotación.
profesión ante el público. Cada asociación estatal tiene una Recientes procedimientos legales contra prácticas defectuo
comisión de examen de las normas profesionales, que inves sas han documentado el increíble abuso que algunos pacien
tiga los cargos de incompetencia contra sus miembros (Lalio- tes soportan por ignorancia o ingenuidad. Aun cuando el
tis y Grayson, 1985). Sin embargo, esta actitud reactiva no paciente decide que el profesional es incompetente, o está
permite la identificación precoz del deterioro o la incompe mentalmente deteriorado, suele seguir el tratamiento mo
tencia, antes que se dé una grave negligencia que provoque tivado por la culpabilidad, el miedo o una dependencia ma-
una queja formal o una acción legal. soquista. Los que acertadamente deciden finalizar el
tratamiento no advierten que pueden adoptar otras medidas
para notificar su sospecha de una incompetencia o deterioro.
Limitaciones Muy pocos son conscientes de la existencia de juntas de eva
luación adecuadas, gremios profesionales y varias comi
Aunque cada uno de los niveles de evaluación descritos pro siones de examen que están dispuestos a investigar tales
porciona oportunidades limitadas para filtrar a los que care acusaciones. A menos que se ponga en contacto con un abo
cen de la formación y la experiencia necesarias para llevar a gado, el paciente descontento puede creer que no tiene a
cabo una práctica profesional competente, ninguno de ellos quién recurrir. Aun entre los que conocen la existencia de las
brinda un medio para evaluar realmente el rendimiento pro miles de juntas y comisiones con las que pueden ponerse en
fesional y la estabilidad emocional. Además, una vez contacto si se da la necesidad, pocos tienen el interés, la
obtenido un certificado o logrado ser miembro de una organi motivación, la paciencia, la fortaleza o la capacidad económi
zación, no hay oportunidad para una evaluación o vigilancia ca para emprender una acción formal contra el profesional.
continua de la competencia y la salud emocional. La capaci En consecuencia, a pesar del reciente aumento de querellas
dad de estas organizaciones para identificar a los terapeutas por prácticas indebidas iniciadas por pacientes que denun
mentalmente deteriorados depende, pues, de que los pacien cian acoso sexual por parte del terapeuta, la mayoría de las
tes y los colegas estén dispuestos a brindar pruebas de formas de incompetencia y deterioro mental probablemente
incompetencia o ineptitud. Por desgracia, a pesar de la cre siguen sin ser denunciadas (Cummings y Sobel, 1985).
ciente conciencia pública de los procesos que tienen lugar También confiar en que los colegas presenten pruebas de
contra los psicoterapeutas por prácticas deficientes, es muy prácticas negligentes o incompetentes parece una medida
390 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTÀS 391
cuestionable. Por ejemplo, el aislamiento relativo inherente clientes. Una amplia variedad de programas de “examen de
a la práctica profesional niega a los colegas la posibilidad de colegas”, “examen de utilización” y “seguridad de calidad”
examinar de cerca la aptitud y la práctica del clínico sospe han sido organizados por el gobierno federal, la industria
choso. Así, los colegas en cuestión pueden carecer de pruebas privada y las compañías aseguradoras independientes para
suficientes de deterioro como para justificar una con vigilar y evaluar la calidad del servicio prestado por terapeu
frontación personal o una denuncia formal. Un estudio de tas, a los que se les paga por brindar tratamiento (Clairbom,
Wood y otros autores (1985) indica que la mayoría de los te 1982). Por lo general, estos programas implican el estable
rapeutas vacila antes de denunciar a colegas mentalmente cimiento de una comisión de examen que comprende varios
deteriorados o incompetentes, aun cuando dispongan de terapeutas que representan una o varias disciplinas, a los
pruebas suficientes. Aunque el 42% de los 167 terapeutas que se les asigna la tarea de examinar los archivos solicita
encuestados admitieron haber ofrecido ayuda y/o atención a dos y entrevistar a los practicantes cuando resulte apropia
un colega menoscabado, sólo el 8% adoptó alguna medida do. Se tiene la intención de que este tipo de examen delate a
para enviar o denunciar a ese colega ante un organismo re los que estén realizando una práctica incompetente. Por des
gulador. El resto consideró mejor no adoptar ninguna medi gracia, los intereses económicos pueden provocar la equipara
da concreta. Además, más del 40% dijo conocer situaciones ción de los tratamientos incompetentes con los tratamientos
en que nadie adoptaba medida alguna para ayudar a un prolongados, y la atención se centra por lo general en los
colega mentalmente deteriorado de forma evidente. Thore- problemas del reembolso por la prestación de servicios futu
son y otros autores (1986) averiguaron una pauta similar ros. Los problemas relacionados con el deterioro mental del
entre psicólogos, que señalaron que teman conocimiento per terapeuta rara vez se investigan, y se olvidan muchos aspec
sonal de deterioro mental entre sus colegas, provocado por tos de la incompetencia. Además, aun cuando se haya identi
una enfermedad mental o alcoholismo. Sólo el 36% se en ficado el deterioro mental o la incompetencia del terapeuta,
frentó personalmente al colega alcohólico, mientras que el la medida habitualmente adoptada se limita a negar el re
53% habló con los menoscabados por una enfermedad men embolso de los servicios para el caso individual que se inves
tal. El resto preñrió ignorar totalmente el problema. Las tiga. Por lo general, no se adopta otra medida contra el
razones que a menudo se dan por esta tendencia a oponer terapeuta incompetente. Así, aunque las comisiones de exa
resistencia al enfrentamiento incluyen el temor a una acción men relacionadas con las compañías de seguros proporcio
judicial, la lealtad profesional, la preocupación por una dua nan la oportunidad de vigilar y evaluar la competencia
lidad de roles, la reticencia a amenazar la fuente de trabajo profesional, su propósito ha sido más bien negar el reembol
de un colega y el respeto por la intimidad individual. Ade so a los que son ineficaces o de tarifas desmesuradas, antes
más, ningún profesional quiere pasar por un “soplón” delante que identificar a los que están emocionalmente deteriorados.
de sus colegas. Esto ha tenido muy poca influencia sobre los intentos de
identificar y ayudar a los psicoterapeutas que padecen daño
emocional.
Comisiones de examen de las compañías de seguros
Un enfoque más optimista para determinar la competencia Autorreferencia
profesional ha sido iniciado por compañías de seguros y otras La autorreferencia sigue siendo la forma fundamental de
organizaciones independientes que deben reembolsar a sus identificación utilizada para reconocer a los terapeutas dete
392 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 393
riorados o incompetentes necesitados de ayuda. Evidente- afrontar y admitir su aflicción (Laliotis y Grayson, 1985;
mente, la tendencia a la negación y el ocultamiento vuelve Larson, 1981).
improbable que los profesionales perturbados estén dis
puestos a buscar ayuda durante la primeras etapas del dete
rioro mental. El miedo a la censura, al ridículo y a la pérdida Resumen
del modo de vida a menudo provoca que los psicoterapeutas
pospongan la búsqueda de ayuda, cuando experimentan un En un estudio reciente se preguntó a los terapeutas cómo
daño lo bastante importante como para influir en su compe determinarían si ya no eran competentes para la práctica de
tencia profesional. Por ejemplo, Wood y otros autores (1985) su profesión a causa de una incapacitación física o emocional
comprobaron que, de los 167 psicoterapeutas encuestados, el (Guy, Stark y Poelstra, 1987). La mayoría (75%) señaló que
4,2% admitió tener problemas con el abuso de sustancias su auto evaluación sería la fuente principal de estos datos,
tóxicas, el 0,6% reconoció tener una conducta sexual con mientras que el 14% mencionó una consulta con sus clientes
pacientes y el 32% experimentó depresión y agotamiento lo como la fuente más importante de información a considerar.
bastante importantes como para entorpecer su trabajo clíni 'Ibdas las otras fuentes de información, como la consulta con
co. De este grupo, casi la mitad se negó a buscar ayuda o los colegas, amigos, supervisores, familiares o terapeuta per
asistencia para tratar sus problemas. sonal se consideraron relativamente carentes de importan
En reconocimiento de la dificultad que tienen los te cia. Como las fuentes de consulta que los terapeutas parecen
rapeutas para admitir el deterioro emocional, prácticamente valorar más son relativamente poco fiables, los problemas de
todas las disciplinas individuales del campo de la psicote identificar correctamente a los que están mentalmente dete
rapia han establecido programas voluntarios para los que riorados o son incompetentes sigue siendo muy grave para la
deseen ayuda para afrontar la enfermedad mental, las ten profesión. La necesidad de basarse en la queja del paciente,
dencias suicidas, el abuso de sustancias tóxicas y la explo los informes de otros profesionales o la autorreferencia res
tación de sus pacientes. La mayoría de ellos garantizan tringe en gran medida la capacidad para vigilar y evaluar la
confidencialidad, y estar libres de la censura profesional a efectividad de los profesionales para obtener pruebas de
los que se presentan voluntariamente para recibir asisten aflicción personal y rendimiento profesional inadecuado.
cia. Por lo general, sólo cuando el profesional mentalmente Además, aunque los programas de las compañías de seguros
deteriorado se niega a los ofrecimientos de ayuda, se adop para el examen de la práctica terapéutica por colegas pro
tan medidas para limitar su práctica (Larsen, 1981). Estos porcionen cierta evaluación autorizada, el hecho de que
programas son de valor limitado, lo admitimos, pues deben dependan de la autopresentación del terapeuta y el efecto
confiar en la autorreferencia. Sin embargo, si la persona contaminante del motivo económico entorpecen la identifi
mentalmente deteriorada es capaz de adoptar esta medida, cación de los profesionales incompetentes.
se le ofrecen sin vacilar asistencia y ayuda. Los problemas Aunque cada una de estas vías proporciona alguna asis
referidos a la jurisdicción, la imposición del remedio tencia en los casos en que ha habido una grave negligencia
recomendado y la supervisión son complejos en el caso de profesional, es improbable que sirvan para identificar a los
programas para este tipo de voluntarios. Sin embargo, el que experimentan los primeros síntomas de deterioro emo
reciente aumento del número de individuos que se presentan cional. Además, si el deterioro no ha provocado una incompe
para recibir asistencia indica que este enfoque tiene la posi tencia sumamente visible, es improbable que se advierta. Es
bilidad de ser un recurso útil para los que son capaces de posible que se necesiten adoptar otras medidas adicionales
394 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 395
para que mejore la posibilidad de identificar y corregir opor licenciatura. La vasta mayoría (77%) prefería programas vo
tunamente el deterioro emocional entre los terapeutas en luntarios para los terapeutas deteriorados, como alternativa
activo. Por ejemplo, Wood y otros autores (1985) señalan que deseable de las evaluaciones obligatorias. Quizá si el proble
una clara definición del deterioro y la incompetencia, y su ma de la incompetencia o el deterioro mental alcanzara pro
presentación al público, enseñará tanto a los pacientes como porciones más graves, o recibiera la suficiente publicidad, la
a los terapeutas sus signos identificables que justifiquen una profesión consideraría cada vez más aceptable la adopción de
intervención. La publicidad de los organismos y las comi inedidas más agresivas que las que acabamos de describir.
siones adecuados, que reciben y procesan esas quejas o infor De momento, sin embargo, la identificación del terapeuta me
maciones, facilitará aún más la capacidad del público para noscabado dependerá de la autorreferencia y los informes de
adoptar medidas cuando se sospecha este deterioro. La eli los pacientes y los colegas. Mientras no se hagan esfuerzos
minación de los estigmas asociados con la presencia de dete por lograr algún modo de evaluación periódica, es probable
rioro emocional en la vida del terapeuta hará más fácil que que los casos sin denunciar de deterioro mental e incompe
éstos acudan por sí mismos para recibir asistencia, o los cole tencia seguirán siendo un problema pertinaz.
gas notifiquen el hecho. El aumento de la publicidad de los Aun cuando finalmente se instituyan los esfuerzos para
programas de voluntarios de autoasistencia para los tera la identificación de terapeutas desequilibrados, esto no con
peutas también podría motivar un aumento de las consultas testa del todo la cuestión de qué ha de hacerse en tales ca
(Thoreson y otros autores, 1986). sos. El problema del remedio para los así identificados es
También hay que tener en consideración los programas igualmente complejo para la profesión.
organizados que requieren una evaluación y una supervisión
periódicas actualizadas. Por ejemplo, sería útil que la licen
ciatura o la certificación dependieran más del rendimiento Remedio para el psicoterapeuta
profesional que casi exclusivamente de las credenciales aca mentalmente deteriorado
démicas y el conocimiento general. El rendimiento podría
reevaluarse periódicamente, en el momento de la renovación La identificación correcta y oportuna de un terapeuta men
de la licencia, por ejemplo. Aunque esto no descubriera las talmente deteriorado es sólo el primer paso para la protec
formas menos graves de deterioro mental, identificaría a los ción de sus clientes, y ayudar al terapeuta a superar su
más afectados y capaces de dispensar una atención ineficaz. aflicción personal. Decidir qué medida adoptar como conse
También podrían incluirse criterios basados en la competen cuencia plantea un problema totalmente nuevo con muchos
cia entre las condiciones indispensables para ser miembro de factores que lo complican todavía más. Las cuestiones de si
ciertas organizaciones profesionales; serían necesarias ha de decidirse por la censura o la rehabilitación, la eficacia
reevaluaciones periódicas para seguir siendo miembros de de varios programas posibles de intervención, y la autoridad
ellas. En la actualidad, la mayoría de los profesionales consi y la imposición de medidas siguen siendo obstáculos para
dera los programas de este tipo demasiado molestos, caros y aplicar programas de intervención eficaces.
controladores. En la encuesta llevada a cabo por Wood y
otros autores (1985), el 77% se oponía a que la renovación de Censura o rehabilitación
la licenciatura fuera asociada con un “examen de la salud
mental” obligatorio, mientras que el 75% se oponía a una La escasa inclinación de los psicoterapeutas a admitir su
supervisión obligatoria como condición de la renovación de la deterioro mental y la vacilación de otros profesionales en
396 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PS1COTERAPEUTAS 397
comunicar que un colega está desequilibrado, es en parte con alcance de las responsabilidades clínicas, según el tipo y la
secuencia del miedo a una posible censura profesional y la SS gravedad del deterioro (Turkington, 1984). Aunque en
imposición de una práctica profesional restringida. Aunque X la actualidad no disponemos de programas de evaluación
esto pueda ocurrir en el caso de enfermedad mental o abuso B global, hay algunos primeros indicios de que los intentos de
de sustancias tóxicas, es aún más probable si ha habido ® encontrar un remedio han logrado cierto éxito.
explotación de clientes, como en el caso de la conducta se |||> Por ejemplo, aunque basándose primordialmente en la
xual. En vez de arriesgarse a una medida disciplinaria, el experiencia personal, tanto Freudenberger (1986) como JafFe
psicoterapeuta mentalmente deteriorado a menudo decide :'fí (1986) señalan que la psicoterapia personal es a menudo
enfrentarse a solas con su problema, sin la asistencia de muy efectiva para tratar un deterioro producido por una
otros. Aunque la profesión debe tratar directamente con - enfermedad mental entre los terapeutas en activo. Aunque
violaciones éticas e incompetencia profesional, es contrapro hay varios problemas característicos derivados del hecho de
ducente crear una atmósfera de miedo y desconfianza. La 7 que un terapeuta inicie un tratamiento como paciente, estos
solución típica de este dilema ha sido ofrecer amnistía a los factores no impiden que la terapia sea una forma de interven
que buscan asistencia voluntariamente, reservando las ción relativamente eficaz para el psicoterapeuta mental
medidas disciplinarias a los que rehúsan la ayuda (Larson, mente deteriorado. Por desgracia, aunque muchos terapeutas
1981). En este caso, siempre que el individuo acepte las sostienen que la psicoterapia ha demostrado ser muy útil
recomendaciones y las directivas de la comisión, por lo gene para ayudar a los terapeutas con apuros emocionales (Ber-
ral no se adoptan medidas disciplinarias. mak, 1977; Chessick, 1978; Fleischer y Wissler, 1985; Ford,
Resultaría realmente irónico que una profesión que se ; 1963), no se han publicado estudios que documenten su
basa en la capacidad de cambio que tiene la personalidad, índice de éxito.
pusiera de relieve la censura en detrimento de la rehabili Aunque no disponemos de cifras sobre el número de te
tación. Se cree que muchos casos de deterioro pueden ser rapeutas que reciben tratamiento por abuso de sustancias
remediados, lo que impulsa a los terapeutas a ofrecer asis tóxicas, varios programas para médicos indican índices nota
tencia a sus colegas mentalmente deteriorados, en lugar de bles de éxito, que señalan que los profesionales dedicados a
recurrir al castigo. Sin embargo, el hecho de preferir la reha la atención de la salud responden mejor a este tipo de inter
bilitación antes que la censura no indica por sí solo las for vención que el resto de la población (Rosenberg, 1979). Por
mas de remedio que han de resultar más convenientes. Este ejemplo, para los médicos que intentan superar el alcoholis
es un problema aparte. mo y el abuso de drogas se ha dado un índice de éxito que va
del 50 al 83% (Laliotis y Grayson, 1985). Aunque estudios
posteriores complementarios han descubierto recaídas oca
Eficacia de las intervenciones sionales, los resultados son extremadamente alentadores. La
vasta mayoría de los médicos mentalmente deteriorados han
Las intervenciones típicas sugeridas para el deterioro men podido continuar o reanudar su práctica profesional, mejo
tal y la incompetencia asociada con él incluyen la psicote rando significativamente tanto la atención de sus pacientes
rapia personal, la supervisión, las consultas regulares, la como su vida personal. Sería razonable suponer que los psi-
evaluación actualizada del rendimiento y la competencia coterapeutas en activo que buscan tratamiento están moti
profesional, una reducción de las tareas cuando resulte con vados y responden igualmente bien a estos programas de
veniente y diversas restricciones sobre la naturaleza y el rehabilitación.
398 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 39Ö
En vista del supuesto fundamental subyacente de la pro vqueda en pie el problema de la aplicación. Este problema es
fesión de la salud mental, es decir, que distintas formas de la sumamente complejo a causa de la variedad de límites y
psicoterapia son a menudo eficaces para ayudar a las per jurisdicciones de las diversas disciplinas profesionales dedi
sonas a superar el deterioro emocional, resulta consolador cadas a la práctica de la psicoterapia. Por ejemplo, el progra
encontrar indicios de que esto también es válido para los psi- ma concreto de enseñanza con el que se ha graduado alguien
coterapeutas mentalmente deteriorados. Parece que los pro ya no tiene autoridad o jurisdicción sobre el trabajo del tera
gramas de terapia personal y terapéuticos multimodales, peuta después de concedido el título. Además, es probable
como los utilizados para el tratamiento del abuso de sustan que haya escasa oportunidad de que el cuerpo de profesores
cias tóxicas, constituyen intervenciones eficaces para observe el deterioro mental o la incompetencia entre sus
muchos terapeutas mentalmente deteriorados. Por desgra alumnos. Por tanto, los programas de formación carecen por
cia, parece haber una pauta de escasa utilización de la tera lo general de la oportunidad y la autoridad necesarias para
pia personal por parte de los terapeutas en activo, aun en intervenir en los problemas emocionales de sus licenciados.
apuros, que les impide recibir ayuda de esta forma. Las organizaciones y los gremios profesionales carecen
Aunque no disponemos de datos que confirmen la eficacia de poder para imponer programas de rehabilitación a sus
de la supervisión y la consulta obligatorias para la recu miembros mentalmente deteriorados, aparte de la amenaza
peración del terapeuta mentalmente deteriorado, intuitiva de expulsión. Por tanto, aunque las quejas sobre el deterioro
mente éstas parecen intervenciones útiles. En vez de recurrir emocional, la incompetencia profesional y las violaciones éti
a alternativas extremas, como prohibir toda actividad profe cas presentadas por los clientes contra los miembros de la
sional futura, o permitir que se continúe el trabajo sin res asociación suelan investigarse, poco se puede hacer para
tricción ni supervisión alguna, se debe exigir que el obligar a cumplir las medidas recomendadas. Los resultados
terapeuta mentalmente deteriorado se someta a una super de la investigación pueden ser que se recomiende la censura,
visión actualizada y una revisión periódica de su trabajo pro la expulsión o la necesidad de una rehabilitación. Después, el
fesional. En tal caso, las restricciones sobre el número y el terapeuta es libre de obedecer, renunciar o esperar la expul
tipo de clientes que ha de verse pueden imponerse sobre una sión con que se lo ha amenazado. Con la posible excepción de
base individual. Una comisión de examen podría determinar la psiquiatría, los miembros de la mayoría de la asociaciones
cuándo ya no son necesarias la supervisión y la vigilancia. profesionales no están obligados a obtener la autorización de
Por supuesto, en caso de grave deterioro e incompetencia juntas estatales para practicar la psicoterapia. Por ejemplo, a
sería más adecuado prohibir indefinidamente toda práctica un asistente social no le es necesario pertenecer a la Natio
futura mientras no hubiera una recuperación suficiente. nal Association of Social Work a fin de obtener autorización
Determinar las formas más útiles de intervención para estatal para practicar como terapeuta. Por tanto, ser expul
ayudar a los psicoterapeutas en apuros no es garantía de sado de una asociación puede no entorpecer su futura prácti
que hayan de utilizarse. Quedan muchas preguntas por ca profesional. De modo que semejante amenaza tiene escaso
responder sobre la jurisdicción y la aplicación. poder para obligar a un terapeuta reticente a cooperar con
un programa para poner remedio a su deterioro emocional.
Aplicación Aunque en realidad las organizaciones profesionales
carecen de poder de imposición, aparte de la amenaza de
Una vez correctamente identificado un terapeuta mental expulsión, es posible que los resultados de semejante medida
mente deteriorado, y esbozado un programa de intervención, disciplinaria sean dirigidos a los tribunales de concesión de
400 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 401
licencias del estado por la asociación profesional, con lo que solos no pueden prohibir la continuación de la práctica.
dicha junta puede seguir las investigaciones y revocar quizá la Además, a menos que el tribunal ordene un programa de
licencia. Además, la publicidad que rodea estas investiga rehabilitación, el terapeuta mentalmente deteriorado recibe
ciones y la acción formal decidida tienen la capacidad de escaso estímulo para iniciar un programa de intervención.
dañar significativamente la reputación profesional del psi- Sólo cuando la junta estatal de licencias revoca la autori
coterapeuta (Larson, 1981). Así, las deliberaciones de las zación para practicar u ordenar un programa de rehabi
comisiones sobre la ética y la práctica profesionales son to litación, se prohíbe al practicante su actividad y/o se lo
madas perfectamente en serio por las personas que son obliga a recibir tratamiento por deterioro emocional, como
investigadas. Sin embargo, se podría pensar que los riesgos consecuencia de semejante procesamiento legal. De modo
crecientes de desventaja asociados con la acción disciplinaria que el procesamiento legal no es necesariamente un mo
aplicada por dichas comisiones pueden tener la capacidad de do eficaz de identificar y curar a los terapeutas mentalmente
limitar aún más la autoridad y el poder de imposición en el deteriorados, en particular cuando no se ha identificado una
futuro. incompetencia o negligencia importante asociada con el daño
El público opina que debe iniciarse una acción legal en la emocional.
forma de un proceso civil contra el terapeuta que ha sido En última instancia, es el estado en el que reside y prac
incompetente, negligente o falto de ética en sus tareas profe tica el terapeuta el que concede la autorización para ejercer
sionales. La acción judicial contra el tratamiento erróneo mediante el proceso de licenciatura o certificación. Por tanto,
supone que el terapeuta no ha cumplido con su deber con le corresponde primordialmente a la junta estatal de licencias
pérdida o perjuicio para el paciente. Las causas más fre determinar si ha de prohibirse al terapeuta mentalmente
cuentes de las acciones contra las prácticas erróneas de los deteriorado que continúe la práctica profesional. Como en
psicoterapeutas son: muchos estados es necesario algún tipo de licencia o certifi
cación para practicar la psicoterapia a cambio de unos hono
prestación de servicios defectuosos o negligentes, rotura de compro rarios, la amenaza de revocación que provoca la pérdida del
miso, calumnia y libelo, negligencia que lleva al suicidio o al homi medio de vida proporciona el aspecto necesario de imposición
cidio, el consejo de control de la natalidad o aborto, electroshock o para los terapeutas considerados deteriorados e incompe
terapia con drogas, terapia sexual o “sensual”, grabación ilegal o vio
lación de la intimidad, grupos de encuentro de nudistas y falta de tentes. De modo que, si la junta de concesión de licencias
supervisión de un cliente perturbado (Schwitzgebel y Schwitzgebel, exige que el terapeuta se someta a terapia personal para
1980, pág. 251). retener la licenciatura, muy poco puede hacer para evitarlo.
■ Mr'' Sin embargo, como es probable que esa medida se tome sólo
La mayoría de las acusaciones por negligencia profesio como resultado de una investigación en respuesta a una
nal se centran en el quebrantamiento del deber, como es el acusación formal presentada por un paciente o un colega, en
caso de los diagnósticos equivocados, no delegar al profesio la mayoría de los casos el deterioro y la incompetencia
nal debido o no consultar, el contacto físico durante el trata quedan sin ser denunciados e identificados. Por tanto, la
miento, la mala conducta sexual, la alienación del afecto, una junta de concesión de licencias, aunque con la jurisdicción y
influencia indebida, la violación de la confidencialidad y los la autoridad para solicitar el ingreso en un programa de
problemas relacionados con la peligrosidad del paciente para rehabilitación y tratamiento, de este modo tendrá relativa
sí mismo o para los demás. Aunque tales procesamientos mente pocas oportunidades para intervenir. Además, en los
pueden terminar en multas monetarias y/o la prisión, por sí estados que no regulan la práctica de la psicoterapia por
402 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 403
medio de una licencia o colegio, el gobierno local no tiene exámenes periódicos de la competencia. La profesión tam
autoridad para exigir que el terapeuta mentalmente dete bién debe desarrollar un procedimiento de adjudicación que
riorado interrumpa su trabajo, o acepte algún tipo de pro sea justo, abierto, eficaz y efectivo para apreciar el deterioro y
grama de tratamiento para que sea posible su propia la incompetencia profesionales. Por último, todavía se necesi
rehabilitación. ta un sistema de sanciones que tenga la autoridad y el poder
Es evidente que el terapeuta mentalmente deteriorado de exigir el aumento de la competencia profesional y la reduc
tiene la responsabilidad fundamental de solicitar ayuda. A ción del deterioro emocional cuando sea necesario, o impedir
menos que una grave incapacitación provoque una impor que el terapeuta siga prestando servicios profesionales.
tante negligencia o incompetencia, la mayor parte de los
problemas no serán detectados por las juntas de licéncia
miento, las asociaciones profesionales y el público en general. Prevención del deterioro mental del psicoterapeuta
Por tanto, a menos que el terapeuta mentalmente deteriora
do se trate voluntariamente, es probable que muy poco pueda Aunque hay necesidad de una mejor identificación de los te
hacerse. Aun tras haberse identificado uno mismo como rapeutas mentalmente deteriorados y una aplicación más
mentalmente deteriorado, o ser designado de esa manera por eficaz de programas para su rehabilitación, todavía hay una
los demás, depende en amplia medida del terapeuta coope mayor necesidad de modos de prevenir la aflicción y el dete
rar con un programa de intervención. Con la excepción de la rioro emocional antes de que alcancen un nivel de incapaci
revocación de la autorización estatal para practicar psicote tación o incompetencia. Una actitud activa que intente
rapia, poco puede hacerse para obligar al terapeuta mental precisar las causas del deterioro sería mucho más eficaz y
mente deteriorado a que se someta a una terapia personal efectiva que una actitud reactiva, centrada en los resultados
y/o sea supervisado. Según Clairbom (1982), la responsabili de la aflicción. Además, esas medidas podrían prevenir el
dad fundamental de buscar remedio y cooperar con los pro perjuicio innecesario del paciente y el sufrimiento del tera
gramas de intervención recomendados sigue siendo del peuta. Entre muchas posibles medidas preventivas, las reco
psicoterapeuta mentalmente deteriorado. Aunque esto mendadas con mayor frecuencia son la educación continuada,
parezca lo más adecuado, la tendencia a la negación y la la terapia personal, la supervisión periódica y la interacción
ocultación oscure'ée el juicio personal del terapeuta en esta con colegas.
situación e impide que busque la ayuda necesaria. Por ejem
plo, Guy, Stark y Poelstra (1987) han comprobado que menos
de la mitad de los terapeutas que padecieron deterioro men Educación continuada
tal durante un período anterior de tres años recibieron tera
pia, medicación u hospitalización. Al parecer, es necesario educar a los terapeutas en activo
Otras medidas parecen garantizadas para asegurar que sobre el deterioro emocional y sus primeros signos, sus típi
los terapeutas mentalmente deteriorados reciban la asisten cos modos de expresión y sus posteriores consecuencias
cia necesaria para lograr su rehabilitación. Además de la (Laliotis y Grayson, 1985; Larsen, 1986). Alertar a todos los
necesidad de educar al público sobre la definición de la com terapeutas sobre su propia posibilidad de padecer este pro
petencia profesional, Clairbom (1982) señala que es preciso blema puede contribuir a eliminar los estigmas asociados
desarrollar mecanismos de detección más eficaces, desde con él, haciéndoles más fácil adoptar medidas para evitar su
revisiones basadas en las querellas archivadas, hasta desencadenamiento o afrontar su presencia. Este esfuerzo
404 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 405
educativo podría tener lugar mediante seminarios o talleres la capacidad de promover el desencadenamiento de la enfer
sobre el tema, tanto dirigidos a los terapeutas en formación medad mental, las tendencias suicidas, el abuso de sustan
como a los que se dedican actualmente a la práctica de la cias tóxicas o la mala conducta sexual en el psicoterapeuta.
:;w
profesión. Además, la investigación centrada en este aspecto El terapeuta necesita aprender sobre los riesgos potenciales
ayudaría a brindar una información más precisa sobre la asociados con el aislamiento psíquico y físico, la idealización
prevención, el desencadenamiento y la rehabilitación de las de los pacientes, el pensamiento analítico, el agotamiento y
distintas formas del deterioro emocional. Finalmente, la el vacío emocional, la vida indirecta, las prioridades conflicti
amplia difusión de los resultados de estos estudios en artícu vas y los horarios frenéticos que pueden aumentar la proba
los y libros daría un máximo de posibilidades para infor bilidad de un deterioro final.
marse sobre este problema. De igual modo, es necesario informar a los terapeutas
Un aspecto importante de la educación sobre el deterioro sobre la influencia potencial de los acontecimientos significa
emocional es la necesidad de informar a los terapeutas sobre tivos y sus posibles efectos sobre la práctica profesional y las
el papel que desempeña la previa personalidad y la predis relaciones personales, como hemos visto en el capítulo 5.
posición en el aumento de la posibilidad del desencadena Alertar a los terapeutas sobre la capacidad desorganizadora
miento de los problemas asociados con el deterioro psíquico, de estos acontecimientos aumenta la oportunidad de pre
como una enfermedad mental diagnosticare, tendencias sui venir el desencadenamiento del deterioro mental y la incom
cidas, abuso de sustancias tóxicas y explotación de los petencia.
pacientes. Aunque se podría suponer que la mayoría han Finalmente, educar a los terapeutas en activo sobre la
recibido esa información durante su formación universitaria, probable interacción de los tres tipos de factores que acaba
no siempre es éste necesariamente el caso. Por ejemplo, Pope mos de mencionar para precipitar el deterioro emocional los
y otros autores (1986) señalan que la mayoría de los terapeu capacitará mejor para vigilarse a sí mismos y afrontar los
tas no ha recibido una formación adecuada sobre los factores primeros síntomas de aflicción antes de que alcancen el nivel
asociados con la mala conducta sexual y el modo de abordar de deterioro pronunciado o ineptitud. Estimular a los tera
esos problemas en las relaciones psicoterapéuticas. De hecho, peutas para que consideren el rol de las predisposiciones de
los problemas de la explotación de los pacientes que son la personalidad, los factores laborales y el impacto de los
resultado de una dinámica muy arraigada de la personalidad acontecimientos de la vida en el aumento de la capacidad
del terapeuta pueden no haber sido nunca comentados en la potencial para el desencadenamiento de la enfermedad men
facultad universitaria. Además, los terapeutas en formación tal, el riesgo del suicidio, el abuso de sustancias tóxicas y la
pueden no haber sido nunca alentados a indagar su propia mala conducta sexual ayudará a prevenir el deterioro emo
capacidad de desarrollar una enfermedad mental o la cional y la consiguiente incompetencia.
propensión al abuso de sustancias tóxicas. Además, puede
ser necesario recordar con frecuencia al terapeuta en activo
que vigile sus propias tendencias al deterioro mental asocia Psicoterapia personal
do con la predisposición a estos problemas incapacitantes.
El segundo aspecto que debe ser subrayado es la influen En una encuesta sobre psicoterapeutas, asesores y legos
cia de los factores laborales en el desarrollo del deterioro de sexo femenino, Norcross y Prochaska (1986a) compro
mental y la incompetencia. Como ya hemos visto, una multi baron que aproximadamente el 80% de las psicoterapeutas
tud de variables relacionadas con la práctica clínica tienen experimentaron al menos un episodio de aflicción aguda
406 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 407
durante los tres años previos, relacionado con un número de relaciones estimulantes a sus pacientes afligidos, tendían a
' factores como problemas de relación (28%), problemas labo recurrir a los métodos de autoayuda cognoscitivos para tra
:
rales (15,8%), fallecimiento familiar (12,9%), enfermedad tar sus propios problemas emocionales.
familiar (9,9%), nacimiento (7,6%), enfermedad personal Varios factores parecen ser la causa de la aparente in
(3,5%), mudanza/traslado (2,3%), problemas relacionados frautilización de la psicoterapia personal por parte de los
con la escuela (2,3%), muerte de un amigo (1,8%), problemas psicoterapeutas en activo. Sentimientos de humillación y
económicos (1,8%), problemas legales (1,8%) y “otros” embarazo asociados con identificarse como “pacientes”, junto
I- ■; (10,4%). A pesar de que estos problemas tienen la capacidad con la reticencia general a asumir un rol dependiente, pue
de precipitar el deterioro emocional, sólo el 28% decidió ini den explicar parte de esta resistencia (McCarley, 1975). Una
ciar una psicoterapia personal (Norcross y Prochaska, división incómoda también puede suceder algunas veces, por
1986b), comparado con el 43% de las mujeres legas que la que el terapeuta se convierte al mismo tiempo en paciente
habían experimentado episodios similares de aguda aflic y terapeuta que busca consulta con un colega sobre sí mis
■'Î;:■' ción. En otro estudio, sólo el 27% de los psicoterapeutas que mo, lo que dificulta la solución de los problemas de límites
experimentaron “aguda aflicción” por diversos acontecimien que a menudo se plantean (Grotjahn, 1970). Algunos te
,y tos recurrió a la psicoterapia personal, aunque el 37% admi rapeutas tienen dificultades en escoger un terapeuta perso
; ., tió que la aflicción resultante fue lo bastante importante nal, pues por lo general, aquellos en los que más confian son
-li1':' como para afectar la atención terapéutica de sus pacientes los que serían menos adecuados para ayudarles, a causa de
:;ï; (Guy, Stark y Poelstra, 1987). Deutsch (1985) comprobó una los problemas relacionados con la confidencialidad y la duali
- -ti ■ pauta similar de infrautilización de la terapia entre 264 psi dad de roles (Guy y Liaboe, 1986b).
coterapeutas que representaban varias disciplinas. Menos de Los psicoterapeutas pueden desdeñar el valor del trata
la mitad de los que indicaron haber tenido problemas graves miento a causa de la creencia errónea en que una terapia
relacionados con la depresión recurrieron a la terapia per previa de enseñanza constituye un acto completo, como si
sonal. Además, sólo el 24% de los que declararon abuso de hubiera solucionado permanentemente cualquier problema
sustancias tóxicas y el 60% de los que intentaron suicidarse que pudiera aumentar la posibilidad de un eventual dete
recurrieron en consecuencia a la terapia personal. rioro emocional. Si el reinicio de la terapia personal se con
Aunque muchos autores indican que la terapia personal sidera un reflejo negativo del terapeuta anterior o de uno
sigue siendo un método preventivo extremadamente eficaz mismo, lo más probable es que esto entorpezca los intentos
para afrontar el daño emocional y el deterioro potencial de evaluar objetivamente su conveniencia.
(Bermak, 1977; Chessick, 1978; Farber, 1983a; Freudenber- Es interesante observar que algunos terapeutas se
ger y Robbins, 1979; Ford, 1963; Storr, 1979), parece haber resisten a someterse a una terapia personal, porque dudan
V!;5,':'!.
:” . ; l
una curiosa pauta de infrautilización entre los psicoterapeu secretamente de la eficacia del tratamiento y la propia
; tas en activo (Guy y Liaboe, 1986b). Aunque hay una capacidad de beneficiarse de las intervenciones de otro te
aceptación general de la utilidad de la terapia personal como rapeuta. Aunque esto puede ser el resultado de sus propios
preparación para la dirección de la terapia (Garfield y Kurtz, sentimientos de ineficacia como terapeuta, a veces la causa
1976), muchos terapeutas parecen tener la tendencia a resis es haber tenido experiencias poco afortunadas con una pre
tirse a iniciar un tratamiento después de graduarse. Por via terapia fracasada. Por ejemplo, Buckley, Karasu y
ejemplo, Prochaska y Norcross (1983b) han comprobado que, Charles (1981) señalaron que el 21% de los psicoterapeutas
aunque los psicoterapeutas recomendaban medicación y encuestados por ellos declararon que la terapia anterior a la
408 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 409
que se habían sometido había resultado dañina de algún Is can que la supevisión y/o la consulta periódica resulta útil
modo. §' para reducir la posibilidad de un posible deterioro emocional
Finalmente, pocos advierten con tanta claridad como los J (Farber, 1983a; Freudenberger y Robbins, 1979; Goldberg,
psicoterapeutas el grado de compromiso económico y emo 1986; Guy y Liaboe, 1986á). Las pruebas de realidad, el
cional que implica el inicio de un tratamiento personal. Este apoyo, la atención y la orientación proporcionada por un co-
conocimiento puede impedir que algunos inicien un trata : lega respetado, dentro de un marco de supervisión formal o
miento, pues vacilan en embarcarse en una empresa tan informal, pueden resultar muy útiles para apreciar el impac
importante, particularmente cuando la natural resistencia to de las predisposiciones de la personalidad, los factores
va acompañada por una o más de las preocupaciones ya laborales y los efectos de los acontecimientos significativos
mencionadas. de la vida sobre la práctica y la vida personal del terapeuta.
Para que los psicoterapeutas se beneficien precisamente Puede haber una pauta de utilización insuficiente dé la
de los servicios que ellos proporcionan a los demás es impor supervisión personal por parte de los psicoterapeutas en
tante que el problema de la infrautilización se trate abierta activo, por muchas de las mismas razones que explican su
mente. Debe estimularse a los estudiantes para que con vacilación en iniciar una terapia personal. Los factores rela
sideren el tratamiento personal una medida tan preventi cionados con las presiones del tiempo, los problemas econó
va como una intervención, en el caso de que haya daño o micos, la dualidad de roles, los sentimientos sutiles de
deterioro emocional. Debe estimularse a los terapeutas en superioridad, el temor a ser considerado incompetente y las
activo para que superen sus vacilaciones en iniciar un dudas sobre su utilidad pueden impedir que el terapeuta
tratamiento, a fin de facilitar esta medida preventiva y cura busque la ayuda de un colega respetado. En consecuencia,
tiva. Otros esfuerzos más agresivos podrían incluir la exigen un número sorprendentemente escaso dé psicoterapeutas
cia de que el terapeuta en activo se someta a un tratamiento reciben una supervisión regular tras obtener la licencia. Por
personal. Sin embargo, estas medidas extremas son por lo ejemplo, Wahl (1986) ha comprobado que sólo el 16% de los
general rechazadas por los miembros de la profesión. Por 153 psicoterapeutas encuestados en activo recibía supervi
ejemplo, Wood y otros autores (1982) han comprobado que el sión formal, mientras que otro 17% recibía supervisión “infor
46% de los terapeutas encuestados se oponían decidida mal” de vez en cuando. El 67% restante no recibía ningún
mente a que los estudiantes universitarios se sometieran a tipo de supervisión en el momento de la encuesta. En vista de
terapia, mientras que el 77% se oponía a que se exigiera “la los beneficios potenciales de la supervisión en la reducción
revisión de la salud mental” a los que solicitaban la reno de la probabilidad del deterioro mental y la incompetencia, es
vación de la licencia. Es probable que medidas menos agresi lamentable que tan pocos aprovechen sus ventajas.
vas, como dar publicidad a una red de referencias para los Una vez más, la normalización de una supervisión conti
terapeutas que desean tratamiento personal, aumenten la nuada o periódica sería una medida útil para estimular a los
posibilidad de que inicien una terapia antes del desencade psicoterapeutas a utilizar esta experiencia, a fin de prevenir
namiento concreto del deterioro mental. un posible deterioro. Aunque la mayoría de los practicantes
se oponen a recibir supervisión tras obtener la licenciatura o
la certificación (Wood y otros autores, 1982), puede ser nece
Supervisión periódica sario considerar medidas tan agresivas a fin de prevenir la
Como en el caso de la terapia personal, varios autores que incompetencia e impedir que el paciente sufra daño.
han escrito sobre el tema del menoscabo del terapeuta indi-
410 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 411
Interacción con los colegas una función preventiva, sensibilizando a los psicoterapeutas
Aunque no requiera una organización formal, la oportunidad sobre los problemas relacionados con el desarrollo del dete
de una interacción entre colegas puede resultar muy útil rioro mental. Lo que es quizá todavía más importante: el
para prevenir el desencadenamiento y el desarrollo del dete ' ¡gran número de psicoterapeutas que asisten a reuniones
rioro emocional (Bellak, 1981; Farber, 1983a; Freudenberger Ü abiertas sobre este tema refleja el creciente reconocimiento
y Robbins, 1979; Laliotis y Grayson, 1985). La libertad de | de la gravedad del problema y del hecho de admitir de que es
discutir abiertamente estos problemas con los colegas per % probable que cada terapeuta tenga que afrontarlo alguna vez
mite que haya un útil intercambio de informaciones y expre ; durante el curso de su carrera. Es de esperar que este centro
siones de apoyo, empatia, consuelo y atención. Esto resulta de interés y apoyo derive en la creación de programas de
particularmente útil para superar el aislamiento físico prevención que resulten atractivos y accesibles a todos los
y psíquico inherente a la práctica profesional. Aunque esto practicantes.
pueda suceder en el marco de seminarios y talleres, tam
bién puede resultar útil que los psicoterapeutas se reúnan Resumen
informalmente para comentar estos problemas (Cray y Cray,
1977). Según McCarley (1975), los terapeutas tienen una La formulación de un plan de intervención para el deterioro
capacidad única para comprender las necesidades de los demás de los psicoterapeutas requiere un enfoque amplio, que abar
psicoterapeutas, y el apoyo y la asistencia prestados din-ante que los problemas de identificación, tratamiento y preven
estas conversaciones informales pueden resultar muy útiles ción del daño emocional y su efecto debilitante sobre la
para la debida apreciación de los factores que aumentan el práctica profesional. Para que esto ocurra, debe haber un
deterioro emocional. La oportunidad de comentar espon diálogo abierto sobre los muchos problemas complejos inclui
táneamente la influencia de un divorcio reciente, el vacío dos, la disponibilidad para plantear plenamente el problema
emocional o la depresión personal con un colega comprensi y la voluntad de adoptar medidas para aplicar un plan agre
vo, puede brindar una valiosa fuente de toma de contacto' sivo de rehabilitación y prevención. Al parecer, la creciente
con la realidad y orientación al terapeuta que se enfrenta ola de preocupación por este problema es señal de la disponi
con un deterioro potencial. bilidad por parte de la profesión para aplicar programas que
Tanto la American Psychiatric Association como la devuelvan a los terapeutas mentalmente deteriorados a su
American Psychological Association han proporcionado opor nivel más alto de competencia profesional y satisfacción per
tunidades para sostener conversaciones formales e infor sonal. Será interesante observar la mejoría que probable
males sobre el problema del deterioro mental (Larsen, 1986; mente se desprenda de los esfuerzos actuales y futuros en
Larson, 1981). La respuesta ha sido muy estimulante, pues este aspecto.
una multitud de terapeutas se han reunido para comentar
abiertamente los problemas relacionados con la enfermedad
mental, el suicidio, la dependencia química y la explotación RESUMEN Y EXPOSICION
de pacientes en el marco de la profesión. Como resultado de
¡© ' estas reuniones, se han creado varias organizaciones
■ fti de ayuda para auxiliar a los que la necesitan (Nathan,
1982). Además, el diálogo abierto ha tenido probablemente
A pesar de los muchos avances e innovaciones en la práctica
de la psicoterapia, el buen éxito o el fracaso del tratamiento
sigue dependiendo en amplia medida de la estabilidad y el
il :|i;
412 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA EL DETERIORO ENTRE LOS PSICOTERAPEUTAS 413
bienestar del terapeuta. A los profesionales de la salud men J gramas eficaces para la identificación, la rehabilitación y la
tal puede serles difícil reconocer esto, pues caen entonces en prevención del daño emocional entre los terapeutas en acti-
la tentación de pretender que los psicoterapeutas han supe | vo. En definitiva, tanto pacientes como terapeutas saldrán
rado toda vulnerabilidad personal al daño y el deterioro beneficiados de estos intentos.
emocional. Mantener semejante fachada requiere un grado El capítulo 7 trata del problema más amplio de la satis-
considerable de negación y engaño. Sin embargo, reconocer V facción y el agotamiento entre los psicoterapeutas en activo,
la alternativa —que los psicoterapeutas realmente son vícti f a fin de identificar los factores que llevan a la decisión de
mas de la enfermedad mental, el suicidio, el abuso de sus ■ abandonar este campo. Aunque no es inusitado que algunos
tancias tóxicas, la mala conducta sexual, abuso del cónyuge ejerzan más de una profesión durante su vida, el número
y los hijos, y muchas otras manifestaciones trágicas de dete sorprendente de psicoterapeutas que se sienten insatisfechos
rioro emocional— requiere un grado incómodo de humildad y con su trabajo indica que los factores que llevan al ago
vulnerabilidad reconocida. Tal admisión revela la verdadera tamiento y a la insatisfacción laboral justifican una consi
mortalidad del curandero psíquico que, ocasionalmente deración exhaustiva.
padece las mismas aflicciones que intenta curar en los
demás. Aunque puedan aspirar a la trascendencia, los psi
coterapeutas siguen siendo muy humanos.
Guggenbuhl-Craig (1979) observa que los terapeutas
deben aceptar la propia vulnerabilidad al deterioro emo
cional como precio de su comprensión y agudeza. Así, los de
mayor éxito y talento para lograr el alivio del dolor psíquico
en los demás suelen ser los más vulnerables al sutil desenca
denamiento del daño y el deterioro emocional. Aunque em
papado de filosofía jungiana, este concepto de “sombra” es
aplicable a todos los practicantes. Lejos de volverse inmune
al deterioro, como consecuencia de la formación y la expe
riencia recibidas para tratar la aflicción emocional de los
demás, el psicoterapeuta suele ser singularmente vulnerable
a su influencia sobre su propia vida personal. Si no por otra
razón, éste puede ser el resultado de la tendencia natural del
psicoterapeuta a desdeñar y negar las primeras pruebas de
dificultad psíquica, y de la incapacidad de apreciar su papel
de desencadenante de grave deterioro e incompetencia.
Parece que la profesión de la psicoterapia está ahora dis
puesta a afrontar su propia “sombra”: la del deterioro emo
cional entre sus miembros. Los esfuerzos recientes por
investigar la incidencia, la etiología y la expresión del dete
rioro y la incompetencia indican que ha llegado el momento
de afrontar abiertamente este problema, desarrollando pro-
SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 415
7. SATISFACCION Y AGOTAMIENTO PRODUCIDOS oír informes de la insatisfacción que produce a algunos prac
POR LA PROFESION ticantes (Prochaska y Norcross, 1983a). Al parecer, varios
factores asociados con la práctica de la psicoterapia con
tribuyen a un creciente sentimiento de aburrimiento, apatía,
desaliento e insatisfacción en algunos terapeutas, que los
lleva a abandonar la especialidad por completo o, aún peor, a
continuar la práctica profesional mientras sentimientos cre
cientes de descontento deterioran su capacidad de propor
cionar una adecuada atención al paciente. Investigaciones
recientes han descubierto datos sobre el proceso y las dimen
siones del agotamiento entre los psicoterapeutas que tam
bién plantean muchos interrogantes sobre la probabilidad de
una carrera larga y satisfactoria en psicoterapia para el te
rapeuta medio (Farber, 1983a). Parece que el agotamiento y
la insatisfacción laboral no son necesariamente una expe
En vista de los diversos riesgos y dificultades con que se riencia inusitada entre los terapeutas.
topan muchos terapeutas, podría llegarse a la conclusión de Este capítulo examina los muchos factores que contribu
que son pocos los que suelen disfrutar de una trayectoria yen a la satisfacción y la insatisfacción con el trabajo. El
profesional larga y satisfactoria en psicoterapia. Afortunada problema del agotamiento entre los terapeutas también se
mente, esto no es así. Como hemos visto en el capítulo 1, trata, y se concede atención especial a la incidencia, los sín
hay muchas satisfacciones asociadas con la práctica de la tomas, la etiología y el tratamiento de este fenómeno. Final
psicoterapia que parecen, con mucho, pesar más que los ries mente, se sugieren soluciones para la prevención de la
gos y las desventajas asociadas con ellas. Por ejemplo, bene insatisfacción y el agotamiento laboral.
ficios como la independencia profesional, la compensación
económica, la variedad, el reconocimiento y el prestigio, la
estimulación intelectual, el desarrollo y la satisfacción emo SATISFACCION CON LA PROFESION
cional, y el enriquecimiento y la realización personales a
menudo se mencionan como factores asociados con la prácti Aunque resulte muy alentador leer los comentarios de profe
ca de la psicoterapia que proporcionan una intensa satisfac sionales avezados que encuentran la práctica terapéutica
ción con la profesión (Burton, 1975; Greben, 1975). A pesar personalmente satisfactoria (Bellak, 1981; Burton, 1975;
de los problemas emocionales e interpersonales a veces rela Greben, 1975; Storr, 1979), esto sólo sirve para documentar
cionados con el rol de psicoterapeuta, la mayoría de los prac la experiencia de unos pocos elegidos. Estas crónicas tienen
ticantes se sienten sumamente contentos con la elección de un importante valor de inspiración para el profesional que
su profesión, aun al cabo de muchos años de práctica (Storr, ocasionalmente se siente desalentado y duda sobre el acierto
1979). de la elección de su profesión. Por desgracia, estos testimo-
Aunque es muy estimulante observar que la mayoría de , nios brindan escasa información sobre la verdadera inciden
los psicoterapeutas considera que las ventajas de la práctica cia de la satisfacción laboral entre la generalidad de los
profesional pesan más que sus desventajas, es perturbador psicoterapeutas. Sin embargo, varios estudios recientes han
416 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 417
intentado evaluar las actitudes y las opiniones de gran nú psicólogos internos, poco se sabe sobre la satisfacción de los
mero de terapeutas en activo a fin de determinar si la ma !miembros de otras disciplinas representadas en el campo de
yoría de ellos disfruta con su trabajo en el grado descrito por la psicoterapia. Una excepción importante es una investi
estos autores. gación llevada a cabo por Farber y Heifetz (1981), que com
probaron que, entre los psicoterapeutas en activo, los
asistentes sociales mostraban el nivel más alto de satisfac
Incidencia de la satisfacción laboral ción laboral, seguidos por los psicólogos y luego los psiquia
tras, en orden descendente de satisfacción. Además, la
Los resultados de varios estudios indican que, como grupo, mayoría de los tres subgrupos declararon un alto nivel de
los psicoterapeutas están relativamente satisfechos con la satisfacción con su labor en psicoterapia. Si estos datos refle
elección de su profesión. En algunos casos, los que expresan jan una tendencia general, parece razonable deducir que la
satisfacción eran una leve mayoría, comprobación no de amplia mayoría de todos los psicoterapeutas en activo están
masiado consoladora. Por ejemplo, Kelly, Goldberg, Fiske y satisfechos con la elección de su profesión, sea cual fuere su
Kilkowski (1978) han comprobado que sólo el 54% de los particular disciplina o especialidad.
psicólogos encuestados señalaron que reingresarían en este
campo si tuvieran que volver a empezar. De forma similar,
sólo el 58% de los psicólogos encuestados por Norcross y Factores que contribuyen a la satisfacción laboral
Prochaska (1982) señalaron que volverían a ser psicólogos si Aunque es alentador enterarse del alto grado de satisfacción
empezaran a vivir de nuevo. Aunque estos datos indican que laboral entre los psicoterapeutas en activo, como indican la
la mayoría de los psicoterapeutas —o, al menos, una ma mayoría de los estudios centrados en esta cuestión, también
yoría de psicólogos— están contentos con la elección de su es útil identificar los factores específicos que contribuyen al
profesión, parece haber un número sustancial que no lo está. sentimiento general de satisfacción. Varios investigadores
Afortunadamente, la mayoría de los investigadores dan han intentado aislar aspectos de la práctica terapéutica* que
un número más elevado de la incidencia de satisfacción fomentan sentimientos de plenitud, satisfacción y placer en
entre los psicoterapeutas que la que acabamos de mencionar. el terapeuta.
Varios estudios han descubierto un número abrumador de TVyon (1983b) encuestó a 300 terapeutas dedicados a la
terapeutas que estaban contentos con la elección de su profe práctica privada, y comprobó que la satisfacción asociada con
sión. Por ejemplo, Walfich y otros autores (1985) compro la práctica profesional era causada, en orden descendente de
baron que el 87% de los psicoterapeutas encuestados seña frecuencia, por la independencia profesional, el éxito, los ele
laban que estaban satisfechos con la elección de su profesión. vados ingresos, la flexibilidad horaria, la relación con los pa
De modo similar, Prochaska y Norcross (1983a) y Norcross y cientes, la variedad, el desafío brindado por el trabajo, el
Prochaska (1983a, 1983b) han comprobado que más del 90% placer del trabajo, el Contacto con otros profesionales, el servi
de su muestra de psicólogos expresó satisfacción con la elec cio prestado a la sociedad y el reconocimiento. No hubo dife
ción de su profesión. Otros investigadores indican niveles rencias relacionadas con el sexo, salvo que las terapeutas
igualmente elevados de satisfacción con la profesión entre aseguraron sentir más placer con la “relación con los pacientes”
los psicoterapeutas en activo (Farber, 1985b; Jerrell, 1983; que los de sexo masculino.
Peterson, Eaton, Levine y Snepp, 1982). Farber y Heifetz (1982) comprobaron que los psicote
Como estos estudios se centran primordialmente en los rapeutas obtienen una cantidad mayor de satisfacción de
418 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 419
ayudar a sus pacientes a cambiar, ganar una mayor com as que experimentaban un grado mayor de satisfacción con
prensión de la naturaleza humana y experimentar un sen formación académica tendían a estar más satisfechos
timiento de compromiso íntimo en sus vidas (Parber y n su carrera en psicoterapia (Norcross y Prochaska, 1983a;
Heifetz, 1981). El placer proporcionado por “promover el eterson y otros autores, 1982; TVyon, 1983b). Al parecer, los
i) desarrollo” incluía la satisfacción derivada de un mayor de se sentían más preparados por su formación eran capá
autoconocimiento, la autonomía y el desarrollo del paciente is de obtener un mayor grado de satisfacción de su práctica.
El segundo factor en importancia, el “compromiso íntimo” Ja inversa, los que consideraban que su preparación había
incluía la satisfacción relacionada con enterarse de detalles Íído inadecuada tendían a encontrar menos satisfactorio su
V íntimos de la vida de los demás, conocer a diversos tipos de trabajo profesional desde un punto de vista personal. Aun
. .■ ! gente, lograr intimidad con los pacientes y sentirse social que es posible que otras variables den cuenta de esta rela
mente útil. Un tercer factor, la “eficacia reverenciada” ción, como las diferencias de personalidad, motivaciones y
incluía placeres derivados de ganar y utilizar habilidad te Capacidad innata, es probable que una formación adecuada
rapéutica, la “mística” de ser un terapeuta, el privilegio de aumente la capacidad para obtener una mayor satisfacción
‘I■1'■ una carrera profesional y ser valorado por los pacientes. ■con la profesión.
Aunque los placeres derivados del “compromiso íntimo” no H Jerrell (1983) observa que los psicólogos de nivel docto-
estaban relacionados con ninguna de las variables de los Ü ral experimentan una mayor satisfacción con el trabajo que
diversos subgrupos, las mujeres declararon obtener más sa J|jos que sólo tienen una formación a nivel de licenciatura.
'.J tisfacción de “promover el desarrollo" y la “eficacia reve ^ Además, los asistentes sociales licenciados indicaron estar
v- 'ÁÚ renciada” que los varones. Además, los asistentes sociales bastante más contentos con su trabajo que los que sólo
y■ obtenían mayor satisfacción de estos dos factores que los tenían un grado de bachiller. Aunque una mayor formación
psicólogos o los psiquiatras. puede aumentar la sensación de estar preparado (aumentan-
En un estudio posterior, Farber (1985b) comprobó que l; do de esa manera la satisfacción), también puede tener como
entre el 93,5% de los terapeutas en activo encuestados, Consecuencia otras fuentes de satisfacción, como el avance
que declararon obtener una satisfacción de moderada a sig profesional, más autonomía y aumento de prestigio y recono-
nificativa en el trabajo psicoterapèutico, diversos aspectos de - cimiento social. Aunque Jerrell advierte al lector que no
la práctica contribuían a este sentimiento de satisfacción. debe llegar a la conclusión de que cuanto mayor sea la edu
Tenían la sensación personal de haber experimentado recom cación y la formación mayor será la satisfacción laboral
pensas emocionales adecuadas, una atmósfera distendida, r entre los psicoterapeutas, los descubrimientos de su estudio
sentimientos de eficacia y plenitud, una sensación de com indican que semejante relación puede que exista efectiva
promiso personal, la oportunidad de desarrollo personal y el mente. Hacen falta más investigaciones para examinar más
■ ¡: sentimiento de la propia competencia. Además, Farber *. de cerca la influencia de la educación y la enseñanza avanza
señala que un grado mayor de experiencia profesional da sobre la satisfacción profesional.
parecía reducir la vulnerabilidad a las tensiones y las fuen Varios factores relacionados con el entorno del terapeuta
tes de insatisfacción asociadas con la práctica de la psi parecen afectar la satisfacción laboral. Los psicoterapeutas
coterapia. que ejercen en las zonas urbanas notificaron una mayor
Se ha comprobado que los factores relacionados con la identificación con las “satisfacciones de la comunidad”, como
educación y la formación tienen influencia sobre la satisfac oportunidades sociales, tiempo libre aprovechable y servicios
ción provocada por la trayectoria posterior del terapeuta. públicos, que los que viven en las zonas rurales (Freund y
420 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 421
Sarata, 1983). Resulta interesante observar que no se dan insatisfacción con los servicios institucionales y los trámites
diferencias significativas en cuanto a la “satisfacción labo burocráticos.
ral” en sí misma. Sin embargo, en un estudio afín de los psi- Algunos terapeutas han comprobado que la diversifi
coterapeutas urbanos y los rurales, Eisenhart y Ruff (1983) cación de sus deberes profesionales para dar cabida a la
comprobaron que el grado de satisfacción laboral estaba supervisión, la consulta, la enseñanza, la administración,
directamente relacionado con el tipo de comunidad en la que la escritura y la investigación ha provocado un mayor grado
el terapeuta residía, y en qué medida coincidían las metas y de satisfacción general con su profesión (Ott, 1986). Los que
las expectativas de la comunidad con las del profesional disfrutan la variedad y el estímulo que se obtienen trabajan
individua] dedicado a la salud mental. Era más probable que do en escenarios múltiples señalan estar muy satisfechos de
los más propensos a la vida rural se sintieran satisfechos con ello. Parece que para estas personas la libertad de adoptar
el trabajo dedicado a la salud mental rural, mientras que los varios roles y contextos reduce el aburrimiento y el ais
que preferían los medios urbanos experimentaban mayor lamiento, mientras que aumenta la energía y las motiva
satisfacción con su profesión cuando trabajaban en él. ciones. Tryon (1983b) ha comprobado que los que trabajan en
La relación entre la satisfacción laboral y las variables más de un escenario profesional valorizaban la interacción
ambientales no se limita a la comunidad circundante. Por el consiguiente con otros colegas, la variedad de trabajo, las
contrario, como era de esperar, los factores relacionados con oportunidades educacionales y las compensaciones económi
el sitio de trabajo concreto parecen influir en el sentimiento cas. Por otra parte, los que eran menos aptos para esta pla
de satisfacción del terapeuta. Por ejemplo, Cherniss y Egna- nificación y estaban obligados a diversificarse por necesidad
tios (1978) comprobaron que los terapeutas que trabajan en económica, estaban menos satisfechos con su profesión. Para
los centros sociales de salud mental estaban considerable éstos, la necesidad de “dispersarse” entre varios sitios de tra
mente menos satisfechos con su profesión que un grupo com bajo servía para aumentar la tensión y disminuir los sen
parable de trabajadores de nivel universitario, de otras timientos de competencia.
profesiones. Las razones parecen ser una comunicación Finalmente, se ha comprobado que la práctica de la psi
pobre, falta de organización, ambigüedad de roles e inefica coterapia promueve un importante desarrollo personal en el
cia, todo lo cual era característico, al parecer, del medio de psicoterapeuta en activo. Farber (1983b) observa que los te
trabajo de los centros sociales de salud mental. Farber rapeutas encuestados por él experimentaban un aumento de
(1985b) encontró una pauta similar de insatisfacción entre la autoafirmación, la seguridad, la autodependencia, la
los psicólogos encuestados por él, que trabajaban en medios introspección, la capacidad de automanifestación, la refle
institucionales. En vista de estos hallazgos, no es sorpren xión y una sensibilidad agudizada como resultado de la prác
dente que haya habido un aumento pronunciado del número tica terapéutica. Estos psicoterapeutas afirmaron haberse
de psicoterapeutas dedicados exclusiva o parcialmente a la vuelto más propensos a lo psicológico, y seguros y cons
práctica privada (Norcross y Prochaska, 1983b). Los que lo cientes de sí mismos. Burton (1975) encontró una pauta si
hacen notifican una mayor satisfacción con la profesión que milar de desarrollo personal asociada con la práctica de la
los que se limitaron al sector público. Según Norcross y psicoterapia. Señala que los psicoterapeutas encontraban
Prochaska, los terapeutas independientes experimentan un la térapia intelectual y emocionalmente estimulante, pro
nivel más alto de satisfacción laboral, por tener mayor moviendo la experiencia subjetiva de desarrollo personal y
autonomía profesional, libertad para especializarse e incen una mayor madurez emocional con los años de práctica pro
tivos financieros, como también experimentan una mayor fesional. El reconocimiento social y el prestigio asociados con
422 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SAT1SFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 423
el rol de terapeuta producían el aumento del autorrespeto facción y la desilusión que ésta les produce. La autonomía y
entre loa encuestados. Al parecer, el desarrollo personal la diversificación relativas asociadas con la práctica profe
experimentado por muchos psicoterapeutas sirve para au sional hacen difícil rastrear totalmente la trayectoria de un
mentar la satisfacción general con su profesión. practicante. Además, la falta de un control unificado o certi
La mayoría de los psicoterapeutas gozan de su trabajo y ficación entre las distintas disciplinas representadas en este
lo respetan, valorando el desarrollo emocional que promueve campo entorpece los intentos de obtener datos sobre los
tanto en sí mismos como en sus pacientes (Farber, 1985b). índices totales de desgaste. Por tanto, sólo es posible especu
Los encuentros interpersonales y la variedad de factores lar, basándose en rumores o encuentros personales, que un
ambientales fomentan un sentimiento de satisfacción y ple número pequeño, pero digno de mención, de psicoterapeutas
nitud en la mayoría de los terapeutas en activo. Aunque no decide finalmente interrumpir la práctica clínica a fin de
hay ocupación sin desventajas y frustraciones, la mayoría de seguir una carrera diferente o similar, pero que no compren
los psicoterapeutas parece considerar la elección de su da la conducción de terapia alguna. Cuántos lo hacen en
propia profesión una empresa digna y satisfactoria. Para realidad, queda aún por determinar.
ellos, realmente, los muchos beneficios asociados con la prác Aunque no disponemos de datos sobre el número concre
tica de la terapia superan ampliamente los riesgos y las to de los que abandonan la profesión, varios estudios han
desventajas potenciales. investigado la satisfacción y la insatisfacción laboral entre
los terapeutas que continúan ejerciendo a pesar del descon
INSATISFACCION LABORAL tento. Los informes sobre la incidencia de la insatisfacción
A pesar de las declaraciones alentadoras sobre el alto nivel laboral varían un tanto entre los que han investigado este
de satisfacción laboral entre los psicoterapeutas, queda un problema. Por ejemplo, Kelly y otros autores (1978) compro
considerable número de profesionales que no encuentran la baron que el 36% de los encuestados expresaron insatisfac
práctica de la psicoterapia lo bastante plena y satisfactoria. ción con el ejercicio de la psicoterapia después de 10 años de
Estas personas pertenecen a dos grupos fundamentales. El práctica. La cifra saltó al 46% tras ejercer durante 25 años.
primero incluye a los que se desilusionaron con su elección Prochaska y Norcross (1983a) observan que más del 40% de
profesional, impulsándolos a interrumpir la práctica de la los psicoterapeutas encuestados indicaron que no eligirían la
psicoterapia en favor de otra ocupación. El segundo grupo misma profesión si tuvieran la oportunidad de vivir de
comprende a los que reflejan distintos niveles de insatisfac nuevo. De modo similar, Garfield y Kurtz (1976) compro
ción, pero no obstante siguen practicándola. Aunque es alen baron que el 29% de los psicólogos encuestados señalaron
tador observar que la mayoría de los psicoterapeutas decla estar insatisfechos con la elección de su profesión. Aunque
ran estar satisfechos con su trabajo, los que sienten lo con Farber y Heifetz (1981) no determinaron el porcentaje con
trario mencionan varios motivos dignos de ser considerados creto de psicoterapeutas primordialmente insatisfechos con
por todos los practicantes. su carrera, sí indicaron que los psiquiatras encuestados
fueron los que dijeron haber recibido menor satisfacción de
su trabajo, seguidos por los psicólogos y los asistentes
Incidencia de la insatisfacción laboral sociales, en ese orden.
Es casi imposible determinar la incidencia de los psicote Por desgracia, estos datos no definen con claridad la inci
rapeutas que abandonan la profesión a causa de la insatis dencia concreta de la insatisfacción laboral entre los psi-
■r
ivb 424 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 425
coterapeutas. La metodología para evaluarla varía amplia tres fuentes primordiales de tensión terapéutica. Eran fac-
mente según los distintos investigadores. Por ejemplo, los tores relacionados con el vacío personal, la relación terapéu
estudios que preguntan por las carreras alternativas imagi tica y las condiciones laborales. Cada uno de éstos tiene la
nadas, típicamente tienen índices de insatisfacción más altos posibilidad de minar la satisfacción laboral y reducir los sen
que los que preguntan específicamente por la satisfacción timientos de plenitud y realización.
con la profesión que actualmente desempeñan (Prochaska y
Norcross, 1983a). Aun entre las mismas personas, las expre
siones de insatisfacción varían según cómo se formulen las Vacío personal
preguntas. Por ejemplo, mientras que el 42% de los encues-
tados por Norcross y Prochaska (1982) indican que habrían Como vimos ampliamente en los capítulos 3 y 4, varios fac
preferido una profesión diferente, casi el 90% de las mismas tores asociados con la práctica de la psicoterapia pueden
personas expresó algún grado de satisfacción con la carrera pesar de manera negativa sobre la vida y las relaciones del
que actualmente desempeñan. De modo, pues, que los inten terapeuta. Varios factores derivados del aislamiento físico y
tos de evaluar con exactitud los niveles de insatisfacción la psíquico, el vacío emocional y el desapego, la incesante
boral quizás hayan sido tergiversados por estos problemas propensión a lo psicológico, la falta de espontaneidad, la vida
metodológicos. indirecta, las prioridades conflictivas, el agotamiento físico y
A pesar de estas incoherencias, parece que algunos psi- un agitado horario laboral pueden agotar gravemente las
coterapeutas no están satisfechos con la profesión que han reservas emocionales y psíquicas del terapeuta. A menos que
elegido. Aunque aparentemente han decidido seguir su prác se adopten medidas para reducir al mínimo la influencia de
tica en vez de abandonar la profesión, señalan sentir menos estos factores, su efecto acumulativo puede provocar una cre
placer y plenitud que los que indican estar satisfechos con la ciente sensación de insatisfacción laboral y abrumadores
profesión elegida. Aunque la incidencia precisa y la natu sentimientos personales de futileza, desesperación y desa
raleza de la insatisfacción constituye un tema de debate, la liento (Burton, 1975; Chessick, 1978; Fine, 1980; Greben,
existencia y la etiología de estos sentimientos entre los psi- 1975).
coterapeutas en activo justifican una escrupulosa consi En un estudio de Farber y Heifetz (1981), el factor pri
deración. mordial de “vacío personal”, según se pudo comprobar,
incluía muchas de las variables ya mencionadas. Los psi
I coterapeutas encuestados señalaron que las dificultades
Factores que contribuyen a la insatisfacción laboral interpersonales fuera del trabajo, el vacío emocional, el ago
tamiento físico, la dificultad de dejar de lado una “perspecti
Los psicoterapeutas mencionan un amplio conjunto de fac va analítica”, la necesidad inevitable de abandonar a los
tores asociados con el ejercicio de la psicoterapia que con pacientes y las restricciones relacionadas con la “hora de 50
tribuyen a causarles sentimientos de insatisfacción, tensión minutos” contribuían a aumentar la tensión e insatisfacción
y desilusión. Aunque algunos son el resultado directo del con el trabajo. Tryon (1983a) también señala que los tera
contacto con pacientes, otros se relacionan con factores peutas encuestados consideraron que los problemas rela
inherentes a la práctica de la psicoterapia. En una encuesta cionados con el aislamiento y el vacío emocional constituían
con psiquiatras, psicólogos y asistentes sociales dedicados a una fuente fundamental de insatisfacción laboral. Así, pues,
la práctica terapéutica, Farber y Heifetz (1981) identificaron parece que la influencia de ejercer la psicoterapia sobre la
426 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 427
vida del terapeuta fuera del consultorio tiene la capacidad de tancia, de la tensión asociada con el trabajo —la relación te
promover sobre todo sentimientos de desilusión e insatisfac rapéutica— incluía variables como una insatisfacción rela
ción con la carrera. Si el terapeuta en activo considera que cionada con el hecho de sentirse responsable de la vida de los
su trabajo profesional tiene un efecto negativo sobre su vida pacientes, la necesidad de controlar las propias emociones, la
y sus relaciones personales, es probable que esto aumente monotonía del trabajo, la dificultad en evaluar los progresos
los sentimientos de insatisfacción que pueden eventual alcanzados, la dificultad de trabajar con gente perturbada,
mente motivar un cambio de carrera. las dudas sobre la eficacia de la terapia y la falta de gratitud
de los pacientes; todo ello contribuía a aumentar la tensión y
la insatisfacción. Esto es similar a los resultados obtenidos
Relación terapéutica por Tryon (1983a), quien señaló que los psico terapeutas con
sideraban que los problemas asociados con las relaciones te
Los encuentros íntimos con los pacientes son a menudo rapéuticas eran una fuente fundamental de insatisfacción
extremadamente significativos y satisfactorios. Sin embargo, laboral. Así, pues, parece que los terapeutas consideran que
hay momentos en los que el trabajo que implican puede pro algunos factores inherentes a la práctica son sumamente
ducir tensión y dificultades en el terapeuta. Son muchas las generadores de tensión e insatisfactorios. Si su importancia
dificultades asociadas con el aprendizaje del arte y la ciencia empieza a superar a los beneficios de ser un psicoterapeuta,
i'y■■ de la práctica de la psicoterapia. Dudas repetidas sobre la un sentimiento creciente de insatisfacción laboral puede
}I. ■N eficacia del tratamiento y las dificultades con que se topa provocar que el individuo abandone totalmente la profesión.
il'.':- cuando se intenta evaluar el progreso del paciente son
fuentes de grave aflicción para los psicoterapeutas en activo,
sobre todo para los que tienen menos experiencia. Otros fac Condiciones laborales
tores, como la necesidad de reservar la información y las
opiniones personales, la restricción emocional, la necesidad Hay varios factores asociados con los aspectos prácticos de la
de dejar a un lado los problemas y las preocupaciones per actividad terapéutica que pueden convertirse en fuentes de
sonales, los estereotipos distorsionados que tiene la sociedad considerable tensión para el profesional. Por ejemplo, el ais
de los terapeutas, la intimidad unilateral, el menosprecio y lamiento físico y psíquico asociado con la actividad terapéu
los ataques de los pacientes, y la inevitable conclusión del tica tienen la posibilidad de crear sentimientos de alie
tratamiento del paciente y su consiguiente abandono, son nación, competencia y desacuerdo entre los colegas de la
fuentes potenciales de tensión e incomodidad para el tera profesión. Además, la inestabilidad y el riesgo económico
■:j peuta. Además, trabajar con pacientes emocionalmente per asociados con la práctica privada, de dedicación exclusiva o
li/ turbados, según algunos, es arriesgado para la salud mental parcial, a la que se dedican hasta el 90% de los psicoterapeu-
y el bienestar del terapeuta. De este modo, además de la in tas encuestados (Norcross y otros autores, 1985), es para
fluencia potencialmente negativa del trabajo profesional algunos otra fuente de dificultad. También la tendencia al
sobre la vida y las relaciones personales del terapeuta, su exceso de trabajo y a la sobrededicación a los pacientes
j. experiencia interna de los encuentros terapéuticos también puede tener una influencia negativa sobre la vida y las rela
puede promover sentimientos de insatisfacción laboral. ciones de algunos psicoterapeutas. Finalmente, se ha com
El análisis de los resultados de la encuesta de Farber y probado que las frustraciones asociadas con el trabajo
Heifetz (1981) revela que el factor básico, segundo en impor dedicado al sector público pueden ser una fuente significati-
428 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 429
va de insatisfacción laboral para algunos terapeutas. De rapia no son adecuados para el rol de terapeuta. Es posible
modo que varios factores relacionados directamente con las que el individuo carezca —y sea incapaz de adquirir— de las
condiciones de trabajo de los psicoterapeutas pueden crear el características necesarias de personalidad para dirigir una
descontento y la insatisfacción. psicoterapia. Además, los intereses, las capacidades y las
Farber y Heifetz (1981) comprobaron que las condiciones actitudes personales quizá no sean compatibles con el rol de
laborales eran identificadas por los psicoterapeutas encues- terapeuta. Si un individuo así ingresa en la profesión, es
tados como una fuente primordial, tercera en importancia, posible que el "ajuste” no sea bueno, lo que provoca que la
de tensión e insatisfacción. Este factor incluía frustraciones profesión no lo satisfaga y lo desilusione. Aun si hay un
rli;'
■ lílíf
relacionadas con la política organizativa, exceso de trabajo grado suficiente de compatibilidad entre la personalidad y
administrativo, acumulación de trabajo y conflictos profe las metas del individuo, los deberes y las responsabilidades
sionales. Tryon (1983a) también señala que los psicoterapeu del rol de terapeuta, los cambios de intereses y perspectivas
tas encuestados por él mencionaban que las presiones de (y/o los cambios en el campo profesional) pueden llevar a una
horario, las incertidumbres económicas y las que surgen de incompatibilidad e insatisfacción crecientes. Finalmente, la
los casos, los aspectos empresariales y falta de beneficios influencia de los acontecimientos significativos de la vida del
suplementarios eran fuentes importantes de insatisfacción terapeuta puede causar profundos cambios que reduzcan la
entre los que se dedicaban a la práctica privada. Parece que bondad del “ajuste”, con lo que disminuye la satisfacción
algunos de los aspectos prácticos asociados con la psicote general de la carrera. Al parecer, una multitud de variables
rapia pueden ser insatisfactorios para los terapeutas. Una individuales, no directamente relacionadas con las desventa
vez más, si esta insatisfacción se vuelve lo bastante impor jas inherentes a la práctica de la psicoterapia, pueden cau
IS tante, puede ser motivo para dedicarse a una carrera alter sar insatisfacción laboral.
ft - nativa. Los factores laborales sin relación directa con la práctica
de la psicoterapia también aumentan la insatisfacción con
la profesión. Como ya hemos visto, las disputas políticas, la
Resumen competencia, la pobreza de la comunicación, los excesos de
burocracia y un sinnúmero de preocupaciones empresariales
Como en el caso de cualquier otra carrera, la profesión de la y económicas han sido factores identificados como fuentes
psicoterapia tiene asociados con ella placeres y disgustos, fundamentales de tensión e insatisfacción. Como los psi
beneficios y riesgos. Sin embargo, la mayoría de los terapeu coterapeutas practican en una amplia variedad de medios y
tas considera que las ventajas superan con mucho a las contextos, muchos factores vinculados con el ambiente físico
desventajas, lo que tiene como consecuencia una sensación y las relaciones profesionales tienen la capacidad de minar
general de satisfacción con la profesión, no importa cuáles la satisfacción laboral, independientemente de las variables
sean las dificultades con las que uno se tope (Farber, 1985b). asociadas con la práctica concreta de la terapia.
¿Por qué algunos consideran que es lo contrario? Parece que Parece razonable llegar a la conclusión de que la insatis
éste es el resultado de diferencias individuales y relacio facción a la que se refieren algunos practicantes en activo es
nadas con el trabajo, quizás independientes en amplia medi el resultado de una interacción entre la personalidad del
da de la práctica de la psicoterapia. individuo, las características del medio laboral y los factores
Como hemos visto en los capítulos 1 y 2, algunos indi inherentes a la actividad terapéutica. No parece probable
viduos que se sienten atraídos por el ejercicio de la psicote- que la práctica de la psicoterapia promueva por sí sola sen-
430 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 431
timientos duraderos de insatisfacción laboral en un indivi empezando a afrontar el fenómeno del agotamiento entre sus
duo adecuado que trabaja en un medio favorable. Aunque miembros.
esta afirmación parezca ingenua al principio, el nivel relati
vamente alto de satisfacción con el trabajo del que dan noti
cia los terapeutas indica que la mayoría de los individuos Historia
que ingresan en la profesión experimentan una interacción
lo bastante favorable entre estas tres variables como para Farber (1983a, 1983d) brinda una narración excelente del
promover una sensación de placer, satisfacción y plenitud. desarrollo histórico del concepto de agotamiento, que aquí
Es probable que la persona acertada en el lugar acertado sólo resumiremos brevemente. Se atribuye a Freudenberger
goce al ejercer la psicoterapia. Quizás una mejor manera de (1974, 1975) ser el primero en utilizar el término “quemado”
enunciarlo sería reconocer que un individuo inadecuado, o [burned out\> perteneciente a la cultura de la droga, para
un medio desfavorable, es a veces suficiente como para dis describir el proceso de vacío físico y emocional que se
minuir cualquier satisfacción que sea inherente a la práctica desprendía de una variedad de condiciones negativas rela
de la terapia. En este caso, el resultado probable será la cionadas con el trabajo, fenómeno que observó en el personal
insatisfacción laboral. de organismos alternativos dedicados a la atención de la
salud. Como psicoanalista profesional, procedió a aplicar
este concepto a los psicoterapeutas que mostraban síntomas
Agotamiento entre los psicoterapeutas físicos y emocionales similares, asociados con el vacío y el
abatimiento. Mientras, Maslach (1976) y Pines (1980),
Resulta interesante advertir cómo las observaciones o las psicólogo sociales de la Universidad de California en Berke
comprobaciones aparentemente más inocuas pueden provo ley, empezaron a aplicar un concepto más empírico de ago
car transiciones revolucionarias, tanto en el pensamiento tamiento a diversos grupos profesionales. Farber (1983d)
como en la práctica. Freudenberger y Robbins (1979) señalan observa que estos tres fueron precursores al esforzarse por
que el aumento de la tensión y la insatisfacción relacionadas determinar la etiología, el desarrollo, el tratamiento y la pre
con la profesión tiene a veces por consecuencia que el psi- vención del agotamiento entre los dedicados al servicio de los
coterapeuta “se agote como persona” (pág. 285). Con esta seres humanos. Como consecuencia de sus esfuerzos, se ha
simple aseveración, estos autores aplicaron la obra anterior aprendido mucho sobre este fenómeno y su influencia sobre
de Freudenberger (sobre los trabajadores a cargo de la salud varios grupos ocupacionales, con inclusión de los psicote
pública a los que definió como “quemados”) al campo de la rapeutas.
psicoterapia y sus practicantes. Entonces no advirtieron
totalmente la influencia duradera que esto tendría sobre la
profesión. Durante la pasada década se produjo una ola cre Definición
ciente de investigaciones sobre el proceso de agotamiento, en
su relación con el trabajo de los psicoterapeutas y los profe Con el transcurso de los años se han dado varias definiciones
sionales dedicados al servicio de los seres humanos, y tam a la expresión “estar quemado”. Freudenberger y Richelson
bién con los miembros de otras carreras de “profesionales (1980) la definen como un “estado de fatiga o frustración pro
asistenciales”. Aunque quedan todavía muchos problemas ducido por la devoción a un modo de vida o relación que no
por resolver, parece que la profesión de la psicoterapia está ha devuelto la compensación esperada” (pág. 13). Pines y
432 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 433
un punto de vista totalmente profesional. Además, puede cada vez más dificultades en dirigir tratamientos de terapia
haber un creciente desapego y categoriz ación emocionales a causa de una disminución de la energía y un aumento de
(Farber, 1983a). las incomodidades físicas y las enfermedades.
Conductivos
De relación
La influencia de “estar quemado” sobre la conducta varía
ampliamente según muchas variables personales y ambien Los psico terapeutas que experimentan la sensación de “estar
tales. Algunos presentan un declive en la productividad, se quemados” empezarán a relacionarse con las personas de
aburren y se distraen, y vagan alrededor del lugar de trabajo manera diferente, tanto fuera como dentro del consultorio,
sin objetivo, como en busca de algo que les llame la atención. siéndoles difícil comunicarse con los demás (Freudenberger y
También es posible que se quejen, discutan y manifiesten Robbins, 1979). En consecuencia, quizás empiecen a relacio
conductas agresivas, tanto en casa como en el trabajo. narse de una manera mecánica y artificial, que los conduce a
Algunos aumentan el consumo de alimentos, cafeína, alco la reserva y el aislamiento. A menudo se produce un aumen
hol, tabaco, medicamentos o drogas ilícitas. Finalmente, to de los conflictos interpersonales, pues el individuo tiende
puede haber un aumento notable de conductas arriesgadas y a interpretar y percibir erróneamente los motivos y los sen
propensión a los accidentes (Carrol y White, 1982; Freuden timientos de los demás (Freudenberger, 1975; Watkins, 1983).
berger, 1975). Los psicoterapeutas que muestran estas ten En consecuencia, es probable que el psicoterapeuta que “esté
dencias a veces alteran notablemente su modo de dirigir una quemado” tenga grandes dificultades en relacionarse de ma
terapia, sin que les importe el efecto sobre los pacientes. nera satisfactoria con los pacientes, los colegas, los miem
Además, es posible que las interacciones terapéuticas les bros de su familia y los amigos.
resulten cada vez menos satisfactorias, por lo que los movi En vista de los muchos síntomas y expresiones del ago
mientos, los ruidos y los propios pensamientos suelen dis tamiento, cabría esperar que identificar a los que padecen
traerlo. este síndrome sería relativamente sencillo. Por desgracia, no
es así. Según Farber (1983a):
Físicos A pesar de la general unanimidad de opinión acerca de algunas ca
racterísticas del “estar quemado’*, no se determina con facilidad si un
Es probable que los que experimentan esta sensación trabajador está “quemado” o no. El agotamiento no parece prestarse a
muestren varios síntomas físicos observables. Entre ellos se dicotomías tan claras: en parte porque se trata más de un proceso
incluyen la fatiga crónica, el cansancio, la perturbación del que de un hecho. Tampoco es igual para cada persona (pág. 3).
sueño, la tensión muscular y el aumento de enfermedades.
También pueden reaparecer dolencias médicas preexistentes, Al parecer, las distintas definiciones de “estar quemado”,
como hipertensión arterial, insomnio, jaquecas, lumbago, y el amplio conjunto de síntomas asociados con este complejo
asma y alergias. Finalmente, puede haber una susceptibili fenómeno, aún complica más los esfuerzos por comprender
dad creciente a varios problemas gastrointestinales, dolores este síndrome. Más que considerarlo un estado o condición
musculares y cambios de peso (Carrol y White, 1982; Patrick, claramente identificable, parece más productivo verlo como
1979). Los terapeutas que padecen estos síntomas tienen un proceso que cada individuo experimenta de manera
436 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 437
exclusiva, como resultado de una mezcla de factores perso- según ellos, los terapeutas experimentan agotamiento en un
nales y ambientales. Por consiguiente, este fenómeno se Ííndice alarmante. Cuando se les preguntó por los practi
expresa en un individuo dado por síntomas específicos de los cantes mentalmente deteriorados cuyo trabajo se había visto
factores particulares implicados. afectado por la depresión o el agotamiento, el 75% señaló
I que lo creían un problema de “algo grave” a “muy grave”. El
63% admitió que conocían a un colega cuyo trabajo se había
Incidencia del “estar quemado* entre los psicoterapeutas J visto perjudicado por este fenómeno. Como grupo, los
¡f encuestados calcularon que aproximadamente el 26% de sus
Disponemos de pocos estudios sobre la incidencia concreta ! colegas padecían los síntomas relacionados con la depresión
del agotamiento entre los psicoterapeutas. La mayoría de los ■ i y el agotamiento. Finalmente, más del 32% reconoció que
investigadores han preferido examinar sus causas y sín : ellos mismos habían experimentado un agotamiento o depre
tomas. Sin embargo, Farber (1985b) señala que la incidencia sión lo bastante grave como para entorpecer su capacidad
general de este fenómeno entre los psicoterapeutas encues- laboral. Dado que en esta encuesta el rótulo de depresión se
tados por él, según reflejan los resultados generales del mezcló lamentablemente con el de agotamiento, es imposible
Inventario del Agotamiento, de Maslach (Maslach y Jackson, determinar la incidencia particular de cada una de estas
1978) era aproximadamente del 6%. El inventario de Mas variables. Sin embargo, parece razonable llegar a la con
lach evalúa los niveles del agotamiento emocional, la desper clusión de que estos terapeutas creían que el agotamiento
sonalización y el éxito personal. Aun cuando se consideran era un fenómeno de considerables proporciones.
estas variables particulares de forma individual, la experien Es posible que la complejidad de los síntomas y las
cia subjetiva del agotamiento entre los encuestados pudo \ definiciones asociadas con el concepto de agotamiento haya
haber sido algo más elevada de lo sugerido por los resultados entorpecido los esfuerzos por determinar su incidencia entre
totales y los promedios. Por ejemplo, casi el 19% se incluyó los terapeutas en activo. En consecuencia, sólo es posible
en la subescala del nivel de “fatiga emocional” moderada, especular sobre la verdadera difusión del problema. Si
mientras que un 6% adicional se registró en el nivel elevado. Freudenberger y Robbins (1979) están en lo cierto, un núme
Los que se incluyeron en la subescala de nivel moderado de ro creciente de psicoterapeutas padece un agotamiento lo
“despersonalización” comprendían el 24% de los encuesta- bastante grave como para afectar su trabajo profesional, su
dos, mientras que el 2,3% se adscribía al nivel más elevado. vida y sus relaciones personales.
Finalmente, los que se incluían en el nivel de agotamiento
moderado de la subescala de “éxito personal” daban un total
de casi el 37%, mientras que otro 19% se adscribía al nivel Factores que contribuyen a “estar quemado"
elevado. De modo que, aunque los psicoterapeutas como
grupo tendían a registrarse en un nivel más bajo que otros Dado los efectos potencialmente debilitantes del agotamien
grupos profesionales en las distintas escalas de agotamiento, to sobre la vida y el trabsgo del terapeuta, no es sorpren
un porcentaje sustancial parecía estar experimentando al dente que gran parte de las investigaciones llevadas a cabo
menos niveles moderados de agotamiento en cada una de las sobre este problema se hayan centrado en aislar los factores
tres dimensiones. que contribuyen a este fenómeno. Realmente, si el agota
Como hemos visto en el capítulo 6, los psicoterapeutas miento se ha de prevenir y sus víctimas rehabilitarse, pri
encuestados por Wood y otros autores (1985) señalaron que, mero es necesario determinar sus causas subyacentes. Como
f:
438 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SÁT1SFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 439
es posible imaginar, la complejidad de las distintas defini go, la tensión y los sentimientos de insatisfacción no siempre
ciones y síntomas asociados con el agotamiento complica loa crean agotamiento.
esfuerzos por poner en claro su etiología. No obstante, existe Más que equiparar la tensión, una experiencia universal
cada vez más bibliografía consagrada a la descripción de los entre los psicoterapeutas, con el agotamiento, que es un
factores asociados con el agotamiento de los terapeutas. fenómeno experimentado por una minoría de practicantes,
Antes de exponer los factores específicos que contribuyen es más exacto considerar el agotamiento como el resultado
al desarrollo del agotamiento, primero es necesario conside de una tensión e insatisfacción inmediatas e implacables
rar su etiología y desarrollo en términos más generales. (Farber, 1983a). En otras palabras, si las exigencias ambien
Como hemos visto al principio del capítulo, Freudenberger y tales abruman permanentemente los recursos personales de
Robbins (1979) han sido los primeros en describir el proceso un individuo, es probable que termine experimentando ago
de "quemarse” tal como sucede entre los psicoterapeutas. tamiento. Farber lo describe como el “paso final de una pro
Señalan que la influencia de las distintas tensiones rela gresión de intentos infructuosos de afrontar diversas
cionadas con la práctica profesional puede combinarse para condiciones negativas de tensión” (1983a, pág. 15). Es un
crear un individuo “quemado” que ya no puede obtener satis estado de completa desesperación y fatiga, causado por la
facción y placer de las relaciones interpersonales con los influencia acumulativa de una multitud de aspectos gene
pacientes, los colegas, los miembros de la familia o los ami radores de tensión y adversos relacionados con la práctica te
gos. Sus comentarios parecen implicar que los mismos facto rapéutica. La tensión relacionada con el trabajo no conduce
res generadores de tensión que pueden crear un sentimiento en todos los casos necesariamente al agotamiento. Además,
de insatisfacción laboral también pueden llevar al ago los sentimientos de insatisfacción laboral no reflejan auto
tamiento. máticamente la presencia de agotamiento. Por el contrario,
Según Farber (1983a), este concepto del agotamiento ha la experiencia crónica de altos niveles de tensión e insatis
obtenido mucha popularidad, por la que el concepto de ten facción es lo que causa un eventual agotamiento si no se
sión se ha equiparado al de agotamiento o confundido con él. adoptan medidas para obtener alivio y recuperar energía.
Esto ha sido lamentable, pues así se distorsiona el significa En vista de este concepto de la etiología del agotamiento,
do de ambos términos. Aunque muy similares, la tensión y el podemos destacar ahora la multitud de factores que con
agotamiento no son conceptos idénticos. La tensión por sí tribuyen al agotamiento entre los terapeutas en activo.
sola no es necesariamente negativa. Como resultado de la Estos incluyen variables relacionadas con la personalidad
obra de Selye (1956), se reconoce ahora ampliamente que del terapeuta, las características del paciente, los factores
la tensión puede tener efectos positivos si no es excesiva. laborales y las actitudes sociales.
Cuando un individuo no se siente abrumado por las exigen
cias del ambiente, la tensión puede ser motivante y exci
tante. Aun cuando la tensión sea más adversa que energi- Personalidad del psicoterapeuta
zante, si aparece en límites tolerables puede tener escasa
influencia sobre la sensación de bienestar del individuo. Varios autores han identificado los factores de personalidad
Realmente, cierto grado de tensión es inevitable en el ejerci que contribuyen a la posibilidad eventual de agotamiento
cio de la psicoterapia. Aun los que señalan que están satisfe entre los psicoterapeutas. Una vez más, es importante recor
chos con su trabajo como terapeutas, reconocen que ciertos dar que ningún factor por sí solo es “causa” de agotamiento.
aspectos de su labor son adversos y crean estrés. Sin embar Por el contrario, es por lo general la acumulación de la ten-
440 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA 1^ SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 441
m■•¡a*•
sión y la insatisfacción derivadas de una o más de estas va ;f; pueden terminar comprobando que sus recursos emocionales
riables lo que puede precipitar el agotamiento final del te W y capacidad de “amar” se han gastado al cabo de años de
rapeuta. f práctica, lo que causa agotamiento y desesperación.
Los individuos que tienden a ser solitarios parecen más Relacionada con el exceso de idealismo y abnegación,
propensos al agotamiento que los que son capaces de utilizar v existe la tendencia a albergar excesivas autoexpectativas
las relaciones interpersonales como fuentes de placer y reno V sobre el propio rendimiento profesional. Sencillamente, espe
vación de la energía (Farber, 1983a; Freudenberger, 1975; ran demasiado de sí mismos. Cuando no son capaces de satis
Freudenberger y Robbins, 1979). La tendencia al retiro y el facer estas expectativas irreales, es posible que se produzca el
aislamiento fuera del trabajo parece incrementar la vulnera agotamiento. Deutsch (1984) identificó varias creencias irra
bilidad individual al agotamiento y el desaliento en relación cionales de algunos psicoterapeutas en activo que causan
con el trabajo. Chessick (1978) observa que las relaciones per una importante tensión. Se incluyen, en orden descendente
sonales satisfactorias e íntimas fuera del consultorio son de la tensión experimentada, la expectativa de trabajar en
necesarias para alentar y fortalecer la capacidad del te todo momento, al máximo nivel de entusiasmo y competen
rapeuta de funcionar en el marco de las relaciones terapéuti cia, manejar con eficacia los estados de emergencia de los
cas. Según Farber (1983a), “las relaciones satisfactorias con clientes, ayudar a cada cliente, asumir personalmente la
la familia y los amigos producen una red protectora que mi culpa por el fracaso de los tratamientos, trabajar sin inte
tiga el impacto de las tensiones laborales” (pág. 5). Si el rrupción cuando los clientes lo necesitan, considerar el tra
practicante no tiene oportunidades suficientes para disten bajo como la propia “vida”, trabajar con cada cliente, servir
derse y serenarse con los demás, puede ser vulnerable a un de modelo de salud mental, estar a disposición las 24 horas
eventual agotamiento. Así, pues, los que prefieren tener una del día, poner las necesidades del cliente por encima de las
vida personal más aislada y retirada suelen ser más suscep propias, ser la persona más importante de la vida de cada
tibles a los efectos del agotamiento profesional. cliente, asumir la responsabilidad personal por la conducta
Los que tienden a ser en exceso idealistas, dedicados y del cliente y tener la capacidad de controlar su vida. Los que
volcados al prójimo, también parecen ser vulnerables a sen albergan un número suficiente de estas expectativas perso
tirse “quemados” (Freudenberger, 1975). Es probable que nales irreales son propensos a “quemarse”. No alcanzar
sacrifiquen sus propias necesidades y preocupaciones en estas metas es difícil para algunos, en particular si están
beneficio de los demás, aun cuando esto tenga como conse motivadas por el sentimiento de culpa, de superioridad o
cuencia su propio daño físico o emocional. El problema no es una necesidad personal (Freudenberger, 1975).
el compromiso; es el compromiso excesivo, y los niveles Los psicoterapeutas que tienden a ser autoritarios y con-
inadecuados de dedicación los que aumentan la oportunidad ; trotadores parecen más propensos a caer en el agotamiento
de que aparezca este fenómeno. Los que tienen la tendencia ; (Freudenberger, 1975; Pines, 1980). Es probable que esta
a perder su propia identidad volcándose en la vida y los t característica de la personalidad sea motivación para que se
problemas de los pacientes, pueden encontrar vacías las intente “hacerlo todo por sí mismo”, oponiendo resistencia a
propias reservas interiores (Freudenberger y Robbins, 1979). , la necesidad de delegar responsabilidad en los demás. Estas
El idealismo, la dedicación y el entusiasmo presentes en los | personas suelen experimentar frustración y desaliento ante
primeros años empiezan a desvanecerse, dejando en su lugar .j. su incapacidad de controlar plenamente la vida y los compor-
desaliento y abatimiento. Los que estuvieron dispuestos a ¿ tamientos de sus pacientes. Es difícil aceptar las limita-
hacer grandes sacrificios personales por sus pacientes ciones inherentes al rol de terapeuta si éste necesita asumir
442 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 443
la plena responsabilidad de la vida de sus clientes y contro Farber (1983a) señala que las personalidades de “tipo A”
larlas. Además, es probable que se desalienten y se resien tienen una mayor tendencia a “quemarse” que las personas
tan cada vez más, pues algunos clientes tienden a no seguir de ‘'tipo B”. Los terapeutas que tienden a ser agresivos, com-
con regularidad sus consejos, sugerencias y directrices. Los Lpetitivos, intensos, malhumorados e impulsivos experimen
terapeutas que son autoritarios y controladores por natu tan tensión y enfado cuando advierten que a veces sus
raleza topan a menudo con el agotamiento, como consecuen esfuerzos para ayudar a los demás son infructuosos e inefi
cia de la frustración crónica que provoca esta necesidad caces. Además, la tendencia de algunos pacientes a minar o
frente a los pacientes de terapia. Aun cuando se sometan a sabotear su propio progreso puede ser una fuente adicional
la necesidad de dominio y control del terapeuta, el resto del de aflicción para estos terapeutas. Si los profesionales
mundo sencillamente no lo hace. La responsabilidad de de tipo A comprueban que son incapaces de lograr el nivel de
sostener el bienestar de una multitud de pacientes pronto se buen éxito necesario para lograr satisfacción y plenitud, el
convierte en una tarea abrumadora frente a las vicisitudes y desaliento y la frustración que experimentan pueden precipi
el azar de los acontecimientos de la vida. tar un posible agotamiento. Según Farber, lo que diferencia
También es probable que los que necesitan darse a los a las personas de tipo A de las de tipo B son a menudo las
demás, como consecuencia del anhelo de intimidad y cer expectativas, las actitudes, las percepciones y las creencias,
canía, experimenten un creciente desaliento que termine por y no la experiencia objetiva de la tensión. El agotamiento es
conducir al agotamiento (Farber, 1983a; Pines, 1980). Este el resultado del modo en que el estilo de personalidad inter
es un problema delicado para algunos psicoterapeutas. En el actúa con los factores asociados con la práctica personal,
capítulo 1, hemos visto que algunos abrazan la profesión de siendo las más vulnerables las personas de tipo A.
la psicoterapia por el deseo de experimentar intimidad y cer Finalmente, los cambios de personalidad derivados del
canía con los demás. Estos aspirantes son por lo general soli impacto de los acontecimientos significativos de la vida
tarios y socialmente aislados, lo que hace atractivos los del psicoterapeuta pueden producir agotamiento en personas
encuentros interpersonales característicos de la relación te antes inmunes a este problema (Farber, 1983a). El impacto
rapéutica. Tras ingresar en la profesión, a menudo des emocional de acontecimientos como el divorcio, la pérdida de
cubren que el aislamiento, la intimidad unilateral y las un ser querido, una enfermedad o un accidente personales, o
interacciones distorsionadas asociadas con la práctica de la cualquier otro infortunio puede inclinar la balanza hacia los
psicoterapia no satisfacen estos anhelos y necesidades. Por sentimientos de abatimiento, fracaso y desesperación. En
el contrario, a menudo exacerban el sentimiento subyacente este caso, el terapeuta antes satisfecho y eficaz puede
de soledad, creando una alienación social aún mayor. Como sucumbir a los efectos del agotamiento. Además, Farber
hemos visto en los capítulos 3 y 4, la naturaleza misma de la observa que los períodos típicamente tensos de transición y
relación terapéutica, que subraya la abstinencia del te crisis derivados de los cambios predecibles durante la vida
rapeuta y la individualización y la marcha del paciente, adulta identificados por Levinson (1978) pueden aumentar
puede provocar que se sienta cada vez más desapegado y ais la posibilidad de que aparezca agotamiento si son lo bas
lado de los demás durante el curso de la práctica profesional. tante prolongados e intensos. De modo que, durante ciertos
Si no se han encontrado otras maneras de satisfacer el anhe períodos de transición, el psicoterapeuta en activo puede ser
lo de intimidad que ha motivado la elección profesional, la vulnerable al desencadenamiento del agotamiento, si los
experiencia de tensión e insatisfacción puede llegar a niveles conflictos y los problemas asociados con ellos no se resuelven
suficientes como para producir el agotamiento. de manera eficaz en el momento oportuno.
444 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 445
Hay muchos factores relacionados con la personalidad del ■ ciones previas sobre etiología del agotamiento, podría supo
individuo que pueden aumentar la posibilidad de “quemarse”. nerse que los practicantes que trabajan con un número ele
Aunque ninguna variable concreta puede identificarse como vado de estos pacientes durante un período prolongado de
la “causa” del agotamiento entre los psicoterapeutas, la pre tiempo serán los que desarrollan con mayor probabilidad un
sencia de una o más de estas características de personalidad V eventual agotamiento.
aumenta la posibilidad de su desencadenamiento si la ten Las expresiones de hostilidad y agresividad de los
sión y la insatisfacción laboral resultante alcanza el nivel pacientes son la segunda causa en importancia de tensión
suficiente. Tampoco es probable que las características de la personal entre los psiquiatras, los psicólogos y los asistentes
personalidad por sí solas “causen” el agotamiento. Sólo sociales, según la encuesta de Farber y Heifetz (1981). El
aumentan la posibilidad de su aparición. 70% de los encuestados indicó que esa conducta se experi
mentaba, al menos, como moderadamente estresante. Esta
comprobación fue confirmada por Deutsch (1984), que señala
Características de los pacientes que las expresiones de enfado contra el terapeuta eran la
segunda fuente de tensión en importancia entre los psicote
Además de los factores influyentes asociados con la persona rapeutas encuestados. Al parecer, a los profesionales les es
lidad del psicoterapeuta, algunas características del paciente difícil soportar los ataques verbales, y las acciones hostiles y
se han identificado como fuentes de tensión suficientes como agresivas de los pacientes. Esta experiencia de tensión no se
para aumentar la posibilidad de “quemarse”, si su influencia limita a la cólera y la agresividad abiertas de los pacientes.
es incontrolada e intensa (Farber, 1983c). Entre una larga Hellman y otros autores (1986) han comprobado que la con
lista de características del paciente que contribuyen a la ten ducta agresiva pasiva y encubierta de los pacientes era una
sión del terapeuta se incluyen las amenazas de suicidios, la de lais cinco fuentes principales de tensión que notificaron los
agresividad y la hostilidad, la conclusión prematura del tra terapeutas que participaron en su investigación. Las formas
tamiento y varios síntomas asociados con formas más graves más sutiles de enfado y agresividad también generadoras de
de psicopatologia. tensión eran la reserva defensiva, las conductas agresivo-
Por lo general, los psicoterapeutas señalan las amenazas pasivas dirigidas contra el terapeuta y las idealizaciones
de suicidio como la conducta más perturbadora con que se excesivas del profesional. Un segundo factor de suma impor
topan en la práctica profesional (Deutsch, 1984; Farber, tancia, llamado “resistencias”, según comprobaron Hellman
1983c; Hellman y otros autores, 1986). En un estudio (Far y otros autores, es una fuente significativa de tensión para el
ber y Heifetz, 1981), el 85 % de los terapeutas encuestados terapeuta. Se incluían conductas del paciente, como la au
indicaron que las afirmaciones, los ademanes y las ideas de sencia de las sesiones, la demora, el pago irregular de los
suicidio eran el factor más generador de tensión. Más que honorarios, la reticencia a marcharse al terminar la hora,
ninguna otra variable de los pacientes, el peligro de suicidio llamadas telefónicas a sitios que no son el consultorio del
es la fuente mayor de aflicción y preocupación para el profe terapeuta, y la negación. Todas estas conductas se han iden
sional. Los complicados aspectos morales, éticos, emocionales tificado como expresiones típicas indirectas del enfado y la
y legales de este problema parecen pesar abrumadoramente agresividad del paciente. De modo que, según parece, los psi
sobre la mente del terapeuta, contribuyendo a altos niveles coterapeutas consideran muy estresantes el enfado y la agre
de tensión y ansiedad cuando uno o más pacientes muestran sividad del paciente, tanto en su forma abierta como
tendencias suicidas. De manera coherente con las formula- encubierta. Una vez más, si la variable del paciente provoca
446 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 447
una tensión suficiente durante un período prolongado de tiem tina experiencia difícil. No es inusitado que los terapeutas se
po, es probable que el psicoterapeuta experimente la sensa pregunten en momentos de particular frustración por qué los
ción de “quemarse”. clientes no pueden ser más razonables, considerados,
Farber (1983c) señala que la conclusión prematura del pacientes y agradecidos. A esta queja normalmente sigue
iV .r tratamiento por decisión del paciente era la tercera fuente una sonrisa comprensiva, cuando el terapeuta se da cuenta
en importancia en crear tensión mencionada por los encues- de que precisamente por ese motivo se han presentado para
tados. Esta comprobación fue nuevamente confirmada por recibir ayuda y tratamiento. Sin embargo, aunque inevita
Deutsch (1984), que averiguó que los entrevistados por ella bles, estas interacciones pueden dañar el bienestar del tera
consideraban la conclusión prematura como la quinta fuente peuta. Si la tensión producida por ciertas conductas de los
en importancia de la frustración y la tensión en la relación pacientes se vuelve lo bastante frecuente, intensa o crónica,
laboral. Los terapeutas, aparentemente, encuentran la mar es probable que el resultado sea el agotamiento del terapeuta.
cha precipitada de los pacientes una experiencia muy difícil. Como ha sucedido en el caso de las variables de la per
Queda todavía por determinar si esto es consecuencia de los sonalidad de los psicoterapeutas que contribuían a la etio
consiguientes sentimientos de fracaso, abandono, desilusión, logía del agotamiento, las características y las conductas de
ofensa, rechazo o traición. Es fácil imaginar que los terapeu los pacientes individuales por sí solas no precipitan la apari
tas que sienten tensión al irse los pacientes de forma pre ción del agotamiento en la mayoría de los terapeutas en acti
matura experimenten agotamiento si ocurre con demasiada vo. Del mismo modo, las variables de los pacientes como
frecuencia. grupo no suelen ser suficientes para provocar el agotamiento
El análisis de las conductas de 25 pacientes, identifi del terapeuta. Sin embargo, la interacción entre ciertas va
) ìi:£ cadas por terapeutas en activo como fuentes significativas de riables del paciente y las características de la personalidad
m
h;.*/!:1
. tensión, llevado a cabo por Farber y Heifetz (1981) reveló del terapeuta pueden producir niveles de estrés e insatisfac
Mili; que el 36,4% del total se explicaba bajo el factor denominado ción lo bastante intensos y prolongados como para aumentar
“psicopatología abierta”. Este factor comprendía una ansie la posibilidad de un eventual agotamiento. No obstante, es
dad agotada (mencionada como la cuarta fuente de tensión probable que otros factores adicionales también contribuyan
en importancia en el estudio de Farber [1983c]), la apatía y la a este lamentable resultado.
depresión (mencionadas como la quinta fuente en importan
cia de la tensión de los terapeutas), y otras distintas varia
bles incluyendo la conducta impulsiva, conducta psicopática, Factores laborales
delirios paranoides, hipersensibilidad y desapego esquizoide.
Hellman y otros autores (1986) notificaron un descubrimien Farber (1983a) presenta un amplio resumen de los factores
to similar, al observar que estos mismos síntomas consti laborales que, según se ha comprobado, promueven el ago
tuían la tercera fuente en importancia de tensión entre los tamiento entre los distintos grupos dedicados al servicio asis-
encuestados en su investigación. Esta pauta también fue tencial. Identifica cuatro factores principales: ambigüedad
confirmada por Deutsch (1984), que indicó que una grave del rol, conflicto de roles, sobrecarga del rol e inconsecuencia.
depresión y aparente apatía, o falta de motivación, eran la Cada una de estas variables tiene la capacidad de aumentar
tercera y cuarta fuente en importancia de la tensión entre el estrés y la insatisfacción profesional de los psicoterapeutas
i terapeutas. Como casi todo el mundo admite, a veces traba en un grado que aumenta la posibilidad del agotamiento.
jar con pacientes emocionalmente perturbados puede ser La ambigüedad del rol se asocia con una “falta de clari-
448 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 449
dad sobre los derechos, las responsabilidades, los métodos, impulso de relacionarse con un cliente de distintos modos
las metas, la jerarquía o la fiabilidad del trabajador” (Far- contradictorios o conflictivos, como padre, amigo, amante,
ber, 1983a, pág. 6). Los factores adicionales, que también hermano, jefe, empleado, consejero o juez. La ambigüedad de
contribuyen a la ambigüedad del rol, incluyen la rapidez del roles sólo sirve para aumentar la posibilidad de estos conflic
cambio organizativo y el aumento de complejidad de las tareas tos cuando el terapeuta intenta determinar qué enfoque será
y la tecnología. Es típico que los psicoterapeutas encuentren el más adecuado para ayudar al cliente. La solución de estos
un alto grado de ambigüedad de roles en su trabajo. Hay un conflictos de roles (tanto a nivel personal como con cada uno
amplio desacuerdo sobre lo que implica la práctica de la psi de los clientes individuales) suele ser una experiencia tensa
coterapia (Schlicht, 1968). Además, las complejas decisiones para algunos psicoterapeutas. El conflicto de roles también
sobre la elección de la disciplina, el grado, la orientación puede experimentarse fuera de la consulta terapéutica. Por
teórica, la especialidad y el sitio del trabajo oscurecen aún ejemplo, el terapeuta en activo puede verse obligado a actuar
más la definición del rol. No es inusitado que un psicote- como administrador, maestro, supervisor, consejero, ejecutivo
rapeuta en formación obtenga un título académico, y todavía empresarial, inversor, propietario o miembro de un equipo,
sienta confusión sobre los factores que producen un feliz según su ambiente de trabajo. Cada uno de estos múltiples
cambio terapéutico. Esto puede provocar que el terapeuta roles a veces puede ser incompatible con el de psicoterapeuta
neófito se sienta un estafador o un charlatán al dirigir psi humanitario. Por ejemplo, estar obligado a concluir un
coterapia. Es habitual que los terapeutas trabajen sin recibir tratamiento por la falta de fondos del paciente tiene perfecto
una realimentación adecuada sobre su rendimiento y su sentido empresarial, pero es traumático para el terapeuta
competencia profesionales (Marston, 1984). A menudo, tam sensible. El conflicto de roles puede también tener lugar
bién tienen dudas secretas sobre la eficacia del tratamiento. como resultado de disputas políticas o territoriales, como a
La falta de definición del rol con que se topan los psicote veces sucede entre los psicoterapeutas que representan
rapeutas es potencialmente una fuente importante de estrés. varias disciplinas, que se esfuerzan por determinar áreas de
Además, dirigir psicoterapia es con frecuencia un proceso jurisdicción y clarificar una autodefinición (Farber, 1983a).
complejo y muy lento, difícil de vigilar y evaluar. Esto La posibilidad de que se presenten conflictos de roles se
aumenta aún más la ambigüedad del terapeuta hacia su agudiza todavía más por las necesidades y las prioridades
papel en el actual proceso terapéutico. Hellman y otros contradictorias individuales, familiares, sociales y rela
autores (1986) también han comprobado que el factor llama cionadas con los pacientes con que se enfrenta el terapeuta.
do “duda profesional” era la tercera fuente en importancia de Dada esta posibilidad de conflicto entre roles, no es sorpren
tensión entre los terapeutas encuestados. Esta variable in dente que Hellman y otros autores (1986) comprobaran que
cluía factores como dudas sobre la eficacia de la psicoterapia, varios de los ejemplos mencionados son fuente de un estrés
dificultad al evaluar la propia competencia, frustraciones significativo entre los psicoterapeutas encuestados. Real
producidas por un éxito insuficiente y un ritmo de trabajo mente, si la experiencia de estrés provocada por conflicto de
lento y desigual. roles es intensa y se vuelve crónica, es posible que se produz
El conflicto de roles, según Farber (1983a), tiene lugar ca agotamiento.
“cuando a un individuo se le imponen exigencias incoheren El peso excesivo del rol implica tanto factores cuantita
tes, incompatibles o inadecuadas” (pág, 6). Esto se puede tivos como cualitativos, que tienen la capacidad de crear un
expresar de varias maneras. Por ejemplo, en el marco de la importante estrés. Aunque tener demasiado que hacer es
consulta terapéutica, el terapeuta puede experimentar el un ejemplo evidente de sobrecarga del rol, es posible que las
450 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 451
tareas de complejidad creciente, que exigen aptitudes y vado a cabo por Farber y Heifetz (1982), una muestra he
capacidades no poseídas por el individuo en cuestión, tam terogénea de psicoterapeutas indicó que el “trabajo excesivo”
bién precipiten el agotamiento. Los psicoterapeutas son era por sí solo el aspecto más generador de tensión del traba
propensos a trabajar demasiado, con lo que es posible que jo terapéutico. Así, pues, el psicoterapeuta en activo parece
muchos experimenten la sobrecarga del rol. Para estas per ser vulnerable tanto a los aspectos cuantitativos como cuali
sonas, sencillamente hay demasiados pacientes y muy poco tativos de la sobrecarga del rol. Si este factor produce el sufi
tiempo. Los deberes administrativos cada vez mayores abru ciente estrés, el resultado suele ser el agotamiento.
man a los que trabajan en centros estatales. La corriente Finalmente, Farber (1983a) identifica los sentimientos
constante de nuevos pacientes y ex pacientes que vuelven de inconsecuencia como la cuarta fuente en importancia de
para seguir tratándose mina la energía y la capacidad del los factores laborales que contribuyen al agotamiento. Far
terapeuta. Esto es un problema en especial para aquellos a ber describe esta experiencia como
los que les es difícil decir “no” a los pacientes que solicitan el sentimiento por parte de los profesionales de que, por duro que tra
sesiones adicionales, y valoran las fuentes de referencia que bajen, la compensación en términos de logro, reconocimiento, avance
exigen que el practicante haga un hueco para admitir “sólo o aprecio no existe... Sienten que lo que hacen no produce ya los cam
un paciente más”. A los asistentes les es difícil dejar de ofre bios deseados en el entorno y que, por lo tanto, no tiene sentido
cer “asistencia”, aun después de que su capacidad de hacerlo seguir intentándolo (pág. 6).
lleva mucho tiempo agotada. Pero la sobrecarga del rol tam Como ya hemos visto, la práctica de la psicoterapia constituye
bién puede tener un aspecto cualitativo. La complejidad de un trabajo difícil y lento. Aunque a veces provoca cambios
la tarea psicoterapèutica parece abrumadora a muchos psi pronunciados muy evidentes, la mayoría de los terapeutas
coterapeutas en formación que, a pesar de temer lo con admite que tienen que aceptar el hecho de que pocos pacien
trario, terminan siendo eficientes en una modalidad concreta tes experimentan cambios significativos en un corto período
de tratamiento. La verdadera sobrecarga se produce cuando de tiempo, si es que los experimentan alguna vez (Bugental,
se hace necesario actualizar el conocimiento y las técnicas 1964). Esto provoca que se luche contra los sentimientos de
profesionales en respuesta a los continuos avances que se inconsecuencia. Según Garfield y Bergin (1979), algunos
dan en el campo. Por ejemplo, los especialistas en el enfoque pacientes experimentan sólo un desarrollo o cambio mar
psicoanalítico es posible que encuentren difícil ampliar sus ginal. Otros no sienten el menor beneficio. Por desgracia, los
herramientas médicas para dar cabida a la biorrealimenta hay que se sienten aún peor por el hecho de haber recibido
ción, la terapia cognoscitiva, las modalidades de tratamiento tratamiento. El terapeuta en activo puede sentirse desalen
breve y las técnicas conductistas. Las rápidas innovaciones tado sin advertirlo, cuando asume la culpa por los fracasos
han dado origen a la difundida creencia de que los avances del tratamiento y, sin embargo, duda en atribuirse los éxitos
en el campo de la psicoterapia vuelven obsoleta la informa aparentes. Farber y Heifetz (1982) señalan que el 74% de los
ción obtenida ocho años atrás. psicoterapeutas encuestados declaraban que la falta de éxito
Hellman y otros autores (1986) señalan que los factores terapéutico era uno de los aspectos que más tensión creaba
llamados “sobrededicación al trabajo” y “sobreplanifícación” de la práctica profesional. Al parecer, muchos terapeutas
representan el 19% de la escala en el índice de fuentes de ocasionalmente cuestionan la eficacia y la importancia de
estrés de los terapeutas. Estos factores englobaban variables sus esfuerzos. No es sorprendente que los psicoterapeutas
asociadas con los aspectos cuantitativos y cualitativos de la luchen contra los sentimientos de inconsecuencia en vista de
sobrecarga del rol, como ya hemos visto. En otro estudio lie-
wm.
452 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 453
los resultados de la investigación, que señalan que algunos logro en el éxito obtenido por los tratamientos que dispen
pacientes experimentan una reducción mayor de los sín san. Sin embargo, el progreso es por lo general lento y algo
tomas sin que intervenga tratamiento alguno (Hellman y imprevisible, dependiendo a menudo de una multitud de
otros autores, 1986). Si estos sentimientos alcanzan la inten variables relacionadas con el paciente, más allá del control
sidad suficiente, es probable que el terapeuta sienta ago del terapeuta. Los éxitos pronunciados y notables son un
tamiento y un profundo sentimiento de futilidad (Kottler acontecimiento raro. De modo que la plenitud y la gratifi
1986). cación proporcionadas por la profesión que la sociedad valora
Además de los cuatro factores laborales primordiales constituyen un acontecimiento menos frecuente de lo desea
que, según Farber, contribuyen a desencadenar el ago ble, lo que deja al terapeuta cada vez más vulnerable frente
tamiento, otros aspectos de la vida profesional han sido iden al desaliento, la insatisfacción y el eventual agotamiento. Si
tificados como fuente de estrés para el terapeuta. La in el terapeuta trabaja aislado, sin el beneficio de sentir el
fluencia potencialmente negativa del aislamiento físico y apoyo y el estímulo de la comunidad, el riesgo de sufrir una
psíquico, la atención unilateral, las limitaciones emo desilusión es todavía mayor. Aunque estas especulaciones
cionales, la inactividad física, la abstinencia personal, los son difíciles de probar, al menos resultan estimulantes.
crecientes sentimientos de omnipotencia, la preocupación Quizás el énfasis que pone la sociedad norteamericana sobre
incesante por lo psicológico, la vida indirecta, el desapego y el individualismo, el éxito personal y la competencia no invi
el vacío emocionales, la fatiga física y la inestabilidad finan ten a la práctica de la psicoterapia. En vez de facilitar este
ciera asociada con la práctica de la psicoterapia son fuentes intento, quizás estas actitudes entorpezcan una buena adap
adicionales de estrés de los terapeutas, capaces de precipitar tación a la profesión, o aun aumenten la probabilidad de un
su eventual agotamiento. eventual agotamiento.
Las actitudes sociales relacionadas con los estereotipos
públicos referidos al rol de los psicoterapeutas contribuyen
Actitudes sociales todavía más a la desilusión y el agotamiento eventual. Como
Las variables relacionadas con la personalidad del psicote ya hemos visto en los capítulos 3 y 4, los psicoterapeutas
rapeuta, las características de los pacientes y los factores gozan de distinta consideración, que a veces distorsiona y
laborales que contribuyen al desarrollo del agotamiento se sabotea su participación y su placer en las relaciones inter
producen en un contexto más amplio de valores y actitudes personales fuera del consultorio. Por ejemplo, algunos ven a
sociales. Farber (1983a) indica que la influencia del capita los psicoterapeutas bajo una irreal luz positiva. Los consi
lismo y el aumento del individualismo competitivo separa a deran,gente “especial", una especie de santos capaces de sa
los trabajadores norteamericanos de sus comunidades. Ade crificarse. Los que los ven de esta manera esperan que
más, sostiene que hay una insistencia creciente en obtener puedan soportar el dolor psíquico de la sociedad con poca o
la plenitud y la gratificación personales de la propia profe ninguna dificultad. Además, a menudo sus expectativas de
sión, lo que refleja una orientación más bien narcisista y estabilidad emocional y competencia profesional son suma
egocéntrica. Estos valores sociales que todo lo impregnan mente irreales. Esta orientación se relaciona con varias
parecen interactuar con varios factores directamente rela expectativas sociales hacia el “profesional dedicado al servi
cionados con la práctica de la psicoterapia, aumentando la cio humano", que ponen de relieve las cualidades dadivosas,
posibilidad de que se produzca agotamiento. Por ejemplo, los altruistas y escrupulosas, características del Cuerpo de Paz
psicoterapeutas basan gran parte de sus sentimientos de (Farber, 1983a). Estas actitudes se combinan para trazar un
454 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 455
retrato del terapeuta muy idealizado, que puede volverse es suficiente para provocar el agotamiento del psicoterapeu
abrumador para el profesional que alberga en secreto mu ta. Por el contrario, hay que considerar las numerosas cau
chas de estas mismas expectativas y un deseo mesiánico de sas que parecen contribuir a este resultado. Además, como
ayudar a los demás. La posibilidad de desaliento y ago Chemiss (1980) señala, lo más probable es que el agotamien
tamiento aumenta para los incapaces de ser realistas sobre to sea la consecuencia de una interacción compleja entre fac
las propias capacidades y las limitaciones profesionales. Los tores propios de los individuos, las organizaciones y la
terapeutas que se llegan a creer llamados para la "salvación sociedad. De modo que subrayar continuamente los factores
psíquica” de la sociedad son sumamente vulnerables a una laborales como la causa principal del agotamiento resultaría
desesperación eventual. A veces, el aislamiento y la aliena ser inadecuado y superficial (Farber, 1983a). Parece opor
ción interpersonal pueden provocar en el psicoterapeuta un tuno considerar que el agotamiento es un resultado de la
profundo sentimiento de soledad y desilusión. interacción entre los rasgos de la personalidad del terapeuta,
De modo muy semejante, los que consideran a los psico- las caraterísticas del paciente, los factores laborales y las
terapeutas de manera injustamente negativa y despectiva actitudes sociales. El estrés y la insatisfacción del terapeuta
aumentan su posibilidad de sentirse desalentados y agobia asociados con estos factores precipitan el eventual desenca
dos. La situación marginal de la profesión refleja la tendencia denamiento del agotamiento, cuando han alcanzado niveles
de algunos a considerar a los terapeutas menos oportunistas lo bastante adversos y continuos como para destruir la moti
que prostituyen sus atenciones, ganando su subsistencia con vación del terapeuta y su sentido de compromiso con la
la vulnerabilidad y el dolor emocional de los demás. Esta relación terapéutica.
perspectiva los retrata como voyeurs que estimulan la depen Afortunadamente, sólo una relativa minoría de psicote-
dencia y explotan a sus confiados clientes. Además, la profe rapeutas parece experimentar un agotamiento lo bastante
sión de la psicoterapia es considerada por estos individuos grave como para incapacitarlos o menoscabarlos. Sin embar
como una inocua charlatanería en el mejor de los casos, y un go, las líneas de demarcación entre el estrés, la insatisfac
peligroso control de la mente en el peor. Estas actitudes ción, el agotamiento y el deterioro mental del terapeuta a
sociales negativas dan combustible a las dudas secretas de menudo son muy borrosas. Como resulta útil considerar el
los terapeutas sobre la eficacia del tratamiento y la ade agotamiento tanto un proceso como un síndrome o condición
cuación de su competencia personal. En consecuencia, los identificable, es probable que los psicoterapeutas fallen en
psicoterapeutas que son incapaces de mantener una perspec diversos grados de una escala, estando unos más agotados
tiva equilibrada sobre su aptitud, y el valor de su profesión que otros. En consecuencia, se atribuye cada vez más impor
se vuelven vulnerables al agotamiento y la insatisfacción tancia a los programas para terapeutas dedicados a su pre
laboral. La tendencia a mostrarse apologético y desconcerta vención y tratamiento.
do con la propia profesión vuelve todavía más difícil afrontar
las ocasionales críticas públicas y los ataques de los medios
de comunicación a su utilidad y valía. PREVENCION Y TRATAMIENTO DEL AGOTAMIENTO
embargo la investigación y la experiencia de diversos te sión de la psicoterapia dé a sus practicantes esta informa
rapeutas han dado como resultado la utilización de distintas ción mediante artículos periodísticos, boletines, seminarios y
intervenciones, que han obtenido mayor o menor éxito. En talleres. Los programas de educación continua acertarían
su mayoría estos esfuerzos se han centrado en reducir los recalcando el problema de la identificación, y el remedio del
niveles del estrés e insatisfacción del terapeuta, tanto en su agotamiento entre los psicoterapeutas.
vida personal como profesional. No es preciso que la educación continua se limite al tema
del agotamiento para ser útil en el combate contra el desa
liento y la insatisfacción laboral. Por el contrario, la educación
Educación regular continua sobre distintas asignaturas relacionadas con
la práctica de la psicoterapia probablemente estimularía a los
Como en el caso de otras formas de deterioro mental o inca terapeutas disminuyendo de ese modo la posibilidad de que
pacitación, alertar al psicoterapeuta sobre los síntomas y los aparezcan la desilusión y el agotamiento (McCarley, 1975).
riesgos asociados con el desarrollo del agotamiento es un Aunque la psiquiatría ha adoptado un agresivo plan de edu
crítico primer paso para su prevención y tratamiento precoz cación continua para sus practicantes, las otras disciplinas
(Freudenberger, 1975). Una mayor autoconciencia y autovi- representadas en la profesión de la psicoterapia no se han
gilancia permiten que el profesional evalúe los niveles pasa dado prisa en adoptar medidas semejantes. En consecuencia,
dos, presentes y futuros del estrés e insatisfacción, a fin de muchos terapeutas no han obtenido los beneficios brindados
adoptar otras medidas para ponerles remedio y lograr la por una educación continua. Por ejemplo, Guy, Stark y Poels-
rehabilitación del terapeuta. Como el agotamiento parece ser tra (1987) han comprobado que más del 42% de los terapeu
el resultado del estrés y desaliento inmediatos (Farber, tas encuestados no participó en ninguna de las formas de
1983a), es probable que los esfuerzos por alertar a los profe educación continua aprobadas durante el año anterior. Es
sionales sobre sus primeros signos y síntomas disminuyan la posible que sea necesario establecer exigencias más ri
posibilidad de que su influencia pase inadvertida. La re gurosas para asegurar que todos los terapeutas reciban
ciente publicidad y divulgación del fenómeno sintetizado en instrucción regular sobre los avances recientes en el campo.
la expresión “quemarse” lo han convertido en un concepto Además de mejorar la competencia, estos programas serían
algo trillado y demasiado utilizado en el lenguaje popular. útiles para reducir la probabilidad de que se produzca ago
No obstante, algunos psicoterapeutas siguen subestimando tamiento.
su capacidad de sabotear insidiosamente su funcionamiento
personal y profesional. En consecuencia, parece justificado
esforzarse por alertar a los practicantes. Psicoterapia y supervisión personales
En teoría, los programas de formación que preparan
para la práctica de la terapia incluyen clases o seminarios No es sorprendente que se recomienden con frecuencia como
sobre el fenómeno del agotamiento (Farber y Heifetz, 1982). medios eficaces de intervención psicoterapias y/o supervi
Esto brindaría a los futuros terapeutas la capacidad de iden siones personales para prevenir y tratar el agotamiento de
tificar su aparición y adoptar las medidas adecuadas para los terapeutas (Farber, 1983a). La terapia personal propor
neutralizar su impacto. Sin embargo, como no es probable ciona la oportunidad de lograr autoconciencia, autoevaluación,
que esto ocurra en todos (ni siquiera en la mayoría) de los rejuvenecimiento, pruebas de realidad y reabastecimiento. Es
programas universitarios, puede ser necesario que la profe probable que, con la ayuda de un psicoterapeuta diestro, el
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458 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 459
profesional tenga la oportunidad de identificar el desencade sonal experto en el proceso del agotamiento constituye una
namiento, y adopte las medidas adecuadas para eliminar su fuente que no tiene precio para su prevención y tratamiento.
i|- influencia negativa sobre su trabajo y relaciones. Una vasta La supervisión también se ha identificado como una in
variedad de formas de psicoterapia se han utilizado para tervención útil para remediar el agotamiento del terapeuta
tratar con éxito el agotamiento. Por ejemplo, Freudenberger (Farber, 1983a). Se ha comprobado que tanto la supervisión
(1981) indica que un breve tratamiento con metas específicas individual como de grupo es una fuente de apoyo, prueba de
constituye una forma útil de intervención. Edelwich y realidad y realimentación para el terapeuta en activo. En
Brodsky (1980) señalan que un enfoque más directo, centra consecuencia, la supervisión proporciona una oportunidad
do en la “realidad”, sirve para ayudar a los psícoterapeutas para vigilar y reducir las fuentes de estrés e insatisfacción
a superar este fenómeno. Los tratamientos destinados a asociadas con distintas características de los pacientes, fac
reducir el estrés del terapeuta utilizan a veces técnicas tores laborales y actitudes sociales (Savicki y Cooley, 1982).
cognoscitivo-conductistas y de disminución del estrés, como
la desensibilización sistemática, la biorrealimentación, la
enseñanza de relajación progresiva y la meditación (Farber, Autoatención
1983a). La terapia de grupo también se ha considerado una
intervención útil para los psicoterapeutas propensos al ago En reconocimiento del hecho de que el agotamiento parece
tamiento, proporcionando tanto apoyo como realimentación afectar todos los aspectos físicos y emocionales del fun
a los que experimentan desaliento e insatisfacción con su cionamiento individual, varios autores han señalado que un
vida y su profesión (Farber, 1983a). Finalmente, los enfoques programa bien trazado de la autoatención es quizá la mejor
psicodinámicos a más largo plazo siguen contándose entre intervención para prevenir y tratar el agotamiento. Pines,
los preferidos para capacitar al clínico a identificar su vul Aronson y Kafry (1981) indican que el terapeuta debe desa
nerabilidad personal al desaliento y la desilusión (Frod, rrollar una actitud de preocupación desapegada, que propor
1963). cione un cierto grado de objetividad y distanciamiento de los
Aunque la terapia personal ayuda a superar las ten problemas del cliente a fin de permitir el ejercicio de un sano
:/l ;’ siones asociadas con las características de los pacientes, los juicio profesional y una adecuada autoatención. El practi
factores relacionados con los pacientes y las actitudes cante también debe reconocer la posibilidad de perder esta
sociales sirven sobre todo para ayudar al terapeuta a perspectiva aumentando la oportunidad de que se desarro
afrontar y resolver los rasgos de personalidad que lo pre lle el agotamiento. Finalmente, estableciendo límites claros
disponen al desarrollo del agotamiento. Por ejemplo, si el y haciéndose responsable de los propios sentimientos y
terapeuta tiene tendencia al desapego social, al exceso de acciones, el terapeuta puede vigilar y corregir las tendencias
idealismo, a autoexpectativas irreales, al autoritarismo, a
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462 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 463
viduos ajenos a la profesión, centrándose en actividades sin relacionadas con el paciente, los terapeutas que deseen evi
relación con la práctica de la psicoterapia. En el último, se tar o reducir el agotamiento también pueden disminuir los
subraya la necesidad de crear una red de apoyo con otros factores laborales que, según se ha comprobado, contribuyen
psicoterapeutas capaces de brindar un tipo de realimenta a la aparición del agotamiento. Por ejemplo, las preocupa
ción imposible de conseguir para los legos. Bellak (1981) ciones sobre la ambigüedad, el conflicto y la sobrecarga del
señala que esos grupos de discusión permiten un intercam rol, junto con la inconsecuencia, deben ser tratadas abierta y
bio informal de datos, consejos y estímulos entre terapeutas exhaustivamente por los que se dedican a la práctica pública
que comprenden muy bien las presiones y el estrés con que o privada. El número de horas prestadas de servicio, la espe
topan sus colegas. Compartir abiertamente entre colegas las cialidad que se practica, las responsabilidades administrati
limitaciones de la profesión, los errores o las desventajas vas asumidas y las funciones de supervisión desempeñadas
personales, y los problemas comunes que se plantean en la deberán ser reflejo de las aptitudes, las limitaciones y los
práctica, puede reducir en gran medida el estrés y la insatis intereses personales. En el caso de los que trabajan en el
facción experimentados por muchos terapeutas. sector público, estos problemas deberán tratarse directa
mente con los superiores, los supervisores, los colegas y los
socios. Los que ejerzan en el sector privado es posible que
Reducción del estrés relacionado necesiten buscar el consejo de un colega respetado, a fin de
con la práctica profesional obtener una perspectiva equilibrada sobre problemas que le
conciernen personalmente. Una vez más, es necesario que el
Como un factor importante en el desarrollo del agotamiento terapeuta ejerza cierto grado de control sobre factores labo
es la influencia inmediata y crónica del estrés asociado con rales que pueden contribuir a su agotamiento. Por ejemplo,
los factores laborales y las características del paciente, esto se lleva a cabo diversificando las responsabilidades pro
puede ser necesario adoptar varias medidas para reducir al fesionales, de modo que quede incluida una amplia variedad
mínimo su influencia potencialmente negativa sobre el te de roles y experiencias vocacionales. Como ya hemos visto,
rapeuta. Por ejemplo, puede ser muy útil equilibrar en la dividir el tiempo profesional entre la psicoterapia, la super
medida de lo posible el número de casos a su cargo, para no visión, la consulta, la investigación, la enseñanza, la escritu
verse desbordado por el tipo de pacientes que, según se ha ra y otras actividades no psicoterapéuticas proporciona una
comprobado, es la fuente más frecuente de estrés. En vista verdadera renovación a algunos terapeutas que intentan evi
de los resultados de las investigaciones existentes, parece tar el agotamiento (Kottler, 1968; Tryon, 1983a; 1983b).
acertado limitar el número de pacientes con tendencias sui
cidas, agresivos o que padecen formas más graves de psico-
patología. De este modo, el terapeuta puede asumir un rol Resumen
activo en la vigilancia y la regulación del estrés potencial
relacionado con los pacientes, dentro de los lím ites del Evidentemente, es imposible eliminar todos los aspectos
entorno laboral. No importa que se practique la psicoterapia insatisfactorios y generadores de tensión de la práctica psi
en un ámbito público o privado, debe ejercerse algún control coterapèutica. Algunas personas sostendrían aun que sería
del tipo de pacientes tratados a fin de evitar el desarrollo de indeseable hacerlo, pues cierto grado de estrés es necesario
un eventual agotamiento. para dar energía y presentar un desafío al terapeuta. En
Además de ejercer cierto control sobre las circunstancias cambio, parece que un enfoque más conveniente para la pre
464 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 465
vención y el tratamiento del agotamiento es reducir el estrés Además, quizá se tenga la impresión que muy pocos per
y la insatisfacción, mientras se adoptan medidas activas manecen voluntariamente en esa profesión, en vista de sus
para brindar renovación sobre una base continuada. Como muchos riesgos. Sin embargo, la vasta mayoría de los psi-
hemos visto, para esto es necesario adoptar una actitud acti coterapeutas declara experimentar considerable y significa
va y no pasiva, debiéndose reconocer la posibilidad de que se tiva satisfacción con ella. Además, sólo ima minoría parece
desarrolle el agotamiento en cualquier terapeuta si se da la experimentar un deterioro mental o agotamiento lo bastante
interacción justa entre los distintos factores personales y graves como para entorpecer notablemente su trabajo o su
ambientales. En consecuencia, las medidas señaladas en vida privada. Finalmente, muchos señalan que sus vidas pri
este capítulo reflejan el intento de eliminar tantas fuentes vadas y sus relaciones se enriquecen bastante por el trabajo
de estrés como sea posible, mientras se reducen las que son que llevan a cabo con los pacientes. Aunque un examen rápi
inevitables en vista de las diversas constelaciones de fac do de los resultados de estas investigaciones nos asegura que
tores implicadas. la mayoría de los psicoterapeutas considera su profesión de
Así como parece no haber una causa única del ago manera favorable, queda la duda sobre los riesgos y los peli
tamiento del psicoterapeuta, tampoco parece haber un medio gros antes descritos. Dada su gravedad, ¿por qué la mayoría
primordial de prevención o tratamiento eficaz. Por consi de los terapeutas siguen ejerciendo durante toda su vida?
guiente, al profesional le resulta muy útil aplicar un progra Realmente, la práctica de la psicoterapia constituye una
ma de intervención de múltiples facetas, que traten los empresa difícil y desafiante. Sin embargo, a pesar de las
distintos factores que contribuyen al deterioro emocional de desventajas asociadas con el rol del psicoterapeuta, los bene
manera comprensiva. Aunque los terapeutas puedan ser ficios derivados de su práctica sobrepasan con mucho los
menos propensos al agotamiento que los miembros de otros riesgos. El estímulo intelectual, el desarrollo emocional y
grupos profesionales (Farber, 1985b), la posibilidad de que se los encuentros satisfactorios asociados con la conducción de
produzca es lo bastante grande como para que se justifique terapias proporcionan al practicante muchas recompensas.
conceder una seria consideración a su prevención y trata La mayoría de los terapeutas ingresaría de nuevo en la pro
miento. fesión si se les diera la posibilidad de volver a vivir, a pesar
de las dificultades y las frustraciones que se dan en ella.
Pocas carreras ofrecen las ricas satisfacciones, la diversidad,
DISFUNCION DEL TERAPEUTA EN PERSPECTIVA la autonomía y el desafío que brinda la psicoterapia. En
general, resulta un privilegio practicar la psicoterapia.
Los últimos capítulos han brindado documentación sobre los En vista de los muchos beneficios y compensaciones de
muchos peligros potenciales de la práctica de la psicoterapia, esta carrera, uno podría preguntarse por qué los aspectos
con los que se topan muchos de los que se dedican a ella. Se disfúncionales de la práctica psicoterapèutica se han exami
incluyen una amplia gama de factores personales y ambien nado con tanto detalle. Lo hemos hecho así por múltiples
tales que, según hemos visto, tienen la capacidad de influir motivos. Primero, los psicoterapeutas necesitan tener con
significativamente en la vida y las relaciones profesionales y ciencia de las desventajas aparentemente inevitables asocia
privadas del terapeuta. Es posible que al lector le parezca a das con la práctica. Algunas tensiones y problemas son
estas alturas que una carrera en psicoterapia está cargada inherentes a la profesión y no pueden evitarse por completo.
de dificultades que minan el ajuste personal y la satisfacción Sean cuales fueren las intenciones o los esfuerzos del te
profesional de la mayoría, si no de todos, sus practicantes. rapeuta por lograr lo contrario, algunas variables de la per
466 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 467
sonalidad, las características del paciente, los factores labo cuadas para satisfacer sus necesidades físicas, emocionales y
rales y los acontecimientos de la vida promueven ocasional espirituales, mientras que al mismo tiempo intentan satisfa
mente insatisfacción laboral y estrés. Sin duda, esto es cerlas en los demás. Como el médico que sigue fumando tres
aplicable para todas las profesiones, como también para la paquetes de cigarrillos diarios mientras trata a pacientes con
vida en general. Por tanto, los terapeutas deben estar prepa cáncer de pulmón, muchos terapeutas no logran hacerse
rados para afrontar estas diñcultades de la mejor manera cargo de sus propias necesidades psicológicas. En algunos
posible, utilizando las medidas sugeridas en este capítulo. casos, esto parece ser resultado de la ignorancia o la
Deben estar dispuestos a reaccionar con eficacia ante estos ingenuidad. En otros se asocia con un sentimiento sutil de
problemas tan pronto como se planteen y ser capaces de ha superioridad y omnipotencia, que engaña a los psicoterapeu-
cerlo. A menudo pueden adoptarse medidas preventivas tas haciendo que se sientan invulnerables a los problemas
para aumentar los recursos disponibles y la capacidad de emocionales. Sea cual fuera el motivo de esta negligencia, los
enfrentamiento, a fin de estar preparado cuando los proble psicoterapeutas deben atender su propio bienestar, a fin de
mas se presenten. Nuestras reflexiones sobre el aislamiento, funcionar acertadamente en su rol. Según McCarley (1975),
la disfunción interpersonal, el deterioro mental y el ago “debe reconocerse que el psicoterapeuta utiliza sus sen
tamiento han intentado dilucidar los factores con que a timientos, su yo, en un grado único. Y ese yo debe ser conve
menudo topan los practicantes, con el objeto de aumentar la nientemente cuidado para funcionar bien” (pág. 224). A
comprensión y permitir un enfrentamiento eficaz. menos que se adopten medidas preventivas adecuadas, los
Los capítulos previos han subrayado sobre todo los ries peligros potenciales asociados con el ejercicio de la psicote
gos y las desventajas asociados con el rol del psicoterapeuta, rapia pueden afectar cada vez más la vida y las relaciones
que a menudo pueden evitarse o eliminarse. En vez de del terapeuta, tanto las profesionales como las personales.
describir la psicoterapia como una “profesión imposible”, co En consecuencia, los que no advierten la necesidad de cuidar
mo algunos lo sugieren (véase Malcolm, 1980), se ha hecho de sí mismos convenientemente, son víctimas con frecuencia
un esfuerzo por demostrar que la psicoterapia es realmente de muchos de los mismos problemas debilitantes experimen
una profesión “posible” y satisfactoria para los que adoptan tados por los pacientes, que, a su vez, no han sabido atender
medidas adecuadas para salvaguardar su bienestar. De sus propias necesidades. El problema no radica en que una
modo que hemos intentado poner de relieve los múltiples pro carrera en psicoterapia esté cargada de riesgos y graves
blemas, que son consecuencia de la práctica profesional, que desventajas. El peligro consiste en que algunos psicoterapeu
pueden atenuarse, evitarse o eliminarse por completo. Ade tas no adopten medidas agresivas para eliminar el estrés
más, las estrategias de intervención sugeridas han incluido evitable, y prepararse adecuadamente para los problemas
medidas preventivas que, según ha quedado demostrado, posiblemente inevitables. Por esta razón, los capítulos pre
son efectivas para reducir la posibilidad del desencade vios han intentado lanzar una advertencia a los practi
namiento de la disfunción del terapeuta. cantes, a fin de prevenirlos y para que tomen en serio la
En vez de alentar una actitud vigilante y reactiva, se ha influencia potencial mente negativa de la práctica profesional
puesto de relieve el mantenimiento de una perspectiva acti sobre su vida y sus relaciones. Es probable que los que así lo
va, que motive al psicoterapeuta para adoptar medidas agre hacen disfruten de una larga y satisfactoria carrera como
sivas que aseguren una existencia equilibrada y saludable. psicoterapeutas. Los que no, aumentan la posibilidad de
Quizás ésta ha sido la verdadera tragedia de la profesión: padecer agotamiento, deterioro mental y disfunción interper
que los terapeutas no hayan adoptado las medidas ade sonal.
468 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA SATISFACCION Y AGOTAMIENTO POR LA PROFESION 469
El motivo del curandero herido ha resultado útil para respetar a un cirujano que siguiera fumando mucho mien
describir la mortalidad y la vulnerabilidad personal del te tras advierte a los consumidores de los muchos peligros aso
rapeuta ante las mismas aflicciones que intenta curar en los ciados con el tabaco, los psicoterapeutas son la prueba
demás. Sin embargo, no es sólo el hecho de que los psicote- viviente de la eficacia del tratamiento que dispensan. Una
rapeutas hayan sido “heridos” lo que les proporciona la com vez más, no es necesario que sean estables y maduros en to
prensión y la capacidad de curar las heridas de los demás. do momento. Pero es esencial que utilicen regularmente todo
Por el contrario, es porque sus heridas personales han sido lo que saben para obtener el grado más alto posible de inte
adecuadamente “curadas” que pueden ofrecer esperanza y gridad personal y salud emocional. Esto provoca una aten
consuelo a los pacientes en busca de tratamiento. Por tanto, ción mejor de los pacientes, así como también una vida más
no es el hecho de que los psicoterapeutas también sean satisfactoria.
propensos al deterioro mental y la disfunción lo que les otor Ha llegado el momento de que la profesión haga deman
ga credibidilidad entre el público en general. Por el contrario, das similares a sus practicantes de forma abierta y directa.
es porque muchos psicoterapeutas, al parecer, adoptan medi De nada sirve evitar discusiones, o negar la existencia del
das adecuadas para prevenir y cambiar los factores perso deterioro mental, el agotamiento o la disfunción entre los
nales y ambientales, que tienen la capacidad de hacer terapeutas. Tampoco sirve llevarse las manos a la cabeza con
remitir una disfunción interpersonal, el deterioro mental y el escándalo y decir que la psicoterapia es una “profesión
■r agotamiento eventuales, y así proporcionar confianza y imposible”. Más bien, ha llegado el momento en el que los te
\j esperanza a sus clientes. rapeutas reconozcan la necesidad de prepararse para afron
Teniendo esto en cuenta, es más fácil comprender la tar los riesgos que parecen inevitables en la práctica de la
V; [■
reciente protesta pública frente a las pruebas cada vez más psicoterapia y enfrentarse con ellos. Lo que es todavía más
]i
contundentes de incapacidad emocional entre los terapeutas. importante, es necesario que los terapeutas adopten medidas
4Í! No es primordialmente consecuencia de que se insista en agresivas para disminuir o eliminar el estrés personal o
que los terapeutas sean invulnerables a la enfermedad men ambiental, que tiene la posibilidad de influir negativamente
tal o el daño psíquico. Es más probable que la impaciencia en su profesión, en su vida y en sus relaciones personales.
pública sea consecuencia de un reconocimiento de que los Estas medidas preventivas y rehabilitantes, aplicadas de
psicoterapeutas deben saber más que nadie cómo prevenir, manera responsable y oportuna, pueden lograr reducir muy
evitar, disminuir o eliminar gran parte del estrés personal o bien la disfunción del terapeuta y el peijuicio para el paciente
ambiental, que puede llevar al desencadenamiento eventual que de ella resulta. Es de esperar que las reflexiones y análi
de la incapacitación emocional. Sin que importen sus fan sis presentados en este libro aumenten la visión interna y la
tasías o deseos, la mayoría de los pacientes no esperan que comprensión de estas preocupaciones, capacitando en conse
i ] ,v sus terapeutas sean invulnerables a las dificultades psi cuencia a los psicoterapeutas para experimentar un mayor
■ ■. ■ cológicas. Sin embargo, con pocas excepciones, sí esperan desarrollo y satisfacción relacionados con la profesión.
‘■I. ■■■;
que sean relativamente capaces de remediarlas. Lo que es
todavía más importante, piden que los psicoterapeutas utili
cen regularmente su capacidad para asegurar su propia RESUMEN Y EXPOSICION
atención y bienestar. Un público informado y con mentalidad
de consumidor ya no tolera que los psicoterapeutas des En este capítulo hemos examinado los factores que con
cuiden sus necesidades emocionales. Como sería difícil tribuyen a la insatisfacción laboral y un eventual agotamien
m.
470
LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
to, a fin de identificar las variables que promueven el 8. TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA
desaliento y la desilusión del terapeuta. Hemos comprobado DE LA PSICOTERAPIA
que interviene con frecuencia una amplia variedad de fac
tores personales y ambientales, que requieren un programa
de medidas polifacéticas para la feliz prevención y tratamien
to del agotamiento. A pesar de los riesgos asociados con la
práctica de la psicoterapia, se ha subrayado una vez más que
esta profesión es satisfactoria y plena para la mayoría de los
practicantes, en particular para los que adoptan medidas
para asegurar su propia atención y bienestar.
En el capítulo 8 trataremos temas bien diferentes. Ha
biendo examinado la influencia de la práctica de la psicote
rapia sobre la vida personal y profesional del psicoterapeuta,
ahora resulta conveniente considerar igualmente las tenden La profesión de la psicoterapia es una especialidad relativa
cias y el desarrollo futuro de la profesión. Aunque su formación mente nueva en el campo del cuidado de la salud. La mayo
es todavía algo embrionaria, la profesión de la psicoterapia ría de sus logros más importantes han tenido lugar durante
experimenta ya cambios significativos, y se enfrenta a desafíos los últimos 50 años, mientras que muchas de sus innova
formidables que tienen la capacidad de impactar muchísimo ciones particularmente significativas han ocurrido durante
sobre la vida y el trabajo de los psicoterapeutas. las dos pasadas décadas. En la actualidad se practican más
de 200 tipos diferentes de psicoterapias en Estados Unidos, y
es probable que las investigaciones y las innovaciones en los
tratamientos superen ampliamente este número durante
los próximos años (Prochaska, 1984). Los rápidos cambios en
la formación y la prestación de servicios motivan una meta
morfosis que seguirá alterando la vida y el trabajo futuro del
terapeuta. El profesional reflexivo a menudo se sorprende
haciendo una pausa para considerar las consecuencias de las
tendencias futuras en el campo, a fin de facilitar la propia
adaptación. En este capítulo veremos varias de estas tenden
cias fundamentales para ayudar a los terapeutas a intentar
anticiparse a la significación de estos posibles cambios.
incesante de clientes. Ya no parece ser así. A pesar de los dúos incapaces o reticentes a pagar ellos mismos estos servicios.
adelantos y el progreso alcanzados en la prestación de servi Estas tendencias han provocado varios cambios en la
cios, es evidente ahora para la sociedad que la terapia no ha prestación profesional de servicios de psicoterapia. Durante
de curar sus males, ni puede ayudar a todos a superar la las pasadas dos décadas, los terapeutas emigran de los cen
aflicción personal. En algunos terapeutas, esto ha producido tros públicos de salud mental y los hospitales psiquiátricos
una sensación de desilusión y cinismo sobre su utilidad y efi estatales al sector privado. Como ya hemos visto, la trayecto
cacia. Además, ya no está de moda emprender la psicote ria más frecuente es iniciar la práctica privada en psicote
rapia en algunos círculos, mientras que sigue siendo consi rapia, Esto a menudo ha implicado la práctica solitaria, en
derada inaceptable y embarazosa en otros. Finalmente, la que el psicoterapeuta alquila un consultorio y trabaja solo.
ha habido una pronunciada disminución en las subvenciones Es probable que los muchos beneficios asociados con la prác
por psicoterapia, encareciéndose de este modo los gastos del tica independiente, y la creciente desilusión con los cambios
consumidor. En consecuencia de estos y otros factores, ha y los ajustes del sector público, hagan de ésta una opción
habido una notable reducción en el número de individuos atractiva también en el futuro. En consecuencia, esta ten
que recurren a la psicoterapia, particularmente en el caso de dencia probablemente continuará; la mayoría de los psicote
los que eligen a los terapeutas privados, cuyos servicios por rapeutas decidirá ejercer una práctica independiente, al
lo general resultan más caros (Cummings, 1984). margen de otros posibles compromisos laborales.
Junto con esta disminución en el número de clientes, ha A pesar de la tendencia creciente de los terapeutas a
habido un rápido crecimiento del número de practicantes, de dedicarse a la práctica privada, el aumento de la competen
lo que resulta una competencia intensa en algunas regiones cia, las rápidas innovaciones, el creciente consumismo y la
del país. A decir verdad, en zonas como Nueva York y el sur disminución del número de clientes han hecho que algunos
de California, parece que uno de cada tres miembros de un lleguen a la conclusión de que la práctica profesional soli
hogar practica alguna forma de “psicoterapia”. No sólo hay taria se habrá extinguido antes del cambio de siglo (Cum
más personas que ingresan a la profesión, sino que ha mings, 1984). A fin de amoldarse a las crecientes exigencias
habido un aumento pronunciado en el número de psicote- profesionales y los rápidos cambios habidos en el campo,
rapeutas que se dedican a la práctica privada (Norcross y muchos psicoterapeutas pueden decidir unirse en prácticas
otros autores, 1985). Esto ha causado la necesidad de aplicar de grupo, que permiten la especialización y los intercam
estrategias y anuncios publicitarios agresivos, por parte de bios de pacientes. A decir verdad, parece que esta tendencia
terapeutas que encuentran este tipo de actividad incómoda y ya está empezando. Bellak (1981) señala que hay un aumen
ajena a su naturaleza y formación (Zimet, 1981). to en el número de terapeutas dedicados a la práctica priva
Además, el cambio de clima político ha producido la dis da que están aplicando metodologías conjuntas multidiscipli-
minución del apoyo gubernamental a los servicios de psi narias, pauta que, a su parecer, continuará en el futuro. Co
coterapia. Se distribuye menos dinero estatal y federal para mo veremos, la formación de cooperativas terapéuticas colo
la formación y la práctica de los terapeutas, lo que causa la cará a los profesionales en una mejor posición de ofrecer sus
reducción del personal y los servicios dedicados a los progra servicios a los Employee Assistance Programs (EAPs) del
mas de salud mental apoyados por el gobierno, destinados a sector privado y los Preferred Provider Insurance Plans en
pacientes externos e internos (Cummings, 1984; Kovacs, 1982). los próximos años. En consecuencia, es probable que los psi
Los líderes gubernamentales están menos dispuestos a coterapeutas sigan dedicándose a las prácticas conjuntas en
asumir una parte del costo de la psicoterapia para indivi- el futuro con todavía mayor intensidad.
474 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 475
Además de dedicarse a la práctica conjunta o solitaria año que pasa. Probablemente, los psicoterapeutas adviertan
los psicoterapeutas también actúan en otros contextos. En que sus servicios serán cada vez más solicitados en el futuro
vez de limitarse a la práctica de la psicoterapia en los cen por profesionales afines, dedicados al cuidado de la salud.
tros de salud mental, los hospitales psiquiátricos o los con Aunque los psicoterapeutas han empezado a estable
sultorios privados, los terapeutas también ofrecen sus cerse en los campos de la medicina, la industria y el comer
servicios al comercio y a la industria (Zimet, 1981). Además cio, las futuras fronteras pueden abarcar otras disciplinas,
de dirigir servicios clínicos, estos individuos se dedican con como el derecho, los medios de comunicación, la educación,
frecuencia a actividades “preventivas”, como dictar semina la política pública y el gobierno, la diplomacia internacio
rios sobre el control del estrés, la educación de los hijos, la nal, la aplicación de la ley y la reforma penal (Peterson,
autoestima, el aprendizaje de la autoafirmación y el enfoque 1984). Aunque se están llevando a cabo algunas incursiones
de la jubilación. Algunos terapeutas forman parte de la plan alentadoras en este campo, queda mucho todavía por hacer a
tilla de una empresa, a fin de ofrecer consultas continuadas medida que los psicoterapeutas siguen encontrando nuevos
y terapia personal a los empleados. En otros casos, las em contextos y medios para ejercer su labor. A fin de mante
presas contratan actividades conjuntas de la localidad, para nerse al día con los rápidos avances y cambios que se suce
brindar servicios profesionales a sus empleados sobre una den en el campo, al terapeuta le será útil pensar de manera
base de referencia directa. Los EAPs van haciéndose cada creativa sobre el modo de hacer accesibles sus servicios al
vez más populares, y es probable que esta tendencia con público.
tinúe en el futuro. Así, los psicoterapeutas van descubriendo Las cambiantes fuerzas económicas y políticas seguirán
que las empresas y la industria privada están dispuestas a modelando el contexto dentro del que se ofrece la terapia a
utilizar regularmente sus servicios. los clientes. Será necesario que los psicoterapeutas sean fle
También el negocio más amplio de la asistencia sanitaria xibles e innovadores, a fin de ajustarse a estos cambios. Los
está acogiendo el trabajo de los psicoterapeutas con nuevo practicantes que sean capaces de ofrecer sus servicios de
entusiasmo. Los terapeutas están ocupando puestos entre el modo que respondan a las demandas sociales cambiantes y a
personal de los centros médicos universitarios, los hospitales las necesidades sociales, gozarán de una larga y satisfactoria
privados y las clínicas dedicadas a la salud, trabajando de carrera. Los que no puedan hacerlo advertirán que sus servi
cerca con los médicos y las enfermeras, a fin de proporcionar cios son cada vez menos solicitados.
un servicio más comprensivo y completo a los pacientes que La mayor competencia y un mercado laboral en cons
padecen cáncer, tienen problemas cardíacos o neurológicos, tante cambio pueden ser fuente de considerable ansiedad pa
enfermedades psicosomáticas y una amplia variedad de inca ra los futuros terapeutas. Esto quizá provoque que algunos
pacitaciones físicas (Cummings, 1984; Zimet, 1981). Los psi se cuestionen las motivaciones por las que se han dedicado a
coterapeutas también están siendo contratados en número esta profesión, y reexaminen lo acertado de su elección si se
creciente por las organizaciones de mantenimiento de la ha vuelto muy difícil obtener un empleo satisfactorio y que
salud [Health Maintenance Organizations (HMOs)], empre les permita cierta ganancia. Posiblemente resulta irónico
sas multidisciplinarias dedicadas al cuidado de la salud que los futuros psicoterapeutas comprueben que su deseo
apadrinadas por compañías privadas de seguros. Es probable sincero de ayudar a los demás no desemboque necesaria
que los futuros adelantos en el campo de la asistencia sani mente en la solicitud de sus servicios. Además, algunos indi
taria incluyan los servicios de psicoterapeutas, cuya contribu viduos pueden desalentarse al descubrir que los muchos
ción a la medicina integral aumenta su importancia con cada años de preparación y el gran costo financiero de la enseñan-
476 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 477
za para convertirse en terapeuta no garantizan un empleo mente efectiva para aliviar la aflicción emocional. Aunque
adecuado o ingresos suficientes, al menos, inmediatamente los resultados han sido algo equívocos, la mayoría de las
después de la graduación. Sin embargo, a pesar de estas pruebas indican que una amplia variedad de formas de psi
posibilidades, es alentador recordar que, aunque pueda cam coterapia son, en general, útiles para tratar la enfermedad
biar el contexto de la prestación de servicios, es probable que mental (Garfield y Bergin, 1978). A primera vista, parece
continúe en el futuro la necesidad de contar con ellos. Habrá que estos descubrimientos garantizan la futura seguridad
de forma casi indudable futuras demandas de ayuda de los del practicante. Los psicoterapeutas a menudo son eficaces
que padecen enfermedades mentales y desequilibrios emo á para reducir el dolor emocional y aumentar la adaptación
cionales. En consecuencia, los servicios de los psicote- Y personal.
rapeutas seguirán siendo solicitados aunque se reduzcan los
fondos sociales y cambien las prioridades políticas y econó Sin embargo, la controversia actual ya no se centra pri
micas. Los futuros terapeutas seguirán encontrando formas mordialmente sobre si la psicoterapia es efectiva. Por el con
de aplicar su experiencia en gran variedad de contextos. trario, las personas más informadas reconocen su utilidad
Aunque las pautas pasadas y presentes de prestación de potencial y sus beneficios. Sin embargo, hay más de 200 for
servicios proporcionan un punto de referencia para predecir mas de psicoterapia que se practican actualmente en Esta
las tendencias futuras de la práctica profesional, tanto el te dos Unidos, que implican una amplia variedad de técnicas
rapeuta neófito como el veterano descubrirán, probablemen de tratamiento y gastos elevados. Esto lleva a una pregunta
te, que la naturaleza y el contexto de sus esfuerzos profe fundamental, que sigue sin ser contestada. Es decir, cuál es
sionales pueden cambiar de forma pronunciada durante la forma específica de terapia más eficaz. Los costos cre
el curso de una carrera en psicoterapia. Necesitarán elastici cientes de la psicotrapia, las coberturas reducidas de las
dad y flexibilidad para facilitar el ajuste personal y la adop compañías de seguros y las exigencias crecientes de los con
ción de una nueva dirección, en respuesta a las pautas sumidores sobre la eficacia y la eficiencia se combinan para
cambiantes de la prestación de servicios. Los terapeutas que agudizar la controversia sobre qué tipo de tratamiento debe
estén convencidos de la utilidad y el valor de sus aptitudes, y ofrecer el terapeuta en el futuro.
que sigan comprometidos con la práctica del arte y la ciencia
de la psicoterapia, poseerán posiblemente la confianza y los
recursos necesarios para encontrar un buen empleo y contex La cuestión de la eficacia
tos satisfactorios para la futura práctica profesional.
La política gubernamental durante la administración Cárter
EL TIPO DE TERAPIA OFRECIDA determinó que ninguna forma de intervención o tratamiento
para bien de la salud —física o mental— debe ser financiada
Aunque es alentador observar que es muy probable que haya por pagos de terceras partes, así como los programas de
una demanda continua de los servicios de los futuros psi- enseñanza con subvención pública, si no se ha comprobado
coterapeutas, sigue en pie una viva controversia sobre la efi su seguridad y eficacia (Klerman, 1983). Esto llevó a la
cacia y la eficiencia de la asistencia misma que están Office of Technology Assessment (OTA), un organismo del
ofreciendo. Desde la acusación de Eysenck (1952) de que la Congreso de Estados Unidos, a investigar la amplia variedad
psicoterapia es en amplia medida ineficaz, ha habido innu de psicoterapias que se practican actualmente, a fin de
merables estudios que han intentado determinar si es real- determinar cuáles eran más eficaces para el tratamiento
M
478 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 479
de la enfermedad mental; una empresa ambiciosa, por cierto. trie Association ya ha puesto los cimientos para la redacción
Como era de esperar, esta investigación descubrió que casi de un Psychiatric Treatment M anual, complemento del
cualquier clase de psicoterapia es efectiva para aliviar la DSM-IÍIt que ha de proporcionar recomendaciones deta
alteración emocional. Además, ninguna en concreto era lladas de tratamiento para distintos desórdenes mentales
superior al resto (McGuire y Frisman, 1983). Para desilusión (Klerman, 1983). Algunos organismos están actualmente
de todos, se pudieron encontrar escasas pruebas empíricas investigando qué formas de terapia son las más eficaces
para aislar las técnicas terapéuticas específicas más eficaces para tratar la esquizofrenia, los desórdenes provocados por
en el tratamiento de distintas formas de enfermedad mental. la ansiedad y la depresión, comparando el resultado de los
Es improbable que estas derrotas detengan de forma per estudios que utilizan modalidades de tratamiento como te
manente los esfuerzos por determinar cuáles de las muchas rapias psicodinámicas a largo y corto plazo, interpersonales,
formas de la psicoterapia son más eficaces para aliviar la cognoscitivas, conductuales y con drogas. Es posible que
alteración emocional del paciente. El aumento de la sofisti llegue el momento en que los terapeutas se vean obligados a
cación ha provocado una nueva generación de proyectos de adoptar varios enfoques de tratamiento entre los cuales
investigación de los resultados de la psicoterapia, que “inda escoger el que, según se haya demostrado, sea más efectivo
gan las ventajas y las desventajas relativas de las estrategias para tratar el desorden específico presentado por el paciente.
alternativas de tratamiento para pacientes con diferentes Es probable que continúe la importancia creciente que se
dificultades psicológicas y de conducta específicas” (Vanden- atribuye a la eficacia de la práctica de la psicoterapia.
Bos, 1986, pág. 111). Aunque los resultados de estas investi
gaciones aún no se han determinado, las primeras pruebas
indican que ciertas formas de terapia pueden ser realmente La cuestión de la eficiencia
más eficaces para tratar tipos particulares de enfermedad
mental. Por ejemplo, un amplio proyecto apadrinado por el Aunque la mayoría de los expertos conviene en que la psi
National Institute of Health ha anunciado descubrimientos coterapia es efectiva para tratar la enfermedad mental, el
preliminares, que indican que la terapia cognoscitiva de la problema de la eficiencia se ha convertido en una preocu
conducta y la psicoterapia interpersonal son tan efectivas pación fundamental durante los últimos años. En vista de
para reducir los síntomas asociados con la depresión como el las reducciones de los fondos gubernamentales destinados al
tratamiento corriente con psicofármacos (Gelman, 1986). Los apoyo público de la asistencia de la salud mental, y de la
proyectos de investigación que intentan determinar qué tipo creciente vacilación de las compañías de seguros para cubrir
de terapia es más efectivo para una forma particular de aun parcialmente el costo de la psicoterapia, no resulta sor
alteración emocional serán probablemente más frecuentes prendente la actual preocupación creciente por un trata
en los años venideros. miento eficaz y eficiente a un costo razonable. Entre las
Si finalmente puede determinarse que algunas formas muchas modalidades actuales de tratamiento, su extensión y
de psicoterapia son más eficaces para tratar un tipo particu su costo varían ampliamente. Mientras que algunas formas
lar de psicopatología, parece probable que los psicoterapeu- de terapia ofrecen un tratamiento que dura de seis a ocho
tas se verán presionados por las organizaciones sesiones, otros tipos exigen de tres a cinco sesiones por se
profesionales, los grupos de consumidores y las compañías mana, durante varios años. Además, mientras que algunos
de seguros, para que ofrezcan esa forma de tratamiento a los psicoterapeutas cobran sólo 15 dólares por sesión, otros cobran
individuos en cuestión. A decir verdad, la American Psychia- 125 o más por cada sesión de 50 minutos.
480 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 481
En vista de semejante variedad, los descubrimientos cíente aumento asombroso de los procesos legales contra psi
recientes del NIMH sobre la eficacia de la terapia cognosciti coterapeutas por prácticas negligentes (Cummings y Sobel,
va de la conducta para el tratamiento de la depresión han 1985; NASW News, 1986; Turkington, 1986) indica que los
creado no pocas controversias. Como esta y otras formas de consumidores se están volviendo más agresivos al exigir a
terapia de tiempo limitado o breve suelen durar un máximo los profesionales una prestación de servicios satisfactoria. Es
de veinticinco sesiones para completar un tratamiento, el muy probable que esta tendencia continúe durante los años
problema de la eficiencia y del costo se convierte en una con venideros. La desmistificación de la práctica de la psicote
sideración de importancia primordial (Mann, 1982). Si puede rapia ha provocado un examen más exhaustivo de su utili
demostrarse de forma concluyente que la terapia breve es dad. Es probable que en el futuro se exija a los terapeutas
tan buena como las formas tradicionales más prolongadas de una justificación de la efectividad y la eficacia de su trata
tratamiento, si no mejor, en el futuro los psicoterapeutas miento ante asociaciones de consumidores en un grado aún
pueden estar obligados a adquirir experiencia en estas mayor que en la actualidad (Klerman, 1983).
modalidades de tratamiento, sin importar sus preferencias o
sus creencias personales. Es probable que el problema de la
eficiencia siga siendo una fuente de controversia y preocu Resumen
pación en los años venideros.
Al parecer, los psicoterapeutas deberán demostrar en el
futuro de manera más exhaustiva que la forma de trata
El aumento del consumismo miento que ofrecen mejorará efectivamente y con eficacia el
tipo de psicopatología presentado por cada paciente concreto.
El psicoterapeuta ya no es considerado una figura misteriosa Si la investigación actual llega finalmente a singularizar
que debe ser reverenciada y obedecida ciegamente. El cliente ciertas formas de tratamiento como más efectivas que otras,
contemporáneo, informado y educado, acude al terapeuta los terapeutas estarán obligados a adquirir la experiencia
con una multitud de preguntas, demandas y expectativas. necesaria para ofrecerlas a los pacientes indicados. Además,
Aunque algunas de estas creencias puedan ser el resultado si los descubrimientos de las investigaciones indican que
de distorsiones o impresiones equivocadas, otras no lo son. ciertas formas efectivas de la psicoterapia rinden más en
Realmente, como mínimo, debemos reconocer que los pacien proporción a su costo y son más eficaces que otras, también
tes de terapia tienen el derecho a esperar resultados. Para éstas tendrán que ser adoptadas por los psicoterapeutas que
muchos pacientes, ya no es aceptable ser mantenidos en la deseen permanecer en activo. Algunos investigadores
oscuridad, y que se les diga “confiad en el proceso”. Por el señalan que, con toda probabilidad, las terapias a corto plazo
contrario, los psicoterapeutas se encuentran con clientes se contarán entre las consideradas como más efectivas y efi
cada vez más informados, que desean participar activamente caces; cuando se tomen en consideración todos los factores,
en los objetivos por alcanzar y la evaluación continua del es posible que los terapeutas deban formarse en relación con
proceso del tratamiento. Aunque el terapeuta sigue siendo estos enfoques, para la supervivencia futura de la profesión
incapaz de ofrecer ninguna garantía sobre un feliz resultado, (Kovacs, 1982).
es posible que le sea cada vez más necesario brindar un fun Aunque a primera vista ésta pueda parecer una expecta
damento reflexivo y convincente a los pacientes sobre el tipo tiva razonable y fácil de satisfacer, una reflexión más dete
de tratamiento utilizado y la probabilidad de éxito. El re nida indica que a algunos psicoterapeutas puede serles
482 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 483
más difícil dar cabida a un arsenal de distintas orientaciones cuadamente tratadas. Necesitarán estar tan informados y
teóricas y modalidades de tratamiento. Aunque muchos te conscientes como sea posible de los últimos datos de los estu
rapeutas examinan más de un conjunto de técnicas terapéu dios de los resultados de los tratamientos, a fin de garantizar
ticas durante sus años de formación, la mayoría tiende en el que su modo de terapia está respaldado por los descubri
curso de su carrera a concentrar su trabajo de modo que mientos de la investigación actual. Esto aumentará la auto-
incluya sólo una o dos formas “favoritas” de psicoterapia, con confianza del terapeuta y su sentimiento de competencia
las que se siente cómodo y satisfecho (Norcross y Prochaska, personal, facilitándose entonces las respuestas a los desafíos
1983a). Como hemos visto en el capítulo 2, a menudo la y a las preguntas sobre la eficacia y la eficiencia de las técni
adopción de una orientación teórica y una modalidad de cas de tratamiento que emplea. En vez de considerar la
tratamiento particular es el resultado de una interacción necesidad de adaptación y actualización de las aptitudes pro
muy compleja de un conjunto de factores personales y am fesionales una afrenta personal, será conveniente reconocer
bientales. A medida que continúa este proceso de concen que estos cambios tienen por fin primordial mente mejorar la
tración, la modalidad favorecida empieza a conformar las cualidad general de la atención del paciente.
perspectivas personales y profesionales del terapeuta sobre A los terapeutas del futuro que sean capaces de adoptar
la conducta humana. Se vuelve parte integral de su expe un amplio conjunto de aptitudes profesionales, técnicas y
riencia interna. Con frecuencia, modela el modo en que el modalidades contemporáneas de tratamiento, les será proba
mundo es percibido y comprendido por el terapeuta, y repre blemente más fácil mantener una práctica "general”, acep
senta una elección muy personal. En consecuencia, sólo una tando una vasta variedad de pacientes que representen
o dos orientaciones teóricas son por lo general preferidas y diversos grupos de diagnóstico. La gradual inclinación hacia
mantenidas a lo largo del ejercicio profesional, con muy poco el eclecticismo probablemente continuará para los que
cambio o adaptación. deseen un grado mayor de libertad profesional. Por otra
En vista de esta pauta, la necesidad de adoptar nuevas parte, los que sean incapaces o no estén dispuestos a ejercer
orientaciones teóricas y modalidades de tratamiento puede distintas formas terapéuticas pueden necesitar especia
constituir una empresa difícil para algunos terapeutas. Estar lizarse en una o dos formas de tratamiento, viendo sólo a los
obligado a alterar la propia perspectiva personal y profesio pacientes para los que esas modalidades sean efectivas. En
nal de la psicopatología y el tratamiento, porque los últimos estos individuos, la tendencia a la especialización probable
resultados de las investigaciones y la política de reembolso mente aumentará, permitiéndoles practicar la forma de psi
de las compañías de seguros así lo aconsejan, puede ser coterapia en que se sientan más compatibles y competentes,
molesto y ofensivo para algunos terapeutas. En realidad, pero limitando el número de pacientes adecuados para sus
también puede ser amenazante enfrentarse con la inade técnicas de tratamiento. Una cosa es indudable: los futuros
cuación o la ineficacia de la modalidad de tratamiento resultados de las investigaciones harán casi imposible a los
preferida por uno. Además, la necesidad creciente de justi psicoterapeutas insistir legítimamente en brindar sólo, una
ficar la eficacia de las propias técnicas de tratamiento, y el forma única de tratamiento para todos los desórdenes emo
enfoque propio ante los consumidores y las compañías de cionales representados por los pacientes que acuden a recibir
seguros, puede poner a la defensiva a algunos profesionales. psicoterapia.
En vez de considerar a estas intromisiones un insulto perso
nal, será útil que los futuros terapeutas reconozcan que la
práctica responsable exige que estas cuestiones sean ade
m LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 485
PROBLEMAS PLANTEADOS POR EL REEMBOLSO esperen que las compañías de seguro les reembolsen directa
mente, con lo que el profesional se libera de esperar ansio
Habiendo considerado los problemas sobre el contexto de la samente a que se le pague. De modo que algunos clientes
práctica y el tipo de psicoterapia que ofrecer en el futuro, es también están asumiendo el pago de la mayor proporción de
hora de centrarse en la controversia actual sobre el reembol los gastos directos. Si continúan estas tendencias, la gente
so por tales servicios. Existen tres factores que complican la puede tener que pagar su psicoterapia como paciente exter
cuestión del reembolso por la prestación de servicios psi- no, sin ayuda del gobierno o de las compañías de seguros pri
coterapéuticos. Primero, el precio de la terapia ha subido vadas.
incesantemente hasta sus niveles actuales de 50 a 125
dólares por sesión (Gelman, 1986). Como en el caso de otras
sumas destinadas a la salud, que también suben, es proba HMOsyPPOs
ble que esta tendencia continúe en el futuro. Segundo, la dis
ponibilidad del gobierno a cubrir parte o la totalidad del Aunque algunas compañías de seguros están reduciendo o
costo de tales servicios (por ejemplo, la seguridad social y el restringiendo en gran medida el importe destinado al pago
seguro de desempleo) ha disminuido con la administración de los servicios psicoterapéuticos, otras han preferido seguir
actual (Cummings, 1984; McGuire y Frisman, 1983). Final alternativas bastante creativas. Por ejemplo, algunas han
mente, siguiendo la política del gobierno federal, muchas creado organizaciones de mantenimiento de la salud [Health
compañías privadas de seguros han reducido pronunciada Maintenance Organizations (HMOs)], que brindan a sus
mente las bonificaciones por servicios psicoterapéuticos para miembros diversos servicios de atención de la salud, inclu
pacientes externos, disminuyendo tanto el porcentaje del yendo la psicoterapia, con escaso costo adicional sobre
reembolso como el número total de sesiones de terapia cu las primas corrientes. Estos servicios están a cargo de miem
biertas (Kovacs, 1982, 1986; McGuire y Frisman, 1983). En bros del personal empleado exclusivamente por las HMOs.
consecuencia, ha habido una controversia cada vez más Hay actualmente más de 250 HMOs en toda la nación, que
agria sobre quién ha de pagar el tratamiento y a qué precio. prestan servicio a casi diez millones de personas (Cheifetz y
Salloway, 1984). Las HMOs sólo exigen que los asegurados
consulten a los miembros de su personal por servicios psi
Asunción por el paciente coterapéuticos. No se cubren los gastos por los servicios de
terapeutas que no trabajen para la HMO. Si el miembro
Como resultado de estos factores, no es sorprendente que la de admisión del personal considera que no está justificada
mayoría de la gente haya tenido que hacerse cargo de una una psicoterapia, la persona en busca de tratamiento debe
gran parte del gasto de la psicoterapia. Esto no sólo ha sig costeárselo ella misma o acudir a otro sitio. Pero, si se consi
nificado que el gasto final en efectivo haya sido mayor para dera necesaria la terapia, el número de sesiones suele limi
los clientes, sino que menos terapeutas dedicados a la prácti tarse a un máximo de 20 por año (Gelman, 1986). Como la ma
ca privada están dispuestos a aceptar que sus clientes ase yoría de las HMOs intentan reducir los gastos para obtener
gurados paguen sólo su parte proporcional del gasto. Por el beneficios, algunos se quejan de que la atención adecuada
contrario, exigen cada vez con mayor frecuencia que paguen del paciente no es siempre la preocupación dominante al
los honorarios en su totalidad en cada sesión, y luego decidir los tratamientos. De cualquier manera, aunque los
programas de seguros paguen una cuota predeterminada a
486 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 487
los psicoterapeutas empleados por la HMO, no dan reembol mente por la nación, y es posible que tengan una influencia
so alguno por los servicios de terapeutas ajenos a su organi cada vez mayor sobre la práctica de los psicoterapeutas que
zación. En consecuencia, las HMOs no proporcionan ayuda no deseen asociarse a ellos.
financiera a la mayoría de los psicoterapeutas que se dedi
can hoy al sector público o privado. Si el aumento impresio
nante de miembros de la HMO continúa en el futuro, es Pago diferido y DRGs
posible que los psicoterapeutas sientan su influencia sobre
su práctica clínica. Otra forma de controlar el reembolso de las compañías de
Los planes de provisión preferencial [Preferred Provider seguros por asistencia sanitaria es la creación del sistema
Plans (PPOs)] constituyen otra alternativa de las compañías de pago diferido. Los pacientes se clasifican en grupos según
de seguros. Siguiendo el modelo del Programa Médico para su diagnóstico [Diagnosis Related Groups (DRGs)l, y a los
la Salud Civil de los Servicios Uniformados [Civilian Health hospitales se les paga una suma fija por los servicios que
and Medical Programa of the Uniformed Services (CHAM prestan basándose en el costo medio nacional por cada diag
PUS)], y de los Programas de Atención Médica [Medical, and nóstico concreto (Weiss, 1986). De modo que, sin que importe
Medicare Programs], los PPOs intentan controlar el importe cuál sea el costo verdadero de la atención médica, al hospital
del reembolso pagado por los servicios terapéuticos, ponien se le paga una suma predeterminada por el tratamiento del
do un techo o tope considerado aceptable por la compañía. paciente. En la actualidad, los programas de pago diferido y
Así, pues, en vez de reducir o simplemente eliminar el por los DRGs están siendo utilizados fundamentalmente por los
centaje permitido de reembolso, la compañía de seguros hospitales de la Administración del Fondo de Seguro Social
ejerce el control de los honorarios que han de cobrarse al de Asistencia Médica y de Veteranos [Medicare and Veterans
consumidor, y luego paga un porcentaje predeterminado de Administration], para la asistencia sanitaria de los pacien
esta suma. A los psicoterapeutas que están de acuerdo en tes (Binner, 1986). Pero el Congreso considera ahora la
aceptar este tope como pago total por los servicios prestados, ampliación del sistema de pago diferido, de modo que inclu
y que satisfacen mínimamente las credenciales requeridas, se ya a pacientes internos para la prestación de servicios psi
les permite “unirse” a la red asistencial. A los asegurados quiátricos (Leff y Bradley, 1986). Abundan las especu
se les reembolsa un porcentaje más elevado por los servicios laciones sobre la posible aplicación por todas las compañías
prestados por esos “proveedores preferenciales” que por los de seguros de reembolsos tanto para los pacientes psiquiátri
que no figuran en esta lista. Además, tanto para los psicote cos internos como los externos (Binner, 1986).
rapeutas miembros, como para los que no lo son, el porcenta Aunque algunos terapeutas señalan que los sistemas de
je de reembolso desciende de manera pronunciada por la pago diferido son idóneos en el caso de intervenciones
terapia que se prolonga más de quince o veinte sesiones. quirúrgicas, pocos aprueban su utilidad para el tratamiento
Aunque esto pueda provocar niveles satisfactorios de reem de la enfermedad mental (Nightingale, 1986). Sencillamente,
bolso para los que desean un tratamiento de corta duración, hay demasiada diversidad entre los pacientes y sus respues
llevado a cabo por los “proveedores preferenciales” aproba tas a las diversas técnicas de tratamiento como para que sea
dos, con frecuencia la cobertura se reduce a poco o nada para posible semejante uniformidad. Es difícil regular o predecir
los que pretenden un tratamiento de larga duración, o pre cuántas sesiones serán necesarias para tratar con eficacia
fieren trabajar con un psicoterapeuta que no es miembro de una depresión, los desórdenes de ansiedad o las psicosis.
la organización. Los PPOs se están extendiendo rápida Según Uyeda y Modalwsky (1986), “los grupos relacionados
488 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 489
por un diagnóstico común tienen un valor mínimo para pre Examen de colegas
decir los recursos necesarios y, por tanto, constituyen una
base inadecuada a fin de establecer tarifas de pago” por el Como vimos en el capítulo 7, varias organizaciones guberna
tratamiento de desórdenes psiquiátricos (pág. 63). Además, mentales y privadas de seguros han instituido programas de
el incentivo flagrante de los beneficios que prevalece en estos examen por colegas, para evaluar la calidad y el costo real
programas parece incongruente con la filosofía subyacente de los servicios del tratamiento dispensados por los psicote
del cuidado de la salud, con lo que resulta desagradable y rapeutas que intentan cobrarlos (Young, 1982). Además, la
ofensivo para muchos psicoterapeutas. mayoría de los programas públicos y privados para los
Sin entrar a considerar su inconveniencia o limitaciones, pacientes psiquiátricos internos y externos han adoptado
los DRGs y los programas de pago diferido están ganando algún tipo de Organización de Examen Normativo por Profe
apoyo en la industria del seguro, como forma eficaz de paliar sionales [Professional Standards Review Organizations
los crecientes costos de la asistencia sanitaria. En conse (PSRO)l para vigilar la calidad y la eficacia de los servicios
cuencia, es posible que en el futuro los psicoterapeutas des terapéuticos proporcionados por sus empleados. Estos pro
cubran que los reembolsos por los servicios terapéuticos gramas de examen requieren que los psicoterapeutas re
dependan de haremos del tipo de DKG. Queda por ver si los llenen periódicamente largos cuestionarios e informes sobre
sistemas de pago diferido han de ser utilizados tanto por pa el diagnóstico, los métodos y objetivos del tratamiento y su
cientes de salud mental externos como internos. Lo que probable fecha de conclusión sobre un paciente en particular.
parece seguro es que el reembolso ilimitado por el tratamiento Este plan es después evaluado por una comisión de examen
psiquiátrico ya pertenece al pasado. La mayoría de las com adecuada (constituida por psicoterapeutas ya graduados
pañías de seguros ya limitan el número de sesiones para desde hace mucho, de una o más disciplinas pertenecientes
pacientes externos, por los que están dispuestos a ofrecer un al campo), que determina si representa un tratamiento efec
reembolso anual, sin que importe el diagnóstico o la grave tivo y eficaz.
dad del estado del paciente. Además, algunas limitan el Aunque la mayoría de los psicoterapeutas que trabajan
número cubierto de días de hospitalización psiquiátrica en el sector público acepta la necesidad de que las PSROs
durante un período de un año. Aunque los psicoterapeutas garanticen una atención adecuada a los pacientes, pocos son
son actualmente libres de decidir cuánto tratamiento consi los que se entusiasman ante la política de seguros de estas
deran conveniente para un problema concreto, las compa comisiones. Esto es comprensible, pues las compañías de
ñías de seguros ejercen un control cada vez mayor de cuánto seguros que utilizan sistemas de examen por colegas basan
están dispuestas a pagar por estos servicios. De modo que, su reembolso sobre las decisiones de dichas comisiones de
con excepción de los que pueden pagar su propio tratamiento, examen. Aunque ha habido una controversia acalorada sobre
en la mayoría de los casos son las terceras partes que pagan las violaciones de la confidencialidad del paciente, y el temor
las que determinan cuánto ha de permanecer alguien en de que las compañías de seguros puedan primar su propio
tratamiento por un diagnóstico psiquiátrico concreto, a pesar beneficio por encima de la calidad de la atención de los
de las posibles opiniones del terapeuta en sentido contrario. pacientes, la mayoría está de acuerdo en que los programas
Es muy probable que esta tendencia continúe en el futuro. de examen por colegas han llegado aquí para quedarse, y
obtendrán mayor importancia durante los años siguientes
(Dalí y Clairbom, 1982; Stricker y Cohén, 1984; Young,
1982).
490 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 491
Probablemente, a los psicoterapeutas se les pedirá en el brío entre las realidades económicas y las necesidades del
futuro que justifiquen y documenten sus servicios asisten- paciente. El inicio de la práctica privada no librará al te
ciales de modo más completo si desean seguir cobrando rapeuta de este dilema.
reembolsos de terceras partes. En el esfuerzo por reducir los Como los psicoterapeutas se ganan la vida fundamental
gastos y asegurar la calidad de la atención de los pacientes, mente mediante los reembolsos por los servicios prestados a
probablemente los que supervisan los importes por estos ser sus pacientes, los problemas sobre el pago de esos servicios
vicios intervengan y controlen más el tipo y la duración del son de importancia fundamental para la mayoría de los
tratamiento dispensado. El alza de los costos médicos ha practicantes. Es probable que el clima constantemente cam
provocado que las terceras partes que pagan no estén dis biante de la política de reembolso continúe durante los próxi
puestas a asegurar con rapidez y automatismo los gastos mos años. Será importante que el terapeuta esté al corriente
crecientes. Por el contrario, es probable que la actual ten de los nuevos cambios en los programas y las condiciones de
dencia a controlar la escalada de precios se convierta en una las compañías de seguros. Sobre esta base, pueden adoptarse
política permanente. En consecuencia, los psicoterapeutas a sabiendas decisiones de cómo asegurarse el pago continua
necesitarán acostumbrarse a que alguien “los vigile por enci do por futuros servicios. A esta altura, vale la pena conside
ma del hombro” si desean percibir en el futuro el reembolso rar varias opciones.
de las compañías de seguros. Primero, dada la tendencia a que el pago por terceras
partes sea más controlado, los futuros psicoterapeutas se
enfrentarán con la necesidad de cooperar o espabilarse por
Resumen su cuenta. En vista de las posibles acusaciones sobre la
restricción que implican las infracciones al libre comercio
Como ya hemos visto, una de las razones del éxodo de los asociadas con los PPOs y las HMOs, que de otro modo po
psicoterapeutas del sector público al privado ha sido la drían intentar el monopolio completo de los servicios asisten-
reducción de los fondos estatales para los servicios de te ciales, los psicoterapeutas no participantes probablemente
rapia y, como consecuencia, las restricciones del tipo y la serán siempre adecuados para algún tipo de reembolso por
duración del tratamiento. Los psicoterapeutas obligados a parte de compañías de seguros. No obstante, las crecientes
terminar un tratamiento antes de creerlo ellos conveniente, restricciones y controles ofrecerán un desafío al terapeuta
por decisión de las comisiones de los PSROs o la política que desee asegurar a la vez un modo propio de vida adecua
organizativa sobre la obligatoriedad de los tratamientos de do y una buena calidad de atención del máximo número posi
corta duración, puede determinar que el ingreso en la prácti ble de clientes. Los que se dedican parcial o totalmente a la
ca privada asegure su libertad de basar el tratamiento sólo práctica privada deben decidir si están dispuestos a cooperar
en las necesidades del paciente. con la política de las compañías de seguros, utilizadas por
Aunque en principio esto es cierto, los factores económi sus pacientes para el reembolso tofal o parcial de los hono
cos que han producido estas restricciones en el sector público rarios psicoterapéuticos. Si el terapeuta decide hacerlo, será
han pesado también sobre el sector privado. En consecuen necesario destinar el tiempo suficiente de consulta para los
cia, los que se dedican a la práctica privada deben enfren formularios y cuestionarios requeridos. Además, será nece
tarse a muchos de los mismos problemas sobre los fondos y sario documentar las técnicas y los objetivos del tratamiento,
el control del tipo y la duración del tratamiento. Los futuros a fin de demostrar la calidad y la eficacia del servicio. El pro
psicoterapeutas seguirán luchando por encontrar el equili- fesional deberá esperar durante las largas demoras típicas
492 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 493
de las grandes compañías para el procesamiento y el reem necesidad de obtener suficientes ingresos. Los futuros tera
bolso de los pagos. Por último, el terapeuta deberá aceptar peutas deben asegurar que todos tengan acceso a un trata
las limitaciones impuestas por las compañías de seguros miento adecuado, sin que importen las prioridades políticas
sobre los honorarios aceptables y la duración del tratamien y económicas cambiantes. Es posible que esto impulse a
to. Será precisa la cooperación con los procedimientos de algunos terapeutas a ofrecer sus servicios a cierta cantidad
examen por colegas, y los programas DRG y PPO, etc., para de personas por unos honorarios reducidos, mientras que
satisfacer los distintos requisitos que llevan al reembolso provocará que otros cooperen plenamente con las exigencias
parcial o total del pago por terceras partes. Será útil adoptar y la política de los pagos por terceras partes, sin que im
una actitud no defensiva de apertura y colaboración, cierta porten el consumo de tiempo y la frustración que impliquen.
paciencia y sentido del humor. Las frustraciones inherentes Es probable que los métodos cambiantes del reembolso
a una burocracia creciente presentarán un formidable desa obliguen a los terapeutas a encontrar formas innovadoras de
fío a los que deseen recibir los pagos de una compañía de proporcionar sus servicios a un amplio espectro de indivi
seguros por los servicios futuros brindados a los pacientes. duos en busca de tratamiento. En vez de limitar estos servi
Los psicoterapeutas dedicados a la práctica profesional cios a unos pocos privilegiados, los que experimentan una
que no deseen participar en la amplia variedad de progra gran satisfacción personal encontrarán formas de equilibrar
mas de seguros, que probablemente se desarrollarán en los la necesidad de mantener sus ingresos con estructuras y
años venideros, tendrán que enfrentarse con varias deci métodos de pago socialmente responsables, que permitan
siones difíciles. La negativa a cooperar con las comisiones de que un mayor número de individuos reciba asistencia.
examen por colegas, los PPOs, los programas de pago diferi Es posible que la disminución de reembolsos por terceras
do o DRG puede provocar que no haya reembolso por las partes lleve a una reorganización entre los psicoterapeutas
compañías de seguros de los gastos de los servicios de te que prestan servicios al público. Un grupo de practicantes
rapia brindados a un paciente determinado. Esto se tra incluirá a los que pertenecen al sector público, como los
ducirá en que el cliente individual tendrá que hacerse cargo que están en los centros de salud mental y los hospitales
de la totalidad del gasto. Como los honorarios actuales por el psiquiátricos subvencionados con fondos gubernamentales.
servicio de terapia son elevados para el paciente medio, los Estas personas seguirán ganando un salario en vez de “comi
terapeutas comprobarán que sólo una relativa minoría podrá siones” basadas en los honorarios de los clientes. En la ac
permitirse sus servicios. En consecuencia, se verán obligados tualidad, este grupo aparentemente se está reduciendo como
a limitar su práctica sólo a los bastante ricos como para per consecuencia del recorte presupuestario. (Sin embargo, un
mitirse semejantes tarifas, o reducir sustancialmente sus cambio de filosofía política a nivel nacional podría alterar
honorarios profesionales a fin de volverlos más accesibles al esta tendencia en el futuro.) Un segundo grupo estará cons
paciente medio. No hay que seguir sólo una mentalidad tituido por los qué integran el personal de programas de tipo
empresarial en estos casos, sino la actitud más ética social HMO, que recibirán también salarios por sus servicios te
mente responsable. rapéuticos independientes de los honorarios de los clientes.
Para empezar, estas difíciles decisiones pueden obligar a En la actualidad, el tamaño de este grupo aumenta, lo que
los psicoterapeutas a reconsiderar los motivos por los que se causa que algunos prevean que todos los terapeutas dedica
han dedicado a su profesión. Si el motivo es primordialmente dos a la práctica privada serán empleados en el futuro por
el deseo de ayudar a los demás, aparecerá la necesidad de HMOs. El tiempo dirá si este movimiento seguirá cobrando
equilibrar reflexivamente esta fuente de satisfacción con la impulso. Finalmente, el tercer grupo estará constituido por
494 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 495
los que se dedican a la práctica privada, cuyos ingresos se ciente de exigencias de los consumidores y empleados. A
basan primordialmente sobre el reembolso total de las com medida que los psicoterapeutas se inicien en nuevos campos,
pañías de seguros y los honorarios de los clientes. Aunque el como la atención integral de la salud, la medicina forense y
número de los miembros de este grupo sigue creciendo, mu los medios de comunicación, necesitarán una formación
chos predicen que esta tendencia cambiará cuando la prácti innovadora que capacite a los estudiantes para adaptar téc
ca privada sea menos lucrativa en el futuro. nicas de tratamiento a nuevos contextos. Aunque es posible
que crezcan las tensiones entre los tradicionalistas y los
innovadores, mientras los programas de entrenamiento
FUTURAS TENDENCIAS EN LA FORMACION sigan siendo susceptibles de cambio y adaptación, parece
DE LOS PSICOTERAPEUTAS probable que las futuras tendencias de enseñanza den mayor
importancia a la práctica profesional, y menos a las preocu
Los muchos cambios que influyen en el campo de la psicote paciones teóricas.
rapia seguirán dando forma al modo en que se forma a los En vista de la reducción de los fondos públicos y priva
psicoterapeutas. Aunque es probable que continúe durante dos destinados a los servicios de salud mental, y la compe
los próximos años la controversia sobre si la psicoterapia es tencia creciente entre los terapeutas, hay una preocupación
una ciencia o un arte, otros problemas se convertirán en cada vez mayor por el crecido número de estudiantes que
temas importantes de preocupación. Por ejemplo, hay una continúan ingresando cada año en este campo. Esto ha cau
tendencia creciente a que los programas de formación de sado que algunos consideren saturada la profesión, y se teme
los psicoterapeutas no se centren de modo tan decidido en los la superproducción de nuevos psicoterapeutas por los cente
aspectos científicos de la profesión, como la investigación for nares de programas de formación que están ahora en marcha
mal y la estadística (Fox y otros autores, 1985; Henry, 1984; en toda la nación (Cummings, 1984; Zimet, 1981). Aunque
Peterson, 1985). Por el contrario, se atribuye una creciente los psicoterapeutas encuentran nuevos contextos para la
importancia a los problemas más directamente relacionados prestación de sus servicios, la realidad es que muchos están
con la prestación de servicios y la práctica de la psicoterapia. empezando a reconocer que las oportunidades de empleo son
La previa orientación teórica está siendo cada vez más reem cada vez más limitadas y competitivas. Sin embargo, aunque
plazada por otra más centrada y práctica, que intenta brindar se expresan estas preocupaciones, se están creando nuevos
a los estudiantes una amplia variedad de técnicas y enfoques programas de enseñanza en todo el país, y el número de gra
de tratamiento. En vez de especializarse en una orientación duados sigue aumentando de forma notable. A causa de una
teórica particular, o modalidad de tratamiento, el personal falta de gobierno central entre las distintas disciplinas
docente de los programas de enseñanza médica está más representadas en el campo de la psicoterapia, hasta ahora
dispuesto a enseñar una amplia variedad de capacida no hay un modo organizado de regular el número de estu
des y modelos. En vista de los cambios mencionados en la diantes que ingresan y el de graduados que empiezan a
prestación de servicios, es probable que estas tendencias ejercer. Esto quizá provocará una rivalidad interdisciplina
aumenten a medida que los programas de formación en psi ria, que cause que cada disciplina intente abarcar un núme
coterapia intenten preparar a sus alumnos para una compe ro cada vez mayor de estudiantes, con la esperanza de
tencia creciente en el mercado laboral. Los estudiantes obtener una mayor influencia política. Si estas tendencias
necesitarán adquirir una multiplicidad de técnicas y modali continúan, lo que parece probable, llegará el momento en que
dades de tratamiento a fin de satisfacer la diversidad cre evidentemente haya una sobreabundancia de psicoterapeu-
496 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 497
tas que tendrán dificultades en obtener un empleo adecuado. la mayoría tiene pocas esperanzas de obtener las credenciales
Algunos piensan que la psicoterapia pronto experimentará el necesarias para dedicarse a la práctica independiente (Cum
mismo problema de saturación con que se enfrenta ahora la mings, 1984). Parece probable que esta práctica se difunda a
abogacía (Cummings, 1984). Si así friera, los programas de otras disciplinas, mientras la creciente competencia provo
formación en psicoterapia de toda la nación deberán coope que normas más estrictas y exigencias más severas.
rar para controlar el número de estudiantes que ingresen en Los programas de formación que preparan para el ingreso
este campo en el futuro, a la profesión de la psicoterapia seguirán adaptándose en el
A medida que se expresa una preocupación creciente futuro a las demandas y las necesidades cambiantes de un
sobre la posibilidad de que termine por producirse una satu campo cada vez más competitivo y especializado. Los progra
ración, ha habido la tendencia a aplicar normas más estric mas que puedan responder a estas tendencias probablemente
tas para limitar el número de estudiantes que ingresan en el tendrán éxito, mientras que los que no puedan mantenerse
campo de la psicoterapia. A pesar de las pruebas que indican al día no lograrán atraer a los estudiantes de talento. Hasta
que los terapeutas licenciados son con frecuencia tan efi que no tenga lugar alguna uniformidad y cooperación entre
caces como los doctores (Klerman, 1983), a algunos de los las diversas disciplinas del campo de la psicoterapia (asegu
primeros les es cada vez más difícil obtener empleo, licencias rando el control de la calidad y un mercado equilibrado), los
o una enseñanza más avanzada en el campo de la psicote estudiantes deberán asumir la responsabilidad de elegir un
rapia (Cummings, 1984; Perlman, 1985). Además, las com programa que los prepare para una carrera larga y satisfac
pañías asistenciales se muestran cada vez más reticentes a toria como psicoterapeutas. Por desgracia, ésta será una ca
asegurar la terapia ejercida por simples licenciados en cier rrera cada vez más difícil.
tas regiones geográficas, a pesar de sus honorarios más
bajos. A medida que la competencia aumenta, pueden llegar
a verse desplazados fuera del campo de la psicoterapia por LA NECESIDAD DE UNA UNIDAD INTERDISCIPLINARIA
los practicantes de nivel doctoral, que cuentan con mayor
instrucción y formación. Hay a veces una gran animosidad entre las distintas disci
Si esta pauta continúa, es posible que los programas de plinas en el campo de la psicoterapia. Las disputas territo
formación en psicoterapia terminen por eliminar a los que riales entre psiquiatras y psicólogos son legendarias, y en los
simplemente se gradúen admitiendo sólo a los estudiantes últimos años han entrado también en controversia los asis
aspirantes a obtener el doctorado. Aunque los programas de tentes sociales y los asesores matrimoniales y familiares
asistencia social y asesoramiento matrimonial y familiar se (Cattell, 1983). A primera vista, sorprende enterarse de la
destinan primordialmente para los licenciados, volviéndose intensa competencia entre profesionales que tienen una va
así esta tendencia sumamente improbable en estos tiempos, riedad tan amplia de aptitudes. Por ejemplo, los psicólogos
la disciplina de psicología ya está considerando la elimi pueden hacer tests psicológicos. Los psiquiatras prescriben
nación de grados inferiores en favor del doctorado. En vista medicinas. Por lo general, los asistentes sociales poseen
del hecho de que la mayoría de los estados no conceden licen experiencia sobre los recursos y los sistemas comunitarios.
cia a los psicólogos sin doctorado para ejercer la práctica Los asesores matrimoniales y familiares pueden conceptua-
independiente sin supervisión, se duda de la utilidad de otor lizar problemas desde una perspectiva familiar. Sin em
gar este grado. Además, como menos de uno de cada 40 estu bargo, no importa cuáles sean sus áreas particulares de
diantes se admite últimamente en programas de doctorado, experiencia, los practicantes de las diversas disciplinas ter
498 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 499
minan desempeñando roles casi idénticos después de la peración interdisciplinaria facilita significativamente este
graduación (Henry y otros autores, 1971). La mayoría está empeño. Es de esperar que este deseo lleve finalmente a una
preparada para ejercer la psicoterapia, y todos están mayor colaboración y una menor confrontación futura entre
empleados por clínicas públicas y privadas, y hospitales que los psicoterapeutas capaces de ver más allá de las actuales
prestan servicios terapéuticos a los pacientes. Además, en fuentes de controversia.
muchos estados todos son aptos para obtener certificados Quizá la unidad y la cooperación deban lograrse primero
que los capacitan para la práctica independiente de la a un nivel individual, para pasar después a una escala ma
psicoterapia, En consecuencia, se desencadena una batalla yor. Los psicoterapeutas que ingresan en la profesión pueden
por el reconocimiento público y en igualdad de condiciones sorprenderse al principio por la animosidad y la rivalidad
(Cattell, 1983; Hermán, 1983; Morin, 1986; Resnick, 1985; que existen entre las distintas disciplinas de la especialidad.
Zimet, 1981). Si sigue creciendo la competencia por la ob Es posible que sean estas personas, que no se han librado
tención de fondos y pacientes, parece inevitable que con todavía a esas disputas políticas, las que tengan mayor
tinúen las disputas interdisciplinarias. capacidad para abrazar a sus colegas con espíritu de coo
Como ya hemos visto, es lamentable que no exista un peración y respeto. En lugar de continuar la pauta de sus
gobierno central para la profesión de la psicoterapia. En predecesores, los futuros terapeutas deben intentar trascen
cambio, cada una de las disciplinas opera de forma muy der semejantes rivalidades, y quizá sean capaces de facilitar
autónoma, y con frecuencia con provecho propio y exclusivo. la unión final de psicólogos, asesores, psiquiatras y asisten
El público sería mucho mejor atendido si la mentalidad pre tes sociales, provocando una relación profesional más satis
sente, preservadora de la “supervivencia de los más aptos”, factoria y una mejor atención de los pacientes.
fuera reemplazada por la colaboración y la mancomunidad
de recursos entre psiquiatras, asistentes sociales, asesores RESUMEN
matrimoniales y familiares y psicólogos. En la actualidad, se
gastan enormes sumas de dinero en librar batallas políticas Como hemos visto en los apartados precedentes, es muy
dentro de la profesión sobre la idoneidad para recibir los probable que los psicoterapeutas se enfrenten con una multi
reembolsos de las compañías de seguros, los privilegios de tud de desafíos y cambios durante los próximos años. Los
admisión en los hospitales y la obtención de licencias. En cambios en el contexto de la práctica profesional, los tipos de
cambio, Peterson (1984) presenta una escena esperanza dora, terapia ofrecidos y las pautas de reembolso requerirán
que describe los beneficios de la colaboración mutua y los adaptaciones continuas en el modo en que se forme a los
trabajos de equipo entre distintas disciplinas, que podrían psicoterapeutas para su posterior desempeño laboral. Ade
provocar grandes progresos en la atención de los pacientes. más, estos cambios harán necesario que los psicoterapeutas
El aumento de la competencia entre psicoterapeutas puede en activo alteren el modo en que llevan a cabo su trabajo, a
causar el refinamiento de las técnicas, mejores formas de fin de mantenerse al nivel de las necesidades y las exigen
tratamiento y la calidad de la enseñanza, si pueden inver cias en continua transformación. Sin embargo, también re
tirse las actuales tendencias a las facciones políticas y las sulta conveniente considerar brevemente las tendencias
rivalidades. Estas esperanzas son idealistas e ingenuas, lo potenciales que representan cambios más activos que pasi
admitimos. Sin embargo, los psicoterapeutas que deseen vos en la práctica de la psicoterapia. Estas también mode
centrar sus energías y recursos en proporcionar una aten larán el futuro profesional del terapeuta.
ción de calidad a los pacientes, comprobarán que la coo- Una de las tendencias más estimulantes del campo de la
1
500 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 501
psicoterapia se da en el área de la investigación centrada en especialización permite una mayor experiencia en un área
las causas subyacentes de la enfermedad mental. Cada año más centralizada. Como ya ha ocurrido en el campo de la
aparecen nuevas informaciones sobre los distintos factores medicina, la profesión de la psicoterapia se fragmentará en
relacionados con la etiología de la depresión, la ansiedad y la una serie de grupos bien definidos de especialidad, que com
psicosis. Es probable que estos avances continúen al exami parten una médula común de conocimiento, poseyendo al
nar los investigadores con mayor profundidad las fuerzas mismo tiempo aptitudes y técnicas específicas de cada espe
biológicas, ambientales e intrapsíquicas que llevan al desa cialidad concreta.
rrollo de la psicopatología. Como las teorías que consideran Aunque los adelantos en el conocimiento de la etiología y
la etiología de los distintos desórdenes psiquiátricos son el tratamiento de la psicopatología producirán cambios signi
cada vez más elaboradas, la práctica de la psicoterapia sin ficativos y estimulantes en la profesión de la psicoterapia,
duda recibirá una importante influencia. Será necesario lle otros factores también pueden alterar la práctica futura. Por
var a cabo esfuerzos para formular métodos eficaces de ejemplo, según especulan algunos, las formas de psicopa
tratamiento que reflejen estos descubrimientos. En el futuro, tología expresadas en una sociedad dada cambian como
las pruebas acumuladas sobre la etiología de distintas for resultado de la alternancia de las influencias ambientales.
mas de psicopatología cambiarán la naturaleza de las inter Aunque se dice que Freud descubrió el predominio de las for
venciones llevadas a cabo por los psicoterapeutas. mas neuróticas e histéricas de la enfermedad mental en la
Probablemente un área de investigación con influencia Europa victoriana, hay factores relacionados con la sociedad
en la práctica de la psicoterapia se centre en los estudios de occidental del siglo xx que parecen favorecer el aumento
los resultados obtenidos, que evalúan la eficacia de distintas del número de desórdenes carácter ológicos, como el narcisis
modalidades de una amplia cantidad de categorías diagnós mo (Kohut, 1977). Es interesante especular sobre posibles
ticas. Como ya hemos visto en este capítulo, ha habido una transformaciones que puedan ser consecuencia de los cam
verdadera revolución en el modo de llevar a cabo este tipo de bios sociales y tecnológicos que ocurran al entrar en el siglo
investigación, y el resultado es una mayor sofisticación y XXI. Por ejemplo, ¿cómo alteraron las formas de la en
agudeza de los procedimientos de investigación y los concep fermedad mental de nuestra sociedad la creciente ame
tos teóricos. Los resultados de este tipo de investigación naza nuclear y la contaminación ambiental? ¿Y cómo la su
cambiarán probablemente las modalidades de tratamiento perpoblación, los desperdicios tóxicos y el agotamiento de los
incluidas en los programas de formación en psicoterapia, al recursos naturales influirán sobre las normas futuras de la
intentar la preparación de los futuros terapeutas para la uti psicoterapia? Si hay una tercera guerra mundial, ¿cómo
lización de las técnicas más eficaces según hayan sido de afectará su resultado a los que son propensos a la enfer
mostradas. Aunque la complejidad de esta tarea ha demo medad mental? ¿Los terapeutas del futuro se encontrarán
rado este resultado, es razonable anticipar que, llegado con más casos de narcisismo, o habrá un aumento del nú
el momento, ciertos programas de tratamiento mostrarán mero de personas que sufran de depresión o desórdenes
ser más efectivos que otros. Aunque algunos terapeutas de ansiedad? Podríamos decir que los psicoterapeutas tratan
puedan seguir diversificándose y manteniendo una “práctica la patología de la sociedad tal como se expresa en sus miem
general” en psicoterapia, otros favorecerán un aumento de la bros individuales. El tiempo dirá lo que los futuros terapeu
especialización, restringiendo su trabajo profesional a gru tas se encontrarán al intentar aliviar el dolor psíquico de sus
pos de pacientes y modalidades de tratamiento muy específi pacientes. Quizás ésta sea la razón por la que tantos psicote
cos. Los psicoterapeutas del futuro comprobarán que esta rapeutas admiten sentir pasión por los libros de ciencia fie-
502 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA TENDENCIAS FUTURAS EN LA PRACTICA DE LA PSICOTERAPIA 503
ción. Quizás esas especulaciones predigan la naturaleza de timiento más profundo de significación personal y relación
la futura práctica psicoterapèutica más de lo que nos imagi con lo divino, es posible que sea más capaz de tratar esos
namos. mismos problemas y preocupaciones entre los pacientes que
Los próximos años contienen muchos desafíos para los experimenten una sensación de alienación e insignificancia,
psicoterapeutas que sean capaces de seguir desarrollándose en medio de una existencia caótica. Esta evolución espiri
y adaptándose en respuesta a las nuevas informaciones e tual, tanto a nivel individual como corporativo, tiene la
ideas que vayan apareciendo. Permanecer personalmente capacidad de influir la práctica de la psicoterapia de manera
flexible y abierto al cambio permitirá a los terapeutas acce significativa en los próximos años. Con el aumento de la
der a las innovaciones futuras con un sentimiento de entu comprensión de lo que significa ser humano se producirá un
siasmo y descubrimiento. Además de mejorar la calidad, la progreso significativo en el intento de restaurar la integri
efectividad y la eficacia de la atención de los pacientes, los dad de aquellos cuya humanidad hubiera quedado fragmen
futuros desarrollos y adelantos en la práctica de la psicote tada. Como la del chamán del pasado, ésta seguirá siendo la
rapia incluirán, según es de esperar, una mayor atención al tarea fundamental del psicoterapeuta del futuro.
cuidado que se dispense a sí mismo el terapeuta. Ayudar a
los terapeutas a afrontar con mayor eficacia la influencia de
la práctica profesional sobre su vida y sus relaciones perso
nales, mientras encuentran modos más eficaces de reducir la
incidencia del agotamiento y el deterioro mental, mejorará
en gran medida la calidad de la atención a los pacientes, así
como también aumentará su propia satisfacción personal.
También esto debe ser una prioridad en el futuro desarrollo
del campo de la psicoterapia si ha de haber un progreso sig
nificativo tanto para los pacientes como para los terapeutas.
Es de esperar que la negligencia de este aspecto se vea reem
plazada por una renovada preocupación por el bienestar per
sonal de los psicoterapeutas en activo, y por sus relaciones
con sus familiares y amigos.
El poder duradero de la figura arquetípica del chamán o
curandero indica que siempre habrá psicoterapeutas de una
clase u otra. Sea cuales fueren los cambios futuros de la for
mación y la práctica de la psicoterapia, sin duda algunos
individuos selectos continuarán llevando alivio a los que
están sumidos en el dolor psíquico. Quizás, además del
aumento de conocimiento sobre la etiología y el tratamiento
de la psicopatologia, los acontecimientos y las experiencias
futuras profundizarán la comprensión que tengan los te
rapeutas de los aspectos espirituales y trascendentes de los
seres humanos. Cuando el futuro terapeuta busque un sen
COMENTARIOS FINALES 605
9. COMENTARIOS FINALES SOBRE del dolor psíquico, y también de haberla asumido (Goldberg,
UNA CARRERA EN PSICOTERAPIA 1986). No pueden hacer otra cosa, ni tampoco desean hacerla.
Es posible que la fuerza oculta tras esta más bien miste
riosa sensación de vocación se exprese en el proverbio japonés
antes citado. Los investigadores han demostrado de manera
concluyente que casi cualquier persona lo bastante inteli
iQuiénes harán lo difícil? gente y motivada puede entender las técnicas, las teorías y
Los que puedan. los métodos básicos de tratamiento necesarios para la prácti
¿Y quiénes harán lo imposible? ca de la psicoterapia. De este modo, pueden aprender a hacer
Los que quieran. lo “difícil”. A menudo estas personas pueden lograr ser admi
P roverbio japonés tidas en los programas de enseñanza, obtener niveles avanza
dos en una de las disciplinas dedicadas a la salud mental,
licencias o inscribirse para la práctica independiente y con
seguir empleo como psicoterapeutas. En consecuencia, estos
profesionales ingresan en la profesión, y logran a menudo
La decisión de llegar a ser y seguir siendo un psicoterapeuta niveles aceptables de competencia y fortuna.
refleja un compromiso con algo más que un conjunto de Pero el terapeuta verdaderamente destacado tiene algo
suposiciones teóricas y técnicas profesionales. También más que capacidad y conocimientos. Posee un profundo sen
implica algo más que la adopción de un rol claramente tido de la concentración y la compasión, que se refleja en un
definido. Por el contrario, la vida del psicoterapeuta expresa nivel de empatia y sensibilidad que afecta a los demás de
una interrelación exclusiva entre “llegar a ser” y “ser”, al manera extraordinaria. Esta experiencia subyacente de con
comprometerse el practicante con una tarea vitalicia de centración permanece durante toda la carrera en psicote
desarrollo personal y desenvolvimiento continuado de sí rapia, y de hecho puede volverse más fuerte al alcanzar
mismo y de los demás. Este esfuerzo por la actualización niveles de desarrollo y madurez personales. Estas personas
refleja tanto sentido del deber como pasión interior, una son capaces de acomodar sus propias necesidades a las de
vocación y un destino. El profesional verdaderamente dotado sus pacientes. Están libres del impulso audaz por una parte,
comprende y acepta esta tarea, con una resolución y una y de una reserva defensiva por la otra, a menudo caracterís
dedicación que trascienden las limitaciones y las desventajas ticas de los que poseen la capacidad técnica, pero carecen del
inherentes al rol de psicoterapeuta. A pesar de los problemas equilibrio personal necesario. Hay entonces una tendencia
potenciales que pueden aparecer, el terapeuta maduro sigue que capacita a estas personas para llevar a cabo lo “imposi
siendo una persona razonablemente contenta durante toda ble”. Pueden combinar el rol de terapeuta con su peregrinaje
la vida, tanto dentro del consultorio como fuera de él. De una personal por la vida de manera natural y cómoda, que
manera exclusiva, su vida se vuelve expresión a la vez de un parece eliminar los posibles conflictos de rol, las tensiones y
sentido de obligación y de un privilegio, en gran medida las fuentes de deterioro mental. Para ellos, la mezcla de ser
como el chamán, que no puede escapar ni estaría dispuesto a y llegar a ser constituye una experiencia gratificante que
renunciar a su rol asignado por la sociedad. Los más aptos comparten espontáneamente con los pacientes, los familiares
para la práctica de la psicoterapia parecen tener la sen y los amigos. Esté en sesión o de vacaciones, el terapeuta
sación de haber sido asignados para la tarea de ser el médico equilibrado constantemente comparte su sentido de la pers
506 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA COMENTARIOS FINALES 607
pectiva y su cosmovisión. En casi todos sus encuentros se ciones curativas dan al terapeuta brillante la energía, la
incorpora una pasión personal por la integridad psíquica, no determinación y la perspectiva necesarias para dar la fuerza
por un impulso incontrolable, sino por un sentimiento ge al amor y la empatia sincera que caracteriza su estilo inter
nuino de reciprocidad y cuidado. personal de relacionarse con los demás.
¿Cómo se adquiere esta perspectiva trascendental que También es cierto que a veces el curandero se ve profun
separa al psicoterapeuta ordinario del excepcional? En el damente afectado por aquellos a los que administra sus
caso de unas pocas personas parece ser casi una característi cuidados. Como el chamán que recibe de buen grado los
ca innata, como si la capacidad de amar y sentir empatia de regalos sinceros y las expresiones de cariño de los miembros
manera saludable y equilibrada estuviera entrelazada con de la comunidad, el psicoterapeuta totalmente integrado
su misma razón de ser. En otros casos, parece ser un rasgo aprende a apreciar y aceptar el desafío, el aliento y el apoyo
adquirido, que quizá se derive de las experiencias que ex personales que le ofrecen sus pacientes. En suma, aprende a
panden los horizontes personales más allá de las preocupa disfrutar de la gente, y el trabajo que implica la conducción
ciones inmediatas de uno mismo, como las que pueden total de una terapia. En lugar de sentirse incómodo al adver
acompañar la curación de profundas heridas personales tir que a veces los pacientes son fuentes importantes de
mediante una relación interpersonal signiñcativa o una amor y satisfacción, el terapeuta maduro reconoce que cierta
profunda experiencia religiosa. Sea cual fuere la fuente, cantidad de placer y plenitud es el resultado apropiado de la
el resultado es el amor por sí mismo y los demás, sin des intimidad implicada por estos encuentros legítimos.
cuidar a nadie, capacitando al practicante totalmente inte Como consecuencia de aprender a disfrutar de los esfuer
grado para mantener un sentido de la perspectiva que per zos terapéuticos, sean cuales fueren la dificultad y el estrés
cibe, más allá de las preocupaciones inmediatas, problemas asociados periódicamente con la práctica profesional, el tera
más definitivos. peuta actualizado es capaz de mantenerse relativamente op
El motivo del curandero herido, al que nos hemos referi timista, enérgico, comprometido y realizado. De un modo que
do constantemente en este libro, es de nuevo pertinente. No está libre de la manipulación o la explotación de los pacien
es simplemente la presencia de heridas personales lo que tes, es capaz de experimentar desarrollo personal, en parte
prepara a algunos psicoterapeutas de mucho talento para como resultado de sus encuentros íntimos con los clientes.
ser útiles a los demás. En cambio, es el hecho de que estos En amplia medida, el trabajo es bueno para él, pues fomenta
terapeutas hayan sido a la vez heridos y curados lo que los la integridad, el bienestar y la madurez. No sólo es el curan
capacita para ofrecer ayuda a otras personas que padezcan dero herido capaz de ayudar si los demás están psicológica
dolor psíquico (Augsburger, 1986). Pero este ciclo herido/cu- mente heridos, sino que puede experimentar la curación
rado es un proceso continuo, que requiere que el terapeuta personal continua como consecuencia de estas relaciones
posea varias relaciones personales curativas en su propia especiales.
vida privada. Como ya hemos visto, por lo general los amigos Es importante observar que no es el sentimiento subya
y la familia desempeñan esta función para el terapeuta cuyo cente de necesidad lo que motiva al psicoterapeuta maduro
anhelo de intimidad debe ser satisfecho para que continúe su para continuar haciendo psicoterapia, como si estuviera obli
desarrollo emocional. Además, puede haber una continua gado a perseguir los beneficios potenciales de los encuentros
sensación de curación o finalidad, derivada de una experien íntimos con los pacientes. La posibilidad de que el terapeuta
cia religiosa personal o la identificación con una significativa termine mentalmente deteriorado o agotado sería alta en es
causa social, política o filosófica. Estas experiencias y rela te caso, y probablemente la atención del paciente sería ina-
508 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA COME NT ARIOS FINALES 509
decuadá. Por el contrario, el terapeuta totalmente integrado tualización de la capacidad de ayudar en la curación del
sigue trabajando y viviendo “terapéuticamente” por un sen dolor psíquico, de modo que estimule el desarrollo de todos
timiento de gratitud, anticipación y respeto por la dignidad y los implicados.
la reciprocidad de la experiencia humana. En suma, es un El psicoterapeuta maduro, que expresa su atención y
sentimiento de profunda atención lo que engendra sen compromiso a los demás del modo inspirado por las preocu
timientos espontáneos de calor y optimismo, a menudo paciones resumidas en este libro, será capaz, según es de
experimentados tanto dentro del consultorio como fuera de esperar, de hacer “lo imposible”, promoviendo el desarrollo
él. Aquí está la fuente del compromiso duradero que estos tanto de sí mismo como de los demás a lo largo de toda una
practicantes experimentan durante toda una vida de práctica carrera profesional y más allá todavía.
profesional. A pesar de los períodos ocasionales de desaliento
y estrés, el terapeuta maduro disfruta de su trabajo, y recibe
de buen grado los beneficios personales derivados de los
encuentros íntimos con los pacientes.
La psicoterapia es una noble profesión, y sus practi
cantes son mortales corrientes que tienen momentos de ver
dadera trascendencia, durante los cuales son capaces de
promover con notable fortuna la curación y la integridad
de los que padecen dolor psíquico. Aunque su mortalidad
requiere que presten atención a la influencia potencialmente
negativa de su trabajo sobre sus relaciones personales y su
bienestar emocional, la trascendencia lograda por los psi-
coterapeutas maduros les permite tanto expresar como expe
rimentar una intimidad satisfactoria con los pacientes, los
amigos y los familiares. En vez de provocar el agotamiento o
el deterioro mental, estos encuentros fomentan el desarrollo
emocional, y una actualización del orden más elevado.
Este libro ha sido el intento de contemplar con seriedad
la influencia del hecho de dirigir psicoterapia sobre la vida y
las relaciones de los practicantes. Realmente, la exposición
ha sido a veces desalentadora al considerar la influencia
negativa de muchas posibles desventajas asociadas con la
práctica profesional. Sin embargo, a pesar de la gravedad
de estas preocupaciones, también es importante no perder de
vista los muchos beneficios personales que a menudo brinda
esta profesión. Es de esperar, pues, que esta exposición dé al
lector la posibilidad de lograr un equilibrio mejor entre sus
esfuerzos por integrar las necesidades personales con las de
los pacientes de la psicoterapia, promoviendo la plena ac
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530 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
Cuidado de sí, 461-2. sas del, 98-100; estresores Internados y trabajos de cam Personalidad de Tipo A versus
Curador, 19-21, 66-70, 502-3, del, 84-97. po: reducción del estrés de, personalidad de Tipo B,
505-8. Envejecimiento, 323-32. 109-11; recompensas de, 443-4.
Curador herido, 19,39-42,344- Especialización, 71-3,128-31. 111; relaciones supervisoras, Poder, 38, 44-5,378-80.
7,467-9. Establecimiento de una prácti 105-8; transiciones y cam Potencial clínico, 77-8.
Chamán, 36-7, 66, 502-3, 505- ca, 143-6, bios relacionados con, 100-5. Planes de provisión preferen-
8. Estimulación intelectual, 27-9. Intimidad, 36-8. cial, 483-5.
Depresión, 144-5, 352-3. Examen por colegas, 391-2, Introspección, 35. Práctica desacertada, 399-401.
Desarrollo emocional, 28-31. 486-9. Licenciatura y credenciales Práctica grupa!, 472-3.
Desgaste, 422-3. Explotación de pacientes, 359- profesionales, 130-3, 387-9. Práctica privada, 149-50, 421-
Deterioro: definición, 346-9; 61. Marido y mujer psicoterapeu- 3,471-6.
ejemplos, 348-65; identifi Familia de origen: experiencias tas, 218-20. Prestigio, 25-7.
cación, 381-93; intervención emocionales tempranas, 46- Matrimonio, 190-3,267-76. Privación ambiental, 153.
para, 384-95; prevención, 7; relaciones familiares, 50- Metas del tratamiento, 167-9. Problemas interdisciplinarios,
402-10; remedio del, 394- 4; gravitación negativa Mirada incondicionalmente po 496-9.
403. sobre la, 234-9; característi sitiva, 36-7. Proclividad a lo psicológico, 35,
Devaluación por los pacientes, cas de los padres, 47-51; ca Motivaciones para una carrera 69-70, 86-8,196-200,212-3.
166, 445-6. racterísticas matrimoniales en psicoterapia: disfuncio Programas de asistencia para
Diversificación, 474-5,482-3. de los padres, 50-1; gravi nales, 38-46; funcionales, empleados, 472-3.
Divorcio, 296-302. tación positiva sobre la, 32-8. Psicopatología: durante el en
Eclecticismo, 125-6,482-3. 233-4; recomendaciones Muerte: del terapeuta, 331-4, trenamiento universitario,
Educación continuada, 256-7, para la, 236-9, 252-5. 337-40; de un ser querido 39-42, 87-90, 116-9, 136-8;
282-3, 285-8, 292-3, 313-4, Fase del noviciado, 84-5,100-2, del terapeuta, 315-21. durante la práctica profe
331-2, 335-6,402-5. 267. Naturaleza inespecífica del sional, 39-42, 350-5, 364-70,
Eficiencia de la terapia, 479. Fatiga, 153-5. trabajo, 86. 391-3.
Elección de la carrera, 19-66. Finalización prematura, 445-8. Omnipotencia y superioridad, Rebelión, 46.
Embarazo, 277-9. Grupos relacionados por el 164-6,199-202, 227-9. Recompensas e incertidumbres
Empatia, 33-5. diagnóstico, 485-7. Organizaciones de manteni financieras, 23-6, 203-8,
Enfermedad, 303-16, 331-8. Idealización y omnipotencia, miento de la salud, 472-5, 482-93.
Enfermedad terminal, 331-8. 164-6. 483-5. Reembolso, 482-93.
Eficacia de la terapia, 477-9. Identidad, 66-70, 329-30. Organizaciones profesionales, Registros de los pacientes, 312-
Entrenamiento, 66-143. Imagen de los medios, 20-1. 22,132-3,182-4, 388-9, 409- 4.
Entrenamiento universitario: Inactividad física, 153-5. 10, 461-2. Relaciones del cuerpo de profe
admisión al, 76-80, 82-3, Incapacitación, 303-16,332-4. Orientación teórica, 120-7, sores, 93-7.
387; admisión negada, 79- Independencia, 23-4. 477-9. Relaciones familiares: benefi
83; elección de la disciplina Inconducta sexual, 359-63, Pagos diferidos, 485-7. cios: para los hijos, 219-24;
y el grado, 69-76; efectivi 378-83. Partida de los hijos, 301-4. para la relación matrimo
dad de la evaluación del, Insatisfacción con la carrera: Paternidad, 221-4, 282-4, 301- nial, 190-5; para el cónyu
111-5; tendencias futuras, factores que contribuyen a 4. ge, 209-11; para los hijos,
114-5, 492-7; reducción del la, 424-9; incidencia de la, Percepciones públicas, 19-22, 223-32; desventajas: para la
estrés del, 96-9; recompen 244-5. 170-3,179,452-7. relación matrimonial, 194-
634 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
31, 43-6, 66, 89-90, 139-41, Chemiss, C., 419-20, 456-7 190-8, 210-11, 218, 227, Garfield, S.L., 84-5, 111, 116,
186, 201-2, 244-5, 294-5, Chesler, P., 381 234-5, 237-8, 240-1, 244-8, 189,406, 422-3, 452-3,476
322,344-5, 452-3 Chesnut, D.E., 461-2 256-7, 267, 294-5, 322, 346, Gelman, D., 477, 482-4
Burt, C.E., 101-2 Chessick, R.D., 151-2, 169, 350-1, 354-6, 366-70, 372-3, Gildea, T.J., 76-80
Burton, A., 23-7, 30-1, 47-8, 185, 251, 257, 294-5, 364-5, 406-10, 414-8, 421-5, 428-9, Gitelson, M., 262-3
63-4, 192-5, 199-201, 233, 369,372-3,396,406, 440-1 432-61, 463-4 Givelber, F,, 315-21
242-5,414-6, 421 Chiles, J.A., 354-6, 371-3 Feldman, J., 277-9 Glazer, M., 264-6
Butler, S., 362-3, 381-3 Fine, H.J., 233, 294-5, 301-2, Goldberg, C., 19, 22, 27-9, 39-
D’Addario, L., 362-3 322, 369, 372-3 43, 69-70, 116, 146, 154-6,
Cantor, D.W.,112-3 Dalberg, C.C., 378 Fiske, D.W., 415-6, 422-3 164-5, 177-8, 199-201, 256-
CarkhuíT, R.R., 36-7,111 Dali, O.B., 488-9 Flaherty, J.A., 260-1, 264, 270- 7,407-8, 504
Carrol, J.F., 435-6 Dent, J.K., 33-4 4 Goldberg., L.R., 415-6, 422-6
Cattell, R.B., 496-7 DeSole, E.E., 354-5 Fleischer, J.A., 396 Goplerud, E.N., 84-5, 89-90,
Clairborn, W.L., 323, 385-6, Deutsch, C.J., 146, 161-2, 169, Ford, E.S.C., 39-40, 47-9, 86-8, 95-7, 111
388-92,400-3,488-9 198, 244-5, 350-1, 356-8, 96-9,105,116-8, 120-1, 141, Gopplet, J.W., 354-5
Cogan, T., 240-1,249-50 406, 442, 445-8 192-3, 296-7, 364-5, 406, Graham, S.R., 114-5,492-3
Cohen, J., 310-11, 313-4, 335- Deutsch, H., 278-9 460 Granet, R.B., 319
6,339-40 Dewald, P.A., 305-12 Forer, B.R., 361-3,379-80 Grayson, J.H., 323-4, 346-51,
Cohen, L.,488-9 Disher, W., 354-5, 371-3 Fox, R.E., 114-5, 492-3 357-60, 376-7, 384-6, 388-9,
Cole, D.S.,277 Dlin, B.M., 385-6 Frank, H., 308-11 393, 397-8, 402-3
Colon, F., 233 Drabman, R.S., 112-3 Freeman, W., 354-5,372-3 Greben, S.E., 25-6, 35, 43-5,
Cooley, E.J., 460 Drew, C.R., 108-10 Freud, A., 262-3 147-8, 153, 158-60, 163,
Cottle, M., 307-11 Freud, S., 33-4, 260-1 176-8, 196-7, 199-200, 307,
Craig, A.G., 356 Eaton, M.M., 415-6, 419-20 Freudenberger, H.J., 143, 146, 414-6
Cray, C., 192-204, 210-11, 214- Eber, M., 20-1 154-5, 158, 161-2, 164-5, Greenberg, M., 361-3, 379-80
7, 219-20, 223-7, 230-2, 284, Edelwich, J., 432-3, 460 174-6, 179-85, 198, 201-4, Greenberg, R.P., 41-2,“116,
409-10 Egnatios, E., 419-20 207-8, 219-20, 227, 230, 120-1,138,406
Cray, M., 192-204,210-11,214- Eisenhart, M.A., 419-20 242-3, 249-51, 256-7, 285-8, Greenson, R., 262-3, 378
6, 219-20, 223-7, 230-2, 252- Eissler, K.R., 328 352-3, 366-9, 396, 406-10, Grotjahn, M., 406
3,284,409-10 Elliot, J.K., 348-9, 352-3, 357- 430-42,456-9, 461 Guggenbuhl-Craig, A., 38, 44-
Cross, H.J., 348-9, 352-3, 357- 60, 362-3, 384-6, 390-5, 406- Freund, C.M., 419-20 5, 201-2, 219, 251, 254-5,
60,362-3, 384-6, 390-5, 406- 8, 437-8 Friedman, E.H., 54, 233 284, 350-1, 411
7, 437-8 Elliot, R., 127 Frisman, L.K, 477, 483-4 Guy, J.D., 20-1, 27-31, 43-5,
Cuca, J.M., 77-8 Erikson, E., 328 Fromm-Reichamnn, F., 33-4, 50-1, 54, 67-8, 116, 119,
Cummings, N.A., 390, 471-5, Eysenck, H., 476 262-4, 272-4, 317-8 169-71, 177-8, 182-5, 189-
480-1,496-7 Fuller, M., 361 93, 198, 201-2, 218-24, 233,
Curtis, J.M., 262-3 Fakouri, M.E:, 47-8 240-1, 256-7, 259, 277-83,
Färber, B.A., 20-1, 25-6, 35, Gaitz, C.M., 325 292-3, 303-16, 325, 329-30,
Charles, E., 406 39-40, 47-9, 67-70, 86-90,
Chamess, N., 328 98-9,103-8,138,144-5,147-
Cheifetz, D.I.,483-4 8, 153, 163-5, 176-8, 180-5,
638 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA INDICE DE AUTORES 539
337-8, 350-1, 354-5, 372-3, Jafie, D.T., 396 Lamb, D.H., 103-4 147-8, 164-5, 174-5, 177-8,
400-1,406-8, 458-9,461 Jasnow, A,, 67-8,114-5,123-4 Lammers, C.J., 348-9, 352-3, 182-5, 199-200, 296-8, 379-
Guy, M.P., 218,277-9 Jennings, M.L., 103-4 357-60, 362-3, 384-6, 390-5, 80
Jerrell, J.M., 415-6,419-20 406-8, 437-8 Marston, A.R., 23-6, 28-9, 33-4,
Hafner, J.L., 47-8 Johnson, D.G., 77-8 Langs, R., 361 36-8,449-50
Haigin, R.P., 122-6 Jung, C.J., 117-8,366-7 Larsen, R.G., 385-6, 388-9, Maslach, G, 432-3,437-8,461
Halleck, S.C., 89-90 402-3, 409-10 Maurice, W.L., 98-9
Halloran, D.F., 325 Kafìy, D., 442,460 Larson, G, 393,396,399,409-10 Mausner, J.S., 354-6
Halpert, E., 305-11 Kalman, T.P.,319 Layne, C., 196-7 Menninger, KA, 43,47-8
Hammer, M., 44-7 Karasu, T.B., 406 Lax, R.F., 277 Mensh, I.N., 361
Harding, R.K., 96-9, 136-8, Kardner, S.H., 361 Leff, H.S., 485 Merklin, L., 89-90
192-3,252-3,259 Kaslow, N.J., 103-4 Leighton, S.L., 461 Miles, J.E., 98-9
Harris, B.M., 47-8,50-1 Keith-Spiegel, P., 361-3,402-3 Lerman, H., 361-3, 379-80 Miller, A., 47-9
Hartman, E.A., 432-3 Kelly, E.L., 415-6 Levenson, H., 361, 378-80 Miller, H.L., 109-10
Hawk, J., 348-9 Kelly, WA, 354-6 Levin, A.R., 415-6, 419-20 Moldawsky, S., 112-3, 486-7
Hedges, L., 381 Kemberg, O., 174-5 Levinson, D.J., 84-5, 98-9, 259, Morch, H., 461
Heifetz, L.J., 25-6, 28-31, 183- Kilburg, R.R., 357-8,376-8 265-7, 301-2, 320-2, 328, Morin, S., 496-7
4, 415-8, 422-5, 428-9, 445- Kilkowski, J.M., 415-6,422-3 443-4 Morrison, T.L., 146, 159-62,
8,451-3,458-9 Kimmei, D.C., 328 Lewis, J.M., 319 194-5, 198, 205-6, 244-5,
Heilman, I.D., 146, 159-62, King, J.T., 112-3 Liaboe, G.P., 20-1, 27, 43-5, 54, 445-53
194-5,198,205 Kingsley, K., 103-4,106-8, 111, 67-8, 170-1, 177-8, 354-5,
Heniy, B., 114-5,492-3 119 372-5, 406-8, 461 Nadelson, G, 277-9
Henry, W.E., 19, 30-1, 39-40, Klerman, G.L., 477-81,494-7, Lindner, H., 307-12 Naparstek, Ë., 277-9
43, 46-9, 52-3, 66-8, 89-92, KlonofF, H., 98-9 Litman, R.E., 372-3 Nash, J.M., 109-10, 323-4, 428-
98-9, 112-3, 177-8, 180-1, Knesper, D.J., 71-2 Little, R.B., 89-90 9, 472-3
194-7, 212-3, 233, 303-4, Kohut, H., 28-9,38,127,225-6, Looney, J.G., 96-9, 136-8, 192- NASWNews, 480-1
323-4, 344-5,364-9,496-7 228-9, 500-1 3, 252-3, 259, 267, 296-7, Nathan, P.E., 357-8, 376-8,
Herbsleb, J.D., 73-4,130-5 Kolb, L.C., 328,371,374-5 350-1 409-10
Herring, C., 278-9 Kottier, JA , 67-8, 146-8, 154- Lord, R., 337-40 Neimeyer, R.A., 114-5
Herron, W.G., 123-4 5,194-5,452-3,463-4 Luborsky, L., 39-40, 47-8, 89- Nevid, J.S., 75-80
Hill, P.C., 77-8 Kovacs, A.L., 114-5, 472-3, 90 Newman, A.S., 108-10
Hoeksema, J.H., 461 480-1, 483-4 Nightingale, E.J., 483-6
Holroyd, J.C., 361-3, 378-80, Krauskopf, C.J., 350-1, 357-8, McCarley, T., 46, 54, 183-4, Norcross, J.C., 23-5, 109-10,
382-3 376-7,385-6,391,394-5 234-5, 237-9, 256, 372-3, 112-3, 116-9, 122, 125-6,
Holt, R.R., 39-40, 47-8, 86, 89- Krell, R., 98-9 406,409-10,458-9 134-5, 192-3, 323-4, 404-6,
90,98-9 Kurtz, R., 116,421-3 McCartney, J.L., 362-3 414-6, 419-25, 428-9, 472-3,
Howe, H. E., 114-5 Kutz, S.L., 346-7 McConnell, S.C., 114-5 480-1
Ingram, R.E., 77-8 Laliotis, D.A., 323-4, 346-51, McGuire, T.G., 477,483-4 Notman, M., 277-9
357-60, 376-7, 384-6, 388-9, Malcolm, J„ 161-2, 467
Jackson, S., 437-8,461 393, 397-8,402-3,409-10 .Mann, J., 478-9 O’Brien, J.M., 20-1
Marmor, J., 86, 105, 119, 138, Olson, J.K., 114-5
MO LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA INDICE DE AUTORES 641
Overcast, T.D., 73-4,130-5 Rippere, V., 214-5,352-3 Seligmann, J., 22 Strieker, G., 488-9
Ott, D.B., 421 Ritvo, S., 337-40 Seyle, H., 439 Strieker, L.J., 79-80
Robbins, A., 143, 146, 154-5, Shapiro, D.A., 127 Strupp, H.H,, 116-21
Page, H.A., 111 158, 161-2, 164-5, 174-6, Sharaf, M.R., 47-51 Szalita, A.B., 33-4,122
Pagnucco, D.J., 71-2 179-85, 198, 201-4, 207-8, Shepard, M., 362-3
Paluszny, M,, 277 219-20, 227, 233, 242-3, 249- Shinn, M., 461 Tabachnick, B.G., 361-3,402-3
Pasnau, R.O., 89-90,98-9, 371 51, 256-7, 285-8, 352-3, 366- Silver, A.S., 305-6, 308-12 Tedesco, J.F., 108-10, 350-1
Patrick, P.K, 434-6 9,406-10, 430-1,435-41, 461 Simon, B., 315-21 Thoreson, R.W., 350-1, 357-8,
Perlman, B., 73-4, 130-1, 432- Robiner, W.N., 106-10 Sims, J.H., 30-1, 39-40, 43, 47- 376-8, 385-6, 391-2
3, 494-5 Roduner, G., 354-5, 371-3 8, 52-3, 71, 89-92, 112-3, Tobin, KG., 112-3
Perlman, G., 98-9 Rogers, C.R., 33-7, 57-8, 111, 177-8, 180-1, 189, 194-5, Tower, L.E., 378
Peterson, D.R., 114-5, 415-6, 221-3,328 212-3, 303-4, 323-4, 496-8 Tremblay, J.M., 123-4
419-20, 474-5,492-3, 498-9 Rosario, M., 461 Singer, P., 354-5 Truax, C.B., 111
Pfifferling, J.H., 351, 357-8, Rosen, D., 354-5 Skorina, J.K, 357-8, 376-8 Tryon, G.S., 23-6, 30-1, 134-5,
374-5 Rosenberg, C.L., 397-8 Snepp, F.P., 415-6, 419-20 146, 149-50, 194-5, 203-6,
Pines, A.M., 432-3, 442, 460 Ross, M.,356, 371 Sobel, S.B., 390,474-5, 480-1 323-4, 417-21, 428-9, 463-4
Pines, M., 432-3 Roye, A.K., 461 Solnit, A.J., 337-40 Turkington, C., 384, 396, 480-1
Pion, G., 30-1 Rozelle, R.M., 77-8 Solway, K.S., 103-4,109-10 Tyler, J.D., 108
Pitts, F.N., 356 Ruff, T.C., 419-20 Souder, J.K., 169, 218, 289,
Poelstra, P., 28-31, 50-1, 119, Russell, M.C., 371 303-4, 307-12 Underwood, E., 277
190-3, 201-2, 218-24, 233, Spray, S.L., 30-1, 39-40, 43,47- Underwood, M., 277
240-1, 259, 278-83, 305-6, Sakakeeny, L.A., 77-8 8, 52-3, 71-4, 89-92, 112-3, Uyeda.M.K, 486-7
313-6, 325, 329-30, 337-8, Sales, B.D., 73-4,130-3 177-8, 180-1, 189, 194-5,
350-1, 393, 400-1, 406, 458- Salholz, E., 219-20 212-3, 303-4, 323-4, 496-7 VandenBos, G.R., 477
9 Salloway, J.C., 483-4 Staller, J., 41-2, 120-1, 138, Van Hoose, W.H., 323-4, 328
Polifka, J.A., 59-60,415-6 Sarata, B., 419-20 406
Pope, KS., 361, 378-80, 402-3 Savicki, V., 460 Stark, M.J., 28-31, 50-1, 119, Wahl, W.K, 182, 190-3, 201-2,
Pozanski, E., 277 Schafer, R., 125-7 190-3, 201-2, 218-24, 233 207-8, 282-3, 285-6, 296-7,
Prochaska, J.O., 23-4, 112-3, Schlicht, W.J., 449-50 Steiner, G.L., 240-1, 259, 278- 407-8
116-9, 122, 125-6, 134-5, Schofield, W., 47-9, 71-2, 192- 83, 305-6, 314-4, 315-6, 325, Walfish, S., 59-60, 415-6
192-3, 323-4, 404-6, 414-6, 3, 296-7 329-30, 337-8, 350-1, 393, Walton, D.E., 122
419-25, 428-9,471-3,480-1 Schover, L.R., 361,378-80 400-1, 406, 458-9 Wampler, L.D., 116-21
Schultz, C.C., 123-4 Stenmark, D.E., 59-60,415-6 Watkins, C.E., 434-6
Racusin, G.R., 46-54 Schultz, D., 120-1 Steppacher, R.C., 354-6 Weiner, M.F., 260-3
Rahaim, G.L., 101-2 Schwartz, M.C., 216-7 Steven, H.W., 108 Weiss, T., 485
Rangel, D.M., 108-1 Schwitzgebel, R.K, 399 Stevenson, J.F., 109-10,112-3 Wheeler, J.R., 71-2
Raskin, N.J., 46-7,67-8,201-2 Schwitzgebel, R.L., 399 Stiles, W.B.,127 Wheelis, A., 43, 146, 161-2,
Resnick, R.J., 496-7 Scott, C.D., 348-9 Storr, A., 32-38, 116, 154-5, 174-5,196-7, 322
Rice, D.G., 103-4 Scruggs, S., 361, 379-81 179, 198, 203-4, 228-9, 256- White, W.L., 435-6
Richelson, G., 432-3 Searles, H.F., 38, 44-5, 307, 7, 366-7, 406,414-6 Will, O.A., 153, 166-8, 170-1,
Rickard, H.C., 1Ö1-2,109-10 310-11
542 LA VIDA PERSONAL DEL PSICOTERAPEUTA
ISB N 8 4 - 4 9 3 - 0 1 8 7 - 4
I,
VIDA PERSONAL DEL PSICOTE'
788449 301872
El concepto de "burnout" o agotamiento en psicoterapeutas es entendido como el resultado de una interacción compleja entre factores personales, laborales y sociales. No es suficiente señalar solo los factores laborales como causa principal, ya que el agotamiento se deriva también de las características de personalidad del terapeuta y las condiciones sociales y del paciente que enfrentan . Este fenómeno puede surgir por una tensión e insatisfacción crónicas que, si no son abordadas, culminan en un estado de desesperación y fatiga . Farber lo describe como el "paso final de una progresión de intentos infructuosos de afrontar diversas condiciones negativas de tensión" . Freudenberger fue pionero en aplicar el término "burnout" en este contexto, identificándolo desde el vacío físico y emocional causado por condiciones laborales negativas . El fenómeno se manifiesta como un proceso de agotamiento emocional, despersonalización y reducción del éxito personal . Las causas incluyen tanto variables de personalidad, como el aislamiento y el exceso de idealismo, así como factores laborales y sociales que interactúan para aumentar la vulnerabilidad al "burnout" . La prevención sugiere el incremento de la autoconciencia y la autoatención, junto con la educación continua y una adecuada red de apoyo social y profesional para mitigar sus efectos .
El aislamiento emocional es un factor significativo en el desarrollo del deterioro mental entre psicoterapeutas, ya que puede aumentar la susceptibilidad al agotamiento y otros problemas emocionales . El aislamiento psíquico y físico, junto con el agotamiento emocional y las prioridades conflictivas, aumenta la probabilidad de un deterioro emocional final . Los terapeutas aislados pueden carecer del apoyo emocional necesario para mitigar las tensiones laborales, lo que incrementa su vulnerabilidad ante factores estresantes del trabajo . Las relaciones satisfactorias con amigos y familiares son esenciales para crear una red protectora que reduzca el impacto de las tensiones laborales, subrayando la importancia de conexiones interpersonales fuera de su práctica profesional .
Los estudiantes de psicoterapia perciben las prácticas como un aprendizaje más relevante y desafiante en comparación con la instrucción académica formal. Durante las prácticas, los estudiantes asumen un rol profesional real bajo supervisión directa, enfrentándose a la aplicación práctica de lo aprendido y desarrollando habilidades esenciales para la práctica clínica . La transición del aula al campo de trabajo puede ser difícil debido a la presión para aplicar de manera efectiva lo que han aprendido teóricamente . Sin embargo, esta inmersión práctica promueve un desarrollo personal y profesional significativo, aumentando la confianza y las habilidades interpersonales de los estudiantes . Aunque los programas académicos ofrecen una comprensión teórica fundamental, los internados ofrecen aplicaciones reales y un entorno de aprendizaje más dinámico, lo que podría explicar por qué son vistos como experiencias de aprendizaje más valiosas .
Las expectativas de los estudiantes sobre la fase de internado son cruciales para su motivación y crecimiento profesional en psicoterapia porque esta etapa proporciona la primera oportunidad real de actuar en el rol profesional bajo la supervisión de un psicoterapeuta competente, lo que les permite desarrollar sus habilidades clínicas, destrezas y confianza . La transición del aula al trabajo de campo implica pasar de ser un mero observador a un participante activo, lo cual es fundamental para su crecimiento profesional. Este cambio es desafiante pero también altamente estimulante y gratificante, ya que los estudiantes finalmente pueden aplicar sus conocimientos en un entorno real . Además, la experiencia del internado, aunque estresante, proporciona un desarrollo personal significativo, aumentando su estabilidad emocional y confianza, lo cual es esencial para una práctica profesional exitosa .
Los cambios de personalidad asociados con la formación en psicoterapia incluyen un aumento de la destreza, estabilidad emocional, confianza y madurez en las relaciones personales . Los estudiantes desarrollan una mayor tolerancia hacia la diversidad y la ambigüedad, siendo menos autoritarios . Estos cambios personales son valiosos para manejar el estrés de la práctica psicoterapéutica . Durante el proceso de formación, los estudiantes adquieren actitudes más liberales y aprenden a ser más empáticos, lo cual es esencial para el ejercicio eficaz de la psicoterapia . Estos cambios personales y profesionales contribuyen a un mejor desempeño en sus prácticas, donde asumen un rol profesional bajo supervisión directa . La experiencia práctica in situ y el apoyo social son cruciales para superar los desafíos y el estrés inherentes a la formación .
El matrimonio de un terapeuta puede influir en la relación terapéutica tanto desde la perspectiva del terapeuta como del paciente. Desde la perspectiva del terapeuta, hay un impulso natural de compartir este evento significativo, que puede enriquecer la relación terapéutica si se maneja adecuadamente. Sin embargo, compartir excesivamente puede afectar negativamente las percepciones del paciente sobre la empatía y competencia del terapeuta . Del lado del paciente, saber que el terapeuta se ha casado puede generar diversas reacciones, como alegría, celos, competencia, o temor al abandono, lo cual puede impactar sus percepciones y fantasías sobre el terapeuta . Aunque algunas reacciones son incómodas, pueden forzar un progreso importante si se elaboran adecuadamente en el entorno terapéutico . La automanifestación debe hacerse con precaución para asegurar que beneficia al paciente y no a las necesidades personales del terapeuta . Un matrimonio también puede generar expectativas alteradas o la necesidad de reorganizar percepciones, afectando la dinámica terapéutica .
Los trabajos de campo son fundamentales en la formación de un psicoterapeuta ya que proporcionan la primera oportunidad real de practicar el rol profesional bajo supervisión, lo que es crucial para desarrollar habilidades clínicas, confianza y competencia general . Mientras que la formación académica es necesaria y valiosa, la experiencia práctica adquirida en los trabajos de campo permite a los estudiantes aprender verdaderamente cómo actuar como psicoterapeutas, integrando conocimientos teóricos con habilidades prácticas . Además, estos trabajos de campo ofrecen una evaluación continua del progreso del estudiante, destacando tanto los desarrollos positivos como las áreas de mejora . El entrenamiento práctico también tiene un impacto significativo en el desarrollo personal, promoviendo cambios de personalidad que pueden ayudar en la práctica profesional futura . En contraste, la formación académica se enfoca más en la adquisición de conocimientos teóricos y puede no abordar plenamente las dinámicas interpersonales y las tensiones emocionales que se manejan en la práctica real .
La lentitud en adoptar medidas se debe a varias razones, como la creencia errónea de que los terapeutas son invulnerables al deterioro emocional debido a su formación y experiencia . Esta actitud resulta en la ignorancia de los primeros indicios de dificultades personales . Además, hay un interés colectivo en promover la invulnerabilidad y superioridad del terapeuta para estimular la confianza pública en la eficacia de la psicoterapia . También contribuyen factores estructurales de la profesión, como la falta de un gobierno centralizado, supervisión mínima y la elevada autonomía de los terapeutas, lo que incrementa la posibilidad de que el deterioro pase desapercibido . Estos factores, combinados con el temor a perder clientes, han inhibido la formulación de planes estructurados para prevenir y tratar el deterioro emocional .
Muchos psicoterapeutas temen que buscar ayuda para sus problemas emocionales pueda llevar a la censura, al ridículo y a la pérdida de su modo de vida, lo que genera una tendencia a la negación y al ocultamiento en las primeras etapas de deterioro emocional . Este miedo a ser percibidos como incompetentes hace que casi la mitad de los terapeutas que experimentan problemas emocionales significativos se nieguen a buscar ayuda . La presión por preservar una imagen de competencia puede llevar a psicoterapeutas a ignorar su propio bienestar emocional, empeorando su situación profesional y personal . Programas voluntarios con confidencialidad buscan dar apoyo sin riesgo de censura, pero dependen de la iniciativa personal del terapeuta para utilizarlos . El temor al juicio y la percepción de incompetencia influye significativamente en la disposición de los psicoterapeutas a buscar ayuda .
Los factores de personalidad que aumentan la probabilidad de que un psicoterapeuta experimente agotamiento profesional incluyen la tendencia a ser solitario, retirado o aislado, lo cual incrementa la vulnerabilidad al agotamiento debido a la falta de relaciones interpersonales que proporcionen renovación de energía y placer . Además, aquellos con un estilo de personalidad tipo A, caracterizado por ser agresivos, competitivos e intensos, son más susceptibles al agotamiento al enfrentar frustraciones donde sus esfuerzos no son efectivos . El exceso de idealismo y un sentido de dedicación extrema hacia los demás también contribuyen al riesgo, ya que estas personas pueden sacrificarse en exceso por su trabajo . La capacidad de los profesionales de tipo A para manejar la tensión está influenciada más por sus expectativas y percepciones que por la experiencia objetiva de la tensión .