Un panorama sobre la adoración espiritual y verdadera.
Juan 4:19-24.
Propósito general: Guiar a los hermanos a una adoración espiritual y verdadera.
Proposición: Jesús enseña a una mujer en qué está basada la adoración a Dios y
le habla de las disposiciones de la adoración, revelándonos cuál debe ser
nuestra búsqueda al adorarlo.
Introducción:
¿Estamos adorando de manera correcta?
La adoración tiene muchas formas de expresión, algunas de ellas son:
reverenciar, arrodillarse, postrarse, suplicar, dar obediencia, rendir homenaje con
todas sus implicaciones.
Adorar es todo acto en el que se reconoce la grandeza y supremacía de Dios
sobre su creación, en el que se exalta quien es Él y lo que hace. Se puede adorar
en acción de gracias, a través de ruegos y súplicas, con alabanza o sirviendo en su
obra.
Los diccionarios bíblicos enseñan que la palabra adoración significa
arrodillarse hasta el suelo. Así que, cualquiera de las expresiones para adorar a
Dios hace referencia a la acción de postrar hasta el suelo nuestro ser.
Cuando Jesús habla con la mujer samaritana, el sentido de la palabra adorar
dentro de la plática se refiere al acto de rendir homenaje o culto a Dios.
La inquietud de esta mujer era:
20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que
en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este
monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
Hasta este momento de la historia de la humanidad, la adoración estaba
confinada por Dios a la exclusividad de un lugar. Esto para muchos, era algo
egocéntrico de parte del pueblo de Israel. Y hubo quienes no aceptaron esta verdad
y se hicieron sus propios dioses y los adoraron en otros lugares.
Pero esta situación estaba cambiando… Jesús instauró una nueva disposición
en la adoración, ahora no sería territorialmente exclusiva en Jerusalén.
En Lucas 21:6 Jesús profetiza que el templo de Jerusalén sería destruido y
esto ocurrió unas décadas después de su ascensión. Así que, cuando habla con
esta mujer él sabía que la adoración a Dios se extendería al mundo entero a través
de Su iglesia.
Ahora con esta revelación bíblica podemos entender que no se trata de un
lugar donde adorar, sino como lo haces. La relevancia de esta enseñanza no recae
en el lugar, sino en quienes adorarán al Padre.
Oración de transición: veamos las disposiciones reales y auténticas que deben
cumplir los que buscan adorar a Dios.
I. LA ADORACIÓN ES UNA REALIDAD.
Al hablar de las formas o maneras de adoración a las que Jesús se refirió, podemos
darnos cuenta que son disposiciones de carácter interno y externo. O sea que, están
basadas en la integridad total de la persona.
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales
adoradores busca que le adoren.
Jesús dice que la adoración a Dios debe de ser espiritual y verdadera. Bien
podemos interpretar que Jesús hace una división entre nuestra parte espiritual y
nuestra parte física.
La parte espiritual del hombre está conformada por el alma y el espíritu y la parte
física por nuestro cuerpo y nuestras acciones. El apóstol Pablo hace mención de
esto:
Rom 7:22-23
22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente,
y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
Pablo habla de la lucha que existe entre su parte espiritual y su parte física, una
quiere agradar a Dios y otra quiere placer.
Entonces, lo que Jesús esta enseñando cuando dice que la verdadera adoración es
en espíritu y en verdad, está diciendo los verdaderos adoradores son los que
alinean las dos partes que constituyen su ser, su vida interna y su vida externa para
rendir adoración a Dios Padre.
II. LA ADORACIÓN ES ESPIRITUAL
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que adoren.
Las personas que han entregado su vida a Dios a través de la fe en el Señor
Jesucristo, han nacido espiritualmente a la familia de Dios, esto es un acto muy
especial, veamos lo que dice el apóstol Pablo:
Rom 8:14-16
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos
de Dios.
15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en
temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos:
¡Abba, Padre!
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de
Dios.
El espíritu de adopción nos hace sensibles, se basa en la nueva capacidad de
percibir, reflexionar, sentir, desear, anhelar la voluntad de Dios y su presencia.
Todo cristiano debe reconocer que el contacto que tenemos con Dios es espiritual,
su Espíritu habla a nuestro espíritu, a través de él nos redarguye, nos corrige, nos
exhorta, nos anima, nos consuela, nos enseña, nos fortalece, toda su obra en
nosotros es una constante actividad espiritual. Así que, la parte espiritual de nuestro
ser es vital en esta relación.
La adoración es parte de esta relación espiritual.
Rendir homenaje a Dios en primera instancia es un acto interno de nuestra alma y
nuestro espíritu. Al venir y adorar a Dios debemos acercarnos a Él con nuestro ser
interior, en alma y espíritu.
La pregunta a reflexionar es… ¿adoramos a Dios con nuestro ser interior?
Algo que debemos tener claro los cristianos es que, la vida espiritual es mayor que
la vida física. El apóstol Pablo enseña la diferencia del ser interior y del ser exterior.
2Co 4:16 Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre
exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
Esto quiere decir que nuestra adoración no debería menguar con el cuerpo físico,
sino debería crecer, madurar, perfeccionarse al paso de los días.
La adoración de un cristiano de 30 años, debe ser diferente a la adoración de un
cristiano de un año… pero muchas veces la realidad es otra. Los más antiguos
adoran como cansados y fastidiados, cuando debería ser lo contrario. Deberían ser
el ejemplo de una relación espiritual vivificante para los más jóvenes.
III. LA ADORACIÓN DEBE DE SER EN VERDAD
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que adoren.
La palabra verdad significa «la realidad que se encuentra en la base de la
apariencia; la esencia manifiesta y veraz de algo». Es por eso que la adoración se
encuentra en la vida misma de la persona.
El apóstol Pablo tiene una gran enseñanza sobre esto:
Rom 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es
vuestro culto racional.
Lo que está enseñando Pablo es que la ofrenda que los cristianos debemos
presentar a Dios somos nosotros mismos, viviendo en santidad, agradando a Dios
desde nuestro interior.
Un ejemplo:
Una persona que ha vivido ganando dinero de manera ilícita, viene y deposita una
ofrenda económica considerable en la bolsa de las ofrendas, por más sincero que
sea esa persona, su ofrenda no puede ser considerada adoración a Dios. Dios es
santo, y no se complace de la maldad y el robo, hurto, extorción o malversación del
dinero.
Este hombre debe cambiar su esencia, debe dejar de obtener dinero de manera
ilícita, debe arrepentirse y trabajar honradamente para que su ofrenda sea aceptada
por Dios como adoración.
Veamos la enseñanza de Cristo… Mat 5:23-24
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano
tiene algo contra ti,
24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu
hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
La nueva disposición de Cristo implica una adoración en esencia y veracidad desde
la base, desde el interior y no solo una acción externa.
Otro ejemplo:
Puedo estar haciendo una obra para Dios, un servicio que trae beneficios a la
iglesia, pero resulta que tengo un vicio, o un pecado de inmoralidad sexual, o mi
corazón está lleno de palabras sucias, o tengo odio.
¿Será que Dios se agrada de mi servicio? Dios quiere que lo adoremos en verdad…
veracidad y no superficialidad.
Si vamos a adorar a Dios, debemos buscar hacerlo con veracidad, como dice el
apóstol Pablo: que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, que es vuestro culto racional
CONCLUSIÓN:
Los verdaderos adoradores son los que alinean las dos partes que constituyen su
ser, su vida interna y su vida externa, para rendir adoración a Dios Padre.
1 Pedro 2:5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa
espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a
Dios por medio de Jesucristo.
Dios hace un llamado, una invitación a Su iglesia de servirlo y adorarlo en espíritu y
en verdad…
¿Hemos entendido que somos sus sacerdotes santos de Dios, para sirvirle en
espíritu y en verdad?
¿Somos una iglesia que tenemos una relación espiritual cercana con Dios o
somos ritualistas?
¿Adoramos a Dios en esencia, viviendo dentro de su voluntad o solamente
adoramos exteriormente?