Español 2
Tapia Martínez, Ana Karen.
Verbos pronominales y construcciones medias
Los verbos pronominales, son los que solo existen con ‘se’ o que en la presencia del ‘se’,
cambia su significado.
Más allá de los reflexivos, el pronombre se también indica una baja transitividad.
Los verbos pronominales, son los que solo existen con se o que en la presencia del se,
cambia su significado.
Los verbos pronominales se caracterizan por tener ciertos usos que se le puede llamar
construcciones medias o voz media. Para el español es más adecuado el término
“construcción media” aplicado a las oraciones intransitivas que expresan cambios de
estado, sea con verbos pronominales (se secan los campos) o no pronominales (crece la
hierba). Los que interesan son los verbos pronominales.
Ejemplo:
Aburrirse (permite la paráfrasis “pasar a estar aburrido”)
Verbos pronominales que denotan procesos que desembocan en estados. Sí podemos
realizar esta prueba, (perífrasis) quiere decir que tenemos un verbo en una construcción
media.
Los participantes de la forma transitiva de aburrir no son los mismos que con la forma
pronominal intransitiva aburrirse
Ejemplo:
Román aburrió a Gabriela (el experimentante es OD)
Gabriela se aburrió de Román (el experimentante es el S)
No podemos postular que exista una identidad en las relaciones gramaticales entrañadas por
los verbos. En este caso no hablaremos de un proceso de reducción de valencia y de una
reorganización sintáctica, sino que el verbo ya ha sido lexicalizado como un ítem léxico
distinto aunque claramente están relacionados etimológicamente.
Las reflexiones medias comparten con las reflexivas el sentido de que la acción tiene como
sede del proceso al propio sujeto; sin embargo, no se concibe como un objeto, sino que
tienen origen y final en el sujeto mismo. Se contraponen con ellas respecto a que este
morfema no tiene ninguna función sintáctica, por lo que no son compatibles con las
construcciones con las formas “a sí mismo”, propias de las reflexivas.
Ejemplo:
Juan se llama campeón a sí mismo
La ropa se seca *(a sí misma)
Aquí la ropa sólo sucede ese cambio de estado, de estar mojada a seca. Este morfema
pronominal no es argumental, este se no funciona como ninguna función sintáctica.
Un gran número de verbos pronominales denotan:
a) Cambios de estado: (cansarse, despertarse, hundirse, etc)
b) Procesos o reacciones de carácter mental, afectivo o emocional (aburrirse,
arrepentirse, emocionarse, etc)
Se pueden dividir semánticamente, según la Nueva Gramática de la Lengua Española:
1) Verbos que expresan cambio de forma general: alterarse, cambiarse, convertirse,
transformarse, volverse, etc.
2) Verbos que denotan cambio de lugar o de posición. En estas construcciones el
sujeto es a la vez el objeto afectado y la causa puede aparecer como un oblicuo.
Estas construcciones se conciben como eventos que no interviene ningún agente:
acercarse, acostarse, agacharse, alejarse, desviarse, inclinarse, ladearse, lanzarse,
levantarse, etc.
3) Verbos que expresan cambio de forma, presencia, apariencia, constitución o aspecto
externo: ablandarse, calentarse, congelarse, estrecharse, llenarse, etc.
4) Verbos que expresan cambio en la consistencia o la integridad de algo, a menudo
con algún grado de pérdida o menoscabo: agriarse, apagarse, arrugarse, averiarse,
oxidarse, desteñirse, etc.
5) Verbos que expresan cambio de estado anímico o emocional. El sujeto es el
experimentante, por lo tanto, tiene poco control en el proceso que se produce en él:
aburrirse, aficionarse, alegrarse, molestarse, preocuparse, sorprenderse, etc.
Cuando hay construcciones medias se pueden encontrar dos casos: verbos que solo son
pronominales (que solo existen en la forma pronominal) o verbos que son una forma
intransitiva de un verbo transitivo que no va a recibir ninguna otra marcación (verbo
básico) y se generan nuevas formas sintácticas y nuevos verbos.
Los verbos pronominales tienen la característica respecto a todos los procesos que detonan
el se es que este se va a crear nuevos significados.