Fertilizacion del cultivo de Maracuya
Es uno de los aspectos más importantes del cultivo del maracuyá porque de ella dependen
la productividad, la calidad de los frutos, los costos de producción y rentabilidad. El nivel
de nutrientes en el suelo puede ser el origen de muchos desórdenes fisiológicos, pueden
llegar a alterar la tasa respiratoria de los frutos.
La fertilización del maracuyá debe hacerse con base en los resultados del análisis de suelos,
o foliar, y de los requerimientos del cultivo. Es recomendable la fertilización edáfica cada
30 ó 60 días y en dosis moderadas teniendo en cuenta las recomendaciones de los análisis.
Excesos de fertilización con urea hacen que los tejidos se vuelvan más susceptibles al
ataque de Phytopthora sp. Caso contrario ocurre cuando se hacen aplicaciones controladas
de calcio y óxido de zinc, éstas modifican el pH y fortalecen las paredes externas de la
célula e impiden ataques de Fusarium sp.
Datos obtenidos para el maracuyá amarillo, permiten determinar la exigencia en nutrientes
por la planta en el siguiente orden decreciente: N > K > Ca > S > P > Mg > Fe > B > Mn >
Zn > Cu Cada nutriente es esencial para la integridad de la planta y del fruto; la falta de
cualquiera de éstos crea un desbalance nutricional que afecta la calidad del fruto. La
fertilización foliar ha dado buenos resultados, especialmente a base de nitrógeno y
elementos menores, utilizados en la etapa de vivero y en la etapa inicial del desarrollo
vegetativo.
Es importante considerar el requerimiento de micronutrientes como Mn, Fe, B y Zn; pues
sus deficiencias afectan la calidad del fruto al igual que los rendimientos. Se estima que el
primer año del ciclo productivo, un cultivo para producir 20 toneladas de fruta por hectárea
extrae las siguientes cantidades de nutrientes: Nitrógeno 160 kg, Fósforo 15 kg, Potasio 140
kg, Calcio 115 kg, Magnesio 10 kg, azufre 20 kg, Boro 230 g, Cobre 150 g, Hierro 600 g,
manganeso 220 g, Zinc 200 g. Al inicio del cultivo deben suministrarse abonos orgánicos y
posteriormente abonos ricos en fósforo y potasio. El nitrógeno se debe aplicar antes que
comience la nueva brotación en la cosecha, el fósforo, en el trasplante, y el potasio
igualmente que el nitrógeno.
Riego
Se puede usar riego por aspersión o gravedad. De manera práctica se han manejado ciclos
de riego cada 8-12 días. Independientemente del tipo de riego, se debe suministrar una
lámina de agua efectiva que corresponda a 80-100 m m /mes.
Establecimiento de caminos en la Plantación
Es necesario diseñar la plantación considerando los caminos de penetración con diferentes
fines:
• Camino para circulación de mano de obra: Ancho: 15,0 m. Distanciamiento: cada 50 –
100 m.
• Camino para maquinaria: Ancho: 4,0 m. Distanciamiento: cada 10 – 20 hileras.
• Camino periférico o estratégico Ancho: 6,0 m. Distanciamiento: 60 – 90 m
El riego por aspersión pero no es recomendable, pues además de su alto costo aumenta la
incidencia de antracnosis y daña la floración