Salmos 37:3
Existe una gran diferencia entre confiar en Dios y mantener continuamente
una confianza plenamente en Él.
La estrategia del enemigo es hacer que las personas pierdan su confianza en
Dios, que se sientan desilusionadas de Él y que crean que Dios les falló. Pero
es en el momento de la prueba cuando debemos asirnos de las promesas de
Dios sin importar lo que las circunstancias puedan reflejar. Confiar en Dios, es
la fuerza de resistencia en medio de la adversidad.
Satanás, lo primero que hizo con Adán y Eva en el huerto del Edén, fue
robarles la confianza en Dios, haciéndoles creer que la promesa que Dios les
había dado, no era verdadera y que habían sido engañados. Eso lo podemos
llamar desconfianza. Cuando usted duda de Dios, le está diciendo, en otras
palabras, que Él lo engañó y le mintió.
2. DELEITARSE EN EL SEÑOR
“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu
corazón”.
Salmos 37:4
La relación con Dios debe ser similar a la que debe existir en un matrimonio
en el cual haya deleite. Basado en mi propia experiencia, compartir con mi
esposa no es una carga, es un deleite. Cuando dejamos de vernos por algunas
horas, mi deseo es llegar pronto a casa para decirle cuánto la amo.
Disfrutamos mucho el tiempo que compartimos.
Nunca mi esposa es una carga, ni la veo como a una persona que fastidia mi
vida, la cual invada mi espacio, ninguno de los dos guarda secretos. Encuentre
delicia en Dios.
No debe ver la oración como una carga, regocíjese en Dios y sentirá que es la
experiencia más gratificante. El complemento que hace el salmista es:
“Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas” (Salmos 37:4
TLA). Algunas oraciones no son contestadas porque Dios ve que las personas
no se deleitan con Él. Si nos deleitamos con Dios, veremos sus bendiciones en
nuestras vidas.
3. ENCOMENDARLE NUESTRAS METAS A DIOS
“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”.
Salmos 37:5
La vida del ser humano está llena de planes en los que la mayoría han sido
establecidos en la lógica, sin haber sido obtenidos en oración. “Encomienda al
Señor tu camino”, es una invitación a que pongamos nuestros planes delante
de Dios y esperemos Su bendita aprobación. No haga planes sin tener la
aprobación de Dios. Esto es comparable con un arquitecto que realiza sus
planos y necesita la conformidad del constructor. Nosotros debemos hacer
nuestros planes y presentarlos ante el Constructor: Dios, para conocer si son
aprobados, o si por el contrario Él tiene unos mejores.
Cuando encomendamos nuestros planes a Dios, Él no se equivoca. Si
encomendamos nuestro camino a Dios, tendremos plena confianza de que Él
dirigirá nuestros pasos.
Algunos miden la prosperidad, por la cantidad de dinero que tienen en la
cuenta bancaria, sin importar que para obtenerlo tengan que sacrificar su
propia familia, o poner en tela de juicio su propia integridad. La prosperidad
de Dios para sus hijos va muy ligada a la vida espiritual de las personas.