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TIZIANO

Tiziano, considerado uno de los más grandes pintores del Renacimiento, nació en 1490 y se formó en el taller de Giovanni Bellini y la escuela de Giorgione. Su carrera se destacó por obras alegóricas y mitológicas, así como retratos de figuras importantes como Carlos I de España, y su estilo evolucionó hacia composiciones más pausadas y colores claros tras la muerte de su esposa. A pesar de su éxito y fama, Tiziano era conocido por su avaricia y quejas sobre su situación económica.
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TIZIANO

Tiziano, considerado uno de los más grandes pintores del Renacimiento, nació en 1490 y se formó en el taller de Giovanni Bellini y la escuela de Giorgione. Su carrera se destacó por obras alegóricas y mitológicas, así como retratos de figuras importantes como Carlos I de España, y su estilo evolucionó hacia composiciones más pausadas y colores claros tras la muerte de su esposa. A pesar de su éxito y fama, Tiziano era conocido por su avaricia y quejas sobre su situación económica.
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TIZIANO

Aunque Tiziano alimentó durante los últimos años de su vida la idea de que había nacido en 1475, para
hacer creer que era un anciano venerable e inspirar respeto y compasión, la crítica moderna ha
establecido casi con total seguridad que nació en 1490 y que murió a una edad más que respetable, con
ochenta y seis años.

Recibió su primera formación en el taller de Giovanni Bellini, del que salió a los dieciocho años para
integrarse en la escuela de Giorgione.

La concepción poética de la pintura de éste dejó una profunda huella en Tiziano, como resulta evidente
en todas sus obras de juventud, y muy especialmente en la enigmática alegoría Amor sagrado y amor
profano, lienzo con el que se consagra ya como un maestro del desnudo femenino, además de
manifestar un talento natural en la plasmación del paisaje. Con anterioridad había colaborado con
Giorgione en la realización de los frescos de la fachada del Fondaco dei Tedeschi y había realizado en
Padua los Milagros de San Antonio para la Scuola del Santo. No tardó en convertirse en el artista más
importante de Venecia y fue nombrado, en consecuencia, pintor oficial de la República.

Aunque sus obras más conocidas y admiradas en el presente son las de tema alegórico y mitológico, el
artista comenzó la parte más brillante de su carrera con una serie de retablos de colores fuertes y
contrastados y figuras poderosas, como La Asunción o el Retablo Pesaro para Santa Maria dei Frari. Son
obras de composición enérgica que muestran una gran vitalidad. Los mismos esquemas dinámicos se
repiten en las obras mitológicas de este período, como La bacanal o Baco y Ariadna. Por entonces,
Tiziano se reveló también como un gran retratista, con obras como el llamado Ariosto, en las que
establece un esquema nuevo: el protagonista aparece reproducido de medio cuerpo, con las manos
visibles y unos rasgos reales pero idealizados, captados en ocasiones por medio de un golpe de intuición.

Hacia 1530 perdió a su esposa, y seguramente como consecuencia del impacto emocional que ello le
causó, su estilo pictórico evolucionó hacia composiciones menos dinámicas, más pausadas, y hacia
colores mucho más claros y complementarios en lugar de contrastados. Por entonces, la fama del pintor
llegaba a todas las cortes europeas, lo que le permitió recibir encargos de Carlos I de España y Francisco
I de Francia, monarcas a los que retrató en obras magistrales. Después del primer retrato de Carlos I, el
emperador quedó tan entusiasmado con el arte de Tiziano que lo nombró pintor de la corte. También
los príncipes italianos solicitaron sus servicios: para el duque de Urbino pintó la famosa Venus de
Urbino, de una sensualidad nueva en el arte del Renacimiento.

En 1545-1546, Tiziano, que sólo había abandonado Venecia en 1511 para trabajar en Padua, realizó un
viaje a Roma que supuso el punto de partida hacia un nuevo tratamiento del color a base de pinceladas
largas y atrevidas, y de manchas y toques que deshacen las formas y dan una apariencia ligera y
agradable a las pinturas, lo cual esconde el gran trabajo subyacente. Entre 1548 y 1562 fue reclamado
por Carlos I y luego por su hijo Felipe II, para quien, además de retratos, realizó una serie de cuadros de
tema mitológico denominados por el propio pintor «poesías» por su carácter idílico y distante.

Su última obra documentada es la Piedad de Venecia, que presenta ciertas afinidades con el
manierismo. La grandeza de Tiziano como pintor, su fama de artista inimitable y la gran influencia que
ejerció sobre sus coetáneos y sucesores contrastan con su carácter de hombre avaricioso, que siempre
se quejaba de ser pobre pese a las grandes riquezas que había acumulado, y que se servía en ocasiones
del engaño para obtener ventajas.

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