Estrategia Funcional
Es aquella que precisa el ¿CÓMO? Hacer, operar, funcionar, es decir, después de
delimitar la estrategia corporativa que concreta el ¿qué hacer?, la estrategia
funcional, viene a indicar el cómo se deben aplicar y utilizar los recursos para
lograr lo que se quiere lograr.
Un área funcional de la empresa adopta este tipo de estrategia para alcanzar los
objetivos plasmados en la estrategia de la corporación, maximizando los recursos
con que se cuenta y la productividad de estos. Además, procura el cuidado y
desarrollo de la capacidad funcional y operativa a fin de alcanzar una ventaja
competitiva a la empresa.
Estas estrategias generan un marco de referencia usado por la administración de
operaciones y funciones de modo sustenten la estrategia organizacional y de
negocio.
Algunos ejemplos de estrategias funcionales.
Dotar de nuevas características o atributos al producto
Cambiar el diseño al producto
Lanzar nuevos servicios complementarios al producto
Disminuir los precios con el fin de incentivar las ventas
Aumentar los precios con el fin de lograr un mayor margen de ganancia o
aumentar la sensación de calidad del producto
Abrir nuevos puntos de ventas con el fin de lograr una mayor cobertura del
producto
Lanzar nuevas campañas publicitarias con el fin de lograr una mayor
exposición del producto
Entre otros
Características de las estrategias funcionales
Son más minuciosas que las estrategias corporativas, organizacionales y de
negocio
Son planeadas a corto y mediano plazo.
Su principal propósito es la descripción de todas las acciones ineludibles para
conseguir cumplir los objetivos a corto y mediano plazo.
Generan un ambiente favorable a la consecución de logros y metas.
Implica la participación de los administradores de todos los niveles que
participen en el desarrollo de los objetivos empresariales.
Tienen que coordinarse para que funcionen coherentemente con la estrategia
corporativa y la estrategia de negocios.
Tipos de estrategia funcional
Se estructuran según los departamentos o áreas funcionales en que se divide la
empresa, por ello las estrategias funcionales más usuales en cualquier empresa
son:
Estrategia de producción:
Define los lineamientos a seguir durante los venideros años en lo referente
al sistema de productivo (tipo de sistema a utilizar, características técnicas,
incorporación de tecnología al proceso, proceso de almacenamiento, etc.).
Estrategia comercial o de marketing:
Determina las acciones que se deben llevar a cabo para colocar los productos y/o
servicios en el mercado correspondiente (afianzamiento de ciertas características
comerciales del producto, establecimiento de precios, definición de los canales de
distribución, uso de las diferentes estrategias de comunicación, etc.).
Estrategia financiera:
La empresa debe fijar las fuentes de financiación necesarias para poder llevar a
cabo todos sus proyectos de inversión, además tener en cuenta el coste asociado
a dichas fuentes.
Estrategia de desarrollo, investigación e Innovación:
Sirve para que la empresa planifique las acciones a seguir concernientes a la
introducción de nuevas técnicas dirigidas a la mejora de la eficiencia productiva,
bien sean nuevas técnicas de gestión empresarial, nuevas maneras de motivación
del personal, nuevas sistemáticas de producción, etc.
Estrategia de recursos humanos:
Consiste en formular determinadas acciones pertinentes a la dirección y
orientación de las personas que laboran o prestan su servicio dentro de la
empresa, es decir, estrategias dirigidas a establecer acciones para la
captación, selección y reclutamiento de trabajadores, capacitación y formación del
trabajador y motivación laboral que incluya al trabajador en el proyecto
empresarial.
Vale la pena acotar que todas las estrategias funcionales deben estar conectadas
a fin de que haya un funcionamiento coherente entre ellas, ya que las decisiones
tomadas respecto a funcionamiento pueden afectar todas las áreas aun sin estar
relacionada directamente a esa área.
Importancia de las estrategias funcionales
Ocasionalmente las compañías tienden a descuidar el sentido funcional de una
estrategia, empresarialmente se le da gran importancia al definir ¿QUÉ? Se quiere
hacer y se deja en segundo plano la estrategia funcional que en realidad es tan
importante o hasta más importante que la estrategia corporativa o la de negocio.
Una empresa necesita definir y aplicar correctamente sus recursos, si
la estrategia funcional no ha sido definida correctamente y además alineada con
las otras estrategias de seguro la empresa no alcanzara una verdadera eficiencia
y a largo plazo fracasara.
Las estrategias funcionales detallan las acciones a seguir en cada una de las
áreas que componen la empresa, delineando el camino para llegar a unos
objetivos determinados en la estrategia corporativa, sin un camino a seguir cada
departamento o área se dedica a sus propios logros y la empresa en general no
alcanza sus metas productivas, el desarrollo y crecimiento deseado y por ende las
utilidades y ganancias esperadas por loa accionistas.
Estrategias de marketing
No todos los productos de nuestra cartera tienen la misma rentabilidad, ni el
mismo potencial. Es por ello, que necesitamos tomar decisiones estratégicas
sobre nuestra cartera de productos, de esta forma podremos priorizar la
inversión de recursos dependiendo de la importancia sobre la consecución que
estos tengan sobre los objetivos de marketing que hemos fijado.
Para tomar las decisiones estratégicas sobre la cartera de productos de una
forma correcta y comenzar a trabajar nuestras estrategias de marketing,
podemos utilizar la matriz McKinsey-General Electric también denominada matriz
atractivo-competitividad. En primer lugar y dependiendo de la cantidad de
productos de los que dispongamos en nuestra cartera, debemos decidir si
trabajaremos por productos de una forma individual, agrupándolos por líneas de
productos o si nuestra cartera es tan amplia que debemos trabajar dividiéndola
por unidades de negocio.
La matriz McKinsey está formada por dos ejes. En el eje de la X encontramos la
«posición competitiva» mientras que en el eje Y está ubicado el «atractivo de
mercado». En el eje de «posición competitiva» debemos valorar la capacidad de
nuestro producto para competir contra otras opciones existentes en el mercado y
clasificarlo en uno de sus tres cuadrantes: débil, media o fuerte.
Por otra parte, en el eje de «atractivo del mercado» como bien indica su nombre,
analizaremos el atractivo de mercado en el que opera el producto, para
posteriormente también clasificar el resultado en uno de sus tres cuadrantes:
bajo, medio o alto.
Tal y como podemos observar en la imagen de la matriz existen tres áreas que
corresponden a tres estrategias de marketing de cartera:
Invertir/Crecer: Esta zona de la matriz tiene prioridad absoluta a la hora de
destinar nuestros recursos. Al realizar nuestra inversión obtendremos un rápido
crecimiento por tanto destinaremos la mayor cantidad posible de nuestra
inversión.
Seleccionar/Beneficios: En este área se puede invertir, pero con un cuidado
especial y dependiendo del análisis de cada caso. Si finalmente hemos decidido
invertir, existen dos estrategias: 1- invertir únicamente para mantener la situación
actual en la que se encuentra o 2- invertir una mayor cantidad de nuestra partida
presupuestaria puesto que observamos que existe potencial de crecimiento.
Cosechar/Desinvertir: se aconseja observar esta área a corto plazo, retirar las
inversiones, recoger beneficios e intentar vender para eliminar el stock.
Estrategias de producto
Las Estrategias de producto reúnen las diferentes acciones que se realizan a la
hora de diseñar y producir un bien o servicio teniendo en cuenta principalmente las
necesidades y preferencias del consumidor. El desarrollo de la estrategia de
producto en una empresa tiene una gran importancia, ya que en entornos
altamente competitivos, este tipo de estrategia de marketing debe gozar de una
constante actualización.
Para el desarrollo de las estrategias de producto efectivas, la compañía
debe conocer los comportamientos del consumidor y su respuesta ante el
lanzamiento de productos nuevos. Al mismo tiempo, también es
importante conocer las actitudes de las empresas competidoras y su reacción
ante las estrategias de la firma en cuestión.
Con la estrategia de productos, una organización es capaz de definir su camino a
seguir tomando como referencia el producto, uno de los elementos del Marketing
mix. Con el diseño de un bien o servicio para producir y habiendo elegido el
mercado en el que entrar, la compañía realiza mediante este tipo de estrategias su
plan de acción comercial.
Una buena estrategia de producto es aquella nacida tras una inicial y exhaustiva
investigación de las características del producto que va a comercializarse.
En ese sentido, es importante a la hora de acometer la salida de un producto
nuevo haber realizado un intensivo trabajo previo de ideas y estudios del
mercados y del público en el que concentrarse mediante una
correcta segmentación de clientes.
Siguiendo esta línea, conocer a quién se va a dirigir el producto, las bondades y
beneficios del mismo y qué aporta como novedad frente a la
competencia, son los pilares principales de una correcta estrategia de producto.
Por este motivo también adquiere importancia el papel de la marca tanto si esta es
ya conocida o si trata de abrirse paso en el mercado.
Existen diferentes acciones a la hora de diseñar estrategias de producto, por lo
que las posibilidades dentro del ámbito del marketing son numerosas. Es corriente
encontrarse con estímulos al cliente por medio de cambios en las etiquetas o
envases de los productos, ofreciendo esporádicamente más cantidad del mismo o
añadir algún detalle o característica extra al mismo como modo de llamar la
atención.
Es un ejemplo claro el de la telefonía móvil, donde cada cierto tiempo salen al
mercado los mismos modelos con nuevas versiones y mejoras. Ésta y otras
prácticas similares buscan el reconocimiento del producto por parte de los
consumidores y el desarrollo de la marca.
Habitualmente las estrategias de producto centran el mensaje a ofrecer al
público en las características o atributos del bien o servicio en particular.
Saber transmitir un mensaje nítido con las bondades del producto y aportar valor
al mismo en la mente del potencial cliente es muy importante de cara al éxito o no
en el mercado al que se entra.
Dicho lo cual, es deseable un alto nivel de distinción para que el producto sea
perfectamente identificable por su marca y que aclare por qué hay que
escogerlo frente a sus competidores. En ese aspecto destaca el efecto de las
etiquetas, el diseño de envases y otras labores predefinidas inicialmente en
el Plan de marketing de la empresa.
El producto es el bien o servicio que se ofrece o vende a los consumidores.
Algunas estrategias que podemos formular relacionas al producto son:
Agregarle a nuestro producto nuevas características, atributos, beneficios,
mejoras, funciones, utilidades, usos.
Cambiarle a nuestro producto el diseño, la presentación, el empaque, la
etiqueta, los colores, el logotipo
Estrategia de precios
En el sentido más estricto, el precio es la cantidad de dinero que se cobra por un
producto o servicio.
En términos más amplios, un precio es la suma de los valores que los clientes dan
a cambio de los beneficios de tener o usar el producto o servicio.
Importancia del precio
El precio de un producto es un factor importante que determina la demanda que el
mercado hace de ese producto. El dinero entra en una organización a través de
los precios. Es por eso que éste afecta a la posición competitiva de una empresa,
a sus ingresos y a sus ganancias netas. En algunas compañías, la asignación de
precios de la administración se enfoca en el volumen de ventas. El objetivo de la
asignación de precios puede consistir en incrementar el volumen de ventas o en
mantener o acrecentar la participación de mercado de la empresa.
El precio influye en el nivel de demanda y determina la actividad de la empresa.
Estudiar la elasticidad precio de la demanda. El precio determina la rentabilidad
del Producto. El precio induce a una comparación entre productos y marcas
competidoras. Otorga alta visibilidad como elemento constitutivo del producto y
genera mayor o menor fidelidad de los mismos.
La clave para determinar el precio de un producto es entender el valor que los
consumidores perciben de él.
El precio influye en la percepción del producto, por lo cual tiene incidencia en el
posicionamiento de la marca. Igualmente los esfuerzos en publicidad de la marca
contribuyen en el posicionamiento de la misma y en la percepción de valor, lo cual
tiene incidencia directa en el precio y los factores emocionales.
Desde el punto de vista del Marketing
“El precio es un elemento de comunicación entre la Empresa y su Mercado “
Factores en la determinación de un precio
Utilidad para el consumidor
Calidad percibida
Imagen creada mediante la publicidad
Disponibilidad para los distribuidores
Nivel de servicios que acompaña el producto
La fijación de precios basada en el valor utiliza las percepciones que tienen los
compradores acerca del valor, no en los costos del vendedor, como clave para fijar
un precio. El precio es el único elemento de la mezcla de marketing que produce
ingresos; todos los demás elementos representan costos. El precio también es
uno de los elementos más flexibles de la mezcla de marketing.
ESTRATEGIAS FUNCIONALES
REALIZADO POE:
LUZ YIRANIA MOSQUERA
GERLEN ANGIE ASPRILA RIVAS
PRESENTADO A:
MARISEL
INSTITUTO TECNICO SAN JOSE
TECNICO EN ADMINISTRACION Y CONTABILIDAD
ISTMINA-CHOCO
22/02/2020