CONCLUSIONES
A. De la demanda y contestación de la demanda
1. La demandante ha resuelto el documento denominado contrato aduciendo
incumplimientos de nuestra parte.
La demandante desde la imposición de su demanda y también en la
contestación de la reconvención, manifestó que estuvo al día con sus
obligaciones esto es:
- Darnos combustibles al mejor y más competitivo precio del mercado.
- Entregarnos los equipos del anexo A del documento denominado
contrato.
- La entrega de pufres adicionales.
- El cambio de imagen de la estación de servicios.
- Vendernos 35 mil galones mensuales de combustibles.
- Capacitar a nuestro personal.
2. La demandante ha manifestado que nuestro supuesto incumplimiento se
originó en el mes de diciembre de 2017, fecha en la que supuestamente
dejamos de comprar de manera exclusiva y una supuesta deuda
ascendente a más de 90 mil soles por combustible no pagado.
Por lo que, su pretensión principal es que se declare la resolución efectuada
de pleno derecho y con ello, se aplique las condiciones pactadas en el
documento denominado contrato.
3. La demandante ha reconocido que el señor Juan Miguel Limo Arrarte fue un
apoderado de su sociedad y que es él quien suscribiera el documento
denominado contrato.
4. En la pericia de fecha 01 de octubre de 2019 presentada por la
demandante, se determina que la inversión realizada y reclamada en el
proceso, concordante con su segunda pretensión principal es ascendente a
más de 600 mil soles, pues, en ella figuran el cambio de imagen, los pufres
adicionales y los equipos detallados en el anexo A y supuestamente
entregados a la recurrente. Asimismo, consigna una proyección de pérdidas
de dinero en virtud de casi 60 mil galones mensuales de combustibles.
5. Mediante la pericia complementaria presentada por nuestra contraparte,
reconocieron que la inversión realizada ascendía a más de 300 mil soles,
que la deuda que pretendían cobrar por combustible había sido saldada y
que los equipos detallados en el Anexo A, no eran materia del arbitraje. Y
se ratifican en los demás puntos de sus pericias.
6. Señores Árbitros, por nuestra parte, en la contestación de demanda y
reconvención hemos solicitado que se declare infundada la demanda
arbitral y sin sustento sus pretensiones, además de que se declare
improcedente en cuanto a la forma. Ello en virtud:
- La demandante nunca estuvo al día con sus obligaciones, por lo que
estaba impedida de resolver el documento denominado contrato.
- Nunca nos vendió combustible al mejor y más competitivo precio del
mercado a comparación del precio Ex Rack de Petro Perú.
- No nos ha hecho entre de los equipos detallados en el Anexo A del
documento denominado contrato.
- No ha realizado la inversión consignada en el documento denominado
contrato.
- El documento denominado contrato es nulo al haber sido suscrito por
una persona absolutamente incapaz.
- Además del incumplimiento de otras cláusulas consignadas en el
documento denominado contrato.
7. Señores Árbitros, como es de vuestro conocimiento, cuando se suscribe un
contrato, el mismo de para su validez como acto jurídico debe de cumplir
con los supuestos establecidos en el artículo 140 del Código Civil, esto es,
ser suscrito por un Agente Capaz, ser física y jurídicamente posible, tener
fin lícito y respetar la forma bajo sanción de nulidad. Si el acto jurídico
carece de uno o más de estos requisitos inmediatamente recae en el campo
de la nulidad, conforme a lo dispuesto en el artículo 219 del citado código.
8. En el caso de autos, se tiene como hecho probado por ambas partes que el
documento denominado contrato fue suscrito por el señor Luis Salvador
Caro Rodríguez por Estación de Servicios Fray Martín S.R.L. y por el señor
Juan Miguel Limo Arrarte en representación de Puma Energy Perú S.A.C.
(actualmente Repsol). Este último, tal como lo ha reconocido la demandante
fue un apoderado de la Sociedad.
Como apoderado, se tiene que sus facultades y funciones deben de ser
expuestas de manera precisa y no pueden presumirse, esto es, que en el
documento que acredita el apoderamiento, debe de estar consignado
expresamente que el señor Juan Miguel Limo Arrarte puede suscribir
contratos de manera individual a nombre de la sociedad, que puede
negociar contratos y modificarlos, ello en virtud del artículo 75 del Código
Procesal Civil, que prescribe el principio de literalidad.
Ahora, tal como se acredita con la Partida Registral que hemos ofrecido y
obra en el expediente, cuando se suscribió el documento denominado
contrato, se encontraba vigente el Asiento Registral N° B00021, el cual
reconoce a los apoderados de la sociedad y sus funciones y prerrogativas.
En el caso de autos, reconoce expresamente al Señor Juan Miguel Limo
Arrarte, quien es un apoderado B de la sociedad; pero, conforme al Asiento
Registral citado, el señor no cuenta con alguna facultad para actuar de
manera individual, es decir la sociedad tomo a bien no darle alguna
potestad como apoderado, por lo tanto, de manera individual no puede
suscribir ningún documento, no puede celebrar contratos.
De lo expuesto, se puede concluir que la sociedad, al margen de
reconocerlo como un apoderado B, determinó que el señor Juan Miguel
Limo Arrarte, de cierta manera no tenga ninguna facultad de representación.
Ello cobra mayor sentido, cuando en el mismo asiento registral se le
remueve al citado señor del cargo de Gerente y de la calidad de apoderado
A de la sociedad.
9. Señores árbitros, de esta manera, se puede concluir que efectivamente
estamos ante una persona absolutamente incapaz, de una incapacidad
absoluta de ejercicio para con la demandante, quien no le ha consignado
una facultad especifica. De esta manera, podemos apreciar que estamos
frente a la falta de un agente absolutamente capaz, lo que vulneraría el
primer supuesto del artículo 140 de la norma sustantiva y reviste de nulidad
al documento denominado contrato, ya que, al carecer de un agente
absolutamente capaz, el citado documento se encuadra en la segunda
causal del artículo 219 del Código Civil.
10. Sin perjuicio de lo anteriormente expuesto, y atendiendo a la pretensión de
la demandante, cabe preguntarnos, ¿la resolución que han hecho es de
pleno derecho? La respuesta es obvia, la resolución del documento
denominado contrato no se ajusta a derecho y por lo tanto no puede
declararse su validez. Pero, ¿por qué la resolución que se practicó no
puede ser considerada válida? Porque la demandante nunca estuvo en la
facultad de resolver el documento denominado contrato en virtud de sus
constantes incumplimientos. Los cuales demostramos a continuación.
11. En el segundo párrafo de nuestro primer punto hemos precisado las
obligaciones de la demandante, de los cuales procedemos a explicar cuáles
ha incumplido:
- Falta de entrega de equipos.- La demandante desde el inicio ha
sostenido la teoría de que nos entregó los equipos detallados en el
Anexo A del documento denominado contrato, tal es así que en su
primer informe calcula su monto de la inversión en base al costo de los
equipos.
Por nuestro lado, con diversas actas de constataciones notariales
acreditamos que nunca se nos entregó los equipos, que en nuestras
instalaciones solo aparecen los mismos equipos que hace 10 años atrás
y algunos de 20 años de antigüedad, más no los equipos detallados en
el Anexo A del documento denominado contrato.
Posteriormente, la demandante mediante su informe complementario
expone que los equipo no están siendo debatidos en este proceso
arbitral, por lo al monto de inversión debe de ser reducido.
Mediante Audiencia de Prueba, se interrogó al perito de la demandante,
señor Ian Fry Cisneros, quien se encargó de la elaboración de los
diversos informes y quien en audiencia reconoció QUE NUNCA SE
ENTREGARON LOS EQUIPOS DETALLADOS EN EL ANEXO A DEL
DOCUMENTO DENOMINADO CONTRATO.
Lo expuesto, nos lleva a corroborar dos cosas, la primera la demandante
NUNCA NOS HIZO ENTREGA DE LOS EQUIPOS, incumpliendo sus
obligaciones de manera sistemática desde el primer de suscripción del
documento denominado contrato, incumplimiento que se ha visto
prolongado hasta la fecha. Y, la segunda aunque no menos importante,
abusando de sus posición comercial (recordemos que la demandante
reconoció que mueve el 25% del mercado peruano de combustibles),
nos hizo simular la entrega de los equipos detallados en el anexo citado
líneas arriba, lo que de por sí mismo, reviste de nulidad absoluta el acto,
conforme al artículo 219 inciso 5.
- Darnos combustibles al mejor y más competitivo precio del mercado.
El mejor y más competitivo precio del mercado es aquel precio que
optimiza las ganancias para ambas partes, esto es, que el precio
produce tanto ganancias para nuestro proveedor como para nosotros, lo
que no ha ocurrido, pues, como se ha reconocido en la Audiencia de
Pruebas y demostrado con las declaraciones juradas remitidas hacia
SUNAT, nuestras operaciones en la vigencia de la relación comercial
han cerrado a la baja, esto es, que hemos tenido pérdidas dinerarias.
Señores Árbitros de nuestros informes se aprecian que los precios de
nuestra demandante nunca fueron los mejores ni más competitivos del
mercado a comparación del precio Ex Rack de Petro Perú, pues, a los
precios que nos daban le falta aplicar los descuentos pactados en el
Anexo C del documento denominado contrato, además de ello, en
diversos escritos y en la Audiencia de Ilustración de Hechos, la
demandante ha reconocido que efectivamente su precio estuvo por
sobre los de Petro Perú en 0.10 o 0.20 centavos de sol, lo que a su
parecer es un sobreprecio muy bajo que no puede afectar la
productividad y ganancias de nuestras ventas; sin embargo, el
combustible comprado en la vigencia de la relación comercial no era de
un galón sino de alrededor de 60 mil galonees (25 mil galones extras), lo
que demuestra lo siguiente:
60,000 x 0.20= 12,000
Es decir, por la cantidad mensualmente adquirida se pagaba un
sobreprecio ascendente a S/. 12,000 soles, esto es, solo contando el
0.20 centavos de sol que ellos han reconocido.
Siendo esto así, existiendo un reconocimiento expreso sobre los
sobreprecios, cómo podemos hablar de que exista un precio
competitivo, que el precio sea el mejor del mercado, al reconocer que
existe el sobreprecio se entiende que efectivamente los descuentos
pactados no han sido aplicados.
Sumado a ello, debemos de tener presente que el perito de nuestra
contraparte ha declarado que su metodología ha sido revisar las facturas
para determinar el precio promedio. Sin embargo, en su Informe
denominado Observaciones al Informe Serrano López Auditores,
específicamente en su anexo 2, reconoce que su precio se obtiene
dividiendo el monto de las compras por los galones que representan
esta venta, a modo de ejemplo:
55,000 soles vendidos/ 11,000 galones = 5 soles precio
promedio
Lo que demuestra una clara contradicción entre lo expuesto por el Perito
de nuestra contraparte y lo que realmente ha realizado.
Señores Árbitros, de lo expuesto se puede concluir que nunca se nos
vendió combustible al mejor ni más competitivo precio del mercado, por
el contrario, siempre nos dio el combustible con un sobreprecio, tal es
así, que la falta de aplicación de los descuentos también demuestran
este sobreprecio, al no darnos el precio que se pactó en el documento
denominado contrato.
- El cambio de imagen de la estación de servicios.
Señores Árbitros, la demandante ha manifestado en reiteradas
oportunidades que ha procedido con el cambio de imagen de nuestras
instalaciones y que las mismas se vieron paralizadas el día 26 de
febrero de 2017 por nuestro Gerente General, por lo que no pudieron
continuar.
Por nuestro lado, a lo largo del proceso hemos denunciado que las
obras que venían ejecutando eran de mala calidad, lo que nos obligó a
solicitar su paralización, pues, a la corta todos esos trabajos nos
perjudicarían al ser de tan mala calidad. La calidad de los trabajos queda
demostrado con las actas de inspección notarial, pues, en las mismas se
determina que los equipos y paredes de la estación de servicios
presentan un deterioro considerable y que las paredes donde se
realizaron los trabajos de la demandante ya presentan deterioro
considerable.
Señores Árbitros, nuestra contraparte, mediante la empresa CIMMCO
habrá pintado un máximo de 3 paredes, lo que no justifica una factura de
por más de S/. 30,000.00 soles, más aún si la factura fue girada en el
mes de mayo de 2017, mucho después de su paralización.
Al respecto, mediante la pericia ofrecida por nuestra contraparte se
aprecia que reclaman este concepto y que para ello se han basado en
los anexos que han adjuntado a sus pericias; sin embargo, estos anexos
contienen recibos de terminales de Pisco. En su momento se le ha
cuestionado esto al perito de Repsol, quien ha manifestado que las
facturas pueden usadas indistintamente, esto es, que una factura de
equipos de Pisco puede ser utilizada para una terminal de Chimbote y
viceversa, pero acaso ello no en sí un acto que atenta contra nuestras
normas, pues, se puede cobrar conceptos que nunca se han realizados
y cuyo único sustento es la factura de otro terminal, que prácticamente
es lo que ocurre en nuestro caso.
Pues, la demandante se agencia de facturas y actas de otros terminales
para poder llegar al monto que reclama como inversión realizada.
Asimismo, debemos precisar que nunca ha existido por parte de la
demandante la intención de retomar los trabajos inconclusos, esto es,
nunca se nos acercó o buscaron la manera de poder realizar los
trabajos, lo que demuestra en sí otro incumplimiento a sus obligaciones,
pues, conforme al documento denominado contrato serían ellos quienes
realizarían el cambio de imagen, por ello, es que se consignó el Anexo D
del documento denominado contrato, porque referencialmente nuestras
instalaciones deberían de haber culminado como en las imágenes ahí
citadas, con los logotipos, tipos e hisotipos de la marca de la
demandante.
Señores Árbitros, de esta manera volvemos a demostrar que la
demandante fue quien incumplió sus obligaciones y por lo tanto estaba
impedida de resolver el documento denominado contrato.
- La entrega de pufres adicionales.
Señores Árbitros, tal como se ha demostrado en las actas de inspección
notarial, no existen pufres colocados por la demandante. Sumado a ello,
debemos de tener presentes que la facturas de Pufres de la empresa
PULSAR es del mes de abril de 2017, fecha en la cual no se venían
realizando ningún tipo de trabajo en nuestras instalaciones por parte de
la demandante, esto es, que no existieron pufres entregados, por lo que
no se nos puede imputar el cobro de algo que nunca se nos ha brindado.
Muy por el contrario, el intento de imputarnos este tipo de gasto a todas
luces demuestra la mala fe de la demandante, quienes promovidos por
el hecho de poder probar sus pretensiones nos imputan situaciones que
nunca han ocurrido.
- Vendernos 35 mil galones mensuales de combustibles.
Señores Árbitros, el documento denominado contrato estipula que
obligatoriamente deberíamos de comprar 35 mil galones mensuales a
nuestra contraparte, también manifiesta la forma y modo de pago, que
en resumidas cuentas, se realizaría mediante el recojo de cheques en
nuestras instalaciones por parte del personal de la demandante.
Sin embargo, tal como se acredita con los correos que obran en el
expediente, la demandante cambia la forma y modo de pago de manera
unilateral, esto es, que mediante correo nos ordena que desde la fecha
deberemos de realizar depósitos en sus cuentas para que se nos venda
combustible. Esta orden en sí misma contradice el documento
denominado contrato, en cuya cláusula N° 20 estipula que todo cambio
deberá de ser suscrito mediante adenda y por acuerdo de ambas partes.
Siendo esto así, podemos apreciar, una vez más, que la demandante
solo pretendía lucrarse con la relación comercial existente. Señores
Árbitros, lo expuesto se corrobora con las pretensiones de la
demandante, quienes manifestaron y consignaron en su primera pericia
que le adeudábamos más de 90 mil soles por concepto de facturas
impagas, pero, mediante su informe complementario, se reconoce el
pago que habíamos realizado de manera oportuna.
Señores Árbitros, la demandante nos dejó de suministrar combustible
por la supuesta deuda que teníamos, de esta manera, nos hemos visto
en la obligación de comprar combustibles a otras distribuidoras, esto es,
el incumplimiento de nuestra obligación se debe a una causa de fuera
mayor imputable a la demandante, pues, al no querer darnos
combustible por la supuesta deuda, nos quedaríamos desabastecidos y
como empresa no podemos permitirnos generarnos pérdidas por un
capricho, por una mala gestión contable de nuestra contraparte.
Siendo esto así, el incumplimiento que la demandante denuncia se debe
única y exclusivamente a su propia responsabilidad y abuso de posición
comercial.
- Capacitar a nuestro personal.
Sobre este punto, la demandante nunca ha logrado acreditar que exista
algo similar, es decir, nunca ha realizado una capacitación como tal a
nuestro personal, lo que demuestra en sí mismo que ha incumplido sus
obligaciones.
12. Señores Árbitros, como es de vuestro conocimiento, para poder resolver
cualquier contrato, la parte afectada debe de estar al día con sus
obligaciones, lo que no ha ocurrido en el caso de autos, pues, como puede
estar al día si se compromete a entregar equipos a la suscripción del
documento denominado contrato pero hasta el día de hoy no lo ha hecho,
como puede manifestar que ha realizado inversiones a nuestras
instalaciones, si conforme al documento denominado contrato, estas
deberían de versar sobre el uso y repontenciación de nuestras
instalaciones, pero en la misma vemos que siguen los logotipos de la marca
Ferush S.A.C., lo que nos lleva a comprobar que efectivamente la
resolución se hizo fuera del marco legal existente y por lo tanto, no puede
ser validada por el Colegiado, pues, de hacerlo se estaría positivando un
acto que a todas luces resulta ilegal.
13. Expuesta ya las causales para que se declare infunda las pretensiones de
la demandante, toca concluir sobre nuestros pretensiones.
Como se expuso líneas arriba, el documento denominado contrato es nulo
porque quien lo suscribió en representación de nuestra contraparte carece
de las facultades para ello, este punto, no ha podido ser explicado por
Repsol Energy Perú S.A.C., quienes solo se han limitado a reconocerlo
como apoderado de la sociedad, pretendiendo con ello dotarle de las
facultades que su constitución de poderes no le reconoce. A modo de
resumen, el señor Juan Miguel Limo Arrarte, actuando de manera individual
es un incapaz absoluto para ejercer la representación de la sociedad y con
ello suscribir contratos.
14. Respecto a nuestra pretensión indemnizatoria, como se expusiera en el
escrito de reconvención asciende a la suma de 1 millón de soles, monto que
se obtiene por la suma de S/. 850 mil soles por concepto del sobreprecio de
los combustibles y de S/. 150 mil por concepto de imposibilidad de venta de
combustible.
Si bien lo que se persigue con la primera pretensión reconvencional es la
nulidad del documento denominado contrato y en consecuencia todo lo
contenido en él, se ha necesario precisar que cuando un acto jurídico es
nulo, el mismo no deberá de surtir efectos, sin embargo, en el caso de autos
se ha caído en el error de considerar válido el documento denominado
contrato y en consecuencia cumplir con las cláusulas ahí pactadas, por lo
que, al ser declarado nulo el documento denominado contrato se deberán
de retraer todos sus efectos al momento antes de la suscripción, por lo que
la indemnización solicitada será procedente en la medida de que las
cláusulas en el documento denominado contrato deberán de ser tomados
como directrices para determinar el accionar de las partes.
En esa misma línea y tal como se acredita con los informes periciales que
hemos presentado y estamos presentado, el combustible vendido por la
demandante contenía un sobreprecio a comparación de la lista Ex Rack de
Petro Perú además de la falta de aplicación de descuentos, lo que en sí
demuestra, nuevamente, la mala práctica comercial de la demandante.
En ese sentido, manifestamos que se cumplen los presupuestos para
solicitar la indemnización por los daños causados, los cuales son, la acción,
el dolo o culpa, el nexo causal y la certeza del daño:
- Acción: La venta de combustible a un precio mayor al precio Ex rack de
Petro Perú, además de la falta de aplicación del descuento al cual se
comprometió; acreditándose así que se cumple este presupuesto para la
procedencia de la indemnización solicitada.
- Dolo o Culpa: Al respecto, tal como se ha demostrado líneas arriba, la
demandante ha tenido toda la intención de vendernos el combustible a
un precio que no es el mejor ni el más competitivo del mercado,
trayendo así, pérdidas de ingresos por parte de la demandante. Cabe
precisar que esta conducta se ha visto repetida a lo largo del tiempo y
pese a los cuestionamientos que se han realizado mediante cartas y
correos, que obran en el expediente, por lo que se acredita la existencia
del dolo.
- El nexo causal: Este presupuesto está presente al momento de
consignar un sobreprecio al combustible que nos vendía, ello en virtud a
que con dicho sobreprecio se tiene la certeza que deberíamos de vender
el combustible a un precio mayor perjudicando así nuestro volumen de
ventar y en consecuencias las utilidades que deberíamos de percibir.
- La Certeza del daño: Este presupuesto se acredita con los informes que
hemos presentado, pues, en ellos se demuestra que el sobreprecio de
los combustibles han ocasionado cuantiosas pérdidas a la recurrente.
De las pericias de nuestra contraparte
15. Señores árbitros, sobre ellas podemos iniciar diciendo que quien lo ha
elaborado y expuesto, no tiene la idoneidad requerida, pues, las pericias
muestran flujos contables, entonces como un administrador de empresa
puede determinar la existencia de un flujo contable o determinar si el mismo
es bueno o malo para la empresa.
Un administrador de empresas como tal, se encarga de dirigir la empresa y
busca obviamente alcanzar metas económicas, evitar egresos pero para
ello se sirve de departamentos como el contable, financiero, entre otros, es
decir, no es lo mismo que se realice una pericia con flujos contables por un
contador o economista, que por un administrador de empresas, siendo que
incluso este último no requiere una especialización en contabilidad para
poder dirigir una empresa, pues, como lo ha demostrado el perito de
nuestra contraparte, es Gerente de Une Asesores al ser su socio fundador.
Lo expuesto, nos permite incidir sobre los errores advertidos en las pericias
como lo son la determinación de pérdidas que se han hecho en base a la
compra de 60 mil galones mensuales, cuando la obligación es por 35 mil
galones, que la determinación de precios consignadas no ha sido mediante
la revisión de las facturas sino entre la división de galones comprados por el
importe que este pueda alcanzar, la determinación de un supuesto
crecimiento conservador si es que ante SUNAT se registra que obtuvimos
pérdidas en la vigencia de la relación comercial por nuestra contraparte.
Sumado a ello, debemos hacer presente que su precio es calculado sin
ningún tipo de impuesto, mientras que el precio que se calcula para Petro
Perú se le agrega el Impuesto Selectivo al Consumo y el FISE.
Del market
16. Señores árbitros, la demandante manifiesta que la mayor parte de su
inversión se ha realizado en la construcción de un market, el que ha sido
valuado y su precio no sobrepasa los 100 mil soles, muy por el contrario, se
ha demostrado que el market está sobrevalorado.
Resulta irrisoria considerar que una construcción de un solo piso, el cual
solo en su mayor parte cuenta con ventanas y cuya extensión es de lo
mucho 92 m2 pueda haber costado casi 300 mil soles y que ello se pueda
sustentar en una sola factura, como expusiéramos líneas arriba, el
documento denominado contrato contempla que la demandante realizará
una inversión en nuestras instalaciones, pero ella será orientada al uso de
su marca y repotenciación de nuestras instalaciones. Entonces surge la
pregunta, ¿cómo un market, que carece del logotipo de la demandante,
hace uso de su marco y repotencia nuestras instalaciones?, es simple, no lo
hace, por lo tanto, el market no representa la inversión pactada.
Siendo esto así, su construcción está fuera de los alcances de lo pactado
en el documento denominado contrato, por lo que no puede ser materia de
discusión en el presente proceso, más aún si el mismo a todas luces tiene
un sobreprecio, como en los combustible que nos ha vendido la
demandante.