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COMUNISMO

La historia del comunismo se remonta a las ideas de Lenin y Marx en el siglo XIX, donde se concibe como una lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Desde Platón hasta el cristianismo, diversas corrientes han abordado la idea de propiedad común y redistribución de la riqueza, aunque con fundamentos teóricos diferentes. Marx propuso que el comunismo sería el estado final de la evolución social, tras el capitalismo, como respuesta a las desigualdades generadas por este último.

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COMUNISMO

La historia del comunismo se remonta a las ideas de Lenin y Marx en el siglo XIX, donde se concibe como una lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Desde Platón hasta el cristianismo, diversas corrientes han abordado la idea de propiedad común y redistribución de la riqueza, aunque con fundamentos teóricos diferentes. Marx propuso que el comunismo sería el estado final de la evolución social, tras el capitalismo, como respuesta a las desigualdades generadas por este último.

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HISTORIA DEL COMUNISMO

El capital

La historia del comunismo está sumamente unida al pensamiento que el filósofo ruso Lenin
delineó en el siglo XIX. Este vio al comunismo como el estado óptimo, Socialización de los
medios de producción. Para Marx, sólo después de que la humanidad fuese capaz de producir
en exceso, la propiedad privada se desarrollaría de forma masiva y permanente. Sin embargo
en Occidente, el comunismo era una idea de una sociedad basada en la propiedad común, idea
que se remonta incluso desde la Antigüedad clásica. Su forma moderna como un movimiento
político de masas surgió en Europa con el movimiento de los trabajadores durante la
Revolución industrial.

En el siglo XIX el ascenso del comunismo como una idea política fue expresada por Karl Marx,
que desarrolló el Marxismo, y Friedrich Engels, que desarrolló la concepción moderna de
comunismo como el resultado de una revolucionaria lucha de clases entre el proletariado y la
burguesía.

La primera vez en donde un Partido Comunista logró el poder fue en la Revolución rusa de
1917. El marxismo-leninismo surgió como la bandera principal del comunismo en la política
mundial. Posteriormente surgieron otras corrientes comunistas como el Maoísmo, que
acentúa el papel de la clase campesina como los agentes de revolución.

De la Antigüedad al siglo XVIII: el pre-comunismo

Tal y como se entiende el término "comunismo", es una doctrina o conjunto de doctrinas


materialistas propias de la época moderna. Sin embargo, siguiendo la concepción naturalista
sobre el comunismo de Marx, se ha querido ver en diversos periodos y sociedades un asomo
de ese comunismo esencial cuando se describen grupos humanos que practicaban formas de
redistribución de la riqueza, propiedad colectiva o mandato popular. Estos principios de
organización social, no obstante, han tenido orígenes y formulaciones diversos, incluso
irreconciliables con el marxismo en su base teórica.

El comunismo de Platón

Una de las primeras descripciones del protocomunismo se encuentra en un diálogo de La


República de Platón.

Lo que se llamó el comunismo platónico supone si no la supresión por lo menos la limitación


drástica de la familia con la educación colectiva de los niños, así como la sumisión de toda
propiedad privada a la propiedad de la ciudad. El error de Platón, según Aristóteles, es querer
unificar al exceso la ciudad, suprimiendo todo lo que separa a los individuos para acabar en
una unión de fusión, como el que desean los amantes en el discurso de Aristófanes. Esto sería
desconocer que la enemistad se funda sobre una irreductible alteridad. Platón piensa
teóricamente el comunismo esencialmente para la clase dirigente de la sociedad, esto sería
con el fin de terminar con la corrupción que era acostumbrada en todo gobierno. En resumen
Platón buscaba acabar con toda corrupción en el estado a través de su ideología.

Comunismo cristiano

Los primeros cristianos practican la postura de comunidad de bienes, algo que ni recomienda
ni condena el Nuevo Testamento. Tertuliano la recomienda pero San Agustín la condena por
ser discordante con el dogma (el pecado original la hizo imposible) y Santo Tomás de Aquino
por ser discordante con la razón (el individuo propietario es más responsable y administra
mejor). La comunidad es el eje central del cristianismo, por lo que todos los creyentes
cristianos tienen como objetivo la constitución de la comunidad de personas y también de
bienes, aunque quizás con un tono menos materialista, sino más humano que el comunismo
de Marx.

Todos los creyentes son unidos y ponen en común todo lo que tienen. Venden sus propiedades
y sus objetos valiosos, compartiendo todos ellos su dinero, y cada uno recibe lo que es
necesario para él. Cada día, de un solo corazón, se reúnen escrupulosamente en el templo.
Comparten el pan en sus casas, comen su alimento con alegría y con un corazón simple.1

“Y cada uno recibe lo que es necesario para él” se destaca pues Marx propone en efecto que
una sociedad comunista sea una sociedad cuyo principio fundamental pasará “de cada uno
según sus capacidades” a “cada uno según sus necesidades”.

Nadie dice: “¡esto, me pertenece!”, pero ponen todo en común. (...) entre ellos, a nadie le falta
nada. En efecto, todos los que tienen campos o casas les venden, aportan el dinero de lo que
vendieron y se lo dan a los apóstoles. Luego, distribuimos el dinero, y cada uno recibe lo que es
necesario para él. Hay así un cierto José, un lévita nacido en Chipre. Los apóstoles le llaman
Barnabas, lo que quiere decir "el hombre que anima". Tiene un campo, lo vende, aporta el
dinero y se lo da a los apóstoles.2

Una diferencia importante entre las proposiciones cristianas y las marxistas consiste en el
fundamento idealista y religioso individual de las virtudes practicadas por los miembros de la
sociedad. Donde el marxismo propone el rediseño del sistema socioeconómico para producir
cambios en la ética social en el camino a la sociedad comunista ideal, el cristianismo pone
como inicio la conversión individual a unos ideales que producen, como consecuencia, una
sociedad justa. la Iglesia Católica dejó escrita desde mediados del siglo XIX su doctrina social
como respuesta al auge de las ideas socialistas, reconociendo en ello un modelo social
implícito en las enseñanzas cristianas.

Algunos cristianos católicos se asociarán con el marxismo, por ejemplo a través de la teología
de la liberación pensamiento que en gran parte es aceptado por la Iglesia Católica, aunque
condenando aspectos de su origen marxista.3

Varias corrientes espirituales surgidas durante la reforma protestante encontraron gran parte
de su apoyo en las bases campesinas, dando lugar a revueltas antinobiliarias como la guerra de
los campesinos alemanes. El anabaptismo encontró gran apoyo en las clases humildes
proponiendo una nueva sociedad más justa y menos clasista, basándose en las enseñanzas
bíblicas.

En el siglo XVI, el político, filósofo y escritor inglés Santo Tomás Moro ideó una sociedad
basada en la propiedad común y los valores cristianos en su tratado Utopía, cuyos líderes la
administran con el uso de la razón.
Otros "comunismos" anteriores a Marx

Críticos de la idea de propiedad privada fueron algunos filósofos ilustrados del siglo XVIII, tales
como Jean Jacques Rousseau. Convertido al calvinismo, Rousseau estaba bajo la influencia del
movimiento jansenista dentro de la Iglesia Católica. El movimiento jansenista fue originado por
los obispos católicos más ortodoxos, que trataron de reformar la Iglesia en el siglo XVII para
detener la secularización y el protestantismo. Uno de los objetivos jansenistas principales era
la democratización para detener la creciente corrupción aristocrática en lo alto de la jerarquía
de la Iglesia.4 "Socialistas utópicos" como Robert Owen también a veces fueron considerados
como comunistas.

Maximilien Robespierre y su reinado de terror, apuntado a la exterminación de la nobleza y


conservadores, fue tremendamente admirado entre los comunistas. Robespierre fue en su
momento un gran admirador de Rousseau.

Las Cocteleras del siglo XVIII practicaron el comunalismo como una especie de comunismo
religioso.

Algunos creen que sociedades tempranas parecidas a la comunista también existieron fuera de
Europa, con un ejemplo notable en el Imperio incaico, cuya base organizativa, el ayllu,
consistía en la propiedad comunal y distribución ponderada del uso de la tierra. Las corrientes
indigenistas, influidas por el pensamiento marxista, ven un protocomunismo en esta sociedad
y en otras formas de organización tribal precolombinas. Algunas tribus en Norteamérica y
Sudamérica continúan con este sistema hoy día.

Karl Marx vio el comunismo como el estado original de humanidad de la cual esta surgió, por la
sociedad clásica, y luego el feudalismo, hasta el estado corriente del capitalismo. Él propuso
que el siguiente paso de la evolución social sería inevitablemente una vuelta al comunismo.
Cuando la Revolución industrial avanzó, los socialistas críticos culparon el capitalismo de crear
una clase de trabajadores urbanos pobres de fábrica que trabajan en inhumanas condiciones
para contribuir exclusivamente a aumentar la brecha existente, haciendo a los ricos más ricos y
a los pobres aún más pobres.

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