Médicos extranjeros, nacionales y regionales que escribieron
obras literarias
La Medicina, disciplina eminentemente basada en la
deducción, amerita de un proceso intelectual sistematizado
y complejo, llegando a niveles superlativos en no pocas
ocasiones. Desde hace unos años, nuevas generaciones se
impresionan con series médicas televisivas -basadas en
obras literarias- cuyos protagonistas apasionan con
acrobacias diagnósticas y estrafalarios modos de vida, en
que combinan ciencia, arte y debilidades de su
personalidad. No sabemos si es una forma de distenderse o
una manera de matar el tiempo entre consultas, pero
parece haber una verdadera relación entre la medicina y la
literatura. Varios autores reconocidos comenzaron
sus carreras como escritores en paralelo con sus carreras como médicos y seguro en
estas últimas se inspiraron para alimentar sus historias . Entre eso médicos escritores
tenemos:
Antón Chéjov
Chejov es uno de los grandes nombres
de la literatura rusa. Su trabajo como
dramaturgo ha sido adaptado con éxito en
todo el mundo y se lo considera uno de
los mejores autores de historias
cortas que jamás existió. Para quienes
conocen al autor, su profesión de médico
no debería sorprenderles, ya que logra
inmiscuirse en muchas de sus obras.
Cuando comenzó a escribir, Chéjov lo
hizo por razones principalmente
económicas, pero poco a poco la
literatura se ganó un lugar en su corazón.
Una de sus citas más conocidas hace referencia a su doble profesión: «la medicina es
mi esposa legal y la literatura es mi amante».
Mijaíl Bulgákov
Concertar la literatura y la medicina parece
haber sido algo muy común entre los
soviéticos. Bulgákov, nacido en
Kiev, estudió medicina en esta universidad
y trabajó por muchos años en el hospital
militar de Kiev. Durante la Primera Guerra
Mundial, trabajó con la Cruz Roja en el
frente de batalla y fue herido de gravedad
en más de una oportunidad.
Más allá de lo heroico de sus acciones, no
es por esto sino por su trabajo como novelista y dramaturgo que se lo recuerda. Su obra
más conocida es, probablemente, El maestro y Margarita. Al igual que Chéjov, también
Bulgákov se inspiró en su carrera como médico para escribir sus historias y sus años
como médico provincial pueden verse reflejados de forma casi autobiográfica en Diario de
un joven médico.
W. Somerset Maugham
A pesar de haber nacido casi 20 años
antes y en el otro extremo de
Europa, Maugham, quien nació en la
embajada británica en París, donde
trabajaba su padre, tiene mucho en común
con Bulgákov. Al igual que el escritor
soviético, Maugham escribió novelas,
obras de teatro e historias cortas. Estas
fueron tan populares que en la década del 30 Maugham tenía la reputación de ser
el autor mejor pago del planeta.
Antes de eso, Maugham había estudiado medicina y, al igual que Bulgákov, había
trabajado como médico voluntario en la Cruz Roja durante la Primera Mundial. No es
tan disparatado pensar que quizás Maugham y Bulgákov hayan cruzado caminos sin
saberlo, si no durante esta época quizás durante los años en que Maugham trabajó
como espía en Rusia para el servicio de inteligencia británico.
Arthur Ignatius Conan Doyle
(Edimburgo, 22 de mayo de 1859-Crowborough, 7 de julio de 1930) fue un escritor y
médico británico, creador del célebre detective de ficción Sherlock Holmes. Fue un autor
prolífico cuya obra incluye relatos de ciencia ficción,
novela histórica, teatro y poesía. En un momento de
auténtica inspiración, basándose en el
copotragonismo de caballero y escudero en el Don
Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes,
modelo que tantos novelistas han seguido, Arthur
Conan Doyle creó al doctor Watson, un médico leal
pero intelectualmente torpe que acompaña a
Sherlock y escribe sus aventuras. En julio de 1891
empezó a publicar en la revista Strand Magazine las
andanzas de su personaje, inspirado parcialmente en
uno de sus profesores de la universidad, que abogaba por seguir estrictos razonamientos
deductivos en todos los órdenes de la vida.
En 1893, harto de Sherlock, decidió darle muerte en la ficción junto a su enemigo
mortal, el maligno profesor Moriarty; pero a causa de la presión de sus lectores, debió
resucitar al detective en 1902, con El sabueso de los Baskerville. Doyle adornó a su
personaje con ciertos rasgos muy reveladores de los estereotipos de la clase alta
victoriana: afición a la cocaína, destreza en la música (sobre todo con el violín), bruscos
accesos de euforia y de melancolía, misoginia y, por supuesto, patriotismo al servicio
indiscutible del imperio inglés.
El autor sufrió una crisis tras la muerte de su hijo mayor en las trincheras de la Primera
Guerra Mundial y se dedicó, con la energía que lo caracterizaba, a difundir el
espiritualismo, sobre todo en The Wanderings of a Spiritualist (1921) y The History of
Spiritualism (1926). Cuatro años antes de morir publicó su autobiografía, Memorias
aventuras.
Arthur Schnitzler
Médico, escritor y dramaturgo austriaco, Arthur Schnitzler
fue conocido por el tratamiento del sexo, la muerte y el
comportamiento de sus personajes, muy influido por el
psicoanálisis, que levantó gran polémica en su época.
Varias de las obras de Schnitzler fueron adaptadas a la
gran pantalla, tanto en los primeras décadas del XX como en
las finales - La señorita Elsa, Apuesta al amanecer o Eyes
wide shut (Relato soñado)-, última de las películas dirigidas
por el prestigioso director inglés Stanley Kubrick. A lo largo de
su carrera, Schnitzler fue autor de numerosas obras de teatro, narrativa y relatos cortos,
así como de una autobiografía.
José León Tapia
José León Tapia, nació en Barinas el 18 de febrero
de1928. Graduado de médico en 1952 en la
Universidad Central. Realizó posgrado de Cirugía en
el Hospital Vargas de Caracas y ejerció durante 30
años la Jefatura del Servicio y Departamento de
Cirugía del Hospital “Luis Razetti” de Barinas. Los
últimos años los dedicó al ejercicio privado,
sorprendiéndole la muerte en su consultorio de la Clínica El Pilar, el 13 de diciembre de
2007. Miembro de las Academias Nacional de Medicina, Venezolana de la Lengua y
Nacional de la Historia, como también de la Sociedad Venezolana de Cirugía (Honorario)
y de Historia de la Medicina. Autor de obras literarias de renombre y de otras sobre Ética y
Comportamiento Médico. Entre 1946 y 1952 cursa estudios de Medicina en la Universidad
Central de Venezuela en Caracas y se gradúa en la Secretaria de la Universidad, en
compañía de su madre y de su novia, para dirigirse al día siguiente a su ciudad natal.
Médico Rural de Torunos y San Silvestre entre 1952 y 1958, en ese año comienza a
trabajar como Residente en el Hospital “Luis Razzetti” hasta 1962; es Presidente del
Colegio Médico de Estado Barinas, en 2 períodos desde 1961 hasta 1963.
FRANCISCO ANTONIO DE VENANZI
(Caracas, Venezuela, 12 de marzo de 1917-12 de
septiembre de 1987) fue un destacado médico,
académico, escritor y científico venezolano del siglo XX, y
rector de la Universidad Central de Venezuela entre 1959
y 1963.
En 1942 obtuvo el doctorado en ciencias médicas en la
Universidad Central de Venezuela (UCV) y en 1945
culminó la Maestría en Bioquímica en la Yale University.1
Entre los años 1942 y 1943 fue designado Médico Nutricionista de la sección de Nutrición
en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) y médico en el Hospital Vargas, a
partir de ese momento ejerció la especialidad de Endocrinología y nutrición. Fue también
profesor de las facultades de Medicina y de Odontología de la UCV en las Cátedras de
Fisiología y Fisiopatología, cargo al cual renunció en 1952 en protesta contra un decreto
del gobierno nacional que entonces suprimió la autonomía universitaria.
Francisco De Venanzi fue un incansable investigador que publicó numerosos reportes
en revistas internacionales como Acta Physiologica Latinoamericana y Acta Científica
Venezolana, además de ser un apasionado promotor del conocimiento, la cultura, el
pluralismo político y fundar diversas e importantes iniciativas hacia el progreso
universitario, permaneciendo activo en ellas hasta sus años postreros, a pesar de la
progresiva discapacidad a la que se vio sometida su salud física. Su vida personal y
profesional fueron recogidas en el volumen 51 de la Biblioteca Biográfica Venezolana de
la Editora El Nacional, de la autoría de Sonia Hecker.
DAVID LOBO
(Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, 21 de mayo de 1861-Caracas, 22 de abril de
1924) hijo de David Lobo y Clara Senior, inmigrantes provenientes de Curazao. Fue un
médico cirujano, obstetra, profesor universitario y escritor venezolano. Fue cofundador de
la Sociedad Médica de Caracas y desempeñó su presidencia en 1920, del Colegio de
Médicos de Venezuela y de la Academia Nacional de
Medicina que presidió entre 1918 y 1920. También fue
rector de la Universidad Central de Venezuela desde 1922
hasta su muerte en 1924, ocasionada por una afección
pulmonar. Es reconocido como el autor de unos cien
trabajos de índole científica y publicó también diversos
ensayos sobre el estado intelectual de Venezuela y acerca
del panorama político.
Lobo figura como el primer médico que practicó en
Venezuela, para el año 1919, las reacciones de
Abderhalden y Hotman para el diagnóstico biológico del
embarazo. Además de ser médico, Lobo fue senador por
el estado Bolívar en el año 1922 y ocupó la presidencia del Congreso Nacional.
Al regresar al país en 1900, se desempeñó como internista, ginecólogo, partero y
cirujano general, estableciéndose en Caracas donde instaló una clínica con servicio de
hospitalización. En 1908 se desempeñaba como director del Hospital Vargas en donde
ejerció el cargo de jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia.
Como profesor universitario regentó las cátedras de Fisiología e Higiene, Terapéutica y
Medicina Legal, Ginecología, Obstetricia y Clínica Obstétrica en la Universidad Central de
Venezuela. En 1915, dirigió la Escuela de Medicina que, con carácter privado sustituyó
luego la respectiva facultad de la Universidad Central de Venezuela cuando esta fue
clausurada en 1912. Lobo también se desempeñó como presidente de la Cruz Roja
Venezolana por un año en 1923. En su faceta de político formó parte de la Junta Directiva
de la Sociedad Unión Democrática. David Lobo fue fiel defensor de voto femenino y apoyó
la candidatura presidencial del General José Manuel Hemández.
JOSÉ HUMBERTO OCARIZ ESPINEL
(1 de octubre de 1919 - 8 de marzo de 2016) fue un médico, profesor universitario,
escritor y compositor musical venezolano, uno de los pioneros en la disciplina de la
gastroenterología en los programas de estudio de Medicina en Venezuela. Introdujo en
Venezuela el uso de técnicas de laparoscopia sobre la cual publicó un manual en 1956,
probablemente la primera obra que sobre este tema se divulgara en idioma español.
Ocariz desarrolló una importante actividad como
escritor, tanto de temas de especialidades médicas,
como de poesía, crónica y muy especialmente cultivó
el género oratorio. Se le considera el padre de la
expresión “tachiraneidad” para referirse a las
especificidades culturales del tachirense. Varias
decenas de sus trabajos científicos han sido publicados
en revistas especializadas.
Desde 1960 ocupó espacio en las páginas de
opinión de la prensa de la región andina venezolana en
diarios como El Vigilante, Diario Frontera y Diario de Los Andes de Mérida, así como en el
diario La Nación de San Cristóbal. Su producción como compositor musical, formada por
bambucos, pasodobles, pasillos y joropos, ha sido editada en varios discos y forma parte
del repertorio de música andina venezolana. Su canción "Entre tu mata de pelo" es
interpretada por uno de los personajes de la película Candelas en la Niebla de Alberto
Arverlo Mendoza.