Átomos Multielectrónicos: Dos Electrones
Átomos Multielectrónicos: Dos Electrones
3.1 Introducción
ii. Permiten introducir de forma sencilla las aproximaciones usadas en los cálculos de la
estructura atómica de todos los átomos y comparar, con buena precisión, sus predic-
ciones con los datos experimentales.
a
Es un problema análogo al de los sistemas planetarios que se resuelve con teoría de perturbaciones.
b
Estas correcciones se estudiarán en los temas siguientes referentes a los átomos multielectrónicos.
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F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
Ambas funciones de onda satisfacen la misma ecuación [3-2] y, además, sólo pueden diferir
en un factor multiplicativo , es decir:
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Ahora bien, si se aplica la operación P̂12 dos veces, se obtiene la función de onda original:
Pˆ122 (r1, r2) Pˆ12 (r1, r2) 2 (r1, r2) (r1, r2), [3-5]
Las funciones de onda que verifican [3-6] con el signo +, son simétricas en las coordenadas
espaciales, se escriben y se denominan estados para. Por el contrario, las funciones que
satisfacen [3-6] con el signo –, son antisimétricas en las coordenadas espaciales, se escriben
y se denominan estados orto.
El hamiltoniano [3-1], describe el átomo mediante una función de onda que depende
de las coordenadas espaciales. Como, en esta aproximación no relativista, [3-1] no depende
del espín, la función de onda completa debe ser el producto de la función de onda espacial
(autofunción de [3-1]) con otra función que describa el estado del espín de los dos electrones,
esto es:
(q1, q2) (r1, r2) (1,2), [3-7]
donde qi indica las coordenadas generalizadas, espaciales y de espín, del electrón i ─ ésimo.
Ahora, hay que construir esa función de onda de espín (1,2). Se parte de las funcio-
nes de onda de espín de cada uno de los electrones: 1 ms(1) y 1 ms(2) que escribiremos de
2, 2,
forma abreviada como 1 (i ) (i) y 1 (i) (i). También, denominamos ŝ1 y ŝ 2 a los
2, 2 2, 2
1 1
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ˆ ˆ
S sˆ1 sˆ2 , ( S )z ( sˆ1)z ( sˆ2 )z . [3-8], [3-9]
con lo que se tiene:
ˆ
S 2 sˆ12 sˆ22 2 sˆ1 sˆ2 3
2
2
2 sˆ1 sˆ2 . [3-10]
Como no se considera la interacción entre los espines, la componente z de cada uno de ellos
puede tomar independientemente el valor 1 2 ó 1 2 con lo que resultan cuatro estados de
espín posibles para los 2 electrones, que son producto de dos funciones de espín individuales:
A continuación, hay que comprobar si estas funciones i (1,2) son autofunciones de los
ˆ ˆ
operadores S 2 y ( S ) z ; para serlo, deberían verificar:
ˆ ˆ
S 2 i (1,2) S ( S 1) 2
i (1,2) y ( S )z i (1,2) MS i (1,2). [3-12]
ˆ
Es inmediato comprobar que 1, 2, 3 y 4 son autofunciones del operador ( S )z con autovalor
MS , 0, 0 y , respectivamente. Sin embargo, usando [3-10], se comprueba que 1 y 4
ˆ2
son autofunciones del operador S , con autovalor 2 2, mientras que 2 y 3 no son autofun-
ciones de Sˆ 2. Por otra parte, se puede ver que, de los cuatro estados de espín [3-11], 1 y 4 son
funciones simétricas, respecto al intercambio de los electrones; pero, 2 y 3 no son simétricas,
ni antisimétricas. Como veremos, es fundamental que las funciones de onda sean simétricas o
antisimétricas; afortunadamente, es fácil hacer combinaciones lineales de 2 y 3 que tengan la
ˆ2
simetría definida y que, además, sean autofunciones de S , estas combinaciones son:
Utilizando estas dos funciones, junto con las 1 y 4 , se dispone de tres funciones simétricas:
1, y 4 , y de una función antisimétrica: . Las tres primeras tienen autovalor , 0, ó
ˆ
para ( S )z y autovalor s ( s 1) 2
2 2
para Sˆ 2; lo que corresponde a un estado de espín 1 y se
dice que constituyen un triplete. Por su parte, la tiene autovalor 0 para ambos operadores;
lo que corresponde a un estado de espín 0 y se dice que constituye un singlete. Debido a esto,
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Tabla 3-1. Autovalores de los operadores de momento angular de las funciones de onda de espín.
1,1 1
2 1 1
1,0 1 2 3
2 (simétricas)
triplete
2 1 0 [3-14]
1,1 4 2 1 –1
0,0 1 2 3 singlete
0 0 0
2 (antisimétrica)
Volviendo a considerar la expresión [3-7]: (q1, q2) (r1, r2) (1,2), se podría pensar
que al combinar las cuatro funciones de onda de espín, que se acaban de obtener, con la fun-
ción de onda espacial, se tendría el cuádruple de estados que cuando no se tiene en cuenta el
espín de los electrones; sin embargo no sucede así. Según la teoría cuántica, la estadística que
siguen las partículas está relacionada con su espín; de modo que las partículas que obedecen
la estadística de Fermi ─ Dirac tienen espín semientero y poseen funciones de onda antisi-
métricas; por el contrario, las partículas que obedecen la estadística de Bose ─ Einstein tienen
espín entero y poseen funciones de onda simétricas. Como sabemos, los electrones (con espín
1
2) son fermiones; por tanto, tienen que ser descritos mediante funciones de onda antisimétri-
cas. Según esto, como la función de onda completa [3-7] debe ser antisimétrica, existen dos
posibilidades: si la función de espín (1,2) es antisimétrica (singlete: 0,0 ), la parte espacial
tiene que ser simétrica y se denomina para: ( r1, r2 ); si, por el contrario, la función de espín
(1,2) es simétrica (triplete: 1,1, 1,0 ó 1,1), la parte espacial tiene que ser antisimétrica y se
denomina orto: ( r1, r2 ).
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Vamos a desarrollar una aproximación algo elemental pero que nos proporcionará una
comprensión cualitativa del espectro experimental. Además nos muestra el camino a seguir en
el estudio de los sistemas multielectrónicos. Para ello, reconsideramos el Hamiltoniano [3-1]
en la forma:
H ˆ
2 2 2 2 2
ˆ2
ˆ2 Ze Ze e
. [3-15]
2m r1 2 m r2 4 0 r1 4 0 r2 4 0 r12
H ˆ0 H ˆ
Es decir, se contempla la repulsión entre ambos electrones, H ˆ , como una “perturbación” de
H ˆ0 que es, simplemente, la suma de dos hamiltonianos tipo hidrógeno:
Pero esta ecuación es separable y las funciones de onda y autovalores se pueden escribir:
1 1
En(0)n En En 13,6 Z 2 2 2 eV. [3-19]
1 2 1 2
n1 n2
Según esto, sólo tendríamos que decir en que capa (número cuántico n ) y subcapa (número
cuántico l ) está cada uno de los dos electrones. A esta descripción del átomo se la denomina
configuración como veremos también en los capítulos de átomos multielectrónicos. La confi-
guración de menor energía (véase la expresión [3-19]) se denomina configuración funda-
mental y corresponde a situar los dos electrones a en el estado 1 s; esta situación se representa
2
en la forma 1 s .
a
Es posible hacer esto sin violar el principio de Pauli, porque ambos electrones pueden tener distinto número
cuántico ms: + ½ y – ½.
48
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electrónica, desaparecerá esta degeneración. Por otra parte, el hecho de que las funciones de
onda (0) y (0) no sean simplemente productos de funciones de onda de un electrón, pone de
manifiesto que corresponden a estados acoplados (en inglés: entangled).
Para el estado fundamental tiene lugar una excepción importante; como ambos elec-
trones están en el estado 1 s (n1 n2 1, l1 l2 0, m1 m2 0), la función orto (0) se anula.
Esto concuerda con el principio de exclusión de Pauli, que obliga a que los dos electrones no
puedan estar en el mismo estado. De hecho, como s1 s2 1 2 , los dos electrones deben tener
ms ms , es decir, los espines son antiparalelos (( ) ó ( )); por lo tanto, MS 0 y S 0, que
1 2
2 m e4 Z 2 2 Z2 2 Z2
E0(0) 2 E1,0 E 13,6 eV. [3-22]
(4 0 ) 2 2 2 n 2 I
n2 n2
Que para el He ( Z 2) resulta −108,8 eV; comparando este valor con el experimental, que es
−78,9 eV, se aprecia que se ha obtenido una energía negativa demasiado grande porque se ha
a
Históricamente, la ausencia experimental del estado triplete en el nivel fundamental, fue el hecho que condujo
a W. Pauli a descubrir el principio de exclusión.
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F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
ignorado la energía de repulsión (positiva) entre los dos electrones que elevaría el nivel. Al
aumentar Z, este modelo debería suministrar mejores resultados porque la importancia relativa
de la repulsión respecto a la atracción nuclear, será cada vez menor. Por ejemplo, para el C 4+
( Z 6) se obtiene: E0(0) (C4) 979 eV, que es un resultado razonablemente próximo al valor
experimental: E0(exp) (C4 ) 882 eV. Por el contrario, en el caso del H − ( Z 1) se obtiene una
energía de la configuración fundamental: E0(0) (H ) 27,2 eV, que es un valor muy diferente
del resultado experimental: E0(exp) (H ) −
14,4 eV. Resulta interesante el hecho de que el H
sólo posee este estado ligado estable; la ionización del H − ( H −→ H + e– ) tiene lugar aportando
una energía: I p E0 (H) E0 (H ) (13,6 14,4) eV 0,8 eV.
Podemos también considerar las configuraciones excitadas (estados con mayor ener-
gía) del átomo de He, empezando por las configuraciones excitadas de un sólo electrón, que
serían: 1 s 2 s, 1 s 2 p, 1 s 3 s, 1 s 3 p, 1 s 3 d, etc. Todas ellas tendrán mayor energía que la funda-
mental hasta llegar a la ionización del átomo: He(n 1) e; la energía correspondiente a esa
situación, será la del ion hidrogenoide He+ en su estado fundamental que, según la [2-15], es:
E0 (He ) 54,4 eV. Por lo tanto, el potencial de ionización del He ( He → He + e ) será:
+ –
Con mayor energía estarían los estados del ion He+ con n 2, 3, 4, y los estados del
átomo de He doblemente excitados: 2 s , 2 s 2 p, 2 s 3 s, 2 s 3 p, etc. hasta llegar al ion He2++ 2 e–
2
(doblemente ionizado) que tendrá E 0. Los niveles doblemente excitados quedan por encima
del nivel de la primera ionización por lo que son inestables (niveles de autoionización). En la
figura 3-1 se han representado todos estos niveles de energía.
Merece la pena comentar que, como se verá al estudiar los sistemas multielectrónicos,
cada nivel correspondiente a una configuración n l nl , se desdobla en varios términos que
están caracterizados por el valor del momento angular orbital total L y del espín total S. En el
caso del helio, esto se traduce en que existen dos tipos de niveles: singletes con S 0 y triple-
tes con S 1. Más adelante (en el Tema 5) veremos que las transiciones entre singletes y
tripletes están “ prohibidas”; debido a ello, durante mucho tiempo los espectroscopistas
pensaron que existían dos especies diferentes de helio, el ortohelio (responsable de los single-
tes) y el parahelio (responsable de los tripletes); esa terminología todavía se usa hoy día.
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F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
Figura 3-1. En la parte izquierda (marrón) se han representado los niveles de energía del He calcu-
lados con la expresión [3-19]. En la parte derecha (azul) se han representado los niveles de energía
experimentales. Los estados doblemente excitados (inestables) se han dibujado con línea discontinua.
En esta figura, la energía cero corresponde a la ionización de ambos electrones.
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F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
H ˆ H ˆC H eˆe , [3-23]
H ˆC ˆ 2 U 2 (r ) hˆ1 hˆ2 ,
2 2
donde: ˆ 2 U 1 (r )
[3-24]
r C 1 r C 2 C C
2m 1 2m 2
2 2
H eˆ e
2
e Ze Ze
UC1 (r1) UC2 (r2). [3-25]
4 0 r12 4 0 r1 4 0 r2
Siendo UCi ( ri ) la energía potencial de cada electrón debida al potencial central VCi (ri ). Lo que
se persigue es que, si se elige adecuadamente el potencial central, la parte restante H eˆ e , que
se denomina correlación electrónica y no tiene simetría central, resulte pequeña. Por otra
parte, la denominada aproximación de campo central, consiste en despreciar ese término (de
pequeño valor) debido a la correlación electrónica.
donde Zefi sería la carga efectiva y Si sería un parámetro de apantallamiento. Para este poten-
cial coulombiano, la energía individual de cada electrón sería:
( Z Si )
2 i 2
( Zef )
En 13,6 2
eV 13,6 2
eV, [3-27]
i
ni ni
que no depende de li ni de mi (solamente de ni ). Dentro de la aproximación de campo central,
2
la energía de la configuración fundamental 1 s , sería dos veces la de [3-27] para n = 1:
Más adelante veremos que el método variacional permite determinar el valor óptimo de Zef ;
aquí simplemente mencionaremos que, para el caso del He atómico, tomando Zef 1,70 (en
lugar de Zef Z 2) se puede reproducir el resultado experimental E0exp (He, 1 s 2) 79 eV.
Es decir, se obtiene un parámetro de apantallamiento Si 0,30 que es un valor razonable.
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F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
Como este nuevo potencial ya no es coulombiano, la energía dependerá de los números cuán-
ticos ni y li : En l E (ni , li ); es decir, la degeneración accidental desaparece pero la degenera-
i i
mios asociados de Laguerre Rni l (ri ), correspondientes a un potencial coulombiano, ahora serán
i i
ˆ 2 ˆi
2
2 m ri UC (ri ) ni li mi (ri ) Eni li ni li mi (ri ). [3-31]
(0)(r1, r2) 1 100 (r1) nl m (r2) nl m (r1) 100 (r2) [3-33]
2
y la energía de esos estados excitados de un sólo electrón, 1 s n l, es:
s, nl E1s Enl ,
E1(0) [3-34]
donde Enl , para un n fijo, aumenta con l. Esto se debe a que los electrones con pequeño valor
de l llegan más cerca del núcleo y sienten su atracción con menos apantallamiento. Además,
cuanto mayor es n, más lejos está el electrón excitado; para valores grandes de n, se puede
pensar en un electrón “ interno”, que percibe el campo coulombiano debido a una carga Z e (la
del núcleo) y un electrón “externo”, que percibe el campo coulombiano debido a una carga
( Z 1) e. Para estos estados con n grande, la energía se puede aproximar por la expresión:
( Z 1) 2
En(0) 13,6 Z 13,6
2
eV, [3-35]
n2
que no depende del número cuántico l.
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F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
3.6.1 Términos
Para completar esta visión sencilla de los sistemas con dos electrones, haremos
primero un razonamiento cualitativo acerca de cómo el término de repulsión electrónica, que
omitimos en el modelo de partículas independientes, o el término de correlación electrónica,
que omitimos en el modelo de campo central, rompe la degeneración de intercambio.
Si nos fijamos en las funciones de onda simetrizadas de orden cero [3-20], vemos que,
cuando r1 r2 , las funciones orto (0) (antisimétricas) se anulan (o toman un valor pequeño);
es decir, en esos estados orto, que son tripletes de espín, los electrones tienden a mantenerse
alejados y, consecuentemente, tendrán una energía de repulsión pequeña. Por el contrario, las
funciones para (0) (simétricas) no se anulan cuando r1 r2 ; por lo cual, los electrones en los
estados para, que son singletes de espín, estarán más cercanos (en promedio) y tendrán mayor
energía de repulsión. En consecuencia, para números cuánticos (n l ) iguales, el nivel de ener-
gía del triplete estará más bajo que el nivel del singlete correspondiente. Este resultado puede
parecer consecuencia de que entre los electrones actúe una fuerza cuyo signo dependa de la
orientación relativa de sus espines. Dicha fuerza, que no tiene un análogo clásico, se conoce
como fuerza de intercambio y es pequeña entre los electrones que se mantienen alejados; eso
explica que, para estados con un electrón muy excitado (valores grandes de n y l ), los niveles
orto y para están muy poco separados; mientras que, para valores pequeños de n y l, la sepa-
ración es apreciable, como se observa en la figura 3-2.
ˆ ˆ
a
Como sabemos, los autovalores de L 2 son L ( L 1) 2
y los autovalores de S 2 son S ( S 1) 2.
54
F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
sucede con las proyecciones de esos momentos angulares totales; los operadores Lˆ z y Sˆz con-
mutan con el hamiltoniano y sus autovalores son ML L, L 1, , L y MS 0 (cuando S 0)
ó MS 1,0, 1 (cuando S 1).
Figura 3-2. Niveles de energía experimentales obtenidos a partir de medidas del espectro del He. La
configuración de cada nivel (simplemente excitado) es de la forma 1 s n l. En esta figura, la energía
cero corresponde a la primera ionización.
Con esto, los autoestados del hamiltoniano completo quedan caracterizados por la
configuración y por los números cuánticos L, S, ML y MS . En cuanto a la energía, ésta depende
evidentemente de la configuración (del número n) y de los números cuánticos L y S ; a esos
nuevos autovalores de energía se les denomina términos espectrales y se les representa en la
forma: n 2S+1L. Para el caso de dos electrones, la multiplicidad 2 S + 1 sólo toma los valores 1
(singletes, cuando S 0) ó 3 (tripletes, cuando S 1). Al igual que se hace para el hidrógeno,
los valores de L 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, , se designan mediante las letras: S, P, D, F, G, H, I, …; así
pues, con esta notación, el estado fundamental se denota 1 1S y los primeros excitados son:
2 3S, 2 1S, 2 3P, 2 1P, 3 3S, 3 1S, 3 3P, 3 1P, 3 3D, 3 1D, etc. como se observa en la figura 3-2.
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Se parte de una función de onda no perturbada que, por lo dicho anteriormente, será
una función espacial para, multiplicada por una función antisimétrica de espín (un singlete),
es decir:
0(0)(q1, q2) 0(0)(r1, r2) 1 (1) (2) (1) (2) , [3-36]
2
donde la parte espacial al orden cero, 0(0)( r1, r2), para la configuración fundamental 1 s , viene
2
dada por la ecuación [3-21]. Por otra parte, la energía de orden cero era: E0(0) 27,2 Z 2 eV.
e2
E0(1) 0(0) H ˆ 0 1s(r1) 2 1s(r2) 2d 3r1 d 3r2 .
(0)
[3-37]
(4 0) r12
Esta integral tiene una interpretación sencilla: es la energía de interacción entre dos distribu-
ciones esféricas de carga y, usando la expresión [3-21], puede escribirse:
6
e2 Z 2 Z ( r1 r2) rB 1 3 3
E0(1) 2 r
(4 0) B e drdr.
r12 1 2
[3-38]
Para calcular la integral se emplea un procedimiento muy utilizado en física atómica: expandir
1 r12 en polinomios de Legendre, así se obtiene:
l
r2
r Pl (cos ) , cuando r1 r2
1 1
r12 r1 l0 1
[3-39]
1
r1 l
Pl (cos ) , cuando r2 r1
r2 l 0 r2
Las dos expresiones [3-39] pueden unificarse denominando r< al menor valor de r1 y r2
y r> al mayor valor de r1 y r2 . Usando ahora el teorema de adición de los armónicos esféricos,
56
F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
6
4 e2 Z 2 1 2 2Z (r r )
E0(1) r1 r r2 e 1 2 dr2 dr1
rB
0 rB 0 0
[3-41]
6 r
4e Z rB 1
2 1
2 2 Z r1 2 2 Z r2 2 Z r2
r1 e r r2 e dr2 r2 e
rB rB
0 rB
dr2 dr1
0 1 0 r1
Para el átomo de He ( Z 2), se obtiene E0(1) (1 s 2) 74,8 eV; este valor se acerca bastante más
al dato experimental (–78,9 eV). Las correcciones de segundo orden y superiores mejoran el
resultado, pero suponen hacer cálculos bastante más complicados.
Hˆ
E [3-44]
a
Para desarrollar [3-39], llamaremos (1,1) y ( 2 , 2) a los ángulos polares de los vectores r1 y r2 respectiva-
mente. Con esto, cos se puede poner en la forma: cos cos1 cos 2 sen1 sen 2 cos(1 2).
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F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
Para los átomos o iones con dos electrones, usamos el hamiltoniano completo (aunque
sin variables de espín) [3-15]. Las funciones de prueba dependerán de ciertos parámetros
variacionales y haremos que la variación respecto a esos parámetros sea cero: E 0.
Como las funciones están normalizadas, 1, lo que hay que calcular es:
Z e2 Z e2 e2
E Tˆ1 Tˆ2 . [3-47]
4 0 r1 4 0 r2 4 0 r12
Los dos primeros sumandos de [3-47] son de la forma: Tˆ1 1Zsef Tˆ1 1Zsef , pero, por el
teorema del virial, Tˆ nl m
En Uˆ nl m
En ; con lo que se obtiene:
Para el cálculo de los sumandos 3º y 4º hay que utilizar el valor esperado de 1 r que, usando
funciones de átomos hidrogenoides, resulta: nl m 1 nl m Z (rB n 2), entonces,
r
Z e 2 Z ef Z e
2 Z Zef e 2
1s Z ef
27,2 Z Zef eV. [3-49]
4 0 r1 4 0 r1 1s 4 0 rB
E 27,2 Zef2 2 Z Zef 5
8
Zef eV. [3-50]
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F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
E
27,2 2 Zef 2 Z 5 8 0 Zef Z 5 16 [3-51]
Zef
2
27,2 Z 5 16 eV 27,2 Z 5 8 Z 25 256 eV.
2
EZ [3-52]
ef Z 16
5
Para el He, el valor “óptimo” de la carga efectiva es Zef 1,69 correspondiente a un apanta-
llamiento S 516 0,31; la energía mínima correspondiente es –77,5 eV que es un valor más
próximo al experimental que el obtenido mediante perturbaciones. Las energías de la confi-
guración fundamental, obtenidas por varios métodos, así como el valor más preciso, para
varios sistemas con dos electrones, están recopilados en la tabla siguiente.
Tabla 3-2. Autovalores de la configuración fundamental para varios sistemas con dos electrones
obtenidos por varios modelos o métodos de aproximación. También se ha incluido el resultado obte-
nido mediante métodos más precisos.
Puede apreciarse que los resultados del método variacional son bastante buenos a; el
error, respecto del dato más preciso, oscila entre un 2 % para el He y un 0,2 % para el C 4+. El
error obtenido al primer orden de teoría de perturbaciones es típicamente el doble. De hecho,
si en la fórmula [3-50] se toma Zef Z , se obtiene la expresión [3-43] que es la energía corre-
gida al primer orden. Es decir, la teoría de perturbaciones equivale a un cálculo variacional no
optimizado.
a
Se pueden usar funciones de onda de prueba más elaboradas y se obtienen resultados aún más precisos.
59
F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
Vamos a terminar este tema aplicando el método perturbativo para obtener la energía
correspondiente a las configuraciones excitadas de un solo electrón 1 s n l.
Partiendo como antes del hamiltoniano completo [3-15], las funciones de onda (parte
espacial) simetrizadas al orden cero, es decir, sin considerar el término de repulsión H ˆ
tendrán la forma:
(0)(r1, r2) 1 100 (r1) nl m(r2) nl m(r1) 100 (r2) [3-53]
2
y las energías de orden cero (ya vistas) son:
E1,(0)n 13,6 Z 2 1 1
n2
eV, con n 2. [3-54]
Como (0) y (0) corresponden a la misma energía (que además no depende de l ni de m);
para obtener la corrección de la energía debe utilizarse el método de perturbaciones de estados
degenerados. Sin embargo, los elementos de matriz del tipo (0) H ˆ (0) son todos cero
porque H ˆ es invariante con respecto al intercambio en las coordenadas de los dos electrones.
Además, se puede comprobar que los elementos de matriz entre dos funciones de onda de
orden cero (0), correspondientes a valores diferentes de l o m, se anulan (por las propiedades
de ortogonalidad de los armónicos esféricos). Entonces, la corrección al primer orden queda:
E(1) (0) H ˆ
(0)
[3-55]
E(1) J K , [3-56]
e2
J 100 (r1) 2 n l m(r2) 2 d 3r1 d 3r2 ,
(4 0) r12
[3-57]
e2
K 100 ( r1) n l m( r2) 100 ( r2) n l m( r1) d r1 d r2 .
3 3
(4 0) r12
60
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Usando las funciones hidrogenoides nl m(r ) Rnl (r) Yl m( , ) se llega a:
1
Jn l 2 EI dr2 r22 Rn2l (r2) dr1 r12 R10
2
(r1) (n 2)
0 0 r
[3-58]
2 EI rl
dr r R (r ) R (r ) dr r R10 (r1) Rn l (r1)
2 l 1 2 2 10 2 n l 2 1 1
Kn l 2 2
0 0 rl 1
Figura 3-3. Esquema de los niveles de energía del primer estado excitado, obtenidos en la aproxima-
(0)
ción de electrones independientes ( E1,2 68 eV ) y de los desdoblamientos que se producen al añadir
la perturbación correspondiente a la repulsión electrónica.
61
F.J. López y D. Bravo. Introducción a la Física Atómica y Molecular
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