Leonel Ernesto de los Santos Peña Matricula 20200729
Peano esta de acuerdo.
Los axiomas de Peano o postulados de Peano son un sistema de axiomas de segundo
orden para la aritmética ideados por el matemático Giuseppe Peano en el siglo XIX,
para definir los números naturales. Estos axiomas se han utilizado prácticamente sin
cambios en diversas investigaciones matemáticas, incluyendo cuestiones acerca de la
consistencia y completitud de la aritmética y la teoría de números.
Peano no definió los términos “cero”, “número” ni “sucesor”. Por lo que aceptamos los
axiomas de Peano suponiendo la comprensión de estos términos.
Russell esta de acuerdo.
Busca definir el término “número” basándose en la idea de clase (o colección)
señalando que “número es todo aquello que sea el número de alguna clase”, donde
“número de una clase es la clase de todas las clases similares a ella” y que “una clase
es similar a otra cuando existe una relación biunívoca de la cual una clase es el dominio
y la otra es el dominio inverso”. Estas definiciones nos llevan a considerar un número
natural como el cardinal de un conjunto. Bajo este enfoque el cero es un número
natural.
Dantzig está en desacuerdo
señala que el cero no es un número natural. El argumento se basa en lo “natural” de
los números naturales. Los naturales fue el primer conjunto numérico que creó el
hombre. No es descabellado pensar que el hombre primitivo tenía el sentido del
número. Esto es la facultad que “le permite reconocer que algo ha cambiado en una
pequeña colección cuando, sin su conocimiento directo, se ha sacado o añadido un
objeto” El hombre establece relaciones de correspondencia entre los elementos de
dos conjuntos. Al primer objeto de un conjunto se le asocia un objeto del otro
conjunto, al segundo objeto se le asocia otro y así hasta agotar el número de objetos
del primer conjunto. Por ejemplo haciendo una pila de piedras colocando una tras otra
por cada objeto registrado de la colección. Nace la idea del número cardinal. De aquí
que representar lo que se ve para registrar el número de objetos de cierta colección
decanta como algo natural. Incisiones sobre un árbol, marcas en arcilla y rayas en
piedras resultaron formas naturales de registrar números en forma escrita. Evidencia
de esto son el registro de números naturales en los documentos dejados por los
sumerios alrededor del 3500 a.C. En la escritura cuneiforme solo existían símbolos para
los números 1, 10, 60 y 3600 (Bellos, 2011), no existía una representación del cero. Lo
mismo podemos decir de los egipcios, babilonios y romanos. La representación del
número cero nos llega mucho después, sobre todo como una necesidad de la
representación posicional