Disfemia
Tartamudez
Antropología de la intervención
en la comunidad
Nombre: Mario Calderón.
Valeria Paredes.
00/00/0000, Puerto Montt.
Introducción:
La disfemia o tartamudeo es un trastorno del habla en el cual el
flujo normal se interrumpe mediante repeticiones frecuentes o la
prolongación de sonidos, sílabas o por la incapacidad de un
individuo para comenzar una palabra. Para otros es muy difícil
comenzar un discurso fluido por un bloqueo o espasmos producidos.
Los antecedentes sobre esta enfermedad pueden ser producidos por
múltiples factores que han sido estudiado tales como la herencia,
problemas psicológicos, trastornos de lateralización, neurológicos y
hasta una disfunción de circuitos asociadas al habla.
A continuación, se dará a conocer en más profundidad los
problemas que trae a las personas el padecer esta disfluencia, y
como se relaciona al entorno social y comunitario, el equipo de
trabajo que está detrás de este para una rehabilitación o habilitación
del paciente, y el rol que cumple el fonoaudiólogo.
Problemática
La disfemia puede ser definida como una “alteración del habla,
caracterizada por una perturbación del ritmo y la melodía de la
elocución. Se manifiesta en repeticiones y prolongaciones
espasmódicas de las unidades del habla. Estas alteraciones pueden
ser audibles o silentes y se observan a nivel de sonidos, sílabas o
palabras.
Para afirmar que una persona es tartamuda debe poseer alguna de las
siguientes características:
- Repetición de palabras, sonidos o silabas.
- Habla lenta o con muchas pausas.
- Ritmo irregular de habla.
- Aumento en la tartamudez cuando el niño está cansado,
excitado o tenso.
- Niño que teme hablar.
La disfemia posee tres estados que son conocidos como tartamudeo
pasivo, en una fase simple en la que el paciente no trata de oponerse
a su difícil habla, luego un tartamudeo reprimido, cuando comienza
a producirse una resistencia con una serie de movimientos que
paulatinamente van ampliando problemas y por último el tartamudeo
complicado o fase más avanzada que se inicia una vez confirmados
los accesos y sus correspondientes movimientos.
Tipos de disfemia
-tartamudez inicial, que tiene lugar entre los 3 y los 4 años. No todos
los niños la pasan, aunque se considera normal su padecimiento
dentro del desarrollo comunicativo.
-tartamudez por repeticiones, consiste en la repetición persistente y
frecuente de sonidos, silabas o palabras como, por ejemplo: “t-t-t-
tiene”, “mi-mi-mi- mi papá”. Estas repeticiones solo se consideran
problemáticos cuando aparezcan con una frecuencia excesiva.
-tartamudez propiamente dicha, aparece entre los 7 y los 10 años.
Por parte de la sintomatología asociada, encontramos en primer
lugar las manifestaciones lingüísticas, que son: uso de muletillas
verbales, lenguaje redundante, alteraciones sintácticas y frases
incompletas y abuso de sinónimos.
-tartamudeo por prolongaciones, en este caso el tartamudeo aparece
por un exceso de duración de los sonidos de algunas palabras. Las
consonantes más frecuentes en sonido español son: “F, Y, L, S”.
-tartamudeo por bloqueo, se caracteriza porque el niño se traba con
las palabras, es decir, parece como si le costara sacar el sonido de las
palabras. Las consonantes en sonido español más comunes dentro de
los bloqueos son: “B, C, D, G, M, N, P, T”.
Posibles causas socioculturales de la disfemia
Consecuencias socioculturales de la disfemia
Entre las manifestaciones conductuales, que son el retraimiento y
logofobia por el rechazo social que experimentan los tartamudos,
reacciones de angustia y ansiedad a la hora de comunicarse,
conductas de evitación en situaciones comunicativas,
manifestaciones emocionales de diverso tipo (rubor, timidez).
Intervención a través de la fonoaudiología
El fonoaudiólogo cumple con los objetivos de todo plan de
intervención en cuanto a tartamudez, en el sentido que tiene que
intentar que se produzca eliminación, reducción o compensación
dependiendo de la sintomatología que presente el paciente. Se
comenzara la intervención con entrevistas en las que se indagara en
los posibles acontecimientos que provoquen un desequilibrio
emocional en el último tiempo, junto con una observación de los
comportamientos del niño frente a su dificultad verbal, para detectar
las situaciones que desencadenan mayor tensión y, de esta forma,
cambiar ciertos comportamientos y actitudes que intensifiquen estas
conductas por medio de orientaciones educativas que modifiquen los
ritmos familiares y las exigencias sobre el niño.