Conceptos y Tipos de Obligaciones Jurídicas
Conceptos y Tipos de Obligaciones Jurídicas
Partiremos de la distinción entre deber jurídico y obligación; ¿qué cualidad o momento es el que nos
faculta a exigir el cumplimiento de determinada prestación?
Es importante que, como juristas en formación, precisemos los elementos y peculiaridades con los que
toda persona puede dar vida a una obligación, a crear un vínculo jurídico. ¿Quiénes pueden ser parte en
una obligación? ¿Existe una regulación específica respecto al objeto de la misma o es de libre elección?
¿Podemos imponer condiciones?
Actividad
La obligación en el derecho
Reflexión…
¿Qué es una obligación?
De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, obligación viene del latín obligatio,
-ōnis.
Definamos…
Obligación. El término posee varias definiciones, entre las que destacan las siguientes:
f. Aquello que alguien está obligado a hacer.
f. Imposición o exigencia moral que debe regir la voluntad libre.
f. Vínculo que sujeta a hacer o abstenerse de hacer algo, establecido por precepto de ley, por voluntario
otorgamiento o por derivación recta de ciertos actos.
f. Correspondencia que alguien debe tener y manifestar al beneficio que ha recibido otra persona.
En el mismo diccionario, en líneas posteriores, se nos proporciona una definición de obligación civil,
estableciéndose “por contraposición a la natural, obligación cuyo cumplimiento es exigible legalmente
aunque no siempre sea valedera en conciencia”.
Reflexión…
¿Cómo distinguimos una obligación jurídica de una natural? ¿Qué prestaciones pueden constituir el
objeto de una obligación? ¿Quiénes pueden ser parte?
Concepto de obligación
Es probable que, a lo largo de sus estudios y vida cotidiana, haya visto que se emplean los términos
obligación y deber de forma indistinta. ¿Es esto correcto? ¿Uno presupone al otro?
Es preciso, entonces, distinguir entre deber jurídico y obligación (Sanromán, 2002: 2):
Deber jurídico
Aquello que señala en qué consiste nuestro cumplimiento, hace referencia al entendimiento de la
persona. Un ejemplo es el deber cívico de votar, pues no se nos puede coaccionar para hacerlo.
Obligación
Hace referencia a la voluntad, aquello que nos constriñe a cumplir con un deber. Por ejemplo, si una
persona debe cierta cantidad de dinero, su contraparte puede constreñirla al pago.
En este orden de ideas, podemos concluir que el deber jurídico es el género, en tanto que la obligación
es la especie. No todo deber jurídico deviene en obligación, pero toda obligación proviene de un deber
jurídico. Apliquemos lo anterior en el siguiente ejemplo.
Por ejemplo…
Julia extravía en las instalaciones de la facultad su computadora portátil. Ante esto, decide distribuir
volantes ofreciendo una recompensa de $3000 a quien le devuelva su ordenador, o bien, la ayude a
recuperar la información ahí almacenada. Partimos, entonces, de una declaración unilateral de la
voluntad (es una exteriorización de la voluntad de una persona que constituye una fuente de
obligciones).
Cuando Julia emite la promesa de recompensa, y ninguna persona está en aptitud de cumplirla, no
existe obligación alguna, sino el deber jurídico de mantener dicha oferta. Al surgir un acreedor, surge
una relación jurídica entre ambas partes y el deber se convierte en obligación. Es este vínculo el que
somete a Julia frente a su acreedor(a) y la obliga a cumplir con la prestación en los términos ofertados.
Una vez distinguidos ambos conceptos, centremos nuestro estudio en la figura de la obligación jurídica.
Para analizar su estructura y elementos es preciso que definamos el término. Consultemos lo que se ha
establecido en la doctrina.
Especies de obligación
Antes de identificar los elementos y requisitos de las obligaciones veremos cuantas especies o tipos de
obligaciones existen en el derecho, la doctrina distingue entre obligaciones; puras y simples; y las
sujetas a alguna modalidad.
Siguiendo a Rojina Villegas (2007: 509), las obligaciones puras y simples son aquellas que no están
sujetas a modalidades, es decir, se constituyen entre un sujeto activo, un pasivo y un objeto. Las sujetas
a una modalidad son afectadas en cuanto a su existencia, exigibilidad, y a la pluralidad de los sujetos o
de objetos.
En el siguiente esquema visualizará la forma en como las obligaciones se ven afectas por las diversas
especies:
Obligación.
• Derecho Romano: De acuerdo con la Instituta de Justiniano (libro iii, título xiii): Obligatio est
iuris vinculum, quo necessitate adstringimur aliculus solvendae rei secundum nistrae civitatis
iur: la obligación es un vínculo de derecho, por el que somos constreñidos con la necesidad de
pagar alguna cosa según las leyes de nuestra ciudad.
• Sanromán Aranda: La oblígación es concebida omo el lazo de unión entre un acreedor y un
deudor, que se deriva de una prestación.
• Castrillón: Obligación es el vínculo jurídico por el cual un sujeto denominado deudor debe
realizar una conducta (de dar o hacer), o abstenerse de realizarla (no hacer), a favor de otro
denominado acreedor.
• Borja Soriano: Obligación es la relación jurídica entre dos personas en virtud de la cual una de
ellas llamada deudor, queda sujeto para con otra, llamada acreedor, a una prestación o
abstención de carácter patrimonial que el acreedor puede exigir al deudor.
Especies de obligación:
Antes de identificar los elementos y requisitos de las obligaciones veremos cuantas especies o tipos de
obligaciones existen en el derecho, la doctrina distingue entre obligaciones; puras y simples; y las
sujetas a alguna modalidad.
Siguiendo a Rojina Villegas (2007: 509), las obligaciones puras y simples son aquellas que no están
sujetas a modalidades, es decir, se constituyen entre un sujeto activo, un pasivo y un objeto. Las sujetas
a una modalidad son afectadas en cuanto a su existencia, exigibilidad, y a la pluralidad de los sujetos o
de objetos.
Afectación.
• Existencia: afecta la existencia misma de la obligación por medio de condición suspensiva o
resolutoria.
• Exigibilidad: La afectación es a través de un término.
• Pluralidad de sujetos y objetos: se hace compleja la obligación con la pluralidad de los sujetos
como las mancomunadas o solidarias; o de los objetos como las conjuntivas o alternativas.
Derivado de las definiciones anteriores, podemos identificar como elementos y requisitos de toda
obligación los siguientes:
A partir del esquema anterior, explicaremos algunos de los conceptos.
Elemento subjetivo, en una obligación, no son más que las partes del acto.
Al hablar del elemento subjetivo de una obligación, nos referimos al elemento activo y pasivo de la
misma: parte acreedora y parte deudora, por lo que es preciso hablar sobre pluralidad e
indeterminación.
En una obligación puede existir pluralidad de partes, ya sea de deudoras, acreedoras, o bien de ambas.
La pluralidad de éstas en una obligación da origen a las denominadas modalidades, es decir,
circunstancias que modifican el vínculo. Analizaremos a fondo cada una de ellas en unidades
posteriores.
Rafael Rojina: […] el sujeto activo o el sujeto pasivo pueden ser determinados o simplemente
determinables en la obligación; pero siempre deberán determinarse en el momento en que se exija el
derecho o se cumpla el deber jurídico, porque el hecho del ejercicio o el del cumplimiento suponen,
respectivamente, un pretensor o un obligado determinados (2007: 11).
Recuerde que las partes de una obligación pueden ser personas físicas y/o colectivas.
Elemento objetivo: Consiste en la conducta que debe realizar la parte deudora, es decir, la prestación a
la cual debe dársele cumplimiento, sea de dar, hacer o no hacer. Lo anterior se encuentra previsto en el
artículo 1824 del Código Civil Federal.
Artículo 1824. Son objeto de los contratos:
I. La cosa que el obligado debe dar;
II. El hecho que el obligado debe hacer o no hacer.
De acuerdo a lo establecido en el artículo 1825 del Código Civil Federal, la cosa objeto del contrato
debe satisfacer tres requisitos ineludibles.
Reflexión…
¿Por qué se imponen tales requisitos al objeto de la obligación? Porque el deudor debe conocer a
ciencia cierta cómo ejecutar lo prometido y, a su vez, determinar de qué manera el acreedor verá
satisfecho su interés (Galindo, 2003: 109).
1. Existir en la naturaleza: cualquier obligación cuyo objeto no exista o no pueda existir será nula. Las
cosas futuras, de acuerdo a lo previsto en el artículo 1826 del CCF, pueden ser objeto de obligaciones,
en el entendido de que ésta quedará subordinada al nacimiento o producción de la cosa. Un ejemplo
típico es la venta de cosechas.
2. Ser determinada o determinable en cuanto a su especie: basta enumerar los elementos necesarios que
permitan, ulteriormente, llegar a la precisión del objeto.
3. Estar en el comercio: recordemos que las cosas pueden estar fuera del comercio por naturaleza o por
disposición legal, condición que las partes deben satisfacer para establecer un vínculo jurídico.
Asimismo, el objeto de la obligación debe ser susceptible de apreciación pecuniaria, es decir, debe
tener valor económico.
Relación jurídica: se denomina relación jurídica por ser un vínculo de carácter legal, protegido por el
derecho. “La característica peculiar de la relación jurídica es que se traduce en una necesidad de
cumplimiento exigible coactivamente. El deudor debe cumplir su obligación frente al acreedor, y si no
lo hace voluntariamente, éste puede obtener el cumplimiento forzado” (Bejarano, 1984: 14).
Es importante precisar que la relación jurídica no se da entre patrimonios, sino entre dos o más
personas. Es en virtud de este vínculo que, en caso de incumplimiento, el acreedor (parte acreedora)
podrá constreñir al deudor (parte deudora) al cumplimiento de la obligación.
Modalidades de la obligación
Las modalidades son diferentes formas de afectación de las obligaciones, de acuerdo con Rafael
Rojina, “Las modalidades…, alteran a la obligación desde diversos puntos de vista…” (2007:509),
sujetas a condición; a término; a modo o carga.
Las obligaciones sujetas a condición son aquellas que la afectan a sí misma, es decir, impiden su
existencia o provocan su extinción, como la condición suspensiva y la condición resolutoria, lo cual
queda establecido en los artículos 1938 a 1940 del Código Civil Federal.
Artículo 1940. La condición es resolutoria cuando cumplida resuelve la obligación, volviendo las
cosas al estado que tenían, como si esa obligación no hubiese existido.
Por su parte, las obligaciones sujetas a término, de acuerdo con Rafael Rojina, afecta la exigibilidad “la
obligación se constituye con todos sus elementos esenciales, nace a la vida jurídica y sólo se difieren
sus efectos, es decir, se aplazan de tal manera que hay una circunstancia que impide su exigibilidad”
(2007: 510), esto implica que, para su cumplimiento se ha señalado un día cierto, que necesariamente
ha de llegar. (CCF: art. 1953-1954)
Por último, las obligaciones con modo o carga son aquellas creadas a cargo del adquiriente de un
derecho, aunque, no suspenden ni extingue la eficacia de la obligación, si engendra una obligación
como la herencia, el legado; o la donación. Lo anterior queda establecido en el artículo 1419 del
Código Civil Federal.
Artículo 1419.- Si la carga consiste en la ejecución de un hecho, el heredero o legatario que acepte la
sucesión queda obligado a prestarlo.
Obligaciones naturales
Al analizar los elementos y estructura de la obligación jurídica, hicimos referencia al vínculo o relación
jurídica que surge entre las partes. Es en virtud de este vínculo que la parte acreedora puede exigir, de
manera coercitiva, el cumplimiento de la prestación debida por la parte deudora; “Sin embargo, puede
existir una relación jurídica imperfecta, cuando sólo existe la facultad de recibir el pago, pero no la de
exigirlo” (Rojina, 2007: 37).
Roberto Sanromán: Las obligaciones naturales son aquellas que a pesar de que se da un vínculo entre
acreedor y deudor, no generan acción en los tribunales, es decir, no se pueden exigir de manera
coercitiva, pero si son cumplidas por el deudor voluntariamente son válidas y aceptadas […] (2002:
190).
Este tipo de obligaciones también se identifican en la doctrina como obligaciones morales, derivado del
hecho de que, conforme al derecho natural, se considera “justo” que una persona dé cumplimiento a sus
obligaciones, con independencia de que pueda o no ser forzada a hacerlo.
Las obligaciones naturales no se encuentran reguladas de manera expresa en el Código Civil Federal;
sin embargo, podemos encontrar referencia a las mismas en los siguientes artículos:
Artículo 1894. El que ha pagado para cumplir una deuda prescrita o para cumplir un deber moral, no
tiene derecho de repetir.
Artículo 2764. La ley no concede acción para reclamar lo que se gana en juego prohibido. El Código
Penal señalará cuáles son los juegos prohibidos.
Artículo 2767. El que pierde en un juego o apuesta que no estén prohibidos, queda obligado
civilmente, con tal que la pérdida no exceda de la vigésima parte de su fortuna. Prescribe en treinta días
el derecho para exigir la deuda de juego a que este artículo se refiere.
Artículo 2768. La deuda de juego o de apuesta prohibidos no puede compensarse, ni ser convertida por
novación en una obligación civilmente eficaz.
Artículo 2769. El que hubiere firmado una obligación que en realidad tenía por causa una deuda de
juego o de apuesta prohibidos, conserva, aunque se atribuya a la obligación una causa civilmente
eficaz, la excepción que nace del artículo anterior, y se puede probar por todos los medios la causa real
de la obligación.
Podemos así vincular la referencia a un deber moral con la existencia de una obligación natural. El
precepto citado recoge los principios establecidos en el derecho romano (Rojina, 2007: 24), derecho en
el cual las obligaciones naturales no estaban protegidas por la actio en caso de incumplimiento. No
obstante, la actualización del pago voluntario no facultaba al deudor para exigir al acreedor la
restitución, ya que no se consideraba que hubiera un pago de lo indebido.
De acuerdo a lo expuesto con Rojina Villegas, el carácter de relación jurídica en una obligación natural;
deriva de la tutela jurídica proporcionada al acreedor para recibir y mantener lo pagado, no así de exigir
el pago mediante la acción en juicio. Así, una obligación natural puede perfeccionarse mediante tres
vías:
1. Cumplimiento voluntario
2. Novación
3. Ratificación expresa o tácita
Una obligación natural adquiere relevancia jurídica cuando se realiza el cumplimiento voluntario
mediante el pago, ya que pasa de ser un simple deber a un deber jurídico. ¿Por qué? Una vez cumplido,
no hay repetición de lo pagado; consecuencia estrictamente jurídica.
Reflexión…
¿Existe alguna regulación vigente sobre las obligaciones naturales en el Código Civil de su entidad?
A lo largo de esta unidad hemos analizado las diferencias entre deber jurídico y obligación. ¿Dichos
conceptos se distinguen en los ordenamientos vigentes?
Analicemos lo siguiente:
I. Ser responsables de que sus hijas, hijos o pupilos menores de dieciocho años concurran a las
escuelas, para recibir la educación obligatoria y, en su caso, reciban la militar, en los términos que
establezca la ley, así como participar en su proceso educativo, al revisar su progreso y desempeño,
velando siempre por su bienestar y desarrollo.
II. Asistir en los días y horas designados por el Ayuntamiento del lugar en que residan, para recibir
instrucción cívica y militar que los mantenga aptos en el ejercicio de los derechos de ciudadano,
diestros en el manejo de las armas, y conocedores de la disciplina militar.
III. Alistarse y servir en los cuerpos de reserva, conforme a la ley, para asegurar y defender la
independencia, el territorio, el honor, los derechos e intereses de la Patria, y
IV. Contribuir para los gastos públicos, así de la Federación, como de los Estados, de la Ciudad de
México y del Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las
leyes.
De acuerdo a lo estudiado, ¿considera que el término “obligación” está empleado correctamente? ¿Por
qué?
A continuación redacte un breve ensayo, de no más de dos cuartillas, en el que exponga su postura al
respecto. Analice cada uno de los supuestos previstos en el artículo citado y contrástelos con los
elementos estudiados en esta unidad.
De igual manera, responda las siguientes preguntas: ¿Considera que se debe modificar la redacción de
dicho artículo? ¿Qué entiende usted por obligación? Justifique sus respuestas.
Para realizar su actividad y poder aplicar y reforzar sus conocimientos sobre el tema, descargue y
realice la lectura del siguiente material:
Una vez respondidas las preguntas, ingrese y participe en el Foro de debate “Deber jurídico y
obligación”, en donde además de adjuntar el archivo de su actividad, tendrá que redactar su concepto
elaborado previamente.
Primer apellido, inicial de su primer nombre + guion bajo + “a” de actividad y número de ésta, “u” de
unidad y número de ésta + guion bajo + iniciales de la asignatura.
Deberá colocar sus datos de identificación al interior de su archivo y citar las fuentes consultadas,
como se especifica en la unidad 5 de la Asignatura Cero.
Autoevaluación
Obligación jurídica: nociones generales
• Figura que, aun sin acción, está tutelada jurídicamente: Cumplimiento voluntario (pago)
• Conceptualiza a la obligación como una relación entre dos personas, en virtud de la cual una
queda sujeta a otra: Borja Soriano
• Partes de la obligación. Elemento subjetivo
• Requisito del objeto que, de no satisfacerse, puede derivar en la nulidad del acto: Existir en la
naturaleza
• Si la obligación es la especie, el deber jurídico es… El género
• Requisito del objeto de la obligación que consiste en precisar sus cualidades, calidades y
eventualmente cantidades: Determinado o determinable.
• Prestación debida en una obligación: Elemento objetivo
• Define a la obligación como un lazo derivado de una prestación: Sanromán Aranda
• Presupone un vínculo jurídico que puede exigirse mediante el ejercicio de una acción:
Obligación jurídica.
• Obligación sin acción: Obligación natural
Reflexión…
¿Con qué frecuencia es que tomamos parte en el nacimiento de obligaciones jurídicas en nuestra vida
cotidiana? ¿Alguna vez ha reflexionado sobre el grueso de negociaciones en las que intervenimos las
personas en el día a día?
La persona, como parte integrante de una sociedad, requiere celebrar acuerdos de voluntades que le
permitan satisfacer sus necesidades e intereses. Como usted bien sabe, éstos no siempre requieren una
forma escrita para surtir efectos jurídicos plenos que se traduzcan en derechos y obligaciones para las
partes de la relación jurídica resultante.
Desde que salimos de nuestro hogar y nos trasladamos a nuestro centro de trabajo o escuela, al pagar
un boleto del metro o la cuota de pasaje en cualquier transporte público, al comprar un dulce o
cualquier alimento en la tienda de la esquina, etcétera, estamos celebrando convenios, estableciendo
vínculos jurídicos.
El contrato no es la única fuente de obligaciones, ni la forma escrita la única manera en que una
persona puede manifestar su consentimiento. Analicemos a detalle cada una de las principales fuentes
del derecho de las obligaciones.
Actividad Introductoria
Fuentes de las obligaciones
Al seguir los principios de la teoría francesa, que estudió en la asignatura Acto Jurídico y Personas,
podemos precisar que la fuente de las obligaciones son los hechos y actos jurídicos los que le dan
origen.
Tradicionalmente, se ha considerado a los contratos como fuente genérica de las obligaciones; sin
embargo, y tal como precisamos en líneas anteriores, éstas pueden tener su origen en diversos actos o
hechos jurídicos que analizaremos a continuación.
Actualmente, el Código Civil Federal reconoce a las siguientes como fuentes de obligaciones:
1. Contratos
2. Declaración unilateral de la voluntad.
3. Enriquecimiento ilegítimo.
4. Gestión de negocios.
5. Actos ilícitos.
6. Riesgo profesional.
Cabe destacar que la enumeración aquí planteada no debe considerarse limitativa ni excluyente.
Reflexión…
¿Qué se dispone en el Código Civil de su entidad? ¿Encuentra alguna fuente diferente reconocida en
los ordenamientos vigentes en su Estado?
Definamos...
Contrato
Fuente más importante de obligaciones. “La palabra contractus, más que acuerdo, alude al negocio o a
la relación causa del vínculo obligatorio negotium contactum” (Castrillón, 2009: 30).
El contrato es el acto jurídico por excelencia, ya que en su formación interviene la voluntad de dos o
más personas para producir consecuencias de derecho.
Sin embargo, también es importante que conozcamos la definición de convenio, para ello veamos lo
dispuesto en los artículos 1792 y 1793 del Código Civil Federal:
La Ley establece…
Artículo 1792. Convenio es el acuerdo de dos o más personas para crear, transferir, modificar o
extinguir obligaciones.
Artículo 1793. Los convenios que producen o transfieren las obligaciones y derechos, toman el nombre
de contratos.
Así, tenemos que el convenio es el género y el contrato es la especie; sin embargo, ambos términos son
empleados de forma indistinta en la legislación civil vigente.
Las disposiciones nos permiten distinguir claramente los elementos de existencia y validez que deben
verificarse en todo contrato. Estudiaremos brevemente cada uno de ellos, como introducción al examen
exhaustivo que haga de éstos en la asignatura Contratos Civiles:
Esenciales o de existencia:
Objeto. Como recordará, “El objeto trata de una cosa que el obligado deber dar, o bien puede consistir
en el hecho que debe hacer o no hacer” (Castrillón, 2009:49). En el artículo 1824 del Código Civil
Federal se recoge dicho principio.
Tratándose de contratos, debemos distinguir entre el objeto directo e indirecto (Rojina, 2007: 64-65):
a) El objeto directo se deriva de la definición misma de contrato, es decir, crear o transmitir
obligaciones.
b) El objeto indirecto, por su parte, tal como se establece en el artículo antes referido, será la cosa o
hecho materia de la obligación que engendra el contrato.
De igual forma, y tal como precisamos anteriormente, el objeto de toda obligación debe ser lícito,
posible física y jurídicamente, así como determinable o determinado.
La solemnidad, de acuerdo con el maestro Víctor Castrillón (2009: 52), es “el revestimiento que, de
conformidad con la ley, debe contener el acto jurídico para ser existente”.
Así, un contrato será solemne cuando, por disposición de ley, la voluntad de una persona deba
manifestarse de manera específica, siendo el ejemplo clásico el matrimonio. Cuando el contrato a
celebrar requiera alguna solemnidad para su celebración, ésta implica que la voluntad debe
exteriorizarse en la forma establecida para tener vida jurídica.
Elementos de validez:
Capacidad. Tal como lo estudió en la asignatura Acto Jurídico y Personas, es la aptitud de una persona
para ser sujeto de derechos y obligaciones. En materia contractual, es la capacidad de ejercicio la que
adquiere mayor relevancia.
Al respecto, en el artículo 1798 del Código Civil Federal se establece:
Artículo 1798. Son hábiles para contratar todas las personas no exceptuadas por la ley.
La nulidad derivada de la incapacidad de una de las partes en el contrato es relativa, ya que admite la
ratificación de los actos celebrados, ya sea porque el incapaz supere tal condición, o bien, porque
intervenga un representante legal legitimado para la celebración del acto. Los actos celebrados por los
incapaces existen jurídicamente.
Licititud en el objeto, motivo o fin. Por analogía, podemos establecer que es ilícito todo aquello que
contraviene las normas de orden público.
Forma. La voluntad, en términos generales, debe manifestarse con las formalidades que en cada caso
exija la ley. A su vez, este principio nos remite forzosamente a casos de consentimiento expreso que, a
su vez, supone la manifestación de éste por escrito. Si bien, actualmente, tan solo la forma escrita es la
expresión del consentimiento regulada, no es la única reconocida en nuestro ordenamiento. Respecto a
este requisito, en el artículo 1833 del Código Civil Federal se establece:
Artículo 1833. Cuando la ley exija determinada forma para un contrato, mientras que éste no revista
esa forma no será válido, salvo disposición en contrario; pero si la voluntad de las partes para
celebrarlo consta de manera fehaciente, cualquiera de ellas puede exigir que se dé al contrato la forma
legal.
Para analizar la teoría de la imprevisión, debemos partir del principio pacta sunt servanda (lo pactado
obliga), conforme al cual, las obligaciones voluntariamente asumidas por las partes, deben ser
cumplidas hasta sus últimas consecuencias (Castrillón, 2009). Evidentemente, este principio se traduce
en rigidez contractual.
La contratación; sin embargo, también se funda en los principios derivados de la buena fe, equidad, el
uso y la ley. Ambos principios se recogen del artículo 1796 del Código Civil Federal:
La Ley establece…
Artículo 1796. Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, excepto aquellos que deben
revestir una forma establecida por la ley. Desde que se perfeccionan obligan a los contratantes, no sólo
al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a las consecuencias que, según su
naturaleza, son conforme a la buena fe, al uso o a la ley.
Reflexión…
¿Qué sucede, bajo el principio pacta sunt servanda, si durante el cumplimiento de un contrato de tracto
sucesivo (aquí cuyo incumplimiento no se agota en un solo momento, sino con determinada periocidad,
tal como un contrato de arrendamiento) acontece un evento imprevisible que modifica las condiciones
originalmente pactadas?
Es gracias a esta cláusula, o teoría de la imprevisión, que la ley autoriza la resolución del contrato, o
bien, el restablecimiento de las condiciones originalmente pactadas, al sobrevenir acontecimientos que
no habiendo sido provocados por las partes, las alteren, de modo tal que se haga excesivamente oneroso
el cumplimiento del contrato para una de ellas (Castrillón, 2009).
El acto jurídico, dice Bonnecase “…es una manifestación exterior de voluntad, bilateral…, cuyo fin
directo consiste en engendrar, con fundamento en una institución jurídica, a cargo o en provecho de una
o varias personas, un estado, es decir, una situación jurídica permanente y general o, por el contrario,
un efecto de derecho limitado relativo a la formación, modificación o extensión de una relación
jurídica” (García, 1984: 184).
En ese contexto, el contrato como acto jurídico, por excelencia generador de obligaciones, es aquel que
produce consecuencias jurídicas contractuales, es decir, es una manifestación de voluntades que tiene
como fin crear una situación con efectos jurídicos para formar o producir y transferir obligaciones, la
legislación dice que; contrato son aquella convención que produce o transfieren obligaciones y
derechos, (CCF, art. 1793).
Efectos
Respecto de terceros
Las obligaciones también generan efectos en los terceros, por ejemplo, la relación jurídica surge
cuando éste tiene interés de que se cumpla determinada obligación, y el derecho le otorga la atribución,
dice la ley: “Si el obligado a prestar una cosa o ejecutar un hecho se rehusare a hacer lo segundo y la
elección es del acreedor, éste podrá exigir la cosa o la ejecución del hecho por un tercero”, (CCF, art.
1978), es decir, que el acreedor tiene el derecho de pedir que a costa del deudor se ejecute por el tercero
(CCF, art. 2027).
Teoría de la imprevisión
En las convenciones se pueden suscitar circunstancias ajenas a las partes que hacen gravoso o
imposible el cumplimiento de la obligación, porque se alteró sustancialmente la obligación original,
entonces ¿se puede modificar ésta?, por supuesto, de forma contractual atendiendo al principio de la
autonomía de la voluntad o en su defecto acudiendo al derecho, verbigracia; la teoría de la imprevisión,
nuestra legislación contempla esta posibilidad para recuperar el equilibrio contractual entre las partes,
“salvo aquellos contratos que aparezcan celebrados con carácter aleatorio, cuando en los contratos
sujetos a plazo, condición o de tracto sucesivo, surjan en el intervalo acontecimientos extraordinarios
de carácter nacional que no fuesen posibles de prever y que generen que las obligaciones de una de las
partes sean más onerosas, dichas partes podrán intentar la acción tendiente a recuperar el equilibrio
entre las obligaciones conforme al procedimiento señalado…” (CCDF, art. 1796).
La declaración unilateral de la voluntad
Ofertas al público:
Las ofertas al público se encuentran reguladas del artículo 1860 al 1865 del Código Civil Federal.
Conforme con dichos preceptos, la persona que hace una oferta para vender, o se comprometa a alguna
prestación, queda obligada desde ese momento. Así, la aceptación que de la oferta haga una tercera
parte sólo perfecciona dicha promesa. La obligación existe a favor de una persona acreedora
indeterminada.
Promesa de recompensa:
De acuerdo con lo establecido en los artículos 1866 y 1867 del Código Civil Federal, la promesa de
recompensa se configura cuando una persona ofrece públicamente conceder un beneficio a quienes
realicen determinada conducta del interés de la persona ofertante.
Tal como sucede en las ofertas al público, las promesas de recompensa se caracterizan porque la
persona acreedora queda indeterminada. La declaración unilateral de la voluntad de la persona
promitente basta para vincularla, independientemente de la posterior adhesión de otra persona.
Tal como su nombre lo indica, la característica distintiva de este acto es que las partes no convienen
entre o para sí, sino respecto a una tercera parte.
Así, cuando la persona promitente acepta obligarse a favor de una tercera, nace un derecho irrevocable
a favor de ésta que, si bien puede repudiarlo, cuenta con un crédito a su favor, aunque no lo haya
convenido así con la persona promitente.
A diferencia de las dos figuras estudiadas con anterioridad, la estipulación a favor de tercera parte sólo
puede darse en un contrato;es a propósito de éste que las partes estipulan a favor de una tercera.
Las estipulaciones a favor de tercera parte se contemplan del artículo 1868 al 1872 del Código Civil
Federal.
Regulados en los artículos 1873 al 1881, los documentos civiles a la orden y a quien porte comparten
características con los títulos de crédito, tales como la forma de transferencia y el hecho de consagrar
derechos autónomos; sin embargo, se diferencian en que los documentos civiles a la orden y a quien
porte no requieren la literalidad, esencial para los títulos de crédito.
No existe precepto alguno en el Código Civil en el que se establezca enunciación alguna como
requisito de forma o validez, sino absoluta libertad para su redacción.
Enriquecimiento ilegítimo: Se suscita cuando una persona se enriquece injustamente y sin justificación,
en detrimento de otra. Ya desde el derecho romano, en el Digesto, se establecía que es de derecho
natural y de equidad que nadie se haga más rico en detrimento e injuria de otro (Castrillón, 2009: 189).
De acuerdo con lo expuesto por el maestro Rafael Rojina (2009), denominarlo enriquecimiento
ilegítimo es incorrecto, ya que esto evoca la idea de ilícito. Por el contrario, denominarlo
enriquecimiento sin causa significa simplemente que no ha habido un motivo jurídico que, como causa
eficiente, justifique el aumento en un patrimonio y la disminución en el otro.
Es esta ausencia de fuente del enriquecimiento, ya sea lícita o ilícita, la que nos permite distinguir al
enriquecimiento sin causa como tal. Así, Rojina (2009) distingue cuatro elementos del enriquecimiento
sin causa:
1. Emprobecimiento de un patrimonio.
2. Enriquecimiento de otro.
3. Relación de causa a efectro entre 1 y 2.
4. Que no exista una relación jurídica que justifique ese desplazamiento patrimonial.
Es importante precisar que tanto el empobrecimiento como el enriquecimiento deben ser de carácter
patrimonial. La figura de enriquecimiento sin causa no comprende beneficios extrapatrimoniales ni
daños de carácter moral que no puedan justificarse con dicha relación aumento-disminución.
Sobre dicha relación causal, en el artículo 1882 del Código Civil Federal se establece la siguiente regla:
Artículo 1882. El que sin causa se enriquece en detrimento de otro, está obligado a indemnizarlo de su
empobrecimiento en la medida que él se ha enriquecido.
El enriquecimiento sin causa se encuentra regulado en los siguientes artículos del Código Civil Federal,
en los que destaca la regulación hecha a la figura del pago de lo indebido, especie distintiva de la
figura.
Art. 1882. El que sin causa se enriquece en detrimento de otro, está obligado a indemnizarlo de su
empobrecimiento en la medida que él se ha enriquecido.
Art. 1883. Cuando se reciba alguna cosa que no se tenía derecho de exigir y que por error ha sido
indebidamente pagada, se tiene obligación de restituirla.
Si lo indebido consiste en una prestación cumplida, cuando el que la recibe procede de mala fe, debe
pagar el precio corriente de esa prestación; si procede de buena fe, sólo debe pagar lo equivalente al
enriquecimiento recibido.
Art. 1884. El que acepte un pago indebido, si hubiere procedido de mala fe, deberá abonar el interés
legal cuando se trate de capitales, o los frutos percibidos y los dejados de percibir, de las cosas que los
produjeren. Además, responderá de los menoscabos que la cosa haya sufrido por cualquier causa, y de
los perjuicios que se irrogaren al que la entregó, hasta que la recobre. No responderá del caso fortuito
cuando éste hubiere podido afectar del mismo modo a las cosas hallándose en poder del que las
entregó.
Art. 1885. Si el que recibió la cosa con mala fe, la hubiere enajenado a un tercero que tuviere también
mala fe, podrá el dueño reivindicarla y cobrar de uno u otro los daños y perjuicios.
Art. 1886. Si el tercero a quien se enajena la cosa la adquiere de buena fe, sólo podrá reivindicarse si la
enajenación se hizo a título gratuito.
Art. 1887. El que de buena fe hubiere aceptado un pago indebido de cosa cierta y determinada, sólo
responderá de los menoscabos o pérdidas de ésta y de sus accesiones, en cuanto por ellos se hubiere
enriquecido. Si la hubiere enajenado, restituirá el precio o cederá la acción para hacerlo efectivo.
Art. 1888. Si el que recibió de buena fe una cosa dada en pago indebido, la hubiere donado, no
subsistirá la donación y se aplicará al donatario lo dispuesto en el artículo anterior.
Art. 1889. El que de buena fe hubiere aceptado un pago indebido, tiene derecho a que se le abonen los
gastos necesarios y a retirar las mejoras útiles, si con la separación no sufre detrimento la cosa dada en
pago. Si sufre, tiene derecho a que se le pague una cantidad equivalente al aumento de valor que recibió
la cosa con la mejora hecha.
Art. 1890. Queda libre de la obligación de restituir el que, creyendo de buena fe que se hacía el pago
por cuenta de un crédito legítimo y subsistente, hubiese inutilizado el título, dejado prescribir la acción,
abandonando las prendas, o cancelado las garantías de su derecho. El que paga indebidamente sólo
podrá dirigirse contra el verdadero deudor o los fiadores, respecto de los cuales la acción estuviere
viva.
Art. 1891. La prueba del pago incumbe al que pretende haberlo hecho. También corre a su cargo la del
error con que lo realizó, a menos que el demandado negare haber recibido la cosa que se le reclama. En
este caso, justificada la entrega por el demandante, queda relevado de toda otra prueba. Esto no limita
el derecho del demandado para acreditar que le era debido lo que recibió.
Art. 1892. Se presume que hubo error en el pago, cuando se entrega cosa que no se debía o que ya
estaba pagada; pero aquel a quien se pide la devolución puede probar que la entrega se hizo a título de
liberalidad o por cualquiera otra causa justa.
Art. 1893. La acción para repetir lo pagado indebidamente prescribe en un año, contado desde que se
conoció el error que originó el pago. El solo transcurso de cinco años, contados desde el pago indebido,
hace perder el derecho para reclamar su devolución.
Art. 1894. El que ha pagado para cumplir una deuda prescrita o para cumplir un deber moral, no tiene
derecho de repetir.
Art. 1895. Lo que se hubiere entregado para la realización de un fin que sea ilícito o contrario a las
buenas costumbres, no quedará en poder del que lo recibió. El cincuenta por ciento se destinará a la
Beneficencia Pública y el otro cincuenta por ciento tiene derecho de recuperarlo el que lo entregó.
Art. 1893. La acción para repetir lo pagado indebidamente prescribe en un año, contado desde que se
conoció el error que originó el pago. El solo transcurso de cinco años, contados desde el pago indebido,
hace perder el derecho para reclamar su devolución.
Art. 1894. El que ha pagado para cumplir una deuda prescrita o para cumplir un deber moral, no tiene
derecho de repetir.
Art. 1895. Lo que se hubiere entregado para la realización de un fin que sea ilícito o contrario a las
buenas costumbres, no quedará en poder del que lo recibió. El cincuenta por ciento se destinará a la
Beneficencia Pública y el otro cincuenta por ciento tiene derecho de recuperarlo el que lo entregó.
Manuel Bejarano
Es una especie de enriquecimiento sin causa, que se presenta cuando, sin existir relación jurídica entre
dos personas, una de ellas entrega una cosa a la otra con el propósito de cumplir la supuesta obligación
(1984: 204).
La noción general del pago de lo indebido supone que sin existir obligación alguna, una persona, por
error de hecho o de derecho, paga lo que realmente no debe. Por consiguiente, el pago de lo indebido
descansa: a) en la inexistencia de una obligación; b) en un error de hecho o derecho (2009:272).
Así, Bejarano (1984) señala como elementos del pago de lo indebido, los siguientes:
Todo pago presupone la existencia de una deuda; de no ser así, es evidente que el pago no tiene razón
jurídica de ser y debe ser restituido. La principal consecuencia del pago de lo indebido es la restitución.
Ésta, a su vez, admite dos supuestos (Rojina, 2007: 274):
1. Se ha pagado una cosa que se conserva en el patrimonio de quiien recibió el pago. En esta
hipótesus, es posible la restitución en especie.
2. Se ha pagado una cosa que fue enajenada. En principio, la restitución no es posible, pero es
necesario distinguir si la enajenación se hizo a título oneroso o gratuito, de buena o mala fe.
En los artículos mencionados, con anterioridad se establecen reglas específicas para el segundo
supuesto. Destaca que, tratándose de enajenaciones a título gratuito, es irrelevante la buena o mala fe.
Reflexión…
¿Qué se dispone al respecto en su entidad?
Gestión de negocios
Comprende “todos los actos que por oficiosidad y sin mandato expreso, sino sólo presunto, desempeña
una persona a favor de otra que está ausente o impedida de atender a sus cosas propias” (Borja, 2009:
334).
Así, una persona denominada gestor interviene en negocios ajenos, es decir, aquellos de la persona
dueña del negocio, ejecutando actos de toda especie, los cuales pueden ser materiales o jurídicos. El fin
es evitar un daño en los negocios del dueño, así como, en su caso, proporcionarle algún lucro.
La característica principal de la gestión de negocios es que quien geste obra sin mandato expreso, sin
ser representante de la persona dueña, sino por injerencia voluntaria (Borja, 2009: 334).
La naturaleza de la gestión de negocios ha sido objeto de múltiples debates que, a la fecha, no han
concluido en un punto común. Retomaremos lo expuesto por el maestro Rafael Rojina, quien expone la
postura más clara y concreta, al señalar que:
Rafael Rojina
… las obligaciones y derechos recíprocos de las partes se explican por un hecho jurídico voluntario
lícito y por el principio del enriquecimiento sin causa (2007: 259).
Este principio se explica porque, como analizaremos en líneas posteriores, la persona dueña queda
obligada si la gestión es útil.
La ley, por cuestiones de equidad, presume la existencia de un consentimiento que es fuente de utilidad.
Las acciones que surgen entre las partes en una gestión de negocios ajenos no nacen en realidad de
ningún contrato; sin embargo, es por causa de la utilidad a que hemos aludido que se admite el
nacimiento de la obligación “para que no quedasen abandonados los negocios de los ausentes que se
hubiesen visto obligados a salir precipitadamente sin dejar a nadie encomendada la administración de
sus negocios, de los cuales, sin duda, ninguno se encargaría a no tener acción por los gastos que hubiere
hecho” (Magallón, 1997: 61).
La gestión de negocios engendra obligaciones, tanto para quien geste como para la persona dueña del
negocio. Dichas obligaciones se regulan en los siguientes artículos del Código Civil Federal:
Art. 1896. El que sin mandato y sin estar obligado a ello se encarga de un asunto de otro, debe obrar
conforme a los intereses del dueño del negocio.
Art. 1897. El gestor debe desempeñar su encargo con toda la diligencia que emplea en sus negocios
propios, e indemnizará los daños y perjuicios que por su culpa o negligencia se irroguen al dueño de los
bienes o negocios que gestione.
Art. 1898. Si la gestión tiene por objeto evitar un daño inminente al dueño, el gestor no responde más
que de su dolo o de su falta grave.
Art. 1899. Si la gestión se ejecuta contra la voluntad real o presunta del dueño, el gestor debe reparar
los daños y perjuicios que resulten a aquél, aunque no haya incurrido en falta.
Art. 1900. El gestor responde aun del caso fortuito si ha hecho operaciones arriesgadas, aunque el
dueño del negocio tuviere costumbre de hacerlas; o si hubiere obrado más en interés propio que en
interés del dueño del negocio.
Art. 1901. Si el gestor delegare en otra persona todos o algunos de los deberes de su cargo; responderá
de los actos del delegado, sin perjuicio de la obligación directa de éste para con el propietario del
negocio.
Art. 1902. El gestor, tan pronto como sea posible, debe dar aviso de su gestión al dueño y esperar su
decisión, a menos que haya peligro en la demora.
Art. 1903. El dueño de un asunto que hubiere sido útilmente gestionado, debe cumplir las obligaciones
que el gestor haya contraído a nombre de él y pagar los gastos de acuerdo con lo prevenido en los
artículos siguientes.
Art. 1904. Deben pagarse al gestor los gastos necesarios que hubiere hecho en el ejercicio de su cargo
y los intereses legales correspondientes; pero no tiene derecho de cobrar retribución por el desempeño
de la gestión.
Art. 1905. El gestor que se encargue de un asunto contra la expresa voluntad del dueño, si éste se
aprovecha del beneficio de la gestión, tiene obligación de pagar a aquél el importe de los gastos hasta
donde alcancen los beneficios, a no ser que la gestión hubiere tenido por objeto librar al dueño de un
deber impuesto en interés público, en cuyo caso debe pagar todos los gastos necesarios hechos.
Art. 1906. La ratificación pura y simple del dueño del negocio, produce todos los efectos de un
mandato.
Art. 1907. Cuando el dueño del negocio no ratifique la gestión, sólo responderá de los gastos que
originó ésta, hasta la concurrencia de las ventajas que obtuvo del negocio.
Si bien los artículos citados pertenecen al Código Civil Federal, han sido adoptados, en esencia, de
manera uniforme por el resto de los ordenamientos estatales.
La gestión de negocios es una de las pocas figuras que se ha mantenido prácticamente intacta en
nuestro ordenamiento y su importancia radica en que parte de un principio de solidaridad social, de
ayudar a una tercera parte y velar por sus intereses sin que esto represente un beneficio real,
jurídicamente hablando, a la o el gestor. La gestión de negocios, como fuente de obligaciones es una
muestra clara de la reciprocidad en las relaciones jurídicas que el derecho busca tutelar.
A continuación podemos ver enunciadas las principales obligaciones para personas que gesten y para
dueñas, que se mencionan en el Código Civil Federal (Borja, 2009: 335-336).
Hechos ilícitos
Partimos de la regla general de que toda conducta ilícita impone a la persona autora la obligación de
reparar el daño causado. Por lo tanto, cuando hablamos de hechos ilícitos, debemos considerar los
siguientes elementos:
Concepto
Entenderemos como hecho ilícito a toda conducta antijurídica que, ya por culpa o negligencia, le
impone a la persona autora la obligación de reparar el daño causado. Debemos destacar que el concepto
no se limita a la mera conducta y su resultado material, sino a la conducta y su intencionalidad, así
como a diversos resultados, además de los materiales, con igual significación jurídica, situaciones que
derivan en varios tipos de responsabilidad.
Elementos
Identificaremos como elementos de todo hecho ilícito y, en consecuencia, de la obligación de reparar el
daño:
1. Conducta antijurídica
2. Culpa
3. Daño
4. Responsabilidad
Conducta antijurídica
Al hablar de órdenes privados o públicos, aludimos a que una conducta puede ser antijurídica por
contravenir de manera directa una norma, o bien, por incumplir lo pactado en un contrato. Hablamos,
entonces, de responsabilidad contractual o extracontractual:
Responsabilidad contractual
Resulta del incumplimiento de una obligación nacida de un contrato, es decir, presupone la existencia
de una obligación. Exige la indemnización de daños y perjuicios ocasionados por el incumplimiento. Se
encuentra prevista en los artículos 2028 y 2104 del Código Civil Federal.
Responsabilidad extracontractual
Culpa
Debemos entender la culpa como todo acto ejecutado con negligencia, descuido o falta de previsión. Si
hay intención de dañar, el término que debemos acuñar es dolo.
Conforme a lo establecido en el artículo 1910 del Código Civil Federal, citado con anterioridad, se
define a la culpa a través del hecho ilícito o del acto que se ejecuta contra las buenas costumbres.
¡Importante!
La relación de causalidad implica, entonces, que el daño sea directo e inmediato.
En este orden de ideas, la víctima no debe acreditar únicamente la culpa o dolo del demandado, sino
también la relación causal entre el ilícito y el daño. El daño debe ser real, no hipotético o posible
(Rojina, 2007: 303-323).
Analicemos, entonces, el elemento daño.
Daño
Para que exista la obligación de reparar, se requiere, evidentemente, haber causado un daño. A
diferencia de la responsabilidad penal, la civil subjetiva sólo atiende al daño causado exclusivamente a
la víctima. En discrepancia con la responsabilidad objetiva, el daño considerado por la responsabilidad
subjetiva puede ser de índole patrimonial o moral.
Patrimonial: El daño patrimonial implica todo menoscabo sufrido en el patrimonio por virtud de un
hecho ilícito, así como la privación de cualquier ganancia que legítimamente debió haber obtenido la
víctima y que no obtuvo como consecuencia de ese hecho.
La Ley establece…
Artículo 2108. Se entiende por daño la pérdida o menoscabo sufrido en el patrimonio por la falta de
cumplimiento de una obligación.
Artículo 2109. Se reputa perjuicio la privación de cualquiera ganancia lícita, que debiera haberse
obtenido con el cumplimiento de la obligación.
Moral: El daño moral comprende toda lesión sufrida por la víctima en sus valores espirituales, es decir,
su honor, honra, sentimientos y afecciones. Lo anterior se preceptúa en el primer párrafo del artículo
1916 del ordenamiento en cita:
La Ley establece…
Artículo 1916. Por daño moral se entiende la afectación que una persona sufre en sus sentimientos,
afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspecto físicos, o bien en la
consideración que de sí misma tienen los demás. Se presumirá que hubo daño moral cuando se vulnere
o menoscabe ilegítimamente la libertad o la integridad física o psíquica de las personas.
Responsabilidad
La obligación de reparar el daño es la que denominamos responsabilidad civil y surge a cargo de quien
incurre en una conducta antijurídica y dañosa. Así, distinguimos a la responsabilidad civil de la penal
porque la primera comprende una reparación económica (sanción privada), en tanto que aquélla se
traduce en castigo (sanción pública).
Por hechos propios: Identificaremos a la responsabilidad por hechos propios con la responsabilidad
subjetiva, es decir, la que recae sobre una persona determinada como consecuencia de un acto propio
que ha causado un daño a otra.
El punto focal de su estudio son los hechos ilícitos como fuentes de obligaciones. A diferencia de la
responsabilidad objetiva, la subjetiva se funda en un elemento de carácter psicológico: la intención de
dañar, o bien, la culpa por incurrir en descuido, negligencia o falta de previsión al actuar.
La Ley establece…
Artículo 1910. El que obrando ilícitamente o contra las buenas costumbres cause daño a otro, está
obligado a repararlo, a menos que demuestre que el daño se produjo como consecuencia de culpa o
negligencia inexcusable de la víctima.
Por hechos de terceros: ¿Podemos quedar obligados por actos no propios? Sí, es la llamada,
responsabilidad subjetiva.
El punto focal de su estudio son los hechos ilícitos como fuentes de obligaciones. A diferencia de la
responsabilidad objetiva, la subjetiva se funda en un elemento de carácter psicológico: la intención de
dañar, o bien, la culpa por incurrir en descuido, negligencia o falta de previsión al actuar.
La Ley establece…
Artículo 1910. El que obrando ilícitamente o contra las buenas costumbres cause daño a otro, está
obligado a repararlo, a menos que demuestre que el daño se produjo como consecuencia de culpa o
negligencia inexcusable de la víctima.
1911 El incapaz que cause daño debe repararlo, salvo que la responsabilidad recaiga en las personas de
él encargadas, conforme lo dispuesto en los artículos 1919, 1920, 1921 y 1922.
1919 Los que ejerzan la patria potestad tienen obligación de responder de los daños y perjuicios
causados por los actos de los menores que estén bajo su poder y que habiten con ellos.
1920 Cesa la responsabilidad a que se refiere el artículo anterior, cuando los menores ejecuten los actos
que dan origen a ella, encontrándose bajo la vigilancia y autoridad de otras personas, como directores
de colegios, de talleres, etcétera, pues entonces esas personas asumirán la responsabilidad de que se
trata.
1921 Lo dispuesto en los dos artículos anteriores es aplicable a los tutores, respecto de los
incapacitados que tienen bajo su cuidado.
1922 Ni los padres ni los tutores tienen obligación de responder de los daños y perjuicios que causen
los incapacitados sujetos a su cuidado y vigilancia, si probaren que les ha sido imposible evitarlos. Esta
imposibilidad no resulta de la mera circunstancia de haber sucedido el hecho fuera de su presencia, si
aparece que ellos no han ejercido suficiente vigilancia sobre los incapacitados.
En los artículos posteriores encontramos otras formas de responsabilidad por hecho ajeno, tales como
la de los maestros artesanos sobre sus operarios, patrones y dueños de establecimientos mercantiles
sobre sus obreros, y dueños de hoteles respecto a sus sirvientes.
Artículo 1923. Los maestros artesanos son responsables de los daños y perjuicios causados por sus
operarios en la ejecución de los trabajos. En este caso se aplicará también lo dispuesto en el artículo
anterior.
Artículo 1924. Los patrones y los dueños de establecimientos mercantiles están obligados a responder
de los daños y perjuicios causados por sus obreros a dependientes, en el ejercicio de sus funciones. Esta
responsabilidad cesa si demuestran que en la comisión del daño no se les puede imputar ninguna culpa
o negligencia.
Artículo 1925. Los jefes de casa o los dueños de hoteles o casa de hospedaje están obligados a
responder de los daños y perjuicios causados por sus sirvientes en el ejercicio de su encargo.
Por su parte, en los artículos 1929, 1931 y 1933 del Código Civil Federal, se reglamenta la
responsabilidad por daños causados por animales o cosas, veamos lo que establece en este rubro:
Artículo 1929. El dueño de un animal pagará el daño causado por éste, si no probare alguna de estas
circunstancias:
Artículo 1931. El propietario de un edificio es responsable de los daños que resulten por la ruina de
todo o parte de él, si ésta sobreviene por falta de reparaciones necesarias o por vicios de construcción.
Artículo 1933. Los jefes de familia que habiten una casa o parte de ella, son responsables de los daños
causados por las cosas que se arrojen o cayeren de la misma.
Es importante destacar que el término daño se acuña en la más amplia acepción de la palabra, ya que
comprende también los perjuicios, es decir, la privación de una ganancia lícita.
Responsabilidad objetiva
Es la que, en virtud de la cual, aquella persona que hace uso de cosas peligrosas, debe reparar los daños
que cause, aun cuando haya procedido lícitamente.
Es esta relación causal entre el hecho, es decir, el uso de cosas peligrosas y el daño producido, que le da
a la responsabilidad objetiva su denominación y el elemento que la distingue de la responsabilidad
subjetiva, que, como precisaremos, parte de un elemento estrictamente personal, sea la negligencia, el
dolo o la culpa (Rojina, 2007: 280).
La responsabilidad objetiva o por el riesgo creado surge como contrapartida al provecho que produce el
empleo de cosas peligrosas. “El empleo de estas cosas por sí mismo, no puede constituir una culpa, no
hay nada de reprochable en él; pero siempre crea un riesgo que, cuando origina daños, sirve de
fundamento a la responsabilidad” (Rojina, 2007: 280).
Por su parte, el término cosas peligrosas hace referencia a los mecanismos, aparatos o substancias que
por su naturaleza puedan crear un riesgo para la colectividad. Dicha naturaleza funcional es clave al
determinar la peligrosidad de la cosa, ya que la cosa sólo se convierte en peligrosa en tanto y cuanto
cumpla con una función (Rojina, 2007: 281).
Tal como se dispone en el primer párrafo del artículo 1915 del Código Civil Federal, la reparación del
daño debe consistir, a elección de la persona ofendida, en el restablecimiento de la situación anterior,
cuando ello sea posible, o en el pago de daños y perjuicios. En uno y en otro caso se tiene derecho al
pago total.
En el segundo párrafo de dicho artículo se establecen las directrices de la reparación del daño
patrimonial causado a las personas, a saber:
La Ley establece…
Artículo 1915. Cuando el daño se cause a las personas y produzca la muerte, incapacidad total
permanente, parcial permanente, total temporal o parcial temporal, el grado de la reparación se
determinará atendiendo a lo dispuesto por la Ley Federal del Trabajo. Para calcular la indemnización
que corresponda se tomará como base el cuádruplo del salario mínimo diario más alto que esté en vigor
en la región y se extenderá al número de días que para cada una de las incapacidades mencionadas
señala la Ley Federal del Trabajo. En caso de muerte la indemnización corresponderá a los herederos
de la víctima.
Conducta
antijurídica
Culpa
Concepto
Patrimon
Hechos ilícitos
Daño
Elementos
Moral
Por hech
propios
Por hechos
Responsabilidad
terceros
Materia
derivada
Reflexión…
Lea con detenimiento la última línea del párrafo transcrito, ¿considera esta disposición acertada? ¿Por
qué? ¿Qué se dispone al respecto en el derecho laboral? ¿Qué disposición debe prevalecer?
Figura que data desde el derecho romano, estipulaba que quien usa de su derecho a nadie perjudica, es
decir, no había responsabilidad civil cuando en el ejercicio de un derecho se causaba daño; sin
embargo, éste tenía un límite, consistente en la intención de su ejercicio, esto es, cuando el titular del
derecho tenía la intención de perjudicar a tercero sin obtener ningún provecho por el ejercicio abusivo
de dicho derecho.
Por su parte Planiol dice que, es contradictorio hablar del uso abusivo de los derechos, ya que, éste se
distingue por dos situaciones lógicas, “si hay uso, no puede haber abuso; y si hay abuso, no puede
haber uso. De manera que el titular de un derecho o lo usa o abusa de él, pero no puede en el uso abusar
del derecho” (Rojina, 2007: 325-326).
La ley dice que, “cuando al ejercitar un derecho se cause daño a otro, hay obligación de indemnizarlo si
se demuestra que el derecho sólo se ejercitó a fin de causar daño, sin utilidad para el titular del
derecho”, (CCF, art. 1912).
La tesis de Bonnecase sostiene que el abuso del derecho sin utilidad para su titular tiene un fin nocivo,
como podemos apreciar esta tesis es seguida por nuestra legislación, en la que podemos identificar
cuatro elementos:
• Ejercicio de un derecho.
• Ausencia de toda utilidad.
• Intención de causar daño.
• Perjuicio causado a otra persona.
Actividad de aprendizaje 1
Fuentes de las obligaciones y los vicios en el consentimiento
Cuestionario
A lo largo de esta unidad, hemos estudiado las diversas fuentes de obligaciones, así como sus
elementos y efectos. La siguiente actividad tiene como objetivo que usted desarrolle la capacidad para
identificarlos en la práctica.
Para ello descargue y guarde en su computadora el archivo ejercicios. Lea atentamente cada una de las
instrucciones que le presentan y, con base en lo estudiado, responda lo que se le solicita.
Actividad2
El contrato
Redacción de contrato
Para esta actividad, y con los datos que se le proporcionan a continuación, redacte un contrato de
compraventa. Preste atención a los elementos de existencia y validez que debe contener el documento;
motive y fundamente éstos.
Actividad 3
Los actos ilícitos y la responsabilidad subjetiva. Su tramitación
Ensayo y escrito de demanda
A lo largo de la unidad estudiamos las diversas formas de responsabilidad civil y sus orígenes.
Sabemos que la reparación del daño exigida en la responsabilidad civil subjetiva puede tener como
fuente un ilícito civil o penal; sin embargo, ¿cuál es la vía para reclamar dicha reparación? ¿Existen
diferencias en el procedimiento, según la fuente del daño?
Para esta actividad, ingrese al sitio de la Secretaría de Gobernación e investigue en el Código Civil y
Penal Procesal de su entidad cuál es la vía para reclamar la reparación del daño derivado de ilícitos de
tipo civil y la reparación del daño derivado de ilícitos de tipo penal, limitándose al aspecto patrimonial.
De igual manera, para realizar la actividad, descargue y realice la lectura del siguiente material:
Autoevaluación
1. El consentimiento se conforma por… el acuerdo de voluntades.
2. El contrato: Produce o transfiere obligaciones.
3. Son elementos del contrato: Consentimiento, objeto, licitud, forma y, en ocasiones, solemnidad.
4. ¿Cuándo es aplicable la teoría de la imprevisión? Al concurrir causas externas, imposibles de
prever y ajenas a las partes.
5. Son formas de declaración unilateral de la voluntad: Ofertas al público, promesa de
recompensa, estipulación a favor de tercera parte y documentos civiles a la orden y a quien
porte.
6. Los elementos del enriquecimiento sin causa son: El empobrecimiento del patrimonio de una
persona, así como el enriquecimiento de otra, existiendo una relación de causa-efecto entre
ambos fenómenos.
7. En la gestión de negocios: Se interviene por injerencia voluntaria.
8. Tratándose del uso abusivo del derecho: Un derecho se ejerce sin utilidad para el titular, con
daño a una tercera parte.
9. La responsabilidad civil: Impone la obligación de reparar el daño.
10. Son formas de la responsabilidad civil: Responsabilidad objetiva y subjetiva.
11. Tratándose de la responsabilidad objetiva: El resultado dañoso de la acción carece de intención.
12. Los elementos de la responsabilidad subjetiva son: La comisión de un daño, la culpa y relación
causa–efecto entre ambos.
13. El daño debe ser: Real y directo.
Unidad 3 Obligaciones
Introducción
Nuestra vida cotidiana puede verse inmersa en infinidad de obligaciones, muchas de ellas pueden pasar
desapercibidas, si consideramos que pueden originarse de manera tácita y por el mero acuerdo entre las
partes.
Reflexión…
Antes de iniciar el estudio de la unidad, reflexionemos:
¿Toda obligación es lisa y llana? ¿Por qué definimos a la obligación jurídica como un vínculo entre dos
o más personas? ¿Se me puede obligar a cumplir más de una prestación? ¿Puedo establecer la forma en
que debe cumplirse la obligación pactada?
En esta unidad, estudiaremos las denominadas modalidades de las obligaciones, o bien, obligaciones
especiales, las diversas conductas que pueden adoptar las personas acreedoras y las deudoras en la
relación jurídica, así como la forma en que se puede dar cumplimiento a una obligación de acuerdo con
el objeto de ésta.
Actividad introductoria
La presente actividad introductoria le permitirá identificar sus conocimientos acerca de los tipos de
obligaciones especiales. Este ejercicio no cuenta para su calificación final.
1. Tipo de obligaciones cuyo vínculo se encuentra conformado por dos o más partes.
MANCOMUNADAS
2. Tipo de obligaciones que admiten la modificación del objeto de la obligación. FACULTATIVAS
3. Figura jurídica frecuentremente asociada a un plazo. TERMINO
4. Tipo de obligaciones que no permite la sustitución o fraccionamiento del bien objeto.
INDIVISIBLES
5. En este tipo de obligaciones, las partes pactan múltiples objetos y la satisfacción de un solo da
por extinguido el vínculo. ALTERNATIVAS
Obligaciones especiales
La obligación, tal como la hemos analizado hasta ahora, es pura y simple, ya que existe y es exigible,
desde luego, se constituye entre una parte activa y una pasiva, además versa sobre un solo objeto.
Sabemos que son existentes; no obstante, en el Código Civil Federal no hay disposición referente a este
tipo de obligaciones.
A pesar de la simplicidad de una obligación pura, pueden imponerse determinadas modalidades a las
obligaciones que supeditan su exigibilidad o perfeccionamiento a cualidades y/o calidades adicionales.
Rafael Rojina
“La modalidad en las obligaciones es un hecho que puede afectarlas, en cuanto a su existencia,
exigibilidad, sujetos u objetos; es decir, afecta la existencia misma de la obligación por medio de la
condición suspensiva o resolutoria, su exigibilidad a través de un término, o bien hace compleja la
naturaleza del vínculo, estableciendo una pluralidad de sujetos en las obligaciones mancomunadas y
solidarias, o de objetos en la conjuntas y alternativas. En las obligaciones indivisibles la modalidad
recae en la especial naturaleza de las prestación, pues ésta no puede cumplirse en forma parcial, aun
cuando lo quisieran así las partes” (Rojina, 2007: 518).
Analicemos a detalle cada una de las obligaciones especiales o complejas, contempladas en el Código
Civil Federal como modalidades de las obligaciones.
La mancomunidad
Obligación mancomunada:
“Es la que tiene pluralidad de sujetos, activos o pasivos” (Pina, s. f.: 96).
La mancomunidad, en términos generales, se encuentra prevista en el artículo 1984 del Código Civil
Federal:.
Artículo 1984. Cuando hay pluralidad de deudores o de acreedores, tratándose de una misma
obligación, existe la mancomunidad.
Mancomundad simple(divisa)
Mancomunidad solidaria (indivisa)
La simple mancomunidad de partes deudoras o acreedoras implica que el crédito, o bien, la deuda, se
considerará dividida en tantas partes como personas involucradas haya. Cada parte, a su vez, constituye
una deuda o crédito distintos unos de los otros (Pina, s. f.: 96).
¡Importante! La simple mancomunidad no hace que cada una de las partes deudoras deba cumplir
íntegramente la obligación, ni faculta a las partes acreedoras a exigir el cumplimiento total del vínculo.
Artículo 1985. La simple mancomunidad de deudores o de acreedores no hace que cada uno de los
primeros deba cumplir íntegramente la obligación, ni da derecho a cada uno de los segundos para exigir
el total cumplimiento de la misma. En este caso el crédito o la deuda se consideran divididos en tantas
partes como deudores o acreedores haya y cada parte constituye una deuda o un crédito distintos unos
de otros.
Artículo 1986. Las partes se presumen iguales a no ser que se pacte otra cosa o que la ley disponga lo
contrario.
La solidaridad
Tal como precisamos en el apartado anterior, la solidaridad es una especie de mancomunidad, que, a su
vez, puede ser activa o pasiva (CCF, art. 1987).
Activa: Dos o más partes acreedoras: tienen derecho a exigir el cumplimiento total de la obligación.
Pasiva: Dos o más partes deudoras: reportan la obligación de prestar, en su totalidad, la prestación
debida.
Artículo 1989. Cada uno de los acreedores o todos juntos pueden exigir de todos los deudores
solidarios o de cualquiera de ellos, el pago total o parcial de la deuda. Si reclaman todo de uno de los
deudores y resultare insolvente, pueden reclamarlo de los demás o de cualquiera de ellos. Si hubiesen
reclamado sólo parte, o de otro modo hubiesen consentido en la división de la deuda, respecto de
alguno o algunos de los deudores, podrán reclamar el todo de los demás obligados, con deducción de la
parte del deudor o deudores libertados de la solidaridad.
El pago hecho a una de las partes acreedoras, con fundamento en el artículo 1990, extingue por
completo la deuda.
Al haber analizado y distinguido entre la solidaridad activa y pasiva, podemos señalar como
características generales de la solidaridad, de acuerdo con la doctrina francesa, las siguientes (Rojina,
2007: 533-535):
• Unidad de objeto: En la solidaridad activa, cualquier parte acreedora puede exigir a la parte
deudora el cumplimiento total de la prestación, en tanto que en la pasiva, la parte acreedora
puede exigir de alguna de las partes deudoras el pago íntegro.
• Pluralidad de vínculos: Pluralidad de vínculos. Existe con independencia de las modalidades
con que, a su vez, estén ligados cada una de las partes deudoras y acreedoras en la relación.
• Representación tácita: Debemos partir de la idea de que dicha representación no puede ser
entendida en sentido estricto, ya que no todos los efectos entre partes coacreedoras o
codeudoras se explican mediante esta figura. Al ser tácita, el límite impuesto a dicha
representación será el de la utilidad o beneficio común respecto a los demás.
La indivisibilidad
Debemos partir de la idea de que “cuando la prestación es susceptible de ser cumplida por partes, sin
que por ello se altere en lo esencial, nos encontramos frente a una obligación divisible; ahora bien,
cuando esta forma de cumplimiento de la obligación no es posible, estamos frente a una obligación
indivisible” (Pina, s. f.: 100).
Artículo 2003. Las obligaciones son divisibles cuando tienen por objeto prestaciones susceptibles de
cumplirse parcialmente. Son indivisibles si las prestaciones no pudiesen ser cumplidas sino por entero.
Así, a contrario sensu, podemos establecer que una obligación es indivisible cuando tenga por objeto
prestaciones que sólo puedan cumplirse por entero. La indivisibilidad, entonces, se define en función
del objeto y no de los sujetos: puede existir una o varias partes deudoras, basta con que la prestación,
por su naturaleza, deba realizarse por entero.
Tal como lo señala el maestro Rafael Rojina (2007: 535), los problemas para delimitar la naturaleza de
la indivisibilidad surgen cuando existe pluralidad de partes en una obligación, por lo que conviene
tratarla como una categoría intermedia de modalidades, en consideración tanto al objeto como a las
partes.
La disyuntividad
La complejidad en el vínculo de este tipo de obligaciones consiste en que, cumplida una de las
prestaciones, se extingue la obligación.
Podemos distinguir entre obligaciones disyuntivas y conjuntivas porque en estas últimas la parte
deudora está obligada a efectuar todas las prestaciones conjuntamente, es decir, en forma concurrente
(Galindo, 2003: 272).
Tratándose de las obligaciones disyuntivas, cada una de las prestaciones excluye a las demás.
En consideración al objeto
Analicemos ahora las obligaciones en que existe pluralidad de objetos. Como estudiaremos en los
siguientes subtemas, existe la posibilidad de que la parte deudora se obligue a cumplir
acumulativamente varias prestaciones, o bien, que, no obstante obligándose de manera determinada,
pueda satisfacer su obligación con una prestación diversa.
Obligaciones conjuntivas
Las obligaciones conjuntivas, o complejas: se denominan así “por comprender varias prestaciones
conjuntamente, de tal manera que el deudor queda obligado a ejecutar diversas cosas o hechos, en tal
forma y manera que sólo se libera dando todas las cosas o prestando todos los hechos” (Rojina, 2007:
542).
Artículo 1961. El que se ha obligado a diversas cosas o hechos, conjuntamente, debe dar todas las
primeras y prestar todos los segundos.
Tal como hemos apuntado, la parte deudora sólo puede liberarse ejecutando conjuntamente todas las
prestaciones de dar o de hacer a que se hubiese obligado, en virtud de que el vínculo jurídico
establecido comprende, para la satisfacción completa de la parte acreedora, la realización de diversas
prestaciones (Rojina, 2007: 542).
Una obligación conjuntiva puede comprender al mismo tiempo obligaciones de dar, de hacer y de no
hacer.
Por ejemplo…
La obligación conjuntiva constituye el contrato de compraventa que representa para quien vende la
obligación de transmitir el dominio de la cosa, entregarla, responder del saneamiento en caso de
evicción, etcétera.
Obligaciones alternativas
Surgen con la finalidad de dar a la parte acreedora mayores posibilidades de ser satisfecha, ya que,
como analizaremos, la desaparición de uno de los objetos no extingue la obligación. La alternatividad
constituye una garantía de pago (Pina, s. f.: 92).
“La obligación alternativa es aquella cuyo objeto consiste en dos o más prestaciones debidas, en forma
tal, que el deudor se libera totalmente cumpliendo una de ellas” (Rojina, 2007: 539).
Concepto semejante se recoge en el artículo 1962 del Código Civil Federal, en el que se establece:
Artículo 1962. Si el deudor se ha obligado a uno de los hechos, o a una de dos cosas, o a un hecho o a
una cosa, cumple prestando cualquiera de esos hechos o cosas; mas no puede, contra la voluntad del
acreedor, prestar parte de una cosa y parte de otra, o ejecutar en parte un hecho.
En principio, y de acuerdo con lo establecido en el artículo 1963 del mismo código, la elección
corresponde a la parte deudora, salvo pacto expreso en contrario:
Dicha elección no producirá efecto alguno en tanto no sea notificada, pero la parte deudora perderá su
derecho de elección cuando sólo una de las prestaciones a que esté obligada sea realizable.
Los principios hasta aquí enunciados parecen simples y de aplicación lógica; sin embargo, debemos
analizar aquellos supuestos en los que la teoría de los riesgos debe ser aplicada a una obligación
alternativa. El Código Civil, en sus artículos 1966 a 1976, regula múltiples alternativas que podemos
sintetizar en las siguientes reglas:
Cuando las dos cosas objeto de la obligación alternativa se pierden por caso fortuito, la parte deudora
queda libre de obligación.
Si una de las cosas se pierde por caso fortuito y la otra por culpa de la parte deudora, ésta debe pagar el
precio de la última que se perdió.
Si una cosa se pierde sin culpa de la parte deudora, la acreedora está obligada a recibir la que haya
quedado.
Si ambas codas se pierden por culpa de la parte deudora, la acreedora podrá exigir el valor de
cualquiera de ellas: *Con los daños y perjuicios o la recisión del contrato.
Cuando las cosas se pierden sin culpa de la parte deudora: *Hecha la elección: la pérdida será por
cuenta de la parte acreedora. *Si la elección no se hubiera hecho: el contrato queda sin efecto.
Cuando se pierdan las cosas por culpa de la parte acreedora, siendo de ésta la elección , podrá devolver
el precio que quera respecto a alguna de ellas: *Si la elcción no corresponde a la parte deudora, ésta
designará la cosa cuyo precio se debe pagar.
La teoría del riesgo también es aplicable a estos supuestos, disponiéndose que, si la cosa se pierde por
culpa de la persona obligada y la elección es de la acreedora, ésta podrá exigir el precio de la cosa, la
prestación del hecho o la rescisión del contrato. Haya habido o no culpa en la pérdida de la cosa por
parte de la parte deudora, si la elección es suya, la acreedora está obligada a recibir la prestación del
hecho.
¡Importante!
A diferencia de los supuestos estudiados con anterioridad, si la cosa se pierde o el hecho deja de
prestarse por culpa de la parte acreedora, se tiene por cumplida la obligación.
Obligaciones facultativas
“La obligación es facultativa cuando el deudor debe una prestación única, pero con facultad de
liberarse cumpliendo otra prestación determinada, en lugar de la debida” (Rojina, 2007: 541). Las
obligaciones facultativas no se regulan de manera expresa en el Código Civil Federal, no obstante que
se presentan con frecuencia.
La obligación facultativa, en principio, sólo tiene un objeto; es, entonces, un medio de liberación
(Rojina, 2007: 541). La parte deudora tiene el derecho de librarse de una obligación mediante otra
prestación, es decir, el derecho de hacer una prestación a título de cumplimiento sin necesidad de
asentimiento por parte de la acreedora (Pina, s. f.: 95).
La principal diferencia entre una obligación facultativa y una alternativa radica en el hecho de que,
tratándose de esta última, la parte acreedora puede exigir una u otra de las cosas debidas, quedando la
elección a cargo de la parte obligada. Por el contrario, tratándose de obligaciones facultativas, sólo
puede exigirse la cosa debida.
Reflexión…
¿Existe alguna disposición expresa sobre esta modalidad de las obligaciones en el ordenamiento civil
de su entidad?
Para ello, realice una infografía en la que plantee las principales diferencias y similitudes entre los
ordenamientos consultados con respecto a las obligaciones especiales o las modalidades de las
obligaciones.
Autoevaluación
Las obligaciones especiales
1. La obligación se “fragmenta” en tantas partes como personas involucradas haya. Cada parte deudora
deberá pagar su parte y cada parte acreedora podrá exigir solamente su parte proporcional o alícuota:
MANCOMUNIDAD
2. Desde el punto de la parte obligada, el pago de la prestación queda a cargo de cualquiera de ellas,
obligándose al pago total de la cosa debida: SOLIDARIDAD
3. El objeto de la obligación deberá prestarse por entero y no fraccionado: INDIVISIBILIDAD
4. En este tipo de obligaciones, la parte deudora se compromete a prestar varios objetos, o bien, realizar
varios actos a la vez. La obligación no se extingue en tanto no se cumplan todas las conductas
requeridas: CONJUNTIVAS
5. Tipo de obligaciones que versan sobre varios objetos o prestaciones. La parte obligada dará
cumplimiento a la obligación con la entrega o realización de uno solo de los objetos pactados:
ALTERNATIVAS
6. Obligaciones con el único objeto que, por concesión especial, al deudor, para liberarse de ella, puede
extinguir la con la entrega o realización de una prestación diversa a la pactada: FACULTATIVAS.
7. Ejecutada una de las prestaciones pactadas, que excluye a las demás, la obligación se extingue
totalmente: DISYUNTIVAS
8. Esperanza y Dolores deben $9,000.00 a César y a Julio. Si cualquiera de las deudoras paga a
cualquiera de los acreedores la suma total, se configura una obligación: SOLIDARIA
9. César y Julio deben $9,000.00 a Esperanza y Dolores. Si el monto total de la deuda se divide a
prorrata, a razón de $4,500 por parte. La obligación es: MANCOMUNADA
10. Juan y Pedro le deben a Mónica $3,000.00. Llegada la fecha de ejecución del pago, Mónica
determina que Juan y a Pedro deberán cubrir el pago en dinero o en bienes, se actualiza una obligación:
FACULTATIVA
UNIDAD 4 | Efecto Principal de las Obligaciones. El Pago.
Introducción
El pago es por excelencia la forma de dar cumplimiento y fin a las obligaciones. Puede realizarse en
formas diversas al dinero, ya sea por medio de un hacer o un no hacer, dependiendo del objeto de la
obligación de que se trate.
En la presente unidad, analizaremos las características y procedimientos necesarios para llevar a cabo
el cumplimiento de éste. Para ello, es importante que nos preguntemos: ¿a quién?, ¿qué?, ¿cómo?,
¿dónde?, ¿cuándo?, ¿quiénes pueden pagar?, ¿a quién se debe pagar? y ¿cómo hacer el ofrecimiento y
la consignación ante una autoridad judicial para hacer de este procedimiento uno válido y que extinga
la obligación?
Conocer la respuesta a estas interrogantes nos permitirá que todo acto jurídico tendiente al pago que
realicemos, o bien, efectúe la futura clientela, sea perfectamente existente y válido.
Actividad introductoria
Analizar el pago como figura jurídica nos remite, forzosamente, al cumplimiento de una obligación,
que “se define como la realización voluntaria por parte del deudor de aquello a que está obligado”
(Pina Vara, 2000: 110).
En unidades posteriores estudiaremos diversas formas de extinción de las obligaciones; sin embargo, el
pago es la forma normal de hacerlo. “El fin normal de toda obligación que se forma es su
cumplimiento: a ello obedece el pago” (Treviño, 2007: 341).
De acuerdo con el maestro Rafael de Pina (2000: 110-111), el término pago puede ser abordado desde
tres sentidos:
Artículo 2062. Pago o cumplimiento es la entrega de la cosa o cantidad debida, o la prestación del
servicio que se hubiere prometido.
Si bien, la definición anterior parece omitir las obligaciones de no hacer, éstas se cumplen mediante
una abstención. Por ejemplo, dar cumplimiento a la obligación de no obstruir la entrada de nuestros
vecinos conlleva la abstención de estacionarnos frente a su puerta.
¿Qué se paga?
Para responder esta pregunta, debemos atender al principio de exactitud contenido en el artículo 2012
del Código Civil Federal:
Artículo 2012. El acreedor de cosa cierta no puede ser obligado a recibir otra, aun cuando sea de
mayor valor.
Como podemos apreciar, este principio “consiste en la necesidad que tiene el deudor de cumplir
exactamente con la prestación debida para poder liberarse de su obligación, sin que le sea permitido
entregar o hacer algo distinto aunque sea de más valor” (Treviño, 2007: 341).
Artículo 2016. En el caso del artículo que precede, si no se designa la calidad de la cosa, el deudor
cumple entregando una de mediana calidad.
Este principio se establece para proteger tanto a la parte deudora como a la parte acreedora. A la
primera, para que no se le exija más de lo debido y, a su vez, para que ésta no entregue menos de lo
debido.
¿Existe alguna excepción a este principio? Como recordará, una de las excepciones al principio lo
constituyen las obligaciones facultativas, o bien, la dación en pago, figura que estudiaremos con
posterioridad.
¿Cómo se paga?
Artículo 2078. El pago deberá hacerse del modo que se hubiere pactado; y nunca podrá hacerse
parcialmente sino en virtud de convenio expreso o de disposición de ley.
Sin embargo, cuando la deuda tuviere una parte líquida y otra ilíquida, podrá exigir el acreedor y hacer
el deudor el pago de la primera sin esperar a que se liquide la segunda.
Podemos inferir, entonces, que el principio de indivisibilidad de los pagos consignado en este artículo,
es aplicable tanto a las obligaciones divisibles como a las indivisibles. La parte acreedora no está
obligada, bajo ningún supuesto que no haya sido convenido por ésta, a admitir pagos parciales.
Al referirnos al artículo citado con anterioridad, es indispensable precisar qué debemos entender,
legalmente, como deuda líquida, siendo aquella cuya cuantía se haya determinado o pueda
determinarse dentro del plazo de 9 días (CCF. art. 2189).
La forma de pago, tal como se desprende de la simple lectura del artículo en cita, está determinada por
la voluntad de las partes y por la Ley.
Para establecer el momento en que debe realizarse un pago, debemos atender a lo establecido en el
artículo 2079 del CCF:
Artículo 2079. El pago se hará en el tiempo designado en el contrato, exceptuando aquellos casos en
que la ley permita o prevenga expresamente otra cosa.
Ante la indeterminación del tiempo del pago, debemos atender a lo establecido en el artículo
subsecuente:
OBLIGACIONES DE DAR:
30 dás siguientes de la interpretación.
Judicial o extrajudicial.
OBLIGACIONES DE HACER:
Cuando lo exija la parte acreedora.
Deberá transcurrir el tiempo necesario para el cumplimiento de la obligación.
Por último, respecto a los pagos anticipados, analicemos lo dispuesto en el artículo 2081 del código en
cita:
Artículo 2081. Si el deudor quisiere hacer pagos anticipados y el acreedor recibirlos, no podrá éste ser
obligado a hacer descuentos.
El tiempo en que deberá hacerse el pago dependerá, en gran medida, de la naturaleza de la obligación
de que se trate, pero ¿a qué se refiere el término interpelación? Es el requerimiento de pago, o bien, del
cumplimiento de la obligación que la parte acreedora haga a su deudora. Será judicial cuando se recurra
a la autoridad competente, por ejemplo, en un juicio ordinario civil de ejecución de contrato, y
extrajudicial cuando se realice de cualquier otra forma.
Las reglas generales del lugar de pago se contienen en el artículo 2082 del Código Civil Federal:
Artículo 2082. Por regla general el pago debe hacerse en el domicilio del deudor, salvo que las partes
convinieren otra cosa, o que lo contrario se desprenda de las circunstancias, de la naturaleza de la
obligación o de la ley.
Si se han designado varios lugares para hacer el pago, el acreedor puede elegir cualquiera de ellos.
Además de las excepciones previstas de manera expresa en el citado artículo, debemos atender a los
principios específicos aplicables a bienes inmuebles o sumas de dinero.
Por regla general, establecida en el artículo 2086 del Código Civil Federal, los gastos de entrega serán
por cuenta del deudor; sin embargo, debemos tomar en consideración las siguientes normas específicas
contenidas en el artículo precedente:
Cuando la parte deudora mude voluntariamente de domicilio, después de celebrado el contrato, deberá
indemnizar a la acreedora por los gastos hechos por dicha caus para obtener el pago.
Imputación voluntaria:
La parte deudora, al hacer el pago, deberá declarar a cuál deuda quiere que éste se aplique.
Artículo 2092, CCF.
Imputación legal:
Si la parte deudora no hiciere la declaración, se entenderá que el pago debe abonarse a la deuda más
onerosa de las vencidas.
En igualdad de circunstancias, se aplicará a la más antigua o, en su caso, a prorrata.
Artículo 2093, CCF.
Tratándose de deudas con intereses, de acuerdo con lo previsto en el artículo 2094 del mismo código,
las cantidades pagadas no se imputarán al capital mientras hubiese intereses vencidos y no pagados,
salvo convenio en contrario.
La imputación de pago constituye un beneficio, que, si bien se otorga a favor de la parte deudora, no
merma ninguno de los legítimos derechos de la parte acreedora (Pina, 2000: 155).
¿Quién puede pagar?
La parte deudora no es la única persona facultada legalmente para efectuar el pago. De acuerdo con lo
establecido en los artículos 2065 y 2066 del Código Civil Federal, el pago puede ser hecho por…
La parte deudora.
Por sus representantes.
Cualquier otra persona que tenga interés jurídico en el cumplimiento de la obligación.
Una tercera persona no interesada en el cumplimiento de la obligación, por ejemplo, tratándose de una
gestión de negocios ajena.
Es preciso analizar tres hipótesis respecto al último supuesto:
Con consentimiento expreso o presunto de la parte deudora: Serán aplicables las disposiciones relativas
al mandato; artículos 2066 y 2069, CCF.
Ignorándolo la parte deudora: La persona que hiciese el pago sólo podrá reclamar a la parte deudora la
cantidad pagada a la acreedora, si ésta consintió recibir menor suma que la debida, artículos 2067 y
2070, CCF.
Contra la voluntad de la parte deudora: Quien hiciese el pago sólo tendrá derecho a cobrar de la parte
deudora aquello en que le hubiera sido útil el pago; artículos 2068 y 2071, CCF.
De acuerdo con lo establecido en el artículo 2072 del mismo código, la parte acreedora está obligada a
aceptar el pago hecho por una tercera persona, pero no así a subrogarla en sus derechos, salvo los
supuestos expresos previstos para dicha figura.
Artículo 2064. La obligación de prestar algún servicio se puede cumplir por un tercero, salvo el caso
en que se hubiere establecido, por pacto expreso, que la cumpla personalmente el mismo obligado, o
cuando se hubieren elegido sus conocimientos especiales o sus cualidades personales.
El pago, de acuerdo con lo previsto en los artículos 2073 a 2076 del Código Civil Federal, puede
hacerse a las siguientes personas:
• A la parte acreedora o su representante legítimo.
• A una tercera persona, si así se estipuló, y lo hubiese consentido la parte acreedora.
• A una persona incapaz y cuando el pago se convierta en su utilidad.
¿Con qué se paga?
Cuando la obligación consista en pagar cualquier suma de dinero, deberá hacerse en moneda mexicana.
Al respecto, lo contenido en el artículo 2389 del Código Civil Federal:
Artículo 2389. Consistiendo el préstamo en dinero, pagará el deudor devolviendo una cantidad igual a
la recibida conforme a la ley monetaria vigente al tiempo de hacerse el pago, sin que la prescripción sea
renunciable. Si se pacta que el pago debe hacerse en moneda extranjera, la alteración que ésta
experimente en valor, será en daño o beneficio del mutuario.
Para analizar las presunciones legales respecto al pago, debemos remitirnos a los artículos 2089, 2090 y
2091 del Código Civil Federal:
DEUDA DE PENSIONES: Acreditar por escrito el pago de la última presume el pago de las anteriores,
salvo prueba al contrario.
PAGO DEL CAPITAL SIN HACERSE DESREVA DE RÉDITOS: Cuando se paga el capital sin
hacerse reserva de réditos se presume que éstos están pagados.
TÍTULO EN PODER DE LA PARTE DEUDORA: La entrega del título hecho a la parte deudora
presume el pago de la deuda que en éste conste.
Si bien el ofrecimiento de pago y consignación son figuras jurídicas estrechamente vinculadas, deben
ser distinguidas la una de la otra. Por lo tanto, las figuras que estamos a punto de analizar son
consideradas independientes.
El ofrecimiento de pago consiste “en un requerimiento hecho por el deudor al acreedor para que cobre,
a fin de preparar la mora si éste se niega a ello” (Pina, 200: 128). Debemos destacar que el ofrecimiento
de pago debe hacerse en forma incondicional, ya que, de lo contrario, carecerá de eficacia legal.
La consignación, por su parte, es “un depósito que se hace a disposición de la autoridad judicial y a
favor del acreedor” (Pina, 2000: 128).
Veamos a continuación los casos en que procede la consignación (CCF, arts. 2098-2099):
De acuerdo con lo previsto en el artículo 2097 del Código Civil Federal, la consignación que reúna
todos los requisitos legales hará las veces de pago, es decir, extinguirá la obligación.
Debemos precisar que, si la parte acreedora acepta el ofrecimiento de pago, la parte deudora quedará
liberada de la obligación; por el contrario, si la parte acreedora se niega a recibirlo, la parte deudora
deberá hacer la consignación del objeto de la obligación, realizando el depósito ante la autoridad
judicial.
Hecho
La parte acreedora recibe la cosa ofrecida y consignada sin oposición.
Término
La obligación se extingue y la parte deudora se libera de la obligación (CCF, art. 2097).
Hecho
La parte acreedora se niega a recibir la cosa, sin fundar su oposición.
Término
El juez aprobará la consignación, extinguiendo la obligación (CCF, art. 2102).
Hecho
El juez declarará fundada la oposición de la parte acreedora para recibir el pago.
Término
El ofrecimiento y la consigna se tienen por no hechos (CCF, art. 2101).
La negativa de la parte actora a recibir el pago estará fundada cuando se viole el principio de exactitud
del pago, ya sea en cuanto al tiempo, modo o lugar. El ofrecimiento de pago no tiene señalada una
forma determinada en el ordenamiento civil, ya sea sustantivo o adjetivo.
Reflexión…
En la vida cotidiana, las personas realizamos un sinfín de transacciones, ya sea al adquirir ropa, una
televisión, etcétera; sin importar si efectuamos el pago al contado o en parcialidades. Probablemente, a
la par que estudia su licenciatura, usted trabaja; es decir, presta un servicio por el que obtiene una
remuneración, ya sea en una tienda, en una librería o colaborando en un despacho jurídico. Todas estas
acciones tienen como común denominador la necesidad de realizar un pago.
Con la finalidad de que identifique cómo se refleja en el Código Civil de su entidad la teoría sobre
¿qué?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo? y ¿a quién? se debe realizar un pago, revise el Código Civil de su
entidad de residencia y ubique los apartados dedicados al pago.
Para esta actividad, descargue el archivo pago y con base en lo que se dispone en el ordenamiento civil
de su entidad de residencia, responda el cuestionario.
Nota: es importante que exprese el contenido de los ordenamientos con sus propias palabras, no haga
una transcripción de ellos.
Por último, investigue si la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha emitido algún criterio específico
respecto al pago y cómo afectaría las disposiciones locales en referencia. Elabore un ensayo sobre el
tema, de máximo 3 cuartillas y siguiendo los criterios editoriales del IIJ.
Una obligación no siempre es pura y simple; por el contrario, su ejecución puede quedar sujeta a
circunstancias diversas que afectan, invariablemente, al pago. En la vida cotidiana es indispensable
atender cada uno de los términos en que se estipula una obligación.
Para ello, descargue el archivo Caso de Juan Ignacio, revise detalladamente cada uno de los datos
presentados y complete el esquema que se le presenta.
Autoevaluación
El pago
Jeopardy
• Tratándose de objetos genéricos, no se debe dar cumplimiento con uno de la más alta calidad.
• La parte acreedora puede negarse a recibir pagos parciales.
• Tratándose de obligaciones de hacer, la parte acreedora debe conceder el tiempo necesario para
la prestación del servicio.
¿Dónde?
• Por regla general, el pago debe hacerse en el domicilio de la parte deudora.
• El pago en el contrato de arrendamiento debe realizarse en donde se ubique el local en renta.
• Las partes cubrirán los gastos que, por su cambio voluntario de domicilio, después de celebrado
el contrato, realice su contraria para obtener o realizar el pago.
Partes en el pago
• La parte deudora no es la única facultada para realizar el pago.
• Los contratos intuitu personae sólo pueden ser ejecutados de manera personal y directa, por la
parte deudora.
• Es posible pagarle a una persona incapaz, siempre y cuando el pago se convierta en su utilidad.
Presunciones de pago
• Al acreditar por escrito el último pago de una pensión, se presume hecho el de las anteriores.
• La parte deudora posee el título en que se consigna la deuda, ésta se presume pagada.
• Los réditos se presumen pagados cuando se paga el capital sin reserva alguna.
Imputación del pago
• La designación de pagos implica la pluralidad es para con una misma persona.
• La imputación de pagos puede ser voluntarioa o, por omisión, legal.
• Por ley, el pago debe aplicarse primero a los intereses vencidos y no pagados.
• El ofrecimiento y consignaciíon del pago son una especie de ejecución forzosa de la obligación
instituida a favor de la parte deudora.
• La consignación procede en caso de ausencia de la parte acreedora.
• La parte acreedora puede negarse a recibir el pago de ofrecimiento cuando se viola el principio
de exactitud del pago.
Es importante distinguir que la parte deudora en un vínculo puede no dar cumplimiento a las
prestaciones pactadas por circunstancias culposas, es decir, caso fortuito o fuerza mayor; o bien, de
forma dolosa, es decir, intencionalmente.
En cualquier situación, es necesario conocer cuáles son las consecuencias del incumpliendo de la
obligación, es decir, ¿Qué acciones puede realizar la parte acreedora para ejercer sus derechos?
¿Existen sanciones para la parte deudora por su incumplimiento? ¿La ejecución forzosa se limita al
pago exacto de lo pactado? ¿Podemos hacer uso de la fuerza pública?
El estudio de la presente unidad le permitirá dar respuesta a éstas y otras interrogantes. El fin “lógico”
o “natural” de toda obligación, como sabemos, es su cumplimiento, por lo que es indispensable conocer
las vías y alternativas posibles que nos lleven a la plena satisfacción de los vínculos jurídicos que
nuestros clientes o nosotros mismos celebremos día a día.
Actividad Introductoria
Incumplimiento de las obligaciones. Nociones generales
1. Es la obligación de reparar el daño causado, que puede resultar por actos propios o ajenos:
Responsabilidad civil.
2. Cuando una persona deudora no paga y la obligación se hace exigible por tener un plazo
determinado: Mora.
3. Comprende la facultad de la parte acreedora para dar por terminada un vínculo ante su
incumplimiento: Resolución.
4. Implica la privación de un bien adquirido: Evicción.
5. Implica la existencia de defectos en el bien adquirido, que imposibilitan su uso: Vicios ocultos.