ELECTIVA CPC
HACÍA AULAS INCLUSIVAS
PRESENTADO POR:
ANA MILDRED ACOSTA MARTIN
ID 476814
TUTOR:
SONIA TORRES LADINO
NRC 1525
COORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA INFANTIL
9° SEMESTRE
VILLAVICENCIO
2019
AULAS INCLUSIVAS
Un nuevo modo de enfocar y vivir el currículo
Desarrollar escuelas con carácter inclusivo es un reto de la educación
contemporánea. Para ello se requiere una transformación profunda de las representaciones
de las sociedades, de las personas en particular, que se traducen necesariamente en cambios
de actitudes, cambios en las acciones y, por ende, repercuten en el sistema educativo de
cada sociedad. La construcción de escuelas inclusivas se convierte en una aspiración a la
que apuntan los esfuerzos de grupos organizados de docentes, programas y proyectos
nacionales y de cooperación internacional, y tienen en la historia reciente, veredas por las
cuales ha caminado mucho de este esfuerzo y sueño. Más allá de un concepto restringido al
ámbito de la población con discapacidades, la conceptualización en la actualidad, se
inscribe en principios que devienen de los procesos de exclusión de grupos
tradicionalmente alejados de la educación. Tanto la educación como derecho, como los
planteamientos de la Educación para Todos, constituyen asideros para hablar de calidad
educativa, calidad de vida y construcción de sociedades justas y solidarias. Si bien las
raíces más profundas están en la exclusión de los más necesitados de aprendizaje social
como han sido las poblaciones con necesidades educativas especiales, la trascendencia del
concepto y de ahí su importancia, está en la inclusión de otros grupos que las sociedades
han dejado en la más alta vulnerabilidad, como son las minorías étnicas y lingüísticas, niños
trabajadores y explotados en las peores condiciones, comunidades en pobreza y extrema
pobreza, así como otros colectivos que se construyen en las ciudades. Cada contexto, cada
momento marca la impronta de trazar rutas nuevas, buscar nuevos aliados e inspirar y
motivar a las comunidades para lograr esos ideales que se han escrito en los discursos,
declaraciones y propuestas nacionales, internacionales y mundiales.
Existen escuelas que destacan sus esfuerzos para transformar los ambientes
educativos en comunidades inclusivas. El objetivo de estas escuelas consiste en garantizar
que todos los alumnos sean aceptados con igualdad, reconocidos por lo que cada uno tiene
que ofrecer a la comunidad educativa y se les ofrezcan las adaptaciones curriculares y las
ayudas necesarias para que su aprendizaje sea satisfactorio.
En estas escuelas se hace hincapié en enseñar a preocuparse por lo demás y
responsabilizarse de ellos. Se presta especial atención a que todos los alumnos se sientan
acogidos y seguros, apoyarles tanto en el plano educativo como en el social y que aprendan
a respetar a los otros y a sí mismos. Esto se consigue mediante la participación de los
padres, profesores y alumnos lo que supone capacitar y dar responsabilidad y voz a todos
los componentes de la escuela para que participen en la construcción de una comunidad
positiva dentro de ella.
Se reconoce de forma generalizada la necesidad de hacer más para desarrollar
comunidades y aulas inclusivas. Aunque la enseñanza de carácter integrador comenzó
como un esfuerzo para coger y apoyar a los alumnos con discapacidades en las escuelas y
aulas ordinarias, hay que reconocer que este enfoque es especialmente importante en
relación con la educación de todos los niños.
Significado real de la inclusión:
La inclusión significa acoger a todos (alumnos y ciudadanos) con los brazos
abiertos en las escuelas y comunidades. Las escuelas son un buen sitio para empezar.
Históricamente, se fragmento el sistema para garantizar un apoyo adecuado a todo el
mundo (educación especial, test de cociente intelectual, clasificación). Con el paso del
tiempo, el sistema se ha convertido en un apoyo a la segregación. No se habían previsto los
trágicos resultados a largo plazo para la inmensa mayoría de los niños que se etiquetaban y
se etiquetan, a menudo con las mejores intenciones. Informes, comisiones y estudios
confirman que tras segregar a los alumnos se da por sentado que han de vivir en soledad,
rechazados, sin amigos y sin trabajo.
La opción por la inclusión significa el final de las etiquetas, de la educación especial
y de las aulas especiales, pero no el de los apoyos necesarios ni de los servicios que deben
proporcionarse en las aulas integrada.
Aulas inclusivas
Los niños y las niñas excluidos de la vida escolar y comunitaria normal, por lo que
muchas personas emplean ahora la expresión de inclusión plena para aludir a la educación
de todos los niños y niñas en clases y escuelas próximas al domicilio. Se está adoptando el
concepto de inclusión porque comunica con mayor precisión y claridad lo que hace falta:
hay que incluir a todos los niños y niñas en la vida educativa y social de sus escuelas y
aulas y no solo colocarlos en clases normales. El centro de atención de las escuelas
inclusivas consiste en cómo construir un sistema que incluya y este estructurado para
satisfacer las necesidades de cada uno de los participantes. La integración implica la
necesidad de adaptar a los alumnos previamente excluidos de la normalidad existente. En la
enseñanza inclusiva, la responsabilidad se sitúa en el personal de la institución que debe
preparar una situación que satisfaga las necesidades de todos los niños y niñas. Estos
cambios han llevado a los padres, educadores y alumnos a modificar su perspectiva. El
problema o dilema ya no consiste en como integrar a algunos alumnos previamente
excluidos, sino en cómo crear un sentido de comunidad y de apoyo mutuo en una corriente
que promueva el éxito de todos los miembros de las instituciones educadoras.
En las escuelas y clases inclusivas se insiste en la construcción de la comunidad. Es
difícil definir la comunidad, sin embargo, es esencial tener una idea de lo que significa para
poder fomentarla en las escuelas. En las comunidades inclusivas, los dones y talentos de
cada cual se reconocen, estimulan y utilizan en la mayor medida posible. Cada niño y niña
es un miembro importante y valioso con responsabilidades y una función que desempeñar
para poyar a los otros. Todo ello ayuda a fomentar la autoestima, el orgullo por los logros,
el respeto mutuo y el sentido de pertenencia al grupo y de valía personal entre los miembros
de la comunidad.
Características de la escuela inclusiva:
Las clases se organizan de forma heterogénea y se estimula e impulsa a los niños y
niñas y docentes para que se apoyen mutuamente. Las aulas inclusivas parten de la filosofía
de que todos los niños y las niñas pertenecen al grupo, y todos pueden aprender en la vida
normal de la escuela y de la comunidad. Se valora la diversidad; se cree que la diversidad
refuerza la clase y ofrece mayores oportunidades de aprendizaje a todos sus miembros.
En las reglas de las aulas inclusivas, es normal que se presenten los derechos de cada
miembro.
En las aulas inclusivas, se presta apoyo y asistencia a los alumnos para ayudarles a
conseguir los objetivos curriculares adecuados. Cuando hace falta y con el fin de satisfacer
sus necesidades, el currículo de la enseñanza general de etapa se amplía o adapta o ambas
cosas.
Tanto en el caso de los alumnos como en el de los maestros, se trata de promover la
cooperación y la colaboración entre compañeros, en vez de actividades competitivas e
independientes. Cuando hace falta la ayuda de expertos externos para satisfacer las
necesidades específicas de un alumno, el sistema de apoyo y el proyecto curricular no solo
se modifican para ayudar al que necesita una asistencia especializada, sino que también
otros estudiantes de la misma clase pueden beneficiarse de ayudas similares. En un aula
inclusiva, con frecuencia, el profesor se convierte en promotor de aprendizaje y de apoyo,
en vez de mantener el control total y asumir la responsabilidad de todo lo que sucede en
clase, delega la responsabilidad del aprendizaje u del apoyo mutuo en los miembros del
grupo. Su función consiste en capacitar a los alumnos para que presten apoyo y ayuda a sus
compañeros y tomen decisiones en relación con su propio aprendizaje.
En las aulas inclusivas, los educadores hacen el esfuerzo consciente de orientar a los
alumnos para que comprendan y aprovechen sus diferencias individuales. Este es un
aspecto crucial para el desarrollo de la confianza en sí mismo, el respeto mutuo y el sentido
de comunidad y de apoyo reciproco en la clase.
Para lograr el éxito es imprescindible la creatividad y la apertura de mente de los
miembros de la escuela. Un elemento clave del funcionamiento de la clase es la flexibilidad
como aceptación del cambio y disposición a cambiar cuando se estime necesario.
¿Cómo promover aulas inclusivas?
Es fundamental el compromiso de los docentes. Es fundamental hacer todos los
esfuerzos posibles para conseguir que el maestro se comprometa a hacer todos los esfuerzos
posibles, lo que supone que acepte a los alumnos antes excluidos como miembros valiosos
y de pleno derecho de la clase.
Es necesario establecer un grupo de trabajo sobre educación inclusiva. Crear un
grupo de trabajo sobre educación inclusiva formado por maestros, padres, alumnos,
asesores, administradores y especialistas con el objetivo de ayudar a que todos los
individuos implicados en la escuela comprendan mejor el desarrollo y el mantenimiento de
una comunidad escolar integrada, acogedora e inclusiva.
Este grupo organizará y dirigirá sesiones informativas para los padres y el personal
de la escuela en las que personas conocedoras y experimentadas en inclusión plena
expongan como puede llevarse a cabo. Es importante que las personas invitadas tengan
experiencia directa.
El currículo
A medida que las escuelas y clases promueven la inclusión de todos los alumnos
como miembros de pleno derecho y valiosos, se da un paso importante en su mejor
preparación para un mundo rico en diversidad. Sin embargo, a medida que dejamos de
etiquetar y separa a los alumnos, los maestros se enfrentan con nuevos problemas. En un
principio, es probable que muchos contemplen las necesidades curriculares de sus diversos
alumnos de forma “paralela” de manera que siga un currículo ordinario y la minoría, con
necesidades educativas más generales siga un currículo funcional. A continuación se
comentan cinco estrategias que pueden contribuir a que le profesor comprenda como puede
hacerse una planificación para todos sus alumnos:
1. Tener muy presentes los objetivos generales de la educación:
Se acepta, en general, que el alumnado debe abandonar la escuela con un nivel básico y
sólido de conocimientos. La educación durante mucho tiempo se tradujo en la enseñanza de
diversas materias, cada una de las cuales tenía su propio campo y su secuencia de
conocimientos y destrezas.
Los docentes juzgan a diario que objetivos deben tener prioridad en relación con cada
alumno en concreto. Los objetivos descritos poseen un peso diferente según el alumno de
que se trate. Algunos campos de la educación tendrán distinta importancia según
individuos. Dependiendo de la carrera que pretenda seguir un alumno, habrá que conceder
mayor importancia a las ciencias naturales o a un idioma extranjero. Las semejanzas y las
diferencias entre alumnos se entenderán y apreciara mejor si se valoran en relación con un
conjunto de objetivos comunes. Para ello es necesario crear un marco curricular común:
A partir de este marco común se establecerán las prioridades educativas. Los
maestros y los educadores especiales se enfrentan a la tarea de determinar cómo se
entrelazan los objetivos de los alumnos antes excluidos con el espectro más general de los
currículos escolares. La utilización de un marco curricular de referencia común para
elaborar las adaptaciones puede facilitar este proceso. Por desgracia, muchas adaptaciones
curriculares están redactadas como si las necesidades del individuo tuvieses poco o nada
que ver con los de sus compañeros.
Ofrecer un currículo significativo muchas escuelas van incorporando poco a poco
unos enfoques curriculares que ofrecen a los estudiantes una forma de aprendizaje más
relacionada con la experiencia y más personalizada. El uso cada vez más habitual de
métodos como el de la enseñanza del lenguaje total, las actividades directivas, el
aprendizaje cooperativo y la enseñanza por temas hace posible adaptarse a un conjunto de
alumnos mucho más amplios, al tiempo que proporciona una experiencia más rica a todos
los niños:
Lenguaje total: aumenta con rapidez el interés por la utilización del enfoque del
lenguaje total en la enseñanza, sobre todo en el primer ciclo de primaria. Leer, escribir,
hablar y escuchar no son actividades que se enseñe en clases aisladas, sino que se
consideran interconectadas y se enseñan como partes naturales de cada clase. Este enfoque
se centra en el niño y trata de sacar partido de los intereses y necesidades de cada uno.
Microsociedad: el objetivo consiste en dar a los alumnos una idea precisa del mundo
real, enseñando cómo funcionan las instituciones mediante la participación, capacitando a
los alumnos para la adopción de papeles activos cuando sean adultos.
El rendimiento
Estos constituyen un método alternativo de evaluación. Están diseñados para
medir la actuación del alumno en una serie de tareas cuya realización puede durar varias
semanas o meses.
Otra estrategia es el empleo de carpetas. En las carpetas se incluyen materiales
coleccionados durante el curso. Después, este material se evalúa de acuerdo con un
conjunto de criterios que deben proporcionar una descripción más amplia de las
capacidades del alumno que las medidas de los test convencionales.
Aunque las pruebas de rendimiento y los sistemas de carpetas se presentan como
alternativas a los test estandarizados anuales o como complementos de los mismos, también
pueden utilizarse como eficaces medios de valoración periódica del alumno.
Individualización de las medidas:
Los maestros suelen tener considerables dificultades para evaluar y clasificar a sus
alumnos. Es probable que estas dificultades se acentúen al ampliarse el abanico de
diversidad de su alumnado como consecuencia de la inclusión de todos.
Los alumnos con necesidades educativas deben ser evaluados con arreglo a
objetivos y a criterios individualizados. Por tanto, si hay que darles calificaciones, estas
deben reflejar la capacidad de cada uno para lograr objetivos individualizados y no las
normas de la clase.
El currículo oculto
Lo que un maestro “planea” enseñar explícitamente es solo una parte de lo que el
alumno experimenta durante su jornada escolar. El profesorado crea en sus clases y
escuelas ciertos climas. Esos climas tienen una poderosa influencia en la educación de los
niños.
Los maestros pueden diseñar unas actividades de aula que den oportunidad a los
estudiantes para desarrollar características como una fuerte autoestima, la preocupación por
los demás y el respeto hacia ellos, la capacidad de trabajar en interdependencia y otras
consecuencias que tienen que ver con el desarrollo personal y la ciudadanía responsable.
Para conseguir el sentido de comunidad, se hacen esfuerzos conscientes para
garantizar que todos los alumnos se sientan seguros. Se les enseña activamente a trabajar en
cooperación con los otros, a preocuparse por el éxito de los demás. Aprenden que, para
tener la sensación de haber conseguido algo, no necesitan medirse con los demás.
Es necesario crear aulas que sean lugares “seguros”. Cuando los alumnos se sienten
seguros en sus aulas, no necesitan gastar energía en preocuparse por su bienestar físico ni
por sus propiedades personales. Aprenden a ayudar a los demás y a compartir sus recursos,
en vez de centrarse y proteger sus pertenencias.
Perspectiva del currículo:
Cuando hablamos de lo que deben aprender los alumnos, debemos tener cuidado de
no hacer excesivo hincapié en unos objetivos curriculares predefinidos. Aunque el
aprendizaje de las matemáticas, la historia, la geografía, las destrezas de la vida cotidiana y
las de tipo profesional sean importantes, no son única o necesariamente los objetivos
primordiales de los alumnos.
La socialización y las amistades se encuentran entre los principales objetivos
educativos de capacitación de los alumnos para convertirse en miembros activos de la
comunidad.
Premisas básicas del currículo de aula:
En general, el currículo se percibe y se imparte desde la perspectiva de que las aulas
de la educación general tienen un conjunto estandarizado de requisitos curriculares que
todos los alumnos deben cumplir para obtener un “aprobado”. En la mayoría de los casos,
si un niño no puede aprender “el currículo”, fracasa y a veces se le excluye de las aulas
ordinarias.
Cuando el currículo esta definido de antemano, los educadores parten de el y no del
niño. Se ha demostrado que el currículo estandarizado y las formas de transmisión del
mismo son aburridos, carentes de interés y faltos de sentido o de finalidad para muchos
alumnos. En una perspectiva holista y constructivista, se considera al maestro como
facilitador de la tarea de los alumnos, que participan activamente en el proceso de asimilar
una información significativa y de interés para ellos, en vez de ser transmisor del currículo.
A menudo, la clase se compone de proyectos y actividades de la vida real y
orientadas a un fin. La elaboración de un diario y la redacción de cartas, informes, cuentos,
libros y artículos son otras tantas actividades típicas.
Estrategias:
Se presentan diversas estrategias que pueden ser útiles cuando se utiliza el currículo
para promover las distintas habilidades de los alumnos de las aulas inclusivas.
Objetivos flexibles de aprendizaje:
Aunque los objetivos educativos básicos de todos los estudiantes sigan siendo los
mismos, en algunos casos, pueden adaptarse los objetivos curriculares específicos de
aprendizaje a las necesidades, destrezas, intereses y capacidades únicas de cada alumno.
Cuando no se tiene en cuenta lo que necesitan los alumnos de acuerdo con las
capacidades de cada uno, es fácil que aparezca la apatía en relación con las tareas escolares.
Adaptación de la actividad:
Los maestros tienen que modificar las actividades en las que participe algún alumno
concreto o el modo en que alcance los objetivos propuestos.
Adaptaciones múltiples:
Además de las adaptaciones curriculares a las habilidades de distintos estudiantes en
relación con un único elemento es posible realizar varias modificaciones de este tipo al
mimo tiempo.
Desarrollo
La enseñanza en equipo es fundamental. Algunos educadores tienen poca o ninguna
experiencia de diseñar o adaptar un proyecto curricular que responda a las necesidades de
todos los alumnos. Este problema puede solventarse si se reúne un equipo de personas para
dar ideas y sugerir en relación con los objetivos para los niños u con la forma de promover
esos objetivos en las clases de carácter general. Cuando todo el mundo tiene experiencia y
practica del diseño y de las adaptaciones curriculares resulta muy fácil y hasta rutinario
para el profesor elaborar sobre la marcha procedimientos o adaptaciones curriculares que
permitan participar a todos los alumnos, incluso a los más problemáticos.
La participación del alumno es también fundamental.
Los estudiantes pueden ayudar a los profesores a dar flexibilidad al currículo. La
participación en su propio aprendizaje y en la planificación y puesta en práctica de
experiencias de aprendizaje significativas y orientadas a un fin para sus compañeros es cada
vez más importante en las aulas inclusivas.
Los alumnos pueden proponer actividades, conseguir materiales y organizar e
implantar el
currículo para si mismos y para sus compañeros. En cuanto a las destrezas funciones cabe
destacar que determinados temas curriculares, como los relativos a la vida cotidiana y las
destrezas profesionales no tienen porque eliminarse cuando se incluye a los alumnos en
aulas ordinarias.
Los estudiantes que necesitan aprender ciertas destrezas para la vida práctica, el
trabajo y de carácter social pueden recibir orientaciones y tener oportunidades de
aprenderlas en momentos naturales de la jornada.
Cuando el personal de las escuelas empieza a implantar el modelo de aulas
inclusivas, se da cuenta de que un elemento necesario y clave para el éxito es la
colaboración entre los maestros o profesores, el resto del personal de centro, lo padres y los
alumnos. Sin esta colaboración, la educación inclusiva no llega a buen puerto, pues la
Es preciso reconocer el efecto de los factores ambientales en el aprendizaje y la
adaptación de los niños. Los maestros deben caer en la cuenta de que los alumnos son
participantes activos en el proceso educativo y que, cuando participan, crean su propio
enfoque de la gestión de la clase y de las actividades de enseñanza.
Horarios en los ambientes integrados: los bloques temporales
constituyen una alternativa al horario tradicional de los especialistas. Corresponden
a la asignación de periodos de tiempo mas largos para que el especialista pueda
acudir con flexibilidad a cada ambiente en el que los alumnos o los maestros
necesiten ayuda, intervención o apoyo. Hay incontables formas de implantar el
modelo de bloques temporales. Las estrategias concretas varían según el conjunto
de variables demográficas. Del alumno, de la comunidad y del horario.
Horas reservadas para la colaboración: tanto durante los bloques
temporales como en las reuniones regulares del equipo, en las especiales
monografías y en las reuniones de formación y perfeccionamiento de profesorado
surgen oportunidades informales de colaboración. Al principio, quizá haga falta
reuniones semanales de equipo para un reducido número de alumnos que precise un
apoyo intensivo.
Autoevaluación:
Para promover una colaboración libre y sincera entre el alumno y el maestro, se
debe permitir a los alumnos que realicen algún tipo de autoevaluación como un elemento
más del programa total de evaluación.
Los resultados de la evaluación de los alumnos deben utilizarse como fundamento
para la reevaluación de los objetivos, contenidos y métodos de la asignatura. Perspectiva de
los padres sobre la calidad de nuestras escuelas Hay muchas formas de medir la calidad de
las escuelas. Aunque hay determinados indicadores para determinar la calidad de las
escuelas tienen ciertas limitaciones que influyen directa o indirectamente en los niños. Se
ha excluido a muchos niños por su causa, además muchos de ellos no tienen en cuenta las
necesidades específicas de los alumnos de características peculiares.
Hay al menos tres formas importantes de mediar la calidad de las escuelas para
todos los niños:
Determinar si en la escuela y en el aula se recibe con cariño a los alumnos.
Observar las interacciones con los compañeros y evaluar el carácter de estas
interacciones.
Evaluar que se les enseña en clase, o sea, ¿aprenden los alumnos cosas divertidas,
relevantes útiles e interesantes y se presta atención a la forma de impartir el
currículo?
Acoger a todos los alumnos con características peculiares
El aspecto más importante de una educación de calidad tiene que ver con la cogida de
todos los alumnos y su integración en la vida escolar. El problema no consiste en que
algunos niños sean diferentes, sino que las diferencias se consideren de forma negativa e
incluso, se destaquen excesivamente. El hecho de ser diferente no es una característica que
las personas tengan que ocultar o deseen cambiar.
La calidad empieza por acoger a todos los alumnos, a pesar de sus diferencias, nadie
debe quedar excluido porque se le considere diferente. El ser especial es una cualidad que
hay que cuidar y no hacer desaparecer.
Algunos métodos para facilitar las interacciones son:
Utilizar grupos de aprendizaje cooperativo.
Utilizar el dialogo en pequeños grupos.
Formar parejas de alumnos para que lleven a cabo una tarea.
Descubrir campos comunes donde se produzca.
La tercera variable que determina la calidad se refiere a las experiencias de los
alumnos en clase y en la escuela. La calidad impone que los alumnos amplíen sus
conocimientos, destrezas y consciencia.
Los objetivos que deben conseguir todos los alumnos son:
Aumento de la autoestima.
Preocupación por los demás, pensar en la importancia de los demás.
Educación moral: aprender que hay cosas que están bien y otras que están mal.
Destrezas de pensamiento crítico: aprender a pensar en un problema y resolverlo.
Técnicas de procedimiento: aprender a reflexionar sobre los problemas.
Destrezas para la vida: capacidad de llevar una vida agradable en la comunidad.
Una vez determinados los objetivos que se pretenden, puede decidirse el currículo.
Podemos dividir el currículo en las siguientes grandes áreas:
Aprendizaje funcional: destrezas prácticas, de la vida real y útiles en el presente y
en el futuro.
Aprendizaje académico: aprendizaje que puede generalizarse ahora o en el futuro,
más global.
Entretenimiento y diversión: de carácter académico o funcional, aunque el objetivo
consiste en divertirse más que en el hecho mismo.
Referencias Bibliográficas
María, m. (2009). Aspectos clave de la Educación Inclusiva recuperado de:
[Link]
Susan, William S. (1999) Aulas inclusivas: Un nuevo modo de enfocar y vivir el
currículo, Narcea Ediciones, 1999