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Becerro de oro: Lecciones para niños

El documento resume el episodio del becerro de oro descrito en Éxodo 32. Mientras Moisés recibía los Diez Mandamientos de Dios en el Monte Sinaí, el pueblo de Israel construyó un becerro de oro y comenzó a adorarlo. Aarón permitió y alentó esta idolatría. Cuando Dios le informó a Moisés lo que había sucedido, este último rompió las tablas de la ley y reprendió severamente a Aarón y al pueblo. A pesar de que Moisés intercedió por el p

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Becerro de oro: Lecciones para niños

El documento resume el episodio del becerro de oro descrito en Éxodo 32. Mientras Moisés recibía los Diez Mandamientos de Dios en el Monte Sinaí, el pueblo de Israel construyó un becerro de oro y comenzó a adorarlo. Aarón permitió y alentó esta idolatría. Cuando Dios le informó a Moisés lo que había sucedido, este último rompió las tablas de la ley y reprendió severamente a Aarón y al pueblo. A pesar de que Moisés intercedió por el p

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Exodo 32.

V. 1-10. Desearíamos poder pasar directamente de la descripción del tabernáculo en el capítulo


31, a su construcción en el capítulo 35. Pero desgraciadamente, entre los dos hechos se intercala
un episodio oscuro de la historia de ese pobre pueblo. Pobre porque desecharon en sus corazones
al Dios verdadero y fueron tras sus dioses, inmediatamente se regocijaron en la pobre obra de sus
manos. Mientras Dios, en la montaña, daba la ley a Moisés, en la llanura el pueblo ya transgredía
los dos primeros mandamientos. Y mientras Jehová daba a su siervo las instrucciones relativas a su
culto, Israel establecía un culto idólatra. Es increíble ver como un sacerdote del pueblo de Dios,
escogido y apartado para tal tarea de honra, de inmediato acepto sin reproche hacer y ofrecer
culto a las a criaturas o los objetos. Este Aarón que actuaría de interventor entre Dios y los
hombres para llevar el pecado y este ser cubierto por la sangre del becerro. Este mismo Aarón
arrastraría a la idolatría a tanto pueblo. V. 5- Y viendo esto Aarón, edifico un altar delante del
becerro; y pregono Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Muchas de las
denominaciones actuales en cabeza de hombres necios, queriendo adherir obras contrarias a las
escrituras, al culto verdadero y la obra de Cristo, inventan sin número de patrañas con el fin de
sumar a su congregación nuevos creyentes y adeptos, muchas veces lo hacen pensando que su
obra es la correcta, pero vemos que es todo lo contrario, tuercen las escrituras. Que delicado es
hermano añadir obras a la escritura y a la adoración de nuestro Dios, aun si la intención del
corazón es buena, recordemos que no es la correcta si esta no es conforme a la palabra de Dios.

Cuán grande es la perversidad del hombre, su ingratitud, su rapidez para olvidar las bondades de
Dios. A fin de apartar su indignación para que no los destruyese. Salmo 78:11; olvidaron sus
obras, y los milagros que les había mostrado. Y Salmo 106:19-23, Hicieron becerro en Horeb, Se
postraron ante una imagen de fundición. 20 Así cambiaron su gloria Por la imagen de un buey
que come hierba. 21 Olvidaron al Dios de su salvación, Que había hecho grandezas en Egipto, 22
Maravillas en la tierra de Cam, Cosas formidables sobre el Mar Rojo. 23 Y trató de destruirlos,
De no haberse interpuesto Moisés su escogido delante de él, Hermanos, nosotros no somos
mejores que este duro pueblo, a pesar de tener la revelación completa un mejor mediador, a
Cristo, una salvación perfecta, cuantas veces por torpeza contristamos el Espíritu Santo, haciendo
obras indignas y entregando la gloria y honra a las cosas creadas y no al Único digno de ella.
Medita mi querido hermano en esta noche, y recuerda las bondades de Cristo, que estas sean de
continuo en tu mente, corazón y boca, y en todas tus oraciones, para que por la Palabra y todas
estas obras perfectas des honra y gloria a Cristo, Señor nuestro.

“La idolatría” no es solamente el pecado de Israel o de los paganos. Al recordar esta escena, el
apóstol Pablo se ve en la obligación de advertir a los cristianos, 1 Corintios 10:7 Ni seáis idólatras,
como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a
jugar. y 14 Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. Un ídolo es todo lo que toma en nuestro
corazón el lugar que pertenece a Jesús. Puede ser semejante al becerro de oro: 1) a imagen de los
dioses del mundo (los egipcios adoraban al buey Apis); 2) fundido en molde o, dicho de otra
manera, llevando la huella de las concepciones del espíritu humano; 3) dándole forma con buril, es
decir, ser el fruto de nuestros propios esfuerzos (Isaías 44:10 y 12). La insensatez de la idolatría.
Todo eso ocurre cuando se ha perdido de vista el regreso de nuestro Mediador, Cristo,
actualmente en el cielo, así como Moisés estaba en la montaña. Aguardemos a nuestro Señor, Él
es fiel, justo y sus promesas son para siempre, mantengamos nuestra esperanza en que El
regresara, vivamos como es digno, sujetos a su perfecta voluntad.

V. 11-20. Verso 7, Tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido, anuncia Jehová
a Moisés. Notemos que Moisés no responde a Dios es “tu pueblo” que tú sacaste, Por
consiguiente, no puedes destruirlo. Jesús, al orar en favor de los suyos dice al Padre: “tuyos son”
Juan 17:9 9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos
son. Este es su pueblo escogido. Nosotros de igual forma somos su pueblo escogido, y tenemos un
mejor mediador a Cristo, que intercede ante el padre.

Aquí Moisés es un abogado hábil. En otro tiempo había dicho que él no era un hombre elocuente,
que era torpe de lengua. Pero ahora su corazón se siente conmovido por Israel y, a causa de la
abundancia de su corazón, qué bien sabe, por el Espíritu, abogar en favor del pueblo de Dios. No
obstante, todo el favor de Moisés no podía impedir que Jehová destruyese a Israel si la ley que lo
condenaba le era presentada en ese momento. De esas dos cosas, la ley y el pueblo culpable, una
tenía que desaparecer. En su gracia, Dios permite que la ley sea retirada, de forma que Moisés,
acorde con el pensamiento de Dios, rompe las dos tablas de piedra al pie de la montaña. Cuando
el Señor Jesús vino a este mundo culpable, no fue para abolir la ley. Por el contrario, Él la cumplió
perfectamente antes de sufrir en la cruz su maldición, Mateo 5:17-18; 17 No penséis que he
venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Para que nosotros no estemos sujetos más a la ley, sino sujetos a Cristo, quien por gracia la
cumplió a cabalidad, para nosotros incapaces de vivir conforme a esta ley, pero para Cristo cosa
posible. Cristo nos redimió de la ley y se hizo maldición por nosotros, Gálatas 3-14 para que en
Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos
la promesa del Espíritu.

V. 21-35. La indignación se ha apoderado de Moisés. anteriormente se había mostrado celoso por


el pueblo ante Jehová; ahora se muestra celoso por Jehová ante el pueblo. Moisés reprende a
Aarón, el cual se excusa en lugar de humillarse. Además, un terrible deber es impuesto a los hijos
de Leví para mostrarnos que la gloria de Dios siempre está antes que los vínculos familiares o
amistosos. Mateo 10-37. El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el
que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. Los hijos de Leví son fieles, y Jehová lo
tendrá en cuenta al confiarles más tarde el servicio del tabernáculo. Dios no nos empleará a su
servicio sin haber puesto a prueba nuestra fidelidad. Con lo anterior Dios no nos enseña que
debemos tener en poco nuestra familia, sino que el primer lugar en nuestras vidas debe ser para
Dios, nada nos puede apartar de Él ni de su obra, todo en cuanto hagamos debe ser para el Señor.

Por último, volvemos a encontrar a Moisés en la posición de intercesor. Expone los hechos –
contrariamente a Aarón– sin esconder nada. Pero quiere hacer propiciación por el pueblo y se
ofrece para ser castigado en su lugar. Se parece en eso al apóstol Pablo, quien deseaba ser
separado de Cristo, por amor a sus hermanos, los que eran sus parientes según la carne, Romanos
9:3. 3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los
que son mis parientes según la carne; 4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la
gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; Pero este sacrificio no es
posible. La Escritura declara que ningún hombre “podrá en manera alguna redimir al hermano, ni
dar a Dios su rescate”, Salmo 49:7, Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al
hermano, Ni dar a Dios su rescate y que “cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”
Romanos 14:12. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
Y toda lengua confesará a Dios. 12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de
sí. Sólo Cristo pudo hacer propiciación por el pecador, porque Él mismo era sin pecado. Hermanos
que no se nos olvide lo indignos que somos, pues nuestro pecado era y es mucho, por nuestro
pecado Cristo fue crucificado, velemos y oremos, roguemos a Cristo que nos haga dignos de tan
hermoso privilegio de ser llamado hijos de Dios.

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