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Violación de Derechos en Títulos Laborales

Los jueces de instancias inferiores realizaron un análisis somero de los requisitos del pagaré presentado como título ejecutivo en el caso, sin estudiar a profundidad las circunstancias en las que se originó el pagaré. La Corte Suprema revocó las decisiones anteriores al encontrar que los jueces no tuvieron en cuenta que el pagaré se suscribió como requisito para un contrato de trabajo, lo cual es ilegal conforme a la ley laboral colombiana. Los jueces deben realizar un análisis
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Violación de Derechos en Títulos Laborales

Los jueces de instancias inferiores realizaron un análisis somero de los requisitos del pagaré presentado como título ejecutivo en el caso, sin estudiar a profundidad las circunstancias en las que se originó el pagaré. La Corte Suprema revocó las decisiones anteriores al encontrar que los jueces no tuvieron en cuenta que el pagaré se suscribió como requisito para un contrato de trabajo, lo cual es ilegal conforme a la ley laboral colombiana. Los jueces deben realizar un análisis
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SENTENCIA STC3298-2019

RADICACIÓN n.° 25000-22-13-000-2019-00018-01

I. Hechos
A. Diana Chaparro Rivera firmó dos pagarés en blanco con fiador
B. La causa del pagaré es un contrato de trabajo
C. La defensa de la demandada en decir que no debía esa plata
D. La no revisión a fondo por parte de los jueces de los títulos

II. Problema jurídico

¿Que se requiere para que un documento sea título valor, este y el ejecutivo son iguales?

III. Cargos

Cargo primero: se demanda que las autoridades jurisdiccionales querelladas quebrantaron


sus garantías y su derecho fundamental al debido proceso
Para la demandante se incurrió en un error de hecho:
1. porque los fallos de los acusados se basaron en la experticia tardíamente aportada
afirmando que dicha probanza se adosó al plenario de forma extemporánea; empero,
el 30 de julio de 2018, se puso en conocimiento de las partes, la cual no debió
valorarse por dicha circunstancia.
Cargo segundo: El juez casacionista constata que el juez ad quem faltó a su deber de revisar
los requisitos del título ejecutivo al momento de dictar sentencia (revisión oficiosa del título)
ocasionando así un análisis insuficiente vulnerandose a la accionante el derecho al debido
proceso por vía de hecho al no estudiar los requisitos del pagaré presentado como base de
recaudo.
IV. Consideraciones
-Consideraciones del Tribunal:
El a quo, denegó el amparo del derecho constitucional invocado por considerar que no hubo
arbitrariedad en los falladores de la instancia propuesta. Destacó que aun si hubiese sido
extemporáneo el peritaje refutado, esta sola circunstancia no determina la violacion del
debido proceso puesto que, la decisión de seguir adelante la ejecución tuvo como fundamento
que la ejecutada no logró probar las excepciones presentadas, pues ninguna de ellas
desvirtuar la existencia de la obligación clara, expresa y exigible.
-Consideraciones de la Corte Suprema
La Corte observa que el juez de segunda instancia, sometió el proceso a un somero análisis de
los requisitos del título y constata una fundamentación insuficiente en la situación presentada.
Es por ello que incurre en la vía de hecho propuesta por la tutelante porque no hubo un
estudio de fondo del pagaré presentado en el proceso.Adicionalmente, no hubo un
pronunciamiento suficiente a una de las excepciones presentadas por la ejecutada, sin tener en
cuenta que el juez es el que debe garantizar el estudio correcto de cada uno de los
pronunciamientos de las partes.
Asi mismo, la Corte precisa que la tutelante en su contestación manifiesta haber suscrito
título como requisito para la contratación en la sociedad, lo que debió generar en los jueces
una actividad diligente a fin de averiguar la veracidad de dicha circunstancia, aún más cuando
la demandante de la ejecución no controvierte dicho punto y está de acuerdo con las pruebas
ordenadas. Lo que permite deducir que, si el instrumento allegado al proceso tuviese una
obligación clara, expresa y exigible no habría razón para acudir a elementos probatorios para
describir el monto que supuestamente era adeudado.
Esta corporación afirma que el reproche de la tutelante iba más allá del monto adeudado, se
trataba sobretodo, del origen de este título valor,lo que lleva a un estudio de fondo para
determinar su legalidad.Tiene en cuenta lo referido en el Código Sustantivo del Trabajo que
establece en los artículos 59 y 149 que los empleadores no pueden abusar de su posición e
imponer condiciones para contratar o hacer descuentos. El Código Sustantivo del Trabajo no
faculta al empleador para exigir la suscripción de títulos valores en blanco como garantía del
cumplimiento de la vinculación o por la responsabilidad del trabajador en la ejecución de su
labor,al contrario, el Estatuto Laboral prohíbe cualquier acto que afecte el mínimo de sus
derechos y garantías,es por ello que actuaciones como la cuestionada son totalmente ilegales
y sobrepasan las fronteras de protección de las garantías del trabajador, hoy apenas, mínimas
por estar sujetas al principio de progresividad.
Para la Corte, es necesario llevar un estudio sobre la apreciaciones del derecho al trabajo,
libertad de contratación y las circunstancias de desigualdad presentes en las relaciones
laborales.En primer lugar,conforme a los artículos 25 y 26 de la Constitución Política, el
trabajo debe desarrollarse en “condiciones dignas y justas” y de la cual hace parte la libertad
de escoger profesión u oficio. Ambos postulados permiten comprender que las personas, en
ejercicio de su libertad, seleccionan una profesión u oficio para lograr su sustento; no
obstante, esa elección debe estar libre de coacciones y deben tener como fundamento la
dignidad humana. Queriendo decir esto, que los empleadores no pueden imponer
condiciones abusivas para contratar. De manera que resulta censurable que estos,
aprovechándose de las dificultades presentadas en nuestra sociedad para conseguir empleo, le
exijan a los trabajadores, sí pretenden serlo, actividades propias de su liberalidad, tales como
obligarse al pago de sumas de dinero firmando títulos valores.
El artículo 13 del C.S.T. dispone que “no produce efecto alguno” la estipulación que afecte
el mínimo de derechos y garantías previstas a favor de los trabajadores; en forma
compatible el art. 28 dispone: “ el trabajador puede participar en las utilidades o beneficios
de su [empleador], pero nunca asumir riesgos o pérdidas ”. De consiguiente, tanto la
conducta de la empleadora como la obligación impuesta en el caso concreto resulta ineficaz
legal y constitucionalmente, al presentarse una ilicitud sustantiva y supralegal en la causa.
En cuanto a la libertad de escoger profesión u oficio, la Corte Constitucional sostuvo que “la
Libertad de Trabajo no puede traer consigo el menoscabo, ni la pérdida o el sacrificio de la
libertad del hombre; de suerte que es fundamental que en la ejecución de su relación
laboral, el trabajador conserve su libertad, sin perjuicio de que deba desempeñar su labor
bajo la autoridad del empleador, quien no puede atentar contra la libertad personal de
aquélla”
Limitar, entonces, la autonomía de un futuro trabajador para contratarlo, en este caso,
respecto de sus bienes, desconoce sus garantías fundamentales e invalida los negocios
celebrados bajo tal restricción.
A manera de conclusión, atendiendo a lo ocurrido en el caso examinado, es necesario advertir
que los juzgadores denunciados desconocieron, completamente, la situación de la accionante,
pues, de modo alguno, se cuestionaron sobre la legalidad del negocio causal del título
cobrado –contrato de trabajo-, no atendieron a la situación de vulnerabilidad de aquélla e,
incluso, le impusieron cargas desproporcionadas.Ciertamente fue censurada por no presentar
la carta de instrucciones y el diligenciamiento irregular de este, pero no tuvieron en cuenta
que es un elemento exigido cuando hay una relación de igualdad y han contraído
obligaciones en el tráfico general de negocios comerciales, situación distinta a la aquí
ventilada De haber observada las circunstancias que dieron origen al título, los jueces habrían
llegado a una conclusión distinta, pues tan probado está que la censora se obligó
cambiariamente para poder ser contratada, que los jueces sólo buscaron dilucidar el monto
del supuesto “apoderamiento”, causa del despido.
Los jueces en sus providencias deben tener motivaciones suficientes sobre los aspectos
aducidos en precedencia, de manera que no lesionen ni vayan en contra de los establecido en
el artículo 29 de la Constitución política y de los distintos convenios internacionales que han
sido ratificados en el país que imponen la obligatoriedad de motivar la sentencia judicial.La
inistencia de la aplicacion de estos,le permite no sólo a las autoridades conocer e interiorizar
las obligaciones contraídas internacionalmente, en relación con el respeto a los derechos
humanos, sino a la ciudadanía informarse en torno al máximo grado de salvaguarda de sus
garantías.
De acuerdo a lo discutido en las consideraciones, se revoca la providencia examinada y
conceder la protección rogada.
V. Críticas

En un primer análisis podemos identificar que la actuación de los administradores de justicia


en sus respectivas instancias como lo fueron: Juzgado Segundo Civil Municipal, Primero
Civil Del Circuito ambos de Girardot y Sala Civil - Familia del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Cundinamarca; no tuvieron el debido manejo de los pagarés presentados como
soporte del cargo en razón de que se les realizó un somero análisis de los requisitos del título
(revisión oficiosa del título)y no profundizaron sobre la procedencia legal del mismo, es decir
todas las circunstancias que rodearon el nacimiento de los títulos.

“(...) la hermenéutica que ha de dársele al canon 430 del Código General del
Proceso no excluye la «potestad-deber» que tienen los operadores judiciales de revisar
«de oficio» el «título ejecutivo» a la hora de dictar sentencia, ya sea esta de única,
primera o segunda instancia (…), dado que, como se precisó en CSJ STC 8 nov. 2012,
rad. 2012-02414-00, «en los procesos ejecutivos es deber del juez revisar los términos
interlocutorios del mandamiento de pago, en orden a verificar que a pesar de haberse
proferido, realmente se estructura el título ejecutivo (…) Sobre esta temática, la Sala
ha indicado que “la orden de impulsar la ejecución, objeto de las sentencias que se
profieran en los procesos ejecutivos, implica el previo y necesario análisis de las
condiciones que le dan eficacia al título ejecutivo, sin que en tal caso se encuentre el
fallador limitado por el mandamiento de pago proferido al comienzo de la actuación
procesal (…)”1.

Ahora ¿cuáles serían esos requisitos que constituyen al título ejecutivo?


Se encuentran en el artículo 422 del Código General del Proceso y se pueden señalar en el
siguiente fragmento del mismo
“Pueden demandarse ejecutivamente las obligaciones expresas, claras y
exigibles que consten en documentos que provengan del deudor o de su causante, y
constituyan plena prueba contra él o las que emanen de una sentencia de condena
proferida por juez o tribunal de cualquier jurisdicción, o de otra providencia judicial,
o de las providencias que en procesos de policía aprueben liquidación de costas o
señalen honorarios de auxiliares de la justicia, y los demás documentos que señale la
ley.”2

Es importante para entender la razón del litigio distinguir entre un “Título Valor” y un
“Título Ejecutivo”.
“En ese orden, un título valor es un título ejecutivo, porque proviene de un
deudor y contiene una obligación clara, expresa y exigible, pero no todo título
ejecutivo es un título valor.”3

Es decir que el título ejecutivo lo serán todos aquellos que cumplan con los requisitos
expuestos en el artículo 422 del Código General del Proceso, estos se encuentra abierto a las
necesidades de las partes que integran el negocio; es el mismo negocio en sí.
Los títulos ejecutivos deben gozar de dos tipos de condiciones:
“formales y sustanciales. Las primeras exigen que el documento o conjunto de
documentos que dan cuenta de la existencia de la obligación “(i) sean auténticos y (ii)
emanen del deudor o de su causante, de una sentencia de condena proferida por el
juez o tribunal de cualquier jurisdicción, o de otra providencia judicial que tenga
fuerza ejecutiva conforme a la ley, o de las providencias que en procesos contencioso
administrativos o de policía aprueben liquidación de costas o señalen honorarios de
auxiliares de la justicia, o de un acto administrativo en firme.”4

Por lo tanto el mundo de los títulos valores es limitado por la ley resaltando que estos cuentan
con su propio régimen normativo especial, que es de uso exclusivo para estos y no se le
puede ser aplicado a los demás títulos ejecutivos. Se evidencia al momento de que, en el

1 CSJ. STC 4808 de de abril de 2017, exp. 11001-02-03-000-2017-00694-00, reiterada en STC 4053 de 22 de marzo de
2018, exp. 68001-22-13-000-2018-00044-01
2 Ley 1564 de 2012 Código General del Proceso. Art 422
3 Sala civil de la Corte suprema de justicia en sentencia AC5333-2019
4 Sentencia T-747/13
artículo 619 del Código de Comercio nos dan una definición y clasificación de los títulos
valores.
“Los títulos-valores son documentos necesarios para legitimar el ejercicio del
derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora. Pueden ser de contenido
crediticio, corporativos o de participación y de tradición o representativos de
mercancías”.
A la luz de este artículo los títulos valores se pueden definir como documentos
imprescindibles para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en ellos se
incorpora, autónomo en el sentido de que no depende del negocio o del contrato que le dió
origen, su existencia da validez al cumplimiento de una obligación y esa es su función.
“Estos principios de autonomía y literalidad propios del título valor hacen que
sea un documento formal y especial, toda vez que la fusión inescindible entre derecho
y documento legitima al tenedor, conforme con la ley de circulación del título valor, a
exigirlo en el tráfico jurídico y a perseguir su cobro por vía ejecutiva mediante la
denominada acción cambiaria (artículo 780 y ss. del Código de Comercio), con
independencia de la relación o negocio jurídico causal que le dio origen, imprimiendo
seguridad y certeza al derecho que de manera incondicional en él se incorpora
(artículos 619, 625, 626, 627 y 647)”5

Partiendo de estas premisas se puede inferir que para que surja a la vida jurídica un título
valor o ejecutivo, debe existir un negocio causal, lo que significa que el estudio que se realizó
sobre los pagarés no tuvieron en cuenta el estatus de trabajadora y la desigualdad de
posiciones que tenía la accionante frente a la sociedad accionada.

La corte hace especial en hincapié en los requisitos impuestos tanto a los títulos ejecutivos
como a los títulos valores que se explica claramente que debe existir una obligación clara,
expresa y exigible; promulgando la imposibilidad de llevar a cabo un cobro coercitivo donde
uno de estos requisitos se pueda poner en duda o no se hayan probado la veracidad de estos

“Si el instrumento allegado hubiese gozado de total claridad expresividad y


exigibilidad, no habría existido razón para acudir a elementos probatorios como los
descritos a fin de comprobar el monto supuestamente adeudado, pues la demandada,
aquí actora, no reportó el pago de ningún monto, sino la inconsistencia del endilgado
“apoderamiento” de sumas de dinero en el ejercicio de su actividad laboral.”6

Es menester resaltar el hecho de que los juzgados en cuestión, al momento de que la


accionante declara haber suscrito los pagarés como exigencia para ser contratadas por la
sociedad accionada, no tomaron acciones para corroborar la veracidad de ésta acción frente a
lo ya expuesto ya que les correspondía estudiar, el convenio origen del pagaré y, en
consecuencia, la licitud de su objeto y causa, todo ello a fin de evitar convalidar un título
viciado.

5CONSEJO DE ESTADO SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO SECCIÓN TERCERA


Radicación número: 25000-23-26-000-2004-00833-01(28755)
6 STC 3298-2019 Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00018-01
No es desconocido para las autoridades de administración de justicia, que el pagaré se
suscribe cuando existe una deuda y para saldarla se realiza un documento que contiene una
promesa incondicional de pago, en el caso de un trabajador que inicia un contrato de trabajo o
relación laboral no existe ninguna deuda, por lo cual éste documento no tendría razón de ser
en el momento de suscribir un contrato laboral.

Esta conducta realizada por la sociedad accionada, es reprochable por el Código Sustantivo
del Trabajo, en su artículo 59 dictamina que; el empleador no está facultado para exigir la
suscripción de títulos valores en blanco como garantía del cumplimiento de la vinculación o
por la responsabilidad del trabajador en la ejecución de su labor.

“(…) También, se entiende por Libertad de Trabajo, de acuerdo con la Carta,


una expresión voluntaria de la personalidad no sometida a dominio o imposición ni
del Estado ni de los particulares y, en rigor, se contrae a la categoría jurídica de la
Libertad de escoger o elegir libremente la profesión, el arte, la ocupación o el oficio
(…)”7.

En este fragmento nos indican pues que el hecho de limitar la autonomía y libre
determinación de una persona potencial para ser trabajador, refiriéndonos en el caso concreto
a los pagarés y al riesgo patrimonial de pérdida que estos significan, desconoce sus garantías
fundamentales como trabajador y anula toda clase de validez en los negocios celebrados bajo
restricciones de todo tipo.

7 Corte Constitucional. Sentencia T-446 de 1992.

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