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Misterios de Cristo y la Cruz

El documento explora los misterios de la vida de Cristo, incluyendo cómo la cruz revela el amor de Dios y la sabiduría divina que supera la sabiduría humana. Los santos padres como Clemente, Orígenes y Tomás de Aquino interpretaron los misterios de Cristo a través de la exégesis bíblica y los sacramentos para transmitir la experiencia espiritual cristiana.

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Misterios de Cristo y la Cruz

El documento explora los misterios de la vida de Cristo, incluyendo cómo la cruz revela el amor de Dios y la sabiduría divina que supera la sabiduría humana. Los santos padres como Clemente, Orígenes y Tomás de Aquino interpretaron los misterios de Cristo a través de la exégesis bíblica y los sacramentos para transmitir la experiencia espiritual cristiana.

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LOS MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO

En la S.E.
- San Pablo: El misterio cristiano como superació n de la sabiduría griega (1 Cor 2,
3-5) Anuncio de san Pablo incluye una sabiduría que no es de este mundo: la
sabiduría misma de Dios, opuesta a la orgullosa y en sí irrisoria sabiduría de los
hombres.
Los poderes de este mundo: los demonios.
Los á ngeles conocen la sabiduría de Dios desde la Iglesia.

Esta revelació n hace un todo con la Cruz. El creador de todas las cosas ha querido
transformar radicalmente todas las cosas para llevarlas a su cumplimiento
definitivo y esto por medio de la Cruz.

Esta sabiduría es locura para los griegos y escá ndalo para los judíos. La sabiduría
especulativa de los griegos como la de los escribas israelitas caen en la misma
debilidad. La cruz es locura má s sabia que la sabiduría humana. La cruz es
debilidad de Dios má s fuerte que toda la fuerza de este mundo. Por medio de la
cruz Dios aparece con toda su sabiduría y su poder solamente a los que
creen. Los que creen pueden llegar a la sabiduría y poder de Dios,
paradojalmente, unidos a la Cruz. (llegará un tiempo en que dicho poder será
manifiesto a todos)
Qué muestra la Cruz: el amor de Dios que nos salva. Haciéndonos capaces de
tal amor. La Cruz es vista unida a la resurrecció n y a la difusió n del Espíritu sobre
toda carne.
La cruz es la clave de la vida de Cristo y es la clave de la vida del Cristiano. Ella se
prolonga en nosotros. (Col 2, 3) Para que los cristianos adquieran la plena
inteligencia y llegan a penetrar en el conocimiento perfecto de Dios, esto es en
Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.
El misterio de Dios es Cristo mismo revelado por excelencia en su Cruz, pero que
incluye en sí mismo desde toda la eternidad el destino de la humanidad y del
universo entero en cuanto destinado no só lo a la creació n sino a la reconciliació n
final.

El misterio divino en toda su dimensió n. Tanto el misterio teológico como


económico. Todo se nos despliega en el misterio de Cristo y en la Cruz.

El misterio de la Cruz es el misterio del amor Eterno del Padre que nos ha amado
desde siempre en su Hijo predilecto. Por eso el misterio es el matrimonio entre
Cristo y su Iglesia.

San Juan: (Jn 17, 1)


Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo con la gloria que tenía junto a ti (con
esa gloria glorifícame) Es la realidad soberana de Dios que se manifiesta en un
rayo de luz. El Verbo que se encarna se manifiesta en vida y en luz. (en vida: es el
pró logo de la Encarnació n explicado en los evangelios: (del 3 al 7) de la luz (del 8
al 13) El Verbo se ha hecho carne: la presencia misteriosa de Dios en el
taberná culo (la Shekina)
Có mo nosotros nos asimilaremos al Hijo: viéndolo tal cual es: 1 Jn 3, 2.
Nosotros desde ahora somos hijos de Dios, sabemos sin embargo que cuando él
sea manifestado seremos iguales a él porque le veremos tal cual es.
Seremos similares a Cristo como Cristo es similar a Dios. Y por eso Cristo al darse
a conocer a nosotros nos hace uno con É l. (Jn 1, 18)

Verbo poniendo su morada entre nosotros:


Es el abrirse el velo del templo: implica.- que la Antigua Ley a terminado, pero
má s aú n porque podemos acceder a Dios. El velo ha sido quitado con Jesú s.
Es esencial a la doctrina de san Juan que la fe pase de una simple visió n de los
signos de la realidad divina escondida en la humanidad del Salvador a una
contemplació n transformante que se asimila a aquel que es su objeto.

Por eso nuestro camino espiritual es desde Cristo en los Evangelios. Es el paso de
la visió n física de Cristo que conduce a la fe y a través de esta prepara la
contemplació n de la gloria divina que es todo uno con la vida Eterna.

La glorificació n del Padre que hace el Hijo: da a conocer al Padre; obedece al


Padre hasta la muerte, constituye a la vez la gloria que como Hijo da a sus
discípulos. La gloria que tu me has dado yo se la he dado a ellos para que sean
Uno.

Es el perfecto conocimiento entre el Padre y el Hijo y la comunicació n del


conocimiento que le ha querido dar a los suyos. El cristiano sigue al Cordero por
donde quiere que vaya. Lo sigue a la Gloria por medio de la Cruz.
El cuarto Evangelio comienza y se cierra con la “presencia de Dios” que oculta y
expresa su Gloria. Presencia en la nube pero en la cual resplandece la gloria.

II. Tema: Merkabah: El carro de fuego por el cual Dios surca el cielo y nos atrae
hacia sí. Nos lleva má s allá de los pequeñ os fulgores de esta tierra. Desde el
mismo modo este seguir a Jesucristo, este pasaje de la tierra al cielo, de la cruz a
la gloria, evoca este tema de la mística hebraica que es apocalíptica en su origen
pero que llega a los estratos má s antiguos de la revelació n bíblica: a la visió n de
Ezequiel, al rapto de Elías, a la elevació n de Henoc.

Los santos Padres:


San Clemente: se centrará en el misterio paulino: esta es también la clave de la
espiritualidad exigente de Orígenes. Orígenes verá surgir la espiritualidad
cristiana de una exégesis bíblica dominada por el misterio de Jesú s muerto y
resucitado por nosotros. Utilizará el adjetivo místico para la exégesis espiritual
de la Escritura visto desde la perspectiva del misterio de Cristo. É l se concentra
sobre todo en el cumplimiento ú ltimo del Cristo en nosotros, esperanza de la
gloria: que se nos comunicará el misterio de Cristo a nosotros.

Aquello que se ha cumplido en la cabeza debe expandirse por medio del Espíritu
a la Iglesia; su cuerpo. Orígenes habla del paso de la sombra a la Verdad. Pero esto
que se ha hecho verdad en Cristo es a la vez figura tipos en referencia a la
realidad escatoló gica de la Iglesia. El anti-tipo definitivo es el Reino de Cristo con
sus santos. San Agustín llamará a este anti-tipo: Cristo total.
Orígenes ve tres sentidos de la Escritura: El sentido literal que llama la historia.
Es el dato primero inmediato del texto. Orígenes lo estudia cuidadosamente.
Desde allí hay un segundo sentido que el llama moral o tropoló gico. Nuestros
antecesores en la fe nos enseñ an a comportarnos. Nos muestran el camino que
debemos seguir. Y desde aquí un tercer sentido que llama má s propiamente
espiritual donde encuentra la aplicació n final en Cristo.
Estas distintas miradas a la Escritura no es invento de Orígenes, sino también de
los judíos: Estaba la interpretació n halakah: interpretación legal que busca una
pauta de conducta; la haggadah: que muestra como los descendientes pueden
entrar en la experiencia misma de los padres al punto de hacerla propia.
Cuando Orígenes es sacerdote modifica, desarrolla su exégesis. De esto que
Cristo ha hecho aprende el Cristiano qué debe hacer. Es decir, da el primer lugar
a Cristo y en un segundo momento al sentido tropoló gico. Así coincidirá má s
profundamente con san Pablo; místicos: mirará al misterio de Cristo y su Cruz, y
será la clave de toda la Escritura. Develando toda la historia del hombre y de la
creació n. El sentido Crístico es la fuente del sentido en relació n a nosotros. Desde
el misterio de Cristo aplicará Orígenes el sentido de místico al tropoló gico
cristiano. Esto preparará la aplicació n de Místicos misterios, a los sacramentos. Y
así también tendrá lugar el tercer sentido: la anagogía. El acceso a la vida Eterna.
Esta exégesis de Orígenes no debe realizarse solamente por el rigor filoló gico,
tampoco una sola meditació n, sino que necesita de una experiencia religiosa: por
eso só lo el Espíritu puede conducirnos. Si se comprende la Escritura se
comprende al Cristo, pero no se puede comprender al Cristo si antes no hemos
sido comprendidos, o asumidos por É l. Así: nos da el Espíritu para que podamos
comprender sus palabras.
El sentido anagó gico es el del Misterio de las bodas entre Cristo y la Iglesia.

Místicos: interpretación de la Escritura, pero al mismo tiempo a la experiencia


espiritual propiamente cristiana. La oració n es unirse a Cristo. Sumergirse en las
Escrituras.

Clemente y Orígenes son representativos de todo el cristianismo ortodoxo de su


tiempo.
El uso de místico: Dídimo, Cirilo, los Antioqueñ os. Esta es una prá ctica universal
de la Iglesia del s. III al s. V.

Transmisió n en la liturgia:
Decía san Pablo que el misterio de Cristo continú a en nosotros y esto por medio
de los sacramentos. San Cirilo de Jerusalén: habla de “los misterios” aplicá ndolo a
la iniciació n cristiana: a los sacramentos. Así también era llamado en las
religiones mistéricas. Y dirá : prepara tu corazón para recibir la enseñanza en
vista a la comunión de los santos misterios. Ora con mayor ardor para que Dios te
haga digno de los misterios celestiales e inmortales. Se introduce así el término de
MISTAGOGIA, para indicar el “comentario sobre los ritos bautismales” dado en la
semana siguiente a su celebració n: san Ambrosio: para que seas sorprendido y
no creas comprenderlo. Primero la obra de Dios y luego la respuesta del hombre.

Santo Tomá s:
Teología de los misterios de Cristo.
En el pró logo de la q. 27 de la III, anuncia la divisió n de las cuatro partes de los
actos y padecimientos de Cristo encarnado:
a) el ingreso:
b) Proceso de su vida:
c) É xito: muerte
d) Exaltació n: después de esta vida.

El modo de dividir: es algo novedoso tanto en relació n a sus obras anteriores


como entre sus contemporá neos. En ella no hará un comentario a los Evangelios,
sino que se interesará por los aspectos de la vida humana de Cristo que son
esenciales para manifestar su persona y su misió n.
De hecho en el processum: comprenderá a Jesú s como doctor, salvador y
mediador: para manifestar la verdad; liberar a los hombres del pecado y ser
medio para acceder al Padre.
Cristo manifiesta lo que es por medio de una vida humana concreta. Estudia aquí
los misterios esenciales de la vida de Jesú s. En los cuales el Evangelio y la
Tradició n han visto las señ ales de la misió n de Cristo:
a) natividad y circuncisió n
b) bautismo y tentació n
c) transfiguració n

En su concatenació n, en su evolució n, estudia la Resurrecció n al final y lo


relaciona con el misterio total de la salvació n. Su condició n gloriosa, las
apariciones, su eficacia y ejemplaridad. La resurrecció n universal es el término
inaugurado por los misterios de Cristo que se prolonga a través del tiempo
mediante los sacramentos. Es imitado mediante la actuació n moral y llega a su
plenitud al fin de los tiempos. Es fundamental estudiar estos misterios en su
conjunto para no perder la visió n unitiva de santo Tomá s.

Multiplica los enfoques, las conveniencias, subrayando la conexió n del misterio


que considera con la estructura de Cristo con su inserció n en el tiempo o con la
funció n del Señ or de doctor, salvador, mediador.

1.- Simple aplicació n de los datos sobre la estructura de la Encarnació n. Sería un


complemento sobre Cristo desde el punto de vista está tico. “Jesú s toca al ciego”
La acció n divina por medio de una acció n humana.

2.- El valor de enseñ anza que encierra el misterio de Cristo:


a) en cuanto nos manifiesta la realidad y misió n de Cristo
b) en cuanto constituye para nosotros un ejemplo: tanto para el culto como para
la moral. En dependencia de la acció n de Cristo.

3.- Su aspecto netamente econó mico: ha sabido situar los misterios dentro de
cierta continuidad histó rica. Los ha relacionado con el antiguo Testamento
(Cristo es el término que realiza el contenido de las figuras)

Conclusió n: Los misterios de Cristo tienen un valor sacramental. Significan en


cada etapa de la vida de Cristo el misterio Pascual en sí mismo o en su
prolongació n eclesial e inauguran un nuevo tiempo (una nueva disposició n)
tanto desde el punto de vista temporal como causal.

Los misterios como causa de salud.


Nada que ha vivido el Verbo Encarnado permanece sin significació n para la
salvació n, para la salud. La teología de los misterios es la que comprende el obrar
del misterio de salvació n y la manera como este plan se cumple. Cada misterio
realiza el amor de Dios dado a los hombres.
Siguiendo la tradició n, santo Tomá s pone en juego la doctrina de la
instrumentalidad de la humanidad de Cristo. Todos y cada uno de los actos de
Cristo tienen una eficacia salvadora.
Así por ejemplo: la resurrecció n de Cristo es causa de nuestra resurrecció n. Es
por El y en É l: la causa primordial es la justicia divina pero obran por medio de
Cristo como causa instrumental.
(Es en la inserció n a Cristo que nos salvamos: no es con ocasió n de Cristo)

¿Es Cristo resucitado o Cristo resucitando el que nos salva?


Es la humanidad glorificada de Cristo la que es causa instrumental de la Gracia,
pero en cuanto modificada por los misterios de su vida terrestre: en cuanto ha
vivido el misterio Pascual.
Esto está en la carta a los Hebreos: pero para santo Tomás es toda la vida de
Cristo la que es salvífica. Es verdadero que la humanidad glorificada continua
ejerciendo su mediació n instrumental pero santo Tomá s afirma que es el Cristo
en el acto de resucitar que nos salva: es la causa pró xima unívoca.

La eficiencia de la resurrecció n de Cristo llega a las almas no tanto por la virtud


propia de la humanidad de Cristo sino por la divinidad a la cual está
personalmente unido.

Es posible que los misterios de la vida de Cristo que históricamente ya pasaron


pueda continuar obrando. Debemos replicar con santo Tomá s que no es la acció n
pasada ya misma la que dura hasta hoy, la eficiencia actual de los misterios
pasados de la vida de Cristo les viene de la potencia divina que encierra todos los
tiempos y todos los lugares. Es un contacto virtual, según la potencia divina, la
que explica esta eficiencia. Lo que Cristo hace curando al ciego tiene una fuerza
divina y de ese acto se siguen sus efectos para todos los tiempos. En tanto que el
opera por virtud divina los actos del Señ or no son acotados al tiempo porque
Dios tiene el privilegio en su eternidad de estar presentes a los seres que en
nosotros son pasados o futuros.
Dicho de otroa manera: la resurrecció n de Cristo produce su efecto en cada uno
de sus beneficiarios en el momento elegido por Dios.

En los comentarios a las cartas de San Pablo: aparece que somos salvados por los
actos de los misterios de Cristo.
Los efectos causados por Dios no están acotados por el tiempo.

Sin negar el cará cter trinitario de inspiració n tomista se nota con evidencia la
incomparable presencia de Cristo en el corazó n de la vida Cristiana. No solo es
una presencia intencional por el conocimiento y el amor, sino una presencia
eficaz de la gracia. El Cristo histó rico ahora glorificado nos salva por cada uno de
sus actos en la vida terrestre porque llevan en sí una vida y una energía divinas.
De qué manera concreta nos salva; se aplica a nosotros esta virtud divina: estos
actos de la vida de Cristo.
De veritate_ espiritualmente por la fe; corporalmente por los sacramentos. Por
que la humanidad de Cristo es a la vez espíritu y cuerpo. Para que pudiésemos
recibir en nosotros que somos espíritu y cuerpo el efecto de la santificació n que
nos viene por Cristo.

Podemos tomar los sacramentos en su sentido amplio: en la conmemoració n


litú rgica donde se actualizan los misterios celebrados y se interioriza su efecto
por la plegaria (especial matiz)
La teología del memorial es la que explica esta eficacia.

II. Conformidad a su imagen.


El agente produce siempre un efecto similar a él por ello mismo los misterios nos
asimilan a Jesú s y por él a Dios. Somos hechos hijos en el Hijo. Si la gracia que nos
salva es gracia de Cristo, nos asemeja a Cristo; y si es divina nos asemeja a Dios.
La gracia nos asimila a la Imagen del Primer Nacido. Hijo sufriente que muere,
que resucita y que asciende. La palabra conformidad aparece muchísimas veces
en santo Tomá s. No pierde nunca de vista el tema de la Imagen y del modelo
ú ltimo.
Para cada uno sea liberado eficazmenete de las penas temporales debe participar
de la Pasió n de Cristo. Esto se realiza de dos maneras: por el sacramento de la
Pasió n que es el Bautismo por el cual somos sepultados con Cristo en la muerte y
en el que obra la virtud divina: Y en segundo lugar; participando de la Pasió n de
Cristo con una conformidad real a ella: padecemos con Cristo paciente. Esto se
realiza por la penitencia. Esta ú ltima conformidad se produce por nuestra propia
operació n y por lo mismo puede ser perfecta o imperfecta (por ese concurso de
nuestra operació n) Así santo Tomá s pone a la técnica má s rigurosa a una
profunda vida de fe.

(falta materia)
Y los hace conformes a É l. De la misma manera que Dios ha querido comunicar su
naturaleza a las cosas haciéndolas participar de la similitud de su bondad, de
suerte de que no só lo sean bienes sino autores de bondad, lo mismo el hijo de
Dios ha querido comunicar la conformidad de su filiació n de suerte que no sea el
só lo Hijo sino el primer nacido de los hijos.
Nosotros somos así los hermanos de Cristo. Tanto por el hecho de que É l nos ha
comunicado la similitud de su filiació n como por el hecho de que É l ha asumido
la similitud de nuestra naturaleza: El debía hacerse en todo similar a sus
hermanos. (En el comentario a los Romanos 8, lect. 6, 703)

Así santo Tomá s presenta a Cristo como ejemplar por el que nosotros somos
creados y recreados y como “exemplum” que nosotros debemos imitar en
nuestro obrar. Logra así remarcar a la vez la centralidad de Cristo y la diná mica
trinitaria de nuestra vida espiritual.
Dice santo Tomás que como el Hijo es (…) es necesario si el hombre ha sido
hecho similar
Nada se conforma a su modelo si no es por medio de su propio sello. Es una
constante en las naturalezas creadas donde aquello que es similar al modelo
procede del modelo, como el semen humano que procede del hombre vuelve
similar al hombre. El E.S. procede del Hijo como su propio cará cter en
consecuencia debe decirse de Cristo que el nos ha marcado con su sello, con su
unció n y nos ha dado como arras el E.S. presente en nuestros corazones. (De
potencia)

Es la vida trinitaria y la trinitaria de Cristo la que nos recrea y mueve en la vida


espiritual.

q. 30:
La anunciació n es parecida en su estructura a los misha ahadicos: que es explicar
por medio de relatos la S.E. Es una narració n que nace totalmente de la Palabra y
que da a la palabra su pleno significado que todavía no era reconocible. San
Lucas toma los relatos antiguos, que se referían a la sabiduría de la Ley, y los
hace historia mostrando la plenitud de la revelació n. Es la realidad a la que
tendían las palabras. San Lucas hace referencia varias veces a que su fuente era la
Virgen: ella guardaba todas las cosas en su corazó n.

Estos sucesos sacros no podían ser tradició n pú blica mientras la virgen estuviera
en vida: por estar allí presente. Después de asunta tendrá cada vez má s
centralidad en los relatos escritos.

Pero el misterio de María es una verdadera llave, o clave para interpretar


muchos pasajes del A.T. así tanto en la infancia de Jesú s contada por Lucas como
en Mateo aclaran estos pasajes e inician la exégesis netamente cristiana que
muestran la novedad sin romper con lo antiguo.

III, q. 30, art. 1: Fue conveniente que a la Virgen se le diera aviso del Misterio.
Las conveniencias nos van revelando su misterio.

Por la anunciació n, la respuesta de la Virgen es la respuesta de toda la


humanidad respondiendo.

Art. 2;

Art. 3: visió n corporal de la visitació n


En cuanto al misterio: el invisible se haría invisible: por lo tanto convenía que el
mensaje fuera por un invisible haciéndose visible.
Por la dignidad de la Madre de Dios: en cuyo seno el Verbo se encarnaría.
Convenía que también fuese visible.
Por la certeza que el anuncio reclamaba: nuestra certeza depende de lo corpó reo.

Objeciones:
A la 1º: Era mejor por visió n intelectual que la imaginaria:
Absolutamente considerada es mejor la intelectual; pero dice san Agustín que
respecto a las visiones proféticas correspondía má s nobleza la visible; pues el
hombre por su propia naturaleza no es capaz de ver la esencia desnuda (que
sería el objeto por el cual la visió n sería má s noble)

A la 2º: es má s alta la potencia imaginativa que los sentidos; pero son má s ciertos
los sentidos que la imaginació n.

Art. 4º: el orden conveniente.

q. 31

art. 4:
ennoblecida toda la naturaleza humana: el varó n y la mujer.
Porque se confirma la verdad de la encarnació n: se une lo maravilloso con lo
ordinario.
Se completan las profecías.

Art. 6: la carne está en potencia

q. 32:
art. 1: La Encarnació n revela má s claramente la persona del E.S. en la obra de la
economía: salvá ndonos se nos revela la Santísima Trinidad.

Amor: atribuida al E.S.


Naturaleza asumida:

FILIACIÓ N:
Cuanto má s perfecta es la semejanza má s perfecta es la filiació n. Como el Hijo
procede del Padre de modo perfectísimo y es semejanza perfectísima de É l no
debe aplicá rsele la filiació n en razó n de su naturaleza humana. Ni por creació n ni
por redenció n.

El E.S. es causa efectiva en la concepció n de Cristo pero no Padre.

Art. 4 q. 32:
Hizo algo activo la Virgen:
Lo que de activo hizo fue antes de la concepció n: preparar la materia.

q. 36: De la manifestación del nacimiento


art.4: No era un nacimiento puramente terreno.
El signo es para conducir a una persona: dependerá de la persona el signo que se
le da:
Simeó n y Ana: por la inspiració n.
Los pastores y magos por cosas corporales: pastores (judíos) por visió n de
á ngeles; los magos (gentiles) por estrellas.
q. 37: de las prescripciones legales observadas acerca del Niño Jesús.
- circuncisión
- imposición del nombre
- su oblación.
- purificación de la madre.

por orden histórico.


(se agrega lo de los santos inocentes)
Llanto de Ragü el: (Jeremías 21, 15) no quiere ser consolada porque el ú nico
consuelo de la madre es ver a sus hijos resucitados. Y el gozo de la madre será
cumplido con el rescate pleno del niñ o Dios. En Mateo só lo está el llanto: pero en
toda la profecía de Jeremías se revela el rescate.

La huida a Egipto:
Comparació n del futuro Mesías a Moisés. Aparece en el Evangelio de san Mateo.
Se toma la historia de Moisés para comprender lo que está sucediendo con Jesú s.
Con Oseas: Israel tiene que ser llevada al desierto para ser purificada y traída
nuevamente a la tierra prometida. Así Cristo también vive de peregrino y es
liberado de Egipto. San Justino ve la pasada de Cristo por Egipto, como la
simiente de la Iglesia de los gentiles. (Egipto: el mundo; la Iglesia del destierro)

Vuelta a Nazaret: Por indicació n del á ngel porque vive el hijo de Herodes. Es
llamado Nazareno. Así se cumple lo de los profetas: será llamado Nazareno.

Crecimiento de Cristo.
Orígenes distingue en Cristo el crecimiento del cuerpo en Cristo; y en el alma está
pleno. A plenitud en el conocimiento de Cristo.

Los Valentinianos: no admiten nada humano en Cristo. Al menos en cuanto


Verbo. Sin embargo no lo consideran gnó stico pleno. El alma de Cristo iba
creciendo por revelaciones hasta el Bautismo. Y en el caso de Orígenes dice que
la plenitud se da con su presentació n al templo.

DEL BAUTISMO:
Se ve el de Juan y el de Cristo.

q. 38: El bautismo de san Juan.


- conveniencia del bautismo de Juan.
Se dan 4 razones por la cual fue conveniente: Bautismo dispositivo. Armonía entre
la Antigua y Nueva
a) Para que Cristo consagrara el Bautismo: agua y E.S.
b) para que Cristo se manifestase: Juan preparó el pueblo a Cristo.
c) para mover a los hombres a que se bautizaran (prevenir: anticiparse) los
acostumbra al bautismo para recibir el bautismo de Cristo.
d) para que moviendo a los hombres a la penitencia se preparan al bautismo de
Cristo. (y aprovechaba como aprovecha la doctrina a los catecú menos) Bautismo
de Penitencia preparándolos a la Iluminación de Cristo.
La liturgia guarda esto: el catecú meno se prepara por la penitencia en la
Cuaresma.

- si el bautismo viene de Dios.


Dios los inspira como enseñ anza pero no hay una obra ex opera operato. Se
practicaba en los Esenios. (Y como rito purificador: sumergirse en agua) Es
inspirado que se realice pero el efecto no es divino: pues no limpiaba los pecados
del alma. El efecto divino: es la gracia.
Lo de Juan: preparaba para la gracia. Preparaba la materia para recibir la forma;
la tierra para recibir la semilla.

Art. 6: Bautizados por Juan ¿se debían bautizar?

MODO DE VIDA.-
- Salvar a los hombres, manifestar la verdad, librarnos del pecado y
acostumbrarnos al trato con Dios.
- Vida contemplativa: vida mixta la más perfecta.

Cristo y la ley:
La consuma y termina en sí mismo. La cumple para llevarla a plenitud. Para
evitar las calumnias y para librar a los hombres de la servidumbre de la ley.

Cristo y el sá bado:
Guarda el sá bado porque no está n prohibidas las obras divinas, ni las obras para
la salud corporal ni se prohíben las obras del culto divino. (son las tres cosas que
se pueden hacer el sá bado)
Siempre hace el signo para llevarla a la significación. La cumple para realizarla: si
la lleva a cumplimiento deja de ser necesaria la ley.

Cristo y la tentació n:
- para auxilio en las tentaciones: en su victoria vencemos nosotros
- para enseñ arnos que debemos pasar por las tentaciones
- la manera de vencer a las tentaciones
- y para volver a confiar en su misericordia. (el las ha sufrido)
o tienta para conocer si es el hijo de Dios. Duda de su filiació n divina.
o lo vence por justicia y no por poder. Padeciendo de él. Se
manifiesta la injusticia del diablo y de los hombres y la justicia de
Dios.

EN EL DESIERTO: para ir a combatir al demonio.

Ayunó :
a) para enseñ arnos a prepararnos contra la tentació n
b) para enseñ arnos que junto al ayuno viene la tentació n: para prepararnos
a ella y no para evitarla
c) para mostrar su debilidad: el demonio debía ser vencido por la carne y no
por el poder de Dios.
a. San Hilario: la tentació n deja dudas al demonio sobre su debilidad.
Y ante esta debilidad el demonio tantea si puede vencerlo.

EL ORDEN DE LA TENTACIÓ N:
Van incrementando las tentaciones y Cristo le vence por los testimonios de la ley
para vencerle por el hombre.

Orígenes: los diablos son amigos de la letra. La tentació n es encerrar la Escritura


en la letra.

q. 42: la enseñ anza de Jesú s: sobre la doctrina de Cristo.

Predicació n de Cristo: extensió n: só lo a los judíos o también a los gentiles.


- a los judíos:
a) para cumplir las promesas
b) para ir de los má s cercanos a los má s lejanos
c) para no ser calumniados por los judíos
d) porque es por su cruz que merece el dominio sobre las gentes.

Potestad de la enseñ anza de Cristo


Con la autoridad con la que hablaba

Art. 2: Su escá ndalo se debe a la malicia.

Art. 3: publicidad de su doctrina:


Modos de estar oculta una doctrina:
a) por la intenció n del que enseñ a: de este modo no habló ocultamente.
b) Por: a muchedumbres.
c) En cuanto al método de enseñ ar: y aquí si que ocultó algunas cosas a la
muchedumbre: en las parábolas. Porque no podían recibir la verdad
desnuda. Sin embargo después las revelaba plenamente a sus discípulos.
San Marcos: a vosotros se os ha concedido el secreto de Dios.

Tras las explicaciones de las pará bolas má s lo conducían a la Cruz.


Para enseñ ar se necesita de la colaboració n del que aprende, que só lo se
comprende cuando se sigue a la parábola. Tal como la vida cristiana es un
seguimiento de Cristo.

Obj 3º del art. 3:

Art. 4: por escrito su doctrina: No correspondía escribir.


a) Por la excelencia del maestro: porque Cristo escribe en los corazones de
los hombres. (relació n entre maestro y alumno) los grandes maestros en
general no han escrito.
b) Por la excelencia de la doctrina de Cristo: lo que tenemos escrito es parte
de los que Cristo habló y parte de lo que los discípulos entendieron.
c) Para que llegara a todos ordenadamente: Dios no quiere que su doctrina
llegue inmediatamente a todos. Siempre quiere que llegue mediada.

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