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Caso Rappi

Rappi es una startup colombiana que se convirtió en unicornio al recibir una inversión de más de 1000 millones de dólares. Fue fundada por Sebastián Mejía, Simón Borrero y Felipe Villamarín para resolver problemas de logística en la entrega de pedidos. Entró a un programa de aceleración en Silicon Valley donde logró el interés de 160 inversionistas y cerró tratos con varios fondos, alcanzando la categoría de unicornio.
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Caso Rappi

Rappi es una startup colombiana que se convirtió en unicornio al recibir una inversión de más de 1000 millones de dólares. Fue fundada por Sebastián Mejía, Simón Borrero y Felipe Villamarín para resolver problemas de logística en la entrega de pedidos. Entró a un programa de aceleración en Silicon Valley donde logró el interés de 160 inversionistas y cerró tratos con varios fondos, alcanzando la categoría de unicornio.
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CASO DE RAPPI

Rappi es una de las primeras  startups unicornio  de Latinoamérica y la primera de Colombia. Para
quienes no están familiarizados con el término, una startup unicornio, es una empresa que recibe una
evaluación de mil millones de dólares o más.

Hay que tener presente que esto no quiere decir que la empresa tenga esa cantidad de dinero en sus
cuentas bancarias, sino que es un estimado que hacen los inversionistas del valor de la misma.

Acá veremos como ha sido la historia de Rappi, cómo llegó a convertirse en un unicornio y que lecciones
podemos aprender.

La historia de Rappi

Rappi fue fundada por Sebastián Mejía, Simón Borrero y Felipe Villamarín, y su historia

inicia cuando Simón Borrero estaba estudiando las carreras de administración de negocios y economía en

la Universidad De Los Andes, Colombia, en ese entonces ya Simón había iniciado un par de empresas y se

dio cuenta que para las mismas necesitaba sendas páginas web, para eso trabajó con algunas agencias

para que se las hicieran, pero la experiencia con esas agencias no fue buena.

A partir de las malas experiencias que Simón tuvo con las agencias, decidió aprender a hacer páginas web,
y al cabo de un tiempo estaba ofreciendo los servicios de creación de sitios webs por 280.000 Pesos
colombianos. Un dato curioso es que para promocionarlo invirtió dinero en una publicación donde le
hacían publicidad a pizzas y hamburguesas.

Su empresa de creación de sitios webs, llamada Imaginamos, llegó a crecer tanto que tuvo en su nómina
unos 300 empleados, y todo esto fue sin inversión externa. Simón cuenta que en Imaginamos siempre
desarrollaban proyectos propios además de los proyectos de los clientes.

Uno de estos proyectos se llama gravility, que es la que desarrolló la tecnología de Rappi, en la app de
Rappi  se pueden ver los productos más o menos como estarían en una góndola real y el usuario los
arrastra a una cesta de compras que tiene, simulando de muy buena manera una compra de la vida real.

Esta característica es muy importante, porque hace una diferencia muy clara con las app y sitios de
ecommerse convencionales.

Con la tecnología de gravility se presentaron en un concurso en el CES de las Vegas y ganaron el


premio a una de las 20 aplicaciones más innovadoras, eso les permitió conseguir los primeros
dos inversionistas, gracias a las recomendaciones de estos inversionistas la compañía comenzó ha hacerse
global.

Estos contactos les permitieron trabajar con varias de las cadenas de supermercados más grandes del
mundo, como El Corte Ingles, Wallmart y Reliance entre otros.

Trabajando con Reliance se dieron cuenta que la ganancia de los supermercados no estaba en la venta en
sí de los productos, sino en lo que pagan las marcas para obtener un mejor posicionamiento dentro del
establecimiento de sus productos, también vieron que en los comercios electrónicos esto no ocurría.

Esto es uno de los punto interesantes de la aplicación de Rappi pues permite lograr ese posicionamiento,
además que no es único, sino que el mismo se adapta a los gustos de los usuarios, por lo que le permite a
Rappi diversificar sus ingresos.

Otro aprendizaje que tuvieron fue que si bien el usuario estaba muy contento con la aplicación, no lo
estaba con los tiempos de espera, por lo que decidieron que para su aplicación iban a solucionar este
problema de logística.

Para ello hicieron el siguiente experimento, cinco personas de gravility salieron a repartir donas por una
zona de Bogotá, preguntaban a personas al azar si querían una dona y segundo si conocían a Rappi, la
respuesta era que si querían la dona y que no conocían Rappi, con lo que los invitaban a bajar la app y a
hacer el pedido.

Luego geolocalizaron los supermercados, las heladerías, los minimercados, restaurantes, etc. Con esta
información colocaron los rappitenderos (el nombre con que llaman a los repartidores) cerca de las zonas,
con lo que al usuario hacer un pedido no toma más que unos pocos minutos que le llegue.

Rappi tiene un récord, y es que son la plataforma de comercio electrónico que más rápidamente ha
llegado a los 200.000 (doscientos mil) pedidos.

Entrada de Rappi a Y Convinator

Como ya hemos visto Y Convinator es una de las aceleradoras de negocios más importante de Silicon
Valley, por ella han pasado empresas como Airb&b, Dropbox y OpenEnglish(acá pueden leer sobre la
historia de openenglish).

Cuando los fundadores de Rappi quisieron aplicar a Y Convinator, ya el programa tenía 3 semanas de
haber comenzado, con lo que a Simón le tocó que convencer a los otros socios, quienes sabían de lo difícil
que es entrar en el programa de aceleración de YC y pensaban que no lo lograrían.

Lograron aplicar, los entrevistaron primero por Skype, y luego tuvieron que viajar a San Francisco, solo
para asistir a una entrevista que iba a durar 10 minutos, esta entrevista la lograron pasar
satisfactoriamente y entraron al programa de aceleración.
Mientras las empresas están en el programa de aceleración les van colocando metas, en el caso de Y
Convinator son quincenales, y los socios de Rappi todas las fueron sobrepasando.

La última actividad que las empresas deben realizar es el Demo Day, donde muestran sus empresas a
inversionistas, en este caso de Silicon Valley, Rappi logró tener el interés de 160 inversionistas, cosa que
debe llamar la atención pues el 70% de la empresas que estaban participando no lograron el interés de los
inversionistas.

Luego de eso cerraron trato con: Foundation Capital, Andersen Horowitz y Floodgate entre otros,
siendo este el momento en que entraron a la categoría de unicornio.

Lecciones que podemos aprender de Rappi

No hay dudas que este es un caso interesante y del que podemos aprender varias lecciones, como en otros
casos hablaré de tres, pero seguro que tu puedes reconocer más.

La primera lección es piensa en global y actúa local, como hemos visto Rappi se enfocó en un problema
loca, pero que sabían que el mismo se repetía en otras partes por lo que su  propuesta podía ser
replicable en otros sitios.

Aprender cosas que no están relacionadas directamente con tu día a día te pueden ayudar
más adelante, como pudimos ver Simón no estudió una carrera que tuviera que ver con la tecnología,
sin embargo el curso que hizo de creación de páginas web fue el que le abrió las puertas a otro negocios
que luego lo llevaron a desarrollar Rappi.

Aprovecha las redes de apoyo. Gracias a los primeros inversionistas que tuvo Rappi pudieron
comenzar a trabajar con las grandes cadenas de supermercados, lo que les dió un gran conocimiento del
área que más adelante les sirvió para poner a punto su propuesta.

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