Filosofía ática
Los filósofos hasta aquí estudiados se ocuparon de encontrar el fundamento del ser, y lo
explicaron desde posturas naturalistas, materialistas e idealistas. Pero la filosofía trascendió a
Jonia. Cuando se expande a Atenas, de donde viene la denominación ática, la filosofía empezó
a tomar posturas más subjetivas y a tratar de entender al humano, como realidad. Se trató
pues de un primer humanismo o giro antropocéntrico.
De la época ática de la filosofía hay que destacar a los sofistas, a Sócrates, Platón y Aristóteles.
Los sofistas
Los sofistas eran educadores con conocimientos en múltiples facetas que recibían una
remuneración por enseñar. En general les interesaba la retórica, el arte de la discusión, por lo
que las familias adineradas les encargaban la preparación de sus hijos para la vida política. Los
sofistas tenían una postura ética relativista. Los dos principales representantes de la sofística y
sus ideas fueron:
Protágoras de Abdera (485 - 410 a. C.): Según Protágoras, la religión, la filosofía, las ciencias y
las artes no tienen carácter objetivo, sino que dependen de la opinión individual, en especial si
se trata de la moral (relativismo). «El hombre es la medida de todas las cosas» es la expresión
más famosa de Protágoras, que recoge el relativismo característico de la sofística.
Gorgias de Leontini (485 - 410 a. C.) Natural de Sicilia, Gorgias marchó a Atenas en el 427 a. C.
enviado por su gobierno. Permaneció allí largo tiempo y pasó luego a Tesalia donde murió a los
109 años de edad. La filosofía gorgiana es trágica, puesto que el pensamiento no logra alcanzar
la realidad de las cosas. Por eso ha dicho: «Nada existe. Aunque existiera el ser, no se le podría
pensar; aunque fuera pensable, no se le podría comunicar a los demás». Según se desprende
de su obra El elogio de Elena, lo único que queda es la palabra, que se reduce a un sonido
convencional cuyos efectos son la persuasión (la verdad) y el engaño (el error)
Los sofistas fueron los primeros en sistematizar el relativismo como doctrina epistemológica y
ética. A partir de la frase de Protágoras «El hombre es la medida de todas las cosas», se deduce
un relativismo moral, según el cual los valores y principios los establece el individuo de
acuerdo a su conveniencia. De esta postura surge el carácter retórico del discurso político, el
cual no necesariamente se ciñe a la verdad moral, sino a la conveniencia del político. Esta
práctica fue muy criticada por Sócrates.