Escrito de Querella
Escrito de Querella
CIUDADANO JUEZ.
SU DESPACHO.
CAPÍTULO II
RELACIÓN CLARA, PRECISA Y CIRCUNSTANCIADA
DE LOS HECHOS DENUNCIADOS
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“(…) Víctor Manuel Jiménez y yo nos conocimos a mediados del año 2012, cuando yo
trabajaba en la tienda de Mueble Bima ubicada en La Boyera, Caracas, ocupando el
cargo de coordinadora de Mercadeo para dicha compañía, Víctor tenía su oficina en el
mismo centro comercial, y asistía casi a diario al cafetín de la tienda para tomar un café.
Víctor y yo no teníamos ningún amigo o conocido en común, lo único que sabíamos uno
del otro es que ambos trabajábamos en el mismo centro comercial.
Para el día 30 de Noviembre de ese mismo año (2012) tenía programado un viaje a los
EEUU por aproximadamente un mes, y le comento para vernos nuevamente a penas yo
estuviese de regreso en el país (Venezuela).
Durante el viaje comienzo a entablar conversación vía WhatsApp con Víctor y tal como
se acordó al regresar de viaje decidimos reencontrarnos para tener una cita
formalmente y conocernos más, comenzamos a salir, Víctor me recibía con obsequios,
detalles como fueron unos zarcillos de swarosky, por nombre el primero de ellos, en una
de las citas que tuvimos me llevo a una fundación de niños sin hogar diciéndome que
colaboraba con ella, demostrándome en primera instancia ser una persona humilde y
sobretodo muy humana, a través de los años me di cuenta que solo asistió a esa
fundación esa vez.
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Tratando de indagar un poco porque su conducta de agresividad hacia las personas en
general, me entero a través del propio Víctor que él y su hermano se inyectaban
esteroides para tener mejor resistencia en el gimnasio y poder sacar el cuerpo que
querían, justificando de alguna manera su comportamiento y reacciones agresivas hacia
las demás personas.
Cuando la relación se fue haciendo aún más formal, Víctor empezó o mostrar señales
de colopatía y control, me pedía que le diera la clave de mi correo electrónico, y al yo
demostrar mi negativa en varias ocasiones, me indicaba que solo quería saber el
nombre y el apellido de mis ex novios, desconociendo yo la razón, ya que le decía que
eso formaba parte de mi pasado y que en la actualidad me encontraba en una relación
formal con él y muy enamorada.
En virtud de tanta insistencia por su parte, un día le comenté que había trabajado en
una emisora de radio, y que para ese momento tuve una relación sentimental que duro
alrededor de tres (03) años, tiempo que a su vez también estuve trabajando allí, es decir
al salir de ese empleo finalizo tal relación, para mí no tenía mayor importancia haber
mencionado esto.
Hasta que un día recibo una llamada de mi novio Víctor con actitud ansiosa, y
castigadora diciéndome que acaba de conocer a un locutor que trabajo en la Mega y el
mismo le indicó que me conocía, y que él necesitaba saber si yo me había acostado con
ese locutor porque él no iba a quedar como tonto frente a la gente desconociendo
quienes habían sido mis ex parejas, tal conversación me pareció absurda, así que me
negué a dar respuesta alguna relacionada con él tema, ya que Víctor cada vez más
mostraba síntomas de una persona muy celosa, posesiva y violenta.
A los pocos meses Víctor se consigue en el gimnasio “Escultura”, donde hacia ejercicio,
ubicado en el centro comercial La Boyera, a un amigo arquitecto, que le comenta que el
mundo es muy pequeño y que me conocía, eso al parecer a Victor le incomodo, pues
pensó que también esa persona y yo mantuvimos una relación amorosa, y fue cuando
Víctor decide salirse en ese momento de su entrenamiento para llamarme y con tono de
voz bastante alto, donde se le notaba su molestia por celos me pide que le sea sincera
y que le jure que yo no he vuelto a ver con esa persona, y que mucho menos he sabido
de él durante nuestro noviazgo o que haya mantenido algún tipo de contacto con esta
persona.
Los celos de Víctor cada vez tomaban más fuerzas, al punto de tomar una actitud
agresiva, violenta y machista, ofendiéndome y humillándome como mujer diciendo que
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su primera esposa “lo engañaba con otros hombres”, siendo esto totalmente falso, ya
que me encontraba muy enamorada de ese hombre atento, cordial, caballero y detallista
que me conquisto en su momento, a raíz de ese y otros episodio, concluí que su
personalidad era débil de mente presentando patología de agresor, como lo fue el de
vejarme como mujer y que el suceso del encuentro con una amistad vieja lo había
marcado profundamente a nivel psicológico.
Por tal motivo, y dado que él no toleraba mentiras de ningún tipo, un día luego de ver
una película en su casa me exigió con una actitud amenazante e impositiva que le diera
el nombre y el número de todos los hombres con quien yo había tenido intimidad en mi
vida, como me negué Víctor se molestó y empezó a gritarme y a ofenderme con
palabras bastante obscenas, diciéndome que soy una cualquiera, que seguro he estado
con varios hombres estando con el (montándole cachos), entre otras malas palabras,
me exigía que le dijera la verdad o de lo contrario la relación entre él y yo se terminaba
porque a él nadie le iba a ver la cara de gafo en la calle, que nadie se iba a burlar de él
viéndole cara de pendejo, Sus papás quienes estaban en la casa se alarmaron con lo
que pasaba y envista que intentaba irme de la casa trataron de calmarme para que no
me fuera llorando y toda nerviosa como estaba, pasadas un un par de horas me dejaron
ir a mi casa.
En vista de los celos de Víctor, presentarle a mis amistades masculinas se hacía muy
difícil. Víctor, a quien además no le gustaba mucho la idea de que yo saliera sola con
mis amigas, ya que siempre controlaba mi tiempo y mi espacio, por ser una persona de
naturaleza posesiva, esto fue limitando mis ganas de socializar de forma independiente
y como claro, estando enamorado uno lo que quiere es estar con su pareja, pues poco a
poco me fui alejando de mi amistades y familiares.
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conversación que él viera cuando iba a mi oficina o alguna llamada que yo recibiera por
parte de algún compañero de trabajo que él notara que era muy seguido como por
ejemplo con el ciudadano Joaquín Barrios.
Él en reiteradas ocasiones me pedía que por favor no tratara mucho con Joaquín pues
ese tipo según él (Víctor) no respetaba a las novias ajenas. Esto ponía una presión
sobre mí de control e hipervigilancia, cosa que no logre ver en su momento; pero otras
personas si lo notaban a tal punto que mi Jefe para ese momento de nombre Andres
Giraldo me comentó en una reunión que cuando Víctor hacía acto de presencia en los
eventos de la oficina mi actitud era otra, que se notaba como Víctor me reclamaba mi
interacción con mis compañeros y que él me aconsejaba que evaluara mi relación con
una persona de esa clase.
Llego un momento, que Víctor me tenía tan vigilada y controlada que comenzó a
mantenerse a raya con mi trabajo, hasta que una vez revisó mi cuenta de Twitter y se
dio cuenta que sigo a mi compañero Andrés Giraldo, que también era gerente en la
compañía y no a él (Víctor), así que luego de algunos gritos y ofensas Víctor decidió
bloquearme de todas sus redes sociales no sin antes pedirme que dejara de seguir a mi
compañero.
Pasaron los meses y la situación país hizo que Sony cerrara a mediados de (fecha) y se
fuera del país, mientras esto pasaba Víctor me llevo de viaje a Europa y me pidió la
mano.
Al regresar del viaje aproximadamente (fecha) mi liquidación estaba lista, así que era
una mujer comprometida pero sin trabajo de alguna manera me sentía frustrada, ya que
cada vez más me sentía encerrada controlada y aislada de todo y de todos, ya que
siempre he sido una mujer trabajadora, emprendedora e independiente y desde que
comencé mi relación con Víctor todo había cambiado, porque no supe distinguir entre
sentirme bien al lado de mi pareja y el aislamiento al que él me llevó.
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trabajar por tan poco dinero! que yo era más! Que le dejara ese trabajo a otra persona!
y que buscara una mejor opción pues él me seguiría dando apoyo económico.
Pasaba el tiempo y ninguna oferta era lo “suficientemente buena” para mí, así que llegó
mi boda (fecha) y yo desempleada aboqué todo mi tiempo a ser la perfecta ama de
casa.
Sin embargo cabe destacar que Víctor, jamás dejo a un lado su problema de celos, pero
llegó un punto que lo veía normal, pues pensaba que me cuidaba y me amaba, pero
casi todos los días me preguntaba si yo había tenido algo con alguien mientras salía
con él, y yo le respondía que no! Mientras el me amenazaba y me manipulaba
diciéndome: “Gabriela, yo no tolero la mentira, si tú me mientes vas a acabar con
nuestra relación y con todo lo que te he dado”
Al mes de casado Víctor seguía con su pregunta y su amenaza diaria, hasta que el 14
de agosto del 2014 en horas de la noche, cometí un gran error al comentarle algo
relacionado con una relación sentimental del pasado, resaltando que durante nuestra
relación siempre le fue fiel. Pues ceder a su presión fue peor que su amenaza diaria
pues Víctor entró en un ataque de rabia, y según él de frustración y por tal motivos
decide pedirme el divorcio diciéndome frases como: me has defraudado, me has
engañado, mentirosa, mala mujer, comparaciones destructivas entre otras, también me
dijo que lo había utilizado para ahora tener un apartamento y vivir sin trabajar, mas
nunca confiare en ti, eres como cualquier mujer.
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pues no podía concentrarse al manejar, siempre haciéndome sentir como la peor mujer
del mundo con sus palabras y manipulaciones.
Luego de ese episodio Víctor pasó 3 días sin hablarme, salía a trabajar en horas
tempranas del día y regresaba a casa aproximadamente a las 5:00pm, se tomaba la
pastilla para dormir y se acostaba, siendo el único momento del día que lo veía
despierto. En la mañana al levantarse no me saludaba o se despedía, lo único que
hacía era decirme “ves lo que has hecho, en lo que me has convertido, me has hecho
una persona fría y lejana porque me heriste y me mentiste y yo las mentiras en la vida
no las tolero ni las perdono”, continuando con sus agresiones psicológicas, produciendo
que mi autoestima poco a poco fuera disminuyendo logrando hacerme sentir mal y
culpable por la situación que vivíamos como pareja.
Luego de ese episodio me dediqué a dar todo de mí en mi casa mientras Víctor seguía
cosechando contactos y contratos que como decía “nos cambiarían la vida” y cada vez
me aislaba más de mi entorno exigiéndome que no saliera de casa y me dedicara a mi
hogar.
Pocas fueron las amistades mías que asistieron al apartamento, pues Víctor tenía
problemas de celos, solo una de ellas de nombre Andrea Valentina Acuña asistió a mi
casa, en la actualidad no recuerdo la fecha exacta, pero ese día, en medio de una
conversación con ella, estando mi pareja presente se le salió la frase: “te acuerdas de
tal chamo? ese que tú decías que salía bonito en las fotos!”... y al ella (mi amiga) ver la
cara de Víctor, su tono de voz al preguntarle “que a Gabriela le parecía qué? y la mirada
que me dio, mi amiga decidió no asistir más a mi casa pues desde ese momento y
después de ver otras actitudes de Víctor, le tomó miedo.
Para esa fecha Víctor ya me había pedido que revisara mis amistades en Facebook y
que borrara a todas aquellas personas que alguna vez habían salido conmigo o podían
tener intensiones de algo más que una amistad, me había alejado de mis amigas
solteras pues yo ya no pertenecía ese grupo y de mis amigos varones y me había
solicitado en repetidas oportunidades las claves de mis cuentas: Facebook y Twitter y
de mi correo con la finalidad de seguir controlando mi espacio y amistades, según él su
actitud era para proteger nuestra relación y evitar conflictos, tales como gritos, ofensas,
burlas, discriminación como mujer, humillación, días sin hablarme, o sus reproches.
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Desde que comencé a darme cuenta de su problema de celos, que cabe destacar cada
día era peor, había decidido desde hacía un buen tiempo atrás, abstenerme de contarle
alguna historia de mi pasado, mencionar nombres de hombres o mucho menos
mencionar alguna relación de mi pasado se había convertido para mí en un gran miedo
por la reacción que fuese a tomar, ya sentía que le tenía un temor horrible.
Durante todos esos días del mes de (fecha) sus reacciones habían sido para con:
familia, socios, empleados y personas en la calle bastante groseras e irrespetuosas,
hasta que me tocó a mí y fue cuando tuvo su primer episodio de violencia física,
agrediéndome con golpes en varias partes del cuerpo, más que todo en la cara y la
cabeza, sin razón alguno, simplemente descargo su furia, rabia y mal día con mi cara o
cuerpo, sin importarle que soy ante todo una mujer.
Por el miedo que sentía hacia él, decidí no denunciarlo y seguir adelante, pues con
tantas palabras que me dijo en ese momento mientras me pegaba, que después que
todo paso sentí que su agresividad física hacia mí, había sido por mi culpa, ya que yo
me encontraba consiente del estrés que sentía por la deuda adquirida relacionada con
la compra de nuestra casa
Para los primeros días de abril del año 2015, Víctor y yo nos encontrábamos en la
cocina de nuestra casa cuando él recibe una llamada en su teléfono celular, mientras la
contestaba le pido que vaya a la sala para yo continuar cocinado pero él me ignora. Yo
sigo en mi proceso: picando, sacando algún plato, etc. (lo básico, no use licuadora, ni
mucho menos) al colgar su llamada Víctor quien seguía a mi lado pasa su brazo
izquierdo por delante de mi cuello ahorcándome con el ante brazo mientras llevaba mi
cabeza al fregador diciéndome en el oído con los dientes apretados; “cuando yo hable
por teléfono tú no haces ruido, tú haces silencio, tú te callas”
En ese momento un obrero que se encontraba pintando el cuarto principal salió a pedir
un material y Víctor me soltó y yo salí del apartamento, luego de pasar unas horas volví,
y aún en mi asombro completamente en shock Víctor me pregunta: “qué te pasa?” “Yo a
ti no te hice nada, deja tus exageraciones”. Ese día ni el siguiente le dirigí la palabra,
pues me sentí humillada como mujer y con muchísima vergüenza, pues estoy segura
que el obrero se dio cuenta de la situación, luego él me dijo que no me molestara que
estaba estresado que la deuda lo tenía al borde, que comprendiera.
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Las cosas volvieron a su cauce regular, pero Víctor estaba totalmente perdido, llegaba
del trabajo a las 5:00pm, cenaba y a las 6:00 pm se tomaba 2 pastillas para dormir, se
levantaba a las 6:00 am, se fumaba unos 4-5 cigarros antes de salir de la casa iba a
entrenar se bañaba y salía a su oficina.
Cabe mencionar que en casa, conmigo y con su familia era una persona grosera,
agresiva, violenta, con poca disposición al diálogo
Al poco tiempo se presentó una fuerte discusión en su hogar materno con su hermano
menor, insultándolo y forcejeando con él para tratar de pegarle mientras lo perseguía
alrededor del comedor de la sala de la casa. En medio de la discusión el papá (quien
tiene el mismo nombre de Víctor: Víctor Manuel Jiménez Pérez) trato de calmar la
situación y fue cuando Víctor le lanzó una silla del comedor por un costado de la
espalda al papá. Evidenciando que si así se comporta de agresivo con su papá y
hermano, que podía esperar para mí.
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mesa donde me encontraba mi cara de molestia era evidente, por lo que Víctor me toma
de la mano y mientras me la presiona con toda su fuerza, lastimándome, me dice al
oído con los dientes apretados “tú a mí no me pones esa cara en público”, “así que
sonríe y deja el show que no me vas a hacer pasar ningún espectáculo aquí”.
Cuando me suelta me fui al baño a llorar y calmarme, ya que le tenía, o mejor dicho le
tengo mucho miedo, y volver a salir a la fiesta donde no conocía absolutamente a nadie
(ni siquiera a quienes se casaban), era frustrante para mí, sintiendo además impotencia
ya que debía estar allí en contra de mi voluntad.
Al culminar la fiesta regresamos a casa y Víctor solo me decía que yo era una
exagerada, una dramática, que no me había apretado la mano tan duro que
sencillamente lo hizo para evitar que me pusiera con estupideces y la pasáramos bien.
Antes del tercer episodio las cosas en casa seguían igual, Víctor con actitud violenta
ante el mundo, sobre todo hacia mi persona, ya que todo su mal día la pagaba conmigo,
haciéndome tratos vejatorios, amenazas, y teniendo un poco de suerte me ignoraba,
logrando hacerme sentir como un adorno más de la casa, hasta que se fumaba la
cantidad de cigarros que mejor le parecía y se tomaba las pastillas que quería para
dormir que lo desconectarán temprano del día a día.
Yo, mujer enamorada al fin, que creía entender lo que le pasaba y que justificaba su
actitud y situación por la presión económica que vivía, lo único que hacía era tomar la
actitud de “calladita te ves más bonita”, trataba de complacerlo en todo lo que podía:
comida, relajación, apoyo emocional pero la dinámica en pareja estaba muerta y cuando
el poco interés sexual de Víctor se activaba, yo por otro lado no me sentía en la
disposición de intimar, entonces Víctor pronunciaba frases como: “a los 40-50 años vas
a estar seca”, “tú no eres de esas mujeres con las que uno podrá hacerlo toda en la vida
porque te vas a secar”.
Ya casi se acaba ese año (2015), no sin antes tener un tercer episodio de violencia
física, esta vez en casa de mis suegros en El Solar del Hatillo específicamente el 31 de
diciembre de ese mismo año.
Ese año no hubo presupuesto para viajar, Víctor quien siempre fue quien llevaba de
viaje a sus padres no había cobrado aún el dinero y tenía una deuda de más de 100 mil
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dólares. Los ánimos en la familia estaban caldeados por toda la agresión de parte de
Víctor así que la celebración estaba tensa, más sin embargo, tratando de llevar la
celebración con ánimo invito a Víctor a bailar, ya que el cuñado se había comprado una
corneta de display y la idea era estrenarla.
Nos disponemos a bailar cerca de la corneta y en pleno baile le pido a Víctor con un
tono de voz medianamente alto (pues estábamos al lado de la corneta) que se agache
conmigo para hacer un paso: cuando repentinamente siento un golpe en el costado
izquierdo a nivel de mi costillas seguido por un empujón de cabeza que me hace Víctor
para llevar mi oreja a su boca diciéndome con dientes apretados “tú a mí no me gritas y
menos delante de mi familia”.
En ese momento me solté de sus manos y fui al baño a llorar y pasar el momento; Era
31 de diciembre y no quería dañarle la celebración a nadie, además ya había visto
como Víctor había agredido al papá y al hermano y la verdad no quise empeorar la
situación por temor a que algo pasara ahí, así que me calme y me calle y no le hablé
más Víctor durante la reunión.
Víctor al ver mi actitud durante la fiesta me decía: “deja el drama, que quien me gritó
fuiste tú”, “yo solo reaccioné al grito y no te hice nada”. “Compórtate y ni se te ocurre
hacer un show delante de mi familia porque ya sabes de lo que soy capaz”, notándose
una vez más su aptitud de superioridad machista.
Mi nueva condición puso más tensión en la relación, el menú diario en casa cambio, mis
restituciones alimentarias dificultaban el poco disfrute social que podía tener
(mayormente con su familia). Esto me llevo a estudiar mi segunda carrera universitaria.
Sin embargo el año siguiente, es decir 2016, transcurrió sin agresiones físicas
importantes que mencionar, más allá de que tratara de apretarme la mano o el dedo
para controlar lo que yo decía o quería decir y evitar que lo contradijera en público. Pero
como ya conocía su mecánica pues lograba soltar mi mano, o usaba frases como “no es
por contradecirte esposo pero...” predominando el control que él tenía sobre mí y de
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alguna manera manifestar el temor que sentía hacia él, al expresarme de alguna u otra
manera.
Todo estuvo en tensa calma durante unos meses, él cada vez más aislado y más auto
medicado, algunos adelantos de dinero se fueron dando durante el 2016 y esto le dio un
respiro a la relación y a su violencia verbal y física, mientras yo usaba la mayor parte de
mi tiempo para estudiar.
Para diciembre del año 2016 nuestra relación continuaba con problemas, Víctor quien
acaba de recibir la paga completa y saldar la deuda me amenazaba constantemente
utilizando frases como: con que ese era su dinero!, que si me divorciaba no me tocaría
ni un centavo!, “quien te crees tú? ese dinero lo trabajé y lo sufrí yo!, eso es mío!”. “Tú
no trabajas y no tienes nada!”, quién te ha dicho que como mujer tú has colaborado o
mucho menos que te toca algo?”. “Tú lo que eres es una niña malcriada que te has
acostumbrado a la buena vida porque así lo he querido yo!”. “Cuando vuelvas a ser
humilde entenderás!”.
Para esa fecha Marzo 2017, ya me había graduado y estaba intentando despegar un
emprendimiento propio. Ese mismo año logró darme a conocer en una red social
llamada Instagram y se me brinda la oportunidad de dar una charla en MAU una
pequeña universidad venezolana ubicada en Miami Florida. En ese momento Víctor y yo
nos disponemos a hacer el viaje y estando allá decidimos (por petición mía) dar a luz en
los Estados Unidos, siendo una gran oportunidad para nuestro hijo y para mi carrera
que estaban empezando a crecer fuera de las fronteras venezolanas.
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quienes nos acompañan, me repetían constantemente que mi atención debía estar
dirigida a mi hogar, que no podía trabajar tanto y descuidar a mi esposo. Víctor molesto
por esta situación decide aislarse, ausentarse de las compras de las cosas del bebé, no
asiste a la sesión de fotos de mi embarazo.
Sin embargo deseo mencionar que un día lo encontré en la cocina peleando con una
lata de mantequilla Maracay ofreciéndole golpes porque la mantequilla lo vio feo. Otro
día me pidió que lo llevara a la cama pues veía todo como una pecera y sentía que el
suelo se le movía. En otro momento tocaba mi rostro con toda su mano para asegurarse
que yo no fuera de piedra pues veía todo formado por rocas.
En estas video llamadas Víctor me reclama mi aporte económico para el pago del parto,
diciéndome lo siguiente “Si tanto estás allá y supuestamente tanto que trabajas donde
está tu parte del pago?”, “eres una miserable y no quieres gastar tu dinero”
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relación andaba mal... era mi esposo, el papá de mi hijo y pronto seríamos una familia,
al menos esa era mi visión.
Con el transcurrir de los días Víctor fue mostrándose cada vez menos amoroso, más
intolerante, me faltaban 2 semanas para dar a luz y estaba sumamente sensible y me
dolía profundamente entender que la llegada del bebé no lo iba a cambiarlo en nada.
Su trato fue empeorando con los días, Víctor aprovechó que nos encontrábamos solos
para ignorarme, en la casa no me dirigía la palabra; en cambio ese tiempo él lo
dedicaba a llamar a su familia y a estar metido en su teléfono. Por el contrario yo trataba
de usar mi tiempo en algo útil en vez de enfrascarme en lo malo, usaba el trabajo para
distraerme, al fin y al cabo, sabía que mi llanto podía afectar a mi bebé, desde que él
llego a EEUU, mi angustia fue cada día más grande y la depresión por el trato tan
vejatorio y hostil de Víctor, trajo como consecuencia una afectación emocional, por lo
que comencé a bajar de peso, en mis últimas semanas de embarazo y eso no hablaba
bien de mi salud emocional con relación a lo que vivía en mi relación tormentosa con mi
esposo para la fecha.
Mientras yo estaba paralizad, él seguía con sus gritos preguntando “¿acaso crees que
por tener tantos miles de seguidores en Instagram eres una gran vaina?” “vuelve a ser
esa mujer humilde y agradecida que me honra a mí y a mi familia o esto no tendrá vida”
Después de ese conflicto ya no podía guardar silencio, así que se lo conté a mi mejor
amiga (María Eugenia Bolívar) pero sin muchos detalles, al fin y al cabo ya no tenía
para donde correr a semana y media de dar a luz.
A partir de ese día la relación se fracturó aún más. Víctor pasaba los días entero casi
sin hablarme, pegado a su celular, hablando siempre con su familia. Desde ese
entonces, y cuando me dirigía la palabra, que era muy poco, lo hacía para decirme:
“hablo con mi familia porque contigo es imposible, no te soporto, no te tolero” "Hasta tu
tono de voz me es insoportable".
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Pasar esos días previos al parto sola con él, sin amigos ni familia, me afectó mucho. Mi
bebé estaba por nacer y me sentía más sola y desamparada que nunca. Yo trataba de
mantener la normalidad frente a él porque me reclamaba mi cara de víctima. Si alguna
vez salíamos, buscaba reírme, incluso aparezco en un video bailando con mi barrigota
buscando superar este episodio antes de dar a luz. El me grababa y hasta reía cuando
yo hacía cualquier payasada para contentarlo, pero en lo que dejaba de grabar asumía
otra vez su posición de rechazo hacia mí, por lo que apenas hablábamos. Otra vez me
estaba castigando pero solo puertas adentro.
Frente a mi familia y amigos, como a través de las redes sociales, se mostraba amoroso
y feliz por la llegada del bebe. A él siempre le ha importado mucho él qué dirán, no
porque necesite aprobación de otros sino porque no tolera la crítica o verse como el
malo, el prefiere el papel de víctima ante los ojos de otro.
Tenía la esperanza que con la llegada del bebe él tendría mejor humor. Él me había
pedido tanto que tuviéramos un hijo (a) que yo no podía creer lo que estaba pasando
apenas a días del parto. Solo mi amiga María Eugenia y su esposo Javier conocían lo
que verdaderamente sucedía, por lo que ellos estaban muy preocupados, impotentes de
venir a la casa acompañarme porque Víctor no quería visitas.
EN FECHA ****** nació nuestro hijo, estaba dando a luz a mi primer hijo y me sentía
más sola de lo que nunca había estado en mi vida. Nos fuimos a la casa que habíamos
alquilado en Miami, pasado unos días, Víctor abandonó sus disimulos y apenas me
dirigía la palabra. Toda ayuda que le pedía lo molestaba, tenía los niveles de tolerancia
en cero. Él bebe lloraba cada dos horas y él se negaba a levantarse. Su abandono y
desprecio hacia mí no cesó ni con la llegada del bebe, muy por el contrario se acentuó:
por ejemplo, su colaboración como pareja y padre era la mínima, ya que siempre
manifestaba su inconformidad por vivir juntos.
Durante nuestra estadía en esa casa, las cosas no mejoraron en lo absoluto. Cuando
Víctor regresaba siempre pasadas las 9 de la noche, llegaba en la misma actitud, sin
dirigirme la palabra, la mayor parte del tiempo, al llegar se tomaba algunas selfis con él
bebe, las publicaba en sus redes sociales y se acostaba conmigo en la única cama de
que disponíamos. Al acostarse intentaba hacerlo entrar en razón, explicándole que en
mi condición física necesitaba ayuda para atender al bebe, a lo que se limitaba a
contestarme: “Gabriela hueles mal”, “desde el parto tienes un aliento que no tolero, es
desagradable y nauseabundo”, “eres insoportable y te crees que gobiernas y crees que
yo tengo que hacerte caso”.
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Durante este periodo tan difícil para mí, solo contaba con Víctor, pues era mi pareja, mi
amiga, María Eugenia Bolívar, preocupada por la situación que estábamos viviendo
Thiago y yo, me visitaba para echarme una mano, me calentaba la comida, y me la
llevaba a la cama, también lo hacía su esposo Javier, y los dos se quedaban con mi
bebe mientras yo me bañaba y me hacía las curas. Siempre asustados de que Víctor
llegara y los viera en la casa, buscaban asistirme en todo, de manera que su visita me
ocasionará un problema más con Víctor. Durante las horas que Víctor se mantenía en la
calle no me llamaba por lo que siempre temíamos apareciera en cualquier momento. A
Dios gracia, nunca llegó a verlos pues cada vez él llegaba más tarde. Su actitud era tan
grosera e indiferente con mi situación que inclusive lo prefería fuera de casa! Sabía que
él buscaba la forma de hacer las diligencias tardando horas, para así no llegar a la
casa.
Pasaban los días y Víctor parecía cada vez más disgustado. Su actitud cada vez más
agresiva y su trato peyorativo me tenían chocada, pues si bien siempre fue de carácter
fuerte nunca había estado tan agresivo y violento. Siempre humillante y descalificador,
reaccionaba agresivamente a cualquier argumento que le daba para mejorar nuestra
situación. Permanentemente criticaba mi apariencia luego del parto, se quejaba de lo
fea que había quedado, me decía que no toleraba ni verme, y constantemente me
repetía que olía mal, cada vez que le hablaba o le pedía alguna ayuda con él bebe, con
gestos de profundo desagrado sacudía su mano frente a su nariz por mi mal aliento.
Constantemente me repetía que incluso mi olor corporal le era repulsivo. Yo sufría cada
vez que él bebe se despertaba en la madrugada llorando porque entonces toda su
agresividad comenzaba de nuevo, por lo que yo intentaba levantarme haciendo el
menor ruido posible cuando tenía que buscar el pañal para cambiarlo. La mayor ironía
era que, frente a mi familia y amigos, como a través de sus redes sociales se mostraba
amoroso conmigo y feliz con la llegada del bebe, NADIE que me conociera y lo
conociese a él podía imaginarse lo que estábamos viviendo en realidad.
Yo entendía que él saliera a la calle a hacer diligencias porque estaba haciendo los
trámites para sacarle el pasaporte americano a Thiago (nuestro hijo) con la partida de
nacimiento que nos habían dado en la Clínica antes de salir, como también estaba
tramitando en el Consulado la visa venezolana que se requería para él bebe por ser
norteamericano, pero no me atrevía a preguntarle el por qué llegaba siempre
después de las 9 de la noche, dejándonos solos todo el día, cuando yo lo necesitaba
tanto, porque me insultaba y humillaba como todos los días.
Ni amiga Andrea Valentina Acuña, (quien estaba pasando vacaciones en Miami) fue a
visitarnos un día para conocer al bebé. Ella quedó impresionada con la actitud de Víctor
cuando me hablaba. Me decía que a Víctor se le notaba intolerante y rabioso y sin
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desaprovechar la oportunidad para gritarme con cosas como “tú crees que eres una
princesa, que me haces venir aquí a gastar nuestro dinero! Quien te has creído
Gabriela”. Esto lo gritaba desde la cocina hacia la sala mientras yo en la sala
amamantaba a mi bebé y recibía la visita de mi amiga con su hijo, pero a Víctor
claramente se le notaba su molestia, pues ese día no pudo controlar lo aislada y
sometida que me tenía, pero a ciencia cierta nunca supe qué le molestaba: si era yo,
nuestro hijo, si era estar en USA, si era mi trabajo o la visita de mi amiga.
El que fuese “la mejor mamá” lo perturbaba un poco pues constantemente me repetía
que yo ya no lo atendía, que lo había dejado en otro plano, que ahora solo me
importaba mi bebé y que no me preocupaba por él.
Incluso, algunas actitudes de celos que se habían calmado durante un tiempo dentro de
nuestra relación florecieron, me preguntaba que si había conocido a alguien durante mi
embarazo, o que si alguien me echaba los perros por Instagram! Que le dijera la verdad
porque él ya no veía en mi la misma mujer que él amo durante su matrimonio
Me reclamaba constantemente que ya no era una mujer agradecida, que había dejado
de ser su esposa.
Yo mientras trataba de tomarme las cosas más a la ligera ya faltaba poco para irnos a
Caracas y no quería que eso se convirtiese en nuestra realidad, yo quería un hogar
sano.
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”
Ciudadano Juez, a grandes rasgos los hechos aquí narrados constituyen de manera
irrefutable la comisión de un ilícito penal que atenta contra la integridad física y
psicológica de mi persona y que afectó mi psiquis llevándome a la depresión y un estado
de ansiedad, paranoia y pánico total, ya que me siento acosada y violentada
psicológicamente por mi ex esposo, desde el inicio de la relación, toda vez que a lo largo
de la misma, él mantuvo una actitud de dominio absoluto sobre mi persona utilizando
palabras denigrantes, vejatorias y medios ilícitos (fuerza física) para lograr establecer la
relación de superioridad que había sobre mi persona por parte de este, por ser dicho
ciudadano el sexo dominante de la misma, el macho alfa, ya que él era la persona de
sexo masculino y quien según su punto de vista era el que debía ejercer el dominio total
de la relación, causando una inestabilidad emocional y psicológica en mi persona.
CAPÍTULO III
DE LOS ELEMENTOS DE LA INVESTIGACION PENAL
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servirán para fundamentar la investigación de los hechos que están siendo puestos al
conocimiento de éste digno tribunal, siendo que de los mismos se desprende la conducta
típica, antijurídica, culpable e imputable desplegada por el ciudadano VICTOR MANUEL
JIMÉNEZ PÉREZ, titular de la cedula de identidad V-14.059.718; quien ejecuto actos
contrarios a la ley, y por ende lesivos a la integridad psíquica de mi persona, es por lo
que solicito el inicio de la investigación penal, por la presunta comisión de un hecho
punible que se encuentra previsto y sancionado en la Ley Orgánica sobre el Derecho de
la Mujer a Vivir una Vida Libre de Violencia, y en tal sentido procedo a explanarlos de
manera sucinta a saber:
1.- Dictar e imponer Medidas de Protección y Seguridad a las partes que fungen como
víctima e investigado en la causa, de conformidad con lo establecido en el artículo 90 de
la Ley Orgánica sobe el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia a saber los
numerales 5° y 13° ejusdem.
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9.- Solicitud de Evaluación Toxicológica al ciudadano VICTOR MANUEL JIMÉNEZ
PÉREZ, titular de la cedula de identidad V-14.059.718.
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"Un bonsái no es un árbol que no crezca, es un árbol al que se le impide crecer, al
que se le van podando ramas, cortando raíces, manipulando su crecimiento natural,
a capricho absoluto de su cultivador. Pero al mismo tiempo, se va regando y
cuidando con esmero para mantenerlo, porque el verdadero placer es que crezca
bajo el control de sus manos y de su imaginación. Y así obtiene “su obra”. Es decir,
la misma persona que va “destrozando” la planta es la misma persona que le
permite que siga viva."
"El efecto Bonsái", Lorente Acosta, Profesor psiquiatra forense
CAPÍTULO IV
DEL PRECEPTO JURÍDICO APLICABLE EN EL CASO
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“(…) En efecto es innegable que los delitos de género no se cometan
frecuentemente en público, por lo que la exigencia de un testigo diferente a la
mujer víctima para determinar (sic)…es (sic)… un requisito de difícil
superación. Al ser ello así, hay que aceptar como válido el hecho de que la
mujer víctima usualmente sea la única observadora del delito, con la
circunstancia calificada, al menos en la violencia doméstica; de que los nexos
de orden familiar ponen a la mujer víctima en el estado de necesidad de
superar el dilema que significa mantener por razones sociales la reserva del
caso o preservar la integridad física (…)”.
Es válido en este punto resaltar que la Violencia Psicológica y el Acoso es una forma de
atentar contra la estabilidad emocional de cualquier persona, sin embargo cuando esta se
da por parte de un hombre hacia una mujer, por su condición de mujer, estamos
hablando que el hombre actúa a fin de realizar daño psíquico a la misma, que no ataca
simplemente para ocasionar una inestabilidad emocional en la persona, sino para afectar
con sus palabras denigrantes y comparaciones destructivas la psiquis de la mujer. El
hombre actúa dolosamente, siendo que el dolo es anterior a la obtención de una
afectación, por ello las víctimas no denuncian, sino que aprenden a vivir dentro del ciclo
de violencia, comenzando en el violentómetro por un desprecio, una comparación y así
sucesivamente hasta llegar a lo que hoy en día llamamos “Femicidio”, existiendo una
brecha muy angosta entre la violencia psicológica y acoso al Femicidio. La acción
desplegada por el hoy investigado constituye una acción dirigida a lesionar un bien
jurídico protegido por la Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre
de Violencia, como lo es el Derecho a la Vida de las Mujeres, en éste caso específico la
libertad e integridad emocional de la mujer, así como la igualdad de derechos entre el
hombre y la mujer, tal y como lo señala el artículo 3º en su numeral 1°, 3° y 6 de la Ley
Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en relación con
el artículo 4 literal “c” de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia Contra La Mujer, “Convención De Belem Do Para”.
De igual manera, para que exista violencia, no es necesario que el autor lo haga por
medios propios y en público, también puede ser a través de un tercero, prestándose este
(tercero) para ejercer actos violentos y de intimidación, causándole un sufrimiento a la
víctima, nuestra doctrina y jurisprudencia no exige que el autor o autores de estos delitos,
lo hagan en público, por eso la mayoría de los delitos contemplados en esta Ley, son
llamados delitos “intramuros”, ya que suceden dentro de la intimidad del hogar y la
mayoría de los terceros que intervienen en ellos son familiares directos del autor del
hecho.
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hostigamiento…”. Así interesa destacar los elementos que integran las figuras
tipificadas en los artículo 39 y 40 de la Ley Orgánica sobre el Derecho de la Mujer a Vivir
una Vida Libre de Violencia, estos elementos esenciales son:
Es por ello, que esta Victima, solicita mediante el presente escrito, que el denunciado sea
investigado y que el Ministerio Público inicie la indagación de los hechos que se
desprenden de lo aquí narrado y de los cuales se observan que existen múltiples
diligencias para practicar, para de esta manera llegar a la verdad de los hechos, que no
es más que la responsabilidad penal de la ciudadano Víctor Jiménez en el tipo penal
enunciado, por lo que esta investigación deberá ser llevada con apego a la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela y demás leyes de la República, a fin de que se
haga justicia a esta mujer, quien solo intento ser una esposa, ama de casa y madre
ejemplar, pero todo ello sin sacrificar mi desarrollo personal y profesional, aunado a que
en alguna oportunidad considero tener una familia estable, como intenté al aceptar un
vínculo matrimonial, a pesar de ver en este ciudadano actitudes hostiles, agresivas y
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celopatas, considerando que esto con el matrimonio podía cambiar y mejorar, siendo todo
lo contrario ya que estas actitudes se acrecentaron al punto de llegar a los episodios de
violencia física, que finalmente no se denunciaron por vergüenza y temor a que mi
esposo para el momento atentara contra mi integridad física nuevamente y la de mi
madre, quien era mi apoyo en todo momento, o peor aún contra nuestras vidas; por todo
lo que actualmente estoy pagando a un muy alto precio las consecuencias, al igual que
mi madre pues la misma ha sido al igual que yo víctima de los hechos violentos por parte
del ciudadano VICTOR MANUEL JIMENEZ PEREZ, quien además, con el sarcasmo y las
ínfulas de superioridad que lo caracterizan, se encuentra seguro de que esta denuncia no
llegará a ningún lado porque no hay testigos presenciales de los hechos los cuales el día
de hoy pongo a su conocimiento, lo cual ocasiona un perjuicio en mi integridad como
mujer y como persona.
Es por ello, que solicito mediante el presente escrito, que la QUERELLA sea admitida
para de esta manera poder coadyuvar con la investigación llevada por el Ministerio
Público, se concluya la misma y pueda demostrarse la verdad de los hechos, que no es
más que la responsabilidad penal del ciudadano VICTOR MANUEL JIMENEZ PEREZ, en
el tipo penal enunciado, igualmente consideramos que esta investigación deberá ser
llevada con apego a la Constitución y demás leyes de la República, a fin que se haga
justicia a mi persona, quien intente tener una familia y poder brindar lo mejor de mi como
mujer, compañera, madre y esposa; resultando finalmente agredida, vejada, humillada,
violentada, acosada y hostigada, pagando actualmente las consecuencia de enamorarme
y ver que con este ciudadano podía formar una familia basada en la igualdad de
derechos y deberes, así como la solidaridad, bien y esfuerzo común, respeto, compresión
mutua, tal cual lo consagra nuestra Constitución en su Capítulo V, articulo 75 en
concordancia con el 77 ejusdem.
CAPÍTULO V
PEDIMENTOS DE ESTA SOLICITUD
Solicito se inicie, avance y concluya con la presente indagación, por estimar que el
ciudadano identificado in supra, se encuentra incurso en la presunta comisión de los
delitos de VIOLENCIA PSICOLOGIA Y ACOSO U HOSTIGAMIENTO, tipo penal previsto
y sancionado en los artículos 39 y 40 de la Ley Orgánica sobre el Derecho de la Mujer
a Vivir una Vida Libre de Violencia.
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Además de lo antes expuesto, peticionamos lo siguiente:
2. Así mismo solicito muy respetuosamente, que se inste a la Vindicta Publica para
que se practiquen todas y cada una de las experticias y diligencias solicitadas por mi
persona en calidad de víctima, y que demostrarán lo aquí expresado, todo ello sin
menoscabo a las que el Ministerio Público considere útiles, necesarias y pertinentes; y
que finalizada como sea la investigación; y como titular de la acción penal, emita el acto
conclusivo a que haya lugar, en el tiempo estimado por la ley.
Es Justicia, que esperamos en la ciudad de Caracas a los Veintiocho (28) días del mes
de enero del año Dos Mil Diecinueve (2019).
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