CAPÍTULO 9 El tiempo geológico.
Datación relativa: principios fundamentales:
Los geólogos que desarrollaron la escala de tiempo geológico revolucionaron la manera de
pensar sobre el tiempo y la percepción de nuestro planeta
A finales del siglo XIX y principios del XX, se intentó determinar la edad de la Tierra. Lo que
estos científicos buscaban era una fecha numérica. Antes del descubrimiento de la
radiactividad, los geólogos no tenían método fiable de datación numérica y tenían que
depender únicamente de la datación relativa.
La datación relativa significa que las rocas se colocan en su secuencia de formación
adecuada: cuál se formó en primer lugar, en segundo, en tercero y así sucesivamente. La
datación relativa no puede decirnos cuánto hace que sucedió algo, sólo qué ocurrió
después de un acontecimiento y antes que otro.
Fósiles: evidencias de vida en el pasado:
Los fósiles, restos de vida prehistórica, son inclusiones importantes en los sedimentos y las
rocas sedimentarias. Son herramientas importantes y básicas para interpretar el pasado
geológico. El estudio científico de los fósiles se denomina Paleontología.
Conocer la naturaleza de las formas vivas que existieron en un momento concreto ayuda a
los investigadores a comprender las condiciones ambientales del pasado.
Estructura de la escala temporal:
Los eones representan las mayores extensiones de tiempo. El eón que empezó hace unos
540 millones de años es el Fanerozoico, término derivado de las palabras griegas que
significan vida visible.
Otra ojeada a la escala temporal revela que el eón Fanerozoico se divide en eras. Las tres
eras que comprenden el eón Fanerozoico son:
-Paleozoica (paleo: antiguo; zoe: vida)
-Mesozoica (meso: medio; zoe: vida) y
-Cenozoica (ceno: reciente; zoe: vida).
Como implican los propios nombres, las eras están limitadas por profundos cambios de las
formas de vida en el ámbito global. Cada era está subdividida en unidades temporales
conocidas como períodos.
El Paleozoico tiene seis: Cámbrico, Ordovícico, Silúrico, Devónico, Carbonífero y Pérmico.
El Mesozoico tres: Triásico, Jurásico y Cretácico.
El Cenozoico dos: Terciario y Cuaternario.
CAPÍTULO 12 El interior de la Tierra.
Sondeo del interior de la Tierra:
Mucho de lo que sabemos sobre el interior de nuestro planeta procede del estudio de las
ondas sísmicas que cruzan la Tierra. Dicho con sencillez, la técnica consiste en la
determinación precisa del tiempo que las ondas P (compresivas) y S (cizalla) necesitan
para desplazarse desde un terremoto o explosión nuclear hasta una estación sismográfica.
Entre las características significativas de las ondas sísmicas se cuentan:
1. La velocidad de las ondas sísmicas depende de la densidad y la elasticidad de los
materiales que atraviesan. Las ondas sísmicas viajan más deprisa en los materiales
rígidos.
2. Las ondas compresivas (ondas P) son capaces de propagarse a través de líquidos,
así como de sólidos.
3. Las ondas de cizalla (ondas S), no pueden propagarse a través de los líquidos,
porque, a diferencia de los sólidos, los líquidos no se oponen a la cizalla.
Por tanto, dependiendo de la naturaleza de las capas a través de las cuales pasen, las
ondas sísmicas van más rápidas o más lentas.
CAPÍTULO 13 Bordes divergentes: origen y evolución del fondo oceánico.
Con el desarrollo de nuevas herramientas marinas tras la II Guerra Mundial, nuestro
conocimiento acerca de la variada topografía del suelo oceánico aumentó rápidamente.
Uno de los descubrimientos más interesantes fue el sistema global de dorsales oceánicas.
Esta gran estructura elevada, que se sitúa entre 2 y 3 kilómetros por encima de las
cuencas oceánicas adyacentes, es la estructura topográfica más grande de la Tierra. En la
actualidad sabemos que las dorsales marcan los bordes divergentes o constructivos de las
placas, donde se origina la nueva litosfera oceánica. Las profundas fosas oceánicas
representan los límites convergentes de placas, donde la litosfera oceánica se subduce
hacia el interior del manto. Dado que el proceso de la tectónica de placas crea corteza
oceánica en las dorsales centrooceánicas y la consume en las zonas de subducción, la
corteza oceánica está renovándose y reciclándose de una manera continua.
Observación del fondo oceánico desde el espacio:
Se descubrió que la superficie del agua no es perfectamente «plana». Eso se debe al
hecho de que la gravedad atrae el agua hacia las regiones donde se encuentran las
estructuras masivas del fondo oceánico. Por consiguiente, las montañas y las dorsales
producen zonas elevadas en la superficie oceánica y, por el contrario, los cañones y las
fosas provocan ligeras depresiones.
Provincias del fondo oceánico:
Los oceanógrafos que estudian la topografía del fondo oceánico han establecido tres
unidades principales: márgenes continentales, cuencas oceánicas profundas y dorsales
oceánicas (centrooceánicas).
Márgenes continentales:
Se han identificado dos tipos principales de márgenes continentales: pasivos y activos. Los
márgenes pasivos se encuentran a lo largo de la mayoría de las áreas costeras que rodean
el océano Atlántico y el Índico. Los márgenes pasivos no se sitúan a lo largo de un borde
de placa activo y, por consiguiente, experimentan muy poco volcanismo y pocos
terremotos. Son lugares donde se acumulan los materiales procedentes de la
meteorización y la erosión de las masas de tierra adyacentes, que forman una cuña gruesa
y ancha de sedimentos relativamente inalterados. Por el contrario, los márgenes
continentales activos aparecen allí donde la litosfera oceánica está siendo subducida
debajo del borde de un continente. Los márgenes continentales activos son comunes
alrededor del borde del Pacífico, donde son paralelos a las fosas submarinas.
Márgenes continentales pasivos:
El margen continental pasivo consiste en la plataforma continental, el talud continental y
el pie de talud.
La plataforma continental es una superficie sumergida, suavemente inclinada, que se
extiende desde la línea de costa hacia el borde de las cuencas oceánicas profundas. Se
trata claramente de una extensión inundada de los continentes.
Las plataformas continentales contienen importantes depósitos minerales, entre ellos
grandes reservas de petróleo y gas natural. Las aguas de la plataforma continental
contienen también importantes bancos de peces.
Talud continental: Delimitando el borde de la plataforma continental en dirección al mar
se encuentra el talud continental, una estructura empinada que marca el límite entre la
corteza continental y la corteza oceánica.
Pie de talud: En regiones donde no existen fosas, el talud continental empinado pasa a
tener una inclinación más gradual, conocida como pie de talud o elevación continental. El
pie de talud está formado por un grueso cúmulo de sedimentos que se movieron
pendiente abajo desde la plataforma continental hacia los fondos oceánicos profundos.
Márgenes continentales activos:
A lo largo de algunas costas, el talud continental desciende abruptamente hacia una fosa
submarina.
Los márgenes continentales activos están localizados fundamentalmente alrededor del
océano Pacífico, en áreas donde la litosfera oceánica subduce por debajo del borde de los
continentes. En estos lugares, se arrancan sedimentos del fondo oceánico y fragmentos de
corteza oceánica procedentes de la placa oceánica descendente, que quedan adosados al
borde del continente que cabalga sobre la placa oceánica.
Características de las cuencas oceánicas profundas: Entre el margen continental y el
sistema de dorsales oceánicas se encuentran las cuencas oceánicas profundas. En esta
zona existen regiones notablemente planas, conocidas como llanuras abisales; picos
volcánicos elevados, llamados montes submarinos y guyots; fosas submarinas, que son
depresiones lineales extremadamente profundas del fondo oceánico.
- Fosas submarinas:
Las fosas submarinas son franjas largas y relativamente estrechas, que constituyen las
partes más profundas del océano. Muchas de las fosas están localizadas a lo largo de los
bordes del océano Pacífico. Sólo hay dos fosas en el océano Atlántico: la fosa de Puerto
Rico, adyacente al arco de las Antillas Menores, y la fosa de las Sandwich del Sur.
Las fosas son puntos de convergencia de placas donde las placas litosféricas subducen y se
hunden de vuelta hacia el manto. La actividad volcánica está asociada a esas regiones.
Suele haber una hilera de volcanes activos en forma de arco, denominada arco de islas
volcánicas, paralela a las fosas. La gran cantidad de fosas y la actividad volcánica asociada
a lo largo de los bordes del océano Pacífico explica por qué la región se conoce como el
Anillo de Fuego.
-Llanuras abisales:
Las llanuras abisales, son estructuras profundas increíblemente planas; es probable que
esas regiones sean los lugares más horizontales de la Tierra.
Montes submarinos, guyots y llanuras oceánicas:
Los suelos oceánicos están salpicados de volcanes en escudo denominados montes
submarinos. Aunque estos picos cónicos se han encontrado en todos los océanos, el
mayor número se ha identificado en el Pacífico. Además, los montes submarinos suelen
formar cadenas lineales o una dorsal volcánica más continua, que no debe confundirse
con las dorsales centrooceánicas. Algunas dorsales, como la cadena de montes
submarinos de Hawaii-Emperador en el océano Pacífico, que se extiende desde las islas
Hawaii hasta la fosa de las Aleutianas, se forman encima de un punto caliente volcánico
asociado con una pluma del manto. Otras nacen cerca de las dorsales oceánicas, bordes
divergentes en los que las placas se separan. Si el volcán crece lo suficiente antes de que el
movimiento de las placas lo aleje de la fuente magmática, la estructura emerge en forma
de isla. Ejemplos de islas volcánicas en el Atlántico son las Azores.
- Anatomía de una dorsal oceánica:
A lo largo de los bordes divergentes de placa bien desarrollados, el fondo oceánico se
eleva, formando una prominencia denominada dorsal oceánica o dorsal centrooceánica.
Una dorsal oceánica se caracteriza por su posición elevada, gran cantidad de fallas y
sismos, alto flujo térmico y numerosas estructuras volcánicas. El sistema de dorsales
oceánicas serpentea por los principales océanos como las costuras de una pelota de
béisbol.
Las dorsales oceánicas son tan altas como algunas montañas continentales y, por tanto,
suelen describirse como estructuras de naturaleza montañosa. Sin embargo, la semejanza
acaba ahí. Mientras la mayor parte de montañas continentales se forma cuando las
fuerzas compresionales pliegan y metamorfosean gruesas secuencias de rocas
sedimentarias a lo largo de los bordes convergentes de placa, las dorsales oceánicas se
forman donde las fuerzas tensionales fracturan y separan la corteza oceánica.
- Origen de la litosfera oceánica:
Las dorsales oceánicas representan los bordes constructivos de placa en los que se origina
nueva litosfera oceánica. De hecho, el mayor volumen de magma se genera a lo largo del
sistema de dorsales oceánicas en asociación con la expansión del fondo oceánico.
- ¿Por qué las dorsales oceánicas están elevadas? La razón principal que explica la posición
elevada del sistema de dorsales es el hecho de que la litosfera oceánica recién creada está
caliente, ocupa más volumen y, por tanto, es menos densa que las rocas más frías de las
cuencas oceánicas profundas. A medida que la corteza basáltica recién formada se aleja
de la cresta de la dorsal, se enfría desde arriba a media que el agua marina circula a través
de los poros y fracturas de la roca. Como consecuencia, la litosfera se enfría de manera
gradual, se contrae y se hace más densa.
- Plumas del manto y puntos calientes:
Una pluma del manto está compuesta de rocas del manto más calientes de lo normal con
un extremo en forma de hongo de centenares de kilómetros de diámetro unido a un
conducto largo y estrecho. Cuando el extremo de la pluma se aproxima a la base de la
litosfera fría, se expande hacia los lados. La fusión por descompresión en el interior del
extremo de la pluma genera grandes volúmenes de magma basáltico que asciende y
provoca el volcanismo en la superficie. El resultado es una región volcánica, denominada
punto caliente.
CAPÍTULO 15 Procesos gravitacionales: la fuerza de la gravedad.
La superficie de la Tierra nunca es perfectamente plana, sino que consiste en laderas de
muchas variedades diferentes. Las laderas pueden estar cubiertas de un manto de suelo y
vegetación o consistir en roca estéril y escombros. Algunas laderas pueden parecer
estables e invariables, pero la fuerza de la gravedad hace que los materiales se desplacen
pendiente abajo. En un extremo, el movimiento puede ser gradual y prácticamente
imperceptible. En el otro, puede consistir en un flujo ruidoso de derrubios o una
estruendosa avalancha de rocas. Cuando estos procesos peligrosos llevan a la pérdida de
vidas y propiedades, se convierten en desastres naturales.
- Procesos gravitacionales y desarrollo de las formas del terreno:
Los deslizamientos de tierra son denominados procesos gravitacionales. Por procesos
gravitacionales se entienden los movimientos pendiente abajo de roca, regolito y suelo,
bajo la influencia directa de la gravedad. Se diferencian de los procesos erosivos porque
los procesos gravitacionales no precisan un medio de transporte como el agua, el viento o
el hielo de los glaciares.
Papel de los procesos gravitacionales:
Los procesos gravitacionales constituyen la etapa consecutiva a la meteorización. Una vez
que la meteorización debilita y disgrega la roca, los procesos gravitacionales transfieren
los derrubios pendiente abajo, donde una corriente normalmente se los lleva. Los efectos
combinados de los procesos gravitacionales y las aguas de escorrentía producen valles
fluviales.
Las pendientes cambian con el tiempo:
Está claro que si tienen que producirse procesos gravitacionales, debe haber pendientes
por las que las rocas, el suelo y el regolito puedan descender. Los procesos volcánicos y de
formación de montañas de la Tierra son los que producen estas pendientes.
Los procesos gravitacionales más rápidos y espectaculares tienen lugar en zonas
montañosas accidentadas y geológicamente jóvenes. Con el tiempo, las pendientes
escarpadas y accidentadas de las montañas dan lugar a un terreno menos pronunciado,
más suave. Por tanto, a medida que el paisaje envejece, los procesos gravitacionales
masivos y rápidos dan lugar a movimientos pendiente abajo más pequeños, menos
espectaculares.
- Controles y desencadenantes de los procesos gravitacionales:
La gravedad es la fuerza que controla los procesos gravitacionales, pero varios factores
desempeñan un papel importante. Mucho antes de que se produzca un deslizamiento,
varios procesos actúan para debilitar el material de la pendiente, convirtiéndolo de una
manera gradual en un material cada vez más susceptible a la fuerza de la gravedad. Al
final, la fuerza de la pendiente se debilita hasta el punto de que algo hace que cruce el
umbral de la estabilidad a la inestabilidad. Un acontecimiento de este tipo que inicia el
movimiento descendente se denomina desencadenante. Entre los factores comunes que
desencadenan los procesos gravitacionales se cuentan la saturación en agua del material,
el exceso de inclinación de las pendientes, la eliminación de la vegetación anclada y las
vibraciones del suelo debidas a terremotos.
-Papel del agua: A veces los procesos gravitacionales se desencadenan cuando las fuertes
lluvias o los períodos de fusión de la nieve saturan los materiales de la superficie.
- Pendientes sobreempinadas:
El exceso de pendiente es otra causa de muchos movimientos de masa. En la naturaleza
hay muchas situaciones en las que hay exceso de pendiente. Una corriente fluvial que
socava la pared de un valle y las olas que golpean contra la base de un acantilado no son
sino dos ejemplos familiares. Además, a través de sus actividades, el ser humano crea a
menudo pendientes sobreempinadas e inestables que se convierten en zonas principales
de actuación de los procesos gravitacionales.
- Eliminación de la vegetación: Las plantas protegen contra la erosión y contribuyen a la
estabilidad de las pendientes. Además, las plantas protegen la superficie del suelo de los
efectos erosivos del impacto de las gotas de lluvia. Donde faltan plantas, se potencian los
procesos gravitacionales.
- Licuefacción: El intenso temblor de tierra durante los terremotos puede provocar que los
materiales superficiales saturados en agua pierdan su resistencia y se conviertan en masas
que fluyen parecidas a los fluidos.
-Clasificación de los procesos gravitacionales: Los tipos se clasifican en función del tipo de
material implicado, de la clase de movimiento exhibido y de la velocidad del mismo:
Tipo de material: depende de si la masa descendiente empezó como un material
no consolidado o como sustrato de roca.
Tipo de movimiento: la clase de movimiento se describe como desprendimiento,
deslizamiento o flujo. Cuando el movimiento implica la caída libre de fragmentos
sueltos de cualquier tamaño, se denomina desprendimiento. Muchos
desprendimientos se producen cuando los ciclos de congelación y deshielo o la
acción de las raíces de las plantas, o ambas cosas, debilitan tanto las rocas que
interviene la gravedad.
Deslizamiento: se producen cuando el material se mantiene bastante coherente y
se mueve a lo largo de una superficie bien definida.
Flujo: se produce cuando el material se desplaza pendiente abajo en forma de un
fluido viscoso. La mayor parte de los flujos está saturada de agua y se mueve
normalmente siguiendo una forma de lengua o lóbulo.
-Flujo de derrubios: es un tipo relativamente rápido de proceso gravitacional que consiste
en la fluencia de suelo y regolitos con abundante cantidad de agua. Los flujos de
derrubios, denominados también coladas de barro, son fundamentalmente característicos
de las regiones montañosas semiáridas y son también comunes en las pendientes de
algunos volcanes.
- Lahares: Los flujos de derrubios compuestos principalmente de materiales volcánicos en
los flancos de los volcanes se denominan lahares. Los lahares han sido uno de los riesgos
volcánicos más mortales. Pueden tener lugar tanto durante una erupción como durante el
período de reposo del volcán. Se producen cuando capas muy inestables de cenizas y
derrubios se saturan de agua y fluyen pendiente abajo por las laderas volcánicas. Estos
flujos siguen los cauces de corrientes existentes.