Madurez[editar]
En la década de 1950, se comienza a premiar a las mejores comparsas y murgas.
En la década de los años 50, las carrozas adquieren movimiento y mayor dimensión,
destacándose en la elaboración de las mismas el maestro Alfonso Zambrano6 quien da
origen a toda una época de esplendor. Es en esta época, que empieza la Alcaldía de Pasto (a
veces con participación de la Gobernación de Nariño) a asumir el control y la organización de
las festividades, principalmente de la apropiación de recursos para financiar los premios a las
mejores carrozas, que luego se extenderían a las comparsas y murgas.
A finales la década de los 60 se inicia la búsqueda y contratación de orquestas comerciales,
nacionales e internacionales, llegando incluso a presentarse Los Melódicos de Venezuela y
la Billo's Caracas Boys. Es el pionero Luis Quenguan, quien hace un registro en cine (blanco y
negro) de 8 milímetros, super 8 y 16 milímetros de estos. 7Carnavales. En 1966, gracias a Don
Mario Fernando Rodríguez, surge en el barrio El Ejido, junto al Parque Bolívar, el Carnavalito,
o Carnaval de los Niños, fiesta autónoma que demorará al menos una década más en
integrarse al programa oficial.
Renovación[editar]
Tinkunni carroza ganadora del Desfile Magno de 2008.
Con la llegada de la Carretera Panamericana en los años 70 y la mayor inclusión de Pasto en
la economía colombiana, el Carnaval se renueva con la presencia de nuevas tendencias en el
manejo de los materiales, nuevos ritmos musicales y una creciente corriente cultural que
propugnaba por el redescubrimiento de las raíces Quillacingas y su vinculación activa en
el Desfile Magno o día de los Blancos. Es en esa época que las carrozas se llenan de motivos
que exponen diversas reivindicaciones sociales de los pueblos americanos.
Para los años 80, la multiplicidad de corrientes culturales alrededor del Carnaval evidencia la
necesidad de la creación de un ente corporativo fuerte que asuma la planificación,
organización y ejecución de esta fiesta. Se tenía planeado que dicha institución tuviera
participación tanto de la municipalidad de Pasto, como del sector industrial y comercial, de los
artistas y cómo no, de los sectores académicos de la región.
La nota predominante es que en toda la región suroccidental de Colombia, se generalizaron
festividades que coincidían con las celebraciones de fin de año y que
tomaban prestados elementos autóctonos del popular Carnaval de Pasto.
Esta realidad presenta dos intentos para la conformación de una institución que vele por la
preservación de las fiestas de Pasto, pero tanto los esfuerzos de mediados de los 80, como
los de inicio de los 90, no son fructíferos, porque los diversos sectores involucrados no logran
un consenso, por lo que será la Alcaldía de Pasto la que seguirá gerenciando la festividad a
través de una subsecretaría especial llamada la Oficina del Carnaval, que veía con
preocupación como corría peligro la identidad de los Carnavales de Negros y Blancos de
Pasto. Es en esta época de agitación, en que se masificó el uso de la tradicional frase: ¡Viva
Pasto Carajo!.
Siglo XXI[editar]
Finalmente, en noviembre del 2001, mediante la Ley No 706, el Carnaval de Negros y Blancos
fue declarado Patrimonio cultural de la Nación por el Congreso de la República
de Colombia8 y con tal declaratoria, tomó prioridad la construcción de la Plaza del Carnaval y
la Cultura, la señalización de la Senda del Carnaval y la creación de la Corporación del
Carnaval, como una entidad de derecho privado, de carácter asociativo, con participación
mixta, sin ánimo de lucro y de utilidad común, facilitando la debida y adecuada realización del
Carnaval, que lo rescata como: "una trasversal cultural con expresión lúdica en el espacio
urbano".9 Por eso una de sus primeras tareas fue la creación del Museo del Carnaval.
Con estos logros, se da inicio a una nueva era de este evento, caracterizada por la
planificación, organización, difusión, investigación y modernización, tomando prioridad la
promoción de la cultura y abordando temas polémicos como si se deben o nó negociar los
derechos de transmisión por radio, televisión e internet. Ahora, el Carnaval de Negros y
Blancos ha quedado oficialmente incluido en los planes gubernamentales del municipio de
Pasto, y gestionado por un ente llamado Corpocarnaval; este, a su vez, y gracias a una
investigación académica realizada en la Universidad de Nariño, envía la postulación del
evento al comité de la UNESCO, la cual declara el 30 de septiembre de 2009 "Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad" en la ciudad de Abu Dhabi.10
Véase también: Anexo:Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad
Etapas del Carnaval[editar]
El carnaval comprende cuatro etapas importantes, a saber: el Carnavalito, la llegada de la
familia Castañeda, el día de los Negros y el día de los Blancos con su desfile magno (siendo
este el más importante turísticamente por la belleza). Sin embargo es necesario considerar las
actividades del pre-carnaval y que en los últimos años, el 7 de enero se considera el día de
remate de carnaval con la celebración del "Día del Cuy" una celebración gastronómica que
tiene como eje principal el plato típico de la región.
El Precarnaval[editar]
En Colombia las fiestas de fin de año abarcan un extenso periodo, iniciando el día 7 de
diciembre con la celebración de las vísperas del tradicional día de la Inmaculada Concepción
de María o Noche de las Velitas, continuando con el periodo comprendido por la celebración
de la tradicional Novena de Aguinaldos (16 al 24 de diciembre) y la Navidad Católica, que
tiende a extenderse hasta la fiesta de Epifanía o 6 de enero.
Dentro de ese contexto eminentemente festivo, se enmarcan las celebraciones lúdicas
profanas consideradas como un prólogo del Carnaval de Negros y Blancos propiamente dicho,
y que en la ciudad de Pasto son principalmente las realizadas los días 28 (día de Inocentes) y
31 (día de los Años Viejos) de diciembre.
Día de Inocentes[editar]
El día 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, algunos pastusos juegan con agua en lo
que se puede considerar un preludio de las fiestas de enero, imitando costumbres
carnavalescas del vecino país del Ecuador en donde el carnaval (febrero o marzo) se
caracteriza por el empleo lúdico del agua. Lo que inicialmente era un día para hacer bromas a
los desprevenidos, en Pasto se convirtió en un juego con agua que se basa y origina en el
afán de embromar o sorprender al inocente transeúnte desprevenido al empaparlo totalmente.
Esta costumbre no es totalmente aceptada y disfrutada, más aún cuando la temperatura
promedio de la ciudad apenas sobrepasa los 14 grados centígrados. Aunque las autoridades
han buscado controlar mediante prohibiciones el desperdicio de agua, la solución más practica
para combatir este fenómeno la ha encontrado la Empresa de Obras Sanitarias de Pasto,
(EMPOPASTO), que ese día acostumbra a realizar obras de mantenimiento en sus dos redes,
cortando el suministro de agua en toda la zona urbana del municipio.
Además, desde fines del siglo XX se adelantan actividades alternativas, que buscan brindar a
la ciudadanía recreación y cultura sin perder el sentido carnavalesco del 28 de diciembre entre
las cuales están el tour de inocentes en Bicicleta y arco iris en el asfalto.