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Garcilaso y las Momias Incas

El documento resume el episodio narrado por el Inca Garcilaso de la Vega sobre haber visto cinco cuerpos embalsamados de antepasados incas. Describe brevemente a los supuestos incas encontrados - Viracocha, Túpac Inca Yupanqui, y Huayna Cápac - aunque los investigadores creen que sus identificaciones no eran correctas. Explica que para los indígenas los cuerpos tenían un gran significado simbólico, pero que para Garcilaso habían perdido ese significado y su visión era

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Garcilaso y las Momias Incas

El documento resume el episodio narrado por el Inca Garcilaso de la Vega sobre haber visto cinco cuerpos embalsamados de antepasados incas. Describe brevemente a los supuestos incas encontrados - Viracocha, Túpac Inca Yupanqui, y Huayna Cápac - aunque los investigadores creen que sus identificaciones no eran correctas. Explica que para los indígenas los cuerpos tenían un gran significado simbólico, pero que para Garcilaso habían perdido ese significado y su visión era

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Las momias de los ancestros ante los ojos del

Inca Garcilaso de la Vega


Cuando Gómez Suárez de Figueroa,1 que con los años vendría a llamarse Inca Garcilaso de
la Vega (1539-1615), dejaba el Virreinato del Perú en 1560, para instalarse en Córdoba,
España, hasta el final de su vida, pasó por la casa del licenciado Polo Ondegardo, regidor
del Cuzco en esos días, para despedirse de él. Conociendo este que el joven estaba de
viaje, lo invitó a pasar a un lugar particular de su casa, con estas palabras: “[p]ues que vais
a España, entrad en ese aposento; veréis algunos de los vuestros que he sacado a luz:
para que llevéis que contar por allá” (Comentarios Reales [CR], Libro V, Cap. XXIX). En el
aposento, el Inca vio cinco cuerpos embalsamados, tres masculinos y dos femeninos.
Este este episodio sería narrado por el mismo Garcilaso un poco menos de 50 años
después en sus Comentarios Reales, publicados en Lisboa en 1606 (Firbas, 2009; Nash,
sf).2 Según cuenta, en el aposento encontró los cuerpos de tres reyes Incas, dos de los
cuales estaban acompañados por sus esposas respectivas, con la aclaración de que los
indígenas los identificaban de la siguiente manera:3
El uno de ellos decían [...] que era este Inca Viracocha [...] El segundo, decían
que era el gran Túpac Inca Yupanqui [...] El tercero era Huayna Cápac [...] La
una de las mujeres era la Reina Mama Runtu [...] La otra era la Coya Mama
Ocllo. (CR, Libro V, Cap. XXIX)
Luego de identificar los cuerpos embalsamados, que como han determinado
investigadores como Rotsworowski (2011), no podían corresponder en su totalidad con los
de los incas mencionados, Garcilaso agrega algunos detalles sobre su visión:
Los cuerpos estaban tan enteros que no les faltaba cabello, ceja ni pestaña
[...] con sus vestiduras, como andaban en vida: los llautos 4 en las cabezas,
sin más ornamento ni insignias reales. Estaban asentados como suelen
sentarse los indios y las indias: las manos tenían cruzadas sobre el pecho, la
derecha sobre la izquierda. Los ojos bajos, como que miraban al suelo.(CR,
Libro V, Cap. XXIX)
Garcilaso además se ocupa levemente de dar a sus lectores una conjetura sobre
cómo cree podría haber sido el proceso de embalsamamiento. Dice:
Tengo para mí que la principal y mejor diligencia que harían para
embalsamarlos sería llevarlos cerca de las nieves y tenerlos allí hasta que se
secasen sus carnes.(CR, Libro V, Cap. XXIX)
La razón del Inca para creer esto es que ese era el modo en que los indios deshidrataban la
carne para su manutención, por ejemplo, en la guerra. Finaliza su narración del episodio del
encuentro, contando que incluso había tocado un dedo de Huayna Cápac, el cual le había

1 Fue de origen mestizo, de padre español, el Capitán Sebastián Garcilaso de la Vega quien
pertenecía a la más ilustre nobleza castellana, y de madre indígena, Isabel Chimpu Ocllo, nieta de
Túpac Yupanqui y sobrina de Huayna Cápac.
2 Autores como Nash (sf) sostienen que en realidad son 50 los años entre estos acontecimientos y la
escritura de los mismos.
3 Las sucesiones de emperadores incas son todavía de materia de mucha discusión. Desde el
fundador mítico Manco Cápac, se sucedieron, posiblemente, en este orden los siguientes
emperadores incas: Manco Cápac, Sinchi Roca, Lluki Yupanqui, Cápac Yupanqui, Mayta Cápac
Saca Inca, Ingaroca Inca, Yaguar Guaca, Viracocha Inca, Pachacútec (Inca Yupanqui), Yamque
Yupanqui, Túpac Inca Yupanqui, Huayna Cápac, Huáscar y finalmente Atahualpa (Regalado,
2005). Los señalados en negrita son los que dice Garcilaso haber encontrado en el aposento
referido.
4 “Venda que se ponían en la cabeza los indios. Cíngulo que traen por sombrero” (Rostworowski,
2011)
parecido “que era de una estatua de palo, según estaba duro y fuerte” (CR, Libro V, Cap.
XXIX).
La escena, inserta al final de la primera parte de los CR, es significativa y no ha
dejado de llamar la atención de los investigadores de la historia inca, así como de obra del
propio Garcilaso. Nos preguntamos aquí por la información que aporta el episodio en torno
a la visión que estos cuerpos embalsamados representaba para los indígenas, para los
españoles y para el mismo Garcilaso. Nuestra conclusión es que, a pesar de que el inca
tiene un origen matrilineal indígena, los cuerpos habían perdido ya todo su poder simbólico
original para este, y que su visión de los cuerpos era enteramente española.
Organizamos el trabajo de la siguiente manera: primero se hablará brevemente
sobre los personajes que dice haber encontrado el Inca. Segundo, sobre la importancia de
la conservación de los cuerpos en las culturas antiguas andinas, y de la que lograron en
tiempos de la formación del imperio inca. Tercero, sobre la impresión que tuvieron los
españoles del comportamiento indígena ante los cuerpos de los ancestros y de los actos
que emprendieron contra estos. Y, por último, hablaremos con detalle sobre el episodio
narrado por el inca y las cuestiones problemáticas que implica.

¿De quiénes eran los cuerpos embalsamados que vio el Inca?


El primero que menciona es el Inca Viracocha (gobernó al parecer a principios del siglo
XV). Ya antes, en los capítulos anteriores al que tratamos aquí de los CR, Garcilaso lo
presentado como un hombre de cierta magnanimidad y como gran líder. Por ejemplo, luego
de la batalla contra los Chancas, que decisiva para la conformación del imperio inca,
sostiene Garcilaso que
[e]l príncipe, habiendo seguido un rato el alcance, mandó tocar a recoger, por
que no matasen ni hiriesen más enemigos, pues se daban por vencidos; y él
por su persona corrió todo el campo do había sido la batalla y mandó recoger
los heridos para que los curasen y los muertos para que los enterrasen. (CR,
Libro V, Cap. XIX)
Y también comenta datos interesantes sobre su infancia. Lo muestra como un niño
problemático, que tuvo que ser educado especialmente para que llegara a convertirse en
hombre ejemplar:
desde niño se había mostrado mal acondicionado, porque maltrataba [a] los
muchachos que de su edad con él andaban y mostraba indicios de aspereza y
crueldad, y aunque el Inca hacía diligencias para corregirle y esperaba que con
la edad, cobrando más juicio, iría perdiendo la braveza de su mala condición,
parecía salirle vana esta confianza, porque con la edad antes crecía que
menguaba la ferocidad de su ánimo. (CR, Libro IV, Cap. XX)
En la historia que cuenta Garcilaso, hubo cambios profundos sobre este
personaje.Las victorias, por ejemplo, que le atribuye fueron en realidad de Pachacútec. 5 A
este respecto, Rostworowski (2011) pregunta “¿[s]ería la ignorancia lo que llevó a Garcilaso
a dar una versión tan distinta de los demás cronistas o deliberadamente cambió el curso de
los acontecimientos?” (p. 82). Aunque aclara que sin duda el Inca conocía las crónicas de
Acosta y La crónica del Perú, de Cieza de León, por lo que se inclina a pensar que fue un
error intencional. Agrega que los Comentarios “son una epopeya magnífica, llena de
detalles sobre la vida durante el incanato, pero están muy lejos de ser un relato verídico” (p.
83). Prosigue diciendo que si observamos detenidamente su obra, vemos que Garcilaso
ocultó sistemáticamente las luchas y revueltas, las muertes violentas, las traiciones y las
bajezas humanas; quitó vida y veracidad a su relato, convirtiendo a los incas en seres
blandos, ‘llenos de mansedumbre’. Y agrega a esto: “los soberanos cuzqueños fueron seres
humanos ante todo, con sus defectos y cualidades, sus errores, virtudes y vicios [...] los

5 Por ejemplo la victoria contra los Chancas, un pueblo que amenazaba a la nación incaica y cuya
derrota fue el detonante de la formación del imperio inca.
comentarios reales no nos ofrecen una historia palpitante de vida, sino una utopía que solo
pudo existir en la imaginación llena de cariño y añoranza del inca historiador” (p. 83).6
Esta historia trastocada contada por el Inca está representada también en el
episodio de que estamos hablando, la misma autora nos dice al respecto: “[o]tro
encubrimiento se refiere a las momias reales halladas por Ondegardo, donde es más visible
su deseo de ocultar los hechos” (p. 83). Además justifica este comportamiento de la
siguiente manera: “lo atenuante de Garcilaso como perteneciente a la casta privilegiada del
Perú precolombino, es que procedió de acuerdo con su espíritu, siguiendo el precepto de
borrar de la historia los hechos bochornosos así como a los soberanos que no estuvieron a
la altura de su cargo.” (p.83) y dice, de manera bastante concesiva para Garcilaso: “y
habiendo principiado a ocultar ciertos hechos, no le quedaba más remedio que cambiar el
curso de los acontecimientos.” (p. 83)
Sobre el episodio de las momias, agrega esta autora: “el mayor afán de Garcilaso
fue el de encubrir la verdad acerca de las momias reales, que le enseñó Polo de Ondegardo
antes de su partida del Cuzco. La momia de Viracocha fue encontrada en Xauquijaguana
por Gonzalo de Pizarro quien la mandó quemar. Los indígenas tomaron las cenizas y las
pusieron en una tinaja, conservándolas con gran respeto y cuidado; años más tarde fue
descubierta por Polo de Ondegardo. La misma suerte corrió la momia de Túpac al ser
quemada por Calcuchima, encontrándose las cenizas en Calispuquio junto con su guaoqui o
doble” (p. xxx).
Dice además: “en cuanto a la momia de Pachacutec la encontró, como es sabido,
Ondegardo en Patallacta. En Tococache había mandado edificar este Inca un templo al
Trueno, que él había escogido por doble. Lo interesante aquí es que Garcilaso atribuyó
a Viracocha hechos que en realidad eran de Pachacútec, y que cuando está en casa
del licenciado Polo la momia que él llama de Viracocha era en realidad la de
Pachacutec, cuyas hazañas quería el Inca borrar.7
El primer cuerpo femenino del que nos habla el Inca es el de Mama Runtu. Sobre
este personaje no son muchos los datos que existen. Nuevamente de acuerdo con
Rostworowski (2011), quien aclara que sus datos son tomados del cronista Guamán Poma,
esta princesa era de la estirpe del pueblo Anta y fue escogida como esposa por Viracocha
el día de sus posesión como emperador; era de carácter melancólico y mujer bizarra, tan
humilde que no asistía a las fiestas ni a los bailes. Dice la autora: “ Mama Runtu tuvo poca o
ninguna influencia sobre su marido” (p. 94). Aunque impidió que su esposo quemara ídolos
y huacas cuando su tuvo problemas con las clases sacerdotales. Y, como detalle curioso,
menciona que, debido a tal carácter, se rodeaba de enanos y jorobados.
De Viracocha y Mama Runtu nació Pachacútec, de quien en realidad era el cuerpo
que Garcilaso encontró en la casa de Polo.
El segundo cuerpo masculino del que habla el Inca es el de Túpac Inca Yupanqui,
que según Garcilaso “[...] fue bisnieto de Viracocha Inca” (CR, Libro V, Cap. XXIX), e hijo
primogénito de el Inca Yupanqui8 y de la Coya Chimpu Ocllo, su mujer y hermana. Según el
mismo autor fue “sucesor y universal heredero” del Inca Yupanqui. La vida y hazañas de

6 Con respecto a la visión del Inca Garcilaso de la Vega sobre Viracocha es interesante el artículo
Viracocha as God and Hero in the Comentarios reales (Siemens, 1979), en que se compara la
historia de Viracocha con el de Moisés, lo que demostraría una intención del autor de mostrarlo como
un salvador.
7 La identidad de este cuerpo embalsamado, está confirmada, de acuerdo con Firbas (2009), pues
Polo Ondegardo sostenía que haber encontrado el bulto de Pachacútec le había permitido entender
el funcionamiento de los rituales de los cuerpos de los Incas y de los ídolos que conquistaban. Polo
Ondegardo había capturado las momias por intereses económicos. Concluyó que su posesión
implicaba de alguna manera un cierto poder (Firbas, 2009).
8 Según Garcilaso, Inca Yupanqui fue el décimo inca, sucesor de Pachacútec y antecesor de su hijo
Túpac Yupanqui, el inca mencionado aquí; pero los historiadores han determinado que tal inca fue en
realidad Pachacútec,quien también era llamado con el apelativo de Inca Yupanqui, por lo que
Garcilaso lo habría duplicado (SCG, 2009, p. 365).
este inca están narradas en el Cap. X del Libro III de los CM. En ellos, Garcilaso pretende
hacerlo pasar como quinto emperador de los Incas.
Sobre el cuerpo embalsamado a quien los indígenas, según las palabras de
Garcilaso, llamaban Tupac Inca Yupanqui, es importante aclarar que no podía tratarse de
tal, pues luego de la victoria de Atahualpa sobre Huáscar, el primero había ordenado a
Calicuchímac, un lugarteniente del primero, quemar la momia de Tupac Inca Yupanqui
(Hernández, 2011, p. 251-251).
El segundo cuerpo femenino es el de la Coya Mama Ocllo. Según Garcilaso, esta
es la madre de Huayna Cápac. Garcilaso nos da algunos detalles de la vida de este
personaje pero son en general escasos, cuando describe los claustros del templo y los
aposentos de la Luna y las estrellas, nos dice que en el aposento de la Luna, donde había
una imagen de esta. Nos dice además, que en el mismo templo estaban los cuerpos de las
reinas difuntas, puestas en orden de antigüedad: Mama Ocllo, madre de Huayna Cápac,
estaba delante de la Luna, rostro a rostro con ella, y aventajaba a las demás, por haber sido
madre de tal hijo” (CR, Libro III, Cap. XXI). Garcilaso la menciona nuevamente en la
segunda parte de sus CR, cuando narra las aventuras de Túpac Inca Yupanqui en la
conquista de Quito, a donde fue mandada llevar con su hijo Huayna Cápac, debido a lo
prolongada que resultaría la conquista (CR, Libro VIII, Cap. VII). Si como dice Garcilaso era
hermana de Tupac Inca Yupanqui, sería hija de Pachacútec, y tal vez de Mama Runtu.
El último personaje, que aparece sin su consorte, es Huayna Cápac, quizá porque
desde su gobierno ya había noticias y del arribo de los españoles, lo que eventualmente
habría dificultado la conservación del cuerpo de su esposa. El cuerpo embalsamado que
encontró Garcilaso, era efectivamente el de este emperador, heredero directo de Tupac
Inca Yupanqui, quien lo dejó primero como general de los ejércitos y posteriormente como
Inca de todo el Tahuantinsuyu (CR, Libro VIII, Cap. VII).
Sobre la conservación en parejas dice el Inca: “ y es verosímil que los indios
los tuviesen juntos después de muertos, marido y mujer , como vivieron en
vida” (CR, Libro V, Cap. XXIX) aunque ya no los tenían los indios, sino que estaban en
casa de un español

Por su parte, las disputas por el poder podrían llevar a los miembros de la élite a
realizar acciones violentas destinadas a desaparecer la memoria de sus en emigos,
incluso destruyendo la momia del fundador. (251) Quemó el cuerpo de Túpac Inca
Yupanqui, del que solo se encontr aron sus cenizas adoradas en Calispuquio.
(Hernández, 2011, p. 251)

Leemos en esta escena de tránsito desde Nuevo Mundo al mundo europeo a un


Garcilaso que ya había abandonado la tradición indígena para instalarse definitivamente en
la tradición española. Incluso, si se acepta que el autor intentó hacer una reivindicación de
su mundo luego de su vida en España, se puede afirmar que el Inca está escindido
totalmente de aquello que en apariencia quiere reivindicar, pues la única manera para ver a
sus ancestros es a través de ojos españoles, pues es el Licenciado Polo, un español, quien
lo invita a ver a los vuestros, y no para que se despida o para que rinda un tributo a ellos,
sino para que tenga algo que contar en España, y también porque ya nunca más vería su
tierra natal de nuevo.
La tradición de la momificación en la región sur-peruana y nor-chilena es de las más
antiguas del mundo (Rivera, 1991).

pregunta, pregunta, pregunta,

Garcilaso es un observador; las momias no representan nada para Garcilaso.


En el inca estos ya no eran nada; habían sufrido dos muertes: la física y la del olvido? son
cadáveres?

No había continuidad entre Garcilaso y sus ancestros.

Garcilaso es un testigo, pero con condiciones particulares.

Las momias son la prueba de esa escisión de la que quiero hablar.

Las momias ya son mudas, lejanas, distantes, no testimonian nada sobre su tiempo.

No todas las muertes implican un cadáver. es distinto cadáver-muerte-muerto.


No toda muerte es realmente una muerte.

Lo que eran nobles, personas en todas su dignidad, pasaron solo a ser cadáveres, objetos
juguete. El comentario de Garcilaso es inverosímil.

¿Las estatuas de los incas son las fotografías de su época?

Oslo Agosto 31.

La voz literaria.

“En todo caso estos ayllus comprendían los primeros habitantes del Cuzco” Desde incluso
antes de la formación del imperio Inca, la forma de organización era por familias (ayllus)
(Rost. p. 35)

Los cuerpos, es decir el linaje inca, habían sido recuperados por un español.
Lo que cuenta, efectivamente, es que tocó un dedo del Inca Huayna Cápac, su tío
abuelo.
Más aún, se puede afirmar que el Inca en realidad jamás vio las momias, pues lo
que cuenta de ellas son copias textuales del Padre Maestro Acosta.

Incluso si aceptamos que la reivindicación de su tradición, atendiendo a los hechos


biográficos posteriores a la llegada a España del Inca según los cuales su reivindicación del
mundo indígena se da justamente a todo lo largo de los CR, este episodio podemos afirmar
que lo existe es un Garcilaso totalmente escindido de la tradición indígena, que solo puede
verla desde a través de los ojos españoles.
Los cuerpos de los incas son recuperados por el licenciado Polo, un español, quien
es además quien invita al inca a que mire a los vuestros. Y no para que se despida de
ellos, o les rinda algún tributo, sino para que tenga de qué conversar con los españoles. El
mismo Garcilaso confiesa su descuido ante ellos: que no los miré tanto, y fue porque no
pensaba escribir de ellos; que si lo pensara, mirara más por entero cómo estaban y supiera
cómo y con qué los embalsamaban (CR, Libro V, Cap. XXIX).
Es decir, el Garcilaso escritor es un garcilaso nuevo que ha elaborado un tema
literario
Primero, cuando habla de los cuerpos de los incas, no se refiere a ellos como los
suyos a pesar de que él mismo es descendiente del Inca Viracocha. Esto es lo que llama
Firbas el silenciamiento del parentesco. En este sentido, lo que sostiene Rostworowski
(1992) de que el error intencional de Inca Garcilaso de sustituir los nombres y las momias
de los incas, para escribir así una historia desde la perspectiva de su linaje materno, no
tiene cabida. Es justamente por eso porque no menciona su parentesco con ellos. Si
aceptamos, con Rostworowski que había una intención de Inca Garcilaso de escribir esa
historia desde la perspectiva de su linaje, podemos entonces afirmar que no lo logró.
Segundo, cuando habla del modo de disección de los cuerpos lo hace de una
manera casi anecdótica, que desconoce la importancia de la momificación para los
indígenas (al respecto ver Hernández (2010,pp 223-243)).
Tercero, cuando estuvo presente en el aposento en realidad no miró con atención
los bultos, por lo que se ve obligado a repetir el discurso del Padre Maestro Acosta.

Cuarto, cuando él mismo, a lo largo de los CR corrige a los españoles, se está en


realidad mostrando como un erudito conocedor del tema (aunque afirme haberlo oído de
incas).
Quinto, el detalle del dedo, parece más una creación literaria (también aquí hay
cercanía con Firbas).

En España, no logró que la Corona le diera algún tipo de merced argumentando la


fidelidad de su padre a esta, por lo que se enlistó en el ejército, donde logró el grado de
capitán. Es luego de su carrera militar cuando empiezan sus labores de escritor, cuando
tradujo los Diálogos de Amor de León Hebreo, escribió luego una Genealogía de Garcí
Pérez de Vargas (1560), posteriormente escribe La florida del Inca (1605), y por último sus
Comentarios Reales de los Incas (1609,), cuya segunda parte se conoce como Historia
general del Perú y fue publicada un año después de su muerte, ocurrida en 1617.
(Hernández, 2010, pp. 43-44).
Los

Los Comentarios Reales


La versión de Garcilaso del Incario, no es sin embargo falsa ni mendaz. Es
simplemente unilateral. Oyó y contó principalmente lo favorable, lo que exaltaba la
memoria del Imperio perdido y no lo que hubiera justificado su desaparición. En él hay
que buscar por lo tanto, lo que él quiso darnos, los méritos y no los defectos, las
excelencias y los aciertos que fueron grandes y felices en la mayor y más adelantada
civilización indígena de la América del Sur (Porras, 1986, citado en Hernandez, 2010)

Como menciona Pease, durante siglos Garcilaso ha sido considerado como "el más
cotizado informante sobre la sociedad andina previa a la invasión española". 17 Es
por esta razón que la primera parte de los Comentarios Reales de los Incas se
difundió rápidamente y las traducciones no se hicieron esperar. Ya en el siglo XVIII,
Andr és González Barcia hizo una segunda edición de texto, y uno de est os
ejemplares fue a manos de Túpac Amaru, el rebelde indígena que desestabilizó a la
administración virreinal en 1780. Quizás por esta razón es que en 1782 se dispuso que
se requisaran todos los ejemplare s del consideró que la lectura de la obra del Inca,
y más concretamente de los Comentarios Reales , había propiciado el clima de
rebeldía que se vivió en el siglo XVIII. (Hernandez, 2010, p. 43)

Sin embargo, sus conclusione s y afirmaciones, plagadas de la angustiosa necesidad


de legitimar a sus ancestros, han producido numeros as y ácidas críticas sobre su
veracidad. (43)

su intención, qué duda cabe, era resaltar la gr andeza de sus ancestros y enfrentarse
a la leyenda de la tiranía incaica diseñada y difundida por los cronistas to ledanos, al
punto que algunos investigadores, como Means, 19 distinguen entre garcilacistas y
toledanos para expresar las imágenes históricas construidas sobre los inc as, las
mismas que se distribuyen en una suerte de continuum cuyos extremos están
cubiertos por posiciones que consideran una larga duració n al Tahuantinsuyo,
acompañada de una imagen blanda y paternalista de su organización, hasta aquellas
que insisten en su corta duración y en la (46)

Es por esta r azón que Garcilaso insiste en la larga duración del Tahuantinsuyo y
en l a continuidad de Urin y Hanan Cuz co, a las que identifica como di nastías (47)

Por esta razón, José de la Riva Agüero llamaba la atención sobre tres
deformaciones presentes en los Comentarios Reales con respecto a la organización
de los incas: la realizada por los quipucamayocs durante muchísimo tiempo y que
estuvo destinada a legitimar al Cuzco fr ente a las distintas etnías andinas, el filtro de
información que significaron sus parientes cuzqueños orientados s iempre a presentar a la
socieda d incaica como más eficiente y menos cruel que la que organizaron los esp añoles,
y, finalmente, aquella que viene del propio temperamento poétic o de su autor. (45)

Hernández sostiene que es “desde ese exilio voluntario que escribió con nostalgia sobre sus
ancestros maternos” (Hernandez, 2010, p. 41)

Hernandez. La élite inca y la articulación del Tahuantinsuyu. 2010. Tesis doctoral.

Es decir, encontramos a un Garcilaso escindido a partir

En el momento del encuentro con los cuerpos falsos de sus ancestros, mientras
abandona la tierra que lo vio nacer, y en el momento en que escribe, ya en Europa,
permiten pensar que ante lo que nos enfrentamos Garcilaso hay son Leemos en este
episodio a un Garcilaso definitivamente escindido de su tradición indígena e instalado para
siempre en el discurso del español.

Leemos en este episodio a dos Garcilasos, el primero uno todavía relacionado de alguna
manera con su tradición indígena y otro el escritor español, que comenta como un
conocedor del discurso erudito, más que de la tradición indígena previa.
El distanciamiento definitivo de Inca Garcilaso de su tradición indígena, para instalarse
hasta el final de sus días en la tradición puramente española, como se verá

El encuentro con los suyos tiene algunos detalles significativos para entender el valor de
este episodio en el contexto histórico del Perú del siglo dieciséis en relación con la
presencia de cuerpos embalsamados y el trabajo de los misioneros para la extirpación de
idolatrías.

Garcilaso agrega detalles descriptivos sobre los cuerpos ante los que se encuentra, como
posición de las manos, detalles sobre los ojos y sobre

Sobre Mama Runtu dice “mujer de este inca Viracocha”.

“mostraba bien su edad; tenía la cabeza blanca como la nieve.”.

Garcilaso aclara que Tupac Inca era bisnieto de Viracocha;

Tupac Inca era padre de Huayina Cápac (aclara Garcilaso).

Huayna Capac era tataranieto de Viracocha.

Dice el inca: “los dos últimos no mostraban haber vivido tanto,que, aunque tenían
canas, eran menos que las del Viracocha.

En la tradición inca, quemar las momias equivalía a borrar una estirpe, porque las dinastías
se conservaban por medio de las momias, considerando que eran un pueblo sin escritura.

El rito de los españoles es el mismo que usan los incas para acabar con sus enemigos y
con estirpes anteriores: quemar.

Los españoles traen sus versiones de momias, que son los santos. Hay que averiguar si
hay reliquias españolas. Los dedos, cabello y cosas del inca que servían para crearlo, son
equivalentes a las de las reliquias españolas.

En términos tradicionales, quemar las momias y traer los santos es cumplir un ritual
conocido por ellos.

Es extraño que los españoles guardaran ese respeto que los españoles guardaban esos
respetos que dice el Inca, cuando los mismos españoles quemaban las momias. y sobre
todo que se quemaban momias y se hacían ritos de extirpación de idolatría.

por ser extranjeros los que llevan el rito, sustituimos nuevos dioes por los dioses anteriores.
es decir, las momias son reemplazados.
los santos podían entrar sin ningún problema en el panteón inca;

por tener las momias esos nombres, los indígenas están diciendo que ellos los nombres
falsos son la pervivencia de estas estirpes. Es decir, no se trata de

Garcilaso no se reconoce en las momias. Para lo incas no aceptan ese cambio a nuevos
dioses, pero para él no hacen parte de sus tradiciones.

Las correcciones de garcilaso son entonces como muestra de erudición y no como un inca.
Por eso habla de los indios.

Cuando los españoles llegan a Perú, por extirpar las idolatrías, se queman las momias; lo
que equivale a decir que implantan una nueva dinastía; pero no traen sus propias momias.

Los indígenas, sin embargo, atribuyen a otras momias los nombres de las que habían sido
quemadas; es decir, simbólicamente vuelven a traer sus antiguos objetos de culto.

Inca Garcilaso nació en Cuzco, actual Perú, y murió en Córdoba, España, en 1616.

¿En qué momento le empezó a parecer importante a inca la visión de las momias? e
cuando empieza a revivir su vida en españa.

de todas maneras marca un distanciamiento de su historia. confiere solemnidad desde


occidente a su familia. pero el ejercicio mismo de escritura le confiere una distancia, que sí
muestra como un observador neutral, es decir poco comprometido.

El argumento de autoridad de Garcilaso es una autoridad española.


las palabras que usa son las mismas palabras que usa su autoridad, sino que es una
mirada mediada por el discurso español.

Además él llega las momias a través del español

nada de lo que pasa es contacto directo de él con su cultura sino a través de los caminos
que le dan los españoles. el camino de lo españoles es el argumentativo, el otro es la
presencia.

lo que hay es una apropiación del discurso español.

la tesis central es que garcilaso se distancia totalmente de su tradición cuando narra el


episodio de las momias.

Referencias

HISTORiA DEL TAHUANTINSUYU María Rostworowski de Diez Canseco. Instituto de


Estudios Peruanos (IEP) - Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC). Lima.
1988. 332 páginas.

Rivera. 1991. The Prehistory of Northern Chile: A Synthesis


Author(s): Mario A. Rivera
Source: Journal of World Prehistory, Vol. 5, No. 1 (March 1991), pp. 1-47
Published by: Springer
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/25800591
Accessed: 16-11-2015 21:35 UTC

Battcock, Clementina. (2011). Garcilaso y Oliva: dos miradas, dos lecturas de la guerra entre incas y chancas.
Latinoamérica. Revista de estudios Latinoamericanos, (52), 53-70. Recuperado en 16 de noviembre de 2015, de
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Clementina Battcock. Garcilaso y Oliva:


dos miradas, dos lecturas
de la guerra entre incas
y chancas
(MÉXICO2011/1): 53-70.

LA DUALIDAD DE GARCILASO INCA DE LA VEGA


Por Marc L. Nash. Disponible en:
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SCG. (2009). Historia General del Perú. del Inca garcilaso de la vega. disponbile en :
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Construyendo historias: aportes para la historia hispanoamericana a


partir de las crónicas Liliana Regalado de Hurtado, Hidefuji Someda

Fondo Editorial PUCP, 2005 - 372 páginas. Disponible en: https://books.google.com.co/books?


id=Oaea1HAVCpIC&dq=huayna+capac&hl=es&source=gbs_navlinks_s

Viracocha as God and Hero in the Comentarios reales


Author(s): William L. Siemens
Source: Hispanic Review, Vol. 47, No. 3 (Summer, 1979), pp. 327-338
Published by: University of Pennsylvania Press
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/472790
Accessed: 16-11-2015 22:04 UTC

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