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Escape de Niñas Aborígenes en Australia

En 1931, tres niñas aborígenes australianas - Molly, Daisy y Gracie - son separadas de sus familias y llevadas a un asentamiento para nativos lejos de su hogar en Jigalong. Cansadas del maltrato, deciden escapar siguiendo la única guía que conocen, una cerca de alambre que recorre Australia de norte a sur. Comienzan así un agotador viaje de más de 2400 kilómetros para regresar a casa, mientras son perseguidas por las autoridades blancas. Gracias a la determinación y hab

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Escape de Niñas Aborígenes en Australia

En 1931, tres niñas aborígenes australianas - Molly, Daisy y Gracie - son separadas de sus familias y llevadas a un asentamiento para nativos lejos de su hogar en Jigalong. Cansadas del maltrato, deciden escapar siguiendo la única guía que conocen, una cerca de alambre que recorre Australia de norte a sur. Comienzan así un agotador viaje de más de 2400 kilómetros para regresar a casa, mientras son perseguidas por las autoridades blancas. Gracias a la determinación y hab

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Análisis sobre el libro Proof-Rabbit Fence

Autor: Doris Pilkington Garimara

Introducción:

Desde los primeros años de asentamiento europeo en Australia, era parte


de la política oficial en la mayoría de los estados separar a los niños
mestizos y cuarterones de la población aborigen. Los niños nativos eran
separados de sus padres, según las autoridades era en beneficio de los
propios niños. Se les internaba y se les inculcaba una educación civilizada
para ser destinados al servicio doméstico y a las granjas aisladas para
evitar que se casen con otros nativos y pudieran procrear. Esta práctica
siguió vigente hasta los primeros años de la década de los 70.

En el presente ensayo se hace un breve resumen del libro Follow the


Rabbit-Proof Fence de Doris Pilkington Garimara. Donde relata la historia
veridica de tres niñas aborigenes, Molly Craig (madre de la autora), Grace
Craig y Daisy Kadibil, quienes fueron alejadas de sus familias debido a las
políticas de integración forzosa de indígenas; donde, c ansadas de vivir
encerradas y sometidas logran escapar del asentamiento nativo del río Moore,
emprendiendo un viaje largo de más de 2400 kilomentros de campo,
buscando el camino de vuelta a su hogar en Jigalong, teniendo como única guía una
interminable cerca de alambrado australiano utilizado para impedir las plagas de conejos
que se extendía a todo lo largo del valle, mientras eran perseguidas por las
autoridades policiales blancas y un rastreador aborigen.

Desarrollo.
Cuenta la historia que en el año Año 1931, en el Oeste de Australia, en la
comunidad de Jigalong, , existe el alambrado a prueba de conejos. Divide completamente
Australia en dos de norte a sur. Este cercado se construyó para dejar todos los conejos en una de
las dos partes

  1931. EN EL OESTE DE AUSTRALIA. Pequeña comunidad de Jigalong, en el mismísimo borde


del Desierto de Gibson. Atravesando este enclave, y extendiéndose por el desierto, está el
alambrado a prueba de conejos. Divide completamente Australia en dos de norte a sur. Este
cercado se construyó para dejar todos los conejos en una de las dos partes, y las tierras de pastura
en la otra. Esta remota tierra es el hogar para tres enérgicas niñas aborígenes, MOLLY (Everlyn
Sampi), de 14 años, su hermana DAISY (Tianna Sansbury), de 8, y la prima de ambas, GRACIE
(Laura Monaghan), de 10, quienes viven muy tradicionalmente con MAUDE (Ningali Lawford), la
madre de Molly y Daisy, la abuela de ambas, FRINDA (Miran Lawford), y la madre de Gracie, LILY
(Sheryl Carter). Los padres blancos de estas niñas son trabajadores que construyeron la
alambrada y que se fueron. Ahora, el único contacto de las pequeñas con la Australia de los
blancos es la ración que reciben todos los días de la semana en la terminal de Jigalong.

  En la ciudad de Perth, AO NEVILLE (Kenneth Branagh), el Oficial para la Protección de los


Aborígenes al oeste de Australia, es informado de que las tres niñas crecen libres. El cargo que
ocupa le convierte en el guardián legal de los aborígenes en el estado y le inviste de poder
absoluto sobre cada uno de los nativos de su jurisdicción. El Sr. Neville cree que la raza de éstos
se está extinguiendo. Considera que los niños «mestizos» como Molly, Gracie, y Daisy son su
responsabilidad particular. Cree que la respuesta al «problema de raza» pasa por suprimir la
reproducción de la raza aborigen. Para lograr ello, ha ordenado que los niños fruto de matrimonios
mixtos no puedan contraer matrimonio con nativos de pura raza. Se han establecido asentamientos
a lo largo del estado; los niños mestizos están siendo sistemáticamente apartados de sus familias y
llevados a esas instalaciones. Aquí, son «instruidos para que afronten una nueva vida en la
sociedad blanca», una vida como sirvientes domésticos y trabajadores de granjas. Neville autoriza
el traslado de Molly, Gracie y Daisy. El oficial de policía RIGGS (Jason Clarke) se dirige al villorrio
cumpliendo el mandato de Neville, y, pese a la fiera protesta de las madres, es capaz de arrancar a
las niñas de los brazos de aquéllas. De este modo, las niñas inician un largo periplo (unos 2400
kilómetros) hacia el sur, camino del Asentamiento para Nativos de Moore River, muy lejos de sus
familias y de su entorno rural.

  Ese lugar de arribo es horrible; los niños son alojados en grandes dormitorios con apenas
comodidades, la alimentación es malísima, y tienen prohibido hablar su propio idioma nativo.
MOODOO (David Gulpilil), un hábil rastreador negro, persigue y atrapa a los fugitivos, para
arrojarlos al «agujero de los errores estúpidos» —la celda de castigo del asentamiento. Neville (a
quien los niños llaman Señor Diablo) inspecciona a Molly cuando ésta llega a Moore River con
objeto de comprobar el color de su piel. (Los niños más blancos se consideraban más inteligentes
y, por tanto, aptos para su escolarización). Molly da un buen vistazo alrededor y lo que ve no le
gusta. Cuando NINA (Natasha Wanganeen), la jefa de dormitorios, informa a las niñas que nadie
en Moon River tiene madre, Molly se conmociona. Ella sabe que tiene una, y decide que no pueden
quedarse ahí; deben regresar a casa. Mientras el resto de niños se van a la iglesia, Molly convence
a Daisy y Gracie de que ésa es la ocasión para escaparse. Al principio, Daisy y Gracie se muestran
reticentes a la huida. Están muy lejos y, además, han visto el «agujero de los errores estúpidos»
donde se encierra a los fugitivos. Pero Molly es inflexible. Han de huir y ha de ser ahora. También
tiene presente que la lluvia que está a punto de caer borrará sus huellas. Las conduce afuera y
escapan atravesando los bosques circundantes. En la retreta de aquel mismo anochecer, se
descubre que las tres niñas han desaparecido. Una vez informado Neville, se inicia una caza con
todas las de la ley. Moodoo, el gran rastreador, recibe la misión de salir tras ellas y darles alcance.

  Mientras se dirigen a casa, en un viaje que acabará durando tres meses con un recorrido de más
de 2400 kilómetros, Molly logra siempre estar un paso por delante de los perseguidores. A lo largo
del trayecto, debe echar mano de cada una de sus habilidades y armarse de todo su valor para
eludir a los cazadores, ser más lista que Moodoo y la policía, y mantener con vida el grupo de
fugitivas.

  En un primer momento, Molly sólo sabe que debe dirigirse al norte para regresar a Jigalong. Una
información casual que le proporciona la esposa de un granjero le pone al corriente de que la
alambrada para detener los conejos no está demasiado lejos. Será la salvación de las niñas. Molly
sabe que si puede hallar la alambrada, ésta les conducirá de regreso a Jigalong. Mientras tanto, en
aquella comunidad, Maude se entera de que las niñas han huido. Ella y Frinda empiezan a velar al
lado de la alambrada.

  Molly por fin llega a ésta y las niñas la resiguen camino de casa. Gracias a informes policiales,
Neville repara en el hecho de que las evadidas están siguiendo la gran cerca, y envía a Moodoo y
un policía para que les den alcance; sin embargo, ellas los eluden una vez más. Durante el viaje,
las niñas se cruzan con una joven aborigen, MAVIS (Deborah Mailman), quien resulta ser una
antigua interna del Asentamiento de Moore River que ahora trabaja como sirviente doméstica en
una granja. Las lleva a su habitación y les proporciona alimento. Las niñas están solas en el
aposento cuando oyen unos pases acercarse. Se ocultan bajo el lecho sólo para ser descubiertas
por el amo de Mavis, el Sr. Evans, quien venía a abusar de ella. El hombre alerta a las autoridades,
pero las fugitivas desaparecen en la oscuridad, ocultándose más allá del alcance de las linternas.
Mientras el policía y el rastreador deciden esperar al día siguiente para atraparlas, las niñas
observan claramente a sus cazadores. Sin embargo, Moodoo parece saber que ellas están allí. Por
la mañana, da con las huellas pero ellas han desaparecido. Moodoo mira hacia donde se han
dirigido, dibujándosele una sonrisa en el rostro: ¿Está dándoles caza? ¿O sólo resigue su camino?

  El Sr. Neville decide tenderles una trampa. Sitúa a Moodoo y Riggs lejos de la cerca y les ordena
que se mantengan a la espera. Al mismo tiempo, hace correr la noticia de que la madre de Gracie
se ha ido a otra comunidad del desierto, Wiluna. Un ganadero próximo a la alambrada les participa
la noticia. Pese a la insistencia de Molly para disuadir a Gracie, ésta decide dejar a las hermanas y
partir en busca de su madre por su cuenta. En uno de los momentos más conmovedores, las niñas
se separan para seguir caminos distintos. Pero finalmente, el poderoso sentido de responsabilidad
de Molly se impone y ambas hermanas dan la vuelta para alcanzar a Gracie. Pronto descubren que
se han metido en la boca del lobo. Gracie resulta capturada mientras Molly y Daisy, impotentes,
observan la escena horrorizadas.

  Moodoo abandona la búsqueda de las fugitivas discretamente. No cabe duda de que, a lo largo
del camino, la capacidad y determinación que Molly ha demostrado poseer le ha admirado. Neville
empieza a perder la esperanza de capturar a las niñas antes de que éstas penetren en pleno
desierto, un lugar extremadamente árido donde sería peligroso enviar a sus hombres. Ordena al
Oficial Riggs que se dirija a Jigalong y espere allí a Molly y Daisy. Éstas, a pesar de todo, están
afrontando el último tramo del trayecto, penetrando en el desierto y encarándose con el paisaje
más peligroso y despiadado. Finalmente, al borde de la muerte, sucumben exhaustas. En Jigalong,
Maude y Frinda, intensifican su vigilia, marcando ritmo con simples palos y cantando viejas
canciones. Las niñas toman conciencia de la visión de un pájaro espiritual que las protege. Molly
mira a lo lejos, y por primera vez en tres meses el paisaje le resulta familiar; casi han llegado a
casa.

  Molly y Daisy llegan a su hogar de nuevo. Riggs está esperando en Jigalong con las órdenes de
recuperarlas. Maude y Frinda y las otras mujeres han estado «cantando» para el retorno de las
niñas. Molly, llevando en brazos a Daisy, se orienta por los cantos. Riggs sospecha; se va de
Jigalong hacia el campamento de las mujeres. Maude y Frinda le oyen llegar y van hacia él
dispuestas a enfrentarse. Permanecen firmes, largos palos en mano, implacables. Riggs retrocede
ante ellas. Gira y se va. Las niñas vuelven a estar con Maude y Frinda. La alegría de Molly atenúa
la tristeza que siente por la pérdida de Gracie. Su abuela la abraza, y ella por fin estalla en un
llanto. Mientras las mujeres cantan a las niñas, pintan a éstas de ocre para hacer más llevadera la
pena. Más tarde, Maude y Frinda las llevan de nuevo al desierto para ocultarlas. Neville, nada
dispuesto a abandonar, hace correr la noticia de que si se encuentra a las evadidas, serán
capturadas de nuevo y devueltas a Moore River.

  Ésta es una historia verídica. Molly se casó y tuvo dos niñas. Cuando éstas contaban cuatro y dos
años, fueron capturadas junto a su madre y retornadas a Moore River. Y volvió a escaparse para
regresar a Jigalong, llevando en brazos a Annabelle, la pequeña, dejando atrás a Doris, la mayor.
Cuando Annabelle tenía tres años, fue arrancada de los brazos de Molly. Nunca la ha vuelto a ver.
Doris se reencontró con su madre treinta años más tarde. Escribió la historia de Molly, que ha sido
adaptada en el presente largometraje. Molly, de 85 años, y Daisy, de 79, todavía viven en Jigalong
actualmente.
  Los niños aborígenes australianos siguieron siendo apartados de sus familias por la política
gubernamental hasta 1971. Actualmente, a aquellos niños que recibieron este trato, se les
denomina «La Generación Robada».

Generación robada (Rabbit-proof Fence)

Australia occidental, en 1931. El administrador Mr.


Neville, "Chief Protector of Aborigines" (al que aquí
llaman los aborígenes "Mr. Devil") controla desde
Perth la política del gobierno con los aborígenes y el
tratamiento legal dado a cada aborigen, al parecer de
modo personalizado. No sólo sigue cada caso, sino
que (de creer lo increíble) sabe cuándo se le ha dado
el último par de zapatos a cada cual. Está interpretado
por Kenneth Branagh, que da un retrato de él donde el
funcionario victoriano ejemplar se encuentra con el
nazi—un nazismo planificador y paternalista, que no
busca el exterminio físico de los aborigenes sino su
estrangulamiento cultural, la obliteration de sus
costumbres y modo de vida. Ahora va a controlar a
tres niñas aborígenes mestizas—los mestizos son
objeto de particular atención y se desea arrebatarlos a
las familias nativas. Son Molly Craig, su hermana
Daisy Craig Kadibil, y su prima Gracie. Molly, Daisy y
Gracie se escapan del centro de internamiento de
Moore River en Australia del suroeste, para volver
andando hasta el norte, a su tierra natal en Jigalong,
donde vive su madre. Al ser mulatas, habían
sido"secuestradas" por el gobierno para criarlas en
Moore River, una mezcla de campamento de monjas y
campo de concentración. Pero Molly consiguió huir. Se
nos cuenta que tuvo dos niñas y volvió a ser internada.
Se escapó con una de ellas para volver otra vez
andando a Jigalong, llevando a la pequeña, Annabella.
A ésta se la quitaron y la internaron de nuevo en
Moore River, cuando tenía tres años. Molly nunca la
volvió a ver. Esta política de internamiento forzoso de
niños aborígenes, nos informa la película, siguió
aplicándose hasta 1970. La película está basada en un
libro de la hija de Molly, Doris Pilkington Garimara, y va
precedida de un documental donde la autora pide
apoyo para las ONGs que se oponen a las políticas de
integración forzosa de indígenas y de asimilación
cultural.

Es. muy determinadamente, una película de buenos y


malos, donde los buenos son los aborígenes, más
específicamente las aborígenes, familias felices de
mujeres en armonía mutua consigo mismas, con su
tierra y con su tradición. Los malos son los
asimiladores, los administradores coloniales que
deciden el destino de personas y familias sin contar
con su opinión. De modo muy benevolente, si se les
pregunta a ellos: "cuánto se perjudican los nativos a sí
mismos... si supiesen lo que queremos hacer por
ellos", ésa es la idea que tiene Mr. Neville / Branagh de
su labor. Hay que decir que produce un curioso efecto
la entrevista con la autora Pilkington Garimara al
principio: es, obviamente, una mujer asimilada,
occidental, pero airada y resentida. Sus palabras en
cierto modo trabajan contra la política que propugna,
pues es una occidental lo que oímos, una occidental
activista, no de modo simple una nativa defendiendo
su modo de vida tradicional. Esta contradicción o
tensión corre a lo largo de la película, tanto en las
situaciones que retrata como en la lógica narrativa que
sigue.

Comienza la película con una visión idílica de una niña


preciosa, integrada en la naturaleza, mirando el mundo
con ojos fascinados. Lo primero que ve es un halcón,
que su madre le dice será su espíritu protector. La niña
con eso se queda, oyendo estas cosas de mayores, y
el espectador, con perspectiva irónica, oyendo estas
cosas de aborígenes—a la vez que se establece un
paralelismo entre las creencias religiosas arbitrarias de
los aborígenes y las no menos arbitrarias de las
religiones occidentales. Luego vemos a las niñas, con
su madre y abuela, siguendo la pista de un lagarto,
para cazarlo y comérselo. Seguir pistas será muy
importante en la película, y es un tema que se
introduce aquí. Pronto tienen que esconderse de la
vigilancia de un policía montado, filmado al estilo
autoridad controladora, en plano picado ascendente, y
con rostro quintaesencialmente anglosajón. Son los
rostros que como el de la enfermera/monja de Moore
River, o el del Sr. Neville, llegará a aborrecer Molly,
como encarnación física del paternalismo autoritario
que la obliga a hacer lo que no quiere. Antes
arriesgarse a morir en el desierto que someterse,
decide Molly, y es una decisión a la que la película le
da una dimensión épica.
En una narración en off de Molly, al principio de la
película, habla de cómo su familia llegó a Jigalong, y
de cómo pasaron de vivir en el desierto a depender de
las cosas que les daba el gobierno. Pero de hecho casi
pasa desapercibido que los aborígenes no están
viviendo en su cultura primigenia, sino como mendigos
subvencionados por la caridad del gobierno. Si viven
en Jigalong es porque ahí hay un centro de
distribución de alimentos, ropa y cosas (era uno de los
centros de mantenimiento de la valla a prueba de
conejos que separaba el desierto de la tierra
cultivable). La película se fuerza a mostrarlo, en un
ejercicio de ecuanimidad, pero con muy mala gana. La
autenticidad está toda del lado de estos aborígenes
felices, bienhumorados y bien alimentados de gordos
lagartos y provisiones del gobierno. Molly habla de "my
dad", pero no vemos a ningún "papá", ni siquiera a
ningún padre. "Moved on", comentan sobre los padres
blancos los policías que vigilan a los nativos. La
ascendencia mixta de Molly es razón suficiente para
que la considere asunto suyo, aplicando una política
racista-paternalista, el gobierno australiano, que
deviene por ley su responsable legal. De hecho es el
responsable legal de todos los aborígenes,
considerados como una especie de menores
sometidos a la tutela y autoridad benefactora-
Rothenmeier del gobierno.

La pequeña Daisy, que no debe tener ni ocho años, ya


está prometida—a un aborigen, cuestión racista que
parece desencadenar la intervención de Mr. Neville.
Queda, claro, la pregunta: ¿puede haber dos leyes en
una nación, según cuál sea la raza o la tradición
familiar de sus habitantes? ¿Pueden arreglarse
matrimonios con niñas de ocho años? En la medida en
que la película responde a estas preguntas, pues en
mayor medida podríamos decir que las esquiva o
disimula, la respuesta es sí. Los aborígenes tienen otra
ley, y otras costumbres, que merecen respeto—y lo
merecen por el hecho de ser aborígenes. En la
película se plantea pues, si bien de modo un tanto
esquivo y partidista a la vez, la cuestión del
multiculturalismo y sus límites. Si algo tiene claro la
película, no es que sea inaceptable criar niñas
comiendo lagarto en chabolas, casándolas a la nativa,
etc.—lo que es inaceptable es el paternalismo de
dentista de Mr. Neville, y la política de integración
forzosa de los indígenas. Sería interesante explorar
esta cuestión con películas similares en otros
contextos problemáticso, y menos partidistas y
seguras de sí: por ejemplo una hecha a la española,
sobre un multiculturalismo español como es el caso de
los gitanos—o, por tentar más los límites, el
multiculturalismo ideológico de padres raros que críen
a sus hijos según lo entienden y contra las costumbres
generalmente aceptadas (hippies, testigos de Jehová,
etc.). La película encuentra inaceptable que el Estado
pueda apoderarse de la patria potestad y dictar las
normas que ha de seguir el individuo: y sin embargo el
Estado nunca hace otra cosa, es su especialidad.
Todo depende de dónde trace la raya. El hecho de que
en esta película la raya tenga tintes racistas y de
genocidio cultural no la hace, a la película, sino menos
problemática: una película más filosófica nos daría
soluciones menos predeterminadas, o tendría más
dudas sobre sí, o sobre las razones relativas de
posturas enfrentadas.

Que ésta las tiene, a su pesar, como he dicho; en


parte, por un prurito de autenticidad. Vemos a los
aborígenes (discretamente) subvencionados, aunque
no vemos a ninguno borracho, por ejemplo, ni vemos
los inconvenientes de la vida como aborigen. El título
de la película viene de la valla que divide Australia
separando la tierra arable de la silvestre, pero sugiere
que los "conejos" que han de ser contenidos por la
valla son los aborígenes—que la valla separa la
Australia civilizada de estos niños aborígenes que son
como conejillos salvajes. La valla tiene connotaciones
de alambrada de campo de concentración. Ahora bien,
la valla no funciona así, de izquierda a derecha, en la
película— y en Moore River no hay alambradas, si no
son psicológicas y administrativas. La valla funciona en
realidad no sólo para aislar, sino también para
conectar: de izquierda a derecha, como punto de
contacto y mestizaje y transición y subvención, y de
norte a sur: de hecho la siguen las niñas como guía
para ir de Moore River hasta Jigalong, pues saben que
también por allí pasa la valla. Y este plan lo adivinan
los policías y funcionarios que las siguen (con una
diligencia admirable, todo hay que decirlo, las niñas
estarán descontentas, pero desde luego están
administradísimas). Así que la valla es ambivalente, es
un signo ambiguo, la interfaz y línea conectora de
norte y sur, este y oeste, civilización y cultura aborigen.
Es de hecho a la valla a la que Molly debe su
existencia, pues en la valla trabajaba su padre, y allí
conoció a su madre, y por causa de la valla existe la
comunidad de Jigalong. El nativismo naif o nostálgico
que exhibe la película en primera línea de hecho no
existe más que como un recuerdo, y esto lo muestra la
propia imagen central de la película.

El guardián rastreador de Moore River, Moodoo (David


Gulpilil), es un personaje curioso, curioso por lo típico.
En principio es un cipayo despreciable, un aborigen de
uniforme que aplica la política de Mr. Moore. Ha
internalizado la represión, y caza sistemáticamente a
todos los aborígenes fugados. Es un excelente
seguidor de pistas, con lo cual vuelve de modo cuasi-
obsceno contra su propio pueblo las habilidades que
les permitían sobrevivir en la naturaleza, y orientarse
en el tremendo paisaje australiano. Moodoo tiene una
hija (mestiza) internada en Moore River, y él mismo
está sometido a la autoridad de Mr. Neville, primero
porque está "on probation", no sabemos por qué, por
acostarse con una blanca sería; segundo, por su
deseo de permanecer en su puesto y cerca de su hija.
La pelicula nos tienta con la posibilidad de que
Moodoo detecte la pista de las niñas (está
constantemente a un paso de ellas) y finja no ver nada
en el último momento, pero no hay tal, o no queda muy
claro. Moodoo sabe que su presetigio está en juego,
no sólo su fiabilidad como guardián y servidor del
imperio, sino también su credibilidad como nativo
auténtico, como rastreador nato. Y como Molly
consigue mantener la distancia justa, se gana la
admiración reticente del cipayo: "Es muy buena, esa
niña" (buena borrando pistas, se entiende). Menos da
una piedra: hasta allí llega Moodoo en ejercicio de su
autenticidad aborigen subyacente. La película le
reserva un lugar poco digno, como el sirviente abyecto
de los blancos, pero no deja de mostrar sus posibles
razones: deseo de promoción social, e intereses
familiares, aunque sean mezquinos y de segunda,
comparados con la autenticidad de casta de la mulata
Molly. También envidia secretamente Moodoo, con
probabilidad, la decisión de Molly de volver a su hogar,
pero él es prisionero de sus propias elecciones más
que de los blancos. En eso no es distinto de otros
muchos aborígenes, que abandonan su cultura por
considerar que hay otras vías más fáciles, aunque
sean menos dignas culturalmente para los
observadores de una y otra cultura. Moodoo es el más
típico, quizá, después de todo su propio nombre es un
genérico para "aborigen".

Hay un momento en que quizá haya oído algo, o haya


visto una pista que decide no seguir, y esboza una
sonrisa minimalista—su modo de resistencia interior. O
quizá sólo está admirando en Molly lo que él desearía
pero no puede hacer.

En la escena crucial de la película, Molly está a punto


de perecer con Daisy en el desierto, que viene
cruzando con una determinación heroica, llevando a su
hermanita a cuestas cuando ésta no aguanta (aquí hay
que mencionar una fotografía y unos paisajes
fantásticos, y durísimos de atravesar por supuesto). Y
de la muerte las salva el contacto mágico-telepático
con su madre y abuela, que ayudadas por las viejas
del pueblo entonan cantos sagrados, oraciones para
atraerlas (aunque también se nos aclara en los
créditos finales que las canciones aborígenes que
oímos no eran sagradas sino susceptibles de ser
reproducidas en público). La madre y la abuela se
comunican con las niñas agarrando la valla, la valla
que saben que ellas están siguiendo, y rezan sus
rezos aborígenes. Además, en el momento clave,
cuando la muerte y el sol asolador se ciernen en el
desierto, interviene el pájaro-espíritu, el halcón
protector que guía a Molly en una visión, le devuelve la
valla y la orientación, y la saca mágicamente del
desierto. Por arte de birlibirloque resulta que no estaba
en una infinita extensión vacía y alienígena, sino a las
puertas de casa, y en los brazos de su madre y de su
abuela. Magia, pero así sucedió, o al menos (por virtud
de la magia subjetivizadora del cine) así se lo pareció
a la protagonista. También la valla hace de telégrafo
telepático conductor: la madre y la abuela la tocan, y
también Molly, y se transmiten energías emocionales,
y quizá también sobrenaturales, activadas por esas
"sabidurías y tradiciones que los occidentales no
entendemos". Para ellas es una comunicación
numinosa sustancial; para la película un artefacto
poético, pero esa es una diferencia que la película
busca ignorar; funciona en el terreno común de los
afectos familiares y el deseo de comunidad que
simbolizan esas creencias.

La película coloca así al occidental escéptico en el


lado de Mr. Neville, y partiendo de una base de
documental social-realista, se alinea la película
poéticamente con el pensamiento mágico de los
aborígenes, y lo integra en su estructura narrativa. La
música (cantos aborígenes + Peter Gabriel) se
superpone en las dos escenas, y las comunica: la
llamada de las mujeres de Jigalong, y la escena de
Molly y Daisy en el desierto, facilitando así el milagro
de la reunión—aunque sabemos que no hay pájaros
espíritu, ¿no? Para los aborígenes sí los hay, a modo
de ángel de la guarda. Todo depende cómo se vea,
porque todo está tan mezclado como Molly. En
realidad, la película es como la valla: ambigua y
ambivalente, producto occidental pero vehículo para la
comunicación aborigen: divide y une, y se usa a sí
misma de un modo que mezcla, paradójicamente,
honestidad y manipulación tendenciosa, buena
voluntad y mala conciencia, documental y ficción
poética, la verdad y la mentira de la
autorrepresentación de los aborígenes.
}
RABBIT PROOF FENCE
(GENERACIÓN ROBADA)
Basada en el libro Follow the Rabbit-Proof Fence de Doris Pilkington Garimara. Relata
libremente la historia real sobre la madre de la autora, Molly, así como otras dos niñas
mestizas, Daisy Kadibil y Gracie, que escapan del asentamiento nativo del río Moore, ellas
caminan durante nueve semanas a lo largo de 1,500 millas (2,400 km) de la cerca a prueba
de conejos australiana para regresar a su comunidad en Jigalong, mientras son
perseguidas por las autoridades policiales blancas y un rastreador aborigen.

AO Neville, a quien los niños llamaban “devil” (diablo es español), era el administrador en
1931 de las políticas de reubicación y un eugenista aficionado. El impone sobre las
comunidades nativas una ordenanza que le permite retirar a los niños mestizos de sus
madres para extinguir la sangre “negra”, en todo momento asegura que se trata de una
política favorable para los niños en esas condiciones pues de este modo podrán casarse
con los colonos y sus generaciones perderán gradualmente sus rastros nativos, para
incorporarse en una sociedad gobernada por blancos.
AO Neville representa ese sector arraigado en la población con poder que pretende
despojar a los pueblos conquistados de sus saberes y cultura, así como ocurrió en el Perú
con la extirpación de las idolatrías. De manera sistemática las autoridades y subordinados
fueron arrancando a los nativos el uso de su idioma (en una escena de la película, se
observa como al intentar comunicarse una de las niñas en su idioma natal, es callada por
uno de los guardias, instándola de manera violenta a utilizar sólo el inglés), además los
niños que sufrieron el “secuestro” de sus comunidades no tienen en el nuevo hogar una
idea de familia, raíces o identidad.
Asimismo, los colonos se niegan a aceptar que las prácticas de las poblaciones aborígenes
son altamente sofisticadas. Esto queda claro en todo el trayecto de huida de las niñas, con
acciones como eliminar su rastro, proveerse de alimento, mapear mentalmente el terreno
teniendo como referencia la valla; todas estas prácticas propias de las culturas orales,
donde los saberes prácticos son vitales para su supervivencia, cosa que no otorga el
estudio letrado.
La consigna por parte de los encargados de establecer las políticas es clara; arrancarles
cualquier vinculo con su comunidad originaria so pretexto de desarrollo personal y mejor
calidad de vida, a
pesar de ser todo ello falso, pues los lugares donde que estaban destinados los mestizos
solo podían proveerlos de instrucción básica para oficios, como la servidumbre y
semejantes.
Esta película removió las cicatrices de la población originaria de Australia, esas que no han
sido sanadas, ni aun a pesar de las disculpas de su primer ministro Kevin Rudd, quien
manifestó en su discurso: "Hoy honramos a los pueblos indígenas de estas tierras, la
cultura existente, más vieja de la historia de la humanidad". "Reflexionamos, en particular,
sobre el maltrato a los que fueron de las generaciones robadas, este capítulo manchado
de la historia de nuestra nación".
A pesar de tan importante acción sigue siendo insuficiente, todos los esfuerzos en aquellas
partes de mundo que han sido victimas de la colonización y todavía lo siguen siendo,
deben concentrarse en fortalecer sus vínculos y su identidad, a través de políticas
estatales de recuperación de idiomas (enseñanza y uso), entre otras, para no ser más
“generaciones robadas”.
Conclusions:

Esta historia, nos da un mensaje sobre los derechos del Niño, la fuerza de voluntad, el
trato a los indígenas, el trato discriminatorio, la injusticia, etc. Pero, en todo caso, hay que
situar el contexto en el lugar en el que se desarrolla. Al inicio de la película hay una voz en
off: Molly Craig (85 años), Jigalong. Australia occidental. Agosto de 2001: “Aquellos otros
niños que fueron arrancados de los brazos de sus madres eran mucho más pequeños. No
conocían a sus madres. Pero yo era mayor. Yo conocía a mi madre. Yo quería volver a casa
al lado de mi madre” Un poco de historia. Cuando los colonos británicos llegaron a
Australia, la interacción que van a provocar entre las culturas no va a ser fácil. En el siglo
XIX las armas de los blancos eran más poderosas que las lanzas de los nativos. Granjeros y
colonos ocuparon las tierras de los aborígenes, contaminando paisajes y costumbres.
Acabaron con la autoridad tribal y muchos jóvenes nativos, deslumbrados por los blancos,
sucumbieron a enfermedades y alcoholismo. En los años 30, cuando se sitúa nuestra
historia, las dos culturas seguían conviviendo con dificultades. Los colonizadores
promulgaron unas leyes por las cuales los niños nativos eran separados de los padres “en
beneficio de los propios niños”. Se les internaba y se les inculcaba una educación
“civilizada” y eran destinados al servicio doméstico y a las granjas aisladas para evitar que
se casasen con otros nativos y pudieran procrear. Esta práctica duró de 1905 a 1971, y
afectó a más de 100 mil niños. Estuvo vigente hasta los años 70. La valla de los conejos,
que da nombre al título original, es real. Se hizo porque los conejos proliferaron tanto, que
se convirtieron en una plaga. El gobierno hizo vallar la isla de norte a sur. La primera se
hizo en 1901. Funcionó durante 50 años y todavía hay lugares en los que se conserva. Los
actores no son profesionales. En la parte musical destaca el trabajo de Peter Gabriel sobre
músicas autóctonas.

Los niños son, entre los seres humanos, los más frágiles y desvalidos. El niño
tiene la necesidad de ser atendido y comprendido por aquellos que los rodean,
por los adultos. Y a la vez, el niño se aferra a esas entidades superiores, sus
padres y los ancianos del clan, de quienes recibe la protección y el
conocimiento. El ser humano adulto comprende que al igual que el niño tiene
en sus padres una entidad superior y protectora, también él requiere la
protección de una entidad superior. En muchos casos se pensó a estas
entidades con la misma estructura y jerarquía de la relación familiar: Un gran
guerrero de la tribu, y la matrona del clan, después de su muerte, permanecen
y trascienden: protegen al clan, propician la cacería, los defienden de otros
clanes… y también siguen siendo objeto su sus pasiones: sienten ira, que
manifiestas en el rayo, el temblor o la tempestad; también se alegran y dan la
lluvia y la fertilidad. Son divinidades propias de cada clan, de cada grupo, de
cada nación.

Fuente: https://www.ejemplode.com/66-ensayos/2465-
ejemplo_de_ensayo_corto.html#ixzz6M0GHpUUW

Sinopsis
1931. EN EL OESTE DE AUSTRALIA. Pequeña comunidad de Jigalong, en el
mismísimo borde del Desierto de Gibson. Atravesando este enclave, y
extendiéndose por el desierto, está el alambrado a prueba de conejos.
Divide completamente Australia en dos de norte a sur. Este cercado se
construyó para dejar todos los conejos en una de las dos partes, y las
tierras de pastura en la otra. Esta remota tierra es el hogar para tres
enérgicas niñas aborígenes, MOLLY (Everlyn Sampi), de 14 años, su
hermana DAISY (Tianna Sansbury), de 8, y la prima de ambas, GRACIE
(Laura Monaghan), de 10, quienes viven muy tradicionalmente con MAUDE
(Ningali Lawford), la madre de Molly y Daisy, la abuela de ambas, FRINDA
(Miran Lawford), y la madre de Gracie, LILY (Sheryl Carter). Los padres
blancos de estas niñas son trabajadores que construyeron la alambrada y
que se fueron. Ahora, el único contacto de las pequeñas con la Australia de
los blancos es la ración que reciben todos los días de la semana en la
terminal de Jigalong.

En la ciudad de Perth, AO NEVILLE (Kenneth Branagh), el Oficial para la


Protección de los Aborígenes al oeste de Australia, es informado de que las
tres niñas crecen libres. El cargo que ocupa le convierte en el guardián
legal de los aborígenes en el estado y le inviste de poder absoluto sobre
cada uno de los nativos de su jurisdicción.

Cree que la respuesta al «problema de raza» pasa por suprimir la


reproducción de la raza aborigen. Para lograr ello, ha ordenado que los
niños fruto de matrimonios mixtos no puedan contraer matrimonio con
nativos de pura raza.
Los niños mestizos están siendo sistemáticamente apartados de sus
familias y llevados a esas instalaciones. Aquí, son «instruidos para que
afronten una nueva vida en la sociedad blanca», una vida como sirvientes
domésticos y trabajadores de granjas. Neville autoriza el traslado de Molly,
Gracie y Daisy. El oficial de policía RIGGS (Jason Clarke) se dirige al
villorrio cumpliendo el mandato de Neville, y, pese a la fiera protesta de
las madres, es capaz de arrancar a las niñas de los brazos de aquéllas. De
este modo, las niñas inician un largo periplo (unos 2400 kilómetros) hacia
el sur, camino del Asentamiento para Nativos de Moore River, muy lejos de
sus familias y de su entorno rural.
Ese lugar de arribo es horrible; los niños son alojados en grandes
dormitorios con apenas comodidades, la alimentación es malísima, y
tienen prohibido hablar su propio idioma nativo.

Luego de escaparse, se inicia una caza con todas las de la ley. Moodoo, el
gran rastreador, recibe la misión de salir tras ellas y darles alcance.

Mientras se dirigen a casa, en un viaje que acabará durando tres meses con
un recorrido de más de 2400 kilómetros, Molly logra siempre estar un paso
por delante de los perseguidores. A lo largo del trayecto, debe echar mano
de cada una de sus habilidades y armarse de todo su valor para eludir a los
cazadores, ser más lista que Moodoo y la policía, y mantener con vida el
grupo de fugitivas.
En un primer momento, Molly sólo sabe que debe dirigirse al norte para
regresar a Jigalong. Una información casual que le proporciona la esposa
de un granjero le pone al corriente de que la alambrada para detener los
conejos no está demasiado lejos.
Será la salvación de las niñas. Molly sabe que si puede hallar la alambrada,
ésta les conducirá de regreso a Jigalong.

Ésta es una historia verídica. Molly se casó y tuvo dos niñas.


Cuando éstas contaban cuatro y dos años, fueron capturadas junto a su
madre y retornadas a Moore River. Y volvió a escaparse para regresar a
Jigalong, llevando en brazos a Annabelle, la pequeña, dejando atrás a
Doris, la mayor. Cuando Annabelle tenía tres años, fue arrancada de los
brazos de Molly. Nunca la ha vuelto a ver. Doris se reencontró con su
madre treinta años más tarde. Escribió la historia de Molly, que ha sido
adaptada en el presente largometraje.
Molly, de 85 años, y Daisy, de 79, todavía viven en Jigalong actualmente.
Los niños aborígenes australianos siguieron siendo apartados de sus
familias por la política gubernamental hasta 1971. Actualmente, a aquellos
niños que recibieron este trato, se les denomina «La Generación Robada».

Por Mauricio Matamoros


El nombre del director australiano Philip Noyce, puede no ser muy conocido por el público
que frecuenta las salas cinematográficas en nuestro país, pero muchos deben recordar
títulos como Juego de Patriotas (1992) o Sliver, Invasión a la Intimidad (1993), y más
recientemente El Coleccionista de Huesos (1999) y la efectiva El Americano Impasible
(2002).
Noyce emigró de su natal Australia hacia los Estados unidos a fines de los años ochenta, y
observando los ejemplos citados dentro de su filmografía estadounidense, resulta casi
increíble que haya realizado una película como Cerca de la Libertad (2002).
Casi increíble por el hecho de que su filmografía australiana es semidesconocida, pero ya es
sabido que antes de establecerse en Hollywood como un rentable director y guionista,
Noyce dirigió algunos documentales y largometrajes de ficción abordando las
problemáticas de los aborígenes de la región desde sus tiempos de estudiante en la Escuela
Nacional de Cine y Televisión, donde realiza el mediometraje God Knows Why, But It
Works, que data de 1975 y aborda el tema de la medicina tradicional aborigen.

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