Hemorragia Obstetrica
Hemorragia Obstetrica
ratamiento
ontrol prenatal
y soporte transfusional: en
en adolescentes Evaluación
la mujer del
conriesgo
hemorragia
materno -infantil
obstétrica
Autores
Revisores internos
S87
Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia
Revisores externos
Dr. Raúl Carrillo Esper
Médico cirujano, epecialista en Medicina Interna, Terapia Intensiva y Anestesiología. Academia Nacional
de Medicina. Academía Nacional de Cirugía. Director del Curso de Especialización en Medicina del En-
fermo en Estado Crítico. Profesor titular de Posgrado de Medicina Intensiva. Jefe de la Unidad de Terapia
Intensiva, Fundación Clínica Médica Sur.
Conflicto de intereses
Índice
Introducción S93
Resultados S99
Anexos S121
S89
Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia
Resumen estructurado
Introducción: la Organización Mundial de la Salud la define como la pérdida superior a 500 mL de sangrado transvaginal en las
primeras 24 horas del puerperio posparto, o mayor a 1,000 mL de sangrado posquirúrgico en cesárea. Como una medida de alto
impacto médico social, se estima que el 1.7% de todas las mujeres con parto vaginal o cesárea presentarán hemorragia obstétrica
con volumen de pérdida >1,000 mL de sangre. En México, la razón de mortalidad materna (en todas las causas) en los años 1990, 1995,
2000 y 2005 fue de 89.0, 83.2, 72.6 y 62.4 defunciones por cada 1,000 nacimientos y la hemorragia obstétrica es causa directa o asociada
del 18 al 26% de todas las causas de muerte materna reportadas entre 1990 a 2007. En los países industrializados la ocurrencia es de 3.7
eventos por cada 1,000 nacimientos.
Objetivos: establecer la secuencia específica de manejo en la paciente con hemorragia obstétrica grave, de acuerdo con el nivel de
evidencia científica vigente. Establecer una guía de práctica clínica que permita la estandarización en la identificación, tratamiento y
seguimiento de todo el equipo hospitalario que participa en la atención de la paciente con un evento hemorrágico grave.
Material y método: se seleccionaron temas específicos de manejo transfusional en la paciente obstétrica. Las palabras clave para
la búsqueda electrónica se establecieron de acuerdo con el PubMed para los MESH: antifibrinolytic agents, blood loss, surgical, mas-
sive transfusion, disseminated intravascular coagulation. Se estableció la búsqueda de evidencia clínica identificando, inicialmente,
las fuentes de información secundaria en el orden de guías de práctica clínica, estudios de meta-análisis y revisiones sistemáticas.
Para ampliar el análisis de la información, eventualmente se recurrió a las fuentes de información primaria de acuerdo con su diseño
metodológico (estudios clínicos controlados, cohortes, casos y controles, transversales), calificando el nivel de evidencia encontrado
para cada documento. Se incluyeron aquellos documentos con vigencia menor a cinco años, sin distinción de idioma, con acceso
mínimo al resumen para identificar el contenido. En las guías clínicas se agregó que en el documento se señalaran las recomenda-
ciones, incluyendo el grado de recomendación y nivel de evidencia, con la cita bibliográfica que sustenta la recomendación, acotada
de manera precisa. Las recomendaciones fueron aceptadas por consenso, mientras que las discrepancias surgidas fueron discutidas
analizando las fuentes de información primaria para revisión de los datos.
Resultados: los reportes de la literatura muestran escasa fuerza en la evidencia sobre las intervenciones. Las recomendaciones mejor
soportadas se refieren a que la resucitación del choque hemorrágico debe incluir la reestauración del volumen sanguíneo, instalando
accesos vasculares amplios y seguros, así como la infusión rápida de soluciones cristaloides balanceadas. La restauración del vo-
lumen sanguíneo circulante se logra, inicialmente, por la rápida infusión de soluciones coloides o cristaloides, a través de al menos
dos accesos vasculares adecuados, canalizando venas periféricas y, dependiendo de los recursos locales y habilidades del personal,
se podrá instalar un acceso vascular central. La ausencia de diferencia al comparar el uso de solución salina frente a albúmina en la
restauración de volumen sanguíneo, demuestra que ambas soluciones son clínicamente equivalentes.
Conclusiones: la experiencia internacional es consistente en señalar que el sistema de salud, los hospitales y el personal de salud
deben contar con manuales de procedimientos, recursos materiales y capacitación especializada en la atención de la mujer con
hemorragia obstétrica.
1. Se requiere del compromiso de la alta dirección hospitalaria para que la reducción de la mortalidad obstétrica quede establecida
mediante políticas, procedimientos y prácticas institucionales documentadas con mejora continua.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
2. Los servicios clínicos y quirúrgicos que atienden a mujeres con hemorragia obstétrica deberán basar sus intervenciones en una
guía de práctica clínica, vigente y evaluada por consenso.
(Nivel de evidencia IIb. Grado de recomendación C)
3. EI servicio de medicina transfusional y banco de sangre deberán contar con políticas definidas para la atención de la mujer con
hemorragia obstétrica, con evaluación y seguimiento de las intervenciones por parte del comité de hemovigilancia.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación C)
4. La paciente que no desee recibir sangre, y que en la evaluación preparto se considere riesgo de hemorragia obstétrica, debe ser
referida a un centro especializado. En la mujer que no desea ser transfundida, el equipo médico deberá emplear todas las opciones
terapéuticas de reanimación.
(Nivel de evidencia IIc, Grado de recomendación C)
5. Es una práctica clínica obligada en la mujer con hemorragia obstétrica, la atención de la causa primaria, mediante la revisión di-
recta de la cavidad vaginal y el cuello uterino para la reparación física de los tejidos dañados, así como la evacuación de los restos
placentarios o coágulos en la cavidad uterina.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
7. La resucitación del choque hemorrágico debe incluir la restauración del volumen sanguíneo, instalando accesos vasculares amplios
y seguros, así como la infusión rápida de soluciones cristaloides balanceadas.
(Nivel de evidencia I, Grado de recomendación A)
8. La restauración del volumen sanguíneo circulante se logra, inicialmente, por la rápida infusión de soluciones coloides o cristaloi-
des a través de al menos dos accesos vasculares adecuados (calibre 14 ó 16), canalizando venas periféricas, y dependiendo de los
recursos locales y habilidad del personal, se podrá instalar un acceso vascular central.
(Nivel de evidencia I, Grado de recomendación A)
9. Los componentes de la sangre empleados en el manejo del choque hemorrágico deben infundirse por un acceso vascular distinto
a donde se aplican medicamentos.
(Nivel de evidencia IIb, Grado de recomendación B)
10. EI clínico debe estar familiarizado con los signos y síntomas del estado de choque hemorrágico y con sus diferentes etapas
clínicas.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación B)
11. En la atención del paciente con sangrado masivo es fundamental la identificación y control del sitio de sangrado, mientras se
desarrollan las medidas de resucitación.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
12. La apropiada resucitación requiere de la evaluación continua de la respuesta al tratamiento instituido, incluyendo evaluación clínica,
así como la determinación de los parámetros hematológicos, bioquímicos y metabólicos.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación B)
13. El empleo de otras metodologías en la evaluación de la hemostasia, incluyendo aquellas que se utilizan en la cabecera del paciente
(point of care) están en proceso de desarrollo y no se ha validado aún su utilidad y eficacia.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
14. Esto se puede prevenir con el empleo de soluciones parenterales precalentadas o sistemas de calentamiento en pacientes, tales
como cobertores especialmente diseñados o dispositivos especiales para calentamiento de la sangre.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
15. La elección del tipo de Iíquidos parenterales (coloides o cristaloides) se apegará a los procedimientos de la organización, consi-
derando diversos puntos.
(Nivel de evidencia Ib, Grado de recomendación A)
16. A diferencia de pacientes en otros contextos clínicos, no existen evidencias de que la transfusión de concentrado eritrocitario se
encuentre indicada en pacientes con valores de Hb > 10 g/L, pero invariablemente está indicada con niveles de hemoglobina 6-8 g/
dL o menos.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
17. La transfusión está indicada cuando las deficiencias hemáticas han sido documentadas mediante la evaluación clínica o estudios
de laboratorio.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación B)
18. La transfusión de concentrado eritrocitario rara vez se encuentra indicada en pacientes con valores de Hb > 10 g/L, pero invaria-
blemente está indicada con niveles de hemoglobina 6-8 g/dL o menos.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
19. No existe evidencia clínica de los resultados en el empleo de criterios de restricción, de acuerdo con los valores de hemoglobina
en las indicaciones de transfusión eritrocitaria, en pacientes con sangrado masivo.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
20. En el paciente con sangrado activo no debe permitirse la caída de la cuenta de plaquetas por debajo del nivel crítico de 50 x 109/L.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
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21. En pacientes con sangrado masivo grave debido a lesión multiorgánica, incluyendo al sistema nervioso central, producido por un
traumatismo generado por alta velocidad de impacto, se recomienda nivel crítico de 100 x 109/L.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
22. La dosis de plasma deberá ser la suficiente para mantener los factores de la coagulación por encima del nivel crítico necesario
(Niveles de evidencia lIb, Grado de recomendación B), teniendo en mente que su eficiencia puede estar disminuida debido al fenó-
meno de consumo acelerado.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
23. La intensidad y duración de la administración de PFC deberá ser guiada por los resultados de las pruebas de coagulación.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación B)
24. Si la concentración de fibrinógeno permanece críticamente baja (<100 mg/dL o <1.0 g/L) deberá considerarse el empleo de
crioprecipitado.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
25. Las unidades hospitalarias deberán contar con un procedimiento validado que permita asegurar la identificación adecuada del
paciente (en particular si se trata de sujetos desconocidos) y garantizar la rastreabilidad de las muestras de laboratorio, medicamentos,
unidades de sangre.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
26. No existe evidencia sobre la efectividad de las intervenciones preventivas en el desarrollo de la coagulopatía dilucional. Sin
embargo, es una práctica común evitar la sobreexposición a soluciones expansoras durante la reanimación de las pacientes con
hemorragia obstétrica.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
27. Debido a las condiciones clínicas de la paciente con hemorragia obstétrica (traumatismo tisular relacionado con el parto, eventual-
mente hipoxemia o hipovolemia), las pruebas diagnósticas de coagulación intravascular diseminada son limitadas.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
28. No hay evidencia disponible que permita documentar alguna intervención terapéutica específica. EI tratamiento de la coagulación
intravascular diseminada, junto con el manejo de la causa primaria, se basa en el tratamiento transfusional para reponer el componente
deficiente como plaquetas, fibrinógeno, etc.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
29. El empleo de PFC proveniente de donadores masculinos para el manejo de la hemorragia masiva reduce el riesgo de TRALI.
Debido a la falta de evidencia que la sustente, en esta intervención no se deberá retrasar la decisión para el empleo del plasma como
parte del manejo transfusional.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación C)
30. No hay evidencia que sustente que el uso rutinario de bicarbonato u otros agentes alcalinizantes basados en el número de uni-
dades transfundidas, sea innecesario.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
31. No hay evidencias que recomienden el uso rutinario de sales de calcio (cloruro de calcio o gluconato de calcio) para prevenir la
hipocalcemia.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
32. Las hemoglobinas modificadas o perfluorcarbonos se encuentran en etapa de investigación y, aunque en algunos países han sido
liberados para su uso, no existe suficiente evidencia clínica para su recomendación en el paciente con hemorragia masiva.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
33. Debido a su elevado costo y su beneficio inconstante en diferentes tipos de pacientes, la decisión del empleo del FVlla en pacientes
con sangrado masivo debe ser hecha sobre la base de la evaluación del caso individual, con la consulta obligada del hematólogo o
intensivista expertos en el tema.
(Nivel de evidencia Illc, Grado de recomendación C)
34. Aunque se tiene evidencia de la utilidad de los antifibrinolíticos en otros escenarios clínicos, no se sustenta su empleo en el tra-
tamiento de la hemorragia obstétrica.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación D)
35. No existe evidencia que demuestre ventaja alguna o efecto adverso grave de su empleo en pacientes con enfermedad vascular
hipertensiva arterial, transfusión masiva y defectos de la hemostasia.
(Nivel de evidencia IIlc, Grado de recomendación C)
37. Los agentes uterotónicos deben ser la primera línea de tratamiento en las pacientes con hemorragia obstétrica, debido a atonía
uterina.
(Nivel de evidencia IIa, Grado de recomendación B)
38. Los estudios clínicos aún son escasos y con un número pequeño de pacientes incluidas, por lo que los resultados son insuficientes
para la evidencia que documenta la superioridad de estos fármacos a la combinación de oxitocina y ergotamina para el tratamiento
primario de la HPp, en especial para las mujeres de bajo riesgo.
(Nivel de evidencia IlIa, Grado de recomendación B)
39. No hay evidencia suficiente que demuestre la efectividad del misoprostol por vía oral ni de que 100 µg de carbetocina intravenosa
sean tan efectivas como la oxitocina, para prevenir la HPP.
(Nivel de evidencia IlIA, Grado de recomendación B)
40. La utilidad de la intervención quirúrgica de la hemorragia, en términos de seguridad y eficacia, no ha sido demostrada a partir
de estudios clínicos apropiados. Sin embargo, podrá recurrirse a ella en casos individuales, considerando los recursos quirúrgicos
disponibles y la habilidad del cirujano. No existe suficiente evidencia para recomendar una técnica en particular.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
41. El sangrado persistente por vasos sanguíneos específicos deberá ser sometido a procedimientos de embolización.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
42. El masaje uterino es una actividad altamente recomendable dentro del manejo activo de la tercera parte del trabajo de parto, para
reducir la ocurrencia o intensidad de la hemorragia posparto.
(Nivel de evidencia Ila, Grado de recomendación B)
43. El empleo de la inyección intrafunicular pudiera tener algún papel en la prevención de la hemorragia posparto. Sin embargo, no
hay evidencia que pudiera representar alguna ventaja consistente, por lo que no es una práctica recomendable.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
44. El empleo de pantalones antichoque pudiera representar alguna ventaja en la estabilización hemodinámica durante el traslado de
las mujeres con hemorragia obstétrica que requieran manejo hospitalario. Sin embargo, mientras se cuenta con la suficiente evidencia,
deberá considerarse dentro del contexto de cada paciente.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Introducción
L
a Organización Mundial de la Salud la define como la pérdida
superior a 500 mL de sangrado transvaginal en las primeras 24
horas del puerperio posparto, o mayor a 1,000 mL de sangrado
posquirúrgico en cesárea. Como una medida de alto impacto médico so-
cial, se estima que 1.7% de todas las mujeres con parto vaginal o cesárea
presentarán hemorragia obstétrica (hemorragia obstétrica) con volumen
de pérdida >1,000 mL de sangre.1
El problema particular de la hemorragia obstétrica, independiente de la
repercusión social que representa la pérdida materna, es la dificultad para
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locales apoyan que el personal sanitario que atiende partos debe emplear
el manejo activo en la tercera etapa, bajo el argumento de que reduce
la incidencia de hemorragia posparto, pérdida hemática y la necesidad
de transfusiones. Los componentes usuales del manejo activo incluyen
la administración de oxitocina u otro fármaco uterotónico antes que
transcurra un minuto después del nacimiento, la tracción controlada del
cordón umbilical y el masaje uterino después del nacimiento de la placenta
cuando corresponda.
Se está generando la evidencia que soporte los beneficios de las prácticas
obstétricas basadas en la evidencia científica, llevadas a la práctica bajo
adiestramiento previo.6 Por ejemplo, se tiene documentado que un factor
de riesgo para la hemorragia obstétrica es la prolongación de la tercera
etapa del trabajo de parto (> 10 minutos). Así, el manejo activo de la
tercera etapa del trabajo de parto, aplicando criterios basados en la mejor
evidencia científica en personal adiestrado, reduce la tasa de hemorragia
posparto de 500 mL (reducción relativa 45%, IC 95% 9-71) y de 1,000
mL o más (reducción relativa del 70%, IC 95% 16-78%).
La causa de la hemorragia obstétrica, que también comparte con las
causas del tercer trimestre, está relacionada con alteraciones del tono del
músculo uterino, retención de tejidos, traumatismo directo o alteraciones
de la coagulación (Anexo 3, cuadro 1).
Factores de riesgo
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Objetivos de la guía
Alcance de la guía
La hemorragia posparto
Esta guía está dirigida a los médicos que atienden servicios de urgencias
secundaria ocurre en 2%
y salas de hospital de alto riesgo (quirófano, terapia intensiva) o riesgo de las mujeres de los países
estándar, en donde las pacientes pueden presentar un evento hemorrágico desarrollados que han dado
grave. Se incluye la información sobre el protocolo de manejo transfusional a luz y son hospitalizadas
y sus complicaciones. por esta afección.
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Material y método
Criterios de inclusión
Se incluyeron los documentos con vigencia menor a cinco años, sin
distinción de idioma, con acceso mínimo al resumen para identificar el
contenido. Para las guías clínicas se agregó que en el documento se se-
ñalaran las recomendaciones, incluidos el grado de recomendación y el
nivel de evidencia, con la cita bibliográfica que sustenta la recomendación,
acotada de manera precisa.
Criterios de exclusión
No se consideraron los documentos que incluían de manera indistinta la
población obstétrica de mujeres que tuvo sangrado por otras causas no
relacionadas con el ámbito perinatal (traumatismo, cirugía, etc.).
Criterios de eliminación
Las palabras clave para la Se eliminaron los documentos donde no estuvo accesible ni el resumen
búsqueda electrónica se o el extenso del mismo, los que en su revisión no se identificaba la infor-
establecieron de acuerdo mación relevante en términos del diseño metodológico del estudio, así
con las definiciones ope- como los resultados que permitieran su interpretación.
racionales de PubMed para
los MESH: antifibrinolytic
agents, blood loss, surgical, Modalidad de interpretación y síntesis de datos
massive transfusion, dis- Las recomendaciones se aceptaron por consenso y las discrepancias fueron
seminated intravascular discutidas analizando las fuentes de información primaria para revisión
coagulation. de los datos.
Resultados
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Recomendación
1. Se requiere el compromiso de la alta dirección hospitalaria para que la mortalidad obstétrica
quede establecida mediante políticas, procedimientos y prácticas institucionales documentadas
con mejora continua.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Recomendación
2. Los servicios clínicos y quirúrgicos que atienden a mujeres con hemorragia obstétrica deberán
basar sus intervenciones en una guía de práctica clínica vigente y evaluada por consenso.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación C)
Recomendación
3. El servicio de medicina transfusional y el banco de sangre deberán contar con políticas defini-
das para la atención de la mujer con hemorragia obstétrica, con evaluación y seguimiento de las
intervenciones por parte del comité de hemovigilancia.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación C)
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4. La paciente que no desee recibir sangre, y que en la evaluación preparto se considere ries-
go de hemorragia obstétrica, debe ser referida a un centro especializado. En la mujer que no
desea ser transfundida, el equipo médico deberá emplear todas las opciones terapéuticas de
reanimación.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Recomendación
5. La atención de la causa primaria, es una práctica clínica obligada en la mujer con hemorragia
obstétrica, mediante la revisión directa de la cavidad vaginal y el cuello uterino para la reparación
física de los tejidos dañados, así como la evacuación de los restos placentarios o coágulos en la
cavidad uterina.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Recomendaciones
6. La reanimación del choque hemorrágico debe incluir la adecuada oxigenación.
(Nivel de evidencia IIb, Grado de recomendación B)
7. La resucitación del choque hemorrágico debe incluir la restitución del volumen sanguíneo,
instalando accesos vasculares amplios y seguros, así como la infusión rápida de soluciones
cristaloides balanceadas.
(Nivel de evidencia I, Grado de recomendación A)
Recomendaciones
8. La restitución del volumen sanguíneo circulante se logra, inicialmente, con la rápida infusión
de soluciones coloides o cristaloides a través de al menos dos accesos vasculares adecuados
(calibre 14 ó 16), canalizando venas periféricas, y dependiendo de los recursos locales y habilidad
del personal, se podrá instalar un acceso vascular central.
(Nivel de evidencia I, Grado de recomendación A)
9. Los componentes de la sangre empleados en el manejo del choque hemorrágico deben infun-
dirse por un acceso vascular distinto del que donde se aplican medicamentos.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación B)
Recomendaciones
10. El clínico debe estar familiarizado con los signos y síntomas del estado de choque hemorrágico
y con sus diferentes etapas clínicas.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación B)
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11. En la atención del paciente con sangrado masivo es fundamental la identificación y control del
sitio de sangrado, mientras se desarrollan las medidas de resucitación.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Recomendaciones
12. La apropiada resucitación requiere la evaluación continua de la respuesta al tratamiento insti-
tuido, incluyendo evaluación clínica, así como la determinación de los parámetros hematológicos,
bioquímicos y metabólicos.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación B)
Mantener eutermia
La hipotermia aumenta el riesgo de insuficiencia orgánica y de coagulo-
patía.
Recomendación
14. La hipotermia se puede prevenir con el empleo de soluciones parenterales precalentadas o
sistemas de calentamiento en pacientes, como los cobertores especialmente diseñados o dispo-
sitivos especiales para calentamiento de la sangre.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
Soluciones de reemplazo
Las soluciones expansoras muestran diferente intensidad en su efecto sobre
la hemostasia: muy intenso con almidón de mayor peso, y prácticamente
nulo con la albúmina (Anexo 3, cuadro 2).
La seguridad y eficacia del empleo de la albúmina humana es aún tema
de debate. En la revisión sistemática donde se evalúan diversos reportes
que comparan albúmina contra plasma fresco congelado o soluciones cris-
taloides en el tratamiento de reemplazo en pacientes con hipovolemia, no
existe diferencia en términos de mortalidad comparada (Anexo 3, cuadro
2). La desventaja de la albúmina es en términos de costo-beneficio que
no justifica su indicación primaria.
Recomendaciones
15. La elección del tipo de líquidos parenterales (coloides o cristaloides) se apegará a los proce-
dimientos de la organización, considerando los siguientes puntos:
a) Seleccionar soluciones cristaloides que expandan principalmente el fluido extracelular, como
cloruro de sodio al 0.9% o solución de Ringer lactato (Nivel de evidencia I, Grado de recomen-
dación B). No se recomienda el empleo de solución glucosada. (Nivel de evidencia I, Grado de
recomendación E)
b) Administrar cristaloides en un volumen de al menos tres veces el volumen de sangre perdida.
c) Administrar soluciones coloides en igual volumen a la sangre perdida.
d) No se debe emplear en la fase de restauración de líquidos la transfusión de concentrado
eritrocitario. Si el volumen de pérdida estimada de sangre lo sugiere, poner en marcha su pro-
cedimiento de entrega de sangre en condiciones de urgencia extrema. El empleo de soluciones
coloidales albuminosas y no albuminosas, comparadas con las soluciones cristaloides para el
reemplazo de volumen sanguíneo, es un debate constante. AI comparar el uso de solución salina
frente a albumina en la restauración de volumen sanguíneo, se demuestra que ambas soluciones
son clínicamente equivalentes.
(Nivel de evidencia 1b, Grado de recomendación A)
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Concentrado eritrocitario
Luego de la continuación del manejo con cristaloides y coloides sigue
la utilización de concentrados eritrocitarios, los cuales no deben ser
empleados como expansores de volumen. La transfusión de concentrado
eritrocitario tendrá mayor probabilidad de ser requerida cuando ocurra
la pérdida aguda del 30-40% del volumen sanguíneo, situación que pone
en riesgo la vida del sujeto.16
La determinación de la hemoglobina o hematócrito debe estimarse
únicamente como un elemento de referencia.
No es un indicador de la estimación de la pérdida sanguínea. La pérdida
de sangre puede ser subestimada, particularmente cuando la hemorragia
es cerrada o si ocurre en gente joven previamente sana, como sucede en la
mayoría de los eventos hemorrágicos obstétricos. La reposición de sangre
deberá ser conducida por la estimación clínica de la pérdida hemática, así
como por la respuesta del paciente a la reposición del volumen.
El hematócrito óptimo para prevenir la coagulopatía no está estable-
cido aún, pero los estudios experimentales sugieren que un hematócrito
relativamente elevado (35%) es crítico para mantener adecuada la he-
mostasia en pacientes con pérdida sanguínea masiva. La administración
de concentrado eritrocitario deberá ser de unidad por unidad, luego de
aplicar un método de estimación de la pérdida de sangre y para evitar la
hemodilución. Si se incluye la determinación de las concentraciones de
hemoglobina, es recomendable que sea, aproximadamente, 15 minutos
después de la administración.
La decisión de transfusión eritrocitaria en pacientes con concentraciones
de hemoglobina no crítica deberá estar basada en los factares de riesgo
18. La transfusión de concentrado eritrocitario rara vez se encuentra indicada en pacientes con
valores de Hb > 10 g/L, pero invariablemente está indicada con niveles de hemoglobina 6-8 g/
dL o menos.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
Defectos de la coagulación
La meta de la terapia transfusional es mantener la perfusión tisular y la
oxigenación mediante la restauración del volumen sanguíneo y hemog-
lobina. Es importante detener la hemorragia mediante el tratamiento de
la causa traumática u obstétrica, así como el uso juicioso de la terapia
transfusional para corregir la coagulopatía. El efecto de los coloides y
cristaloides sobre la dilución de los factores de la coagulación depende del
volumen sustituido al recambio. Con el primer volumen se recambia 65-
75% de la sangre y disminuyen los factores de proteínas de la coagulación
al 30%; con el segundo y tercer volumen se recambia 85-95 y 95-99%
con dilución de las proteínas del 15 y 5% de la concentración original de
proteínas plasmáticas.23
Recomendación
19. No existe evidencia clínica de los resultados con el empleo de criterios de restricción, de
acuerdo con los valores de hemoglobina en las indicaciones de transfusión eritrocitaria, en pa-
cientes con sangrado masivo.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
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Plaquetas
La transfusión empírica de plaquetas puede hacerse cuando se tengan evi-
dencias de funcionamiento plaquetario anormal, ya sea por antecedentes
patológicos del paciente o cuando ocurre disfunción plaquetaria secundaria
a procedimientos quirúrgicos, como cirugía cardiovascular, pacientes con
disfunción renal o secundaria al empleo de fármacos antiplaquetarios.
Se puede anticipar la caída de la cuenta de plaquetas por debajo de este
nivel crítico, a pesar de la amplia variabilidad individual, cuando se han
restituido aproximadamente dos volúmenes sanguíneos con soluciones
de reemplazo o concentrado eritrocitario. El nivel crítico de plaquetas
que indica la transfusión en pacientes con trombocitopenia en el ámbito
operatario no está establecido (Anexo 3, cuadro 3), por lo que deberá
ajustase al contexto del riesgo hemorrágico de cada paciente.24
Los sujetos previamente sanos, con transfusión de aproximadamente
10 unidades de concentrado eritrocitario, tendrán caída en la cuenta de
plaquetas hasta de 100 x103, con 20 unidades bajarán a 50 x 103, y con la
administración de 30 unidades de concentrado eritrocitario caerán hasta
la cuenta de plaquetas a menos de 20-50 x 103. Las plaquetas deberán ser
preferentemente, de donador único (plaquetaferesis); no hay suficiente
evidencia que señale el beneficio para el paciente en estas condiciones, al
recibir unidades leucorreducidas. La infusión debe ser a volumen continuo
y se debe sospechar disfunción plaquetaria ante la persistencia de sangrado.
El clínico debe saber que una unidad de concentrado plaquetario aumenta,
de 5,000 a 10,000 plaquetas, y que una plaquetaferesis aumenta aproxi-
madamente, hasta 100,000 plaquetas por dosis.16 No está demostrada la
utilidad de transfundir plaquetas en intervalos más cortos a las seis horas
sin considerar la probabilidad de coagulopatía asociada.
Recomendaciones
20. En el paciente con sangrado activo no debe permitirse la caída de la cuenta de plaquetas por
debajo del nivel crítico de 50 x 109/L.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
21. En pacientes con sangrado masivo grave debido a lesión multiorgánica, incluyendo al sistema
nervioso central, producido por traumatismo generado por alta velocidad de impacto, se recomien-
da nivel crítico de 100 x 109/L.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
Recomendaciones
22. La dosis de plasma deberá ser la suficiente para mantener los factores de la coagulación por
encima del nivel crítico necesario (Niveles de evidencia IIb, Grado de recomendación B), man-
teniendo en mente que su eficiencia puede estar disminuida debido al fenómeno de consumo
acelerado.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
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23. La intensidad y duración en la administración de PFC deberá ser guiada por los resultados
de las pruebas de coagulación.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación B)
24. Si la concentración de fibrinógeno permanece críticamente baja (<100 mg/dL 0 < 1.0 g/L)
deberá considerarse el empleo de crioprecipitado.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación C)
Coagulopatía dilucional
La hemorragia es la causa principal de muerte posterior a un traumatismo
grave. Estos pacientes son susceptibles a la aparición temprana de coa-
gulopatía y los pacientes con lesiones más graves ingresan al hospital ya
con coagulopatía. La hipotermia, la acidosis y la dilución resultante de las
acciones habituales para la reanimación pueden empeorar la coagulopatía.
La detección temprana de la coagulopatía, asociada a transfusión masi-
va, depende de la experiencia del clínico en detectarla, por el riesgo que
tiene cada paciente; la reposición de líquidos y las pruebas de laboratorio
empleadas en su diagnóstico o detección temprana.
Las acciones tempranas de detección oportuna de la coagulopatía, pre-
vención o corrección de la hipotermia y acidosis deben ser una prioridad
en la evaluación inicial y reanimación. El juicioso uso de los líquidos
parenterales y el reemplazo temprano de los factores de la coagulación
ayudan a disminuir el riesgo de hemodilución iatrogénica.27 En pacientes
con sangrado quirúrgico donde el traumatismo está sujeto a mayor con-
trol, la coagulopatía es, fundamentalmente, por dilución de los factores
de la coagulación. Aquí, la concentración de fibrinógeno es el punta de
referencia obligado. Aproximadamente 90% de la variación en la con-
centración del fibrinógeno puede ser explicada por la pérdida hemática
intensa, y relacionarse con el volumen restituido. El fibrinógeno disminuye
a niveles críticos cuando es reemplazado 0.75 del volumen sanguíneo; cae
Recomendación
26. No existe evidencia sobre la efectividad de las intervenciones preventivas en el desarrollo de
la coagulopatía dilucional. Sin embargo, es una práctica común evitar la sobreexposición a solu-
ciones expansoras durante la reanimación de las pacientes con hemorragia obstétrica.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Recomendación
27. Debido a las condiciones clínicas de la paciente con hemorragia obstétrica (traumatismo tisular
relacionado con el parto, eventualmente hipoxemia o hipovolemia), las pruebas diagnósticas de
coagulación intravascular diseminada son limitadas.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
28. No hay evidencia disponible que permita documentar alguna intervención terapéutica especí-
fica. El tratamiento de la coagulación intravascular diseminada, junto con el manejo de la causa
S111
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TRALI
La lesión pulmonar aguda relacionada con la transfusión (transfusion re-
lated acute lung injury) y otros efectos adversos mediados por la respuesta
inmunitaria ocurren con baja incidencia, pero se reportan cada vez con
mayor frecuencia. Se pueden presentar de 5 a 6 veces, más comúnmente
después de la administración de plaquetas y plasma, que con el empleo
de concentrado eritrocitario. Se supone la existencia de anticuerpos leu-
cocitarios en el plasma del donador.28,29
Recomendación
29. EI plasma fresco congelado proveniente de donadores masculinos para el manejo de la he-
morragia masiva reduce el riesgo de lesión pulmonar relacionado con la transfusión. Debido a la
falta de evidencia que la sustente, en esta intervención no se deberá retrasar la decisión para el
empleo del plasma como parte del manejo transfusional.
(Nivel de evidencia lIb, Grado de recomendación C)
Recomendaciones
30. No hay evidencia que sustente que el uso rutinario de bicarbonato u otros agentes alcalinizantes
basados en el número de unidades transfundidas, sea innecesario.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
31. No hay evidencias que recomienden el uso rutinario de sales de calcio (cloruro de calcio o
gluconato de calcio) para prevenir la hipocalcemia.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Recomendación
32. Las hemoglobinas modificadas o perfluorcarbonos se encuentran en etapa de investigación y,
aunque en algunos países han sido liberados para su uso, no existe suficiente evidencia clínica
para su recomendación en el paciente con hemorragia masiva.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Fármacos procoagulantes
Existen esquemas alternativos o complementarios para detener el sangra-
do del paciente mediante intervenciones no quirúrgicas, para mejorar el
manejo de la coagulopatía relacionada con traumatismo o sangrado difuso
por hemodilución, aunque el control quirúrgico del sangrado continuo es
la piedra angular del tratamiento del paciente con actividad hemorrágica
grave. Sin embargo, las recomendaciones han sido traspoladas general -
S113
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FVlla recombinante
Este medicamento está aprobado para ser aplicado en hemofílicos con
inhibidor del FVIII con sangrado activo o como preventivo para cirugía.31
La aplicación del FVII recombinante se ha propuesto como una alternativa
novedosa para el tratamiento de la hemorragia posparto grave, cuando
la paciente no reacciona al tratamiento convencional. La evidencia dis-
ponible que sustenta esta recomendación se limita a diferentes reportes
de casos, sin existir aún estudios clínicos controlados.32 Estos resultados
presentan un evidente sesgo y no representan de ninguna manera indi-
cación adicional alguna en la aplicación del FVlla, especialmente cuando
se ha aplicado adecuadamente el protocolo de atención de pacientes con
hemorragia obstétrica.33 Antes de administrar FVlla deberán cumplirse
los siguientes requisitos:
1. Indicación obstétrica clara y evidente de preservar el útero o en san-
grado masivo poshisterectomía.
2. Una vez efectuada hasta donde fuera posible la hemostasia quirúrgica.
3. Con sangrado difuso.
4. Datos de laboratorio compatibles con coagulopatía de consumo o
hemodilución.
5. Sin respuesta al tratamiento médico instituido.
6. Inmediatamente después del fracaso del tratamiento convencional.
7. Ante la imposibilidad o demora de embolización arterial.
Recomendación
33. Debido a su elevado costo y su beneficio inconstante en diferentes tipos de pacientes, la
decisión del empleo del FVlla en pacientes con sangrado masivo debe tomarse con base en la
evaluación del caso individual, con la consulta obligada del hematólogo o intensivista expertos
en el tema.
(Nivel de evidencia IIIc, Grado de recomendación C)
Complejo de protrombina
Este producto ha sido evaluado en hemofílicos y como una alternativa
para el paciente que recibe anticoagulación oral y presenta sangrado
quirúrgico.16 No existe ningún estudio clínico que evalúe su utilidad en
pacientes con sangrado masivo.
Antifibrinolíticos
Los agentes antifibrinolíticos sintéticos, ácido épsilon aminocaproico,
ácido tranexámico y la aprotinina, han ganando popularidad a medida
que se ha comprobado su eficacia en la reducción de hemorragia grave y
la consecuente disminución del uso de productos sanguíneos alogénicos.
Esta experiencia se inició en pacientes con cirugía cardiaca y con menor
intensidad en pacientes con hemorragia obstétrica. En un reporte de meta-
nálisis de 211 estudios clínicos controlados con 20,781 participantes,34 la
aprotinina presentó mínima ventaja a la aprotinina sobre el ácido épsilon
aminocaproico y ácido tranexámico en términos de pérdida perioperatoria
de sangre y menor número de transfusiones (RR 0.66, IC 95% 0.61-0.71,
0.75, IC 95% 0.58-0.96 y 0.61, IC 95% 0.54-0.69, respectivamente). Al
comparar aprotinina contra ácido épsilon aminocaproico y ácido tranexá-
mico juntos, ésta redujo el riesgo de transfusión 3% y número necesario
de pacientes a tratar de 37 (IC 95% 27-56). Sin diferencias estadísticas
en la incidencia de efectos adversos (infarto de miocardio, enfermedad
vascular cerebral, insuficiencia renal, mortalidad general).
Recomendación
34. Aunque se tiene evidencia de la utilidad de los antifibrinolíticos en otros escenarios clínicos,
no se sustenta su empleo en el tratamiento de la hemorragia obstétrica.
(Nivel de evidencia IV, Grado de recomendación D)
Desmopresina
Es un análogo sintético de la hormona antidiurética (vasopresina) sin los
efectos vasomotores clínicamente significativos y promotor de la hemos-
tasia. Administrado EV en forma lenta y a la dosis de 0.3 mg/kg de peso
corporal, diluido en 50 mL de solución salina 0.9% en 15 a 30 minutos,
evita la hipotensión y aumenta de 3 a 5 veces la actividad enfermedad de
von Willebrand, acorta y normaliza el tiempo de sangría. Su aplicación
nasal o subcutánea es menos efectiva. Hay muy poca evidencia de la eficacia
de la desmopresina en condiciones adversas, como la hemorragia obstétrica.
Su empleo queda restringido, exclusivamente, para pacientes con trombo-
citopatía asociada con uremia o enfermedad de von Willebrand.31
Recomendación
35. No existe evidencia que demuestre ventaja alguna o efecto adverso grave de su empleo en pa-
cientes con evento hemorrágico agudo grave , transfusión masiva y defectos de la hemostasia.
(Nivel de evidencia IIlc, Grado de recomendación C)
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Selladores locales
Existen diferentes tipos de selladores locales diseñados para el control
local de la hemostasia, especialmente en tejido parenquimatoso en el
lecho vascular sangrante, con la intención de disminuir la exposición
a transfusión de sangre alogénica en el paciente quirúrgico, pero no en
sujetos con sangrado masivo.35
Recomendación
36. No hay evidencia de la utilidad de los selladores locales en hemorragia obstétrica.
(Nivel de evidencia II-3, Grado de recomendación C)
Uterotónicos
La evaluación de la efectividad y seguridad del manejo farmacológico
de los uterotónicos para el manejo de la hemorragia obstétrica; reciente-
mente se reconoció su alcance e importancia en la morbilidad materna
posnatal.11
Misoprostol
Cuando no se dispone de oxitocina o las habilidades de los proveedores
de parto son limitadas, la administración rápida de misoprostol después
del parto se hace con la intención de reducir la hemorragia, aun cuando
no se tiene documentada su ventaja clínica real.36
EI misoprostol (600 a 1,000 µg) comparado con placebo no mues-
tra evidencia de reducción de la mortalidad materna, 33 RR 7.24, (IC
95% 0.38-138.6), histerectomía (RR 1.24%, IC 95% 0.04-40.78), uso
adicional de uterotónicos (RR 0.98, IC 95% 0.78-1.24), transfusión
(RR 1.33, IC 95% 0.81-2.18) o evacuación de productos retenidos
(RR 5,17, IC 95% 0.25-107). Sin embargo, se reporta fiebre cons-
tante (RR 6.40, IC 95% 1.71-23.96) y temblores (RR 2.31, IC 95%
1.68-3.18).
El misoprostol oral o sublingual,38 en comparación con placebo, pue-
den ser efectivos para reducir la hemorragia posparto grave (RR 0.66;
IC 95% 0.45-0.98) y la transfusión de sangre (RR 0.31; IC 95%:0.10 a
0.94). En comparación con los uterotónicos inyectables convencionales,
el misoprostol oral se asoció con mayor riesgo de HPP (RR 1.32; IC del
95%: 1.16-1.51) y mayor uso de uterotónicos adicionales, pero con menos
transfusiones de sangre (RR 0.81; IC del 95%; 0.64-1.02).
Carbetocina
Es un agonista de la oxitocina de acción prolongada y parece ser un agente
promisorio para la prevención de la hemorragia posparto. La carbetocina
puede reducir la necesidad de un agente uterotónico terapéutico (RR 0.44;
IC 95% 95%; 0.25 a 0.78) comparado con la oxitocina para quienes se
sometieron a cesárea, pero no para el parto vaginal. La carbetocina también
se asocia con disminución de la necesidad de masaje uterino en los partos
vaginales y por cesárea (RR 0.38; IC del 95%: 0.18 a 0.80; RR 0.70; IC del
95%: 0.51 a 0.94), respectivamente. Sin embargo, esta medida de resultado
sólo fue documentada en un estudio sobre parto por cesárea y en el único
estudio sobre parto vaginal. Los datos agrupados de los ensayos no revelaron
diferencias estadísticamente significativas en cuanto a efectos adversos entre
la carbetocina y la oxitocina. En el tratamiento de la hemorragia obstétrica
primaria se tienen evaluaciones de la efectividad de las dosis de 600 o 900
µg37 de misoprostol o de carbetocina,34 en modificar la mortalidad materna
por hemorragia obstétrica o la necesidad de transfusión.
Recomendaciones
37. Los agentes uterotónicos deben ser la primera Iínea de tratamiento en las pacientes con he-
morragia obstétrica debido a atonía uterina.
(Nivel de evidencia II, Grado de recomendación B)
S117
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38. Los estudios clínicos aún son escasos y con un número pequeño de pacientes incluidas, por
lo que los resultados son insuficientes para la evidencia que documente la superioridad de estos
fármacos a la combinación de oxitocina y ergotamina para el tratamiento primario de la hemorragia
posparto, en especial para las mujeres de bajo riesgo.
(Nivel de evidencia IIIa, Grado de recomendación B)
39. No hay evidencia suficiente que demuestre la efectividad en el empleo del misoprostol por vía oral
o de 100 ug de que carbetocina intravenosa sea tan efectiva como la oxitocina, para prevenir la HPP.
(Nivel de evidencia IIIa, Grado de recomendación B)
Recomendaciones
40. La utilidad de la intervención quirúrgica de la hemorragia, en términos de seguridad y eficacia,
no ha sido demostrada a partir de estudios clínicos apropiados. Sin embargo, podrá recurrirse a
ella en casos individuales, considerando los recursos quirúrgicos disponibles y la habilidad del
cirujano. No existe suficiente evidencia para recomendar una técnica en particular.
(Nivel de evidencia III,Grado de recomendación C)
41. El sangrado persistente por vasos sanguíneos específicos deberá ser sometido a procedi-
mientos de embolización.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Masaje uterino
El masaje uterino forma parte del manejo activo y efectivo de la tercera
etapa del trabajo de parto. Consiste en la administración de uterotónicos,
tracción controlada del cordón umbilical y masaje uterino. Tiene la ventaja
que reduce la tasa de hemorragia posparto, primaria o secundaria,6,41 en los
casos de pérdida hemática estimada en 500 mL (reducción relativa 45%,
IC 95% 9-71), así como en las mujeres con pérdida estimada de 1,000
mL o más (reducción relativa del 70%, IC 95% 16-78%).
Recomendación
42. EI masaje uterino es una actividad muy recomendable como parte del manejo activo de la tercera
parte del trabajo de parto, para reducir la ocurrencia o intensidad de la hemorragia posparto.
(Nivel de evidencia IIa, Grado de recomendación B)
S119
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Recomendación
43. La inyección intrafunicular puede tener algún papel en la prevención de la hemorragia posparto.
Sin embargo, no hay evidencia que pueda representar alguna ventaja consistente, por lo que no
es una práctica recomendable.
(Nivel de evidencia IlI, Grado de recomendación C)
Pantalón antichoque
En condiciones sanitarias adversas se ha evaluado en estudios descripti-
vos43 o cohortes,44 la utilidad de los pantalones antichoque como parte
del manejo de la hemorragia obstétrica con resultados favorables en la
restauración de la presión arterial, con la consiguiente reducción de la
mortalidad. Esto aparece como una intervención que debiera valorarse
por su accesibilidad, seguridad y bajo costo; especialmente en los lugares
donde las vías de comunicación son deficientes, dificultan el traslado
hacia un centro hospitalario de la paciente con hemorragia obstétrica,
en protocolos de atención que incluye el empleo de misoprostol y eva-
luación de la pérdida hemática.45 Estas tecnologías permiten mantener
estable a la paciente por periodos de 18 a 57 horas, mientras se traslada
para recibir atención médica especializada,45 manteniendo la presión
arterial, inclusive sin recibir transfusión eritrocitaria.46 Si bien los
pantalones antichoque son una tecnología barata y sin complicaciones
relacionadas,43 es indispensable generar los estudios clínicos controlados
que demuestren su beneficio.
Recomendación
44. Los pantalones antichoque pueden representar alguna ventaja en la estabilización hemo-
dinámica durante el traslado de las mujeres con hemorragia obstétrica que requieran atención
hospitalaria. Sin embargo, mientras se cuenta con la suficiente evidencia deberá considerarse
dentro del contexto de cada paciente.
(Nivel de evidencia III, Grado de recomendación C)
Anexo 1
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Anexo 2
Estrategia de búsqueda
Mortalidad materna
“Maternal Mortality”[Mesh] AND ((“2000”[PDAT] : “2008”[PDAT])
AND “humans”[MeSH Terms] AND “female”[MeSH Terms] AND Meta-
Analysis[ptyp]): 8 documentos.
“Maternal Mortality” [Mesh] AND (“Postpartum Hemorrhage” [Mesh]
OR “Postoperative Hemorrhage”[Mesh]) AND ((“2000” [PDAT] :
“2008”[PDAT]) AND “humans”[MeSH Terms] AND “female”[MeSH
Terms] AND “adult”[MeSH Terms]): 29 documentos, (“Maternal Morta-
lity” [Mesh] AND (“Postpartum Hemorrhage” [Mesh] OR “Postoperative
Hemorrhage”[Mesh])) AND (“Blood Transfusion”[Mesh] OR “Platelet
Transfusion”[Mesh] OR “Blood Component Transfusion”[Mesh]) AND
((“2000”[PDAT]: “2008”[PDAT]) AND “humans”[MeSH Terms] AND
“female” [MeSH Terms] AND “adult” [MeSH Terms]): un documento.
Anexo 3
Cuadros 1 a 4, figuras 1 a 3
S123
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FI: fibrinógeno, FC: factores de la coagulación, PL: plaquetas, PFC: plasma fresco congelado, GAH: globulina antihemo-
fílica, crioprecipitado.
Identificación de:
Intervención inicial *Diagnóstico primario
Evaluación inicial
Activación de alerta *Evento hemorrágico agudo grave
(EVHA)
Cristaloides coloides
Reanimación ABC
accesos vasculares
Estudios de laboratorio Segunda evaluación
y pruebas de
compatibilidad
Evaluación por el Respuesta hemodinámica
equipo quirúrgico Resultados de laboratorio
Metas hemostáticas
Figura 1. Diagrama para la detección y atención del paciente con evento hemorrágico agudo grave.
Evaluación continua
de los datos de sangrado
Identificación de
sangrado anormal
Estimación del grado de
Exploración y vaciamiento hemorragia Valoración clínca
de la cavidad uterina
Definición de hemorragia obstétrica
Exploración del cuello y vagina
Reparación del traumatismo Inicio EVHA
S125
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Sangrado persistente
Opciones quirúrgicas
Ligaduras vasculares
Arteria uterina
Radiologia intervencionista Desvascularización uterina
Arteria hipogástrica
Embolización selectiva
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4. Una fotografía reciente tamaño diploma en blanco y negro sin retoque
3. Una fotografía reciente tamaño infantil a color. (vestimenta formal).
4. Comprobante original del depósito en efectivo en la cuenta maestra 5. Comprobante original del depósito en efectivo en la cuenta maestra
núm. 0443110648 de BBVA Bancomer a nombre del Consejo Mexicano núm. 0443110648 de BBVA Bancomer a nombre del Consejo Mexicano
de Ginecología y Obstetricia, A.C. por la cantidad de $2,500.00. de Ginecología y Obstetricia, A.C. por la cantidad de $3,000.00.
Dr. JuanISSN-0300-9041
Carlos Hinojosa Cruz Dr. José Niz Ramos Dr. Pablo Gutiérrez Escoto
Volumen 77, núm. 4, abril 2009
Coordinador Biología de la Coordinador Medicina Materno Fetal
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Dr. Coordinador Urología Ginecológica
Reproducción Humana