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La Dimension Ludica de La Educacion Popular - Mariano Algava

Este documento discute la importancia de la dimensión lúdica en la educación popular. Argumenta que el juego es fundamental para la creatividad y la transformación, ya que permite combinar la realidad y los sueños de nuevas formas. También dice que el juego subyace a toda conducta transformadora como el arte, el pensamiento y el trabajo. Finalmente, sostiene que desarrollarse de manera creativa y "seriamente lúdica" implica asumir el derecho de transformar el mundo.

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La Dimension Ludica de La Educacion Popular - Mariano Algava

Este documento discute la importancia de la dimensión lúdica en la educación popular. Argumenta que el juego es fundamental para la creatividad y la transformación, ya que permite combinar la realidad y los sueños de nuevas formas. También dice que el juego subyace a toda conducta transformadora como el arte, el pensamiento y el trabajo. Finalmente, sostiene que desarrollarse de manera creativa y "seriamente lúdica" implica asumir el derecho de transformar el mundo.

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La dimensión lúdica de

la Educación Popular
LA DIMENSIÓN LÚDICA DE LA ED. POPULAR

*Mariano Algava

“Nosotros aquí como educadores y educadoras o somos un poquito locos o no haremos nada.
Si, sin embargo, fuéramos solamente locos nada haríamos tampoco. Si fuéramos solamente
sanos también nada haríamos. Sólo hay un camino para hacer algo, es ser sanamente loco o
locamente sano.”
Paulo Freire

“Para jugar bien hay que apasionarse. Para apasionarse hay que salir del mundo de lo
concreto. Salir del mundo de lo concreto es introducirse en el mundo de la locura. Del mundo
de la locura, hay que saber entrar y salir. Sin introducirse en la locura no hay creatividad.
Sin creatividad uno se burocratiza. Se torna hombre concreto. Repite palabras de otro.”
Eduardo “Tato” Pavlosky

En la educación popular, lo lúdico, no pasa solamente por la utilización de técnicas


participativas. Descubrir y descubrirnos, en los vínculos y en las matrices de aprendizaje
viciadas de los valores del capitalismo, y disponernos a la construcción de nuevas
relaciones, de nuevos saberes, de nuevas subjetividades, que involucra el construir
creativamente con otros, constituye una actitud lúdica. Implica comprometerse con nuevas
reglas consensuadas, supone un “hacer”1 sobre la realidad que transforme y acerque esa
realidad a los sueños, todo esto implica un desafío, implica desarmar para volver armar
creativamente, significa un aventurarse, en definitiva se trata de un verdadero hacer
lúdico.
Hacer lúdico que desafía lo instituido, lo burocrático, lo dogmatizado y que propone el
movimiento, la construcción, el debate, la tolerancia, la confrontación dialéctica, la
incompletud, la creatividad.
La creación solo es posible en el juego, en ese espacio transicional2 que no es ni el mundo
interno (fantasías, sueños, etc), ni el mundo externo, pero en el que ambos están
involucrados. Es en ese espacio de juego donde los elementos se combinan, se sintetizan en
formas nuevas, superadoras.
Los que viven la realidad como algo inmóvil, se vinculan a ella en una relación de
acatamiento, piensan que solo es posible adaptarse a ella. El acatamiento involucra una
sensación de inutilidad de la persona en el mundo, en definitiva, la vida no es sentida como
desafío, como espacio de dignidad, que merece ser vivido. Los conservadores, los
desesperanzados, no ven en la vida la aventura, son incapaces de entrar en ese espacio donde
realidad y sueños son materia prima de nuevas relaciones, nuevas significaciones.

1
“El jugar tiene un lugar y un tiempo. No se encuentra adentro, tampoco está afuera. Para dominar lo que está afuera es preciso
“hacer” cosas, no solo pensar o desear. “jugar es hacer” D.W.Winnicot, “realidad y juego” Ed. Gedisa, Bs. As. 1972
2
Poseemos tres estados de experiencia humana, observamos primero la realidad exterior y el contacto del individuo con ella en
términos de relación de objeto. Observamos ahora la realidad psíquica interior y en contraste con las dos realidades enunciadas sugiero, la
tercera zona, en términos de la tercera manera de vivir (donde está la experiencia cultural o el juego creador) zona del juego, que se ensancha
en el vivir creador y en toda la vida cultural del hombre.
He usado la expresión experiencia cultural como una ampliación de la idea de fenómenos transicionales y del juego. Resulta útil
pensar en esta tercera zona de la vida humana, que no está dentro del individuo, ni fuera. Puede verse ese vivir intermedio como si ocupara un
espacio potencial y negase la idea de espacio. (Winnicot.)
El vivir creativamente, transformando el mundo en el encuentro con el mundo, implica
una actitud saludable, que disputa la naturalización de las condiciones de opresión, que no
niega la indignación y la vuelve motor de la transformación. Saludable, porque vence a la
alineación.
El “jugarse”, estar dispuesto a confrontar, a dejarse transformar, es arriesgar .
Arriesgar, es asomarse al vacío de lo desconocido y dar el salto, aventurarse a crear.
“...Toda la gente que me dicen que no hacen nada por la transformación, porque la
transformación tiene en sí este riesgo, yo digo, esta es la mejor manera que tú tienes de no
hacer nada porque en cualquier momento, si existo, me arriesgo...” (Paulo Freire)
En un taller de educación popular, alguien dijo: “educación popular es abrir la puerta para
ir a jugar-se”y esta frase simboliza un montón de cosas.
Salir a jugar, abrir la puerta de los corralitos que nos imponen, que quieren adoctrinar
nuestros sueños, nuestras ideas y nuestra producción.
Abrir la puerta a la risa, a la alegría. Porque venimos de procesos excesivamente serios,
de donde el juego, la expresión libre y la alegría, escaparon.
Jugar y jugarse hablan de andar por un camino que se va construyendo con otros y otras
con clara dirección, pero incierto destino, habla de un impulso lúdico motorizado por la
esperanza.
El sistema nos propone el juego como embudo de saberes, en la escuela, en los planes de
desarrollo local, inclusive en propuestas participativas , sociales, de carácter asistencialista,
donde se ha cambiado el “la letra con sangre entra”, por “la letra con juego entra.”
Para la ed. Popular, el juego surge como consecuencia de un proceso de libertad y de su
proyecto político creador y desafiante, no es una propuesta de “divertido adoctrinamiento”.
Me cuesta pensar en una revolución que no sea también, una revolución lúdica, ya que
ningún lugar al que nuestra imaginación pueda llegar alcanza para revolucionar tanta miseria,
tanta muerte, tanta burocracia. Los esperanzados con la insurrección de la ética y de la
justicia, tendremos necesariamente que ser creativos, arriesgadas, locos, apasionadas, para
poder “jugarnos” y avanzar hacia aquello que nunca ha sido.
Asumir riesgos, en todo sentido, al ridículo, a ser separado del rebaño, a perder las
comodidades y las seguridades. Jugarnos, hacer una elección de clase, una elección ética,
una elección de transitar el camino mas difícil, una elección de atravesar el dolor de
reconocernos penetrados por el opresor y elegir expulsarlo aunque esto implique un grado de
sufrimiento. Dice Freire: “La liberación es un parto. Es un parto doloroso. El hombre y la
mujer que nacen de él es un hombre nuevo y una mujer nueva, que solo son viables en la y por
la superación de la contradicción opresores-oprimidos que en última instancia, es la
liberación de todos y todas.”3
La mujer y el hombre nuevos, en su proceso de constituirse como tales, le disputan las
significaciones y los valores al orden instituido por el sentido común. Significaciones que
son construidas en conjunto y no “acatadas”, no repetidas de manuales, sino rescatadas de
los sueños y de la práctica de los colectivos populares. Esta acción de resignificar,
resimbolizar aspectos de la realidad, está cargada de un goce que pertenece a las
experiencias infantiles de juego, cuando por ejemplo cualquier objeto puede convertirse en
un juguete, de hecho esta cualidad de resimbolizar constituye la actitud lúdica.

3
Freire Paulo, “pedagogía del opriido” ed. Tierra nueva, Montevideo, 1970
Para el sentido común hegemónico, regido por los valores del mercado, del patriarcado,
por la subjetividad privatista, mercantilizada y el individualismo, el juego se opone al
trabajo. Es una conducta residual, destinada a los sectores de la población que no producen,
como los niños y los ancianos, menospreciando el aspecto generacional y también al juego.
En el mejor de los casos se lo transforma en una herramienta para imponer contenidos.
Para nosotros y nosotras, el juego subyace a toda conducta transformadora y creadora
(arte, pensamiento, el trabajo) Entendiendo al factor lúdico como el impulsor del vínculo
entre las personas y su entorno, el factor desequilibrante de donde brota la cultura
humana4. Basta conocer las experiencias de recuperación de fábricas, de reinvención de
vínculos y participación de las asambleas, y de varios espacios militantes que reinventas
formas nuevas de la política, colectivos artísticos que ganan la calle, los escraches, los
cambios de nombres a las calles y a las estaciones, los juicios populares, etc. espacios
creadores de una nueva cultura, que rechazan el pensamiento único y las viejas estructuras.
En la raíz del impulso lúdico está la tendencia a ensayar combinaciones nuevas, a explorar
con el cuerpo, con la mente, con la sensorialidad, con el intelecto, lo no previsible, lo soñado,
lo novedoso. Es por eso que jugar constituye una fuerza y una actitud inseparables de todo
intento de transformación. Lo importante de este impulso resulta que en esta dinámica
creadora de cultura, también se crean los nuevos hombres y mujeres. El juego, el vivir
creador, la experiencia del hacer lúdico sobre la realidad, desempeña un papel fundamental en
la constitución de la subjetividad.
Desarrollar y desarrollarnos en procesos creativos, y “seriamente lúdicos”, implica ir
asumiendo el derecho de transformar el mundo.
“El educador es también artista: él rehace el mundo, él redibuja el mundo, repinta el
mundo, recanta el mundo, redanza el mundo” (Paulo Freire)

La dimensión lúdica del aprender-enseñar

“Propiciar la invención y el placer en el proceso de construcción del saber ¿no implicaría


atentar contra el modo moderno del uso del tiempo y de la posición frente al trabajo? Si,
esto implicaría. Fácil de lograr no es. Hay que ser muy niño para lograrlo”
Helí Morales Ascencio

Dice Pilar Ubilla:5 “En el proceso de aprendizaje es necesario construir una zona de
juego, un espacio lúdico y creativo, con el objeto de vencer vincularmente al síntoma, que no
es otra cosa que la creatividad encapsulada, la curiosidad anulada, la renuncia a pensar, a
conocer y a crecer. El acto educativo requiere de un clima afectivo apropiado y de buen
humor.
El concepto de poder cambia, transformándose en un poder que despierta poderes
Por eso circula, tiene carácter provisorio, reclama constantemente participación activa.

4
Los animales no esperaron la presencia humana para empezar a jugar. “El juego es mas viejo que la
cultura”, a partir de esta frase del “homo ludens” Johan Huizinga desarrolla la idea de que la cultura humana brota
del juego y es juego, y se desarrolla jugando.
Partiendo, de esta hipótesis, Huizinga analiza las expresiones mas primitivas de la civilización: el derecho, el
saber, la poesía, el arte, la filosofía, encontrando en ellas el impulso lúdico.
5
En “ética y pedagogía (o recreando a José Luis Rebelato) ” en “pedagogía de la resistencia” Ed. Madres de
plaza de mayo y América Libre, Bs.As., 2004
Avanzamos en nuestro aprendizaje cuando el gozo y la búsqueda que lo deben acompañar
superan a la ansiedad y a los goces de la seguridad.
De esta manera el acto de conocimiento en el marco de un proceso de aprendizaje
liberador, siempre se encuentra impulsado por intereses comunicativos y emancipatorios, es
decir por intereses y motivaciones de carácter ético.
Autonomía supone audacia para crear significados y valores nuevos, desafiando
significados estériles y cristalizados.”
El modelo lúdico implica sostener abierta la duda, molesta y generadora, la incompletud 6
inherente a los seres humanos, como motor de la búsqueda y de la acción que construye la
historia. De allí la pedagogía de la pregunta y no la de las respuestas, no la de los saberes
absolutos. De allí la construcción colectiva del conocimiento y no la reproducción acrítica,
acatadora y obediente.
Juego y aprendizaje, tienen un mismo origen y espacio de desarrollo. D. Winnicot, en
“Realidad y Juego”, despliega el tema del objeto transicional, objeto que la madre entrega al
bebe, para mitigar la angustia de su ausencia temporal, y con el que el niño o la niña juega.
En este acto de confianza se instaura tanto el “jugar” como el “conocer el mundo externo”
ya que se establece un vínculo con un objeto. Vínculo que se irá desplegando en la curiosidad
por otros objetos, y en la exploración lúdica. (fenómenos transicionales) Finalmente
Winnicot, afirma que el vivir creador de los adultos, es el destino del mismo impulso, nacido
en la primer relación objetal y en el juego.
Dice Helí Morales Ascencio: “En el juego, el niño no solo intenta anudar historias, sino que
eso le produce alegría. ¿Por qué una niña ríe cuando juega? Porque está creando un texto
nuevo a partir de otros textos. Jugar es descubrir las bondades del lenguaje; es inventar
nuevas historias; es asistir a la posibilidad humana de crear nuevos latidos, y eso es
maravillosamente placentero.
(...) Jugar es poner a trotar las palabras, las manos y los sueños.(...) Jugar es soñar
despierto; aún más: es arriesgarse a hacer del sueño un texto visible”7 partiendo de esta
cita Alicia Fernández dice: “”El aprender es apropiarse del lenguaje; es historiarse,
recordar el pasado para despertarse en el futuro; es dejare sorprender por lo ya conocido.
Aprender es conocerse, admitirse. Creer y crear. Arriesgarse a hacer de los sueños textos
visibles y posibles”
Solo en el juego, o podríamos decir “en juego”, los hombres y mujeres somos capaces de
crear. En la educación popular construir conocimiento es un acto creativo. Acto donde se
involucran aprendientes y enseñantes, ambos aprendiseñantes8, con compromiso, confianza y
esperanza. Por otro lado este acto creativo, no es un acto individual, es colectivo, es grupal.
El aprendizaje en grupo, es un proceso desestructurante. El grupo al confrontar
dialécticamente con nuevas situaciones, nuevos contenidos, nuevas significaciones, es decir
involucrado en el proceso de aprendizaje; experimenta el desacomodamiento del sistema que
hasta entonces sostenía su estructuración conceptual y vincular. El grupo entra en crisis.

6
“Me gusta ser hombre, ser persona, porque se que mi paso por el mundo no es algo predeterminado, preestablecido.
Que mi “destino” no es un dato sino algo que necesita ser hecho y de cuya responsabilidad no puedo escapar. Me gusta ser
persona porque la historia en que me hago con los otros y de cuya hechura participo es un tiempo de posibilidades y no de
determinismo.” Paulo Freire, “pedagogía de la autonomía”, Ed. Paz e terra, San Pablo, 1996
7
Helí Morales Ascencio, “la infancia, el tiempo y el exilio” revista E.Psi.B.A. N°2 y N°3, Bs. As. Junio 1996. Citado
por la psicopedagoga Alicia Fernández, en “Psicopedagogía en psicodrama”, Ed. Nueva Visión, Bs. As., 2005
8
Término utilizado por Alicia Fernández. Opcit.
Crisis necesaria para poder reestructurar y superar las viejas estructuras y de esta forma
construir nuevas posiciones, incorporar contenidos, en definitiva ir aprendiendo. La vivencia
de esta crisis, es comparable con el “caos” o vacío”9 necesario para comenzar un nuevo
orden lúdico. Construir lo nuevo desde la necesidad que nos provoca la vivencia del vacío,
constituye el “hacer” lúdico. Es el mismo vacío que experimenta el bebe, ante la ausencia de
su madre y que promueve el jugar y el hacer sobre el mundo.
Creemos que los educadores, actuamos como provocadores de las estructuras, para
desectructurarlas, dialectizarlas y estimular la necesidad de aprender. Para esto es necesario
conocer, estar, vibrar con el grupo. Esta escucha, convierte a las y los educadores populares,
en investigadores e investigadoras de los temas generadores, de las expectativas grupales,
de las necesidades reales de los grupos y sitúa a la educación popular en una educación “con”
el pueblo y no “para” el pueblo. En última instancia esta opción, también constituye un
elemento de la dimensión lúdica de la ed. Popular.
En esta acción pedagógica y lúdica, radica una de las grandes diferencias entre las
experiencias de educación popular y las experiencias, muchas veces llamadas así, pero de
carácter asistencialista y manipulador. Estas parten de “saber” que cosas necesitan “los
otros”. No parten del diálogo, ni de la experiencia de las personas a las que destinan “su
saber”. Aquí se establece una jerarquización, que resulta inadmisible en una estructura
lúdica, ya que no hay juego, si no hay “democracia lúdica”.10
El juego es espacio público, no hay juego si hay propiedad. El juego libre, como la
curiosidad y la capacidad y el deseo de aprender, no son patrimonio de nadie. Las escuelas
privadas, y la privación de la escuela, los cursos de capacitación que “venden” datos o títulos,
que a su vez generan un puntaje, para ir escalando puestos en la jerarquía docente, etc.
distan mucho de ser verdaderos espacios de aprendizajes. En todo caso se explican desde
la lógica bancaria de la acumulación. La educación llamada pública, no escapa a esta lógica,
ya que viene siendo privatizada y privada a gran parte de la población. Pública sería
realmente si todas y todos pudieran acceder a ella, inclusive siendo partícipes de pensarla.
Volviendo a las técnicas y juegos; muchas experiencias, como ya mencionamos, se utilizan
para amenizar los aburridos contenidos impuestos. Dinamizan un poco el formato externo de
un planteo pedagógico que no tiene nada de lúdico, ni de riesgo, ni de aventura cognitiva.
Pervirtiendo tanto el jugar como el aprender.
La educación popular, en su dimensión lúdica, que es parte de su concepción, es
generadora, en su praxis, de juegos, técnicas y dinámicas, que a su vez realimentan esta
concepción y reafirman su carácter lúdico.
Jugar a aprender y a aprendernos, aprender a jugar y a jugarnos, forman parte de nuevos
desafíos a la hora de la formación, la educación popular y del desarrollo de un campo popular
capaz de revolucionar las estructuras.

9
Solo se juega sobre el caos o el vacío. Caos proviene del griego “kaivelv” y significa”espacio vacío”. Vacío y caos
fueron en principio una misma palabra.
Los hombres (y las mujeres) no pueden habitar el vacío ni el caos, se pierden en las tinieblas, se abisman. Fundar un
orden sobre el caos o vacío es lo que los salva. Y eso es jugar.
10
“En el ámbito lúdico no rigen las jerarquías ni los niveles válidos en la vida corriente. Los jugadores entran descalzos
en la realidad envolvente del juego, hermanos en la democracia no jerarquizante del juego.” Graciela Scheines, “juguetes y
jugadores” Ed. De Belgrano, Bs. As. 1981

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