USS Caso Agrosuper PDF
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de Caso
Algo huele mal
Uno de los casos Agrosuper
Un día de semana cualquiera de fines de 2011, mientras todos los niños del país
esperaban ansiosos escuchar la campana para salir al recreo, los estudiantes de la
comuna de Freirina parecían no tener el mismo interés. Los menores de este
desconocido pueblo de la región de Atacama se conformaban con solo ver el patio a
través de la ventana y jugar al interior de la sala.
El olor reinante les imposibilitaba jugar afuera, y los dolores de cabeza y nauseas les
impedían desarrollar con normalidad las actividades escolares planificadas. Esto
afectaba por igual a niños y niñas, profesores, administrativos y auxiliares.
Asimismo, los apoderados iniciaban sus rutinas del día a día, a pesar de que desde hace
algunas semanas ya nada parecía lo mismo. Lo que hasta entonces era una actividad de
puertas y ventanas abiertas, entrando y saliendo a sus casas, patios y jardines, se había
terminado transformando en una actividad de encierro.
Por otro lado, quienes trabajaban en las constructoras, en empresas de transporte y el
pequeño y mediano comercio, así como emprendedores que otorgaban alojamiento
limpio y casero a cientos de personas, hace ya un tiempo iniciaban sus actividades
diarias con un dinamismo que nunca se había visto en este pequeño poblado de
Atacama, generando prosperidad en sus habitantes.
Agrosuper
Transcurría el año 1955 cuando Gonzalo Vial, habiendo abandonado la carrera de
Agronomía, optaba por dedicarse de lleno al campo. Siendo el menor de 10 hermanos,
lo suyo, sin embargo, no sería trabajar con su padre en la administración de sus tierras,
sino formar su propio negocio.
Todo partió en Doñihue, en la región de O´Higgins, en un granero en desuso de
propiedad de la familia. Con unas pocas gallinas comenzó a producir y vender huevos
frescos que él mismo repartía en una camioneta a sus clientes en Santiago. A poco andar
se dio cuenta de que la comercialización de pollos enteros era mejor negocio y, por
única vez en su historia, se asoció con otros, en este caso dos de sus hermanos. Esta
sociedad le permitió comprar un terreno en Lo Miranda, el que se transformaría en las
oficinas principales de lo que, décadas después, llegaría a ser Agrosuper.
La industrialización agrícola que comenzó en los años ‘70 permitió que los cambios
fueran mutando con la profesionalización de la producción de pollos, pasando de la
venta del pollo vivo a la faena del mismo.
Gracias a la política de Gonzalo Vial de reinvertir todas sus utilidades, la empresa, en
ese entonces “Súper Pollo”, tuvo un crecimiento permanente y sorteó las crisis vividas
en el país (económicas) sin mayores problemas, incluida la más profunda de todas en
1982, de la que salió en buen pie gracias a su bajo nivel de endeudamiento.
Corría 1989 cuando el entonces estudiante de Agronomía José Guzmán fue aceptado
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para hacer una práctica profesional en el negocio frutícola de Gonzalo Vial.
Sus aptitudes no pasaron desapercibidas para el empresario, a quien sus cercanos le
reconocen la capacidad de identificar profesionales talentosos y conformar así equipos
de trabajo de alto nivel. Pocos años después, Guzmán se integraba formalmente a la
empresa agroalimentaria, inicialmente como jefe de la planta faenadora de Lo Miranda
y luego en el área comercial.
Eran los inicios de la dupla Vial-Guzmán, que se consolidaría el año 2000 cuando, con
poco más de 35 años, José Guzmán asumía la gerencia general del grupo empresarial.
Con Guzmán comienza una etapa marcada por la profesionalización, diversificación
e internacionalización de la empresa, desafíos que significaron una profunda
reestructuración del negocio, marcada por dos grandes hitos. El primero de ellos es la
conformación de “Agrosuper” como entidad que reúne a las diferentes marcas que
se habían ido desarrollando: “Súper Pollo”, “Sopraval”, “Súper Cerdo”, “La Crianza”
y “Súper Salmón”. El segundo hito fue la decisión adoptada por Vial de concentrar la
gestión en la ciudad de Rancagua. Para hacerlo, generó un conjunto de invitaciones a
todos los empleados que trabajaban en las áreas de ventas y distribución, ubicadas en
ese entonces en el Frigorífico San Cristóbal en la comuna de Providencia de Santiago, a
radicarse en Rancagua con sus familias. La mayoría de ellos aceptó.
Pocos años después, la creciente demanda alimenticia del mercado mundial impulsó
a Agrosuper a desarrollar un proyecto para aumentar fuertemente la producción
de carne de cerdo. Era, de hecho, una buena forma de celebrar el medio siglo que la
empresa cumplía por entonces. El primer desafío fue encontrar un lugar que, además
de permitirles duplicar su producción, mejorara su posición competitiva en materia
sanitaria a nivel internacional, de manera tal que, en caso de existir una infección o
enfermedad que afectase a los cerdos, la lejanía entre los centros productivos les
permitiese seguir exportando desde el plantel no infectado. Desde esta perspectiva, la
región de Atacama les presentaba importantes ventajas, no solo por la distancia
geográfica con Rancagua, sino que también por sus condiciones climáticas, laborales y
logísticas. El lugar escogido fue un campo de 60 mil hectáreas ubicado entre dos centros
urbanos, Freirina y Vallenar, a ocho kilómetros del primero. Las dimensiones del
Proyecto Agroindustrial Valle del Huasco eran enormes. Con una inversión de más de
USD $600 millones, contemplaba la reproducción y crianza de hasta 2 millones de
cerdos en base a 150 mil hembras reproductoras, lo que en términos de infraestructura
implicaba planteles de reproducción, de crianza y engorda, criaderos para machos,
fábrica de alimentos para animales, una planta faenadora y las plantas de tratamiento
de aguas servidas. Se trataba, sin duda, de un proyecto agroalimentario de magnitudes
pocas veces vistas en el mundo, y menos con una comunidad cercana.
En paralelo, y pensando en la proyección de la empresa, la estrategia de Gonzalo Vial se
intentaba plasmar en transformar a Agrosuper en una empresa Sociedad Anónima
abierta, lo que lo llevó en 2010 a conformar por primera vez un directorio, al que
incorporó a personas externas y de renombre, preparando el camino para la apertura
en bolsa. Adicionalmente, creó un Consejo de Familia, integrado por él junto a sus
cuatro hijos, para que comenzaran a ser partícipes de la dirección de la empresa,
siempre respetando su política de que los hijos no estuviesen involucrados en la
gestión. Aun cuando Agrosuper ya contaba con cerca de 15 mil empleados directos,
instalaciones a lo largo de todo Chile y una estructura organizacional que aseguraba la
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continuidad de la empresa cuando el fundador no estuviese, la presencia de Gonzalo
Vial seguía siendo muy fuerte. Para quienes trabajaban ahí era habitual verlo
recorriendo las instalaciones y supervisando los procesos, siempre buscando la mejora
continua en todo. Asimismo, mantenía una relación cercana con sus ejecutivos
y sabía el nombre de sus cónyuges e hijos, lo que no le impedía requerirles
permanentemente por el funcionamiento de la empresa, haciéndoles preguntas difíciles
para las cuales muchas veces él ya sabía la respuesta.
Freirina
Ubicada en la región de Atacama, en la provincia del Huasco, Freirina es una comuna
pequeña, de larga tradición agrícola y minera, donde casi la mitad de sus seis mil
personas residen en sectores rurales. Hasta poco antes de la llegada de la empresa
Agrosuper, de hecho, podía ser vista como una localidad muy aislada dentro de la
región, donde la falta de conectividad se palpaba en la cotidianeidad, solo se
escuchaban dos radios, ambas locales –Nostálgica y El profeta–, y muchas personas
permanecían en la comuna durante toda su vida, incluso sin conocer el mar, aunque
sólo estuviese a 20 kilómetros. Económicamente, la provincia del Huasco se
caracterizaba más bien por su poco crecimiento y actividad. La agricultura se
concentraba principalmente en la producción de aceitunas, lo que permitía que las
mujeres de la localidad pudieran trabajar estacionalmente de temporeras, una de las
pocas ofertas laborales que tenían en la región. Por otra parte, la minería ofrecía
oportunidades, pero fuera de Freirina, en las cercanías de Copiapó o en Antofagasta.
Esto provocaba, como en otros pueblos del norte, que los hombres trabajasen con
sistema de turnos, alejados de sus familias, y sujetos a los vaivenes de los ciclos
económicos de la actividad. En el momento en que Agrosuper comenzó a evaluar la
posibilidad de desarrollar un proyecto agroindustrial en Atacama, la situación
económica de la región era preocupante. En el período 1997–2003 Atacama fue la
región con menor crecimiento del país y, de acuerdo a la Encuesta Casen del año 2003,
la pobreza en la región llegaba al 24,3%. En el primer trimestre del año 2005, de hecho,
Atacama se ubicó́ como la región con mayor desempleo del país, con un tasa de 9,9%,
estando la provincia del Huasco, y especialmente Freirina, muy golpeados por la
cesantía. Durante el gobierno de Ricardo Lagos (2000–2006), no obstante, la región de
Atacama se comenzó a ver favorecida por varios proyectos de inversión, tres de ellos
en la provincia del Huasco: el proyecto de expansión de la termoeléctrica Guacolda, 2 el
proyecto aurífero Pascua Lama y Agrosuper. La expansión de Guacolda entre los años
2006 y 2009, hizo visible la preocupación existente por el uso y contaminación de las
aguas y, por primer vez, se exigió declarar el valle como zona de
latencia3. Esta intervención en el territorio en tan breve plazo, sin embargo, no fue
indiferente para sus habitantes, y el tema medioambiental se instaló en el valle.4
Proyecto Agroindustrial Valle del Huasco
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En el año 2005 Agrosuper comenzó la tramitación del Estudio de Impacto Ambiental,
que no estuvo exenta de dificultades. El traslado de los crianceros de cabras, el manejo
de restos arqueológicos, la preservación de la biodiversidad y el desarrollo
de la consulta ciudadana en una zona donde sus habitantes no conocían el olor a cerdo
concentró gran parte de la atención de la empresa en ese período. Representantes de la
de la empresa se reunieron con autoridades y dirigentes de la comunidad con el
propósito de darles a conocer el proyecto, organizando visitas a la planta de Rancagua
para que los interesados vieran en terreno en qué consistía el proceso de crianza y
producción de cerdos, los altos estándares alcanzados y las buenas prácticas
que Agrosuper había implementado a lo largo de los años.
El 7 diciembre de ese año, a través de la Resolución Exenta 110, la Comisión Regional
de Medio Ambiente de Atacama (Corema) aprobó el proyecto condicionándolo a una
serie de exigencias que lo hacían inviable económicamente, principalmente porque
una inversión de esa magnitud no se justificaba con menos de 150 mil madres o
hembras reproductoras, bastantes más de las que la resolución había admitido5.
Frente a la posibilidad de que el proyecto no se llevara a cabo, y atendido los altos
niveles de cesantía existentes, desde La Moneda hubo presiones para que la Corema
autorizara la instalación del complejo agroindustrial en condiciones similares a las
presentadas inicialmente por Agrosuper. Así, en enero de 2006 se dictó una resolución
aclaratoria que modifica la Resolución de Calificación Ambiental (RCA)
(RCA) original disminuyendo las exigencias establecidas anteriormente por los
integrantes de la Corema. La construcción del complejo agroindustrial se inició el año
2007, ya bajo el primer gobierno de Michelle Bachelet, con un diseño que consideró las
mejores tecnologías desarrolladas y disponibles en esos años. Agrosuper, sabiendo
que un aspecto crítico en la producción de cerdos es el tratamiento de purines6,
consideró una inversión de más de US$ 50 millones en tecnología de punta,
implementando plantas de lodo activado, un sistema de tratamiento de aguas servidas
de residuos domiciliarios pero aplicado a la producción de cerdos, la misma tecnología
que estaba siendo utilizada con muy buenos resultados en la zona central7. Este
procedimiento consistía en trasladar los purines a lagunas donde se realizaría el
proceso de degradación de materia orgánica mediante la acción de bacterias,
generando, finalmente, material apto para hacer compost y agua para riego. No
obstante, la crisis subprime cambió los planes y en 2008 la empresa decidió paralizar
de manera indefinida la construcción de la planta. Esta decisión, sin embargo, no estuvo
acompañada por una estrategia para enfrentar los efectos de la suspensión.
“Nos fuimos en silencio”, afirmó un ejecutivo de la empresa al recordar cómo se abordó
la situación frente a las autoridades locales y a la comunidad. La construcción
se retomó después de dos años de ausencia y, según recordó el mismo ejecutivo,
“volvimos sin explicar mucho”.
Con la llegada de las primeras madres a la planta, aún en construcción, el complejo
agroindustrial comenzó a operar en enero del año 2011. En una primera etapa, la
empresa concentró sus esfuerzos y energías en la marcha blanca de las instalaciones
y en la construcción de lo faltante, lo que supuso no darle prioridad a su relación
con la comunidad y las autoridades locales.
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Los trabajadores
Si encontrar un lugar que pudiese acoger a dos millones de cerdos fue un gran desafío,
encontrar trabajadores para la planta fue una misión igualmente difícil.
Uno de los encargados de dirigir este proceso fue Rafael Prieto, quien, a comienzos
de 2011 y después de más de diez años en el área de ventas de la empresa, había
asumido como nuevo Gerente de Asuntos Corporativos de Agrosuper. Ubicados en un
stand en la feria laboral de Vallenar, los ejecutivos de Agrosuper veían cómo la mayoría
de las personas prefería las ofertas de la minería que, en ese entonces, estaba pasando
por el llamado súper ciclo. Con bajos niveles de cesantía, la promesa de Gonzalo Vial de
crear más de tres mil empleos carecía ya de tanto valor.
Sin embargo, lo que no estaba en los cálculos iniciales de los ejecutivos de la empresa
fue que el 60% de los empleados que criarían los cerdos y operarían la planta serían
mujeres, algo que resultaba novedoso para la organización. Fueron más de
250 las que tuvieron la oportunidad de tener un trabajo estable con una remuneración
entre $400 mil y $500 mil pesos –dos veces el salario mínimo de la época–, con horario
y beneficios que superaban con creces sus expectativas. La promesa efectuada
por Gonzalo Vial respecto a la creación de empleos sí adquirió valor para estas
mujeres que vieron aquí una oportunidad de estabilidad, crecimiento e independencia.
El sueño del primer hijo en la educación superior podía hacerse realidad. Y para
Agrosuper también hubo sorpresas favorables, ya que la incorporación de
mujeres “fue una excelente experiencia por el cariño con que criaban a los chanchos”,
en palabras de uno de sus ejecutivos.
Los primeros olores
Sin embargo, a los pocos meses de haber comenzado a operar la planta se percibieron
los primeros olores “molestos”. El adjetivo no sorprendió a la gente de Agrosuper,
tratándose de una comunidad que no tenía familiaridad con la producción de cerdos ni
con su olor. Con todo, más allá de que reacciones de este tipo eran esperables al
comienzo, algo parecía no estar bien. La fetidez que sentían los vecinos parecía no
corresponder al hedor propio del cerdo, sino que al de los purines.
Aunque el olor se manifestaba esporádicamente y bajo ciertas condiciones climáticas,
lo cierto es que empezó a presentarse cada vez con mayor frecuencia. En noviembre
del año 2011, solo 11 meses después de haber iniciado el funcionamiento de la planta,
una de las profesoras de párvulo del Jardín Infantil Amancay realizó la primera
denuncia formal a la Junta Nacional de Jardines Infantiles, que fue seguida por otras tres
similares presentadas por habitantes de Freirina ante los organismos
medioambientales en ese mismo mes y los siguientes.
Frente a estas denuncias, las autoridades regionales, específicamente la secretaria
regional ministerial (seremi) de Salud, Lilian Sandoval y el seremi de Medioambiente,
Mario Manríquez, fueron a Freirina a fiscalizar. Aun cuando los reclamos de los
pobladores eran consistentes respecto a la existencia de los olores molestos y
las condiciones en que estos se presentaban, en las primeras fiscalizaciones los seremis
no pudieron constatar su existencia.
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Contexto de movilizaciones
Aunque Freirina era una localidad alejada y poco conectada con el resto del país, las
denuncias que los pobladores comenzaron a levantar y la no respuesta satisfactoria
que las autoridades locales dieron a ellas guardaba un paralelo con el contexto de
presiones sociales que se había estado viviendo en Chile durante todo el año 2011.
Marzo había comenzado con manifestaciones de grupos ambientalistas en contra
del proyecto eléctrico de Hidroaysén, con movilizaciones organizadas a través de las
redes sociales. Se emulaba así lo hecho un año antes para oponerse a la central
termoeléctrica Barrancones aprobada en Punta de Choros, que llevó al propio
Presidente Piñera a pedirle a la empresa que buscara otra ubicación. Abril sería testigo
del inicio del llamado movimiento estudiantil, que mantuvo a los estudiantes
universitarios manifestándose hasta fines del año, con el apoyo de amplios sectores de
la sociedad, erosionando fuertemente la popularidad del Presidente y de su gobierno,
incluyendo la caída de su ministro de Educación. En junio estallaría el escándalo
financiero de la multitienda La Polar, que afectaría a miles de clientes cuyos créditos
habían sido repactados sin su consentimiento, provocando molestia ciudadana,
demandas colectivas y desprestigio de la clase empresarial. Y así como en Freirina
comenzaba a fraguarse un malestar ciudadano, lo propio ocurría en otra localidad
apartada, Aysén, que desembocaría en un gran y visible conflicto social durante los
meses de enero, febrero y marzo de 2012, nuevamente poniendo en aprietos al
Gobierno. Y es que el empoderamiento ciudadano y la conectividad
a través de las redes sociales hacían de las movilizaciones sociales una herramienta
altamente efectiva y cada más frecuente, en especial bajo una administración de la
derecha.
La tormenta perfecta
En ese entonces el gobierno regional era encabezado por Ximena Matas, quien conocía
por dentro los desafíos de la Intendencia, pues había sido abogada de la Corema en el
gobierno de Ricardo Lagos y Directora regional del Servicio Nacional de la Mujer en el
primer gobierno de Michelle Bachelet. Desde esta perspectiva, la trayectoria política de
Matas constituía un capital relevante para su gestión, especialmente si el gabinete que
la acompañaba estaba conformado mayoritariamente por profesionales jóvenes, con
reconocidas capacidades técnicas, pero sin mucha experiencia política.
Con todo, frente a las denuncias por malos olores en la comuna de Freirina, la
intendenta consideró que podía haber una manipulación del tema debido al inicio de
la campaña de primarias para las elecciones municipales que se llevarían a cabo en
octubre de ese año, principalmente porque quien había comenzado con los reclamos
del consejero regional César Orellana (del opositor Partido Socialista), precandidato
a alcalde por Freirina.
Este diagnóstico inicial fue compartido en el Ministerio del Interior. Freirina, así como
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Lampa, La Greda, Ovalle y decenas de otros, estaba identificado como un potencial foco
de conflicto, pero no era el único lugar donde existían olores que molestaban a los
vecinos. Después de haber enfrentado las movilizaciones sociales por Barrancones e
Hidroaysén, la movilización estudiantil y la de Aysén, las autoridades consideraron que
Freirina no reunía las condiciones para transformarse en un conflicto de impacto
nacional. Por otra parte, el silencio de la empresa frente a la molestia de los vecinos
instaló la sensación de existir un trato abusivo por parte Agrosuper. “Aquí Agrosuper
tuvo un desprecio absoluto, no iban a las reuniones y tampoco contestaban los oficios
que les enviamos”, señalaba César Orellana. Asimismo, la ausencia de resultados en las
fiscalizaciones iniciales aumentó el descontento de los vecinos, puso en jaque la
credibilidad de las autoridades regionales frente a la comunidad y generó la percepción
de que el Gobierno estaba protegiendo al sector privado. Sin embargo, la situación en
la que se encontraban los seremis no era fácil, pues aun en caso de constatarse la
existencia de los malos olores, no contaban con facultades que les permitiesen
sancionar por estos motivos a la empresa. En primer lugar, porque aún no estaban en
funcionamiento los tribunales ambientales y, en segundo lugar, porque en Chile no
existía regulación para la emisión de olores, por lo que no había norma que la empresa
pudiese estar infringiendo. En este contexto, los únicos aspectos que podían ser
fiscalizados por las autoridades eran el cumplimiento de la Resolución de Calificación
Ambiental (RCA) y el de la normativa sanitaria.
La olla comienza a destaparse
A partir de marzo del año 2012 la situación comenzó a tomar otro rumbo. La
constatación de malos olores en diferentes sectores de Freirina provocó esta vez la
inspección de la planta de Agrosuper y la detección de una serie de incumplimientos
por parte de la empresa. En dicha fiscalización en terrero se verificó la presencia de
olores ofensivos en diferentes sectores, que la empresa atribuyó al vertedero de la
planta o al basural del pueblo. A mediados de marzo, luego que la Comisión de
Evaluación de la Región de Atacama (SEA) comenzara un proceso sancionatorio en
contra de la empresa, Agrosuper hizo la primera notificación oficial a la autoridad
medioambiental del problema que afectaba a sus plantas de tratamientos de purines,
específicamente en el sistema de aireación de los biorreactores. Junto con detallar la
falla, informó las medidas adoptadas para resolver el inconveniente a la brevedad, que
incluían la contratación de técnicos extranjeros y una inversión de más de USD$ 8
millones para la reparación de las plantas de tratamiento. Lo mismo fue comunicado
días después por José Guzmán, gerente general de Agrosuper, a la ministra de Medio
Ambiente, María Ignacia Benítez. Sin embargo, esta era una situación que requería de
tiempo para ser resuelta. La empresa había determinado que la causa de los malos
olores había sido la rotura de los difusores lo que, a su vez, había provocado la falta de
aireación en los bioreactores de las plantas de tratamiento afectadas y la consiguiente
muerte de las bacterias que realizaban el proceso químico-biológico necesario para el
tratamiento del purín. De esta manera, resolver el problema de los olores no solo
suponía vaciar las lagunas y cambiar los difusores, repuestos que había que traer del
extranjero porque no estaban disponibles en Chile, sino que también implicaba volver
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a poblar las lagunas con una cantidad suficiente de bacterias y esperar a que el proceso
químico-biológico recomenzara. En estas circunstancias, lo que preocupaba a las
autoridades medioambientales era el manejo de purines y la emisión de olores
mientras se efectuaban las reparaciones. Mientras tanto, en la planta seguían viviendo
más de 450 mil cerdos, lo que hacía presumir que, por un buen rato, los malos olores
no desaparecerían.
Comienza la escalada
La ausencia de la empresa y de representantes del gobierno durante los primeros
meses del año 2012 no solo generó malestar en los vecinos de Freirina, sino que
también activó a los movimientos medioambientalistas del Valle del Huasco. La defensa
de los recursos hídricos frente a megaproyectos como Pascua Lama y la
termoeléctrica Punta Alcalde impulsó a los vecinos de Alto del Carmen y Vallenar
a organizarse en pequeñas agrupaciones medioambientales. Viendo la oportunidad
de mejorar su posicionamiento, y con el propósito de encauzar y fortalecer sus
demandas más relevantes, el año 2012 se creó el Movimiento Socioambiental Valle
del Huasco instancia que convocó a las diversas agrupaciones presentes en el valle,
permitiendo con ello visibilizar conflictos locales junto con los temas comunes de
la provincia. Los malos olores emanados de la planta de Agrosuper generaron la
ocasión para que, al amparo del Movimiento Socioambiental Valle del Huasco surgiera
Freirina Conciente (sic), conocida posteriormente como Asamblea Freirina. Quienes
dirigían esta organización eran jóvenes con una fuerte sensibilidad ambiental y
comunitaria que, en algunos casos, habían llegado a la región a través del programa
gubernamental Servicio País. Jorge Campos, Ignacio Cerda, Andrea Cisternas y Yahir
Rojas fueron consignados como los fundadores del movimiento, siendo Cisternas y
Rojas sus principales voceros. Organizados a través de asambleas, el rol de quienes
encabezaban el movimiento era principalmente el de convocar y articular. Para evitar
filtraciones, Freirina Conciente, a diferencia de otras agrupaciones, no utilizó las redes
sociales como herramienta de coordinación sino que, aprovechando que todos se
conocían, se organizaron en cuadrillas, cada una a cargo de dirigentes locales, con
quienes los representantes del movimiento mantenían comunicación directa y
permanente. La primera gran actividad desarrollada por el movimiento fue, a fines de
marzo del año 2012, el Carnaval en Defensa del Valle. Desde entonces, organizaron a
los vecinos en asambleas semanales que, por su amplia convocatoria, terminaron
llevándose a cabo en la Plaza de Armas de Freirina. A veces los ánimos se encendían,
haciendo que se escucharan los “cacerolazos”8 como forma de protesta. Un rol
fundamental en la articulación de la comunidad desempeñó la radio local El Profeta,
perteneciente al Obispado de Copiapó y muy popular en la zona. Dado que los olores
solo se presentaban en ciertos sectores de la comuna, algunos vecinos no estaban en
conocimiento ni sensibilizados con lo sucedido. Este espacio radial, dispuesto por el
obispo Gaspar Quintana, sacerdote reconocido por su defensa del medio ambiente y
por su distancia con las grandes empresas, permitió a Freirina Conciente informar a
toda la comunidad y convocarla a las asambleas. Algunos no compartieron el rol que el
obispo desempeñó, quien en más de alguna ocasión habría utilizado el púlpito de la
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Iglesia para azuzar a los feligreses, haciendo llamados “en nombre de Dios” a sacar a la
empresa para proteger la creación de Dios y salvar la naturaleza. La escalada era
evidente para todas aquellas autoridades con mayor contacto con los vecinos. Así, con
el objeto de contener la situación y resolver el problema de los freirinenses, durante el
mes de abril se coordinaron diversas reuniones, dos de las cuales fueron organizadas
por César Orellana, consejero regional y pre-candidato a alcalde por la comuna. Por su
parte, el seremi de Medioambiente, Mario Manríquez, junto con el alcalde de Freirina,
Roberto Bruzzone (del oficialista partido Renovación Nacional), convocaron a la
empresa a una reunión con la comunidad. Fue en esta instancia, el 13 de abril del 2012,
donde, por primera vez, Agrosuper expuso frente a la comunidad el problema existente,
comprometiéndose a entregar un plan de medidas de emergencia para la contingencia
provocada por los olores, lo que ocurrió seis días después. Paralelamente, a cuatro
kilómetros de la planta de Agrosuper, la puerta de ingreso
a la escuela rural Samuel Castillo se llenaba de estrellas confeccionadas por los niños.
Con las rojas simbolizaban aquellos días en que el olor era molesto y con las
negras aquellos en que era más intenso. La puerta estrellada recordaba a toda la
comunidad, día a día, el conflicto latente.
El estallido social
El 21 de abril amanecieron tomadas las principales rutas de Freirina: la carretera C46,
que comunica Vallenar con el puerto de Huasco, y el camino El Pino, que une
Freirina con Huasco. Durante la madrugada, en grupos de 50 personas, los vecinos
instalaron neumáticos y barricadas en los caminos, impidiendo con ello el paso de
cualquier vehículo. La movilización social tomó por sorpresa al gobierno regional. La
intendenta se encontraba fuera de Chile, por lo que fue su subrogante, el gobernador
de Copiapó, quien se dirigió al lugar a conversar con los vecinos y representantes de
Freirina Conciente. El petitorio entregado a la autoridad era amplio9, y aunque algunas
de las demandas se referían directamente a Agrosuper, la mayoría de ellas recogía otros
planteamientos del Movimiento Socioambiental Valle del Huasco, como el cierre de la
cuenca del Río Huasco y el rechazo a la termoeléctrica Punta Alcalde.
El ambiente estaba convulsionado. Los parlamentarios de oposición que representaban
a la región defendieron el derecho de la comunidad a manifestarse y criticaron la
lentitud del Gobierno. El diputado Robles, quien participó en la aprobación inicial del
proyecto, señaló: “No hay respuesta y la población se cansó de esperar; este es un tema
de ineficiencia del Gobierno y no hay ninguna autoridad política para resolver el tema”.
Por su parte, los parlamentarios del oficialismo criticaron las condiciones en que se
otorgó la RCA el año 2006, bajo el gobierno de Ricardo Lagos. Pese a que cerca de las
17:00 horas se puso fin al corte de caminos, la comunidad se mantuvo movilizada
durante los días siguientes con la expectativa de que se decretara el cierre de la planta
de Agrosuper. A la semana siguiente, y de acuerdo a lo convenido, la intendenta se
reunió con los vecinos, sin embargo, este encuentro no resultó como se esperaba. A la
salida de la reunión, donde la máxima autoridad regional anunció el inicio de un
proceso sancionatorio contra la empresa y manifestó su disposición al diálogo en un
clima de tranquilidad, el equipo del gobierno regional se encontró con todos los
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caminos para salir de Freirina cortados, poniendo en jaque la seguridad de la
intendenta. El uso de rutas locales le permitió a su conductor sacarla del lugar, pero lo
sucedido encendió la primera alarma sobre el nivel de planificación y posible violencia
de la movilización. Con el objeto de analizar las demandas con las autoridades
sectoriales correspondientes, a principios de mayo viajaron a la región el subsecretario
de Salud, Jorge Díaz, la ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, y el
subdirector nacional de la Dirección General de Aguas (DGA), Guillermo Madariaga. Sin
embargo, debido a que la reunión se llevó a cabo en Vallenar, y no en Freirina como se
habría acordado, los representantes de Freirina Conciente declararon el quiebre de
confianzas definitivo con las autoridades del gobierno regional. “Ellos faltaron a su
palabra, no vinieron, fuimos traicionados por el Gobierno. No tenemos interlocutores
válidos en el gobierno regional y se perdió la relación”10, señaló Yahir Rojas. La
intendenta estaba molesta, no solo por los problemas con el movimiento social, sino
también porque Agrosupuer no había participado en ninguna de las reuniones
realizadas con la comunidad para abordar el conflicto. Públicamente, el 4 de mayo les
pidió mayor compromiso, agregando que: “Agrosuper es la responsable en definitiva”11.
La crisis
El intenso mal olor que se percibió el miércoles 16 de mayo trajo como consecuencia
un breve corte de camino, en esta ocasión protagonizado por alumnos y profesores de
la escuela Emilia Schawbe. Por primera vez se utilizaron las “barricadas humanas”
como forma de impedir el paso de los vehículos. A partir del día siguiente la
movilización social fue más allá. Las instancias de diálogo generadas y las medidas
adoptadas no fueron suficientes para contener la convulsión social. El jueves 17 de
mayo se generaron cortes de caminos en más de seis puntos de la comuna y un grupo
armado ingresó al complejo agroindustrial de Agrosuper a pesar de haber 147
personas en su interior. Dinamitaron las copas de agua, quemaron dos camionetas e
incendiaron la casa de uno de los trabajadores. Ante el alcance de los hechos, la
instrucción desde Rancagua fue clara: “Nadie puede salir herido”. La empresa contrató
un helicóptero y evacuaron a toda su gente de las instalaciones. Al respecto, el alcalde
de Freirina señaló: “Yo creo que aquí hay manos externas que han estado manipulando
un poco el tema y eso ha creado una grave situación (…) Yo confío en la gente de
Freirina, y la gente de Freirina no es capaz de quemar un camión”12. Por su parte, el
subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla declaró que los incidentes ocurridos habían
sido protagonizados por personas que viajaron desde Santiago.
Los dirigentes sociales querían medidas concretas e inmediatas: “No vamos a bajar
las tomas hasta que no nos traigan las tres soluciones con documentos firmados
legalmente. Los tres puntos son la aprobación de la zona de latencia, el cierre de la
cuenca de agua y necesitamos una solución concreta sobre la suspensión de
Agrosuper…” 13, señaló Andrea Cisternas. Superada la crisis inicial que significó el
desalojo de la planta, la empresa debió enfrentar otro gran problema: al interior de las
instalaciones permanecían 470 mil cerdos sin alimentación ni hidratación. Esta
situación no podía extenderse por más de tres días, porque a partir de ese momento
los animales podían empezar a morir y comerse entre ellos14. Rafael Prieto, gerente de
10
Asuntos Corporativos de Agrosuper, lo advirtió: ”Hay peligro de crisis sanitaria.
Tenemos los animales sin comida y sin agua (…) los cerdos se van a empezar a morir,
y como no podemos tratar los purines los olores se van a incrementar y serán mucho
mayores a los eventos que hemos vivido hasta ahora”15. Frente a esta situación
extrema, la empresa recurrió a altas autoridades nacionales para solicitar el envío de
Fuerzas Especiales y restaurar el orden público a la brevedad. Facilitar el acceso de
camiones y trabajadores a la planta era fundamental para poder alimentar e hidratar a
los cerdos. Sin embargo, las autoridades del Ministerio del Interior se mantenían cautas.
Tan solo unos días antes habían logrado el rechazo de la acusación constitucional en
contra del ministro Rodrigo Hinzpeter por el uso “excesivo” de la fuerza por parte de
Carabineros durante las manifestaciones ocurridas en Aysén, y apenas faltaban tres
días para la tradicional cuenta pública presidencial del 21 de mayo. Con el transcurrir
de los días el nivel de violencia aumentó en Freirina, reflejo de lo cual fue el
enfrentamiento entre Carabineros y un grupo de vecinos donde resultaron heridos un
poblador y dos carabineros, además de incendiarse dos vehículos policiales. A nivel
país, el conflicto empezó a adoptar relevancia nacional. Las senadoras Isabel Allende
(de opositor Partido Socialista) y Ximena Rincón (del opositor Partido
Democratacristiano) hicieron fuertes críticas a las autoridades regionales por la forma
en que se había abordado la situación hasta el momento y solicitaron la presencia de
autoridades nacionales para tomar medidas concretas y sancionar a la empresa. La
senadora socialista señaló a los medios: “La toma y las movilizaciones de los vecinos
son una reacción a la incapacidad para cumplir con los compromisos ambientales que
a Agrosuper se le han exigido. Nuevamente la autoridad regional no es capaz de
responder a las peticiones que los habitantes de Freirina vienen realizando hace mucho
tiempo. El problema se les escapó de las manos”16. Fue el diputado oficialista Giovanni
Calderón (UDI) quien salió a responder estas críticas tratando de irresponsables las
opiniones de las parlamentarias. Señaló que quienes debían dar explicaciones eran los
directores de la Conama de la época de
la autorización ambiental por posibles irregularidades en la aprobación del proyecto
y el otorgamiento de los permisos que habían puesto en riesgo la calidad de vida
de los habitantes del valle del Huasco. El 21 de mayo, una vez finalizada la cuenta
pública del Presidente Piñera, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, viajó a la región de
Atacama: “Vengo a constatar cuál es el nivel actual de la crisis que enfrentamos (…)
tenemos que tomar medidas de emergencia que permitan llegar a un acuerdo para que
los cerdos puedan alimentarse mientras se trasladan a otros lugares o se sacrifican”17.
E incluso sentenció que “La situación es riesgosa. Estamos a las puertas de una
catástrofe sanitaria. No hay registros en la historia de que haya ocurrido algo así”18.
Estando allá, el 22 de mayo se convocó a una reunión en la escuela de la localidad de
Maitencillo en Freirina. Así, en presencia de más de doscientos miembros de la
comunidad, el ministro Mañalich hizo entrega a Andrea Cisternas del decreto que
declaraba la alerta sanitaria y el cierre temporal de la planta de Agrosuper. De esta
manera se puso fin a los cortes de camino y a las barricadas que por cinco
días se mantuvieron en Freirina. “La medida es la misma que pedíamos hace tiempo
y que las autoridades regionales se negaron a darnos”19, señaló Yahir Rojas al
salir de la reunión. La gente salió a la calle a celebrar.
11
Después de la tormenta, ¿viene la calma?
En menos de 24 horas Jaime Mañalich logró restablecer la paz en Freirina. La
declaración de alerta sanitaria era una medida extraordinaria que el ministro de Salud
ya había utilizado en otras oportunidades aprovechando las facultades que esta
otorgaba. Aun cuando se había restablecido el orden público, las medidas adoptadas
por el ministro de Salud generaron molestia en la empresa. Agrosuper cuestionó el
mérito existente para la declaración de la alerta sanitaria y el cierre temporal de la
planta, toda vez que la reparación de los aireadores llevaba un 80% de avance, siendo
solo una cuestión de tiempo el que los olores disminuyeran considerablemente.
Sin embargo, el ministro Mañalich fue categórico respecto al riesgo sanitario que
corrían las personas y responsabilizó a la empresa de no haber efectuado las
inversiones adecuadas para mantener la seguridad medioambiental: “(…) Dejar esta
planta de 500 mil animales abandonados a su suerte en mi opinión representa un
acto de crueldad y también un riesgo para la población inconcebible (…) esta masa
de animales que está empezando a fallecer representa un grave riesgo de
contaminación de agua, de infecciones de muy distintas naturaleza para no solamente
la gente que vive en Freirina, sino que para toda la provincia del Huasco, porque se
pueden contaminar las aguas subterráneas y las moscas pueden volar largas distancias”
20. La respuesta de la empresa, a través de su gerente general, no se hizo esperar. Sin
hacerse cargo de la acusación del ministro respecto del riesgo para la población, José
Guzmán encaró al Gobierno respecto a la responsabilidad que le cabía en la protección
de los trabajadores y resguardo del orden público como condición necesaria para
operar cualquier industria: “La situación que se vivió de falta de orden
público fue extremadamente grave. Nos vimos obligados a evacuar a las personas
(…) No abandonamos la planta, la evacuamos, lo que es muy distinto”21. Las palabras
de Guzmán –centradas en el resguardo del orden público- reafirmaron la percepción
que existía entre las autoridades, especialmente del sector salud, respecto a que
Agrosuper “no le tomó el peso” ni dimensionó adecuadamente el problema que estaban
enfrentando y los alcances que podría tener. Aunque el Gobierno logró manejar la
crisis, el proceso le significó ciertas pérdidas, como la remoción del superintendente
de Medioambiente por declaraciones efectuadas en un diario de circulación nacional, y
la renuncia de la intendenta Ximena Matas a partir de fines de mayo. Para la empresa
también tuvo costos, pese a lo cual el 3 de junio de 2012 Gonzalo Vial, fundador de
Agrosuper, pidió disculpas a la comunidad de Freirina en una entrevista al diario El
Mercurio: “Ahora estoy dolido, primero que todo, porque
molestamos a la gente de Freirina. Eso me duele, haberlos molestado. No era mi
intención…”22.
Freirina bajo alerta sanitaria
12
Para enfrentar el estado de alerta sanitaria el ministro de Salud otorgó amplias
facultades a Lilian Sandoval, seremi de Salud de la región de Atacama, quien a partir
de ese momento fue la vocera del Gobierno frente a la comunidad. Para el buen
desempeño de este rol, recibió un solo consejo del ministro: “ser transparente con los
vecinos, hablarles siempre con la verdad y anticiparse de acuerdo a la información
que iba obteniendo”. Para contener el riesgo sanitario, la Seremi decretó la suspensión
de clases para los establecimientos educacionales de Freirina y ordenó iniciar un plan
de vacunación para toda la población con la finalidad de evitar brotes epidémicos.
Ambas medidas fueron cuestionadas por Agrosuper por considerarlas alarmistas e
innecesarias: “Fue una irresponsabilidad y mentira, no estábamos preparados para un
juego populista”, señaló al respecto un ejecutivo de la empresa.
Paralelamente, en la Seremi se empezó a trabajar el plan de cierre de la planta,
otorgando a la empresa un plazo máximo de seis meses para trasladar a los cerdos,
lo cual fue impugnado por la empresa por considerarlo irreal debido a que en Chile
no existía la capacidad para transportar y faenar más de 400 mil cerdos en seis
meses. Por otra parte, y frente al complejo escenario que se estaba presentando, en
el Ministerio se decidió elaborar un plan de contingencia para enfrentar el peor
escenario: que la empresa decidiese no volver a la planta aun cuando existiesen cerdos
en ella. En la región de Atacama la dinámica de trabajo durante los seis meses que duró
la alerta sanitaria fue intensa. Semanalmente, los inspectores del Ministerio de Salud
monitorearon los indicadores de la planta de Agrosuper procesando sus muestras en el
Instituto de Salud Pública (ISP) y luego en el DICTUC de la Universidad Católica,
mecanismo establecido para garantizar a la comunidad la objetividad de los
resultados. Adicionalmente, una vez finalizado el trabajo en terreno, el equipo del
Ministerio y la Seremi comenzaron a sostener reuniones con la comunidad de Freirina
para informarles el estado de la situación y los avances, escuchando sus inquietudes.
Para asegurarse de que todos los vecinos estuviesen al tanto de la realización de estas
reuniones, la Seremi las convocaba a través de la radio El Profeta. Los dirigentes de
Freirina Conciente aprovechaban estas instancias para fiscalizar la labor del equipo del
Ministerio y así mantener viva la movilización social. Ubicados en posiciones
estratégicas del salón, más de una vez intentaron poner en aprietos a Lilian Sandoval:
sacaron de contexto algunas de sus declaraciones, le preguntaron sobre temas ajenos
a la problemática con Agrosuper, y la acusaron de entregar datos falsos y de maltratar
a la gente llamándolos “indios e ignorantes”. Frente a estos hechos, la seremi tomó
medidas de resguardo para las reuniones y, para evitar malos entendidos, nunca se
quedaba sola con los representantes del movimiento. Por otra parte, para generar
confianza en la comunidad, en el consultorio se contrató un paramédico adicional y se
escogió para ello a una persona de Freirina.
Agrosuper con prohibición provisoria de funcionamiento
El cierre provisorio de la planta dejó a los trabajadores de Agrosuper sin quehaceres
diarios y con la incertidumbre respecto de la continuidad de su fuente laboral. Frente
a esta situación, la empresa tomó la decisión de mantener a todos sus trabajadores por
el tiempo que durase la prohibición de funcionamiento y organizó para ellos diversas
13
capacitaciones. Si la amenaza de la cesantía era difícil, aún más lo fue el rechazo que
experimentaron por parte de sus vecinos: “Eran los parias del pueblo”, señaló un
ejecutivo de la empresa. Desde que se originó el conflicto existió una gran presión social
para que nadie se mostrase a favor de la agroalimentaria, y las posturas y
comportamientos adoptados por los trabajadores de Agrosuper eran escrutados por la
comunidad. Los ejecutivos de Agrosuper tampoco estuvieron exentos de esta
situación, por lo que algunos tuvieron que cambiar a sus hijos de colegio y a más de
uno le pidieron que “se retirara del local” donde pretendía comer. El impacto del cierre
provisorio de la planta se extendió a las empresas contratistas, que debieron hacer
despidos masivos, y también a los comerciantes que proveían servicios y bienes a la
empresa o a sus contratistas.
El movimiento social empieza a perder fuerza
La presencia del Gobierno, la disminución de los olores producto de las reparaciones
efectuadas por Agrosuper a las plantas de tratamiento y su esfuerzo por restablecer
la confianza con los vecinos, generó en la comunidad la sensación de que la situación
había mejorado. Sin embargo, las consultas públicas que se realizaron en junio del año
2012 demostraron la dicotomía en que se encontraba la comunidad de Freirina. En la
consulta realizada por la Unión Comunal de Juntas de Vecinos, apoyada por el
Movimiento Socioambiental Valle del Huasco, la alternativa que aunaba a quienes no
estaban de acuerdo con que Agrosuper permaneciera en la comuna alcanzó el 93% de
los votos. Por otra parte, en la consulta organizada por la Municipalidad de Freirina, la
alternativa ganadora, con el 70% de los votos, fue aquella que respaldaba la
continuidad de Agrosuper si solucionaban el problema de los malos olores. En lo
concreto, desde la declaración de alerta sanitaria y la prohibición temporal de
funcionamiento solo hubo una jornada de protestas, a mediados del mes de julio,
donde los vecinos manifestaron su descontento con las autoridades por la falta de
información respecto del plan de cierre de la planta. La disminución de los olores y la
incertidumbre en que vivían las familias de los trabajadores frente a un posible cierre
definitivo empezó a generar una mejor disposición de los vecinos frente a la empresa.
Poco a poco, en diversas reuniones fue apareciendo una mayoría que se manifestaba a
favor de la reapertura de la planta y de la permanencia de la empresa en la comuna. En
octubre de 2012 esta posición se formalizó a través de la conformación de la Asociación
por el Desarrollo de Freirina. Sin embargo, la interposición por parte de Agrosuper de
un recurso de amparo económico en la Corte de Apelaciones de Copiapó impugnando
la legalidad del decreto que estableció el cierre temporal de la planta, fue duramente
criticada por el Gobierno y reactivó a Freirina Conciente. La vocera del movimiento,
Andrea Cisternas, frente a la posibilidad de que la empresa permaneciera en la zona
señaló: “Si Agrosuper se queda acá no solamente van a haber movilizaciones; van a
haber guerrillas en su contra”23.
Un mes después, a fines de octubre, la empresa se desistió del recurso de amparo
interpuesto y solicitó al Ministerio de Salud la ampliación del plazo para el retiro
de los cerdos y el levantamiento de la prohibición de funcionamiento.
14
Una nueva RCA
En una decisión inédita en Chile, en abril del 2012 el Ministerio de Medio Ambiente
había decidido revisar la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de Agrosuper24.
Durante los meses siguientes la Comisión de Evaluación Ambiental de Atacama (CEA) y
el equipo del Ministerio efectuaron un exhaustivo análisis de las condiciones en que
operaba el complejo agroindustrial para determinar cuáles de ellas debían mejorarse.
Para apoyar este proceso de revisión, se solicitó una auditoria independiente a una
consultora internacional, Wenck Associates, la que luego de una visita a terreno de
varias semanas elaboró un informe sobre la situación del proyecto y las medidas que
podrían introducirse para el manejo de olores. Las condiciones a ser incorporadas en
una nueva RCA no eran un aspecto trivial para la empresa. Tratándose de un proyecto
en funcionamiento, cambios radicales en las exigencias y en la cantidad de madres
autorizadas podrían implicar la inviabilidad económica del mismo. El Gobierno estaba
en conocimiento de la buena disposición por parte de Agrosuper frente a nuevos
requerimientos de infraestructura o tecnología. De hecho, en los últimos meses la
empresa había realizado una importante inversión para el manejo de los olores, más
allá de la reparación de la planta de tratamiento. Con todo, el número de cerdos
autorizados para la planta era el tema más sensible, ya que el complejo agroindustrial
en Freirina no era un proyecto que considerara grandes márgenes debido a la magnitud
de la inversión. Finalmente, el 22 de noviembre del año 2012, la Comisión de
Evaluación Ambiental de Atacama aprobó una nueva Resolución de Calificación
Ambiental para Agrosuper, incorporando, entre otras cosas, exigencias para el manejo
de los olores. Sin embargo, la medida más controvertida fue la reducción del número
de hembras reproductoras autorizadas, pasando de 150 mil a 80 mil. Además, la RCA
estableció un sistema de crecimiento por etapas, comenzando con 30 mil madres,
supeditando su aumento a la condición de no generar olores molestos, lo cual debía ser
acreditado mediante auditorías independientes. En concreto, la nueva RCA redujo a la
mitad la capacidad original del proyecto. Pero no todo fueron malas noticias para
Agrosuper. Tras seis meses de prohibición para funcionar, y no existiendo ya un riesgo
sanitario para la población, el 1 de diciembre de 2012 Agrosuper obtuvo el permiso
para volver a operar la planta. El subsecretario de Salud, Jorge Díaz, comentó: “Al estar
levantando el cierre de esta planta, ellos (Agrosuper) pueden empezar a operar. Y, de
acuerdo con lo que establece la nueva resolución, la planta no tiene indicaciones de
sacar los cerdos de acá en adelante, dado que está autorizado su funcionamiento”. Con
el levantamiento de la prohibición, la empresa contaba con ciertos plazos para
incorporar a las instalaciones los nuevos sistemas de monitoreo, ejecutar obras de
mitigación de olores y cumplir los nuevos parámetros impuestos por la RCA.
La gota que terminó por rebalsar el vaso
La resolución de la Seremi de Salud no fue bien acogida por algunos sectores de la
comunidad, y Freirina Conciente anunció la “determinación de pasar a una nueva etapa
en nuestra movilización (…) no nos detendremos hasta que estas megaempresas
que amenazan y destruyen nuestra vida abandonen definitivamente nuestro
15
territorio”25. Paralelamente, los alcaldes de Huasco, Freirina, Vallenar, Diego de
Almagro, Chañaral y Copiapó, pertenecientes a la Asociación Regional de
Municipalidades de Atacama (ARAMA), se unieron para oponerse a la reactivación del
proyecto agroalimentario. El ahora alcalde electo de Freirina, César Orellana (del
opositor Partido Socialista), afirmó que si la empresa no cumplía con los estándares
exigidos, debía irse de la zona. Pasadas las 4 de la mañana del 6 de diciembre, vecinos
cortaron el camino que une Huasco con Vallenar y un grupo de manifestantes,
altamente equipados y portando elementos incendiarios26, ingresó a la planta de
Agrosuper. Durante los enfrentamientos resultaron heridas al menos tres personas,
entre ellas Yahir Rojas y guardias de seguridad de la empresa, un camión quemado y
daños en algunas de las instalaciones de Agrosuper. Frente a estos nuevos hechos de
violencia, el Gobierno, a través del intendente Rafael Prohens, interpuso una querella
por el delito de desórdenes, daños y asociación ilícita. Pese a que en esta ocasión hubo
mayor celeridad en la respuesta del Gobierno, el día 10 de diciembre y contra todo
pronóstico, el directorio de Agrosuper decidió cerrar indefinidamente el complejo
agroindustrial Valle del Huasco. Esta decisión fue sustentada en los niveles de
conflictividad y violencia expresados por algunos sectores de la comunidad, los que
constituían un riesgo que la empresa no estaba dispuesta a asumir, pues no solo ponía
en peligro la operación de la planta, sino que también la seguridad de sus trabajadores.
“Más vale perder rápido que producir un desangre eterno”, comentó un ejecutivo de la
empresa. Por otra parte, la reciente Resolución de Calificación Ambiental restringía de
sobremanera la operación, haciendo al proyecto más vulnerable a estas condiciones
externas. En el comunicado emitido, Agrosuper explicó la razón de la falla que produjo
la emanación de olores y la reparación efectuada, agradeció a sus colaboradores y
lamentó el impacto negativo que tendría el cierre en el desarrollo de la región y en las
fuentes de trabajo directas e indirectas. El presidente de la Agrupación por la Defensa
de Freirina para el Desarrollo, Cristián
Escobar, hizo una crítica pública a la decisión de Agrosuper de cerrar indefinidamente
la planta, declarando el riesgo económico que esta disposición traía aparejada atendido
que no existía un plan de contingencia para soportar la pérdida de los puestos de
trabajo. El dirigente también se refirió al movimiento social: “Este
movimiento se politizó, la empresa estaba solucionando el problema de los olores
y ahora habrá un grave problema laboral en la comunidad.”27. Frente a la preocupación
por el desempleo, el alcalde de Vallenar, Cristian Tapia (del opositor partido MAS),
aseguró que “habrá medidas de reinserción”28 para los pobladores despedidos. Por su
parte, la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, señaló: “El Gobierno ha tratado de hacer
todo lo posible para que la planta funcione en condiciones que aseguren el respeto al
medioambiente, con una solución al tema
de los malos olores que resguarde la salud de los habitantes y que genere acceso de
trabajo”. Sin embargo, días después el alcalde de Freirina replicó: “Ya estamos claros
que hay que emprender otros desafíos en el tema del desarrollo comunal (...)
Pero nada justifica soportar esos olores a cambio de un par de empleos.”29
Una vez anunciado el cierre definitivo, Agrosuper inició el proceso de despido de
sus más de 400 empleados en la zona. Algunos de ellos se manifestaron en contra
del cierre de la planta interrumpiendo la ruta que une a Huasco y Vallenar. Unas
semanas después, extrabajadores y dirigentes sociales que representaban a parte
16
de la comunidad que se oponía al cierre de Agrosuper, se reunieron con la ministra
del Trabajo para transmitirle su preocupación por la pérdida de sus puestos de
trabajo y plantearle la posibilidad de realizar un plebiscito en el que solo los habitantes
de Freirina resolvieran si la planta se quedaba o no en la zona.
¿Adiós o hasta pronto?
El 31 de marzo de 2013, después de trasladar los últimos cerdos que quedaban en
la planta, esta dejó de funcionar. No obstante, esto no impidió que los representantes
de Freirina Conciente se mantuvieran activos asegurándose del alejamiento definitivo
de Agrosuper de la comuna de Freirina. Las pérdidas económicas que asumió la
empresa como consecuencia de esta decisión ascendieron a cerca de US$ 400 millones.
Para Agrosuper fue un proceso doloroso, y así lo reconoció Gonzalo Vial en octubre del
año 2014 en una entrevista para el diario El Mercurio: “Obviamente fue doloroso.
Nosotros fuimos a Freirina porque queríamos crecer y vimos dónde estaba la mayor
cesantía. Y nos fue mal (…) Entonces, calladitos, nos vinimos, y perdimos hasta el modo
de caminar.”30. Una vez efectuado el cierre, la empresa, con el propósito de identificar
los errores cometidos y aprender de ellos, decidió revisar todo lo que se había hecho.
Las lecciones aprendidas a partir de lo ocurrido en Freirina fueron compartidas con
ejecutivos y trabajadores, e impulsaron ciertos cambios al interior de la organización.
Vial también se refirió a ello en la entrevista mencionada: “Dialogamos poco con una
comunidad que es minera, no agrícola, y que no entiende mucho del asunto. Porque el
chancho va a tener siempre olor a chancho, pierda cuidado. Acá, cuando hay vendimia
sale olor a fermentación. Pero allá son mineros, entonces es distinto. Nos faltó
acercarnos más a la comunidad. Quisimos hacerlo bien y darle trabajo a la gente”.
Finalmente, la más afectada fue la comunidad de Freirina. No solo perdieron sus
empleos quienes trabajaron en Agrosuper, sino que también aquellos que realizaban
actividades comerciales y prestaban servicios sufrieron las consecuencias de la
ausencia de la empresa. “Truncamos sus sueños”, dijo un ejecutivo de la empresa
refiriéndose a aquellas familias que invirtieron y se endeudaron para transformar sus
casas en servicios de alojamiento, recordando a las mujeres que, gracias a ese ingreso
adicional pudieron mandar a su hijo o nieto a la educación superior y que ahora no
pueden financiar. Pensar en ellos, en el panadero que compró otro horno y contrató
más gente, o en el comerciante que hoy tiene su almacén vacío, “eso es lo duro”
reflexiona el mimo ejecutivo. Personas con estas historias son las que más de una vez
viajaron 20 horas en un bus y llegaron en “micro” a las oficinas de Agrosuper en
Rancagua para pedir que volvieran a reabrir la planta. Pero la respuesta ha sido
siempre la misma: “está en estudio”.
17
Mapa de la región de Atacama
18
Mapa de Chile
19
Notas
1 Este caso fue preparado por los profesores Juan Carlos Eichholz, Gregorio Etcheverry, Ignacio
Martín y Diego Rodríguez, del Departamento de Liderazgo de la Universidad Adolfo Ibáñez, con la
colaboración de la investigadora Simone Hartard. La información utilizada proviene de antecedentes
públicos y de múltiples entrevistas a personas involucradas en los eventos.
2 El año 2006 la empresa comenzó a tramitar la autorización con la finalidad de duplicar su capacidad
de generación a través de la construcción de dos nuevas unidades de 152 MW cada una. Posteriormente,
en los años 2007 y 2009 iniciaron la tramitación de nuevas autorizaciones para la construcción de dos
unidades más.
3 Zona de latencia: aquella en que la medición de la concentración de contaminantes en el aire, agua
o suelo se sitúa entre el 80% y el 100% del valor de la respectiva norma de calidad ambiental. Su
declaración tiene por objeto aumentar las exigencias ambientales para la aprobación de cualquier
proyecto que quiera emplazarse en dicha zona y obligar al gobierno a elaborar un plan de prevención
para evitar que la contaminación supere la norma (Ley 19.300).
4 Esta temática cobró mayor presencia el año 2009, al comenzar la tramitación del Estudio de Impacto
Ambiental de la termoeléctrica Punta Alcalde, que consistía en una central a carbón con una
potencia de 740 MW. Tras superar diversas etapas y rechazos, el proyecto fue finalmente aprobado
por el Comité de Ministros en noviembre del 2014, decisión validada por la Corte Suprema.
5 La RCA original dividía el proyecto en tres etapas (50 mil, 100 mil y 150 mil hembras reproductoras),
exigiendo una auditoría ambiental independiente como requisito para aumentar la capacidad.
6 El purín de cerdo es la mezcla de fecas, orines y agua de lavado de los animales. Este representa el
elemento con mayor grado de impacto en términos de olores en el entorno.
7 Los métodos para los tratamiento de purines son: a) lagunaje, sistema permitido a nivel internacional,
que produce olor y gases efecto invernadero; b) biodigestor, que degrada las bacterias en 40
días o en seis meses en el caso de ser instalaciones abiertas, permitiendo transformar el gas en energía
y neutralizando los olores en un 92%; y c) plantas de lodos activados, que permite neutralizar
los olores en un 99% sometiendo los purines a procesos físicos y químicos, principalmente aeróbicos,
utilizando bacterias. Para lograr el 100% de neutralización es necesario hermetizar los planteles,
controlando el olor corporal del cerdo.
8 Los “cacelorazos” se producían como forma de expresión del descontento cada vez que los olores
aumentaban su intensidad. Comunicado Oficial Freirina Conciente, 20 de mayo de 2012.
9 El petitorio presentado por los representantes de Freirina Conciente comprendía las siguientes
demandas: el cierre definitivo de la cuenca del Río Huasco, la devolución de derechos de servidumbre
sobre los pozos ubicados en la estancia Nicolasa que entregó el municipio a Agrosuper, el
cierre de la planta hasta que se acabasen los malos olores y se regularizara el tratamiento de las fecas
y cerdos muertos, la detención y rechazo de la construcción de la tercera etapa del proyecto
agroindustrial, la no aprobación de la termoeléctrica Punta Alcalde, la destitución de la seremi de
Salud y el rechazo de los futuros megaproyectos del valle del Huasco.
10 Diario de Atacama, 3 de mayo de 2012.
11 Diario de Atacama, 4 de mayo de 2012.
12 La Segunda, 22 de mayo de 2012.
13 Diario de Atacama, 19 de mayo de 2012.
14 Un ejecutivo de Agrosuper comentó que en esos días sorprendió a varias mujeres internándose
en la planta de crianza para alimentar a los cerdos recién nacidos. ”Las mujeres, encariñadas con los
animales bajo su cuidado, no los abandonaron, aun cuando con ello podían poner en riesgo su vida”.
15 El Mercurio, 22 de mayo de 2012.
16 Diario de Atacama, 21 de mayo de 2012.
17 Diario Atacama, 22 de mayo de 2012.
18 La Tercera, 22 de mayo de 2012.
19 Diario de Atacama, 23 de mayo de 2012.
20 Diario de Atacama, 23 de mayo de 2012.
20
21 La Tercera, 25 de mayo de 2012.
22 El Mercurio, 3 de junio de 2012.
23 La Segunda, 21 de septiembre de 2012.
24 Esta facultad, introducida el año 2009 en la Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente, permite
revisar la RCA, excepcionalmente, cuando las condiciones o variables hayan cambiado sustantivamente
(artículo 25 quinquies).
25 La Segunda, 6 de diciembre de 2012.
26 Carabineros identificó bombas molotov dentro de los elementos incendiarios que portaban los
manifestantes.
27 Diario El Pulso, 11 de diciembre de 2012.
28 La Tercera, 12 de diciembre de 2012.
29 El Mercurio 16 de diciembre de 2012.
30 El Mercurio, 12 de octubre de 2014.
21