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Harry James Riddle Potter Por Vampireprincess: Notas Del Capitulo

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Harry James Riddle Potter por

VampirePrincess

1. Una visita inesperada a Privet Drive

Notas del capitulo:

Como les habia comentado anteriormente, a partir del sexto libro todo pertence a mi loca
imaginacion. En este capitulo cambio totalmente el verano de Harry en la casa de sus tios y solo es
una introducción que me ayudara a desarrollar la histaria mas adelante.  

Harry Potter se encontraba recostado en su habitación del número 4 de Privet Drive, castigado
como ya era costumbre después de la muerte de su padrino. A pesar de que su castigo era
reciente él no había sentido la diferencia puesto que desde su regreso de Hogwarts se la había
pasado encerrado en su habitación sin salir más que para hacer los deberes de la casa, comer e ir
al baño. La única diferencia era que ahora tenía prohibido comer durante el resto de las
vacaciones, lo cual sería dos semanas más; pero eso no era problema para él pues había tenido la
brillante idea de cambiar unos pocos galeones por dinero muggle antes de regresar del colegio,
sabiendo que los privilegios otorgados gracias a su padrino se acabarían cuando los Dursley
supieran que Sirius había muerto.

No es que él les fuera a decir pero no había querido arriesgarse a que de alguna manera, que él en
su ingenuidad creía poco probable, se enteraran y el tuviera que pasar hambre, porque lo que
menos quería era preocupar a Ron y Hermione más de lo que ya estaban por lo sucedido en el
ministerio.

Pero el problema es que en su vida todo era probable y ese era el motivo de que ahora se
encontrara ahí tirado boca abajo sobre su cama viendo las fotografías de su padrino y sus padres,
añorándolos y sintiéndose más solo que nunca. Quería a sus amigos pero el necesitaba algo más…
a alguien más, pero ni siquiera Ginny había podido llenar ese vacío.

La inesperada visita del director de Hogwarts había hecho que los Dursley supieran que ahora era
totalmente huérfano, lo que había provocado que decidieran tomar venganza del tiempo que
tuvieron que soportarlo en casa por miedo al asesino de su padrino. El profesor Dumbledore había
ido a casa de sus tíos 3 días antes para hacer la lectura del testamento de Sirius y fue ahí donde
desgraciadamente sus tíos se habían dado cuenta de que había heredado una casa y mucho dinero
aunque no lo comprendieran del todo; pues en realidad lo que había heredado era el numero de
12 de Grimmauld Place (una mansión), varias cámaras en Gringotts llenas de galeones a su nombre
y en contra de su voluntad a ese despreciable elfo domestico de Kreacher.
Pero a pasar de la ambición de sus tíos al saber de su fortuna, solo basto que vieran un par de
galeones en la mano para retractarse de su idea de cobrar el tiempo que tuvieron que mantenerlo.
Aunque eso no impidió que no le volvieran a dar nada argumentando que tenía el suficiente
dinero para no volver a pedirles nada a ellos, sin embargo eso no suponía ningún problema para
él.

Pero la peor discusión que había tenido con sus tíos y la que ahora lo tenía en la disyuntiva sobre si
abandonar Privet Drive o quedarse encerrado por dos semanas más, era la que había sucedido el
día anterior por la tarde, cuando una lechuza desconocida había llegado por la chimenea de la casa
interrumpiendo la visita de unas vecinas a su tía Petunia llevando una carta para Harry lo cual no
era extraño, lo extraño era quien le había mandado la carta.

La discusión había sido tan fuerte que sus tíos lo habían corrido de la casa echándole en cara que
ya tenía una casa y que los podía dejar por fin. Pero el todavía no podía decidir si se mudaba a
Grimmauld Place sin el conocimiento del  director o se quedaba hasta el regreso de clases y
mientras la decisión no se tomaba él estaba confinado en su habitación, lo cual pensándolo bien
no era algo malo pues tenía todo el tiempo libre para ordenar sus ideas y tomar una decisión.

Cerró el álbum de fotografías que le había regalado Hagrid y se dio la vuelta sobre la cama
observando el techo. Tomo la carta que estaba sobre su mesita de noche y la leyó por vigésima vez
intentando así encontrar algo que le indicara que era una trampa de Voldemort.

Señor Harry Potter:

Es mi deber informarle que en una de sus cámaras existe una información que le debe ser
entregada a usted de manera personal pues es de suma importancia. La cláusula para la entrega
estipula que debe ser personal y sin el conocimiento de alguien más o de lo contrario la
información se destruirá. Es importante que se reúna conmigo lo antes posible para la entrega, así
que le esperare en dos días a las 2 de la tarde sin posibilidades a faltar o de lo contrario no se le
hará entrega del contenido de la cámara.
Griphook,

Banco Gringotts.

Harry cerró cuidadosamente la carta y la guardo, pensado en lo realmente extraño que era el
hecho de no tener que decirle a nadie sobre eso. Se había plateando decirle al director pero eso
sería correr el riesgo de perder la información y eso era algo de lo que no se podría dar el lujo,
sobre todo si servía para vencer a Voldemort, aunque de eso no estaba seguro.

Soltó un suspiro de aburrimiento y se levantó de la cama para estirar las piernas. Se recargo sobre
la ventana deseando poder salir a respirar aire fresco, pero castigado como estaba no creía poder
salir, sus tíos no se lo permitirían lo cual solo le dejaba una salida para poder asistir a su cita en el
banco, y esa era…mudarse a Grimmauld Place. El deseaba salir de esa casa pero le aterraba
mudarse solo a la casa de su padrino, los recuerdos dolorosos lo consumirían.
“Patético Harry, ahora resulta que no puedes vivir solo”

Frustrado pateo la silla a su lado que cayó con un golpe sordo unas milésimas de segundo antes de
que se escuchara el sonido de una aparición justo en el frente de su casa.

Cualquier mago podría distinguir perfectamente el sonido de una aparición y él no era la


excepción. Se giró con rapidez escrutando por la ventana y agarrando fuertemente su varita, listo
para atacar. Pero no había nadie, pasados unos  segundos comenzó a creer que quizás tanto
tiempo lejos del mundo mágico le estaba afectando así que guardo su varita justo a tiempo de
escuchar como abrían los candados del otro lado de su puerta. Se giró al tiempo que su tío Vernon
entraba a su cuarto, se veía molesto e incómodo así que fue directo al grano.

– Tu tía quiere que le vayas a comprar unas cosas que necesita para la cena– dijo mirándole
fijamente.

– Creí que estaba castigado y no podía salir de mi cuarto– sabía que era una buena oportunidad
para tomar aire fresco, pero no podía evitar molestar cuando tenía oportunidad.

– Si fuera por mí no saldrías de esta habitación, mocoso. Pero Dudley no quiso salir a la calle, dice
que escucho un sonido muy fuerte enfrente de la casa–. Se giró y dejo la lista sobre la mesita de
noche y antes de salir añadió– tienes media hora para regresar– y salió dando un portazo.

Si Dudley también escucho ese sonido quizás quiera decir que no fue una alucinación, después de
que lo atacaran los dementores era más sensible a la magia. Bien, lo mejor era salir con su varita
escondida solo para evitar sorpresas.

Tomo la lista y su varita y salió de la casa dispuesto a dar un buen paseo. El día después de todo no
estaba tan mal, o eso creía él.

Compro rápidamente las cosas de la cena y regreso corriendo para pasar un tiempo en el parque.
Se encontraba sentado en un columpio en el mismo parque en el que un año antes lo habían
atacado los dementores, estaba comiendo una rebanada de pizza acompañada de un refresco de
cola cuando escucho por segunda vez en el día el sonido de una aparición, pero esta vez fue más
cerca.

Se levantó rápido y saco su varita observando a su alrededor pero no veía nada, el parque estaba
solitario, un buen momento para atacarlo sin que nadie se diera cuenta. Sentía la adrenalina
correr por sus venas mientras esperaba a que ocurriera el más mínimo movimiento. Esperaba ser
atacado en cualquier momento por dementores, mortífagos o el mismo Voldemort; pero lo que no
esperaba era ver un elfo domestico caminando directamente hacia él, vestido con un pedazo de
trapo viejo y con unos enormes ojos marrones; no perdió tiempo y levanto la varita apuntándole.
El elfo se detuvo al ver su reacción y se aclaró la garganta, un tanto nervioso.

– Se-señor Harry Potter– dijo haciendo una pequeña reverencia– mi amo quisiera hablar con usted
pero quiere que Twynki le asegure que usted no le atacara–. Terminó temblando y mirando hacia
atrás.
Harry observo atento por encima del elfo buscando a alguien pero no vio nada.

– ¿Y puedo saber quién es tu amo?– respondió Harry mientras observaba al elfo estremecerse por
la pregunta.

– El amo le prohibió a Twynki decir su nombre hasta que usted aceptara hablar con él sin
hechizarle– el elfo se retorció las manos con nerviosismo.

– Pues lamento decirte que si no me dices quien es tu amo no hablare con él–. Le miro con
decisión esperando la respuesta del elfo.

Pero esta no llego así que decidió que lo mejor era irse de ahí lo antes posible antes de que alguien
le atacara. Se giró y apenas había dado dos pasos cuando escucho una voz a su espalda que hizo
que se le erizase la piel.

– Espera Potter– habló una voz conocida, terriblemente conocida.

Harry se tensó al momento, rogando a Merlín que ese arrastrar de palabras no perteneciera a
quien el creía o estaría muerto. Se giró lentamente pensando que era imposible que él estuviera
aquí. Grave error.

– ¡Malfoy!– blandió la varita dispuesto a atacar.

– Espera Potter. No vengo a pelear–. Dijo levantando las manos vacías.

– No esperaras que me crea eso Malfoy. Seguro que vienes con más mortífagos o con tu padre–.
Creyó ver una mirada de dolor en sus ojos pero solo era una ilusión, seguía teniendo la misma
mirada de superioridad de siempre.

– No espero que me creas así de fácil, pero solo te pido que por favor me escuches– dijo con
pesar.

Harry fijo sus ojos en los grises de Malfoy. Su mirada era intensa, así que aparto la suya para poder
hablar.

– Mira Malfoy, en primer lugar no tengo porque escucharte, segundo, no sé qué haces aquí y
tampoco sé cómo me encontraste así que te puedes ir por donde viniste a menos que quieras
tener un duelo mágico en el mundo muggle  y siendo hijo de un mortífago ¿a quién crees que
llevaran a Azkaban? – se arrepintió de su última frase cuando vio cruzar de nuevo una mueca de
dolor en su rostro pero al segundo siguiente ya no estaba, en su lugar había una máscara sin
emociones.

– Sé que después de todo lo que mi padre te hizo y de todo lo que yo les he hecho en el colegio a ti
y a tus amigos no tengo derecho a pedirte nada, pero aun así lo hare, porque sé que eres el único
que me puede ayudar. Si quieres saber cómo te encontré, te lo diré. Le pedí a mi elfina que te
siguiera desde que abandonaste el colegio y que cuando estuvieras completamente solo y fuera de
las protecciones de esa casa, me llevara a ti–. En su voz no había un solo rastro de emoción,
sonaba vacía, carente de sentimientos.

– Bien, pues aún no sé cómo es que te ayudare si lo único que sé es que me has estado espiando.
¿Qué es lo que pretendes Malfoy?– pregunte impacientemente. Necesitaba saberlo para
comprender porque el Draco Malfoy que estaba frente a mí era muy diferente del Malfoy del
Colegio; aunque era vagamente consciente de que ya había pasado más de media hora que había
salido de la casa–. Vamos Malfoy no tengo tu tiempo.

Malfoy lo había escuchado sin mudar su expresión.

– Lo sé. Mi elfina me dijo que ese muggle solo te había dado media hora pero esto es importante–
su expresión paso en un segundo de ser indiferente a una de completa desesperación al igual que
su voz–. Mi padre está encerrado en Azkaban…sé que no te interesa– se apresuró a continuar
antes de que yo replicara– pero por quien estoy aquí es por mi madre– me miro directamente a
los ojos y solto a bocajarro– ¡El Señor Oscuro se llevó a mi madre! – Soltó un suspiro– como pago
por los errores de mi padre–. Y eso fue todo lo que el gran Draco Malfoy pudo soportar.

Se derrumbó de rodillas en el suelo llorando desolado mientras rogaba.

– Sé que quizás a ti no te importe lo que pase con ella, pero por favor te pido que…te  suplico que
me ayudes a salvarla, te prometo que hare lo que quieras, lo que sea pero por favor sálvala Potter,
solo eso te pido.

Sus ojos reflejaban un intenso dolor y una profunda tristeza que Harry estuvo tentado a abrazarle
y asegurarle que todo estaría bien, pero tan pronto como pensó eso desechó la idea.

“Qué diablos te pasa Harry”

– Yo…yo no sé….yo no…– Harry estaba desconcertado no sabía qué hacer.

– ¡Por favor Potter sálvala! ¿Qué es lo que quieres que haga? No me importa humillarme más si
con eso me ayudas a salvar a mi madre–. Malfoy lo miraba desde el suelo con ojos suplicantes y no
pudo soportar ver esa mirada de dolor en su cara.

Suspiro con resignación.

– Está bien Malfoy, no sé si podré traerte de vuelta a tu madre pero lo intentare– sus ojos se
iluminaron con un brillo de esperanza que hizo que su corazón diera un brinco– aún no se si podre
creerte o no pero por el momento te concederé el beneficio de la duda–. Harry soltó un pequeño
suspiro y continuo–. El tiempo se me ha acabado, debo regresar o tendré más problemas, pero te
veo mañana en el Caldero Chorreante al medio día.

Malfoy lo miro a los ojos buscando en su mirada una mentira, pero al no encontrarla sonrió
débilmente y asintió.
Harry se perdió en su mirada y sin saber bien que hacia le tendió la mano derecha. Malfoy lo miro
asombrado pero rápidamente la tomo antes de que Potter se arrepintiera. Cuando sus manos se
juntaron sintieron una sensación de electricidad pasar por sus manos.

– ¡Oh! Vamos Malfoy– Harry se sentía incómodo y no sabía que hacer– deja de llorar o se te van a
poner los ojos rojos y arruinaras tus lindas facciones de ángel–. Harry quiso tragarse sus palabras
en cuanto salieron y miro a Malfoy sonrojado–. Yo no quería…yo no quise decir…

– ¡Gracias!– Malfoy sonrió y lo abrazo provocando un ligero estremecimiento en los dos–. Ahora
debo irme.

Harry le devolvió el abrazo automáticamente y cuando reacciono se aclaró la garganta y se alejó.

– De nada Malfoy. Solo no intentes jugar conmigo, porque si lo haces Voldemort será un inocente
cachorrito a mi lado.

Malfoy soltó una pequeña carcajada que a Harry que nunca la había escuchado le pareció el
sonido más hermoso que podía escuchar.

– Te veo mañana Potter– y diciendo esto tomo la mano de su elfo y desapareció.

Harry soltó un largo suspiro.

“En la que me he metido esta vez. Nunca aprendes Harry.”

Dio media vuelta, recogió sus cosas y echo a correr.

La bronca que le dieron sus tíos no era ni de cerca la que esperaba. Solo se limitaron a recogerle
las cosas mientras le gritaban que ni siquiera sabía utilizar un reloj. Harry quería contestarles que
si tuviera uno seguro que sabría utilizarlo, pero no debía abusar de su suerte de esa manera, mejor
la utilizaría para otra cosa. Aprovecharía ahora que no estaban tan molestos.

– Tío Vernon mañana tengo que ir a…un lugar– ante la mirada molesta de su tío añadió
rápidamente– tengo que comenzar a arreglar mi casa para mudarme lo antes posible– funciono.
Su mirada cambio a una de alegría.

– Bueno si es para eso por nosotros puedes largarte cuando quieras.

Harry asintió y subió las escaleras. Se dejó caer en la cama para ordenar sus ideas y ver cómo es
que llegaría hasta el Caldero Chorreante sin hacer magia y como haría para poder entrar en
Grimmauld Place. No sabía si habría protecciones que le impidieran entrar o si por el contrario al
entrar se dispararía algún tipo de alarma que alertara a la Orden o a Dumbledore.

“¡Como no lo pensé antes!”

Se levantó de un salto y comenzó a dar vueltas por la habitación mientras un plan se iba formando
en su mente.
Una hora después el plan estaba listo para llevarse a cabo, pero tenía que apresurarse antes de
que anocheciese. Lo único que faltaba era saber a quién llamaría primero, pero pensó que cuanto
antes supiera si podría contar con él era mejor. Así que decidido se plantó en medio de la
habitación y llamo:

– ¡Kreacher!

Un plop sonó en la habitación.

–Amo Potter– dijo con desprecio haciendo una exagerada reverencia mientras comenzaba con su
repertorio de insultos a los mestizos, traidores a la sangre, sangre sucia y más.

Harry suspiro y lo dejo despotricar a gusto. Sabía que si lo quería de su lado tenía que usar todas
sus piezas con cuidado.

– Kreacher ¡suficiente! Ya entendí. Tú me odias por ocupar la Mansión Black y yo te odio por la
muerte de Sirius. Pero te llame para proponerte una tregua: si tú me ayudas en todo lo que
necesite sea lo que sea, cuando derrote a Voldemort serás libre para irte con los Malfoy o con
quien quieras– Harry vio como brillaban sus ojos y supo que solo le hacía falta una cosa:
asegurarse–. Pero mientras dure la guerra no podrás decirle a nadie, absolutamente a nadie lo que
veas, oigas o hagas. ¿Comprendido?

– Si amo Harry–. Dijo con otra reverencia, pero esta vez menos exagerada.

Harry solo sonrió, esa parte ya estaba hecha, ahora solo faltaba…

– Kreacher ¿sabes si puedo entrar a la mansión apareciéndome dentro o tengo que llegar y entrar
por la puerta?

– Kreacher cree que el amo Harry puede aparecerse directamente en la mansión porque ahora le
pertenece, pero si el amo tiene dudas Kreacher le puede llevar con él y aparecer frente a la
chimenea de la mansión.

Harry se lo pensó un momento y creyó que lo mejor era hablar con Dobby antes de salir, consulto
la hora y decido que sería mejor que Kreacher regresara por el mañana. Eso le daba tiempo para
hablar con Dobby.

– Perfecto Kreacher, ¿podrías regresar por mí mañana temprano? – Y ya que estaba en eso podía
averiguar si lo que le dijo Malfoy era verdad– y mientras regresas por mí, necesito que me
investigues donde esta Narcissa Malfoy y con quien.

– Si amo Harry. Me retiro– hizo una reverencia y desapareció.

Harry se quedó observando el lugar donde desapareció Kreacher pesando que hacer ahora.
Decidió comer algo ligero y después llamar a Dobby. Levanto la tabla del suelo y cogió un par de
sándwiches y un jugo de naranja, extrañaba el jugo de calabaza pero ya podría tomar un poco
mañana. Mientras comía intentaba ver los pros y los contras de quedarse a vivir en la mansión sin
avisarle a nadie, pero después de media hora se dijo que dependiendo del contenido de la
información que le dieran en el banco el día de mañana decidiría si quedarse o no, pues al fin de
cuentas la información debería ser importante si le pedían guardar silencio.

Se levantó dispuesto a llamar a Dobby antes de que el tiempo se le fuera de las manos. Sentía
cierta desazón por no poder contarles nada a sus amigos, pero en cuanto tuviera la información
les avisaría. Sacudió la cabeza despejándose de ese sentimiento y llamo a Dobby.

– ¡Dobby!

El elfo apareció con un pequeño plop.

– Harry Potter señor, – sus enormes ojos verdes brillaban por la emoción– Dobby está muy
contento de volver a verlo señor y saber que está bien.

– Gracias Dobby, yo también me alegro de verte. ¿Aun trabajas en las cocinas de Hogwarts?

– Sí señor, Dobby recibe pago por su trabajo y un día libre al mes.

– Me parece muy bien Dobby–. Harry le observo unos segundos antes de preguntarle– Mmm
Dobby yo te llame por que…quería saber si tu… ¿Me podrías ayudar?

– Claro Harry Potter señor. Dobby estará encantado de poder ayudarle. Usted solo tiene que decir
que es lo que necesita.

– Por el momento no es mucho, solo necesito que vayas conmigo al banco Gringotts y si se llegase
a presentar algún problema desaparezcas conmigo. Pero también te quería pedir por favor que
todo lo que hagamos no se lo digas a nadie, ni a Dumbledore, a nadie. ¿Podrías?

– Por supuesto Harry Potter señor. Dobby hará todo lo que usted le pida.

– Gracias Dobby. Solo una cosa más, es muy probable que después nos tengamos que aparecer en
el número 12 de Grimmauld Place con Kreacher, pero por nada del mundo le puedes decir a nadie
donde estoy y mucho menos con quien. ¿Podrías hacer eso por mí Dobby?– Harry lo observo
calculando su reacción.

– Por eso no debe preocuparse. Dobby guardara el secreto de Harry Potter como suyo.

– Muchas gracias Dobby. Entonces nos vemos mañana. Cuando esté listo te llamare de nuevo–.
Harry estaba muy contento. Todo le estaba saliendo bien.

– Harry Potter señor-. Hizo una reverencia y despareció.

“Muy bien. Todo salió perfecto. Solo espero que esta no sea la calma antes de la tormenta”

Pero Harry no podía saber hasta dónde había acertado.

2. La verdad de Draco Malfoy


 

Al día siguiente se levantó muy temprano. Se sentía muy intranquilo con respecto a su encuentro
con Malfoy y a pesar de que casi no había dormido decidió levantarse y desayunar algo ligero.

Mientras desayunaba observo su cuarto y se dijo que si las cosas salían bien ese día, quizás en
unos días más se estaría mudando solo a la mansión. Así que decidió ordenar   un poco su
habitación y llevarse un poco de ropa a Grimmauld Place, solo por si se atravesaba algún
contratiempo.

Dos horas después su habitación mostraba un mejor aspecto y una bolsa con ropa reposaba sobre
su cama recién echa.

Agarro su varita y se guardó una bolsa de galeones en el pantalón sin olvidarse de su inseparable
capa de invisibilidad.

“Oh Merlín, solo espero que todo salga bien”

Tomo una profunda bocanada de aire y llamo a Kreacher.

– ¡Kreacher!

Plop

– Amo Harry– hizo una pequeña reverencia– ¿Listo para partir a la Mansión Black?– dijo con tono
de voz normal como si hablara con cualquier conocido.

Harry pensó que ya que el elfo estaba poniendo de su parte, él también lo intentaría.

– Estoy listo Kreacher. Cuando quieras.

Con una mano tomo la bolsa de ropa de la cama y con la otra, la mano extendida de Kreacher,
despareciendo al instante.  

Cuando se recompuso de la sensación de vértigo que le producía la aparición observo la casa de su


padrino. Seguía siendo en demasía tétrica pero el aire ahora se encontraba cargado de soledad,
una soledad que se le antojaba insoportable. Parecía ser que desde hace mucho tiempo no vivía
nadie a allí y supuso que los Doxys que el año pasado habían limpiado de las cortinas estarían otra
vez ahí.

La tristeza y los recuerdos se estaban apoderando de él pero no era el momento de sentir pena
por sí mismo. Soltó despacio el aire que sin darse cuenta había retenido desde que había llegado y
se giró a Kreacher.

– ¿Desde la muerte de Sirius nadie ha entrado en la mansión? ¿Ni si quiera Dumbledore?– Harry
no se había dado cuenta de que el elfo lo había estado observando. Quizás disfrutando de su
dolor.
– No amo Harry. Ese director de Hogwarts lo intento tres veces pero la casa lo rechazaba, al igual
que a todos esos…magos que venían siempre con él–. Kreacher lo miro temiendo haber insultado
a los amigos de su amo– Pero eso no es algo anormal, al morir quien les había dado acceso libre a
la mansión no podrán volver a entrar hasta que el nuevo dueño les permita el acceso.

“Vaya. Así que Dumbledore no perdió el tiempo. Fue por eso que me dijo del testamento y me hizo
llamar a Kreacher, para saber si la mansión respondía ante mí. Lo importante aquí es ¿Por qué no
me lo dijo?”

– Bueno pues ahora sabemos que soy su legítimo dueño y nadie que yo no quiera podrá acceder a
esta mansión–dijo con seguridad.

– Eso es correcto amo Harry– Kreacher sonrió con malicia.

– Bien. No estaré aquí mucho tiempo, tengo que partir a las doce pero antes quisiera pedirte que
te encargaras de la limpieza general de la casa. Quiero que este habitable, por lo menos una
habitación para mí hoy y que mantengas la chimenea prendida, el aire aquí es muy frio–. Harry lo
observo temiendo la reacción del elfo. Pero este solo se limitó a asentir.

– Así  será amo.

– Una cosa más, si quisiera aparecerme con alguien más ¿la casa lo rechazaría también? ¿Aun
siendo otro elfo domestico?

– Si el amo Harry está de acuerdo en que un desconocido entre, no habrá problema. Pero si el amo
Harry piensa hacerlo sin que detecten su magia, Kreacher tendrá que aparecerlos a los dos,
aunque en el caso del elfo no será necesario–. El elfo volvió a sonreír de forma maliciosa.

“Inteligente de tu parte Kreacher. Quizás después de todo me lleve bien contigo”Penso,


devolviéndole una sonrisa de medio lado.

Kreacher le sirvió un pequeño almuerzo y después de revisar todas las habitaciones y escoger la
que quería decidió que ya era tiempo de partir rumbo a su cita con Malfoy.

“Bien creo que cita no es la palabra adecuada”

– ¡Dobby!

Plop

– Harry Potter señor– sonrió– Dobby está aquí como prometió.

– Perfecto Dobby. ¿Podrías aparecerme lo más cerca del Caldero Chorreante sin que nos vean?

Dobby hizo un asentimiento y tomo la mano de Harry desapareciendo con él.

– Puedes irte por ahora Dobby. Cuando termine te llamare.

Y con un plop desapareció.


Harry camino rumbo al Caldero Chorreante sin saber cómo buscar a Malfoy sin levantar sospechas,
pero sus problemas se solucionaron cuando Tom lo vio entrar y lo dirigió donde su cita lo
esperaba.

Cuando llego a la mesa se quedó desconcertado. Frente a él se encontraba un chico de cabello


castaño con unos hermosos ojos azules y una tez blanca. Pero su desconcierto solo le duro unos
segundos hasta que el chico sonrió y pudo ver detrás de el al Draco Malfoy de siempre. Harry pidió
dos cervezas de mantequilla y tomo asiento cuando Tom se fue.

– Debí suponer que no serias tan tonto para dejar tu verdadera apariencia.

– No vine aquí para insultarnos Potter, pero tienes razón no podría aparecerme en público contigo
a menos que quiera a mi madre muerta ¿o es que todavía no me crees?– Malfoy le miro con su
característica mascara de frialdad.

Harry recordó la conversación con Kreacher en la mansión. El elfo le había dicho que por más que
había buscado no había encontrado a Narcissa Malfoy, pero que algo debía haber pasado porque
al único que pudo ver fue al amito Draco llorando solo en la Mansión Malfoy.

– Te creo Malfoy–. Vio el desconcierto reflejado en su rostro y añadió– Pero el punto aquí es que
se supone que quieres que haga. Y en el dado caso de que te ayudara a salvar a tu madre, ¿cómo
podría estar seguro que no volverán a torturar y matar a las personas?, lo que me pides es…

– Lo se Potter– Malfoy miro a su alrededor– pero debes saber que yo ya no quiero nada con ellos,
solo a mi familia… Bueno a lo que me  queda de ella, cuando mi madre vuelva nos iremos lejos de
aquí, lejos del Lord y todos los mortífagos. Necesito que me creas– esto último lo dijo con una nota
de súplica que aunque intento esconderla su cara la demostró.

Harry lo observo durante algunos minutos, escrutando su cara en busca de una mentira, pero
volvió a hundirse en sus ojos buscando aquellas lagunas plateadas sin darse cuenta, hasta que los
murmullos a su alrededor comenzaron a ser demasiado fuertes que miro a su alrededor, dándose
cuenta que como siempre era el centro de atención. Así que no le quedo de otra.

– Ok Malfoy. Te pondré a prueba– lo vio asentir con seguridad– y no me refiero a Veritaserum,


pero debes saber que si esto sale de tu boca, te olvidas de mi ayuda. ¿Quedo claro?

– Si Potter. Ahora dime que es lo que quieres saber, porque supongo que la prueba es ver si te
puedo dar información relevante sobre el Lord y los mortífagos ¿cierto?

Ahora había vuelto a recuperar su máscara de frialdad, que Harry no supo si era por la pregunta o
por el escrutinio al cual se veían sometidos.

– Esa es una parte Malfoy, pero de lo que yo hablaba es de otra cosa, a donde te llevare ahora
¡porque ya no soporto que me estén observando!– termino molesto.

Malfoy sonrió socarrón y negó con la cabeza.

– ¡Vaya Potter! y yo que creía que te gustaba llamar la atención.


Harry hizo un sonido con la garganta que fácil podía pasar por uno de disgusto.

Salieron del Caldero Chorreante rumbo al lugar de desaparición. Malfoy le miro con recelo.

– No debería hacerte preguntas sobre a donde vamos, pero mi única duda es… ¿Cómo nos vamos
a aparecer si aún no tenemos la edad suficiente?– termino alzando las cejas castañas.

– Del mismo modo que tú te apareciste cerca de mi casa–. Llegaron al lugar de desaparición y
llamo– ¡Kreacher!

Plop

– Amo Harry– hizo una reverencia corta y después miro con recelo al acompañante.

– Kreacher necesito que nos aparezcas directo en la mansión–. El pequeño elfo asintió y tomo a
ambos de la mano.

Cuando llegaron a Grimmauld Place se dio cuenta por la expresión de Malfoy que sabía dónde
estaban así que solo le quedo confiar en que no se lo diría a nadie. Le pidió a Kreacher un poco de
té para los dos.

– Bien Malfoy aquí podremos platicar sin interrupciones, pero antes de comenzar quisiera que
recuperaras tu aspecto de nuevo, me es incómodo verte así–. Le indico con la mano que tomara
asiento en el sofá frente a la chimenea y el tomo asiento en el individual de al lado.

– ¡Me sorprendes Potter! No creí que te gustara tanto como para extrañar mis hermosas facciones
de ángel– dijo con una sonrisa de medio lado mientras se lazaba un Finite.

– Claro que no…. Yo no dije eso…..– Harry no recordaba haber estado más rojo en su vida.

– Por supuesto que no. ¿Así te gusta más?– se levantó del sofá y dio una vuelta para volver a
sentarse guiñándole un ojo.

Harry sentía que podía morir de vergüenza ahí mismo o bien de un paro cardiaco porque su
corazón amenazaba con salírsele del pecho. Pero afortunadamente llego Kreacher y desvió su
atención.

– Amito Draco– hizo una exagerada reverencia y se levantó con los ojos llenos de lágrimas– es un
honor para esta casa poder servirle de nuevo a un Black.

Malfoy se limitó a asentir mirando con suficiencia a Potter.

– Ya vez Potter, no solo es bueno decir cuánto te gusto y lo hermoso que soy– respondió
guiñándole un ojo, haciendo enrojecer de nueva cuenta a Harry, que solo balbució unas
incoherencias y tomo su taza solo por hacer algo. Pero se atraganto cuando vio la sonrisa
complacida de Kreacher y la manera en la que miraba de uno a otro.

– Ni se te ocurra creer que Malfoy y yo…que nosotros…

–Kreacher se retira para darles más privacidad a los amos.


Y con un plop desapareció dejando a Harry boquiabierto hasta que una carcajada resonó en la
estancia.

– Oh vamos Potter cierra la boca, tu elfo solo está contento de que haya un Black de nuevo en esta
casa.

– Muy bien, basta de hacer bromas a mi costa– dijo fulminándolo con la mirada y conjuro
un Tempus– tenemos una hora para hablar. Después tengo una cita– añadió despacio mientras
palmeaba discretamente el bolsillo de su túnica.

– ¿Una cita Potter?– respondió Malfoy burlón. 

– Sí. Una cita Malfoy, pero eso no es de tu incumbencia– respondió exasperado.

El rubio sonrió ampliamente, disfrutaba verlo así de avergonzado.

– Ok continuemos, ¿no me darás Veritaserum antes? – pregunto curioso. Era imposible que el


idiota de Potter le vaya a creer así sin más.

– No por el momento, lo guardare para después. Ahora habla de una vez Malfoy estoy sobre hora.

Malfoy lo miro profundamente unos segundos, soltó un suspiro y comenzó.

– Tu sabes mejor que yo que fue lo que paso en el Ministerio hace unos meses– observo como se
tensó inmediatamente el moreno, alerta– como también sabes que mi padre lleva meses en
Azkaban– experimento un escalofrió involuntario cuando fijo su vista en esos fríos orbes verdes
carentes de toda emoción. Se aclaró la garganta y continuo– no te culpo por lo de mi padre, sé que
se lo merecía. Pero mi madre no ha hecho nada, ni siquiera tiene la marca porque nunca ha
simpatizado con los ideales del Lord– hizo una mueca divertida– además de que no permitiría que
ningún tipo de marca arruinara su perfecta piel– observo con fascinación como cambiaba la
expresión de Potter, sus ojos se volvieron más cálidos y apareció una media sonrisa– ella nunca ha
hecho nada, su único error ha sido no darle la espalda a su marido y a su único hijo–. Lo miro
fijamente para ver su reacción y añadió– mi madre…ella quería…que tú y yo fuéramos amigos,
verdaderos amigos no como Crabbe y Goyle– observo la estupefacción del moreno y bajo la vista
esperando las burlas y el rechazo pero en su lugar le llego a los oídos una débil pregunta.

– ¿P-porque? – Harry estaba asombrado.

– No lo sé Potter y eso ya no importa– desvió la vista hacia la chimenea, nervioso y dio gracias que
no estuviera bajo el influjo de la poción de la verdad.

– Sí. Si lo sabes y ¡claro que me importa! por lo menos a mí, pero no te obligare a decirme–
observo como se relajaba la postura del rubio y sonrió internamente  “por ahora” –. Continua,
¿Cómo fue que desapareció tu madre y cuando fue?

– No sé exactamente cuando fue. El día que regresamos del Colegio madre no llego a recogerme a
la estación de King Cross. Así que llame a Twynki y le ordene que me apareciera en la Mansión.
Creía que mi madre no se sentía bien para salir a la calle y enfrentarse a la gente, pero cuando
llegue a la Mansión ella no estaba y todavía se podía sentir en el aire restos de magia negra en la
sala y en su habitación. Eso no habría sido preocupante en otros momentos, pero lo que
verdaderamente me preocupo fue que todas la barreras que protegían la casa estaban rotas y eso
no tenía sentido porque…– levanto la vista y vio que Potter lo observaba curioso– todos lo
mortífagos incluido el Lord podían entrar en la Mansión porque las barreras estaban ajustadas
para permitirles la entrada–. Termino despacio, bajando la mirada avergonzado.

– Eso era de esperarse– dijo con un bufido– pero eso no quiere decir que no se haya ido con
Voldemort–. Ignoro el estremecimiento del rubio y continuo– Después del encierro de tu padre
quizás prefirió esconderla para no seguir perdiendo seguidores y así protegerle de posibles
venganzas– terminó hablando serio.

Malfoy sabía que no había querido insultarlo puesto que él también había pensado lo mismo, pero
aun así no pudo evitar tomarlo como una ofensa.

– Se lo que quieres decir Potter, pero si ese fuera el caso madre me hubiera dicho algo, sin
mencionar  que el Lord también me habría escondido a mí y muy seguramente no regresaría a
Hogwarts este año–. Respondió con un tono helado.

Harry se estremeció involuntariamente. No se había dado cuenta de la magnitud de los hechos,


siempre había tachado a Malfoy de mortífago, pero nunca había tomado consciencia de que sí lo
seria y de que cuando eso pasara serian verdaderos enemigos y ya no habría vuelta atrás. Sintió
nauseas de solo pensarlo, él estaba seguro de que a Malfoy solo le gustaba alardear pero que no
sería capaz de matar o torturar a alguien, pero si se viera forzado a elegir entre el enemigo y su
familia…..sacudió la cabeza concentrándose de nuevo.

– Tienes razón, además si así fuera no estarías aquí pidiendo mi ayuda, lo que me hace pensar que
ya habías ido a ver a Voldemort ¿me equivoco?– respondió con voz neutra.

Malfoy tuvo la decencia de sonrojarse ligeramente.

– No te equivocas Potter–. Levanto la barbilla desafiante– pero debo admitir que las cosas no
salieron como creí y es por eso que estoy aquí.

– Explícate mejor porque no entiendo.

Malfoy soltó un suspiro, solo esperaba que Potter no lo mandara de paseo después de escucharlo.

– Cuando me di cuenta de que muy probablemente habían secuestrado a mi madre fui a buscar a
Severus– se removió inquieto cuando vio dibujarse una mueca de desprecio en la boca de Potter–
le conté lo que había sucedido y le pedí que me dijera si el sabia donde estaba mi madre, pero él
me dijo que no tenía conocimiento de eso. Le pedí que investigara con el Lord pero él se negó
diciendo que no podía poner en riesgo su papel de espía…– vio la alarma en el rostro de Potter y se
apresuró a explicar– no te preocupes no diré nada, aunque tú no lo creas Potter jamás pondría la
vida de mi padrino en peligro. Entonces hice lo único que podía hacer, le pedí, no más bien le exigí
que me llevara ante el Lord para pedirle que me dejara por lo menos ver una vez a mi madre. Pero
cuando le dije al Lord, aun a costa de que me torturara por mi atrevimiento, el solo se limitó a
decirme que él no la tenía y que tampoco le importaba donde estaba ni que le había sucedido, que
seguro era una venganza de alguien a quien padre había hecho algo. Me dijo que tuviera cuidado
porque no quería perder a otro mortífago antes de tenerlo. ¡El muy maldito! Aunque debo admitir
que se portaba muy extraño, muy distante como si algo le preocupara y Severus me dijo que
debería estar agradecido porque lo que sea que le sucediera había evitado que me cruciara hasta
perder el conocimiento.

– Pero sigo sin entender Malfoy. Si Voldemort dice que no la tiene, ¿entonces porque fuiste a
decirme que él la había secuestrado?– pregunto desconcertado.

– Porque si bien es posible que él no la tenga en su poder, el responsable tuvo que haber sido
víctima de los mortífagos y por lo tanto él tiene que saber quien la tiene. Pero el muy maldito no
me ayudara porque sabe que no quiero ser un maldito mortífago y teme que padre lo traicione
por mí– dijo con los dientes apretados de ira.

– Mmm eso tiene su lógica. Y si tú no quieres ser mortífago ¿por qué no le has dicho a Snape que
te consiga protección de la Orden? O mejor ¿Por qué cuando estabas en Hogwarts no se la pediste
tú mismo al director?

– No me interesa la protección de la Orden Potter, lo único que me interesa es que me ayuden a


rescatar a mi madre y que le den protección a ella, aun sabiendo que no me dejaran volver a verla
después. Y no creas que no le pedí a Severus que abogara por ella con tu querido  director y con la
Orden, – dijo con sorna– pero dijeron que no podían confiar en mi palabra. No podía rendirme así
como así y después de una semana lo fui a buscar al Colegio, creí que se negaría a recibirme pero
no fue así, aunque de nada me sirvió. Le dije todo lo que ya te he dicho a ti pero siguió sin
creerme, me dijo que podría pensárselo si yo le daba toda la información que sabía acerca del
Lord, pero yo no sé nada, aun no soy un mortífago y padre nunca me hablaba de los planes del
Lord–. Hizo una mueca despectiva– como te imaginaras tu querido  director no me creyó nada. Le
ofrecí que me diera Veritaserum  para que viera que no le engañaba pero solo se levantó de su silla
y me dijo que no tenía tiempo para gastar en mis mentiras y casi me saco del Colegio.

Cuando termino de hablar estaba furioso dando vuelta por toda la sala. No se había dado cuenta
en qué momento se había levantado.

Harry lo observaba incrédulo. Algo en todo aquello no cuadraba para nada. Dumbledore no
desperdiciaría una oportunidad así para arrebatarle un seguidor a Voldemort, y aunque así lo
fuera no le negaría a ningún alumno protección. Pero lo cierto era que las recientes acciones del
director con su testamento le inquietaban demasiado, eso sin añadir lo que acaba de decir Malfoy.

Después de pensarlo unos momentos decidió que no haría nada hasta que supiera si Malfoy decía
la verdad y asegurarse de que se había ganado un nuevo aliado. Pero primero tenía que ir a
Gringotts. 

–Malfoy– el aludido ni en cuenta. Suspiro, se levantó del sofá y se le acerco despacio–.Escúchame


un momento–. El rubio detuvo sus pasos y ahora lo miraba fijamente mientras Harry lo tenía
agarrado fuertemente por los hombros– No puedo decirte porque Dumbledore no te creyó…
bueno eso sí pero tú ya lo sabes, – el rubio soltó un bufido e intento zafarse de los brazos de
Harry– pero yo tampoco entiendo porque no te ofreció protección a ti y tu madre si bastaba con
que te diera un poco de poción para saber si decías la verdad o no y así….

– ¿Tu si me darás Veritaserum  para que me creas que digo la verdad?– pregunto con un brillo de
esperanza en sus ojos grises.
– ¡Claro que lo hare! No puedo decir que mientes si no lo he comprobado, pero….

– Eso es lo que quería que hicieran esa bola de inútiles pero se negaron. Supongo que piensan que
no lo merezco después de lo que hizo mi padre–. Desvió la vista incomodo, esperando que Potter
le dijera que él también pensaba lo mismo, pero Potter solo le soltó los hombros exclamando
indignado.

– ¡Es una tontería! ¡Tú no tienes que pagar por los errores de tu padre! Pero de eso hablaremos
después. Ahora quiero pedirte algo, – vio la mirada de desconfianza de Malfoy y se apresuró a
añadir– no sé qué es lo que pasa por tu cabeza pero te aseguro que no es nada humillante.
Comprende que tengo que asegurarme antes de que puedo confiar en ti, que puedo estar a salvo
contigo aquí, pero por sobre todo que no le dirás a nadie la ubicación de mi mansión.

Malfoy lo miro con recelo pero asintió.

– Bien. Como ya te había dicho, tengo una cita…bueno tengo que tratar un asunto y el tiempo se
me está pasando, pero no puedo dejarte partir antes de darte Veritaserum. No puedo posponer
este encuentro porque es crucial que obtenga lo que busco, por eso quiero pedirte que te quedes
hasta que yo llegue y terminemos de hablar. No tienes que preocuparte de que alguien te vaya a
descubrir porque solo yo puedo entrar, aparte de mí, nadie puede ni Dumbledore–. Malfoy lo
observo con desconcierto pero sabía que no podía preguntar nada, así que solo asintió–. Bueno…
yo…mmm– Harry vacilo, no sabía cómo se tomaría esto el rubio pero no tenía opción– tengo que
pedirte que permanezcas en una habitación, espero que entiendas que no tengo opción, no puedo
dejarte solo por toda la casa–. Harry se apresuró a terminar nervioso– Intentare no tardarme
demasiado, espero estar de regreso en una hora máximo.

– Potter, sería muy irresponsable de tu parte que me dejaras andar por la mansión. Si estuvieras tú
en mi situación probablemente te dejaría encerrado en las mazmorras y no en una habitación–
añadió con burla– así que no te preocupes ve a arreglar tus asuntos y pídele a tu elfo que selle una
de tus habitaciones.

Harry respiro aliviado, aunque no sabía porque le preocupaba ese rubio idiota, total si se reusaba
bien podría regresarse por donde llego. Pero ahora habría un ligero cambio de planes.

– ¡Dobby!

Plop

– Harry Potter, señor–. Hizo una reverencia pero se detuvo a la mitad cuando vio a Malfoy– ¡usted
no le hará daño a Harry Potter!– dijo amenazándolo con la mano.

– Para Dobby. Malfoy no está aquí para pelear, pero todavía no me comprueba su lealtad así que
debo pedirte que por favor te quedes a cuidar de él mientras yo salgo con Kreacher. Solo saca mis
pertenencias de mi habitación, permite que entre y después la sellas hasta que yo llegue.
¿Entendido?

– Sí señor, Dobby hará lo que le piden.

– Una pregunta antes de irme Dobby, ¿Dumbledore sabe que estas aquí?
– No señor. Dobby prometió no decirle nada al director Dumbledore.

– Gracias Dobby y por favor no le digas a Dumbledore ni a nadie que me has visto con el señor
Malfoy y muchos menos que está aquí en la mansión.

– Si Harry Potter, señor. Dobby estará esperando su regreso y si necesita a Dobby él puede dejar al
joven Malfoy encadenado a la cama y la habitación sellada con magia– termino el elfo muy seguro
de sí mismo.

Malfoy dejo escuchar un bufido de molestia mientras murmuraba algo que sonó como a  “elfo
estúpido y traidor”.

Harry soltó una carcajada, divertido por las ocurrencias de Dobby.

– Ok, tienes mi permiso Dobby. Sería divertido encontrarlo encadenado a mi cama– dijo
insinuándose a Malfoy mientras se le acercaba caminando sensualmente.

– ¡Po-Potter! Que estupideces dices, aléjate de mí– camino torpemente hacia atrás alejándose del
moreno.

Harry se detuvo divertido observando el intenso sonrojo de Malfoy y su nerviosismo.

– Bueno si no quieres no te obligare, pero si cambias de opinión, por mi encantado. Bien podrías
pedirle a Dobby también unas esposas–. Terminó guiñándole un ojo.

– ¡Estúpido Potter! Ni en sueños me encontraras así– grito rojo de vergüenza– esta me la pagas
cuando regreses.

– Ya sabes cómo te lo puedo pagar, pero tendrás que esperar a que regrese. Nos vemos en un rato
Malfoy– se giró a Dobby– te lo encargo.

Harry rio divertido y entro a la cocina buscando a Kreacher.

– ¡Kreacher!

Plop

– ¿Se le ofrece algo al señor?– respondió con voz suave.

– Si Kreacher. Hubo un cambio de planes y Dobby se quedara cuidando del señor Malfoy mientras
tú y yo salimos. ¿Estás listo?– el elfo asintió– perfecto, ¿podrías aparecernos lo más cercano del
banco Gringotts que puedas? Pero sin que te vean. Entrare a resolver unos asuntos pero si las
cosas se ponen peligrosas te llamare e inmediatamente desapareceremos de regreso a la mansión
¿de acuerdo?

– No hay problema amo.

Harry palpo el bolsillo de su túnica donde venía su carta, su varita y unos galeones. Se lanzó un
hechizo Glamour  y desaparecieron rumbo a Gringotts.
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Malfoy se había dejado caer sobre el sofá, rojo como un tomate por la vergüenza y furioso por no
haber podido vengarse del odioso de Potter. Siguió lanzando improperios contra Potter y toda su
generación hasta que escucho el sonido de la desaparición. En ese instante callo y miro al elfo
frente a él con suficiencia, encontrándose con un par de ojos verdes que lo observaban
imperturbables.

– ¿No vas a aprovechar la orden de Potter para hacerme pagar por mi trato en la Mansión? –
pregunto con malicia.

– ¡No haría algo que entristeciera a Harry Potter! Él es un buen mago y un buen amigo, Dobby no
lo lastimaría–. Respondió el elfo con solemnidad.

Malfoy se sorprendió pero no dijo nada– llévame a esa habitación en la que me vas a encerrar de
una vez… ¡ah! y llévame un libro de pociones de la biblioteca.

– Sígame señor.

3. Descubriendo el pasado

Descubriendo la verdad
 

El elfo subió las escalares siendo seguido de cerca por Malfoy.  

Abrió la puerta de la habitación y le permitió el paso al rubio, quien observo con curiosidad la
habitación, reparando solo en una bolsa pequeña sobre una cama enorme. Para tener mucho
tiempo sin habitar estaba muy limpio, pero se imaginó que la acababan de limpiar pues Potter
había estado todo el  tiempo en Privet Drive.

El elfo desapareció la bolsa con un chasquido de dedos y en su lugar apareció un viejo libro de
pociones encuadernado en piel oscura y letras doradas.

– ¿Se le ofrece algo más, Joven Malfoy?– pregunto complaciente el elfo.

“Vaya,  ese Potter sí que lo tiene domesticado”

– Por ahora no, si te necesito te llamo– dio media vuelta y se echó sobre la cama dispuesto a pasar
dos horas de estudio, después de todo no todos los días podías acceder a un libro tan antiguo de
pociones que sería la envidia de Severus. Sonrió satisfecho.
Escucho al elfo desparecer y poco después sintió como colocaba las protecciones alrededor de la
habitación. Suspiro, abrió el libro y comenzó a devorarlo, nunca lo aceptaría pero la sangre sucia y
él se parecían en algo.

*****

Harry apareció en un callejón oscuro, escuchaba los murmullos de la gente así que suponía que
estaban cerca del Gringotts.

– El banco se encuentra en frente amo Harry– dijo el elfo señalando el final del callejón.

– El plan sigue igual. Cuando yo te llame inmediatamente nos apareces de regreso en la Mansión.

Kreacher asintió y Harry partió rumbo al banco Gringotts. 

Las calles bullían de gente haciendo compras, entrando y saliendo del banco o de paseo con sus
familias de manera que nadie reparo en ese apuesto chico de cabellos castaños y ojos color
avellana que miraba fascinado el Banco Gringotts que se alzaba imponente ante él.

Harry camino directo a las escaleras del banco con su corazón golpeando furiosamente en su
pecho, sentía que esa información era importante y que cambiaría su vida para siempre. Atravesó
las grandes puertas y recorrió una vez más ese pasillo blanco con decoraciones negras recordando
la primera vez que había entrado a su bóveda. Llego en segundos al final del pasillo y se detuvo
frente al duende. Se aclaró la garganta un par de veces hasta que llamo su atención.

– Disculpe, busco a Griphook– pregunto con voz neutra, aunque por dentro estaba muy nervioso.

– ¿Quién es usted y para qué lo busca?– el duende lo observo con recelo.

– Recibí una carta suya hace unos días donde me cita el día de hoy a las 2 de la tarde, ignoro el
motivo porque me ha citado– convenientemente evito decir su nombre.

Se giró y asintió en dirección a otro duende, segundos después apareció un duende frente a él que
le pidió como verificación la carta, que Harry entrego inmediatamente.

– Muy bien sígame señor, por aquí.

Harry enfilo por uno de los tantos pasillos que había pero esta vez no bajaron a los subsuelos sino
que entraron en una especie de habitación con paredes blancas, un escritorio y un par de sillas.

– Su varita por favor.

Harry le tendió su varita sintiéndose indefenso sin ella, sensación que solo duro unos segundos
mientras se la devolvía otra vez.

– Muy bien. ¿Podría tomar su verdadera apariencia y mostrarme nuevamente la carta?

Harry procedió a lanzarse a sí mismo un Finite,  saco la carta del bolsillo y se la tendió a Griphook,
quien le prendió fuego al instante. Harry lo observaba con curiosidad.
– ¿Por qué no puedo decirle nada a nadie? ¿Qué es eso tan importante que me tiene que dar? ¿Es
sobre la herencia de mi padrino? – Harry que había estado tan inmerso en el asunto de la madre
de Malfoy no se había dado cuenta cuan ansioso estaba por obtener la información que le darían
hoy.

Griphook lo observo en silencio unos segundos y a Harry por alguna razón esa mirada le ponía
sumamente incómodo. Había algo en ese duende que no le gustaba.

– Mmm– Griphook dio media vuelta y camino hacia el fondo de la habitación. Trazo con su uña
una grieta apenas visible en la pared; dio un paso atrás y Harry observo como aparecía una
pequeña puerta de donde Griphook saco un sobre ocre–. Su discreción era un requisito
importante para poder entregarle esto– tendió el sobre hacia Harry quien automáticamente
camino hacia el duende y tomo con dedos temblorosos el sobre–. Me parece que la carta que le
acabo de entregar y esta caja responden sus últimas dos preguntas, señor Potter– Griphook coloco
sobre la mesa una caja negra hermosamente labrada.

Harry observo la caja con gran interés por un momento para luego regresar su atención a la carta
que sostenía en su mano. Con el corazón martillándole en los oídos, lentamente dio vuelta a la
carta, un jadeo estrangulado salió de su garganta mientras su corazón latía desenfrenadamente.

James y Lily Potter

Sintió un nudo formarse en su garganta y lágrimas acumulándose en sus ojos e impidiéndole ver
con claridad el nombre de sus padres. Parpadeo un par de veces y levanto su mirada hacia el
duende para dirigirla inmediatamente hacia la caja, dio un par de pasos pero fue interrumpido por
Griphook.

– Le sugiero señor Potter, que el contenido de ambas sea visto en un lugar más…seguro. Sígame
por favor–. El duende camino hacia la salida dejando a Harry parado mirando ansiosamente la caja
frente a él.

Sacudió la cabeza y procedió a guardarla en su túnica al igual que la carta. No sabía que era lo que
contenía, pero si sus padres la dejaron para el entonces era muy valiosa y no se arriesgaría a
encogerla.

*****

Malfoy estaba tan centrado en su lectura que dio un pequeño grito nada digno de un Malfoy
cuando Dobby apareció dentro de la habitación con un chasquido.

– Tanto tiempo en la Mansión y aun no aprendes que es privacidad. ¿Qué quieres?– estaba
irritado por el susto.

– Lo siento Joven Malfoy, solo venía a ver si no necesitaba nada y ofrecerle té y galletas– Dobby lo
observaba inquieto.
– Es bueno saber que algunos de tus viejos hábitos siguen ahí. Te tomare la palabra tráeme té con
un poco de leche y galletas, de preferencia…

Malfoy se vio interrumpido por el sonido de una aparición que se escuchó justo en la cocina.

– Bien, parece ser que Potter llego. ¿Podrías preguntarle si puedo salir de la habitación? – rodo
sobre su espalda, estaba entumido por la posición.

El elfo asintió y desapareció.

Un minuto después las protecciones de la habitación cayeron, Draco se incorporó rápidamente y


con el libro bajo el brazo salió de la habitación rumbo a la cocina. Pero cuando llego a la cocina
solo alcanzo a oír que Potter le decía al elfo que lo dejara andar por la casa pero que cuidara lo que
hacía y lo que tocara mientras él seguía al elfo amante de los Black a una habitación. Draco alcanzo
a ver antes de que desaparecieran por el pasillo un sobre en las manos de Potter. Soltó un suspiro
de frustración y regreso a encerrarse a la habitación.

“Tonto Potter, siquiera para que si lo hubiera estado esperando encadenado y con esposas en la
cama”.

Sacudió la cabeza, que diablos estaba pensando.

*****
Después de darle órdenes a Kreacher y Dobby se encerró en ese cuarto, necesitaba privacidad.
Dejo la caja sobre una pequeña mesita que estaba en el centro y busco su seguro para abrirla,
pero no encontró ninguno. La observo unos segundos, pensando que hechizo podría abrirla,
después de unos segundos recordó algunos. Empezó con el más fácil, pero el Alohomora  no
funciono y después de muchos intentos infructuosos con diferentes hechizos se detuvo.
“¡Donde estas Hermione cuando se te necesita!” oh si Harry tus amigos no saben nada de lo que
estás haciendo y ahora esperas su ayuda, que considerado de tu parte”.

Frustrado por haberle dado la razón a la voz de su conciencia se sentó sobre un sillón café,
probaría suerte con la carta quizás sus padres le decían como abrirla. Estaba cómodo, justo lo que
necesitaba para poder leer la carta que le habían dejado sus padres. Miro el sobre una vez más y
dejando escapar el aire que estaba sosteniendo, abrió con dedos temblorosos el sobre ocre,
desdoblando el pergamino.

Su corazón latía desbocado mientras comenzaba a deslizar la vista por las primeras palabras.

Querido Harry:
Si recibes esta carta es porque ya no estoy vivo. Solo espero que estés a salvo en Hogwarts. Mi
pequeño adorado sé que tu vida no será tan fácil sin tu madre y yo, pero debes ser fuerte Harry,
eres el único que puede detener esta guerra si es que aún sigue, y no, no me refiero a la profecía.

Harry no sabía cómo sentirse, si alagado de que sus padres creyeran que él podría derrotar a
Voldemort o aterrado de fallar y ser la decepción no solo del mundo mágico sino de lo más
importante: sus padres.
Harry hay muchas cosas que no sabes acerca de tu pasado. ¡Tus orígenes hijo! Sé que será un duro
golpe en tu vida pero debes ser fuerte y superarlo, solo espero que cuando sepas toda la verdad no
me odies. Pero si es así recuerda que yo siempre te amare.

Harry estaba confuso, él no podía pensar en una razón lo suficientemente válida para odiar a su
padre.

Junto con esta carta debió llegar una caja de madera labrada con el escudo de los Potter, si eres un
Gryffindor como estoy seguro que lo eres, sé que habrás intentado abrirla pero está protegida
contra toda clase de hechizos.

Harry sonrió ampliamente, al menos en algo no había decepcionado a su padre.

Lo que esta caja contiene son pensamientos de Lily y míos, es una información muy valiosa que
nadie puede saber hijo. Pero antes de que te diga cómo puedes abrirla es necesario que primero
termines de leer esta carta, mereces saber la verdad.
Tu madre y yo nos casamos al poco tiempo de salir de Hogwarts y vivimos un matrimonio muy feliz
durante el primer mes, hasta que las cosas se complicaron. Trabajaba como auror en el ministerio
y muchas veces me tenía que ausentar de la casa por unos días, el trabajo era duro pero no como
para sentirme tan débil después de cada misión; Lily siempre se preocupaba del estado en que
llegaba de las misiones pero yo la tranquilizaba diciéndole que pronto me acostumbraría al ritmo
de trabajo. Pero debes saber que las mentiras nunca duran hijo, ¡nunca lo olvides! Mes y medio
después de nuestra boda llegue de una misión muy peligrosa en la cual atrapamos a varios
mortífagos, desgraciadamente el duelo me dreno demasiada magia y solo me quedo la suficiente
para llegar a casa con Lily y después me desmaye. Cuando desperté me encontraba en San Mungo,
lo conocía bastante bien como para saber que estaba en un ala privada, Lily estaba junto a mí con
una expresión que jamás le había visto ¡ni siquiera en nuestros años de colegio! Sus ojos verdes
llenos de vida eran opacos y vacíos, llenos de un profundo dolor y tristeza.

Frunció el ceño. No le gustaba el rumbo que estaban tomando las cosas.

No creía que lo que me pasara fuera tan grave como para provocar ese dolor en ella, así que quise
reconfortarla diciéndole que todo estaría bien…pero cuando mi mano tomo la suya la aparto de mi
lado como si quemara, como si fuera algo repugnante que me rompió el corazón; así que le
pregunte que sucedía pero solo me dijo que ya podíamos regresar a casa. Cuando llegamos le pedí
que me dijera que era lo que pasaba fuera lo que fuera, así fue como me entere que estaba
embarazado. ¡Si Harry! ¡Fui yo quien te gesto!

¿Qué diablos significa eso? Harry estaba en shock, eso era imposible. Su padre era un hombre no
podía gestar, eso era una completa locura. Sintiendo el pánico apoderarse de él respiro un par de
veces para calmarse antes de seguir leyendo. Quizás todo era una broma pesada.

“Si Harry como si tuvieras tanta suerte”.  Aun antes de seguir leyendo ya sabía que todo era
verdad, ahora solo faltaba saber quién era su otro padre.
  El mundo se me vino encima en unos segundos como a ti en estos momentos pero antes de que
me juzgues por favor termina de leer y ver nuestros recuerdos, solo eso te pido.
La impresión fue demasiado para mí, cuando desperté estaba en nuestra habitación, solo. Estaba
tan confundido, creí que todo era una broma hasta que pose mi mano sobre mi vientre y sentí un
pequeño cumulo de magia palpitando, en ese momento supe que Lily no me había mentido. De
algún modo había quedado embarazado y no sabía cómo mirar a Lily a la cara ya que no tenía las
explicaciones que le debía.
Me pase la tarde intentando recordar algo para comprender como había quedado embarazado,
pero está de más decir que no recordé absolutamente nada, estaba tan cansado física y
mentalmente que me quede dormido. Cuando desperté encontré un ligero desayuno junto con un
par de pociones que supuse me había recetado el medimago, pero el hambre se me fue de
inmediato cuando los recuerdos del día anterior me llenaron la mente. Fue demasiado para mí y no
lo soporte, me eche a llorar sintiéndome la peor basura del mundo por haber defraudado de esa
manera la confianza de Lily. No supe cuánto tiempo estuve encerrado en la habitación llorando y
pensando en cómo enfrentar a Lily, como decirle que no tenía la más mínima idea de cómo es que
había quedado embarazado; así que decidí decirle la verdad, que no recordaba nada y que solo
había dos maneras para explicar la situación y no sabía cuál era peor…si haberla engañado sin
recordarlo o que alguien me hubiera tomado a la fuerza y después me hubiera borrado la
memoria. Pero jamás, jamás creí que la verdad estuviera tan lejos de lo que yo creía hijo.

Harry sintió que le sacaban el aire al leer lo último, algo pesado se instaló en su estómago ¡oh
Merlín, su padre!

El resto de la historia se encuentra en los pensamientos que están guardados en la caja, están
enumerados así tendrás menos problemas para comprender. Como ya te había mencionado,
ningún hechizo funcionara sobre ella, la información sería demasiado peligrosa si cayera en las
manos equivocadas, es por eso que puse sobre ella un hechizo antiguo muy potente para
asegurarme que nadie que no fuera un Potter pudiera acceder a ella, así que tú serás el único
Harry y para abrirla solo necesitas hacer un pequeño corte sobre tu palma y deslizarla sobre la
tapa de la caja y esta se abrirá cuando reconozca tu sangre. Solo una cosa más Harry, Padfoot
prometió que si algo llegaba a pasarme el cuidaría siempre de ti a como diera lugar, Sirius Black
siempre fue un hermano y amigo para mí, ¡y tu padrino Harry! No sé en qué momento de tu vida te
encuentres cuando esta carta llegue a tus manos, y si Sirius sigue vivo, pero no lo dudaría, no
importa que te hayan dicho o que hayas visto Harry, pero ten por seguro que Sirius sigue vivo y
sigue cuidando de ti tanto como Lunático; contacta a Remus y a Sirius hijo, son los únicos en los
que puedes confiar, ellos también te buscaran cuando mi carta les llegue, en ella les pido que te
busquen y que te ayuden a cumplir con tu misión cualquiera que sea tu decisión después de que
hayas visto los recuerdos, ¡pero será tu responsabilidad contarles toda la verdad y mostrarles los
recuerdos!

Los ojos de Harry se llenaron de lágrimas al recordar que ya no podría contar con su padrino.

Esta carta debía llegar a tus manos cuando tu vida peligrara, solo espero que no tenga nada que
ver con los mortífagos y Tom, pero de ser así tu papel en esa guerra es aún más importante porque
no solo salvarías vidas inocentes sino que le podrías dar una nueva oportunidad a aquellos que
tomaron decisiones equivocadas y si todo sale bien quizás hasta recuperar una parte de la familia
que perdiste antes de tenerla.     

Harry sabía que ya jamás recuperaría a su familia, lo único que le quedaba lo había perdido para
siempre unos meses atrás.

Confió en ti hijo, sé que sabrás tomar la mejor decisión y dile a Sirius y a Remus que dejo en sus
manos mi mayor tesoro: tu vida hijo.
Te amo Harry, nunca lo olvides.
Con amor, tu padre,
James Potter.

Doblo cuidadosamente la carta antes de arruinarla con sus tontas lágrimas. Sabía que haría hasta
lo imposible si supiera que había una forma de recuperar a sus padres y a Sirius. Había intentado
con desesperación al final de quinto año para saber si Sirius podría regresar con el cómo fantasma,
pero sin importar cuanto hizo, fracaso. Eso solo sirvió para asegurarle que su padrino jamás
regresaría. Se limpió las lágrimas con la manga de su túnica y camino hasta la caja, ahora más que
nunca tenía que saber que había en esa caja.

Saco su varita y se hizo un corte a lo largo de su palma. El escarlata de su sangre brillo antes de
que unas gotas cayeran en el suelo. Cerró su palma en un puño para forzar la salida de más sangre
y cuidadosamente deslizo su palma sobre toda la tapa de la caja, la cual brillo en un pálido color
azul que rápidamente viro a un verde esmeralda.

Pasó su varita sobre su herida y procedió a abrir la caja. Estaba forrada en terciopelo rojo y
dorado. Dentro se encontraban cuatro frascos de vidrio transparente que claramente contenían
recuerdos. Los observo durante unos segundos y luego llamo a Kreacher.

– Necesito un pensadero urgentemente– giro y fijo su vista en el elfo delante de el– si no hay un
pensadero en la Mansión no me importa dónde o que tengas que hacer pero consíguelo y
tráemelo cuanto antes– ordeno con determinación.   

Kreacher sonrió con malicia al escuchar la voz de su nuevo amo. Si no lo supiera hubiera creído
que era todo un Slytherin, no se detendría ante nada ni nadie para conseguir lo que quería. Asintió
y desapareció con un plop.

Harry no sabía cuánto tiempo había pasado mirando los recuerdos pero no se sobresaltó cuando
el elfo apareció con un pensadero. No era consciente de nada a su alrededor, ni siquiera se
acordaba de que Malfoy seguía en la Mansión porque solo tenía ojos para el pensadero. Le pidió a
Kreacher que lo depositara en la mesa junto a la caja y le dio órdenes precisas de que nadie lo
molestara. Dicho esto despidió al elfo inmediatamente.

Respiro profundamente antes de tomar el primer recuerdo. Sabía que después de ver el primero
no había vuelta atrás, pero ya había tomado una decisión y esa tampoco tenía vuelta atrás. Volcó
el contenido del pensamiento marcado con el número uno, cerró los ojos un segundo antes de
inclinarse.

*****

En ese mismo momento a muchos kilómetros de distancia en una casa abandonada y vieja, el
mago oscuro más poderoso jamás conocido recibía una carta anónima que cambiaría el rumbo de
su vida y de muchas otras personas.

– “Mmm que interesante no lo crees mi querida Nagini”– siseo Voldemort mientras mantenía en el
aire la carta que acababa de llegar con una lechuza desconocida.
“¿De quién es Tom?”

Voldemort hizo una mueca de disgusto antes de contestar.

– “Si no fueras mi única y fiel amiga ya te hubiera matado por atreverte a llamarme por mi
asqueroso nombre muggle. Pero aun así te responderé, no se quien la envió pero no me tomara
nada averiguarlo y cuando lo haga nos divertiremos juntos, pero por el momento descargare un
poco de frustración en lo que tenga  a la mano”–. Sonrió con satisfacción. 
“Si no lo supiera no hubiera arriesgado mi pellejo al decirte “Tom”, aunque estoy pensando
seriamente en volver a decirte Tommy o Voldy… te dejare escoger así que no te quejes viejo
amargado”

Esa serpiente asquerosa algún día la cruciaría hasta el cansancio. Voldemort entrecerró los ojos
peligrosamente provocando un estremecimiento en sus “invitados”.

– Muy bien mis queridos amigos ¿en dónde nos quedamos? Ah sí… ¡Crucio!

Un grito desgarrador resonó en toda la casa mientras los demás mortífagos tragaban saliva
rogando a Merlín no ser la siguiente pelota anti-estrés del Lord.

4. El… ¿¡mi Padre!?

 
El...¿¡mi Padre!?
 
Cayó de pie frente a la cama donde su padre se encontraba sentado abrazando sus piernas, se veía
todavía rastro de lágrimas sobre sus mejillas. ¡Se parecía tanto a él! Tenía su mismo cabello
azabache desordenado, sus rasgos eran los mismos pero sus ojos que en ese momento estaban
perdidos en algún punto de la habitación eran color avellana.
Estaba tan ensimismado observándolo que se sobresaltó cuando lo vio levantarse y secar sus
lágrimas, no tuvo tiempo de reaccionar cuando su padre lo atravesó y salió por la puerta. Harry se
apresuró a seguirlo aun desconcertado por poder ver a su padre, no importaba que fuera un
recuerdo.
Llegaron a la sala pero Harry no tuvo tiempo de observar su antigua casa porque su mirada se
topó con la figura de su madre, sentada en un pequeño sofá frente a la chimenea con una taza
entre sus manos. Era tan hermosa pero se veía tan triste que se le rompía el corazón de solo verla,
una mirada a su padre basto para ver que el sentía lo mismo.
Lo observo acercarse a su…a Lily, ya no se sentía con el derecho de llamarla “madre”. James se
arrodillo frente a Lily y le quito de sus manos la taza. Harry se acercó más para ver a la que
durante todos sus años de vida considero como su madre, pero se encontró con una mirada vacía y
un rostro sin expresión.
– Lily…amor– poso su mano sobre la mejilla de su esposa– perdóname por favor– su mano cayo
cuando Lily volteo su rostro alejándose de la mano de su padre.
– Basta James. Solo quiero saber… ¿Por qué? – su voz reflejaba dolor.
– Escúchame por favor Lily y si después de escucharme decides irte, no te detendré…solo espero
que algún día puedas perdonarme– James la miraba anhelante.
– ¿Quién es James? ¿Quién es el otro padre? – pregunto con temor.
– Lily amor yo…no lo sé– soltó un suspiro apenas audible– no lo recuerdo– desvió la mirada al
suelo.
– Por favor James, ¿no crees que por lo menos tengo derecho de saber con qué hombre me
engañaste? ¿Acaso fue un auror? – pregunto molesta.
– Maldita sea Lily– soltó sus manos como si quemaran– sé que mereces una explicación pero no la
tengo, no recuerdo haberte engañado ni con un hombre ni con nadie. ¡Es verdad cuando te digo
que no recuerdo nada! Entiendo cómo te sientes pero yo no me siento mejor, me odio por todo el
dolor que te estoy causando– la miro fijamente– ¿quieres que te diga que es lo que pienso? Bien,
pues te lo diré. No sé si he estado con alguien sin recordarlo…o que alguien me haya…hecho algo–.
Termino con un susurro.
– ¡James! – Lily lo miraba asombrada.
– Lo se Lily– evito su mirada– ahora no solo me odias también te doy asco ¿no? Y no te culpo, yo
me siento sucio… y no sé qué prefiero, sí olvidar todo lo que ha pasado y seguir con mi vida o
buscar una forma de saber la verdad.

Harry sentía escocer sus ojos al ver a su padre llorar de esa manera. Miro a Lily arrodillarse y
abrazar  a su padre. Se separaron unos minutos después.

– James, eres un Gryffindor de pies a cabeza y como tal tienes que afrontar la situación, yo…
tomare una decisión cuando sepa…que sucedió–. Lo miro seriamente– pero si lo que dices es cierto
alguien debió sellar parte de tus memorias, o peor aún, borrarte recuerdos con un Obliviate.
James se estremeció ligeramente.
– Lily tu podrías…– James comenzó vacilante pero fue interrumpido por Lily.
– Sí. Quizás podría utilizar un poco de Legeremancia contigo, aunque el mejor en eso siempre ha
sido Severus.
James dejo escapar un pequeño gruñido.
– Preferiría que lo intentaras tú, si no es posible encontraras alguna manera, confió en ti.
Lily desvió la mirada incomoda y se levantó.
– Sera mejor que tomes asiento para evitar un accidente–. James tomo asiento– ¿preparado? –
Pregunto Lily nerviosa.
– Sí. Hazlo.
– "¡Legeremens!" –  dijo firme apuntando la varita al hombre frente a ella.

Harry observaba fijamente la escena esperando ver algo, pero solo pudo darse cuenta del esfuerzo
de su padre para evitar luchar contra la invasión y la expresión de concentración de su madre.

Le pareció que el hechizo duro horas hasta que por fin terminó, dejando a su padre jadeando y con
la frente perlada de sudor mientras Lily lo miraba asombrada tapándose la boca con la mano.

  – ¡James!
Su padre levanto la vista hacia Lily y Harry pudo ver temor en sus ojos.
– Sea lo que sea, por favor Lily ¡dímelo! – su voz temblaba ligeramente.
– James…tienes un Encantamiento de memoria muy poderoso– James cerro los ojos brevemente–
pero eso no es todo, hay…tu…te implantaron recuerdos falsos– se le quebró la voz antes de
terminar.
– Lily por favor, necesito saber toda la verdad– James hablo con desesperación.
– Son recuerdos falsos de…nuestra relación–. Termino con tristeza.
– ¿Qué quieres decir? ¿Lily? –James se veía alarmado.
– Lo comprendes ¿no? Significa que nunca hubo un nosotros, que tú nunca me amaste como yo
nunca te amé. Que alguien nos utilizó, nuestra vida es una mentira, una…farsa– Lily respiraba
entrecortadamente.

Harry se sintió expulsado fuera del pensamiento con brusquedad. Termino de rodillas sobre el
suelo frio, jadeando. Cuando se recuperó lo suficiente recogió el pensamiento y vertió
rápidamente el segundo pensamiento. Lo observo arremolinarse en el interior y se inclinó hacia el
con el corazón latiendo fuertemente contra su pecho.

Nuevamente cayó en la sala de estar pero esta vez Lily dormía sobre el sofá mientras James la
observaba sentado enfrente sobre un sillón individual, lucía pensativo. Lily comenzó a despertar
hasta que ubico su mirada en James, se levantó lentamente y lo observo alarmada por un
momento pero después de ver la tristeza en los ojos de James suspiro tristemente.
– Entonces ¿es cierto no? Tú y yo solo…éramos amigos, esa parte la comprendo pero, tú y… ¿Tom?
– pregunto incrédula.
– Lily, el Tom que yo recuerdo no tiene nada que ver con el Tom de…ahora. Además hay algo que
debo decirte, no pude decírtelo cuando me borraron la memoria pero él…me había prometido la
última vez que nos vimos que ya no seguiría con esto y que nosotros…nos casaríamos.

Harry no podía creer lo que oía. Su padre estaba enamorado de otro hombre y además ¡iban a
casarse!

– Pero entonces porque…


– A él también le borraron la memoria y seguro también le implantaron recuerdos falsos, no lo
podemos saber pero hay algo que si se. Unos días antes de que nos atacaran estuvimos en su casa
y yo encontré por accidente un libro de…magia negra en el que hablaba de los horrocruxes– Lily
jadeo– me lo lleve de ahí y lo escondí en el Colegio pero estoy seguro que él siguió adelante con
todo esto cuando…ya sabes.
– Pero James, si eso es verdad en este momento…el será imparable.
– Lo se Lily, y mi deber como auror es enfrentarlo. ¿No es irónico? ¿Me convertí en auror para
enfrentar al amor de mi vida? ¿Para matar a Tom Riddle?

Harry jadeo sorprendido.

– No James, el ya no es Tom y dudo que quede algo de él. Tom murió cuando nació Voldemort.

Harry cayó de rodillas al suelo en shock. Ni siquiera noto cuando fue arrojado fuera del pensadero.
Yacía de rodillas en el duro suelo con los ojos desorbitados. No supo cuánto tiempo paso así hasta
que sintió humedecerse sus mejillas y bajo su vista al suelo viendo sus lágrimas caer incontenibles.
Eso tenía que ser una pesadilla, él no podía ser hijo de ese ser, de ese…monstro.
– No– negó con la mirada perdida– no, no, no, no, no, esto tiene que ser una broma– soltó un
sollozo– ¡NO! – grito con todas sus fuerzas azotando los puños con fuerza en el suelo, esperando
que el dolor de sus manos le distrajera del dolor en su corazón.

Su dolor era tanto que no era consciente de su magia liberándose a raudales, hasta que sintió
como lo sacudían con violencia por los hombros pero no reacciono hasta que escucho su nombre
ser gritado con desesperación.

– ¡Harry! ¡Harry detente! ¡Harry por favor, para!

Harry parpadeo lentamente, dirigiendo su mirada a un par de ojos grises, deteniendo el flujo de su
magia al reconocerlos.

– Draco– susurro.

– Gracias a Merlín. ¿Harry acaso quieres morir? – pregunto preocupado.

– ¡Draco! – Harry se abalanzo sobre el rubio escondiendo su cara contra su pecho mientras
aferraba con fuerza su camisa, empapándola con sus lágrimas.

El rubio estaba sorprendido por el abrazo repentino, pero al sentir como se mojaba su camisa con
las lágrimas del moreno no pudo contenerse y lo estrecho entre sus brazos con fuerza, sentándolo
sobre su regazo para que pudiera desahogarse.

Dudaba que así como estaba pudiera decirle algo acerca de lo que sucedió o quisiera hacerlo. Lo
mantuvo entre sus brazos hasta que dejo de llorar pero cuando lo miro a los ojos para hablar se
dio cuenta que el chico estaba deshecho y sintió su corazón oprimirse al verlo así.

– Por favor, no me dejes. No quiero estar solo. No me abandones por favor–. Harry suplico con los
ojos llenándose nuevamente de lágrimas.

Draco lo miro sorprendido pero sabía que no podría decirle que no y menos en ese estado.

– Está bien. Por ahora debes descansar, no sé qué te puso así– desvió ligeramente la vista al
pensadero– pero debes dormir. Me quedare contigo hasta que te sientas mejor.

Lo levanto en sus brazos y lo llevo a su habitación.

– Gracias Draco– susurro Harry sobre el cuello del rubio, provocando un estremecimiento en este.

El rubio no respondió, estaba demasiado sorprendido de que lo llamara varias veces por su
nombre. Lo deposito suavemente sobre la cama quitándole los lentes y cuando se giró para
sentarse sobre una silla sintió que tiraban de él hacia atrás. Volteo la mirada encontrándose con
los ojos verdes de Potter llenos de lágrimas otra vez.

– ¡Por favor! Solo…por hoy– susurro con voz quebrada.

– No me voy a ir, solo traeré un asiento–. Intento tirar de su manga pero Potter la aferro más
fuerte.
– No es necesario, quédate conmigo solo…un rato más– avergonzado no alzo la vista mientras
hablaba.

Draco lo miro atónito unos segundos sin poder creer lo que le pedía, pero después suspiro con
frustración sabiendo que no le podía negar nada.

– Solo hasta que te duermas.

El rubio se acostó en el espacio libre de la cama sintiéndose incomodo, así que cruzo sus brazos
por detrás de su cabeza sin ver al moreno. Este último observo al rubio recostarse junto a él y tras
unos segundos de vacilación se acurruco a su lado derecho para sentir su calor, sintió al rubio
incomodarse por su cercanía pero no lo rechazo, así que Harry no se movió.

– No veas los recuerdos que están en el pensadero, te daré asco y me odiaras si sabes la verdad–
dijo Harry con voz temblorosa.

– No creo que más de lo que ya siento pero…– sintió al moreno tensarse y lo vio alejarse de él
dándole la espalda.

– Tienes razón, yo mismo me doy asco. Puedes irte, solo no…veas los recuerdos–. Se hizo un ovillo
con lágrimas silenciosas cayendo por sus mejillas.

Draco se sintió como mierda, Potter no estaba para sus pullas. Lo que sea que haya visto en esos
recuerdos lo dejo deshecho y completamente vulnerable. Se supone que debía de aprovecharse
pero no sentía deseos de hacerlo.   

– No me das asco Potter, solo quería molestarte, pero creo que este no es el momento. Además
debo aclarar que no te odio, dudo mucho que algún día lo haya hecho de verdad. No te preocupes
por los recuerdos no son asunto mío. Y solo para que lo sepas ¡no me iré! No hasta que te
tranquilices y te duermas, lo demás puede esperar.

Draco se giró, acercándose al moreno y lo abrazo por la espalda. Harry se asombró pero
inmediatamente se giró y se aferró al pecho del Slytherin mientras este le acariciaba la espalda. No
tardó en quedarse profundamente dormido.

El rubio escucho la respiración regular del moreno y creyó que ya podía levantarse, pero lo cierto
es que estaba bien así, el calor de Potter era agradable al igual que la sensación de su cuerpo entre
sus brazos, así que decidió que no le haría mal quedarse un rato mas así. 

Lo siguiente que sintió fueron los rayos del sol que caían directamente sobre su cara y supo que no
había cerrado las cortinas por la noche.

Parpadeo varias veces acostumbrándose a la luz del sol pero un borrón negro nublaba su vista,
intento tallarse los ojos pero sus manos estaban ocupadas, una abrazando y la otra siendo
apresada bajo algo.

Cerro los ojos unos momentos, no sabía en qué momento se había quedado dormido, lo último
que recordaba era…abrió los ojos de golpe ruborizándose al instante. Su mano izquierda
descansaba sobre la cadera del moreno mientras su brazo derecho le servía de almohada, sintió su
respiración acelerarse lo que fue peor, pues con cada inspiración rozaba con su pecho la espalda
de Potter.

Maldijo por lo bajo haberse quedado dormido y como pudo salió de la cama antes de hacer alguna
tontería.

Una hora después Harry bajo al comedor y se encontró con Malfoy desayunando. Sabía que tarde
o temprano tendría que afrontar la situación pero él prefería más tarde que temprano. Sin
embargo no tenía escapatoria el rubio lo observaba desde la mesa. Carraspeo para desviar la
atención  de su cara porque comenzaba a sentir calor subiendo por sus mejillas.

– Veo que dormiste bien Potter– desvió su atención a las tostadas que comía– te ves mucho
mejor.

– S-si gracias– Harry se acercó a tomar asiento a la mesa para desayunar.

Draco lo observo mientras se servía y se dio cuenta que si el no sacaba la conversación Potter no le
diría nada.

– A juzgar por tu expresión cuando entraste debo asumir que recuerdas perfectamente lo que
sucedió ayer– comenzó– así que entonces ¿me dirás que sucedió? Y no me mientas– se apresuró a
añadir al ver que el moreno iba a protestar– sé que cuando llegaste de tu “cita” te encerraste
inmediatamente en ese cuarto después de decirle a tu elfo que me sacara de la habitación–. Lo
miro fijamente para ver su reacción a lo que diría– también sé que lo que te puso así fueron esos
recuerdos que viste en el pensadero y si mal no recuerdo aun te faltan algunos por ver, lo que me
hace pensar que hoy lo harás.

Dio en el blanco, a veces las reacciones de Potter se podían leer como  un libro abierto.

– Te…agradezco todo lo que hiciste por mi anoche, si no hubiera sido por ti…–soltó un suspiro– sé
que lo mínimo que te debo es una explicación pero la situación es muy delicada y yo todavía no
estoy seguro de poder confiar en ti Malfoy.

– Mmmm ¿ahora ya no soy Draco? – Observo ruborizarse a Potter y añadió–   pero Potter, ni
siquiera los Malfoy somos inmunes al Veritaserum.  Así que porque no nos ahorramos esta
conversación, me das Veritaserum  y me explicas qué es lo que está sucediendo.

– Ciertamente Malfoy, pero esta información es muy personal y…quisiera verla yo primero antes
de que alguien más se entere de la verdad.

– Ok lo haremos a tu manera. Pero de una vez te digo que estaré cerca por si las cosas no salen
bien–. El tono de su voz no daba lugar a discusiones, iría o iría.

– Está bien. Así será entonces. 

 
*****
 
Esta vez no cayó en la sala sino en su propio cuarto, lo supo en cuanto vio a su padre frente a su
cuna jugando con un bebe de enormes ojos verdes.
Tocaron a la puerta unos segundos antes de que Lily entrara.
– James, han llegado–. Lily se acercó y toco su hombro admirando al pequeño bebe que
comenzaba a cerrar sus parpados.
– Esta bien, vamos–. La tomo de la mano y salieron juntos.
Harry se apresuró a seguirlos después de observar a su yo bebé por unos momentos. Bajo
apresuradamente las escaleras justo cuando su padre abría la puerta y vio como las versiones
jóvenes de su padrino y Remus entraban por la puerta con regalos.
– ¡Canuto! ¡Moony! – James abrazo a sus dos mejores amigos.
– ¿Cómo están? – pregunto Remus.
– Lo llevamos lo mejor que podemos– respondió James.
– Bueno y dónde está mi ahijado favorito que no lo veo por aquí. Moony y yo le trajimos unos
regalos–. Sirius buscaba alrededor de la sala.
James puso los ojos en blanco mientras Remus y Lily se reían entre dientes.
– Es tu único ahijado, claro que tiene que ser tu favorito– James golpeo amistosamente el hombro
de Sirius.
– Entonces con más razón–   Sirius paso empujando a James con el hombro mientras se reían.
Harry los observo dirigirse hacia la sala. Deseaba con el alma poder quedarse para siempre ahí,
con toda su familia.
– Supongo que Colagusano no vendrá ¿cierto? – Remus observo a James y a Lily antes de
continuar– lo que quiere decir que lo que nos dirán es demasiado importante o muy peligroso.
– Más bien creo que ambos.                                 
James miro a la que todavía era su esposa a los ojos. Lily le tomo la mano y le dio un suave
apretón.
– Creo que ya todos estamos al tanto de la profecía así como de la existencia del otro padre de
Harry. Lo que no saben es quien es y así se quedara por el momento, pero lo que si les diré es que
su padre es algo así como un…mortífago.
– ¿Qué? – Dijeron atónitos Sirius y Remus– ¿Es una broma verdad Prongs?
– Por favor escúchenme antes– una vez que consiguió la atención de ambos hombres continuo– él
no es un mortífago…propiamente dicho, pero sabe mucho sobre artes oscuras. ¿Recuerdan que les
dije que cuando nos borraron la memoria nos íbamos a casar? – un asentimiento por parte de
ambos le permitió continuar– pues bueno, ese día él me había prometido que dejaría todo por mí,
que se olvidaría de todo y que nos iríamos a vivir lejos.
– Esa es la razón por la que no quisiste buscarlo y recuperar sus recuerdos. Por eso no importo
cuanto te insistimos, porque tu sabias que él había regresado con los mortífagos y ya no volvería
contigo–. Termino Remus seriamente.
– Si, pero en ese momento no era conveniente decírselo a ninguno y es la decisión más sabia que
he tomado en mi vida, hubiera estado perdido porque Colagusano no solo me hubiera traicionado
al decirle a Voldemort cuando nacía mi hijo sino también quien era probablemente su otro padre–.
Explico James.

Harry estaba desconcertado. Se supone que Colagusano los había traicionado cuando él tenía
poco más de un año y no antes. Pero si era así, ¿Por qué lo escogieron como guardián del
Encantamiento Fidelio?
– ¿Entonces porque lo escogieron como guardián? ¿Por qué no Moony o yo?
– Escúchame bien Siri, esto que les voy a decir es muy importante. No importa a quien escojamos
como guardián eso solo nos compraría tiempo a todos, es por eso que quiero que se descubra solo
Colagusano. Dumbledore sabe quién es nuestro guardián pero ni siquiera en él he podido confiar lo
que descubrí. Eso solo lo sabremos nosotros cuatro.
– James si no hablas en este momento voy a terminar bebiendo una poción tranquilizante y odio
beber pociones ¡me recuerdan a Snivellus! –. Se estremeció con una fingida mueca de asco.
– Antes de que nos atacaran y nos borraran la memoria, yo me lleve de su casa un libro de magia
negra– James giro su muñeca y lo apareció en la mesita.
Harry jadeo cuando reconoció el libro. Lo había visto varias veces en uno de los estantes de la
biblioteca de los Black.
– Este libro explica cómo crear horrocrux, como destruirlos, pero también como recuperar esas
partes de almas escindidas– James los miro a ambos.
– Estas queriendo decir que el padre de mi ahijado ¿hizo un horrocrux? – pregunto Sirius aterrado.
– Eso no es todo lo que nos quieres decir ¿verdad James? No habría tanto misterio si solo querías
decirnos que el padre de Harry creo horrocrux de su alma– Remus lo evaluaba con la mirada
mientras aparecía una media sonrisa.
– Moony tan perspicaz como siempre. Pero no, eso no es por lo que los hice venir. Es para decirles
que Lily y yo hemos decido hacer lo mismo y de esta manera asegurarnos que por lo menos uno de
los dos viva para cuidar de nuestro Harry.
– ¡Pero James no puedas estar hablando en serio!– exclamo Sirius.
– Lo siento Siri, ya me conoces y sabes que hare cualquier cosa por mi familia y amigos. Además ya
lo he decido, no hay vuelta atrás y no tenemos mucho tiempo porque Voldemort intentara matar a
Harry y nosotros seremos obstáculos en su camino– James tomo aire y continuo– solo queremos
saber si podemos contar con ustedes para guardar nuestros horrocruxes y poder juntar nuestra
alma si nos llegara a pasar algo.

Harry estaba estupefacto. ¿Estaba escuchando a sus padres decir que separarían su alma? No
entendía muy bien qué significaba eso pero si era magia negra era algo muy peligroso, pero no
pudo evitar sentir algo cálido en su pecho al saber que lo habían hecho por él.

Observo a su padrino y a Remus mirarse un segundo antes de asentir y voltear hacia la pareja
frente a ellos.

– ¿Supongo que tienen varitas ilegales? – Remus pregunto serio.


Lily y James sonrieron avergonzados.
– Eso ya está listo y mi pequeña Lily ha estado investigando y cree que podríamos hacer uso de
algunos “conocidos” suyos para el sacrificio– explico James mientras le daba un beso en la frente a
Lily.
– ¿Entonces contamos con ustedes chicos? – pregunto Lily despacio.
– Siempre. Pero deben saber que nosotros no hacemos las cosas a medias ¿verdad? Así que… ¿de
cuántos horrocruxes por persona estamos hablando? – Sirius sonrió de lado.
– ¡Lo sabía! – James sonrió ampliamente.

Harry ya se lo veía venir así que ni siquiera se asombró. La amistad de su padrino, Remus y su
padre iba más allá de cualquier otra, tanto que le recordaba a Ron y a él.
– Pues viendo que ya somos más creo que dos por persona serán más que suficientes, ¿no crees
James? – dijo Lily divertida.
– Si amor, más que suficientes.

Lo último que Harry vio antes de ser transportado por el pensadero fue la sonrisa de complicidad
en esos cuatro rostros.

Harry todavía estaba sonriendo cuando salió del pensadero. ¡Amaba a esas personas con toda su
alma!

Temblaba de excitación cuando vertió el ultimo pensamiento, quería saber cómo les había ido en
su aventura. Antes de inclinarse para ver el último recuerdo hizo nota mental de buscar en la
biblioteca ese libro para leerlo cuanto antes, porque lo cierto es que no sabía que era un
horrocrux.

Esta vez cayó en el cuarto de juegos de su casa. Donde un Harry bebe jugaba en el suelo mientras
sus padres sonreían tomados de las manos.
Su padre se acercó y lo cargo, mirándolo fijamente.     
– Harry hijo, este es el último recuerdo que te dejamos, estoy seguro que ya viste los anteriores así
que solo te diré que nuestra misión fue todo un éxito–. Sonrió débilmente– Decidimos no tomar
riesgos innecesarios así que Sirius y Remus se mantendrán lo más lejos posible. Ellos guardaran
nuestros horrocruxes, así que tu misión hijo es buscarlos y traernos a todos de vuelta. ¡Te
estaremos esperando!
Una cosa más hijo– James se había puesto serio– sé que quizás estas en peligro gracias a tu padre,
solo quiero que recuerdes que él no sabe de nosotros y en mi ausencia es tu decisión decirle o no;
pero si tu decisión ya no importara porque la guerra está peor ¡no lo pienses Harry! Solo destruye
los horrocruxes que Tom haya creado. No puedo decirte cuantos fueron ni que son, pero si fuera
yo, serian algo muy valioso para mí. ¡Oh! Se me olvidaba– James sonrió traviesamente– te tocara
a ti decirle a Remus y a Sirius quien es tu verdadero padre– James le guiño un ojo.
– Suerte Harry te amamos– dijeron al unísono sus padres.
Lo último que vio Harry antes de desaparecer fue como era abrazado fuertemente por sus padres.

Todavía sonreía como tonto cuando salió del pensadero, indudablemente esa era una imagen que
atesoraría el resto de su vida. Pero ahora tenía otras cosas que hacer y cuanto antes mejor. Saco
su varita y guardo el último recuerdo en el frasco para después guardarlos todos en la caja junto
con su carta.

Se dirigió a la puerta pensando que tenía que leer ese libro lo más pronto posible, ¡por Merlín
tenia tantas cosas que hacer! Pero antes de todo eso tenía que hacer lo que su padre le pidió en su
carta: contactar a su padrino y Remus, aunque su semblante decayó un poco porque sabía que no
recibiría respuesta de su padrino.

Soltó un suspiro apenas audible y tiro del pomo de la puerta. Se quedó estático donde estaba.
Frente a él estaba una imagen hermosa.

Se había olvidado que Malfoy lo esperaría cerca para evitar que sucediera algo como el día
anterior así que le sorprendió verlo recargado en la pared frente a la puerta. Por lo visto no se
había percatado de que él había abierto la puerta y aprovechando la oportunidad que se le
presentaba observo fijamente al rubio que tenía enfrente.
A pesar de que no se había cambiado de ropa se seguía viendo muy guapo, llevaba su cabello sin
gomina con mechones de cabello rubio platinado sobre la frente adornando sus ojos que estaban
cerrados, lo que permitía ver sus largas pestañas rubias. Observo su nariz respingada pasando a
sus delgados labios rosados que desde donde estaba se veían tan apetecibles que deseaba
probarlos. Su mirada se deslizo por su pálido cuello, su túnica estaba abierta, llevaba una camisa
blanca con los botones superiores abiertos dejándole ver parte de su pecho.

Merlín, que calor hacia y además sentía como su boca se estaba haciendo agua, pero no podía
dejar de detallar el cuerpo delante de él y esa camisa que se amoldaba perfectamente a su
abdomen y ¡demonios tenía que ser pecado que los pantalones le quedaran así! Esos pantalones
negros estaban tan ajustados que se le ceñían deliciosamente a sus largas piernas que junto con
sus brazos cruzados a la altura del pecho le parecían la imagen más erótica que había visto.

Sintió sus colmillos crecer y se dijo que tenía que parar antes de hacer una locura pero antes se
regaló una vez más la vista volviendo a recorrer el hermoso cuerpo que tenía frente a sus ojos.

Carraspeo para llamar la atención de su compañero quien abrió los ojos sorprendido y se enderezo
rápidamente.

– ¡Potter! No te escuche abrir la puerta– dijo incómodo.

– No, parece que estabas meditando algo importante. Se te veía muy tranquilo– respondió
despacio deseando no sonrojarse o se delataría.

– Y bien ¿qué harás ahora? Por lo visto lo más difícil fue ayer, hoy no te ves afectado– dijo
entrecerrando los ojos.

–  Estoy bien…respecto a que hare solo te diré que tengo que mandar un par de cartas y después
tú y yo nos sentaremos a hablar.

– Oh si, la comadreja y la sabelotodo, ya te habías tardado en buscarlos Potter. De hecho no


entiendo cómo es que no están aquí contigo si son inseparables– dijo con sorna.

–  Lamento decirte que te equivocas Malfoy, las cartas no son para ellos, ni siquiera saben que no
estoy con los Dursley. Si lo supieran ya le hubieran dicho a Dumbledore donde estoy y de seguro
hubieran encontrado la manera de obligarme a regresar con ellos; pero lo que tengo que hacer es
muy importante y peligroso para perder mi tiempo, así que lo hare solo, después de todo…– Harry
lo observo fijamente decidiendo si confiar o no en Malfoy.

–  ¿Después de todo? – Pregunto Malfoy entrecerrando sus ojos–  Vamos dilo Potter, después si
quieres me obligas a hacer un juramento inquebrantable o me das Veritaserum.

– Después de todo lo que me he enterado ya no sé si puedo confiar en ellos.

Malfoy lo miro primero sorprendido y después confundido.

 
5. ¿Un nuevo aliado o un nuevo amigo?

 
LV***TR
 

Voldemort releía por tercera vez esa maldita carta y fruncía cada vez más el ceño. Estaba
demasiado frustrado por el contenido de misma y sobre todo porque no había dado con su autor a
pesar de haber probado con todos los encantamientos que conocía y eso solo lo confundía aún
más ya que la única manera en que la firma mágica no era reconocida era porque su dueño ya
estaba muerto pero si era así como es que llego a él. 

“Tom, si no estuvieras tan cabreado con el autor de la carta por conocerte tan bien ya habrías
comprendido que la solución a tu acertijo es que la dejo para ti antes de morir, algo así como una
herencia querido”

Tom giro la cabeza hacia la serpiente sorprendido, era tan fácil porque no se le había ocurrido.

– Si te crees tan lista ¿porque no me dices quien es el maldito autor anónimo? – siseo con furia.

“¿Podrías pensar con la cabeza fría por unos minutos? Claro que no lo sé, por si no recuerdas yo
estoy contigo desde hace poco más de trece años y esa persona dice conocerte desde hace más de
quince y por lo que veo se llevaban muy bien eh”

– Calla Nagini. Ahora mientras me dejas solo para volver a leer mi carta piensa quien es el mejor
en Legeremancia, porque lo voy a necesitar.

Nagini siseo furiosa mientras se deslizaba a la salida de la habitación pero antes de salir giro su
cabeza y fulmino a Tom con la mirada.

– Maldita sea Tom Riddle, si tuvieras fría esa calva cabeza tuya recordarías perfectamente que
Severus Snape es el mejor en Legeremancia y además TU mortífago espía. Y ahora me voy antes de
que te estrangule y le quite el trabajo al adorado Niño Que Vivió – y siseando eso salió de la
habitación rápidamente.

Voldemort agito con violencia su varita hacia la puerta sellándola completamente antes de que
alguien osara interrumpirlo, no quería bajas en su pequeño ejército y menos provocarlas el mismo.

Lo había decidido, leería por última vez la dichosa carta y traería inmediatamente a Snape ante su
presencia.        

Amor mío:
Espero que esta carta haya llegado a salvo hasta ti porque es lo más valioso que dejo en tus
manos. He decidido arriesgarme a decirte la verdad pero antes de saber todo debes demostrar que
eres capaz de cuidar de él y amarlo por los dos.
Tom desde que te conocí me enamore de ti y tu me amabas igual, pero nuestras vidas fueron
separadas antes de empezar. Sé que en este momento estás pensando que es una trampa del viejo
come-caramelos como solías referirte a él; pero te equivocas porque él ni siquiera sabe que el
tesoro que dejare ahora en tus manos es tuyo y mío ¡y así debe de quedar! ¡Jamás permitas que
sepa la verdad! O de lo contrario sería su fin.
Antes de que sepas de qué hablo debes recordarme. Busca al mejor en Legeremancia y permite
que busque en tu mente mis recuerdos y si te hicieron lo mismo que a mí, entonces encontraras
que te bloquearon los recuerdos que tenías de mí y te implantaron falsos. Si después de verificar
eso quieres recuperar tus recuerdos hazlo y si al saber quién soy, deseas con el corazón saber cuál
es nuestro tesoro entonces la llave llegara a ti sola.
Siempre te amare Tom. ¡Recuérdame siempre!
 

Voldemort doblo el pergamino.

La carta tenia fecha de hace casi 16 años pero por más que intentaba recordar algo su mente se
ponía en blanco. Jamás había estado con alguien, si había tenido amoríos de una sola noche pero
jamás se acostaba con la misma persona y jamás se había enamorado. El problema era que esta
persona sonaba tan segura de sí misma que le hacía dudar a tal grado que la presencia de Severus
era indispensable antes de que perdiera completamente la paciencia.

– Nagini trae a Nott ahora mismo– siseo impaciente.


Sabía que dondequiera que estuviera Nagini escucharía sus órdenes.  

H&D***D&H
 

Bajo las escalaras y entro a la sala encontrando al rubio sentado en el sofá.

– Acabo de enviar las cartas. Espero que me conteste, por lo menos uno de ellos lo hará– dijo con
aire melancólico.

Malfoy lo observo con detenimiento. Todavía tenía rastro de lágrimas en el rostro, los ojos
estaban ligeramente inflamados y su nariz roja.

– Has estado llorando. ¿Para quién eran esas cartas?– pregunto mirándolo fijamente.

– Para Remus y mí…padrino– termino en un susurro avergonzado.

– ¿Te refieres a Sirius Black? Pero él está…

– Muerto. Lo sé. Pero fue una indicación que me dejaron y lo tenía que hacer aun sabiendo que
era inútil– desvió su mirada al suelo.

– Lo siento mucho.

– Eso ya no importa ahora. Me voy a cambiar y, ¿después me acompañarías a la biblioteca antes


de que regreses a tu mansión? Quisiera que me ayudaras con algo, si no tienes otra cosa que hacer
claro– terminó Harry inseguro. 
– Te acompañare a la biblioteca y después iré a la Mansión, necesito ducharme y cambiarme de
ropa– y añadió mirando a Potter– hablaremos después. Tú debes descansar antes.

– Ok. Bajo en un minuto.

Harry subió corriendo las escaleras de regreso a su habitación donde se dio una ducha rápida, se
cambió de ropa y salió de regreso a la sala.

Cuando entro en la sala, Malfoy se le quedo viendo de arriba abajo con descaro, sabía que no se
había puesto ropa elegante pero tampoco estaba echo un desastre.

– ¿Hay algo malo con mi ropa?– pregunto observándose.

Llevaba un pantalón de mezclilla ajustado de color azul claro y una camiseta color verde musgo un
poco apretada pero nada del otro mundo.

Pero Malfoy pensaba todo lo contrario. El pantalón de Harry le resaltaba su cuerpo delgado y su
camiseta no dejaba nada a la imaginación, destacaba sus músculos de los brazos y le detallaba
perfectamente bien sus trabajados abdominales, pero lo que estaba haciendo estragos en su
cordura eran esas caprichosas gotas de agua que se resbalaban por su cabello siguiendo un
recorrido a lo largo de su cuello, perdiéndose en su pecho.

Sintió que el calor de su cuerpo comenzaba a alojarse en sus partes bajas y se dijo que necesitaba
urgentemente una ducha de agua fría.

–  Lo mismo de siempre Potter. No sabes cómo vestirte adecuadamente– “pero como quisiera


desvestirte”.

Harry lo observo molesto por el insulto pero no le siguió la corriente en vez de eso decidió
molestarlo.

– ¿Enserio Malfoy? –dijo acercándose lentamente a el– ¿entonces porque no mejor me vistes tú?
– pregunto mientras caminaba hacia la biblioteca contoneándose.

Malfoy se atraganto con su propia saliva y se le seco la garganta al ver como contoneaba Potter las
caderas mientras su vista se perdía en su trasero.

–  No quieras jugar con fuego Potter o te puedes quemar– susurro en voz baja pero aun así lo
siguió.  

Cuando entro en la biblioteca encontró a Potter enfrente de uno de los estantes del fondo
observando un libro, ¡y vaya que libro!

Harry lo escucho acercarse y antes de que llegara hablo.

–  Necesito leer este libro pero está protegido con magia negra– se giró y lo miro directo a los
ojos– como sabrás no sé cómo deshacer los encantamientos que lo protegen. Pero estoy seguro
que tu si podrías.
– Ambas cosas son obvias Potter. Sentí la magia negra desde que entre en este pasillo, todos son
libros de magia negra. Puedo quitar los hechizos pero la pregunta aquí no es esa, sino… ¿serias
capaz de leerlo?– pregunto con curiosidad.

– Claro que puedo leerlo, el que no me guste utilizar ese tipo de magia no quiere decir que no sea
capaz de leer un poco– respondió molesto el moreno, dándole la espalda.

– No lo entiendes Potter. No me refiero a que no seas capaz de leer un poco de magia negra. Me
refiero a si serás capaz de salir ileso mientras la lees–  observo la expresión de desconcierto en la
cara de Potter y revoleo los ojos– No se trata de cualquier libro Potter. Los libros de magia negra
no solo son peligrosos por su contenido, ¡ellos mismos son peligrosos! Si no sabes cómo luchar
contra su influjo puedes terminar siendo manipulado por ellos, loco o muerto– terminó de explicar
con seriedad, dejando claro que no era un juego. 

Harry se estremeció de solo pensarlo. Lo cierto es que no había pensado en eso.

– Aun así tengo que leerlo, no puedo esperar. Tiene que ser antes de que regrese esta noche con
los Dursley– terminó Harry con pesar.

– Ok entonces dame media hora. Subiré por mi varita e iré a la Mansión por un cambio de ropa y
regresare para ayudarte con los encantamientos…y para estar aquí por si las cosas se salen de
control– vio que el moreno iba a protestar pero lo callo antes de que hablara– ya sé que no
puedes decir nada de lo que haces, solo estaré cerca por si algo sucede. Solo eso, así que
tranquilízate– explico alzando las manos en señal de rendición.

Asintió sonriéndole. Lo vio dar media vuelta y salir por la puerta.

No lo diría en voz alta pero lo cierto es que la compañía de Malfoy era agradable. No tenía que
estar dándole explicaciones como con Hermione y Ron, pero tampoco aceptaba todo lo que le
decía sin antes objetar. Era agradable tener a alguien que no alababa sus acciones como el héroe
que decían que era, ni que lo creyera superior a los otros. Por el contrario Malfoy lo miraba como
su igual, él no se sorprendía por su fama o fortuna y eso era algo que apreciaba de él.

Sus pensamientos se detuvieron de golpe. Malfoy había subido a la habitación y él había dejado
olvidada la carta en el buró de la cama. “Maldición”  Salió deprisa de la biblioteca y subió las
escaleras lo más rápido que pudo pero sin delatar su presencia.

Malfoy estaba parado enfrente de su buró. Sintió que su alma se caía al suelo, había llegado tarde.
Pero Malfoy solo observaba absorto el pergamino frente a él.

– Ahora sé porque te pusiste así ayer Potter.

Harry se habría sentido sorprendido si no fuera porque lo que salió de la boca de Malfoy fue más
un susurro. Lo observo levantar su mano y dirigir sus dedos temblorosos hacia la carta. Este era un
buen momento para saber si podría confiar en él, con Veritaserum  o no ahora el sabría hasta
donde confiar en Draco Malfoy.

Pero antes de que tocara el sobre cerró su mano en un puño y soltó un suspiro.
– Si tan solo confiaras un poco más en mi yo podría ayudarte con la pesada carga que llevas sobre
los hombros. No tienes por qué hacer todo tu solo Harry.

Harry estaba sorprendido por que el rubio no tomo su carta pero aún más por sus palabras. No
creía que fuera tan importante para el rubio que Harry confiara en él.

Se acercó despacio, sin hacer ruido y cuando estuvo detrás de Malfoy lo abrazo por la espalda y
escondió su rostro entre sus omoplatos.

Malfoy se sorprendió cuando sintió que lo abrazaban por atrás.

– ¡Potter! – exclamo intentando alejarse de él. Preocupado por lo que pudo haber escuchado.

– Perdón Draco, no creí que fuera tan importante para ti que te diera mi confianza. Y tienes razón,
la carga que han puesto sobre mis hombros es demasiada y no puedo solo con ella, pero siento
que no puedo confiar en nadie, ni siquiera en Ron y Hermione. Tengo miedo que cuando sepan lo
que he descubierto me odien y me repudien, eso no lo soportaría Draco, ellos son mis únicos
amigos, los únicos que me han demostrado cariño y no quiero perderlos–  Harry estaba llorando
para cuando termino de hablar.               

– No tienes por qué llevarla tu solo, confía en mi Harry por favor. No sé qué fue lo que descubriste
en esa carta ni lo que viste en ese pensadero pero si ellos no saben apreciar tu amistad, déjame
ser yo quien te apoye y te ayude en todo lo quieras. Dame una oportunidad Harry, déjame ser tu
amigo y veras que no te defraudare–  su tono de voz terminó siendo de súplica pero no le podía
importar menos si Harry accedía.

Harry sentía a su corazón casi explotar de alegría al escuchar las palabras de Draco, pero no podía
parar de llorar así que solo asintió sobre la espalda de Draco.

Draco sintió como Harry asentía a sus espaldas y su corazón se llenó de alivio y alegría al mismo
tiempo, temía ser rechazado por segunda vez. Se giró rápidamente y atrapo al moreno entre sus
brazos apretándolo fuertemente mientras acariciaba su espalda consolándolo.

Harry se aferró a su camisa y enterró su cabeza en su cuello mientras más lágrimas salían de sus
ojos. Minutos después dejo de llorar y al sentir como Draco lo apretaba más fuerte contra él se
recargo completamente sobre su cuerpo y descanso la cabeza sobre su hombro, aspirando su olor
que le resulto tan tranquilizador como la mano en su espalda.

Cuando Harry dejo de llorar lo apretó más fuerte haciéndole saber que estaba ahí para él; pero
cuando el moreno se pegó a su cuerpo y sintió su cálida respiración haciéndole cosquillas en su
cuello tuvo que reprimir un estremecimiento. En ese momento se dio cuenta que sentía por Harry
algo más allá de la amistad. Quería su amistad desde niño sí, pero ahora no solo le gustaba su
forma de ser sino que se sentía atraído por él y eso no era bueno, lo acababa de ganar no quería
perderlo solo por eso.

Se deshizo de su abrazo suavemente y miro a Harry a los ojos. Le limpio las lágrimas y lo saco de la
habitación de la mano.

Cuando llegaron al sofá se sentaron juntos y Harry se recargo en su hombro.


– ¿Te tienes que ir a la Mansión? – susurro despacio.

– Si–. Draco lo envolvió con su brazo– Tengo que cambiarme de ropa. Promete que me esperaras
hasta que regrese para leer ese libro, no quiero que te pase algo. No tardare y después te puedes
ir a casa de tus tíos– dijo despacio deseando no tocar una fibra sensible.

– Está bien. Te esperare– se levantó de su hombro y se recargo en el sofá mirando el techo.

– Prometo ir rápido– se levantó del sofá y le dio un beso en la frente al moreno.

Harry cerró los ojos cuando sintió que Draco lo besaba y disfruto de la caricia. Cuando escucho el
sonido de la desaparición se acostó en el sillón y se un ovillo mientras esperaba que Draco
regresara. Dobby apareció frente a él llevándole una bandeja con chocolate caliente y galletas.

– El joven Malfoy le pidió a Dobby que le dijera a Harry Potter que regresaba pronto y que
mientras tanto Dobby cuidara de Harry Potter.

– Gracias Dobby– sonrió con cariño al elfo.

Después de terminar su chocolate se acostó de nuevo esperando la llegada de Draco. Ahora que
Draco se había ido noto que la casa se sentía vacía, él se sentía solo y no quería estar solo. Estaba
tan cansado que no sintió cuando se quedó dormido.    

LV***TR

A muchos kilómetros de distancia las cosas eran muy diferentes.

Voldemort estaba sentado en su sillón favorito en shock, con la respiración agitada y los ojos
completamente abiertos.

Sin embargo el pobre de Severus estaba peor, se encontraba de rodillas en el suelo totalmente
sudado, con la varita en alto y los ojos desorbitados por el horror.

Después de que Severus indagara en su mente y encontrara fuertes barreras y recuerdos falsos,
temió que todo lo que decía la carta fuera cierto. Así que le pidió a Severus que destruyera las
barreras y eliminara los recuerdos falsos, pero no había sentido o recordado nada diferente así
que Severus  utilizo Legeremancia  una vez más y ahí estaba el resultado: un Señor Oscuro en
shock y un Severus Snape catatónico.

Minutos después ambos reaccionaron.

– Maldito Potter aun después de muerto sigues molestando– bufo molesto Severus.

Un gruñido amenazador salió de la garganta del Señor Oscuro callando de inmediato a Severus.
– Retírate ahora, necesito pensar. Cuando te necesite de nuevo te llamare y no hace falta decir lo
que sucederá contigo si esto sale de aquí Severus.

– Mi señor, ¿Qué hará ahora con el joven Potter?– preguntó despacio Snape.

–  Mi querido Severus tantos años creyendo que solo había sido atracción física y hoy me vengo a
dar cuenta que si puedes amar, que ambos podemos. Pero no te confundas Severus, eres un
hombre inteligente para darte cuenta que a pesar del gran parecido de Potter y de…James, has
aprendido a querer al mocoso– termino con una sonrisa burlona.

Severus hizo una mueca de disgusto pero no lo negó.

–  Necesito pensar muchas cosas. Por el momento no intentare nada y…Severus no soy estúpido,
sé que eres un doble espía– vio tragar con dificultad a Severus y sonrió– siempre lo he sabido, tu
nunca me engañaste, pero esto es muy delicado, así que tienes terminantemente prohibido
decirle  algo de todo esto al viejo loco porque podría asegurarte que él está detrás de todo esto.

Severus asintió despacio y se retiró dejando solo al Señor Oscuro con sus pensamientos.

– ¡James!– Soltó un pequeño suspiro de nostalgia, recordando la primera vez que lo beso y la
primera vez que le hizo el amor.

Toda esa añoranza y dolor por haber sido él mismo su verdugo, se transformó en ira cuando
recordó como los habían separado. En su habitación nada se había salvado de su furia y ahí mismo
juro encontrar y vengarse de aquel o aquellos que habían osado separarlo de su único amor. 

Agotado se dejó caer de nuevo en su sillón, aunque aún tenía que pensar que iba a hacer con el
hijo que James tuvo con esa asquerosa sangre sucia.   

D&H***H&D

Draco había regresado a la Mansión Black veinte minutos antes y había encontrado a Harry
durmiendo pacíficamente en el sillón. Se sentó frente a él y le pidió a Kreacher que le llevara  su
libro de pociones y té con galletas mientras esperaba a que Harry despertara. 

Unos minutos después Draco observo a Harry removerse inquieto en sueños y pensó que ya casi
despertaba. Volvió la atención a su libro pero segundos después comenzó a escuchar una
respiración acelerada y un gemido de dolor apenas audible escapo de la garganta del moreno.

Se levantó de inmediato del sofá mientras veía a Harry retorcerse sobre el sofá con su frente y
cuello cubiertos de sudor, su cara tenía un rictus de dolor. Draco se arrodillo frente a él y le toco la
mejilla, el moreno ardía en fiebre. Estaba entrando en pánico, tenía que despertarlo cuanto antes.

– ¡Dobby! – grito Draco con desesperación.

El elfo apareció al siguiente segundo pero su atención fue captada inmediatamente por un Harry
Potter retorciéndose en el sillón.
– Tráeme agua tibia, paños limpios y una poción pimentónica para bajar un poco su fiebre.
¡Rápido!

Draco ni siquiera espero contestación pero en menos de un segundo Dobby había regresado con
todo lo necesario. Tomo un paño, lo sumergió un poco en el agua y se lo paso por la frente y el
cuello limpiándole el sudor.

Harry al sentir el contacto de algo mojado sobre su piel despertó sobresaltado y giro hacia Draco al
instante.

– ¡Draco!– se levantó del sofá pero el dolor en su cicatriz era insoportable, sentía que su cabeza
estallaría.

Draco iba a preguntarle cómo se sentía pero vio su cicatriz y se horrorizo.

– ¡Harry! ¡Tú cicatriz está sangrando!

Harry se llevó una mano a su cicatriz y se manchó los dedos con sangre. Tomo rápidamente un
paño seco y se presionó con fuerza para detener el sangrado.

– No te preocupes no es nada grave, pronto pasara– Harry intento tranquilizarlo pero sabía que
Draco le pediría explicaciones.

– ¿Te sientes bien? Estabas durmiendo bien y de repente tú… creí que era una pesadilla pero
después empezaste…

– Draco, estoy bien– se levantó tomando sus lentes– Esto me pasa regularmente sobre todo
cuando…él  tiene emociones muy fuertes. Pero esta vez fue peor porque sus emociones cambiaban
drásticamente – terminó pensativo.

– Con él  te refieres a…– Draco estaba confundido.

–  Voldemort– respondió firme, observando la reacción de Draco.

– Eso es imposible Harry, co-como…tú no sabes…

– Por mi cicatriz Draco. Tenemos una conexión gracias a la cicatriz que me dejo– Draco lo miro
fijamente y tomo sus manos en gesto de apoyo– y tal parece que ya se enteró de la verdad–
suspiro con pesar.

– No te refieres a lo que hay en la carta y…

– Si Draco, a eso me refiero. A él le llego una carta parecida y por lo que logre ver esta demasiado
enojado por lo que les hicieron, lo que no se es en qué papel quedo yo– terminó hablando para el
mismo, sin darse cuenta que Draco lo observaba como si le hubiera salido otra cabeza.

– Harry ¿de qué diablos estás hablando? ¿Te refieres a una carta de tu padre? Pero eso es
imposible… porque el…– Draco se dejó caer pesadamente en el suelo y se agarró la cabeza– Harry
me vas a volver loco, no entiendo que es lo que está sucediendo.
Harry lo observo indeciso. Quería contarle la verdad aunque tenía miedo de su rechazo después,
pero también no sabía cuánto tiempo podría guardar el secreto sin perder la razón. Necesitaba
confiar en alguien y si es que las cosas salían mal, siempre podría borrarle la memoria y hacer de
cuenta que nunca se conocieron y que siempre se han odiado. Aunque sabía que eso le dolería en
el alma.

– Está bien Draco, te contare la verdad. Solo espero que cuando lo sepas no me odies, aunque
probablemente te de asco y nunca querrás volver a verme. Aun así, correré el riesgo– suspiro
tristemente antes de levantarse del sillón seguido por Draco, quien lo observaba expectante.

– Harry, no tengas miedo, yo deseaba tu amistad desde pequeño y no la perderé por una tontería.
Por favor créeme, jamás me darías asco porque eres hermoso– observo el sonrojo del moreno y le
acaricio la mejilla– y tampoco te desharás tan rápido de mí. Desde ahora seré tu sombra y tu
consuelo.

Harry se abrazó al rubio con fuerza, deseaba con el alma creer esas palabras porque ya nunca
quería separarse de él. Draco vino a darle luz a su vida y sin él no hubiera podido soportar hasta
ahora sin quebrarse.

– Vamos. Te lo mostrare– lo tomo de la mano y subieron juntos al cuarto donde dejo el


pensadero.  

LV***TR

“Tom, si todo lo que me dices es verdad, ¿qué harás con el hijo de James Potter? Recuerda que
están destinados a matarse, además es seguro que él no sepa la verdad”.

– No lo he olvidado Nagini, pero que quieres que haga si es el hijo del hombre que amo, ¿no crees
que es lo menos que puedo hacer por el después de haberle arrebatado sin razón a sus padres?

“No lo puedo creer, ¿te estas escuchando Tom? Además en el caso de que abandonaras tu misión y
decidieras cuidar del hijo de Potter nada te asegura que el aceptara, seguro te odia por la muerte
de sus padres, piensa en eso Tom”.

– Ya lo pensé Nagini y no cambiare mi decisión. Harry Potter es lo único que me queda de mi James
y lo protegeré a como dé lugar.

“¿Y cómo lo harás cuando entre otra vez a Hogwarts? Con el viejo chiflado ahí te será imposible
llegar a él”.

– Ya pensé en eso. De hecho tengo un plan que espero que no falle, pero para eso necesito al Joven
Malfoy.

“¿Al Joven Malfoy? ¿Pero no sería más fácil intentar acercarte a él mientras todavía sigue con sus
parientes muggles?”
– Mi querida Nagini ¿crees que soy tan tonto como para no haberlo intentado ya? Hace poco le
pedí a Severus que lo buscara en casa de sus parientes y lo sacara de ahí para reunirme con él,
pero Severus dice que el chico salió de su casa desde el día de ayer por la mañana y no regreso.
Según le dieron a entender a Severus está quedándose en la mansión de su padrino Sirius Black.   

“Es por eso que necesitas al hijo de Lucius”

– Solo él podría ayudarme a acceder a la mansión, y quizás también lo pueda utilizar a él y a sus
amigos para mantener a Potter seguro en el Colegio.

“¿Te olvidas que esos dos se odian a muerte?

– Eso tendrá que cambiar. Necesito a Harry protegido en cualquier lugar y momento. No pienso
perderlo a él también.

“Muy bien. Si esa es tu decisión entonces mandare a buscar a Severus para que traiga cuanto
antes al chico Malfoy”.  
 

6. Grimmauld Place 

RL&SB***SB&RL

Remus Lupin se encontraba observando por la ventana la Torre Eiffel, estaba anocheciendo y las
luces resplandecientes de la torre destacaban contra el cielo purpura. París era un lugar que
siempre le había parecido hermoso pero a pesar de la preciosa vista que tenía no podía dejar de
pensar en la carta que le había llegado el día anterior.

Sabía que el día llegaría, pero no se sentía preparado para afrontar las consecuencias. Siendo
honesto consigo mismo tenía miedo de encontrarse cara a cara con Harry ahora que seguro ya
sabía toda la verdad, pero también tenía miedo de saber la identidad del verdadero padre de
Harry, su instinto le decía que habría problemas.

Suspiro una vez más, cerró las cortinas y se sentó sobre la cama. Tomo la carta entre sus manos y
la abrió para releerla mientras su compañero salía de la ducha.

Querido Moony:
Espero que cuando mi carta llegue a ti estés bien. Supongo que sabrás el motivo de esta, pero aun
así te lo diré. Este mismo día le ha sido entregada su carta a mi pequeño Harry y por muy
Gryffindor que sea, sé que estará destrozado. Todo esto ya lo habíamos planeado antes así que
solo te pediré que no dejes solo a mi hijo y que si aún tienen en su poder nuestros objetos
personales nos busquen y nos permitan regresar con Harry.
El los necesita en este momento, espero estar en lo correcto al decir que solo tienen que cuidar de
él un poco más de tiempo. Estoy seguro que si todo va bien con él, en unos días recibirán la
confirmación de Harry para reunirse.
Les deseo suerte.
Cornamenta

Terminó de leer justo cuando escucho el sonido de la regadera apagarse. Guardo la carta en el
sobre y la coloco sobre la mesita de noche. Levanto la visita al mismo tiempo que salía por la
puerta del baño un hombre blanco, bien parecido, alto con cabello negro largo y hermosos ojos
grises. Estaba envuelto solo con una toalla en la cintura dejando al descubierto su abdomen
musculoso y sus torneadas piernas. Alzo la vista sonriendo con picardía.

– Moony cierra la boca o se te caerá la baba, sé que estoy muy bueno pero no exageres– sonrió de
medio lado.

– Bien, pues entonces vístete antes de que…

Pero no termino de decir porque ese hombre apuesto se estaba acercando, caminando con
sensualidad y Remus sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral.

– ¿Antes de que, Moony?– susurro en su oído.

– D-debemos ha-hablar antes…

– Mmmm– chupo el lóbulo de su oreja antes de continuar– porque no mejor te relajas primero.

Remus iba a protestarle por no estarse tomando las cosas en serio, pero la protesta murió en sus
labios cuando sintió una húmeda lengua recorriendo su cuello y sin pensarlo puso su mano sobre
los cabellos revueltos acercándolo más a él. Escucho una risita ahogada un segundo antes de que
chuparan con fuerza a un lado de su clavícula.

– Si-sirius– jadeo mientras echaba la cabeza hacia atrás exponiendo más su cuello– deten…te-
tenemos que hablar de Harry.

Sirius levanto sus ojos hacia el licántropo y suspiro.

– Tienes razón– Sirius lo beso en los labios suavemente antes de retirarse hacia el armario para
buscar su ropa.

Remus lo observo irse y respiro profundamente para calmar su incipiente erección. Cuando estuvo
vestido se sentaron juntos en la cama, cada uno con su carta.

– Sabes Remus, he estado pensando que lo mejor será que, si no recibimos la carta de Harry
mañana, regresemos inmediatamente a Escocia y lo busquemos. Claro que lo  mejor será que
primero hables con él y le expliques la razón por la cual no estoy muerto, no quiero causarle un
ataque al corazón si me ve llegar de pronto.
Remus lo observo fijamente durante unos segundos sin pasarle desapercibido el hecho de que no
le correspondió la mirada y parecía estar buscando algo en el suelo.

– Tienes miedo– fue su afirmación y vio aparecer un tenue sonrojo en su amante.

–  Moony sabes cómo es, se sentirá engañado. Tengo miedo que no me perdone por todo el dolor
que le cause, sabes cuánto lo quiero y no creo soportar su rechazo–dijo con la vista clavada en el
suelo– pero no se quien sea su otro padre y no puedo abandonarlo otra vez, nos necesitara para
afrontar la situación.

– Sé que te perdonara, Harry es un chico muy inteligente y muy noble. Lo entenderá y esta vez
estaremos juntos los cinco, pero si así lo prefieres entonces hablare primero con él y después nos
reuniremos todos juntos. Además debemos saber qué decisión tomara con respecto a su otro
padre.

– Lo que no sé cómo explicarle es que sucedió de verdad con sus padres. No tengo idea de cómo
se lo tomara o si lo entenderá– dejo escapar un suspiro.

– En su momento nos preocuparemos por eso. Ahora deberíamos dormir.

– Quien dice que vamos a dormir–  dijo con lujuria.

  H&D***D&H

Harry venia de la cocina con un té cargado para el  rubio que se retorcía las manos nerviosamente.
Alzo la vista cuando Harry entraba por la sala y le sonrió tranquilizadoramente.

– Draco no tienes por qué fingir, sé que no esperabas esto pero eso es lo que soy, yo soy hijo de…

– No Harry. El que lleves su sangre no quiere decir que seas igual que él. Desde los once años te
conozco y sé que tú no podrías hacerle daño a nadie. No eres ni serás nunca como él y no voy a
permitir que eso te atormente ¿me escuchaste?– terminó el rubio con decisión.

– ¿Y qué pasa si cuando crezca me vuelvo como él? ¿Y si en realidad…

– Eso no pasara Harry. ¿Quieres que te diga porque?– vio un brillo de esperanza reflejados en los
ojos del moreno– ¡Porque yo no lo permitiré! Cuidare de ti y jamás permitiré que hagas algo de lo
que te arrepientas o algo que te dañe– se acercó a Harry despacio y acuno sus mejillas con sus
manos– Estaré siempre a tu lado y te protegeré siempre.

Harry sintió sus ojos llenarse de lágrimas y abrazo a Draco fuertemente por el cuello. Sintió los
brazos de Draco rodear su cintura y su cálida respiración golpear su nuca. Un delicioso aroma se
desprendía de su cuello, provocando que un jadeo se escapara de su garganta.   Sintió deseos de
probar toda la piel expuesta de Draco pero no se atrevía, aunque se imaginaba que sabría
exquisita.
Draco sonrió ampliamente cuando se dio cuenta de la reacción que provoco en el moreno y no
pudo evitar que un rayo de esperanza se colara al pensar que quizás…tan solo quizás el moreno
podría corresponder sus sentimientos. Se separó con una enorme fuerza de voluntad porque sabía
que todavía faltaban muchas cosas de que hablar. 

– Bueno, ya que aclaramos esa parte y ya has enviado las cartas a los amigos de tu padre debemos
leer ese libro para saber qué es a lo que nos enfrentaremos cuando el Profesor Lupin te busque–
vio asentir a Harry y continuo– pero lo que quiero saber es si no tendrás problemas con los
muggles con los que vives por haberte ido de casa.

Harry negó con la cabeza y miro a Draco.

– A ellos no les importa lo que me pase. Estoy seguro que han de pensar que me quedare a vivir
aquí en la mansión y por eso no he regresado. Al contrario, si regreso estarán decepcionados de
tenerme en su casa otra vez– termino el moreno con indiferencia. 

Después de haber estado espiando a Harry durante casi todas las vacaciones, Draco estaba seguro
que le moreno no exageraba.

– Bueno si es así entonces porque no te mudas a la Mansión. Después de todo dices que no crees
que el Señor Oscuro te busque, por lo menos no por el momento. Además así estarías más cerca
para visitarte y nadie se enteraría– explico Draco con ilusión.

Harry bajo la vista al suelo avergonzado de sentirse así.

– Veras Draco…es que yo…bueno…no sé si…– tomo aire y soltó a bocajarro– No quiero vivir solo en
la mansión– levanto la vista hacia Draco y vio que le sonreía tiernamente– el recuerdo de la
muerte de Sirius aún está muy presente y vivir solo en esta enorme casa me haría recordarlo todo
el día. No creo soportarlo, su recuerdo me volvería loco. Prefiero regresar con mis tíos, solo será
unos días porque la última semana la paso con los Weasley.

Draco hizo una mueca despectiva pero se contuvo de decir nada en contra de ellos.  En vez de eso
vio una oportunidad ahí que no desaprovecharía.

– Pues yo creo que estarías más seguro aquí que en ese lugar y si lo que te detiene ahí es la falta
de compañía, bueno pues…podría quedarme contigo durante los días que te quedan antes de irte
con los Weasley. Si tú quieres claro. Además por mí no te preocupes sin mi madre y padre en la
mansión tampoco tengo ganas de estar solo.

Harry recordó que Kreacher le dijo que había encontrado a Draco llorando solo en la mansión.
Además esa era la excusa perfecta para estar más tiempo con el rubio y de paso dejar la casa de
sus tíos de una vez por todas.

Draco estaba nervioso, esperaba no haber ido tan lejos. Estaba por retractarse cuando vio a Harry
sonreír dulcemente y asentir antes de hablar.

– Me encantaría que te quedaras conmigo unos días– la hermosa sonrisa que recibió en
agradecimiento le dejo mariposas revoloteando en el estómago. Soltó un suspiro, ese guapo rubio
seria su perdición– que te parece si cenamos y después vas por tus cosas a la Mansión Malfoy
mientras yo recojo mi baúl de casa de mis tíos.

Draco frunció el ceño en desacuerdo y negó con la cabeza. Vio la expresión de confusión en el
rostro de Harry y añadió rápidamente.

– Ni sueñes que te dejare ir solo a esa casa. Vamos a cenar primero y después iré a recoger mis
cosas a la mansión. Cuando llegue nos iremos a traer tu baúl y regresaremos lo más pronto posible
y después ya veremos que hacer– Draco lo observo con una mirada que decía que no aceptaba
quejas.        

– Ok tu ganas, vamos a cenar que me muero de hambre.

  LV***TR

Voldemort esperaba impaciente a Severus que había ido en busca de su ahijado a la Mansión
Malfoy. 

Cuando escucho el sonido de la puerta golpeando dejo oír un quedo “adelante” mientras se
levantaba impaciente de su silla. Pero miro con confusión que Severus había llegado solo y
pregunto.

– ¿Dónde está el Joven Malfoy? ¿Por qué no lo traes contigo?– sentía que comenzaba a sentirse
molesto.

Severus intuyendo los mismo y no deseando ser recibido por un par de crucios explico
rápidamente.

–  Mi señor– hizo una reverencia– acabo de regresar de la Mansión Malfoy pero temo decirle que
el Joven Malfoy no está. Los elfos me han dicho que lleva desaparecido desde el día de ayer y que
solo regreso por unos cuantos minutos para recoger ropa limpia y volvió  salir sin decir a donde.    

Voldemort entrecerró los ojos peligrosamente.

– Mmmm quizás este con alguna conquista. Está bien Severus te daré una prórroga, tienes hasta el
día de mañana a medio día para encontrarlo y traerlo ante mi presencia. No me vuelvas a fallar
Severus. Ahora retírate.

– Mi señor– inclino ligeramente la cabeza y salió de la habitación.

¡Maldita sea Draco donde diablos te metiste! Por tu bien espero que no te estés metido en
problemas. Soltó un suspiro con frustración, conocía a su ahijado, sabía que si no quería ser
encontrado no habría forma de hacerlo, no le quedaba de otra más que enviarle una carta.

 
  D&H***H&D

Draco apareció en la cocina diez minutos después de haberse ido, pero Harry estaba tan cansado
que se había quedado dormido otra vez en el sofá. Despertó cuando sintió unas caricias en su
mejilla derecha, pero no abrió los ojos intentando disfrutar de la caricia por más tiempo. Los dedos
viajaron por su mandíbula y descendieron por su cuello, reprimió un escalofrió pero se le escapo
un pequeño suspiro.

El rubio se dio cuenta que Harry había despertado desde que le toco por primera vez y sonrió con
satisfacción cuando vio que se le erizaban los vellos de los brazos, así que decidió castigarlo un
poco por intentar engañarlo. Se acercó despacio a su oído y le susurro con voz sedosa.

– Despierta perezoso o tendré que buscar una forma de hacerlo yo mismo.

Observo con fascinación como se estremecía el moreno y soltó un suave jadeo. Su mirada se cruzó
con los ojos verdes y sonrió traviesamente enderezándose.

– Parece que estabas muy dormido– vio sonrojarse deliciosamente sus mejillas– supongo que
estarás muy cansado, así que propongo que vayamos rápido por tus cosas y regresemos a dormir
¿Qué dices?– le lanzo una sonrisa marca Malfoy que derretían a cualquiera.

– Cl-claro– se levantó despacio colocándose sus lentes y llamo al elfo– Kreacher llévanos a la casa
de mis tíos, pero aparécete en los arbustos de la casa para que nadie nos vea.

El elfo asintió y tomo de las manos a sus dos amos, despareciendo al instante.

Aparecieron frente a la ventana de su casa escondidos detrás de unos matorrales.

– Bien Kreacher, cuando te llame regresamos a Grimmauld Place.

Sin esperar respuesta tomo a Draco de la mano y camino a la puerta. Tocaron el timbre un par de
veces antes de que apareciera la cara de caballo de su tía Petunia.

– Ah! Eres tu– pero antes de seguir noto la presencia de alguien más y se giró para observarlo.

Sus ojos se abrieron sorprendidos cuando se fijó en su ropa costosa y en su cabello rubio pero aún
más cuando vio las manos entrelazadas.

Draco la observaba con absoluto desprecio y una mueca de asco.

– Si tía Petunia, pero no te preocupes solo vinimos a recoger mis cosas. No tardare mucho– dijo
con indiferencia.

Su tía se hizo a un lado dejando el paso libre para los jóvenes mientras no le quitaba los ojos de
encima a Draco, cosa que molesto en sobremanera a Harry. Estaban por subir las escaleras cuando
apareció su tío Vernon seguido de Dudley. Harry se paró en seco indeciso sobre subir o esperar a
que los viera. Draco pareció percibir su confusión porque levanto la vista en el preciso momento
que su tío los veía, frunciendo el ceño al ver a Harry y viendo con envidia la ropa de Draco.
– ¿Qué haces aquí mocoso? – escucho un gruñido de parte de Draco y observo con miedo como
asomaba la punta de su varita por su camisa.

Harry toco tranquilizadoramente el hombro de Draco antes de contestar.

– Descuida tío solo estaré unos minutos mientras recojo mis pertenencias. Después me voy– miro
a Draco de reojo y añadió– nadie sabe a dónde me iré, así que si no quieren que me obliguen a
regresar con ustedes no le digan a nadie a donde me fui.

Estaba por subir las escaleras cuando su tía lo interrumpió.

– Pues es demasiado tarde. Hoy vino a buscarte uno de los tuyos– observo la alarma en los ojos de
su sobrino y se apresuró a añadir– no debería ser nada malo porque era uno de los que te
protegen.

– ¿Quién era? ¿Qué le dijeron?– Harry estaba entrando en pánico, pero sintió la mano de Draco
apretando su muñeca y respiro hondo. Aunque no le pasó desapercibida la mirada atónita de su
primo y lo miro frunciendo su ceño.

– Severus Snape– dijo con desprecio su tía mientras sentía a Draco ponerse tenso– solo le dije que
te habías ido desde ayer por la mañana a la casa que te heredaron– terminó nerviosa.

– No te preocupes por eso Harry, yo puedo manejar a Severus. Ahora recojamos tus cosas y
salgamos de aquí.

Harry asintió y comenzó a subir las escaleras con Draco tras él, dejando atrás a sus tíos y primo
pero recordó la mirada de su primo y volvió la vista atrás justo para ver cómo se comía con los ojos
a Draco. Se paró de golpe y le lanzo una mirada furiosa a su primo gruñendole
amenazadoramente.

Draco lo miro confundido y giro la vista para ver cómo se sonrojaba el primo de Harry pero no
comprendió el motivo hasta que Harry se colocó detrás de él y tras una última mirada se giró hacia
él y comenzó a subir. Draco comenzó a reír mientras subía rápidamente las escaleras con Harry
pisándole los talones.

Cuando entraron por la puerta todavía no borraba su sonrisa de autosuficiencia. Miro a Harry
sonriendo y le guiño el ojo.

– No sé de qué tanto te ríes. ¿No será que te gusta que te observen por detrás? Porque déjame
decirte que el asqueroso de mi primo no perdió la oportunidad– dijo Harry molesto por la actitud
del rubio.

– Claro que me gusta que me observen, soy hermoso después de todo pero no te preocupes
porque jamás me gustaría tu primo– sonrió de lado al ver el ceño fruncido de Harry– a mí me
gustan morenos y de ojos verdes– le guiño un ojo y camino hacia la cama.

Harry sintió como se le subían los colores a la cara y sonrió bobamente mientras observaba al
rubio meter cuanta ropa se encontrara en su baúl. Quince minutos después el baúl estaba sobre la
cama con todo adentro incluidas ropa, libros, y todas sus pertenencias.
Miro a Draco y le sonrió en agradecimiento, tomo la jaula de Hedwig y asintió hacia Draco.

– ¡Kreacher!

– Diga Joven Malfoy– hizo una reverencia.

– Regresemos a la Mansión Black.

Tomo el baúl de Harry y desaparecieron rumbo a la mansión.

Cuando llegaron vio los ojos brillosos de Harry y sin decir más lo abrazo con fuerza mientras
acariciaba su espalda.

– No importa, no les guardo ningún tipo de sentimiento. Es solo que ahí viví muchas cosas tristes…
no sé qué debería de sentir.

– Vamos Harry, has pasado por mucho hoy. Será mejor que te acuestes a dormir. Te acompañare y
después le pediré a Kreacher que me arregle una habitación si no te molesta– dijo Draco
conduciendo al moreno a la habitación.

Harry solo asintió pero cuando llegaron a la habitación le pidió a Draco que se quedara esa noche
con él.

– Quédate solo esta noche conmigo y si quieres mañana le pides a Kreacher que te arregle una
habitación– volteo su mirada hacia la cama– La cama es muy grande y te prometo que no te
pateare.

Draco soltó una pequeña carcajada antes de asentir.

– Ok, pero antes debes ponerte un pijama. Iré por mis cosas, no tardo.

Vio al rubio salir de la habitación y se dirigió al baño para asearse y cambiarse.

El rubio salió rápidamente de la habitación sintiéndose nervioso. Quería dormir con Harry pero
temía que no pudiera contenerse y terminara haciendo alguna tontería. Decidió que se cambiaría
en la sala para evitar tentaciones.

Cuando regreso a la habitación encontró a Harry recostado sobre uno de los lados de la cama
tapado hasta el cuello y sonrió. Era la tentación más grande que había visto en su vida. Se acercó
despacio a la cama y miro al moreno un momento antes de levantar las sabanas y entrar en la
cama.

Había demasiada distancia entre ellos y eso era algo que él no iba a dejar que sucediera.

Rodo sobre su costado y se acercó a Harry quien se sobresaltó al instante pero sonrió al rubio y
enseguida se giró dándole la espalda, acurrucándose en su pecho. Draco suspiro satisfecho y
abrazo al moreno de la cintura mientras le susurraba al oído un buenas noches que le
correspondió con un susurro.  
Enterró su nariz en la nuca del moreno mientras este a su vez se aferró de sus brazos. Después de
unos minutos ambos estaban dormidos.

El primero en despertar fue Harry, algo lo había despertado aunque no sabía qué. Cuando abrió
sus ojos se olvidó del ruido que había escuchado pues con gran vergüenza se dio cuenta que tenía
aferrado a Draco por los hombros mientras sentía el calor de los brazos del rubio rodear su cadera.
Su rostro estaba tan cerca del cuello del rubio que podía sentir el calor que emanaba de su piel y la
boca se le hizo agua de solo imaginar el sabor que tendría, se veía tan suave que tenía ganas de
tocarla. Alzo la vista unos segundos y vio a Draco profundamente dormido así que creyó que si lo
tocaba no despertaría, además solo sería un pequeño roce. 

Despacio poso la yema de sus dedos sobre su cuello deslizándolos desde su oreja siguiendo la línea
de su mandíbula. Sin darse cuenta se había acercado más a él hasta tocar con la punta de su nariz
un lado de su cuello, olía tan delicioso que no aguanto las ganas de probarlo. Saco la punta de su
lengua y la deslizo trazando círculos sobre la piel expuesta sintiendo un escalofrió recorrer su
columna.

Estaba tan perdido degustando el sabor de la piel del rubio que no se dio cuenta que Draco había
girado su cabeza exponiendo aún más su cuello, hasta que escucho un gemido salir de la garganta
del rubio. Se separó rápidamente de su cuello sintiendo subir el calor por su cara y miro con alivio
que Draco seguía dormido, así que como pudo se deshizo de su abrazo y salió de la cama rumbo al
baño, necesitaba una ducha de agua fría cuanto antes.

Cuando escucho la puerta del baño cerrase abrió sus ojos y sonrió con satisfacción.

“Bien, ahora sé que no le soy indiferente. Si sigue así no podré detenerme la próxima vez, pero ya
empezaste el juego Harry y ahora lo terminaremos”.

Se levantó de la cama desperezándose. Estaba escogiendo un cambio de ropa limpia de su baúl


cuando escucho al moreno salir de la ducha, se giró rápidamente y le sonrió, pero la sonrisa se
congelo en sus labios cuando lo vio.

Estaba totalmente mojado y lo único que llevaba era un toalla pequeña amarrada en sus caderas,
dejando al descubierto su abdomen plano y sus largas piernas. Malfoy trago pesadamente viendo
como Harry secaba su cabello con otra toalla dejándolo más desordenado que antes y eso solo
logro encenderlo más. Perdió la batalla al ver a Harry sonrojarse cuando se dio cuenta que estaba
casi desnudo frente a él. Mando todo al demonio y sonriendo seductoramente se acercó al más
pequeño con pasos felinos.

Harry se puso nervioso cuando vio la mirada del rubio que se acercaba cada vez más a él, hasta
que quedo solo a unos centímetros de él. Lo miro directo a los ojos y siguió como hipnotizado los
movimientos de su mano que le quitaban en ese momento la toalla con la que se secaba el
cabello.

– Es peligroso salir así de mojado, te podría dar un resfriado Harry– su voz era más un susurro
suave– ¿Por qué no dejas que te ayude?– y diciendo esto comenzó a deslizar la toalla por su cuello
tocando con la punta de sus dedos la piel del moreno quien se estremeció bajo el toque.
Harry sentía que la piel donde iba tocando Draco ardía como fuego pero no podía reaccionar. Vio
la mano del rubio bajar por su pecho y soltó un jadeo cuando esos dedos rozaron su pezón
convirtiéndose en pequeños gemidos al sentir la mano de Draco pasearse por todo su abdomen.

– Dra-Draco– gimió despacio con los ojos cerrados.

– Dime Harry– aprovecho el estado en el que estaba el moreno y aferro su cadera con la otra
mano.

Harry abrió los ojos sorprendido. Su aliento se atascó al ver a Draco tan cerca.

Draco no podía aguantar por más tiempo, tenía que probar sus labios. Se inclinó despacio sin dejar
de mirar esos hermosos ojos verdes, ya podía saborear su aliento pero justo cuando estaba por
posar sus labios un golpe seco se escuchó en la ventana haciéndolos sobresaltar. Se separaron con
rapidez y voltearon a la ventana para ver una lechuza parda.  

Draco se acercó rápidamente  para abrir la ventana al reconocer la lechuza de su padrino.

– ¿Saben que estás conmigo? –pregunto Harry confundido.

– No lo creo, no se lo he dicho a nadie ni siquiera a los elfos de la mansión– miro con desconfianza
el sobre– pero la carta es de mi padrino.

Abrió la carta con rapidez y la leyó. Se giró hacia Harry con ojos aterrados.

– ¿Qué pasa Draco?– pregunto preocupado.

– Severus dice que el Lord quiere verme hoy al medio día.

– No te marcara ¿o sí?– Harry estaba alarmado.

– No lo sé, pero tengo que ir no tengo opción. Quizás sabe dónde está mi madre y…–miro a Harry
asombrado– o talvez ya sabe la verdad sobre ti y quiere que te capturemos.

Harry camino hasta él y lo tomo de las mejillas.

– Sea cual sea la razón estarás bien. No debes preocuparte– Harry se dio vuelta y saco un objeto
de su túnica– llévate esto. Es un traslador que me dio la orden al terminar este curso por si lo
necesitaba y justamente te traerá a Grimmauld Place.

Draco lo tomo indeciso.

– ¿Y que pasara si quiere que te capture para llevarte con él?

– Pues si ese es el caso entonces hazlo. Tráelo aquí, después de todo ya recordó a mi padre, quizás
me dé la oportunidad de decirle toda la verdad y sino pues…

– ¿Estás loco? Yo jamás le permitiré que…


– Draco, debes ir y mostrarte fuerte. Tú puedes hacerlo, confió en ti. Eres un Malfoy después de
todo y sabrás sacarle provecho sea cuál sea la situación.

La convicción en la voz de Harry le dio fuerzas para lo que venía. Asintió y respondió la carta de su
padrino.

– Lo acabo de citar cinco minutos antes de las doce en la mansión. Así no le dará tiempo a
preguntarme sobre donde he estado, porque si me mandó una carta es porque ya me busco en la
mansión. 

– Muy bien, entonces toma una ducha y bajemos a desayunar para que estés listo antes del
mediodía.

7. Reencuentro

D&H***H&D

Draco apareció en la mansión diez minutos antes de las doce pensando que su padrino todavía no
llegaría y así recoger algunos objetos personales que había dejado el día anterior. Se dirigió a su
habitación lo más rápido que le permitieron sus piernas y cuando entro se paró en seco,
sorprendido mientras su padrino lo observaba sentado desde su cama.

– ¿Dónde has estado, Draco? Y antes de que me mientas déjame decirte que ya revise la mansión
y no hay señales de que hayas estado en la casa por al menos dos o tres días, sin mencionar que
falta parte de tu ropa y tus objetos personales– lo miro a los ojos intentando leer su mente pero
no por nada le había enseñado Oclumancia.

Draco estaba molesto por haber sido sorprendido con la guardia baja, eso era algo imperdonable
para un Malfoy y todo por estar pensando en el delicioso cuerpo del Gryffindor, pero se lo iba a
cobrar cuando regresara, bueno si después de reunirse con el Lord regresaba con vida. Pero por
nada del mundo debía permitir que Severus supiera con quien había estado esos días, así que
oculto sus emociones como todo un Malfoy antes de responderle a su padrino.

– Oh vamos Severus, me dirás que ahora te portaras como un padre sustituto– hablo con sorna– 
pero si quieres saber te lo diré, estuve en casa de un amigo y pienso quedarme con él por unos
días, aquí es demasiado aburrido.

– ¿Hablas del señor Nott o del señor Zabini quizás? – Snape no le quitaba la vista de encima, sabía
que su ahijado estaba utilizando Oclumancia y eso le molestaba aún más porque sentía que se
estaba perdiendo de algo importante.
– De un amigo de Blaise por supuesto. Ya sabes, divirtiéndome– añadió con una sonrisa de
suficiencia. Después de todo, Severus no tenía por qué dudar de lo que le decía pues lo había
hecho algunas veces.

– No necesitaba saber eso Draco– hizo una mueca de asco y continuo– tú sabrás lo que haces con
tu vida privada, pero ahora es momento de partir, el Lord nos espera– camino rumbo a la puerta y
antes de salir añadió– un consejo antes de partir, sea lo que sea que te pida no le cuestiones, está
muy…digamos que el… no está de humor. Te espero abajo, no tardes– cerro la puerta al salir.

Draco no sabía cómo tomar el consejo de su padrino pero ya pensaría en eso después. Camino al
panel que estaba oculto en su habitación y saco una pequeña caja, sonrió levemente y la guardo
en su túnica antes de salir.

     

    LV***TR

Voldemort estaba impaciente, ya casi eran las doce y no había señales de Severus, estaba por
llamar a Nagini para saber porque tardaba tanto cuando la vio deslizarse por la puerta.

“Parece ser que estas impaciente Tom”

– ¿Dónde está Severus? Ya tardo demasiado– siseo intranquilo.

“Relájate mi querido Calvito, Severus ya está del otro lado de la puerta y antes de que salgas
corriendo, algo que sería nada digno de tu parte, te diré que el Joven Malfoy lo acompaña– siseo
divertida”.

– ¿¡Qué esperas!? ¡Hazlos pasar!– camino rápidamente y se sentó en su sillón favorito,


tamborileando sus dedos.

La observo salir y segundos después ingresaron en la sala los dos hombres. Observo complacido
como le reverenciaban y después centro su mirada en el joven delante de él.

– Veo que Severus te ha enseñado muy bien, no puedo leer tu mente. Acércate– demando con
impaciencia.

Draco estaba nervioso, pero como todo buen Malfoy guardaba sus emociones para evitar ser
presa fácil. Se acercó despacio, justo cuando estaba a un paso del Lord levanto la vista y lo vio
acercarse, resistiendo el impulso de alejarse de él cerro con asco sus ojos cuando vio que su mano
esquelética se dirigía a su cara.

Voldemort vio el asco reflejado en los rasgos del chico y detuvo su mano. En cualquier otro
momento no le habría importado y hasta lo hubiera hecho solo por torturarlo pero, ver que ese
chico que tenía la misma edad que el hijo de James le tenía asco le hizo pensar que entonces
cuando se viera con Potter no solo le tendría odio y miedo sino también asco y no supo explicarse
porque le importaba su rechazo. Bajo su mano y lo rodeo con pasos lentos analizándolo.
– Sabes Draco, tengo para ti una misión– vio tensarse al chico y sonrió– pero eso no debe
preocuparte no es nada difícil. Aunque debo admitir que mis planes originales han cambiado, así
que por ahora solo te pediré que averigües si puedes acceder a la Mansión Black y…– se paró
frente al chico y lo miro a los ojos– que te hagas amigo de Harry Potter cuando regreses a
Hogwarts.

– ¿Mi señor? – Draco sabía que algo así le pedirían pero no sabía cuáles eran las intenciones que
tenía con Harry, pero si creía que él le haría daño al moreno estaba muy equivocado.

– Estoy al tanto de su rivalidad, pero eso no me importa. Seguirás mis órdenes y te harás amigo de
Potter, hasta que confié ciegamente en ti. ¿Entendido?– amenazo.

– Por supuesto mi señor, pero si me permite preguntar ¿Qué es lo que hare cuando el confié en mí
y sea mi amigo?– aunque su tono de voz era indiferente por dentro estaba preocupado.

– Eso lo sabrá más adelante, por ahora necesito saber si puede entrar en la Mansión Black– se
volvió a sentar y mirando fijamente al chico frente a él, amenazo– solo le diré que necesito a
Potter vigilado y protegido en cualquier lugar y momento, de lo que sea y sobre todo de quien sea.

– Como diga mi señor– Draco respiro con alivio por dentro.

– Ahora retírate– fijo sus ojos rojos en su espía antes de hablar– Severus tú y yo tenemos que
hablar.

Draco dio media vuelta dispuesto a salir pero antes de alcanzar la puerta escucho nuevamente la
voz del Lord.

– Por cierto Draco, para tu misión en Hogwarts puedes utilizar a los señores Zabini y Nott y a quien
creas necesario sin arriesgar a Potter. Espero tu reporte pronto.

Observo al chico salir y volteo su mirada a su espía.

– Esa misión no solo es para el joven Malfoy, Severus, pero eso creo que ya lo sabes. Necesito
reportes semanales de los progresos del chico y cualquier inconveniente que aparezca
inmediatamente házmelo saber.

– Si, mi señor.

– Por otro lado quiero que investigues la manera de recuperar mi antigua apariencia. Necesito
recuperar mis rasgos humanos cuanto antes y eso solo lo puedes lograr tú. Ahora retírate, te
llamare cuando te necesite.

– Mi señor– hizo una reverencia y salió por la puerta rápidamente buscando a Draco. Lo encontró
al final del pasillo esperándolo.

– En cuanto averigüe  lo de la Mansión Black te lo hare saber, por el momento me voy a


descansar– su voz no tenía ninguna inflexión haciéndole difícil a su padrino saber cuál era su
opinión respecto a lo que tenía que hacer. 
– Esperaba que estuvieras haciendo un berrinche por tener que ser el guardaespaldas de Potter
¿qué sucede Draco?– Snape sabía que algo raro sucedía con su ahijado y no pararía hasta
descubrirlo. 

– Sabes que si quiero a madre de regreso tengo que complacerlo, además– miro a Severus y
sonrió– quizás no me molesta ser amigo de Potter, después de todo ¿quién no quiere ser amigo
del Niño-Que-Vivió?

– Ten mucho cuidado con lo que haces Draco– amenazo y después soltó un suspiro de frustración–
el Lord quiere que protejas a Potter y no que le causes daño– terminó serio.

– Tu sabes que es lo que pretende y no me lo dirás, pero no te preocupes me quedo claro que
Potter ahora es alguien importante para el Lord– intento imprimir sus palabras con el mayor
desprecio posible– nos vemos padrino.

Dio media vuelta y salió de las protecciones de la fortaleza del Señor Oscuro. Miro atrás unos
segundos asegurándose de estar solo, saco el traslador que le dio Harry y desapareció.   

SB&RL***RL&SB

Sirius y Remus llegaban de su paseo por las calles de la ciudad cuando vieron una hermosa lechuza
blanca que reconocieron al instante.

– ¡Mira Canuto, Hedwig trajo las cartas de Harry!– se aproximó con rapidez seguido de Sirius– creo
que no tendremos que esperar más para reunirnos con el pequeño Cornamenta.

– Espera ¿escribió una para mí?– le arrebato la carta a Remus emocionado– pero si él cree que yo
estoy…– pero fue interrumpido por Remus.

– ¡Ya ves Canuto! Harry ya ha de saber que no estás muerto y estará muy contento de poder verte
de nuevo. ¿Cuándo regresaremos?– Remus volteo al ver que Sirius no le contestaba– ¿Sirius?

– No lo sabe Moony– le tendió la carta con tristeza– pero debemos regresar lo más pronto posible.
Sabía que le causaría daño morir frente a sus ojos, pero mi pequeño Harry está destrozado, se
culpa de mi muerte y ya no quiero que sufra más por mi culpa.

Remus leyó la carta y sus ojos se humedecieron al ver el estado en el que Harry estaba por la
muerte de Sirius. Se sentía mal al ver que Harry se sentía tan solo y no había superado lo que había
pasado, esa carta llena de manchas de lágrimas era testigo de su sufrimiento.

– Debemos regresar Sirius. Harry esta solo desde hace poco en la Mansión Black y…– pero esta vez
fue interrumpido por Sirius. 

– ¿Qué?– pregunto incrédulo– ¿Cómo que está solo en la Mansión? Alguien podría encontrarlo y
hacerle daño– estaba entrando en pánico y eso no ayudaría– Moony arregla tus cosas de
inmediato, vamos a regresar a Grimmauld Place hoy mismo.
– Tienes razón, es demasiado peligroso que este solo, pero dime Paddy ¿podremos entrar por red
flu?

– Por supuesto, por lo que veo ahora la Mansión de mis padres ha aceptado que tiene dos dueños,
no será problema entrar. Solo espero que nadie se haya dado cuenta ya de que Harry escapo de
casa de esos muggles.

H&D ***D&H

Después de que Draco se fuera Harry se había quedado desempacando sus pertenencias. Kreacher
había preparado dos habitaciones para Draco y el, pero Harry no estaba contento al saber que ya
no podría dormir al lado del rubio.

Una hora después ya se había aburrido así que le pidió ayuda a Kreacher para arreglar y limpiar la
Mansión para cuando Remus llegara. En ese momento estaba terminando de ordenar la sala pero
estaba tan sudado y sucio que prefirió darse un baño rápido para esperar al rubio y comer juntos.

Subió hasta su habitación y busco ropa cómoda. Estaba preocupado por Draco, llevaba casi dos
horas fuera y tenía miedo que Vold…su padre le hubiera hecho algo.
Soltó un suspiro mientras se metía a la ducha. No sabía qué hacer, por un lado estaba el hecho
innegable de que Tom Riddle o Lord Voldemort “como lo llame es lo mismo”  era su padre, pero
por el otro lado  esa misma persona lo odiaba y deseaba verlo muerto. Y él no sabía qué hacer, si
lo que su papá dijo en los recuerdos era cierto, él podía con ayuda de Remus traerlos de vuelta y
quizás, solo quizás a su padrino también, y si lograba eso a lo mejor también podría recuperar a su
otro padre. El deseaba tener una familia pero no podía dejarse engañar por Tom y terminar
muerto, al fin y al cabo él no sabía que tenía un hijo y que ese hijo era la misma persona que
quería ver muerta. Tenía miedo de que su afán de poder fuera más fuerte que sus sentimientos
por su papá y por su ahora “hijo”.                                                            

Salió de la ducha vestido con unos pantalanes gastados y una playera gris de cuello “V”, pero no
vio al rubio que se lo comía con los ojos desde la cama porque se iba secando el cabello con la
toalla. Soltó un pequeño suspiro, ya había pasado mucho tiempo, si Draco no regresaba en menos
de una hora el saldría a buscarlo a donde fuera. Pero una voz familiar lo saco de sus pensamientos.

– Espero que ese suspiro sea porque me extrañabas– hablo divertido.      

Cuando Harry levanto la vista sus ojos se iluminaron y sonrió ampliamente.

– ¡Draco! Grandísimo tonto, me tenías muy preocupado– estaba tan aliviado de ver al rubio sano y
salvo que no pensó en lo que hizo, solamente camino a su lado y lo abrazo con fuerza, deseando
con eso poder mantenerlo a salvo siempre.  

– Wow no sabía que me habías extrañado tanto– estaba sorprendido por la reacción del moreno
pero no dudo en responder el abrazo– si voy a tener este recibimiento creo que tendré que salir
más seguido– dijo bromeando.
– Pues yo que tú, no me acostumbraba a esto porque no lo volveré a hacer– dijo molesto–  
Además estaba preocupado porque si algo te pasaba tendría la primera discusión con mi padre
por tu culpa, y yo quiero que sea porque me diga “hijo” y no “Potter”– terminó, haciendo un
puchero.

Draco estaba sonriendo divertido por la amenazas del Gryffindor, si es que a eso le llamaba
amenaza.

– Bien me ha quedado claro, pero ahora tu y yo vamos a ir a la biblioteca por ese libro mientras te
cuento como me fue– soltó al moreno y salieron de la habitación.   

LV***TR

 Después de reunirse con sus mortífagos y planear un ataque cerca de Hogsmeade y otros lugares
Tom se quedó solo con Nagini.

“¿Crees que sea la mejor manera de hacerlo Tom?”

– Quizás no, pero así nos deshacemos de dos problemas Nagini. De ahora en adelante los ataques
serán continuos, sabes que Severus nos dijo que el viejo loco está sospechando que estamos
planeando   algo debido que no ha habido ataques de mortífagos. Tenemos que seguir activos, de
esa manera también los mantenemos ocupados para alejarlos lo más posible de Potter. Nadie
debe saber que ya no está Little Whinging o no podré acercarme a él– siseo pensativo.

“¿Por qué te importa tanto el chico? Podrá parecerse mucho a James, pero no es él y jamás lo será.
Dime Tommy ¿no estarás pensando en conformarte con ese chico porque ya no podrás tener
jamás a su padre? – se deslizo sutilmente fuera de su vista, anticipando su reacción.

– ¡Pero que estupideces dices, remedo de serpiente! Jamás podría ver a Potter de esa forma, por si
no te has dado cuenta Potter es el “tesoro” del que habla James en su carta. Cuidare de él como si
fuera mi hijo tal como me lo pide en su carta. Le daré todo lo que le arrebate, dinero, ropa, una
familia y sobre todo un futuro, hare hasta lo imposible porque me acepte y me perdone.

“¿No te parece que das mucho por hecho Tom? Te aseguro que lo que más quiere Potter es algo
que jamás podrás regresarle y si quieres mi consejo…

Pero no termino de hablar porque un fuerte ruido sonó a sus espaldas. Cuando llegaron al lugar
donde se había escuchado el sonido solo encontraron una pequeña caja de madera labrada.

Voldemort siseo furioso, no sabía quién había sido tan estúpido que creyó que podría traspasar
sus barreras sin ser detectado. Pero por más encantamientos que utilizo no dio con el origen del
hechizo así que examino la caja más de cerca y sintió a su corazón detenerse un segundo antes de
comenzar a latir furiosamente al reconocer el escudo de los Potter.

Levito con cuidado la caja y la deposito sobre la mesa.


“¿Qué diablos es eso? ¿Qué acaso no te puede mandar todo junto? Que será lo próximo que
llegara ¿un álbum de fotos, otra carta de amor o…

– Recuerdos– siseo desconcertado.

“¿Recuerdos? No sé de qué me hablas.

– Son recuerdos. Me envió recuerdos.

Nagini se deslizo por sus hombros y observo las botellitas con recuerdos. Giro los ojos en blanco y
se bajó de los hombros de Tom.

– Bien. Supongo que querrás estar solo y yo prefiero retirarme por mi voluntad a que me corran–
se deslizo por el suelo pero antes de salir por la puerta añadió– por cierto, aquí el único remedo de
serpiente eres tú, calvito.   

Voldemort giro furioso dispuesto a cruciar a esa serpiente color sapo pero le recibió la puerta
cerrada.

– Ya verás Nagini cuando te atrape.

Camino rápidamente al fondo, donde un armario viejo estaba contra la pared. Saco un pensadero
bellamente decorado y regreso a la mesa.

– Muy bien James mi vida, ya basta de juegos.

Dejo caer con impaciencia todos los recuerdos dentro el pensadero y se sumergió.

D&H***H&D

Draco y Harry estaban sentados cada uno en un sillón leyendo un libro, afuera la tarde estaba
cayendo. Después de haber comido regresaron a su lectura y en ese momento estaba un rubio con
la nariz enterrada en un libro titulado “Hechizos antiguos de las familias sangre pura” buscando
alguna mención sobre los horrocruxes, mientras un moreno se esforzaba por seguir leyendo y
mantener sus ojos abiertos al mismo tiempo.  

– Harry, al paso que vas nunca terminaremos y además creo que solo estás leyendo la mitad de la
información que hay por hoja–  hablo sin despegar la vista de su libro.

Harry dio un respingo al ser descubierto y se levantó para sentarse al lado del rubio.

– No es cierto. Ya encontré algo pero tú estabas tan concentrado que no quise molestarte. Creo
que encontré parte del ritual para juntar los horrocruxes con el cuerpo. Mira– le tendió el libro y
después se levantó para ir por un poco de agua a la cocina.
Cuando regreso vio al rubio leyendo con el ceño fruncido, estaba tan concentrado en lo que leía
que no lo interrumpió y en su lugar se sentó recostándose sobre su hombro para descansar, pero
sus ojos se cerraron casi al mismo tiempo.

Draco estaba fascinado por la información que habían encontrado que no se percató de que Harry
se había quedado dormido hasta que escucho un suspiro salir de los labios del moreno. Bajo su
vista al rostro de Harry y sonrió al ver que se había dormido sobre su hombro. Le acaricio
suavemente la mejilla y deposito un beso sobre su frente, acomodándolo después sobre su pecho
para que no se lastimara y así poder terminar su lectura.

Sin embargo el cansancio y el calor de ese cuerpo junto al suyo le comenzó a adormilar hasta que
se recostó sobre el reposabrazos del sofá con el cuerpo del Gryffindor sobre el suyo.  

SB&RL***RL&SB

– Vamos Remus, ¿Por qué tardas tanto? Tenemos que llegar antes de que anochezca para no
despertar a Harry– hablo impaciente.

– Ya estoy listo Paddy solo necesitaba recoger unas cosas. Vámonos– sonrió ante la emoción de
Sirius, parecía un niño pequeño al que le habían prometido una paleta al llegar.

Entraron juntos a la chimenea y lanzaron polvos flu mientras pronunciaba fuerte y claro
“Grimmauld Place Número 12”.

Salieron de la chimenea con sus maletas en la mano. Sirius estaba tan entretenido limpiándose las
cenizas de la túnica que no se percató de la escena que había frente a sus ojos, pero Remus al ser
un licántropo inmediatamente percibió un aroma que aunque era familiar no le pertenecía a
Harry. Se quedó estupefacto al ver a un par de jóvenes recostados sobre el sillón durmiendo
plácidamente. Eso no era algo raro, lo increíblemente raro y casi imposible de creer era quienes
eran ese par de chicos.

– Si-Sirius– tartamudeo.

Sirius lo miro a los ojos y al ver su reacción le pregunto– ¿Qué pasa Moony? ¿Te sientes bien?

Se iba a acercar a Remus para ver que le sucedía cuando un suave ronroneo se escuchó a su lado.
Se giró hacia el sofá y se quedó de piedra. Después de varios minutos que le parecieron horas
reacciono, pero lo único que pudo hacer fue boquear un par de veces antes de cerrar la boca
nuevamente al ver a SU PEQUEÑO Prongs abrazarse más fuerte al cuello de ese chico,
acomodándose más sobre su pecho ronroneando otra vez, mientras ese PERVERTIDO aferraba
más fuerte la cintura de su ahijado separando más sus piernas para que este último se acomodara
mejor entre ellas. Ambos soltaron un suave suspiro y eso fue más de lo que pudo soportar Sirius.

– Es…ese…ese es… ¿el hijo de Lucius?– logro tartamudear cuando encontró su voz.

– Tal parece…que si– contesto, un poco más recuperado de la conmoción.


– Pero eso es imposible…digo ellos… ellos no… pero ellos se han odiado todo el tiempo, es
imposible que ahora Harry…–pero fue interrumpido por un quedo susurro.

– Draco– susurro Harry enterrando su cabeza en el hueco del cuello de Malfoy hijo.

– Creo…que ahí tienes tu respuesta Canuto– respondió en voz baja Remus, atónito al ver a Harry
así con quien creí era su peor enemigo aparte de Voldemort. 

– Pe-pero…pero… ¿¡oíste!?– Pregunto incrédulo– dijo su nombre en sueños y…ya solo falta que
viva con Voldemort, eso sería… – pero se interrumpió al ver la mano de ese rubio oxigenado subir
por la espalda de su ahijado y aferrar su playera.

Sintió como se le subían lo colores a la cara por la vergüenza y la ira. Dio un paso con los brazos
extendidos para lanzarse al cuello de ese rubio pervertido cuando sintió que lo sujetaban del
brazo.   

– Sirius detente. Vas a hacer una tontería– dijo indeciso.

– Muy bien, no le tocare un solo cabello oxigenado ahora, pero entonces sostenme fuerte porque
ya no soporto ver más esta escena– dijo con los dientes apretados.

– Pero se ven tan lindos así, déjalos dormir, después podremos hablar.

Sirius gruño al escuchar la palabra “lindos” en la misma oración que llevaba a “Harry y Malfoy
durmiendo juntos” que no aguanto más.

– ¡¡¡ ¿QUE DIABLOS ESTA PASANDO AQUÍ?!!!– grito furioso.

Harry y Draco pegaron un brinco en su lugar. Harry cayó de culo sobre el piso, con los lentes de
lado, cuando Draco se levantó del sofá mirando desorientado a su alrededor con la varita lista.
Pero Harry que cayó de espaldas a la chimenea no sabía que los había despertado.

– ¿Se puede saber qué diablos te pasa Draco? Me dolió sabes– miro al chico rubio frente a él y
como no le hacía caso añadió molesto– mínimo podrías ayudarme no crees.

Pero Draco solo tenía ojos para el par de personas que se encontraban frente a ellos. Una de las
cuales se suponía estaba muerta pero en ese momento lo estaba mirando como si quisiera
molerlo a crucios  o peor aún torturarlo dolorosamente con sus manos, sobre todo por la forma en
que abría y cerraba los puños mientras los ojos le brillaban con maldad.

Remus al ver el estado en que Sirius había dejado al heredero Malfoy rio despacio.

– Basta Sirius. Has dejado petrificado al pobre chico, gracias a Merlín que no eres un basilisco.

Ni bien termino de hablar cuando vio como Harry volteaba la cabeza con brusquedad y abría los
ojos como platos.

Sirius suavizo su expresión al ver el shock que le había causado a su ahijado y sonrió cálidamente.

– Hola Harry– hablo despacio.


Harry estaba en shock. No podía creer quien estaba frente a él.

– ¿S-si-sirius?– pregunto con temor–  ¿Eres tú?– se sentía confundido, pero de pronto
comprendió– Oh Merlín, ¡Draco me he vuelto loco!– exclamo preocupado y con lágrimas en los
ojos. 

Draco reacciono al escuchar su nombre en la voz del moreno. Lo miro en el suelo y vio sus ojos con
lágrimas así que sin pensarlo se arrodillo al mismo tiempo que Sirius se acercaba a Harry
preocupado por el estado en que había quedado. Pero al ver al hijo pervertido de Lucius abrazarlo
y mirarlo a él con desconfianza su furia volvió con fuerzas y gruño amenazadoramente.

– Suelta a mi ahijado ¡rubio pervertido!– se lo arrebato de los brazos y lo apretó contra su pecho
posesivamente– no le vuelvas a poner tus sucias manos encima o te regresare en pedazos a la
Mansión Malfoy y serás comida de Thestrals.

Pero esta vez Draco no se amedrento y gruño con fuerza mientras se acercaba nuevamente a
Harry.

– No sé quién eres tú, pero no dejare que le hagas daño a Harry y menos que juegues con sus
sentimientos intentando hacerle creer que eres Sirius Black.

Harry escucho las palabras de Draco y tuvo miedo de que fueran ciertas así que se alejó con terror
de los brazos que lo tenían agarrado y regreso a los brazos de Draco.

– ¿Qui-quien eres tú? ¿Remus porque vienes con esta persona? ¿Eres tu Remus?– Harry estaba
confundido y tenía miedo de lo que estaba pasando. Miro a los ojos de Draco suplicante– Draco
¿de verdad es él?

– Por supuesto que soy yo Harry– susurro Sirius dolido por el rechazo de su ahijado– pregúntame
lo que quieras y veras que soy yo, pero por favor no me rechaces– terminó suplicando.

Harry deseaba creer, pero no quería salir lastimado si resultaba no ser cierto. Draco observo al
moreno y vio su indecisión pero también el brillo de esperanza en sus ojos verdes. Estaba tan
desconcertado por lo que estaba sucediendo que se le había olvidado un sencillo hechizo de
reconocimiento que le había enseñado su padre hace años. Apego más el cuerpo del moreno para
disimular su varita y pronuncio el hechizo despacio.

No les dio tiempo a colocar un escudo cuando se dieron cuenta de las intenciones del pequeño
Malfoy y fueron rodeados por una luz azul-blanquecina.

– Pero qué diablos…– Sirius le lanzo una mirada furibunda al chico frente a el–  cuando te atrape te
matare mocoso degenerado, te advertí que no volvieras a poner tus asquerosas manos en el
cuerpo de mi pequeño Prongs–pero fue interrumpido por las suaves palabras de Harry.

– ¿Canuto?– pregunto separándose de Draco.

Sirius iba a contestar pero fue interrumpido por el rubio oxigenado.


– Si Harry. Es tu padrino y el profesor Lupin– observo las lágrimas correr por las mejillas del
Gryffindor y las limpio con delicadeza.

– ¡Sirius!– exclamo soltándose del agarre de Draco y arrojándose a los brazos de su padrino,
llorando desconsolado– no estás muerto. Yo creí que… pensé que jamás volvería a verte. Te he
extrañado tanto, no sabes cuanta falta me has hecho.

– Shhh tranquilo pequeño, aquí estoy y ahora no te volveré a dejar solo– apretó el pequeño
cuerpo de su ahijado para tranquilizarlo pero sonrió con satisfacción al ver el ceño fruncido del
hijo de Lucius– No debes preocuparte, de ahora en adelante no permitiré que se te acerque nadie
y menos tipos pervertidos que solo quieran aprovecharse de ti– vio la mirada helada que le dirigió
el rubio y sacándole la lengua deslizo sus manos sobre la cintura de Harry apretándolo más a su
cuerpo.

Draco estaba que hervía de celos, si pensaba que le separaría de Harry no lo conocía, pero una
cosa era intentar molestarlo con eso y otra muy distinta era tocar de esa manera a su moreno.
Parpadeo sorprendido cuando se dio cuenta de lo que había pensado, ¿desde cuándo
era SU moreno? Bueno eso ya no importaba, lo que le importaba era quitar esas manos del cuerpo
de Harry antes de que perdiera el control.

Se acercó rápidamente bajo la atenta mirada de su “querido” primo pero cuando vio una de sus
manos subir por la espalda del Gryffindor gruño amenazadoramente antes de jalar a Harry hacia el
con fuerza. Vio que el hombre iba a protestar pero antes de que lo hiciera fue detenido por el
fuerte agarre del profesor Lupin, quien solo sonreía divertido.

Harry se sintió desubicado por el jalón pero al ver que se trataba de Draco no mostro resistencia y
en cambio se dejó abrazar por este mientras sentía las cálidas manos del rubio posarse sobre sus
caderas.      

Remus sonrió complacido por la actitud del hijo de Lucius y después de haber tranquilizado a Sirius
se acercó vacilante a Harry.

– Han sido demasiadas emociones para ti Harry y descubrimientos interesantes para mí– dijo
mirando intensamente al rubio, que solo se sonrojo– así que, porque no nos sentamos todos y
platicamos un momento, ya después podrás descansar y explicarnos la presencia del Joven Malfoy
en la Mansión– acerco su mano hacia la espalda de Harry pero al ver la desconfianza en la
expresión del Slytherin añadió más para el chico que para Harry– ¿Te parece?

El pequeño Malfoy lo miro a los ojos unos segundos antes de asentir y aflojar el agarre liberando a
Harry de la cárcel de sus brazos. Cárcel que por lo que veía a Harry no le molestaba en lo absoluto.
Tomo a Harry de los hombros y lo condujo con suavidad al sofá donde se sentó con Sirius y Draco a
ambos lados, cada uno tomando una mano del moreno.

Remus se sentó frente a ellos y vio divertido la escena frente a él, pero después frunció el ceño
con molestia hacia Sirius quien solo hizo un puchero divertido y soltó la mano de Harry.

A pesar de que Sirius no veía a Harry de esa manera no significaba que no se preocupara por quien
se acercaba a su adorado ahijado. Así que decidió que ya que Moony no le permitiría molestar al
heredero Malfoy por lo menos observaría su comportamiento para saber las intenciones que tenía
con su pequeño Cornamenta.

Se levantó y fue a la cocina por un poco de agua mientras disfrutaba de la reacción del rubio al
saberse observado por Harry. Regreso a la sala para encontrar a Harry hablando con Remus y
recargado en el hombro del rubio teñido, hizo una mueca pero aun así se sentó junto a él.  

– Muy bien, ya que estamos todos juntos aprovechemos para ponernos al corriente. Tenemos
muchas cosas que decirte Harry. Pero antes quisiera que nos explicaras que hace el pervertido de
mi primo contigo, a solas, sin nadie más en la casa y durmiendo juntos sobre el sofá– pregunto
jalándolo por la cintura y recostándolo contra su pecho, recibiendo un resoplido como respuesta.

– ¡Canuto!– sintió sus mejillas arder– Draco no es ningún pervertido. Es mi amigo y aunque hemos
estado solos y durmiendo juntos no es nada de lo que tú te imaginas, ¿verdad Draco?– Harry lo
miro y se sorprendió por la mirada helada que le dedicaba a su padrino.

– ¡Claro que no soy ningún pervertido! Pero no puedo decir lo mismo de otros– dijo mirando
fijamente al hombre frente a él– ¿verdad Black?

– Pues si sabes lo que te conviene te alejaras de mi propiedad sino…– pero fue interrumpido por
Harry.

– Lo siento Sirius pero Draco no se puede ir de aquí, yo te explicare que está pasando pero no
saques a Draco de tu casa por favor– terminó suplicante.  

La carcajada de Remus resonó en el silencio de la Mansión y distrajo a los dos hombres de su


concurso de miradas intimidantes.

– Oh Harry, no sé si eres demasiado inocente o ingenuo– dijo divertido.

– Claro que es inocente, no es pervertido como otras personas que se aprovechan de su cariño–
contesto molesto.

– Bien, bien. No convirtamos esto en una discusión sin sentido. Vamos a ponernos al día y ya
veremos que hacemos después– miro a Harry y añadió– comiencen ustedes chicos.  

8. Revelaciones 

Notas del capitulo:

Hola chicos, ¿qué tal su sábado? Yo trabajando todavía : (


En una nota más alegre… ¡nuevo capítulo! Este es el capítulo que muchos de ustedes esperaban,
solo quiero explicar que si la reacción no es lo que esperaban, tomen en cuenta que Tom tuvo
tiempo para procesar la información de James y…mi pobre Harry supo toda la verdad de golpe : (

 LV***TR
 
Voldemort había salido del pensadero hace unos minutos pero aun no podía creer lo que había
encontrado en esos recuerdos. Le parecía verdaderamente increíble creer que aquel chico
delgaducho que había visto crecer como su peor enemigo fuera en realidad su hijo,  su único
hijo, el fruto de su amor por James.

No sabía cómo sentirse, había un remolino de sentimientos en su interior que no sabía cuál
dominaba sobre los otros. Sentía alegría de saber que tenía un hijo, tristeza por su posible
rechazo, melancolía al recordar a James y pensar en todo lo que se perdió de la vida de las únicas
dos personas que serían importantes en su vida.

Se sentía tan perdido que no estaba seguro de cómo debía proceder. Necesitaba decírselo a Nagini
y necesitaba su ayuda y consejos. Se dio la vuelta con decisión pero fue inútil porque Nagini se
encontraba detrás de él mirándolo fijamente.

“Oh Tom, si vieras tu cara. ¿Qué sucedió? ¿De qué son esos recuerdos?

– El…él es…Potter es…mi hijo– terminó en un susurro.

“! ¿Qué?! Es una broma verdad. Es imposible que él sea… tú lo habrías sabido. De seguro es una
treta para que no lo busques y lo mates. Tom…

– Pues no es una treta y de ninguna manera le haré daño. Ahora más que nunca lo protegeré y
velare por su felicidad. Pero si no me crees, ve tu misma los recuerdos– dijo convencido. 

“Bien, lo hare. Solo para demostrarte que te están engañando y tu estas cayendo como un tonto”

Molesto por su comportamiento tomo a Nagini y juntos entraron a los recuerdos. No lo expresaría
en voz alta pero deseaba ver de nuevo a  James tal como lo recordaba y a su pequeño Harry de
solo un año de edad.

H&D***D&H

Después de que Harry les explicara el motivo por el que Draco se estaba quedando en la Mansión
con él, fue el turno de ellos de escuchar el relato de cómo habían hecho para evitar que Sirius se
quedara encerrado en el Velo después de la maldición lanzada por Bellatrix. Se asombró al saber
que ni su padrino ni Remus podrían morir hasta que juntaran de nuevo sus almas o fueran
destruidas, pero sobretodo que las almas de sus padres podrían seguir vivas.  
La peor parte fue decirles la verdad acerca de su verdadero padre y explicarles porque quería
intentar por lo menos ser aceptado por su padre y tener una familia. Eso les había llevado en ese
momento a estar sentados los dos juntos mientras esperaban a que su padrino y Remus salieran
del pensadero.

– No están de acuerdo en que busque a mi padre ¿verdad Draco?– pregunto aprovechando la


ausencia de los adultos.

– No es que esté de acuerdo con su comportamiento, pero debes entenderlos Harry. Están
preocupados por ti, temen que te equivoques al pensar que cuando sepa la verdad sobre ti te
busque y formen una familia. No quieren que te haga más daño del que ya te ha hecho y en eso
estoy de acuerdo, pero te apoyare en lo que decidas sea lo que sea y te mantendré protegido
siempre– terminó dándole un pequeño beso en la frente.

Harry suspiro al comprender a que se refería el rubio. Sabía que por una parte tenían razón pero
no estaba en condiciones de rebatir esos argumentos, estaba demasiado cansado y lo único que
quería era dormir. Odiaba estar cansado todo el tiempo.

– Vamos pequeño dormilón, descansa un rato mientras ellos salen. Te despertare cuando estén
afuera– dicho esto jalo el cuerpo del moreno sobre su regazo sin obtener resistencia y lo coloco en
sus piernas.

Harry se quedó dormido casi al mismo tiempo que su cabeza tocaba las cómodas piernas de
Draco. Este lo observo dormir, acariciando sus mejillas y jugando con sus cabellos, a pesar de que
él también se sentía cansado no podía evitar dejar de pensar en el giro que tomarían las cosas de
ahora en adelante. Estaba nervioso, sentía que su oportunidad con Harry se desvanecería si ellos
no lo aceptaban, porque ellos eran más importantes para el moreno que el mismo y lo peor de
todo era que no podía culparlo si decidía hacerlo a un lado.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta que los adultos habían salido desde
hace tiempo y lo observaban incrédulos.

Cuando Sirius y Remus salieron del pensadero venían con una cara de resignación que cambio a
una de incredulidad cuando vieron al heredero Malfoy haciéndole mimos a un dormido Harry
Potter. Se sintieron tan fuera de lugar que decidieron hacerle notar al chico que ya habían
regresado. Ambos se aclararon la garganta un par de veces, sorprendiendo al rubio que dio un
pequeño respingo.

– Yo…lo siento. Él estaba muy cansando y le dije que descansara mientras yo los esperaba pero no
los escuche salir, lo mejor será que lo despierte– dijo nervioso.

– Parece ser que está muy cómodo descansando así que no quisimos molestarlos– sonrió al ver el
sonrojo del chico– Pero por lo que veo los dos están muy cansados así que lo mejor será que se
vayan a dormir. Nosotros también nos iremos a descansar ¿cierto Canuto? –añadió esperando que
Sirius entendiera la amenaza implícita en esa oración. Pero a juzgar por su ceño fruncido dudaba
mucho que lo hubiera escuchado siquiera.

– Ni de broma creas que dejare a este degenerado en la misma habitación que mi ahijado. Si
quiere seguir en la Mansión dormirá en la sala– dijo seguro.
– Por mí no hay problema, pero estaré pendiente de que NADIE entre en su habitación por la
noche– contesto a su vez levantándose del sillón con el moreno en brazos, que al sentir el
movimiento solo se acurruco más contra el pecho del rubio– Que descansen– añadió con molestia.

Sirius lo vio salir con su ahijado en brazos y estaba a punto de seguirlo cuando fue detenido por un
licántropo enfurecido.

– ¡Ya basta! ¡Ya me canse de tus juegos! Deja de entrometerte ¿no te das cuenta que ese chico
Malfoy está enamorado de Harry? Y antes de que me respondas déjame decirte que Harry
también lo está pero aún no se ha dado cuenta y cuando lo haga yo los apoyare y más te vale no
mortificar al pequeño Prongs con tonterías porque me conocerás enojado– y dicho esto camino
rumbo a la puerta.

– Pero Moony…–la única respuesta que obtuvo fue el portazo que dio el hombre lobo al salir del
cuarto.

Suspiro frustrado. Lo único que le quería decir era que ya lo sabía pero quería ver hasta donde
aguantaba el rubio oxigenado los celos antes de declarársele a Harry. Salió por la puerta buscando
a Remus para disculparse.  

LV***TR
 
“Pero Tom, si lo que acabo de ver es cierto…

– Lo se Nagini, me hare cargo de Potter de ahora en adelante y…

“No Tom, no me refiero a eso. Lo que quiero decir es que si Harry Potter   ¿o debería decir Harry
Riddle? Como sea da igual, pero si es así…

– ¡Por supuesto que no da igual serpiente tonta! Claro que es mi hijo y como tal tendrá mi apellido
aunque lo tenga que cruciar un par de veces…claro, no tanto como para dejarlo loco solo un poco
para que apren…

“¡Tom Marvolo Riddle! –Siseo furiosa– ¡Cállate de una vez y escucha con un demonio!– observo la
expresión sorprendida del tonto frente a ella y decidió que podía continuar sin ser interrumpida–
Bien, ahora siéntate y no abras tu gran bocota hasta que termine– silbo con diversión al ver como
el ¡Gran Lord Voldemort! Obedecía dócil su orden y tomaba asiento en silencio– sabes, debo decir
que me ha sorprendido tu actitud desde que recuperaste tus memorias y más ahora que sabes que
Potter es tu hijo, pero si tuvieras la cabeza fría, cosa que debería de ser todo el tiempo puesto que
tienes tanto cabello como yo, te darías cuenta de un pequeño detalle que creí era el motivo por el
que te encontré con esa sonrisa de bobo. Por lo visto tendré que decírtelo. ¿Qué fue lo que el padre
de Potter se llevó de tu departamento la última vez que se vieron?– siseo con paciencia como si
estuviera explicándole a un niño como montar una escoba por primera vez.

– Mi libro de investigaciones sobre los horrocrux. Pero no entiendo de que te preocupas, sabes bien
que esa información me la sabia casi completa y si tenía el libro era solo para no equivocarme,
pero aun así hice seis horrocrux y con gran éxito cabe decir. Deberías de elogiarme por mi gran…–
pero su perorata fue interrumpida de nuevo.
“¡Por Merlín, no tengo ganas ni tiempo de elogiarte nada, porque no hay nada que elogiar
grandísimo tonto! Déjame decirte que Potter y sus seguidores también tuvieron éxito en lo mismo,
por lo tanto… ¿no deberías estar buscando los horrocruxes de tu amado en lugar de estar
babeando por tu hijo?

Vio con gran satisfacción el horror, la sorpresa y la esperanza cruzar el rostro más temido por
todos los magos del mundo mágico.

– ¡Por Merlín! ¡Cómo no me di cuenta antes!– se levantó como resorte de su sillón y se apresuró a
dar vueltas alrededor de la habitación– James, mi James podría estar vivo y si es así también el
pulgoso de Black y la sangre sucia de Evans– se giró con gran excitación hacia la serpiente– ¡Te das
cuenta Nagini! Le podría regresar a mi hijo lo que más desea en el mundo. ¡Le podré traer de
vuelta a su familia!

“¡Vaya! Ya era hora de que pusieras a trabajar ese minúsculo cerebro que crees que tienes en esa
calva cabeza tuya– escucho un siseo peligroso y se apuró a continuar– pero si yo fuera tú, no
perdería mi tiempo y me reuniría con Potter lo antes posible antes de que el licántropo le regrese a
Black y juntos le devuelvan a sus padres. Es la única oportunidad que tienes de ganarte su perdón y
tal vez su cariño.

– Sus padres somos James y yo– siseo peligroso– esa sangre sucia no tiene nada que hacer al lado
de mi hijo y James. Pero tienes razón, necesito convocar a Severus lo antes posible. 
 
 
H&D***D&H

A la mañana siguiente Harry despertó desorientado y solo en la gran cama de su habitación. No


recordaba cómo había llegado hasta ahí y se preguntaba por la ausencia de Draco en la cama. De
pronto los recuerdos se agolparon en su mente: Draco, su padrino, Remus.

No sabía si era real o había sido un sueño pero no se detendría en ese momento a analizar sus
probabilidades. Se levantó rápidamente de la cama, tomo sus lentes y bajo corriendo las escaleras
rumbo a la sala. Derrapo frente al sofá al ver una cabeza rubia durmiendo plácidamente y miro
alrededor en busca de algo por pequeño que sea que le indicara que no había soñado todo lo que
recordaba, pero grande fue su decepción al no ver ni maletas ni nada que delatara la presencia de
alguien más aparte de Draco. Estaba por darse por vencido cuando escucho una voz en lo alto de
la escalera.

– Harry que haces despierto a esta hora, deberías estar descansando.

Su cuello trono por la rapidez con que se giró al reconocer la voz. Con gran asombro vio a su
padrino bajando por las escaleras.

– ¡Sirius! Gracias a Merlín, creí que había soñado– camino la distancia que le restaba y abrazo
fuertemente a su padrino.
– No fue un sueño Harry, ya no estarás solo de nuevo– hizo una mueca de dolor– pero si me sigues
apretando así de fuerte me dejaras inservible muy pronto.

Harry lo soltó avergonzado y su padrino soltó una risita.

– Remus viene en camino, será mejor que vayamos a desayunar. ¿Tú qué opinas querido  primo?–
pregunto burlón.

Sabía que ese mocoso insolente estaba despierto escuchando todo y como no quería más
discusiones con su Moony por culpa del oxigenado reduciría al máximo sus bromas. Recibió un
gruñido en respuesta y sonrió socarrón.

El desayuno transcurrió tranquilamente con comentarios sin importancia, pero Harry sabía que en
cuanto este acabara seria bombardeado con preguntas. Como nunca había sido tan paciente, cosa
que prefería dejárselo a Hermione, decidió comenzar el.

– Muy bien, entonces ¿cuándo vamos a buscar los horrocrux de mis padres y regresarles su
cuerpo?– pregunto inseguro.

Draco se atraganto con el zumo de calabaza que tomaba y lo miro horrorizado.

– ¡Harry! Es magia negra, no puedes utilizarla así como así. Te drenaría casi toda tu magia, eso sin
contar con que sepas como ejecutar el hechizo y cuentes además con una varita ilegal, a menos
que desees recibir la visita de tus padres en Azkaban– terminó incómodo.

– Bueno no había pensado en eso, pero…– fue interrumpido por un carraspeo.

– Creo Harry, que Draco tiene razón. Además Sirius y yo queremos saber antes que nada, cuál es
tu decisión acerca de tu…otro padre. Ya sabes que nosotros te apoyaremos y sin importar tu
decisión estaremos ahí para ti.

– Yo…bueno yo…– empezó nervioso– quisiera intentar acercarme a mi…a Tom– al ver las caras de
asombro de su familia se apresuró a aclarar– solo quiero darle… darnos una oportunidad, pero si
las cosas no salen bien y él…no quiere saber nada de mi– cerro los ojos, tomo una profunda
bocanada de aire y dijo con pesar mirándolos fijamente– entonces cumpliré mi misión como El
Elegido.

Sintió un puñal clavársele en el corazón al pronunciar esas palabras, pero sabía que no podía
condenar al mundo mágico y muggle por no perder a su padre.

– Harry, sé que probablemente mi palabra no tenga valor siendo quien soy, pero creo que el Señor
Oscuro ya no está interesado en matarte. – Vio la cara de incredulidad de los adultos y añadió–
Hay algo que no te dije ayer, el Lord…me dio la misión de hacerme tu amigo y cuidarte todo el
tiempo, de todo y de todos, creo que no fue necesario decirme que cualquier cosa que te
sucediera lo pagaría yo– resoplo– como si fuera a permitir que algo te pasara.

– Entonces quizás me escuche cuando le explique que soy su hijo y…– comenzó con excitación
pero fue interrumpido nuevamente.
– Detente Harry. Sé que quizás el joven Malfoy este en lo correcto pero no debes hacerte
ilusiones, no quiero verte sufrir si al final todo resulta ser un plan para llegar a ti.

Harry suspiro con resignación.

– Sé que tienen razón, pero Remus por lo menos déjame intentarlo. Sé cuál es mi deber, pero aun
así no me daré por vencido sin antes luchar– dijo con convicción.

– Así se habla mi pequeño Prongs. Nosotros te ayudaremos si eso es lo que quieres. Cuentas con
nuestro apoyo y supongo que mi adorable primo nos puede ayudar a localizarlo. ¿No es así
Draco?– sonrió con gusto cuando vio la extrema palidez del chico.

– ¿Tu podrías hacer eso Draco?– pregunto el moreno esperanzado, girándose a él.

– Claro, pero antes déjame ver cómo están las cosas. No me arriesgare a llevarte ante el sin saber
si no ha cambiado de idea– dijo tragando saliva ante la perspectiva de volver a encontrarse de
frente con ese ser.

– ¡Perfecto! Dejemos que el Joven Malfoy haga su trabajo y nosotros haremos el nuestro– ante la
mirada extrañada de Harry explico– no pretenderás que te dejemos reunirte con el sin manejar el
mínimo de Oclumancia. Sería una insensatez de nuestra parte y si bien no resulta ser útil con él, lo
será para mantenerte protegido de cualquier persona. Recuerda que la carta de tu padre dice que
no debes confiar en nadie Harry y me temo que muchos menos en… Dumbledore– si esperaba un
cuestionamiento por su comentario escucho todo lo contrario.
– Eso ya lo suponía. No me gusto que no me avisara que quería entrar a la mansión, me entere por
Kreacher. Su comportamiento es algo extraño, no quiso ofrecerle protección a Draco y su familia,
ni siquiera asegurándose con Veritaserum.

– Eso sí que no lo esperaba, pero razón de más para que empecemos con esas clases jovencito–
miro la cara de desolación de Harry y añadió– no me equivoco al suponer que el Joven Malfoy
sabe Oclumancia, quizás en sus ratos libres nos pueda apoyar para enseñarte trucos que te ayuden
a manejarla lo antes posible.

Sonrió disimuladamente al ver brillar los ojos de ambos chicos.  

LV***TR

Severus boqueaba como pez fuera del agua cuando se enteró del contenido de los pensamientos.
No sabía en qué mundo bizarro se encontraba para que James Potter resultara amante del Señor
Oscuro y no conforme con eso sino que Harry Potter, el mismísimo Niño-Que-Vivió resultara ser su
hijo. Esto no auguraba nada bueno, más que problemas y dolores de cabeza que ya estaban
comenzando.

– Severus ya tendrás tiempo para seguir lamentándote de tu mala suerte. Por ahora quiero saber
cómo va la investigación que te pedí, ahora más que nunca me urge recuperar mi apariencia.
– Mi-mi señor– se aclaró la garganta– la tengo lista, hoy mismo me iba a presentar para hacerle
saber lo que encontré ayer, pero antes quería buscar a Draco para saber si ya había entrado en la
Mansión Black– le entrego el pergamino con la información.

Voldemort la leyó con avidez y sonrió con satisfacción al ver que era relativamente sencilla y no
requería de mucho tiempo.

– Muy bien Severus, esto lo podremos hacer mañana. Ahora lo que necesito es que vayas por tu
ahijado en este momento, necesito saber si ha podido hacer lo que le pedí o ha localizado a
Potter.  

– En seguida mi señor–. Hizo una reverencia y salió apresurado.

D&H***H&D

Estaban estudiando en la biblioteca los cuatro cuando una lechuza aterrizo en la ventana.

Draco salto de su asiento al reconocer la lechuza. Camino a la ventana siendo seguido por Harry y
desato la carta de la pata. Como la lechuza no partió sabía que esperaba respuesta. Cuando
termino de leer volteo hacia los demás que esperaban expectantes y sonrió de lado.

– Tal parece que no tendremos que esperar mucho para que me reúna con el Lord– extendió la
carta que fue tomada por Sirius– me quiere ver cuanto antes.

– ¿Seguro que podrás manejar esto? Sin comprometernos ni comprometerte quiero decir–
pregunto Sirius.

– ¡Pero claro que podre! No por nada soy un Malfoy– respondió levantando la barbilla desafiante.

– ¿Que le dirás cuando te pregunte si has podido entrar a la Mansión? Ten en cuenta que
cualquiera sea la respuesta te pondrá en peligro a ti o a Harry– Remus no estaba del todo
convencido.

– Supongo que no me queda de otra más que tentar un poco mi suerte intentando saber la razón
por la que quiere entrar aquí– respondió encogiéndose de hombros.

– No deberías hacerlo Draco, solo observa su comportamiento y si no se puede pues entonces dile
que sí puedes entrar y…– pero Sirius lo interrumpió.

– Harry creo que deberías ir por el traslador que le prestaste ayer– dijo despacio mirando
fijamente a Draco. Vio de reojo asentir a Harry y subir corriendo las escaleras– No es necesario que
te diga que no importa lo que tengas que hacer, no permitas que llegue a Harry sin saber sus
intenciones ¿cierto?

– No es necesario– se apresuró a contestar cuando vio al moreno bajar las escaleras como
tornado.
Se despidió de Harry y desapareció a la mansión Malfoy.

LV***TR

Encontró a su padrino esperándolo en la sala y se acero a él.

– ¿Sucede algo? Apenas ayer me dio la misión, no espera que ya haya cumplido. Y por tu expresión
Severus, creo que algo sucede– dijo receloso.

– No hay tiempo que perder, solo te diré que moderes tus preguntas– hablo rápidamente– pero
sobre todo, por nada del mundo se te ocurra insultar a Potter. Ese chico resulto ser incluso más
importante para el Lord de lo que ya era. Ahora vámonos.

Draco sintió un vuelco en el estómago. ¿Eso significaba que el Lord ya sabía que Harry era su hijo?

“Por Merlín, si es así solo espero que no quiera hacerle daño”

Aparecieron en la fortaleza donde estaban los mortífagos e inmediatamente se dirigieron a la


habitación del Lord. Llamaron a la puerta y segundos después entraron.

El Lord estaba parado frente a la chimenea pero se volvió en cuanto escucho abrirse la puerta.
Camino hasta situarse frente a sus invitados, espero las reverencias acostumbradas y después
hablo.

– Debo presumir que ya sabe el motivo de su visita, no es así ¿Señor Malfoy?– hablo despacio.

– Mi señor, no he probado suerte en la Mansión Black, pero por casualidad encontré a Potter
cerca del callejón Diagon e intente iniciar una conversación con él, pero me amenazo con la varita
y yo tuve que…– pero afortunadamente fue interrumpido por el Lord antes de seguir mintiendo.

– Por su bien Señor Malfoy, espero que no le haya hecho daño a Potter o tendré que castigarlo
como se merece– susurro peligrosamente.

Draco sabía que eso no bastaba para saber si podía confiar la vida de Harry en él, así que Merlín lo
ayude tendría que presionarlo más si quería una respuesta favorable.

– Por supuesto que no mi señor– hizo una pausa y mentalmente tomo una gran bocanada de aire
– yo lo entiendo. Potter es joven, poderoso y muy apuesto, es normal que lo quiera sin un solo
rasguño. La diversión no sería la misma si estuviera herido– se preparó mentalmente para una
hora de torturas sin piedad, pero el resultado bien valdría la pena o eso esperaba.

Voldemort siseo furioso al escuchar hablar así de su hijo, pero no lo dejaría así, se las cobraría muy
caro, pero antes de hacer cualquier cosa fue detenido por Nagini.

“Espera Tom, hay algo en todo esto que no encaja. Espera un poco antes de torturarlo”.
– Si en algo valoras tu vida mocoso insolente, no vuelvas a expresarte así de… Potter– hablo con
los dientes apretados, impregnando con veneno cada palabra– Jamás podría ver a Potter de esa
manera, sería como un hijo para mí y…– se detuvo al ver la mirada atónita del heredero Malfoy y
supo que lo cruciaría hasta el cansancio por haberle hecho perder la paciencia.

Mientras tanto Severus sentía que el mundo se le venía encima. ¿Acaso el inútil de su ahijado no
había escuchado ni una palabra de lo que le advirtió?

– ¿Entonces no lo quería para hacerle daño?– escucho un gruñido de su padrino pero lo ignoro–
¿no quiere encontrarlo para matarlo?– sabía que esta vez no iba a salir bien librado pero tenía que
asegurarse, de todos modos si no lo cruciaba el Lord lo haría el bueno para nada de Black.

– Basta Draco– gruño Severus.

Pero el Lord lo callo con un movimiento de su mano mientras clavaba sus rojos ojos en el chico
rubio frente a él.

“Por Merlín Tom, ese chico esta enam…”

– Calla Nagini ahora no– siseo impaciente.             

– Deberías saber que esto podría costarte muy caro. Por suerte para ti aun te necesito y muy a mi
pesar he de decir que admiro tu valentía o estupidez,  según se vea, para hablarle de esa manera a
Lord Voldemort. Sin embargo he de advertirte que será la primera y última vez que saldrás
indemne de esta– se enderezo y sonrió maliciosamente– o casi. ¡Crucio!

Draco cayó al suelo retorciéndose de dolor pero para su alivio no duro demasiado.

– Discúlpeme mi señor – logro articular cuando se levantó– no volverá a pasar– lo miro


directamente a los ojos y añadió– Espero que me comprenda si le digo que solo quería
asegurarme que no lastimaría a Potter.

Voldemort y Severus lo miraron asombrados.

– Explíquese antes de que me arrepienta– entrecerró peligrosamente los ojos. Por alguna razón no
le gustaba el comportamiento del chico.

– Harry y yo nos hicimos amigos hace unos días y…

– ¡Se atrevió a traicionarme!– siseo furioso y blandió la varita dispuesto a matarlo.

“Detente Tom, si lo que dijo es verdad y ellos son amigos, si tu matas al chico no solo perderás la
oportunidad de acercarte a Potter sino que además te odiara y jamás te perdonara. Mejor utilízalo
para saber si Potter sabe que eres su padre y que te lleve a él”.
Gruño con frustración, pero aun así se contuvo de lanzarle un Avada.

– Sabes bien que la traición se paga con la muerte en mis seguidores. Pero te has salvado por la
simple razón de que sabes donde esta Potter, lo que me hace pensar que sabes el motivo por el
que lo quiero encontrar y por lo tanto él sabe que lo estoy buscando ¿no es así?– vio asentir al
chico y continuo– Muy bien ahora quiero que me digas si Potter estaría de acuerdo en reunirse
conmigo.

Draco sabía que si salía vivo de ahí solo sería porque sabía dónde estaba Harry, por el momento lo
aprovecharía, por nada del mundo dejaría a Harry a su suerte.

– Eso no lo sabría con seguridad mi señor, creo que lo más conveniente sería preguntarle primero
a él.

Voldemort sonrió complacido, ese chico era un excelente Slytherin.

– Muy bien Sr. Malfoy. Dígale a Potter que quiero verlo en tres días. Comuníquese con Severus
cuando le dé la hora y el lugar– se giró hacia Severus– te quiero mañana temprano Severus. Ahora
retírense los dos.               

– Mi señor– hicieron una reverencia y salieron rápido de la habitación.

Draco sabía lo que le esperaba y por eso intento huir de lo que sería un interrogatorio nada
placentero.

Pero Severus lo conocía de sobra y sabía que tenía que jugar sucio si quería saber qué diablos
había sucedido allá dentro y más al ver que su ahijado había sacado algo de su bolsillo,
seguramente un traslador como la última vez. Así que sin más le dio alcance en su carrera por salir
de las protecciones y lo agarró del brazo al tiempo que desaparecían hacia la Mansión Malfoy.

Draco sabía que su padrino lo estaba persiguiendo pero no creyó que llegara tan lejos con tal de
saber, por eso se maldijo por su estupidez al sentir el tirón característico de la desaparición.

Cuando abrió los ojos otra vez estaban en la Mansión. Suspiro con frustración y se soltó con
violencia de su padrino.

– Supongo que no es necesario que te diga porque hice esto ¿cierto Draco?– dijo serio.

– No. Por supuesto que no, pero eso no disculpa tu falta de tacto Severus– respondió molesto
fulminándolo con la mirada.

– Muy bien, entonces ahorremos tiempo y cuéntame qué diablos significa que tú y Potter son
amigos y quiero saber la verdad Draco, porque eso significa que me mentiste cuando dijiste que
estabas en casa de tu “amigo”– observo como se sonrojaba su ahijado y sintió que se hundía bajo
tierra– Por Merlín Draco, dime que tú y Potter no…

– Claro que no padrino, como se te ocurre. Harry solo es mi amigo, nosotros no…

– Esto no puede estar pasándome a mí– se masajeo el puente de la nariz– Draco recapacita por
favor. Sabes que Potter es hijo del Señor Oscuro, que crees que te pasara si se da cuenta que te
gusta su hijo y quieres acostarte con él. Ni siquiera Dumbledore podrá salvarte.
– Lo siento padrino, pero por nada del mundo perderé a Harry, así sea el mismo Señor Oscuro el
que se interponga. Y ahora que ya sabes que es verdad lo que dije, me iré, Harry me espera.
Quedas en tu casa. Adiós padrino.

Dicho esto salió de la sala y desapareció rumbo a la Mansión Black.

Severus quedo solo en mitad de la sala. “Merlín, este niño me matara en cualquier momento y ni
siquiera es mi hijo. Ahhhh Potter tendrás muchos castigos en tu regreso a Hogwarts por causarme
tantos problemas”.
 

  9. Regaño de papá

 
  

Draco había llegado a la mansión y les había explicado a todos lo que había sucedido con el Lord y
con su padrino. Tiempo después la conversación había derivado hacia las prácticas de Oclumancia
de Harry antes de verse con Voldemort. 

Tres días habían pasado después del encuentro con Lord Voldemort y los cuatro habitantes de la
mansión ya se habían hecho a una rutina que consistía en desayunar, practicar, comer, practicar,
cenar y dormir. Cabe decir que los únicos que compartían habitación eran Remus y Sirius, pero
Draco aprovechaba los pocos momentos a solas con Harry para platicar o simplemente descansar.

Si bien es cierto que Harry había aprendido mucho, Draco no creía que estuviera preparado para
afrontar una intrusión del Señor Oscuro en su mente. Por eso se alegró en silencio cuando le llego
una carta de parte de los Wesley donde le invitaban a pasar el fin de semana en su casa junto con
la sangre sucia de Granger, retrasando inevitablemente su encuentro con el Lord y dándole a él
más tiempo para prepararlo.

Ese era precisamente el motivo que los tenía discutiendo en ese momento.

– ¡Ustedes ganan! ¡Iré el fin de semana, pero no esperen que me quede con ellos el resto de las
vacaciones! Tengo que ver a Tom antes de entrar a clases– vio el rostro alegre de su padrino y
decidió molestarlo– pero eso sí, será con la condición de que Draco se quede aquí en la mansión.
Quiero que cuando regrese de la madriguera el este aquí– vio la mueca de su padrino y sonrió con
malicia. Aunque no comprendía el motivo por el que su padrino no toleraba a Draco lo usaba para
molestarlo siempre que podía.  

Remus fijo su mirada de hielo en Sirius como advertencia. Sirius giro los ojos y soltó un suspiro. 

– Esta bien Harry. No te preocupes, el mocoso de mi primo seguirá aquí– sonrió lo contento– por
ahora ve a arreglar tu ropa mientras nosotros nos hacemos cargo de avisarle a Snivellus.

Harry los observo durante unos segundos sopesando la veracidad de sus palabras, pero como no
encontró nada tuvo que rendirse. Dio media vuelta y subió las escaleras rumbo a su habitación.
Cuando lo vieron desaparecer por las escaleras, la mirada de los mayores se posó sobre el chico
rubio que quedo en la sala.

– Avísale a Snivellus que Harry tiene que ir a casa de los Weasley– lo miro fijamente por unos
segundos antes de volver a hablar– supongo que estas aliviado de saber que no tendrá que verse
con ese ser– vio complacido el asentimiento serio del chico y sonrió para sus adentros, como le
gustaba hacer incomodar al chico– ahora apresúrate a enviar esa lechuza, lo que menos
necesitamos es un problema por su ausencia el día de mañana– dicho esto dio media vuelta y salió
rumbo a su habitación tenía que tomar un baño para relajarse dejando a ambos hombres solos.

Remus observo a Malfoy fijamente y decidió aprovechar que por fin estaba a solas con él.

Draco estaba tan perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta que se había quedado solo
con el licántropo hasta que escucho su voz.

– Creo que no debes preocuparte, dudo mucho que Severus se desquite contigo y tú no entregaras
personalmente el mensaje a Voldemort– sonrió de medio lado al saber quién se llevaría el castigo.

Draco asintió despacio pero no dijo  nada. Él no estaba preocupado por Severus o por la lechuza, él
estaba preocupado porque Harry se iría en unas horas y no lo vería por dos días. No se quería
quedar sin el moreno, pero Harry también necesitaba salir y ver a sus amigos, ir preparando el
terreno para cuando decidiera contarles la verdad. Aunque no sabía cómo sentirse con respecto a
eso, pues se imaginaba que cuando se enteraran no lo dejarían solo, lo protegerían todo el tiempo
¡¿y entonces el donde quedaría?! Probablemente Harry se diera cuenta que ya no lo necesitaría y
lo abandonaría para irse con sus amigos.

Seguía con esos pensamientos cada vez más deprimentes hasta que sintió una mano sobre su
hombro y levanto la vista.

– No pienses eso de él– sonrió amablemente– todavía no conoces lo suficiente a Harry pero puedo
asegurarte que no te dejara cuando este de nuevo con Hermione y Ron– vio al sorprendido chico
frente a él y se apresuró a terminar antes de que se escabullera– antes de que digas algo, recuerda
que soy un hombre lobo y mis sentidos están más agudizados– le guiño un ojo cómplice.  

– ¿Eso qué quiere decir?– pregunto receloso– ¿Me está amenazando?– dijo levantando la barbilla.

Remus rio divertido, este chico sería difícil encontrarlo con la guardia baja. Hasta ese momento,
solo lo había visto bajar sus defensas cuando estaba con Harry.

– No. Solo intentaba decirte que Harry no se ira de tu lado y que no debes preocuparte por eso
sino por tus sentimientos hacia el– sonrió con picardía al ver la mirada atónita del chico– incluso
Sirius, que no es un hombre lobo, se ha dado cuenta de tus intenciones con el pequeño Prongs.
Pero a lo que me refería es que cuando estas con Harry, tu olor es…digamos…algo sugerente–
soltó una pequeña carcajada al ver el sonrojo del menor– debo admitir que al principio no sabía si
solo era atracción física pero ahora estoy seguro que lo que sientes por él va más allá, aunque por
supuesto el envoltorio no te desagrada en lo absoluto y lo digo porque te he visto cuando le ves
y…
– ¡Basta!– Draco no recordaba haber estado nunca tan avergonzado como en ese momento– eso
es asunto mío; además Harry es mi amigo y lo acabo de ganar, no lo perderé por esto– sentencio
decidido.

– Pues aunque no sea mi asunto te diré que si fuera tú, no estaría tan seguro. Sabes que Harry
siempre ha sido seguido tanto por chicas como por chicos, no esperes hasta verlo con alguien más
para decidirte porque podría ser demasiado tarde– dijo serio. Aunque sabía que era verdad, en el
fondo lo había hecho para darles un empujoncito a los dos. Había visto en Harry la misma mirada
de Malfoy y sentido un olor casi semejante, pero eso era algo que no le diría, si quería a su
cachorro tendría que ganárselo.

– Yo…yo no…– Draco no sabía que decir, no había pensado en eso hasta el momento, pero ahora
entendía que podría perderlo de cualquier forma; si Harry lo rechazaba o si se iba con alguien más.

– Esa es tu decisión, solo cumplí con hacerte ver una realidad que podría ser próxima. Ahora ve a
despedirte de Harry que seguro estará esperándote en su habitación y es por eso que no baja– vio
la indecisión del chico y añadió– por Sirius no te preocupes, yo iré a entretenerlo el tiempo
suficiente. ¡Ahora ve!

Se quedó solo en la sala, observando divertido como subía corriendo las escaleras. Sabía que si
Lucius Malfoy veía a su heredero así, probablemente le daría un infarto y sobre todo al saber por
quién estaba así. Dio media vuelta y salió a cumplir con su tarea.  

   *****

A muchos kilómetros de distancia la situación era diferente.

Se encontraban todos sentados en la mesa con sendas caras de tristeza, indecisión, y sobre todo
culpabilidad. Dumbledore se había ido de su casa hacia media hora y había dejado tras de sí una
confusión, sin escapatoria. Todos estaban sumidos en un silencio inquietante, analizando cada
palabra dicha por el Director de Hogwarts. Nadie quería hacer el primer movimiento y el silencio
ya se había vuelto insoportable.

– Creo que lo mejor será que nos preparemos para la llegada de Harry, no debe tardar y de sobra
esta decirles que no pueden hablar de esto con nadie– Molly miro seriamente a cada miembro de
la familia mientras reflexionaba que haría de comer– bien, una vez entendido, es hora de que se
olviden de eso por un momento y hagamos sentir a Harry como en su casa– dio media vuelta y
dijo– Hermione querida, ayúdame con la cocina. Los demás ya saben cuál es su tarea.

– Por supuesto Señora Weasley– camino sin mirar atrás, perdida en sus reflexiones y con
sentimientos encontrados.

Todos se miraron unos a otros antes de tomar sus propias direcciones.

 
H&D***D&H

Harry se encontraba recostado con su bolsa lista en la cama, pensando en la forma de decirles a
sus amigos y a su familia toda la verdad. Temía su reacción y su posible rechazo, no quería que lo
vieran como a un mounstro o como el hijo de un mounstro; los quería como la familia que nunca
tuvo y si lo rechazaban no sabía que haría. Por otro lado estaba Draco, sabía que se iba por un par
de días pero no podía dejar de pensar que no lo vería y que lo iba a extrañar. Era tonto, lo sabía,
porque apenas llevaban unos cuantos días como amigos pero él estuvo a su lado cuando descubrió
su origen y recupero al que él creía su único familiar vivo; además de que Draco lo había aceptado
aun siendo hijo de quien era y le había prometido que le ayudaría a traer de vuelta a sus padres, o
más bien a su papá y Lily. Siendo sincero consigo mismo ya se había acostumbrado a su presencia
y lo iba a necesitar esos días.

Salió de sus reflexiones cuando escucho la puerta abrirse y vio a Draco parado en el marco
observándolo. Le sonrió y lo vio caminar hasta llegar junto a él pero en lugar de soltar alguna
broma como las que solía decir, se quedó callado, mirándolo fijamente y para su sorpresa se
comenzó a acercar lentamente sin separar sus ojos de los suyos. Harry sentía que le faltaba el aire
y su corazón latía desbocado “me va a besar”  gritaba su cerebro, pero él no podía hacer otra cosa
que perderse en esos pozos plateados hasta que sintió un leve roce de labios cerca de la comisura
de su boca. Dejo salir un pequeño jadeo. Lo vio incorporarse y sonreír, estaba a punto de
preguntar qué diablos había sido todo eso, cuando hablo.

– Solo venía a despedirme, supongo que te vas en unas horas– dijo indeciso.

– Gracias. Sí, me iré antes de que anochezca pero estaré de regreso en un par de días– Harry le
miro inseguro durante unos segundos y después se apartó dejando espacio para que se acostara
Draco, que le miro sorprendido y volteo rápidamente hacia la puerta– no te preocupes por él.
Ven– dijo tendiéndole la mano unos segundos antes de ser tomada por la de Draco.

Ambos se acostaron y tomaron su posición preferida, con Harry de frente a Draco y aferrando su
camisa y Draco abrazando fuertemente a Harry por la espalda.

– Extraño dormir contigo– soltó un suspiro y aspiro fuertemente el aroma que desprendía el rubio.

Draco sentía que su corazón se expandía de la felicidad.

– Si por mí fuera, dormiría contigo todos los días– dijo con pesar–  pero no se puede, así que
disfruta los minutos que me tienes a tu lado Potter porque son irrepetibles– hablo con suficiencia–
muchos matarían solo por estar entre mis brazos, como tú ahora y no…

– Pues yo también lo haría– estaba cerrando sus ojos y dejándose llevar por el sueño– porque solo
yo debo tenerte así Malfoy– era imposible mantener sus ojos abiertos– solo yo puedo abrazarte y
no dejare que nadie más te toque. Ahora calla y duerme.

Draco estaba sorprendido por lo que acababa de escuchar, ¿era su imaginación o se le había
declarado? Pero cuando le iba a preguntar qué significaba lo que había dicho, se dio cuenta que el
moreno estaba dormido. Acaricio su mejilla suavemente y lo atrajo más hacia él, como no tenía
sueño disfrutaría del calor y la suavidad de su cuerpo antes de que se fuera.  

*****

Apareció a las orillas de la casa y camino despacio hacia la mujer que lo esperaba en la entrada.
Cuando llego ante ella le sonrió.

– Debo suponer por tu sonrisa que todo salió bien– dijo entrando a la casa.

– ¡Oh querida, debería decir, más que bien!– llego a la sala y se sentó– todo fue demasiado fácil,
todos tienen un poco de oscuridad en su interior– dijo con seguridad– y ellos no iban a ser la
excepción, además de que supe manejar bien a los que me podrían dar problemas.

– Todos tenemos oscuridad y tú mejor que nadie lo sabes– soltó una carcajada– créeme que si
hubiera sabido aquella vez cuales eran tus verdaderas intenciones te hubiera ayudado, pero no
confiaste en mí y le diste orden a Cornelius de sacarme– dijo con resentimiento.

– Comprende que no podría arriesgarme a que me descubrieran, por eso cuando te utilice para
lograr lo que quería hice que Cornelius te sacara. Claro que fuiste de gran ayuda, lograste que te
odiaran en poco tiempo y así hiciste que mi regreso fuera el único rayo de esperanza en ese lugar.

– Puede que tengas razón, pero lo más importante es que ahora las cosas serán más rápido– dijo
la mujer con seguridad.

– Claro, la semilla ya fue sembrada, creyeron todo lo que les dije y conseguí que pensaran que era
lo mejor para todos– vio levantarse a la mujer frente a él.

– Eso querido, se merece un pequeño brindis– regreso con un par de copas y le entrego una– ¿Por
nosotros?– dijo levantando la copa.

Asintió despacio y levanto su copa.

– ¡Por nosotros!– dijeron juntos.  

TR***LV

No había nada más que oscuridad, pero eso no le molestaba, lo que le molestaba era ese
desquiciante sonido. No sabía porque Nagini no se ocupaba de esa molestia. En contra de su
voluntad abrió los ojos y de inmediato se arrepintió, la luz de la ventana lastimo sus ojos y
maldiciendo por lo bajo agito su mano cerrando las cortinas con violencia. Pero el sonido se volvió
más insistente, así que no le quedo más opción que levantarse.
Camino a la ventana y vio la lechuza de Severus “Ahh lo cruciare por su atrevimiento”,  abrió la
ventana y tomo la carta.

– ¡Fuera, fuera asqueroso animal! Ni creas que te daré algo– vio que la lechuza lo miraba con
resentimiento, pero no le importo– Nagini donde diablos estas, te quiero aquí ahora mismo– siseo
molesto.

Dejo la carta sobre la mesa y se dispuso a tomar un baño, pero justo cuando estaba por entrar a
ducharse, Nagini entro deslizándose con pereza.

“Que es lo que quieres Voldy–  siseo cansada– estaba por cazar una deliciosa rata, pero ahora tu…
¿Quién demonios eres tú?– siseo amenazante, pero se encogió rápidamente en la esquina.

Voldemort soltó un suspiro exasperado. Su serpiente estaba loca eso ya lo sabía, pero él no estaba
para tonterías.

– Nagini, no estoy para tus tonterías. Lo que quiero saber es porque…– pero fue interrumpido
nuevamente.

“¿Tom? ¿Eres tú?– siseo asombrada– Wow, no creí que el ritual funcionara. Te ves…Wow, creo que
ahora desearía ser humana por unas cuantas horas– siseo moviendo la cola suavemente.

– Pero de qué demonios…– se detuvo al recordar el día anterior.

Severus había llegado temprano para realizar el hechizo que le permitiría recuperar su cuerpo y
después de realizarlo y tomar la poción no recordaba nada.

– El hechizo– siseo despacio y camino rápidamente al espejo más cercano quedar sorprendido
cuando vio su reflejo.

Su cuerpo había cambiado. Se veía más fino, musculoso sí pero fino. Su piel dejo de ser gris y seca
para ser blanca y suave, su nariz había dejado de ser dos orificios y ahora era recta. Sus ojos rojo
sangre habían desaparecido y ahora eran verdes, sus orejas dejaron de ser puntiagudas y ahora
eran más pequeñas; pero sobre todo recupero su hermoso cabello, que ahora se veía unos tonos
más claro y ondulado.

– Vaya, parece que dio resultado, ¿crees que a Harry le gustara?– pregunto.

“¿Qué si dio resultado? ¡Pero claro que dio resultado! Y por supuesto que Harry se sentirá mejor
hablando con este Tom que con Voldemort.

– Sigo siendo Voldemort, eso no ha cambiado. Solo recupere mi antiguo aspecto– dio media vuelta
y regreso– bien, antes de otra cosa necesito saber que quiere Severus.

Camino hacia su mesa y tomo la carta, la desdoblo y leyó.

“¿Qué sucede Tom?”


– Mmmm, al parecer el tonto de Potter me tiene miedo y no vendrá– giro y prendió con su varita el
pedazo de pergamino.

“Tom, no te puedes molestar solo por eso, ya sabias que no tan fácilmente iba a querer verte”.

– No me molesta eso Nagini, lo que me molesta es que sea tan irresponsable como para irse solo a
la casa de los pobretones Weasley. ¿Qué no comprende que no debería de confiar en nadie? Pero
que ni crea que esto se quedara así– tomo pergamino y tinta.

Cuando termino, llamo a su halcón y le ato la carta.

– Llévasela a Potter cuanto antes– vio partir a su halcón– de seguro estará con el heredero Malfoy.
Mejor así, los dos tienen que aprender que con Lord Voldemort no se juega– soltó una pequeña
carcajada.

“Si eso hubiera sido antes tendría miedo– siseo divertida– ahora solo das risa.  

– Calla Nagini. Ya verás como el inútil de Potter y Malfoy vendrán con la cola entre las patas–
respondió seguro. 

    

    H&D***D&H

Se encontraban todos en el comedor, habían terminado de comer y ahora estaban arreglando los
últimos detalles del fin de semana de Harry, que partiría en un par de horas hacia la Madriguera.

– Esta bien, ya entendí no soy tan tonto como parezco– dijo haciendo un puchero– ya sé que por
ahora no debo confiar en nadie, solo en ustedes.

– ¿Seguro Potter?– dijo Draco con sorna.

– Claro que si Malfoy– dijo poniendo mala cara– además, quizá las cosas salgan bien y decida
quedarme con ellos el resto de las vacaciones– respondió molesto, pero no vio la mirada dolida de
Draco.

– Por mí no te detengas, yo tengo muchas cosas que hacer, además…– pero fue interrumpido por
los adultos.

– Basta chicos, ambos saben que no es así– Remus los vio mirarse entre ellos pero enseguida
desviaron la mirada– se están comportando como niños y no lo son, por favor…– pero en ese
momento un enorme halcón negro entro en la cocina y se posó sobre la mesa tirando en el
proceso gran parte de la comida. Se miraron entre si asombrados. 

– ¿Pero qué demonios?– dijo Sirius molesto.


– Parece ser un vociferador– dijo Draco desatando la carta– pero no se para quien…– se detuvo
soltando el sobre como si quemara al ver quien lo mandaba y para quien era– ¡no lo toquen!

 Cuando vieron el remitente todos se asombraron, pero nadie lo tomo. Hasta que se levantó en el
aire frente a Harry.

 
“Potter, eres un mocoso insolente  ¡¡¡COMO OSAS DEJARME PLANTADO COMO ESTÚPIDO
ESPERÁNDOTE!!!  Ah, pero esto no se quedara así, ya verás cuando nos veamos. Nadie le
desobedece a Lord Voldemort y menos  TÚ.  Otra cosa le hubieras sacado a James, pero eso ahora
no importa.  ¿¡¡¡QUE NO TIENES CEREBRO!!!? ¿¡¡¡COMO SE TE OCURRE LARGARTE SOLO A LA
CASA DE LOS POBRETONES WEASLEY!!!?  No debes confiar en nadie.  ¡¡¡OCUPA TU MINÚSCULO
CEREBRO, SI ES QUE TIENES UNO!!! Y TÚ, DRACO LUCIUS MALFOY BLACK TAMPOCO TIENES UNO
¿CUAL FUE TU MISION? ¡¡¡¿COMO VAS A DEJAR QUE SE VAYA SOLO?!!! SI ALGO LE LLEGA A
PASAR AL INCONSCIENTE DE POTTER, LOS CRUCIATUS NO SERAN SUFICIENTES PARA AMBOS.
LOS QUIERO VER EN TRES DÍAS  y más les vale a ambos no salir con otra excusa patética o los
buscare y les cruciare el cu…erpo hasta la inconsciencia,  ¿¡¡¡ENTENDIERON!!!?”

Ambos chicos asintieron frenéticamente blancos del terror. Los dos habían quedado de culo en el
suelo nada más empezar el vociferador. No respiraron hasta ver como se desintegraba en miles de
pedazos. Nadie se atrevía a decir nada, hasta que Remus rompió el silencio.

– Bueno Harry, si no supiera que estamos hablando de Voldemort, creería que es solo un padre
preocupado, pero creo que este es un padre histérico– camino hasta los chicos y les tendió la
mano para levantarlos y después sonrió de medio lado– al parecer acabas de recibir el primer
regaño de tu padre.

Harry lo miraba horrorizado, nunca le había dado tanto miedo como en ese momento, ni siquiera
cuando casi lo mata en el cementerio. Escucho una carcajada y miro a Sirius asombrado.

– Al parecer hay alguien que por fin te meterá en cintura, ya que ni Remus, Dumbledore o yo
pudimos– dijo alegre– por lo que veo, creo que fue el único que también metió en cintura a James,
cuanto daría por haber visto eso– siguió riéndose.

Harry se recompuso un poco más al ver a su padrino tomárselo con calma. Así que decidió que de
la carta ya se ocuparía después.

– Y-yo de-debería irme, ya es tarde– dijo temblando todavía.

– ¡¡ ¿Qué?!! ¡¡ ¿Estás loco?!!– Pregunto Draco alarmado– ¿¡Qué no lo escuchaste!? Si te vas a la


casa de la comadreja nos cruciara a ambos.

Harry sonrió como bobo recordando las palabras de su padre. 

– Claro que no lo hará, solo está preocupado, o eso espero– respondió dudoso– como sea, no creo
que sean más dolorosos que los que me mando cuando si quería matarme. De todos modos tengo
que ir o sospecharan que algo sucede y lo que menos necesito ahora es a Hermione respirándome
en el cuello.

– Tienes razón Prongs, aunque ahora creo que compadeceré a Voldemort si logramos traer de
vuelta a James– rio con burla– entre los dos lograran acabar con él, pero eso tendrá que ser antes
que los crucie juntos por sacarlo de sus casillas– y salió riendo de la cocina– ven Remus vamos por
las cosas de Harry. Los vemos en el vestíbulo, no tarden.

Remus les sonrió cómplice a ambos y salió tras Sirius.

Cuando se quedaron solos ninguno se atrevía a mirarse. Hasta que Draco se rompió.

– Harry, yo no quería…– dijo acercándose, pero el moreno lo interrumpió.

– Lo sé, yo tampoco quise decir eso. Sabes que te extrañare, pero tengo que ir– dijo con pesar.

Draco no pudo resistirse más, se acercó a él y lo estrecho en sus brazos. Harry se abrazó fuerte al
rubio, descansado su cabeza en su hombro.

– Sera mejor que nos vayamos, seguro nos están esperando en la puerta– dijo Draco tomándolo
de la mano.

Minutos después Harry desaparecía con Dobby hacia la madriguera.  

10. La Madriguera

 
Harry apareció con Dobby en los límites de las protecciones de la Madriguera. Empezaba a
anochecer, por lo que ya se veían las luces prendidas, así que decidió apresurarse.

– Bien Dobby, creo que lo mejor será que te regreses ahora. No quiero que aquellos dos se queden
solos demasiado tiempo y si es que algo llegase a suceder házmelo saber inmediatamente y dile a
Kreacher que le encargo a Draco– dijo mirando al elfo.

– Por supuesto Harry Potter, señor– el elfo sonrió y desapareció.

Harry camino rumbo a la puerta y toco. Tomo una bocanada de aire y sonrió con amabilidad
cuando la señora Weasley le abrió la puerta.

– Harry querido– dijo apretándolo en un fuerte abrazo– como has crecido muchacho, pero pasa,
pasa que afuera hace frío.
Harry le abrazo y la siguió al interior de la casa. Cuando llegaron al comedor se asombró de
encontrar a toda la familia, no esperaba ver a Bill, Fleur y Charly.

– Hola Harry– dijeron sonriendo los hermanos. 

– Hola Haggy– Fleur se acercó y lo abrazo fuerte antes de darle un beso en la mejilla.

– Hola chicos, Fleur. No esperaba verlos por aquí ¿Cómo han estado?– pregunto.

– Bien Harry. Vine de permiso antes de navidad, solo vengo unos días y me regreso a Rumania, hay
mucho trabajo– dijo amable.

– Nosotros también vinimos a pasar unos días antes de navidad y aproveche para traer a Fleur a
conocer a toda mi familia y pasar unos días conociéndose– dijo dándole un beso en la frente.

– Pues me da gusto que estén todos y, ¿dónde están los demás?– pregunto mirando a los lados.

– Oh, mama fue a llamarlos, enseguida bajaran– dijo mirando a Fleur y a su hermano.

Mirada que a Harry no le pasó desapercibida, pero decidió pasarla por alto porque en ese
momento entraban en tropel Ron, los gemelos, Ginny y Hermione.

– ¡Harry!– Hermione se lanzó a sus brazos– que gusto verte, espero que no te hayan maltratado
tus tíos.

– Tranquila Herm estoy bien– miro a Ron que se había colocado tras Hermione y pidió a Merlín y
todos los magos que no lo traicionaran.

Ginny empujo a Hermione y abrazo a Harry de la cintura cosa que le sorprendió mucho. Sabía que
Ginny estaba obsesionada con él, pero nunca había sido tan evidente. Todos la observaban y él se
sentía muy incómodo, pero los gemelos vinieron en su rescate.  

– Vamos Ginny, que Harry no se va a ir– dijeron los gemelos con sonrisas apretadas. 

– Bien chicos, es hora de cenar– dijo Molly entrando por la puerta con un gran caldero lleno de
comida.

El ambiente se distendió un poco y todos se olvidaron de lo sucedido, menos Harry que le había
prometido a Draco tener mucho cuidado y no decir nada hasta estar seguro de confiar en ellos.
Aun así siguió a los demás y se sentó en el comedor. La cena transcurrió tranquila sin problemas y
una hora después todos estaban platicando mientras comían el postre.  

Cuando todo terminó supo que venía la parte más difícil de toda su estancia en la Madriguera: el
interrogatorio de Hermione. Soltó un suspiro cansado cuando vio la mirada de su amiga que le
decía claro que tenían que hablar, así que se preparó mentalmente.

“De este interrogatorio depende que nadie se entere de lo sucedido y sobre todo Dumbledore”.

Después de unos minutos todo el mundo comenzó a retirarse e irse a dormir, así que no le quedo
de otra más que seguir a sus amigos a la habitación. Entro después de Hermione, y Ron al último.
Deseaba esa conversación tanto como un cruciatus de su padre pero no le quedaba de otra, por lo
menos lo retrasaría lo más que pudiera desviado el tema.  Antes de comenzar alzaría sus barreras,
no creía que ellos pudieran utilizar Legeremancia pero no podía ser descuidado.

– Y bien, ¿qué ha pasado?– pregunto con verdadero interés– porque han estado aquí miembros
de la orden ¿no?– dijo observando disimuladamente sus reacciones y lo que vio no le gusto para
nada. Algo le escondían y lo tendría que averiguar.

– No sabemos nada Harry– se apresuró a contestar Hermione– de que han estado aquí, han
estado, pero tú sabes que a nosotros no nos dicen nada– dijo mirando alrededor de la habitación,
evitando por todos los medios encontrarse con su mirada.

– Cierto amigo, si supiéramos algo te lo diríamos, además la orden ha estado muy ocupada. Ha
habido muchos ataques cerca de Hogsmeade y nunca se quedan más de unos minutos– y después
añadió algo indeciso mirando a Hermione– hasta pareciera que Quien-Tu-Sabes quiere
mantenerlos ocupados.

– No seas tonto Ron, como se te ocurre eso– dijo nerviosa.

Harry soltó una carcajada, ni siquiera sabían que tan cerca estaban.

“Pero lo que estarás tramando padre no lo sabré hasta que te vea”


– Tranquilo Ron, yo también pensaría eso– “antes, ahora estoy seguro” – y bueno, ¿el director no
ha estado aquí? Quería hablar con el– se apresuró a añadir al ver la mirada de suspicacia de
Hermione y los ojos asustados de Ron.

– No, claro que no ha venido Harry– respondió Ron antes de que Hermione hablara.

– ¿Por qué Harry? ¿No será la cicatriz otra vez, cierto?– pregunto evaluándolo con la mirada.

Pero Harry ya no se amedrento. Antes lo hubiera hecho, Hermione siempre había podido ver la
verdad en sus ojos pero Draco le había enseñado a ocultar sus emociones para poder vaciar su
mente y sorprendentemente no le había costado.

“Maldito murciélago narizón, me las pagaras por haberme puesto el método más difícil para
aprender a cerrar la mente”.
– Oh no, eso no me ha molestado en todo el verano–  “y casi es cierto”  pensó– pero ahora
díganme ustedes que han hecho, yo me la he pasado encerrado en mi habitación todas las
vacaciones.

– Pues en realidad nada, ¿verdad Hermione?– pregunto mirándola– solo ayudando a mamá con la
casa y pasando el rato en el patio.

– Oh por cierto Harry, casi lo olvido, ¿sabes que ya se llevó a cabo el juicio de Lucius Malfoy?–
pregunto.

Harry sintió un vuelco en el estómago pero no demostró más que lo que se esperaba en esa
situación.
– Espero que le hayan dado muchos años en Azkaban– dijo sabiendo que lo deseaba pero que eso
entristecería a Draco.

– Pues te equivocas amigo, registraron la Mansión Malfoy y no encontraron nada– dijo con el ceño
fruncido– solo le dieron un año por haber sido atrapado en el Ministerio.

Harry estaba confundido, no sabía cómo habían entrado si Draco no les había permitido la entrada
y tampoco le había dicho que le hubiera llegado carta del ministerio.

– Sé que estas confundido Harry pero eso no es lo más extraño, cuando dijeron que no
encontraron nada es porque no encontraron nada, más que un poco de ropa y objetos de valor
pero de Narcissa Malfoy y de su hijo no había señales de que hubieran estado ahí por un buen
tiempo– dijo pensativa.

Harry sentía que ya estaban pisando terreno peligroso y supo que había que cambiar de
conversación antes de que sucediera algo, solo que Ron se le adelanto.

– Seguro el muy maldito se escondió, como la serpiente cobarde que es– dijo molesto.

Harry sintió que hervía de coraje al escuchar a Ron hablar así de Draco.  

– Cállate Ron, no sabes lo que dices– vio sus rostros asombrados y se apresuró a aclarar– si yo
tuviera a mis padres vivos, mi padre estuviera en Azkaban y mi madre estuviera en peligro
tampoco me importaría ser una serpiente cobarde si con eso lograba proteger a mi madre– dijo
molesto– no estoy defendiendo a Malfoy, pero creo que yo en su lugar también haría lo mismo,
tienen suerte de tener a sus padres vivos y libres.

– Pero él se lo busco, si su padre está en Azkaban es por seguir a Quien-Tu-Sabes– contesto aún
más molesto porque Harry lo hubiera defendido.

– Si no has sentido el dolor por perder a un padre y tampoco has tenido que luchar para no verlos
morir entonces no sabes de qué te hablo– vio su intención de replicar y decidió callarle la boca
antes de que se la callara a golpes– además, no estoy dispuesto a luchar en una guerra donde al
final van a seguir con las mismas ideas: los buenos y los malos, los aurores y los mortífagos, esos
ideales se tienen que terminar– miro seriamente a los dos antes de continuar– si yo me dejara
guiar por la venganza entonces ya hubiera matado a Voldemort a Colagusano y a Sirius sin haberlo
escuchado, o tal vez me habría unido a Voldemort después de todo tanto los muggles como los
magos me han dado la espalda cuando más los necesitaba, o es que te has olvidado del maltrato
que he sufrido desde que llegue a casa de mis tíos o de las críticas y burlas que aguante todo el
año cuando todos me tenían por un desequilibrado mental o alguien que solo busca fama; si yo
decidiera hacer el papel de juez y decir “se lo busco” entonces ya hubiera acabado con la mitad de
los magos y mis tíos– terminó realmente cabreado.

Hermione y Ron lo miraban asombrados aunque este último seguía un poco resentido.

– Tienes razón Harry, creo que nosotros no lo habíamos visto de ese modo– se giró hacia Ron–
¿verdad Ron?

Ron la miro un poco indeciso todavía pero al final se rindió.


– Lo siento Harry, perdí el control cuando lo defendiste; pero tienes razón tenemos que dejar atrás
estas ideas, solo que se trata de Malfoy y eso me hace perder la razón– murmuro un poco
avergonzado.

Harry conto hasta diez antes de volver a hablar, no quería pelearse con Ron antes de saber si
podía o no confiar en él.

– No Ron, tú también discúlpame. Te entiendo, Malfoy ha sido un tema delicado para mí también
pero no puedo evitar ponerme en sus zapatos eso es todo– dijo tranquilo– bueno dejando ese
tema de lado lo mejor será descansar. Comí demasiado, tu madre se cree que no he comido en
todas las vacaciones y aprovechaba cada pocos minutos para volverme a llenar el plato, tanta
comida me ha dado sueño.

Ambos rieron con alegría al haber pasado el mal rato.

– Harry tiene razón, yo debo irme a dormir también– se acercó a Harry y le dio un beso en la
mejilla– Ron ¿podemos hablar unos segundos?

Harry frunció el ceño pero se hizo el desentendido, los escucho cerrar la puerta y se acercó sin
hacer ruido. No escucho nada pero se veían sombras bajo la puerta supuso que era
un Muffliato.  Eso no era problema para él, así que con un pase de varita lo anulo sin que se dieran
cuenta.

– Vamos Ron, deberías de comprender, estás perdiendo tiempo valioso en discusiones sin sentido–
dijo Hermione preocupada– si algo llegara a suceder en poco tiempo, te arrepentirás de haber
perdido tu poco tiempo con él en tontas discusiones.

Harry no sabía porque pero lo que estaba escuchando no le gustaba, que diablos significaba todo
eso. ¿Si algo llegara a suceder? ¿Cómo que le sucedería?

– Esta bien Mione, me sobrepase pero no esperaba que Harry defendiera al hurón. No te
preocupes que no volverá a pasar. Pero dime Mione, ¿qué te pasa con Harry? Actuabas muy
extraño allá adentro, sé que la noticia nos pegó duro pero tú y Ginny se comportaron igual. De
Ginny lo entiendo, siempre ha estado enamorada de Harry aunque él finja no darse cuenta pero,
¿tu Hermione? ¿También lo estás?

Harry cada segundo estaba más perdido, ¿de qué noticia hablaban? Además sabía que Ginny creía
quererlo pero solo estaba deslumbrada por su fama, pero de Hermione no lo esperaba, porque
aunque parezca despistado se dio cuenta que había tardado más de lo normal en separarse del
beso que le dio en la mejilla. Solo esperaba que fueran ideas suyas.

– Por supuesto que no Ron como se te ocurre, solo estoy preocupada y triste por él. No pienses
tonterías, será mejor que me vaya. Por favor cuida tu lengua, no se te vaya a pasar algo sobre la
visita de Dumbledore. Tu madre fue muy estricta al prohibir que cualquiera le diga algo de lo
sucedido.   

Harry se olvidó de todo al escuchar lo último. Le habían mentido y no solo eso, nadie pensaba
decirle nada. Sintió un dolor en su pecho al saber que quizás después de todo, sus amigos no eran
lo que él creía. Cada vez desconfiaba más de Dumbledore, eso solo quería decir que si ellos le eran
fiel al director, Harry no tenía nada más que hacer aquí. Con el terrible dolor que sentía en su
corazón, dio media vuelta y se dejó caer en la cama, ya no quería escuchar más, tenía miedo de lo
que pudiera descubrir.

“Draco, donde estas ahora que te necesito, cuanto desearía estar entre tus brazos durmiendo”

Sintió que sus ojos escocían pero no les daría el gusto de verlo derrotado y solo. Antes de
cualquier cosa averiguaría lo más que pudiera de la visita de Dumbledore y después tendrían que
elegir.

Fingió sonreír cuando vio entrar a Ron y se dispuso a cambiarse su piyama para dormir.

– Estoy demasiado cansado– dijo sin mirar al pelirrojo mientras se cambiaba– creo que me
dormiré en cuanto caiga en la cama.

– Te entiendo, el día ha sido pesado. Buenas noches Harry– dijo el pelirrojo con un murmullo.

– Buenas noches Ron– dijo con pesar, intentando retener las lágrimas al pensar que había sido
traicionado por quienes creía eran sus mejores amigos.

Se sintió desolado al saber que quizás eran las últimas noches que pasaría en casa de Ron con su
familia, pero ya no había vuelta atrás. No se dio cuenta cuando las lágrimas comenzaron a bajar
silenciosas por sus mejillas. Dejo salir el dolor y minutos después se quedó dormido.

        SB&RL***RL&SB 

En la mansión Black, el ambiente era depresivo desde que Harry había partido. Nadie hacia nada,
todos perdidos en sus pensamientos.

Remus estaba mirando perdido las llamas de la chimenea, Sirius estaba como león enjaulado
caminando de un lado a otro por toda la sala, mirando de vez en cuando por la ventana y Draco…
bueno Draco estaba “intentando” leer un libro de pociones avanzadas.

– ¡Basta Black!– grito desesperado Draco, lo que hizo dar un brinco a ambos hombres– ya sé que
estas preocupado por Harry, pero si no ha mandado una lechuza es porque todo está bien– miro a
Remus y añadió– porque no mejor buscan algo en que distraerse mientras llega la hora de dormir.

Vio la extraña sonrisa de Black y tuvo que reprimir un escalofrió.

– ¿Cómo tu primito?– pregunto con malicia– se nota que no estas preocupado por Harry, estás
muy entretenido leyendo tu libro.

– Claro– dijo, tenía que andarse con cuidado con Black– además las pociones son muy
interesantes, pero tú no sabes de que te hablo, así que olvídalo– terminó con un tono de burla.

– Si supongo que sí, siempre se me hicieron aburridas– sonrió socarrón– aunque me gustaría que
después me enseñaras a leer el libro de cabeza como tú, porque yo no aprendí en el Colegio– dijo
con sorna y vio con satisfacción el color rojo brillante de la cara de su primo.    
Draco miro rápidamente su libro y se dio cuenta que lo tenía de cabeza, suponía que desde que lo
tomo. Estaba tan preocupado y triste por Harry que no se había dado cuenta. Lo giro rápidamente
poniéndose completamente colorado, lo que no hizo sino empeorar al escuchar las risitas de los
dos adultos.

– Creo que lo mejor para todos será que nos vayamos a descansar– dijo Remus al ver al joven
Malfoy con ganas de matar a alguien, de preferencia Sirius y no podía permitirlo si no quería que
Harry se molestara.

Draco seguía avergonzado, así que solo tomo sus cosas y murmuro un “descansen” antes de salir
rumbo a su habitación.

– Vaya con este crío que no aguanta nada– dijo Sirius cuando lo vio salir.

– Oh vamos Paddy, no sé porque te empeñas en molestarlo. Sabes perfectamente que está cerca
de un colapso nervioso desde que Harry salió de la Mansión– dijo reprendiéndolo– si sigues así
harás que Harry se enoje contigo y después yo no te consolare porque no te quiera hablar– dijo
caminando hacia la cocina– ven tomemos un té y vayamos a dormir, quizás podrías utilizar el
tiempo en algo de entretenimiento– dijo sugerente.

Sirius no lo pensó dos veces y salió corriendo detrás de Moony con una sonrisa estampada en la
cara.

*****

El día estaba esplendido. La noche anterior sentía que se asfixiaba pero el día hacia que se viera
todo de otra forma y él se había prometido a él mismo que si las cosas resultaban mal tendría a
Draco, su padrino, Remus, su padre y quizás también su otro padre con él; así que soportaría lo
que fuera.

Después de un desayuno demasiado tenso para su gusto salieron a “divertirse”. Aunque pareciera
que se habían equivocado de juego, porque el que jugaban era “observen a Harry” y no un simple
partido de Quidditch.

Sentía las miradas de todos sobre su espalda hasta que no soporto más y tuvo que bajar
fingiéndose cansado. 

– Qué pasa hombre, que ya no aguantas más– dijeron los gemelos.

– Lo siento, es lo que hace pasar todo el verano encerrado en un cuarto– dijo con una media
sonrisa– pero cuando agarre mi paso ustedes terminaran peor que yo ahora– dijo con suficiencia.

Los seis rieron contentos pero Harry notaba un par de miradas más insistentes que las demás. Alzo
la mirada justo a tiempo para ver a los gemelos observarlo seriamente mientras los demás estaban
distraídos, pero al verse descubiertos sonrieron débilmente. Harry sabía que había algo más pero
no tenía idea de cómo descubrirlo, así que hizo lo único que podía: fingir que no pasaba nada.
– Hey chicos, ¿cómo les va con sus inventos?– pregunto inocentemente.

Los gemelos se sorprendieron.

– Bien Harry…

– Fuiste como un ángel caído del cielo…

– Por eso serás el primero en enterarte…

– Si, el primero…– se miraron fijamente y sonrieron cómplices.

– No regresaremos a Hogwarts– dijeron juntos.

Harry se quedó con la boca abierta y una alarma salto en su cerebro.

– ¡Oh no chicos! No me digan que es por el dinero que les di, si es así la señora Weasley me
matara– dijo realmente preocupado.

Vio a los gemelos mirarse entre ellos y después le observaron fijamente, tanto que Harry se sentía
bajo una lupa gigante.

– No le diremos a  nuestra madre que tú nos diste el dinero, pero dinos Harry, ¿por qué te
preocupa lo que diga nuestra madre?– preguntaron.

– Bueno, saben que los apoyare en lo que decidan– dijo incomodo– pero su mama me abrió las
puertas de su casa y me dio una familia, no quisiera defraudarla de esa manera– dijo con pesar– ya
sé que suena tonto pero…

– No Harry, no suena tonto– dijo George serio.

Ambos se miraron rápidamente antes de girar colocándose de espalda a la casa pero también a los
demás que estaban guardando las escobas en el armario.

– Harry, nosotros de verdad te agradecemos todo lo que has hecho por nuestra familia– dijeron
juntos– por preocuparte por Ron en primer año, por salvar a Ginny en segundo, por salvar a papá
hace unos meses y por siempre estar ahí para nosotros pero…

– ¡Basta chicos! Eso es algo que haría por ustedes siempre y si tuviera que, lo volvería a hacer, no
tienen nada que agradecerme, ustedes también lo harían por mí– dijo con seriedad.

– Tienes razón Harry, también lo haríamos por ti– dijeron y ambos se miraron antes de asentir.

– Chicos– empezó Harry no muy seguro, pero quizás si se arriesgaba un poco podría saber qué es
lo que sucedía exactamente– yo sé que algo está suc…

– Oh vamos Harry, no seas aguafiestas, únete a nosotros– dijeron riéndose.

Harry les miro sin entender a que se referían, él quería saber que estaba pasando pero al mirar
detrás de ellos encontró la respuesta. Hermione y los demás Weasley venían muy cerca.
– Creo que lo mejor será seguir en otro momento– y luego añadió en voz alta– chicos, Harry no
quiere apostar a que Ron probara nuestro nuevo invento, ¿qué dicen ustedes?

Segundos después se hallaban enfrascados en una discusión sobre si Ron probaría o no un kit de
productos Weasley. El día transcurrió tranquilo, con bromas de parte de los gemelos y amenazas
de parte de la señora Weasley. Después de la cena Harry se preparaba para ir a dormir pero antes
de llegar al cuarto de Ron, Ginny salió de su habitación y le hablo.

– Hola Harry– dijo mirando a los demás– ¿podría hablar un momento contigo?

Harry todavía no procesaba la información cuando la vio dar la vuelta y entrar de nuevo. No fue
hasta que el grito de Ron resonó en sus oídos que salió de su trance.

– ¡Ni sueñes que los dejare a solas en tu habitación Ginevra Weasley!– exclamo molesto.

– Creo que tu hermano tiene razón, pero podemos hablar en la sala– dijo Harry indeciso.

– Está bien, sígueme Harry.

Harry estaba a punto de seguirla cuando escucho a Hermione.

– Ginny, no deberías…

– Quiero hablar con él, Hermione.

Harry sin saber que hacer solo atino a seguirla. Lo que no sabían era que había dos personas
escuchando todo.

– ¿Qué opinas Fred?– pregunto el gemelo.

– Que a nuestra hermanita le falta un tornillo y que algo sucede con la futura cuñadita– lo miro
divertido.

– Creo que deberíamos averiguarlo.

Y salieron por sus orejas extensibles para averiguar que pasaba con esos cuatro.

Harry llego y se sentó frente a Ginny en el sofá.

– ¿Qué sucede Ginny? ¿Necesitas algo?– pregunto sin saber cómo suavizar el asunto.

Ginny no lo miraba a los ojos sino todo lo contrario, los tenía clavados en el suelo.

– Harry veras, durante el verano he estado pensado que…bueno con todo lo que está pasando no
sabemos cuándo atacara Vo-vol…– tartamudeo.

– Voldemort– terminó por ella.

– Si, tú mejor que nadie lo sabe– levanto la mirada y lo vio directo a los ojos– y bueno…me
preguntaba si dejaras alguien que siga tu linaje– al ver la cara sorprendida de Harry se apresuró a
explicar– yo no digo que vayas a morir o que quiera que mueras, es solo que…nunca se sabe que
pueda suceder y yo…bueno sabes que siempre he estado enamorada de ti y…ya sabes, a mí no me
molestaría que…

Harry no podía creer lo que le estaba queriendo decir.

– Ginny, ¿estas sugiriendo que me case contigo?– pregunto sorprendido.

Fred y George se miraron con los ojos abiertos. Ninguno creía que su hermanita llegara a tanto,
aunque les daba gracia que Harry fuera tan tonto y no comprendiera lo que le quería decir la
descerebrada de su hermana.

– Claro que no Harry– se apresuró a contestar– si no quieres no tiene que ser así. Lo que digo es
que estaría más que dispuesta a tener un hijo tuyo aunque decidas no casarte conmigo, por
supuesto lo podrás ver, yo no te lo quitare pero…

– Ginny, ¿cómo puedes decir eso? ¡Por merlín, solo tienes 15 años! Eso sin contar que tus padres y
hermanos me despellejarían vivo, además…

– Por ellos no te preocupes Harry, estoy segura que lo entenderán– dijo contenta pensando que
era lo único que le preocupaba.

– No es eso Ginny– dijo desesperado– tienes tan solo 15 años, ¿como puedes pensar si quiera en
estar embarazada? No podrás hacerte cargo de un bebé y yo no pienso tener un hijo de esa forma.
No me interesa si el apellido se pierde conmigo, no quiero que mi hijo sufra lo mismo que yo…–
decidió jugar una carta que no debería ni de mencionar pero aun así lo hizo– además, si Voldemort
se entera que esperas un hijo mío, seria como ponerle precio no solo a tu cabeza y la de mi hijo
sino a la de toda tu familia y me niego completamente a hacer algo así. Valoro a tu familia como
para permitir que los maten por mi egoísmo.

– Harry piénsalo, si…

Fue interrumpida por la entrada de los gemelos.

– Oh chicos, no sabíamos que estaban aquí, todos ya se han dormido– miraron seriamente a
Ginny– no estarán haciendo nada malo, ¿cierto Ginny?– preguntaron mirando fijamente a su
hermana.

– No, Harry y yo solo estábamos hablando. Me voy a dormir– se levantó y antes de irse se volvió
hacia Harry– piénsalo bien Harry– y después salió de la sala.

Los gemelos lo miraron seriamente con los brazos cruzados.

– ¿Se puede saber que estaba pasando aquí Harry? ¿No estarás pensado en aprovecharte de
nuestra hermanita?– casi rieron al ver la cara de pánico de Harry.

– Por supuesto que no, jamás haría algo así– dijo avergonzado – Ginny solo esta confundida y no
sabe lo que quiere, pero eso no significa que yo le haría daño. Ginny es como una hermana para
mí, no puedo verla como ella quisiera– terminó con pesar.
– Lo sabemos Harry– dijo Fred– solo estábamos bromeando. Aunque el día que Ginny se dé cuenta
que jamás podrás estar con ella, no habrá quien la aguante– dijeron teatralmente.

– Lo sé, pero cuento con Hermione, sé que ella sabrá hacerle entender las cosas– dijo tranquilo.

– O llorar con ella– dijeron despacio.

– ¿Que dijeron?– pregunto, aunque escucho perfectamente.

– Nada Harry, que es mejor que ya te vayas a dormir, es tarde. Que descases– dijeron los dos y
salieron de la sala.

11. Traición   

         
*****
 Draco había pasado casi todo el día encerrado en la biblioteca, estaba deprimido y furioso a la
vez. Por lo visto Harry no lo estaba extrañando tanto como dijo que lo extrañaría, ya que ni
siquiera le había mandado una simple carta para saber si estaba bien. De solo imaginar que la
chica Weasley estaría pegada a Harry como garrapata, le ponía enfermo y molesto, realmente
molesto.

“Estúpida Weseal, más te vale no intentar nada con MI Harry o sabrás de lo que un Malfoy es
capaz. Nadie toca lo que me pertenece y mucho menos una pobretona como tú”

Estaba tan molesto que sin darse cuenta estaba arrojando todo lo que tenía a su alcance contra la
puerta hasta que esta se abrió revelando a Remus tras ella, quien solo tuvo tiempo de bajar un
poco la cabeza para esquivar un jarrón que se dirigía justo a su cabeza.

– Vaya, parece que hoy no estamos de humor– dijo con una media sonrisa mientras movía su
varita conjurando un reparo  antes de que entrara Sirius y le diera un infarto.

– Quiero estar solo, así que por favor– dijo señalando lo más educadamente que podía hacia a la
puerta.

– Lastima, yo venía a ver en qué te podía ayudar. Supongo que estarás muy preocupado por Harry
y querrás saber qué es lo que hace en la Madriguera– dijo dando media vuelta– pero te dejare
solo, nos veremos en la cena.

Antes de salir escucho un ligero carraspeo que lo hizo detenerse.

– Yo solo… ¿Harry estará bien?– dijo incomodo– digo porque quizás lo estén atosigando mucho
y…– se detuvo, no sabía que más decir.  
Remus sonrió al entender que era lo que tenía al chico en ese estado, dio media vuelta para mirar
al chico.

– Claro que está bien, no debes preocuparte por eso. Y con respecto al hecho de que lo estén
atosigando…– soltó una pequeña risita– bueno, eso es más que seguro– vio como apretó los puños
y frunció el ceño– pero será más interrogatorio por parte de Hermione que otra cosa– giro pero
antes de cerrar la puerta añadió– solo para que estés más tranquilo te diré que a Harry no le
interesa Ginny, al menos no de esa forma, ella es como una hermana para él.

Draco sonrió ligeramente antes de asentir.

Después de eso se sintió más relajado y se dispuso a leer. 

        *****
Harry se despertó con el sol bañándole la cara, tenía mucho calor así que decidió aprovechar el
tiempo para dar una caminata por los terrenos. Se levantó sin hacer ruido, se colocó los lentes y se
vistió, después salió por la parte trasera de la casa hacia el jardín. Estuvo vagando cerca de media
hora pensando qué estaría haciendo Draco en ese momento y si se acordaría de él. “Draco, como
quisiera estar contigo, no sé qué hacer” soltó un suspiro viendo el cielo azul.

– Parece que nuestro pequeño Harry está enamorado, no lo crees George.

Harry dio un respingo asustado y por puros reflejos se giró apuntándoles con la varita, a lo que los
gemelos respondieron con las manos en el aire.

– Tranquilo Harry, tu pequeño secreto está a salvo con nosotros.

– Si Harry, no necesitas matarnos por eso.

Ambos soltaron unas risitas al ver la cara de Harry.

– ¡Chicos! Por poco me da un infarto– respondió bajando la varita.

– Bueno ¿pero no nos dirás quién es la afortunada o afortunado?– dijeron juntos pasándole los
brazos por los hombros.

Harry se sonrojo furiosamente al recordar ese día que Draco casi lo besa o eso creía él.

– N-no sé de qué me hablan– respondió incómodo.     

– Bueno si no quieres decirnos no hay problema, pero si algún día tienes una duda o quieres una
consulta nosotros estaremos encantados de ayudarte– dijeron riendo con picardía.

– Basta– dijo zafándose de sus brazos– esto es muy incómodo.

– Si tú dices, pero bueno nosotros no veníamos a perturbar tus fantasías– se miraron entre ellos
antes de continuar– hay algo importante que tenemos que decirte Harry, pero no sabemos si tu…–
pero fueron interrumpidos por Harry.
– ¿Es sobre la visita de Dumbledore?– al ver la cara sorprendida de los gemelos se apresuró a
aclarar– escuche una conversación de Ron y Herm, pero es claro que nadie piensa decirme nada–
dijo con tristeza.

– Harry debes entender que las cosas no son fáciles para la familia en estos momentos y que cada
quien toma la decisión que cree correcta– se acercaron y le pusieron una mano en cada hombro y
le miraron con cariño– pero nosotros también hemos tomado la decisión que creemos correcta.

Harry les miraba sin comprender muy bien a que se referían pero algo dentro de él le decía que no
era algo bueno.

– Chicos yo…

– Ahora no es el momento, pronto se darán cuenta de que faltamos y no queremos levantar


sospechas. Nadie debe saber que te diremos la verdad, es por seguridad espero que entiendas…

– Nosotros intentaremos explicarte lo más que podamos, pero será hasta muy entrada la noche.
Tu trabajo será deshacerte de Ron y Hermione, por lo pronto debemos irnos.

Harry iba a protestar pero desaparecieron antes de que siquiera pudiera procesar lo que le
acababan de decir. Se dejó caer cerca de un árbol, divagando acerca de lo que le dijeron los
gemelos y su garganta se apretó dolorosamente cuando pensó que quizás solo podría contar con
ellos.

Cuando regreso a la casa todos lo esperaban para desayunar.

– Harry querido, nos tenías preocupados. ¿Tienes hambre?– dijo poniendo un plato con tostadas
frente a él.

Cruzo una mirada con los gemelos, que le miraban serios y después miro a cada uno de los
miembros de la familia con tristeza antes de regresar su vista a Fred y George que le miraban con
lastima pero aun así negaron imperceptiblemente. Harry entendió lo que le quisieron decir, bajo la
mirada y coloco una coraza de hierro en su corazón y alzo sus barreras.

Cuando levanto la vista era otra persona, una de la que Draco estaría orgulloso si lo viera a juzgar
por la cara de sorpresa de Fred y George. Decidió que en ese juego podrían jugar todos, así que
escondió sus sentimientos bajo una máscara de alegría que difícilmente podría sentir allí y se
sentó a tomar el desayuno con todos los Weasley como si no supiera nada.

La tarde paso lenta y rápida a la vez, pues Harry deseaba saber que era lo que le ocultaban todos y
a la vez prefería seguir en la ignorancia, no quería sentir más dolor del que sentía. Pero como nada
es para siempre, se tuvo que armar de valor para colocar un poco de poción para dormir en el vaso
de leche que le ofreció a Ron antes de acostarse a dormir, cortesía de los gemelos. Se acostó y
cinco minutos más tarde Ron dormía profundamente y así seguiría por un buen rato. Salió con
cuidado de la habitación y se dirigió hacia el patio trasero donde se habían quedado de ver para
evitar que alguien los encontrara si despertaban.

Cuando llegó los gemelos ya estaban ahí, sentados sobre una manta que colocaron en el pasto,
alzaron la vista cuando escucharon sus pasos.
– Creíamos que no te atreverías a darle la poción para dormir al pobre Ronnie– sonrieron con
burla– siéntate con nosotros o te dará un resfriado.

Harry camino y se sentó sobre la manta, mirándolos sin saber muy bien como comenzar.

– Sabemos que mañana te vas, lo dijo mamá porque quiere que entre todos te convenzamos de
que te quedas a pasar el resto de las vacaciones con nosotros– dijo George.

– Está segura de que accederás, contento de no regresar a la casa de tus tíos– dijo Fred.

– Pero nosotros no queremos que te quedes– dijeron juntos– lo mejor para ti será comenzar a
distanciarte de todos. No queremos verte sufrir más de lo que ya sufres Harry, no te lo mereces
después de todo lo que te ha tocado vivir. Nosotros no pudimos hacer nada por Sirius pero ahora
no te dejaremos solo, puedes confiar en nosotros para cualquier cosa que necesites.

– No saben lo que significa para mí esto– dijo con un nudo en la garganta– yo creí que estaba solo,
que ninguno de ustedes me apoyaría.

– Al principio no sabíamos que creer, pero cuando llegaste nos dimos cuenta que sufrías mucho.
Sabemos que no podemos aliviar el dolor que sientes por la muerte de Sirius pero…

– No chicos, ya lo han hecho. Saber que cuento con ustedes es un gran alivio y consuelo– se
removió incomodo– pero yo quisiera saber si ustedes me podrían decir lo que me oculta toda la
familia, quiero saber que tiene que ver Dumbledore con todo esto.

Ambos chicos miraron al cielo calibrando sus palabras.

– Harry lo primero que debes entender es que… no deberías seguir confiando en el director. No
tenemos pruebas para pedirte esto pero el comportamiento del director es algo extraño y…

– Lo sé, yo también he dejado de confiar en él, desde hace días que me di cuenta que me estaba
usando, y mintiendo además de todo– callo unos segundos meditando hasta donde podía decirles
sin exponerse demasiado– yo…yo no… no estoy viviendo en casa de los Dursley desde hace unos
días.

– Eso es obvio Harry, pero no es necesario que nos digas donde estas ni con quien, eso es algo que
está mejor guardado contigo.

Harry se sorprendió pero aun así sonrió agradecido.

– Lo que el director quiere es que nadie de nosotros nos opongamos a la decisión que tomo para
detener la guerra, convenciéndonos de que es lo mejor para ambos, porque no es seguro que tu
sobrevivas a la guerra– dijo Fred.

– ¿Y lo que quiere es?– su voz le temblaba y sentía un nudo en el estómago.

– Entregarte al Señor Oscuro– dijeron juntos, mirándolo fijamente sin expresión en sus rostros.

Harry se quedó en shock. Dumbledore planeaba entregarlo con su padre para que lo matara y así
asegurar su propia vida y ellos…
– Dejaran que me entregue a…Voldemort– dijo en un susurro– tu familia permitirá que
Dumbledore me entregue para que me maten– dijo con una profunda tristeza.

Los gemelos le miraban con lastima, pero sabían que era necesario que supiera la verdad, no podía
confiar en nadie.

– Harry antes de que tomes una decisión debes saber que han accedido porque les convenció de
que era lo mejor para ti y para el mundo mágico y si te somos sinceros nosotros también creemos
que sería lo mejor para ti pero…nosotros sabemos que no te matara luego, sino que te torturara y
no permitiremos que te pase algo sin antes hacer todo lo posible por salvarte– se miraron y
continuaron– es por eso que tomamos la decisión de decirte la verdad.

Harry seguía asimilando la información que acababa de recibir y por lo que había escuchado de
Hermione y Ron era muy probable que estuvieran diciendo la verdad, pero aun así…

– ¿Ron? ¿Hermione?– pregunto en un susurro antes de levantar la mirada hacia los gemelos.

Su corazón se contrajo dolorosamente al verlos negar en silencio.

– Ignoramos sus motivos pero no debes dejarte caer Harry, es importante que no demuestres que
lo sabes o sabrán quien te dijo. Sé que es difícil lo que te pedimos pero debes intentarlo– dijo
George y luego miro a su hermano y ambos asintieron– además hemos decidido que regresáremos
a Hogwarts para apoyarte y mantenerte a salvo mientras estas bajo el “cuidado” del director.

Harry les agradeció con una débil sonrisa antes de asentir.

– Gracias por todo lo que están haciendo por mí– dijo con lágrimas en los ojos– pero ¿cómo
regresaran al Colegio después de lo que sucedió con Umbridge? ¿Y después de salir del colegio
que harán?– dijo con incertidumbre.  

– Dumbledore accedió a que regresemos con la condición de que te vigilemos y…bueno…veras–


tartamudearon sonrojándose ligeramente– te queríamos pedir un favor, no sé si quieras
aceptarnos en tu casa mientras abrimos nuestro negocio– al ver la mirada de Harry se apresuraron
a decir– no será mucho tiempo y por supuesto no ahorita pero…lo más seguro es que no
regresemos a casa para navidad– dijeron con pesar.

– No tienen por qué hacer esto, yo estaré bien no deberían de preocuparse. Lo mejor que podrían
hacer es quedarse con su familia– dijo Harry sintiéndose culpable.

– No Harry, eso ya no tiene vuelta atrás– dijo Fred– y si no podemos quedarnos contigo
buscaremos otro lugar si es necesario.

– Eso no será necesario– dijo Harry con determinación– cuando ustedes lo decidan podrán venirse
conmigo, por el espacio y el dinero no se preocupen.

Ambos sonrieron agradecidos.


– Bueno Harry, aprovechando tu caridad– dijeron con vergüenza– quisiéramos que te llevaras esto
contigo– le extendieron un par de baúles encogidos de sus bolsillos– son pertenencias importantes
que sabíamos que no echarían en menos.

Harry los tomo, sorprendido de que estuvieran seguros de dejar a su familia. Después se levantó
siendo seguido por los gemelos y sin previo aviso los abrazo a los dos intentando transmitir todo el
agradecimiento que sentía hacia ellos.

– Basta de sentimentalismos o nos encontraran…

– Si, será mejor que entremos. Mañana veremos cómo resulta todo.

Harry los siguió al interior de la casa en silencio y agarrando fuertemente los baúles dentro de su
bolsillo.         

        *****

Harry despertó con un extraño presentimiento, aunque después de todo lo que se enteró por la
noche sería de esperarse. Aun así, cuando se levantó no pudo evitar pensar que necesitaría a
Draco con él al final del día y eso no le gustaba para nada. Se dio una ducha rápida aprovechando
que todavía no se levantaban todos y se vistió para desayunar.

Cuando por fin bajo se dio cuenta que la cocina estaba llena con todos los murmullos de los
miembros de la familia y sintió que le comenzaba a faltar el aire, tenía miedo de verlos a la cara y
en nada ayudaba que las palabras de los gemelos resonaran con fuerza en su cabeza como
burlándose de él y su ingenuidad.

Lo que no sabían era que nadie se burlaba de Harry Potter y de eso se iban a enterar muy pronto.
Entro con paso decidido y les dedico una sonrisa radiante a todos. No les permitiría verlo
derrotado y solo, antes de permitirlo los haría sentir miserables por haberlo traicionado. 

– Buenos días a todos– saludo con alegría, lo que le gano un par de miradas incrédulas por parte
de los gemelos.

– Oh Harry querido, buenos días– se acercó y le dio un beso en la mejilla– supongo que te iras
hoy– miro de soslayo a Ron y Hermione.

– Si señora Weasley– miro a todos para ver si le estaban prestando atención y sonrió para sus
adentros cuando se dio cuenta de que era el centro de atención– tengo que regresar a casa de mis
tíos, es lo mejor para mí. Aunque yo sería feliz si me pudiera quedar con ustedes– observo a todos
y sonrió cuando se encontró con la mirada desconfiada de los gemelos– son la familia que nunca
tuve y antes de irme quiero agradecerles por todo el amor y apoyo que me han dado. Son las
únicas personas que me han recibido sin importarles mi fortuna ni mi nombre, es por eso que sé
que puedo confiar en ustedes y que nunca me traicionarían como las demás personas– miro
directamente a su “amigos” y añadió– gracias a Merlín llegue con una buena familia.
Cuando termino de hablar observo con fascinación las caras de vergüenza y dolor.

Soltó un suspiro de tristeza fingido, aunque lo que quería era respirar aire puro porque se estaba
asfixiando con ese desagradable olor a traición.

– Imagínense si hubiera aceptado la amistad de Malfoy, aunque eso quizás me hubiera hecho más
fuerte– quería causarles el mismo dolor que le estaban causando a él, pero no se dio cuenta que
había sido muy obvio hasta que se encontró con la mirada de incredulidad y un poco de horror de
los gemelos. Revoleo los ojos y añadió en un intento por arreglar su pequeño desliz– pero por
supuesto que…

– Pues no estoy tan seguro amigo– dijo Ron con malicia– después de todo, lo defendiste cuando
dije que era un cobarde por esconderse. Quizás de verdad querías ser su amigo y yo fui un
estorbo, pero eso se…

Harry se tuvo que tragar la respuesta acida que tenía para el idiota de Ron al escuchar siete voces
diferentes exclamar ¡Ron!, al mismo tiempo que recibía un coscorrón de parte de su mamá.

– Ron, discúlpate con Harry por lo que dijiste, sabes que…

– No es necesario señora Weasley, estoy seguro que sigue molesto por nuestra pequeña discusión
del otro día– miro a Ron que tenía las orejas rojas y evitaba su mirada– lo mejor será que
desayunemos. No debo salir tan tarde de su casa o Dumbledore se podría preocupar, además
debo subir a arreglar mis cosas.

Después de un pesado silencio todos tomaron asiento en la mesa, con Harry al lado de los gemelos
y Ginny. Solo bastaron unos minutos para que todos estuvieran enfrascados en diferentes
conversaciones, pero él tenía muchas cosas en que pensar y decisiones que tomar. No fue sino
hasta que sintió un ligero toque sobre su muslo que se dio cuenta que los gemelos le hablaban,
pero cuando se disponía a preguntar qué sucedía, Fred le deslizo con discreción un pequeño
pergamino en su bolsillo y le susurro “antes de que te vayas”. Los observo confundido, pero ellos
volvieron a su charla así que  saco disimuladamente el pedazo de pergamino y se mordió la lengua
por su estupidez al leer “tenemos que hablar, es urgente”. 

Cuando termino de desayunar se excusó para subir a arreglar su ropa y asintió hacia Hermione
cuando le dijo que después subía a buscarlo para entregarle un libro que había comprado para él.

Cerró la puerta con un hechizo y dejo salir sus lágrimas. Le dolía en el alma su traición, pero más al
ver que lo trataban como si no lo fueran a entregar a su verdugo en poco tiempo.

“¡Por Merlín, los consideraba mi familia!”  pateo con coraje un silla y se dejó caer al suelo llorando
desconsolado. Se recompuso después de unos minutos y se dispuso a arreglar sus cosas,
necesitaba cuanto antes a Draco.

Cuando tuvo todo listo decidió buscar a Hermione, quizás la encontrara sola en su cuarto y sin la
presencia de Ron a lo mejor le podía interrogar y ver hasta donde Herm estaba dispuesta a
entregarlo, con suerte y podía confiar en ella. Salió y camino a su cuarto pero se encontró con los
gemelos en el corredor, que le hicieron señas para que se acercara.
– ¿Qué sucede chicos? Yo buscaba a…

– Shh Harry– le tomaron del brazo y lo jalaron hacia una esquina– Ron y Hermione subieron casi
después que tú y se han encerrado en su cuarto, están hablando pero pusieron un hechizo de
privacidad y nuestras orejas extensibles no entran por debajo de la puerta.

Harry no espero más tiempo, tenía que saber que planeaban y no se detendría. Camino hacia la
puerta cerrada con los gemelos pisándole los talones, cuando estaba frente a la puerta saco su
varita y se giró a los chicos.

– Solo estén listos por su alguien sube– y dicho esto movió la varita y en un murmullo deshizo el
hechizo que habían colocado en la puerta.

“Pues si Ron, estoy de acuerdo contigo pero esa no era la manera de hablar, si no te hubiéramos
detenido habrías dicho una tontería mayor y…”
“Lo se Hermione pero tú lo viste, volvió a defender al imbécil del hurón en mi casa. Si tanto quiere
hacerlo que se vaya de mi casa. Después de todo los dos son iguales, los dos pudriéndose en
dinero. Pero a diferencia del cobarde de Malfoy que se muestra como es, el bueno para nada de
Harry finge ser alguien inocente y caritativo cuando estoy seguro que no lo es. ¡Por Merlín
Hermione crees que no se ha vengado ya de sus tíos teniendo el dinero y poder para hacerlo, yo ya
lo hubiera hecho!”
“Pero sabes que él no es así Ron, además su tía es el único familiar directo que le queda de su
madre, toda su familia ha muerto y solo queda el”.
“Él también se va a morir dentro de poco, lo justo sería que nos dejara toda su fortuna y su casa a
nosotros. Después de todo hemos sido los únicos que le han dado cariño, sabes que nadie lo quiere,
todos tienen miedo de saludarlo por temor a que el Señor Oscuro los mate. Hemos sido los únicos
que se han arriesgado a tenerlo en casa y mira lo que nos ha costado. Ginny casi muere y papá
también; además no me vas a decir que no te mueres por tener la biblioteca Black y Potter para ti
sola. Solo imagínate Herm, la familia Potter es de las más antiguas junto con la Black, ¿sabes
cuánto conocimiento no tendrías si te quedaras las dos bibliotecas tú? Seguro le das un mejor uso
que él”.
“En eso tienes razón, pero tu forma de actuar no es la correcta, estoy segura que si le decimos a
Harry él nos dejara su fortuna y casa si le llegara a pasar algo. No digo que le digamos que lo
entregaremos para preservar la paz pero sí decirle que si algo le llegara a suceder nosotros
podríamos ver por sus bienes”.
“Está bien Herm tu ganas, pero si no quiere buscaremos otra forma de quedarnos con lo que por  
derecho nos pertenece. Si te soy sincero no creo que suelte sus pertenencias tan fácil, ¿sabes que
Ginny le pidió un hijo para así poder hacerse con el apellido Potter y quedarse con todo? Pero el
muy creído se hizo el mártir, poniéndole como excusa que no quería dejar un hijo huérfano como lo
fue él”.
“Bueno eso es entendible Ron y tú lo sabes, también has visto a Harry sufrir por sus padres. Pero
bueno cambiemos de tema, estoy preocupada por las materias que tomare este año, quiero tomar
todas las que pueda pero sabes que Dumbledore nos pidió que mantuviéramos a Harry vigilado”. 
“Eso no es problema Herm, él y yo siempre tomamos las mismas materias”.
“Si pero aun así…”

Harry movió la varita para volver a colocar el hechizo, ya no quería saber más ya había escuchado
lo suficiente. Se quedó ahí parado sin moverse hasta que sintió una mano posarse suavemente
sobre su hombro derecho, suspirando dio media vuelta y encaro a los que al parecer eran sus
únicos aliados.

Vio sus miradas de lastima y eso hizo que reflexionara mejor acerca de todo lo que acababa de
perder pero también de todo lo que había ganado. Se secó las lágrimas que sin darse cuenta había
derramado, no sabía exactamente que iba a hacer, en lo único en lo que podía pensar era en
Draco.

– Harry, entenderíamos si decides no seguir teniendo contacto con nosotros después de esto
pero…

– No lo sé…– estaba tan confundido y dolido que sentía su corazón desgarrársele a pedazos– solo
quiero regresar con Draco, quiero que me abrace como siempre y me diga que todo va a estar
bien– ignoro sus miradas de asombro y les suplico con la mirada que le dejaran partir.

Los gemelos se miraron entre ellos antes de asentir. Lo tomaron de los hombros y lo condujeron
de regreso a la habitación.

– Esta bien Harry, si eso es lo que quieres te dejaremos ir, ¿pero estas seguro de poder confiar en
Malfoy?

– Draco no es quien ustedes creen, puedo confiar en el– tomo su bolsa de la cama y se situó de
nuevo frente a ellos– no deben preocuparse por mí, además lo necesito antes de derrumbarme.
Necesito estar lo más lejos posible de aquí– les miro suplicante antes de añadir– por favor
déjenme ir con él, les prometo que los mantendré informados– sentía nuevas lagrimas formársele
en los ojos pero parpadeo furiosamente, ellos no se merecían sus lágrimas. 

– Esta bien Harry, te sacaremos por la parte de atrás para que nadie te vea y te acompañaremos a
cruzar las protecciones para protegerte por cualquier cosa.

Harry solo asintió y juntos salieron de la habitación sin hacer ruido y cruzaron el jardín hacia los
límites de las protecciones.

– Solo un secreto más chicos– los miro entrecerrar los ojos antes de asentir– ¡Kreatcher!

El elfo apareció ante ellos haciendo una reverencia ante Harry.

– Amo Harry– les dirigió una mirada de desconfianza a los pelirrojos frente a él.

– Vaya Harry, estas lleno de sorpresas, pero antes de que te vayas queríamos darte esto– le
extendieron una galeón falso– le colocamos el mismo encantamiento que tienen los que usamos
en el ED pero este solo será para nosotros tres así que despreocúpate de que nuestros mensajes
les lleguen a alguien más. 

– Gracias chicos, por todo–  abrazo fuerte a ambos antes de situarse junto a su elfo.

– No tienes nada que agradecernos, al contrario, y  ahora ve que tu príncipe azul te estará
esperando y por mamá no te preocupes le diremos que se te olvido que tenías que hacer las
compras con los Dursley hoy– dijeron burlones guiñándole un ojo.
Harry se sonrojo pero asintió antes de desaparecer rumbo a la mansión con su familia.

  12. ¿Padre...eres tu?

        TR***LV

Dentro de la mansión en ruinas, el Señor Oscuro caminaba furioso por los pasillos buscando a
Snape. No era posible que nadie lo haya visto en todo el día y para mejorar su humor Nagini aún
no regresaba de caza, pero ambos pagarían por hacerlo esperar.

– Mi señor, ¿se le ofrece algo? en…

– ¡Crucio! – “si no quieren sufrir lo mejor será que no se atraviesen en mi camino, pero por
supuesto que no se los diré, me sirven para quitarme el estrés”.

Doblo en la esquina y vio a otro infeliz cruzarse en un mal momento, pero que podía hacer el si se
le iban poniendo enfrente, más que aprovechar y quitar frustración.

– Mi señor, escuche que estaba buscando a…

– ¡Crucio! – “insolente como se atreve a… espera a que se refiere” – repite lo que dijiste– dijo una
vez que le quito la maldición.

Vio al hombre dejar de gritar y moverse en el suelo pero no le importo en lo más mínimo.

– Mi señor sé que está buscando a Snape…solo venía a decirle que me envió una lechuza hace
unos minutos diciendo que se retrasaría un poco pero que no tardaba en llegar y…

– Perfecto, espéralo en la entrada y dile que lo quiero cuanto antes en mi habitación y más te vale
que no se demore más o pagaras tu– dicho esto se dio la vuelta y regreso a su habitación.

        SB&RL***RL&SB

– ¡Draco Lucius Malfoy Black! ¡Basta!– grito Sirius colérico– ¡Para de andar paseando por todo la
habitación!, ¿¡que no vez que me dará un ataque!?– terminó, respirando agitadamente.
Draco se había quedado inmóvil en el centro de la sala con cara de sorpresa, tan inquieto estaba
por lo que sentía que no se había dado cuenta de que estaba haciendo una zanja enfrente de la
chimenea.

– Nunca había visto a un Malfoy perder así la compostura– Remus se acercó al chico y despacio le
coloco una mano en el hombro– pero debes tranquilizarte, estoy seguro que Harry no debe tardar,
en unas cuantas horas estará de regreso.

Mientras Remus lo conducía con cautela al sofá, Sirius le traía una taza de té bien cargado.

– Es que ustedes no entienden– dijo despacio– sé que algo no está bien, lo siento. Es como si Harry
estuviera sufriendo mucho y me siento encerrado al saber que no puedo salir a buscarlo–. Tomo
un pequeño sorbo de su té antes de mirar de nuevo a los adultos– Solo necesito saber que está
bien para poder respirar tranquilo.

Al ver las miradas sorprendidas de los adultos se sintió demasiado débil por lo que había dicho que
se levantó y salió rápidamente rumbo a su habitación mientras los adultos le seguían con la
mirada.

– Solo esta imaginando cosas– dijo Sirius cerca de Remus– no creo que le hagan algo. Molly lo
quiere como uno más de sus hijos, de hecho el año pasado discutimos por eso, se estaba tomando
muchas atribuciones que no le correspondían.

– No lo sé Canuto. Había estado tranquilo, pero de repente se levantó del sofá y comenzó a
caminar, se le veía muy preocupado.

– Pero no es posible que sintiera lo que le sucede a Harry– dijo sonriendo– porque de ser así…– la
sonrisa se le congelo en la cara– ellos serían… pero eso no es posible– movió la cabeza
enérgicamente para olvidar ese pensamiento.

– Pues yo no estaría tan seguro Siri– se giró y coloco sus manos sobre los brazos de Sirius– los viste
estos días, están tan unidos que parecían uno solo, se complementaban en frases, acciones y
decisiones.

Sonrió de medio lado al ver a su pareja en shock, le dio un beso suave y salió rumbo a la cocina.  

TR***LV

Voldemort estaba rechinando los dientes de coraje, ninguno se había presentado y el odiaba que
lo hicieran esperar. Se removió inquieto en la silla, con los ojos clavados en la puerta. Estaba
demasiado intranquilo así que se levantó y comenzó a pasear por toda la habitación.

“Algo no está bien y lo peor de todo es que no sé qué es, necesito a ese par de inútiles ¡pero ya!”
Tan concentrado estaba que no se dio cuenta que solo estaba dando vueltas alrededor de su
sillón, como tampoco se dio cuenta que un par de ojos burlones estaban siguiendo sus
movimientos.

Nagini había regresado ya de su pequeño festín pero al entrar en la mansión había percibido la
intranquilidad de Tom en el aire, así que se deslizo rápidamente a su habitación. La escena que
encontró era muy divertida, pocas veces se veía a un Tom nervioso y dando vueltas alrededor de
un sillón como poseído.

“Si no te conociera diría que estas preocupado por algo” siseo divertida  al ver el pequeño salto
que dio Tom.

– Estúpida serpiente ¿que no te enseñaron a tocar?– siseo molesto.

“Si, seguro. Sera para la próxima. Es que traía mis “manos” ocupadas– siseo moviendo la cola.

– Ahhh olvídalo. Solo quiero que vayas a visitar los lugares donde guardo mis valiosas
pertenencias– siseo regresando al sillón– tengo el presentimiento de que algo no está bien, pero
no sé qué es y mientras no lo averigüe no podré bajar la guardia– silbo girando la varita entre sus
dedos.

Nagini se deslizo por el suelo y se subió a sus hombros.

“Está bien Tom– siseo restregando su enorme cabeza en el suave cuello del Lord– No te preocupes
por eso, ya me encargare…
Pero fue interrumpida por unos golpes en la puerta.

– Oh, ese debe ser Severus.

Con un movimiento de muñeca abrió la puerta, revelando a un Severus con su clásica túnica negra.
Se le veía relajado como siempre, pero el Señor Oscuro fue capaz de ver un par de gotas resbalar
por su sien, señal de que había corrido para llegar cuanto antes. No pudo reprimir una sonrisa de
satisfacción al ver que el hombre aún seguía temiéndole. 

– Pasa Severus– observo avanzar al hombre y cerrar la puerta– bien, necesito que vayas con el
viejo loco y averigües que se trae entre sus ancianas manos. Hay algo que no me cuadra y necesito
saber que él no ha metido su varita en nada.

– Por supuesto mi señor– dijo haciendo una pequeña reverencia– y, ¿cuál sería ese pretexto con el
que me voy a presentar ante el director?

– Dile que va a haber un ataque en…mmmm– medito unos segundos– no puede ser cerca de Little
Whinging porque podrían buscar a Potter y eso me causaría problemas…cerca del Colegio
tampoco porque eso los podría llevar a Potter de nuevo…ni Hogsmeade porque ya hubo ataques
ahí– dijo con un dedo sobre la barbilla– ¡ahh ya se! Dile que va a ser cerca del Callejón Diagon,
mandare unos mortífagos ahí para llamar la atención. Pero lo más importante es que le saques
algo al anciano– dijo satisfecho recostándose en el respaldo del sillón.

Severus le miro confuso y parpadeo un par de veces pero aun así asintió.

– Cualquier cosa de la que puedas enterarte me la reportas inmediatamente y después de eso


quiero que…– pero se detuvo de golpe al sentir una ligera opresión en el pecho.

“Qué diablos”

– ¿Mi señor?– pregunto Severus confundido.

Voldemort no le escucho, estaba concentrado en la sensación que tenía. Recordaba haberla


sentido alguna vez… ¡Es tristeza, ahora recuerdo! La sentí alguna vez cuando estaba solo en el
orfanato. Pero no tiene sentido, no tengo porque…

Sus pensamientos se interrumpieron cuando sintió un dolor agudo atravesarle el pecho y sin poder
evitarlo cayó de rodillas al suelo respirando con dificultad. A través de sus ojos nublados logro
distinguir a Nagini cerca de él y a Severus arrodillado a su lado. Parpadeando furiosamente logro
enfocar a un Severus en shock, pero lo ignoro cuando sintió algo correr por sus mejillas
humedeciéndolas, así que llevo una mano a su cara creyendo que estaba herido. Pero al retirarla
vio con sorpresa que lo que salía de sus ojos era una sustancia transparente como agua ¡y
entonces recordó!

“Él, siendo golpeado por otros niños…él, siendo rechazado por los niños…él, jugando solo,
escondido en su habitación y…él, llorando encerrado en el armario para acallar sus sollozos”.

Se limpió rápidamente la cara pero el dolor y las lágrimas no paraban de salir de sus ojos.

– Mi se-señor, ¿Qué sucede?– pregunto Severus un poco más recuperado del shock. 

– N-no sé, pero…du-duele mu-mucho– logro decir con voz entrecortada por el dolor– has que s-se
de-detenga…S-severus.

Severus se levantó rápido y miro al hombre arrodillado en el suelo llorando, no sabía que podía
hacer, jamás había visto llorar al Señor Oscuro. Ese hombre que se veía tan patético y débil en el
suelo, no encajaba con el Lord que él conocía. Ese comportamiento era típico de chicos Hufflepuff
o hasta Gryffindor, de hecho Potter sería tan patético para llorar de ese modo pero no…

“Un momento… ¡Potter! ¡No es el Señor Oscuro, es Potter! Oh no, esto no está bien, debo
detenerlo rápido e ir a buscar al descerebrado de Potter”.

– Mi señor, ¡es la conexión!– dijo arrodillándose al lado del Lord– debe romper la conexión con
Potter, las emociones del chico son tan fuertes que ha logrado transmitírselas– escucho jadear al
Lord y lo presiono– debe romper la conexión ¡ya!, antes de que le sea imposible.
– Ha-harry– tomo una corta bocanada de aire antes de forzar sus barreras, cuando lo logro el
pánico comenzó a llenarlo– Harry, ¡algo le paso a mi hijo!, debo encontrarlo Severus, llévame   a la
mansión Black. Sé que tú sabes la localización, necesito…

– ¡Debe calmarse!– dijo Severus, sintiéndose fuera de lugar y sorprendido por lo que acababa de
escuchar, realmente sorprendido.

Tom se levantó y tomo una profunda bocanada de aire antes de volver a hablar, esta vez con más
tranquilidad pero no por eso menos preocupado y ahora además, furioso.

– Severus– dijo despacio pero con una amenaza implícita que hizo que el susodicho se
estremeciera ligeramente– me llevaras en este momento a la mansión Black y no me importa si no
puedes acceder, romperé todas las barreras del estúpido vejete si es necesario y más le vale a esos
Weasley que mi hijo este bien, porque de lo contrario ¡nada ni nadie los salvara de la furia de Lord
Voldemort!

No se había dado cuenta que los ojos se habían teñido de rojo, pero Nagini y Severus sí que se
habían dado cuenta y ese era el motivo de que la pobre serpiente estuviera enroscada en una
esquina y Severus estuviera con un mano temblorosa sobre el pomo de la puerta sin apartar sus
ojos del hombre frente a él.

– P-por supuesto, m-mi señor– se aclaró la garganta antes de continuar– los apareceré lo más
cerca que me permitan las protecciones.

– Tan servicial como siempre Severus– dijo burlón– ahora vámonos, tengo una familia de
comadrejas pobretonas que torturar.

        H&D***D&H

Harry fue vagamente consciente del tirón de la desaparición. Su mente estaba llena de todos los
recuerdos de sus amigos, de todo lo bueno y lo malo que habían pasado juntos. No podía creer lo
que le habían hecho.

Cuando abrió nuevamente los ojos estaba parado en el centro de la sala o eso creía, su vista
estaba borrosa por todas las lágrimas que estaba derramando. Alcanzo a ver de reojo a Kreacher
retorcerse las manos, pero el solo fue capaz de negar en silencio y pronunciar un suave “quiero
estar solo” y sin decir una palabra más, se dejó caer al suelo detrás del sillón, abrazando sus
piernas y enterrando su cabeza entre sus rodillas. No quería aceptar la realidad, hace tan solo dos
días que había salido de la mansión creyendo fervientemente que sus amigos estarían con él, y
ahora ni siquiera sabe si algún día habían sido verdaderamente sus amigos.
Kreacher observo llorar en silencio a su amo, estaba parado cerca de la cocina así que no lo vería.
Tomando valor dio media vuelta y se dirigió a la biblioteca pero antes de entrar fue abierta
bruscamente por el amito Draco.

– Sentí vibrar las protecciones, ¿es Harry?, ¿trajiste a Harry?– pregunto desesperado, mirando a su
alrededor con rapidez.

– Si, es solo que el amo Harry no quiere…– se detuvo, no debía desobedecer a su amo.

– ¿Qué tiene Harry? ¿Dónde está? ¡Dímelo!– grito zarandeando al elfo del cuello de la prenda.

– El amo Harry está detrás del sillón llorando, pero le había dicho a Kreacher que no dijera que
había llegado y Kreacher ha desobedecido– dijo con dificultad.

– Llorando…– repitió, comprendiendo lo que había sucedido– ¡esos imbéciles!– vio al elfo
golpearse fuertemente contra la pared y lo detuvo– no me importa si te quieres castigar pero
antes debes buscar al Profesor Remus y a Black y diles que Harry regreso y que nos busquen
rápido.

Ni siquiera había terminado de hablar cuando ya estaba corriendo hacia la sala, pero al llegar se
detuvo de golpe, no quería asustar a Harry. Lo vio hecho un ovillo detrás del sillón con la cara
escondida pero sus sollozos eran claros. Verlo tan indefenso y frágil hizo que su sangre hirviera y
apretara sus puños con fuerza, maldiciendo mil veces a todos los Weasley por haberlo herido de
esa forma.

Se acercó despacio y agachándose tomo el rostro de Harry y lo alzo. Sintió que su corazón se
quebraba al ver todo el dolor en la cara de su Harry. Limpio sus mejillas, miro sus ojos tristes y sin
poder ni querer evitarlo poso suavemente sus labios sobre los de Harry para después levantarlo
entre sus brazos. Sintió a Harry aferrarse a su pecho y llorar, se sentó en el sillón y acomodo al
moreno sobre sus piernas sin dejar de abrazarlo y acariciar su cabello.

Lo arrullo suevamente mientras le murmuraba palabras de consuelo, pasados unos minutos el


llanto de Harry disminuyo y levanto la mirada buscando la de Draco.

Draco le miro a los ojos y con su pañuelo seco las mejillas del moreno.

– ¿Estas mejor?– pregunto Draco.

Harry solo asintió, no confiando en su voz para expresar su agradecimiento se inclinó ligeramente
y poso sus labios sobre los de un Draco sorprendido.

Draco vio a Harry aproximarse y abrió los ojos sorprendido pero al sentir el calor de los labios de
Harry cerro sus ojos y dejo descansar sus manos sobre el muslo y la espalda del moreno. El
contacto solo duro unos segundos pero cuando se separaron Harry se sentía avergonzado.

– ¡Hey, no has hecho nada malo!– dijo Draco al ver el sonrojo de Harry– lo que me recuerda…
¿quieres contarme que sucedió?– pregunto, colocando una mano sobre la mejilla del moreno.
Harry negó suavemente antes de hablar.

– Solo déjame descansar contigo un rato más– dijo Harry mientras se inclinaba más hacia la cálida
mano de Draco– además, no quiero volver a repetirlo, prefiero esperar a mi padrino y Remus si no
te importa– terminó indeciso.

– Por supuesto que no, lo importante es que tú estés bien– dijo levantándose con su Harry en
brazos– te llevare a tu habitación para que descanses.

Harry se aferró al cuello de Draco con fuerza mientras se dirigían a su habitación.

– ¿Te quedaras conmigo?– pregunto en un susurro.

– Siempre que tú lo desees– dijo acomodando al moreno sobre la cama.

– ¿Y si deseo que te quedes conmigo para siempre?– pregunto mirándolo fijamente.

Draco le miro directo a los ojos antes de contestar.

– Entonces estaré contigo para siempre– dijo sonriendo– y ahora, déjame lugar. A menos que
hayas cambiado de opinión.

Harry negó frenéticamente antes de hacerse a un lado para permitirle a Draco recostarse junto a
él. Draco rio divertido por el comportamiento infantil de Harry y acomodándose jalo a Harry hacia
él, colocándolo sobre su pecho. Harry ronroneo complacido cuando sintió los suaves dedos de
Draco deslizarse por su cabello, poco después se quedó dormido.

Draco observo dormir a Harry, pero él seguía preocupado por lo que había pasado en casa de la
comadreja. Perdido en sus pensamientos como estaba, se sobresaltó cuando la puerta fue abierta
violentamente.

– ¿Qué sucedió? ¿Harry está bien?– pregunto Sirius alterado mirando a los lados, pero cuando
poso sus ojos sobre los chicos, puso los ojos en blanco– puedo saber… ¿por qué diablos les gusta
dormir en “esa” posición siempre que están juntos?– pregunto molesto.

– No te enojes padrino, lo que pasa es que el pecho de Draco es muy suave– dijo Harry frotándose
los ojos.

Sirius se puso rojo en el rostro pero su respuesta se quedó en los labios.

– Tranquilízate Sirius o te sacare de aquí– dijo serio Remus mientras se acercaba a la cama–
Kreacher estaba demasiado alterado y solo balbuceaba algo sobre que no debía desobedecerte
pero que teníamos que venir a verte– dijo preocupado acariciando la cabeza de Harry, quien
seguía acostado sobre el rubio.

– Bueno, yo…– no quería hablar sobre lo sucedido pero sabía que tenía que hacerlo. Así que soltó
un suspiro y levantándose del pecho de Draco miro a ambos hombres y susurro– las cosas no
salieron bien y yo… no lo soporte, tenía que salir de ahí. Así que los gemelos me ayudaron a salir
sin que me vieran y…

– ¿Los gemelos?– interrumpió Draco con incredulidad, sentándose sobre la cama y mirando a
Harry.

– Si, bueno…al parecer son los únicos que me apoyan…

– ¿Los únicos?– pregunto Sirius en un tono idéntico al de Draco– ¿Qué hay de Molly? ¿Ron?
¿Hermione?– dijo alterado.

Harry solo bajo la vista, sintiendo sus ojos arder con nuevas lágrimas y negó despacio. Remus y
Draco miraron mal a Sirius mientras el segundo abrazaba al moreno. 

– Harry sé que lo menos que quisieras hacer es recordar todo, pero si es así, las cosas se pondrán
aún más difíciles y tenemos que saber exactamente qué sucedió para estar preparados– vio a
Harry asentir y añadió– te prepararemos un té y te esperaremos en la sala cuando estés listo,
¿verdad Sirius?– pregunto con un tono que no dejaba lugar a discusiones.

– Te estaremos esperando abajo Harry– dicho esto salieron de la habitación.

– Soy patético ¿no? Quizás hice algo malo sin darme cuenta y ahora estoy pagando– dijo sin
levantar la vista.

– ¡Claro que no! Y tampoco hiciste nada malo, pero ellos sí. Se atrevieron a meterse con quien no
debían y juro por Merlín que pagaran por ello– dijo arrastrando las palabras e impregnando con
odio cada una de ellas.

Harry lo miro asustado.

– ¡No hagas nada Draco!–  dijo apresuradamente–  ellos tendrán la protección del ministerio y del
director. No quiero que te lastimen por mi culpa– dijo preocupado.

– Las serpientes somos astutas– fue lo único que dijo.

Harry sonrió suavemente antes de depositar un suave beso en los labios del rubio.

– ¿Qué significa esto Harry?– pregunto Draco con incertidumbre.

– No tengo cabeza para pensar en esto ahora, solo sé que me gusta hacerlo– dijo mirándolo
fijamente.

Draco sonrió y negó con la cabeza, murmurando algo que sonó como “Gryffindor”. Se inclinó y
tomo el labio inferior de Harry entre los suyos unos segundos antes de separarse.

– Sera mejor que bajemos o Black subirá por nosotros.


Harry asintió sonrojado. 

Cuando bajaron, los adultos los esperaban con tazas de té en la sala. Draco y Harry tomaron
asiento frente a los adultos.

Harry les miro unos segundos, se sentía incómodo bajo sus miradas. Como si estuviera otra vez en
una audiencia en el ministerio.

– Bien, después de mi declaración solo pido un Obliviate, solo eso y me declaro culpable– dijo
seriamente mientras se retorcía las manos con nerviosismo.

Las tres personas que escuchaban expectantes parpadearon confusos, mirándose entre ellos sin
comprender hasta que pasados uno segundos Sirius soltó una ruidosa carcajada mientras
aplaudía, causando que los demás rieran con él.

– Si todavía puedes bromear, quiere decir que te recuperaras pronto. ¡Así se hace pequeño
Prongs!– dijo Sirius orgulloso.

Harry sonrió, contento con la aprobación de su padrino. Después de todo necesitaba esa pequeña
pizca de humor para enfrentar lo que vendría.

Inspiro profundamente y comenzó a relatarles todo lo que había vivido en la Madriguera,


contando con todo el apoyo de Draco en los momentos más difíciles. Cuando por fin termino se
sentía muy cansado, pero también libre de esa soledad que se le había instalado en su corazón al
saberse traicionado.

Las sensaciones durante su relato no se hicieron esperar, desde dolor, tristeza, decepción hasta
asombro. Pero lo que impero sobre las demás fue la ira, el coraje hacia aquellos que se habían
atrevido a lastimar a Harry, aquellos a quienes habían considerado sus amigos.

Harry los observo sorprendido. Si no fuera porque sabía que Draco y su padrino eran familia
tendría sospechas al respecto, eran tan parecidos en algunas cosas ¡hasta habían reaccionado
igual! Los dos estaban fúricos, diciendo como los torturarían poco a poco hasta que vinieran de
rodillas a pedirle perdón a Harry y solo entonces los matarían como las comadrejas que eran.

Remus se acercó a Harry y lo tomo de las manos.  

– Lo bueno de esto es que si se atreven a entregarte a Voldemort estarás a salvo– dijo mirándolo
cálidamente.

Los dos Black pararon su diatriba y miraron a Remus sorprendidos.

– No había pensado en eso Moony, pero creo que tienes razón– y después añadió en un tono más
bajo– o eso espero.

Pero no sabían que estaban a punto de comprobarlo.


 

TR***LV

Mientras ellos platicaban, Tom apareció con Severus y Nagini cerca del número 12 de Grimmauld
Place.

Severus se veía tranquilo pero escudriñaba las calles buscando alguna señal de aurores en el área
o de la Orden del Fénix. Se dirigieron juntos hacia el espacio entre el número 11 y 13.

– Debo aceptar que Dumbledore protege a Potter con todo– dijo Tom, sintiendo las firmas mágicas
en los diferentes hechizos que se entretejían alrededor de la mansión.

Severus bufo.

– No esperaba menos, es su chico de oro– dijo con tono burlón.

– Era Severus, era. Ahora se tendrá que buscar otra marioneta, porque Potter se viene conmigo
quiera o no quiera– dijo con voz firme.
“Ese viejo chiflado no volverá a utilizar a mi hijo”.

Tom alzo la mano derecha en dirección a la casa y con la palma extendida pronuncio un hechizo en
pársel, donde para su satisfacción vio aparecer el número 12 entre las demás casas. Sonrió con
altanería mientras pronunciaba el siguiente hechizo, donde para asombro de Severus apareció una
gran cantidad de hilos plateados entretejidos, como una enorme telaraña que cubría toda la
mansión.

Tom frunció el ceño unos segundos antes de sacar su varita.

– Podría romper hechizo por hechizo y acabar con las barreras, pero sería darle tiempo a la orden
si es que se dispara alguna alarma. Así que mejor…– Dirigió su varita al suelo y pronuncio otro
hechizo en pársel. Enseguida una densa neblina empezó a salir de su varita y comenzó a deslizarse
metiéndose entre los hilos plateados– destruyo todas juntas.

Tras decir esto dirigió su varita al centro y pronuncio un hechizo antiguo. Observo la neblina brillar
tenuemente y un segundo después tanto la neblina como las protecciones resplandecieron con un
dorado intenso que cegó por un momento a Severus. Con un perezoso giro de muñeca, Tom
rompió las protecciones en mil pedazos haciendo cimbrar los cimientos de la mansión.

– Demasiado fácil, lo único que necesitaba era la localización– dijo con autosuficiencia– Severus,
coloca un hechizo anti-aparición antes de que se escapen y entremos rápido– dicho esto se
encamino hacia la puerta siendo seguido de cerca por Severus.

Al llegar abrió violentamente la puerta con un movimiento de varita y se adentraron en un lóbrego


pasillo, siguiendo los murmullos que llegaban del fondo.
    H&D***D&H

Harry estaba cavilando acerca de cómo tendría que comportarse con los Weasley en el colegio o
de si debía enfrentarlos en cuanto los viera. Levanto la mirada para ver a las tres personas frente a
él discutir acerca de cómo debían proceder y justo cuando estaba por llamar su atención un
temblor recorrió la mansión. En unos segundos se escuchó un fuerte ruido proveniente del
corredor y al segundo siguiente cuatro varitas apuntaban en esa dirección.

Harry esperaba encontrar a Dumbledore o el Ministro irrumpiendo en su casa, pero jamás pensó
ver a un tipo tan apuesto acompañando a Severus. El shock era claro en sus rostros, todos se
preguntaban quién era ese hombre tan apuesto. Harry curioso por saber quién era se comenzó a
acercar, tenía un cierto aire familiar que le estaba intrigando. Sin ser consciente se había acercado
más de lo que quería pero se paró en seco al ver la sonrisa burlona del hombre. En definitiva,
estaba seguro de que lo conocía de algún lugar.

– Que pasa Potter, ¿no me reconoces?– pregunto con una sonrisa de medio lado, haciendo brillar
traviesamente sus ojos.

Los presentes salieron de su shock y blandieron firmemente sus varitas. Draco al ver la intención
de Harry de acercarse más se posiciono delante de él, amenazando al hombre frente a él y siendo
seguido por los dos mayores. Formando así una barrera de protección.

Tom los miro uno por uno, sonriendo satisfecho al ver que estaban dispuestos a defender a su
hijo, pero cuando su mirada cayo en Sirius hizo una mueca de disgusto.

– Oh Black, ¿no te pudiste esperar más tiempo antes de regresar?– dijo con fastidio.

Harry dio un respingo y quiso acercarse a su padrino para defenderlo pero se vio detenido por tres
voces.

– ¡No Harry!

Tom conecto su mirada con unos ojos verdes iguales a los suyos y sonrió, pero su objeto de
estudio se vio tapado con otro cuerpo un poco más alto. Molesto, fijo su mirada en unos orbes
grises y fríos como el hielo.

– Oh, ya es suficiente de este espectáculo– dijo mirando seriamente a todos– vine a ver a Potter
no a ustedes.

Dicho esto movió ligeramente la varita y los tres hombres que protegían a Harry salieron volando
en direcciones contrarias siendo inmovilizados en la pared. Harry solo fue capaz de ver como se
deshacían de su familia, sin poder hacer nada, pero su protesta murió en sus labios al ver que no
los estaba lastimando.

– Así está mejor– dijo Tom centrando su atención en Harry.


Lo observo detenidamente y se acercó despacio al moreno quien retrocedió un paso antes de ser
inmovilizado por Tom. Lo miro directo a los ojos y toco con su mano la mejilla de Harry
suavemente antes de quitarle el hechizo.

– Te pareces mucho a James– dijo sorprendiendo al chico– pero eres más pequeño y débil que el–
dijo con una mueca burlona.

– ¡No fue culpa mía, reclámele a mis tíos!– dijo frunciendo el ceño molesto, retando con la mirada
al extraño. No le gustaba que le hicieran mención a su tamaño o falta de peso– además, ¿Quién es
usted y porque irrumpió así en nuestra casa?– pregunto, dando otro paso atrás.

– Vaya, tienes carácter– dijo tomándolo de la barbilla y acercando su rostro– aunque aún pareces
un gatito asustado.

– ¡Suéltalo! No te atrevas a hacerle daño porque te matare– grito Draco intentando liberarse del
hechizo– y tú, padrino, ¿cómo pudiste?

– No te entrometas en esto Draco– dijo serio Severus.

– ¡Suficiente!– dijo Tom molesto.

Nagini que había estado resguardada en las sombras decidió aparecer antes de que Tom cruciara
al pobre rubio y molestara a Harry por eso. Se deslizo suavemente y se acercó a los pies del
moreno.

“Hola Harry, ¿me recuerdas?” siseo enroscándose alrededor de sus pies. 

– “Nagini– susurro Harry sorprendido y entonces levanto la cabeza rápidamente para ver una
sonrisa formarse en el rostro del hombre frente a él– ¿Tom Riddle?– pregunto despacio,
observando detenidamente su rostro. Se veía más apuesto que en el recuerdo pero aun así…–
¿padre, eres tú?– una sonrisa torcida le respondió y se lanzó a los brazos de un Tom sorprendido
que solo atino a colocar sus manos sobre los hombros del chico que lo apretaba con fuerza.

Tom estaba tan sorprendido que no podía reaccionar, hasta que una fuerte explosión de magia
atrajo su atención un segundo antes de que un hechizo pasara rozando el lado derecho de su cara.
Levanto la mirada para ver a un furioso Draco Malfoy apuntándole directo mientras respiraba
agitadamente.

El alboroto sirvió para que Harry soltara a su padre y mirara confundido la escena.

– No vuelvas a poner tus asquerosas manos sobre Harry– dijo furioso.

Tom entrecerró los ojos observando al chico unos segundos. Debería haberse calmado un poco,
después de todo él no quería hacerle daño solo lo estaba abrazando.

Entonces comprendió.
Sonrió con arrogancia antes de jalar a Harry por la cintura y pegarlo completamente a su pecho,
mirando retador al rubio.  

– ¿Y que si lo hago?– pregunto, ampliando su sonrisa al ver como temblaba de furia el chico
Malfoy– después de todo, estoy en todo mi derecho. Potter es mío. 

Harry estaba ajeno a lo que sucedía a su alrededor, en lo único en lo que podía pensar era en su
padre abrazándolo por voluntad propia por primera vez, así que  hizo lo que todo hijo hace cuando
su padre lo abraza: correspondió el abrazo.

Todos observaban el intercambio de palabras con asombro pero sus ojos se desorbitaron al ver
como Harry se aferraba a ese hombre.

– ¡Maldito bastardo!– grito Draco furioso– te dije que…

– ¡Draco!– grito Severus horrorizado– Mi Señor, le pido que…

Tom lo silenció con la mano, pero fue demasiado tarde. Todos habían quedado en shock después
de lo escuchado.

– ¿Mi-mi-mi señor?– pregunto Draco palideciendo cual fantasma y bajando la varita unos
segundos antes de caer sobre su rodilla derecha con la cabeza baja– le pido perdone mi
comportamiento, no fui capaz de reconocerlo pero…acepto mi castigo por…

Harry que estaba asombrado por la manera en la que Draco, ¡un Malfoy!, se estaba humillando
poniéndose de rodillas frente a un mago, frunció el ceño molesto al oír sus últimas palabras y le
interrumpió escandalizado.

– ¡Por supuesto que no!– dijo asombrando a todos y ganándose una mirada de advertencia de su
padre que ignoro olímpicamente antes de llegar en dos zancadas a Draco y levantarlo por los
brazos– nadie te castigara, sobre todo porque me imagino que tipo de castigos usas– dijo mirando
a su padre– y…

– Potter– siseo Tom peligrosamente bajo, provocando un escalofrió en todos los presentes menos
en la persona que él quería.

–...tampoco tienes que arrodillarte ante el– continuo pasándose la advertencia de su padre por el
arco del triunfo y fulminándolo con la mirada– si Severus quiere hacerlo es su problema pero
ninguno de los que estamos aquí lo haremos– terminó cruzándose de brazos con determinación.

Voldemort estaba que echaba chispas por los ojos, si no fuera porque ahora sabía que es su hijo
seguro ya lo estaría cruciando hasta la inconsciencia. Aunque su varita quemaba por lanzar el
hechizo.

– Por esta vez te saldrás con la tuya mocoso insolente y tienes suerte de que no te lance un Crucio,
pero recuerda que no habrá una próxima vez– dijo mirándolo seriamente.
Severus no podía creer lo que había visto, ese Potter sí que tenía pantalones para haberle hablado
así al Señor Oscuro, aunque sea su hijo podría haberlo cruciado pero tal parece que el mocoso
siempre se sale con la suya.

Por su parte, Harry sonrió satisfecho de haber logrado salir ileso de ese enfrentamiento, no creía
poder lograrlo siempre.

– Y ahora te quiero enseguida en la biblioteca, tú y yo tenemos que hablar– dijo soltando a los dos
hombres con un movimiento de varita y dando media vuelta– ah por cierto…– agito su varita y
ante la sorpresa de todos, Harry quedo completamente desnudo– eso te enseñara a respetarme
jovencito, no tolerare que me hables en ese tono. Ah, y estás castigado.

Harry solo alcanzo a cubrirse la parte de enfrente y cerrar fuertemente los ojos para evitar ver las
miradas que estaba recibiendo de todos.

Las exclamaciones no se hicieron esperar, “¡Cachorro!”, “¡Prongs!”, “¡Harry!” “¡Por


Merlín!” fueron frases que hicieron que sintiera que se prendía en llamas, pero no le pediría a su
padre su ropa.

Remus, Sirius y Severus solo atinaron a girarse rápidamente evitando mirar hacia un Harry Potter
desnudo de pies a cabeza, pero cierto rubio fue incapaz de reaccionar como los demás y solo se
quedó devorando el cuerpo de su Harry con los ojos como platos y abriendo la boca como pez
fuera del agua.

Tom sonrió de medio lado divertido ante las exclamaciones que soltaron todos y decidió que ya
era suficiente castigo, así que dio media vuelta para vestir a Potter, pero de su garganta solo salió
un gruñido amenazador al ver como el pequeño Malfoy se devoraba con los ojos el cuerpo de SU
hijo sin ningún tipo de vergüenza. Con un movimiento violento de varita lo desapareció,
mandándolo a una bañera llena de agua helada y sonrió con satisfacción al escuchar el pequeño
grito que salió de una de las habitaciones de arriba.

– Bien, y ahora vámonos antes de que cambie de opinión– con un pase de varita vistió a su hijo y
lo tomo de la muñeca para dirigirse hacia la biblioteca, siendo seguido por un dócil Harry que solo
clavo la mirada en el suelo murmurando un débil “Si, padre” haciendo que el pecho de Tom se
hinchase de alegría al escuchar que Harry lo llamaba padre. Sonriendo de medio lado, aflojo un
poco el agarre de su muñeca mientras pensaba “este mocoso solo necesita un poco de mano
firme”.  

13. Conversación/discusión con padre

  
Harry se dejó guiar por su padre al interior de la biblioteca y lo observo tomar asiento tras el
escritorio de madera. Sin saber muy bien que hacer al estar bajo el escrutinio de su padre, bajo su
mirada mientras se mordía el labio con nerviosismo y se retorcía las manos.

Tom clavo los ojos en el chico frente a él, sonrió por dentro al ver el enorme parecido con su
querido James aunque sus ojos eran verdes como los de él. Frunció el ceño, tenía que corregirle la
vista para que todos pudieran ver que tenía los ojos de su verdadero padre y no de la sangresucia
de Evans.

– Toma asiento Potter– ordeno.

Harry dio un respingo pero se sentó frente a su padre y con una mueca levanto la vista.

– Harry, soy Harry– vio a Tom levantar la ceja y se apresuró a explicar– me gusta más Harry que
Potter. Además, ¿por qué no me duele ahora la cicatriz? – pregunto rascándose sobre la cicatriz.

– Lo pensare Potter pero…– vio la mueca de disgusto del chico y tomo aire– no te aseguro mucho,
Harry–. La última palabra la dijo un par de tonos más bajo. Se sentía tremendamente incomodo
pero la sonrisa en el rostro de su hijo quizá valiera la pena– Con respecto a la cicatriz no puedo
decirte que pasa, pondré a Severus a investigar. Muy bien, dejemos de perder el tiempo y dime
que paso en casa de los Weasley– vio desaparecer la sonrisa de su hijo y entrecerró los ojos
peligrosamente.

– Preferiría no hablar de eso otra vez, mejor…

– Potter– siseo Tom en advertencia.

Harry soltó un suspiro y cerró los ojos un momento.

– Está bien, no tengo opción– dijo con resignación.

Tom se acomodó mejor en el respaldo de la silla y se dispuso a escuchar a su hijo. Podía sentir su
ira crecer al mismo nivel que el dolor de Harry, pero cada vez que lo veía intentando aguantar el
llanto solo deseaba ir a esa pocilga y torturar lenta y dolorosamente a la sangre sucia y al pelirrojo.

Cuando por fin termino su tortura, Harry evito la mirada de su padre, no quería ver su decepción
por ser tan débil.

– ¿Qué piensas hacer ahora que lo sabes?– pregunto Tom intentando captar la mirada del chico.

– Aun no lo sé, quizás… Draco sea el único, aparte de los gemelos, en quien pueda confiar– dijo
luchando contra el nudo en su garganta.

Tom lo observo largamente, sopesando sus opciones. Se levantó y rodeo el escritorio parándose
frente a su hijo.
– No estarás solo– dijo tomándolo firmemente por la barbilla– eres mi único hijo y no permitiré
que te vuelvan a hacer daño– vio la sorpresa mezclada con la alegría en sus ojos y no pudo evitar
sentir algo cálido alojarse en su pecho– en cuanto a lo que harás…bueno creo que podemos crear
un plan, pero de algo si estoy seguro, volverás al Colegio. No permitiré que mi heredero sea un
bueno para nada– dijo advirtiéndole con la mirada.

– Cl-claro que regresare a la escuela– dijo sonrojado– no soy un holgazán.

– Mmm no estaría tan seguro– dijo soltando al chico y caminando hacia un sofá al fondo de la
biblioteca– después de todo, tu desempeño en el Colegio deja mucho que desear– continuo,
hablando fuerte para asegurarse de que lo escuchaba.

Harry se sonrojo hasta las orejas pero aun así siguió a su padre.

– No todo es mi culpa– dijo molesto dejándose caer sin elegancia en el sofá– quizás si no hubiera
tenido a un loco psicópata tras de mi todo el tiempo intentado matarme, podría mejorar mis
notas– dijo ignorando el gruñido de su padre.

– Eso no es excusa Potter, la sangre sucia con la que andabas tiene mejores notas. Además–
añadió– cuando yo estaba en el Colegio mis notas eran las mejores y James a pesar de ser un
revoltoso tenía muy buenas notas, así que no permitiré menos de ti– terminó, fulminándolo con la
mirada.

– Pues sí, pero Hermione no fue la que se enfrentó a Quirrel en primer año, ni la que mato el
basilisco y destruyo el diario en segundo, ni la que estuvo en el cementero siendo torturada ni
mucho menos tuvo que pelear contra ti sola en el ministerio, además…– pero se interrumpió al ver
la palidez mortal en la cara de su padre– hey, ¿te encuentras bien?– al ver que no le respondía le
movió los hombros.

Tom se desconectó de la cháchara de Potter cuando llegaron a sus oídos las palabras “mato”,
“basilisco”, “destruyo” y “diario”.

– Mi-mi diario– tartamudeo y enseguida se giró hacia su hijo– ¡¿tienes idea de lo que hiciste?!–
Grito– ¡ese basilisco era una de las pocas herencias del Gran Salazar
Slytherin, nuestro antepasado! Además, ¿¡cómo te atreviste a destruir mi diario!?– gritó,
sacudiendo al chico completamente asustado.

– Pe-pero tampoco fue mi culpa, ¡estaba atacando a los estudiantes! Además, porque te preocupa
el diario, solo era un libro viejo que manipulaba a la gente con tu…recuerdo– pronuncio despacio–
¡Por Merlín! No me digas que era…que eso era… ¡un horrocrux!– terminó horrorizado.

Tom presiono el puente de su nariz con fuerza.

– Parece que Lucius recibiera un castigo peor del que ya le tenía preparado– miro a su hijo y
continuo– bien, de todos modos tengo más, solo necesito protegerlos y mantenerlos alejados de
ti– dijo con reproche en la voz.
– ¡Más!– repitió Harry escandalizado– eso es muy peligroso y…

– Se te olvida con quien hablas, Potter– dijo sonriendo socarrón– no soy ningún débil, como otros–
dijo mosqueando de nuevo al chico.

– Como sea– dijo molesto– hablando de esto, ¿cómo te enteraste de todo?– pregunto con
curiosidad.

Tom le miro y sonrió, sabiendo a que se refería.

– Hace unos días me llego una carta de James, no sabía quién era, pero cuando recupere mis
memorias llego una caja con pensamientos y fue ahí donde supe que eras hijo de James y mío–
dijo serio, aun hervía de coraje por su tonto descuido. 

– Mmm– Harry sabía que no le estaba diciendo todo pero suponía que eran cosas personales– yo
tuve que recoger mi carta y los pensamientos en Gringotts– dijo pensativo.

– Pues yo no, ambas penetraron las defensas de mi guarida y aun no sé cómo fue posible– dijo
molesto.

Harry se río disimuladamente, le gustaba ver a su padre irritado.

– De que te ríes mocoso– dijo fulminándolo con la mirada.

– Mi papá era muy poderoso, no por nada era auror. Además, ¿te imaginas si hubieras tenido que
ir a Gringotts?– pregunto divertido– los pobres duendes seguro temblarían cuando vieran entrar al
Gran Lord Voldemort por las puertas del banco– terminó riendo de la posible escena.

Tom escondió su sonrisa y en su lugar hablo con resignación.

– Parece que James te heredero ese inoportuno sentido del humor.

– Del que seguro te enamoraste– pico Harry. Vio la mueca de su padre y salto de alegría– ¡Lo
sabía!– grito riéndose, pero después lo miro fijamente– ¿aún lo quieres?– pregunto indeciso.

Tom se sorprendió por la repentina pregunta pero aun así asintió. 

– Ahora y siempre– dijo con seguridad.

Harry sonrió feliz de que aun amara a su papá.

– ¿Me ayudaras a traerlos de vuelta?– al ver la mirada de Tom se apresuró a explicar– después de
todo Lily es su mejor amiga y me cuido, sería como una tía para mí, una verdadera no como
Petunia– termino intentando convencer a su padre.

¡Funciono!

– Esta bien, solo porque la sangre sucia te protegió con su vida– dijo mirando al chico.
– ¡No la llames así! Su nombre es Lily Evans– sonrió malicioso y añadió– o Potter, aún sigue siendo
la  señora Potter– el gruñido de su padre le hizo sonreír ampliamente.

– No por mucho tiempo, no le permitiré que siga ostentando el apellido de James– dijo molesto,
pero después miro a su hijo y sonrió de lado. Amaba la venganza– aunque no será el único cambio
porque James se convertirá en el señor Riddle, lo que me recuerda…– sonrió cuando vio la mirada
horrorizada del chico frente a el– que te convertirás en el señor Harry James Riddle Potter–
terminó, mirando divertido a su hijo.

– Pe-pe-pero siempre he sido Evans– dijo tartamudeando.

– Pues ya no, desde ahora serás Riddle Potter o bueno desde que recupere a James y nos
casemos– dijo con seguridad.

Harry le miro como si le hubiera salido una segunda cabeza, ¿hablaba en serio?, bueno Harry
James Riddle Potter no sanaba tan mal, es más ¡le gustaba!

– ¿De verdad harás eso?– pregunto asombrado.

– ¡Por supuesto! Su lugar es a mi lado, James como mi esposo y tu como mi heredero– dijo,
intentando disimular lo orgulloso que se sentía.

Harry solo podía pensar en una cosa: Familia. Tendría una familia y una muy grande. Salto llorando
de felicidad al regazo de su padre y lo abrazo por el cuello, ignorando la oposición de este.

– Gracias, gracias, gracias– dijo abrazándolo más fuerte– seremos una familia grande y… 

– ¿Grande?– pregunto Tom, no queriendo saber muy bien la respuesta.

– Si, seremos muchos– soltó a su padre y comenzó a contar con los dedos– Remus y Lily serán mis
tíos, Sirius es mi padrino, papá, tú y ¡Draco!– dijo contento.

Tom detuvo un gruñido al oír el último nombre, ¿qué tenía que ver el rubio oxigenado y frio con su
hijo? Apenas se había enterado que tenía un hijo y ese estirado ya estaba pensando en quitárselo.
Tendría que tomar cartas en el asunto cuanto antes.

– Potter compórtate como lo que eres, no como un vulgar muggle– dijo intentando quitárselo de
encima, sin ningún resultado cabe decir.

– Es que nunca disfrute de abrazar a mi papá y ahora que te tengo a ti…solo un poco más por
favor. Además no hay nadie que nos vea– supo que había ganado cuando el cuerpo bajo él se
relajó notablemente. Sonrió para sus adentros, que fácil era lograr lo que quería.

Tom sabía que parte de eso era su culpa así que no le quedo de otras más que relajarse y abrazar
al chico que tenía en el regazo.
Sin dejar de abrazar a su padre se acomodó en su pecho y escondió la cara en su cuello. No supo
cuánto tiempo estuvo así, ni en qué momento se quedó dormido.

Tom estaba sumido en sus recuerdos así que cuando escucho a Harry llamarlo entre sueños no
pudo reprimir una sonrisa. Cualquiera que lo viera no podría creerlo, ¡El Gran Lord Voldemort
sonriendo como estúpido mientras abrazaba a su hijo dormido! Aprovecho para observarlo unos
segundos, se veía cansado y tenía unas ojeras muy pronunciadas. Podía imaginarse que la estancia
en esa pocilga llena de comadrejas había sido de todo menos agradable. Decidió que lo mejor era
dejarlo descansar un tiempo, había soportado mucho estrés y cambios de emociones. Se levantó
con Harry en sus brazos y comenzó a caminar hacia la puerta. Frunció el ceño con molestia, ese
mocoso estaba demasiado ligero para su salud, tendría que tener un ojo sobre él, lo menos que
necesitaba ahora era que se enfermara.

Cruzo la puerta, bajo las escaleras y atravesó la sala. Ignorando las bocas abiertas y las tazas de té
estrelladas en el suelo pregunto por su habitación.

– Arriba a la derecha, primera puerta.

Ni siquiera les dirigió una mirada, subió las escaleras y cuando abrió la puerta deposito a Harry
sobre la cama y lo cubrió para evitar un resfriado.

Sabía que tenía que cruzar unas palabras con sus obligados anfitriones pero quería ver dormir a su
hijo unos minutos más.

*****

Todos seguían viendo las escaleras con los ojos y la boca abierta a excepción de Nagini que se
había enrollado en una esquina a reposar un pequeño ratón que había encontrado.

Cuando Remus se recuperó un poco lo único que fue capaz de decir fue:

– Tenemos que esperar, hay asuntos que arreglar– dijo con voz firme mientras tomaba asiento en
el sillón.

Sirius estaba dividido, no quería perder el cariño de su pequeño Prongs pero también estaba
aliviado al ver que el Señor Oscuro quería a su ahijado. Al parecer lo tenía enredado alrededor de
su dedo meñique. Definitivamente el y James terminaran domesticándolo.

Severus compuso su máscara de indiferencia pero por dentro solo podía preguntarse cómo diablos
le había hecho el mocoso para que el Lord lo tratara así.

Todos estaban alrededor del sillón. El único que estaba separado era Draco, que estaba recargado
en la pared del otro extremo sin prestar atención a los demás y con un cambio de ropa seco.
Estaba preocupado por Harry, quería saber porque había terminado dormido o desmayado
cualquiera que sea, pero también quería pensar en cómo proceder frente al Lord. Cuando lo envió
a la bañera con agua helada tuvo tiempo de pensar en lo que había sucedido unas horas antes. No
debió haber besado a Harry, se pasó por alto las antiguas tradiciones sangre pura y el Lord había
estado en todo su derecho de hacer lo que hizo y aún más, pero eso lo arreglaría cuanto antes,
porque de una cosa si estaba seguro, no dejaría a Harry Potter por nada ni nadie.

Minutos después vieron bajar al Señor Oscuro y sisearle algo a su enorme serpiente, que de
inmediato comenzó a deslizarse escaleras arriba.

Draco hizo amago de seguirla pero fue detenido por una seña del Lord.

– No se lo comerá, así que no molesten y escuchen– cuando vio que todos tenían la atención
puesta en él, camino hacia la chimenea– Potter ya me conto todo lo que paso en ese lugar y ahora
más que nunca debemos tenerlo vigilado. Ese viejo chiflado no se detendrá hasta lograr lo que
quiere al precio que sea– miro a todos a la cara y clavo su mirada en el heredero Malfoy– debe
seguir en el Colegio, pero no podrá estar sin protección en ningún momento, aún tengo que hacer
algunos arreglos pero tengo un plan para eso– vio asentir al chico, sabiendo que había captado el
mensaje– pero por el momento deberán asegurarse que los muggles no van a delatar su ausencia
con cualquiera de la Orden o con el vejete. No tardaran en avisarle que Potter huyo de su pocilga–.
Vio el asentimiento de los tres adultos y continuo– por el momento es más seguro que se quede
aquí, pero tendrán la misión de educarlo, tendrá que estar preparado en todas la áreas, las notas
escolares que tiene son una vergüenza para su apellido y además…– miro directamente a Remus,
quien evito estremecerse– deberán asegurarse que se alimente adecuadamente, si es por el
dinero me asegurare que nada le falte– miro a todos antes de añadir– ¿Entendido?– vio a todos
asentir– tengo asuntos que arreglar, Nagini se quedara con él, regresare por la noche– se giró y
añadió– ¡Malfoy! a la biblioteca, y tu Severus espera hasta que termine– dicho esto se encamino a
la biblioteca.

– Si, mi señor– contestaron los dos con una reverencia.

Draco compuso su expresión y siguió al Lord con paso decidido, ignorando la mirada preocupada
de su padrino.

– Parece que a Voldemort no le agrada la idea de ser suegro– dijo divertido Sirius, ganándose
sendas miradas de los otros.

– Cállate chucho pulgoso– dijo molesto– ya oíste al Lord, tu iras conmigo a la casa de los muggles y
Lupin se encargara de Potter– dijo caminando hacia la salida, cuanto más rápido solucionara ese
problema más rápido regresaría– no tengo tu tiempo, ¡muévete!

Sirius al escuchar el grito pego un brinco y salió corriendo tras el apestoso murciélago.

Remus no les prestó atención, su mirada estaba clavada en lo alto de las escaleras. Deseaba subir
a ver a su cachorro pero tenía una orden y debía cumplirla, al fin y al cabo era para el bien de su
cachorro.
 

TR***LV

Voldemort entro a la biblioteca y camino orgulloso hasta el escritorio para tomar asiento. Alzo la
mirada al chico Malfoy parado a la mitad del camino, que lo miraba con respeto pero también con
determinación. Se mantuvo observándolo por espacio de varios minutos y le complació ver el
temple del chico. Analizándolo se dio cuenta que era muy bien parecido, con clase, educación,
riqueza, su familia pertenecía a los círculos sociales más altos y además de todo era poderoso,
muy poderoso. No se le había pasado por alto el hecho de que había roto su hechizo, algo que
nadie nunca había hecho, ni siquiera su padre. Tenía una ligera idea del porqué de su potencial
mágico pero tenía que consultarlo con Lucius. Ahora que lo pensaba, no parecía tan mal partido
para su heredero, pero eso no tenía por qué saberlo, no le pondría las cosas fáciles. Antes tenía
que probar que era merecedor de su hijo.

Draco tuvo que hacer uso de todo su autocontrol, un paso en falso le costaría no solo la vida sino
también su relación con Harry. Mantuvo su imperturbable mascara y su porte orgulloso pero sin
olvidarse a quien tenía enfrente. Sabía que el Señor Oscuro se había dado cuenta de su interés por
Harry y no es como si él hubiera hecho algo por ocultarlo pero ahora se sentía peor que si
estuviera bajo el escrutinio del viejo chocho, casi esperaba permiso para respirar. Cuando por fin
termino todo soltó un suspiro mental y se permitió relajarse un poco, pero solo un poco.

– Acércate– ordeno.

Draco camino unos cuantos pasos hasta situarse frente al Lord. Se mantuvo erguido sin decir nada
y mirándolo directamente a los ojos.

– Debo suponer que lo que te he encomendado ha sido entendido– dijo, más como un hecho que
como una pregunta.  

– Por supuesto mi Lord– dijo, haciendo una pequeña reverencia– me asegurare que nada le
suceda.

– Por supuesto– respondió burlón y sonrió al ver al chico tensarse– tengo entendido que están en
diferentes casas y que se supone son rivales– el chico asintió y se sonrojo ligeramente– bien, pues
dejare en tus manos elegir si quieres que alguien más te ayude y quienes serán, solo asegúrate
que sean absolutamente confiables– dijo seriamente.

– No se preocupe, me haré cargo de eso– respondió con seguridad.

– Muy bien. Retírate y dile a Severus que saldremos en unos minutos– dijo mirándolo a los ojos.

Draco sabía que estaba abusando de su suerte pero no podía dejar pasar el momento.
– Mi Lord– dijo haciendo nuevamente una reverencia, esta vez más elaborada– si me permite
quisiera hablar con usted– termino con seguridad.

Tom adivinaba lo que venía y sabía que no le gustaría en lo más mínimo.

– Y, ¿de qué sería, joven Malfoy?– pregunto, enderezándose para observarlo mejor.

Draco tomo aire disimuladamente.

– De Harry Potter, mi Lord– dijo con decisión.

Tom alzo una ceja y lo miro por espacio de varios minutos sin decir palabra.

– Y, ¿qué tiene que decir acerca de mi hijo?– pregunto por fin, con fingida curiosidad.

Draco se tomó unos segundos antes de contestar. Se hinco sobre su rodilla derecha y miro al Lord
a los ojos.

– Yo, Draco Lucius Malfoy Black, heredero de la noble y ancestral casa Malfoy, suplico su permiso
para cortejar como se debe a su hijo, Harry James Riddle Potter, heredero de la noble y ancestral
casa Slytherin– terminó, inclinando la cabeza con respeto.

Tom agradeció mentalmente que el chico tuviera la mirada clavada en el suelo o de lo contrario
tendría que ocultar su sorpresa y cerrar la boca.

– ¿Tu intención es seria?– el chico lo miro a los ojos y asintió– mi hijo, él, ¿te corresponde?–
pregunto, no queriendo saber muy bien la respuesta.

– No estoy seguro mi Lord, pero eso no me impedirá intentar ganar su corazón– contesto con
seguridad.

Tom lo observo durante varios segundos mientras pensaba en lo irónico de la situación, pues el, su
peor enemigo, era en realidad su padre; y el chico frente a él, que era su rival en la escuela, estaba
enamorado de él.

– Supongo que si me ha perdonado a mí, que no solo le arrebate el derecho de tener una familia
sino que le destruí su infancia, no tengo el derecho de exigirte tus razones, pero– se levantó en
toda su altura y clavo su mirada en los ojos grises del chico arrodillado frente a él, que poseía una
curiosa mirada de esperanza– eso no quiere decir que de ahora en adelante no velare por su
felicidad y seguridad, así que…– dio una vuelta lentamente alrededor del chico hasta detenerse
frente a el– sí, te permitiré cortejar a mi hijo– los ojos grises brillaron intensamente– pero debes
de saber que si tú no eres SU felicidad, te harás a un lado y dejaras que sea feliz con alguien más–
los ojos grises se oscurecieron unos segundos antes de demostrar una determinación que hace
mucho no veía en otra persona y eso hizo que recordara con tristeza a su querido James.

– Tiene mi palabra, mi señor. Pero antes haré hasta lo imposible para estar con Harry– dijo,
mirándolo directamente a los ojos.
– Considérese advertido, joven Malfoy. Si se atreve a hacerle daño a mi hijo, lo haré conocer el
infierno en vida– vio al chico tragar con dificultad y asentir– muy bien, si eso era todo retírese–
dijo, sentándose elegantemente detrás del escritorio.

– Por supuesto– se levantó e hizo una reverencia– me retiro.

Tom lo observo retirarse y recordó el día que más anhelo tener un apellido de abolengo.

Flash back

Estaban acostados sobre la cama, desnudos, mientras le acariciaba el cabello al chico entre sus
brazos que soltó un suave suspiro.

– Tom, ¿puedo hacerte una pregunta?– dijo algo indeciso.

– Ya la hiciste amor, pero dime ¿Qué sucede?– dijo Tom, deslizando su mano suavemente por la
espalda de su amante.

– Tu… ¿no piensas cortejarme?– pregunto enderezándose y mirándolo a los ojos.

Tom soltó una pequeña carcajada y negó con la cabeza.

– ¿No crees que ya es muy tarde para eso?– pregunto mientras deslizaba su mano más abajo
recalcando su punto.
Vio al chico sonrojarse y sonrió.

– Bueno si, pero sabes que si la sociedad se entera…

– No tiene por qué enterarse– lo interrumpió.

– ¿Acaso solo me quieres como tu amante?– pregunto dolido.

– Por supuesto que no amor– dijo levantándole la barbilla– pero sabes tan bien como yo que no
tengo familia, ni apellido digno, tampoco fortuna y mucho menos soy sangrepura– dijo odiando
que el único título que podría ostentar sería el de heredero de Slytherin, pero eso no jugaría a su
favor con los Potter.

– Pero a mí no me importa nada de eso y lo sabes, lo único que quiero es a ti– dijo besando sus
labios– sé que si les digo a mis padres que estoy enamorado de ti lo aceptaran, me quieren y
desean que sea feliz.

– Lo se James– porque lo sabía, pero él quería ser alguien digno para James– y te prometo que nos
casaremos, pero dame tiempo para formarme un nombre dentro de la sociedad y entonces nada
ni nadie impedirá que te conviertas en mi esposo– dijo colocándose sobre el chico– pero ahora no
pienses en eso y relájate– dijo mientras besaba la suave piel de su cuello.

Sintió a James estremecerse mientras lo tocaba y cuando lo beso se prometió que el día que Lord
Voldemort dominara el mundo mágico y fuera el mago más poderoso de todos los tiempos, ese
día, James estaría a su lado como su consorte, porque se aseguraría que no hubiera mejor partido
para su James que él.

Fin Flash back 


 

Apretó su varita con rabia. Si tan solo le hubiera hecho caso a James antes de todo eso, el poder y
el nombre lo hubiera obtenido con el tiempo pero James, el amor de James era algo que tenía en
ese momento y lo hizo a un lado por seguir sus ambiciones.

Suspiro quedamente. Ese había sido el día que les borraron la memoria, el día que lo había
perdido. Pero ahora que sabía que estaba vivo, vagando por algún lugar, lo encontraría y jamás se
volverían a separar.

Se levantó y salió, con una determinación que hace tiempo no sentía, después de todo por algún
lugar tenía que empezar.

14. Conviviendo con la familia  

 *****

Severus lo recibió en la sala junto con los dueños de la casa y el joven Malfoy, quien se limitó a
asentir en su dirección.

– Muy bien Severus, nos vamos– dijo mirándolo– tenemos muchas cosas que hacer– miro a los
demás y añadió– volveré en unas horas para la cena, debemos acordar algunos puntos antes del
regreso de Potter a Hogwarts. Mi elfo les traerá todo lo necesario para alimentar correctamente a
Potter– dijo dando media vuelta– por cierto, no se preocupen por las barreras, colocare nuevas y
más poderosas– dicho esto salió con Severus tras él.

Draco lo observo irse y poco después sintió las protecciones vibrar. Se giró y miro a los adultos en
el sofá, oculto su nerviosismo y tomo asiento frente a ellos. Estaban tomados de las manos,
perdidos en sus pensamientos; dirigió su vista hacia las escaleras un segundo antes de aclararse la
garganta y mirar a los adultos que dirigieron su atención a él.

– Yo…quiero que sepan que cortejare a Harry– soltó sin rodeos, esperando ansioso la reacción de
los mayores.
Lo miraron unos segundos en shock. El primero en levantarse fue Remus, quien le sonrió
amablemente y le tendió la mano, mano que Draco estrecho rápidamente, quizás demasiado
rápido.

– ¡Felicidades! Me da gusto que por fin te decidieras, ¿no es así Canuto?– dijo mirando sobre su
hombro.

Al escuchar su nombre Sirius se levantó de un brinco, con los ojos como platos.

– Pe-pe-pe pero Moony– tartamudeo– mi pequeño Prongs es…es…es ¡pequeño!– dijo como si
fuera obvio– además ese chico es un pervertido ¡¿no recuerdas como tenía a Harry cuando
llegamos por flu?!– pregunto mirando a Remus con incredulidad.

– Oh vamos Siri, tienen la misma edad y sobre lo de ser pervertido– sonrió de lado– creo que solo
deberías de recordar lo que me haces cuando estamos solos– dijo encogiéndose de hombros.

– ¡Moony!– grito Sirius escandalizado.

– Después de todo, ambos somos Black– respondió Draco malicioso– y no es como si necesitara tu
permiso Black, ya tengo el consentimiento del Señor Oscuro– dijo con arrogancia y ante la cara de
estupefacción de los adultos sonrió– muy bien iré a ver cómo sigue Harry– dio media vuelta y se
encamino a las escaleras.

Cuando llego a la habitación del moreno abrió lentamente y se quedó en shock por unos minutos
ante la escena que lo recibió.

Nagini, la enorme serpiente del Lord, estaba enroscada alrededor de Harry. Su cola era abrazada
por Harry como si fuera una almohada, mientras este descansaba su cabeza cómodamente sobre
la serpiente y esta descansaba su enorme cabeza sobre las caderas de Harry.

De repente la serpiente levanto la cabeza olfateando el aire con su lengua y después giro hacia él.
Draco se quedó paralizado unos segundos antes de aclararse la garganta y preguntar si podía
pasar. Recibió un asentimiento de la serpiente y eso hizo que se sintiera menos estúpido y menos
nervioso. Se acercó despacio a la cama y antes de sentarse miro a la serpiente indeciso  antes de
atreverse a preguntar.

– ¿Puedo acercarme a Harry? Solo un momento– dijo evitando que le temblara la voz.

Observo a la serpiente sacar la lengua un par de veces antes de asentir.

Draco se acercó a Harry y despacio le deposito un suave beso en la frente para luego dejarse
caer elegantemente sobre la silla al lado de la cama.

Se sentía incómodo en la misma habitación que la serpiente y no podía evitar lanzarle miradas
cada pocos minutos. Después de aproximadamente media hora pensó que si no lo había atacado
todavía quizás ya no lo haría, así que se arriesgó a conjurar su libro de pociones con un suave
movimiento de varita. La serpiente se limitó a parpadear antes de acurrucarse de nuevo sobre
Harry.

Al ver pasado el peligro decidió transfigurar la silla en un cómodo sillón y se acomodó con su libro
en su regazo, dispuesto a pasar unas buenas horas de lectura.

No supo cuánto tiempo había pasado, estaba tan concentrado en su lectura que se sobresaltó
cuando Harry se revolvió en la cama y alzo la mirada justo a tiempo para ver a Nagini deslizarse
por la cama.

Harry abrió sus ojos acostumbrándose a la luz de la habitación y poso sus ojos sobre unos grises
que le miraban expectantes.

Draco se perdió durante unos instantes en la intensidad de la mirada de Harry y cuando reacciono
se levantó lentamente.

– ¿Cómo te sientes dormilón? – sintió su corazoncito de hielo agitarse cuando Harry le sonrió y
asintió. 

– ¿Dime, necesitas algo? – pregunto acercándose.

Harry asintió sin dejar de sonreír y se hizo a un lado, palmeando el espacio vacío con su mano
derecha.

Draco negó divertido antes de depositar un suave beso en la mejilla del moreno y acostarse a su
lado atrayéndolo hacia su pecho. Harry soltó un suspiro satisfecho y se aferró a la camisa del rubio.

No pudo evitar ronronear suavemente al sentir las caricias de Draco sobre su cabeza.

– Te estas volviendo muy perezoso– dijo Draco divertido con los sonidos de Harry.

De verdad que parecía un gatito.

– Tú tienes la culpa– y continuo, deteniendo la protesta que seguro vendría de Draco– eres la
almohada más cómoda que he tenido nunca, y las más cálida– y para reafirmar lo que acababa de
decir se aferró más fuerte al torso del rubio.

Draco se sonrojo ligeramente por las palabras del moreno y por su abrazo posesivo. No
encontrando una mejor oportunidad decidió arriesgarse a decirle a Harry.

– Harry…yo– pero fue interrumpido por unos suaves toques en la puerta– adelante.

Remus entro y sonrió enternecido ante la imagen.

– Solo vengo a decirles que en poco tiempo se servirá la cena– miro a Harry y pregunto– ¿Te
sientes mejor cachorro?
– Si Remus, gracias– dijo incorporándose sobre la cama– mi pa… ¿Tom sigue aquí? – pregunto
revolviéndose entre los brazos de Draco, que se había levantado junto con Harry y lo abrazaba por
la espalda.

Remus sonrió contento al ver que Harry estaba aceptando a su “nuevo” padre de buen grado.

– Se ha ido hacer un par de horas– vio divertido la desilusión de su cachorro– pero dijo que
regresaría a cenar– la ilusión en los ojos de Harry era algo por lo que valía la pena traicionar,
aunque tuviera que traicionar al mismo Dumbledore y a toda la Orden– parece que aún le falta dar
algunas órdenes.

Harry asintió sonriendo y se levantó de un brinco.

– Ven Draco, vamos a arreglarnos– dijo, tirando de la mano de un rubio sonriente– tengo que
bañarme y quiero que me ayudes a escoger que ropa usar, ¿me ayudaras? – pregunto con los ojos
brillando.

Draco trago saliva y asintió.

– Claro que si Harry– suspiro, sabiendo que de ahora en adelante no habría nada que le negara al
moreno. Estaba perdido.

Un ligero carraspeo los saco de su fantasía, provocando que Harry se sonrojara y soltara las manos
de Draco.

– Los veré en la cena– dicho esto salió de la habitación.

Draco se dirigió al closet y le hablo a Harry sobre el hombro.  

– Sera mejor que nos apresuremos, no creo que al Lord le agrade que lo hagamos esperar– dijo
mientras escogía la ropa de Harry– escogeré tu ropa y la dejare sobre la cama, después me iré a
arreglar– se giró con un atuendo en sus manos y camino a la cama.

– Gracias Draco– Harry le deposito un beso en la mejilla antes de caminar hacia el baño– te veo en
la cena.

Draco se quedó parado viendo la puerta del baño y cuando escucho el agua correr salió
apresuradamente de la habitación.   

TR***LV

La cena había trascurrido lo más normal que se podía, el único que estaba ajeno a la tensión
acumulada en el aire era Harry.
Después de cenar pasaron a la sala para platicar.

– No tengo mucho tiempo libre así que les diré cuáles serán sus misiones y…– pero un carraspeo
por parte de su hijo lo interrumpió y tuvo que reprimir las ganas de girar los ojos– espero que  por
favor me ayuden– vio la perplejidad en el rostro de todos y la sonrisa socarrona en el rostro de su
hijo. Soltó un gruñido bajo– deja de sonreír como tonto Potter, ya veremos quien ríe al último– vio
ensancharse la sonrisa de su hijo y lo fulmino con la mirada ignorando la atención que los demás
les estaban dando, “ya verás cómo te borrare esa sonrisita mocoso engreído” – Lupin– soltó
molesto dirigiéndose al licántropo– usted será el encargado de repasar todas las materias con
Potter y ponerlo en un nivel académico acorde a su apellido; Black tú te encargaras de su
entrenamiento tanto físico como mágico, con eso me refiero a resistencia física, pelea con espada,
duelo y todo lo referente a un curso rápido para auror– vio el asentimiento del hombre, volvió la
vista a su hijo y fue su turno de sonreír al ver la expresión de decepción en el rostro de su querido
hijo– Malfoy se encargara de darle unas clases rápidas de etiqueta, y ya que no hay mucho tiempo
para enseñarle a comer las diferentes clases de comida, lo menos que espero es que aprenda a
comportase como un sangrepura en la mesa aunque siga comiendo chatarra– escucho a su hijo
gemir y enterrar la cara en sus manos avergonzado– bien, como tus tres tutores pueden estar
disponibles en todo momento lo mejor será que el horario quede establecido. Por lo tanto,
empezaran de 6 a 7:30 de la mañana con el entrenamiento físico, de 8 a 8:30 se servirá el
desayuno y el joven Malfoy podrá aprovechar, después estudiaras con Lupin de 8:30 a 12 pm,
tendrás media hora de almuerzo de 12 a 12:30, continuaras tus estudios de 12:30 a 3 de la tarde.
El joven Malfoy tendrá la hora de 3 a 4 para las clases de etiqueta, la comida será de 4 a 4:30, las
horas restantes de 4:30 a 8 de la noche entrenaras con Black y por último la cena se servirá a las 9
en punto y debo aclarar que no me gusta esperar– dijo mirando en advertencia a su hijo, pero este
le miraba horrorizado. Sonrió malicioso al pensar que todavía le faltaba la guinda del pastel–ah,
casi lo olvidaba, este horario solo será de Lunes a Viernes– escucho un suspiro de alivio a su lado y
sonrió con maldad al dueño del suspiro– Sábados y Domingos solo habrá entrenamiento físico
porque tendrás clases de Oclumancia con Severus…– vio la expresión completamente desolada del
moreno y se compadeció un poco, solo un poco– el día sábado…y el domingo con Malfoy hasta
medio día.

Harry no podía creerse que su padre le hiciera todo eso, definitivamente todavía estaba resentido
con él por lo sucedido unas horas antes.

– Eres un mounstro– gimió dejando caer la cabeza sobre la mesa en señal de derrota.

– Es  bueno saber que no te has olvidado de quien soy Harry– dijo, provocando que Harry soltara
un gruñido. Se levantó de la mesa y miro a todos– si no hay preguntas me voy– vio asentir a todos
menos a la figura desmadejada que era su hijo– que pasen buenas noches– y salió rumbo al
pasillo.

Todos se quedaron sentados mirando la figura del hombre que desaparecía por el pasillo. En el
momento en que desaparecía del pasillo vieron pasar como un bólido al muchacho de cabellos
negros alborotados.
 Harry no estaba contento con sus actividades obligatorias pero no quería decir que no se
despediría de su padre, así que salió como una exhalación del comedor para alcanzar a su padre
antes de que desapareciera.

Tom estaba por llegar a la puerta cuando escucho una persona corriendo tras él y sabiendo quien
era se detuvo, pero se sorprendió cuando algo pequeño choco contra él y se aferró a su espalda.

– Yo…yo…– balbució Harry sin saber cómo continuar.

– Creía que estabas enojado conmigo– dijo divertido, pero al segundo siguiente lo soltaron y se
giró para mirar a su hijo.

– ¡Claro que no estaba enojado contigo! Es solo que…– se retorció las manos sin mirar a su padre–
creí que ya que te encontré y me aceptaste en tu vida…bueno, tendría unas vacaciones normales,
en familia. Pero si tú no quieres pues…– no terminó se sentía incómodo, quizás malinterpreto las
cosas.

Tom no quería que su hijo pensara cosas equivocadas así que con suavidad, nada digna de un
Señor Oscuro pero si de un padre, levanto la barbilla del moreno y le miro a los ojos.

– Escucha Harry– suspiro– sé que estas esperando la vida en familia que nunca tuviste…que
nunca tuvimos– se corrigió– yo también lo deseo, eres mi único hijo, mío y del amor de mi vida y
precisamente por eso estoy haciendo esto hijo– limpio con sus dedos las lágrimas que caían por
las mejillas de su hijo– necesito saber que estarás lo más preparado posible para regresar al
Colegio– negó suavemente– no te pienso dejar a tu suerte, me asegurare de que tengas
protección. Pero tú mejor que nadie debes saber que los problemas son difíciles de evitar y tienes
que estar preparado.

– Si padre, no era mi intención compórtame de esta manera– lo abrazo fuertemente, pero sabía
que si quería un abrazo lo tenía que pedir– estamos solos, abrázame por favor–pidió mirándolo
con los ojos llorosos.

Tom se sintió incomodo un instante, pero al mirarlo en ese estado no pudo hacer más que
apretarlo contra su pecho con fuerza, deseando con ese acto fundirlo con su piel y mantenerlo
protegido siempre.

– Debo irme, tengo que arreglar algunos asuntos pero…hare todo lo posible por lograr que pases
navidad conmigo– vio la sonrisa de felicidad de su hijo y sintió algo cálido extenderse por su
pecho– aun así, procurare venir todas las noches a cenar antes de que regreses a Hogwarts. Por
cierto, esto es para ti– dijo extendiendo un frasco con una poción color violeta– tómala hoy antes
de dormir, dolerá un poco pero para cuando despiertes ya no necesitaras los lentes.

Harry asintió complacido y soltó a su padre para tomar el frasco.

– Gracias padre, se lo difícil que es conseguir los ingredientes para la poción– dijo sonriendo–
entonces nos veremos mañana.
Tom asintió y unos segundos después desapareció.

H&D***D&H

Harry estaba cansado. Habían pasado varios días desde que había regresado de la Madriguera y
había hablado con su padre. Todos los días recibía cartas de los gemelos o mensajes por medio de
las monedas con noticas sobre cambio de planes, visitas del director, conversaciones a escondidas
de sus “amigos” o simplemente bromas.

Sus rutinas diarias eran seguidas estrictamente al pie de la letra y gracias a eso había ganado un
poco de peso y músculos. Daba gracias a que su padre le había regalado la poción para corregir su
vista o de lo contrario perdería cada duelo de espada solo por perder los lentes a medio
entrenamiento. También había aprendido mucho de Remus y ahora estaba seguro que con un
poco de empeño competiría por uno de los primeros lugares, incluso con Granger y Draco.

En sus clases de Oclumancia iba muy bien, el profesor Severus le había dejado varios libros con
muchos ejercicios; en lo único en lo que no iba muy bien era en clases de etiqueta, no que no
aprendiera sino más bien que no podía concentrarse. Había querido hablar con Draco de lo que
había sucedido entre ellos pero con todas las cosas que tenía que hacer en el día, terminaba
exhausto por la noche y en nada ayudaba el hecho de que les habían asignado una habitación a
cada uno y bastante alejadas.

Suspiro y se giró sobre la hierba mirando hacia el cielo. Recordó el día que se habían quedado
solos después de varios días, pues Sirius siempre estaba presente en sus clases de etiqueta
supervisando sus progresos y añadiendo comentarios aquí y allá.

Flash Back

Harry se dirigía hacia la habitación que habían acondicionado para sus clases con Draco. Estaba un
poco estresado por sus clases con Remus y caminaba despacio, sabía que cuando llegara Sirius le
llamaría la atención, por eso se sorprendió cuando entro y no lo encontró.

– Tu padrino tuvo que salir pero regresara por la noche– dijo Draco entre las sombras.
Harry busco el origen de la voz y lo vio recargado al fondo escondido entre las sombras. Lucía un
pantalón negro y una camisa verde Slytherin que le quedaba perfecta. Trago saliva.

– Hola Draco, gracias por avisarme– Harry camino hacia la mesa y tomo asiento viendo los
diferentes platos servidos– ¿Qué es lo que aprenderé hoy? –pregunto sonriendo en dirección al
rubio.
Draco sintió que las piernas le temblaban, lo único que quería era correr hacia Harry y besarlo
apasionadamente.

– Pensé que podíamos dar un repaso de todo lo que hemos visto– dijo mientras se aproximaba y
se colocaba tras el moreno– porque no escoges tres platillos y me explicas que cubiertos usar,
porque y con qué bebida lo acompañarías– terminó inclinándose y dejando escapar su aliento
sobre la oreja del moreno.

– Draco– jadeo Harry con los ojos cerrados.


Draco sabía que si no se alejaba de Harry terminaría besándolo, así que camino a la ventana y se
recargo de nuevo en la pared.

– Muy bien, serán estos tres– dijo Harry con voz temblorosa, carraspeo nervioso y comenzó a
explicar todo lo que había aprendido.

Estaba tan concentrado que no se dio cuenta que el rubio se lo comía con los ojos.
Por su parte Draco estaba siendo torturado de una manera muy dulce, no tenía la menor idea de
lo que decía el moreno solo oía su melodiosa voz mientras veía como sus dedos se colocaban
sobre la copa con delicadeza y como bajaba el líquido por su garganta, pero lo que más lo estaba
enloqueciendo eran sus deliciosos labios rojos por el vino.
Draco no fue consciente de que ya había terminado hasta que lo vio levantarse y mirarlo
fijamente. Sin poder sostener su mirada echo la vista al jardín y no la quito sin importar que el
moreno se estuviera acercando.
Harry no sabía que pasaba, quizás se había equivocado en algo y por eso Draco no lo miraba pero
fuera lo que fuera lo arreglaría. Se levantó y se acercó a él, pero al ver que seguía en la misma
actitud decidió disculparse.

– Draco discúlpame si me equivoque, lo intentare de nuevo si quieres pero… no te enojes por


favor– suplico Harry.
Draco giro tan rápido la cabeza que sintió que se lastimo el cuello. Miro sorprendido al moreno.

– ¡No Harry! Por supuesto que no te equivocaste, es solo que…– Draco callo indeciso de que decir.

– ¿Qué, Draco? – pregunto Harry poniendo los dedos sobre los brazos fuertemente cruzados del
rubio.
Draco no era un hombre que se dejara guiar por sus impulsos, pero con Harry todo era diferente.

– Lo siento Harry, quería hablar contigo antes pero ya no lo soporto– y dicho esto tomo a un
sorprendido Harry por los hombros y lo pego con fuerza a la pared al mismo tiempo que capturaba
su boca en un beso voraz.
Draco atrapo el labio inferior del moreno y lo chupo con deseo mientras sus manos se posaban en
sus caderas. Harry gimió dentro del beso al sentir la lengua del rubio sobre su labio y de inmediato
abrió la boca, cediendo ante la insistente lengua. Ambos gimieron cuando sus lenguas se
encontraron y las manos de Harry viajaron a la nuca de Draco enterrando los dedos en sus cabellos
mientras sentía las manos de Draco deslizarse por su espalda. Cuando el aire se hizo indispensable
se separaron mirándose a los ojos.

– Te he extrañado– dijo Harry en un susurro sin soltar al rubio.

– Yo también, y mucho– dijo Draco dirigiendo su mirada a los labios rojos de Harry.

Cuando se dieron cuenta ya se estaban besando otra vez, pero en esta ocasión Draco tenía todo su
cuerpo recargado sobre Harry y podía sentir como se estaba excitando, él estaba en las mismas
condiciones.

Pero un oportuno elfo toco la puerta para decir que los estaban esperando para comer. Si no
hubiera sido por eso no hubieran podido detenerse.

Fin Flash Back

Harry soltó un suspiro. Como deseaba repetir ese beso. Por las noches no podía dormir bien,
necesitaba a Draco a su lado y sabía que en Hogwarts sería aún más difícil estar juntos a menos
que… Se levantó de un salto, tenía una idea de cómo arreglar ese problema y si planeaba bien las
cosas podía deshacerse de Weasley y Granger y mantener a Dumbledore de su lado sin que
sospechara nada.

15. Regreso a Hogwarts

  

Iba tan concentrado planeando sus movimientos que no vio a la persona que se acercaba, choco
con algo suave que inmediatamente lo abrazo. Levanto la vista desconcertado y vio a Draco.

– ¡Draco! – exclamo alegre abrazándose al chico.

– Hola pequeño– respondió dándole un beso en la frente.

– ¡No soy pequeño! Solo eres unos centímetros más alto que yo– dijo haciendo un mohín.

– Lo sé, lo digo de cariño. Sé que ya eres un hombre–respondió, resbalando sus manos por las
caderas del chico.

– ¡Draco! Alguien puede vernos– dijo apartándose sonrojado.


– Tienes suerte, pero no vine a eso– dijo tomándolo de la mano– han llegado las cartas de
Hogwarts y nos esperan para acordar quien ira a comprar los útiles– terminó conduciendo al
moreno al interior de la mansión.

*****

Al final habían decidido que ellos se quedarían en la casa para evitar riesgos innecesarios. Además
Severus le había dicho que el director había recibido una carta de Lupin diciendo que ya había
enviado toda la lista escolar a Harry y que no era necesario que saliera de la casa de sus tíos hasta
el 1 de Septiembre, sobra decir que el director estaba bastante satisfecho. Los elegidos fueron
Severus y Sirius, quienes regresaron en menos de tres horas con ambas listas surtidas.

Los dos días que restaban transcurrieron tranquilos y para esa última noche habían programado
una cena especial.

Después de la cena todos juntos, con Severus y su padre pasaron a la sala, donde Harry decidió
que contaría su plan para ver que opinaban de él, claro sin revelar la verdadera razón. Se aclaró
suavemente la garganta antes de hablar.

– Padre, sé que tienes que irte– dijo mirándolo– pero antes quería platicar con todos ustedes
sobre algo que pensé–dijo mirándolos.

Todos lo miraban con atención, se sintió un poco incómodo pero lo hizo a un lado rápidamente.
Tomo aire y paso a relatarles su plan completo, después espero sus opiniones.

Tom estuvo en silencio mientras todos discutían los pros y los contras pero él ya había tomado la
decisión.

– ¿Estás seguro de poder con esto? – pregunto para asegurarse.

– Sí, estoy acostumbrado a este tipo de cosas todos los años– dijo encogiéndose de hombros.

– Está bien– contesto Tom, ignorando la referencia a su persona–si estás seguro te apoyare en lo
que pueda, además es una excelente idea– miro a Severus y añadió– hablare con todos mis
mortífagos que tienen hijos en el Colegio para que sepan de nuestra relación, así estarás más
protegido pero no debes confiarte y menos del viejo loco– dijo serio.

– Yo también estaré atento mi señor– dijo Draco con seguridad.

– Cuento con eso joven Malfoy– dijo con una nota de advertencia en la voz que pasó
desapercibida para el moreno– bien, me voy. Nos veremos en tus salidas a Hogsmeade, ah!
Severus les dará multijugos para que lo lleven al expreso– miro a Malfoy y dijo– como la
desaparición de Narcissa ya se hizo pública no tiene caso que Severus tome multijugos así que te
iras directamente con él. Supongo que los gemelos Weasley podrán hacerte compañía– dijo
regresando la mirada a su hijo.

– No te preocupes padre, estaré bien.  

– Bien, entonces nos veremos en unas semanas. Vámonos Severus– se levantó y para shock de
todos y sorpresa de Harry, lo tomo de los brazos, lo levanto y lo abrazo fuerte– más te vale que te
cuides o todos los crucios del mundo no serán suficientes para castigarte– y por ultimo le dio un
beso fugaz en la frente.

Se giró y desapareció por el pasillo antes que todos reaccionaran. Harry sonrió como tonto y se
despidió de todos para subirse dormir.

H&D***D&H

A la mañana siguiente casi todos estaban listos y en el comedor para desayunar, el único que
faltaba era Harry. Escucharon pasos en las escaleras y giraron la cabeza, los adultos soltaron una
exclamación cuando lo vieron pero Draco sin quedo sin aliento. Harry simplemente estaba
irresistible.

Vestía un pantalón negro entallado y una camisa blanca con detalles en oro y cerrando el
conjunto, una túnica verde Slytherin con los mismos detalles que la camisa en ambos puños.

– Padre exagero al enviarme la ropa– dijo rascándose la cabeza avergonzado– lo mejor será que
me cambie.

Pero no había dado ni media vuelta cuando fue detenido por un entusiasmado Sirius.

– ¡Por supuesto que no Prongs! Te ves genial, digno de un Potter y de un Riddle por supuesto– dijo
acercándose a el– vamos a desayunar que tenemos que llegar puntuales– lo jalo y lo sentó al lado
de él y frente a Draco, que no le quitaba la mirada de encima.

Harry sintió la mirada de Draco sobre él y le sonrió avergonzado. Draco sintió que le faltaba el aire;
esa sonrisa siempre causaba estragos en él, pero reuniendo su autocontrol logro sonreírle al
moreno.

– Bien, desayunemos que ya casi es la hora– dijo Remus, siendo seguido por los demás.

Cuando todos terminaron, Remus que se había percatado de las miradas que le dirigía Draco a su
cachorro decidió darles unos minutos a solas, así que se levantó y se acercó a Sirius.
– Vamos Siri, tenemos que tomarnos la poción– miro a Harry– ve por tu baúl cachorro– y dicho
esto tomo a Sirius de la mano y se encaminaron a su habitación, no sin antes dirigirle una mirada
significativa al joven Malfoy.

– Iré por mi baúl– Harry se levantó y camino a las escaleras.

– Te ayudo– dijo Draco sin esperar respuesta.

Cuando llegaron a la habitación, Draco cerró la puerta tras él.

– ¿Tienes todo listo Harry? – pregunto Draco siguiendo los movimientos del moreno con atención.

– Si, solo me faltaban unas cosas pero…

– Harry– interrumpió Draco, fijo su vista en los ojos verdes que le miraban interrogantes, se acercó
lentamente– yo…te ves hermoso– dijo admirando la belleza que tenía frente a él.

Harry se sonrojo y bajo la vista avergonzado.

– No creo que sea para tanto– pero se detuvo cuando sintió los dedos de Draco acariciar su
mejilla.

– No Harry. Tú no puedes ver lo que yo veo pero…– se acercó más al moreno y susurro– eres
hermoso.

Harry miro los ojos grises como plata fundida y se acercó aún más. Sentía sus alientos
mezclándose y unas ganas enormes de volver a probar los labios de Draco. Sintió las manos del
rubio deslizarse por su cintura y cerró los ojos un segundo antes de sentir los cálidos labios de
Draco sobre los suyos. El beso era lento, cada uno probando los labios del otro, un beso suave que
mostraba el amor que sentían por el otro. Cuando se separó Harry estaba sonrojado.

– No tienes idea de los delicioso que te ves cuando te sonrojas– dijo Draco acariciando ambas
mejillas– Harry, yo creo que debemos hablar sobre esto.

Harry asintió mirándolo.

– Si lo sé, pero tendrá que ser en Hogwarts, ya casi es tiempo de irnos– miro los labios del rubio– y
ahora bésame otra vez, que si todo sale bien nos veremos hasta la noche– dicho esto ataco la boca
del rubio con pasión.

Draco gimió cuando sintió los labios del moreno devorando su boca, lo que aprovecho Harry para
colar su lengua y comenzar una deliciosa batalla que lógicamente fue ganada por el rubio. Se
sentía en las nubes y no ayudaba a su alocado corazón las caricias de Harry por todo su pecho. Se
separaron agitados pero satisfechos y cuando se miraron a los ojos sonrieron.

– Sera mejor que bajemos antes de que lo haga tu padrino o tendremos problemas– dijo mientras
tomaba al moreno de la mano– ¡Kreacher! – El elfo apareció y desapareció con el baúl– vamos.
Acababan de llegar a la sala cuando vieron aparecer a su padrino y Remus o mejor dicho a las
versiones falsas de Vernon y Petunia.

– Esa mujer es horrible Prongs– dijo Sirius mirándose el cuerpo.

Harry soltó una carcajada y negó con la cabeza.

– Vamos antes de que el efecto se pase– se giró y le dio un rápido abrazo al rubio– te veré por la
noche, deséame suerte.

– Eres Harry Potter, lograras todo lo que te propongas– dijo haciendo una mueca pero luego
sonrió– suerte Harry– le dio un suave beso en los labios a pesar del gruñido de Black.

*****

Cuando llegaron al andén se miraron a los ojos y asintieron, ya se habían despedido antes porque
no se podían arriesgar a que alguien los viera, sobre todo los Weasley. Estaba por girarse y pasar el
andén cuando un hombre alto de cabellos y ojos castaños se acercó a ellos.

– Yo me asegurare de que pase el andén y suba al expreso– dijo mirando a Harry y sonriendo de
lado.

Harry parpadeo sorprendido.

– ¡Padre! – exclamo y se lanzó a sus brazos.

– Vamos, está a punto de partir el tren– se despidió con un cabeceo de los adultos y ambos
cruzaron la barrera.

Localizo a los Weasley subiendo y cuando pensó que se iba a ir solo Fred y George lo vieron y
sonriendo ampliamente caminaron a su encuentro.

– Muy bien, recuerda todo lo que aprendiste, quiero buenas notas pero por sobre todo te quiero
seguro y feliz. Cuídate hijo– y aprovechando que los gemelos no los veían mientras cruzaban toda
la gente, lo abrazo y deposito un beso en su cabello.

Se separaron y después llegaron los gemelos y los señores Weasley.

– Harry querido– dijo la señora Weasley mirando con desconfianza al hombre castaño– ¿te
encuentras bien? Creí que ya no llegarías y estaba preocupada.

– Muy bien Harry, te dejo. Estas en buenas manos– dijo mirando a los gemelos en señal de
advertencia.
– Adiós y gracias– dijo viéndolo desaparecer.

– Harry, ¿quién es ese hombre? – lo miro de arriba abajo ocultando su envidia– ¿y de donde
sacaste esa ropa? No creo que a Dumbledore le guste que estés acompañado de algún extraño y…

Pero afortunadamente fue salvado por el silbido del expreso.

– Vamos Harry, nosotros te acompañaremos. No te preocupes madre nosotros nos encargaremos


de el– y sin terminar de hablar jalaron a un moreno que todavía buscaba con la mirada al
misterioso hombre.

Subieron al tren y se dirigieron al último vagón, que siempre estaba desocupado. En su camino se
encontró con Ron, Hermione y Ginny. Les miro con tristeza antes de cubrir su expresión con
indiferencia y seguir su camino.

Entro seguido de los gemelos y estos sellaron e insonorizaron la puerta.

– Ok Harry, ¿ahora puedes decirnos quien era ese apuesto hombre que te acompañaba? –
pregunto George levantando las cejas con insinuación.

Harry bajo la mirada avergonzado con sus amigos.

– No, todavía no pero…– se removió inquieto.

– Si nos dices que él te está cuidando, te ha vestido, alimentado y se preocupa por ti, entonces
podemos esperar– dijo Fred sentado a su lado.

Miro a George que asintió mostrando su acuerdo.

– Si, él es muy importante para mí– cuando vio sus sonrisas maliciosas se apresuró a aclarar– no es
lo que piensan, es como mi…padre– dijo mirando por la ventana.

– Ok Harry, te creemos. Después de todo no creemos que a Malfoy le guste compartir– dijeron al
unísono y soltaron unas risitas cuando a Harry se le subieron los colores.

– Dinos Harry, ¿cómo se encontraron y se hicieron amigos? – pregunto George disfrutando de la


incomodidad del chico.

Harry decidió que podía confiarles eso, de todos modos ya debían adivinar el motivo puesto que la
desaparición de la señora Malfoy ya se había hecho pública. Tomo una bocanada de aire y
comenzó a relatarles desde que se encontró con Draco en el parque muggle hasta que
comenzaron a convivir y conocerse en Grimmauld Place, sin revelar la presencia de Sirius y Remus
y mucho menos la de su padre y Severus.

– Vaya, parece que nuestro Harry tiene muchos secretos. Nosotros teníamos entendido que nadie
podía entrar ahí después de que…– se calló y miro al moreno.
– Si, pero fue por eso mismo, es decir, la casa me reconoció como su nuevo dueño. Dumbledore
me leyó el testamento de Sirius donde me dejaba en herencia la casa, pero creo que no quería que
supiera que solo yo tenía acceso a ella, por eso les dijo que nadie, ni el mismo podía entrar en ella.

– Si, se veía muy frustrado de haber perdido el punto de reunión de la orden– dijeron juntos.

– Bueno y ahora dinos Harry, ¿le debemos al misterioso salvador tu cambio de look? –
preguntaron mirándolo de arriba abajo.

Harry se sonrojo y se tapó con la túnica, lo que solo provoco risitas.

– Con eso te aseguraras de que nuestro pequeño Ronnie explote de celos, pero no te preocupes
nosotros seremos tu sombra, nos aseguraremos que no te pase nada.

– Con respecto a eso…– Harry se retorció las manos nervioso– tengo un plan que me alejara de
Granger y Weasley– vio la sorpresa en sus ojos cuando uso los apellidos para referirse a sus
antiguos amigos.

Harry les explico una versión modificada del plan pues aun había cosas que no sabían y no era el
momento. Cuando termino ambos sonrieron y le felicitaron por su increíble plan.

– Solo no esperes que nosotros también nos alejemos de ti– dijeron en tono de advertencia.

– Por supuesto que no y Draco lo sabe, solo alejara a los otros Weasley y a Granger– miro al suelo–
de los demás chicos de Gryffindor aún no lo sé, primero quiero darles una oportunidad.

– No te preocupes, nosotros tantearemos el terreno con algunos de ellos y te avisaremos.

Harry les sonrió agradecido.

El resto del viaje la pasaron entre bromas y juegos de snap explosivo.

Cuando llegaron a los carruajes, Ron, Ginny y Hermione se acercaron.

– Harry ¿por qué no te sentaste con nosotros en el tren? – pregunto Hermione preocupada o más
bien fingiendo.

Harry sintió con profunda tristeza la falsedad en la que había sido su mejor amiga y bajo la vista.

– Lo siento, yo…–pero fue interrumpido por la cantarina voz de Luna.

– Hola Harry, te ves precioso– dijo con su voz soñadora– ¿no vienes con nosotros? – pregunto,
mirando a los demás Ravenclaw que la ignoraron.

Harry reprimió un suspiro de alivio cuando vio solo un  asiento vacío y asintió subiendo al carruaje
sin despedirse de los demás.

– ¿Qué demonios le pasa a ese? – pregunto Ron mirando con coraje el carruaje.
– Nos vemos– dijeron Fred y George al mismo tiempo.

HP***HR

Harry platico el resto del camino al castillo con Luna, o más bien escucho a la chica relatarle sus
viajes y las criaturas fantásticas que conoció.

Cuando llego al castillo en lugar de entrar con los demás estudiantes se despidió de Luna y se
quedó rezagado con los nuevos estudiantes. Busco con la mirada a su jefa de casa y cuando la vio
corrió hacia ella.

– Disculpe, Profesora McGonagall– llamo Harry controlando lo mejor que podía el temblor de su
voz y mirando a la profesora a los ojos.

– Potter que hace usted aquí, debería haber entrado con sus demás compañeros al comedor– dijo
severa.

– Si profesora, pero necesito hablar con el Director, es urgente– dijo mirándola con esperanza de
que no pusiera muchas trabas.

– ¿Tan urgente que no puede esperar a la Selección? – pregunto con preocupación mirándolo de
arriba abajo buscando heridas.

– Si profesora, de lo contrario no la molestaría.

– Esta bien Potter, espere aquí– dijo con severidad y entro al comedor cerrando la puerta.

Harry la vio desparecer por la puerta y sintió unas ganas enormes de entrar y sentarse con Draco.
Se arregló la túnica del colegio con nerviosismo.

Cuando la puerta se abrió y el director salió por ella, Harry se encontró con una mirada que
mostraba preocupación, supuso que falsa igual que los demás.

– Harry, mi querido muchacho, ¿qué sucede? – pregunto mirándolo de arriba abajo.

– Director– asintió con respeto– quisiera hablar con usted, es acerca de…– fingió indecisión–
quisiera ser seleccionado nuevamente– pidió con firmeza.

– ¡¿Pero qué dices Harry?! – pregunto sorprendido– Una vez que eres seleccionado no hay vuelta
atrás. Además, si eso pasara ambos sabemos a dónde te mandaría el sombrero– dijo con falsa
preocupación.

– Lo se profesor, por eso mismo quiero volver a ser seleccionado– vio desconfianza en los ojos del
director y decidió sacar su as– tengo un plan que sé que funcionara y volteara el tablero a mi
favor– Harry sabía que no mentía, el tablero estaría a su favor pero eso no quería decir que
incluyera a la Orden y al director.

Sonrió con inocencia al ver brillar los astutos ojos del director y supo que ya lo había logrado.

– Esta bien Harry, acompáñame a mi oficina pero no te aseguro que lo que me pides sea posible–
miro a Minerva y asintió– profesora por favor que todos los alumnos de primero se sienten juntos
y anuncie que la selección será llevada al final del banquete– vio que la profesora iba a preguntar y
la corto con una señal– más tarde te explicare Minerva– dicho esto salió con Harry hacia la oficina.

Cuando Harry y el director llegaron a la oficina, este le hizo sentarse en la silla frente a su
escritorio.

– Muy bien Harry, te escucho– dijo, cruzando los dedos de las manos frente al escritorio.

– Vera profesor– dijo removiéndose incomodo en su silla– estas vacaciones he tenido tiempo de
pensar acerca de la profecía y…después de lo sucedido en el ministerio…– bajo la vista fingiendo
tristeza, aunque no puedo evitar sentir un pinchazo de dolor cuando recordó a Sirius cayendo a
través del velo y se tuvo que obligar a recordar que su padrino estaba vivo y a salvo– creo que
debo tomar parte de manera más activa en esta guerra– dijo, mirándolo con seguridad pero sin
atreverse a sostenerle la mirada por demasiado tiempo para no arriesgarse a que utilizara
Legeremancia– sé que no debo arriesgarme a que me atrapen por eso el plan que tengo es sencillo
pero efectivo. Con él podría acercarme a Draco Malfoy, su padre es la mano derecha de Voldemort
y sería tan fácil manipularlo– hizo una mueca por las palabras pero el director muy bien podría
interpretarlo como desagrado– después de todo, siempre ha querido ser mi amigo, y teniendo
como amigo al Príncipe de Slytherin toda la casa de Slytherin me obedecerá y podría averiguar
más– terminó, encogiéndose de hombros, como si fuera algo demasiado simple.

– Vaya Harry, debo decir que no suena muy descabellado, pero mi querido muchacho no sé si
funcione– dijo recargándose en la silla– porque para eso tendrías que renunciar a tus amigos,
ambos sabemos lo que el señor Malfoy piensa del señor Weasley y la señorita Granger. No creo
que seas capaz de soportar las humillaciones del señor Malfoy. Sin añadir que serás visto como
traidor por toda la escuela– terminó mirándolo fijamente.

Harry bajo la vista con verdadera tristeza, no por los Weasley y Granger sino por todas las demás
personas que considera amigos. Levanto la vista y suspiro.

– Siempre hay un precio a pagar director, estoy consciente de que perderé a mis amigos pero me
asegurare de ganar esta guerra– decidió acabar de una vez por todas con ese asunto y soltó la
frase que inclinaría la balanza a su favor– por el Bien Mayor.

Lo había logrado. Los ojos del director brillaron intensamente al escuchar esa frase. Garabateo
rápidamente en un pedazo de pergamino “Lo tengo en mis manos” y lo doblo. Se levantó y miro al
chico.
– Espérame aquí Harry, avisare a Minerva que al último te nombre para ser seleccionado– se
dirigió a la puerta con una sonrisa de triunfo en los labios.

Una vez que estuvo seguro que el director ya no estaba en la oficina suspiro de alivio y se relajó,
pero no le duro demasiado.

– Veo que se ha enterado de la verdad señor Potter.

Harry giro su cabeza tan rápido que su cuello trono. Observo al sombrero seleccionador con
asombro.

– Y-yo…– tartamudeo Harry.

– Se la verdad señor Potter. Lo supe desde la primera vez que estuve sobre su cabeza, la decisión
fue muy difícil. Fue la primera vez que quise dividir a un alumno y enviar la mitad a una casa y la
otra mitad a otra casa.

– ¿Pe-pero como supo? – Pregunto Harry, horrorizado de que alguien supiera su secreto– ¿Por qué
no me dijo en ese momento?

–Pregúntate, ¿era el momento adecuado? No, no lo era, por eso calle. Saberlo fue muy sencillo, no
sé si el director este enterado, pero yo me di cuenta desde el primer momento que toque a un
Potter, y cuando fue el turno de Charlus Potter, supe que era el heredero de Gryffindor, hasta que
paso el legado a James Potter, quien se convirtió en el siguiente descendiente de Gryffindor. Pero
cuando toque tu cabeza, me di cuenta que por tus venas corrían sangre de dos herederos de las
casas. Tom Riddle fue el último heredero de Slytherin que había conocido, hasta que llegaste tú.
Ambas herencias eran muy fuertes, pero tú tomaste la decisión y fue la correcta, como ahora lo es
cambiar de casa.

– Entonces, ¿crees que hago bien? – pregunto Harry expectante.

– No toda la luz es buena, ni toda la oscuridad es mala. Recuérdalo Potter.

– Dumbledore…tu…

– No señor Potter, por mí no se enterara jamás, eso no me incumbe.

Harry iba a preguntar otra cosa pero fue interrumpido por la llegada del director.

– ¿Harry? – pregunto el director mirando al sombrero.

– Le estaba explicando al sombrero mi nueva elección y está de acuerdo en reubicarme– dijo con
inocencia.

– ¡Oh perfecto! Entonces no pierda más tiempo y diríjase al comedor, el banquete está por
terminar.
A Harry no se lo dijeron dos veces, salió apresuradamente rumbo al comedor.

Entro y miro alrededor, al fondo estaban los de primero. Siguió su camino hacia su mesa “hasta
ahora”, evitando con todas sus fuerzas mirar en dirección al rubio que sabía tenía la vista clavada
en él, como todos los demás alumnos.

Antes de llegar a su mesa fue interceptado por Fred y George que entre risas y bromas lo llevaron
a una esquina para comer.

– Y bien pequeño Harry, ¿cómo fueron las cosas? – preguntaron juntos.

– ¡No soy pequeño!– frunció el ceño molesto– ¡perfecto! Creyó todo lo que dije– sonrió de lado.

– Sabíamos que lo lograrías, ahora serás nuestra pequeña serpiente manipuladora.

Harry gruño pero después sonrió radiante.

Comieron entre bromas y juegos a costa de Harry hasta que fue el momento de la selección.

Todos guardaron silencio mientras transcurría la selección, Harry no lo demostraba pero se moría
de nervios. Trago saliva cuando el último alumno paso, vio al director levantarse y fingir sorpresa
cuando fue interrumpido por el sombrero seleccionador.

– ¿Pasa algo Sombrero Seleccionador? – pregunto Dumbledore mirándolo fijamente.

– Creo que es hora de retractarme de una decisión que tome hace cinco años y es indispensable
corregir ese error. Se avecinan muchos cambios y este es solo uno de ellos. Harry Potter…después
de cinco años nos volveremos a encontrar.

Todo el Gran comedor quedo sumido en el más absoluto silencio y Harry sintió todas las miradas
clavadas en él.

– ¡Harry Potter! – dijo con voz autoritaria el director.

Harry miro a los gemelos a los ojos y cuando le sonrieron alentándolo se levantó con firmeza.
Camino con la cabeza erguida ignorando todas las miradas y los murmullos a su alrededor.

Tomo asiento en el taburete y la profesora McGonagall le coloco el sombrero.

Cerró los ojos con tranquilidad y le pregunto en un susurro bajo, casi inaudible:

– ¿Estoy haciendo bien? Dime que si por favor.

16. ¿¿¿SLYTHERIN??
 
– Solo estas conociendo la otra parte de tus orígenes y aceptándolos. Creo que estás haciendo
bien, como dije, se acercan cambios y tú llegaras muy lejos Potter. Espero nos volvamos a
ver. ¡SLYTHERIN! – grito.

El Gran comedor cayó en un silencio sepulcral hasta que Harry se levantó del taburete. Los
murmullos explotaron a su alrededor y sin poder ni querer evitarlo miro a Ron y Hermione, tenían
la boca abierta del asombro. Sonrió para sus adentros y camino con paso seguro hacia la mesa de
su nueva casa. Sin vacilación alguna se dirigió exactamente al lugar disponible entre Blaise Zabini y
Draco.

Paso sus pies por el banco y tomo asiento. Ignoro la atención de los demás y miro a Zabini
asintiendo en su dirección para después mirar al rubio y asentir con la misma cortesía que mostro
con Zabini sabiendo que todos sus movimientos eran analizados por todo el Colegio, seguro
esperando una pelea o por lo menos una explosión de rabia de parte del Príncipe de Slytherin. El
rubio le regreso una mirada de completa indiferencia que aunque sabía que era fingida, le
incomodaba.

Mientras el director cerraba con un pequeño discurso acerca de las segundas oportunidades y de
no dejarse guiar por los prejuicios, Harry aprovecho para ocultar sus manos bajo la mesa y al
segundo siguiente la mano de Draco aferraba la suya con fuerza. Suspiro imperceptiblemente y se
relajó.

Antes de levantarse llego Snape y le entrego su nuevo horario.

– Le acompañare a la torre de Gryffindor por sus cosas y lo llevare a su habitación en Slytherin.


Sígame– dio media vuelta y salió del comedor.

Harry asintió rápidamente en dirección a Draco y salió tras Snape. 

HP***HR

Harry creyó que tardarían mucho tiempo en cruzar el comedor y llegar a la torre, pero todos los
alumnos les miraban con asombro y se apartaban de su camino.

– Potter, usted siempre llamando la atención– susurro– bien, pues les daremos un pequeño
espectáculo– y sonrió de lado.

Harry le vio hacer una floritura con la varita y su túnica de Gryffindor se transformó en el uniforme
de Slytherin. A Harry le gusto como combinaba su túnica con su camisa blanca y su pantalón
negro, miro al profesor y sonrió. Giro su cabeza y vio a todos observarles con interés que se
convirtió en jadeos sorprendidos cuando sintió la mano del profesor Snape posarse en su hombro,
dirigiéndolo entre la multitud.

Sin darse cuenta habían llegado al retrato de la Dama Gorda y el profesor le dio la contraseña.
Entro seguido de Harry. El silencio sepulcral que siguió a su entrada hizo que Harry se sintiese
incómodo.     

– Trae tus cosas, te espero en cinco minutos– dijo, mirando a su alrededor con asco.

– Si profesor– camino a las escaleras recibiendo miradas de sorpresa, enojo, traición, pena, lastima
y algunas sonrisas de aliento.

Entro en la habitación que compartía con los chicos y casi de inmediato se arrepintió. Ron y
Hermione le esperaban cruzados de brazos en actitud indignada frente a su baúl; tampoco
ayudaba que Angelina, Katie Bell, Neville, Dean y Seamus estuvieran mirándolo desde unos metros
atrás.

– ¡Harry Potter! Explícame ahora mismo que sucede– grito Hermione indignada y molesta– nos
ignoras en el tren, no llegas a cenar y no avisas porque ¡y ahora resulta que te vas a Slytherin! –
dijo subiendo la voz hasta casi gritarle.

Harry miro al grupo tras Weasley y Granger y vio en sus ojos confusión y molestia. No respondió,
se limitó a mirar a Ron que  le miraba con coraje.

– ¿Que pasa Potter? ¿Ya no te dignas siquiera a respondernos ahora que eres una serpiente
rastrera? – pregunto Ron con veneno destilando en cada palabra.

Harry sintió que le clavaban puñales con cada palabra que salía de la boca de su antiguo mejor
amigo, pero se negó a demostrarlo y se quedó callado.

– ¡Responde! – Grito fuera de si– ¿Qué es lo que sigue ahora? ¿Qué llames sangre sucia a
Hermione? ¿O que te hagas amigo del cobarde de Malfoy? – pregunto aproximándose unos pasos
a Harry.

– ¡Por supuesto que no! – exclamo indignado, eso ya era demasiado y no lo permitiría– por si lo
has olvidado mi madre era hija de muggles, y no lo sé– dijo riendo sin humor– quizás
el “cobarde” de Malfoy como tú lo llamas sea mejor amigo  de lo que ¡jamás podrías ser tú! – grito
enojado, vio con satisfacción como retrocedía por el impacto de sus palabras– al menos con él me
aseguraría de que no me traicione a la menor oportunidad– dijo mirando también a Hermione.

No le importaba nada, quería hacerles el mismo daño que le estaban haciendo a él.

– ¡Harry Potter, retráctate de lo que has dicho! – dijo Hermione escandalizada.

– ¡NO LO HARE! – Grito– creí que tenía amigos, pero ya veo que fui demasiado ingenuo– terminó,
mirándolos con tristeza pero inmediatamente se mostró indiferente– muy bien, adiós Weasley,
Granger– asintió en su dirección– fue un placer conocerlos…o tal vez no– dijo con voz fría.
Lanzo una mirada a los chicos de atrás y asintió. Dio media vuelta y salió con su baúl flotando tras
él. Estaba tan molesto que no se percató de que Ron le había seguido, hasta que sintió la magia
vibrar y dirigirse a él. No le dio tiempo levantar un escudo y cerró los ojos esperando un impacto
que nunca llego. Abrió los ojos sorprendido y vio al profesor frente a él con la varita levantada.

– Weasley– escupió molesto– siempre supe que no tenía cerebro, pero creía que al menos tenia
honor de mago– dijo fríamente– no hay nada más bajo que atacar por la espalda– miro con
desprecio a ambos chicos– Potter vámonos– coloco la mano sobre Potter y salieron por el retrato.

Harry caminaba por el pasillo sin saber nada, solo sentía ira, dolor y decepción. No era consciente
de su magia haciendo vibrar las armaduras por donde pasaba, pero Snape sí.

– Potter, cálmese o volara el castillo– dijo Severus deteniéndose.

– Hubiese dado mi vida por ellos– dijo rehuyendo su mirada– solo creía que…después de cinco
años significaba algo para ellos– terminó con lágrimas deslizándose por sus mejillas, lágrimas que
limpio con coraje.

Severus se colocó frente al chico descasando ambas manos sobre sus hombros y mirándolo
fijamente.

– Supo desde el principio como acabaría esto, además ahora tendrá la oportunidad de conocer
nuevas personas y forjar nuevas amistades y relaciones– dijo mirándolo.

Harry iba a contestar pero fue interrumpido por un grito.

– ¡Harry!

Giro y vio a Angelina, Katie, Neville, Dean y Seamus corriendo hacia él. Se tensó inmediatamente
temiendo sus reclamos. Pero fue sorprendido por un fuerte abrazo de Angelina y Katie y recibió
dos sonoros besos que le hicieron sonrojar.

– ¿Chicas? – pregunto alejándose suavemente de ellas.

– Harry, nosotros no les creemos. Ellos están diciendo que te uniste a Quien Tu Sabes y que por
eso te vas a Slytherin, que eres un traidor – dijo Angelina y negó frenéticamente– pero yo no lo
creo, siempre supe que Ronald tenia envidia de tu fama y Hermione de tu enorme poder, pero eso
no quiere decir que nos abandonarías por algo tan bajo– terminó con convicción.

Harry sintió que se hundía su corazón y nuevas lágrimas se agolpaban en sus ojos.

– Pero si eso es cierto, y te has unido a Quien Tu Sabes– dijo Neville mirando a todos– estoy
seguro que lo harías para protegernos y no por traicionarnos. Ese no serias tú, tú jamás nos
abandonarías ¿verdad chicos? – pregunto con seguridad.  

– Por supuesto.
– Claro.

– Te creemos Harry.

– Eres nuestro amigo.

Harry sonrió con alegría y miro a Severus en una muda pregunta. Severus pareció entender porque
miro a todos a los ojos y asintió finalmente a Harry, quien soltó un suspiro de alivio al saber que
podía confiar en ellos.

– Chicos, no saben lo que esto significa para mí– dijo mirándolos uno por uno– pero no puedo
darles las explicaciones que quieren– dijo bajando la cabeza.

– No es necesario Harry– dijeron Dean y Seamus– nosotros te creemos, nunca harías algo que nos
dañara y te comprenderíamos si comenzaras a pensar más en ti– dijo Seamus– siempre te has
preocupado por nosotros y ahora tu mereces ser feliz– terminó sonriendo.

Harry los vio asentir y sonrió feliz. Un segundo después fue atrapado en un abrazo grupal.

– Basta ya o vomitare– interrumpió Severus con fingido asco– me asquea tanto sentimentalismo–
terminó burlón.

– Oh vamos, tú también lo mereces– dijo Harry sorprendiendo a todos y al propio Severus cuando
sintió al moreno abrazarlo.

– Tienes un segundo para soltarme Potter o estarás castigado por todo el año– dijo causando risas
nerviosas de todos los presentes.

– Claro– dijo Harry sonriendo socarrón– nos veremos chicos. Cuídense.

Dio media vuelta y camino con el profesor rumbo a su nueva casa.

H&D***D&H

– Draco detente o harás un agujero en el piso– dijo Blaise por quinta vez.

Pero Draco como las primeras cuatro veces, no se había dignado a responder. Solo caminaba de
aquí para allá perdido en sus pensamientos. Harry ya se había tardado demasiado y estaba
preocupado de lo que la sangre sucia y el pobretón le pudieran hacer.

– Draco, ¿qué harás ahora que sabes de quien es hijo Potter? – Pregunto Nott– Debo aceptar que
cuando mi padre me lo dijo el día de ayer me costó creerlo, tú me entiendes, es decir Harry Potter
el ídolo de la luz, el chico de oro ¿hijo del Señor Oscuro? No imagino como estarás tú, siempre se
han odiado y ahora tendrán que convivir siempre y además de todo ¡deberás arrodillarte ante el
como si fuera el Señor Oscuro! – terminó, mirando a su amigo que no había reaccionado ante
nada de lo que había dicho.

– Oh vamos Theo, deja a Draco– dijo Blaise mirando a su amigo– el trabajo será para nosotros,
tendremos que impedir que se hechicen el uno al otro y así evitar que maten a Draco por
atreverse a hechizar al hijo del Lord– terminó con tono de resignación.

Draco ni se inmuto. Si Harry no llegaba pronto, saldría a buscarlos en ese momento y lo traería
encadenado si era necesario. Por suerte para ambos no fue necesario ya que en ese momento
entro Severus seguido de Harry y sus pertenencias.

Severus observo a los tres ocupantes de la habitación y se giró a Harry.

– Potter, ellos serán sus compañeros de habitación, Blaise Zabini, Draco Malfoy y Theodore Nott–
dijo mirándolos uno a uno.

Harry asintió en dirección a los chicos pero su mirada se detuvo unos segundos en un par de ojos
grises que le apuntaban como dagas. Trago saliva y miro al profesor que le miraba divertido.

– Esto será interesante– dijo Severus al ver el desconcierto del moreno y la ira en los ojos de su
ahijado– bien Potter, compartirás el uso de la sala común pero tendrás tu propio dormitorio–
camino a un retrato de Salazar Slytherin que estaba pegando al fondo– vamos, te enseñare tu
dormitorio.

Harry siguió al profesor pero antes se atrevió a mirar al rubio otra vez, y lo que vio lo dejo
asustado y confundido. Draco lo miraba con ira contenida, tenía la sensación de que si pudiera
matarlo con los ojos ya lo habría hecho.

Se detuvo de golpe al casi chocar con Severus.

– Creo que no es necesario decirle de quien es el retrato– dijo Severus mirándolo serio.

Harry miro el retrato y enseguida lo reconoció. Se parecía bastante a la estatua que había de el en
la Cámara de los Secretos.

– Claro, no podía ser de otra forma– sonrió de lado.

– “Pureza” – dijo Severus y entro.

Harry giro los ojos por la contraseña pero aun así entro, el retrato se cerró tras él. Ni siquiera
levanto la vista del suelo ni presto atención a lo que decía Severus, el seguía intentando
comprender que había pasado afuera con Draco.

– No se preocupe Potter, Draco entenderá cuando le explique todo– dijo con una mueca– ahora
preste atención.
 

D&H***H&D

– Draco que diablos te pasa– dijo Blaise zarandeándolo– o te controlas o yo te matare antes de
que el Señor Oscuro lo haga– dijo molesto.

– Parece que Granger estaba muy efusiva cuando se despidió de Potter– dijo Theo socarrón– yo
siempre creí que Granger estaba enamorada de Weasley pero parece que me equivoque– dijo sin
saber que estaba cometiendo un  error.

Draco no lo soporto y volcó la mesita de noche al mismo tiempo que los vidrios de la ventana falsa
comenzaban a temblar.

– Draco cálmate por favor– dijo Blaise comenzando a asustarse.

Nunca habían visto al rubio perder así el control.

– Mira Draco, si se te facilitan más las cosas nosotros nos encargaremos de que Potter no te
moleste y así…

Pero fue interrumpido cuando Potter salió del retrato seguido del profesor. Severus les dirigió una
mirada a todos y salió. Harry dio unos pasos hacia el lugar por donde había salido Severus, se le
había olvidado preguntar si le podía enviar una lechuza a su padre cuando un hechizo le paso
cerca de la cabeza y sello e insonorizo la habitación.

– ¡Draco! – gritaron horrorizados Blaise y Theo al mismo tiempo.

Harry se giró y vio a Draco mirarlo con ojos furiosos y apuntándole con la varita. Iba a hablar pero
fue interrumpido por Nott.

– Draco, no hagas una tontería estoy seguro que Potter no está buscando problemas. Por favor
baja la varita y hablemos– dijo acercándose al rubio.

– ¡Cállense y no se metan! – grito molesto y miro a Harry– ¿Quién diablos fue? – pregunto
apretando los dientes.

Harry estaba desconcertado.

– ¿De qué diablos estas…

– No me quieras ver la cara Potter, mejor vete la tuya– escupió conjurando un espejo y lo mando
flotando con violencia en su dirección, pero deteniéndose suavemente al llegar frente a él.
Harry se miró al espejo y lo único que vio fueron los besos de Katie y Angelina y entonces algo hizo
click en su cabeza y palideció. Draco no podía creer que…el jamás…

– No es lo que crees– dijo Harry dando un paso vacilante– déjame explicar.

Draco agito violentamente la varita en dirección al moreno desapareciendo los besos.

– Nombre– dijo con los dientes apretados– quiero el nombre– exigió.

Blaise y Theo estaban desconcertados, no entendían que diablos pasaba pero de algo estaban
seguros, no querían tener a ese Draco como enemigo.

– Katie y Angelina– murmuro Harry con la vista en el suelo.

– Las matare lentamente, juro que lo hare– dijo dando zancadas hacia Harry, quien retrocedió
asustado hasta chocar con la pared.

– Draco no es lo que estás pensando– dijo Harry atropelladamente– ellas solo…

– Mas te vale que no sea lo que pienso– dijo arrinconándolo contra la pared– porque tú, Harry
James Potter– dijo pinchándolo con el dedo, amenazador– eres MIO, solo MIO– y se abalanzo a los
labios rojos de Harry.

Harry cerró los ojos cuando sintió los labios de Draco sobre los suyos y jadeo cuando sintió la
suave lengua acariciando sus labios pidiendo permiso, el cual fue concedido y tuvo que sostenerse
de los hombros del rubio o sus piernas cederían. Sus lenguas luchaban por dominar pero como era
de esperar, Harry cedió gustoso el control y en su lugar enredo sus dedos en el sedoso cabello
rubio gimiendo de placer.

Cuando el aire fue necesario, se separaron agitados. 

– Que no se vuelva a repetir Harry o las cruciare hasta el cansancio– dijo recargando su frente en
la del moreno.

– No necesito a nadie más que a ti Draco– dijo besando nuevamente sus labios, pero esta vez con
ternura demostrando el amor que sentía por el rubio.

Blaise y Theo estaban en shock, con la boca abierta y los ojos como platos. No podían creer lo que
veían sus ojos, Draco Malfoy y Harry Potter besándose apasionadamente frente a ellos. ¿Cuándo,
por Merlín, había sucedido eso?

Cuando salieron de su shock tuvieron la decencia de sonrojarse y carraspear, atrayendo la


atención hacia ellos.

Draco y Harry se separaron y ambos se sonrojaron furiosamente al ver a los dos chicos.
– Eh…yo– Draco carraspeo mirando a Harry– puedo confiar en ellos, pero tú has de estar cansado,
ve a dormir– se acercó y beso suavemente sus labios– hasta mañana.

– Tu no…yo creí que…– tartamudeo Harry decepcionado.

– Por supuesto– dijo sonriendo– solo dime la contraseña.

– “Pureza” – dijo un sonriente moreno– Buenas noches.

– Que tengas buenas noches Potter– dijo Blaise burlón.

– Harry– dijo mirándolos– soy Harry.

– Que tengas dulces sueños Harry–dijo Theo divertido.

Harry giro los ojos azorado pero no dijo nada.

Cuando Harry desapareció ambos miraron a Draco.

– Somos todo oídos– dijeron ambos Slytherin.     

H&D***D&H

Harry ya se había puesto su pijama verde de seda cuando el retrato se abrió revelando al rubio
que vestía un pijama de seda negro.

– ¿Todo bien? – pregunto Harry mirando a Draco.

– Mejor que bien– dijo sonriendo.

– Veo que Tom cumplió su palabra con respecto a los Slytherins– dijo entrando a la cama y
palmeando a su lado.

– Si– dijo subiendo a la cama– y yo me encargare de aquellos que todavía no sepan que TÚ eres
intocable– dijo acercando sus labios.

Harry lo atrajo más cerca, recibiendo gustoso esa traviesa lengua que buscaba una compañera de
juegos. Cuando se separaron, Harry le sonrió.

– Te extrañe todo el día, me hiciste falta.

Draco lo abrazo y lo atrajo a su pecho.


– Ahora estamos juntos y dentro de estos territorios somos libres– beso su cabello– ahora duerme
que mañana empiezan las clases.

Draco se quedó despierto más tiempo, pensando en una forma de encontrar a su madre. Cuando
por fin se quedó dormido cayó en un sueño intranquilo.  

Harry despertó cuando sintió algo húmedo recorrer su cuel