TIPOS DE CADÁVERES
➢ CADÁVERES FRESCOS
En todos aquellos cuya muerte sea de reciente data, que no hayan adquirido rigidez cadavérica y que
además no presenten anomalías adquiridas o congénitas, la tarea no ofrece mayores dificultades. Se
limpian las manos y dígitos para quitarles las suciedades o restos que pudieran presentar, se verifica
la presencia de excoriaciones, callosidades, estigmas profesionales o causales accidentales y, de
corresponder, se procederá a su alisamiento mediante el uso de piedra pómez, comenzándose con el
dígito pulgar de la mano derecha. Primero se lo entinta y se toma la impresión mediante el método de
rodado, sobre la cantidad de fichas correspondientes acorde a las necesidades de cada caso. Luego se
continua con el dígito índice de la misma mano, se lo entinta y se toma la impresión sobre la cantidad
de fichas necesarias, continuándose sucesivamente con el resto de los dígitos de ambas manos. Se
debe verificar con un elemento idóneo (lupa o lente adecuado) las condiciones de nitidez e integridad
de las impresiones tomadas. De no resultar satisfactoria la toma sobre alguna ficha decadactilar
común, se la efectuará sobre un papel satinado que brinda mayor nitidez. De presentar anomalías en
alguno de sus dígitos, se lo debe clasificar y subclasificar de visu, es decir con lupa directamente
sobre el dactilograma natural y consignar sus resultados en el casillero de la ficha, debiéndose tomar
igualmente la ficha completa.
Si, por el contrario, ya hubiese adquirido la rigidez paradójica o cadavérica, se deberá masajear
la cara dorsal de las mismas, flexionando los dígitos hasta que adquieran la elasticidad necesaria para
permitir su manipulación, procediéndose luego de la manera indicada.
Ello es de este modo, porque la rigidez se rompe o desaparece mediante movimientos o calor.
De persistir, se deberán producir movimientos rápidos e intensos en la articulación del hombro, luego
en las del codo con movimientos de cierre y apertura, flexiones en las muñecas con desplazamientos
hacia atrás, adelante y en forma rotativa y finalmente sobre las falanges de los dígitos, uno por uno,
estirándolos repetidamente hacia atrás, pudiéndose ayudar con la cuchara metálica con la que cuenta
el equipo. De perdurar, se deberá ejercer pronunciada presión sobre el dorso de la mano del cadáver,
acción que la hará abrir en forma instantánea al igual que a los dígitos. De aun requerirse, se debe
tomar firmemente la mano del cadáver con una mano, y asiendo el dígito que se desea estirar con los
cuatro dedos de la otra, colocar el pulgar sobre el nudillo a modo de palanca, forzándolo a quedar
estirado. La aplicación de una fuente de calor, ayuda en la tarea.
➢ CADÁVERES PUTREFACTOS O EN ESTADO DE DESCOMPOSICIÓN
Se entiende por putrefacción el proceso de descomposición al que se ven sujetas las sustancias
orgánicas de un ser biológico muerto.
Su identificación dependerá del estado que la misma haya alcanzado y del grado de destrucción
de tejidos alcanzado. La observación de los dígitos, permitirá establecer si la epidermis se encuentra
completa o sólo hay restos de ella, o si sólo se halla dermis o ni siquiera ésta. Puede ocurrir que los
gases hayan separado la piel de la masa muscular, obteniéndose lo que se denomina un guante
humano.
De haber tejido epidérmico, se limpiará en forma minuciosa con sumo cuidado y prudencia,
quitándose los restos de colgajos mediante cortes o el empleo suave de la piedra pómez, entintándolos
prolijamente y procediendo luego de la manera indicada. Si sólo hubiere restos de tejido epidérmico,
dermis o restos de ella, se los deberá tratar de igual manera, manipulándolos con la mayor precaución
posible, y en caso de no poder ser entintados se le practicará un estudio de visu. Se debe recordar que
una porción idónea con campo suficiente, permitirá la identificación del cadáver, aunque más no sea
por comparación directa.
➢ CADÁVERES QUEMADOS
La etiología de las quemaduras térmicas puede ser: dolosa, culposa, accidental, suicida o por
cremación. Las quemaduras son divididas según su grado de intensidad y la superficie corporal
afectada. Se dividen en:
- Primer grado: presentan eritema por vasodilatación capilar, de arteriolas y vénulas, edemas
leves y dolor quemante, pero no dejan cicatriz. No son visibles en los cadáveres.
- Segundo grado: se caracterizan por la colección de plasma en las profundidades de la
epidermis y la consiguiente formación de vesículas de contenido claro, que se abren
fácilmente poniendo al descubierto terminaciones nerviosas subyacentes tumefactas, que
provocan gran dolor. La placa apergaminada que se produce en el cadáver es más oscura que
la que tiene lugar por una excoriación.
- Tercer grado: provocan formación de escaras dolorosas que se resecan y se caen, rodeadas de
un halo de quemaduras de segundo grado y otro más externo de primer grado. Esas escaras
provocan destrucción de todo el espesor de la piel y del tejido celular subcutáneo, siendo
irreversibles. Estas quemaduras pueden además provocar shock y muerte, esta última debido
al shock neurálgico primario, a alteraciones directas de la sangre como consecuencia de la alta
temperatura, a la pérdida de una amplia zona de intercambios cutáneos, por autointoxicación
de las sustancias formadas, por infecciones, pero, sobre todo, por la abundante pérdida de
plasma que provoca sufrimiento grave de todos los órganos y tejidos, especialmente los
riñones y el corazón.
- Cuarto grado: hay carbonización parcial o total de huesos, músculos y órganos provocada por
la combustión completa de los tejidos por acción directa de las llamas, metales en fusión o
sólidos sobrecalentados. Presentan aspecto seco, duro al tacto, coriácea (con características
similares al cuero) y de color blanquecino, pardo o negro. Según la superficie corporal
afectada, permite la distinción entre pequeño quemado y gran quemado, teniendo este último
más del 20% de su superficie corporal quemada. Se considera pronóstico clínicamente severo
cuando toma el 20% de la superficie, sombrío cuando toma el 30% y mortal cuando supera el
45%.
Cuando la muerte es producida de forma inmediata por las quemaduras, hay destrucción de tejidos
nobles, de centros nerviosos, de parrilla costal, hemorragias masivas de sangre que se coagulan
inmediatamente debido al calor, shock por dolor, e intoxicación con óxido de carbono, nitroso, etc.
si es como consecuencia de un incendio, pueden presentarse además traumatismos por derrumbes o
explosiones. Si hay carbonización, pueden establecerse lesiones vitales y post mórtem. Son vitales,
por ejemplo, las derivadas de la respiración en el lugar del incendio (encontrándose la hemoglobina
en estado de carboxihemoglobina), que el cadáver se encuentre en la posición llamada del
combatiente o boxeador, con los miembros en semiflexión, con retracción peribucal y dientes visibles,
móviles y friables, piel seca, negra, dura y retraída que, al golpearla, suena como un tambor, iris azul,
córnea opalescente, estallido del cráneo, pulmones desecados, etc.
Debido a la agonía sufrida suelen tener las manos crispadas, por lo que es probable,
dependiendo de la intensidad de la afectación, que el fuego no haya incidido directamente sobre la
última falange de los dígitos, especialmente en su cara interior, y sea posible encontrar restos de
epidermis. La actuación del técnico debe ser rápida, ya que en los quemados el proceso de
putrefacción es más veloz, más si la muerte sobreviene días después de las quemaduras. En los
carbonizados, por el contrario, la putrefacción se retarda debido a la gran cantidad de líquidos
perdidos. Si los dígitos estuvieran desecados o secos y fruncidos o arrugados, se debe exponer y
ablandar la piel, ya que hay endurecimiento y muchas arrugas. Se puede extender o inflar el dígito
utilizando una solución conteniendo del 1 al 3% de hidróxido de sodio o hidróxido de potasio. De no
dar resultado, se puede aplicar la técnica de los dedales o guante humano (las veremos
posteriormente).
Se hace constar que cuando el cuerpo se halle severamente quemado, deberán anticiparse los
problemas que puedan surgir para la identificación. Para ello, antes de mover el cadáver, deberá
efectuarse un minucioso estudio de los pulpejos, a fin de evaluar si el movimiento del mismo podría
ocasionar daños que la entorpeciera, debiendo considerarse el corte de las manos o de los dígitos para
preservarlos. En casos extremos, donde cualquier movimiento haga peligrar la preservación de los
dibujos papilares, no debe intentarse el entintado y la toma rodada de los calcos, dado que la presión
podría destrozar las piezas. En ese caso, el último recurso puede llegar a ser la fotografía, haciendo
incidir luz en forma lateral y rasante, para asegurar el contraste apropiado entre crestas y surcos.
➢ CADÁVERES AHOGADOS O SAPONIFICADOS
Se denomina saponificación a la forma de descomposición de un cadáver que se produce cuando
éste se encuentra en un medio húmedo y carente de aire. Se ha observado también en cadáveres que
se encuentran en agua fría o en tumbas cerradas y húmedas. Toman color blanco amarillento,
consistencia viscosa, grasosa, frágil y friable, como si fuera queso, cuyo olor también adoptan. La
piel posee en su superficie un jabón cálcico, que se conoce con el nombre de adipocira y que se
produce porque las grasas se desdoblan y la glicerina es arrastrada por las aguas del ambiente,
mientras que los ácidos grasos se combinan con las bases, formando jabones amoniacales, térreos o
alcalinos – térreos. La constitución grasa es importante para esta transformación, por lo que se facilita
en niños, obesos o alcohólicos. Como flora microbiana, presenta microbios fluorescentes.
Como se indicara, esta transformación se realiza porque el cuerpo se encuentra quieto y en un
ambiente húmedo, como estanques o aguas de remansos, o atrapado entre raíces, restos de árboles o
piedras luego de ser arrastrado por las corrientes. Si permanece en esta situación por mucho tiempo,
pueden encontrarse restos de plancton, aunque la sumersión no haya sido la causa del deceso. El
cadáver conserva su forma, pero debido a su consistencia grasa, frágil y friable debe ser manipulado
con suma precaución. Los pulpejos se presentan rugosos o destruidos por la acción de roces con
piedras, raíces, rocas, árboles, metales, etc. o por peces, reptiles, cangrejos u otras faunas fluviales o
marítimas, lo que provoca problemas de entintado, debido también a la excesiva hidratación de los
tejidos, que puede provocar hinchazón y desprendimiento de carne. Los procedimientos a adoptar
dependen del estado del cadáver.
De encontrarse el tejido epidérmico intacto, aunque impregnado de agua, arrugado y flexible, se
lo debe limpiar con sumo cuidado, frotarlo con alcohol, bencina o acetona y esperar hasta que se
seque. Se puede utilizar corriente de aire caliente a través de un secador de cabellos o por la apropiada
acción de una llamada provista por un mechero o encendedor. Luego se debe apretar sobre el dibujo
papilar y proceder a su entintado – que debe ser minucioso para evitar empastamientos – y a la toma
de los calcos.
En caso de demasiada hidratación y que este procedimiento no haya dado resultado, se debe
sumergir la mano en agua caliente, casi a punto de ebullición, por unos segundos, y luego de retirarla,
secar cada uno de los dígitos, entintarlos y proceder a la toma. Si la piel estuviera colgando,
desprendida o casi suelta, pero el diseño papilar fuera visible, se terminará de despegarla del dígito,
se la limpiará y se la colocará en alcohol o bencina, durante un minuto, estirándola luego sobre el
dedo enguantado del operador a fin de eliminar arrugas, procediéndose al entintado y a la toma de
impresión.
Si estuviera intacta pero arrugada y dura, no siendo posible estirarla para su entintamiento, se le
debe inyectar un reconstituyente de tejidos para redondear el pulpejo y de este modo facilitar las
tareas de entintado y toma del calco. También se les puede inyectar aire o parafina líquida por medio
de una aguja hipodérmica en el pliegue de la segunda y tercera falange, debajo de la uña o en ambos
lados, y sin sacarla, proceder al entintado y toma de impresiones.
En caso de no alcanzar los resultados deseados, es decir un volumen cercano al natural, se procede
a inyectar más fluido desde la punta o los costados, hasta lograrlo. Si este procedimiento tampoco
diera resultado, se procede a la extracción del tejido epidérmico, a su estiramiento y colocación entre
dos placas de vidrio para su fotografiado.
De presentar muy dañada la epidermis se debe examinar directamente la dermis y efectuar sobre
ella las tareas de obtención de dibujos papilares, recordando que por presentarse ésta muy acuosa,
dificulta el entintamiento. Para remediar esto, se la debe secar con aire caliente y luego entintar muy
suavemente, cuidando de no empastar, ya que presenta poco relieve entre crestas y surcos.
Otro procedimiento a utilizar, en caso de que los dígitos se encuentren saturados de agua, es
secarlos y luego sumergirlos por 30 minutos en acetona pura. Pasado este tiempo, para contrarrestar
la acción de la acetona, se los coloca en xileno por espacio de una hora y luego, sobre papel secante,
hasta que su superficie se encuentre seca. Finalmente se entintarán y se tomarán las impresiones
correspondientes.
➢ CADÁVERES MOMIFICADOS O DESECADOS Y PETRIFICADOS
La momificación es un proceso en el cual se detiene la putrefacción debido a la evaporación de
todos los fluidos o líquidos orgánicos, produciéndose una desecación a causa de un ambiente seco y
con altas temperaturas. Este proceso en forma natural, se produce en los climas desérticos
subtropicales o tropicales y requiere un tiempo no inferior de seis meses a un año, pero también se lo
puede crear artificialmente para momificar o embalsamar. El aspecto del cadáver es rígido, de color
gris oscuro o amarillento pardo, de cutis seco y apergaminado, aunque conserva pelos, uñas y los
surcos de la piel. Por su origen, la momificación puede ser espontánea o provocada. La primera se
produce en cadáveres abandonados o sepultados en tierras arenosas y calientes. Las provocadas se
deben a motivos religiosos o a intereses particulares. La momificación también puede tener lugar en
ambientes húmedos y no ventilados, gracias a la intervención de ácaros que también se momifican.
Las grandes alturas, climas muy fríos, zonas ventosas y de neviscas, sequedad del ambiente, grandes
tinajas y especiales envolturas de cuerpos, favorecen el hallazgo de momias en buen estado de
conservación.
Los pulpejos se presentan como piedras, hay retracción de tejidos y profundas huellas en su
superficie. Se pierde completamente la elasticidad y su rigidez dificulta la toma de los calcos
papilares, aun cuando se conserven intactos sus dibujos. Es conveniente el fotografiado de todas las
regiones papiloscópicas. Similares características se producen en los cadáveres petrificados o
calcificados. Éstos pueden presentar petrificación primitiva o secundaria. La primitiva ocurre en fetos
de pocas semanas, muertos en la cavidad uterina, y que, al ser retenido allí, dan lugar a un proceso
denominado litópedo. La secundaria, cuando ocurre en cadáveres de menores o adultos cuyas partes
blandas han desaparecido por efecto de una putrefacción muy rápida. El cuerpo en su totalidad en las
primitivas, y los huesos en las secundarias, se infiltran o cargan de sales calcáreas que le dan un
aspecto pétreo.
Para la obtención de los calcos, se debe proceder de la manera explicada a continuación.
Se debe realizar una total y meticulosa higiene de los pulpejos, eliminando todas las impurezas
que hubiere, especialmente en los surcos interpapilares, usándose para ello jabón, acetona diluida en
alcohol o thiner. Luego se rellenará el interior de los surcos con sustancias de tono blanco, como por
ejemplo tiza, talco, yeso, etc. eliminando al ras todo el excedente a fin de no obstruir la visualización
completa de las crestas papilares. Luego se procede a la amputación de los dígitos entre la primera y
segunda falanges.
Cabe recordar que como deber pericial, nunca puede modificarse en forma definitiva el elemento
sobre el cual se realizan los estudios, sin autorización expresa del tribunal o funcionario judicial a
cargo de la investigación; por ello, para proceder a la amputación de manos o dígitos, siempre debe
requerirse previamente esta formalidad legal, bajo pena de nulidad.
Los dígitos deben ser colocados sobre un soporte que permita una buena iluminación y enfoque,
tomándose fotografías a tamaño natural para el normal cotejo, hallazgo y demarcación de las
particularidades papilares. De ser necesario se podrán utilizar filtros o diferentes longitudes de onda
o ángulos de incidencia, para obtener contrastes adecuados. Con las copias fotográficas de cada dígito
se procederá a armar una ficha dactiloscópica, para luego iniciar su clasificación, subclasificación y
búsqueda en los archivos. Para conservar en el tiempo los dígitos amputados, se los sumerge en una
solución de alcohol o formalina (formol más alcohol), para su posterior devolución a las autoridades
correspondientes.
Otros métodos utilizados con este fin son, por ejemplo, el creado por el comisario mayor de la
Policía Federal Argentina, José Hipólito Dorrego (lo veremos más adelante) o, el vaciado de látex.
➢ CADÁVERES EXHUMADOS
Se entiende por inhumación al proceso legal de enterrar, guardar o asegurar el cadáver en un lugar
determinado, acorde a las legislaciones vigentes en un lugar dado y que, necesariamente, debe ir
precedido de actos sucesivos imprescindibles, tales como certificación de la muerte, determinación
de su causa, identificación, inscripción de la muerte en los registros correspondientes, autorización
de inhumación, entrega a familiares y toda otra tramitación hasta su disposición final. Por su parte, la
exhumación, es un proceso legal que consiste en recuperar y disponer de forma temporaria del
cadáver, en cumplimiento de disposiciones judiciales por motivos medicolegales varios, como por
ejemplo practicársele estudios o verificaciones imprescindibles para el esclarecimiento de un hecho
o por disposición de familiares por razones de higiene, cambios de ataúdes, cementerio, cremación,
etc. En directa dependencia del tiempo transcurrido de su muerte, de los lugares donde permanecieron
o de las formas de tratamiento o preparación recibida antes o después de la muerte, se podrá encontrar
en algunos de los estados descriptos y, por ende, se procederá según la mejor manera de cumplir con
el objetivo de identificación.
➢ OTROS TIPOS DE CADÁVERES Y RESTOS HUMANOS
• NONATOS: significa no nacido, es decir que se trata de un feto vivo o muerto que se
encuentra en el interior del vientre materno. Es un ser no nacido que, aunque se encuentre
muerto, aún se encuentra en el vientre materno o ha sido sacado de él en forma dolosa, o por
causales médicas.
• DELICUESCENCIA NEGRA: el cadáver toma el aspecto de una masa pardo negruzca de
olor amoniacal. Se debe normalmente al contacto del cadáver con aguas contaminadas o en
aquellos ataúdes donde la salida de líquidos está totalmente impedida.
• CASIFICACIÓN: es una transformación coloidal (sustancias con moléculas muy estables que
impiden su disolución o su reacción química), con proteólisis (transformación de las proteínas
en compuestos químicamente más simples y solubles) y deshidratación, que provoca piel
retraída y con aspecto de cuero nuevo. Se producen en ataúdes de zinc o plomo, en
aproximadamente un año o menos después de acaecida la muerte.
• CADÁVERES CON PAPILAS DESGASTADAS: puede deberse a causales o estigmas
profesionales, debido a las tareas o trabajos realizados en vida, o a factores que pudieron haber
intervenido sobre el cadáver por cualquier motivo.
• COLICUADOS: la colicuación consiste en la transformación en líquido de las partes blandas
del cadáver. Se puede observar en aquellos inhumados en tierra y en ataúdes frágiles, donde
segmentos esqueléticos quedan mezclados con tierra barrosa. También puede observarse en
aquellos cadáveres conservados en cajas de zinc o metal, que forman en el fondo un líquido
negruzco propio de las secreciones del cuerpo, mezclado con cúmulos de grasa en su
superficie y con distintas piezas óseas. Tampoco puede precisarse un período exacto de
tiempo, pero normalmente comienza en forma precoz, como resultado de una rápida evolución
de los fenómenos de putrefacción.
• RESTOS HUMANOS: son partes de un cuerpo que pertenecen o han pertenecido a un ser
humano vivo. Sobre los mismos, médicamente puede establecerse estimativamente edad,
sexo, tiempo de extracción, etc. Pueden ser aislados de una persona viva o restos de un
cadáver.
Todos estos tipos y cualquier otro no detallado expresamente, deberán ser examinados por el
personal idóneo, y acorde a sus estados, se deberán adoptar los métodos correspondientes.
Se debe recordar que, en todo tipo de identificación de cadáveres, siempre hay dos
procedimientos. Uno directo y otro indirecto.