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Arrepentimiento y Misericordia Divina

Este salmo trata sobre el reconocimiento de la fragilidad humana y la necesidad de humillarse ante Dios para reconocer nuestros pecados y recibir su perdón. David reconoce que necesita la misericordia de Dios y que sin ella no podrá ser salvado. También reconoce que el pecado viene de su naturaleza humana. Pide a Dios limpieza y gozo espiritual. Finalmente, se ofrece a servir a Dios y alabarlo, reconociendo que Dios no se complace en sacrificios sino en un cor

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Arrepentimiento y Misericordia Divina

Este salmo trata sobre el reconocimiento de la fragilidad humana y la necesidad de humillarse ante Dios para reconocer nuestros pecados y recibir su perdón. David reconoce que necesita la misericordia de Dios y que sin ella no podrá ser salvado. También reconoce que el pecado viene de su naturaleza humana. Pide a Dios limpieza y gozo espiritual. Finalmente, se ofrece a servir a Dios y alabarlo, reconociendo que Dios no se complace en sacrificios sino en un cor

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Salmo 51:1-19

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;


Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lá vame má s y má s de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.(A)
He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lá vame, y seré má s blanco que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría,
Y se recreará n los huesos que has abatido.
Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
Crea en mí, oh Dios, un corazó n limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvació n,
Y espíritu noble me sustente.
Entonces enseñ aré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirá n a ti.
Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvació n;
Cantará mi lengua tu justicia.
Señ or, abre mis labios,
Y publicará mi boca tu alabanza.
Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazó n contrito y humillado no despreciará s tú , oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia a Sion;
Edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradará n los sacrificios de justicia,
El holocausto u ofrenda del todo quemada;
Entonces ofrecerá n becerros sobre tu altar.

En estos salmos, Podríamos aprender el verdadero motivo por el cual debemos humillarnos,
arrepentirnos y confesar nuestros pecados delante de Dios, para disfrutar de un perdón
genuino, y auto perdonarnos para poder recibir el gozo de su presencia.

Reconocimiento de la fragilidad humana: vers. 1-4 David reconoce que necesita la misericordia
del Señor, reconociendo su pecado. Conoce a Dios como un Dios de misericordia, pero
reconoce su pecado que está delante de él, y si no es perdonado el castigo espera.
Necesitamos no solamente reconocer que pecamos, y mirar los errores sino, sino acordarnos
también de que Dios puede ponernos en miras al castigo, y apartar sus ojos de misericordia si
no nos arrepentimos y pedimos socorro. Al pedir piedad y apelar a la misericordia reconocemos
que sin Dios, no podremos seguir. Sin reconocimiento del problema nunca habrá un clamor
correcto.

Reconocer el pecado humano: vers. 5 David reconoce su condición de pecado, que el pecado
lo trae de familia y generación. Así que no hay nada bueno en su vida a no ser por Dios.

Este reconocimiento es parecido al que el apóstol Pablo hiciera en sus declaraciones, miserable
de mí, quien me librara de este cuerpo de muerte. Cuando nosotros tenemos la capacidad de
ver que no hay nada bueno en nosotros a no sé por Dios mismo, empezamos a mirarnos como
personas carentes, en necesidad y con muchas ansias de ser llenos de Dios

Acudiendo a la solución, apelando a la gracia: vers. 6-12 aquí estamos viendo el clamor, la
necesidad de ser limpios del pecado. El valor que David le da al gozo, al Espíritu, a la limpieza
del corazón, nos da a ver su condición de humildad y verdadero conocimiento de la bondad de
Dios, revela sus intenciones y motivaciones para arrepentirse. No quería defraudar a quien
confió en él y deposito sobre su vida un gozo, salvación, y Espíritu Santo. Lo más importante no
era su reputación sino su relación con Dios.

De la misma forma deberíamos en un proceso de arrepentimiento y humillación, dejar atrás al


pecado, no por temor al castigo más que todo, sino por amor a Dios, arrepentirnos por amor y
devoción ante Dios, dolerse de haber traicionado la confianza de un Padre amoroso, y dolerse
de haber perdido un tesoro grande, el gozo de la salvación, y la presencia del Espíritu que no
habita con el pecado. Confesar los pecados aunque esto implique humillarse y exponerse, pues
lo más importante es la relación don Dios. Cuando esto pasa hay un arrepentimiento enfocado
en Dios.

Acuerdo de servicio y Adoración: ver. 13-19 hay mucho pecado y transgresión alrededor de
David, y él se ofrece en comunicar lo correcto, alabar a Dios, y servirlo, por lo que recibió el
perdón por la misericordia de Dios. Establece los deseos que él siente, Dios no se complacerá
en sacrificios si no hay quebranto en el corazón, si no hay dolor de arrepentimiento.

Cuando nos arrepentimos y confesamos el pecado, no debemos estar buscando compensar los
errores como si fuera una penitencia, un castigo, o una disciplina, sino buscar un corazón
humillado, doliente por el pecado, amante de Dios, y deseando el cambio en la vida, de
nosotros y de los otros. Cuando esto sucede estamos reconociendo su amor y el propósito de su
misericordia, la cual viene para restaurarnos, y hacernos sus siervos, lo que deberíamos hacer
cada uno de nosotros a quienes Dios nos ha perdonado y lavado con la sangre del Cordero.

Si Dios te ha mostrado el pecado que impide su obra en tu vida, es tiempo de humillarse y


apelar a la misericordia que están allí para nosotros. Si has confesado tus pecados por sobre tu
reputación y valor, dando mayor interés a Dios, ya has sido perdonado por Dios. Lavado con la
sangre del cordero, y ahora el trabajo es servir a Dios como reconciliadores de una relación
caída. Pregonar la palabra de Dios, el perdón de Dios, y su amor por la creación. No te calles
sirve a otros para que lleguen a experimentar el gozo de la salvación y la presencia del Espíritu
santo de Dios. Adora al Señor porque es digno de ser adorado

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