itas Fratrum (Unidad de los Hermanos) es la designación propia de lo que
generalmente se conoce como Iglesia morava.
Antecedentes
Comienzos en Herrnhut
Organización bajo Zinzendorf
Desarrollo
Constitución, ministerio, ritual y costumbres
Doctrina
Antecedentes.
Esta Iglesia es la resurrección en una nueva forma de los Hermanos Bohemios. Al
principio de la reforma de Lutero, los Hermanos tenían unas 400 parroquias y 200.000
miembros, usaban su propio himnario y catecismo y empleaban dos imprentas para la
difusión de literatura evangélica. A pesar de las frecuentes persecuciones por parte de
los católicos y utraquistas, crecieron en número e influencia, hasta obtener el
reconocimiento legal (1609). Uno de los fines por los que ellos trabajaron fue una
comunión más estrecha entre los protestantes. Lo lograron al efectuar una alianza,
basada en el Consensus Sendomiriensis, entre los de Polonia (1570). Sin embargo,
esta alianza no dio resultados duraderos. La Contrarreforma, inaugurada por Fernando
II, derrocó a los Hermanos como organización visible en Bohemia y Moravia (1627),
pero continuaron en Polonia y Hungría hasta finales del siglo XVII. Al mismo tiempo se
preservó en sus sedes originales una "semilla escondida", que mantuvo, hasta donde
fue posible, los principios y costumbres de los padres, teniendo servicios religiosos en
secreto y orando por una resurrección de la Iglesia. Tales oraciones fueron
escuchadas.
Árbol de la Reforma
Comienzos en Herrnhut.
En 1722 dos familias llamadas Neisser, dirigidas por Christian
David, "el siervo del Señor", huyeron de Moravia y por
invitación del condeZinzendorf se asentaron en su dominio de
Berthelsdorf en Sajonia. Unos 300 hermanos, en el curso de
los siguientes siete años, emigraron de Moravia y Bohemia al
mismo lugar y construyeron una población llamada Herrnhut,
uniéndoseles otros protestantes de diversas partes de
Alemania. Este asentamiento se convertiría en el centro de la
renovada iglesia de los Hermanos. Además del hecho de que
Nikolaus Ludwig Graf su núcleo consistía de descendientes de los Hermanos
von Zinzendorf Bohemios, tal renovación fue llevada a cabo por la adopción
de las características principales de su constitución, por la
introducción de su disciplina, expuesta en la Ratio Disciplinæ de Amos Comenius y de
mucha de su liturgia, tal como estaba en sus himnos alemanes, por apropiarse de su
tendencia doctrinal hasta donde era esencial, pero no ligando la conciencia con
cuestiones no esenciales y finalmente por la transferencia de su episcopado, que
había sido cuidadosamente continuado en la esperanza de una restauración. El 13 de
marzo de 1735 David Nitschmann fue consagrado primerobispo de la Iglesia morava
por el obispo Daniel Ernst Jablonsky, con la concurrencia de Cristian Sitkovius, siendo
estos dos los supervivientes de la antigua sucesión episcopal. La resurrección de la
Iglesia de los Hermanos no fue, sin embargo, llevada a cabo según un plan de
antemano, ni fue Herrnhut construido con tal fin en el pensamiento. La renovación fue
la obra de Dios, que gradualmente dirigió a los refugiados moravos y a Zinzendorf a
reconocer su divina voluntad. Cuando Zinzendorf permitió a los Hermanos asentarse
en su posesión no sabía nada, o casi nada, de la Iglesia de sus padres, yendo los
proyectos que él había ideado para la extensión del reino de Dios en otra dirección.
Fue sólo una vez que sus proyectos fracasaron, cuando pudo ver que Herrnhut, para
usar sus propias palabras, constituyó "la parroquia que desde toda la eternidad él
había solicitado." Sin embargo, para ese tiempo se había congregado un conjunto de
cristianos, no exclusivamente descendientes de los padres bohemios, sino
representativo de una unión de supervivientes de la casi extinguida Iglesia de los
Hermanos bohemios-moravos con representantes del pietismo alemán.
Organización bajo Zinzendorf.
Por tanto, al ser este el caso comenzó un nuevo y diferente desarrollo modelado por
Zinzendorf. De hecho, él había declarado que haría todo lo que estuviera en su poder
para cumplir sus esperanzas de una renovación de la Iglesia de los Hermanos, a fin de
colmar el corazón de su anciano obispo Comenius; pero al mismo tiempo él era por
convicción un luterano y había adoptado la idea de Spener de establecer
una ecclesiolæ in ecclesia. Esta idea la llevó hasta extremos que su creador nunca
había pensado. Por otro lado, los hermanos querían constituir una iglesia
independiente, pero sin embargo, por otro, no querían interferir con la Iglesia estatal,
sino representar dentro de la misma una unión de creyentes de los antiguos
hermanos, luteranos y reformados en una Unitas Fratrum.
Lavamiento de pies en la Unitas Fratrum
Querían servir como sal dentro de las diversas confesiones eclesiásticas, pero se
refrenaban de buscar prosélitos para su Iglesia. La comunión interior con los
Hermanos no significaba separación de ningún cuerpo evangélico existente. Por lo
tanto, no permitió que los Hermanos se expandieran como lo habían hecho en sus
sedes originales sino que se fundaron localidades exclusivamente moravas, donde
nadie sino un miembro podía ser dueño de una posesión y la Iglesia controlaba no
sólo sus intereses espirituales, sino también sus objetivos económicos. En tales
localidades se desarrolló un alto tipo de piedad. Se promocionó un espíritu misionero
que envió mensajeros del evangelio a todas partes del mundo pagano, hallando
campos cercanos a través de la llamada "diáspora", en el continente europeo y
mediante misiones en Gran Bretaña y América. En sus escuelas miles de jóvenes, que
no tenían relación con la Iglesia morava, recibieron una excelente educación cristiana
y durante el largo período delracionalismo, se mantuvo la fe vital en lo esencial del
evangelio, en tal manera que se difundieron influencias positivas desde sus centros. Al
mismo tiempo, ocasionalmente, apareció un espíritu de auto-satisfacción, que, por un
lado, estimaba a los moravos como "pueblo peculiar" en una manera injustificable y
más allá de la garantía del mandato santo, y por otro se daba por hecha la aceptación
por Dios, que pertenecía por necesidad a todos los miembros de la iglesia en la cual el
Salvador era prominentemente la figura central en la teología y religión práctica,
constituyendo su nombre literalmente una marca de la casa. Durante un breve período
(1745-49), conocido como "el tiempo del desplazamiento" y en unos pocos
asentamientos, se manifestó un mal aún peor. El fanatismo estalló entre ministros y
pueblo. No desembocó en groseros pecados, pero dio origen a las más extravagantes
ideas, especialmente en lo tocante a la expiación en general y al Cristo sufriente en
particular, en una pueril y cuestionable fraseología y en letras de himnos y servicios
religiosos de carácter reprensible. Zinzendorf, inconscientemente, promocionó tal
fanatismo mediante ingenuas maneras en las que, por su inclinación a la hipérbole y la
paradoja, expresó el gozo del amor del creyente que el pecador perdonado siente por
el Salvador pero, cuando él y sus ayudantes comenzaron a darse cuenta de la
magnitud del mal, trabajaron sinceramente para volverse del error a la fe sobria y
reverente enseñada en las Escrituras. Tales esfuerzos se vieron coronados por el
éxito, siendo la restauración completa de la Iglesia a la salud espiritual la mejor
respuesta a muchos ataques en ese tiempo y durante un período posterior, en parte
por teólogos sinceros, que enseñaban las mismas cosas que los Hermanos se habían
propuesto promover y en parte por enemigos declarados.
Asentamiento moravo en Bethlehem, Pensilvania, c. 1800
Desarrollo.
Zinzendorf fue consagrado obispo en 1737 y durante su vida prácticamente estuvo a la
cabeza de la Iglesia, aunque tuvo muchos ayudantes y sínodos en los que su
influencia fue muy poderosa. Tras sumuerte los sínodos asumieron su propia posición
y la administración ejecutiva se delegó en juntas electivas. La política que él había
introducido mantuvo a la Unitas Fratrum numéricamente pequeña, pero gradualmente
se fue estableciendo en Sajonia, Prusia, Holanda, Dinamarca, Baden, Suiza y Rusia.
En todos esos países, salvo Suiza, se introdujo el sistema exclusivo, otorgándose
concesiones por parte de sus gobiernos liberales. En el curso del tiempo el sistema
exclusivo quedó abolido, incluso en el continente europeo, donde había sido
originalmente considerado necesario por la oposición de las leyes eclesiásticas, al
menos en parte. En Gran Bretaña, los moravos se establecieron en 1738,
principalmente por los esfuerzos de Peter Böhler, quien sería instrumento de Dios en
dirigir a John Wesley al conocimiento de la verdad. En 1749 fueron reconocidos por un
acta del parlamento como "una antigua Iglesia episcopal." Se fundaron originalmente
cuatro asentamientos exclusivos, pero el resto de sus iglesias, 40 en número, nunca
introdujeron la política alemana. Aquí también las peculiaridades del antiguo sistema
se abolieron prácticamente en los asentamientos [Link] fue la colonia en la
que los moravos comenzaron su obra en Norteamérica (1735), pero renunciaron y
pronto se fueron aPensilvania (1740), donde construyeron Bethlehem, Nazareth y
Lititz, donde se introdujo el sistema exclusivo. Posteriormente, fundaron, sobre el
mismo plan, Hope en New Jersey (empresa que fracasó) y Salem en Carolina del
Norte. Sus otras iglesias estuvieron libres de las ataduras de esta política, que fue
totalmente abandonada en 1844. Durante el siglo que continuó la Iglesia en los
Estados Unidos se mantuvo pequeña y desde su renuncia a tal política los moravos
crecieron rápidamente a finales del siglo XIX.
Constitución, ministerio, ritual y costumbres.
En 1857 y de nuevo en 1899 se remodeló
la constitución de la Unitas Fratrum.
Abarca cuatro provincias, la alemana, la
británica y dos americanas. Son
administrativamente independientes, pero
juntas constituyen un todo orgánico
respecto a la doctrina, principios
fundamentales de disciplina ritual y obra
misionera extranjera. Hay un gobierno
general y uno provincial. Un sínodo
general se reúne en Herrnhut y está
constituido por delegados de todas las
provincias, así como de los campos de
misión extranjeros. Cada provincia tiene
también su sínodo provincial, que elige su
junta ejecutiva, conocida
comoconferencia provincial de ancianos.
Esas cuatro juntas ejecutivas, junto con la
misionera, constituyen la denominada
junta directiva de la unidad, un tribunal de
apelación y de referencia suprema y
consejo durante los intervalos entre
sesiones del sínodo general. La junta
misionera es elegida por el sínodo
general, ante la cual es responsable y
consiste de cinco miembros, tres de los Misioneros moravos entre los indios
cuales deben ser elegidos para que
representen a las principales nacionalidades que forman parte de la membresía de la
Iglesia morava, esto es, la alemana, la británica y las ramas americanas. El ministerio
consiste de obispos, presbíteros y diáconos. Los ayudantes no ordenados, sean
mujeres u hombres, son constituidos formalmente acólitos. El episcopado moravo no
es diocesano, sino representa a toda la Unitas Fratrum. En los obispos descansa
exclusivamente el poder de ordenar. Ellos constituyen un cuerpo cuyo deber es
procurar el bienestar y mantener la integridad de la Unitas Fratrum en todas partes y
especialmente llevarla en sus corazones en incesante oración ante Dios y aunque no
están relacionados ex officio con el gobierno son, como norma, elegidos para las
juntas gobernantes. El ritual es litúrgico en carácter. Se usa
una letanía cada domingo por la mañana. Hay servicios especiales con oficios de
adoración para distinguir las festividades del año eclesiástico y ciertos "días
memoriales" en la historia de la Iglesia morava. La himnodia es rica y la música
eclesiástica muy desarrollada. Algunos de los mejores compositores de himnos
moravos son Zinzendorf, la condesa Zinzendorf, Spangenberg, Louise von Hayn,
Gregor, James Montgomery, F. W. Foster, John Cennik, Ludolf Schlicht, Benjamin la
Trobe, John Swertner, Garve y Albertini. Se celebran fiestas de amor, en imitación de
los agapæ de tiempos apostólicos. El pedilavium, o lavamiento de pies, fue practicado
formalmente dentro de limitados círculos, pero quedó abrogado en 1818. Durante un
tiempo se empleó la suerte en el nombramiento de todos los ministros, contrayéndose
los matrimonios en la misma manera. Pero se abolió su uso y respecto a los
matrimonios de miembros fue eliminado en 1818.
Doctrina.
La Iglesia morava no expone su doctrina en una confesión formal de fe, como lo
hicieron sus padres bohemios, aunque los puntos cardinales se encuentran en su
catecismo, en su letanía matutina de Pascua y en sus "resoluciones sinodales" o
código de estatutos elaborado por el sínodo general. Las Sagradas Escrituras del
Antiguo y Nuevo Testamento, veneradas como palabra de Dios, contienen todas las
verdades que declaran la voluntad de Dios para la salvación del hombre, habiendo de
ser guardadas como únicaregla de fe y práctica. Las siguientes verdades son
claramente testificadas por la Escritura y como tales son esenciales: La doctrina de la
depravación total de la naturaleza humana, el amor de Dios Padre, la auténtica Deidad
y humanidad de Jesucristo, nuestra reconciliación con Dios y nuestra justificación por
la fe mediante el sacrificio de Jesucristo, el Espíritu Santo y sus operaciones, las
buenas obras como el fruto del Espíritu, la comunión de los creyentes, la segunda
venida del Señor y la resurrección de los muertos para vida o para condenación. Por
otra parte, los moravos sostienen que "no es nuestro asunto determinar lo que las
Escrituras han dejado sin determinar o contender sobre misterios impenetrables a la
razón humana." (A. G. Spangenberg, Exposition of Christian Doctrine, Londres, 1784;
H. Plitt, Glaubenslehre, Gotha, 1863; idem, Zinzendorf Theologie, 3 volúmenes, Gotha,
1869-74).
Los Moravos
por Alice Scott-Ferguson
1 COMENTARIOS
Los moravos se nos presentan con el más increíble emprendimiento misionero
en la historia de la iglesia. Mucho antes de que el pueblo protestante hubiera
captado la visión de enviar obreros hasta lo último de la tierra, este
extraordinario grupo de cristianos asumió un compromiso radical con la tarea
de extender el reino. Adoptaron metodologías y procedimientos que
establecieron patrones para la gran expansión misionera del siglo XIX.
¿Sabía usted, que
en 1727 los moravos comenzaron, una vigilia de oración que continuó, sin
interrupción durante cien años?
a sesenta y cinco años de haber comenzado esta vigilia de oración, más de 50% de la
comunidad había salido al campo misionero?
el día que enviaron sus primeros dos misioneros era tal el gozo de la congregación
que cantaron más de 300 himnos?
los misioneros moravos eran enviados solamente con el pasaje de ida? Una vez que
llegaban a su destino, debían procurar su propio sustento.
veintidós de los primeros veintinueve misioneros fallecieron a pocos meses de haber
llegado a los países donde habían sido enviados?
todos los integrantes de la comunidad morava se incluían en células donde se
discipulaban los unos a los otros?
la devoción y sencillez de los moravos fueron de las características que más
profundamente influyeron en el gran predicador inglés, Juan Wesley?
Breve reseña del movimiento
Los moravos se nos presentan con el más increíble emprendimiento misionero en la
historia de la iglesia. Mucho antes de que el pueblo protestante hubiera captado la visión de
enviar obreros hasta lo último de la tierra, este extraordinario grupo de cristianos asumió
un compromiso radical con la tarea de extender el reino. Adoptaron metodologías y
procedimientos que establecieron patrones para la gran expansión misionera del siglo XIX.
Esta historia comienza en 1722 cuando un hombre, Cristian David, se presentó ante el
Conde Nicolás Ludwig Zinzendorf. David venía en búsqueda de refugio para un pequeño
grupo de moravos, quienes venían sufriendo persecuciones en varias regiones de Europa.
Había caído en buenas manos pues Zinzendorf, uno de los hombres más ricos de Alemania,
era profundamente devoto y piadoso. Este Conde por largo tiempo había soñado con la
formación de una comunidad de fe radical. Accediendo al pedido de David, permitió que él
y un grupo de moravos se establecieran sobre sus extensas propiedades.
Zinzendorf inmediatamente se sintió atraído a la sencilla vida espiritual del grupo y les
brindó su pleno apoyo. En la medida en que la comunidad creció, empezaron a
incorporarse personas de otros trasfondos: anabautistas, católicos, luteranos, separatistas y
reformados. Todos compartían algo en común: venían huyendo de la persecución y la
intolerancia religiosa. Hacia fines de 1726 la comunidad contaba con unas 300 personas.
Empero, con tanta diversidad entre los miembros los conflictos no tardaron en
manifestarse. Las diferencias doctrinales y de idioma se convirtieron en una constante
causa de fricciones. Zinzendorf por su parte trabajaba para unir al grupo, pero un hereje se
infiltró y comenzó a enseñar que el conde era la gran bestia de Apocalipsis. Causó un
enorme revuelo antes de sucumbir a un colapso mental. Para salvar al grupo, Zinzendorf
dejó su mansión y se instaló en la comunidad de creyentes. Comenzó una verdadera labor
pastoral, la cual eventualmente dio sus frutos. Se nombraron doce ancianos y se organizó
mejor la vida de los residentes. Al poco tiempo el grupo experimentó, como resultado de las
intensas oraciones de sus líderes, su propio «Pentecostés». Un extraordinario espíritu de
unidad y amor se instaló en medio de la comunidad.
Zinzendorf tenía una carga por los pueblos no alcanzados, la cual compartió en forma
permanente con los moravos. Animó a un grupo de moravos, con la visión de futuros
proyectos, a que dedicaran tiempo a estudiar medicina, teología y geografía.
En una ocasión, cuando viajó a Holanda, conoció a un esclavo liberado, quien le rogó que
enviasen personas a predicarle a los cautivos en el Nuevo Mundo. El conde creía que la hora
para enviar misioneros había llegado y compartió con la congregación la carga. Dos
hombres respondieron al llamado y se les pidió a estos dos que esperaran por un año, a fin
de confirmar la legitimidad del llamado.
Finalmente, en 1732, llegó el momento de enviarlos. Los hombres emprendieron un viaje en
el cual se enfrentaron a toda clase de oposición. Cuando llegaron a Holanda no encontraron
una sola congregación que estuviera dispuesta a apoyarlos. Al contrario, nadie creía que era
válida una misión que predicara las buenas nuevas a esclavos. Los dos, sin embargo,
estaban dispuestos a ser vendidos como esclavos, si fuera necesario, a fin de llegar a este
pueblo tan sufrido.
Llegaron al Caribe luego de un largo viaje, solamente para enfrentarse a nuevas
desilusiones. Ni la iglesia blanca ni los esclavos estaban interesados en ellos. No obstante,
perseveraron contra viento y marea, padeciendo hambre y enfermedad. En 1734 llegaron
diecisiete voluntarios, nueve de los cuales fallecieron en los primeros tres meses. No
obstante, la oleada de misioneros había comenzado. En los próximos diez años más de
setenta personas habían salido a decenas de los lugares más remotos de la tierra, un hecho
que no ha sido repetido por ningún grupo desde entonces.
Por su parte, Zinzendorf también experimentó creciente oposición a la manera como estaba
conduciendo al grupo. Sin embargo, viajó continuamente para compartir la visión con
otros. En el transcurso de un solo año (1747) movilizó a más de doscientas personas para las
misiones.
Falleció en 1760, luego de veintiocho años de incansable labor por la extensión del reino.
Además, el movimiento sobre el cual había precedido dejó un imborrable legado de
dedicación y sacrificio para el pueblo de Dios.
Principios dignos de imitación
La extensión del reino es una de las prioridades del pueblo de Dios.
El compromiso con las misiones es de la iglesia toda.
La oración es el «motor» con el cual se moviliza al pueblo y se conquistan los
proyectos de Dios.
Los resultados obtenidos en el ministerio dependen del grado de entrega del que
ministra.
La extensión del reino se produce cuando la iglesia está dispuesta a dispersarse y no
a permanecer en un solo lugar.