Educación financiera
En el presente apartado el lector puede encontrar la teoría relacionada con la educación
financiera.
La educación financiera se concibe como:
Una herramienta a través de la cual los individuos desarrollan los valores, los conocimientos, las
competencias y los comportamientos necesarios para la toma de decisiones financieras
responsables, que requieren la aplicación de conceptos financieros básicos y el entendimiento de
los efectos que los cambios en los principales indicadores macroeconómicos generan en su
propio nivel de bienestar económico. (Banco ProCredit, 2015)
También, se deduce de la siguiente manera: “la capacidad de una persona de entender cómo
funciona el dinero en una economía familiar y los mecanismos que permiten gestionar sus
finanzas personales para garantizarse una calidad de vida presente, futura y plena” (Martín,
2019).
El impacto de la educación financiera en los jóvenes genera múltiples expectativas
de manera positiva en busca del desarrollo y la economía personal. Claro está, que sus
determinaciones financieras pueden ocasionar repercusiones tanto eficaces como no viables
en las áreas del funcionamiento vital del individuo, y esto conlleva a un equilibrio o en su
defecto a la inestabilidad en la forma de vida laboral y personal, determinando así las
condiciones de bienestar tanto físico como mental que se pueden generar.
“Educar a los niños y jóvenes sobre el valor del dinero les servirá para toda la vida y
contribuirá al buen manejo de sus finanzas personales en su etapa adulta” (Pinto, 2018).
Por ende, el conocimiento sobre cómo administrar el dinero y cómo manejar el
tiempo se debe infundir desde la formación académica como prioridad, para visualizar un
acercamiento real del contexto laboral con el fin de, concientizar a los jóvenes sobre el
mérito de un buen manejo del dinero y enseñarles estrategias y habilidades para que sepan
afrontar las crisis diarias y se desenvuelvan adecuadamente en el contexto económico,
social y personal, sin dejar de un lado que para poder alcanzar la meta de una vida
financiera próspera se debe cumplir a toda cabalidad con los lineamientos establecidos para
suplir el plan financiero que compete desafiar y resistir los obstáculos basado en las buenas
decisiones y los oportunos actos a corto, mediano y largo plazo.
En consecuencia, las pautas que se han tomado para las lecciones de educación
financiera en los centros educativos es un esfuerzo reciente y continuo. Varios argumentos
otorgan razón a la atención puesta en niños y adultos jóvenes. En primera instancia, estas
personas aún están en proceso de aprendizaje desarrollando hábitos y, por lo tanto, son más
maleables que los adultos. Por otra parte, los adultos del mañana se someterán a enfrentar
retos financieros cada vez más sofisticados, lo cual resulta difícil de manejar si no se tiene
el debido conocimiento y el conjunto adecuado de habilidades (Frisncho, 2019).
Por consiguiente, estas razones responden a la importancia de la educación
financiera como una invaluable fuente que genera un sin número de beneficios
significativos de sostenimiento social. “Una buena cultura financiera, por tanto, ayuda a los
individuos y a las familias a aprovechar mejor las oportunidades, a conseguir sus objetivos
y a contribuir a una mayor salud financiera de la sociedad en su conjunto” (Martín, 2019).
De esta manera, la economía de un individuo juega un papel esencial en el
sostenimiento de sus necesidades básicas y en el control que tiene sobre sus gastos teniendo
en cuenta el ingreso y el presupuesto. Por tal razón, en este capítulo se abarca el manejo del
dinero y del tiempo como medida del conocimiento que implica la educación financiera.
Manejo del dinero
En el presente apartado el lector puede encontrar la teoría relacionada con el manejo
del dinero.
El manejo del dinero implica un alto grado de creatividad a la hora de saber qué
hacer con él. Y no se hace referencia con esto a que se deban hacer obras de arte sino por el
contrario la creatividad supone que se debe utilizar el razonamiento, la lógica y una buena
toma de decisiones para saberlo manejar, pues en muchos de los casos algunos jóvenes (sea
trabajado por ellos o no), no le dan el uso prioritario y lo invierten en cosas innecesarias
dejándose llevar por conductas caprichosas de su personalidad o por situaciones efímeras
que solo satisfacen por el momento y no aportan nada constructivo a su crecimiento
financiero, mientras que si deja secuelas y necesidades que abastecer.
Por ello, es fundamental que las personas se informen y enriquezcan sus
conocimientos sobre la manera de emplear en buen sentido sus finanzas, para conseguir
independencia y progreso personal. De este modo, se deben tener en cuenta los hábitos
financieros para lograr la estabilidad que se quiere alcanzar.
En primera instancia, se parte de que el presupuesto es el estudio previo de los
ingresos y egresos, considerando que su importancia es transcendental y ésta radica en
saber del dinero que llega a las personas, así como también implica tener en cuenta en qué
se gasta, es decir el uso que se le da a ese ingreso, si es supliendo necesidades básicas o por
el contrario cumpliendo gustos o deseos inadecuados.
En otra instancia, conviene recalcar el ahorro como provisión fundamental para
abastecer una necesidad o iniciar un proyecto, éste se relaciona directamente con la
expresión que comúnmente se escucha y es si se gasta más de lo que se gana, y si es así
pues sencillamente no se tiene nada.
Por otro lado, la inversión es otro aspecto que cobra relevancia, pero todo depende
de la adecuada administración de los recursos y de la planeación de los gastos para que ésta
pueda darse de manera correcta.
Por último, algo de lo que muchas personas temen es el endeudamiento, el cual
sucede de manera consciente en algunas circunstancias o por situaciones inesperadas como
pérdida de empleo, enfermedad o bajos ingresos. Cabe aclarar que, cuando ocurre de
manera irresponsable se lleva a un quiebre o colapso económico que se puede sumergir en
un endeudamiento a largo plazo difícil de reparar.
Dicho lo anterior, la Estrategia Nacional de Educación Económica y Financiera de
Colombia, postula: “tips para mejorar las prácticas en el manejo del dinero, los cuales
ayudarán a tener un panorama financiero más estable y organizado”. Algunas de las
recomendaciones son: (Pesos Pensados, 2019)
Se debe focalizar los malos hábitos como lo son los gastos compulsivos o
impulsivos, deudas sin propósito, uso de tarjetas de crédito para compras innecesarias, y
eliminarlos. Además, se recalca en utilizar un plan de gastos en el que se mantenga un
equilibrio y se puedan determinar las cosas que realmente se disfrutan y en cuáles se gasta
por que sí.
Por último, se enfatiza en planificar cuánto se gustaría ahorrar mensualmente y lo que se va
a hacer con ese dinero, se recuerda que, para tener un buen manejo del dinero se debe hacer
un presupuesto que refleje la planeación de los ingresos y gastos, y permita hacer
seguimiento para no perder el control de los gastos (Pesos Pensados, 2019).