CERCO DE JERICÓ
Efesios 6, 10-20:
Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder.
Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas
del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre,
sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los
Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal
que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que
podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo,
manteneros firmes. ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la
Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con
el Celo por el Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de
la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del
Maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del
Espíritu, que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica,
orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con
perseverancia e intercediendo por todos los santos, y también por mí,
para que me sea dada la Palabra al abrir mi boca y pueda dar a
conocer con valentía el Misterio del Evangelio, del cual soy embajador
entre cadenas, y pueda hablar de él valientemente como conviene.
Palabra de Dios….. Te alabamos Señor
2a Corintios 10, 3-7: Pues aunque vivimos en la carne no combatimos
según la carne. ¡No!, las armas de nuestro combate no son carnales,
antes bien, para la causa de Dios, son capaces de arrasar fortalezas.
Deshacemos sofismas y toda altanería que se subleva contra el
conocimiento de Dios y reducimos a cautiverio todo entendimiento
para obediencia de Cristo. Y estamos dispuestos a castigar toda
desobediencia cuando vuestra obediencia sea perfecta. ¡Mirad cara a
cara! Si alguien cree ser de Cristo, considere una vez más dentro de sí
mismo esto: si él es de Cristo, también lo somos nosotros. Palabra de
Dios….. Te alabamos Señor
Salmo 90
Señor, tú has sido para nosotros un refugio de edad en edad. Antes
que los montes fuesen engendrados, antes que naciesen tierra y orbe,
desde siempre hasta siempre tú eres Dios. Tú al polvo reduces a los
hombres, diciendo: “¡Tornad, hijos de Adán!” Porque mil años a tus
ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. Tú
los sumerges en un sueño, a la mañana serán como hierba que brota;
por la mañana brota y florece, por la tarde se amustia y se seca. Pues
por tu cólera somos consumidos, por tu furor anonadados. Has puesto
nuestras culpas ante ti, a la luz de tu faz nuestras faltas secretas. Bajo
tu enojo declinan todos nuestros días, como un suspiro consumimos
nuestros años. Los años de nuestra vida son unos setenta, u ochenta,
si hay vigor; mas son la mayor parte trabajo y vanidad, pues pasan
presto y nosotros nos volamos. ¿Quién conoce la fuerza de tu cólera,
y, temiéndote, tu indignación? ¡Enséñanos a contar nuestros días,
para que entre la sabiduría en nuestro corazón! ¡Vuelve, Yahveh!
¿Hasta cuándo? Ten piedad de tus siervos. Sácianos de tu amor a la
mañana, que exultemos y cantemos toda nuestra vida. Devuélvenos
en gozo los días que nos humillaste, los años en que desdicha
conocimos. ¡Que se vea tu obra con tus siervos, y tu esplendor sobre
sus hijos! ¡La dulzura del Señor sea con nosotros! ¡Confirma tú la
acción de nuestras manos! …..Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu
Santo……..
Lucas 1, 45-56:
¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron
dichas de parte del Señor!» Y dijo María: “Engrandece mi alma al
Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los
ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las
generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi
favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre 50 y su misericordia
alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la
fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio
corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los
humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin
nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como
había anunciado a nuestros padres en favor de Abraham y de su linaje
por los siglos”. María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió
a su casa ….…..Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo……..
ORACIÓN:
OH! Padre Celestial, en nombre de Tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo,
te pido que el poder y la fuerza del Espíritu Santo que le diste a
Josué y a sus compañeros en las murallas de Jericó, me sea dada a
mí y a todos cuantos hagan esta oración. ¡Te lo ruego Señor!
JESÚS, rompe todas las murallas de plagas, adquiridas por boca o por
contaminación desde mis (nuestros) antepasados y hasta nuestros
días.
JESÚS, rompe todas las murallas de las maldiciones venidas de mis
(nuestros) antepasados hasta los días de hoy.
JESÚS, rompe todas las murallas de egoísmos, celos, vicios; sean
cuales fueran los orígenes.
JESÚS, rompe las murallas de peleas, contiendas, disoluciones de
casamiento, de familias, y de todo tipo de desunión.
JESÚS, rompe las murallas de las dificultades financieras, falta de
empleo, dificultades en los negocios, dificultades en el trabajo, falta de
dinero, y otras dificultades del tipo que sean.
JESÚS, rompe las murallas de las enfermedades sean ellas cuales
fueran, principalmente el cáncer, la leucemia, la diabetes, la depresión,
Sida, alcoholismo, drogas, prostitución, homosexualismo,
enfermedades de la mente y del corazón.
JESÚS, rompe las murallas de los malos pensamientos, iluminaciones,
astucia de satanás, en mí (nuestra) mente de todos los orígenes.
JESÚS, rompe toda acción de satanás en mí (nuestra) vida espiritual y
haz que sea totalmente renovado por Tu Preciosísima Sangre
derramada en la cruz y por tus llagas.
JESÚS, rompe todo ocultismo en mí (nuestro) pasado y ahora en el
presente, sea de magia, sortilegio, dependencia, pacto, entrega a
entidades, sean estas del origen que sean.
JESÚS, rompe las murallas que impidan la obra de Dios en mí
(nuestra) vida.
JESÚS, te entrego mí (nuestra) vida a Ti para que seas glorificado y
te pedimos que se haga un nuevo Pentecostés en mí (nosotros), creo
en Tu Victoria, que es nuestra. ¡AMEN!!!
Salmo 67: Dios nos tenga piedad y nos bendiga, su rostro haga brillar
sobre nosotros! Para que se conozcan en la tierra tus caminos, tu
salvación entre todas las naciones. ¡Te den, oh Dios, gracias los
pueblos, todos los pueblos te den gracias! Alégrense y exulten las
gentes, pues tú juzgas al mundo con justicia, con equidad juzgas a los
pueblos, y a las gentes en la tierra gobiernas. ¡Te den, oh Dios,
gracias los pueblos, todos los pueblos te den gracias! La tierra ha
dado su cosecha: Dios, nuestro Dios, nos bendice. ¡Dios nos bendiga,
y teman ante él todos los confines de la tierra!
ORACIÓN: Sea roto, destruido, arrasado, todo poder de satanás y sus
ángeles rebeldes sobre esta intención (hacer la petición con fe)
Que sea destruido, exterminado, neutralizado, todo poder del príncipe
de las tinieblas, que viene persiguiendo, perjudicando, esclavizando,
dominando, (situación o persona), deseando su ruina espiritual,
material; sembrando odio, dolor, discordia, envidia, celos y rencor,
aflicción, desentendimiento, orgullo, intriga, juzgamiento.
Sea destruido, exterminado, neutralizado, todo espíritu de desunión en
los hogares (nombre o familia) que vienen provocando discordia, odio,
rencor, dolor, aflicción, desentendimiento, violencia, orgullo, mentira,
intriga, o juzgamiento, chismes o perjuicios.
Sea también quemado, destruido, derrumbado, neutralizado, todo
conocimiento anterior y actual con el espiritismo, ocultismo,
quimbanda, umbanda, mesa blanca, mesa negra, rosa cruz, mensana,
seicho-noie, nueva era , masonería, y cualquier tipo de superstición.
Sea también quemado, exterminado, destruido, eliminado, todo tipo de
dolores, molestias, corporales, mentales, físicas, espirituales,
opresiones, persecuciones diabólicas sobre mí (nosotros), y mí
(nuestra) familia y amigos y la rechazo desde la gestación.
Sea también quemado, destruido, derrumbado, todo y cualquier tipo
de trabajo, lanzado, escrito y/o hecho contra estas personas.
Sea destruido, quemado, aniquilado, neutralizado, eliminado, todo
poder del príncipe de este mundo que pesa sobre mi (nosotros), y que
viene provocando discordia, desunión, opresión, tristeza, depresión,
angustia, soledad, pavor, falsas enfermedades, miedo, desunión,
desanimo, envidia, odio, rebeldía, egoísmo, desentendimiento,
desanimo, se acaben en este momento y para siempre; por el poder
de Tu Preciosísima Sangre y por Tus santas Llagas. ¡Séllanos con Tu
Preciosa Sangre que derramaste por Amor!!!
AMEN
JOSUÉ 6
Jericó estaba cerrada a cal y canto por miedo a los israelitas: nadie
salía ni entraba. Yahveh dijo a Josué: “Mira, yo pongo en tus manos a
Jericó y a sus rey. Vosotros, valientes guerreros, todos los hombres de
guerra, rodearéis la ciudad, (dando una vuelta alrededor. Así harás
durante seis días. Siete sacerdotes llevarán las siete trompetas de
cuerno de carnero delante del arca. El séptimo día daréis la vuelta a la
ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas). Cuando el
cuerno de carnero suene (cuando oigáis la voz de la trompeta), todo el
pueblo prorrumpirá en un gran clamoreo y el muro de la ciudad se
vendrá abajo. Y el pueblo se lanzará al asalto cada uno por frente a
sí.» Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes y les dijo: «Tomad el
arca de la alianza y que siete sacerdotes lleven las trompetas de
cuerno de carnero delante del arca de Yahveh.» Al pueblo le dijo:
«Pasad y dad la vuelta a la ciudad y que la vanguardia pase delante
del arca de Yahveh.» (Se hizo según la orden dada por Josué al
pueblo). Siete sacerdotes llevando las siete trompetas de cuerno de
carnero delante de Yahveh pasaron y tocaron las trompetas; el arca de
la alianza de Yahveh iba tras ellos; la vanguardia iba delante de los
sacerdotes que tocaban las trompetas y la retaguardia marchaba
detrás del arca. Según iban caminando, tocaban las trompetas. Josué
había dado esta orden al pueblo: «No gritéis, ni dejéis oír vuestras
voces (que no salga ni una palabra de vuestra boca) hasta el día en
que yo os diga: “Gritad.” Entonces gritaréis.» Hizo que el arca de
Yahveh diera la vuelta a la ciudad (rodeándola una vez); luego
volvieron al campamento, donde pasaron la noche. Josué se levantó
de mañana y los sacerdotes tomaron el arca de Yahveh. Siete
sacerdotes, llevando las siete trompetas de cuerno de carnero delante
del arca de Yahveh, iban caminando y tocando las trompetas según
caminaban. La vanguardia iba delante de ellos y la retaguardia detrás
del arca de Yahveh, desfilando al son de las trompetas. Dieron (el
segundo día) una vuelta a la ciudad y volvieron al campamento. Se
hizo lo mismo los seis días. El séptimo día, se levantaron con el alba y
dieron la vuelta a la ciudad (según el mismo rito) siete veces. (Sólo
aquel día dieron la vuelta a la ciudad siete veces.) La séptima vez, los
sacerdotes tocaron la trompeta y Josué dijo al pueblo: «¡Lanzad el
grito de guerra, porque Yahveh os ha entregado la ciudad!» «La
ciudad será consagrada como anatema a Yahveh con todo lo que
haya en ella; únicamente, Rajab, la prostituta, quedará con vida, así
como todos los que están con ella en su casa, por haber ocultado a los
emisarios que enviamos. Pero vosotros guardaos del anatema, no
vayáis a quedaros, llevados de la codicia, con algo de lo que es
anatema, porque convertiríais en anatema todo el campamento de
Israel y le acarrearíais la desgracia. Toda la plata y todo el oro, todos
los objetos de bronce y de hierro, están consagrados a Yahveh:
ingresarán en su tesoro.» El pueblo clamó y se tocaron las trompetas.
Al escuchar el pueblo la voz de la trompeta, prorrumpió en gran
clamor, y el muro se vino abajo. La gente escaló la ciudad, cada uno
frente a sí, y se apoderaron de ella. Consagraron al anatema todo lo
que había en la ciudad, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, bueyes,
ovejas y asnos, a filo de espada. Josué dijo a los dos hombres que
habían explorado el país: «Entrad en la casa de la prostituta y haced
salir de ella a esa mujer con todos los suyos, como se lo habéis
jurado.» Los jóvenes espías fueron e hicieron salir a Rajab, a su
padre, a su madre, a sus hermanos y a todos los suyos. También
hicieron salir a todos los de su familia y los pusieron a salvo, fuera del
campamento de Israel. Prendieron fuego a la ciudad con todo lo que
contenía. Sólo la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro los
depositaron en el tesoro de la casa de Yahveh. Pero a Rajab, la
prostituta, así como a la casa de su padre y a todos los suyos, Josué
los conservó con vida. Ella se quedó en Israel hasta el día de hoy, por
haber escondido a los emisarios que Josué había enviado a explorar
Jericó. En aquel tiempo Josué pronunció este juramento: ¡Maldito sea
delante de Yahveh el hombre que se levante y reconstruya esta ciudad
(de Jericó)! ¡Sobre su primogénito echará su cimiento y sobre su
pequeño colocará las puertas! Y Yahveh estuvo con Josué, cuya fama
se extendió por toda la tierra.
SE REZA DURANTE SIETE DÍAS SEGUIDOS. EL SÉPTIMO DÍA
LEER JOSUÉ 7 VECES
.