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Las Sonantes

El documento describe la evolución fonética del latín al romance. Explica que el latín vulgar sufrió cambios fonéticos como la lenición de consonantes intervocálicas y la palatalización de consonantes velares y dentales. También se redujeron los casos nominales y se desarrollaron artículos. Los cambios llevaron a la diferenciación de las lenguas romances a partir del siglo IX.

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Las Sonantes

El documento describe la evolución fonética del latín al romance. Explica que el latín vulgar sufrió cambios fonéticos como la lenición de consonantes intervocálicas y la palatalización de consonantes velares y dentales. También se redujeron los casos nominales y se desarrollaron artículos. Los cambios llevaron a la diferenciación de las lenguas romances a partir del siglo IX.

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Las sonantes.

Ciertos tipos de sonidos, según el contexto fonético en que se hallen, funcionan como vocales
o consonantes, es decir, como centro silábico o no.

Sonantes

ŭ se conservó en posición İ en latín


Ĭ en posición inicial
inicial ante vocales y entre r ṙ l aparece como m ṁ n ṅ
se conservó.
vocales. ol.

Consonantismo.1311
Las consonantes F, K, L, M, N, P, S se pronunciaban como en castellano. La B, D, G eran siempre
oclusivas sonoras. La Crepresentaba los sonidos [k] y [g] en latín arcaico, aunque en latín
clásico se reservó solo para el sonido [k] al crearse la letra G. El dígrafo QU correspondía en
latín tardío a [kw] (en latín arcaico seguramente era una labiovelar [kw]). La pronunciación
de R sencilla no está clara. Podría haber sido como la del castellano (que según la posición es
[ɾ] vibrante simple o [r] vibrante múltiple) o tal vez como la del italiano (que muchas veces es [ɾ]
incluso en inicio de palabra); entre dos vocales podría haber sido igual a la "rr" del castellano
(por lo que CARŌ sonaría con la misma de "rr" de "carro") o tal vez una geminada [ɾː]. La
letra V representaba según el contexto la semiconsonante /w/ o las vocales /ŭ, ū/. En latín
tardío V pasó a [β], reforzándose en [b] inicial en algunos dialectos occidentales y fricativa
dándose [v] en la mayor parte de la Romania. La x tenía el sonido [ks], como en éxito.
La Z originalmente no formaba parte del alfabeto latino y aparecía solamente en algunos
préstamos griegos y correspondía, al principio, al sonido [dz] como en la palabra
italiana gazza, luego terminó fricativizándose en [z].
No se sabe con certeza la pronunciación exacta de la s latina. Teniendo en cuenta que era la
única sibilante en el sistema consonántico latino, y que en el desarrollo del francés podría
haber sido la causa del desarrollo de la vocal [a] del francés medieval a [ɑ] antes de ella
(ej. casse, del latín CAPSA, pronunciada originalmente [kasə] y luego [kɑsə]), muchos lingüistas
consideran que tenía un sonido de realización apicoalveolar o predorsodental de /s/, parecido
al del castellano del medio y norte de España. Algunos han propuesto que en muchas lenguas
con una única sibilante el alófono principal de /s/ es apicoalveolar, ya que no existe la
necesidad de distinguirlo de otro fonema que sería la [ʃ]. Aunque por otra parte, sí existen
lenguas con una sibilante donde la /s/ no es apicoalveolar, por ejemplo el español de América.
Quizás este hecho sea el origen del rotacismo intervocálico latino en palabras
como FLOS >  FLŌRĒS (< *floses).
El sistema consonántico del latín clásico estaba formado por cuatro subsistemas: el de las
consonantes nasales, el de las líquidas, el de las semivocales y el de las orales no líquidas:

1. Nasales: el subsistema de las nasales tenía cuatro fonemas: /m/ /n/ /mm/ /nn/.
2. Líquidas: el subsistema de las líquidas tenía también cuatro fonemas: /l/ /r/ /ll/ /rr/.
3. Semivocales: solo había dos fonemas: /ḽ/ y /ṷ/.
4. Orales no líquidas: se agrupan en los llamados “haces de correlación”. El español
tiene cuatro, pero el latín tiene tres: labiales, dentales y velares.

Orales no líquidas
Labiale
Dentales Velares
s

/p/ /t/ /k/

/b/ /d/ /g/

/t/ /s/

Los fonemas consonánticos comprendían una riza variedad de oclusivas, sordas (p, t, k, q y
qʷ), sonoras (b, d, g, y gʷ), con los correspondientes sonidos aspirados. La única fricativa era
la s. El latín no distingue entre la serie palatal y la velar ni entre aspiradas sordas y sonoras.
Del sistema mencionado, el latín conservó generalmente p, t, k, (q), qʷ y b, d, g, (g), afectando
los cambios importantes a las labiovelares sonoras y a las oclusivas aspiradas.

Sordas
Sordas Sonoras Sonoras aspiradas
aspiradas

Palatales k g kh gh

Labiovelare
qʷ gʷ qʷh gʷh
s

Fricativas s z - -

Las oclusivas labiovelares Las oclusivas aspiradas

qʷ gh: x: h

gʷ en inicial ante vocal y en posición intervocálica:


bh en posición inicial: f
v

dh: f que se mantiene en posición


inicial.
gh: x y luego ante y entre vocales: h.

Evolución del latín: el latín vulgar[editar]


Artículo principal: Evolución histórica del latín

Latín vulgar (en latín, sermo vulgaris) (o latín tardío) es un término que se emplea para
referirse a los dialectos vernáculos del latín hablado en las provincias del Imperio romano. En
particular, el término se refiere al período tardío, que abarca hasta que esos dialectos se
diferenciaron los unos de los otros lo suficiente como para que se les considerase el período
temprano de las lenguas romances. La diferenciación que se suele asignar al siglo
IX aproximadamente.
Ya en el ámbito de la gramática, habría que destacar los siguientes fenómenos: en el sistema
verbal, la creación de formas compuestas (normalmente mediante la combinación
de habere con el participio pasado de otro verbo) paralelas al paradigma sintético ya existente;
y la construcción de la pasiva con el auxiliar ser y el participio del verbo que se conjuga (el
francés y el italiano también emplean ser como auxiliar en los tiempos compuestos de verbos
de «estado» y «movimiento»).
Los seis casos de la declinación latina se redujeron y posteriormente se reemplazaron con
frases prepositivas (el rumano moderno mantiene un sistema de tres casos, tal vez por
influencia eslava; hasta el siglo XVIII también algunas variantes romanches de Suiza tenían
caso). Si en latín no había artículos, los romances los desarrollaron a partir de los
determinantes; son siempre proclíticos, menos en rumano, lengua en la que van pospuestos al
sustantivo.
En cuanto a los demostrativos, la mayoría de las lenguas románicas cuenta con tres deícticos
que expresan «cercanía» (este), «distancia media» (ese) y «lejanía» (aquel). Sin embargo, el
francés, el rumano y el extinto romance andalusí distinguen solo dos términos (uno para
«proximidad» y otro para «lejanía»). El género neutro desapareció en todas partes menos en
Rumania, Galicia y Asturias, en la que existen algunos sustantivos no contables con
terminación en neutro (-o) y una terminación propia igual en el adjetivo cuando concuerda con
sustantivos no contables o "de materia", ya acaben en -a, -o, -u o consonante. El orden
sintáctico responde a la libre disposición de los elementos en la oración propia del latín. Aun
así domina ordenación sintagmática de sujeto + verbo + objeto (aunque las lenguas del
sureste permiten mayor flexibilidad en la ubicación del sujeto).

Cambios fonéticos[editar]
El latín tardío o latín vulgar cambió muchos de los sonidos del latín culto o clásico (1).
Los más importantes procesos fonológicos que afectaron al consonantismo fueron: la lenición
de consonantes intervocálicas (las sordas se sonorizan y las sonoras desaparecen) y la
palatalización de consonantes velares y dentales, a menudo con una africación posterior
(lactuca > gallego, leituga; español, lechuga; catalán, lletuga). Ambos procesos tuvieron mayor
incidencia en el Oeste (de las lenguas occidentales, el sardo fue la única que no palatalizó).
Otra característica es la reducción de las geminadas latinas, que solamente preservó el
italiano.
 Los fonemas /k/ y /t/ se palatalizan si les precede una yod:
o Si a <c, qu> /k/ sigue una /e/ o /i/ muta a /tʃ/ en la Romania oriental y /ts/ en la
occidental (y según la evolución de cada lengua romance, posteriormente a /s/ o /θ/).
o Si a /t/ sigue una /i/ en diptongo muta a /ts/.
 Palatización del fonema /g/ hacia una [ʤ] ante e, i que después muy pronto se
fricativizó en la Romania occidental resultando en una [ʒ]; este último sonido fue el que se
conservó en francés, catalán y portugués, mientras que en castellano, primero se
ensordeció dando una [ʃ] que luego terminó velarizándose en el sonido moderno de la
jota /x/ durante los siglos XVI y XVII.
 Los diptongos ae y oe pasaron a ser /ε/ (e abierta) y /e/ (e cerrada) y el diptongo au, da
paso a ou y finalmente /o/.
 El sistema de 10 fonemas vocálicos, 5 largos y 5 breves, se fue perdiendo, pasando a
ser de 7, sufriendo luego más cambios en las lenguas romances. Así en el castellano, por
ejemplo, las variantes abiertas [ε] y [ɔ] se convirtieron en los diptongos ie [je] y ue [we],
respectivamente, mientras que en el sardo se fusionaron con las variantes cerradas /e/
y /o/; por lo tanto estos dos idiomas cuentan con solo cinco vocales: /a, e, i, o, u/.
 Todas las oclusivas finales (t, d, k, p, b) y la nasal /m/ se perdieron por lenición.
Aquí también se podrían agregar algunos otros cambios fonéticos, Latín clásico
como la pérdida de la /d/ intervocálica en castellano o la pérdida de
Nominativo
la /n/ y /l/ en portugués, gallego, catalán y occitano. rosa
:
Cambios morfosintácticos[editar] rosa
Acusativo:
Declinación[editar] m
Artículo principal: Declinación del latín Genitivo: rosae
Latín clásico
El latín de ser una marcada lengua Dativo: rosae
Nominativo sintética pasó a ser poco a poco
bonus Ablativo: rosā
: una lengua analítica, en la que el orden de
las palabras es un elemento Latín vulgar
bonu
Acusativo: de sintaxis necesario. Ya en el latín
m Nominativo
arcaico empezó a constatarse la rosa
:
Genitivo: bonī desestima de este modelo y se advierte su
reemplazo por un sistema de Acusativo: rosa
Dativo: bonō
preposiciones. Este sistema no se propició Genitivo: rose
Ablativo: bonō
de forma definitiva hasta que ocurrieron los
Dativo: rose
Latín vulgar cambios fonéticos del latín vulgar. Esto
provocó que el sistema de casos fuera Ablativo:
Nominativo
bonus difícil de mantener, perdiéndolos
:
paulatinamente en un lapso relativamente
Acusativo: bonu rápido.
Genitivo: boni Algunos dialectos conservaron una parte de este tipo de flexiones: el
Dativo: bonu francés antiguo logró mantener un sistema de casos con
un nominativo y uno oblicuo hasta entrado el siglo XII.
Ablativo: El occitano antiguo también conservó un sistema parecido, así como
el retorromano, que lo perdió hace unos 100 años. El rumano aún
preserva un separado genitivo-dativo con vestigios de un vocativo en las voces femeninas.
La distinción entre el singular y el plural se marcaba con dos formas diferentes en las lenguas
romances. En el norte y en el oeste de la línea Spezia-Rimini, al norte de Italia, el singular
usualmente se distingue del plural por una /s/ final, que se presenta en el antiguo
plural acusativo. Al sur y al este de esta misma línea, se produce una alternancia vocálica
final, proveniente del nominativo plural de la primera y la segunda declinación.
Deixis[editar]
La influencia del lenguaje coloquial, que prestaba mucha importancia al elemento deíctico o
señalador, originó un profuso empleo de los demostrativos. Aumentó muy significativamente el
número de demostrativos que acompañaban al sustantivo, sobre todo haciendo referencia a
un elemento nombrado antes. En este empleo anafórico, el valor demostrativo de ille (o
de ipse, en algunas regiones) fue desdibujándose para aplicarse también a
todo sustantivo que se refiriese a seres u objetos consabidos. De este modo, surgió el artículo
definido (el, la, los, las, lo) inexistente en latín clásico y presente en todas las lenguas
romances. A su vez, el numeral unus, empleado con el valor indefinido de alguno, cierto,
extendió sus usos acompañando al sustantivo que designaba entes no mencionados antes,
cuya entrada en el discurso suponía la introducción de información nueva. Con este nuevo
empleo de unus, surgió el artículo indefinido (un, una, unos, unas) que tampoco existía en
latín clásico.

Determinantes[editar]
En latín clásico los determinantes solían quedar en el interior de la frase. Sin embargo, el latín
vulgar propendía a una colocación en que las palabras se sucedieran con arreglo a una
progresiva determinación, al tiempo que el período sintáctico se hacía menos extenso. Al final
de la época imperial este nuevo orden se abría paso incluso en la lengua escrita, aunque
permanecían restos del antiguo, sobre todo en las oraciones subordinadas.
Las preposiciones existentes hasta ese momento eran insuficientes para las nuevas
necesidades gramaticales y el latín vulgar tuvo que generar nuevas. Así, se crearon muchas
preposiciones nuevas, fusionando muchas veces dos o tres que ya existiesen previamente,
como es el caso de detrás (de + trans), dentro (de + intro), desde (de + ex + de), hacia (facie +
ad), adelante (<adenante <ad + de + in + ante).

Uso moderno del latín[editar]


Hoy en día, el latín sigue siendo utilizado como lengua litúrgica oficial de la Iglesia católica
de rito latino. Su estatus de lengua muerta (no sujeta a evolución) le confiere particular utilidad
para usos litúrgicos y teológicos, ya que es necesario que los significados de las palabras se
mantengan estables. Así, los textos que se manejan en esas disciplinas conservarán su
significado y su sentido para lectores de distintos siglos. Además, esta lengua se usa en
medios radiofónicos y de prensa de la Santa Sede. El papa entrega sus mensajes escritos en
este idioma; las publicaciones oficiales de la Santa Sede son en latín, a partir de las cuales se
traducen a otros idiomas. En noviembre de 2012 fue fundada la Pontificia Academia de
Latinidad por el Papa Benedicto XVI para potenciar el latín en todo el mundo. En la Iglesia
anglicana, después de la publicación del Libro de Oración Común anglicano de 1559, una
edición en latín fue publicada en 1560 para usarse en universidades; como en la de Oxford,
donde la liturgia se celebra aún en latín.14 Más recientemente apareció una edición en latín
del Libro de Oración Común de los Estados Unidos de 1979.15
Por otra parte, la nomenclatura de especies y grupos de la clasificación biológica sigue
haciéndose con términos en latín o latinizados. Además de la terminología de
la filosofía, derecho y medicina, donde se preservan muchos términos, locuciones y
abreviaciones latinas. En la cultura popular aún puede verse escrito en los lemas de
universidades u otras organizaciones y también puede oírse en diálogos de películas que se
desarrollan en época romana como Sebastiane y La Pasión de Cristo.

Véase también[editar]
 Gramática latina
 Locuciones latinas
 Literatura en latín
 Nombres romanos
 Latín vulgar
 Latín medieval
 Latín contemporáneo
 Latín macarrónico
 Pontificia Academia de Latinidad
 Anexo:Comparación de los inventarios fonéticos latino y español
 Anexo:Abreviaturas latinas en bibliografía científica
 Anexo:Abreviaturas latinas

Notas

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