LA FAMILIA MONOPARENTAL
La familia monoparental es un modelo cada vez más frecuente en nuestro entorno, que está
tomando relevancia no sólo por el aumento espectacular de su número, sino también por la
problemática social que acarrea. En este trabajo se trata de profundizar en la cuestión, analizando
detalladamente los tipos de familia monoparental existentes y sus principales necesidades. Se
realiza asimismo una revisión de las medidas de política social que atañen a este modelo familiar
tanto a nivel estatal como europeo agresivo alargamiento de la esperanza de vida y su calidad
(disminución drástica del impacto de la mortalidad en general, y de la infantil en particular)
paralelo al descenso de la natalidad. Ello ha inducido a una nueva estructura de edades
caracterizada por la creciente proporción de personas adultas mayores de 65 años. Estos dos
hechos se traducen en un importante fenómeno de considerables dimensiones: estamos haciendo
referencia al envejecimiento poblacional, que hace que se tambalee el actual sistema de
prestaciones, que ve reducidos sus ingresos por la evidente caída del número de población activa,
y debe hacer frente al costo de unas pensiones que van creciendo en número.
Concepto de la familia monoparental y en situaciones de meonoparentalidad
Se considera descendencia de una persona el hijo, la hija, los hijos o las hijas, las
personas menores de edad en situación de acogida superior a un año y las personas
mayores de edad que hayan estado en situación de acogida y continúan viviendo con la
familia acogedora. Todas ellas tendrán consideración de personas descendientes.
Asimismo, se considera persona progenitora la madre, el padre, el tutor o la tutora legal,
o la persona acogedora.
1. Se considera familia monoparental la que está conformada de alguna de las maneras
siguientes:
Aquella formada por una persona y su descendencia, que esté inscrita en el Registro Civil
solo con ella como progenitora.
Aquella formada por una persona viuda o en situación equiparable y la descendencia que
hubiera tenido con la pareja desaparecida.
Aquella formada por una persona y las personas menores de edad que tenga en acogida
por tiempo igual o superior a un año, y las mayores de edad que hayan estado en acogida
permanente; o aquella formada por una persona que tenga la consideración de familia
acogedora de urgencia-diagnóstico.
Aquella formada por una persona y su descendencia sobre la que tenga en exclusiva la
patria potestad.
2. Se considera familia en situación de monoparentalidad si está conformada de alguna de
las maneras siguientes:
Aquella formada por una persona y su descendencia sobre la que tiene la guarda
y custodia exclusiva si los ingresos anuales de la unidad familiar, incluidas las
pensiones de alimentos, divididos por el número de unidades de consumo son
inferiores al 150% del IPREM vigente calculado en doce mensualidades.
Aquella formada por una mujer que ha sufrido violencia de género, de acuerdo
con la Ley orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección
integral contra la violencia de género, y la descendencia sobre la que tiene la
guarda y custodia.
Aquella formada por una pareja y su descendencia, en la que una de las personas
progenitoras esté en situación de ingreso en la prisión o de hospitalización en un
centro hospitalario, por un período ininterrumpido durante un tiempo igual o
superior a un año, si los ingresos anuales de la unidad familiar, incluidas las
pensiones de alimentos, divididos por el número de unidades de consumo son
inferiores al 150% del IPREM vigente calculado en doce mensualidades.
Aquella formada por una pareja que convive y la descendencia, en la cual una de
las personas progenitoras tenga reconocido un grado 3 de dependencia, la
incapacidad permanente absoluta o la gran invalidez si los ingresos anuales de la
unidad familiar, incluidas las pensiones de alimentos, dividido por el número de
unidades de consumo son inferiores al 150% del IPREM vigente calculado en
doce mensualidades.
Familia Monoparental
Son aquellas en las que un progenitor convive con y es responsable en solitario de sus hijos e
hijas menores o dependientes. Aquí se habla de “hogar monoparental”, núcleo principal o
primario. Un porcentaje de los núcleos monoparentales se incluyen dentro de una familia
compleja en la que hay una pareja, frecuentemente la constituida por los abuelos de los niños o
niñas. En este caso se habla de núcleo monoparental secundario o dependiente.
Las familias monoparentales son profundamente diversas entre sí. Pongamos como ejemplo las
siguientes situaciones que constituirían núcleos monoparentales y que configuran familias muy
diferentes respecto a sus condiciones de vida:
La madre adolescente con su bebé, viviendo ambas con los abuelos.
La madre separada que vive con sus dos hijos de 6 y 10 años y trabaja limpiando hogares
por horas.
El obrero de la construcción de 55 años, viudo, que vive con su hijo menor, de 17 años.
La mujer profesional liberal de 40 años que ha adoptado una hija de cinco.
Tipos de familia monoparentales.
El tipo de familia monoparental va a depender muchísimo de las condiciones que la hayan ocasionado así
como de la situación en la que vivan actualmente, también del padre que esté ausente, en fin muchos
factores determinaran el tipo de familia monoparental frente al cual estemos. Independientemente del tipo
de familia que sea las funciones y características son las mismas presentando algunas variaciones por la
cantidad de miembros que estén involucrados siendo el núcleo extensa o numerosa.
Entre las razones que pudieron haber ocasionado el surgimiento de este tipo de familias podemos
mencionar aspectos involuntarios, tales como la muerte, desaparición o abandono de uno de los
miembros, en estos casos es más necesaria la ayuda terapéutica para lidiar con el trauma que pudo haber
dejado esta ausencia y más aun cuando los niños compartieron algunos años de su vida junto a él.
También una de las variaciones es cuando la familia no es monoparental sino que entra en este estado
momentáneamente mientras uno de los progenitores se encuentra ausente de manera temporal bien sea
por salud, trabajos o que sean víctimas de la prisión, en este caso se le otorga la custodia y las
responsabilidades que esta incluye al padre que queda a cargo para que este tome las decisiones
inherentes a esta función.
En el caso de cambio de residencia se considera como un caso voluntario y es hablado con anterioridad
para arreglar los detalles para que el menor no se sienta abandonado. También existen familias
monoparentales que son así desde el principio, normalmente estas son por madres que adoptan a menores
de edad con el fin de darles un hogar y una educación, esta adopción no es fácil de conseguir pero si
determinan que una persona soltera está capacitada emocional y económica para criar un bebe le darán la
oportunidad.
Los tipos de familias monoparentales más comunes
Familia monoparental materna
Esta es la variación de la familia monoparental mas común que vemos, normalmente nos conseguimos
con madres solteras encargadas de la salud, la protección y el mantenimiento de los hijos. Esto se conoce
también como familia monomarental aunque este nombre no pertenece a ningún diccionario sino más
bien es un término coloquial utilizado para diferenciar las madres de los padres solteros a cargo de hijos.
Las madres solteras con hijos a cargo reciben muchas veces beneficios por parte del estado,
consideraciones y ayudas con los que los padres en esta misma situación normalmente no cuentan.
Esta se da con mucha facilidad y normalmente son familias más unidas las que están a cargo de la madre
por esa facilidad que tienen las madres de dividir el tiempo, de lograr que les alcance para todo y la
capacidad que tienen de brindar amor bajo cualquier circunstancia y la facilidad con las que las mujeres
demuestran sus sentimientos. También es más común que mujeres logren adoptar niños siendo solteras y
de esta manera conformen una familia monomarental o monoparental materna.
El instinto materno siempre ha guiado a estas familias y son bastante feliz y protegidas a pesar de
que la mujer se enfrenta a muchas responsabilidades hasta el momento han sabido salir airosas y
lograr mantener un trabajo y a los hijos. Se han realizado encuestas y estudios que determinan
que el 70% de las familias monoparentales tienen a la madre como progenitor a cargo, y de ese 70%
por lo menos la mitad son madres adolescentes que fueron abandonadas por su pareja y deben hacerse
cargo de sus hijos solas.
Siempre es importante que tanto la madre como el padre que quede a cargo deban cumplir sus funciones
eficientemente y siempre evitar hablarles mal a los hijos del progenitor ausente, intentar generarles odio o
pretender que lo olviden. Es importante dejar los rencores atrás y centrarse en la salud mental de los hijos
para esto es bueno que las madres en conjunto con sus hijos vayan a terapias y reciban ayuda psicológica
que les permita lidiar con esta ausencia sin efectos secundarios.
Familia monoparental paterna
A pesar de no ser lo más común los padres también pueden criar a sus hijos en solitario, muchas mujeres
los abandonan a cargo de sus hijos o en caso de que estas fallezcan ellos tienen que tomar las riendas de la
familia. Por no ser tan común este papel normalmente no es valorado ni se le da la importancia que se
merece. Existe un dicho bastante falso pero muy popular que reza “padre es cualquiera y madre solo hay
una” esto indica que socialmente el papel del padre es menospreciado exaltando las virtudes de la mujer
dentro de la familia.
Esto genera que los jóvenes que se crían sin una madre sientan su ausencia durante toda su vida, a pesar
de que el padre cumpla con las funciones que le correspondan. Otra muestra del menosprecio de las
labores del hombre como padre es la dificultad que estos presentan para adoptar a un niño en solitario,
resultando una meta casi imposible para los hombres, lo cual se puede entender como discriminación de
género.
Por lo general los niños que crecen solo con sus padres suelen ser más independientes en la realización de
sus tareas personales y con una fuerte orientación a la realización de las tareas domesticas para ayudar al
padre. Normalmente los hombres son más cerrados en cuanto a la demostración de emociones y
sentimientos y no son tan emotivos como las mujeres lo que le puede generar a los jóvenes confusiones
emocionales y depresiones o independencia emocional, según como lo tome el niño.
Afrontar la ausencia de la madre siempre resulta mucho más difícil, quizás por el hecho de que los niños
se desarrollan en un vientre y comen de su pecho durante sus primeros días de vida y esto genera un
vinculo que jamás podrá destruirse, por lo que la terapia familiar en estos casos pasa de ser opcional a
obligatoria ya que los niños podrían crear un rencor al no tener la presencia de la madre y compararse
constantemente con otros que si tengan presente a sus madres.
Familia monoparental nuclear
Esta familia es en la que vive únicamente un progenitor con sus hijos, sin la influencia de abuelos,
hermanos, tíos u otros agentes. Está constituida únicamente por los hijos biológicos. En caso de constituir
una familia monoparental esta es la manera ideal en la cual deberían criarse los niños para evitar la
confusión de roles y autoridades.
Normalmente en estos hogares es muy normal la confianza y la comunicación ya que son pocos
integrantes, dos en algunas ocasiones y deben mantener vivos los vínculos del amor y la convivencia para
no sentirse solos. Dentro del núcleo familiar debe existir comunicación constante, los hijos deben estar al
tanto del porqué de la ausencia del progenitor que no este y tomar medidas para que esto sea entendible y
aceptable.
El progenitor que queda a cargo normalmente es el responsable del sostén de la familia, así como de
suplir las necesidades económicas pero los hijos también tienen un papel importante y unas funciones con
el fin de que esta sea una familia exitosa, deben contribuir en las labores del hogar mientras les sea
posible y colaborar para que exista una estabilidad emocional mostrándole sus sentimientos al padre o
madre que este a su cargo expresándole oportunamente su gratitud así como haciéndole saber algún
problema o incomodidad que sienta.
Familia monoparental con hijos adoptivos
Esta es la que está conformada por vínculos de afinidad y ningún lazo sanguíneo. Sin embargo igual se
consideran como una familia en la que debe reinar el amor el respeto. Normalmente esta tiene como
sostén de familia a la madre ya que es muy raro que un hombre soltero logre adoptar a un niño, sin
embargo no es muy común ya que uno de los principales requisitos para conseguir una adopción es que
tengan una familia conformada para brindarle estabilidad al niño.
Pero existen casos de mujeres solteras que han cumplido con todos los requisitos requeridos y le dan la
oportunidad de brindarle su hogar a un niño. Por lo general son mujeres con problemas de fertilidad o que
han perdido a su pareja antes de embarazarse, antes de darle la adopción reciben consultas psicológicas a
fin de determinar su estabilidad mental y emocional, y si requieren adoptar a un niño para llenar algún
vacío, en caso de ser así la adopción será negada.
Familia monoparental numerosa
Esta también puede conocerse como familia extensa y se trata de madres o padres solteros que viven con
sus hijos y además con sus padres o algún otro pariente, es muy común conseguirnos con este tipo de
familias en lugares de bajos recursos, donde las familias viven juntas por no tener el dinero suficiente
para independizarse o no se sienten capacitados para comenzar a vivir solos con hijos a cargo y requieren
del apoyo de la familia.
Esto lo vemos con mucha frecuencia en el caso de madres adolescentes que fueron abandonadas por el
padre de la criatura y se han quedado viviendo en casa de sus padres y ellos colaboran e intervienen en la
crianza del menor, los padres de la madre normalmente se ocupan del mantenimiento económico del niño
o cuidan de sus necesidades mientras la madre joven trabaja en la calle.
En muchos casos esto es visto como algo positivo ya que al vivir en una familia extensa se siente menos
la ausencia del progenitor faltante ya que los demás miembros de la familia sirven de apoyo y consuelo
además de colaborar en los gastos y en el cuidado tanto de los hijos como del hogar, sin embargo esto no
es totalmente beneficioso ya que al convivir con varias personas se puede crear una confusión de roles en
los que diferentes opiniones y caracteres influyan en la crianza del niño.
Es importante siempre recordar que existe una ausencia que no puede ser sustituida por ningún otro
familiar bien sea abuelo, abuela, tío o cualquier otro parentesco y el intentar poner a un tío como figura
paterna o a una abuela como figura materna únicamente creara daños psicológicos y confusión en el
desarrollo normal del niño. Siempre se debe enseñar al niño a convivir con todos los miembros de la
familia entendiendo como autoridad a su madre o padre y haciéndole entender que existe una ausencia de
uno de sus padres, pero jamás intentar que lo olviden y lo suplanten.
Ventajas
Siempre es una ventaja convivir dentro de una familia ya que es dentro de ella donde aprendemos
nuestras primeras lecciones, así como aprendemos a relacionarnos con nuestros familiares y con la
sociedad en general. Es el primer grupo social al cual pertenecemos y siempre resulta gratificante contar
con personas que se encarguen de nuestro bienestar y nos den la libertad para mostrar nuestra forma de
ser y sin presiones.
La familia monoparental a pesar de no tener las mismas características de las familias tradicionales sigue
siendo considerada una familia como cualquier otra ya que igualmente esta constituida bajo las bases del
amor y la confianza, y es un núcleo familiar que debe ser respetado como cualquier otro núcleo familiar.
Crecer y desarrollarse en familias con estas características tiene ventajas y desventajas, entre las ventajas
más llamativas podemos mencionar las siguientes:
Mayor unión
Una de las ventajas de crecer en este tipo de familias es la unión que se desarrolla entre los integrantes de
ella, ya que, al ser un grupo reducido de personas, se unen para afrontar los problemas y para hacer la
convivencia más llevadera. Se suelen tener mucha confianza.
Cooperatividad
Vivir en estas familias no es nada fácil y se deben asignar y delegar muchas funciones o tareas a todos
los integrantes, sin embargo, esto suele ser beneficioso ya que se crea un instinto de ayuda y
cooperatividad que los acompañara durante toda su vida siendo útil para desempeñarse dentro de la
sociedad.
Complicidad: la convivencia constante y el tener que superar problemas y dificultades juntos crea dentro
de estos hogares un ambiente muy bonito de complicidad, donde los individuos tienen la confianza
suficiente para contar sus problemas e idear un método juntos para resolverlos, además de alegrarse y
motivarlos en cada uno de sus logros.
Buena actitud frente a los problemas
este tipo de familia siempre se va a encontrar frente al problema de la ausencia, sin embargo, esto cuando
es bien aceptado y recibe ayuda terapéutica se convierte en una ventaja ya que les muestra a los jóvenes
que no existe ningún tipo de problema que ellos no puedan superar correctamente y seguir adelante según
lo que la vida les otorga.
Se evitan las discusiones: otra de las ventajas de este tipo de familia es la ausencia de discusiones, ya
que en muchas familias surgen muchas discusiones respeto a la crianza de los niños y a las normas
dictadas, pero en el caso de ser solo una persona quien decide se evitan todas estas discusiones.
Desventajas
Debemos recordar siempre que estamos tratando con una ausencia, con la falta temporal o absoluta de
alguien tan importante como lo es alguno de los progenitores, es por esto que aunque se pueda manejar y
superar siempre se sentirá la ausencia y esto dejara marcas permanentes en las personas. Algunas de las
desventajas que tiene crecer sin uno de los padres son las siguientes:
Poca cantidad de recursos económicos
Cuando una persona soltera queda a cargo de los hijos comienzan a generarse deficiencias económicas,
esto se debe a que cuentan con un solo sueldo y además no pueden dedicarse a tiempo completo al trabajo
por cuidar de los hijos y de las labores del hogar.
Monotonía y rutina constante
la vida de los padres de esta familia viven por completo dedicadas al trabajo, a los hijos y a las labores
del hogar sin tener la posibilidad de desconectarse de toda esta rutina y comienza a generar cansancio.
Problemas psicológicos: el crecer con la ausencia de uno de los padres puede ocasionar muchos
problemas a nivel psicológico y emocional, tales como agresividad, depresión o baja autoestima por el
sentimiento de culpa que viene luego del abandono o separación, para evitar estos daños es necesario
mantener una atención psicológica con especialistas constantemente.
Dentro de lo que se puede considerar una familia monoparental o uniparental existen diferentes
tipos de familia, con realidades muy diversas que se relacionan con el origen de dicha
monoparentalidad.
Con Madre o padre divorciado
En estos casos, con más frecuencia se trata de madres que han quedado solas al cuidado de sus
hijos tras un divorcio. Sin embargo, también hay padres en tal situación.
La familia monoparental a partir de un divorcio o separación ha tenido su surgimiento en el siglo
XX, ya que anteriormente no era admitido a nivel social y legal.
Con hijos por adopción o fertilización asistida
En otros casos, las familias monoparentales se constituyen a partir de un hombre o mujer, que no
desea sacrificar su deseo de paternidad o maternidad, por el hecho de no haber formado una
pareja. En tal caso, acuden a la adopción o a las técnicas de fertilización asistida.
Este tipo de familia monoparental por adopción o fertilización asistida es más frecuentemente
encabezada por una mujer. Sin embargo, las nuevas leyes de adopción homoparental y los
nuevos criterios legales, han hecho que en los últimos años muchos hombres sin hijos se
conviertan en padres sin tener por pareja a una mujer.
Con Madre o padre viudo
Es el tipo de más larga data, ya que obedece a un fenómeno que siempre ha existido. La familia
monoparental a partir de la muerte de uno de los cónyuges era, hasta el siglo XX, la única
aceptada social y legalmente.
Con padre o Madre soltera
Lo más común es identificar este tipo de familia monoparental con mujeres que se han quedado
embarazadas y han sido abandonadas por sus parejas antes del nacimiento del niño o con el niño
muy pequeño. Se diferencia de la familia monoparental por divorcio en el hecho de que los dos
padres no conformaban una pareja formal o no llegaron a convivir como familia.
Si bien es mucho menos frecuente, existen casos de padres solteros, en los que la madre da a luz
y decide dejar a su hijo a cuidado del padre.
Sin duda, no es lo mismo quien constituye una familia monoparental como proyecto de vida, que
quien en una segunda instancia, acaba a la cabeza de una familia monoparental, como
consecuencia de los avatares de la vida, tales como el divorcio, la viudez o la ruptura de pareja.
En cualquier caso, las familias uniparentales o monoparentales representan una realidad diferente
a las familias tradicionales. No obstante, en sintonía con los cambios que va experimentando la
sociedad, la familia monoparental constituiría una nueva forma de familia nuclear, en cierta
forma, en las antípodas de la familia extendida característica de otras formas de organización
social.
Categorías de la familia Monoparental
Categoría general: progenitor con 1 hijo sin discapacidad ni capacidad para el trabajo,
que debe hacerse cargo del cuidado y mantenimiento del hijo.
Categoría especial: progenitor con dos o más hijos. progenitor con hijos discapacitados o
incapacitados para el trabajo o progenitor discapacitado.
LOS PROBLEMAS QUE PADECEN LAS FAMILIAS
MONOPARENTALES
La situación de monoparentalidad acarrea dificultades y problemas de diversa índole, derivadas
de la ausencia parental de uno de los progenitores. No todas ellas están ligadas a la posición
económica y la integración socio laboral del que ostenta la jefatura monoparental, sino también a
la atribución de la patria potestad y el desarrollo emocional y social de los hijos de los padres
separados. Merece la pena, ante todo, desglosar estas dos dimensiones porque, al margen de que
no puede medirse sólo en términos económicos o laborales este fenómeno, existe una conexión
íntima entre ambos, habida cuenta que un aspecto clave en las conformaciones monoparentales,
reside en la definición de las relaciones de guarda y custodia, adjudicado generalmente de forma
excluyente a la madre, concentrando en un solo progenitor la jefatura familiar. Por lo que
respecta a la relación de guarda de los hijos separados y la asistencia en el desarrollo social de
los mismos en las familias monoparentales, se detecta un problema de desigualdad parental que
redunda en perjuicio de los hijos de parejas separadas o divorciados. Como es sabido, en los
casos de quiebra del vínculo matrimonial, el criterio ordinario que se viene aplicando es el de
atribuir la custodia a uno de los padres. A pesar de las políticas de igualdad de oportunidades
entre hombre y mujer, de la evolución social y del derecho del menor a relacionarse con los dos
padres, la guardia y custodia del menor se otorga a la madre en un 94 por 100 de casos,
aplicándose al progenitor no custodio un régimen más o menos quincenal de visitas. No se trata
de una decisión que el juez adopta ante la ausencia de convenio regulador o de acuerdo concreto;
son los propios padres los que toman la decisión de que la custodia la ejerza la madre. Según
estudios realizados, en el 93 por 100 de las rupturas acordadas (que representan el 64 por100 de
las rupturas totales), se acordó que ejerciese tal derecho la madre, lo que supone que gran parte
de los hombres renuncian al ejercicio de la parentalidad. Esta tendencia cultural a otorgar el
cuidado de los hijos a uno sólo de los conyuges (custodia monoparental), y en concreto a la
madre no está claro que no resulte perjudicial al menor, pues, como consecuencia de la
separación, se pierde el contacto directo con el padre y eso produce un daño afectivo en el menor
que va a experimentar un déficit en su proceso de desarrollo de la personalidad y en el control de
los impulsos. Ciertos autores encuentran una fuerte asociación estadística entre ausencia paterna
y delincuencia y las variables de «contacto con el padre» y el rendimiento escolar (LLEDÓ
SANDOVAL; CHOUHY). Por otra parte, analizada la situación desde el plano de la integración
social y laboral de quien ostenta la jefatura, se identifica la sobrecarga de trabajo como el más
importante problema, que dificulta, cuando no imposibilita, garantizar de forma autónoma la
supervivencia de la familia. El progenitor que se queda al cargo de la prole, tiene que hacer
frente en solitario al grueso de las tareas de mantenimiento del hogar propiamente dichas
(limpieza, cocina, etc.), así como a la responsabilidad de las cuestiones que afectan a sus hijos,
proporcionándoles una serie de servicios y cuidados, haciendo, además, todo ello compatible con
su otra actividad fuera del hogar. Ello constituye un problema especialmente grave para la madre
sola, que, por lo general, pasa a tener una posición económica más débil que antes de la entrada
en la monoparentalidad, merced a su adscripción cultural prevalente a las tareas domésticas, o a
su posición menos favorable en el mercado de trabajo. En muchos casos se ve obligada a trabajar
fuera del hogar, con unas posibilidades más reducidas de encontrar empleo con suficiente
remuneración. Existe evidencia abundante de esto en los casos de madre sola, donde —como se
dijo antes— se registra un alto porcentaje de activas en esta situación. Unido a lo anterior, se
advierte el problema de la ausencia de un servicio de apoyo al cuidado de los niños. El
progenitor sólo no cuenta con ayudas externas para hacer compatible la familia y el empleo y se
le plantean serias dificultades para atender a los menores en edad preescolar, las enfermedades
de los hijos, o para cubrir los desajustes temporales entre jornada laboral y horarios y vacaciones
escolares. La consecuencia de la doble carga suele ser que la esfera laboral acaba cediendo
terreno parcial o totalmente a la personal. Ante la falta de apoyos externos, algunas madres solas
se ven abocadas a retirarse temporalmente del mercado de trabajo o a renunciar a parte de la
jornada para dedicarse a la atención y cuidado de los hijos. Y en no pocos casos, supone la
expulsión del mercado de trabajo como consecuencia de las múltiples ausencias, y permisos que
han de solicitar a la empresa para atender los requerimientos de los hijos menores. Por último, es
obligado mencionar la situación de riesgo de exclusión social en que se encuentran las familias
monoparentales, como consecuencia de las dificultades económicas sobrevenidas. No debe
olvidarse que en muchos casos de monoparentalidad vinculada a la separación matrimonial, no
se derivan ingresos propios, o bien se percibe una pensión que no garantiza la autosuficiencia a
la familia monoparental; de manera que el incumplimiento del pago de las pensiones, puede
desembocar fácilmente en los procesos de la pobreza y la exclusión. Por otra parte, el abandono
o la expulsión del mercado de trabajo por cuidado de hijos cuando no hay una fuente de ingresos
o rentas suficientes, conducen irremisiblemente también a las situaciones de pobreza. Junto a
todo lo anterior intervienen también en alguna medida las muy bajas pensiones de viudedad que
se perciben, que se tornan asimismo en circunstancias causantes de estos procesos de pobreza.
Desde luego, está suficientemente demostrada la relación entre monoparentalidad y pobreza.
Distintos estudios ponen de relieve que una de cada tres familias monoparentales encabezadas
por una mujer es pobre o muy pobre (SARIEGO). En consecuencia, los progenitores
monoparentales (madres especialmente) parecen firmes candidatas a entrar en la pobreza y, en
bastantes casos, a padecer incluso la exclusión social.