ORIGEN
Este cultivo se originó en los Andes de Bolivia, Ecuador y Perú. Países en los
cuales se encuentra la mayor variabilidad genética Argentina y Chile. Casi no
existe la variabilidad
La gran diversidad genética de los cultivos andinos encontrada en la zona
andina demuestra ser una de las áreas de mayor diversidad y variabilidad de
muchas especies nutritivas andinas no solo por la cantidad observada,
mencionada, sino por la gran acumulación de saberes sobre su cultivo,
conservación y variadas formas de uso aún mantenidas en la cultura andina.
Algunos vestigios de semillas de chocho se han encontrado en tumbas de la
Cultura Nazca (100 – 800 D.C.).
Representaciones gráficas se han encontrado en vasijas de la Cultura
Tiahuanaco (800 – 1000 D.C.). Más recientemente Valverde, 1539 y
Betanzos 1552 en sus crónicas hacen referencia sobre el cultivo del
chocho, denominado en Perú y Bolivia, por parte de los Incas.
En la región Andina fue domesticada en un tiempo indeterminado.
Según el botánico peruano Fortunato Herrera varios autores han
atestiguado la antigüedad de su cultivo especialmente en las sierras
de clima templado en el Cuzco y en la provincia de Condesuyo
(Arequipa).
En la época preincaica y especialmente en la de los Incas era parte
importante de la dieta vegetariana del Imperio, o casi vegetariana en
realidad, porque también se consumía con carne y pescados secos en
pequeñas cantidades. Proveía de abundante proteína a la población.
Los pobladores preincas domesticaron la planta hace más de 1,500
años. Esto fue plasmado en las cerámicas y tejidos tanto antiguos como
modernos.
Se le denominó como chochos, por los primeros conquistadores
españoles, por su similitud con el Lupinus albus originario del oriente y
que es bastante cultivado en Andalucía (España). En ese país
actualmente se le conoce como altramuz, nombre muy probablemente
de origen árabe. En Europa las especies de Lupinus como el Lupinus
luteus y el Lupinus albus se cultivan y consumen ampliamente en toda
la zona mediterránea, conocidos como altramuz.
Actualmente se deben considerar dos grandes grupos de especies de
lupinus: los lupinus del viejo mundo (Lupinus luteus, Lupinus albus)
cultivados en la zona mediterránea de España, Italia y Grecia en donde
se les consume en forma de pipos, y los lupinus de América; en este
contexto el lupino andino se seleccionó con fines de alimentación
humana y se consume desde Colombia hasta Bolivia.
En el caso del lupino andino su cultivo se concentra principalmente en
las partes medias (2200-3500 ms.n.m. de los valles interandinos como
Sierra de la Libertad, Callejón de Huaylas, Áncash, el Valle del Mantaro
(Junín), valle de Vilcanota (Cusco), Ayacucho y Abancay en Perú y
Cochabamba, Potosí y Sucre en Bolivia constituyendo los mayores
centros de diversidad.
En el caso de los terrenos alrededor del Lago Titicaca sobre los 3800
m.s.n.m., su cultivo está concentrado en las provincias de Yunguyo y
Pomata en el Perú en suelos franco arenosos.
MANIFESTACIONES DEL TARWI SEGÚN LOS SIGUIENTES
HISTORIADORES.
Según Torres, (1976).Restos de semillas de tarwi se han encontrado en
tumbas de Nazca (100-500 años AC). Algunas pinturas estilizadas de
esta planta están representadas en cerámicas tiawanaquenses (500 -
1000 DC) de las regiones altoandinas.
Antúnez de Mayolo (1982) presenta varias evidencias de la importancia
alimenticia que tuvo el L. mutabilis en la época prehispánica.
Durante la época colonial, la primera referencia sobre el tarwi proviene
del padre Valverde quien, en una carta al rey de España en 1539,
sugiere que se paguen los impuestos con este grano.
Según Tapia, (1980), Hasta ahora no se ha definido ninguna forma
ancestral silvestre; sin embargo existen muchas especies afines y con
caracteres morfológicos muy parecidos, como L. praestabilis, que se
puede encontrar en el área del Cusco.
Según Mc Bride (1943), en los Andes se pueden diferenciar 83 especies
del género Lupinus y el tarwi se debe haber originado probablemente de
una mutación espontánea de una o varias de estas especies.
Gade (1972), supone que el cultivo del tarwi no ha podido competir con
otras leguminosas introducidas como el haba y la arveja, lo que ha
motivado la declinación en el área cultivada. La desventaja no es
agronómica, pues el tarwi puede llegar a producir altos rendimientos (4-5
t/ha), sino por el contenido de alcaloides de la semilla que dan un sabor
amargo y deben ser eliminados antes del consumo.
DESCRIPCION BOTANICA DEL TARWI
RAIZ:
El tarwi es una especie generalmente anual, de un crecimiento erecto y que
puede alcanzar desde los 80cm hasta superar los dos metros de altura tiene
una raíz pivotante vigorosa y profunda que puede extenderse hasta 3 metros
de profundidad.
LOS NODULOS: Se originan por medio de un proceso de simbiosis con
bacterias nitrificantes que forman nódulos pueden alcanzar un diámetro hasta
de 3 cm; se localizan principalmente en la raíz primaria.
TALLO
Tallo erguido
Consistencia herbácea
Leñosa en las últimas fases del
ciclo vegetativo; es de forma
cilíndrica y lisa
Son glabros,
No presentan macollaje como
la mayoría de las leguminosas
cultivadas.
La altura del tallo varía entre
46 cm. y 110 cm. y un
promedio de 81cm.
El color del tallo oscila entre
verde oscuro y castaño. En las
especies silvestres es rojizo a morado oscuro.
RAMAS
La ramificación del tarwi
es simpoidal y alterna
Nacen yemas axilares a
los costados del tallo
central, formando las
ramas secundarias; a su
vez sub-ramas con 3 a 8
ramitas terciarias, de
estas ramitas dan origen
a ramas cuaternarias en
algunas plantas.
En estas ramas
cuaternarias llegan a
formar flores pero
generalmente caen a los
4 o 5 días después de la
aparición de las flores. La
primera rama axilar aparece a la distancia de 10 a 25 cm. del cuello de
la raíz.
El diámetro de expansión mayor de las ramas se registra en su máxima
expresión con 110 cm. y un mínimo de 20 cm., un promedio de 53,92
cm.
HOJAS
La hoja de Tarwi son de forma digitada, generalmente compuesta de
siete a ocho folíolos que varían entre ovalados a lanceolados y que van
aumentando estos con la edad de la planta
FLORES E INFLORESCENCIA
La inflorescencia se considera es un racimo terminal, con las flores
dispuestas verticiladamente
Presenta una corola grande de 1 a 2 cm, con cinco pétalos y compuesta
por un estandarte, dos quillas y dos alas ,la quilla envuelve al pistilo y a
los 10 estambres monadelfos
Puede tener hasta tres floraciones sucesivas. Blanco (1980) menciona
que en una sola planta pueden existir hasta 1000 flores.
La coloración de la flor varía entre el inicio de su formación hasta la
maduración de un azul claro hasta uno muy intenso y de allí se origina
su nombre científico, mutabilis, es decir que cambia. Los colores más
comunes son los diferentes tonos de azul e incluso púrpura; menos
frecuentes son los colores blanco, crema, rosado y amarillo
LAS
SEMILLAS
Las semillas del tarwi están incluidas en número variable en una vaina de 5 a
15 cm y varían de forma (redonda, ovalada a casi cuadrangular), miden entre
0,5 a 1,5 cm. Un kilogramo tiene 3500 a 5000 semillas.
El color de las semillas es muy variable, entre blanca, gris, baya, marrón, negra
e incluso de color marronizado.
VARIEDADES
ECOTIPOS Y VARIEDADES DE TARWI (LUPINUS MUTABILIS SWEET) CULTIVADAS EN LAS
ZONAS ALTOANDINAS DEL PERÚ
Existen cuatro variedades principales de tarwi, sobre las que recae mayor
importancia de la investigación del altramuz en distintos países, y son las
siguientes (Cubero, 1983).
Lupinus albus (Alemania, Francia, Norteamérica, España),
Lupinus angustifolius (Oeste americano y Australia),
Lupinus luteus (Alemania y Polonia),
Lupinus mutabilis (Chile, Perú, Francia etc.).
VALOR NUTRITIVO
El TARWI, también conocido como chocho o lupino, es un grano con un valor
nutricional excepcional por su gran cantidad de proteínas, vitaminas y
minerales. Sus propiedades fueron muy apreciadas por las culturas andinas
desde tiempos prehispánicos. Tiene de 41 a 51% de proteínas, 28.2 % de
carbohidratos, 7.1% % de fibra, 15% de calcio 10% de hierro.
Su alto contenido proteico lo coloca como una alternativa nutricional
donde el consumo de carne es escaza o nula y es una gran opción para
los vegetarianos.
La semilla de Tarwi contiene Lisina, un aminoácido esencial en la
absorción del calcio
y la construcción del tejido muscular. Su consumo es muy apropiado
para los niños en etapa de crecimiento, mujeres embarazadas o que
dan de lactar. Posee un contenido bajo en carbohidratos en
comparación con otras menestras, lo cual lo hace ideal para personas
con diabetes. Asimismo, ayuda a combatir los males renales