A la 01.
24 del 26 de abril de 1986 el reactor cuatro de la central nuclear
Vladímir Ilich Lenin, más conocida como Chernóbil, saltó por los aires .
Los operarios habían estado tratando de apagar el reactor, instantes
antes, pero sus contramedidas llegaron tarde. En apenas uno segundos se
produjeron dos explosiones consecutivas. La segunda dejó al
descubierto las entrañas de un reactor nuclear destruido y
devorado por un incendio y esparció el combustible nuclear y el
grafito, usado como moderador y altísimamente radiactivo, por los
alrededores. Este suceso causó la muerte de decenas de personas y obligó
a la evacuación de 350.000 más. Su contaminación dejó inutilizados
200.000 kilómetros cuadrados de terreno, se extendió por Europa y
probablemente causó miles de casos de cáncer. (¿ Podría pasar en
España ?)
¿Qué cadena de acontecimientos llevaron a la destrucción del reactor 4?
¿Qué llevó a aquel fatídico desenlace? 33 años después de aquellos
hechos se sabe que el accidente ocurrió debido a una combinación de
fallos de diseño y de errores humanos, que resultaron fatales en una
noche en la que se estaba tratando de hacer una prueba de
seguridad en el reactor 4.
El diseño del reactor no era muy seguro y el personal incumplió varias
normas. Por ejemplo, los operarios no sabían que al hacer la
prueba llevarían el reactor a una situación límite en la que podría
estallar, y el diseño del test se llevó a cabo sin la adecuada comunicación
entre el personal y los expertos en seguridad. Por todo esto, finalmente,
la prueba acabó causando el peor accidente nuclear de la historia.
1. ¿Cómo funciona un reactor nuclear?
Esquema de
un reactor nuclear de agua presurizada (PWR). El núcleo calienta el agua y esta aporta su
energía a agua fresca para generar vapor y mover turbinas con las que generar electricidad
- world-nuclear.org
Para entender todo lo ocurrido en Chernóbil, es necesario comprender
las bases de la energía nuclear. Esta proviene, como su nombre indica, de
los núcleos de los átomos. Se aprovechan las reacciones de fisión que
separan los protones y neutrones que se aprietan en los núcleos, y que
liberan enormes cantidades de energía. La clave está en las reacciones en
cadena, en las que las partículas liberadas en una fisión rompen otro
núcleo cercano, y así sucesivamente. (Aquí encontrarás dos
simuladores, 1 y 2, para el funcionamiento de un reactor nuclear).
El poder del átomo
Para ello es fundamental usar elementos radiactivos , que son aquellos
cuyos núcleos tiendan a decaer y reorganizarse a causa de un
desequilibrio entre el número de protones y neutrones que tienen.
Pues bien, esta reorganización puede ocurrir de varias formas, como la
fisión, la liberación de neutrones o el decamiento alfa (se libera un
núcleo de helio, con dos neutrones y dos protones).
En los reactores se emplea el uranio como elemento radiactivo. En
concreto, se usa un material ligeramente enriquecido en uranio-235 (no
lo suficientemente enriquecido como para estallar como una bomba
atómica). La fisión de este uranio libera tanta energía, que con un
kilogramo se obtiene la energía equivalente a quemar tres millones
de kilogramos de carbón. Y además no se produce dióxido de
carbono.
El núcleo: el corazón del reactor
En un reactor típico, como seis de los siete que hay en España, de tipo
PWR (las siglas en inglés de reactor de agua presurizada), el uranio está
en forma de pastillas cerámicas de óxido de uranio que se
introducen en varillas de una aleación de zirconio. Todo esto forma unas
matrices que se denominan elementos combustibles.
Un técnico inspecciona el
reactor 1 en la central nuclear de Chernóbil, meses después del accidente - AFP
Cada uno de estos reactores tiene 157 elmentos combustibles. Estos se
rodean con agua mezclada en ácido bórico. El agua actúa como
refrigerante y moderador, es decir, tiene la capacidad de reducir la
velocidad de los neutrones para que puedan causar fisiones en los núclos
de uranio-235.
Existen unos elementos llamados barras de control que sirven para
capturar neutrones y controlar la potencia del reactor. Estos se insertan
en algunos elementos combustibles, y están fabricados en una aleación
de indio, plata y cadmio.
Las barras de control sirven para capturar neutrones y controlar la
potencia del reactor
Estas barras, que pueden medir varios metros de largo (tanto como las
barras de combustible), pueden insertarse más o menos en el
reactor para regular su potencia: por ejemplo, si no están
insertadas, este opera a máxima potencia; pero si se quiere apagar el
reactor, se introducen en toda su extensión. Todo este conjunto
constituye el núcleo de un reactor.
El objetivo: generar vapor
El núcleo se envuelve en una vasija metálica y acorazada, muy
resistente a la corrosión. El agua entra a gran presión en la vasija, muy
caliente pero en estado líquido, y después de ser calentada por el núcleo,
sale aún a mayor temperatura. Este agua se hace circular por
un generador de vapor, en el que transmite su energía a agua fresca y
que está a menos presión, permitiendo la formación de vapor. Después,
este vapor se hace circular por un sistema de turbinas que generan
electricidad. El conjunto de la vasija y parte de los circuitos de agua están
protegidos con corazas para evitar la salida de la radiación. Salvo
accidente o emergencia, el agua radiactiva no sale del reactor.
Es muy importante mantener el balance, de forma que la temperatura y la
potencia del núcleo no se disparen
En todos los reactores, es muy importante mantener el balance, de
forma que la temperatura y la potencia del núcleo no se
disparen: si eso ocurre, pueden dañarse los canales de combustible, las
barras de control o los circuitos de agua. Puede haber escapes
radiactivos, se puede generar vapor y pueden aparecer explosiones. En el
peor escenario posible, puede fundirse el núcleo.
Por eso, hay varios tipos de reactores nucleares, que usan distintas
aproximaciones para refrigerar y controlar las reacciones, y que alcanzan
distintas potencias.
2. La fatídica cadena de errores
Centro de
control del reactor 4 de Chernóbil, fotografiado en 2011 - REUTERS
La central nuclear de Chernóbil contaba, en el momento de la explosión,
con cuatro reactores RBMK, las iniciales de Reaktor Bolshoy
Moshchnosti Kanalny , que significa «reactor de gran potencia de tipo
canal». Estos reactores estaban pensados para producir plutonio
para bombas atómicas y, en segundo término, para producir energía
eléctrica. Son los únicos que usan grafito como moderador y agua como
refrigerante. Carecían de edificios de contención para contener escapes,
lo que luego demostró ser fatal.
Además, se caracterizaban por su inestabilidad a bajas potencias y
por la existencia de coeficientes positivos, una serie de efectos en
los que un aumento de temperatura en el núcleo provocaban un aumento
de la potencia, y este a su vez otro aumento de la temperatura, en una
carrera descontrolada que se conoce como «excursión de potencia».
Una prueba de seguridad
La prueba de seguridad que el día 26 de abril provocó una catástrofe
pretendía comprobar si se podía enfriar el núcleo en caso de que se
perdiera el suministro eléctrico externo (recordemos lo importante que
es mantener el balance y que la temperatura y la potencia no se disparen,
para evitar daños).
Entrada de la central
Vladímir Ilich Lenin (Chernóbil) - EFE
En concreto, se quería averiguar si cuando ya no llegase vapor a las
turbinas (que generan electricidad), su inercia podría proporcionar
energía para alimentar las bombas del circuito de
refrigeración del núcleo, antes de que actuasen los generadores de
emergencia (de diésel, y que requerían de un determinado tiempo para
estar en operación).
El retraso que originó el desastre
En world-nuclear-org se reconstruye todo lo ocurrido el fatídico día del
accidente. El día 25 de abril el reactor 4 operó a mitad de potencia. La
prueba estaba prevista para las 14.00 y requería bajar la potencia hasta
los 700 a 1.000 MWt (megavatios térmicos). Sin embargo, el operador de
la red de Kiev denegó la autorización para disminuir la potencia a causa
de la demanda eléctrica. Así que no fue hasta las 23.00 cuando llegó la
autorización.
A las 00.00 se llevó a cabo el cambio de turno de los operadores del
reactor 4, apenas una hora antes de comenzar una maniobra tan
delicada y compleja como una prueba de seguridad.
Centro de control del
reactor 3 en la central nuclear de Chernóbil, en mayo de 1995 - Reuters
El retraso y la operación a baja potencia durante el 25 provocó
un aumento de la concentración del xenón en el reactor. El
xenón es un gas que se genera como producto de la fisión y cuya
principal característica es su gran capacidad de absorción de neutrones,
por lo que baja la potencia del reactor al disminuir las fisiones.
Obviamente, este efecto dura hasta que el gas se consume.
La calma antes de la tormenta
Quizás a causa de eso bajó la potencia del reactor 4. El protocolo del test
impedía operar el núcleo por debajo de los 700 MWt. Sin embargo, a
las 00.28, la potencia ya estaba en los 500 MWt. Entonces, los operarios
transfirieron el control al sistema automático, pero un fallo técnico o
humano llevó a una caída de potencia drástica, de 30 MWt. Esto
aumentó aún más la concentración de xenón, e hizo que existiera un
riesgo real de que el reactor se apagara.
Esquema de un reactor
RBMK, como el de Chernóbil. Se usan barras de control de grafito y un circuito
refrigerante de agua ligera - Wikipedia
Varios efectos o coeficientes negativos provocaron que la potencia del
reactor de Chernóbil se mantuviera tan baja, como el envenenamiento
por xenón, la baja temperatura del refrigerante y de las barras de control.
Así que, para compensar, a la 01.00 los operarios retiraron muchas
de las barras de control de grafito, violando los mínimos de
operación, quizás sin saberlo. Su intención era aumentar la potencia del
reactor, retirando las barras que moderan las fisiones nucleares.
Desconexión de sistemas de seguridad
A la 01.03 la potencia aumentó a 200 MWt y se decidió arrancar el
test. Previamente, se había bloqueado el sistema de parada automática
del reactor y los equipos de refrigeración de emergencia. Además, se
estaban incumpliendo los límites de seguridad, porque solo quedaban
insertadas ocho barras de control, cuando el mínimo era de 15. Además,
el test ya era inútil, porque exigía que la potencia estuviera entre los 700
y los 1.000 MWt y no a 200. En esta situación, los operarios estaban
haciendo una prueba, sin sistemas de seguridad y en un rango de
potencia en el que el reactor RBMK resultaba altamente inestable. La
tormenta perfecta estaba a punto de desencadenarse.
El núcleo, fuera de control
La prueba continuó. A la 01.23.04, los operarios apagaron las cuatro
bombas del circuito de refrigeración, lo que redujo el flujo de agua
de refrigeración y aumentó la temperatura del núcleo. En un momento,
los coeficientes negativos, que habían mantenido baja la potencia,
desaparecieron. Y así, el reactor quedó fuera de control.
Aspecto del núcleo del
reactor RBMK de la central nuclear de Ignalina
En primer lugar, el aumento de temperatura del núcleo llevó a la
ebullición del agua de refrigeración en la base del reactor. Esto generó un
coeficiente positivo (capaz de aumentar la potencia), relacionado con la
generación de vacío. Esto, unido al hecho de que se había consumido el
xenón, llevó a una excursión de potencia: un incremento de potencia
que llevó a un aumento de temperatura, que a su vez llevó a un aumento
de potencia.
Sin embargo, durante unos 30 segundos, los parámetros permanecieron
dentro de los límites esperados, al menos de acuerdo con las lecturas de
los sensores.
Parada de emergencia
Pero a las 01.23.40 el personal presionó el botón de emergencia
(AZ-5) para apagar inmediatamente el reactor (una acción que se llama
SCRAM), por medio de la introducción de todas las barras de control.
Este proceso habría llevado de 20 a 30 segundos.
A las 01.23.43, el reactor tenía una potencia de 530 MWt. El
sobrecalentamiento del núcleo provocó la deformación y rotura de los
canales de combustible o quizás del propio circuito de refrigeración, lo
que disparó la generación de vapor y la presión en el interior de la vasija,
hasta el punto de que se desenganchó una placa de 1.000
toneladasen la base del reactor.
Estado de la central tras la explosión - Sin firma
La deformación del núcleo impidió que las barras de control pudieran
deslizarse sobre sus canales, por lo que se bloquearon a mitad de camino
y fue imposible que pudieran insertarse por completo, para contener las
reacciones de fisión. A las 01.23.49 saltaron las alarmas por exceso de
presión en el reactor. De acuerdo con algunos cálculos, la potencia
llegó a los 30.000 MWt, diez veces su potencia normal.
Una explosión de cuatro kilotones
A la 01.24 un ingeniero escribió: «graves impactos; las barras –de
control– dejaron de moverse antes de llegar al límite inferior».
Un instante después, el reactor estalló. La primera fue una
explosión de vapor, que dañó la vasija del reactor y permitió la entrada
de oxígeno en su interior. Este reaccionó con el grafito y, a causa de las
altísimas temperaturas, provocó un incendio. Una segunda explosión de
vapor o bien una detonación causada por la generación de hidrógeno en
el núcleo acabó con el reactor 4.
Trabajos de construcción de
un sarcófago tras la destrucción de la central – EFE
La explosión tuvo una potencia equivalente a la de cuatro toneladas
de TNT. Hizo saltar la tapa del reactor, de 2.500 toneladas de peso,
destruyendo el edificio y expulsando al exterior combustible nuclear y
productos de la fisión nuclear. La explosión dejó el núcleo
completamente expuesto, devorado por un incendio de grafito, lo que
permitió que los residuos contaminantes ascendieran a la atmósfera y
fueran esparcidos por el viento.
Se estima que se liberaron a la atmósfera un centenar de radionucleidos
diferentes, cada uno caracterizado por tener un distinto tiempo de
permanencia en el medio ambiente y un diferente poder tóxico.
Consecuencias físicas.
El accidente sucedió en la madrugada del 26 de abril. A media mañana la radiación ya había alcanzado a
Pripyat, y más de 50 ciudadanos se habían presentado en el hospital con molestias. La nube invisible y
su carga de muerte avanzaba sin que nadie hiciera nada para advertir a la
población. Cuando empezó a llover, la radiación fue arrastrada al suelo, contaminando los campos. En
total, más de 100,000 kilómetros cuadrados fueron contaminados significativamente en los tres países
más afectados. El resto de Europa también recibiría importantes dosis de radiación, per por debajo de los
límites considerados como mortales. La radiación expulsada por el accidente de Chernóbil fue 400
veces mayor que la de la bomba de Hiroshima.
A pesar de la dificultad de hacer cálculos dependiendo de fuentes soviéticas, a la caída de la URSS fue
posible el acceso a buena parte de las estadísticas sanitarias. De acuerdo con estas, aproximadamente
4,000 personas murieron en los primeros veinticinco años después del accidente, víctimas de
enfermedades relacionadas con la radiación. Los habitantes de un pueblo en Bielorussia decían que hubo
un año en el que casi todos los días enterraban a alguien. 30 años después, aún mueren prematuramente
personas que fueron expuestas a la radiación en 1986. El cáncer de tiroides es una de las dolencias
más extendidas, especialmente entre los niños, con más de 4,000 casos detectados en el año 2005, casi
20 años después de la catástrofe. Otros casos de cáncer no sufrieron incrementos de importancia.
Aunque no es particularmente mortal, una institución sanitaria alemana calcula que en los próximos 30
años se pueden esperar hasta 50,000 casos más de cáncer de la tiroides.
Se reportaron y documentaron numerosos casos de mutaciones entre los animales y algunos
bebés nacidos en los meses siguientes a la explosión. No obstante, en el caso de los humanos, las
autoridades consiguieron censurar el flujo de información,y
aún ahora no es posible saber cuántos casos hubo.
Los organismos internacionales también creen que es posible que algunos habitantes de las zonas
contaminadas hayan sufrido mutaciones que pueden o no tener efectos en el futuro. Todo ello sin contar
a las muchas víctimas de desórdenes mentales relacionados con la experiencia. Especialmente
trágica entre los jóvenes, es la creencia de que están contaminados de por vida y no tienen ningún futuro,
por lo cual prefieren ahogar sus vidas en las drogas. En algunos países europeos la preocupación por
malformaciones fetales empujó las tasa de aborto hacia arriba durante los meses que siguieron al desastr
La planta
La central nuclear de Chernóbil contaba con cuatro reactores nucleares. La
construcción del primero comenzó en 1970, y entró en funcionamiento en
septiembre de 1979. La construcción de la unidad 4, donde se produjo el desastre,
comenzó en abril de 1979, y se puso en funcionamiento en diciembre de 1983.
Para el momento del desastre, ya habían comenzado las obras de construcción en
las unidades 5 y 6.
La planta de Chernóbil utilizaba la última tecnología nuclear que la Unión Soviética
tenía a su disposición. El RBMK-1000 (reactor de gran potencia del tipo canal),
culminación del programa de la URSS para fabricar reactores refrigerados por
agua, fue capaz de generar grandes cantidades de electricidad a bajo costo. La
principal característica de este reactor era la combinación de un moderador de
grafito y de agua ligera como refrigerante, lo que permitía usar el uranio no
enriquecido como combustible nuclear.
En el momento del desastre, los RBMK-1000 ya estaban instalados en las
unidades 2, 3 y 4, y también estaba previsto instalarlos en las unidades 5 y 6, que
estaban en construcción.
Una prueba fatídica: ¿qué salió mal?
Para el día 25 de abril de 1986 estaba prevista una prueba en la central
nuclear que simulaba un corte de suministro eléctrico con el fin de averiguar si las
turbinas podían generar suficiente electricidad para las bombas de refrigeración en
caso de un fallo hasta que se pusieran en marcha los generadores diésel.
El 'test' debía realizarse en el turno de los técnicos superiores de
Chernóbil, instruidos y familiarizados de antemano con los procedimientos. No
obstante, despues de que otra planta regional de energía quedara fuera de
servicio, el controlador de la red eléctrica en Kiev solicitó detener la prueba para
poder satisfacer la demanda pico de la tarde, y el director de Chernóbil, Víktor
Briujánov, la retrasó hasta las primeras horas del 26 de abril de 1986.
En la actualidad, no hay una única versión de las causas del accidente con la que
estuviera de acuerdo toda la comunidad de expertos en el ámbito de la física y la
ingeniería del reactor. Además, las circunstancias de la investigación eran tales
que a menudo los expertos de las organizaciones que estaban directa o
indirectamente vinculadas con el desastre eran los mismos que investigaban sus
causas y consecuencias.
En términos generales, hay dos 'bandos' de profesionales que tienen puntos de
vista opuestos sobre las causas del accidente. Los primeros son los diseñadores
de la central, que argumentan que la principal causa del desastre fue el trabajo
poco profesional del personal de la unidad de la planta. Los segundos son los
exoperadores, que apuntan a los defectos significativos en el diseño de los
reactores RBMK y responsabilizan a los diseñadores de lo sucedido.
A pesar de las constrantes discusiones en torno a las verdaderas causas del
accidente existe una lista oficial de factores que provocaron la explosión del
reactor, aprobada por la Comisión especial creada el 27 de febrero de 1990 para
investigar lo sucedido.
Errores de diseño
Por un lado, la Comisión determinó, al analizar 13 versiones de las causas del
accidente, que como consecuencia de errores de los diseñadores, el reactor era
un sistema dinámicamente inestable.
"No se trata de un error, sino de que no se puede prever todo. Si
ocurre una avería hipotética, por ejemplo la destrucción de una
tubería de 800 mm de diámetro, para ese caso se prevén las
actividades correspondientes. Había protección, pero nadie calculó
que pudiera ocurrir una explosión así "
Víktor Briujánov, exdirector de la central nuclear de Chernóbil
Al mismo tiempo, los expertos destacan las causas más profundas del accidente,
relacionadas con el bajo nivel de cultura de la seguridad nuclear en la antigua
Unión Soviética, que se manifestó en varios factores: la falta de una legislación
nuclear desarrollada; el incumplimiento del principio de la plena responsabilidad
por la seguridad de la instalación nuclear; la atención insuficiente al factor humano
y su potencial impacto en la seguridad de las centrales nucleares y la atención
insuficiente a la experiencia de otros Estados y a la metodología para el análisis
de la seguridad de las centrales nucleares en la URSS.
Como consecuencia, para el servicio habían sido admitidas unidades de energía
con una escasez significativa de seguridad, lo que, junto con las acciones
inapropiadas del personal provocó la tragedia. Pero, ¿a qué se refieren los
especialistas al hablar de acciones "inapropiadas" del personal de Chernóbil?
Errores del personal
Según demostró el análisis realizado por la Comisión, en el proceso de
preparación de la prueba y durante la misma el personal operativo,
deseando cumplir la tarea planificada a cualquier precio, violó algunas importantes
reglas, instrucciones y normas de gestión de la unidad de potencia.
"Me sentí traicionado cuando Gorbachov declaró que el accidente
había sido provocado por un error de los operarios. Fue la gran
mentira que anunciaron al mundo para conservar el tipo. Los
trabajadores no sabían que el botón de parada desencadenaría el
efecto contrario del esperado"
Anatoli Koliadin, exoperario en la central de Chernóbil, entrevista
a 'El Mundo'
De esta forma, los operadores habían apagado importantes mecanismos de
control de seguridad, que habrían impedido que el reactor llegara a condiciones
inestables.
Según recoge el portal chornobyl.ru, estos y otros errores humanos, que, por otro
lado, no habían tenido en cuenta los desarrolladores de la planta, llevaron a la
inestabilidad del sistema y la explosión.
Mijail Gorbachov y el accidente nuclear
Y aunque inicialmente las más altas autoridades de la Unión Soviética
decidieron ocultar el caso, como resultado de una gran amenaza, el 14
de mayo, el entonces primer secretario del Partido Comunista de la
Unión Soviética, Mijail Gorbachov, notificó oficialmente el fracaso y
aseguró que las autoridades soviéticas iban a controlar la situación, ya
que fue descubiertos rastros de radiación en regiones tan distantes
como Bielorrusia o hasta Alemania. Además, según Gorbachov, en aquel
entonces se destinaron 18 mil millones de dólares para cerrar la planta y
descontaminar el territorio europeo.
Quienes viven hoy en Chernóbil
A pesar de que después de la explosión fueron trasladados más de 50
mil habitantes, hoy en día podemos observar que muchas personas
siguen viviendo por aquellos rumbos; ¡lo impresionante es que
mayoritariamente se mantienen de la agricultura! Todo ello a pesar de
que según los expertos en seguridad, la región no será habitable hasta
dentro de 20.000 años. Solo para que se hagan una idea, hace esa
misma cantidad de años se construyeron las famosas pirámides de
Egipto.