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Código de Etica FFAA

Las Fuerzas Armadas del Perú están conformadas por el Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea. El Ejército Peruano se formó después de la independencia y ha participado en importantes batallas a lo largo de la historia del país. La Marina de Guerra se fundó en 1821 y ha defendido la soberanía peruana en conflictos con países vecinos. El documento describe brevemente la historia y roles de estas ramas militares.

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Código de Etica FFAA

Las Fuerzas Armadas del Perú están conformadas por el Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea. El Ejército Peruano se formó después de la independencia y ha participado en importantes batallas a lo largo de la historia del país. La Marina de Guerra se fundó en 1821 y ha defendido la soberanía peruana en conflictos con países vecinos. El documento describe brevemente la historia y roles de estas ramas militares.

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TITULO PRELIMINAR

DECLARACION DE PRINCIPIOS

Primero: Las Fuerzas Armadas del Perú están conformadas por ciudadanos peruanos
sin distinción de ninguna naturaleza, cuya única finalidad es servir al Perú.

Segundo: Los miembros de las Fuerzas Armadas cumplen estrictamente con los
principios constitucionales de defensa de la Persona Humana y el respeto a su
dignidad por ser el fin supremo de la Sociedad y del Estado.

Tercero: Las Fuerzas Armadas del Perú están constituidas por el Ejército, la Marina de
Guerra y la Fuerza Aérea, cuyo personal es profesional en el campo militar, lo cual
implica un permanente proceso de formación, perfeccionamiento y capacitación
profesional a todo nivel.

Cuarto: El Personal Militar está formado y guiado por un conjunto de Valores Morales,
Valores Institucionales, Cívico – Patrióticos y de Ética Profesional cuyo inflexible
cumplimiento asegura el éxito de la misión, la disciplina militar, las relaciones de
mando y subordinación así como el espíritu combativo y la vocación de servicio.

Quinto: Las Fuerzas Armadas del Perú se encuentran listas y preparadas para
defender los intereses de la Patria allí donde estos existan, supeditando su accionar al
Poder Constitucional establecido.

Sexto: Los Militares integrantes de las Fuerzas Armadas del Perú tienen por obligación
respaldar, apoyar y defender el Sistema Democrático y el Orden Constitucional así
como promocionar y defender los derechos humanos de todos los peruanos.

Sétimo: Las Fuerzas Armadas del Perú cumplen sus deberes de acuerdo con lo que
estrictamente manda la Constitución Política del Perú, sus leyes y reglamentos y en
casos especiales con lo que disponga el Poder Constitucional establecido.

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TITULO I: DE LAS FUERZAS ARMADAS DEL PERÚ

Capítulo I: Reseña histórica de las Fuerzas Armadas del Perú

Artículo 1º Ejército Peruano

Después de los movimientos contra la dominación española y de la


proclamación de la independencia, nació la Legión Peruana de la
Guardia, primera Unidad del Ejército en la República, creada por el
General José de San Martín, mediante Decreto Protectoral el 18 de
Agosto 1821 y, en 1824 nuestro Ejército, jugó un rol preponderante
en las gloriosas jornadas de Junín y Ayacucho.

El Ejército del Perú Republicano fué a lo largo del siglo XIX


protagonista principal del acontecimiento nacional y, su historial se
funde con la historia patria. Entre 1825 y 1841 el Ejército afianza su
organización, aprueba sus primeros Reglamentos orgánicos (1825 y
1827), de uniformes (1830) y de contabilidad (1839) y crea su
primera Escuela Militar en 1830. Igualmente dió vida a las primeras
cuatro Regiones Militares.

De 1842 a 1896 se consolida y se convierte en uno de los principales


ejércitos del continente y, en este período, que emerge la figura del
Mariscal Ramón Castilla y Marquezado, cuya labor a favor de la
Defensa Nacional lo proyecta como uno de los mejores estadistas de
nuestra historia. Esta consolidación tendría su expresión cumbre el 2
de Mayo de 1866, cuando las armas del Perú y sus aliados: Chile,
Ecuador y Bolivia, sumaron su espíritu americanista y sellaron para
siempre la Independencia de Sudamérica.

En 1879, de pronto, nos encontramos en una guerra frente a un


adversario que se había preparado para ella con anticipación.
Nuestro ejército supo responder a las exigencias del momento y
enfrentó el conflicto provocado por Chile, en el que se producen
victorias y gestas heroicas, como la campaña de Breña.

Finalizada la guerra, se inicia un proceso de reconstrucción nacional


con el gobierno del General Andrés A. Cáceres, quien restauró la
unidad nacional y planteó como uno de los problemas prioritarios de
su gobierno, la Defensa nacional y se inició los trámites para
contratar una Misión Militar Francesa, la cual llegó al Perú en 1896,
durante el gobierno de Piérola y, se inició una etapa de profundas
transformaciones en el Ejército, acordes con los retos que el nuevo
siglo planteaba. En 1941, 1981 y 1995, el Ejército del Perú, se
colocó a la altura de su tradición, al repeler con la mayor energía y
eficiencia los ataques de nuestro vecino del norte, que pretendía
vanamente, mancillar nuestro territorio. Otro hito importante, fué la
victoriosa operación ``Chavín de Huántar``, al destruir a la
subversión.

En los últimos años nuestro Ejército ha recibido el impacto del


adelanto de la ciencia y la tecnología, asimilando el significativo
avance que lo ha convertido en uno de los más firmes pilares para

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garantizar la seguridad del Perú y los derechos de la República, tanto
en el frente externo como interno.

Artículo 2º Marina de Guerra

La Marina de Guerra del Perú se funda oficialmente el 8 de octubre


de 1821, luego de la proclamación de la Independencia Nacional por
el general San Martín, quien fuera su propulsor y fundador. El primer
Comandante General fue el Capitán de Navío, Jorge Martín Guise,
ascendido a Vicealmirante el 6 de Marzo de 1823. Previamente,
durante las jornadas libertarias, el 21 de marzo de 1821, los
hermanos Victoriano y Andrés Cárcamo, capturaron el pailebote
español Sacramento rebautizada Castelli, el cual se constituye en la
primera unidad de la Escuadra, al izarse en ella el pabellón nacional.

En 1828 surge el conflicto con la Gran Colombia, en donde muere


heroicamente Martín Guise el 24 de Noviembre de 1828, mientras la
Escuadra Peruana tomaba el puerto de Guayaquil.

En 1855 al asumir la presidencia de la República el Mariscal Ramón


Castilla, la Armada inició una época de florecimiento,
siendo dotada de material moderno, adquiriéndose el Rímac, primer
buque de guerra a vapor en Sudamérica. En 1856 ocurrió otro
acontecimiento importante cuando la fragata Amazonas circunavegó
alrededor del mundo, siendo el primer buque del Continente en
hacerlo.

Una intervención brillante de nuestra Armada es la que realizó


durante el conflicto con Ecuador en 1858 y 1860 al ocupar Guayaquil
por orden del presidente Castilla. Finalmente Ecuador, al reconocer
los derechos territoriales del Perú firmó el Tratado de Mapasingue.

En 1866 la Escuadra Peruana tuvo una importante participación en


los Combates de Abtao y 2 de Mayo, al rechazar la velada ambición
de España de querer reconquistar sus antiguas colonias.

El alto profesionalismo de nuestros marinos, a pesar de no contar


con una escuadra adecuada, tuvo excepcional actuación en la
Guerra del Pacífico de 1879, donde el Gran Almirante Grau dio
lecciones de estrategia y táctica navales, inmolándose heroicamente
en el épico Combate de Angamos el 8 de Octubre de 1879.

En los primeros años del siglo XX, especialmente durante el segundo


gobierno del presidente Leguía, se dieron radicales avances en la
mejora de la organización administrativa y operativa de la Armada; se
llevó a cabo la reorganización de la Escuela Naval, se creó la
Escuela Superior de Guerra Naval, y las Fuerzas Navales se vieron
incrementadas con la adquisición de cuatro nuevos submarinos del
tipo “R”.

En 1911 se produjo, la ocupación en el suelo peruano por tropas


colombianas, en el punto llamado La Pedrera en la ribera del río
Aguarico. Para desalojarlos, una flotilla de naves peruanas salió de

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Iquitos, en rumbo al lugar afectado conduciendo tropas peruanas, al
frente de la flotilla iba la cañonera AMERICA, comandada por el
Teniente Manuel Clavero, heroe de dicha batalla.

En Marzo de 1932, durante el gobierno de don Augusto B. Leguía, se


firmó entre el Perú y Colombia el tratado Salomón-Lozano por el que
el Perú cedía a Colombia, además de extensas áreas al sur del río
Caquetá, también el puerto de Leticia, accediendo Colombia al río
Amazonas
. Ese mismo año sin hacer uso de las armas, patriotas peruanos se
apoderaron de este puerto, por lo cual Perú y Colombia se alistaron
para la guerra. La Marina Peruana se organizó en dos fuerzas: La
Fuerza Naval Avanzada del Atlántico, destinada a actuar en el Caribe
Colombiano y la Amazonía, y la Fuerza Naval del Pacífico para vigilar
también las costas Colombianas de esas áreas. Pero los gobiernos
de ambas naciones negociaron la paz; por ella el Perú entregó
definitivamente el puerto de Leticia a Colombia.

En Julio de 1941, Ecuador ocupó territorio Peruano, hecho que


generó un conflicto armado en el que Perú, contrarrestando la acción
agresora, ocupó militarmente parte del sur del territorio ecuatoriano.
A la Marina le correspondió tener bajo su control la zona
correspondiente a la costa sur de Ecuador, el canal de Jambelí,
próximo a Guayaquil.
El Protocolo de Paz y Límites de Río de Janeiro, suscrito por el Perú
y el Ecuador puso fin al diferendo armado.

A partir de la década de los 80, la cruenta guerra contra la


subversión, halló en la Marina de
Guerra, uno de los principales pilares de la patria al constituirse la
FT-90 en las alturas de Ayacucho y después en la zona de Selva la
FT-100. Así, modernos héroes han dado honor a los antiguos
hombres de la institución.
En la actualidad, la Marina de Guerra del Perú es una Institución
moderna que viene adecuando su material de acuerdo a los cambios
tecnológicos de la guerra contemporánea, estando sus Fuerzas
Navales constituidas por personal que, conservando las tradiciones
navales, se perfecciona día a día en sus modernos centros de
instrucción siendo idóneos componentes del Poder Naval del Perú.
Artículo 3º Fuerza Aérea del Perú

La Fuerza Aérea del Perú es el arma decisiva para la defensa de la


soberanía nacional, la seguridad de nuestra integridad territorial y el
control del aeroespacio, cuya compleja y sólida estructura se ha ido
afirmando en concordancia con el progreso de la ciencia y tecnología
aereoespaciales.

El despegue de las actividades aeronáuticas del Perú tiene su origen


en marzo de 1910, al impartirse el curso de “Mecánica Aeronáutica”
en la Escuela de Artes y Oficios de Lima asi como por consecuencia
del impulso de vuelos en globos y aeroplanos fabricados en el medio.

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El 23 de setiembre de 1910, el aviador peruano Jorge Chávez
Dartnell, traspone los Alpes entre Suiza e Italia, convirtiéndose en el
primer hombre que realiza tal proeza. Sin embargo, su frágil “Bleriot”,
que llevaba en la cola los colores rojo y blanco de la bandera
peruana, al momento de aterrizar se precipita a tierra y se destroza.
Antes de morir, cuatro días después del accidente fatal, Jorge
Chávez nos legó la histórica frase “Arriba, Siempre Arriba”, que 19
años más tarde se convertirían en el lema del Cuerpo de Aviación del
Perú, primera organización de aeronáutica militar en nuestro país.

Las actividades aeronáuticas en el país cobraron gran impulso al


terminar la primera Guerra Mundial, de tal forma que en 1919 a
solicitud del gobierno peruano arribó una Misión Francesa con
aviones de último modelo, la misma que se instaló en Bellavista,
Callao.

El 20 de Mayo de este año se crea el “Centro de Aviación de Lima” y


el 25 de Noviembre del mismo año se traslada a Maranga, donde
toma el nombre de Escuela de Aviación Militar de Maranga, a la que
concurren Oficiales del Ejército y Marina de diferentes grados así
como aspirantes civiles. De esta forma nace la Fuerza Aérea del
Perú en 1919.

El 27 de Noviembre de 1923 el Presidente Augusto Bernardino


Leguía inaugura la “Escuela de Aviación Militar Jorge Chávez” de las
Palmas, al Sur de Lima, con los mejores aviadores pioneros de
Bellavista, Ancón y Maranga, por lo que deja de funcionar esta
última.

El año de 1929 se crea el Ministerio de Marina y Aviación. Ese


mismo año se forma el Cuerpo de Aviación del Perú y en 1932
cambia de nombre por el de “Cuerpo Aeronáutico del Perú” : CAP.

El 23 de Julio de 1941, durante el conflicto con el vecino País del


Norte, el Capitán FAP JOSE QUIÑONES GONZÁLEZ, se inmola por
la patria, cuando en una incursión aérea sobre territorio ecuatoriano
(Quebrada Seca) es alcanzado por la fuego enemigo. Es allí donde
demuestra su espíritu combativo y aguerrido a toda prueba, sólo
digno de los grandes héroes de la humanidad. Lejos de salvarse
saltando en paracaídas, dirige su avión envuelto en llamas hacia las
posiciones enemigas destruyéndolas y asegurando de esta manera
la victoria de las Fuerzas Armadas del Perú. El Congreso de la
República mediante Ley Nº 16126 del 10 de Mayo de 1966, declaró
a nuestro insigne Aviador héroe Nacional , estableciendo de cada 23
de Julio aniversario de su heroico sacrificio sea considerado día de
Fuerza Aérea del Perú.

El 27 de Octubre de 1941, se crea el Ministerio de Aeronáutica,


siendo su primer Ministro el Teniente General FAP Don. Fernando
Melgar Conde.
Cabe destacar que en las décadas de los 60 y 70 la FAP alcanzó un
gran desarrollo al crearse las Alas Aéreas de Lima, Arequipa, Piura e
Iquitos, cada cual con sus respectivos Grupos y Bases Aéreas que

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contaron con equipos y naves modernas. En 1981, al producirse la
invasión de tropas ecuatorianas en la Cordillera del Cóndor, aviones
y helicópteros de la FAP actuaron con estupenda capacidad
operativa logrando desalojarlas en pocas horas.

En los años siguientes, la Fuerza Aérea del Perú participó


exitosamente en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico y, en
1995, al registrarse una nueva incursión del país del Norte en el Alto
Cenepa, la Fuerza Aérea del Perú actuó con ejemplar heroísmo de
sus combatientes en defensa de nuestra soberanía e integridad
territorial, logrando la victoria final. La firma del Acuerdo de Paz con
el Ecuador en 1999 y el cumplimiento del Tratado de Límites de 1929
con Chile en el año 2000 constituyen el corolario del sacrificio de
nuestros hombres y el estoicismo de la familia FAP. En la alborada
de este siglo XXI la FAP ingresa a la conquista del espacio y el
desarrollo de la industria y tecnología aeroespacial, que permitirán el
despegue del desarrollo nacional y de una Fuerza Aérea
temiblemente disuasiva.

Capítulo II: Misión de las Fuerzas Armadas

Artículo 4º Las Fuerzas Armadas del Perú tienen por finalidad primordial
garantizar la independencia, soberanía e integridad territorial de la
República, de conformidad con el Artículo 165º de la Constitución
Política del Perú. Asumen el control del Orden Interno según el Art.
137º de dicha Constitución Política.

Artículo 5º Las Fuerzas Armadas del Perú participan en el desarrollo económico


y social del país y en la defensa civil de acuerdo a Ley, de
conformidad con el Art. 171º de la Constitución Política del Perú.

Capítulo III: Valores y Tradiciones de las Fuerzas Armadas del Perú

Artículo 6º Las Fuerzas Armadas del Perú forman y guían su comportamiento


público y privado sobre la base de los Valores Morales, Valores
Institucionales, Cívico – Patrióticos y de Ética Profesional.

Artículo 7º Son valores morales: La verdad, justicia, honor, virtud, respeto,


lealtad y honestidad, los mismos que aseguran el cumplimiento de
los reglamentos, la convivencia armónica y de mutuo respeto así
como el fortalecimiento de las líneas de Mando –Subordinación y su
cumplimiento califica al Militar con Integridad Moral.

Artículo 8º Son valores institucionales: La identidad institucional, la


cohesión y unidad, el liderazgo, la disciplina, la mística
institucional, el espíritu combativo, la vocación de servicio y el
espíritu de sacrificio, los mismos que aseguran el espíritu de
cuerpo entre sus integrantes y la plena identificación con el
cumplimiento de la misión. Su observancia califica al militar con
moral institucional o espíritu institucional, sea éste espíritu militar (en

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el Ejército), espíritu naval (en la Marina de Guerra) y espíritu
aeronáutico (en la Fuerza Aérea del Perú).

Artículo 9º La Ética militar está constituida por los principios, valores y deberes
propios del militar cuando ejercen su profesión u ocupación. En las
Fuerzas Armadas, la ética militar está constituida por la
capacidad profesional, la alta competitividad, excelencia, el
perfeccionamiento constante, el desempeño moral y el
reconocimiento de las virtudes profesionales castrenses en tres
(03) grandes ámbitos: condiciones éticas para el cuidado de la
jerarquía y el grado militar; condiciones éticas para el ejercicio
del cargo y condiciones éticas para el estudio, el
perfeccionamiento personal y profesional.

Artículo 10º Son tradiciones de las Fuerzas Armadas del Perú, el servicio al
País por encima de cualquier interés personal; la entrega de la
propia vida en defensa de la Patria con caracteres de heroicidad
y el cumplimiento de la misión en forma disciplinada de
acuerdo con la Constitución y las Leyes. Las Fuerzas Armadas
del Perú se caracterizan por ser profesionales en el desempeño de
sus tareas, atentos a los requerimientos y solicitudes de la población
nacional y abnegados en el cumplimiento de las mismas.

TITULO II : OBJETO Y FINALIDAD DEL CODIGO DE ETICA MILITAR

Capítulo I : Objeto

Artículo 11º El Código de Ética Militar constituye un conjunto de preceptos y


principios estrictamente morales que obligan al militar a llevar una
conducta honorable e intachable, tanto en su vida pública como
privada, siendo ejemplo y paradigma de integridad moral como de
mística institucional para con la población nacional, la familia y sus
compañeros de armas.

Capítulo II: Finalidad

Artículo 12º La finalidad del presente Código de Ética Militar es asegurar la


observancia y el cumplimiento fiel de los valores morales, valores
institucionales, valores cívico – patrióticos y ética profesional en el
personal militar, a fin de alcanzar la integridad moral, mística
institucional y las condiciones éticas correspondientes en el
desempeño de sus responsabilidades castrenses, demostrando una
moral pública y privada transparente como ejemplar.

TITULO III: DEBERES DEL MILITAR

Capítulo I: Para con la Patria

Artículo 13º Respetar y hacer respetar los sagrados símbolos de la Patria y las
tradiciones nacionales.

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Artículo 14º Promover, incentivar y fortalecer en la población nacional el profundo
amor y respeto por la Patria.

Artículo 15º Fomentar y honrar el culto y la veneración a nuestros héroes y


mártires que entregaron su vida por la Patria.

Capítulo II: Para con la Sociedad

Artículo 16º Promover y promocionar el cultivo de los valores nacionales y cívico


patrióticos en la población nacional.

Artículo 17º Incentivar la máxima adhesión de la sociedad al accionar de las


Fuerzas Armadas del Perú.

Artículo 18º Promover la participación de la sociedad en la defensa y seguridad


nacional.

Artículo 19º Respetar estrictamente las normas y disposiciones que emanen de


las instituciones y autoridades de la sociedad sin interferir o
anteponer la fuerza.

Capítulo III: Para con los Institutos Armados

Artículo 20º Respetar y hacer respetar el honor, los valores, la historia y la


tradición de sus Institutos Armados.

Artículo 21º Defender el prestigio y la imagen institucional con lealtad y


entrega, así como de los organismos e instituciones
correspondientes de la sociedad.

Artículo 22º Mantener y fomentar, de manera incólume, el culto a nuestros héroes


militares porque ellos significan el ejemplo y paradigma a seguir.

Artículo 23º Mantener y fomentar, de manera incólume, los símbolos


institucionales: Himnos, escudos, banderas, lemas y tradiciones
institucionales.

Artículo 24º Identificarse plenamente con el cumplimiento de los objetivos


institucionales y objetivos nacionales.

Artículo 25º Fomentar el espíritu de cuerpo fortaleciendo los lazos de


camaradería y solidaridad.

Artículo 26º Respetar y hacer respetar el uso de los canales de mando de la


institución, así como la lealtad hacia el superior.

Artículo 27º Compartir y difundir, entre los compañeros de armas, los


conocimientos, experiencias adquiridas para optimizar el
perfeccionamiento y la capacitación profesional.

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Artículo 28º Denunciar, empleando los canales de mando respectivos, a los
compañeros de armas, ciudadanos e instituciones que dañen el
prestigio y la imagen institucional.

Capítulo IV: Deberes para con la Familia

Artículo 29º El personal de las Fuerzas Armadas del Perú considera en forma
inequívoca que la familia es la célula fundamental de la sociedad y la
columna vertebral de apoyo al accionar del Instituto Armado, por lo
que se le debe proteger, cuidar y valorar.

Artículo 30º El respeto a la familia obliga a cuidar y fortalecer la Institución


matrimonial, la lealtad a la familia, el respeto y lealtad al cónyuge, así
como el respeto, lealtad y responsabilidad para con los hijos.

Capítulo V: Deberes para con la Persona Humana

Artículo 31º Los miembros de las Fuerzas Armadas del Perú respetan y
obedecen el principio constitucional del Perú referido a que toda
persona tiene derecho a la vida, a su identidad, a su integridad moral,
psíquica, física, a su libre desarrollo y bienestar, de conformidad con
el Art. 2º de la Constitución Política del Perú.

Artículo 32° Las Fuerzas Armadas tienen el deber de formar y fortalecer valores y
virtudes en la persona humana de cada uno de sus miembros, tales
como el honor, la lealtad, la sinceridad, la hombría de bien, la
disciplina, la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza
cuidando de no agredirlas, limitarlas, ni acomplejarlas.

Capítulo VI: En la Selección, Formación, Perfeccionamiento y Capacitación


Profesional del Personal.

Artículo 33º La selección del personal militar, para su ingreso a los Institutos
Armados, obedece a un riguroso proceso de admisión, cuyos
resultados finales deben ser respetados e intangibles a fin de evitar
acciones dolosas e inmorales que intenten su modificación.

Artículo 34º El proceso de formación castrense se debe efectuar sobre la base


del cultivo de los más altos valores morales, institucionales, cívico –
patrióticos y de ética militar; en consecuencia, los militares de planta
orgánica de las correspondientes escuelas, profesores e instructores
castrenses deberán constituirse en el ejemplo y paradigma de dichos
valores, de la capacidad intelectual como de su condición de líderes.

Artículo 35º El perfeccionamiento profesional del personal militar profundiza sus


conocimientos doctrinarios para el empleo de la fuerza así como el
manejo de métodos, técnicas y contenidos a nivel de postgrado, lo
que al margen de ser requisito legal para el ascenso, constituye
fundamentalmente el esfuerzo obligatorio que debe realizar el militar
a fin de asegurar el cumplimiento eficaz de la misión, por lo que

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dichos estudios constituyen un deber de la Institución y una
obligación moral que debe cumplir el personal militar obteniendo los
más altos rendimientos académicos en una competencia intelectual
honesta, justa y equitativa.

Artículo 36º La capacitación profesional del personal militar constituye un deber


tanto del Instituto como del personal militar, a fin de conseguir la
permanente actualización y especialización, por lo que la Institución
debe ser justa y equitativa para ofrecer a todo su personal la
igualdad de oportunidades y el apoyo correspondiente sin diferencias
de ningún tipo.

Artículo 37º La profesión militar es una función eminentemente de servicio a la


Patria que no exige otra compensación que la satisfacción del deber
cumplido. Por lo tanto, en la Fuerzas Armadas los militares nos
respetamos porque somos veraces, honrados y laboriosos, y no
permitiremos que alguno de sus miembros actúe inmoralmente y en
contra de la ética militar.

Artículo 38º Los caballeros y damas cadetes, al momento de recibir su


despacho de Subteniente, Alférez o Alférez de Fragata; los jóvenes
alumnos al recibirse de Suboficiales u Oficiales de Mar y los
peruanos del servicio militar voluntario al momento de ingresar al
servicio del Instituto Armado correspondiente, deberán prestar
juramento individual de acuerdo con la siguiente fórmula:

“Juro por Dios, por mi Patria y por nuestros héroes nacionales


consagrar mi vida al servicio de la defensa y seguridad del Perú;
mantener incólumes el honor, tradiciones y el prestigio militar;
observar un comportamiento ejemplar en mi vida pública y privada;
ser leal a mi institución y compañeros de armas y entregar, si fuera
necesario, mi propia vida en defensa de los sagrados intereses de
mi patria”.

Capítulo VII: Para con el cumplimiento de las normas de ascensos

Artículo 39º El personal militar que conforma las Juntas de Ascenso está en la
obligación moral de respetar las virtudes, logros y capacidades
fehacientemente demostrados por el personal concursante,
asegurando la máxima idoneidad en el desempeño de la tarea.

Artículo 40º El personal militar que conforma las juntas de ascenso deberá hacer
uso de los principios de justicia, equidad, transparencia y veracidad
para emitir su juicio, despojándose de toda identificación personal
con los concursantes.

Artículo 41º El personal militar concursante deberá respetar severamente los


requisitos que se solicitan para el ascenso, evitando en todo
momento influir en la Junta de ascenso mediante argucias inmorales
y corruptas.

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Artículo 42º El personal militar concursante tiene el deber de obedecer los
resultados consecuentes sin hacer ningún tipo de comentario
deleznable en contra de la Junta de Ascenso y de la Institución.

Artículo 43º El personal militar concursante ascendido debe ser el fiel reflejo de
un proceso limpio, moral, transparente, justo y equitativo.

Capitulo VIII : Para con el desempeño de cargos y responsabilidades según


grado y jerarquía militar

Artículo 44º El militar tiene la obligación moral de aceptar por vocación y


convicción el destino que le demande la superioridad en cualquier
cargo y lugar de la República.

Artículo 45º El desempeño de responsabilidades y funciones para cargos y


jerarquías militares, además de la capacidad individual, exige el
cumplimiento de cualidades morales propias de la ética profesional
tales como: el profesionalismo, el liderazgo a través del ejemplo y
sus acciones personales, el espíritu constante de superación, la
conciencia del desempeño con calidad y el servicio a los demás
mediante la atención a todas las demandas y el buen trato. Se
sobreentiende que el desempeño del cargo tiene por marco los
valores morales, institucionales, cívico – patrióticos y de ética
profesional.

Artículo 46º En el ejercicio del cargo y de la jerarquía militar, el personal está


moralmente obligado a cumplir a cabalidad con su función,
teniendo en consideración que la primera lealtad es hacia el cargo
conferido, debiendo hacerlo de la mejor manera posible, con
integridad moral (cumplimiento de los valores morales) y con mística
institucional (cumplimiento de los valores institucionales).

Artículo 47º Al término del ejercicio del cargo, el militar deberá efectuar un
informe memoria tipo FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades
y amenazas) con el único objeto de facilitar honestamente el buen
ejercicio del cargo por parte de su sucesor, dejando de lado el
egoísmo y la animadversión.

Artículo 48º A mayor jerarquía militar, rango y responsabilidad en el cargo, mayor


será el compromiso ético y moral en su desempeño.

Capítulo IX: Para con el desempeño en misiones diplomáticas y de estudios

Artículo 49º Las Agregadurías Castrenses, por la naturaleza de su función,


exigen principalmente el cumplimiento de los valores morales, de los
valores institucionales y de ética profesional, especialmente en lo
concerniente a saber ser prudente, saber guardar silencio, guardar el
secreto y la información respectiva; ser oportuno y transparente;
expresar sus limitaciones y capacidades profesionales así como
proyectar la mejor imagen del país y de su Instituto Armado y/o de
sus Fuerzas Armadas.

11
Artículo 50º Las misiones diplomáticas en general, están relacionadas también
con el desempeño de jefaturas de casas militares, oficialías de
enlace, ceremonial y protocolo, secretarías, mensajerías, mesa de
partes y archivo, tanto en los Institutos Armados como en diversas
instituciones de la sociedad y/o Poderes del Estado, que así lo
requieran, debiéndose destacar nuestro personal por sus cualidades
morales (cumplimiento de los valores morales de verdad, justicia,
honestidad, lealtad, respeto, disciplina y honor) y sus condiciones
éticas (abnegación en el desempeño de la función; eficiencia en el
ejercicio del cargo; solidaridad, colaboración e iniciativa en el trabajo
con el superior, en grupo y/o en forma individual).

Artículo 51º En las misiones de estudio a nivel nacional como internacional, el


personal militar deberá demostrar condiciones éticas tales como:
dedicación al estudio, máximo esfuerzo intelectual para diplomarse
con honores, compañerismo y solidaridad, colaboración e iniciativa,
espíritu de cuerpo y liderazgo académico.

Artículo 52º El militar, cuanto más alto sea su rango y grado castrense, mayor
será su compromiso de ser ejemplo y paradigma del estudio honesto
y de la obtención de elevados rendimientos académicos.

Capítulo X: Para con el reconocimiento de valores y virtudes del


personal.

Artículo 53º Los Institutos Militares están en la obligación moral de reconocer


públicamente los valores y virtudes del personal militar en forma
oportuna, proporcionando formas y modos que fortalezcan y
recompensen los esfuerzos realizados. El cumplimiento de las
obligaciones no da lugar a reconocimiento de excepción porque no
significan sacrificio alguno.

Artículo 54º Los reconocimientos de las virtudes y valores en el personal deben


ser obligatoriamente tomados en cuenta como un factor decisivo para
los ascensos.

TITULO IV: DEBERES DE LAS FUERZAS ARMADAS PARA CON EL


SISTEMA DEMOCRATICO Y DEFENSA DE LOS DERECHOS
HUMANOS

Capítulo I: Deberes de las Fuerzas Armadas para con el sistema


democrático

Artículo 55º Las Fuerzas Armadas del Perú reconocen que cuanto más sólido se
encuentre el sistema democrático de la República, las condiciones
para el desempeño de sus responsabilidades serán más óptimas, por

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lo que se tiene fe y confianza en que la democracia es la mejor forma
de gobierno que ha escogido el pueblo peruano.

Artículo 56º El militar, al seguir la carrera de las Armas, lo hace plenamente


convencido que dedicará sus mejores y más calificados esfuerzos al
servicio del Estado, independientemente de que éste sea dirigido por
diversos gobiernos.

Artículo 57º El sistema democrático establece en forma precisa que las Fuerzas
Armadas deben obediencia al poder constitucional establecido
porque la obligación moral del militar consiste en acatar sólo las que
emanan de este poder, siempre y cuando no vayan contra las
normas morales, éticas y legales en vigencia.

Capítulo II: Deberes de las Fuerzas Armadas en la defensa de los derechos


humanos

Artículo 58º Los militares tienen la convicción de que toda persona se hace
merecedora del respeto a su dignidad como tal y a los derechos que
le asiste, más como una actitud debidamente formada y educada a lo
largo de su carrera militar que como obediencia ciega a una ley. Por
esta razón, tanto dentro como fuera de los cuarteles y de las bases
militares, el respeto a los derechos humanos es una condición moral
fundamental para el empleo de las armas.

Artículo 59º En el combate, los derechos humanos deben ser respetados tanto
en los propios como en los adversarios, protegiendo a quienes
quedaron indefensos y respetando la vida de quienes se rindieron.

Artículo 60º En el campo de batalla, la defensa de los derechos humanos se


manifiesta en el respeto a los caídos en acción de armas, cualquiera
hubiera sido la razón por la que éstos hicieron uso de aquellas.
Asimismo, el respeto a sus cuerpos evitando desapariciones dolosas;
la protección para su cristiana sepultura por parte de familiares o
amigos y la absoluta prohibición de la tortura y de las ejecuciones
extrajudiciales que denigran la condición moral del combatiente.

TITULO V: DERECHOS DEL MILITAR

Capítulo I: Derechos de formación e información

Artículo 61º El personal militar tiene derecho a recibir una instrucción y


educación del más alto nivel acorde con sus expectativas y
aspiraciones personales.

Artículo 62º Tiene derecho al acceso a becas de estudio, a nivel nacional e


internacional, en igualdad de condiciones que el resto de sus
compañeros de armas.

Artículo 63º El militar tiene derecho a exigir que la instrucción que se le imparta
esté de acuerdo con los ofrecimientos institucionales que figuran en
los prospectos de admisión y otras disposiciones internas respecto a

13
los ciclos de perfeccionamiento y capacitación profesional, así como
exigir instructores, docentes y catedráticos idóneos para el cargo con
la correspondiente tecnología educativa que asegure el mejor
proceso de enseñanza y aprendizaje.

Artículo 64º El militar tiene derecho a solicitar información sobre los resultados
del proceso de ascensos respetando la cadena de mando.

Artículo 65º El personal militar está facultado para solicitar información sobre su
pase a la situación militar de retiro, sobre todo cuando éste se ha
producido en forma súbita y sin aparente causa.

Capitulo II: Derecho al respeto personal y buen nombre

Artículo 66º El personal tiene derecho al bienestar institucional en igualdad de


condiciones que el resto de sus compañeros de armas.

Artículo 67º El personal tiene derecho a recibir un buen trato, respeto a sus ideas
y creencias.

Artículo 68º El militar tiene derecho a exigir de sus superiores el ejemplo en el


esfuerzo, abnegación, entrega y sacrificio que ellos mismos solicitan
de sus subalternos.

Artículo 69º El personal militar debe exigir de sus subalternos la más alta moral
y mística institucional así como la correspondiente integridad moral
en el desempeño de sus responsabilidades.

Artículo 70º El personal militar no debe ser removido del cargo o jerarquía militar
en forma intempestiva, sin que exista de por medio causales que
hayan sido de pleno conocimiento del interesado, asegurando al
mismo tiempo el derecho que tiene al debido proceso. De igual
forma, cualquiera sea la razón, a excepción de los secretos de
estado y secretos militares, el militar debe ser previamente informado
de tal remoción, destaque o nuevo nombramiento por el comando
correspondiente sin hacer uso de intermediarios en los canales de
mando, sobre todo porque debe respetarse la dignidad humana y su
honor militar.

TITULO VI: DE LAS SANCIONES ETICAS Y MORALES

Capítulo I: De las sanciones éticas

Artículo 71º Las sanciones éticas se aplican exclusivamente a las faltas contra la
moral en el ejercicio de la profesión o de la carrera militar.

Artículo 72º La Ética Militar (profesional) se traduce en condiciones éticas las


mismas que se refieren al ejercicio del cargo, el cuidado de la
jerarquía militar, para los estudios y el perfeccionamiento personal y
profesional.

Artículo 73º Son condiciones éticas para el ejercicio del cargo:

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a) Abnegación en el desempeño de la función
b) Eficiencia en el ejercicio del cargo
c) Solidaridad, colaboración e iniciativa en el trabajo con el
superior, subalternos, en grupo o individualmente.

Artículo 74º Son condiciones éticas para el cuidado de la jerarquía militar:

a) Respetar el sagrado uniforme de la Patria.


b) Respetar y medir el alcance de la propia jerarquía militar sin
interferir en otras superiores o subalternas.
c) Cumplir estrictamente con las tradiciones y honores que le
corresponden a cada jerarquía militar.

Artículo 75º Son Condiciones éticas para los estudios y el perfeccionamiento


personal y profesional:

a) Dedicación al estudio
b) Máximo esfuerzo intelectual para diplomarse con honores.
c) Compañerismo y solidaridad
d) Colaboración e iniciativa
e) Liderazgo académico.
f) Permanente actitud altruista y de servicio a los demás.

Artículo 76º Las sanciones éticas se aplicarán cuando el militar transgreda o


incumpla los valores éticos mencionados en los artículos 73º, 74º y
75 º del presente Código.

Artículo 77º Las sanciones éticas, por ser exclusivamente de orden moral, no
asumen ninguna condición legal, por lo que pueden ir desde una
llamada de atención personal hasta la supresión de
condecoraciones, fotografías en galerías, expulsión de asociaciones
propias del Instituto que no vayan contra los derechos adquiridos del
titular y prohibición para el ejercicio de cualquier actividad o
responsabilidad en la Institución cuando pase a la situación militar de
retiro. Como quiera que no existe presión legal para el cumplimiento
de la sanción, el personal podría hacer caso omiso a ésta, por lo que
deberá ser reconvenido hasta en tres (03) oportunidades. Si a pesar
de ello incumpliera la palabra de honor empeñada, el expediente
pasará inmediatamente a las juntas de ascenso para que en la
evaluación de las condiciones morales sea calificado como INAPTO
y por lo tanto incapacitado para el ascenso. En casos especiales
podrá constituir causa suficiente para su invitación al retiro.

Capítulo II: De las sanciones morales

Artículo 78º Las sanciones morales se aplican cuando el personal militar


transgreda, incumpla o vaya en contra de los valores morales,
valores institucionales y de los valores cívicos patrióticos.

Artículo 79º Son valores morales los siguientes:

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Verdad, justicia, honestidad, lealtad, respeto honor y la virtud. Al
margen de las connotaciones también legales que tiene su
incumplimiento; la sanción es estrictamente moral y
consecuentemente el castigo es de la misma naturaleza. El personal
que vulnere cualquiera de estos valores será calificado como
PERSONA CARENTE DE INTEGRIDAD MORAL y/o INMORAL,
incapacitándolo para todo tipo de representación oficial del Instituto
en el país y en el extranjero.

Artículo 80º Son valores institucionales los siguientes:

Identidad institucional, cohesión y unidad, liderazgo, disciplina,


mística institucional, espíritu combativo, vocación de servicio y el
espíritu de sacrificio. El cumplimiento de estos valores genera la
mística institucional que puede ser alta o baja. Su incumplimiento
califica al personal CON BAJA MORAL O SIN MORAL O FALTA DE
espíritu institucional, es decir, sin espíritu militar, naval o carente de
espíritu aeronáutico.

Artículo 81º Son valores cívico –patrióticos los siguientes:

a) Enseñar y promover la veneración de los símbolos patrios en la


población nacional.
b) Honrar el culto a los héroes nacionales.
c) Trabajar al servicio de la colectividad nacional.

Artículo 82º Las sanciones morales no asumen ninguna condición legal, por lo
que pueden ir desde una llamada de atención personal hasta
sanciones mayores que afecten gravemente su reputación personal y
familiar. La forma de proceder en estos casos es la misma que se
contempla para las sanciones éticas de acuerdo con el Artículo N°77
del presente Código de Etica Militar.

Artículo 83º Todo soldado peruano está en la absoluta obligación de cumplir


estrictamente con el presente Código de Etica Militar; su
incumplimiento acarrea sanciones morales que hacen incompatible
su presencia en el seno de los Institutos Armados del Perú.

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TITULO FINAL

DECLARACION DE COMPROMISOS

Primero: Estaré convencido que pertenecer a las Fuerzas Armadas del Perú es para
mí un privilegio al que me haré merecedor por mi comportamiento ejemplar.

Segundo: Tendré la certeza de que la jerarquía de valores es en este orden: Dios, mi


Patria, mis Fuerzas Armadas, mi familia y mi persona.

Tercero: Todo lo haré en forma eficiente, es decir, de la mejor manera posible, con el
mayor ahorro de medios y en el menor tiempo.

Cuarto: Haré todo lo posible por prestigiar a mis Fuerzas Armadas y no haré nada
que, aún ligeramente, pueda deshonrarlas. Jamás seré infidente, aún con el riesgo de
mi propia vida.

Quinto: Guardaré absoluta lealtad a mis símbolos patrios, a mis principios, a mis
superiores, camaradas y subalternos.

Sexto: Cumpliré de la mejor manera posible todas las órdenes legales y legítimas que
impartan mis superiores.

Séptimo: Haré uso de la fuerza en forma profesional y equilibrada, para asegurar el


legítimo cumplimiento de la misión.

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Octavo: Incrementaré en mí una acendrada mística y moral militar así como una
adhesión firme a los ideales militares.

Noveno: Hablaré siempre bien de mis Fuerzas Armadas, sus Comandos y procuraré
que los demás también lo hagan.

Décimo: Cultivaré en mi y estimularé en los demás un fuerte espíritu de cuerpo y una


profunda identidad para con la organización militar.

Décimo Primero: Jamás buscaré la recompensa, la adulación o el aplauso,


bastándome la consciente satisfacción del deber cumplido.

Décimo Segundo: Fomentaré siempre una atmósfera de comprensión, de


cooperación y estímulo, en aras de una sincera solidaridad como vocación de servicio.

Décimo Tercero: Manejaré con honradez y transparencia los recursos que, por razón
de función, tenga responsabilidad de administrar o tomar decisiones sobre ellos.
Décimo Cuarto: Seré consciente que el mejor reglamento del subalterno es la
conducta intachable del superior.

Décimo Quinto: Recordaré siempre que mis subordinados son dignos de respeto y
nunca les ordenaré hacer algo inmoral.

Décimo Sexto: Tendré presente que nunca ordenaré a mis subordinados hacer lo
que yo no haría si fuera uno de ellos.

Décimo Sétimo: Estaré completamente seguro y convencido que soy miembro de las
Fuerzas Armadas, tanto fuera como dentro de sus unidades y dependencias, por lo
que mi comportamiento siempre será digno.

Décimo Octavo: Tendré la convicción que un soldado participa en muchas batallas,


pero que siempre la batalla por la integridad moral del personal es la más ardua y que
jamás la perderé.

Décimo Noveno: Procuraré, con el mayor empeño, ser ejemplo y paradigma de mis
compañeros de Armas, en mi familia y en mi hogar.

Vigésimo: Seré, por convicción y formación, un soldado valiente, aguerrido,


combativo, veraz, laborioso y honrado.

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GLOSARIO DE TERMINOS

Abnegación Militar

La decisión de abrazar la carrera de las armas en forma voluntaria significa que


el militar tiene plena conciencia que dentro de sus posibilidades profesionales está la
de jugarse la vida en el ejercicio de su responsabilidad, y por lo tanto de entregarla en
defensa de los sagrados intereses de la Patria.

Ahora bien, la vida es el don más precioso que tiene el hombre y su espíritu de
conservación es compartido hasta por las especies biológicas más primitivas. Sin
entrar en detalles sobre los animales podemos reflexionar que hasta las plantas
vuelven a retornar cuando las podan, y logran sobreponerse a las enfermedades que
amenazan su existencia y por cuanto la vida humana es preciosa, el ofrendarla
voluntariamente en aras de un ideal superior, es el acto más sublime del hombre.

La historia de la humanidad es en gran medida la historia del heroísmo, que en


el fondo es un acto de amor como lo demuestran las enseñanzas de la iglesia, que
relatan cómo Jesucristo dio su vida por sus semejantes para perpetuar la Verdad
Eterna que enseñó a sus discípulos.

Leyendas heroicas nos han sido transmitidos desde la más remota antigüedad,
poblando la historia de nombres y hechos de quienes no vacilaron en sacrificarse por
sus ideales. La enumeración de esa gestas, individuales y colectivas, es interminable.

Cohesión Institucional

Es el espíritu de cuerpo y de integración que tienen los hombres entre sí y que


pertenecen a una organización. La cohesión permite la unidad y la unidad hace la
fuerza. El Espíritu de cuerpo se fundamenta en la solidaridad, colaboración
incondicional y lealtad para con el grupo.

Disciplina Militar

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Substancialmente la disciplina es la ejecución de una orden recibida, en forma
consecuentemente racionalizada, es decir metódicamente ejercitada, precisas e
incondicionalmente opuesta a toda crítica, así como la íntima actitud exclusivamente
encaminada a tal ejecución. A esta característica se añade otra: la uniformidad de la
acción ordenada. Sus efectos específicos se basan en su calidad de acción común de
una masa, lo cual no quiere decir que quienes obedecen hayan de constituir
necesariamente una masa reunida en un solo lugar, que obedece de un modo global
o que alcanza grandes proporciones desde el punto de vista cuantitativo. El factor
decisivo (en este caso) es la uniformidad de la obediencia por parte de una
multiplicidad de hombres. La disciplina presupone el “Adiestramiento” con vistas al
desarrollo de una presteza mecanizada por medio de la práctica y en tanto que apela
a fuertes motivos de carácter ético, presupone el deber y la escrupulosidad. Todo ello
al servicio de un óptimo, racionalmente calculado, despliegue de energía física y
psíquica desarrollada por las masas uniformemente adiestradas.

La disciplina posee en su tendencia y en su contenido normal un rasgo objetivo,


es decir significa fervor por una causa común, por un resultado racionalmente
perseguido y no por una persona como tal. Lo contrario se presenta sólo cuándo por
ejemplo, el poder y la fuerza de un negrero imponen la disciplina de una plantación, en
un ejército de esclavos del Medio Oriente o en las galeras de la antigüedad o la Edad
Media, tripuladas por esclavos por condenados.

Espíritu de cuerpo

Es la aplicación efectiva de los valores morales, que mantienen elevado el


espíritu de grupo. Se entiende también al conjunto de ideas, actitudes, intereses,
aspiraciones, ideales y tradiciones de una colectividad profesional. Se manifiesta de
modo activo en la fidelidad defensiva de sus miembros frente a los extraños
resistiéndose a la ajena investigación. Es propenso el espíritu de cuerpo a la creación
de pequeños grupos, que si las oportunidades les favorecen, su poder de liderazgo
aumenta, llegando incluso a convertirse en oligarquía. En el medio militar, el espíritu
de cuerpo juega un importantísimo papel, pues sin llegar a la exageración de llegar a
los extremos conserva vivo el interés de superación para identificar su unidad ante la
colectividad como la mejor, creando un sano espíritu de competencia por mantener e
incrementar el profesionalismo y las virtudes militares.

Espíritu de Sacrificio

Es el esfuerzo constante sin encontrar límites a riesgo de la propia vida, para dar
cumplimiento a órdenes, disposiciones, misiones o tareas autoimpuestas o impuestas
por la organización. El espíritu de sacrificio permite superar todo tipo de barreras,
obstáculos y continencias que se puedan presentar con tal de cumplir con la misión o
el encargo.

Etica Profesional

Es una parte o disciplina axiológica de la moral que estudia la aplicación de los


principios en la conducta personal de los hombres, cuando éstos ejerce su profesión u
ocupación.

La ética profesional o DEONTOLOGIA establece el conjunto de pautas de


comportamiento moral que las personas deben cumplir, respetar y hacer respetar
durante el desempeño de sus funciones propias de su profesión, arte, oficio u

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ocupación. La ética profesional tiene que ver con códigos de ética moral relacionados
con el respeto de los valores morales en todos los actos del desempeño de la función,
a diferencia de la moral que actos del desempeño de la función, a diferencia de la
moral que cubre todos los actos de la vida pública y privada, personal o institucional,
profesional o de servicio.

Fortaleza

Es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la


búsqueda del bien.

Hombría de Bien

Asumir las exigencias de la buena estirpe, del buen nombre y del buen
nacimiento. Es la cualidad para buscar siempre lo bueno y evitar lo malo.

Honestidad

Es la conducta decente y con decoro, con pudor y recato, que procede con
rectitud, prioridad y dignidad en el cumplimiento del deber, de las obligaciones y
funciones del cargo, así como en la defensa de los derechos y prerrogativas que
verdaderamente le corresponden, lo contrario a la honestidad es la deshonra, la mala
forma y la falta de reputación. Fundamentalmente el deshonesto linda con la
delincuencia.

Honor

Es la dignidad personal que le impulsa en lo más íntimo a cumplir con severa


conciencia sus deberes. El honor militar no se aplica con estériles deseos, ya que se
impone más allá de lo imposible pudiéndose afirmar que al moribundo, lo empuja a
combatir. Es en conclusión el honor, una cualidad moral que lleva al más severo
cumplimiento de los deberes, respeto del prójimo y de uno mismo así como es el
sentimiento de la dignidad moral propia de cada persona. Una persona tiene o es de
honor cuando es fundamentalmente veraz, justa y honesta como honrada. Lo
contrario al honor es el deshonor o la perdida de la dignidad personal, lo cual
moralmente se considera muy grave.

Identidad Institucional

Es el sentimiento de orgullo de pertenecer a la Institución por ello se ama y


defiende la institución hasta con la entrega de la propia vida.

Integridad

Consiste en la rectitud de las acciones. El militar deberá tener esa virtud como
cardinal en todas sus acciones, ya que sin ella los pilare morales de la Institución
Armada serían fuertemente afectuosos, puesto que la conducta del militar deberá
estar basada en los principios éticos y morales tanto de la sociedad como los de su
organización castrense a la que pertenece.

Integridad Moral

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Es el cumplimiento a cabalidad de todos o gran parte de las condiciones morales
en los ámbitos personal, profesional, institucional, y social. La integridad moral exige
el cumplimiento de los valores morales, de los valores institucionales y de la ética
profesional.

Justicia

Es el supremo ideal que consiste en la voluntad firme y contundente del recto


proceder, conforme al derecho y a la razón. Podría decirse que la justicia es el
compendio de todas las virtudes en su conjunto. En la organización militar donde es
indispensable la convivencia humana, la justicia constituye el fundamento
imprescindible para obrar y conseguir obediencia espontánea de los subordinados.

Lealtad

La Lealtad es la virtud personalizada que atiende a las situaciones de mando y


obediencia con base en la autoridad.

En el ámbito de las Instituciones Militares se habla sobre todo de lealtad al


mando y mucho menos de la lealtad del jefe hacia sus leales, es decir, de la mutua
correspondencia entre las acciones de uno y de las de los otros para el cumplimiento
de un deber. Y es que para entender bien el significado de la lealtad al mando, no
basta el carisma del Jefe, es decir, su capacidad par ser obedecido espontáneamente.
Con la lealtad no se trata de obedecer a quien tiene madera de jefe – carisma de líder
– sino que se obedezca a quienquiera que este autorizado para el ejercicio del mando.
Y es aquí donde aparece, como ineludible la necesidad del compromiso de la lealtad,
es decir, de un vínculo entre personas apenas geniales o sobresalientes, pero firmes
en su voluntad de servir juntos, abrazados por un mismo deber.

Este sentido de corresponsabilidad es el que ha pasado a la ética militar


moderna, bajo la forma del arte del buen mandar. El ideal de las unidades de elite es
precisamente éste: lograr en todos los hombres implicados en una misión, el
compromiso reciproco de conductas que el conjunto estima correctas. La Lealtad crea
un estilo personal de mando. El compromiso de la lealtad deja siempre claro el
nombre del jefe de grupo. De aquí que sea lógico exigir la lealtad con mayor énfasis a
los miembros del Estado Mayor que a los Jefes de las Unidades respecto al mando de
unos y otros, por que allí donde el trato ha de ser más personal, es donde la virtud de
la lealtad se hace más necesaria.

La lealtad, en definitiva, no se confunde con el compañerismo, la amistad o la


camaradería por que sigue siendo una virtud al servicio de una relación de una
relación de poder, que se desea hacer extraordinariamente eficaz. Su vigencia se
expresa en la seguridad q de que nadie del grupo será abandonado en los momentos
difíciles, con razón o sin ella, llega a decirse: Donde reina la lealtad, ni el mando se
queda en soledad, ni los soldados permanecen aislados de su jefe.

Mística Institucional

Es la defensa de la Imagen y del prestigio de la organización en todo tiempo y


circunstancia con el único fin de hacer que la Institución sea cada vez mejor y más
eficiente.

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Moral

Disciplina analógica que enseña las reglas que debe regirse para hacer el bien y
evitar el mal.

Es el conjunto de normas de conducta que permiten la convivencia entre las


personas, de modo que exista el mutuo respeto y las consideraciones debidas.

La moral está conformada por un conjunto de valores que se denominan


VALORES MORALES, y que entre los principales se encuentran: La verdad, la
justicia, la honestidad, el valor, el honor, la virtud y la lealtad.

La moralidad es la relación o conformidad de la conducta con la moral, es decir


el ajuste del comportamiento humano con el cumplimiento de los valores morales. La
moralidad se define también como el conjunto de buenas costumbres, de buenas
inclinaciones y de actitudes rectas.

Prudencia

Es la virtud que trasforma el conocer en querer y el querer en hacer. El tener


conocimiento de lo que debemos hacer y la voluntad de hacerlo, son los dos tiempos
del proceso de la prudencia. (cognoscitivo e imperativo).

Las virtudes cognoscitivas que se deben fomentar para que nazca la


prudencia: la aplicación de la memoria la realidad pasada, presente y futura, la dócil
aceptación de los consejos; la perspicaz objetividad ante lo inesperado.

Para ser prudentes, debemos apreciar, de un golpe de vista si la situación por


transcurrir representa para todos un peligro.

Responsabilidad

Es la obligación de cumplir con los deberes y responder por los propios actos .
Esta responsabilidad puede ser: moral legal y social.

Subordinación

La subordinación, es la virtud despersonalizadora, que se fija en la autoridad de


la costumbre es decir, en una “autoridad tradicional” .

La subordinación, es la forma más clara y sencilla de establecer una relación de


poder en cualquier ambiente colectivo. La subordinación se funda en la noción de
grado. Propone una ordenación por niveles de responsabilidad de todos lo hombres
implicados en la tarea que nos viene a los militares trazada de antemano.
La subordinación militar se materializa en el despliegue casi geométrico de la
experiencia estamental, acumulada en los ejércitos por los siglos pretéritos. Puede
decirse que es el fruto moderno de la rutina que creo en su día primero, el hábito de
seguimiento fiel tras un maestro carismático y segundo, el hábito de compromiso leal
frente a un jefe algo menos carismático. La subordinación en definitiva, resulta para la
mentalidad tradicional un sucedáneo de la fidelidad y de la lealtad. Pero para la
mentalidad moderna se ofrece como un hallazgo afortunado que establece un orden
al que todos habrán que atenerse de modo impersonal, desde puestos diferentes. Lo

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que fundamenta a la virtud de la subordinación los ejércitos actuales es la vigencia de
la norma, de la ordenanza, dictada desde arriba, que engendra un sistema instituido o
formalizado de autoridad.

Templanza

Es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio


en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos
y mantiene los deseos, en los límites de la honestidad. En el militar, la virtud de la
templanza los lleva a ser moderados (contener dentro de sí los impulsos nocivos),
discretos, sensatos y equilibrados (mantener la ecuanimidad de las emociones
personales).
Valor

Es la importancia que tiene una persona a lo que vale otra persona. Es la


subsistencia y firmeza que se pone para llevar a cabo una acción, una orden, una
tarea, una misión o un encargo, aún con riesgo de la propia vida. Lo contrario al valor
es la cobardía y deserción.

Valor Militar

El militar es un hombre cuya profesión tiene como finalidad última el uso de las
armas, desde la más simple hasta la más complejas y sofisticadas, en las tres ramas
principales o fuerzas. Puede hacerlo eventualmente en el plano interno, en defensa
de la seguridad nacional, el imperio de la ley y la estabilidad institucional. Pero
hablando en términos más estrictos debe combatir en defensa de la integridad
territorial, contra enemigos procedentes del exterior.

Por estas consideraciones, su existencia y su actividad profesional implican


continuamente situaciones de azar y de riesgo, en las cuales pone en juego su vida, lo
cual exige, como condición esencial, valor personal.

A su vez, el valor debe ir acompañado de la eficiencia en el uso de los


conocimientos que ha ido adquiriendo progresivamente, en el curso de su vida
profesional, y de las armas y pertrechos que, también paulatinamente, ha aprendido a
manejar. El ingrediente de eficiencia es consubstancial al valor por cuanto disminuye
el factor de riesgo en la medida en que el militar esté altamente capacitado para su
defensa, tanto individual como de unidad o grupo.

Lo contrario del valor no es el temor, sino la cobardía.

Valores Institucionales

Es el conjunto de conductas individuales orientados a la conducta colectiva de


una institución u organización que condicionan su lealtad, identidad, mística y espíritu
de cuerpo con la institución.

Los valores institucionales preferentemente son la identidad institucional. La


cohesión institucional, vocación de servicio, espíritu de sacrificio y mística institucional.

Verdad

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Consiste en el hábito de adecuación entre lo que se piensa y lo que se dice o
hace. La falta de esta adecuación en las palabras, se le llama mentira; en los gestos
exteriores, simulación; y en todo el comportamiento, hipocresía.

Virtud

Es la disposición constante del espíritu humano que mota e incita a obrar bien y
evitar el mal. Es la integridad del ánimo y bondad de vida. Es el espíritu
bienaventurado que tiene fuerza para cumplir con los deberes y las obligaciones, los
encargos y las confianzas, los secretos y las intimidades ajenas. El hombre virtuoso
es aquel que cumple las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y
templanza. Lo contrario al hombre virtuoso o a la virtud es el hombre inmoral o
amoral.

Vocación de Servicio

Es la entrega con abnegación, coraje y total desprendimiento al cumplimiento del


trabajo de las obligaciones, funciones y tareas que las Institución le asigna a cada uno
de sus miembros.

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