Historia TEMA 1
Historia TEMA 1
Las invasiones germánicas del siglo V acabaron con el débil Imperio romano. Los historiadores marcan la
caída de Roma (476) como el fin de la Antigüedad y el inicio de la Edad Media.
A principios del siglo V, los hunos, un pueblo bárbaro llegado de Asia, dirigidos por Atila, invadieron y
arrasaron los territorios del Este de Europa.
Tenían costumbres y unas formas de vida muy diferentes a las de los romanos. No tenía escritura, ni
leyes, ni una estructura de Estado. Trabajaban la tierra y criaban ganado.
Estaban organizados en clanes familiares y sus caudillos elegían a un jefe militar, que ejercía también
como rey. Este cargo era electivo y, con el paso del tiempo, se convirtió en hereditario.
Los reyes se rodearon de consejeros romanos y el latín continuó siendo la lengua oficial y el cristianismo
acabó de imponerse.
A partir del siglo VI, el Imperio romano de Oriente, al que se denominó Bizancio: adoptó el griego como
idioma e introdujo formas políticas y culturales más orientales.
Durante el siglo VII irrumpió una nueva religión con origen en Arabia: el Islam.
Es una religión monoteísta, como el cristianismo o el judaísmo, que llamaba a sus fieles a la guerra santa
para expandir la nueva fe.
En pocos años el Islam se extendió y ocupó parte de las tierras del antiguo Imperio romano.
2. Un reino germánico: Los visigodos en Hispania
En el año 409 entraron en la Península Ibérica una serie de pueblos germánicos: suevos, vándalos y alanos.
Los visigodos acudieron a la Península como aliados al servicio de Roma, para expulsar a los invasores.
A partir del año 415, los visigodos consiguieron expulsar a los vándalos y alanos hacia el Norte de África y
reducir a los suevos al territorio de la actual Galicia.
Los visigodos se expandieron por Hispania y organizaron un reino, que pervivió durante más de doscientos
años y fijó su capital en la ciudad de Toledo (554).
Los visigodos, aunque eran poco numerosos (alrededor de 150.000 sobre una población de 6 millones),
dominaron a los hispanos y se repartieron gran parte de sus tierras.
Junto a los grandes propietarios hispanorromanos, constituyeron el grupo social aristocrático y privilegiado.
Una monarquía fuerte: el Aula Regia (órgano asesor formado por nobles y clérigos) y los Concilios
de Toledo (asambleas de carácter religioso y civil).
El control de todo el territorio peninsular: expulsó a los suevos (585), conquistó los territorios que
los bizantinos habían ocupado (572-623) y detuvo a los francos por el Norte.
La unificación jurídica y religiosa entre hispanorromanos y visigodos: el rey Leovigildo derogó la ley
que prohibía los matrimonios mixtos.
Recaredo consiguió la unidad religiosa al convertirse junto a muchos nobles visigodos al cristianismo
(587).
Finalmente, Recesvinto logró la unificación jurídica al establecer una única legislación para todo su
reino, el Liber ludiciorum (654).
Sin embargo, a principios del siglo VIII, las disputas nobiliarias facilitaron que un ejército musulmán,
procedente del Norte de África, invadiese la Península Ibérica (711) y derrotase al último monarca visigodo
(don Rodrigo).
5. Bizancio, el Imperio romano de Oriente
Cuando en el año 476 el Imperio romano de Occidente dejó de existir, la herencia romana pervivió en
Oriente baja el Imperio bizantino.
LA ÉPOCA DE JUSTINIANO
La época de mayor esplendor de Bizancio coincidió con el reinado de Justiniano (527-565), que se propuso
restaurar el Imperio romano.
Conquistó las provincias occidentales perdidas (península itálica, islas Baleares, parte del Norte de África y
Sur de Hispania).
El emperador tenía el poder político, militar y religioso. Recopiló las leyes romanas en doce libros que
constituyeron el Código Justiniano.
El Imperio bizantino gozó de una gran prosperidad económica gracias a una floreciente agricultura y a la
vitalidad del comercio en el Mediterráneo.
Entre los siglos VII y VIII, Bizancio perdió una gran parte de las conquistas de Justiniano. El griego se convirtió
en lengua oficial.
En los siglos siguientes (IX-X), una nueva dinastía logró reconquistar parte de las tierras perdidas. Fue un
nuevo período de prosperidad conocido como la Segunda Edad de Oro de Bizancio.
El emperador gozaba de un poder absoluto y era considerado la máxima autoridad del mundo romano y
también de la cristiandad.
EL DECLIVE DE BIZANCIO
A partir del siglo XI, la prosperidad de Bizancio empezó a decaer y el Imperio se descompuso lentamente
debido a los constantes ataques de los ejércitos turcos. La capital, Constantinopla, fue conquistada en el año
1453 y el Imperio bizantino desapareció.
6. El imperio carolingio
El imperio creado por Carlomagno fue el último intento de reconstruir la antigua unidad del Imperio romano
de Occidente.
Carlos Martel dirigió el ejército contra los musulmanes que desde Al-Andalus intentaban avanzar sobre
Francia, y los derrotó cerca de Poitiers (732).
Su hijo Pipino el Breve se convirtió en rey de los francos y fundó la dinastía carolingia.
Más tarde, su hijo y sucesor Carlos, llamado “el Grande” (Carlomagno), reconstruyó el Imperio de Occidente.
CARLOMAGNO, EMPERADOR
Conquistó gran parte de las tierras de Europa Occidental, frenó el avance del Islam y estableció fronteras
seguras en todo el territorio.
Convirtió al cristianismo a todos los pueblos bajo su autoridad y reforzó la unión entre el poder político y el
religioso.
En el año 800, Carlomagno fue coronado por el papa León III como el nuevo emperador. Estableció su corte
en Aquisgrán y propició un renacimiento cultural.
7. ¿Cómo gobernó su Imperio Carlomagno?
Dividió el territorio en 250 condados. Al frente de cada uno, nombro un conde, que era un noble de su
confianza.
Para defender las zonas de frontera, creó las marcas, dirigidas por un jefe militar, el marqués. También
estableció un cuerpo de comisarios reales, los missi dominici, para hacer cumplir las leyes y controlar a
condes y marqueses.
El sistema de gobierno ideado por Carlomagno se basaba en una cadena de relaciones personales de
fidelidad y protección.
Carlomagno protegía a los nobles, les entregaba tierras y el derecho de gobernarlas; los convertía en sus
vasallos y estos le juraban lealtad, respeto y ayuda militar.
A su vez, estos nobles recibían el juramento de fidelidad de otros vasallos de menor rango.
A la muerte de Carlomagno, la corona pasó a su hijo Luis el Piadoso (814-840) quien, al morir, repartió los
territorios del Imperio entre sus tres hijos: Lotario, Luis y Carlos.
Lotario recibió el título de emperador e intentó imponer su autoridad. Pero sus hermanos Luis y Carlos se
rebelaron, le vencieron y le obligaron a firmar el Tratado de Verdún (843). A partir de entonces cada
territorio formó reinos independientes.
Desde el siglo IX, grandes oleadas de invasiones asolaron de nuevo Europa Occidental (musulmanes,
vikingos, etc.) y provocaron otra vez terror e inseguridad entre la población.