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Cables Submarinos: Clave en Telecomunicaciones

Los cables submarinos de fibra óptica son la base de la red mundial de telecomunicaciones y proporcionan una conexión más robusta, de menor latencia y mayor ancho de banda que la comunicación por satélite. Los primeros cables submarinos estaban hechos de cobre, pero ahora usan fibra óptica para transmitir grandes cantidades de datos, voz, video e Internet a través de los océanos. La instalación y reparación de estos cables es un proceso complejo que requiere el uso de robots submarinos para colocarlos y arreglar
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Cables Submarinos: Clave en Telecomunicaciones

Los cables submarinos de fibra óptica son la base de la red mundial de telecomunicaciones y proporcionan una conexión más robusta, de menor latencia y mayor ancho de banda que la comunicación por satélite. Los primeros cables submarinos estaban hechos de cobre, pero ahora usan fibra óptica para transmitir grandes cantidades de datos, voz, video e Internet a través de los océanos. La instalación y reparación de estos cables es un proceso complejo que requiere el uso de robots submarinos para colocarlos y arreglar
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¿Para qué sirve el cable trasatlántico?

Un cable submarino o Interoceánico es aquel cable de cobre o fibra óptica instalado


sobre el lecho marino y destinado fundamentalmente a servicios de
telecomunicación.
Actualmente los cables submarinos de fibra óptica son la base de la red mundial de
telecomunicaciones. 1​2​ El cable submarino se muestra como una solución robusta y
eficaz, por la resistencia ante inclemencias meteorológicas, menor latencia, y mayor
ancho de banda que la comunicación por satélite, todo lo cual lo posiciona como
una infraestructura más fiable y de mayor capacidad, una vez instalada y probada.

Origen y evolución
En lo relativo al servicio de telecomunicación los primeros cables, destinados al
servicio telegráfico, estaban formados por hilos de cobre recubiertos de un material
aislante. Ya en 1845 se realizaban en Portsmouth ensayos de cables submarinos​
aunque no se conseguía aún la confiabilidad suficiente. La invención de un aislante
resistente al agua denominado gutapercha, desarrollado en 1847 por el alemán
Werner von Siemens. le permitió a la Submarine Telegraph Co. tender, en 1852, el
primer cable submarino que unía el Reino Unido y Francia a través del Canal de la
Mancha. Si bien fue cortado por unos pescadores al poco tiempo de instalado, este
hito probó que el cable submarino funcionaba, desatando una carrera sin freno por
su desarrollo en el mundo.
Posteriormente, en la década de los 60, se instalaron cables submarinos formados
por pares coaxiales, que utilizando multiplexación por división de frecuencia.
permitían un elevado número de canales telefónicos analógicos, del orden de 120 a
1800, lo que para la época era mucho.
En los 80, comenzaron a popularizarse los cables submarinos de fibra óptica, que
utiliza multiplexación por división de longitud de onda, idéntica filosofía pero
utilizando esta vez diferentes longitudes de onda de emisores láser. Así, abrieron el
camino para la transmisión simultánea de un gran número de señales digitales
portadoras de voz, datos, televisión, Internet, etc. con velocidades de transmisión de
hasta 1000 Tbit/s.
A pesar de que el cable era parte de un desarrollo de comunicación, también puede
pensarse en todo lo que significó. En un mundo donde la noción de “conectividad”
apenas empezaba a esclarecer y donde la idea de entender a la sociedad a través
de una metáfora de red era prácticamente inexistente, hubo quienes se aventuraron
a intentar esta gran hazaña.

Características e instalación
Los cables en la actualidad no son muy gruesos, pueden alcanzar el tamaño de un
brazo humano. Paradójicamente, cuanto mayor es la profundidad, menor es la
protección mecánica que se necesita, pues hay una menor probabilidad de que se
sufran daños en el cable por anclas, redes de arrastre, u otros. Suelen tener las
fibras ópticas en el centro, recubrimientos plásticos, cables de acero para
resistencia mecánica, conductores de cobre para alimentación de los repetidores, y
una funda exterior de tereftalato de polietileno para aislarlo completamente.
Con un elemento similar a una azada pero de gran tamaño, manejada por robots
submarinos, se crea un surco donde se posará el cable, surco que posteriormente
se cubrirá con arena depositada por la corriente marina. Esto se hace en zonas
donde la profundidad es escasa o pudieran aparecer otros riesgos, ya que cuando la
profundidad es importante, el cable simplemente queda apoyado en el lecho marino.
Lo más difícil es determinar la profundidad del océano. El lecho marino consta de
desniveles, lo que hace que haya zonas conflictivas en condiciones muy diversas
para situar los cables. Para ello, se estudian en profundidad las zonas más
adecuadas para colocarlos.

Principales problemas

La reparación de un cable a tanta profundidad es imposible, por lo que se arreglan


en la superficie. Se rescatan los extremos dañados con un robot submarino, y se
repara, une o soluciona el daño a bordo de buques especiales
Hay varias razones por la que los cables sufren daños, pero básicamente es por
anclas de barcos, redes de pesca, o peces. La fauna marina se puede comer el
recubrimiento de los cables - tiburones -, atraídos por los campos magnéticos.
Afortunadamente los nuevos diseños de cables contemplan este problema y
reducen la posibilidad de cortes o complicaciones por estas causas.
La comunicación vía satélite quedó relegada desde la década de 1990 a la
transmisión de eventos deportivos y/o culturales específicos, la comunicación de
sitios extremadamente remotos, y la navegación marítima/ aeronáutica. Se
aprovecha la flexibilidad de poder "subir al satélite" en forma instantánea allí donde
la "pisada" del satélite lo permita, e incluso moverse sin perder la conectividad, algo
que el cable no puede dar.

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