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Manual de Mineralogia - Dana y Hurlbult 2da Edicion PDF

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DANA - HURLBUT

MANUAL
DE

MINERALOGÍA
Tll:IT!IDO MOUf:/t\'U P.4/IA L-1 J:.'.\'SEÑAi\'Z.4
E\' U,\ll'EIIS/0.fUES J F:SCUI.LlS ESPECIALES I
r PHU Cl h IJE JYGf.,\/E/lOS DE .IIJNAS J CLÓLO<}(!S

2.• EDICIÓN

.iomprn • ,J b.,.o/c�+-
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Fe�h .:¿/- ÍC--1 ,(R<y
Inv v. B./:f.q_f"i/T
EDITORIAL REVEIITÉ, S. A.
!JA R CELO.VA - BUENOS ,U R E:S - ,11 tx ICO
A/C.IILX
PRÓLOGO

En la 16.• edición del Manual de Mineralogía. de Dana, se decía que «...la re­
lación. más íntima cada día, entre la Mineralogía. la Química y la Física, ha
sido puesta de manifiesto por muchas técnicas mineralógicas nuevas y lo que es
más importante. por nuevos puntos de vista». Afirmación que se aplica lo mismo
a los últimos siete años transcurridos como al decenio anterior. Los cambios habi­
dos en la ciencia mineralógica la han hecho más cuantitativa, cambios reílejados
en esta edición por los nuevos conceptos que han sido incorporados. Los métodos
cuantitativos han sido introducidos siempre 4ue ha sido posible pero de tal modo
que no perjudiquen a la utilidad de 1:1 parte descriptiva que ha de subsistir como
tal en cualquier tratado elemental de Mineralogía.
El capitulo dedicado a la Cristalografía ha sido ampliado para dar entrada al
estudio de: 1) la proyección estereográfica, 2) las 32 clases cristalinas. 3) el cálculo
de las relaciones nxiales y 4) la roentgenocristalografía, materias aue se comple·
mentan para hacer una exposición más completa de la cristalografía y enseñar al
principiante a pens.;i.r cuanlitativamente como mejor ba!>C para el estudio más
avanzado. La variación más importante introducida en este libro ha sido el amplio
uso que se hace en todo él de la Cristaloquímica. como enlace básico y unificador
ql!e relaciona entre sí las propiedades de los minerales a través de consideraciones
estructurales y químicas. La sección de «Cristaloquímica» ha sido ampliada para
incluir en ella lo suficiente en los principios generales que sirva de base para una
mejor compreas!ón e interpretación de los grupos minerales. En la Sección de
«Mineralogía Descriptiva» una breve exposición de la cristaloquímica de cada clase
precede a la descripción de las especies incluidas en esa clase.
La clasificación de los minerales. a excepción de los silicatos. es la utilizada
en los tomos l y fl de la séptima edición del Sistema de MiueralOt!Ía. Las subdivj.
sienes más importantes de los silicatos y la disposición en ellas de las especies
sigue la clasificación de Hugo Slrunz en sus Minera/ogische Tabellen. que es, en
esencia, la utilizada en el tomo 111 del Sistema de Mi11era/o¡:ía.
En la preparación del original de esta edición he contado con la valiosa ayuda
del Dr. Henry E. Wcnden, Profesor de Mineralogía de la Universidad del Estado
de Ohio y estoy muy agradecido al Profesor 13. M. Shaub. del Smith Collcge por
las fotografías de los modelos de cristales.
CORNEI.IUS S. HURLBUT. JR.
Julio 1959.
t. HISTORIA DE LA MINERALOGÍA

La práctica de la Mineralogía es tan vieja como la civilización humana. Las


pinturas de l�l!t tumbas del Valle del Nilo, realizadas hace unos 5000 años. mues­
tran yn artífices ocupados en pesar malaquita y metales preciosos, en fundir menas
de mineral y trabajando con gemas de Japislá,uli y esmeralda. Los minerales y los
productos <le ellm derivados han figurado primordialmente en el desarrollo de
nui::!llra culturJ técnica actual. desde los preciados silex del hombre de la Edad de la
piedra ha\la las menas ele uranio del cic1llifico atómico de nuestros días. Las
,uh\tancias y pro<luctc.,s minerales son indispensables pam el bienestar, la salud y
d nivel de \ida del homhrc moderno. y son los rc.:;ursos naturales más valiosos
que guarda celosamente una nación.
1:s !<IOrprendcntc que, a pesar del antiguo contacto del hombre con los mine­
rales. empk1.1dm, para su defensa. confort. ornato y, frecuentemente, para sus
nccesid..idc\ npremiantes, muchas personas tengan sólo una vaga idea sobre la natu­
rnleza de un mineral e ignoren la existencia de una ciencia sistemática a ellos con­
i.;crnicntc. Con todo. aquel que haya escalado una montaña, caminando por una
playa o Lrabajado un jardín, habrá visto minerales en su estado natural. Las rocas
Je la montaiia, la arena de la playa o el abono del jardín están tot.ilmente, o en
gran parte, formados por minerales. Más familiares nos son aún. en nuestra ex­
periencia cotidiana. los productos hechos de minerales, ya que todos los articulas
del comercio que son inorgánicos. si no son minerales por sí mismos. Jo son por
origen. Todos los materiales d cuso común empleados en las modernas edificacio­
nes, tales uno el acero. el cemento. los ladrillos. el vidrio y el yeso. tienen su
origen en minerales.
En general. podemos estimar los minerales como los materiales que forman
las rocas de la corte1a terrestre. y como tales constituyen el eslabón, tangible y
íísico, más imp0rtante de la historia de la Tierra. Debido a que la meta fundamen.
tal del mineralogista es dilucidar los aspectos históricos. químicos y físicos de In
cortc,a tcrre"itre. la denominación mineral y el estudio de la Mineralogía se
limita a materiales de origen 11att1ral. De esta forma, el acero, el cemento, el yeso
Y el vidrio. aunque textos ellos derivan de minerales naturales como materia prima,
no se com,idcran como tales, ya que han sufrido un proceso de transformación por
la mano del homhrc. ti rubi sintético, aunque es idéntico íisica, estructural y
quírni...·amcntc al ruhi en su estado naturJI. no es un mineral. Otra limitación
1mpuc\la a lm minerales es que ésto!. deben ser de origen inorgánico. Así. quedan
�f .-f fv U A J., D E M I N F. R A LO e; I A

eliminados el carbón, el aceite, el ámbar y el abono animal. aunque se presentan


naturalmente en la corte7a terrestre. La perla y la concha mi�ma de la madreperla,
aunque química y estructuralmente son iguales a los minerales aragonito y calcita,
no son clasificadas como minerales.
Quizá, la limitación más significativa e importante que pone el mineralogista
sobre la definición de un mineral. es que éste debe ser un elemento o w, compuesto
qufmico. Aun cuando son posihles variaciones en la composición dentro de la
fórmula, debemos estar en bituación dt'! expresar la composición de un mineral por
medio de una fórmula química. De esta forma se eliminan todas las mezclas mecá­
nicas, aun cuando sean homogC:neas y uniformes.
Ahor.i que hemos determinado lo que incluye y excluye el término mineral,
podemos d�r una definición del mismo como un elemento o combi11acióu química
formado mediante un pro<'ew inorgánico n(l(1Jral. Esta definición limita Jógica­
meote la esfera de al;tividad del mineralogista y permite la elaboración de una
clasificación consecuente de los minerales.
La ciencia de la Mineralogía es un campo sintético de estudio íntimamente
relacionado con la Geología por un lado y la Química y la Física por otro. El
mineralogista puede cncolllrar en los mapas de campo formaciones de roca, depó­
sitob minerales y aspectos estructurales de la corteza terrestre, y entonces someter
las especies que recoja al trabajo de laboratorio. usando las técnicas de Jos químicos
y de los físicos. No es ni mucho menQs necesario. ni tan siquiera deseable, conside­
rar la Mineralogía dividida en diferentes secciones: pero en este libro, con vistas
a que resulte un tratado más sencillo, se han empicado las divisiones arbitrarias
.siguientes: CriswloRrafía, Mineralogía física, A1i11ernfog;a química, Mi11eralogfa
descriptim y Minemlogia determinativa.
Aunque los mineralogistas modernos comparten las disciplinas cientlficas del
físico y del químico y emplean té.cnicas físicas y químicas para la obtención de
imágenes más citrta5 y exa<.:tas de la naturalcn intrínseca de los minerales cris­
talinos, nunca han olvidado que son cientificos naturales cuya finalidad propia es la
búsqueda de las claves de los problemas de la historia de la tierra. Ni siquiera
los mineralogistas. en su trato con los átomos y redes espaciales, han quedado
insensibles a la llamada imaginativa del mundo de la bcllclél ordenada que se
extiende a sus pies.
La historia de la mineralogía demuestra 4ue técnicas y filosoíía se han cam­
biado repetida y profundamente JJtX la introducción de nuevos métodos y conceptos.
La mineralogía está hoy en día en crecimiento vivo y debemos esperar revisiones
fundamentales de puntos de vista y método� en el futuro.
2. CRISTALOGRAFÍA

A) INTRODUCCIÓN

Los minerales. con pocas excepciones. poseen la distrihución interna ordenada


característica del estado sólido. Cuando las condiciones son favorablés. pueden
estar limitados por caras planas y pulidas y adquirir formas geométricas regulares
conocidas como cristale.,. La mayor parle de los crislalógrafos empican hoy en dia
el término cristal al referirse a �ual�icr sólido co�stru�tura intcnrn�nado.
posean o no caras externas. C'arns limítrofes y pulidas son. en general. sólo un
accidente del crcc1fme�pues10 que su destrucción no camhia en absoluto las
propiedadc.'li fundamcmalcs de un cristal. este empleo es ra1onahle. Debemos. por
tanlo. tra1ar una definición más amplia de un cri'itaf considerándolo como un
s6li<!J! homogéneo que posee Llll nrd!l!.!.J.!!!!:m!! !!. fdimensiq,wl. que. haj_�nditio­
_
ne�íavora�� pu�dc�resarse cxh.:rnamente por l �ción de suecrficies
pla,� pul�das,_ j;l estudio de estos cuerpos sólidos y li.1.s leyes que gobiernan
su crecimiento. forma externa y e\tructura interna. se denomina cristalogr(,fi<1., Aun­
que la crist::ilog,afía se de�nrrolló"c:01110 una rama de la mincrnlogía. es hoy en dia
una ciencia ap�ute que no .sólo trata con los minerales sino también con toda la
materia cristalina. De e!-ta manera. In cristalografía ha llegado a ser una herra­
mienta poderosa en química. física. metalurgia y <:erámic:i y se ha usado para
resolver problemas relativos a rcíra<.'larios, fármacos. semiconductores...deaciones.
jabones. gemas sintéticas y un túmulo de otras suhstancias hechas por el hombre.
En este capítulo o;,c prcc;c11mn los elementos de cristalografía de manera breve
y elemental para introducir ::il lector en los hechos y principios más esenciales que
son útiles p.1ra la mineralogía elemental. L1 exposición tratará principnlmcn1e de
la geometría externa. o morfofo,:fa. de los cristales hien formados. ya que .una
exposición si�tcm,í.tic.:a de la estructura interna cae fuera de ks límites de esta
ohra. Sin embargo. �e está mejor equipado para comprender las estructuras crista·
linas si se posee una ,;;ólidn formación en morfolopfa cri,talina. Además, el háhito
cristalino car.1ctcrístico de muchos minerales constituvc . unu avuda
. valiosa en su
identificación.
, H término general cri.rtafi110 ser:i emple:.1do en este libro par:1 denotar Ja
posesión de una di,trihución on.Jcnada de átomos en la estructura. 111ien1ras Que
el término rri\tol, sin adjetivo . .!\C empicará en el senlido lradit:ionnl de una forma
�eométrica regular limirnda por CM:i... plana e;. 1FJ término cri,tal se cm11lc<1d en ,11
CRISTALOG RAFIA

una solución. H ejemplo más familiar de cristalización por fusión es la formación


de cristales de hielo. cuando el agua se hiela. Aunque ordinariamente no se con­
iclere así. el agua es hielo fundido. Cuando la temperatura es suficientemente baja,
I agua no puede en modo alguno permanecer en su estado líquido, y se convierte
eo sólida por la cristali7ación en hielo, Las partículas de agua que estaban libres
y podían moverse en cualquier dirección e ncl estado líquido. se em::ucntran ahora
sujetas en una posición dada y dispuestas ellas mismas en un orden definido para
fomrnr una masa cristalina sólida. La formación de rocas igneas de magmas Cun­
didos. aunque más complicado. es un proceso similar a la congelación del agua.
En el magma hay muchos elementos disociados. Cuando el magma se enfría.
los diferentes iones son atraidos unos por otros para formar los núcleos cristalinos
de los diferentes minerales. La cristali1aci6n se produce por el aporte de iones
en las mismas proporciones que forman las partículas minerales de la roca sólida
resultante.
)La tercera forma de cristali7ación es mucho menos frecuente que las otras
dos mencionadas ya. Se trata de los cristales producidos directamente de un vapor.
Los principios fundamentales de la cristali7ación son los mismos: los átomos qui­
micos disociados. cuando se enfría el gas. se agrupan poco a poco hasta que al
fin forman un sólido con una eslructura cristalina definida/El ejemplo más cono­
cido de esta manera de cristalización es la formación de los copos de 11ieve: el
aire se carga con vapor de agua frío, y los cristales de nieve se forman directamente
del vapor. Otro ejemplo de este tipo de cristalización lo tenemos en la formación
de cristales <le a7Ufre en las fuma rolas de las regiones volcánicas, donde los cristales
han s¡do depositados por los vapores cargados de azufre.

Ln estructura interna de los cristales

I f1 hct·ho más importante y fundamental relativo a las substancias cristalinas


es que las partículas que las forman están dispuestas de manera ordenada)Un
cristal debe, por tanto. ser descrito como formado por un gran número de u�
dadcs cXÍraordinariamcnte pequefias <listribu-frJaseñuñaséñc de repeficion tridi­
mensional. la nota <:aracterísfiCaele la estructura cristalína es rcpc[ición. y rncca­
niSinOs de repetición de la disposición interna de los cristales han sido parango­
nados a lo_s de los papeles de empapelar paredes. linóleo o estampados. La geome­
tría de la distrihución de las unidades que forman un cristal puede ser descrita,
como la imagen de un papd, en función de un motivo o unidad fundamental y
las rer,las según las cuales este motivo se repite.
Fstas ur.1ic.lades idénticas se distribuyen en los puntos de uní} red tridimensional
de tal manera que todos ellos tienen idéntico alrede�or/ la red viene definida por
l;,s trc� dírcrciones y las distancias �ún las cuales el motivo se ree1_tc:.1Sc ha
dcmoMrado que sólo es posible tener catorce tipos de redes e!:ipaciales; otras com­
hinricioncs de punto� deMíuycn lo rtXJUCrido por la rcdsegtJ/1 1atuaY la distrihución
® ® rt?.T
MANUAL DE MINERALOGIA

7 (l)P (2)/
Cúbico

(8)P �)C (10)[ (ll)J,'


Rómbico

(12)P (13)C (14)P


MOt1ocl/nico T,idinico
Fig. l. Las catorce redes de Bravais.

de puntos alrededor de cada punto debe ser idéntico a los demás puntos.�ue
demostrado por Bravais en 1848. y. por tanto, las redes se conocen como Jru;
/4 redes espaciales deBravais (fig. 1).
La unidad más simple de-una red es un paralelepípedo con�ido como celd::_
\
CRISTA l.OG RAFIA

s,merrfa Tipo de red Pmlfrn


Áng11/o:r Figura N.• po,
Trmlariones .v dmbolo P11ntos retic11/nref • c·r/ifo

Cúhico
«=B=y=90º (1) p Punlos súlo en Jo� vértices t
(11=b=c) 121 I Puntos en los vértices más un punto
en el centro 2
a 1 - a� = ali (3) F Puntos en los vértices 111[1s runtos en
los centros de todas las car.is 4
f Jcxnconal
,;;/3=90º /' Puntos sólo en los vértice!<i
y= 120· (4) o o
(a= hy'· e) Celda hexagonal con puntos en los
a 1 =a, =a�:;i:-c e vértices más pnntos en lo� centros
de aristas 4\
Romhoédrico
•=fl=f+qo· I'
a= b =e (S) o Puntos sólo en los vértices
R
Tetragona]
«=B=y=90º (6) I' Puntos sólo en los vértices
(a= b::6c) (7) 1 Punto� en los v¿rtices más punto en
a =a,=:J:c en el centro de l::i celda.

Rómbico
> , B y qO" 18) I' Punto\ ..010 en kis vértices
a� h�c (9) e Punto,;; en los v¿rtices más punto... en
los centros 1..k '.! cara-. op11c'-1;11,
(10) I Puntos en los vértice,;; m:ís punto en
en el ccn:m Lle la ci.:ll'ln
01) r Pun10, en In, \'�rlil'e, nü, nuntn, en
los L'cntrm de IOÚi.1" l:is c-...1.r:1,;;
Monoclínico
n =y= 90" -. /l 112) I' Punto, ,q\Jo en los vfrtire..:;
r=i h - e . 031 e, Punro, 1..·n h,, "Cr1ircs m:í\ punto:-. ('n
los ccntrns de ari,ta,
Trklinico
., a� .,. (141 1' Puntos sólo en lns vértices
a - b±c

(•¡ Aunque c,i-.1:m punto" en loor¡ ocho \Crtkc, Je la n:IJa nnid:id Je 11na rl·d prim1li\.'.l
tal-' 1 <.1ilo ciL1 um, r,nr celda. r..10 C<i deh,do a q1:c cada punt,l q11c1.h cnnir�111tlo p,n ,11.·ho
·1Ja"' pnhima... y "6h1 un oct:no del mi\11111 p..:rtcn1..·cc :i la Cl·lda l1n punto en d t·cnir,1 ,1,,.·
11na cara está comrartidc, por do" celda�. � ,;ólo medio rcrtene.:c a cada lln.'.l Je ,:IL\,
'º \tANUAL DE M/f',¡ERALOG/A

unidad. Fn la hgura I puede verse que algunas de ellas sólo tienen puntos en los
vénices y se dcr1ominan primitims. cada una contiene sólo una unidad del dibujo.
Se diferencian entre sí por la longitud de las ari�tas y los ángulos e�. /1 y )')
entre las aristas. Otras redes tienen otros puuios en el centro de las caras o en la
diagonal espacial y son celdas múltiples.
� Las unidades c�tructuralcs que se unen en el espacio rn el esquema reticular
para formar los cristales y que podemos coger y ensayar. son átomos o grupos de
átomos. En cier1os casos. como en los elementos nativos. estos átomos no están
cnrgados, pero con más frecuencia llevan cargas eléctricas y se denominan iones.
Los iones son átomos que se han cargado eléctricamente. Los iones cargados posi·
tivamente se denominan cationes porque se dirigen hacia el cátodo de una celda
electrolítica; los cargados negativamente son aniones porque emigran al ánodo
durante la electrolisis. La mayor parte de los minerales están formados por iones
o grupos de iones unidos entre sí por fuerzas eléctricas que surgen entre cuerpos
cargados con electricidad opuesta. La distribución en el espacio de estos iones
y grupos iónicos y la naturalc1a de las fuer1as eléctricas que los mantienen unido.s
forman la estructura del cristalJ De manera semejante a como los educadores se
refieren a los «ladrillos y mortero» al hablar de los edificios e instalaciones de una
escuela, también reunimos en el término estmcmra los «ladrillos», es decir, átomos,
iones y las cargas eléctricas el «mortero» que los une.
La celda unidad no puede ser jamás menor que un átomo. debido a que las
relaciones entre los átomos y las fuer1as que l0s unen son íac1ores importantes
que determinan las propiedades del cristal. FI número de átomos en una celda
unidad cs. en general. pequeño. éntero o un múltiplo de la fórmula química más
sencilla. Así. en el cuar10 la unidad estructurnl tiene 3 (SiO�). en halita 4 (CINa).
Cualquier otra sulxtivisi6n menor no tcndrí:i Iris propicdartes de la especie mineral.
.,... Los átomos. iones o..filUnos.Jónic� queJru:mílU el cristal pueden considerarse
como empaquetados o apilados scg(m reglas eométricas�edorcfel'os nTülos,
o puntos- que definen la red de Bravais. Sin cmhargo. se ha demostradoqrre )as
distintas maneras de empaquetar. comhinado,; con los catorce tipos reticulares.
dan lugar a sólo 230 maneras posibles de distribución. Éstas se conocen como los
f!fUpos espaciales.t

E,·idencia de la estructura interna regular de los cri,;¡talcs

La evidencia de que los cristales poseen estructuras internas regulares la tenc·


mas cuando consideramos sus diversas propiedades. especialmente exfoliación,
forma externa y comportamiento ante la luz y los rayos X.
Fom\a externa. Si consideramos que los cris!ales están formados por la
repetición tridimensional de una unidad c�tructural. la celda unitaria. las caras
que la limitan dependen tanto de tales unidades con•o del medio ambiente en el
cual aquéllas se agrupan. Tal como se emplea aquí. el medio ambiente incluye
C.R.ISfALVVRAflA 11

1 mtlucnc1as externas tales como la temperatura, presión. naturalc1a de la solución,


velocidad en la formación del cristal, tensión superficial y dirección de difusión
en la solución.. _¡
Como ejemplo sencillo. consideremos un montón de ladrillos ordinanos, de
idéntico tamaño y forma Si se amontonan juntos de acuerdo con un plan ordenado.
la forma de la masa resultante dependerá del tamaño de los ladrillos individuales
y de las condidoncs que rijan su disposición. Podrá resultar un conjunlO cúbico
'iÍ hacemos el apilamiento de una forma, y si de otra forma. un conjun10 piramidal
rn l:Uak1uicr caso, si se ha seguido una ley en la agrupación. el resultado glohal.
la pila. aparecerá como un cuerpo sólido y definido. Por otra parte. si 'iC :1mr\fl·

hg 2 Ociacdto fomtado Pig. J Cubo formado por


por pequeños cubos péqucños cubo.).

ton.in ladnllos de d1feremes medidas y formas, y de ,ualquicr manera. la apancnda


t:\lerna del conjunto can.. 'Ccrápor completo de regularidad.
I s com.:ehihle 4ue, s1 se han amontonado los ladrillos sin seguir un plan defi­
nr,fo. por l::.tsualidad puede producirse una forma extt.'l,t;.l regular. Pero si nos
cncomr:bemos cientos de montones regulares. todos ellos con la misma apariencia
exterior, y formodos sicmrrc de ladrillos de igual forma y medida. sería im1x1sihle
,uponer que se tratase de una casuulid:id: todos tendrían que haber sido construi­
do, de acuerdo con un plan.
Lo mismo ocurre con los 1,;ristalcs. La prcsenrn1 de un :,;ólido lm111atlo 1){1r
1.:aras pla11as no ,xxlría. por si 'iOln. considerarse como una prucha .de un orden
interior: pao cntrl.! los minerales. si denlos de cristales de la misma suhstancia
ucn('n todos una forma sinular. puede ;1tirm;.1r<;c que l.i forma e..; el resultado 1.k
'111,m;1 1.''ilflH.:lllra interna ordcrmd.i en t:ada crist;li
,,, ó C\lr.tordmanll cnl·omrar en una determinada lfx:alldad mucho, ui,­
.d1.:, d1.:1 mismo minaal. lodos ellos con ;.1paricnda idéntica. Sin c111h,trg{1, lo, t.•fr,..
1,dt', de un m1,mo minéral de distinta, kxalidadcs �uclen tl.!ncr un.1 ;qlari1.·111.1;1
,1mpit.'tami.:nh�· tl1ícrc111e t--'ilán construidos 1.·1111 la, mi,ma, pict.t, funtbm�ntalc..
11 .'ilANúAL DE MINERALOGIA

(celdas unitarias), pero éstas se montan de tal formq que producen un aspecto
exterior diferente.
La� figuras 2 y 3 demuestran cómo es posible que cristales de un mineral
dado tengan formas externas diferentes, como expresión externa de la misma
estruclura interna Como en el caso de los ladrillos. las unidades estructurales son
las mismas en el rubo que en el octaedro. pero varín el régimen del crecimiento en
diferentse dircciones. Estas formas son corrientes en la galena. pero las unidades
componentes son tan pequeñas que las caras resultantes externas son superficies
planas. La íluorita. por el contrario. tiene con frecuencia la forma de octaedros
formados por muchos cubos pequeños. y se pare·
s ccn al grabado de la figura 2. Debe tenerse en
cuenta que cada uno de los pequeños cubos con-
1iene en realidad muchas celdas unilarias.
D Para una estructura inlcrna dada existen sola-
mente cierto número de planos probables que sir-
E van para limitar un cristal. Más aún: debe tenerse
presente que. comúnmente, aparecen muy pocos.
F
Las posiciones de las caras de un cristal vienen
dctcm1inadas por las direcciones en las que la
estructura intana presenta el mayor número de
l!"'-::..--._._¡...:t...---B puntos o nudos reticulares. Los planos que inclu-
Fig 4. Pl ri no reticular en un, yen el mayor número de nudos son los que con
red cristalina. mayor frecuencia se encuentran como caras en los
cristales. Consideremos la figura 4. que representa
un plano de nudos en una determinada red cristalina. Los nudos están igualmente
espaciados unos de otros y tienen una disposición rectilínea. Puede observarse que
hay varias filas posibles a través de la red que induyen mayor o menor número
de nudos. Fstas filas representarían la traza. en esta sección. de planos posibles.
los que incluyen el mayor número de nudos reticulares. los que cortan A B y AC
serian los más comunes.
La regla que acaharnos <le mencionar. conocida por la ley de- Bravaic;, ec;,
generalmente. confirmada por la observación. Aunque la citada ley tiene c'<cep­
cioncs. como fue se1ialado por Oonnay y Harkcr.1 es posible escoger la,;; redes
de tal forma que la regla ,;;e mantenga como válida.
Teniendo en cuenta que la �structura interna de cualquier substancia cristalina
es �nstante. dado que las caras del cristal 1ienen una relación definida con esta
estructura. e:. 16,l!ico 4ue las caras ten�an también una relac.:ión definida entre
ellas. fsta realidad es nmoci<la con el nomlire de lev de la constancia de los :ínl.!1ilm
int�rfaciales. que podrían <lcfinirse como sigue: �s únguJo,;; entre caras correspnn-

I J O H On�"iAY y llAV!O TIARKEI.. «A �·ew Lnw of Cr,·�1r11 MornholOl?Y E�1endiníl: the J "'
,r Bnnuiu. 1m Mí,i .. Vol :,::,: ¡q17
CRISTALOGRAFIA 1)

dientes en cristales diferentes de la n11sma .suhstancia, son const�s. La figura 3


ilustrar.í tamh1�n este punto. Dado que es una rtltl:uadrada, la cara 4uc corta
a lo largo la línea AC forma un ángulo de 45• con la cara que corta J lo Jarg}
la línea AB, etc. Esto es fundamental y de gran importancia en la ciencia de la
cristalografía. puesto que permite identificar un mineral por la mcdiciOn de los
ángulos interfociales de sus cristales. Un mineral puede hallarse en cristales de
forma y medidas ampliamente diferentes, pero los ángulos entre pares de caras
correspondientes son siempre los mismos.
.Exfoliación. Aunque el concepto de la celda unidad es relativamente mo·
dcrno. la idea de la formación de los cristales por unidades estructurales imJepen­
dicntes es ya viejn. Hacia finales del siglo XVIII, HACv sugirió. en sus estudios de
exfoliación de la cak:ita. que las unidades básiC'dS de este mineral eran fragmentos
exfoliados unidos entre sí. La exfoliación es esa propiedad que pose-en muchos
cristales de romperse segQ_n <.·aras planas.1 [n la calcita existen tres direcciones
de exfoliación que le permiten romperse en fragmentos romboédricos. no teniendo
importancia para ello el tamaño de las .rartículas finales. Uniendo estus frJ.g·
nu:ntos roml"Xk!dri<.·os en una formn regular, HAl'Y construyó modelos c.:on la misma
configuración <.le caras y ángulos que mostrara cualquier cristal de calcita. Si la
estructura interna de la calcita fuera hclerogénea hubiera sido inexplicable la
exfoliación. Csto solamente puede explicarse aceptando cierta estructura interna
definida que permita y controle dicha exfoliación.
Propiedades ópticas. Otra C\'idcncia que mdica la regularidad de 1a ec;tructura
interna de los cristales se encuentra en el comportamiento de la luz en lo� cristales.
Si los crista.les carecieran cl;I orden de la distrihución interna y estuvieran formados
por átomos me7Clados al azar y de manera caótica. deberíamos esperar de la,;; reglas
generales de la probabilidad que la luz que se mueve a través de los cristales
hallaría. en promedio, la misma distnbución at0m1(·a a lo largo de cualquier camino.
Seria, por tanto. frenada una cantidad igual independientemente de la dirección
rsto es cierto para los vidrios y deducimos de esta uniformidad en el eompona·
miento de la luz en los vidrios que tienen estructura interna ca6til·a y desordenada.
En la mayoría de los cristales, sin embargo, In velocidad de la lu1 es una funció11
de la dirección en la que vibra. 1 [n la calcita la diferencia en vchxidad entre la
lu7 que Vibra en dos planos normales entre !<IÍ e� tan grande que cuando un ohjeto
se examina a través de un hloc.¡ue tran�parente tkl mmeral. se ve una imagen doble
(ver fig. 369). La separación entre las clos imágenes es proporcional al espesor <lel
bloque de calc:ta y puede decirse que cada imagen e,;;tá formada por Jtu_quc
está complctamcnr,.: polari1ada. es decir. tiene un plano definido_ de vihración
relacionado con direcciones cristalo&ráficas. Tal fenómeno no puede ser explicado
a no ser por la influencia decisiva del criMal.

La luz ,,bra normalmenh' a l:a llirrc1..iVn Je prop:tt'3.ción y en todos !ns cr1,;f�lc,. c":i:rro
ln� cúl:licu�. se tlc<,¡;0mpunr en do� rayo,; que v1br11n no ..tilo nnmialmcutc a la din:a:ilJn dd movi­
m,cntn, sino tambtén entre. si.
\1ANUAL VI:, MINl:.JUl.1.U(ilA

Propiedades de los crb1ales


Debido a que lo,; cristales poseen una estructura interna regular y ordeuada.
planos y direcciones diferentes, en el cristal tienen distribución atómica diferente.
Consideremos la figura 5, que representa un modelo del empaquetado de átomos
en el cloruro só<líco, el mineral halita. Puede verse que cualquier plano paralelo a
la c.:arn írontal del modelo cúbico contendrá átomos alternantes de sodio y cloro

hg �. llahl:l CIJ',,;a. modelo <lcl 1..11lr,-""IQUetado. cubocta1..-dro. Na blanco, CI oscuro. FiJar..t:


en qu\! los plano.. (001) están tormados por hoJa.\ con ig:ual número de iones Na y Cl.
nucntra, !fü pinnos. ( 111) C\tán formados. por bojas alternantes de iones de Na y iones de CI.
f.into d CI como d Na tienen coordinación 6 en una red cúbica de caras centradas. Esta
t.:\lrllClura \Challa también en la galena SPb.MgO y mucho'! 01ros compuestos AX.

según sus direcciones paralelas a las aristas y filas ahernantes de átomos de sodio
y cloro paralelas a las diagonales. Por otra parte, un plano que corte el vértice
del cubo. tal como el que se ve en la figura 5. contendrá sólo átomos de sodio
o de doro, formando hojas h.1stante espaciadas. J-OS planos que cortan las aristas
del cuho e inclinadas 45• con respecto a las caras del cubo contienen cintas hastante
!-eparadas <le átomos alternantes de cloro y sodio paralelos a las arsitns del cubo.
Si se estudian cristales más complejos. nuevas dependencias más elaboradas se
revelarán en la disposición atómica en el plano interceptor.
l·sta condición da lugar a la variación regular de ciertas propiedades en función
del plano o dirección considerado. Propiedades que varían con la dirección crista·
(R/S(,·IJ UCilAFl.ti

lcgr.ifH:a �· 1.knn1111nan rcclorialt;s. La ,iropie<lad 11eoe tama J!l�nitu..d.. COl.llO_Jlir�­


c l1n; C'IW e�. rara l!ll\l <.lirci.:ciun dada en .el crisl.:!!_ tiene una _c;icrta magnitud, d1f�-
a, rc11te ,,.... la 111ag11itud cn__QLras dirl"'Ccioncs. Propicdadcli_vectQ!.!�1.�. L1Llo..Lcr1::.talcs
c. Sllll lii..a:1a, ..:0n<luctividnd tCrmica y eléctri<.'a;dl!3.tación ténnica; velocidad .de la
>s lu.-:� v�loc1dad de ..crecimiento. "·elucidad de diwlucíón; d1fracd6r, de ravo:. X.
- - -
.a , electrones y nl!utrones; y muchas -otras.
o De esl:ls prop':cd�des, algunas \·arian de forma continua con la din:ccióu; �
de�ir, que si se elige una dirección cualquiera puedl!dccirse qÜc tiene u� J�gmtÜd
7

carm.h:íl'IUC.:,1 para la propiedad consid<:racla. 'lales propiedades pueden ser repre­


srntn.das gr.:lhl·amente por .sólidos redondeados cuya supert:t:ie se halla siempre n
una dista11c1:1 dd centro proporcional a la magnitud de la propiedad . .Durc:La,
ror.du1:tiv1dad elé1.·trica y térm11:a, expansión ténnicn y velocidad de In luz en el
custal son cjcmpfos de cS!as propiedades vei:loriaJCs coufin!!!'ii·- - -
L1 durC!10 de algunOS i:risralcS ,,arfa tanto con la direc·ciún cristalogri\lica que
la dirC\.'CÍÓn puede delccL1rsc con sólo la prueba del íi.lyado. Asi, la 1..·lanita, uu
mincrJI con ,:n.slales carai..:tcristicos alargados cii foniia de h()Ja, pue<len ser rayados
l"On 1111 simple l·ortaplumas en In dircr.:-dón parnl..:la a la elongación de los cristales;
pero no se produce n111guna raya normalmente a la dicha dirección. La talla y
pulimento de los diamantes dt:p.!ndc del hecho de ser mucho más duros lo.s di:t·
nantes en unas direcciones que en otras. Por ello, cuando un polvo de diamanh!t
..e emplea para LOrtar o pulir, una cic1ta propon.:ión d� los granos siempre prcS1..;nt,11
la surcrficie más aura y. por tanto, es capaz de cortar planos de cristal menos
Juros. Si una e�ícra pi:rfCl'la tallada de.: un cristal se coloca en un cilindro con
ahraSÍ\"O y se h:11.:c girar durante dcrto tiempo, las porciones más blandas del
cristal se gastan más rápidan;cntc. Resulta de ello un sólido no cs(érico que sirve
como modelo Je duraa de la substancia que se ha ensayado.
El carácter direccional de la co11dur1il:idatl eléctrica es de _B!1l�ancia en
la mañüf..ictürñ'uóndC Tos d�loSdc sllic10 y germaniO. pequeños trozos -de crís­
tales de di1.:hos clcrricntOs que Sirven p:ira rectificar la c6rí_iCn1ealterñi. C·on el
fin de obtener el erecto óptico el pcquefio tr0zo del minCTal debe estar-orientado
cri!.talográficamnte, ya que la conducción cléctritn en tales cristales varía mucho
con la orientación.
Los rodamientos de bolas de rubí sintético t>3rccen muy titileo;, debido 3 la
gr.:·n dure1a del rubí, dando asi gran vida a dicho rodamiento. No obstante. el
rubl, cuando se calienta, se dilat.a vcctorialmcnte y la bola de rubí se haría rápido.­
mente no e�fcrica al elnJrSC In tempcrat11r.1 con la fricción. Sin embargo. ya qu:
fa. figura de la expansión térmica del rubi es un elipsoide de revolución con una
sección ciclica, los rodam1cnl0!> de ruhi son práct1cosJLa may_2.r1a...deJO.J. mln�lcs
tienen _coc-liciente de dilat..:ción térmica diferc,11es en dirCCCiones diferentes, por
lo que s�n frágiles anfc ltb éambiÚs de tenlt_>e�!ura-y .� ·craqueiañ lácitmeñte al !!.'
calCl!tarl..! o enfriarlos. 'vidrio de cuarzo, que tiene una estructura mucho menos
regular que el cuarzo mism..>, es más resistente n cambios térmicos que el mineral f (
lo .\J -1 \ 1 .-11 /J L \/IN f. N ,-1 LO U J A
l I as propicdadc,; ,cct,·n... � Jiscnntinuas, por otra parte. pertenecen sólo a
ci�·rtqs. planos y Jin:t...l ,ncs <l fo .d:t\ del ni�tal y ..no Pl.lCl.h:n s.cr repre\entadas por
sólid1.,:-. rc.:dondc.:ados cnntinuos. No cxiMcn valores intermedios de estas propiedades
c<1ni.:cta<los con d1rL"..1..:1{1nes i:ílMí.llrtgrálll.:as intermedias. Un_!jc;:n.wlo de tales pro­
r1 .Jades lo �onstiru)cn b. rdociclad de crecuniento.fLa velocidad de crecimiento
tle un plano en un criq.:!l está í1úimamente·conéctatlo con la densidad de puntos
de üicho pl.ino. \ cnw� que un plano La! como AB en la-figlira4 tícne mucha mayor
tknsida<l lh.: puntos que los. planos AD, Af. o AF. Ll cálculo de energía nos indic..1
que la energía de las pJ.rtkulas en un plano tal AB, en el cual exi\tc una gran
dcmidad úe puntüS, es mennr que la energ1a de las 11artículas en planos menos
densos tales como AF:tJ'1..)� lo tanto. el plano AB será el m5s estable, deb1c.Jo a
.
que en los procesos de cnstah,atión la configur,u.:ión de energía mínima es b
de máxima estabilidad. L0'i planos AF, AD, -fF, etc., crecerán más ripidamcntc
que AIJ dt.:biJo a que !-C n..:<.:c..:sitan menos particulns por unidad de superficie. En
el crecimicn{o de un cristal a partir de un nudeo, las form�s primitivas que apa­
ree c:n en el crist:il jU\'Cnil \t::rán las de energía relativamente nlta y crecimiento
rá.pic.Jo. L1 adiciún c(mtinua de material a estos-pbno"s.los cfC:,.¡arrollirá hacia fuera
del <.:ristal mientras que los rl.1m1s qué crecen COn nlCrior r-apiaéz quedarán rctra­
sad11s. Así. las an<.ta1; y los vértices del cubo pueden formarSc··por a"dkión de ma­
tcn�lles n los plan,1s lJUC cortan estas aristas y v�rtit.:es.-A ñiedi<la C]Ue-CI crecimiento
progresa las 1.--:lrn� que crecen r�ípidamcnte llcsaparcccn, llevándose a &í misma
fuera de cxí�ti.:ncia. ) edificando las formas de crecimiento más lento y más es­
tablc'5. durante el proccsoy n cuanto este estado se ha completa<lo, el crc¡,,:imiento
J

es mucho más lento puestu que 1:\ al.lici6n de material nuevo se realiza enteramente
en las formas de crecimiento lento y energía más b:ijn. De esta manera, los cristales
si toman en distintos momentos de su desarrollo s1ncn como modelos de Ja
velocidad de crecimiento del compuesto que se c�tudin I
\'docidad de disoluá:•n de un criMal en u� diS'?.!:'en�quími�_q . l!c le ataca
es de manera �m�j_;mtc un proce� <� vc,,:to!.!!.� conti!1ll_Q. 't. )a-22,l.��ión de un
cristal o e.Je cual4uier írngmc 1to de un cristal único j)Uede ll�var a un poliedro
más o meoos dcfinic.Jo. Un ejemplo más claro de la naturaleza vcctorlalde elabora­
ción de la solución vier.e representado por las figuras de corrosión. Si un cristal
se trata brevemente. cr,n un <li�lvcntc químico que le arnque, las caras se corroen.
La forma de estos po,os <le corrosión es regular y dcpcm.le e.Je la estructura del
crittal, de la cara que ha sido ataca<la J de la naturale1a del disolvente. Se obtiene
mformación muy valiosa o:.obre b geometría interna del cristal por el estudio <le
,ales figuras e.Je <.:Orrt.cción.'
La difruC'ci6n dt> rayos X. elt•ctrm1t>s )' 11eutrp11es__p9r lgs cristales constituyen
las tl.!cnkas Je invcsti ai.:ión más direct:s y poderosas que Ql:lcde utiliLar el minera­
logista. Los fenómenos de c.Jifracción �<n1-�lcm_pl.2_s d!_p_!:o�ZiadcS-vCClOriales - dis-
continuas de los cristales. ('\..ér pási 1a J lQ).)
La nfoliaC'Mtt puede considerarse como una prqpicdad \lectorial discontinua
,. ,\t ·I 11i I 1 L !) t. \//,\'!".U ..t LO G / A

J J _;is pro¡iicdadcs \l"cll1ri.,! t.lisc:mlinua-,, por otra parte. pertenecen sólo a


r1\·rtu\ planos y Jin:1.:i.iune•. d fü,da, del cr_i�tal y 110 l,lllCdcn �t:r representadas por
Wlidos n.:d,mdr.:ados continuo�. No existen valo11:s intermc<lios de estas propiedades
c,,nn:tadm, con dm:n:. iones .:nstak)'Jráfü.:us intc11ncdias. Un _!jcmpt� de tales pro·
p1 .Jlde� lo éonslitu),cn b rd1.:iciclwl tlt• crecm1iemn.(La velocidad de crecimiento
de un plano en un cristal csl.i í1ü1m{uncntc Conéctado con la densidad de puntos
de dicho plano.\ cnws que un plano tal como AB en la ·ngura 4 tiene mucha mayor
densidad d..: puntos que los pL.t11os AD. 1lf., o .·IF. FI cálculo de energía nos indica
que la energía de las partkulas en un plano tal ..tB. en el cual existe una gran
densidad de puntos, e� menor 4ue la energia de las _particul�s en planos menos
densos tales como Af'i-Por lo _ianto. el plano A/1 será el más estable, debido a
yue en los procc�os <le criMaltz.ición la configuración de energía minima es la
de máxima estahili<lad. L0s planos A F, A/), ,1 E, ele.. crecerán más r..ípidí.lmcntc
que AB debido a 4uc se necesitan menos pJrlkula� por unidad de superficie. En
el c1cci111ien{o de un cristal a partir de un núdco. las_ forma_S..J!rimitivas que apa·
fC<"C:n en el criM;.1! juvenil suún las de encrgia relativamente alta _y crecimiento
rápido. La adición continua <le m.1fCri..tl a c-stos planosiOSdcsarro11ará hacia fuera
del cnstal mientras que lo;,, rl..irio� 4ue nCéCri Con meñó·r ñiflidez quedarán rctra·
sados. Así, las arista� y los vCrticc� del cubo pueden {órñiarse por adici6n de ma·
teriales u. los plan,,s 4.ul! cortan estas aristas y \crtit:cs. A lne"dida (11.JC-el crecimiento
progrco;a las (;\ras qut: crecen rápidamente desaparecen. llevándose a sí misma
fuera de- cxi�t..'ncin.. ) edificando las formas de crecinliCnto más lento y más es·
table.e; durante el proccsu1]· n cuanto cMc estado se ha rnmpletado, el crecimiento
e.e:. mucho más lento puesto que la at..lidón de material nuevo se realiza enteramente
en las formas de crc..:imii:ntll lento y energía más baja. De esta manera, los cristales
si e tuman en distinto� momentos de su desarMllo s1r1,,cn como modelos de la
velocklad de crccimknto del compuesto que se estudia. J
\'doc1dad de di�lu1..:i(1:1 de un cristal en u_�disolv_e nte_�í�1i�__qu_e le ataca
es <le mnncra ��Ente un pr(ll'l:� .d.�.. Vt;_�ts,..!!Q.! ..:on�i_r:iu_Q. y la22.!.t!c.!Q_n de un
cri�tal o de cualquier fr..1gmc:1to de un cristal únit.:o J,ucde ll_<;var a_ un poliedro
más o menos definido. Un ejc;.·mplo mác: claro de la naturale1a vectorialde elabora·
ci6n Je la solución viene rcprec:entado por las figur:i.s de corrosión. Si un cristal
se trata brevemente C('ll un d1c:olventc 4uímico que le ataqoc. lao:; caras se corroen.
La forma de cslus poros de corro�íón es regulJr y depende de la estructur3. del
,;;rfrt.al, de la caro que ha sido atacada y de la naturalcia del disolvente. Se obtiene
información muy valk,sa !.obre b geometría mtcrna del crislal por el estudio de
:tales figuras de l:Orr.cci6n. l
·
La difrucci(m de ru)u.i: X, i!lectroneJ y newrone.•(J.)9r IQS (riS1alcs c.011stituye11
las t,�cnil�s de invcMipación más directas y poduosas_quc J?.!!_Cde utili7ar el minera­
logista. Los fcnóménos de <liír..il:ciór��onf�rem_p!2.s cle__pr�.Eledacics vcCIOriales
-- dis·
coritinuas de los cr1stalc� (Ver página 119).)
La exfoliación pued consi<lcra1sc comú una prgpi�ad \"CCtorial discontinua
CRISTALOGRAFIÁ 17

y. como la forma del cristal, refleja la estructura interna, ya que la exfoliadón se


l'f\xluu.: s1cmrrc a lo largo de aquellos planos 4uc corran a las ful'f1as ch:ctricas
mas dchJ ICs. Lsos planos son, en general, los que tienen espaciado y dcm,idad
mayores.' � M�

B) SIMETRlA

I o<los los cristales presentan una s1mctri.1 definida por la disposición de su


e.iras, lo que penrntc agruparlos en diferentes clases. Las diversas npcrJ.ciunt:s que
put.:dcn reali1arsc wbrc un crn,tal con el resultado de ha,..::rlu l\)1/li.:ld con la ¡x,­
sKión 11rn.:1al se conocen con el nombre de o¡>t•ruciom•J de .ümc1rft..1._ �r 1-:ion s
dt! sm.cJria fundamcntalci_ son las_s1gu1entes; 1) rotación al_r·JeJ1,r ck un cje• ..!)
reflcxH�n sobre un pl nn, 3) roti.u.:1ón alrededor de un eie CQmb.inad con ill"Cf\iún
¡
(imers1ón rotatoria). La inversión alrededor de un solo centro es con,;,uJcrada pM
alguno� como otra operación de simetría. Dado que es ClJ.Uivalente al eje monariu
de 1ml'n,iún rotatoria, no In cons:dcramoi; cClmo operación, :wnque por convenicn­
ci<.1 � emplee el término centro.
Plano de simetría. Un plano de simetría es un plano imaginario �i,..1�e
un uistal en dl)S mitades. cada una de las cuales es la imagen especular de Ja otra.
La parte sombreado de la figura 6 ilustra la naturalc,a y posición de dicho pi no
de simetría. A cada cara. arista o vért1cc de un lado del plano corrc\pont.lc una
cara. arista o '.-értice en una posición similar al otro lado del plnno de simetría/
Eje de simetría. [ 1 eje de simetría es una línea imaginaria a través del cristal.

1
alrededor del cual puede hacer e girar
el cristal y repetir é5te su aspecto dos o
más veces durante una revolución com­
pleta Fn la figura 7 la línea CC1 es un
eje de simctri.:1, pues el crbtal. cuando
gira 1.;obrc él tendrá, después de una
revolución de 180•. el mismo ª"'pecto ''
que al principio: o. en otras palabras. '
las caras. aristas y ángulos sólidos si­ ' '
milares aparecerán en el lugar de los
plnnos. aristas y ángulos sólu.Jos co-
rrc,;;pondicntes a la po�ición original, Fig. :i�e�:�a�º de Fip 7 LJé de
simeiria.
H punto A' ocuparía la posición ori-
gin�I de A, B'. la de B. etc. Dadb
que. en apariencia. el cri,;;tal .,e repite dos ,..cccs durante una rev1)lución completa
a e�re eje se Je denomina J:,inari1, Además de los ejes de simetría h;narios ú,n.kn 2l.
ex i sicn el lernario (orden J. o trigonal). el cuatcrnc1rio (orden 4. o tclrac:lmal) v el
!<.cnario (orden <,, o hc,agonan I a natura!e1a de los cristales es tal. que �no puc�lcn
existir otros ejes de \imctría que los de orden 2. 3, 4 y 6 mcndonados

')4N4 2.• tJ -2
MANUAi., DE MINERALOGIA

Centro de simctria. Se dice que un cristal tiene centro de simetría cuando al


hacer pasar una línea imaginaria desde un_punto cualquiera de su superficie ;,
través del ccnlro se halla sobre dicha linea y a una distancia igual, más allá <'
AI cenlro, otro punto similar al primero. Esta opcracro
se la conoce con el nombre de im•ersión. De este modo
el cristal en la figura 8 tiene un centro de simetría,
ya que el punto A se repite en el punto A' sobre la
linea que pasa desde A a tmvés del centro, C. del cris­
tal; las distancias AC y A'C son iguales. Caras para­
lelas y similares en lados opuestos del cristal indican
un centro de simetría.
Eje de inversión rotatoria. Este elemento de si­
metría compuesto combina una rotación alrededor de
un eje con inversión sobre un centro. Ambas opera·
Fig. 8. Centro de sirnctr1a. cioncs deben completarse antes de que se obtenga la
nueva posición. Si la única simetría que posee un cristal
es un centro, la rotación correspondiente es un eje monario (de orden 1) de in­
\\;rsión. Existen también ejes de inversión de orden 2, 3. 4 y 6. Considcrrmor
mecanismo de un eje de inversión. En la operación de un eje cuaternario 1p
cerán cu::itro puntos idénticos, cada uno a los 90" de giro. todos en la parte superior
o todos en la parte inferior del cristal. En la operación de ejes cuaternarios dr
inversión, por el contrario, 5C hallarán también cuatro puntos idénticos, pero de,
estarán en la parte ::,upcrior y dos en la parte inferior del cristal. La operación r'
tal eje implica cuatro rotaciones de 90°. cada una de ellas 5eguida por una inversi,

-
· De este modo. si el primer punto está en la parte superior del cristal, el segi
eMá en la iI\ferior, el tercero en la superior y el cuarto nuevamente en la inf<
La figura 9 representa un cristal con un eje cuaternario
de inversión.
Otro elemento de simetría compue�ta combina la ro­
tación alrededor de un eje con la reflexión sobre un pla­
no, y se denomina reflexión rotatoria. Con dicha opera­
ción se puede obtener la misma simetría que con la in­
ver�ión rotatoria, pero, teniendo en cuenta que la inversión
rotatoria ha sido adoptada por acuerdo internacional, Je
daremos preferencia en este libro.
J\.otación de la simetría. CI eje, el plano de inver­
sión y el centro se conocen con el, nombre de elementos
d<' .1,imetría. Para describir la simetría completa efe un
cristal. es conveniente empicar una especie de notación
taquigráfica de los elementos de la simetria. FI eje de
rotación viene indicado por A •. el eje de inversión gira­ Fig. Y. Eje cuatcn
toria por P; y el centro por C. De esta forma la simetría de mversión.
(..J</�1Al,UüRA1'IA

de un cnslaJ con un cenlro, cuatro eJes b1Danos, un eje cuaternario y cmco planos,
� c!iiCnbma: C, 4A 2,, IA,, SP.
La noLación arnba indicada es una de las muchas que han sido propuestas
por los cm,talógrafos, pero se expone por4uc es la más generalizada y fácLI para
el estudiante. !\o obstame, los simbolos que han sido aceptados internacionalmente
se cooocen con el nombre de 1/ermwm-May_guin. La dcscribíremos a contmuación, f
pues su uso t:s constante en todos los trabajos modernos de cristalografia. A pri­
mera vista. puede parecer que los símbolos Hermann-Mauguin son inncccsanos.
No obstante, con ellos se puede, no solamente expresar la simetría externa (simelría
puntual) s1110 también la simetría interna del cristal. mucho más complicada (si­
me1ría ej/HKic,J). A continuación se da una descripción general de los símbolos Hcr­
mann-Mauguin:
1. Los ejes de simetría se denotan por números, y los ejes de inversión por
números con un trazo en la parte supenor, por ejemplo 6, 4, J. Los planos de
simetría se indican con la letra m. Un eje de simetría con un plano normal se re­
presenta además por un quebrado. como por ejemplo 2, m, 4 m.
2. Fn los sistemas hexagonal, tetragonal, cubh..-o y monoclínico, la primera
parte del símbolo se refiere al eje de simetría principal, como el 4 e nel sm1holo.
3. Fn el sistema cúbico, la segunda y tercera parte del símbolo se refieren a
los elementos de simetría ternaria y binaria, resix:ct1vamcntc. El eleml!nlo binario
puede ser un eje, como en el caso de la clase 432, o un plano, como en el c-J�
de la clase 43m, o la combinación de un eje y un plano como en la clase 4 m.32 m.
4. En el sistema tetragonal, los símbolos segundo y tercero se refieren a los
elementos de simetrías axial y diagonal. Por ejemplo, en el de clase 42m, el 2 se
refiere al eje binario que coincide con el eje cristalográfico a; la m se refiere a un
plano de simetría en la posición de 4Y.
5. En el sistema hexagonal, los símbolos segundo y tercero se refieren a los
elementos de simetría axial y axial alterna. Asi, en la clase 6m2, existen planos
de simetría verticales que comprenden los tres ejes cristalográficos, y ejes binarios
4ue están a 30º de aquéllos.
6.. En el sistema rómbico. los símbolos se refieren a los elementos de �imetría
por el orden de a. b. c.Por ejemplo. en la clase mm2. los ejes a y b están sobre
planos de simetría verticales y el eje e es un eje binario.Este orden es mucho
más útil pam denominar grupos espaciales que clac;cs cristalinas.
Clases de simetría. Las combinaciones posibles de los elementos de simetría
que acabamos de describir. dan origen a treinta y dos e/ates cristalinas d1stintJ.s
(grupos puntuales). Ha sido demost¡ado por consideraciones teóricas. que éstas son
1cxtas las clases posibles de simetría de un cristal. Fstas treinta y dos clases pueden
ser agrupad�s en seis sistemas, teniendo en cuenta la grnn relación existente entre
la simetría de ciertas clases./Lamt.¡or parte de los minerales corrientes criMali,an
en 10 6 12 de las 32 clases crist;ilinas posibles. y de este modo éstas c;on de mi.lyor
importancia para el mineraloJ,?iMa
20 MAN 1/ AL DE /\1 IN t. R Al O G J A

[n el t:ual.Jro que figura en cMa pé'lginn apar�c� la lista de todas las dmC:'i
cristalinas con sus elementos de simetría. Se indican con negritas las 15 clases más
importantes para el mineralogista., y que son las que se dc<;criben con detalle en
las p{1.ginas siguientes.
Se han propuesto nombres muy diferentes para designar cada una de estas
clases cristalinas. Los usados en este cuadro fueron propuestos por Groth y derivan
del nombre de la forma general en cada clase cristalina, es decir, la forma cuyas
caras cortan a los ejes �ristalográficos a distancias diferentes entre sí.

LAS 32 (.'lA�fS l'IUSTAI.IN,\S


Símbolos Je
Sisrema Clase cristali11n Simetría Hn111w111
crfalali110 Ma11g11111

Cúbico Uc.uu1ulsoctaMri� ..•. · , ,.•. C, 3A., 4A�. 6A,. 9P 4!m32/m


lcositctrnédrica pcutagona! 3.4 ,., 4A,, 6A 1 43:2
Hcxaqulstelr"di!�rica , •.•.••.. 3A1, 4A,, 6P 43111
Oiploétlrica • , • , , , , ...... C, 3A,, 4A 1• )P 2/mJ
T , ,, n o h.lica . 3tl., 4A1 23
----+_ _ ___
Hexagonal Ripinunidal dlhexagonal •..••. C. 1A1 , 6A., 1P 6/m2/m2/m
División Trapc1.oédrica hcugonal IA., 6A, 622,
hexagonal Pinuniclal dlhe1'agonal .... IA,, 61) 6mm
Bipiramidal ditrigonal IA�, 3A., 4P 6m2
Bipirurnldal t,ex:tgonal ••. C. IA 0 , IP 6/m
Pirarnidnl hexagonal IA. 6
Bipiramidal trigonal IAi, IP

Hexagonal E.ualcnoédricn hexagonal •. C. 1A• 1 JA., 3P 32'm


División Trapczoédrica trigonal .. , , • , • IA 11 JA, 32
romboédrica Piramidal dltria;onal .... ,. , , 111 11 JP 3111
Romboédrica. · C. lA, ,
Piramidal trigonal 1A 1
Tetragonal Blpirumidal ditelragon.al , •.... C, IA .. 4A,, SP 4/m21m'1/m
Trape1oédrica lctragonal IA., 4A, 422
Piramidal dilctragonal IA., 4P 4mm
Escalenoédrica tctra¡:01U1l ..••• 1E�. 2P 42111
Oipiramidal tetragonal , C. IA •• IP 4111
Piramidal tetragonal IA.
Bie,;ícnoldica tetragonal . IAI',
Rómbico Hipinunidal rúmblrn .••.•••• C, JA1, 31' 2 m2 m2/m
Bit..-sfenoidica rómbica • . 1A 1 222
Pirumidul rúmblca ...••.... IA,, 21' mm2
Monoclínico ..rism:\fir.t ....•. r. IA,, IP 2 m
Ls{cnoltlica. IA,
L)omMica IP

Triclinico Piuocoidal • , .• •• • • ••.. . . C


Pcdinl , Sm simetrfa
CRISTALOGRAFIA 21

C) ,OT/\Clól\ CRIST/\l.OGRAFICA

Ejes cristalográfico11. / :\J describir cri��Jes resulta muy conveniente tomar,


siguiendo los ml!todo1.; de la gi:omctria analítica, c_Qmo línea� de referencia ciertas
1íne�1s <.l.J:!Llli1SCn por �l__fC!llrg. e.Id nist�!-ideal. A estas líneas imaginarias se las
i..-onocc con el nombre ele ejg§ �n\ralogrrífico.'< y se toman paralelas a las ari�.
inter-,ccciún de las caras prindp¡ilcs del cristal¡ Además, l!. +i:.
r,tl,kiú� l0s eies_ cristalogr.ífic(lS viene fiiada�i-
mc111a de lns nisfª-�s. y;.1 que en muchos de ellos son pre-
1,:is..1me1Üc k.-s -��s de simetría. o bien son normales a los
pl:rnpc; de simetría c,btcntes en el cristal.
Todos los_cds.1ale.s..._ .con excepción de lós que QCrlcnecen -b -a
+b
al �i'itema hcxa onal (véase pág. 58). se refieren a tres ejes +a
l'11st..ilográfu:_Q&.._Fn el c-Jso general (sistema triclinico). los
eje, tienen lon2itud diferente y son ohlicuos en!r� J!_Í: mas,
para simplificar en la descripción de su orientación conven-
cional. consideremos la fig. 10. /\quí los ejes son mutuamente
perpcn<lil"ularcs y cuando se coloquen en su posición correcta -e
4uc<lan orientados como c;igue: Fig. 10 Ejc'f crista-
l'n eje, al que llamaremos a, es hori10ntal y está en 1ógrificos rombicos.
ri,c;ición frontal-lateral; otro eje. al que llamaremos b.. es
hori1ontal también�_su_ po.sk·ión c:s de tlcr.cch.a. a i1quierda; el tercer eje, llamado c.
es vertical.
Los extremos de cada eje se designan con el signo 6 -: el extremo frontal
de i:.·. el e,tremo derecho de h y el extremo superior de e, son positivos: los extre­
mos opuestos. son negn.tivos.
Sistemas cristalinos./Algunas de las treinta y dos clases cristalinas arriba ci·
tallas tienen características simétricas comunes. lo cual permite su agrupación en
grandes grupo�. denominadoc; ."ii.'if<'11lllJ criitalino.-.. A continuación se citan los seis
�istemas c.:riMalinos con los ejes cri"italográficos y la simetría característica de cada
uno.
SW.enw ('ÚhÍ('O, Todos los crilitalcs del sistema cúbk'o tienen cuatro tjes dé
...imetría tcrnnrim. y los ejes crii,talogr.Hk·os son perpendiculares entre si y de igunl
)c)ng,tud.
Skremn �,e\-a�oual Todos los cristales del s,�tema he�agonal tienen un eje
de simetíla ter_(!ario o scnario. S� toman cuatro ejes cric;talognificos� tre.c; ejes hori­
t("ontales. iguales entre :sí. que ..,e cortan en án�ulos de 120', siendo el cuarto de
longitud Jifcrente a aqu_éllos y ¡"'krpcndicubr al plano de loe; otros tres.
SiJtema tetragonal. Los cristales del sio;tema tetragonal se caracteri1an por
tener Qn solo eje cualernario. Los cristalcc; e.e refieren a tres ejes perpendiculares
entre ,r. siendo de igual lony:itud los dos hori1ontales. pero el eje vertical es d
-
longit!!fldi_ferente de los otros dos¡
r
22 MANUAL DE MINERALOGIA

Sistema rómbicg_,_ Los cristales del sistema rómbico tienen tres elementos
de__sim__e_t__á__in<wi!.. es decir. planas de simctr.ía.._o_e�i.nar.ios. Se toman como
referencia tres ajes pe�iculares en�os ellos de diferente longilud.
Sistema monocllnico. Los cristales del sistema monoclínico se caracterizan
por poseer un eie binario o un_plan_o de_simeláa:, o la combinación de un eje binario
y un plano. L�s cristales se refieren a tres_ ejes desiguales, dos de los cuales se
cortan según un ángulo oblicuo y el tercero es perpendicular al plano de los otros
dos.
Sistema triclfnico.. Los cristales ·en el sistema triclínico tienen un eje monario
como única simetría. �ste puede ser un eje giratorio sencillo o un eje monario de
inversión. Los cristales se refieren a tres ejes desiguales, todos ellos de intersección
oblicua entre si.
Relación axinL r En todos los sistemas cristalinos. con la excepción del cúbico,
existen ejª---f_ristalográficos de longitud diferente entre sí. Si fuese posible aislar
una celda unidad y medir cuidadosamente las dimensiones
de las aristas paralelas a los ejes cristalográficos estaría­
mos en situación de hallar inmediatamente las relaciones
existentes entre la longitud de cada aristaJ
El cristalógrafo, em¡:¡leando los rayos )<.--1lQ puede
�r la celQa elemental_. pero si puéde medir f.sm exac­
titud las dimensiones de la misma en unidad an_gstrom,
(A). 1 Así, para el mineral rómbico azufre, las dimensio­
nes de la celda son 10,48 A, a lo largo del eje a; 12,92 A,
a lo largo del b, y 24,55 A a lo largo del eje e (fig. 11).
Haciendo que el valor de b sea igual a 1, podemos es-
Fig. 11. Celda unidad cribir que a : b: e =0,81 : 1 : 1.90. De esta forma se ex-
del azufro. presan las longitudes relativas, no las absolutas de las aris­
tas de la celda que corresponde a los ejes cristalográficos.
Las relaciones axiales fueron calculadas muchos años antes que los rayos X
hicierañposible determinar las dimensiones absolutas de la celda unidad. Midiendo
los ángulos in�rfaciales en el cristal, y mediante ciertos cálculos, es posible llegar
a las relaciones axiales que expresen las longitudes relativas de los ejes cristalo­
gráficos.
Resulta interesante observar que 1as relaciones de los ejes calculadas actual­
mente a base de las dimensiones de la celda unidad. son las mismas que ]as rela­
ciones antiguas derivadas de las medidas morfológicas. Por ejemplo. la relación
axial para el azufre es como sigue:

a: b: e:= 0,8131 : l : 1,9034 de acuerdo con los ctkulos morfológicos;


a: b: e : = 0,811 : 1 : 1,900 obtenidas por medida de la celda unidad.

Un11 unidad angstrom equivale a 0,00000001 an.


CRISTALOGRAFIA 23

Más adelante, en la página 110, haremos un breve estudio sobre Cálculo de


la relación axial.
'> Parámetros, I Las caras .del c.ris.tal se definen mediante su intersección en 10$
ejes cristalo ráficos. Así. al describir una cara de un cristal es necesario determinar
si es paralela a dos eks v corta al tercero o si es paralela a un eje y corta a los
otros' dos, o bien si co_rta a losJ.rw Además debe dctcrminars_e a qué distancia
relativa corta la cara a los diferentes tjes. Ya hemos visto al tratar de las rela-1
ciones axiales que tal relación expresa las longitudes relativas de los ejes. Para el
azufre. el eje a es 0.8 con relación al eje b, y el e es 1,9 veces más largo que el

Fig. 12. Bipirllmide Fig. 13. Azufre.


de azu(rc

eje b. Para la cara de un cristal que corte los ejes cristalográficos a estas d1suinc1a�
relativas (tomándolas como distancias unidad), las intersecciones deberían darse
como: uno sobre a. uno sobre b. y uno sobre c. o sea la, lb, le (véase fig. 12).
Una cara que corte los dos ejes horizontales a distancias proporcionales a las
longitudes unidad. y corte al eje vertical a una distancia dos veces su longitud
unidad relativa. tendr-'� por parámetros la. lb, 2c. Hay que tener presente que
estos parámetros son estrictamente relativos en sus valores y no indican ninguna
longitud real. Para ilustrar esto mejor aún, consideremos la figura 13, que repre­
senta un cristal de azufre. 4s formas que presenta son dos pirámides de diferente
pendiente. pero cada una corta los tres ejes del cristal, una vez prolongados con­
venientemente. La bipirámide inferior corta los dos ejes horizontales a distancias
que son proporcionales a sus longitudes unitarias. Los parámetros de la cara de
esta bipirámide que corta los extremos positivos de los tres ejes cristalográficos
son: la, lb y le. La bipirámide superior corta los dos ejes horizontales tal como
muestran las líneas de puntos. también a distancias que. aunque mayore� que en
la hipirámide inferior. son aún proporcionales a las longitudes unitarias. Sin cm-
24 MANUAL IJE MINERALOGIA

bargo. corta al eje vertical a una distancia que, considerada en relación con sn
in1crsccción con los ejes horiwntnles. es proporcional en la mitad <le la longitud
unitaria de c. Los parjmctros de una cara de esta forma serían JX>r lo tanto, la,
1b, 1 '2c. De esto se dcduc.-e que los parámetros la, 1 h, en los ejemplos representa­
dos. no tienen las mismas distancias reales. sino que expresan solamente valores
relativos. Los parámetros de una cara no determinan. en modo alguno. su tama
ya que una cara puede ser despla1.ada paralelamente a ella misma a cualquier dis­ �
tancia. sin varinr los valores relativos de sus intersecciones con los ejes cristalo
gráficos.
1..rul.kH. Han sido desarrollncfm diversos 01�s para expre�ar la..Jntcrsc.p- �, iJ>
ción de cunlquier cara de cristnl sohre los ejes-del mismo. La emplet1du más Uíll· \J,.­
vcrsalmen1e es la del sistema de lndirPs de Miller, Aunque no sea sencilla para un
principiante, c;e adapta por si misma a los cálculos cristalográficos y. por consi·
guiente. tiene una extensa gama de aplicación, por Jo que consideramos utilísimo
introducirla aquí.
f Lo!li índice, de Miller de unq cara consisten en una serie de números enteros
que se han dcñ"vado de los pará.merros por inversión y re<luc.·ción de los ci.uel:mido.s
resultantes. Los índices de una cara se dan siempre en tal orden que los tres nú·
meros (cuatro en los sistemas hcxap;onale ) se refieren a los ejes a. b y e, respecti·
vnmcntc. y por lo tanto se omiten las letras que indican los diícrentes ejes: Tgunl
que los parámetros. los fndice.s e,mrcsan una relación. pero a efectos de brevedad.
también se omite el c;iJ,?no de relación La cara de la hipirámide que aparece en la
fií!ura 13. que tenía la. lb. le por parámetros. tendrá como indices (111) (léase:
uno. uno. uno). L1 cnra de la figura 14 tiene la. 1 h. "- e como parámetros. e in·

+· +·
1
virtiendo, �. _!_, . de donde el Indice es (110). Caras que tengan respectiva·
1 1 <X.
mente los parámetros la. lb. 1/1c y la, lb, 2c, tendrían como ecuación
...! 1 1
y . , . De este modo, procediendo n la reducción de las.fracciones. resultará.
1 1 2
respectivamente. (112) y (221).
Es conveniente algunas veces. cuando se desconocen las intersecciones ex.actas.
emplear un c;1mholo general (hkl) para los índices Millcr: aaui. la h. la k y la I
representan cada una un número entero. Fn este símbolo. la h. la /.. y la J son. res.
pcctivamente, los recíprocos I de lac; inter"ecciones racionales. pero desconocida!).
sohre los ejes a, by c.lfl_¿!_mh(,loJhkU_indicará que una cara corta los tres ejes
cristalográficos. Si la cara es paralela a uno de los ejes cristalográficos y corta Jos
otros dos, los simbolos gener•les se escribir!an como sigue (Okl), (lrOI) y (h"?}, Una

I Cmrl''l'°"dc:n tt'ahm:nlc a lo� numeradores de Jai fra::cioncs paramtlri... "lt"Iuna. vez n:ducida"I
;t u mlmmo común denominador. (N. ·1.)
CRISTALOGRAFIA 25

cara paralela a dn.s_ejes. se considera que corta el tercero a..djstancia unidad. y por
lo_ tanto los slmbolos serian (100). (0,19). (001).1
Hasta aquí hemos considerado solamente aquellas caras que intersectan los
extremos positivos de los ejes cristalográficos. Para denotar si corta el e�tremo ne-

Fig. 14 Prisma Fig. 15. Bipirlunidc.


y bipinlmidc.

gativo de un eje, se pone una linea sobre el número o letra correspondiente, tal
como se ilustra en la figura 15. ' ,
Cuando empe16 el estudio de' los cristales se descubrió que. para una cara
cualquiera, los índices deben eJEpresarse siempre por números enteros. Las rela­
ciones entre ellos podrán ser 1 : 2, 2 :. 1, 2: 3, 1 : oo, etc., pero nunca 1 : J2: etc.
Esto se conOCe con el nombre de ley de la racionalidad de los índices.
Formo. Aunque el término forma, se emplea muchas veces para indicar Ja
apariencia exterior general de un cristal, deberá reservarse para emplearlo en un
sentido estricto y especial. Así, en cristalografia,/la forma incluye todas aquellas
caras que tienen una ªEarienci:i similar, aun en el caso en que_ s!IB!_1
_ de diferentes
tamaños_y_�spectos. _fl�d9_ a la deforma_e:ión del cristal./ La equivalencia de caras
viene frecuentemente evidenciada por las estriaciones, corrosiones o crecimientos
naturales. según se indica en las figuras 16 y 17: pero en algunos cristales la simi­
lirud de las caras de una forma puede verse solamente después de la corrosión con
algún ácido.
Todas las caras de una forma ti�nen una posición similar con relación a los
elementos de simetría. Ln la figura 1$ aparece una forma cristalina sencilla. co­
nocida con el nombre de bipirámide. En la clase particular de simetría a la cual
pertenece. l0s tres ejes del cristal son eies binarios y los planos axiales son planos
de simetria. Fn estas condiciones. si suponemos la presencia de la cara (111), de.
berán e>.istir las otras siete caras. ya que toda� ellas tienen relaciones similares con
los elementos de simetría. Estas ocho caras c'onstituycn una forma, y, dado qoc
26 MANUAL D� MINl-:RALOGIA
Aive II.a� t,,,, �·
limitan un espacio. se denominan formas cerrada.'i. (Ver figs. 33-42.) Las formas
de las figuras 23·32 no Jimitan espacio, y por lo tanto se denominan formas
abiertas.
Teniendo en cuenta que las formas de los cristales dependen de la simctrfa.
existen muchas clases de formas. Y serán tratadas con detenimiento al estudiar la
clase o clases de simetría en que se las encuentre. Las formas del sistema cúbico

Fig. 16. Apofillita. Fi,8. 17. Pirita.

tienen nombres individuales especiales. Para las formas de los otros sistemas, se
emplean las mismas denominaciones generales:
Pedión. Forma cri�lalina integrada por una cara sencilla (fig. 18).
Pinacoide. Con este nombre se conoce la figura formada por dos caras opues·
tas y paralelas (fig. 19).
Domo. Dos caras no paralelas, simétricas con relación a un plano de si­
metría (fig. 20).
Fsfenoide. Dos caras paralelas simétricas con respecto a un eje binario o te­
tragonal (fig. 21).
Biesfenoide. Forma de cuatro caras en la que las dos caras del esfenoide su­
perior alternan con las dos caras del csfcnoide inferior (fig. 22).
Prisma. Es la forma compuesta de 3. 4, 6, 8 6 12 carns. t°"as ellas formando
una 1ona. Excepto para ciertos prismas en el sistema mon0<..·línico. el eje de zona
es uno de los ejes cristalogr{1ficos principales (figs. 23-28).
Pirámide. Así se denomina a la forma compuesta de 3, 4, 6, 8 6 12 caras no
paralelas entre si que se cortan en un punto (figs. 29-32).
F:sca/enoeclro. Forma cerrada de 8 caras (tetragonal. fig. 33) 6 12 caras (hexa·
g.om,1, fig. 34). con las caras agrupadas en pares símétricos. En las formas de
8 caras aparecen dos pares de caras arriba y dos pares abajo. cu posición alterna.
rn lab formas de 12 caras, tres pares de caras arriha y tres pares abajo, en posi­
ción alterna. ín los cristales perfectamente desarrollados, cada cara es un triángulo
escaleno.
lrapecoedro Forma cerrada de 6. 8. 12 6 24 caras (figs. 35-37), con 3. 4
CRISTALOGRAFIA 27

.

-_:- �t.:-_:-.::. �
-),::::.::_
cb
.,,.. 1
''
\________
F1g. 18 Pcdion Fig 19. Pinac.oidc. Fig 20 Domo

Fig. 21. Esícnoidc. Fi¡. 22. Bicsíenoidc.

[]
---
Fig. 23. Prisma
trigonal.
lb

Fig, 24. Prisma
tetragonal.
Fig. 25. Prisma
heugonal

Fig. 26. Prisma Fig. 27. Prism:-a Fi,:. 28. Prisma rómbico
dihcxaji?onal rómbico·venical horiLontal
�fANUAL DE MINl:.J<ALOGIA

ó <, caras superiores giradas c0n respeclo de las 3, 4 ó 6 caras inferiores. n trapc­
zocdro de 24 caras es una forma cubica. En cristales bien desarrollados, cada car.i

•.
es un trape1oide.
Bipirúmitle. formas cerradas de 6. 8, 12. 16 o 24 cara,;; (figs. 38-42). Las bi­
pirámidcs pueden considerarse como formadas por reflexión de una pirámide me­
diante un plano de simetría horizontal.

�\
-- . l - --
�/ \\
-- ..... -- ...)... .
\\
,� - .___ .• '

Fig 29. Pirámide Fig. 30. Pir.'1midc Fig. JI Pirflmidc Fig. 32. Pirflmide
trigonal. tetragonal. hexagonal dihex.agonal.

fjp 13 Fig. 34. Fig. H. Fig. 36.


E.�ltnocJro E�,alenocdro ,::ipe701!· Tr.tr,ezoedro
tetragonal he:\agonal. dro trigonal telragonal

R(lmhoedro. Sei� carno;; que constituyen una fornrn cerrada .• Todas las caras
...on idénticas. pero difieren del cubo en que las ansias de intersección de las caras
nt> son normales entre �í. Los romlx>cdros se encuentran solamente en los cristales
t.k la !<.Ubcla!<>C romboédrica del siMcma hexagonal
Los índices <le Miller se empican con frecuencia como el símbolo de una for­
ma. Dicho simbolo es sencillamente el de la cara más simple y comprende l(xla'i
las de la forma. Cuando wn empicados en esta forma. el símbolo deberá ccrrar\C
entre parCntcsis. como (hkl), para distinguirlos de los índices. como hAI. y que se
refieren a una cara individual.
Fs muy conveniente indicar en los dibujos de los cristales las caras de la forma
por la misma letra. La selección de la letra que dct,c asignarse a una forma dada
depende principalmente de la persona que describió por primera ve? el cri tal
No obstante. existen ciertas formas sencillas qur. por convencionalismo. reciben
CRISTALOGRAFIA 29

u�ualmcnte la mbma lctrJ. A�í. a los tres pinacoi<lc� 4ue corlan lo� eje� a, b y e,
� k� a�1gnan las letra� a. by e rc"ipcct1vamentc (fig. 43). La letra n1 se usa normal-
111c111c para { 100} y la p para ( 111} (fig. 44).

Fig J7. Trapi:zoedro Fig. 38. 81pir6.midc Fig. 39. Bipirámidc


hexagonal trigonal. tetragonal

A
hg 40. Bipirámide
hexagonal.
Fig 41. Bipirftmidc
dlletragonal
V
rig. 42. Bipirimide
di hexagonal

e
'
'
'

j ,.
. L --------

Figs. 41 } 44 S1mboho;.mo com:cncional en el <libujo de cristales

Zonas. Un� los hechos claramente vbiblcs_ en muchos criMalcs e� una


di� xlsi_dún tal de un gr..!!129 de cara� que sus arbtas de inter.s.ec_ción sean mutua-
111 nt paralelas. Consideradas en conjunto. estas t':.tras fQrm.illl...Wla :.011,,. La linea
u tr;1v_és del centro del cristal que sea paralela fl �la _aris� se conoce con el
"' MANlJAL DE. M.INERAj,¡OGIA

nombre de e¡t· de :.ona. Ln la figura 45 las caras m' a, m y b están en una zona, Y
la b', ,, e, y r' en otra. Las lineas [OCH] y [100] son los ejes de la zona.
Una zona \C puede simbolizar de manera similar a los indices de Miller, y su
�xprc�ión gencral11ada es [uv\\l Dos caras cualesquiera no paralelas determinan
una zona y el símbolo 7onnl para dicho par de
¡m, caras (hkl) y (pqr), es [kr -lq, lp • hr, hq • kp].
Por ejemplo, en la figura 45, supongamos que la
cara m es (hkl) con el inaice (110) y que
la cara bes (pqr) con indice (010). Así. el sím­
bolo 1onal se escribirá así [ l · O • O · l, O · O·
[0101 1 · O, l · l • l · O] 6 (001]. Si la cara e es (001)
y res (011), figura 45. el simbolo zonal es [100].
Debe tomarse buena nota de que los símbolos
zonales se escriben cnlre corchetes como [uvw],
para distinguirlos de los símbolos de la cara
Fig. 4"i. Zona, c.:mtalina:, y de la forma.
)' CJCS de :tona. Hábito del cristal. Por hábito del cristal
se entiende la forma o combinación de formas
comunes y caraclcristicas en las cuales cristaliza un mineral. Incluye también la
forma general y las irregularidades de crecimiento, si tales irregularidades son de

Fiti:, 46 Fi¡. 47. Fig. 48. Fig. 49.


Cubo Cubo deformado. Octaedro Octaedro
deformado

Fig. SO. Fig. SI. Dodecaedro


Dod1..-caedro defonnacso.

aparición curricnte. 1..a galena, por ejemplo, tiene un hábito cúbico; la magnetita.
octaédrico. y la malaquita, fibroso. Esto quiere decir, que aunque estos minerales
,;;e encuentren en cristale� que puedan mostrar otra'! forma�. tales hallazgos resultan
t. JUSTA LO G Ji AFIA JI

escasos. y su «hábito» es cristalizar como hemos indicado. Se conoce muy poco


at:crca de los ·factores 4ui.-: delermman el háb1lo� pero el tipo e disoluc,ón, el
régimen de crecimiento tlcl crist;.li, la temperatura y la presión desempeñan un
importante papel.
Los cn�talcs pueden crecer más rápidamente en un sentido que en otro; en
otros ca�ls pucJcn mterfcnr crislales ya formados impidiendo un crecimiento si­
métrico. Tales cristales se dice 4ue están deformados. Por lo corriente, la defor­
mación no es tan grande que puc<la impccl1r imaginar inmediatamente cómo debería
ser el cnstal idealmente desarrollado, determinando así su simetría. Es de noLar
que la simetría real de un cristal no depende del tamaño ni forma de sus caras. sino
,na� h1en de las propiedades físicas de sus·caras y de la disposición simétrica de sus
ángulos intcrfacialcs. Las figurns 46-51 representan varias formas de cristales. una
de ellas de desarrollo ideal, y la otra, deformada.

D) PRO\ECCI07'ES CRISTALINAS
Introducción. Una proyección de un cristal es un medio de representar un
cristal tridimensional en una superficie planá bidimensional. Diferentes tip0s de
proyección se usan para fines distintos, pero cada una de ellns se lkva a caho según
reglas definidas de tal manera que la proyección tiene una relación concx·1da y
constante con el cristal. Los dibujos de los cristales que se presentan en e-.tc libro
se conocen como proyecciones dinográfirns y son de un tipo tal de pcrspccliva
que parecen una fotografía en dos dimensiones del cristal. f.ste es el método mejor
para representar el cristal y muchas vccCs es superior a la fotografia.
Ya que el tamaño y forma de las distintas caras de un cristal son �1ccidcntes
del proceso de crecimiento, se desea reducir a un mínimo este aspecto en la pro­
yección del cristal. Al mismo tiempo es importante realzar la relación angular
entre las caras, pues, como señala la ley de Steno, existe una conslantc en los án­
gulos inteñaciales de todos los cristales de la misma especie mineral.
Pro)ección esférica. Con el fin de situar las caras de acuerdo con sus rela­
ciones angulares y sin consideración de su forma o tamaño, podemos u,;;ar la pro­
yecció11 esférica. Podemos comprender la construcción de lal proyección de IJ si­
guiente manera. Imaginémonos un modelo hueco de un cristal que contenga un
punto brillante de luz en su interior. Situemos ahora este modelo dentro de una
gran esfera hueca de material tra!l:lúcido y hagamos que el foco luminoso ocupe
su centro. Si ahora hacemos un orificio en cada cara de tal manera que el rayo
de luz que emerge por el orificio sea perpendicular a la cara. estos rayos de Ju,
incidirán en la superficie interna de la esfera y harán una mancha brillante. rl
coniunto se parece a un pfonetario en el cual el modelo cristalino con su Ju, y Jo,;.
orificios es el pro)cctor y la esfera trashkida el domo. Si ahora marcarnos en la
esfera la posidón ele cada mancha de luz. podemos eliminar la luz y tendremos un
registro permanente de las caras del cristal. Cada una de estas caras viene rcprc-
l2 MANUAL DE MINERALOGIA

sentada por un punto denoininado polo de la cara. �ta es la proyección esférica.


La posición de cada ¡x>lo y por tanto sus relaciones angulares con los demás
pueden fijarse mediante sus coordenadas angulares en la esfera. Fsto se lleva a
cabo de manera similar a la localización de puntos en la superficie terrestre por

Fig. S2. Latitud y longitud de la ciudad de Ncw York:.

medio de la longitud y latitud. Por ejemplo, las coordenadas angulares 74•001 lon­
gitud oeste y 40'45' latitud norte sitúan un punto en la ciudad de Nueva York.
Esto significa que el ángulo, medido en el centro de la tierra, entre el plano del
ecuador y una línea traLada desde el centro de la tierra a aquel punto en Nueva
York es exactamente 40�45' y el ángulo entre el meridiano de Greenwich y el meri·
diano que pasa por el púnto citado, medido hacia el oeste en el plano del ecuador,
es exactamente 74·00'. Estas relaciones se expresan en la figura 52.
Un sistema similar puede emplearse para situar los polos de las caras en la
proyección esférica de un cristal. Existe. no obstante, una diferencia fundamental
CIU.SfAl.UúH.AI-IA "
entre situar punlós en una proyección esférica y situarlos en la superfü:ic de la
tierra. En la tierra. la latitud se mide en grados norte o sur desde el ecuador, micn·
tras que el ángulo que se emplea en la proyección esfériL"ü es la colatitud, o ángulo
polar, que se mide en gradm desde el (Xllo norte. El polo norte de una proyección
cristalina tiene por tanto una co\atitud de 0\ el ecuador 90"'. La colatitud de la
cmdad de Nueva York es 49º 15'. Este ángulo se expresa en cristalografia por la
letra griega ,, (rho).
La «longitud cristalina» del polo de una cara en proyección esférica se mide,
como lo son las longitlldes en la tierra, en grados hasta 180º, en sentido de las
agujas del reloj o en sentido invcrw desde un meridiano origen análogo al meri·
diano de Grccnwich en Geografía. Para situar este mcriJiano de referencia, el
cristal se orienta de manera convencional con la cara (010) a la derecha del cristal.
FI meridiano que pasa por el polo de esta cara se toma como origen. Así, para
determinar la longitud cristalina de cuarquier C-Jra del cristal, se hace pasar un
meridiano por el polo ele esta cara y el ángulo entre éste y el meridiano cero se
mide en el plano del ecuador. Este ángulo se designa con la letra griega ([, (phí)
Si la esíera se corta por un plano. la intersección será una circunferencia. Los
drculos de diámetro máximo son los formados por planos que pasan por el centro
y tienen por diámelro el de la esfera. Se denonrlnan círculos máxi:11os. Todos los
demás círculo5 formados por otros planos que corten la esfera son circulas me._
nores. Los meridianos en la tierra son círculos máumos. asi como el ecuador, mien·
lra.S (!UC los paralelos de la latitud son círculos menores.
La pro;ecci6n esférica de un cristal nos suministra relaciones zonares intere·
santes, pues los polos de las caras de una zona se sitúan en un círculo máximo de
la proyección. rn la figura 53 (proyección esférica) las caras (001). (101). (100).
(101) y (001) forman una 1ona cuyo eje de Lona e� [010]. Ya que el círculo máximo
según el cual los polos de estas caras se hallan dispuestos. pasa por los polos norte
y sur de la proyección, se denomina círculo mcíximo \'erticaf. El eje de zona es
siempre perpendicular al plano que contiene los polos de las caras y por tanto todos
los círculos verticales tienen ejes de 1ona hori1011tales.
Pro)ección estereográfica. La proyección esférica es análoga al globo terres·
tre, es decir. un mapa de la licrra dibujado sobre la superficie de una esfera. El
proceso, por tanto. de reducir la proyección esférica a una proyección bidimen·
sional es análogo al proceso por el cual lo� car16grafo1¡ reducen la superficie de ]a
tierra práctk:amente redonda a un mapa plano. FI que hace un mapa �e preocupa
de conservar In forma y área, así como en mantener relaciones reproducihles entre
puntos 'i�paradm. La selección de la prO}ección es. a lo más, un compromiso,
puesto que la esfera no puede ser rcprsccntada sin distorsión (X)r una hoja de papel.
Afortunadamente al hacer el mapa de las caras de un cristal no nos preocupa ni
su tamaño ni forma. Queremos representar sólo las posiciones angulares de las
caras de tal manera que pueda representarse una visión idcali,ada del cristal que
revele su simetría real. Queremos también poder llevar a cabo cálrnlos a parlir de

O.u..t..1.l..cd.-J
Mii .Vii 11 nr \JINCR.11nr.lA

la proyc1:c1on, recoge, lm datos angulares qu1: 110� han �crvido para p1cpararla y
en ciertas oc.:.asiones tr.uar un dibujo llel cristal con su ayuda Para estos propó·
!'iitos, dos pro)'eccioncs son las más útiles: 1) la proyrffión e\frreowáfica es la
mejor pnra determinar la simetría, es la más compacta y la de comtrucción in(ts

Fig SJ. PrO)'ecci6n csférioa de formas cúbica111.

fácil, y por tanto la única que trataremos. 2) 1 a proyecciún gno111ó1iicll es mejor


para trazar los dibujos de los cri�talcs (proyecciones clinográficas) y determinación
gráfica de la relación axial y para relacionar y numerar las caras del cnstal con los
datos obtcni<.lus pur medidas de difracción de rayos X.
La proyección C)lcreográfica es una representación en un plano de In mitad de
la proyección esférica, generalmente el hemisferio norte. El plano de la proyec·
ción es el plano ecuatorial de la esfera y el cfrculo primitiro (la c.:ircunfcrencia que
limita la proyección) es el mismo ecuador. Si uno viera los polos de las caras si-
CRIST11LOGRAFIA )l

tuados en el hemisferio norte de la proyección esférica con el ojo puesto en el polo


sur. la mtcrscc.:ción de las líneas de vista con el plano ecuatorial serían los polos
en la prO}CCCión estcreografica. Podemos así construir una proyección estereográ­
fica trazando las líneas que unen el polo sur con Jos polos de las caras en el he-

Fig. �4. Relación entre la proyección e,;;férica y la cstcrcogr.\fica. (St!�1ín E E. IVah/strom,


Oo1ict1I Crystallograpl1y, Jolm IViley &. Sons, Ntw York, 1951.)

rnhifcrio norte. Los polos correspondientes en la proyección estereográfica están


situados donde estas líneas cortan el plano ecuatorial. La relación entre estas dos
proyetciones pueden verse en la figura 54.
Puesto que en la práctica se sitúan los polos directamente en la proyección
estereográfica. es necesario determinar las distancias estereográficas en relación con
los ángulos de la proyección esférica. La figura 55 representa una sección vertical
a tra"·és de la proyección estereográfica de un cristal en el plano «meridiano ori­
gen», cst ocs. el plano que contiene el polo de (010). F.I ángulo <J, de cualquier
cara que esté situada en esta sección es o· a la derecha del centro y I so· a Ja
\fA1\l· AI. OE MINEHALUGIA

izquierda del mismo. N y S son respectivamente el polo norte y sur de la esfera de


proyecuón, O es el centro del cristal proyectado. Cons:derernos la cara (011). on
es la perpendicular a la cara {011) y Des el polo de esta cara en la esfera pr�)íCC·
ción. La línea de::.de el polo sur, SD, corta la tra1a del plano del ecuador FG en el
punto D', el polo estereográfico de (011). El ángulo NOD se conoce como án·
gulo n (rho). Con el fin de situar D' direcatmente en la provección estereográfica.

N 001

�ccióo de la esfera de proyección mostraudo la relación de los polos esft!rién,


a los estereográficos.

es necesario determinar la distancia OD' en función del ángulo p, ya que el trián­


gulo SOD es isósceles _ ODS = !.. OSD. L ODS + !.. OSD = L NOD - !'· Por
tilnto. L OSO � 1, 2·0S r. el rndio de la proyección.
tg ¡,12 = OD'Jr, ó Ofl' =r tg p/2
Como resumen. con el fin de hallar la distancia proyectada cstercogr:ificamcnll'
de un polo de una carJ dada, se multiplica la tangente de la mitad de p por el radio
de la proyección. La distancia así obtenida se tendrá expresada en unidades del
radio de la proyección.
Además de determinar la disL:mcia a la que el polo debe situarse del centro
de la proyección es también necesario determinar su «longitud» o ángulo ,¡, (phi).
e R Is 1' A (. o G n A !- ¡ A )7

Puesto que el ángulo se mide en el plano del ecuador. que tamhién es el plano de
la proyección estereogr::ífica. puede deducirse directamente por medio de un trans­
portador circular. Es necesario primeramente fijar la posición del meridiano origen
situando un punto sobre el círculo primitivo que representará el polo de (010). Una
linea recta que pase por este punto y el centro de la proyección es el meridiano
cero. Con el transportador situado en el centro de la proyección y el origen en la

•=O"

1
\
.... so·
rtg�\/

•d

''

...
08

75•

Fig. 56. Proyección estereográfica de la.1 caru de un cristal.

line11 citada, el ángulo <T• puede marcarse inmediatamente. Sobr.e la linea recta que
se trace desde el centro de la proyección hasra este punto se encuentran todos Joc;
polos de las posihles caras con •J> dado. Los ángulos <I) positivos se sitúan en sen­
tido tic las aguias del reloj a partir de (010): los negativos en sentido opuesto.
como se indica en la figura 56.
Para situar el polo de la cara que ten� este valor •f\ es necesario buscar la
tnnS!ente natural de una mitad de fl• multiplicarla por el radio de la proyección y
si111ar la tlislancia rec.nllnnte sobre la linea •J). Aunque pueda elegirse cualquier
radio para la proyección. se emplea generalmente el ele 10 cm. Fste valor es suri­
<.·icntcrncntc {;.rande para obtener exactitud sin ser molesto y al mi!iimo tiemr,o sim­
plifica el cálculo. C'on un radio de lO cm e.<l sólo necesario buscar las tangcr.tes.
MANUAi
.. DE MINERALOGIA

correr la coma un lugar y poner el resultado en centímetros desde el centro de la


proyección.
Cuando los polos de las caras del cristal se s1tuan estereográficamente como •
se acaba de explicar, la simetría de su distribución es aparente. (Ver fig. 57.) Hemos

Fig. !i7. Proyección cstercogn'J.fka de las cara� de un cri�tal cúbico. (Stg1Ín E. E. Wuhlstrom.
Optica/ Crys/¡/1/ogrnplly. Jolm H'iley & Soru, New York, 1951.)

visto (pág. 33) que un círculo máximo en la proyección estereográfica es el Jocus


de los polos de las caras que forman una zona. Cuando se proyectan cstereográ 4

ficamente, los círculos máximos verticales son diámetros de la proyección: todos


los demás círculos máximos se proyectan como arcos circulares sustentados por
un diámatro. El caso extremo de estos círculos máicimos es el círculo primitivo de
la pro;ccción que es el círculo máximo común a las proyecciones esférica y cs 4

tercogr(1fica. Los polos de las caras verticales en el cristal se hallan sobre el


círculo primitivo y asi se proyectan sin distorsión.
< R/.STALVüHAI-IA 39

Fi¡¡:. SR Plantilla estereográfica de Wulff. Los radios son de 5 cm.

FalsiUa estereogr:.ifica. Tanto medir como siluar los ángulos en la proyección


estereográfica queda muy facilitada mediante la falsilla estereográfica 1• (fig. 58).
TanlO los círculos máximos como los menores están dibujados en la falsilla a in·
tervalos de l' 6 2'. En la figura 58 lós intervalos son de dos grados. Sobre esta fal­
silla se puede situar una proyección tranicla en papel transparente y se pueden leer
directamente los ángulos. Los ángulos 111 se dctcrmi11an donde corta al círculo de
la proyección una linea recta que tranda desde el centro de la proyección pasa
por el polo de la cara. Para determinar el ángulo p. la proyección debe girarse
hasta que el polo de la cara coincide con uno de los círculos máximos verticales.
Fl ángulo en este caso puede medirse directamente en la falsilla.
Si se conocen los ángulos 11) y fl se puede construir un estereograma con sólo
invertir el procc�o. Primero. se debe marcar la posición 'l' = O" con el fin de
I La fAl�ilh t'�lerco¡¡:ráfica se denomina lambién de Wulfí, en honor de C V. Wulff, crio;taló-
1n,ro nl\O (186l-19'2fl
V,r "n la. t3l"IO noo;lf'rior una. fal�illa f'\lt'rt'oerlfica d" 10 cm de dlirN"líG
40 MANUAL DE MINERALOGIA

poder regresar al punlo de partida. El polo de una cara se sitúa de Ja siguiente


manera: 1) se man.-a con un punto el ángulo el). 2) Se hace girar la proyección
hasta que este punto es el extremo de un círculo máximo vertical. 3) Se marca el
ángulo p según esta línea a la distancia apropiada desde el centro. Este punto es
el polo de la cara.
En ve1 de medir los ángulos (Ji y p el estudiante que comienza mide ángulos
interfacinles que pueden .!iituarsc fácilmente con la ayuda de una falsilla estereo­
gráfica. Como ejemplo consideremos la fig. 59, un dibujo de un cristal rómbico

Fig. 59 Anglc,;ila Fig. 60. Situación de los polos con el cm


pico de la plantilla c,;tereográfica.

de anglesita. El punto de partida. c..·mno en todas las proyecciones, es el segun­


do pinacoidc. (010). In cara h (fig. 60). El polo de esta cara debe situarse so­
br� la circunferencia primitíva en el O". Los ángulos intcrfacialcs b/\11 = 32�1 t
y b/\m = 52" pueden medirse y se sitúan como ángulos cf•. La cara e es el tercer
pinacoide, (001): forma un ángulo de 90" con b y su polo dche situarse en el cen·
tro de la proyección. Ta cara o está en zona con e y b y, por tanto, tiene un
ángulo ,J) o•. Su ángulo fl, c/\o = sr. puede medirse directamente y situarlo
a lo largo del círculo máximo vertical. La cara d está situada en una zona vertical
a 90" de la 70na e, o, h. Por tanto tf> - 90" y c/vl = 391,4._ que puede situarse
según el circulo vertical de la falsilla. FI polo y no puede ser situado directamente.
pero los ángulos b/\y = so• y r/\y = 57" pueden ser medidos. Pnra localizar este
rolo. la proyección ,;e gira QO" de tal manera que h esté situada según los radios
de los círculos menores de la falsilla. y se tra1a el círculo de 50". Fstc círculo
menor es el Jugar gcométrit.:o de lodos los polos a 50º de h. La proyci.:ción se
gira nuevamente hasta que esta tr:l7a del círculo corte un tírculo máximo vutical
a 57• (c/\y). Este es el polo de v
CR/STAL.OGRAFIA 41

Para comprobar csle punto. se mide el ángulo mj\y = 38\ Ahora con el
polo III en la linea de radios de los círculos menores. se traza el circulo menor
de 38·. Deberían cortarse en el mismo punlo. Habiendo situado el polo y, su <J,
(32�.'2 •) y p (57") pueden medirse directamente en la falsilla estereográfica.

F.) MEDIDA DE ÁNGULOS

b.n la sección precedente sobre proycl·ción cristalina, M: ha indicado cómo


se sitúan gráficamente los ángulos entre las caras del cristal. La medida de esto�

Fig. 61. Medida de ángulos con el goniómetro de rcflc:itión.

ángulos se lleva a cabo mediante unos instrumentos denominados goniómetros.


Para trabajo fino. especialmente con cristales pequeños, se usa un goniómetro
conocido como de reflexión. En este instrumento el cristal que va a medirse se
monta de tal manera que pueda girar sobre un eje de zona y reílejar un haz
luminoso en sus caras y observarlo a través de un telescopio. El ángulo que debe
girarse el cristal para que los rayos que sucesivamente inciden sobre dos caras
adyacentes puedan ob�rvarsc por el telescopio
determina el ángulo entre las caras.
Puede verse en la figura 61 que el ángulo
entre m y a puede determinarse registrando las
posiciones de refle:itión primero de la cara a y
después de la m y anotando la diferencia an­
gular. FI ángulo así determinado es el ángulo
imemo. Estos ángulos internos. suplementarios
de los ángulos externos intcrfacialcs. son los
que se dan como datos cristalográficos.
Pn instrumento mucho más simple, útil
para trabajo aproximado y con cristales gran- Fig. 62. Goniómetro de contacto
42 MANUAi. DE M/Nl:.RAl�OGIA

des, es el goniómetro de contacto. Su aspecto y empleo se representa en la figu­


ra 62; cuando se usa el goniómetro de contacto, es necesario que el plano deter­
minado por los dos bra1os del goniómetro sea normal a la arista del ángulo que
se quiere medir. Debe tenerse en cuenta que en este caso es el ángulo interno
el que se mide. Así en la figura 62. el ángulo que se leería es de 40-. no de 1409 .

F) LAS TREINTA y nos CLASES CRISTALINAS


En lo que sigue, las 32 clases cristalinas, que se han enumerado en la pági­
na 20. se describen dentro de lo!; si,tcma,;; cri!,;lalinos en los que se agrupan. La

I'•
Figs. 63 v 64. Cristal con simctrla 21mJ El estercograma presenta un plano de simetrla en
ingúlo recto con cada uno de los c¡es binarios de rotación y los cuatro ejes ternarios de
inversión rotatoria. El circulo primitivo de llnea continua representa un plano horizontal
de simctria que indica la C'<:istcncia en la parte inferior del cristal de caras situadas direc-
tamente debajo de las de la parte superior.

I'•
Fi¡s. 6S y 66. Cristal con simetrla 43m El estcrcograma presenta tres ejes cuaternanO� de
inversión rotatoria, seis planos de simetña y cua1ro c1es ternarios de rotación. El circulo
¡,rimitivo de tra70',. indica la falta de plano horizon1al de simetría y la.'i caras de la parte
superior del cnstal no estfln encima de las de la parte iníerior
CR/STALOGR1IFIA 43

simetría de cada clase se da en función de planos y ejes, aunque se muestra tam.


bién en estcreogramas, por medio de las proyecciones de las caras de las formas
generales. [stas son las íom1as que dan el nombre a la clase. En los e�tereogra·
mas es necesario sciialar caras del hemisferio norte y sur con el fin de dar ]a
simetría completa de la cJase. Esto se lleva a cabo superponiendo las proyecciones
estereográficas de ambos hemisferios representando los· polos del hemisferio norte
por puntos llenos y los del sur por círculos. Así, si dos polos, caen uno encima
de otro en la esfera. estarán representados por un punto rodeado por un círculo.
Una cara vertical se representa por un punto sobre el círculo primitivo puesto que
aunque su polo aparecería en ambas proyecciones. sólo representa una cara.
La figura 63 es un dibujo de un cristal con un plano de simetría horizontal 1•
El estereograma de este crístal. figura 64, en consecuencia. tiene como represen­
tación de todos los polos juntos rodeados por círculo para indicar las caras co­
rrespondientes de arriba y abajo del cristal. La figura 65 es un "dibujo de un
cristal que carece de plano de simetría horizontal. Su estereograma. figura 66,
tier.e doce puntos que corresponden a las caras del hemisferio norte y doce círcu­
los de las caras del sur.

+
SISTEMA CúBICO
Ejes cristalográficos. Los cristales de todas las dases del sistema regular se
refieren a tres ejes de igual longitud y normales entre sí. Dado que los ejes SOn.
idénticos, resultan intercambiables, y a tocios ellos se les designa con l::i letra a
Cuando están debidamente orientados, un eje, el a,. es ho·

.
ri,ontal y está orientado de delante a atrás, el a: es hori­
zontal y va de derecha a izquierda, y el a, es vertical (vé.1·
se fig. 67).
Símbolos de lns formas. Aunque el símbolo de una
- '

.
'
cara cualquiera de una forma cristalina puede emplearse
como símbolo de esta forma. siempre que sea posible se
usa la Que tiene h. k, I tocios positivos. En formas que
tienen dos o más caras con h, k. 1 positivos. este criterio Fig. 67. Ejes cristalo·
es ambiguo. En tales casos se utilin el criterio h < k < l. grflficos cúbicos.
Por ejemplo. la forma ton símbolo (123) comprende tam·
bién caras con símbolo (132). (213). (231). (312) y (321). De acuerdo con nuestro
criterio. {123} debe tomarse como el símbolo de la forma. puesto que h < k < I
I
Una circunferencia continua de la proyección indica un plano horizontal de simetría; una
drcuníercncia a lrar.o,; indica la íalta de este elemento de ,;imctria. Una línea conlinua que reprc­
stnte un circulo m.Uimo (..,·euical u otro cualquiera) indica un plano de simetrfa.. Llm:as recta-.
a tra;os indican la posición de los ejes cristalinos o ejes de simetría: los ejes cristatocrMicos se
indicán por a, b o c. mientras que los ejes de simclrfa se denotan por los símbolos siguientes situa­
dos en los extremo-. de e�ta,; linea\: t eje binario, A eje ternaño, • cic cuaternario.• eje scnario.
Los ejes de rotación invcrsiva se denolan con slmbolos en blanco; A ternario. O cuatcm:mo
Qsmario.
11,fANUAL DE MINJ:.RALOGIA

Al dar las coordenadas angulares de la forma es costumbre dar sólo las de


una de las caras de la forma; las demás pueden determinarse conociendo la sime­
tría. La cara que se elige para ello es la que tiene los valores menores de <J.) Y p.
Esta es precisamente la cara para la cual h < k < l.

Clase hexaquboctaédrica -4 1m32 1111


Simctria. -C, 3A 1 , 4A 1 , 6A,. 9P. (4fm32 m.). rxiste un centro de simetría.
Los tres ejes cristalográficos son ejes de simetría cuaternarios (véase fig."iiS). Hay
también cuatro ejes ternarios diagonales. Estos ejes aparecen en medio de cada

}
- -- - -- --
- --·
. .'
1 ' :

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-· �('.-
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Figs. 68, 69 y 70. E¡es de simetría de la clase hexaqui.soctaédrica.

-•,
Fig.". 71 y 72. Plano,; de simclrla de la clase hcxaquisoctaMrica.

uno de los octantes formados por la intersección de los ejes cristalográficos (véa­
se fig. 69). Además, existen seis ejes diagonales Pinarios, cada uno de los cuales
divide en partes iguales el ángulo formado por cada par de ejes cristalográficos,
según se ilustra en la figura 70.
Fsta clase tiene nueve planos de simetría: a tres de ellos se los conoce con
el nombre de planos axiales. puesto que cada uno incluye dos ejes cristalográficos
(véase fig. 71): y a los otros seis se les denomina planos diagonales. puesto que
cada uno divide en partes iguales el ángulo entre pares de planos axiales (fig. 72).
Esta simetría, que es la más completa posible en cristales. define la clnse
he,mQtlisoctaédrica del sistema cúbico. Cada una de las formas del cristal y cada
combinación de formas que pertenezcan a este tipo deben mostrar su simetría
completa. Fs muy importante recordar Que en esta clase. los treo;; eje.1- cri,;;tnlo.
gráficos son ejes de simetría cuaternaria. De e�te modo se pueden fácilmente loca­
linr los ejes cristalográficos y orientar dehidamente el cristal.
l' J< J S ·1 A LOGRA J· I A 4l

F.I hexaquisoctacdro, la forma general de la que deriva el nomhn..: de la clase.


se represcnla en la figura 73. l .a figura 74 es un estercograma con la s1metrfa de
la clase y los polos de las caras del hexa4uisoctnedro. Una vez. comprendido el
empleo del eslercograma, es aparente. la elegancia de la representación de la sime­
tría. pues en una sola figura se representa la simetría que ha nece!<.itado 1,;in1,:n
diagramas en las figuras 68·72.

1 ª•
Fig. 73. Hcxaquisoctacdro. Fig. 74 F�tereograma del
hexaqu1.soetacdro.

• a oo,

Fig. 75. Cubo. r,g. 76. Octaedro.

Forma�. J. Cubo o hexaedro H>OI }. ti cubo es una forma constituida (X1í


seis car.is cuadradas que forman ángulos de 90• entre sí.1 Cada una de las caras
corta uno de los ejes cristalográficos y es paralela a los otros. La figura 75 repre­
senta un cubo.
2. Octaedro { 111 }. El octaedro es una forma compuesta rx,r ocho caras
triangulares equiláteras, cada una de las cuales corta por igual los tres ejes <.'fi\ta­
lográficos. La figura 76 representa un octaedro. y las figur.is 77 y 78 mue�tran
' l'n la dc.�cn�ió11 dr la¡ formas en la� r,áginas ¡¡iguientcs se ooMidtnt el mo<lc\n gco�trico
perfecto de la forma sU1 modificación. Debe renenc en c.-ucnta qur. en la n:11,m1.len, c�lc i<le.il 1aras
.,eccs se cvmr,le y que los clistales no sólo est:\n deformadoi con fre..:urncia, sino que atlemJ, c.,1:111
Hociados a otras fnnna�
W iNUAL DE MJNERALOGJA

combmaciones de cubo y octaedro. Cuando está en combinación, el octaedro pqe­


de reconocerse por sus ocho caras similares, cada una de las cuales está indinada

Figs. 77 y 78. Cubo y octaedro.

idénticamente sobre los tres ejes cristalográficos. Debe tenerse presente. que las
c¡1ras de un octaedro truncan simétcicamentc los vérti�es de un cubo.
3. Dodecaedro o rombododecaedro (011}. El dodecaedro es una forma

D
compuesta por 12 caras con forma de rombo. Cada cara corta a dos de los ej9s

''
''
'
'
-

Fig. 79. Fig. 80. Cubo ...Fig 81. Octaedro


Dodecaedro. y dodecaedro. y dodecaedro.

Fig. 82. Dodecaedro


y, octaedro.
d

[] '

r,g. ISJ. Cubo, octaedro


y dodecaedro.

cristalográficos a igual distancia y es paralela al tercero. La figura 79 nos muestra


un dodecaedro sencillo; la figura 80 presenta una combinación de dodecaedro y
cubo: las figuras 81 y 82, combinaciones de dodecaedros y octaedros; la figura 83
una combinación de cubo, octaedro y dodecaedro. Debe tenerse muy en cuenta
<.HllfALOGXAFIA

que las caras de un dodecaedro truncan las aristas tanto del cubo como del octae­
dro. Al dodecaedro se le denomma algunas veces rombododecaedro para distin·
guido del dodecaedro pentagonal y del dodecaedro geomctrico regular.
4. Tetraquishexaedro {OkJJ. El tetraquishcxaedro es una forma integrada
por veinticuatro cara:-. triangulares isósceles. cada una de las cuales corta un eje
a la distancia unida y el segundo en algún múltiplo. y es paralela el tercero. Exis-

Fig. 84. Tetraquishcxacdro. h� 8t ('ubo y tctr.iquishexaedro.

ten numerosos tetraquishexaedros que difieri.:n unui, de otros solamente por la


inclinación de sus caras. El más común tiene una relación paramétrica de oca 1 ,
• 2a,, la,, cuyo símbolo sería {012). Los índices de las otras formas son {013).
{014), {023), etc., o en general, {Okl}. Será de mucha ayuda tener en cuenta
que el lctraquishexacdro, como indica su nombre, es como un cubo cuyas caras
han sido reemplazadas por otras cuatro. La figura 84 nos muestra un tetraquis·
hexaedro y la figura 85 un cubo con sus aristas biseladas por las caras de un
tetraquishexaedro.
S. TrapezOi!dro o triaquisoctaedro tetragonal {hhl}. El trapczocdro es una
forma integrada por veinticuatro caras de forma trapeLOidal. cada una de las

Fig. 86. Trapczocdro


@ d
n

n
d

íig. 87. Dodecaedro


y trapczoedro

cuales corta a uno de los ejes cristalográficos a distancia unidad, y a ros otros
dos a distancias múltiples iguales. Existen varios trapczoedros cuyas caras tienen
diferentes ángulos de inclinación. El trapezoedro corriente tiene como parámetros
2.a,, 2a,, la3, y cuyo simbolo sería {112}. Los índices de los otros trapcwedros
son {113). {114}. {223). etc .. o en general [h/,/}. Debe tenerse en cuenta que
4< \1ANU ...,t l)J:. MINt.·J<.Al�UGiA

un trapczoedro es de la misma forma que un octaedro y puede conccb1rsc como


un octaedro cuyas caras han sido reemplazadas por otras tres uapczoidales. 'P,lr
consiguienle algunas veces se Je denomina triaquisoctaedro tetragonal. La palabra
tetragonal se emplea para indicar que cada una de sus caras tiene cuatro ari!.tas
y para distinguirlo de la otra forma triaquisoctaédrica. cuya descripción se da a
continuación. Trapezoedro, no ob�tante, es el nombre más empicado.
A continuación se facilitan datos para ayudar a reconocer esta forma cuando
se presenta en combinaciones: observar las tres caras �i·,1ilares que se encuentran
en cada octante; las relaciones de cada cara con los CJ..:s; y el hecho de <¡uc las
aristas centrales entre las tres caras en cualquier octante va hacia puntos que son
equidistantes de los extremos de los ejes cristalográficos adyacentes. La figura 86
muestra un trapezoedro sencillo, y las figura,;; 87 y 88 un trapcLoedro en combi­
nación con un dodecaedro. Es de notar que las caras del trapc1oedro común II
{ 112) (fig. 87) truncan las aristas del dode1:aedco. La figura 89 muestra una com­
binación de cubo y trape1oedro.
6. Triaquimctoedro o triaquisoctaedro trigonal {h//}. [I triaquh.octaedro
es una forma integrada por veinticuatro caras triangulares isó�ccles G.tda una de

Fig 88. Dodccacdro Fig. 89. Cubo


y trapczoedro. y trapczocdro.

Fig. 90. Fig. 91. Octaedro


Triaquisoctacdro. y triaquisoctacdro.

las cualcs corta dos de los ejes cri!>Lalográficos a distancia unidad. y el tercer eje
en algún múltiplo. Hay varios triaquisoctacdros. cuyas caras tienen diferentes in­
clinaciones. El triaquisoctacdro común tiene como parámetros 2a 1 la:, la J , cuyo
,
CJUSTALOGRAFIA

simbolo es (122). Otros triaquisoctaedros tienen los índices (133), (144}, (233).
elcetera, o en general {hl/}. Es de tener en cuenta que esta forma, lo mismo que
el trapezoedro, puede concebirse como un octaedro cada una de cuyas caras haya
sido reemplazada por otras tres. Frecuentemente se habla de él como el triaqui­
soctacdro trigonal, indicando la palabra modificadora que sus caras son triangu­
lares y, por Jo tanto, djfieren de las del trapezoedro. Pero cuando la palabra «tria­
quisoctacdro» se emplea sola, se refiere exclusivamente a esta forma. Los siguien­
tes puntos ayudarán a la jdentificación de esta forma cuando se encuentre en
combinaciones: las tres caras similares en cada octante, sus relaciones con los
ejes y el hecho de que las aristas medianas se dirigen hacia los extremos de los ejes
cristalográficos. La figura 90 nos muestra un triaquisoctaedro, y la figura 91 una
combinación de triaquisoctaedro y octaedro. Debe tomarse en consideración que
las caras del triaquisoctaedro truncan las aristas del octaedro.
7. He.wquisoctaedro {hkl}. El hexaquisoctaedro es una forma integrada
por caras triangulares, cada una de las cuales corta distintamente los tres ejes cris-

[]
••
Fig. 92 Hexaquisoclacdro. Fig. 93. Cubo y hexaquisoclacdro

$
d

F1� 94 Dodecaedro Fig. 9!i. Dodccaedr6. Fig. 96. Dodecaedro


\. he,caquisgctacdro. trapezoedro y y trapezocdro.
hexaquí�tacdro

talográficos. Existen hexaquisoctaedros diversos, que tienen relaciones paramétri­


cas variables. El hexaquisoctaedro común tiene como relación paramétr.ica 3a 1 2.izi , •

la,. con índices {236). Otros hcxaquisoctaedros tienen por índices { 124). { 135}..
etcétera, o en general { hkl}. Se debe tener en cuenta que el hexaquisoctacdro es
una forma que puede ser considerada como un octaedro, cada una de cuya� Gtras
\1ANUAL U.t. MINE:R.iLfJ(,/."4

ha sido reemplazada por otras seis. Puede reconocerse en um1b111;,iuon por el


be(;bo de que existen seis caras similares en cada octJntc y de qut: caJa i;ara uma
a los tres ejes a distancias dilerentcs. La figura 92 nos muestra un hcxa4ui::.octae·
dro; la figura 93, una combinación de cubo y hexaqu1isoc1aedru; la hgura 95. una
combinación de dodecaedro, trapezoc<lro y hexa4uiso1.:lJe<lrl,. 1 1 hc\..14u1\0Lt.1c<lro
es la forma general de la cual esta clase de simctña toma su nombrt:.
Determinación de índices de las íormas cúbicas. Para determinar J3s formas
presentes en cualquier cristal cúbico de la clase hcxa4ui�xtat..'llru..:a. es ncu.:\ar:o,
en primer lugar Jocalinr los ejes cristalográficos (ejes de simetría cuatcrni.lria).
Una vez que el cris1al ha sido orientado segun estos ejes, son fáciles de reconocer
las caras del cubo, dodecaedro y octaedro. Los índices pueden ohtenersc rápida­
mente por las caras de otras formas que trunquen simétricamente las aristas entre
caras conocidas. La suma algCbrica de los índices h. k y 1 de las dos C-JrJs dan
los índices de la cara que trunca simétricamcnh:. la arista entre dlas . .t,s1. en la
figura 96, la suma algébri<..:a de las dos caras dodecaédricas (101) y Wlll es (1121.
o sea los índi(es de una cara de lrapc1ocdro.
Presencia de las formas cúbicas de la clase t\exaquisoctaédrica. FI cul:,o. el
octaedro y el dodecaedro son las formas más corrienll'S. FI tra�zoCdro se observa
también frecuentemente como única íorma en unos cuantos 111incrJlcs. Las otras
formas, el tetraquishcxacdro, triaquisoctaedro y hcx:aquisoctacJro. Mlll raras } st:
observan ordinariamente sólo como pequeñas Lruncadur,1s en las comh111a�1onc!>
de OlrJ.S formas.
Un gran número de minerales cristalitan en la clase hexaquiso,. .:taó..lrica. l.ntrc
los más comunes hallamos:

analcima galtma h:uc1t.1


querarg1rita granalc plata
cobre º'° espinelas
cuprita halita silvinJ
fluorita ln1urita umnirnta

Clase girOCdrica - 432

Simetría.-3A�, 4A 3 , 6A:, Los ejes de !.imctría son idénticos de los dt: la


clase hexaquisoctaédrica como puede \.'Crse en las figuras 54-56. Sin embargo. no
existen ni planos de simetría ni centro. rI dibujo de la figur:-i Q 7 rcprescma c.-1
giroedro y la figura 98 . .su cstercograma. muestra la simetría Je la clase
Formas. El giroedrn { 1,/,..1} derecho. 1 /,/,/} i14uiaúo. Ctd:l un::i dt: estas for­
mas poseen 24 caras y son emumnmorfas. rs decir. que tienen las relal'iones entre
si de la mano derecha e ÍL4uierda: la rcílcxiún de una forma lh.:na :..i la otra ToJa�
las formas de la clase hexaquisoctaédrica. con la excepción del hexa4uisoctacdro.
se pueden presentar en la clase giroidal.
Durante muchos años la cuprita se consideró giroédric:..i. rcro recientes trn
CRISTALOGRAFIA 11

mostrado ciue es probablemente hexaquisoctaédrica. Con la climina­


prita no se conoce ningún mineral que cristalice en esta clase.

I
/:
,,-,,�:--,
o
1

I 1 \
' /• lo_'..'.'/

\
º
I ......��;¡./,-.... ,
\
-�-���ºe.L• -��
1' _To�� .,,.,
1 ' -• L/ '--1 o.,,,

..
,,_ �-ft/ /
' º/ \ºT•¡ ,· ;
º
x·,11 .....Y

Fig. 97, Girocdro.



...... _._: � .....
Fig. 98. Estercograma del girocdro.

Clase hexaquistetr.iédrica - 43m


s·metria.- 3A 2 , 4A,, 6P. (43m.). Los tres ejes cristalográficos son ejes de
simetría binaria; los cuatro ejes diagonales son ejes de simetría tcrnarb, y tiene

Fig. 99. Ejes de simctrla. Fig. 100. Planos de simctrfa.


Simctrla de la clase hcxaquistctra&lrica

seis plano� diagonales (véame las figs. 9Q y 100). Es de notar que la clase hcxa­
quistctraédrica carece de centro de simetría.
Formas. l. Tetraedro positiYo f 111 }; nrgatirn f 11 I }. F1 tetraedro es una
forma integrada por cualro C'3ras triangulares cquilálerns. cada una de las cuales
corta los tres ejes cristalográficos a disrancias iguales. Puede considerárscle como
derivado del octaedro de la clase hexaquisoctaédrica por la omisión de caras alter­
nantes y por la extensión de las restantes. como se ve en la figur:1 103. ísta forma.
mostrada también en la figura 104, se conoce con el nombre de tetraedro positivo
{ 111}. Si son las otras cuatro caras del octaedro las que han sido desa.rrolladas.
\/,1r•t- AL Df.. MJNl:.RALf•GIA

!I 1c1raeclro resulrame tendría una diferente orientación. según musetra la figura


lfl'- r ,ti..· r• r·nní', i\: 1 con el nomhre de tclracdro negativo ( 111 L El telraedro
1

Fi� 10! Estcrcograma del


h1:,aq uistctraedro.

pos1t1vo y el negativo. c.·u,rndo se encuentran aisl�dos. son geométricamente idfo.


ticos. y la única razón para reconocer la existencia de d0c. 0rientaciones diferentes
e" que aparc1can trunc{indo::.e mutuamente. tal como
se representa en la figura 106. Si un tetraedro positivo
y otro ncga1ivo aparecen juntos con idéntico des·
arrollo. el cris1al resultante no podria distinguirse de
un odaedro. al menos que, como frecuentemente
ocurre. las caras de las dos íormas presenten dí­
fcrente hrillo. rnrrosiones o estriaciones distintas que
"•nan p:-ira difcrcnciarbs
2. Triaq;ústetrnedro {hhl} pm·;tivo, (hl,l} ne¡:a-
l iJ?:. IO.l Rdai.:it'>n ..:ntr..: tin,. E::.tas formas tienen 12 caras que corresponden
d oc1at!dro ,. el tetraedro. a la mitad de las caras de un trapezoedro (fig. 107).
tomadac. en grurM:1'- alternantes de tres arriba y tres
,'i,,J·' 1 ,1 l111Í11.1 pn,i11va pu,.xk hncersc negativa por rotación de 90" alrededor del
i.:je vertical.
3. Dm/eraedro deltoidal {hll} pmiriw,. {11/1} neKatiio • . Esta es una forma con

1 •:.: , ,.l 1 �·tra..:dr,, 1 ! 11!� T.:1raedro Fig. 106. 1 etra..:dro,


f'"l!l\d n..:E?all\'O. positivo y negativo.
CH 1 \ T -t I 11 (j R -1 F 1 A

12 caras en la l'U:d la� ,:ar:1:-. 1..nrrespo111.kn a la mitad de las del triaquisoctacdro


llin1aJw., en g1up,,, .dt\'.rn;.111t\'., �k tres 3n1h,1 y trc!- abajo (fig. 108}.

F1g I07 Tw11.¡u1�1e- Fig 108. OodecaL-dro Fig. 109. llcxaqmste�


traedro. dcltoidal. traL-dro.

Figs. 110 y 111. Cubo y tetraedro. Fig. 112. Tetraedro


y dodecaedro.
4. Newqufaretraedro \hkl} posirivv, {hÁI} 11egt1tfro. l:.I hcxar.¡uistetraedro
(fig. 109) tiene 24 caras que corresponden a la mitad de las caras de un hcxaquisoc­
tacdro tomadas en grupos de seis de arriba y seis de abajo.

Fig. 11 J. Dodecaedro, Fig. 114. Tetraedro


cubo y 1e1raeJro. y triaquistetraedro.
FI cubo, el tetraquishexacdro y el dodecaedro se encuentran también en cris­
tales de la clase hcxaquistetratdrica. Las figuras 90 y 91 muestran combinociones
de cubo y tetraedro truncan vértices alternos del cubo, o que las caras del cubo
truncaa las aristas de un tetraedro. La figura 112 nos muestra la combinación de
tetraedro y dodecaedro. La figura 113 representa una combinación de cubo, do­
decaedro y tetraedro. La figura 114 muestra una combinación de tetra<'clro y tria
quistetraedro.
S4 MANUAL DE MINERALOGIA

La tetraedrita y la tennanltta. relacionada con ella, son los únicos minerales


comunes que muestran ordinariamente formas hexaquistetraédricas típicas.- La
blenda las presenta en alguna ocasión, pero por lo común sus cristales son compli­
cados e irregulares. FI diamante se cree que es he'<aqui!.ti.:traédrico, pero por el
desarrollo normal de sus caras se clasificaría como perteneciente a la clase hexa­
quisoctaédrica.
Clase diploédrica (disdodeeaédriea}---2/mJ
Simetría. C. 3A 2 , 4A J, 3P. (2/m3). Los tres ejes cristalográficos son ejes de
simetrfa binaria; los cuatro ejes diagonales. cada uno de los cuales emerge en
el centro de cada octante, son ejes de simetría ternaria; los tres planos axiales son

Fig. 11S. Ejes de simctrta. Fig. 116. Planos de simctrla.


Simclrla de la clase diploédrica.

1•,
Fig. 117. Diplocdro. Fig. 118. Estereograma del diploedro.

planos de simetría (véanse las figs. 115 y 116). La figura 117 representa un
diploedro posiLivo, y la figura 118 un cstercograma mostrando su simetría.
Formas. l. I'iritoedro o dodecaedro pemago,w/ positivo {lrO/}: 11egath·o
{Okl}. Estil fomlil constil de 12 caras pentagonales, cada una de las cuales corta
un eje cristalográfico a la unidad, el segundo eje en algún múltiplo de la unidad,
CRI.\TALU<.,RAFJA jj

) C\ paralela t1I terccru Ex,stcn numerosos piritoedros que diticren unos de otros
por la mclmación de sus caras. El más común de los piritocdros positivos tiene
las rdm:iom:s par.imctrns 2a,. "'ª�·
\a. )' cuyos Indices son { 1021 (fig. 119). La
figura 120 muestra el piritocdro negativo corrrespondiCn1c. Deberá tenerse en
cuenta que el símbolo general {Ok/} para el piritocdro positivo es el mismo que

Fig. 119. Piritocdro Fig. 120. Piritocdro Fig. 121. Relación entre
positivo. negati\"o. piritoedro y
triaquisbexaedro.

el empleado para el tetraquishcxaedro. Un piritoedro puede ser considerado como


derivado del tclraquishexaedro correspondiente, por la supresión de caras alter·
nantes y la extensión de las que puedan. La figura 121 nos muestra las relaciones
de las dos formas, las caras sombreadas del tetraquishexacdro son las que, al
extenderse. formarian las caras del piritoedro.
2. Diploedm positivo {hkl}: negatfro fkhl}. El diploedro es una forma
rara, pero es la forma general de la cual deriva su nombre esta clase. Se com·
pone de 24 caras que correnponden a la mitad de carns de un hexaquisoctaedro

(A;
FI diplocdro está representado en In
figura 117.
Además de las dos formas arriba
descritas. los minerales de esta clase
presentan tamhién el cubo. el octaedro,
el dodecaedro, el trapczocdro y el tria­
quisoctacdro. rn algunos cristales estas �
formas pueden aparecer solas y tan Fig 122. Cubo Fig 123. Cubo
perfectamente desarrolladas, que no estriado. y piritoedro.
pueden distinguirse de b.s hcxaquisos-
taédricas. Esto es frecuentemente cierto en los octaedros de la pirita. Sin embargo,
normalmente por la presencia de líneas de estriación o figuras de corrosión de­
muestran que no poseen la simetría superior de la clase hexaquisoctaédrica, sino
que corresponden a la simetría de la clase diploédrica. Esto se ve en la figura 122.
que representa un cuho de piriia con estriaciones i:ar;1<..:terísticas. di�puestas de form;,1
tal que el cristal indica su simetría más baja. La figura 123 representa una combina­
ción de cubo y piritOC<..lro. en la cual puede observarse que las caras del piritoedn
MANUAL DE MINERALOGIA

truncan simétricamente las aristas del cubo. Las figuras 124, 125 y 126 representan
combinaciones de piritoedros y octaedros con desarrollo variado. La figura 127

®
muestra un cubo truncado por el piritoedro y el octaedro. La figura 128 representa
una combinación de cubo y de diploedro {124}. Estas figuras deben estudiarse

1
.
Figs. 1:!4. 125 y 116. Piritocdro y octaedro.

c0n cuidado, a fin de obtener una huena imagen ele la simetría característica de la
clase.
1-=I principal mineral de la clase diploédrica es la pirita: otros minerales menos
comunes de esta clase son la cobaltina. escuterudita, cloantita, gersdorffita y
esperrilita.

Fig. Í27 l'iri10cdro. Fig. 128. Diplocdro y cubo.


cubo y octaedro.
Clase .tetartoédrica-23
Simetria-3A�. 4A 3 • Los tres ejes cristalográficos son ejes binarios y los
cuatro ejes diagonales son ternarios. Los ejes de simetría son los mismos que los
de la clase cliploédrica ífig. l 15). pero no existen planos de simelria ni centro. La
fi�ura 129 es un dibujo del tetartoedro derecho positivo y la figura 130 es su
�tereograma.
Fomms. Existen cuatro formas distintas del tetartoedro. Éstos son: derecho
positivo {hkl}, i1quierdo positivo {khl}. derecho negativo {k.h/}. izquierdo nega·
tivn ! hk.l}. Forman dos pares enantiomoríos. positivo derecho e izquierdo. y nega·
tivo dcrcd,o e i,quicrdo. Otras formas que pueden presentarse en esta dasc son
el t.uho. dodecaedro, piritoedros. tetraedros y dodecaedros deltoidalcs.
CRISTALOGRAFIA

La cobaltina y la ullmanita, NiSbS. son los minerales más corrientes que per­
tenecen a la clase tetartoédrica.

Fig 129. Tetar1oedro. Fig. 130. Estcrcograma del tetartoedro.

Carncterísticns de los cristales cúbicos

Las características sobresalientes de los cristales cúbicos que ayudan a su


reconocimiento pueden sintetizarse como sigue:
\Los cristales no deformados son equidimensionales en tres direcciones nor­
males entre �i. Estas tres direcciones en los cristales de la clase hexaquisoctaédrica
son ejes de simetría cuaternaria: en las otras dos clases son ejes de simetría binaria.
Los cuatro ejes de simetría ternaria son comunt!S a todas las clases del sistema
.cúbko. Corrientemente los cristales presentan caras que son cuadrados o triángulos
equiláteros. o estas figuras con vértices truncados. Fstán caracterizados por el
gran número de caras similares: el menor número de cualquier forma de la clase
hexaquisoctaédrica es de seis. Cada forma. por sí sola, formaría un sólido y es. de
este modo. una forma cerrada. Los mismos índices se usan para formas en dife­
rentes clases y, por Jo tanto, al referirse a una forma por sus índices, es necesario
citar la clase.
A continuación se facilitan algunos de los ángulos interfaci:lle,; mfls importantes
del sistema cúbico que pueden ayudar a reconocer las formas más corrientes.

=
Cubo (100) .\ cubo (010) 9()• 00'
Octaedro (111) ,\ ociacdro (111) = 10- 32
r
Oo<lcca,�dro (011) .\ dodecaedro (101) = 60° oc:
Cubo (100) .\ octaedro (111) = 54•44·
Cubo (100) .\ do<lccac<lrQ (110) = 4,¡ 00'
v

Octaedro (111) ,\ dodccac<lrn (110) = J'iº 16'


\f 1 \'(,A/ nf /\-11/liE.RALOGIA
SISTt;MA HEXAGONAL
Existen doce clases cristalinas en el sistema hexagonal que se han dividido
l!O dos grupos, la dii·ijión hexagonal y la división romboéclrica. Las clases cristali­
nas en la división hexagonal tienen un eje de simetría senaria ordinaria o de inver­
Món. micntrn!<I 4uc las clases de la división romboédrica lo tienen ternario/ Sin
cml'largo. induso en los uistales bien formados. puede ser difícil determinar la
clase cri�talina sólo fXJr su morfología. Los cristales romboédricos pueden parecer
hexagonales por la presencia de las formas hexagonales dominantes; y los cristales
hexagonalc� pueden parecer romboédricos. pues un eje senario de inversión (6)
es equivalente de un eje ternario con un plano de simetría normal a �I (3 ·'m).
Ejes cris1alogr:.íficos. Tanto las fomias de la división hexagonal como las de
la división romhoédrica se refieren a cuatro ejes cristalográficos, tal como propuso
+e

I IJ!� 1.11 , 1.\2 EJes cri�talograficos hexag_onalcs


1
BRAVA!'). 1 re!i de cMos. los ejes "· descansan en el plano horizontal y son de igual
longitud. con ángulos de 120• entre los extremos positivos: el cuarto eje, c. es
vertical. La longitu<l de los ejes horizontales se toma como unidad; y el eje vertical,
que es de l.fütinta longitud en cada uno de los minerales hexagonales, se expresa
en función Je aquélla. Asl. para el berilo, el eje vertical, designado por e, tiene
una longuuJ que. en rdación con la longitud de los ejes horizontales, es de
e= 0,499.
C'uan<lo queda orientado debidamente el cristal, uno de los ejes cristalográ­
fkos hori,ontalcs ,a de derecha a izquierda y los otros dos forman ángulos de 30•
a amhos lados de una linea perpendicular a él. La figura 131 nos muestra la
posición apropiada di! los ejes horizontales mirados en la dirección del eje, vertical
Como los tres eje\ hori,ontalcs son intercambiables entre si, normalmente se les
dc,.igna l:On 11 a .. a . Téngase en cuenta que el extremo positivo de a 1 se dirige
hacia adelante y a la i14uicrda; el de a::, hacia la derecha, y el de a,, hacia atrás y a
la i1quiercb. La figura 132 nos muestra los cuatro ejes en proyección clinográfica.
!\I dar d indio.� de cualquier cara de un cristal hexagonal. delx:n darse cuatro
numero, Cd ,ímho!o de Bctll'ah). puesto que hay cuatro ejes. Los números que
CRISTA LOGRA J,'J A l9

expresan los redprocos de las intersecciones de una cara sobre los tres ejes hori­
zontales se dan por el siguiente orden, a 1 , a2 y a,, y el número que expresan el
rc<.:iproco de la intersección con el eje vertical, se da al final. El símbolo general
de la forma de BRAVAIS es {hkilj con h < k. El tercer dígito del indice es siempre
igual a la suma de los dos primeros con signo ,:ambiado, o. dicho de otro modo,
h + k + i = o.
DIVISlóN HEXAGONAL

Clase bipiramidal dihexagonal--6/m 2/m 2/m

Simetría. C. lA,, 6A 2 , ?P. (6im2 1m2im). La simetría de la clase bipira-


midal dihexagonal del sistema hexagonal es la siguiente: el eje cristalográfico ver-

----.....
',

t
Fig. 133. Ejes de simctrla.1 Fig. 134. Planos de simetrta.
Simetria de la clase bipiramidal dihe,tagonal.

Fig. 1 35. Bipir.tmide Fig. 136. Estcreograma de la


d1hexagonal. biripámidc dihcxagonal.

(véase la fi!;. 133). Dispone de seis planos de simetría perpendiculares a los ejes
bin,mos. y un plano horizontal de simetría (fig. 134))La figura 135 representa
tical es un eje de simetría scnaria. Seis ejes horilontales de simetría binaria, tres
ele ello� coincidente(, con los ejes cristalográficos y los otros lr�s situados entre ellos
60 MANUAL DE MINERA/.,OGIA

una bipirámidc dihexagonal y la figura 136 es su estcrcograma mostrando la simctrfa


de la clase.
Formas. l. Pi11acoide básico {0001}. FI pinacoide básico es una forma
integrada por dos caras hori10ntales. Fn las figuras 137. 138 y 139 se muestra en
combimtción con diversos prismas.
2. Prisma de primer orden { IOfo}. Está formado por seis caras verticales.
cada una de las cuales corta por igual dos de los ejes cristalográficos hori1ontalcs
y es paralela al tercero. La figura 137 nos muestra un prisma de primer orden.
3. Prisma de segundo orden {l 1201. Está formado por seis caras verticales,
cada una de las cuales corta por igual dos de los ejes horirnntales. y el intermedio
entre e�tos dos. a la mitad de dicha distancia. La figura 138 representa el prisma

: 0001 e
00 1:c 'oQo,: ;--

'" i !¡"'º i ¡i
t-¡ �: J'. u
: 1
:16¡io o,;ro ' '
i

l
:2110

-� j
.� � ¡,e 11�0
i :,
.:. • ,!_'•

j
Ím o/ o
: 1
___ L¡-- -·' -- i ¡
L---- _í_. _____ ,_ '·¡ i ·
t ,_

Fig. 137. Pri�ma Fig. 118. Pri,;ma Fig. 119. Prisma


de primer orden de segundo orden dihcxagonal.
Prismas hexagonales.

de segundo orden. Los prismas del primero y segundo orden son dos formas
gcomélricas idénticas: la diferencia entre ellos es solamente su oricniación.
4. Prisma dihe.wgonal {hkiO}. El prisma dihexagonal tiene 12 caras verti­
cales. cada una de las cuales corta los tres ejes cristalográficos horizontales a lon­
gitudes distintas. Hay varios prismas dihexagonales. dependiendo de sus diferentes
relaciones con los ejes hori70ntales. En la figura 139 vemos el prisma dihexagonal
común, con índices (2130).
5. Bipirámide de primer orden {/,Oh/}. tsla es una forma que consta de
12 caras triangulares isósceles. cada una de las cuales corta por un igual dos de los
ejes cristalográficos horizontales, es paralela al tercer eje horizontal y corta el eje
vertical (véase fig. 140). Son posibles varias bipirámidcs de primer orden. debido
a la diferente inclinación de las caras sobre el eje c. La forma fundamental tiene el
índice (1011 ).
6. Bipirá111ide de sexundo orden ( hhfiill. tsta es una forma que cons'a
de doce caras triangulares isósceles. cada una de la scuales corta por igual dos de
los ejes horizontales. y el tercero e intermedio, a la mitad de esta distancia, cortando
íRl�TALOU/<;1¡.i,1 61

también el eje vertical {véase la fig. 141). Resultan posibles varias bipirámides de
segundo orden debido a la incUnación de las caras sobre c. Una forma común
(ñg. 141) tiene los indices {1122). - Las relaciones entre las bipirámidcs del
primero y segundo órdenes son las mismas 4ue las ex-islentes entre los prismas
correspondientes.
Si en un cristal se presenla wlamente una bipirámide. normalmente se la
cataloga como de primer orden. Si se presentan bipirámides de ambos órdenes, en
ausencia de otra evidencia, se considera la dominante como de primer orden. Si
una bipirámide está combinada con formas prismáticas, la orienlnción de los cris·
tales viene normalmenle delerminada por la bipirámide.
7. Bipirú111hle dihexagmwl f hkil}. La hipirámide dihexngonal es una forma
integrada por 24 caras triangulares. Cada cara es un triángulo escaleno que corta a

Fig. 140, Bipirámidc Fig. 141. Bipir.i.mide Fig. 142. Uipirfimidc


de primer orden. de segundo orden. dihexagonal.
Bipiré.midcs hexagonales.

tID' 'fTI',
m m

'

rnd
Figs. 143. 144 y 145. Combinaciones de formas hexagonales.

distan¡;ias distintas los tres ejes horizontales y corta tamb1en el eje vertical. Una
forma corriente es {2131} y se muestra en la figura 142. Las figuras 143-145 re­
presentan combinaciones de las formas de esta clase.
El berilo es el mejor representante de un mineral que pertcnc,ca a esta clase
Otros minerales son la molibdemiia. pirrotina y niquelina.
62 \ilANlJAL DE MINERALOGIA

Oase trape,.oodrica hexagonal--{i22

Simetria-lA,, 6A 2 • FI eje vertica.J es un eje senario de rotación y seis ejes


bmarios normales a él. Los ejes de simetría son los mismos de la clase bipiramidaJ
di hexagonal (fig. J 33). pero no posee planos ni cenlro. La figura 146 reprcscntn
un trapezocdro hexagoruil y la figura 147 corresponde al estereograma de esta
forma.
Forma.1. El trapezoedro hexagonal {hkil} derecho y {ihkl} izquierdo son
formas enantiomorfas. con caras trapezoidales. Otras formas que pueden existir ea

Fig. 146. Tr.tpcLOcdru hg. 147. Eslereo¡rama del


hexagonal trapczocdro hexa¡onal

�sta clase con el pinacoide, prismas y bibirámides hexagonales de primero y segundo


orden y prismas dihexagonales.
El cuano de alta temperatura y kalsilita. SiO¿ALK son los únicos minerales
que pertenecen a esta clase.

Clase piramidal dihexagonal-ómm

Simetria.-lA,. 6P. La clase piramidal dihexagonal del sistema hexagonal


tiene un eje vertical de simetría senaria y seis planos verticales. Su simetría difiere
de la de la clase bipiramidal dihexngonal por carecer de plano de simetría horizon­
tal, de ejes binarios y de centro.
La figura 148 es una pirámide dihexagonal y la figura 149 representa el este­
reograma de esta fonna y la simetría de la clase.
Formas. Las formas de la clase piramidal dihcxagonat son similares a las de
la clase bipiramidal dihcxagonal, pero debido a que carece de plano de simetría
hori1ontal, aparecen formas diferentes en ambos f"Xtremos del cristal. La
pirámid(! dihe.m,:011af tiene, por tanto, dos formas: {hkíl} superior y {hkil} inferior.
Lns formas pirámide hexagonal son: {hOh/} superior y fl,Ohl} inferior: v {'12.lzl}
superior y {hh2hl} inferior. rt pinacoide no puede existir nquf. pero en su lugar
CX/�TAL,O(jH.,i¡./A

A

Fig. 148. Pirimide Fig. 149. Estereograma de la Fig. ISO. Zincita.


dibexagooal. pira.mide dihexagonal.

existen dos pediones (0001) y (0001). Los prismas de primero y segundo orden y
el prisma dihexagonal pueden también presentarse.
La wurtzita, la greenockita y la zinciUl son los minerales más corrientes de esta
clase. La figura 150 representa un cristal de.zincita con un prisma hexagonal.ter­
minado por arriba por una pirámide hexagonal y abajo por un pedión.

Fig. 151. Bipiri.midc Fig. 1.52. Estereograma de la


ditrigonaJ. bipirimide ditrigonal.

Clase bipiramidal ditrigonal-6m2

Simetria-lA,, 3A,, 4P. El eje vertical es un eje de simetría senario de


inversión que equivale a un eje ternario de rotación con un plano de simetría hori­
zontal. Existen también tres planos de simetría que contienen el eje vertical. Tam­
bién tres ejes binarios están situados en un plano normal a dicho eje. La figura
151 representa la bipirámide ditrigonal y la figura 152 es su estereograma.
Formas. La bipirámide ditrigonal (hkil} es una forma de doce caras. con
seis arriba y otras seis abajo. Otras formas qu, pueden presentarse son: el pina-
MA/IIUAI.. IJI:. MINl:.RAL.V<ilA

coide, prismas lngonales (ver pág. 71). prisma hexagonal de segundo un.h.:11, prisma<:,
dilrigonales, bipiramides lrigonaJes y b1pirámidcs hexagonales d\! M:gundo ortl...:n.
La benitoila es el único mineral que se ha descrito con ccrtcla (;"Qlllu perle·
neciente a esta clase.

Clase bipirnmidal hexagonal-6.1' 11

Simetria-C, IA" IP. Existe un eje vertical de simetría scnario, un piano


horizontal y centro. La figurJ. 153 es un dibujo de la bipirámide hexagonal y la
figura 154 es su cstereograma.
Forn1as. Las formas generales de esta clase son las bipirárnidcs lhkil) posiú·
vas y { hkif} negativar. Fstas formas constan de doce caras, seis arriba y seis abajo,

F1g 153. Bip1rámide Fig. 154. Estercograma de la


hexagonal. bipirámidc hexagonal.

que corresponden en posición a la mitad de las <.�aras de una bipirámide dihexa.


gana!. Otras formas que pueden presentarse son el pinacoide y los primas hexa·
gonales (h�iO}.
La clase bipiramidal hexagonal tiene como mineral principal el grupo di.!
apatito. La bipirámidc que revela la simetría de la clase se ve poc-.is veces. pero
se representa en la cara µ de la figura 155.

Fig. 1 SS. Apatito.


CRJSTALOGRAFIA 65

Clase piramidal bexagonal-6


Simctria-1 A.. Un eje scnario vertical es el único elemento de simetría de
esta clase. I[ estereograma de la figura 157 representa los polos de la forma general,
la pirámide hexagonal (fig. 156).
Formas. Existen cuatro pirámides hexagonales f hki/}, dos arriba y dos abajo
del cristal, cada una de las cuales corresponden a seis caras de la bipirámide dihexa­
gonal. Otras formas que pueden presentarse aqui son los pedión y los prismas
hexagonales { hkiO}.
F1 desarrollo morfológico de los cristaJcs pocas veces es suficiente para situar
de manera inequivoca un mineral en esta clase. La nefelina es su principal re­
presentante.

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I • \ I I
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Fig. 156. Pirámide hexagonal Fig. 157. Estereograma do la
pira1Tlidc hexagonal.

Clase blplraroldal trlgona�


Simetria-]A 1, lP. El ·eje vertical es senario de inversión (6), que equivale a
un eje ternario con plano de simetría normal a él (3/m). La bipirámide trigonal
se representa en la figura 158 y su estereograma en la figura 159.
ª
\ '

•,

Fi,. 1 SS. Bipirámide trigonal. Fig. 159. Estereograma de la


bipirllmide trigonal.
DANA 21 c:d.-:5
66 MANUAL VI:. MINt.UALOGfil

Formu!t. l::.x1sten cuaLro bipirámides trigonales {11ki[J. cada una de ellas con
seis caras correspondientes a otras tantas de la bipirámide dihexagonal. También
pueden presentarse el pinacoide y los primas 1rigonales {hkiO). La simetría no
permite la presencia de los prismas hexagonales, pero en su lugar existen dos prismas
trigonales. Por ejemplo, el prisma hexagonal de primer orden { IOlO} se convierte
en dos prismas trigonales { 1010} y {0110).
No existe ejemplo conocido de mineral o substancia cnstalma 4ue pertene1ca
a esta clase.

DIVISlúN ROMBOmRICA
Las formas de las clases de la división romhoédrica del sistema hexagonal se
refieren a los mismos ejes cristalográficos que las correspondientes a las de la divi·
sión hexagonal. No obstante, algunos autores. para describir las formas, emplean
tres ejes paralelos a las tres aristas principales del romboedro fundamental. Los
cristales presentan una simetría más baja que los de la división hexagonal. la cual
se recomx.-e normalmente por la presencia de un eje ternario en vez de un senario.
h1 la mmeralogfn descriptiva, el sistema cristalino de los minerales que cristalizan
en la división romboédrica, se designa con el nombre de hexagonal-R.

Clase escalenoédrica hexagonal-3 2/m

Simetría C. IA,. 3A,. 3P. El eje cristalográfico vertical es de simetría ter­


naria y los tres ejes cristalográficos horizontales son ejes de simetría binaria (véase
la fig 160). Tres planos verticales dividen en partes iguales los ángulos entre los

h& lóO. E,es de s1metrta Fig. 161 Planos de ,imctña.


Simetria de la cla!ie e'Calenoédrica hexagonal.

ejes horizontales (véase la fig. 161). La figura 162 representa el escalcnocdro hexa­
gonal asi como su estereograma se halla en la figura 163.
Formas. 1 Romboedro pó.\itfro { lrOiil}; negativo {0/r/r/}. El romboedro e'i
una forma que consta de 6 c-Jras rómbicas. las cuales corresponden, en posición, 11
las caras alternantes de una bip1rámidc hexagonal de primer orden. La relacióJJ
C R IS/ A l. O <i R A F l 11 67

entre esta.\. do� forma� puclle verse en la tigura 164. El romboedro podna tarnb1t!n
suponerse como un cubo deformado en la dirección de uno de los ejes de simetría
ternaria. La deformación puede presentarse, o hien como un alargamiento a lo
largo del eje de simetría con producción de un ángulo sólido agudo. o como com­
presión a Jo largo del mismo eje, con lo que el ángulo sólido es obtuso. Depen­
diendo de dicho ángulo. el rOmboedro se denomina agudo u obtuw.

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Fig. 162. fucalcnoedro Fig. lbl. Lstcrcograma
hexagonal. del c.scalenoedro hcxaxonal

Fig ló4. Relación entre la Fi g. 16�. Romboedro Fig 16ó Romboedro


b1pirám1de de primer orden y positivo. ncgat1\oo.
el romboedro.

Existen dos orientaciones diferentes del romboedro. 1-n la figura 165 se re­
presenta un romboedro positivo, y en la figura 166 otro negativo. Se debe hacer
constar que. una VC'L orientado debidamente el romboedro positivo. tiene una de
sus caras hacia el observador, mientras que el negativo tiene uno de sus vértice!'I.
Existen varios romboedros que difieren entre sí por la inclinación de sus caras con
respecto al eje c. El símbolo del romboedro positivo fundamental es { 1011} y el
correspondiente al romboedro negativo es (0111}. Fn las figuras 167· 175 aparecen
combinaciones características de romboedros positivos y negativos con otras formas
hexagonales. Como en el caso de los tetraedros del �istema cúbico. la distinción
entre romboedro positivo y negativo es solamente cuestión de orientación.
El romboedro es una forma tan importante en el sister:na hexagonal, que no
necesita aparecer en un cristal para determinar la orientación del mismo. La orien-
MANUAL DE MINJ:.RALUGJA

tación de la calcita se determina por la exfoliación romboédrica y la orientación


del corindón queda determinada por la fractura romboédrica (véase la pág. 140).
Asi, en la calcita, In única forma romboédrica externa debe ser la negativa, y en
el corindón la fractura romboédrit-a invariablemente orienta el cristal, de tal manera
que el prisma es de segundo orden. Sin embargo, si se presenta en un cristal sola-

Figs. 167, 168 y 169.

e
Figs. 170, 171 y 1'12. Calcita.

'
.
.
Fi¡. 173. Chabasita. r,gs. 174 y 17.S. Corindón.

mente un romboedro, éste se orienta siempre, en ausencia de otras propiedades


determinativas, en la po�ición positiva (fig. 174).
2. Escalenoedro positivo (hkil); negativo {khil). Esta forma consta de
12 carns, triángulos escalenos. Estas caras corresponden en posición a los pares
alternos de caras de una bipirámide dihcxagonal, según se muestra en la figura 176.
Las caracteristicas sobresalientes del escalenoedro es la forma de zigzag de las
aristas medias. que los diferencian de la bipirámide. y la alternancia de ángulos
más o menos obtusos de las aristas que se cortan en los vértices de la forma. El
escalenoedro está en posición positiva cuando el vértice formado por el ángulo
CRISTALOGRAFlA 69

mayor se dirige hacia el observador y en posición negativa cuando el ángulo menor


se dirige al observador (véanse las figs. 177 y 178).
Existen muchos cscalenoedros posibles, dependiendo de las posibles inclina­
ciones de las caras. En la calcita. una forma es el escaJcnoeclro (2131} que aparece
en la figura 177.
El romboedro y el cscalenoedro de la clase escalenoédrica pueden combinarse
con formas que se encuentran en clases de simetría hexagonal más elevada. Asf

Fig. 176. Relación entre Fig. 177. E�calenoedro Fig. 178. Escalcnocdro
la bipirll.midc dihexagonal positivo. negativo
y el �c11lenoedro.

Fia. 179. fucalc­ Fig. 180. Esca.lc­ Fig. 181. Prisma, Fig. 182. Prisma,
noedro y romboe­ noedro positivo y escalenoedro positi­ escalenoedro positi­
dro posilivo� prisma de primer vo y dos romboe· vo, romboedros po­
orden dros positivos. sitivo y negativo.

los prasmas hexagonales de primero y segundo orden, la bipirámide de segundo


orden y el pinacoidc básico se hallan en combinación con el romboedro y el cs­
calenoedro. tal como aparece en las figuras 170-175 y 180-182.
Varios minerales c;orrientes rristalizan en esta clase. El más importante es Ja
calcita y los demás miembros del grupo. Otros minerales que pertenecen & este
grupo son el corindón. oligisto, brucita, nitrato sódico, arsénico, millerita, anti·
rnonio y bismuto.
10 MANUAL DE MINERALOGIA

Clase trapezoédrica trigonal-32

Simeuia IA,. 3A,. El eje cristalográfico vertical es un eje de simetría ter­


naria y los tres ejes cristalográficos horizontales son ejes de simetría binaria. Los
ejes de sirnetria son los mismos que para la clase escalenoédrica, pero carece de-

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Fig. 181 Trapezoedro Fig. 184 E.<.tcrcograma
trigonal del trapezocdro trigonal.

planos de simetría. El estereograma de la figura 184 es la proyección del trape­


zoedro derecho positivo de la figura 183.
Formas. La única forma peculiar de esta clase es el trape-.wedro trigonal.
Existen cuatro formas, integrada cada una de ellas por seis caras trapezoidales.
Estas caras corresponden en posición a la cuarta parte de las caras de una bipirá-

FiF: 185. Cuarzo derecho. Fig 186. Cuarto izquierdo.

mide dihexagonal, y de este modo tienen símbolos similares, y que son los si­
guientes: derecho positivo (h.kil}, izquierdo positivo (ikhl}. izquierdo negativo
(kl,i/), derecho negativo {kih/}.
Esta� formas pueden agruparse en dos pares enantiomorfos cada uno de ellos
con una forma derecha y otra izquierda. Las otras formas que pueden presentarse
son: pinacoide, prisma hexagonal de primer orden, prismas ditrigonales y rom­
boedros. El prisma hexagonal de segundo orden no puede presentarse. pero en su
lugar �e encuentran dos prismas trigonales f 1120} y {2ITO}. De e.sta mnnera si-
CRISTALOGRAFIA 71

milar la bipirámide hexagonal de segundo orden se transforma en dos bipirámidC!,


trigonales {hl,2/,/) y (2iilíl).
El cuarzo de baja temperaLUra es el nuneral común que cristaliza en esla clase,
y solamente en contadas ocasiones pueden observarse caras del trapezoedro tri­
gonal. Sólo cuando se presenta esta forma, los cristales pueden designarse como
derechos (fig. 185), o izquierdos (fig. 186), dependiendo de que, cuando una cara
de prisma se sitúa frente al observador, las caras trapczoédricas trigonales..,, trun­
quen los vértices entre prisma y parte superior de las caras del romboedro a la
derecha o a la izquierda. Las caras marcada,; con una .\ son bipirámides trigonales.
El cinabrio y la berlinita. PO�AI. un mineral raro. también cristaliza en la
clase trape1oédrica trigonal.

Clase piramidal ditrigonal 3111

Simetría-lA�. 3P. El eje vertic.al e� un eje ternario y existen tre� planos 4ue
se cortan en este eje. La figura 187 representa la pirámide ditrigonal y la figura 188
corresponde a su estereograma.
Formas. Las formas son similares a las de la cla� escalenoédril:a hexagonal.
aunque sólo con la mitad de caras. Debido a la falta de ejes binarios. lac; carac; de
/
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:J,,
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Fig. Hl7. Pirámide Fi�. 188. Estcrcograma de la


ditrigonal. pirámide ditrigonal.

los extremos del cristal son diferentes. Exi::.ten cuatro pirámides ditrigonales. Cada
una de estas formas corresponden a la mitad de las caras de cualquier escalcnoedro
¡x,sitivo o negativo con índices (hkil}. {khil}. {hk.il}. {klll/1. Las demás formas
que pueden presentarse son los pedión, prisma y pirámides hexagonales de segun·
do orden, pirámides trigonale::.. prisma!\ trigonales y prismas ditrigonales. Existen
cuatro pirámides trigonales: dos de ellas en un extremo del cristal. una de ellas
corresponde a las tres caras superiores de un romboedro positivo. las otras a tres
caras del romboedro negativo. Sus respectivos índice� �on {hOh!} y IO!il1/}. l.p;
dos pirámide::. trigonales de la parte inferior del cristal corresponden a las dra\
inferiores del romhoedro con índices {Ohhl} y fhOh/}. Los prismas trigonalc,
72 MANUAL DE MINERALOGIA

{ lO°iO) y {01 io) corresponden a tres caras del prisma hexagonal de primer orden.
Existen además dos prismas ditrigonales. (hkiO) y {khiO}. cada uno de ellos co­

®
rresponde a la mitad de las caras de un prisma dihexagonal.

.
a

Fif?S. 189, 190, 191 y 192. Cristales de turmalina.

La turmalina es el mineral más corriente que cristaliza en esta clase, y además


lo hacen la pirargirita, alunita y proustita. La figuras 189-192 representan un cristal
característico de turmalina mostrando la simetria de la clase piramid� ditrigonal.

Clase romboédrlca-3
Simetria--C, lA 3 • Sólo tiene un eje ternario de inversión. Es equivalente a
un eje ternario y centro tal como se muestra en el estereograma de la figura 194
del romboedro, figura 193.
Formas. El romboedro, que es aqui la forma general (hkil), se describe en
la página 66 como forma especial de la clase escalenoédrica hexagonal. Si apare-
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Fig. 193. Romboedro. Fig. 194. Estcrt."Ograma


del romboedro.

ciera sólo en un cristal, éste tendría la simetría morfológica de aquella clase (32/m).
Sólo cuando se presenta combinado con otras formas aparece la simetría real de
esta clase. Además del romboedro, pueden existir el pinacoide y varios prismas
hexagonales {hkiO).
r1<1STAI.OGRAFIA 73

La dolomita es el mineral más corriente que cristaliza en esta clase, otros re­
prc!<icnt.tnles de la misma son la ilmenita. willemita y feaacita.

CJnse piramidal trigonal-3

Simetría IA,. f1 único elemento de simetría es un eje ternario. La pirá.­


mide tri!!unal se representa en la figura 195 y su estereograma en la figura 196.
. Formas. La pirámide trigonal { hkil} es la forma geneml. E.n combinación
con el pcd1ón tiene la simetría de la dase pir..imi<lal <le Lrigonal (3/m) con tres

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Fig 195. Pir!tmido Fig. 196. Estereograma de la


tngonal. pirflm1dc trigonal.

planos de simctrb verticales (lig. 187). Sólo en el caso de combinarse con otras
formas se rc\.cla la simetría real de la clase. Estas formas. además de pirámides
trigonales. son los pcdión y prismas trigonales.
Probablemente la gratonita, S i:. As.Pb, pertenezca a esta clase; no se conoce
otro representante.

SISTEMA TETRAGONAL
Ejes cristulogr.óficos. l...os ejes cristalográficos del sistema tetragonal son tres
y forman ángulos rectos entre sí. Los dos ejes horizontales a, son iguales en lon­
gitud y por consiguiente intercambiables, pero el eje vertical c. es de diferente ta­
maño. caractcrhtico para cada mineral tetragonal. La figura 197 representa Jos ejes
cristalográficos del mineral tetragonal ;.ircón, donde e es menor que a. La
figura 198 reprec;entn loe; ejes cristalográficos del mineral anata.m, donde e es
mayor que a. La longitud de los ejes horizontales se toma como unidad, y la rela­
tiva dd eje vertical se expresa en términos de la horizontal. Esta longitud puede
ser dctl·ru1111ada para cada minernl tetragonal midiendo los ángulos interfocinlec;
t de un cristal y hadcn<lo los cálculos correspondientes (véase la pág. 116). Para el
74 .'UA/1.'UAL DE MINl:.RALOGIA

1irc6n. la longitud del eje vertical viene expresada por e= 0,901; para la anatasa.
por e: = 1,777. Lo debida orientadón de los ejes cristalográficos y su notación son
similares a los del sistema cübico. y se muestran en las figuras 197 y 198.

+''-·. ª•
_,
a,

Fig'i. 1117 )' 19tc


-a ,
ª•


-··

E.JC'i cristalográficos tctra�onalc,


a,

Oase bipiramidal ditetragonal-4 'm 2 m 2. 111

Slmetría-C, IA,. 4A 2 , 5P. FI eje cristalográfico vertical es un eje de si­


metria cuaternaria. Existen cuatro ejes horizontales de simetría binaria. dos de los
cuales son coincidentes con los ejes cristalográficos. mientras 4ue los otros dos
hi�ectan los ángulos determinados por ellos.

Fig 199 Ejes de simctrla F1g. 200. Planos de simetria.


"iimetria de la clase bipiramidal ditetragonal

La figura 199 muestra los ejes de simetría. Existen cim:o planos de simetrla.
uno horizontal y cuatro verticales. Cada uno de los ejes de simetrla horizontales
está contenido en uno de lo� planos de simetría verticales. La pm,ición de los
planos de simetría viene ilustrada en la figura 200. La figura 201 corresponde a la
hipirámide ditetragonal y la figura 202 es su estereogr.tma.
Formas. A continuación se dan las formas de la dase b,pirnmidal ditelrago­
nal Cu<1ndo �e emplean los símbolos de forma general ,e escrihe h <J...
< U I .\ I .1 l. O GR,., F I A 71

Pinuc·oicle húHco tOOI }. l::I pimtl'.Oit.Jc básico. phwo basal o hase. que de
h�l.t!', l!!',lil" forma\ .,e le puede llama,. es una forma 4uc consta de dos t.:ara"i hori-

1
¡•
Fi,11 201. 81p1r.·1midc Fil,' !02 F..1crcO.!(nu11.a Je Ta
J� hipmi.miJc ditrip:onal
d,..'-le'fr.i.ia.".it

/onlalc"i Li.t\ figura., 203. 204 y 205 lo muestran en comhinación con diferente.,
pnsmas.
2. l'ri,111e1 de ,,,.imer orden {010}. El pri!\ma <.le primer orden t.:onsla de
rnairo c.:1n1"i verticale1i rectangulares. cada una de las l'Ualcs corta un \Olo eje cris­
t11log.r:'ltico y es paralela a los otros dos. Su forma vicm:: representada en la tig.11-
r.1 203.

/, 001 7

! 1
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.. ;-_..-.:.
,irJ r�t
"1 .
¡'º(Ji '"

-.::..: ..
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l 1g 20] Pn.,ma
1
,,···· 1
hg 204. Pri,ma Fi�. 20�. Pri,ma
de �gundo onlen do primer orden. ditclra�onal.
Pri,ma., tctragonalc�

JJri,mt1 ele ,·t>,-:w1clo n1tlen { 110:. FI pri:-.ma de segundo orden l:Oml,t dc


u1atro c11r11s redangulares cada umt de las l"Ualcs corta por igual los do\ eje, t.:ri,-
111logr:'lficos hori1ontales. Su íorma viene rcprc,cnla<la en la ligum 203.
!.os prismas del primero v scgundn orden \C.111 de id�nlica Í(1rm;.1. c;wcµlo 1.·11
"ti 11ricntari6n. Puede p<t�1rc;c de 11110 a ntrn pnr un girn de 45 alrcdcd111 drl eje
76 MANUAi� ne MINJ:,RALOGIA

vertical. Teniendo en cuenta que ambos pueden presentarse juntos en el mismo


cristal, es necesario reconocer las dos formas.
4. Prisma ditetragonal {hkO). El prisma ditetragonal es una forma que
consta de 8 caras verticales rectangulares, cada una de las cuales corta por igual
los dos ejes cristalográficos. Existen varios tipos de prismas ditetragonales, <lepen·
dicndo de las diferentes relaciones paramétricas con los ejes horizontales. En la
figura 205 se representa una forma común, y cuyo índice es (120}.
5. Bipirdmide de primer orden {Okl}. La bipirámide de primer orden es una
forma integrada por 8 caras triangulares isósceles, cada una de las cuales corta a
un eje hori10ntal y al vertical. siendo paralela al otro eje horizontal. Existen varias
bipirámides de primer orden con diferente inclinación sobre el eje vertical. La
forma más corriente es la bipirámide fundamental {01 t}. A continuación se indican
los Indices de otras bipirámides de primer orden: {021}, {031}, {012}, {013}, o
en general (Okl). La figura 206 nos presenta la bipirámide {011} del zircón.
6. Bipirámide de segundo orden ( hh/}. La bipirámide de segundo orden es
una forma que consta de 8 caras triangulares isósceles, cada una de las cuales
corta a los tres ejes cristalográficos, con igual inclinación sobre los. dos ejes hori·

Fig. 206. Bipirámide Fig. 207. Bipirimidc Fig. 208. Bipiramide


de segundo orden. de primer orden, ditetragonal.
P1rimides tetragonales.

zontales. Existen también varias bipirámides de segundo orden dependiendo éstas


de la incJinación de sus caras sobre c. La más común es la fundamental {111} que
corta a todos los ejes en sus longitudes unitarias. A continuación se indican los
Indices de otras bipirámides de segundo orden {221}, {331). {112}. {113), o en
general {/¡/¡/}. La figura 207 representa la bipirámide fundamental del zircón. La
relación entre la bipirámide de primero y segundo orden es parecida a la que existe
entre los prismas de primero y segundo orden.
Como regla general, y en ausencia de otra evidencia. si se presenta una bipirá·
mide en un cristal, se da por sentado que es de segundo orden. Si se presentan
dos hipirámides de órdenes diferentes, la más sobresaliente, normalmente. es ]a de
segundo orden.. En la orientación de un cristal, los prismas están subordinados a
CRISTALOGRAFJA 11

X X X

'p -�
Figs. �09, 210, 211 y 212. Combinaciones de formas tetragonales en cristales de zircón.

Fig. 213. Cristal de ido­ Fig. 214. Cristal de ido- Fig. 21S. Cristal de rutilo
crasa con prisma y bipt· crasa con prisma de pri- con prismas y bipin\mides
nlmidc de segundo orden mcr orden, prisma y bipi- de pnmcro y segundo ór-
y pinacoide básico. romide de segundo orJcn dcnes.
y pinacoide b!sico.



'

f'i¡. 216. Cristal de casi- Fig. 217. Cristal de apo-­


terit.a con bipirántide de fillita con bipirimide de
pnmero y segundo órde- segundo orden y prisma de
CID . ,.
P

Fig. 218. Cristal de apo­


fillita con bipirámide de
segundo orden, prisma d1-
ncs. primero. tetragonal y pinacotde bi-
sico.
las pirámides. De esta forma, un prisma importante puede ser relegado a segundo
t1rden, por la presencia de una bipirámide pequeña.
7. Bipirámide ditetrugonal {hkl). la bipirámide ditetragonal es una forma
integrada por 16 caras triangulares, cada una de las cuales corta a los tres ejes cris­
talográficos. cortando los dos horizontales a distancias diferentes entre si. Hay va-
MANUAi DE MfNl:.Uti/.0(,'I.I

rins tipos de h1pirámide ditetrngonal. dependiendo éstos <.Je la d1kn::nl1.:s indina\..1011


sobre los ejes cristalográficos. Una de las más t.:orricntes es la bipirámide { 13 l }.
que puede verse ilustrada en Ja figura 208.
Muchos minerales corrientes crn,talizan en la clase bipira1rndal ditetragonal.
Entre e!Jos el rutilo. anatasa. casiterita, apofillita. 1.ircón e idocrasa.
Comhinarione., tetrugmwle:,. h1 h1s figuras 209-218. tenemos combinaciones
características encontradas en cristales de diferentes minerales tetragonales.

Clase trapezoédrica tetragonal-422

Simetría-1 A 1• 4A 1 . f1 eje vertical es cuaternario y existen cuatro ejes hi­


narios normales a él. Los ejes de simetría son los mismos 4ue los de la clase hipira­
midal ditelragonal (fig. 199) pero no se presenta aquí plano ni centro. La figura 219

fi�. 21 �- Trapezoedro Fig. 220 Estereograrna del


tetragonal. trape7oedro tetragonal.

es un trapezoedro tetragonal y su estereogrnmt1, tigurn 220. muestra la simetría de


la dase.
Formas. El trapezoedro tetragonal tiene 8 caras, que corresponden a la mi­
tad de la hipinímide ditetragonal. Existen dos formas enantiomorfos. derecho {hk/l
(fig. 219) e izquierdo fhkl}. Las demás formas que pueden presentarse son: pina­
coide, prismas tetragonales de primero y segundo orden. prisma ditetragrlflal y
'1ipirámide tetragonales de primero y segundo orden.
La forgcnita. C'O,C'l2 Ph1 es el único mineral de esta da:,.e.

Clase piramidal ditetrago11al-4m111

Simetría I A 4P. El eje vertical es cuaternario. y cual ro planos se cortan


1•

según él. La figura 221 representa una pirámide ditetragonal y la tigura 222 su
c,1ereograma.
( HIST .f 1 O(i HA rl.1 79

Formas. La falta de plano horiLonlal de �imenia da lugar a íormas 1..lifercn­


lc� en ambos extremo� de los cristales de esta dase. Fntre las formas encontramos
los pedión {001) y {001 }. Las pirámides tetragonales de primero (/,01) y segundo
orden {hh/) tienen sus correspondientes formas mferiores {/rOI) y {hhÍ}. La pirá­
mide ditctragonal f hkl} es una forma superior y la {J,k7} es inferior. Los prismas

1· ·
Fi¡. 221. Pirúmidc F1g 222. Eslcrcogrnma de la
ditri�onal. pirimidc ditriional

tetragonale� de primero y segundo orden pueden pre.c;entarse así como el pri�nm


d1tetragonal.
La diaholeita. C1 1Cu(OH,)Ph,. un mineral bastante raro, es el ú111co repre�en­
tante de esta clase.

Clase escalenoédrica tetragonal--42m

Simetría-3A 1 • 2P. El eje vertical es cuaternario de inversión que morfológi­


c..:amente parece un eje binario de rotación. Los ejes a cristalográficos son ejes bi­
narios. Normalmente a ellos hay dos planos verticales de simetría que se cortan
�egún el eje vertical. (Ver figs. 223 y 224). La figura 225 representa el escalenoedro
tetragonal y la figura 226 su cstereograma.
Formas. 1. Las únicas formas importantes de esta clase. son el bies/enoide
positivo (hhl) y el negativo thh/l. Están formados por cuatro caras triangulares
isósceles que cortan a los tres ejes cristalográficos, con idéntica inclinación sobre
los dos ejes horizontales. Las caras corresponden en su posición a caras alter·
nantes de la bipirámide tetragonal de segundo orden. Pueden exi_stir biesíenoides
Jiversos, dependiendo de su diferente inclinación sobre el eje vertical. En las figo·
rns 227 )' 228, vemos dos hie.denoides distintos. Pueden también estar en com­
hinación un hiesfenoide pmitivo y otro negativo. según se representa en la figu­
ra 229
.,, MANUAL DE MINERAl,OGIA

Fig. 223. Ejes Je simctrla. Fig. 224. Plano� de simetrla.


Simetrla d..: la clase escalenoédnca tetragonal.

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Fig. 225. Escalenocdro Fig. 226. fütcrcograma del


tetra¡onal. cscalenocdro tetragonal

Figs. 227 y 228. Bics(enoides positivos. Fig. 229. Combinación de los


biesfcnoidcs positivo y negativo

FI biesfcnoide se diferencia del tetraedro por el hecho de que su eje cristalo­


gráfico vertical no es de la misma longitud que los ejes hori7{mtalcs. El único mi­
neral corriente de la clase cscalenoédrica tetragonal es la calcopirita, cuyos cristales,
por lo general, muestran solamente el biesfenoide { 112}. Este hiesfcnoidc se parece
muchlsimo a un tetraedro. y se necesita tomar las medidas con mucha exactitud
para probar su carácter tetragonal.
CRISTALOGRAFIA 81

2. El escalenoedro rerragonal {/ik/} es la forma gcncraJ de la cual deriva el


nombre de �sla dase. Está inLegrada por ocho tnangulus escalenos suuilares, que
corresponden cu su posic1un a los pares allernames de caras de la b1p1rántide te­
tragonal. esta es una forma muy p.x.:o frecuente y que se observa siempre en com­
b111ac16n con otras.
Las demás tormas que se pueden presentar son: pinacoide, prismas tetrago·
nales de primero y ii.egundo orden, prismas dlletragonales y bip1rámidcs tetrago·
nalcs de �eguado orden.
La cakopmla y Ja estamita son los únicos minerales corrientes que cristalizan
en esta clase.

Clase bipiraruidnl tch"agonal-4/m

Simctrfa---C. IA,. 1P. Existe un eje cuaternario con un plano normal a él.
La simetría se representa en el cstcreograma de la figura 231 que corresponde a la
bipirámidc tetragonal de la figura 230.
Formas. La bipirámide tetragonal {hk/} es una forma que tiene cuatro caras
superiores directamente por encima de las inferiores. Esta forma tiene simetría má,;;

Fig. 230. Bipirámide Fig. 231. Estcreograma de la Fig 232.


tetragonal. b1pirflmidc tetragonal. Escapoiita.

elevada y sólo en combinación con otras revela In ausencia de planos verticnles.


El pinacoidc básico y los prismas tetragonales {/JkO} también pueden presentarse.
El prisma tetragonal { /JkO} es equivalente a cuatro caras alternantes del prisma di­
tetragonal y se presenta en tas clases que no tienen planos de simetría verticales
o ejes binarios.
Los minerales representativos de esta clase son: fcrgusonita. scheelita, powe­
lli1a y escapolita. La figura 232 representa un cristal de escapolita con la simetrfo
verdadera de la clase.
DANA. 2.• ed. -6
M.INUAL DI:. MINJ:.RALOGIA

Clase piramidal tetragonaJ-4

Simetría IA,. El eje vertical es cuaternario. No se presentan el plano ni el


centro. La pirámide tetragonal se representa en la figura 233 con el correspondiente
eslereograma en la figura 234.
Fom1as. La pirámide tetragonal es una forma de cuatro caras. La forma su­
perior {hkl} es diferente de la inferior {hkl} y c.ada una de ellas tiene su variante

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Fig. 233. Pirámide , 1
1.ctragonal. 1' 1
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1

Fi¡. 2JS. Wulfenita. Fig. 234. Estcrcograma de la


pirimide tetragonal.

derecha e izquierda. Existen así dos pares enantiomorfos de pirámides tetragonales.


El pedión y prisma tetragonal tambi�n pueden presentarse aquí.
Como en otras clases, la verdadera simetría no se muestra morfológicamcnte
a menos que la forma general se presente en combinación con otras formas. La
figura 235 representa un cristal de wulfenita. No se conocen otroi. minerales que
cristalicen en esta clase.

Clase biesfenoídica tetragonal-A

Simetria IAP�- El eje vertical es cuaternario de inversión. No existe otro


elemento de simetría. El biesfenoide tetragonal se representa en la figura 236 y su
estereograma en la figura 237.
Formas.. El hiesfenoide tetragonal { hkl} es una forma cerrada integrada por
cuatro caras triángulos isósceles. En ausencia de caras modificadoras, la forma
posee dos planos de simetría con la simetría total 42m. La verdadera simetria se
muestra sólo en combinación con otras formas. Pueden presentarse el pinacoide
y los prismas tetragonales.
rl único mineral representante de esta clase es la rara cahnila, AsO�B(Ol-JtC'a.
('RIST,1/.<IGHAl l.>I 81

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1'ig. 236. r i¡:. :?J7. faterco¡¡:rama Jd
lliesfeooidc bic-sfc,midc tct1a)lu11al.
tetragonal.

Cardcterísticns de los crist�l�s tetragonales

Las carnctcrístu.:as más wbresallenles tle los crii,talcs tclragunales podrían re·
sumirse así: un solo eje de simetría cuaternaria: la longitud del cristal paralelo a
este eje es. generalmente. mayor o menor que suc; otras dos dimensiones: vi,to en
la dirección del eje de simetría tetragonal. la sección transversal de un cristal hien
formado C1i un cuaUrado. o bien un cuéldraUo truncado. La calcopirita es el lmico
mineral común tetragonal al cual no concierne Jo arriba expuesto. aunque pucUe
:-.er fácilmente reconocido por sus crio;;tale<i hie,ícnoidalcs y por suc; prnpte<laUc,
fi<iicac;.

SISTEMA RóMBICO

Ejes cri�talográficos. 1:::n el !-.iMema rómhico existen tres ejes cristalográficos


de longitude� distinrn.s y normales entre �í. La longitud relativa de los ejes. n la
relnción axial. dehen determinarse en cada uno de los minerales rómhicos.
fn la orientación de un cristal rómbico. ha sido adoptada por lm cristaló­
grafos la convención e:< a < b. No ohstantc. antiguamente es1a convención no
era. ni mucho meno,. observada. y era costumbre rcíerirse a la oricntadón dada
en la literatura. Por lo tanto. l'Ualquiera de los lre\ ejes podría ser escogido l"Omo
el eje vertical. o eje c. 1"·1 m1h largu de los otros dos �e tomaha entoncec; como el
eje b, y el más corto. como el eje a I
En el p::isndo. la elección del eje vertil·al c. M! ha!-6 en el hábitu tlel cristal. Si
.sus cristales 111ostrah:1n l·nml111111ente un alnrg.amicnto en una dirección fue escogic1n

' Lie b, h.i ,ido 1l.1m.11.lo 11mn111 /f", del r.¡11w.1knl\' ;:rie¡m 1.k !,iri:n y el ¡¡, l,1,•qmt"J'-'· ll!!'L1alrnrn1r
,tcl cqui\alenlc 11rfrgn clt' <"o,ro.
MANUAL DE MINEJ<ALOGIA

convencionalmente como el eje e (véanse las figs. 251-253). Si, por el contrario, los
cristales moMraban un pinacoide sobresaliente, y por lo tanto eran de hábito ta­
buJar, este pmacoide era tomado como el pinacoide (básico) horizontal con el
eje e normal a él (véanse las figs. 256-258). La exfoliación ayudó también en la
orientación de cristales rómbicos. Si, como en el caso del topacio, babia una exfo...
liación pinacoidal, se consideró como una exfoliación basal. Si, como ocurre en la
baritina, había dos direcciones de exfoliación equivalentes, fueron tomadas como
verticales, y su arista determinó el eje c. Una vez que ha sido determinada Ja orien­
tación, la longitud del eje escogido como eje b se toma como unidad, y las longi­
tudes relativas de los ejes a y e se dan en función de aquélla. La figura 238 repre­
senta los ejes cristalográficos para el azufre. mineral rómbico. cuya relación axial
es a: b: e= 0,813: 1 : 1,903.

Clase biplramldal rómbica-2/m 2/m 2/m


Simetria-C. 3A,, 3P. Los tres ejes cristalográficos son ejes de simetría bi­
naria (fig. 239) y perpendicularmente a cada uno de ellos hay un plano de simetría
(fig. 240), los tres planos axiales. Se deduce de esta combinación de planos y ejes

-b
+a
'1
'1
:
"·-
Fig. 238. Ejes Fig. 239. Ejes Fig. 240. Planos
crist.alogn\ficos de simclrfa. de simetrfa.
rómbicos. �1rnctrla de la clase bipirarnidal rómbica.

de simetrfa la existencia de un centro. La figura 241 es un dibujo de la bipirámide


rómbica, la forma general, y la figura 242 es su estercograma que muestra la si­
metría de la clase.
Formas. En la clase bipiramidal rómbic.a hay tres tipos de formas: pinacoi­
des, prismas y bipirámides. que son como sigue:
l. Primer pinacoide a { 100}. El primer pinacoide son dos caras p;1ralelas,
cada una de las cuales corta el eje a y es paralela a los ejes b y c. En la figura 243
se representa una combinación de los pinacoides primero y segundo.
CRISTA l.OG RAFIA

2. Se,r:1mdo pinacoide b {010}. FI segundo pinacoidc es una forma que


consta de dos caras paralelas. cada una de las cuales corta el eje b y es paralela
a los ejes a y e (figs. 243 y 244).


Fig. 241. Bipirllmide fig. 242 Estereograma de la


rómbica. bipin\midc rómbica.

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Fig. 243. Pinacoidcs Fig. 244. Combinación del pina·
r6mb1cos. coide primero y prisma de pri·
mera. especie.

Fig. 245. Combinación de segun­ Fig 246. Combinación de tercer


do pinacoide y pri�ma de segunda pinacoide y pri<ma de tercer¡,
especie especie.

3. P'uacoide háriro o tercer pi11acoide e {001 }. rl pinacoide básico es una


forma integrada por dos caras paralelas. cada una de las cuales corta el eje e y es
paralela a los ejes a y b (figs. 243 y 244).
86 MANUAL DE MINERALOGIA

4. Prisma de primera especie {Ok/}. El prisma de primera especie consiste


en cuatro caras que son paralelas al eje a, o primer eje, y cortan los ejes b y c.
Existen varios tipos de prismas de primera especie con relación axial diversa. En
la figura 244 se representa la forma fundamental (01 l} en combinación con el
primer pinacoide.
5. Prisma de segunda especie { hOI}. El prisma de segunda especie es una
forma constituida por cuatro caras. cada una de las cuales corta a los ejes a y e



Fig. 247. 81pin\mide Figs. 248 y 249. Az.ufre. Fig. 250.
rómbica. Estaurolita.

\}l m i' I

Figs. 251, 252 y 253. · Topacio.

y es paralela a la b, o segundo eje. Hay varios tipos de prismas de segundo orden


con diversa relación axial. La forma fundamental { 101} viene representada en Ja
figura 245, en combinación con el segundo pinacoide.
6. Prisma de tercera especie { hkO}. El prisma de tercera especie tiene cua­
lro caras verticales que son paralelas al eje e, o tercer eje, y cortan a los dos ejes
horizontales. Existen varios tipos de prismas de tercera especie, con diferentes re­
laciones axiales, y que dan varios valores para la /J y la k. El prisma fundamental
es (110}, que corta los dos ejes horizontales a longitudes unitarias (fig. 246).
Teniendo en cuenta 4ue cada uno de los prismas corta a do'j ejes y es paralelo
al tercero, un prisma de una especie dada puede transformarse en otra por medio
de un cambio en la orientación de los ejes.
7. Bipirllmicle (hkl}. Una bipirámide rómbica tiene ocho caras triangulares.
cada una de las cuales corta a los tres ejes cri:-.talográficos. Ésta es la forma general,
CRISTALOGRAFIA 87

de la cual la clase tllp1ra1111dal rómbu.:a recibe su nombre. La tigura 247 reprcsenht

©,
la hipirámide fundamental f 111},
Co111hi11aci011el. Prácticamente todos lm, 1.:ristales rómhicos están mtegrados

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Fig. 254. Broquita. Fig. 155. Anglesita

�.

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Figs. 2'i6 y 257. B:iritina. Fig. 258. Cclestma

por la combina(;ión de dos o más formas. Fn las figuras 248·25R se dan combma·
ciones características de las diversas formas.
. Fxisten muchos minerales que pertcncl·cn a esta clase. Entre los má'i <.:orrientcs
se hallan;

andalucita columbita marcasita


antoñllita cordicrita olivino
aragonito (grupoJ danburila �illimanita
baritina (gruoo) enstatita estibina
brook,ta goethita azufre
crisobcrilu \aw�omta topacio

Clase biesfenoídica rómbica-222

Simetría� 3A 1 • L:.xisten tres ejes binarios 4ue coinciden 1.:011 lo\ cjc:s t:ristalu­
gráficos (fig. 239). No hay planos ni centro. La figura 259 correc;;ponde a un hies·
fenoide y la figura 260 a su estereograma.
Fonnas. El biesícnoide rómbico es una forma intcgrnda por cuatro caras. dos
en el hemisferio superior y otras dos en el inferior. Se parece a un biesfenoide te­
tragonal. pero las caras son triángulos escalenos. Existen dos hiesfenoides. El dere·
cho (hkl} y el iLquierdo {hkf} son formas enamiomorfas
Los tres pinacoides y los tres prismas pueden presemurse en C!lta dase.
88 MANUAL DE MINERALOGIA

Aunque existen varios minerales que cristalizan en esta clase. todos ellos son
relativamente raros. Los más corrientes son la epsomita y la olivenita.

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Fig. 2S9. Biesfenoide Fig. 260. Estereograma del
rómbico. biesfenoide rómb1co.

Clase piramidal rómbica-2mm

Simetría-lA 1 2P. En la clase piramidal r6mbica. el eje e es un eje de si­


metría binaria. Los dos planos de simetrfa se cortan en el eje de simetrla. La figu·
ra 261 es un dibujo de la pirámide rórnbica y la figura 262, su estereograma.

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Fig. 261. Fig. 262. Eslereograma de la Fig. 263


Pidmide rómbica. pirámide rómbica. Hemimorfita.

Formas. La carencia de un plano de simetria horizontal en la clase piramidal


rómbica implica la presencia de formas diferentes en la parte superior e inferior die
cristal. Los prismas de primero y segundo órdenes de la clase bipiramidal rómbica,
que no existen tampoco aqui. se transíorinan en pares de C'aras, los domos. La
forma {Okl) es diferente de la {Ok/J; la {hOI) difiere de la (hOI). No e<iste pina·
CRISTALOGRAFIA 89

coide básico, ya que {001} es un pedión, una forma de una sola cara diferente e
independiente del pcdión {001}. FI prisma de tercer orden es el mismo que en la
clase bipiramidal.
Sólo unos pocos minerales cristalizan en esta clase; los representantes más
corrientes son la hcmimortita. figura 263 y la bertrandita.

SISTEMA MONOCLINICO

-+�
Ejes cristalográficos. En el sistema monoclínico aparecen tres ejes cristalo­
gráficos de longitudes desiguales. Los ejes a y b, y b y e, son normales entre sf.
pero el a y el e forman un ángulo oblicuo. La longitud relativa de los ejes y el
ángulo entre los ejes a y e varian para cada mineral monoclinico y deben ser de­
terminados después de haber tomado las medidas apropiadas. Una vez orientado
debidamente, el eje b es horizontal y queda colocado en posición di! izquierda a

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b _u1: __ / ...
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Fig. 264. Ejes Fig. 265. Ejes Fig. 266. Planos
cristalOGr.l.ficos monoclinicos. de simctrla. de simetrla.
Simctria del sistema monocllnico.

derecha; el eje a está inclinado de arriba abajo hacia adelante; y el e es vertical


La longitud del eje b se toma como unidad, y las longitudes de los ejes a y e, en
función de aquélla. FI ángulo obluso que forman a y b entre si se designa por {3.
La figura 264 representa los ejes cristalográficos del mineral monocllnico ortosa, y
cuyas constantes axiales son a· b ·e= 0.658: 1 : 0.555: B = 116" 03'.
En todo cristal monoclínico la posición del eje b y del plano en el cual están
contenidos los ejes a y e vienen fijados por la simctrla (figs. 265·266). Sin embargo,
dehen elegirse las dirccc;ones que servirán como ejes a y c. y esto depende del
háhitn del crisrnl y de la exfoliación. Si los cristales de la substancia muestran un
desarrollo alargado (hábito prismático) paralelo a alguna dirección en el plano a-e,
esta dirección se toma. frecuentemente. como el eje e (véanse las figs. 278-280).
Además. si C'<iste un plano o planos inclinados importantes tal como los planos e
en las figuras 2R3-2R5. o los planos r en las fie.uras 2RO v 281. el eje a se considera
como paralelo a �stos. Es muy posihle que havan dos o más orientaciones posibles
que sean igualmente buenas en lo que a las dircccionC6 de los cjC6 a y e se refiere.
90 MAi\ UA t DI� MINl:.RALOGIA

UtW. vCJ. establecida una orientación para los cristales de una substancia determi­
nada, se mantiene en las descripciones subsiguientes.
La exfoliación es también un factor importante en la orientación <lel crist.:11
111onoclinico. Si existe una buena exfoliación pinacoidal paralela al eje b. como
en la ortosa (fig. 216), se elige por regla general como exíoliación basal. Si son
dos las direcciones de exfoliación equivalentes. como en el caso de los anfiboles
y piroxenos, se consideran normalmente como ulia exfoliación prismática vertical.

Clase prismática-2 '111

Simetría-(', IA,. 1/'. En la clase prismática del sistema monoclínico, el eje


i.:ristalográfic:o h es un eje de simetría binaria. El plano a-e de los ejes cristalográ­
fü:os es un plano de simetría. Con un eje hinario normal a un plano de simetría
exi<;tc también un <.:entro de simetria.
FI estereograma de la figura 268 muestra la simetría del prisma (de cuarta
especie) de la figura 267. Ya que el eje a se inclina hacia abajo. no está situado

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Fig 267. Prim1a monodinico Fig. 261:1. Estercograma del


prisma monoclinico.

en el plano e1:uatorial y el extremo positivo <.:orta a la esfera de proye1.:ción en el


hemisferio sur.
Formas. No cxi"ltcn más 4ue dus tipos de formas en la dase prismática del
sistenrn monoclínico: pinncoides y prismas.
1. Primer pinucoitf,, { 1001. El primer pimu.:oide (fig. 269) está formado por
<lm <.:aras paralelas. cada una <le las ,:uales 1:orta al Cje a y es paralela a los ejes h
y c. La figura 270 mucstr..i. ( 100} en combinación con {010} y {001 ).
2. Se,:mulo pinacoitle {OJO}. FI segundo pinacoide (figs. 269 y 270) consta
Je do:.. cara<; parnlelns. cada unn de las cuales corta al eje h y es paralela a los
ejes u J e
3 I ercer pi11,1n>id<• o pi11acoicle básico e lOOI ). El pinacoide bá�ico (véan-
CRISTALOGRAFIA

:-.e las fig!'I. 269 y 270) ronsra de dos c..:aras pur.tlelas. cada uno de las cuttles l'Orla
al eje e y e� paralela a los-ejes u y b. C'ontrariamenle al pinacoide básico del sis·
tema básico del sistema r6mbico. no es perpendicular al eje c.
4. />i,wcoide de segunda e,\f>e<'ie. positivo {hOI}; negativo {hOÍJ. Estas for·
ma" están integradas por dos caras paralelas y, como el pinacoide hásico y él

TOI

º"
'
100/

hg 269 Lo:. trc, Fig 270. Prisma de Fig 271 Prisma de


pinaco1des monocll­ tercera especie, pi­ tercera especie, pina
n1cos. nacoide positivo de coide ncgati\-·o de se.
segunda especie y gunda especie y ter-
tercer pinacoide. cer pinacoidc.

hg 272 Segundo pinacoi­ F,g_ 273 Pri:.ma de Fig 274 Pri5ma de


dc y pinacoidc po,¡i11vo y primera cspeeie y h:rccr.t c�pccic y ter­
nc@:ativo de '-e¡íl.unda especie. primer pinacoide. cer pinaco1de.

primer pinacoide. son paralelas al eje h. No obstante. tienen una posición inter­
media a los otros dos pinacoidcs. y de �Sta forma cortan a los dos ejes,, y c. Exi,­
ten varios tiµos de pinacoides de M:gunda especie, con diferentes relaciones axiales.
Dado que los extremos opuestos <lel eje " en el sistema monoclínico no ....on inter­
cambiables cn1re sí. aparecen dos tipos de pinacoides de segundo orden, depen­
diendo de 4ue la cara de la parte �uperior del cristal corte el extremo positivo del
eje a; se le designa con el nombre de pi11aroide positivo de se!(unda especie, y, por
el contrario, si corta al extremo negativo del eje a, se le conoce con el nombre de
pinaroide ne¡,:atfro de 1egwula especie. Debe considerarse que estas dos formas
,on enteramente independieme!i. cnlre -;í y la presencia de una de ellas en ningun
92 MANUAT� DE MINERALOG1A

modo implica la presencia de la otra. El pin;icoide positivo de segunda especie,


fundamental (101), y el pinacoide negativo de segunda especie (101) vienen ilus­
trados en las figuras 270 y 271. respectivamente, en combinación con el prisma
vertical y el pinacoide básico. Las dos formas se representan L1mbién en la figu·
ra 275, en combinación con el prisma vertical y el pinacoide básico.
5. Prismas de primera especie {Okl}. FI prisma de primer.i especie es una
forma que posee cuatro caras. cada una de las cuales corta los ejes b y e y es

Fig 275. Pin�coide<1 po· Fig. 276. Prisma positi Fig. 277. Prisma de cuar­
silL\'O y negativo de se­ vo de cuana especie, ta especie ncgali\'O y tercer
gunda especie, prisma de pri'ima de tercera especie pinacoide con prisma de
tercera especie y tercer y !creer pinacoidc. tercera especie.
pinacoide

paralela al eje a inclinado. Existen varios tipos de prismas de primera especie con
diferente inclinación sobre los ejes� la forma fundamental (011} está representada
en la figura 273.
6. Prismas verticales o prismas de tercera espcu'e {hkO}. El prisma mo­
noclínico de tcrcl!ra especie, tiene cuatro caras verticales. cada una de las cuales
corta los ejes a y b y es paralela al eje c. Hay varios tipos de prismas verticales
según su inclinación sobre los ejes. La forma fundamental está representada en las
figuras 274-277.
7. Prismas de cuarta especie, positivo {hkl}. negativo {hk0. Estas formas
están compuestas. cada una de ellas. por cuatro caras, y se encuentran entre los
prismas {Ok/} y {hkO}. y por tanto. cortan a los tres ejes. Existen ivcrsos prismas
de cuarta especie dependiendo de su inclinación sobre los ejes. }} Existen también
dos formas independientes que se diferencian entre si determinan o si las dos caras
de la mitad superior del cristal cortan el extremo positivo o negativo del eje a. Si
el par de caras de una forma cortan el extremo positivo del eje a, la forma es co­
ncx:ida como prisma positfro de cuarw especie,· si cortan el extremo negativo de
dicho eje, la forma es conocida como prisma negativo de cuarta especie. Debe
hacerse resaltar que cc;tns dos formas son completamente independientes entre sí.
pudiendo existir una de ellas sin que implique la presencia de la otra. El prisma
positivo fundamental de cuarta especie viene rcprcc;cntado en la figura 276. y el
nefativo, en la fip:ura 277, que los muestra en comb:nación con el prisma vertical
y e1 pinacoide básico.
CRISJALOGRAFIA 9J

Deber� tomarse buena nota de que la única forma monoclinica que qucJa ab­
solutamente fija es el segundo pinacoide. Las olras formas pueden variar con la
elec1:ión de las direcciones de los ejes a y c. Por ejemplo. el primer pinacoidc. pina­
coide básico y pinacoide de segunda especie, pueden transformarse uno en otro por
rotación alrededor del eje b. De la misma manera, los tres prismas pueden cam·
biar sus posiciones respectivas.

'C:(
... i
·· -··
m a .Í I'!

'
.

Figs. 278 }' 279 Piroxeno:. F1gs. 280 y 281. Anfibo)c<;

'

[5í.1
Fig. 282. Yeso.
l:I:V Fígs 283, 284 y 28S. Ortosa.

La clase prismática del sistema monoclínico deriva su nombre del hecho de


que la forma general (l,kl) es un prisma (de cuarta especie).
Combinaciones. Combinaciones características de las formas descritas arriba
se dan en las figuras 278-285.
Muchos minerales cristali1an en el monoclínico, clase prismática; entre los
corrientes se encuentran:
azurita yeso ortosa
bórax hculandita rejalgar
cala ve rita caolinita csfcrta
clorita malaquita c�podumcna
colcmanita monacita talco
ttatoht.a mo'>cm ila (y otras mi­ 1rcrnolita (y otros an­
d16p,1do (y otros pi­ ca'>) fibolcs)
roxenos) oropimente wolframita
ep1dota
M,lNUAI. IJF. MINtH.ll.OGl.1

Clase esíenoídi<:a

Simetría I A,. El eje h es un eje binario. El esfenoide �e representa en la


figura 286 con su estereograma en Ja figura 287.
Formas. Con la ausencia del plano de simetría u-e el eje h es polar y se
pre!>Cntan formas diferentes en sus extremos. FI segundo pinacoide {010} de la
clase 2,m se transforma en dos pedión. {010} y {OIO}. De manera análoga. los
prismas, de primero. tercero y cuarto orden. degeneran en un par de esfenoides

,,,,,.----
' • .........
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I I
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1 • //
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Fig 286 bfeno1dc. l1g. 287. E,;;tcrcograr11a d�I e,;;fenoidc.

cnantiomorfos. Un e-'fenoide e..:; una forma de dos caras simétricas con respecto
de un eje, b, mientras que un domo son dos caras simétricas con respecto de un
plano. La forma general es por tanto un esfenoidc {/1kl} de cuarta especie con MI
enantiomorfo {hkl}. Las otras formas espcciale!. prismáticas de la clase 2 m se
hacen esfenoides {Okl). {Okl} y {hkO}. (likO). Los pinacoides {100}. {001) y
{1,0/} pueden presentarse.
La natrolita cristali7a en la clase e!<.fenoídica. Otros representantes son ,aros.
como los términos del grupo isoes1ructuras de la halotriquita. de los cuales el
más corriente es la pickeringi1a. (SO�)�Al�Mg · 22H2 0.

Clase domát�a-m

Simetría 1/>. Sólo existe un plano vertical (010) que incluye los ejes t.:ris·
talográficos " y c. La figura 289 es el estereograma del domo de la figura 288.
Formas. r1 domo es una forma integrada por dos caras simétricas con res·
pet.:to a un plano mientras que el esíenoide lo es con respecto a un eje binario
(fig. 2R6) 1.as formas generales {hkl} y (hkl) corresponden a dos de las caras del
prisma de cuarta especie de la clase prismática. Los prismas e,;¡peciales {Ok/1 y
fhkO) de la clase 2.l m se transforman también en domos [Okl}, (Okl}. y fl,kOf.
!hkO}. La forma fOIO} e� un pmacoidc. pcrn todas las caras que son normales
( H.I.\T 4 J_()c; H. 4 ,:f .-1

;11 plano de la simetna con { 100). {TOO), 10011. {001) y {hO/}, ihO/) son pedtón.
Los raros minerales hilgardita B 1 �0,,C'a1 (\ 4H,O (fig. 290) y olinohedrilcl
SiO 7nCuH cristalizan en esta cla�.

Fig. .!H� Domo FiJt. 2H9. btereogra.na del domo. Fig. 290. H1lgard1ta

Caracleristicati de los cristales monoclinicos

Muchos cristales monoclínicos han sido orientados con el eje cristalográfico e


como eje de alargamiento: pero otros. como el feldespato ortosa. son alargados
en la dirección del eje a. Algunos minerales. como la epidota. lo son paralelamente
al �je h. Los cristales monoclínicos se distinguen princi palmente por su baja si­
metría. El hecho de que posean solamente un plano de simetría y un eje binario
normal a aquél, sirve para diferenciarlos de los cristales de los otros sistemas.
Generalmente la inclinación de las caras del cristal paralelas al eje " es marcada.
y solamente en casos aislados el ángulo fJ es muy aproximado a 90".

Sistema triclínico

Ejes cristalográficos. rn el sistema triclínit..-o hay tres ejes cristalográfico�


de longitud diíerente, que forman ángulos oblicuos entre si (véase la fig. 2q 1).
Las tres reglas que el estudiante elemental debe seguir en la orientación de tJ11
cristal tricllnico. para determinar la posición de los ejes cristalográficos. son: 1) La
,ona más desarrollada se toma como la vertical FI eje de esta 1ona se conviertL
de esta manera en el eje c. 2) El pinacoide básko debe indinarse hacia la dere­
cha 3) Fn la zona vertical se deben seleccionar dos formas: una como el primer
pinacoide. la otra como el segundo. Las direcciones de los ejes a y h se determi­
nan. respectivamente. por las intersecciones de los pinacoides frontal y lateral con
el pinacoide básico. El eje h debe ser más largo que el eje a. Al dar un informe
cristalográfico de un mineral triclinico nuevo, o de uno que no haya sido hallado
MANUAL DE MINERA.LOGIA

en la literatura, la coovcnción que debe seguirse es e < a < b. La longitud rela­


tiva de los tres ejes y los ángulos entre eUos únicamente puede ser establecida
con dificultad y deberán calcularse para cada uno de los minerales después de to­
mar las medidas apropiadas. Los ángulos entre los extremos positivos de b y e,
e y a, y a y b, son designados, respectivamente, como a, f3 y y (véase la fig. 291).
Por ejemplo, las constantes cristalográficas del mineral triclínico axinita son las
siguientes: a: b: e= 0,492: 1 : 0,480; • = 82' 54', f3 = 91' 53', y= 131' 32'.

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Fia. 291. Cruz axial Fi,a. 292. Pinacoi�e. Fi¡. 293. Estcreoerama
tricllnica. del pinacoidc.
1
as.e pinacoidal-1
Simetria-C. La simetría de la clase pinacoidal consta solamente de un
centro. La forma general, un pinacoide. se representa en la figura 292 y su este­
re,,grama en la figura 293.
Formas. Todas las formas de la clase pinacoidal del sistema triclínico son
pinacoides consistentes en pares de caras paralelas y similares. Debido a que la
forma general {hkl} es un pinacoide, esta clase se denomina pinaco;dal. Una vez
orientado el cristal, el índice de Miller de una cara del )Cista! establece su posi­
dón. No obstante, es muy conveniente estar en condiciones de designar de una
manera general la relación de las formas con los ejes cristalográficos. Además de
los pinacoides primero, segundo y tercero o básico, existen también los de pri­
mera, segunda, tercera y cuarta especie&.
l. Primero, segundo y tercer pinocoides. Cada uno de estos pinacoides cor­
la un eje cristalográfico y es paralelo a los otros dos. El primer pínacoide a (100),
corta al eje a y es paralelo a los otros dos; el segundo pinacoíde b (010). corta
al eje b; el tercer pinacoide e {001), corta al eje c. En la figura 294 aparecen
estos tres pinacoides en combinación.
2. Pinocoides de primera especie, positivo {Okl}; negativo {Ok/}. Estas for­
mas son paralelas al primer eje a y corta los otros dos, tal como muestra la figu­
ra 295. Las formas positivas cortan el extremo positivo del eje b, miemras que las
fom1as negativas lo hacen sobre el extremo negativo.
CRJSTALO<JRAfJA

3. J>i11(lcoides de segunda especie. positivo (hOI}; negativo {liOI}. Estas for­


mas cortan los CJCS a y e y son paralelos al b. o segundo eje (fig. ·296). Las formas
positivas cortan el extremo positivo del eje a; las formas negativas, el extremo
negativo de dicho eje.
4. Pinacoidcs de tercera especie, posirh·o (hkO}; neguti,•o {7ik0}. Las caras
de estas formas son paralelas al e, o tercer eje, y son verticales. Cortan los ejes

Fig. 294 Los tres pma­ Fig. 29.S. Primer pmacoidc 1-'ig. 296. Segundo pLna­
coide.'i triclimcos. y pinacoidcs de primera coide y pinacmdcs de se­
especie. gunda �pec1c

--"Li
-'°'
1io: 1
.... ;_¡

Fig. 297. Tercer pinacoidc y pinacoidcs Fig. 298. Pmacoides de cuarta especie.
de tercera especie.

a y b. Las formas posisit1vas cortan el extremo positivo del eje b; las formas
negativas, el extremo nra;ativo de dicho eje. La figura 297 nos muestra el pinacoidc
básico en combinación con los pinacoides de tercera especie {110} y {110}.
Existen varios tipos de pinacoidcs de primera, segunda y tercera especie según
su inclinación sobre los ejes. La presencia de un pinacoide positivo en ningún
modo indica que la forma negativa correspondiente haya de estar tambi�n presente.
5. Pinacoide.v de cuurta_.especie, positivo derechp lhkl}; positivo izquierdo
(hkl}; neRativo derecho {hkl); negativn izquierdo (fikl}. Cada uno de ellos es
una forma de dos caras y puede t.:xistir indepcndicnlemente uno de otro. Son
posibles varios pinacoides de cuarto orden, dependiendo ello de las interseccio·
nes axiales. La. figura 298 nos muestra una combinación de los cuatro pinacoides
fundamentales de cuarta e.spccie.
•• M A N U A l. D E M J NE R A L O G I A

Entre \o!} minerales que t.:rislali1.an en la dasc. pinal·uiLlal cm:un1rnmo!<.:

ambligonita polthalua
calcanuta rodomta
microclina turquesa
pectolita ulexita
plagioclasas 'wollastomta

Clase pedial-1

Simetría. Sólo existe un eje monario. que equivale a no poseer simetría. El


estereograma de la figura 300 muestra sólo, por tanto, un polo. el del pedión de
la figura 299.

Fig. 299. Pcdión. Fig:. JOO E'ltereograma del pcdlón.

Formas. La forma general { hkl} así como todas las demás formas son pe­
dión y por tanto cada cara está sola Cada forma pinacoidal de la clase (f) se
transforma en dos pedión.
La axinita es el único mineral corriente que cristaliza en la clase pedial.

Fig 301. Rodonita. Fig. 302. Calcantita.

Características de los cristales triclínicos

Con la excepción de las plagioclasas, existen muy pocos minerales triclínicos


corrientes, y éstos raras veces forman cristales distintos y bien formados. Cuando
CRISTA I O(; R A ( 1 A

Lales cnst,iles aparecen, se reconocen normalmenlc por el hecho de no tener plano


o eje de simetría y porque cada forma consta solamente de pares de caras para­
lelas. Las figuras 301 y 302 reprc�ntan cristal� triclínicos típicos.

G) MACLAS \' AGREGADOS CRISTALINOS


[n la discusión anterior relativa a los diversos sistemas de cristales, han sido
considerados siempre cristales aislados, desarrollados idealmente. Dichos cristales
son la excepción, puesto que los minerales se presentan frecuentemente, bien en
cristales 4ue no muestran simetría ideal, o bien en cristales compenetrados. Dicha
cristalización conjunta puede producir una agrupación paralela. subparalela o ca­
sual de las unidades cri!!italinas. Más rara aún es la cristali1ación conjunta de dos
o más cristales segun una ley definida y que se denomina con el nombre de macias.

Macias
Cuando do!!! o ma.s a1stales crecen conjuntamente de acuerdo con alguna ley,
de tal forma que ciertas direcdones reticulares son paralelas, mientras otras están
en posición inversa, a este grupo se le conoce c.on el nombre de cristal geminado
o maclu. Los componentes de una macla están relacionados entre sí de la siguiente
manera: 1) Una parte se deriva de la otra como si se hubiese producido una re­
ílexión sobre un plano común a ambas. Este plano, sobre el.cual las dos partes
de la macla están dispuestas simétricamente se conoce con el nombre de plc.mo
ele macla. 2) Por una rotación alrededor de una dirección cristalina, común a
ambas. Aunque existen algunas excepciones, la rotación es normalmente de 180",
y la línea alrededor de la cual se considera que ha tenido efecto dicha rotación se
conoce con el nombre de eje de macla. 3) Los dos individuos pueden ser simé­
tricos �gún un punto. [n este caso se du..'C: 4ue la macla tiene un ce,itrn de muela.
Las macias se definen por su ley de nwcla, que indica si hay un centro, un eje
o un plano de macla y da la orientación cristalográfica de dichos eje o plano.
La superficie según la cual los dos cristales individuales están unidos en nra·
da se conoce con el nombre de superfióe de unión de la macla. Si esta superficie
es plana, se la conoce con el nombre de caru de unión. Esta cara de unión es
comúnmente, pero no siempre, el plano de macla. Sin embargo. si la ley de macla
puede ser definida solamente por un plano de macla, éste es siempre paralelo
a una cara posible del cristal, pero nunca lo es a un plano de simetria. El eje de
macla es un eje 1ona o una dirección perpendicular a una cara posible del cristal:
pero nunca puede ser un eje de simetría si la rotación considerada es de l 80ft. Una
rotación de 90" alrededor de un eje binario puede ser considerada como una ope­
ración de macla.
Los cristales maclados se designan generalmente con el nombre de nuiclas de
r<>marto o ntada:i de rompenetrarión. Las macias de contacto tienen una super-
IOO MANUAL DE MINERALOGJA

hc1e de umón definida. que separa los dos cristales. y la ley de macla viene defi­
mda por un plano de macla (hg. 308). Las macias de compenetración eMán for­
madas por cristales interpcnctrados, que tienen una superficie de un1611 Jrregular,
y la ley de macla queda defuuda por un eje de macla (fig. 309).

Fig. 30). Macias de la albita. Fig. '\04. Calcita maclada scg6n


el romboedro ncgali\'O

Fig. 305. Rutilo. Fig. 306. Crisoberilo.


Macias ciclicas.

Las mnclas múltiples o repetidas, se forman por tres o más partes. todas ellas
macladas según la misma ley. Si los planos de unión sucesivos son paralelos, el
grupo resultante se denomina una macla polisilllética. Si los planos de unión su­
cesivos, por el contrario, no son paralelos, resulta entonces una macla clclica.
Ejemplos comunes de macias polisintéticas son la macla de la albita en las pla­
gioclasns (fig. 303) y las macias según el romboedro negativo {0112} en la c-alcita
(fig. 304). Cuando un gran número de individuos en una macla polisintética están
muy próximos entre sí, ciertas caras del cristal o las exfoliaciones 4uc l'.ruzan los
planos de unióu, muestran estriaciones debida� a la posición simétrica de los jndi­
viduos adyacentes. Las figuras 305 y 306 corresponden a macias ddkas de rutilo
y crisoberilo.
.,.

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;" .(rfr.,:1, \�i.
-1<
CRISTALOGRAFIA

das en los grupos de simetría más baja producen un agregado de


101

r- sirnctrí s alta que cada uno de los individuos, ya que el plano de macla es
� ..,. Wl. e simetría que se añade al conjunto.
<r,< 1 "\ Le s de mncll.1. Sistema cúbico. En la clase hex.aquisoctal!drica del siste-
O
íco, el eje de macla es, con raras excepciones, un eje ternario y el plano

e
Fig. 307. Octaedro mostrando la orientación Fig. 308. Macla de la espinela.
del plano de macla.

.
.
.
Fig. 309. Macla de compenetración Fig. 310. Cruz de hierro de la pinta.
de la fluorita.

de macla es asf paralelo a la cara del octaedro. La figura 307 nos muestra un
octaedro con el plano bb como posible plano de macla, y la figura 308 un octae­
dro maclado según esta ley. formando una macla de contacto. Este tipo de macla
es muy común especialmente en la gema espinela, y de aquí que se denomine
macla de la espinela. La figura 309 representa do'i cubos, formando una macla
de compenetración con el eje ternario como eje de macla.
En la clase diploédrica del sistema cúbico son corrientes las macias de com­
penetración de dos piritocdros. tal como nuestra la figura 310. Aquí el eje Je
macla es normal a una cara del dodecaedro rómbico. Una rotación de 90" alre­
dedor de un eje hinario producirla el mismo resultado. A esta macla se Je conoce
con le nombre de cruz de hierro.
Sistema hexa{!onal. En la división hexagonal de este sistema, las macias son
raras y nada imoortantes. pero en la división romhoédrica son muy corrientes. Los
carbona.tos romboédricos, especialmente la calcita, sirven como ilustración e:a::cc-
102 MANUAL VI:, MINJ:.RALOGIA

lente de tres leyes de macla. Fl plano de macla puede ser paralelo al pinacoidc
básico, con el eje e como eje de macla, según muestran las figuras 311 312. Un
plano paralelo a una cara del romboedro negativo {01 f2} sirve, por lo general,
como plano de macla {fig. 313). Las macias polisintéticas generalmente aparecen
de acuerdo con esta ley y pueden formarse como resultado de una presión {fig. 304).

J-1g. 311 y 312. Calcita maclada según la base. F1g. 313. Calcita mach:.da
según {01121,

Fig. 314. Macla mecánica F1g. 31S. Calcita maclada


de la calcita. ,;cgún !IOill.

Un fragmento de exfoliación de espato de h,fandia puede ser macla.do artificial�


mente por la presión de la hoja del cuchillo. de acuerdo con la misma ley. según
se ve en la figura 31 l. Fn la figura 315 sirve de plano de macla un plano paralelo
a una cara del romboedro positivo { 1011 }.
En la clase trapezoédrica trigonal, el mineral cuar1.o nos muestra diversos
tipos de macias. En la figura 316 se representa la ley del Bras;l. cuyo eje da ma·
cla es paralelo a uno de los ejes cristalográficos a. Aquí, los dos individuos. uno
derecho y otro izquicnlo, han formado una macla de compenetración. En la figu·
ra 317 se muestra una macla del De/finado. Este tipo de macla es de compenetra­
ción y tiene el eje e como el eje de macla. Dichas macias están compuestas por
<loe. individuo� derechos o izquierdo� Fn la figura 318 se ilustra la ley del Jap<S11
CRISI .-iLOGHAFIA !Ol

con planos de macla paralelos a una rnrn de la bipinimide. Los ángulos entrante�.
presentes normalmenle en los cristales maclados, no aparecen en los tipos citados
del Brasil o del Delfinado.
Si�lema te1rugo11al. 1::1 tipo de mada más común en el sistema tetragonal
tiene como plano de macla un plano paralelo a una cara de bipirámide de primer

Fig. 316. Macla dd Brasil. Hg. 317. Macladd Dclfinado. F1g. JUt Mada <ld Japon.
Macias del cuarzo.

Fig. 319. Casiterita. rig "\20. Rul1lo. Fig. 321 Rutilo. fig :\22. Zircón.

orden {011}. Las figuras 319-322. representan cristales de casiterita, rutiiq y zir­
cón, con macias según esta ley.
Sistema rómhico. En el sistema rómbico, un plano paralelo a una cara del
prisma, frecuentemente sirve como plano de macla. La figura 323 representa una
macla de contacto de arngonito y la figura 324 una sección transversa de una
macla cíclica del mismo mineral. La figura 325 representa una macla cíclica del
mismo mineral. La figura 325 representa una macla cíclica similar de la cerusita.
El aspecto seudohexagonal de las figurns 324 y 325 resultan del hecho de que ]os
ángulos del prisma son próximos a los 60�. En la estaurolita son corrientes dos
tipos de macla como la de 1; figura 326. donde el plano de macla es un plano
paralelo a una cara de pri�ma de primera e�pecie {032}: y la de la figurn 327.
104 MANUAL. nf. MINERALOGIA

donde el plano de macla es un plano paralelo a una cara de la bipirámide {2J'",


Sisremu mml«'lhdco. Fn el sistema monoclínico las macias según un pina­
coide { 100} o {001}. son los más corrientes. La figura 328 representa una macla

Fi¡. 323. Aragonito. Fig. 324. Sección transversal Fig 325. Ccnisita.
de la macla ciclica del
aragonito.

Figs. 326 y 327. Macla, de la C!!ltaurolita. Fig. 328. Yeso.

Fig. 329. Macla Fig. BO. Macla Fig. 331. Macla Fig. 332. Macla
de Carlsbad. de Manebach. de Bavcno. de fo albita.

de yeso con el primer pinacoide {100} como plano de macla. La figura 330 es una
macla de Mcmebaclz de la ortosa, en la cual el pinacoide básico {001} es el plano
de macla. La ortosa forma también macias de compenetración de acuerdo con
la ley de Car/sbad, en la cual el eje cristaligráfico e es el eje de macla y los indi-
CRJSTALOGRA.FIA 105

viduos se unen por una superficie irregular, paralela a {010} (lig. 329). La muelo
de Hm.·eno se encuentra también en la ortosa. Aquí el plano de mada es paralelo
a una cara de prisma de primera especie {021 } (fig. 331 ).
Sistema tridínico. Los feldespatos ron los mejores ejemplos de macias en el
,i�tcma tridínico I stán casi siempre maclados segun la ley de la albita, con el
�gundo pinacoide fOIO} como plano de macla, según se muestra en la figura 332.
Otro importante tipo de macla en los feldespatos es según In ley de la peri·
dina, con el eje cristalográfico h como eje de macla.

Hábito cristalino y agregados cristalinos

A continuadón se dan ciertos términos empleados pan:1 expresar el aspecto


o hábito de los cris1nles, y de los agregados cristalinos:
I C'uandn un cristal consta. de cristales aislado'! y lfüliutos, deben emplearse los 11i·
ruicnte'.'I tém1inos:
a) Acicular. En cristales del¡ados como ag11ja,
h) Capilar y filiformt. En cristales como cabellos o hebras.
e) Hojoso. Cri.rtafts alargados. apla..tadm; como hojas de cuchillo.
2. Cuando un mineral con,;ta de un grupo de cristak-s distintos deben empleane los
siguientes tfrminos:
a) Dt11drfriro. Arbore..ccncia en ramas divcrgcnlc<i }' delgadas, algo parecida" a la,
plantas, formada por cri,;tale., m�s o menos distintos.
b) Rttir11lndor Agrupación de cris1alcs delgados en n .. -dcs
c) Dfrl'rgtntt o radinl. Gmpos de cristales radiales.
d) Omsa Una superficie es una drusa cuando esti cubierta por una cap., de pequci'io,;
crislatcs.
). Cuando un minera.! consta de grupos de individuos radiale,; o p."lralclm deben crn
picarse los tém1inos siguientes:
a) Colum,iar. Individuos como columnas robusta,;
b) 1/ojoso. Un agfegado de cristale<J hojoso'\.
e) Fibroro. rn agregados fibro,;os delgado,;
d) Ettrtllndo. lndividuo'I radiales que forman grupo,; concéntrico,; 11 como c<1trcllas
t) Glolmlt,r Individuos radiales que forman �rupos esféricos o !lcmic�férico,;
f) Botroidal ('uando las fom1as globulares forman gnipo. Ta palabra ,;e dcriv.i. del
griego «racimo de uvas».
K) Rtni/ormt. lndividurni radiales terminados en rnasa.s redondas que parecen un riff6n
(fig. 333).
11) Mamilar. Grandes masas redondas que parecen mama,¡. formadas por individuo11
radiales.
O Coloidal. Resulta con frecuencia diíícil di�tinguir entre los aiire,:ado\ representados
en los tres (1ltimo5 términos, y como resultados de ello el término coloidal ha sido propuesto
para induir torlas las formas mfl.s o menos esféricas.
4 C'uanrlo un mineral est� formado por escamas o laminillas, se emplean los 11iguiente.,¡
términos:
a} F.rfolillhlf' ("mmdo un mineral � separa fkilmente en placas u hoja,.
h) M,rnrM Parecido al exfoliable pero el mineral puede desintegraNc en haju pc­
qucíli�ima.s. como en el cun de la mica
106 MANUAL DE MINERALOGIA

Fig. JH. Oligisto rcniforme, Cumberland. Inglaterra

e) Uunltia, o whul<Jr. Cuando un mineral consta de individuos planos como placas


superpuestos y adheridos unos a otros.
d) Plumo.ro. Formado por escamas finas con una estructurA divcr�ente o plumosa.
S) Cuando un mineral esti formado por granos:
a) Granular. Formado por un agregado de granos grandes o pcqu1:ños.
6) Diversos.
a) Estaloctitico. Cuando un mineral aparece en íonna de conos o cilindros pendientes.
Las estalactitas se forman por la deposición procedente del goteo de agua que contiene el mi­
neral desde la bóveda de una cavidad.
b) Co11cén1r1...o. Consistiendo en una o más capas circulares superpuestas alrededor de
un centro comt:ln.
e) Pisolítico. Un mineral formado por masas redondas del tamaño aproximado de un
guisante.
d) Ovolítico. Un agreiado mineral formado por pequeña.. esferas semejantes a ovas
de pescado.
t) En handa.t. Cuando un mineral aparece en bandas estrecha,¡ de difcnmtcs colores
o te1i'tura.
fJ M.ocizo. Un agregado mineral formado por material compacto con una fonna irre·
guiar. sin ninguna apariencia peculiar como los arriba descrito'i
g) Amigdoloidr Cuando una roca. tal como el basalto. contiene nódulos de forma de
almendra.
h) Gtodar. Cuando una cavidad ha sido recubierta por la deposición de mineral. pero
no ha quedado completamente rellena, la capa mineral. mM o menos esférica. se denomina
geoda. El mineral se presenta frecuentemente en bandas. debido a la deposición sucesiva del
material. la superficie interior aparece frecuentemente recubierta con cristales en relieve.
t) Concrtcio,ies Masa,¡ aproii:imadamente esféricas. formadas por depo'iici6n de ma·
terial sobre un n(1clcn
CRISTALOGRAFIA 107

H) REGLAS PARA ORIENTAR EL CRISTAL

Fn general el procc!iiO de orientación consiste en relacionar el aspecto morfo.


lógico visible con los ejes cristalográficos. FI estudiante debe hacer una distinción
clara entre ejes cristalográficos. que son simplemente un concepto sintético. y los
ejes y planos de simetría, que son tan reales en el cristal como las caras. aristas
y ángulos que indican su presencia. Cuando orien.tamos un cristal. tratamos de
llenar la distribución regular de átomos a una posición standard para su estudio.
u�ndo como guía la morfología y la simetrla aparente.
En los cristales de cualquier simetría se pueden distinguir tres zonas princi·
pales que comprenden las caras de todas las formas, con excepción de la forma
general. Fn los sistemas rómbico. monoclínico y triclínico estas tres 1onas prin·
cipales quedan definidas por los pinacoides 1100). (OJO} y (001} y lienen por
tanto como ejes de 1ona los tres ejes cristalográficos a, b y c. Podemos designar
estas 1onas con cifras romanas. de tal manera que:

Zona Determinada por t'¡e dt' :01111

tercero (001) y segundo (010) pinacoides


ll tercero (001) ) primer (100) pinacoides
111 primero (100) y segundo (010) pinacoides

EB·� ..
-- -
Los estereogramas de la figura 334 representa las relaciones entre e:-.tas tres

-
1onas principales en los sistemas rómbico. monoclínico y triclínico

/
, ' '' /
'
'
I
' I

'
I I \
1 \ 1 \
1 1 1

--
'
º" "º
1 1 1
1

---
\ \ I
\
'' I
' /

-
I \
/
,_ '
/

Fig. 334.
,., (b)

Estereogramas que mu�tran las relaciones cxistentc:s entre las tres -zona�
(<)

principales: a) rómbicas, h) monocllnicas y e) triclínicas

Con el fin de nombrar las formas de un cristal en csto!I tres sistemas y darle!>
los simbolos de Miller. se orienta el cristal según las reglas generales para el sis­
tema al cual pertenece. Después se gira el cristal alrededor de cada uno de los
ejes de zonas principales.
1. Cualquier cara en la intersección de dos zonas principales es un pma·
coide principal. (Ver el cuadro anterior.)
108 MANUAL DI:, MINF.RALOGIA

2. Cualquier cara en zona con dos pinacoides principales es de la especie


dada por el número de ]a zona. Todas las caris en la zona T son fonnas de pri·
mera especie, las de la zona II, de segunda especie y Jas de la zona III de tercera
especie.
3. Una cara que no se encuentre en una zona principal pertenece a una for­
ma general cuyo nombre es el de la clase correspondiente.

Zono R6mbico Monorllnico Triclínico

Prisma de primera especie Prisma de primera especie Pinacoidc de primera es­


(Okl) (Okl) pecie po!!ilivo o negativo
(Okl} (Ofl}
n Prisma de segunda e!ipccic Pinacoide de segunda es- Pinacoidc de segunda. es­
(hOI} pecie positivo o negativo pecie positivo o negativo
(hOI) Ü,01) (hOI} (hOI)

IU Prisma de tercera especie Prisma de tercera especie Pinacoide de tercera cspc­


(hkO) (hkO) pecie positivo o negativo
(hkO) (hkO)
Bipirámide rómbica Prisma de cuarta especie Pinacoide de cvarta espe·
(hkl) (hkl) cie oositivo o negativo,
derecho e izquierdo
(hkf) (hkf)
(likl} (liil}

Regla.111 para la orientación de cristales. En la orientación de los cristales


rómbicos, monoclínicos y triclínicos es corrientes elegir los ejes cristalográficos
de tal forma que e < a < b si se conocen las dimensiones de la celda elemental
o si se han establecido las relaciones paramétricas y si lo permite la simetrla. Si,
como generalmente sucede, no se conocen las traslaciones ni la relación paramé·
trica, el cristal debe orienta.rse de acuerdo con el desarrollo morfológico.
Para los sistemas con cruz axial inclinada existen unas cuantas reglas que
ayudan para elegir adecuadamente la orientación morfológica del cristal.
1. La orientación que da símbolos sencillos se prefiere a las demás. La lista
de formas cuyos Indices lleva a los valores más bajos es más seguro que corres·
pande con la orientación estructural. La razón física de esta re�la se halla en la
mayor estabilidad y desarrollo de caras de gran densidad reticular.
2. Cuando existe posibilidad de elección entre formas positivas y negativas
se elige la orientación que hace positivas las formas más desarrolladas
3. Debe buscarse una orientación cuyos ángulos cristalográficos sean próxi·
mos a 90º. Esta orientación da unos ejes cristalográficos que son muy próximos
a ser perpendiculares entre _si, señalando de esta manera la simi.litud morfológica
con los sistemas de mayor simetría.
CJ</STALOGRAFIA 109

Triclinico. La mayor libertad en la elección de la cruz ax.ial se encuentra


en los c..:nsta1es de este sistema, y como resultado de ello existe gran vanedad de
uµi111onc!, en c..:uanto se refiere a la interpretación d la morfología. Todas las for·
ma!) !,OU p111aco1des en la clase f. pedión en la clase l y su numeración depende
totalmente de la orienLación elegida. l:.s costumbre elegir la zona más importante
como paralela al eje cristalográbco e. En esta zona, las caras importantes se eligen
como pruncr y segundo pinacoides de tal forma que su ángulo -y (gamma) sea
próxuno a 90". Otra cara prominente se elige como tercer pinacoide, de tal forma
.;
que los ángulos cristalográficos f3 (beta) y et (alfa) sean obtusos y próximos a 90°.
Cui:indo faltan caras apropiadas para elegir los pinacoides principales, los pina·
co1dcs de pruncra, segunda y tercera especie se eligen de tal forma que detinen
un sistema ax.ial lo más ortogonal posible. Téngase en cuenta que ningún pinacoi·
de o ped1ón principal es perpendicular a un eje cristalográfico.
Monoclínico. El eje binario se toma como eje b en las clase 2/ m y 2; el
plano de simetría como cara {OlO}. No existe excepción a esta regla. Se elige una
cara prominente en la 1ona cuya eje de zona es b como tercer pinacoide de taJ
manera que el eje a baje ligeramente hacia el observador. Si no existe ninguna
cara apropiada, se elige un prisma de primera especie cuya arista defina el eje a.
Solamente el segundo pinacoide es perpendicular aJ eje cristalográfico que corta.
Rómbico. Los tres ejes binarios que carnclerizan el sistema rómbico se to·
man como los tres ejes cristalográ1icos. En las clases 2/m 2/ m 2¡ m y 222 los
tres ejes binarios son los ejes cristaJográficos y se transforman en ejes de Jas
tres zonas principales. En la clase mm2 el único eje binario se toma como eje c.
Los pinacoides son perpendiculares a los ejes de simetrías y son así fácilmente
reconocibles. Los prismas se hallan en las zonas principales y las bipirámides
entre ellas.
Si la convención e< a< b no se tiene en cuenta, existen tres posibles orien·
taciones de un cristal rómbico. Antiguamente se orientaban de tal manera que
e era paralelo a la dimensión más larga o perpendicular a la dimensión más corta
del cristal. Esto se llevó a cabo sin tener en cuenta e < a < b y no se han inten·
tado reoricmar los cristales. Sin embargo, en cuanto estos cristales tienerl fijo el
eje e, la distancia más corta de las otras dos direcciones normales .t ella se toman
como a y la más larga como b.
He.x..agonal. En todas las clases de este sistema existe un solo eje ternario
o senano que se toma como eje c. Cuando existen tres ejes binarios normales
a él, se hacen coincidir con los ejes cristalográficos a. En ausencia de ejes de si·
metría horizontales o si existen seis. puede haber ambigüedad entre dos posibles
orientaciones. En este caso es costumbre tomar las caras más desarrolladas. ya
sean verticales o inclinadas, de tal manera que una cara esté dirigida al observador.
Tetragonal. El único eje cuaternario, ya sea de rotación o inversión, se toma
como eje c. En las clases con ejes binarios normales- a él, los ejes c.ri�talográfi.
110 AJANUAL DI:. MINt.HALOGlA

co� a se hacen coutcid,r con dos de ellos. E:.xisten así dos posibles orientac1onc�.
Se prefiere la que hace las caras dominantes de primer orden, es decir, las que
son normales a los ejes cristalográficos.

1) RELAClóN AXIAL. CALCULO

Hemos visto que los cristales se describen en referencia a unos ejes coorde­
nados cuyos ángulos interaxiales son los mismos que los de la ceJda unidad que
forma el cristal. En los cristales triclfnicos es necesario especificar los tres ángulos
interaxiales 2, {1, y, ya que son diferentes entre sí. En el sistema monoclínico se
sobreentiende que • = y = 90" y sólo es necesario dar f3 (¡é90"). Las direcciones
.ixicas en el rómbico, tetragonal y cúbico, se denominan or10gonales porque son
perpendiculares entre sf. Aunque los cristales hexagonales y trigonales pueden
describirse en función de tres ejes, la mayoría de los cristalógrafos han adoptado
el esquema de cuatro ejes de Bravais. En este caso, el ángulo interaxial entre los
tres ejes a horizontales es de 120 y el ángulo entre e y a es de 90•.
Ya que el tamaño de la celda elemental se difiere de un cristal a otro incluso
perteneciendo a la misma simetrfa, no es posible establecer un sistema de ejes
coordenados según una escala absoluta, como aogstroms o milimetros. Esto daría
lugar a intersecciones muy irracionales y haría depender los parámetros de una
cara del tamaño del cristal y de la distancia de la cara al origen. Por tanto, los
ejes se han concebido como proporcionales a la longitud de las aristas de la celda
y la «unidad» en cada eje depende del período del cristal en aquella dirección.
Si estos períodos de identidad se han medido por métodos de difracción de
rayos X, se denotan con la letra det eje paralelo al cual la traslación se ha me­
dido, a, b, e con cero como subíndice. Por lo tanto, en el triclinico. monoclínico
y rómbico, en los cuales las tres traslaciones son diferentes, las dimensiones de la
celda se dan como a0, b,, c11, generalmente expresadas en angstroms A. 1

En los sistemas tetragonal y hexagonal, las aristas elementales intercambia­


bles se indican con a0 y la traslación diferente por c... En el sistema cúbico las
tres traslaciones son iguales e intercambiables, y sólo se da una dimensión re­
ticular, a,.
De esta manera, una celda unidad cualquiera queda perfectamente descrita
dando los ángulos jnteraxiales y las traslaciones fundamentales.
Las dimensiones particulares de una celda no son importantes para deter­
minar la distribución geométrica de las caras externas de un cristal. Sólo la rela­
ción entre Jas dimensiones de las aristas de la celda unidad determinan la pen­
diente de las caras, puesto que estas caras plleden tener cualquier tamaño y ha·
llarse a cualquier distancia del origen del sistema coordenado. Es axiomático que

' En alguno<; hhro\ !le dan en kX. Un anptro!TI ""' 1.00202 kX.
CRJSTALOGRAFIA lit

cualquier cara puede considerarse trasladada paralelamente a si n11�ma �in 4uc


afecte a Ja simetría del cristal o a su índice de Miller. La forma y tan�o de Jas
caras de un cristal son accidentes del crecimiento y no tienen signüíéado en Ja
interpretación de la forma externa en función de la estructura interna. Por esta
razón. en la descripción morfológica es corriente substituir las dimensiones de la
celda por la relación axial, incluoo ea aquellos casos en que la estructura interna
está completamente determinada. La relación axial expresa el cociente entre Jac;
dimensiones de la celda unidad según los tres eje.�. con respecto de uno de ellos
que se toma como unidad Se toma el eje b como unidad en los sistemas en que
a, h y C" son diferentes y a en aquellos en que los ejes a son iguales e intercam·
biahles. Así, en el rómbico. monoclfnico y triclínico la relación axial estructural
será

Así. en el ard¡:onito, de simetría 2/m 2/m 2 m, la celda unidad mide


a,= 4,94 kX, h,,= 7,94 kX, c0 - 5.72 k.X. De estas dimensiones se calcula la re·
!ación axial ª" : b, : e, = 0,622 : 1 : 0.720. Obsérvese que la relación paramétrica
o axial son tres números sin dimensiones.

'
\

,., ,.,
Fi¡. 33:5. Superficie que resulta del apilamiento regular de unidad« rectangulares.

Ahora bien. puesto que Jas dimensiones relativas, y por tanto su forma, de
las unidades estructurales del aragonito las conocernos-, la trigonometria nos pcr·
mite calcular la pendiente y las relaciones angulares de sus caras.
Supongamos la cara (021) como una superficie en pendiente (como una de
las caras de las pirámides de Gi1eh) formada por bloques del cristal como un
conjunto de pcldañm de largo una vez b y de alto dos veces c. F.ste conjunto se
da en la figura 335. Si suponemos que el número de peldaños se hace casi infi.-
111 MANUAL /JE MINERALOGIA

mto, el pcrhl de los peldaños 5e hace en la práctica idéntico al plano paralelo a li.1
pendiente. Lsto es lo que pasa en los cristales. Obsérvese que las intersecciones
sobre los ejes I b y 2c deben usarse para determinar la altura con respecto a la
anchura del peldaño. Los indices (021) dan las intersecciones o parámetros a,
lb, 2c mvirl!éndolos y reduciéndolos y reduciendo las fracciones -el proceso
inverso nos da los índices en función de los parámetros.
En la figura 335 (b) las relaciones trigonométricas entre la cara (021). la nor·
mal (OP), los ejes cristalog<áficos b y e y el ángulo cristalográfico p (rho) se
muestran claramente. El ángulo POC, entre le eje e y la normal, es el ángulo p y
es igual al CBO. De estas relaciones se deduce:
tg CBO = tg p = 2c/b
Así, para el aragonito. debido a que b siempre se toma como l. la tengente de
p = 2c = 2 x 0,720. Si buscamos 2 X 0,720 = 1,440 en una tahla de tangentes.
encontraremos p = 5S- 14'. Como (021) C!<ilá en la zona cuyo eje es a, por ser cero
el primer índice, 111 = o•oo. Por tanto, podemos ahora escribir estos datos en
forma de tabla:
Forma
021 o· 00' ss• 14·
Medidas reales de una cara de aragonito nos dan un (I> = 0-00', ¡, = 5S- 14 Y:i:'.
Podemos identilicarla, por tanto, como la (021).
La geometría se hace un poco más compleja cuando se loma una forma
general. que corta a los tres ejes a distancias distintas. Consideremos el ejemplo
más sencillo, la cara (132), de la figura 336. OP es la normal a la cara, y OD
la normal a AB. El ángulo DOB es el ángulo cristalográfico <l1 y en el triángulo
DO/J, el ángulo 0/JD es 90•-(J). Por tanto, el ángulo OAB en el triángulo AOB
df'bc ser también<J,.
Reduciendo los índices (l32) a sus parámetros, tenemos las aristas AO = 6a.
OC = 3c y 08 = 2b = 2, ya que b = J. Podemos calcular el ángulo <[, de la
cara (132) de cualquiera de las dos maneras siguientes:

2 6a
tg OAB= tg<I, = - cotg� =
6a 2
Esta última expresión es en general más fácil de calcular. Substituyendo el valor
de a del aragonito tenemos cotg cJ) = l ,866 y<.[,= 28º 11'.
Para calcular el ángulo p de esta cara es necesario, ante todo, haber cah.:u·
lado •!•. como lo hemos hecho. Ahora, en el triángulo COD. la tg p = 3c/OD.
.
Fn el triángulo 800, cos ,¡, = OD/2. Despejando OD, tenemos.
g
OD:;: t p
Je
OD = 2cos<J,
C:RISTAl.OGHAfJ.,f 111

Ehmmando OD tenemos

Je le
-::zc?cos<Jl tgp=--
tgp 2cn,¡<I>

substituyendo estos valores p ara el aragonito, tg r = 1.2253 y r = 50" 48' Por


tanto, la cara (132) del aragonito tiene como coordenadas angulares cr, - 28• 11',
f> = so· 48'.
Con mucha mayor frecuencia, no se conocen datos rocntgcnográficos y el cris­
talógrafo se encuentra con el problema de determinar la relación parnmétrica a
partir de medidas morfológicas hechas con un goniómetro. Antes que i;e rles­
arrollarnn las técnica.s de rayos X. tcx.las las rcladoncs áxicas fueron determinadas

- 8--b

(•.
-� O D

(<)

Fig. 336. Intersecciones de la cara (IJ2).

por este procedimiento. Incluso hoy en día tales medidas St:: emplc-.m para mejorar
el valor de la relación paramétric-d. Por lo tanto. vamos a considerar cómo se
puede calcular una relación áxica a partir de datos angulares.
Con el goniómetro de contacto los ángulos que se miden en el cristal son
generalmente ángulos rnterfaciales. que deben ser transformados en los ángulo�
cristalográficos 11> y p (ver págs. 31-40). Éstos se tabulan ca forma de cuadro,
de ángulos como el i;iguiente:

º""� 2 t cJ - 1
114 MANUAL Ul:. MINt.H.ALVCilA

CuADR.O DE Á�GULOS '

AilACiONITO CO,Ca - 2/m 2/m 2/m RÓMBICO SIPIRAMIDAL


a : b: e= 0.6223 : l : 0.7206

Forma ,¡, Forma ,¡,

e 001 0-00' í 021 o· oo· 55" 141,4'


b 010 o•oo· 90 00 u IOl 90 00 49 11
m 110 58 Ob 90 00 p I JI 58 06 l) 4l
X 012 O 00 19 49 E 13-2 28 10 V2 lO 48
k 011 O 00 35 461,4
(•) Los ángulos de cs:c cuadro, tomados del Systtm o/ Mi,ieru/ogy de Dan!i, proceden de d:itos
obtcnitlos mediante un goni... mclro de rd!c.,i.:n. Pcr tanto tienen mayor prccisi6n que los obtenidos
con uno de contacto.

Las letras que anteceden los índices de la forma son arbitrar:as. Los ángulos
se dan con aproximación de medio minuto en la mayoría de los casos. pues ésta
es generalmente la precisión de la medida. Para utilizar la proyección estereográ­
fica y muchos cálculos cristalográfü:os es precisa mucha menos precisión.
Los cálculos cristalográficos en general envuelven tres variables: 1) la relación
áxica, 2) los índices y 3) los ángulos tJ, y p, Cuando dos de ellas se conocen, la
tercera puede calcularse. Estos cálculos son simples y directos para los sistemas
cristalinos ortogonales, pero se hacen complejos y largos con los s'.stemas inclina·
dos. Puesto que no se aprende nada nuevo haciendo los cálculos de w1 sistema
inclinado y la labor se complica mucho, los ejemplos que aquí se dan corresponden
a los sistemas ortogonales.
Hemos visto en los anteriores ejemplos que existen relaciones trigonomé·
tricas sencillas entre los ángulos <11 y p. los índices de la cara { hkl} y la relación
axial. Transformando estas relaciones de tal manera que puedan resolverse para
calcular la relación paramétrica, tenemos
/tgpcoscl>
'= -- --;
k ª = --
hcotg<T>
k--

donde a y e son las longitudes relativas de los ejes con respecto de b; h, k, l son
los índices de Millcr. Utilicemos ahora estas relaciones para nuestro cristal de
aragonito, utilizando la cara E (132). (Ver los ángulos en el cuadro anterior.)
1 X COlg 28" to %'
b= I; a= 0,6223
l
2 x tg .ser 48' x 28" IO 1,r e= 0,7206
l
0

Por tanto, a: b: e = 0,6223: 1: 0,7206.


Este resultado concuerda hasta la cuarta cifra con la relación paramétrica
publicada para el aragonito. Debemos considerar este cálculo como un ejemplo
CRISfALUt;U 1//,1 "'
de un problema del primer tipo: dados los índice� de una cara de una íorma
general y .;;.u, coordcna{h,, angulares 4> y p, determinar la relnción paramétm·.i
Adviértnse que en este ejemplo los indices se usan en vez de los parámetros y, por
tanto. los valores de h. k. I son inversamente proporcionales a los parámetros de la
cara en los ejes.
La solución de un problema de csh! primer lipo también � posible utillLando
cara� 4ue ,;ólo cortan dos ejes, pero en es1e caso se necesitan dos caras, una que
corte a los ejes a y b, y la segunda que corte b y c. o bien a y c. La fórmula
a=(/, cotg <11) k no contiene I y. por tanto. pucdC ser empleada con la cara que no
corta c. La íórmula e - (I tg 1, c:os '11)/k no wntiene h y, por tanto. puede emplearse
con una cara que sea paralela a a. Las caras que no cortan al eje a tienen a este
eje corno eje de zona y tienen <!> o� cxr. Por 1an10. cos O"' 00' = l y la fórmula
se reduce a e (h 1g ¡i) k para la,;; caras que se hallan en esta :1ona. Para obtener "
de una cara m (t 10)
CQI� $,.• = 0.6224
Ahora h1en. de lo� nng:ul0., de la L"ara i (021)
tg t" = fl.7206
• Se <leja para el ��LUchante calcular e a partir de unu rara u 1101). Debe!
tenerse en l'Ucnta que Lodas la� relaciones paramélricas obtenidas de toe.las y cada
ur.a de las caras dehen coincidir. Si no co111c1den, las medidas pueden ser úefü:icn·
tes. se han cometido errNes en et cálculo o se han atribuido erróneamente lo)
indices. Este último caso es íácilmcnte detectable porque la relación paramétrica
errónea es simplemente un múltiplo o fracción del valor oblenido de las demá�
(..·aras del cristaJ.
Un problema del segundo tipo puede enunciarse como; dado� h1 relación
paramétrica y los ángulos medidos de una cara. hallar su índice
Por ejemplo. en el cristal de aragonito hemos medido um1 cara con
•1
1
Js• 46 lf:?', p = 6\• 35 ';,f'. La relación paramétrica se conoce (ver el Cuadro de
..::.

ángulos). Hallar los indices de la cara. Este tipo de problema surge con mucha
frecuencia en la descripción de especies conocidas con formas raras, como en una
nueva localidad.
Primero. por simple examen vemos que la cara pertenece a una forma que
corta a los tres ejes. Si no fuera así, tendríamc,s •1 o f' iguales a Oº ()()' ó 90º ()()'.
1

Podernos, por tanto, escribir las ecuaciones <le tal forma que nos permita calcular
la relación de índices h:k y k:/, de la siguiente manera·

Sub!.tituyendo·
h 0,6221 l 1,8488 X 0,77% 2
T 1.24�2 = T: T= o.7206 T
"º MANUAL DE MINF.RALOG.IA

Por tanto, h:k.l = 1:2: l y el índice es (121).


El problema del tercer tipo puede enunciarse como: dados la relación para·
métrica y el indice de Miller. hallar los ángulos 1J, y p de la cara. Este tipo de
problema surge cuando se desean calcular las coordenadas angulares cuando los
valores observados son poco seguros: también en cristalografía técnica, cuando se
desea haUar la posición de un plano en el cristal para tallarlo o cortarlo según ella.
Supongamos ·que queremos cortar paralelamente a la cara (122) un cristal
orientado de aragonito, cuya relación paramétrica conocemos. Primero debemos
escribir las fórmulas de manera adecuada.

tgµ----­kc
cotg4i=�
I cos '1>
Substituyendo
co1g <1>,._. = 2 x 0,6224 = 1,2448 (J) = 38" 46 %'

tg plH = !;�:��: p= 42• 45'


Estos tres lipos de problemas pueden resolverse con caras que corten sólo a
dos ejes simplemen en función de O" 00' y 90º 00', ret.:ordando que la división
por cero es imposible.

Cálculo en el sistema tetragonal

El cálculo de Ja relación paramélrica en el sislema tetragonal utiliza las mismas


relaciones geométricas formales del sistema rómbico, substituyendo el eje b por
u2 y e, por a1 • La relación áxica es entonces a 1 :a1:c= l:1:c y. por tanto, puede
enunciarse de manera más simple como a:c = 1 :? o más brevemente todavía
r=?.
La solución de los tres tipos de problemas utilizando una forma general
(hkl) se lleva a cabo de la misma manera que en el sistema rórnbico, utilizando la
fórmula
I tg p cos 4>
c=----
k
Si la bipirámide es de primer orden, en la cual <J> = Oº 00', cos <I) se hace I
y la fórmula se transforma en c = (/tg p)/k, Sí es de segundo orden en la cual
<[\ = 45" 00', cos <[> es 0,7071 l.
Por ejemplo, la cara (231) del mineral rutilo, que es bipiramidal ditetragonal,
4/m2/m2/m, tiene como,¡,= 33" 41 y,' I' = 66" 42 y,'. La relación áxica puede
calcularse como sigue:
tg 66º 421,,,' cos n� 41 w 2 ,3229 X 0,8320
= O.ó«2
3 3
y. por tanto. a:c = 1 :0,6442.
C RIST.-IIUCiRAl-.lA '"
J·I problema -¿cuál es el ¡1 lle la cara (221) del rulilo'!- :,e Mmplihca
pon.¡uc el símbolo � del tipo { hlr/} indica 4ue es una bip1rá1111dc de segundo
orden y. por tanlo. ,¡, - 45", con relación

kc
tgpu1 �
Substituyendo
2 X 0,6442
tg l'u1.- - - -- --= 1.xnn
0 .1 01 ,

üilculo en el sistema hexagon11I

La relación parumétm:a en el sistema hexagonal viene expresada por


a:c - 1 :'! o eje e=? como en el siMcma tetragonal. puesto 4ue lO'i tres ejes a
wn iguales e inrercambinhles y lodrn; ello� igualec. a uno. FI mayor int.•onveniente"

,.. = �g P11�cos�
/, +l

-o ��"*""����--l
, a,
•= -60·

4>>= 60"

Fi,11: � n Di1lr1huci{m de las forma, romblX..'-dnca�

para el e�tu<l1ante al hacer los c.:álculos en este \istcma es la l:onvención de que el


cxlrcmo negativo de "l se toma como ongcn <!• - ff 00'. S1 se hiciera l'omo en
los demás sistemas. tomuríamrn; el extremo prn,itivo de "!· Según esta convcnci6n.
el \), de una forma de segundo orden es 60• 00'. fe.ta aparente contradicción tiene
ventajas clara�. pues cuando se trabaja �on criMale� en la división rnt11boédrica.
toda'l la� formu.:; positivnc; tienen 1 11 posilivo, y tocfa¡; la, negn1iva" 1.J.1 negat1\'0 fver
"" MANUAL DI:. MINERAL,OGIA

fig. 337l. l:.I ,¡, de la cara fundamental de la íornm positiva t:!)tará l'.omprend1do
entre o· y 30º. FI calculo del eje e a panir de los ángulos (Ji y ,, de una cara de
forma general utilizará esencialmente la misma fórmula que en el caso rómbico
o tetragonal. La única diferencia reside en que e debe exprcAArsc en función de

..
-··
•,

Fip: 338. Formas he).agonales de primero y ,;egundo ordenes.

a, tomada corno unidad. puesto qut: esta es la posición de el> = o•. El reciproco de
los parámetros en este eje es i = /¡ + k x ( - 1). La fórmula que determin� e
a partir de los ángulos de la forma general es

t=�os4>
h +k
S1 se utiliza una íorma de �cgundo orden. cJ) = Oº y cos <f, = l. por tanto. el
término cos 11• desaparece de la ecuación. convirtiéndose en

ll&PA.1in,
c=---
h+k

Si � utiliza una forma de primer orden (I> = 3W 00' cos <I> = 0.8660 y la
ecuación se transforma en

Ita P•oi,,1 x 0,8660


e =
h+k
Vamu� ..t '"un�idernr algunos ejemplos basados cu el cuadr('I de ángulos del
mineral oligisto
CRISTALOGRAFIA 119

CuADRO DE ÁNGULOS
OLIGISTO IlEXAGOc"IAL·R; ESCALE..'-OloRICO HEXAGO�AL J?/m
a:c= 1:1,3652
Forma cfi Forma lf, p
e 0001 0'00' p 1123 0'00' 42' 18\\'
m 1oio 30-00' 90 00 r 1oi1 JO 00 57 36�'ít
a 1120 O 00 90 00 ; 4265 IO 5311.z l9 03'4
u 7 3000 21 30,1 X liji -10 Sl,I 64 2J

Calcular la relación axial a partir de la forma general x (1232):


ltg p12á2 cos4> 2 X 2.086.S X 0,98201
e= 1,3659
h+k l
Repilieado el cálculo coa los datos de la cara i (4265)
.S X 1,6692 X 0,98201
1,3659
6
El buen acuerdo obtenido en el cálculo demuestra que los símbolos son mu­
tuamente consistentes. Podemos probar el valor obtenido con una bipirámide de
segundo orden ( 1123)
3 X 0,9102
e= - - - = l,36.SJ
2
Podemos calcular ahora los indices de una forma desconocida u. El ángulo
�) = 3o• indica que se trata de una bipirámide de primer orden con indices del
tipo (/J0/,1). Podemos calcular la relación /,:/
!!._ = tg p X 0.866 = 0,)94 � X 0.866
1 1,365-=4
Por tanto, el indice de la cara u debe ser 1014.

J) CRISTALOGRAFIA DE RAYOS X
La aplicación de los ravos X al estudio de los cristales fue la mayor fuerza
dada iamás a la cristalor:rafia. Anteli: de 1912. lo� cri,;;talfü�rafos habían correcta­
mente deducido. a partir de la exfoliación, propiedades ónticas v la regularidad
de la forma externa, oue !os cristales tienen una estructura ordenada: pero su
idea de la �eoJT1etria de las redes cristalinas tenfa sólo la fuer,a de una hioótesis.
Gracias al empleo de los ravos X. ha sido oosible no sólo medir la distancia entre
planos sucesivos de un cristal. sino determinar la posición de los átomos en el
mismo.
Los rayos X fueron accidentalmente descubiertos por WiJhelm Conrad Rocat·
,�o \I A /\- t., A L O t. M I /\' E R A LO G I A

gen en 1895 mientras estaba expcnmentando en la prcxlucción de rayos catódicos


en tubos de descarga cubiertos con papel negro. [I haz de electrones en el tubo
e.le descarga, incidiendo en el vidrio del mismo, producia unn radiación X de
pequeña intensidad que provocaba la fluorescencia de un material fluorescente
próximo. Roentgcn dedujo correctamente 4uc habia producido un nuevo tipo de
radiación electromagnética penetrante, denominándola rayos X por una serie
de misterios conectados con ella. Roentgen no pudo. a pesar de sus �fuerzas,
medir la longitud de onda de los rayos X y este problema sin resolver llevó al
descubrimiento de la difracción de lo� rayos X por los cristales.
El hecho que la mayor parte de las substancias son más o menos transparentes
a los rayos X hizo que surgiera casi inmediatamente su aplicación en hospitales
con hncs médicos como localización de fracturas. cuerpos extraños y tejidos en­
fermos de manera análoga a como hoy son empleados. La prcxlucción de imágenes
sombreadas por medio de rayos X se denomina radiografía y se utiliza amplia­
mente, no sólo con fines médicos, sino para inspección y control de procesos in­
dustriales.
No fue hasta 1912. diedsiete años después del descubrimiento de los raym. X.
y por una sugerencia de Max von Laue, que estos rayos fueron usados en el estu­
dio de los cristales. Los experimentos iniciales fueron llevados a calx:i en la Uni­
versidad de Munich, donde von Laue enseñaba en el departamento del Profesor
Sommcrfcld. Sommerfeld estaba interesado en la naturaleza y producción de los
rayos X y Laue en los fenómenos de interferencia. También en la Universidad de
Munich �e encontraba Paul Heinrich Groth. un eminente cristalógrafo. Con la
combinación de un grupo de tal naturaleza combinando distinguidos científicos con
e'-peciales intereses. se habían establecido las condiciones precisas para el descubri­
miento sensacional.
Fn 1912, Paul E"'ald estaba trabajando bajo la dirección de Sommerfeld en
su tesis sobre la difracción de ondas luminosas al pasar por un cristal. Pensando
en este asunto, von Lauc preguntó: ¿cuál sería el efecto si fuera posible utilizar
ondas electromagnéticas con la misma longitud de onda que Ja distancia interató­
mica en los cristales? ¿Actuaria el cristal como una red de difracción tridimen­
sional, dando lugar a espectros que pudieran ser registrados? Si sucedía así, sería
posible medir con precisión la longitud de onda de los rayos X empleados, supo·
niendo conocidas las distancias inter.itómicas en el cristal; o suponiendo la longitud
de onda de los rayos X. medir las distancias entre los planos en el cristal. Se
discutieron los métcxlos para llevar a cabo el experimento y Friedrich y Knipping.
dos doctorandos, acordaron llevarlo a cabo. Varios experimentos con sulfato de
1.'0bre fueron un fracaso. Finalmente, �?n_l)asa_r un delg_ado haz de ray�
por un_a lámina de exfoliación de !>I� haciendo que e az_ incidiera en
una placa íotográffcii. (uandQSe reveló la placa mostró una serie de pequeñas
�!Fstribuidas geom �ri�amcn�edor de una m<!ncha central,Jrande
producida por el ha, directo de rayo� X. [Ma figura era idéntica con la predicción
CRISTALOGRAFIA 121

di: la J1lr.u.:c..:1ón Je los ra}OS X por un t.:onjuntu regular de puntos d1fusore!<. en


el cristal. De esta manera, un solo experimento demostrO la distribución regular de
las partículas atómicas en el crist&_ y que los�os x- tenían una longltuO de
onda del orden del CSJ?!ICiQ cristalino. Aunque haya sido reemplazado _por métodos
mejores de ln\ll'sllgación por rayos X. esta técnica. el mét()(/o de Luue,\oda\lia se
usa hoy en día '-
En los años siguientes. se lograron grnndes avance� como rc�ult.tdo del tra­
bajo de los físicos ingleses, William Henry Bragg y William Lawrencc Bragg. padre
e hijo. Fn 1914 la estructura del �rimer compuesto, la halita. C'INa. fue deter­
minada por los Brngg, que en los años sucesivos determinaron mucho más. Los
Bragg también simplificaron mucho las generalizaciones matemáticas de von Laue
en relación con la geometría de la difracción de los rayos X y populari1aron los
resultados con una serie de bien escritos y amenos libros. '
Las ondas electromagnéticas constituyen una serie contmua 4ue varían en su
longitud de onda desde las ondas largas de radio del orden de miles de metro� a
los rayos cósmicos que son del orden de 10-11 metros (¡una millonésima de una
millonésima de metro!). Tcx:las las formas de radiación clectromagnétit.:a tienen cier­
tas propiedades comunes como la propagación en línea recta a una velocidad de
300 000 metros por segundo en el vado. reAexión. refracción segun la ley de Sndl.
difracción por bordes y por rendijas o redes. y una relación entre energía y lon�i1ucl
de onda dada por la ley de Plank: �\' he i\. donde e es la energfa \' la fre-

L011gitw/ de o,,do en ce11#11ttehos


300000 30 3x10-2 Jx10-:s Jx 10-11 Jx 10-11

Fig J19 El espectro clcc1romagnético

cuencia. e la velocidad de propaga!.:ión. ,\ la long11ud de onda y /¡ la l'Oll!o,tantc <le


Plank. De C!ila manera. cuanto_má'i corta sc.1 la ,2.nda ��r es la cm.:rgía nel'C'·
�ria para su producción y mayor su poder de penetración.,_ Lo!! rayo� X <Xupan
sólo una f)C(¡ueña parte del �pcctro. Cl!)'a kmgi!u� deJmda varía cnw:.....a.lgQ n).á,
de 100 A y los 0,02 J.. (fig. 3339). Los rayos X que se empican en la inve!->tig�1ciún
de los cristales tienen longitudes de onda del. orden de I A. La h17 visible tiene una
longitud de onda comprendida entre los 7200 y 4000 A. más de mil veces mayor )
por ello menos penetrante y de menor energía que los rayo'i X

W. H Bra.gg y W. L. Bragg, X-raJ'S 1111d Crnllll S1ruc1urtf. G. Bcll and Som. ltd.. Lon-
don. 1924.
W H. Bra(ll y W. L BraQ. Tht C,-Jstallint Statt. The Macmillan Comp:-.ny, Ncw Yo,l. J()J.I
W H Ora�. An lnrrodur-tio11 to CrJJ/al A11a/Jsis. G. Bcll and Son, lid.. London. 19�:I_I:
W L. Braq, Atomic Srmcturt o/ Mi11tn1ls, Comell Unive�ity Press. lrh:ica. "Ncw Yo1l. 1�37
\,f A N U A L DE M J NE R A J. O G J A

Los rayos X se prcxlucen cuando los electrones que se mueven a gra�o­


cidad chocan con los átomos de un elemento dado. Los electrones orbitales de
las cubiertas K, L y M, profundos en la estructura extrnnuclear del átomo que es
bombardeado, son llevados temporalmente a estados excitados por la energía ce­
dida por los electrones que bombardean. De estos estados excitados el electrón or­
bital vuelve a su est:ldo estable en el proceso. Esta es radiación X.
Los tubos de rayos X primitivos no eran muy diferentes de las tubos cató­
dicos y en esencia eran tubos de vidrio con electrodos metálicos entre los que se
aplicaba un alto potencial de corriente continua. En el tubo se hacía un vado de
unos 0.01 mm de mercurio. Cuando se aplica el alto voltaje la ionización del gas
residual produce iones positivos que son atrafdos al cátodo y lo bomhardean. Ji­
hcrando electrones. i:n e.�tos tubos, denominados tubos de RllS, existe una mutua
dependencia entre presión, voltaje y corriente. Debido a que la presión va bajando
a medida que el tubo funciona, camhirmdo de esta manera el cankter de los rn­
yos X emitidos. estos tubos requieren considerable atem:ión durante su empleo.
Dcbillo a estas desventajas, el tubo lle gas hn sido recmplando por el tuho
Coolidgc o de alto vacío. En este tubo se hace el mejor vacío posible. El cátodo
es un filamento de tungsteno que emite electrones al ser calentado por el paso
de una corriente. Aplicando una gran diferencia de potencial se aceleran los elec�
trones y su impacto sobre el ánodo _positivo genera los rayos X. En estos tubos,
la corriente y el voltaje son prácticamente independientes y puede mantenerse
constante el carác1er de los rayos X emitidos.
La nalurnleza de los rayos X depende del metal del ánodo y del voltaje apli­
callo. No se producen rayos X hnsta que el voltaic alcanza un valor mínimo que
depende del material del ánodo. En este momento se prcxhice un espectro con­
tinuo de rayos X. Al aumentar el voltaic la intensidad de todas las longitudes de
onda aumenta y el valor de la longitud de onda mínima decrece prot,'Tcsivamcnte
(fig:. 340a). Este espectro continuo que contiene todas las lon�itudes de onda dentro
de un determinado rango es análogo n la luz blanca del espectro visible y se de­
nomina radiación blanca.
A medida que se aumenta el voltaje en el tubo aparece superpuesta sobre el
fondo continuo una linea espectral o radiación carnrterlftica del material del ánodo.
Esla radinci6n earaelerística. muchas veces más intensa que la radiación blanca,
consiste en varias lonl!itudes de onda aisladas de las cuales se puede 5cleccionar una
por filtrado (fü�. 340h). Como es análoea n la luz monocromtiticn del espectro vi­
,;;ible i,:e denominan rnyos X monocromáticos. 1
Siguiendo el experimento primario de Munich. von Laue dedujo ttes ccuacio·

Las loorhmtc'I ele onda de I� r3vn,,; X c,.rnc•crh1k"'l'I c..-.i1id3,; onr metak.'I distinto� han sido
bien de1crmin11da11 l.a11 lom.1itm.lcs Je onda JC, (11' 1Cl'I más corrienTC"I son·
\.1olib<lrno 070QI A Cob:ilto 1 7!89 A
C"htc 1 S,40.S Hicrro 1 9860
'llauel 16'i78 Croroo 2.2896
C'RISTALOGRAFl.-1

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0
0·'=;,.--'-!-0,,,--,oL.•---éo,""s-�1.o Á
Long,tud de 011do
'o)
(b)

Fig. 340. Espectro de rayos X. a) Variacion de la intensidad con la longitud dé onda


en el espectro continuo de rayos X de tungsteno a distintos voltajes. b) Curva de la intcn.
"idad con l:l longitud de onda caraclcrlstica superpuesta en el espectro continuo de rayos X
del molfbdcno. ,seg1ín Ubr�y. Ph.Ys. Rev JI, 401.)

nes (las ecuaciones de Laue) p<1ra explicar el fenómeno cle difracción observado.
Demostró que par.i producir una mancha en la placa íotográfü:a debían satísfacerse
simultáneamente tres condiciones. Poco después. W. L. Bragg. trabajando en In­
glaterra en difracciOn de rayos X, señaló que aunque lo� rayos X eran difractado_s
por los cristales, actuaban de tal manera como si se reflejaran en los planos del
cristal. Sin embargo. de manera distinta a la luz ordinaria. los rayos X no son
«reflejados» de manera continua por un plano cristalino dado. Usando una longi­
tud de onda dada A. Bragg demostró que se produce una «reflexión» en una fa.
milia dada de planos cristalográficos s.ólo en ciertas condiciones. Estas condiciones
deben satisfacer la ecuación ,ii\ = 2.t.l sen O donde n es un entero ( 1. 2.3.... n).
J.. la longitud de onda, d la distancia entre los planos paralelos sucesivos y {J el
ángulo de incidencia y reflexión ele lo� rayos X ')Obre el plano considerado. Esta
ecuación. conocida como la ley de JJra,:¡.:" expresa de manera mucho má� simple
las condiciones simultáneas de las tres ecuaciones de Lauc.

DEDUCClóN DE LA ECUAClóN DE BRAGG

Hemos visto en la página 7 que los cn:,,,tale!<o ...:stán form.td� por átormh v g,u
pos _de átomos con una repetición periódica en puntos. retitulare-,.,, v lac; ('iwt, l!Ut'
124 .\I .4 V l. AL DE M / N L R A 1.0 G 1 A

,..,m � a_pare1.:er en el crislal son las paralelas a los planos atómicos que tienen mayor
d..:nsidad de punto� reuculare�. Paralelamente a cada uno de estos planos existe una
familia de plano5> idénticos equidistantes. Cuando un haz de rayos X incide sobre
un cristal. penetra en ti y la «reflexión» que resulta no se prcxluce en un solo
plano smo en una .,erie casi infinita de planos paralelosLcada uno de ellos contri­
huyendo un poco a la «retlexión» total. Con el fin de que la «reflexión» sea sufi­
�1enternente intensa la" reflexiones flldividuale� deben estar en íai,c e� Las

•, -----------1---•,
I ig �41. (icometrla de la reflexión de los rayos X.

\iguientc., l-ondic..:ione\ nCL:C!><.trias para refor,ar la intensidad reflejada fueron de­


mostradas ror W. L. Bragg.
Fn la figura 341 las líneas p. p1 y P: representan la trua de una familia de
plnno.\ de espaciado dr Los ra;os X que inciden en cualquiera de estos planos sería!}
reflejado., a un ángulo igual al de inc.iden.cia -�, cualquiera 4uc sea el valor de O.
Sin emhargo. pHH refor,ar"l" entre sí para dar una reflexión que pueda registrarse.
J�s rn.yos refl«:.@dos_ deben estar en fase. El camino DEF de las ondas Jeflejadas
en E-es más largo 4ue el camino A BC de las ondas que se reflejan en B. Si los dos
conjuntos de ondaS deben estar en fase. la diferencia de camino entre ABC y DEF
debe ser un número entero de longitudes de onda (nA)1 En la figura 341, BG y BH
son perpendiculares a AB )' BC respectivamente de tal manera que AB = DG y
BC = flf. Para sati\fru.:er la condición que las dos ondas estén en fase, Q_I:., + E/1
debe c;er igual a un número entero de longitudes de ondas�Jll;: es perpendicular a
la"i líneas p y p 1 y e� igual al espaciado ,( En el triángulo GBE. d sen fl = GE;
y en 1/Bt., d <,en h = Fil Por tanto. para una rcfle�ión en fase GE+ EH=
= 2d sen IJ = ,,>,.
f:Ma es la ecuáción de Bragg. Para un espaciado dado d y una A dada. las
reflexiones Wlo se producen para aquellos ángulos que satisfacen la ecuación. Su­
pongamos. por ejemplo. un ha, monocromático de rayos X es paralelo a una cara
de exfoliación de halita y la placa se monta de tal manera que puede girarse alre­
dt!dnr de un eje normal al ha, de rayn� X Al girar la halita lentamente�o hay
(' H J STA LOGRA F I A 125

reflexión hasta que cLhaLI.Jlcidcnte hace un án�lo iJ que satisface la ecuación de


Brm�-con 11 = 1. Si se continúa girando, aparecen ñuevai, reflexiones cuando la
ec.uación satisface ciertos ángulos con 11 = 2, 3. 4.... cte. Éstas se conocen como
reflexiones de primero, segundo, tercer orden, etc.

MÉTODO DE LAUE
Ln d método de Lauc !,e! utiliza un momx.:ristal estacionario. Una placa foto­
gráfica o películo plana. cnccm1da en un sobre a prueba de luz se sitúa a una dis­
tancia conocida, generalmente 5 cm. del cristal. Un haz de rayos X blancos se hace
incidir en el crist11I nonnalmcnte a la placa fotográfica. El ha? diret:to produce

Fig. 342. Fntografla Lauc

un ennegrecimiento en el centro de la película y, por tanto, generalmente se pon�


un pequoño disco de plomo en frente de la película para interceptarlo y absorberlo.
fl ángulo de incidencia O entre el haz de rayos X y los distintos planos atómicos
con su espaciado d dado es fijo. Sin embargo, como tcxlas las longitudes de onda
se hallan presentes, la ley de Bragg. nA = 2</ sen fJ puede ser satisfecha para cada
familia de planos atómicos si (2d sen B) · nA está comprendido en el rango de lon­
gituqes de onda que produce el tubo. Alrededor del punto central de una fotografía
Laue aparecen manchas de difracción, cada una de ellas el resultado de la refle­
xión de ]os rayos X sobre una serie dada de planos atómicos (fig. 342).
l:I m�todo de Laue, aunque de gran interés histórico, ha sido en gran parte
reemplazado por otros métodos más poderosos de análisis rocntgenográfico. Hoy en
día se empica principalmente para determinar la simetrla. Si un cristal se orienta
de tal manera que el haz incidente sea paralelo a un elemento de simetría, la dis­
rosición de las manchas en la fotografía revela su simetrfa. Un Laue de un mineral
tomado con el haz incidente paralelo al eje binario de un cristal monoclínico mos­
lmrá una disposiciói:t binaria de manchas; si el haz e� paralelo al plano de sime·
1'26 \I A ,.. U .-1 L D E M IN E R A LO G I A

trfa, la fotografia presentará una línea de simetría. Una fotografía Laue de un énS·
tal rómbico tomada con el ha1 paralelo a un eje de simcLria mostrará una distribu­
ción binaria con dos lineas de simetría. La fig. 343 muestra una distribución senaria
dada por el berilo con el ha, incidente paralelo al eje senario

... ' .
.. . :
..... ·:. . . .
·. ',
' 1'
..
. .. . .
:, ..

•.. '.• . .•
..,

. ... . .
.. 1.. •

.... . �..•.: . .: . ..
'

.
!Í··
1

. .... ... .. ., ..
.

-----·. · . .•. . ...... ...... :.·.:·


F1g. 343.
.
Lauegrama de berilo

MÉTODO DEL CRISTAL GIRATORIO

En el mftodo del cristal giratorio y las técnicas que derivan de él, se emplea
un monocristal. El cristal debe orientarse de tal manera que pueda hacerse girar
segun uno de los ejes cristalográficos principales. Si aparecen las caras la orientación
se lleva a cabo más (ácilmente en un góniómetro óptico; sin caras la oricn­
lación es posible pero laboriosa. La cámara es un cilindro de diámetro conocido.
coaxial con el eje de giro del cristal y que lleva en su interior una pelicula fotogcá­
fica protegida de la luz por una cubierta de papel negro. El haz de rayos X mono·
cromático entra en la cámara a través de un colimador e incide sobre el cristal.
En estas condiciones, con el cristal quieto, sólo se producen reftexfones for­
tuitas. Sin embargo, si el cristal se hace girar lentamente, varias familias de planos
reticulares se traerán a una posición tal que para ellos el ángulo 8 con una ,\ dada
cumpla la ecuación nA = 2d sen 8. Una familia de planos dada originará reflexiones
separadas cuando n = 1, 2, 3, etc.
Cuando se revela una fotografla de cristal giratorio (fig. 344) y la pellcula se
enderez.a, se encuentran manchas distribuidas sobre filas paralelas, conocidas como
CRISfALOú'RAFl.-4

niveles. perpendiculares al eje de rotación del cristaJ. Cada mancha es el resultado


de una reflexión en una serie de planos atómicos, pero como la orientación del cris­
tal no se conoce de mnnera completa, no es fácil identificar los planos que han dado
lugar a una mancha dada.
La identificación de los planos que han dado origen a las reflexiones en la
fotografía de rayo:-. X se denomina numera, el diagrama. Varias modificaciones del
método del criMal g1rat0rio ,e han desarrollado para 4ue se permita la numeraci9n

" '' ' . " , ' "' • 1 ' ,,

completa de las reflexiones registradas. [I método más corriente es el méwdo del


cristal oscilante, en el cual la rotación es limitada y por tanto se reduce 1.:onsidcra­
blemente el número de planos que dan lugar a manchas; el método de Weisse,iherg,
en el cual el chasis se traslada durante la rotación con lo que se extiende el nivel
correspondiente; y el método de ¡,receJión en el cual una placa ¡>lana y cristal se
mueven según una trnycctorla giratoria compleja con el fin de separar las reílexiones
individuales y poder numerarlas. rl estudio de estos métodos cae fuera del alcam..:e
de cs:e lihro. Sin cmhargo. de un diagrnnrn <i:in numerar \t: puede tamh1t!n \ac.:<tr
buena infornmción.
Hemos visto que el cri,tal está formado por una red tridimensional con una
periodicidad característica o período de itlcmirlad �, lo lnrgo de cada uno de Jos
ejes crisLalográficúS. También sahemos que C'iln red nctúa como un retículo tridi.
mensionnl en la difracción de los rayos X. La difracción podemos imaginarla como
aconteciendo de manera independiente según cada una de las filas de átomos para·
lelas a los ejes cristalográfic.·os aunque para que se registre un rayo difractado en la
película es necesario que la difracción según las fi!a!ii en tres dimc11si,1nes esrt:n
en fase.
.U .-t /\,' l' -t J n F. M /NE RALO G I A

Con!<l1dcre11111� una hla de puntos diíractantcs de periochc1dad e (fig. 345). Los


ra)o� difra<.:tadti, � rcfor,arán entre si ruando ec;tén en fase, es decir, cuando tienen
una <lifercm..-ia de camino igual a un número entero de longitudes de onda. De esta
mam.:ra. la difracción en fase forma ángulos determinados con la fila de átomo,
Jepcndiem.Jo de su periodicidad y de la
longitull de onda de los rayos X.
E:.n la figura 346 lm, rd)O� 1 y 2 esta­
r.in en fa�e sólo cuando 11>.. = e cos c1,.
Para un valor de ni\. (11 es constante y los
rayos difractados forman un cono con la
fila de átomos como eje del mismo. Pues·
10 que los rayos difractados tambien es­
O,de11 O
tarán en fase para el mismo ángulo e¡) al
otro lado del ha1 incidente. existirá otro
cono. invertido con respecto al primero
(fig. 347) Cuando 11 = O, el cono es un
plano que inclu)'c al ha, primario. Cuan­
to mayor sea "· mayor es el valor de 111
y por tanto más cerrado el cono. Sin em·
bargo, todos tienen el mismo eje y vérti·
ce, que es precisamente la intersección del
ha7 primario y la fila de átomos.
1 ;}! l.¡�. 011racción di.' lo, ra}os X f.n una red tridimensional e x i s l e n
ror una hla de átomo<; otras dos direccione, axiales. cada una
de ellas con su periodicidad característica
Je punlOs d1frac.:tantcs y cada una de dlas capaz de generar su propio conjunto de
<.:nno, con ángulús c.:aracterísticos. Los conos de difracción de estas tres filas de
;itomos \C corlar.in entre si. pero sólo cuando los tres se cortan según una misma
ret:ta aparecerá un ha, difractado (fig 348). rsta línea es la dirección del hu
4uc regiMr..tmos como una mancha de la película. En las demás direcciones, la
int1:rl'crcm:i�1 t.:.tnc.:ela el rayo. Cuando los tre� conos se cortan según una recta
romun. turnhién se nimple la ley lle Bragg. 11,\ = 2'/ sen fJ.
Cuando se toma una fotografía de cristal giratorio. el cri�tal gira alrededor de
una de las filas principales. generalmente un eje cristalográfico. Esta fila es normal
al hat incidente. Por consiguiente, los rayos difractados estarán siempre contenidos
l!n conos cuyns ejes .�on comunes con el eje de rotación del cristal. Este eje es asi·
mi�mn el de la película <.:ilimJrico y, por tanto, la intersección de los conos sobre la
pehLula ser.in una serie de círculos (fig. 349). Cuando la película se extiende Jo,
dn:ulu� aparc1.:cn como líneas rectas paralelas. Cada una de ellas es. como se ha
t.licho. un nivel, que corresponde a un cono de rayos difractados para los cuales II
1iene un cierto valor. De esta íorma el nivel que incluye el haz primario se deno·
min;1 nivel cero o ecuador. el primer nivel es el que cumple 11 = 1, el segundo
CRISTALO,GRAFIA

n =- 2 y así sucesivamente. Los uivcles no son continuos puesto que las distinLas
manchas de difracción aparecen sólo cuando los tres conos se cortan.

Fi¡. 346. Condici(lnc.., para la difracción de los rayos X por una fila de átomos.

11•2

11cl

Hrn de
""°' X n=D----

"-t

n:::2

h& 347. Conos de difracción por una fila de Momos

La separación de los niveles viene condicionada por los ángulos de los conos,
.:¡ue a su vez depende dt: la periodicidad de la fila reticular alrededor de la cual
se hace girnr el cristal. Por lo tanto, si conocemos: 1) el dián.1etro de la pelíc11la.
cilíndrica (2r), 2) la longitud de ondas de los rayos X (.\). 3) la distancia del nivel II

l>AHA 111:(f -9
1,n MANUAL DE MINERALOG/A

Fig. 348. Conos dt: difracción por tn.:s filas de átomos. Los conos se cortan
-;cglln una recta común.

fig l49 lntcr)CCC1tín de los cono\ d,e difracción r,or una pdí�ula cdindnca
CRISTALOGRAFIA '"
sobre cJ ecuador {y.). podemos determinar la periodicidad o período de identi­
dad (/) según el eje de rotación del cristal con las relaciones siguientes:
nl.
� = tg � (fig. 350 a) /=

(fig. 350h)

Si se toman fotografías de cristal giratorio según cada uno de los ejes cristalo­
gráfico!., podemos determinar las dimensiones de la celda unidad. Los períodos de

Rodio d• lo cómwo

,,, "'
Fig. 350. Geometrfa para el cllculo del periodo de 'identidad l.

identidad determinados al girar el cristal sucesivamente según a, h y e son la\


aristas de Ja celda elemental, es decir a0 , b0 , c0 • Esto es cierto sea cual fuere la
simctria del cristal. No obstante, en el sistema cúbico una sola fotografía basta para
determinar a0 ¡ en el hexagonal y tetragonal, dos hacen falta, una según e y la otra
según a.

MÉTODO DEL POLVO


La rareza relativa de los cristales bien formados y la dificultad de llevar a
cabo la precisa orientación requerida por los métodos de Laue y de cristal gira­
torio llevaron al descubrimiento del método del pofro en la investigación de ra­
yos X. En este métcxlo la muestra se porfiriza tan finamente como sea posible y se
asocia con un material amorfo, tal como el flexible colodión, en una aguja de 0,2
a 0,3 mm de diámetro. Esta aguja o mueJtra de polvo está formada idealmente por
partkulas cristalinas en cualquier orientación. Para asegurar la desorientación total
de estas pequeñas partículas con respecto del haz incidente la muestra. general­
mente. se hace girar en el haz de rayos X durante la exposición.
La cámara de polvo es una caja plana en forma de disco. como una caja re­
donda de galletas con una aguja ajustable en el centro de la misma para montar
la muestra. La pared cilíndrica está cortada diametralmente por un colimador des.
montable y un obturador del rayo opuesto a aquél. La tapa que cierra herm�tica-
132 MANUAL DE MINERALOGIA

mente puede quitarse para situar la pelicula, que, en la cámara más corriente, es
una cinta estrecha de unos 350 mm de longiLud y 25 mm de ancho. En esta película
se perforan dos agujeros, que cuando ésta se sitúa en la superficie interna de la
cámara el colimador y el obturador pasan a través de aquéllos. Este ti¡x> de mon­
taje se denomina el método de Straumanis (fig. 351).

Fig. 351. O.mara de polvo.

Un fino haz de rayos X monocromático se hace pasar por el sistema colimador


e incide sobre la muestra, que está cuidadosamente centrada en el eje corto de la
cámara de tal manera que la muestra permanece en el haz mientras gira durante la
exposición. Los rayos que no han sido desviados pasan a través y alrededor de la
muestra y entra en el obturador del rayo, recubierto de plomo, a través del cual
deja la cámara.
Cuando el haz monocromático de rayos X incide en la muestra, se producen
simultáneamente todas las difracciones posibles. Si la orientación de las partículas
cristalinas en la muestra es realmente estadlstica, para cada familia da planos
atómicos con su característico espaciado d, existen muchas partículas cuya orien­
tación es tal que hacen el ángulo apropiado O con el rayo incidente de tal manera
que se satisface la ley de Bragg nA =2d sen B. Las reflexiones de un conjunto dado
de planos forman conos cuyo eje es el haz incidente y con un ángulo interno de
48. Todos los conjuntos de planos atómicos dan una serie de conos que corres-
CRJSTALOGRAFIA 133

ponden a reflexiones de primero, !-egundo. tercero y órdenes más elevados (n = 1,


2, 3... ). Las diferentes familias de planos con distintos espaciados d satisfarán la
ley de Bragg para valores apropiados de O y para valores enteros de 11, dando lugar
a conjuntos diferentes de conos de haces reflejados.
Si los rayos que forman estos conos inciden sobre una placa fotográfica normal
al haz incidente, se observará una serie de círculos (fig. 352). Sin embargo. de esta
mrinera sólo se registrnrán reflexiones con pequeños valores de 28.

Fig. 352. Difracción de rayos X por un preparado de polvo registrada en una placa plana

Con el hn de registrar reflexiones de 20 hnstn los 180". la película se coloca


en una cámara cilindrica en cuyo eje se ha mostrado In muestra. En estas condi­
ciones, la película corta los conos de rayos reílejados según curvas (fig. 353)
Puesto que los ejes de los conos coinciden con el haz de rayos X, por cada cóno
habrán dos líneas curvas simétricas en la película dispuestas a cada lado del orifi­
cio por el cual sale de la cámara el haz de rayos X. La distancia angular entre estos
arcos es 48.
Cuando la película se revela y se extiende, estos arcos tienen como centro los
dos orificios de la película. Las reflexiones de ángulos e pequeños tienen su centro
en el orificio de salida de los rayos X. Partiendo de este punto. los arcos aumentan
de rodio hasta 28 = 90� en que 5911 líne�1s rectas. L1¡; líneas correspondientes a
reflexiones de 2fl > 90• se curvan en la dirección opuesta y son concéntricos oon el
orificio de entrada de los rayos X. Estas reflexiones se conocen como de rerroeesn
y las primeras de tran:m1i.i;ió11.
_Si se emplea película plana a una di¡;rancia n de la muestra. se puede calcu­
lar R midiendo S. el diámetro del anillo. Puede verse en la figura 352 que tg 2� =
Sl2n. ruando se empica una cámara cilíndricn, la di¡;tnncia S se mide en la pelí­
cula extendida. Fntonccs. S � R x 40 en ri.ldianes 1 o(} - S 14R en radianes. don­
de R es el radio de In cámara y S se mide en las mismas unidades que R. La mayor

' Un radiftn 57,J•.


\/ 4 \ l I I JJ 1 \11 \ t. H. A L (} 1, J I

parte de las ctlmáras se construyen de tal manera con un radUJ tal 4ue S. medido
en milímetros, pueda convertirse fácilmente en grados. Por ejemplo. cuando el
radio de la cámara son 57.3 mm la circunferencia es de 360 mm. Con una cámara
así, cada milímetro de película equivale a 1·. Por tanto, una distancia S de 60 inm
meclidn en la película es igual a 60� = 48. es decir, () = 15-,
No es posible medir distancias S simétricas para valores de O mut.:ho mayores
de 40º (S = 140 mm) en una peHculA con dos ?rificios del tipo Straumanis. Para

1111(((( (( 0 )) )))))) 111( 1( (( 0 )) )) :11


Fip: ,� \ Difracción de ra}OS X producida por un preparado de polvo registrada
en una pelicu\a cillndrica.

obtener los (} para lineas con {i mayor de 40º. deben determinarse previamente los
centros de la:s líneas de 8 bajos. Entonces se mide la distancia S/2. Debe tenerse en
cuenta que si la cámara no mide 57.3 mm debe emplearse un factor de corrección.
Así. si se emplea una cámara cuyo radio es de 28.65 mm el factor de corrección
es 57,3.128.65 = 2 y los valores de S deben dividir:-.e por 2 para obtener los grados
correspondientes.
El método de Straumanis se emplea ahora en general. En las cámaras de tipo
antiguo el haz de rayos X entraba entre los extremos de la película cilindrica y
salia por un orificio central. La cámara de Straumanis tiene la ventaja de permitir
el cálculo del radio efectivo de la cámara directamente de la película. Durante el
proceso de revelado, la película se contrae y. por tanto, para un trabajo minucioso
no se tiene en cuenta el diámetro efectivo de la película al hacer los cálculos.
Una vez se ha determinado el ángulo O de una línea dada en la fotografla de
polvo. se puede calcular el espaciado correspondiente a la familia de planos que ha
dado lugar a la reílexión empleando la ecuacion de Bragg n,\ = 2d sen 9. o
d = 11,\ 1(2 sen fi). Puesto que en general es imposible decir el orden de una refle­
xión dada. 11 cobra el valor de 1, y d se determina en cada caso como si la linea
fuera una reflexión de primer orden. Los índices de las líneas de un diagrama de
polvo se pueden atribuir en substancias cúbicas. tetragonales. hexagonales o róm­
bicas y determinar así las dimensiones de la celda elemental y la relación paramé·
trica. Este método sólo se usa. con todo. con el sislema cúhico y e(i ímposihle para
'iUstancias monodinicas y triclínicas.
CR/STALOGRAFIA 135

El método de polvo encuentra su aplicación principal en Mineralogía como


una técnica de identificación. Se puede utilizar en este caso sin .conocimiento de la
estructura o simetría. Cada sustancia cristalina da lugar a su propia foto de polvo,
que. al depender de su estructura interna, es caracterh,tica de la sustancia dada.
Se dil.-e, a menudo. que el diágrama de polvo constilUyc las huellas dactilares del
mineral, porque difiere del diagrama de cualquier otro mineral. De esta manera.
si se sospecha que un mineral desconócido es el mismo que otro conocido. se ob-

d 3 1.37 1 4.2f. 1 a-51011. a:-S.01


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'Sod,11m�l[h1

Fig. 154. Ficha ASTM del cuarzo. En la parte superior de la misma se dan las tres
rayu mh intensa.<; y <;u intensidad relativa. El cuarto d es el espaciado mayor.

tiene un diagrama de cada sustancia. Si las fotografías se corresponden linea n


Jlnca. los dos minerales son idénticos. Muchas organizaciones mantienen ficheros
de fotografías standard de minerales conocidos y por comparación se jdentifican
lo.e; minerales si se tiene alguna indicación de su probable naturaleza.
Sin embargo, con frecuencia se está completamente perdido en cuanto a la
identidad del mineral y una comparación sistemática con los miles de fotograflas
del fichero seria muy largo. Cuando esto sucede. el investigador se dirige a las
fichas de datos de difracción de rayos X preparadas por la American Society for
Testing Malerials íASTM) (fig. 354). Fn estas fichas se registran los espaciados d
de miles de sustancias cristalinas, como las huellas dactilares de conocidos crimi­
nales lo son en la Policía. Para poder usar estas fichas el investigador debe calcula,
los d de las lineas más intensas en el diagrama de polvo de su sustancia problema
y estimar la intensidad relativa de las líneas en una escala en que la más fuerte se
considera 100. Se busca entonces una serie idéntica en las fichas ASTM, que han
sido previamente clasificadas en orden descrcdente de d de las rayas más intensas
Puesto que muchas sustancias tienen líneas intensas con la misma d y muchos fac-
1)6 MANUAL DE MINERALOGIA

tores pueden alterar la intensidad relativa de las lineas en el diagrama de polvo,


todas estas sustancias se examinan en la función de la segunda y tercera lineas más
intensas. Cuando el «sospechoso» ha sido seleccionado del fichero. Ja compara­
ción con las lineas débiles, que también se hallan en las fichas ASTM permite iden­
tificar rápidamente la sustancia en la mayor parte de los casos. De esta forma una
sustancia desconocida puede ser identificada rápidamente (X)T medio de un análisis
no destructivo sobre un pequeño volumen de la muestra.
El método del polvo es de mayor utilidad y tiene otras aplicaciones donde
re.side su gran valor. La variación de la composición química de una sustancia co­
nocida implica la sustitución por átomos, generalmente de tamaño algo diferente.
de los que debían ocupar los lugares en red. Como resultado de esta substitución
las dimensiones de la celda y. por tanto, los espaciados reticulares se cambian li­
geramente y la posición de las líneas en la fotografía de polvo correspondientes
a estos espaciados se desplazan ligeramente. Midiendo estos desplazamientos de
las líneas en un diagrama de polvo de sustancias de estructura conocida, se pueden
detectar con exactitud cambios en la composición química.
Además, las proporciones relativas de dos o más minerales en una mezcla
pueden ser convenientemente determinadas comparando las intensidades de las
mismas líneas en diagramas de control de composición conocida.

OIFRACTóMETRO DE RAYOS X

En los últimos años la utilidad del método de polvo ha crecido considerable­


mente y su campo se ha extendido con la introducción del difractómetro de rayos X.
Este poderoso instrumento utiliza radiación monocromática y una muestra fina­
mente pulverizada, como se hace en el método de polvo fotográfico, pero registra
la información en una cinta de papel. El equipo suministrado por una casa co­
mercial es el de la figura 355.
La muestra para el análisis difractométrico se prepara reduciéndola a polvo
fino. que se extiende uniformemente sobre la superficie de un porta, usando una
pequeña cantidad de adhesivo. El instrumento está construido de tal manera que el
porta. cuando se sitúa en posición, gira en el haz colimado al mismo tiempo q1=1e
un tubo contador, montado en un brazo, gira hasta registrar los rayos X reflejados.
Cuando el instrumento se silúa en posición cero. el haz de rayos X es paralelo
al portamuestra y pasa directamente al tubo contador. El portamuestras y el tubo
contador se mueven mediante engranajes distintos. de tal manera que mientras el
portamuestra gira un ángulo O, el tubo contador gira 2fJ. El propósito de este m0n­
taje es mantener una relación tal entre la fuente de. rayos X. muestra y tubo con­
tador que no sea posible al vidrio portamuestras cortar ninguna reflexión.
Si la muestra ha sido preparada de forma adecuada, habrán millares de par­
tículas pequeñísimas en el porta en todas las orientaciones. Como ocurre en el mé­
todo de polvo. todas las reflexiones posibles ocurren al mismo tiempo. Pero, ea
CRISTALOGRAPIA 137

Fig. ].SS. Diíractómetro de rayos X. (Cortesía dt1 Phi/ip:1 Electronics Co. ble. Mt.
Vernon, N. Y.)

vez de registrarlas todas al mismo tiempo en una película, el tubo contador las
alcanza separadamente.
Cuando se opera. la muestra, el tubo contador y el papel del registrador auto­
mático entran simultáneamente en movimiento. Si un plano tiene un espaciado d
que refleje con () = 20•. no aparece evidencia de esta rcílexión hasta que el tubo
contador ha girado 20, o sea 40°. En este momento el rayo reflejado entra en el
tubo contador y lo hace conductor. El impulso asi generado se amplifica y mueve
la pluma del registrador. Así, a medida que el tubo contador recorre, el registrador
de cinta de papel registra el pico de la reflexión de la muestra. El ángulo 29 en el
cual se ha producido la reflexión se puede leer directamente de la posición del pico
en el papel. La altura de los picos son directamente Proporcionales a las intensi­
dade's de las reflexiones que los causaron.
El papel sobre el cual se registra está dividido en décimas de pulgada y se
mueve a velocidad constante, generalmente 0,5 de pulgada por minuto. Con esta
¡¡¡

,:

1.."
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o• 10• 20• 30• 40· so• 60' 10• so· 90• 100· 110· 120· 130· 140· 1so• 150• 110· 1so•
e
C)
:..

Fi�. 356. Comparación entre el n:gistro del difractómetro y un diagrama de polvo de cuano.
(Cortesfa de W, Porri.th, Philips Laboratorit.s, lrvington. N. Y.)
CRISTALOGRAFIA 1)9

velocidad de papel y una velocidad de barmJo del tubo contador de 1• por mi·
nulo, 0,05 pulgadas en el papel equivalen a 2& de 1·. Las posiciones de Jo, p,cos
en el papel pueden leerse fácilmente para un 2fJ de 0,05". y los espaciados ti de IO'lo
planos atómicos que los han originado pueden ser determinados mediante la ecua­
ción nA = 2d sen fJ. Como en el método de polvo fotográfico, todas las reflexiones
se consideran de primer orden, a menos que el registro se numere para determinar
las constantes reticulares.
Aun cuando el difractómctro suministra <latos similares a los que se obtienen
por el método de polvo clásico. tiene ventaJas claras. El método de polvo requiere
vadas hor.u de exposición más el tiemJX> necesario de revelado, fijado. lavado y
recado de la película: un registro por difract6me1ro puede hacerse en una hora.
Con frccucacia es diíkil estimar la intensidad de la" lfneas en una fotografía de
polvo, mientras que la altura del pico en una carta difractométrica puede ser de·
terminada gráficamente con gran exactitud. El diagrama fotográfico dehe ser me­
•dido con exactitud para medir los valores 2(}, mientras que se leen directamente en
el registro difractométrico. La figura 356 compara un registro difractomélrico con
una fotografía de polvo cristalino del mismo mineral e indica asimismo como los
datos pueden utilizarse para buscarlos en las fichas de la ASTM.

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W. H. Brajl;g y W T Rragg, ,'( ,·ay m1d crystal .1lrucl11rr G Ocll and Sons, London, 1924
pAJrína_, 101-188
3. · MINERALOGÍA FÍSICA

Las propiedades físicas son muy importantes para la delerrninación rápida de


los minerales, dado que muchos de ellos pueden reconocerse así por una simple
observación o determinarse por pruebas sencillas.

A) EXFOLIAClóN, PARTICIÓN Y FRACTURA


l. Exfoliación. Si un mineral, al aplicar la fuerza necesaria, se rompe cte
manera que deje dos superficies planas, se dice que posee una exfoliación. Las su­
perficies de exfoliación son siempre paralelas a caras reales o posibles del cristal,
y normalmente tienen índices sencillos. Puede ser perfecta, como en el caso de la
mica, o más o menos definida, como en el caso del berilo y el apatito.
La exfoliación está muy relacionada con la estructura del cristal, y resulta del
hecho de que los enlaces son más débiles en ciertas direcciones que en otras. Debe
quedar bien sentado que la exfoliación es una propiedad direccional, es decir, si
existe, cualquier plano paralelo a ella en todo el cristal, es un pinna de exfoliación
en potencia. El número de planos posibles queda limitado teóricamente sólo por
el espaciado atómico. Al describir una exfoliación deberá indicarse su calidad, fa­
cilidad de producción y dirección cristalográfica. La calidad se expresa por medio
de las calificaciones perfecta, buena, fácil, etc. La dirección está expresada por
el nombre o indice de la forma que es paralela a la exfoliación, como cúbica {001}
(véase fig. 357), octaédrica {111), romboédrica (JOJI), prismática {LJO}. pina­
coidal {001 }. etc. La exfoliación siempre es consecuente con la simetría: así, si se
presenta una exfoliación octaédrica. ello implica que debe de haber otras tres di­
recciones de exfoliación simétricas a la primera. Si se presenta una dirección de
exfoliación dodecaédrica. ello implica asimismo la existencia de cinco direcciones
similares a la primera. No todos los minerales prese11tan exfoliación, y solamente
un porcentaje muy pequeño la muestran en un grado eminente, pero en estos casos
sirve como criterio decisivo para el diagnóstico.
2. Partición. Ciertos minerales, cuando están sujetos a tensión o a presión,
desarrollan planos de debilidad estructural a lo largo de los cuales pueden luego
romperse. Los cristales maclados. es�cialmcnte los polisintéticos. pueden separarse
fácilmente a lo largo de los planos de composición. Cuando en un mineral se pro­
ducen superficies planas JX>r rotura a lo largo de alguno de dichos planos predeter-
(a)

(C) (d)

(<) Ul

UII (h)
Fig. 357. Exfoliación. a) Galena 1001}; b) Fluorita lllll; e) Blenda {OIJJ; d) Calcila
e) Barilina {001}, {1101; {) Topacio 1001); g) Feldespato 1001}, IOJOJ: h)Escapolita 11101
y menor {0101.
14� MANU IL DI:. AJINl:.RALOGIA

minados. � dice 4ue Liene purt1Ción. H fenómeno se parece a la exfohac1on. pero


hay que distinguirlo de ella por el hecho de que no lo exhibirán todos los ejem-

Fi� 358. Partición ba,al Fig. 359 Partición romboédrica


de los piro)(eno,; del corindón.

piares de un ddcrminadn mineral. �ino �olamente a4uellos que estén madados o


hayan sido S<1111ctidn, a una presión apropiada. Incluso en estos ejemplos exiMc
solamente un cierto número de pla­
nos según lo� cuales el mineral se
rompe. Si un mineral posee exfolia­
ción. <.:ada ejemplar la presentará
por lo general, y puede producirse
t:n una dirección dada en cualquier
parte del cristal. Ten e m o s ejem­
plos familiares de partición en la
octaédrica de la magnetita, la bá­
sica del piro.\eno, y la romboédrica
del cori11d611. (Véan� las figs. 358
y 359.)
3. Fractura. Por íraclura de
un mineral se entiende la manera
hg 1ó0 Fractura concoide de la ob,;1diana cómo se rompe cuando no se ex-
folia o parte.
A continuación �e facilitan lo" nombres c,m los que se designan las diferentes·.
clases de fracturas:
a) Co11coidal. Cuando la íradura tiene superficie!'. suave.... lisa<;. como la cara interior
Je una com:ha (\léase la fig 160). Esto !te ob\erva corrientemente en sustancias tales como
el vidrio y el cuarzo.
b) Fihrota o ,millow Cuando un mineral se rompe según astillas o fibras.
e) Ganchuda. luand,l un mineral �e rompe �egún una �upcrficie irreiular. dentada
cnn filos puntiagudo-.
d) nnil(11nl o irre101/ar. Cuando un mineral �e run1pc según supcrficic:s ba,ta-t e irre- ·
gularc-t
/11 IN ERA I U <1 f A I i .\ I C ..1 141

llt DUREZA

Se llama dureza la resistencia 4ue ofrece la �upcrticie hsa de un mmeral a ser


rayada (designada con una H). El grado de duren viene determinado por la obser­
vación de la facilidad o dificultad relativa con que un mineral es rayado por otro
o por una lima o punta de acero. La dureza de un mineral puede entontes decirse
que es su uarañabilidad». Se ha elegido una serie de die, minerales como escala
de dureza y por comparación con ellos puede determinarse la dureza relativa de
cualquier mineral. Los minerales que se citan a continuación, dispuestos de menor
a mayor dureza, se conocen con el nombre de escala de d11re;za de Moh\

ESCALA DE OllRUA
l. Tako 5. Apatito 8. Topacio
2. Yeso b. Or1osa 9. Corindón
l. Calcila 7. Cuarzo IO. Diamante
4. Fluonla

Con el fin de determinar la dureza relativa de cualquier mineral de acuerdo


con esta escala, es necesario determinar si los minerales de la escala pueden ser
rayados o no por el ejemplar en estudio. Al efectuar esta determinación deberá
tenerse muy en cuenta lo sigliiente: ocurre muchas veces que. cuando un mineral
es más blando que otro. porciones del primero dejan una huella sobre el segundo,
huella 4ue puede ser confundida con una raya Deberá entonces borrarse y sólo
cuando sea una raya verdadera permanecerá. Muchos minerales se alteran frecuen­
temente en su superficie, pasando a materiales que son mucho más blandos que
el mineral original. Deberá emplearse por lo tanto. una superficie fresca del ejem­
plar en estudio. La naturaleLa física de un mineral puede evitar muchas vece� una
determinación correcta de su dureza. Por ejemplo. si un mineral es pulverulento,
granular o astilloso. puede romperse y quedar aparentemente rayado por un mi­
neral mucho más blando que el mismo. Cuando se efectúa la prueba de dureza,
e!I �iempre recomendable confirmarla, repitiendo la operación alterando el orden
de ejecución: esto es. no tratar siempre de arañar el mineral A con el mineral B.
sino también trc1tar de hacerlo sobre el B con el A.
Los siguiente� materiales pueden servir junto a la escala arriba citada: la
dureza de la uña es algo más de 2; la moneda de cobre, alrededor de 3; el acero
de un cortaplumac;. algo menos de 5: el vidrio de ventana, 5,5, y el acero de una
lima, 6,5. Con un poco de práctica, la dure1a de los minerales por bajo de 5 puede
ser fácilmente determinada JX)r la facilidad con que puedan ser rayados con una
navajita. La durc,a es una propiedad vectorial, y un mismo cristal puede presentar
distintO!ii grados de dure7a, dependiendo de la dirección según la cual se les raya.
La d1ferenciaed1rel'.l'.ional de dureza en la mayor parte de los minerales comunes es
tan ligera. que solamente se conseguíria distinguirla con el empleo de instrumentos
delicados. La calcna y la cianita. son dos excepciones. La cianita tiene H 5 pa·
144 MANUAL DE MINERALOGJA

42,4 ralclo a su alargamiento y 11 = 7 normal­


mente a aquél. La dureza de la calcita es
01,;,monte 3 en todas sus caras.exceptuando {0001}.
Co,bono- En esta forma puede ser rayada por una
�º"
0 36,4
aguja y tiene una dureza de 2.
Puede verse fácilmente que sólo es
posible hacer una determinación cuanti­
tativa de la dureza dentro de limites rela­
tivamente anchos. Más aún; el intervalo
de dureza entre pares consecutivos de mi­
nerales en la escala es muy diferente. Por
ejemplo, la diferencia de dureza entre el
corindón y el diamante es mucho mayor
que la existente entre el topacio y el corin­
Co,buro de bc,,o 19,1
dón. La figura 361 está basada en datos
cuantitativos obtenidos por un investiga­
dor, que determinó que si la dureza del
Sificiu,o de corbono
negro
"·º cuarzo es 7 y del corindón 9 en una esca­
la absoluta, el diamante debería ser 42,4.
Corindón
Topacio 9 '·º C) TENACIDAD
Cuono 8
OrloJo ! La resistencia que un mineral opone
Apotifo 6 - •mo
fluo,ito .5 Cuclullo a ser roto, molido, doblado o desgarrado,
Jíifo
Ye';: s Monedo de cob,e en resumen, su cohesión, se conoce con
To/co Uiio
'·º el nombre de tenacidad. A continuación
se facilitan los términos que se emplean
361. Dureza relativa de los metales.
(Según Wooddell.) para describir las diversas clases de tena·
cidai en los minerales.
l. Fráxil. Un mineral que fácilmente se rompe o reduce a polvo.
2. Maleahle. Un mineral que puede ser 1ran!líormado en hojas delgada, por pcrcu,ión
3. Seclil. Un mineral que puede cortarse con un cuchillo
4. Dllctil. Un mineral al que se le puede dar la forma de hilo.
.5. Flexible. Un mineral que puerle ser doblado, pero no recupera su forma original
una vez termina la presión que lo deforma.
6. Elástico. Un mineral que recobra su fórma primitiva al cesar la íuerza que lo ha
deformado.

D) PESO ESPEC1FICO

El peso específico de un mineral es un número que expresa ,� relación entre


su peso y el peso de un volumen igual de agua a 4• C. Si un mineral tiene peso
específico 2, ello significa que una muestra determinada de dicho mineral pe.� do..;
MINERALOGIA FISICA 145

veces lo que pesaría un volumen igual de agua. El peso especifico de un mineral


de composición determinada es constanle, y su determinación es, con frecuencia,
un valor imponante en la identificación de un mineral. En este libro, el peso es­
pecífico se indica por G.
El peso especifico de una sustancia cristalina depende de dos factores: 1) la
clase de átomos de que está compuesta y 2) la manera como estén empaquetados
los átomos. En los compuestos isoestructuralcs (véase pág. 186) en los cuales es
constante el empaquetamiento, los elementos con peso atómico más elevado tienen.
por lo general, mayor peso específico, hecho que se aprCCia claramente en los car­
bonatos rómbicos relacionados a continuación, en los cuales, la diíerencia principal
depende los cationes.

VARIACIÓN DEL PESO ESPECIFICO AL CAMBIAR EL CATIÓN

Pe.so atómico Peso


Mineral Composición del cmió11 específico
Aragomlo . . CO,Ca 40,08 2,95
Estroncianita .. COsSr 87,63 3,7
Baritina. C'O,Da 137,36 4,3
Ccrusua .... C'O,Pb 207,21 6,55

Muchas parejas de minerales isotipicos forman series de soluciones sólidas


(véase pág. 190) en las cuales puede variar de modo continuo la composición, h9.­
biendo en tales series un cambio continuo en el peso específico. Por ejemplo el
mineral olivino pertenece a una serie de soluciones sólid3.s entre la forsterita
SiO,Mg, (6, 3, 2) y la fayalita SiO,Fe, (6. 3, 5). Por lo tanto, ·con la determinación
del peso cs¡x:cifico es posible obtener con gran aproximación. la composición
química.
La influencia del empaquetamiento de los átomos sobre el peso específico se
aprecia claramente en los compuestos polimorfos (véase pág. 186) en los que per­
manece constante la composición pero varía el empaquetamiento de los átomos.
El diamante y el grafito, constituidos ambos por el elemento carbono, son el ejem­
plo más notorio. El diamante. con peso específico l.5 tiene una estructura de em­
paquetamiento compacto que da lugar a una elevada densidad de átomos por
unidad de volumen, en tanto que en el grafito, con peso especifico 2,2, el empa­
quetamiento de los átomos de carbono es menos denso.
Peso especifico medio. Sosteniendo en la mano objetos de uso cotidiano, mu­
chas personas adquieren un sentido del peso relativo de los objetos. Con muy poco
esfuerzo. se desarrolla también un sentido similar con relación a los minerales. Por
ejemplo, entre los minerales no metálicos, la u/exita (G 1,96) parece ligera, mien­
tras que la baritina (G 4,5) parece pesada. Esto significa que nos hemos formado
una idea del peso específico medio, o un sentido de lo que pesará un mineral no
metálico de un tamaño dado. Este peso específico medio puede considerarse que

lh.,.. 2• c.d -10


, . MANUAL DI:. MJNERALOGIA

está comprendido entre 2.65 y 2,75. La razón de esto es que el cuarzo (G 2,65), el
feldespato (G 2,60-2,75) y la calcita (G 2,71) que son los minerales no metálicos
más comunes y abundantes, caen dentro de este límite. El mismo sentido se des�
arrolla con los minerales metálicos. El grafito (G 2,1) parece Jigero, mientras que
la plata (G I0,5) parece pesada. El peso especifico medio de los minerales metá-
1icos puede considerarse como 5,0, que es el caso de la pirita. Así, con una pequeña
práctica. se puede ser lo suficientemente experto para distinguir unos mineraJes de
otros, aun los que tengan diferencias relativamente pequeñas de peso especifico,
por el sencillo medio de sostener una muestra.
Con el fin de determinar con toda exactitud el peso especifico de un mineral
deberán observarse ciertas condiciones. El mineral deberá ser puro, requerimiento
qué resulta muchas veces difícil de cumplir. Debe ser también compacto, sin grietas
ni cavidades dentro de las cuales puedan quedar aprisionadas burbi..jas o peHcu1as
de aire. Para un trabajo mineralógico normal, Ja muestra deberá tener un volumen
aproximado de 1 cm', es decir, un cubo de 1 cm de lado. Si estas condiciones no
pueden reunirse. la determinación del peso específico por métodos sencillos y rá­
pidos tiene poco valor.
El camino a seguir para hacer una determinación del peso especifico ordinario,
en lineas generales es el siguiente: el mineral se pesa, primeramente, en el aire.
Sea este peso P. Se sumerge, entonces, en agua y se vuelve a pesar. En estas con­
diciones pesará menos, ya que cualquier objeto sumergido en agua es empujado
por una fuerza equivalente al peso del agua desplazada. Sea el peso en agua P'.
Tenemos que P-P' es la pérdida de peso producida por la inmersión en agua,
p
o el peso de un volumen igual de agua. La fórmula dará, por lo tanto, un
p _ P'
número que es el peso específico del mineral. Dado que el peso especifico es mera­
mente una relación, no resulta necesario determinar el peso absoluto de ]a muestra,
sino simplemente un valor que sea proporcional al peso.
Balanza de Jolly. Uno de los mejores métodos para obtener el peso especí­
fico de un mineral es utilizar una balanw de lolly (fig. 362). en la cual se obtienen
los datos necesarios para los cálculos midiendo el alargamiento de un muelle, del
cual penden dos cacerolitas superpuestas. e y d. El aparato está dispuesto de tal
forma que la cacerolila inferior d esté siempre sumergida en un vaso de agua, el
cual descansa sobre la plataforma ajustable B, y que puede ser situada a la altura
que se necesite. En todos los tipos de balanza Jolly es necesario ajustar el aparato
de forma que el índice que se halla sobre el muelle marque cero cuando la ca­
cerolita más baja está sumergida en agua. Una vez obtenido este ajuste, se coloca
el mineral en la cacerolita superior, y el alargamiento del muelle P, se determina
¡x,r medio de una escala unida a aquél al llevar el índice nuevamente a cero. La
muestra se coloca entonces en la cacerolila inferior. se hace un nuevo ajuste y se
lee P' Entonces el peso especifico se calcula como sigue:
MINERALOGIA FISICA 147

p
G=--­
P-P
La figura 363 representa un tipo de balanza Jolly, desarrollada por Kraus. A
continuación se facilita la descripción de la misma efectuada por su propio fa·
bricante: 1
La balanza consta de un tubo vertical al cual están acoplados una escala fija e interior,
y otra doble. gnduada y movible. Este tubo contiene otro redondo que puede ser movido
por un tomillo. El vernier e11lcmo movible va unido a este se¡undo tubo. Todo movimiento
del tubo hacia arriba arrastra el segundo vernier y la escala ¡raduada con �l. Dentro del
tubo hay un .eje de longitud ajustable, el cual lleva el muelle espiral, el indice y las cace·
rolitas.
Con esta forma de balanza. !K>n necesarios solamente dos lectura! y una simple división
para determinar el peso espectfico.
Al empicar la balanza es necesario que la escala graduada, los dos ventiers y el Indice
unido al muelle espiral estén todos en cero cuando la caccrolila inferior csti sumergida en el

Fi¡:. 362. !)alanza Fig. 36). Balanza de Jolly


de Jolly. perfeccionada.

agua Esto se consigue ajustando aproximadamente a mano la Jon¡itud del tubo que lleva
el muelle, y corrigiendo después el ajuste mediante el tomillo micrométrico. Se coloca enton­
ces un fragmento de la muestra en la cacerolita superior y, dando vuelta al tomillo, el tubo
circular, la escala graduada y el vernier exterior se mueven hacia arriba ha.,ta que el indice
del muelle est� nuevamente en el cero. El vernier interior fijo W re¡istra ahora el alarga-

I
Fabricada Por Lbcrbach & Son, Ann Arbor, Michipn.
141 \/ANUAL VI:. MINl�RALUGIA

m1cn10 dd muelle debajo al pcrn del íragmcnto en el aire. La �,,cala :,.; hJa luego por medio
de un tornillo situado en la ra,r1c baja de la misma Se lleva cnionces. el fragmento a la cace­
rolua mícnor } se sumerge en agua, )' se hace ba,ar el tubo mediante el tornillo meoc1onado
ha�ia que cl 1nd1ce esta a cero nuevamente Durante c,ta opcrac16n, el vernier exterior se

Fig. 3b4. Balanza de Berman.

mueve hacia abaJO en la escala graduada, y su nueva posición la denotaremos por L. Es


obvio que L es la reducción del alargamiento del muelle debido a la inmersión del fragmento
dentro del agua. Las lecturas W y L son los datos necesarios para el cflkulo del peso espe­
cifico.

Peso especifico =
Peso en el aire
Pérdida de peso en el agua
---= = -
L
W
Ni qué decir tiene que dado que todas estas lecturas se registran, puede comprobarse,
si es necesario, una "·ez que la operación de cálculo haya .'!ido efectuada.

H. Berman ha adaptado una delicada balanza de torsión para obtener pesos


específicos de pequeñas particulas con un peso inferior a los 25 miligramos
(fig. 364). 1 Resulta de gran utilidad para el investigador muy impuesto en minera·
logia, y a quien le interese la deterll1inación exacta del peso específico. puesto que,
Es1a balanza la ,umini,.tra Baird A"�i:1a1es. Cambridcc. Ma,;,;achu-.clls, Estado,; Unidos
MINERALOGIA FISICA 149

ooo frecuencia, resulta imposible obtener el mineral en fragmentos g.randes complc·


tamente libres de impurezas.
En el empleo de esta balanza debe tenerse en cuenta. sin embargo, que se debe
hacer la corrección de temperaturn y emplear un líquido de baja tensión superficial.

Fig. 365. Balanza de brazo.

Balanza de brazo. La balanza de brazo es un instrumento de gran exactitud,


y muy conveniente para la determinación del peso especifico. Más aún, debido a
su sencillez, puede construirse fácilmente y casi sin gasto alguno. La balanza que
se representa en la figura 365 fue diseñada por S. L. Penfield. y la descripción de
su funcionamiento, ligeramente modificado. se da a continuación:

El brazo, de madera o latón, se apoya, en el punto b, en un alambre fino o una aguja,


lo que le permite moverse con soltura. El brazo largo be, esté. divido en escala decimal: el
brazo cono lleva dos cubetas suspendidas de tal forma, que una de ellas queda en el aire
y la otra en el agua. Una pieza de plomo, colocada en el brazo l1ÚL5 corto, sirve de contra­
peso al brazo mfls largo. Cuando las cubetas estin vactas, se lleva el brazo a la posición
horizontal, marcada en e, por medio del reiter o caballero d.
Son necesarios algunos contrapesos: pero, teniendo en cutnta que es su posición JObre
el brazo y no su peso real lo que se registra, no necesitan ser espcclficos. Una vez que se
ha ajustado tl brazo por medio del caballero d, se coloca un fragmento de mineral en la
cubeta superior y se escoge un contrapeso que, al colocarse cerca del extremo del brazo, lo
vuelva nuevamente a su posición horizontal. Por la posición del contrapeso en la escala, se
tiene P, que es proporcional al peso del mineral en el aire. A continuación el mineral se
trulada a la cubeta inferior, y el mismo contrapeso se lleva al punto más próximo a b en
que el br'87o recobre nu'!vamentc su posición horizontal. La posición del contrapeso da ahora
un valor, P', proporcionál al peso del mineral en el agua. El pc.'W> especifico puede detcm,i-

,,
narse como anles.

G=--­
P-P'

Picnómetro. Cuando no se puede obtener un mineral con una masa homog�­


nea lo suficientemente grnnde que permita emplear uno de los métodos descritos.
puede determinarse su peso específico con gran exactilud por medio del picnómetro.
Se trata de una pequeña botella (fig. 366) con tapón lle vi<lrio esmerilndo que t�r­
mina en un capilar.
(
150 MANUAL DE MINERAI
.. OGIA

Al efectuar una determinación de peso especifico, se pesa primeramente la


botella vacía, con su tapón (A). Los fragmentos del mineral se introducen entonces
dentro de la botella y se efectúa w1a nueva pesada (M)
La botella se llena parcialmente de agua destilada y se ca­
lienta durante unos minutos con el fin de que desaparezca

LJJ cualquier burbuja de aire que hubiese en la muestra. Una


vez eníriado, el picnómetro se llena completamente con
agua destilada y se pesa (S), teniendo especial cuidado de
que el agua llegue hasta la parte superior del capilar, pero
que no haya exceso de agua. La última pesada (P) se efec­
túa después de vaciar la botella y volverla a llenar sola­
mente con agua destilada. El peso especifico puede deter·
minarse así:
M-A
G------
P+M-A-S
Líquidos pesados. Algunas veces se emplean diver-
Fig. 366. Picnómetro sos 1iquidos con peso específico alto. Los dos líquidos que
se utilizan corrientemente son el bromoformo (G 2.89) }'
el yoduro ele melileuo (G 3.33). Estos líquidos pueden mezclarse entre si. y con
acetona (G 0.79), y asi. por mezcla. puede obtenerse una solución de peso es­
pecífico intermedio. Se introduce en el líquido pesado un grano de mineral y la
solución se diluye con un líquido de peso especffico más bajo, hasta que el mi·
neral ni ascienda ni se sumerja. El peso específico del líquido y el del mineral. son
entonces el mismo, y el del líquido puede ser determinado rápidamente mediante la
balanza de Westphal.
Los líquidos pesados se emplean para la separación de granos de minerales en
mezclas de diversos componentes.
Cáltulo del peso específico. Si se conoce el número de átomos de las distintas
clases en la celdilla unidad y el volumen de ésta. puede ser calculado el peso es­
pecífico. La fórmula química del mineral da las proporciones de los diferentes áto­
mos pero no. necesariamente el número exacto porque algunos minerales contienen.
por celdilla, varios pesos moleculares. número. pequeño por lo general. que �
indica con 7 Por ejemplo. en el aragonito C'03 Ca las proporciones de los á1omos
son IC'a · lC · 30 pero hay cuatro pesos moleculares por celdilla. o sea 4Ca: 4C.
12 O FI peso molecular M del CO C'.t es 100.09 y el peso molecular del contenido
de la celdilla unidad (Z = 4) es 4 x 100.09 = 400.36.
n volumen V de la celdilla unidad en los cristales de los si�temas ortogonalr�
se halla multiplicando las dimensiones de la celdilla, tal como a. x h0 x ;, � V
Para ohtener el volumen en los c;i�temas no ortogonales. hav que tener en cucn1:.1
tamhién los ángulos entre las aristas de la celdilla. Fl aragonito es rómbico y fas
dimensione!\ de .;u ccli.lilla son- a 4.95 A. b� 7.96. e 5 7J ror lu 1:11110
V� 225.76 A'.
MINERALOGIA FISJCA 111

Purn convertir A� en cm'. dividimos por (10')l = 102' o sea V 225,76 ,.,
1
�m�. Conociendo los valores M y V, la densidad puede ser cakulada em­
ndo la íórmula:

D=--­
ZxM
NxV
en donde N es el número de Avogadro 6. 02338 x 102 • Suslltuyendo valores para
el aragonito rcsulla:
4 X )00,09
= 2'945 g/cm•
D = 0,02338 X 1ou X 225.76 x 10-"
Este valor de 2.945 del peso específico calculado para el aragonito. c:. oincidc
pcríectamente con los mejores valores obtenidos experimentalmente que son del
orden de 2,947 ± 0.002. Cuando se estudian minerales nuevos, no se conoce ge­
neralmente el valor de Z y, por lo tanto. es necesario hacer ensayos sucesivos de
los cálculos indicados anteriormente, empleando diversos valores para Z hasta
obtener la mejor coincidencia posihle con el peso específico obtenido e;w;;perimcntal­
rnente. Z es siempre un número entero y generalmente pequeño.

E) PROPIEDADES QUE DEPENDEN DE LA LUZ

BriUo. [I aspecto general de la superficie de un mineral cuando se reíleja la


luz se conoce con el nombre de brillo. El brillo de los minerales puede ser de dos
tipos, metálico y no metálico. No hay una línea clara de separación entre estos dos
grupos. y ciertos minerales que escán entre ambos tipos se les conoce algunas veces
con el nombre de submetdlicos.
Un mineral que tenga el aspecto brillante de un metal tiene un brillo metálico.
Además. dichos minerales son completamente opacos a la luz. y. como resultado
de ello dan raya negra o muy oscura (véase pág. 152). La Rafeua, la pirita y la
calcopirita son minerales comunes con brillo metálico.
Todos los minerales sin aspecto metálico tienen. como el nombre implica, un
hrillo no met.ilico. Son. en general. de colores claros y transmiten la lu1 a través
de láminas delgadas. La raya de un mineral no metálico es incolora o de color
muy débil. A continuación se dan los términos que se emplean para describir el
a�pecto de los minerales no metálicos:
Vítreo Que tiene el renejo del vidrio Ejemplo, el cuann
R�sinofo. Que tiene el aspecto de la �ina Ejemplo. la blenda
Gro.ro. Que rarcccn e5lar cubiertos con una delgada capa de aceite F.jcm¡,lo,;.· el ,·e<;c,
fibroso. la malaquita y la serpentina.
Adama"'ino. Que tiene un renejo fuerte y brillante como el del diamante. Filo e,;. dc-­
bido a un Indice de refracción alto (véase pái. 155). Lo,;. mineralc,;. tran<:parente, de plomo.
tale� como la ceruc;ita y la anglesita lo prcsen1an
Nnmrado. Que tiene el aspecto iridiscente de la perla. Se ob�rva por In general en
MANUAL DI:. MINERALOGIA

la:. �ul)l::rhc1e:. de los minerales paralelos a los planos de ex.foliación. Ejemplo: la apoñlila
en el plano basal.
Sedoso. Como la seda. Resultado de un agregado paralelo de fibras finas. Ejemplo'i:
ye�o fibroso, malaquita y serpentina.
Cambiantes. Algunos minerales tienen aspecto sedoso en luz reflejada debido
a la presencia de muchas inclusiones dispuestas paralelamente a una dirección cris­
talográfica. Cuando un mineral empleado como piedra fina tallado en cabujón,
es decir, pulimentado y sin facetas, es atravesado por un rayo de luz en ángulo
recto a la dirección de las inclusiones. El ojo de gato que es una variedad del cri­
soberilo empleada como piedra de adorno, es un ejemplo de esta propiedad deno­
minadh cambiante.
Color. Una de las propiedades físicas más importantes de los minerales es el
color. Para muchos minerales, especialmente los que presentan briJJo metálico. el
color es una propiedad constante y definida y puede servir como medio importante
de identificación. El amarillo de latón de la calcopirita, el azul grisáceo de la ga­
lena, el nevo de la magnetita y el verde de la malaquita, son ejemplos en los cuales
el color es una propiedad sobresaliente del mineral. Debe tenerse en cuenta. sin
embargo, que las alteraciones superficiales pueden cambiar el color, incluso en
aquellos minerales cuyo color sea constante. Esto puede verse en la pátina amarilla
<JUe se observa frecuentemente eb la pirita y la marcúsita, la purpúrea de la bor­
nita, etc. Por lo tanto. para percatarse del color de un mineral. deberá examinarse
una superficie fresca. Sin embargo. muchos miner81e& no presentan un color cons­
tante en sus ciiferentes ejemplares. Esta variación de color, dentro de la misma
especie, se debe a diversos factores. El cambio en el color se puede producir por
el calllbio de composición. La substitución progresiva Je! zinc por el hierro en la
blenda (véase pág. 190) cambiará su color desde el blanco al amarillo y del castaño
?.1 n .:gro. Los minerales del grupo anfíbol presentan una variación similar. La tre­
mo/ita, que es un silicato con calcio y magnesio, tiene color débil mientras que la
actinolita y la homblenda, 4ue i:.:on anfiboles que contienen mayor cantidad de
hierro, tienen una gama de colores del gris al negro. Un mineral puede mostrar
una gran gama de colores sin cambio aparente en la composición. La fluorito es· un
ejemplo sobresaliente, ya que se encuentra en cristales que son incoloros. blancos.
rosados, amarillos, azules. griseS y violetas. Sin embargo. no es muy corrienle esta
amplia gama de colores. Los minerales frecuentemente están coloreados por im·
purezas. La variedad criptocristalina roja ·del cuarzo, conocida con el nombre de
jaspe, está coloreada por pequeñas cantidades de hematites. De lo arriba expuesto,
puede verse que. aunque el color de un mineral eS una de sus propiedades físicas
más importantes. no siempre es constante, y debe, por 1o tanto, emplearse siempre
con precaución en la identificación de ciertas especies.
Raya. El color del polvo fino de un mineral se conoce con el nombre de raya.
La raya se emplea frecuentemente en la identificación de minerales, JX)rque. aunque
el color de un mineral puede variar entre límites amplios. el de la raya es normal-
MINhRAl., OGIA FISICA 153

mente constante. Esta propiedad puede ser det�rminada convenientemente en el


laboratorio frotando el mineral sobre un trozo de porcelana. La porcelana tiene
una dureza alrededor de 7, y, por lo tanto, no puede emplearse con minerales de
dureza superior.
Juego de colores. De un mineral se dice que presenta juego de colores, cuan·
do al girarlo se ven diversos colores espectrales en rápida sucesión. rute puede ob­
servarse, especialmente. en el diamante y en el ópalo precioso. Se dice que un
mineral cambia de color cuando al girarlo los colores cambian poco a poco con la
posición. Esto se observa en algunos labradores.
Tornasolado. Un mineral es tornasolado cuando presenta una gama de co­
lores espectrales en su interior o en su superficie. fJn tornasolado interno se origina
normalmente por la presencia de pequeñas fracturas o planos de exfoliación, mien­
tras que el tornasolado externo se origina por la presencia de una película o un
revestimiento superficial fino.
Opalescencia. La reflexión lechosa o perlada en el interior de un ejemplar se
conoce con el nombre de opale.r;cenda. Se observa en algunos ópalos, piedra de
luna y ojos de gato.
Pátina. Se dice que un mineral presenta pátina cua11do el color de la super­
ficie es diferente del interior. El patinado Jo experimentan con frecuencia los mi­
nerales de cobre como la calcosina, bomita y calcopirita. cuando han sido expues­
tas al aire superficies frescas.
Asterismo. Algunos cristales, especialmente los que pertenecen al sistema he­
xagónal, presentan, cuando se les mira en la dirección del eje vertical. como es·
trellas de rayos de luz. Este fenómeno se origina por peculiaridades en la estructura
según las direcciones axiales o por inclusiones dispuestas a lo largo de esln'- direc­
ciones. El ejemplo principal es el zafiro estrellado.
Pleocroísmo. Algunos minerales poseen una absorción sclcdiva de la luz en
diferentes direcciones cristalográficas, y pueden. de este modo, aparecer diversa­
mente coloreados cuando se les mire en direcciones diferentes a la de la luz trans­
mitida. A esta propiedad se la conoce con el nombre de pleocroísmo. Si el mineral
tiene solamente dos direcciones de absorción, la propiedad se dcno1t1ina dicroísmo.
Luminiscencia. Cualquier emisión de luz por un mineral que no sea por el
resultado directo de incandescencia. se conoce con el nombre de lumi11i.rce11cia. El
fenómeno puede producirse por diversos motivos. aparentemente independientes
entre sf. La mayor parte de los minerales tienen luminiscencia débil y sólo puede
apreciarse en la oscuridad.
l.a triboluminiscencia es la propiedad que poseen algunos minerales de hacerse
luminosos al ser molidos. rayados o frotados. La mayor parte de los minerales que
poseen esta propiedad son no metálicos, anhidros y poseen una buena exfoliación.
La fluorita, la blenda y la lepidolita pueden ser triboluminiscentcs y, con menos
frecuencia, lo son también la pecto/ita, la amhli,zn11ira. el feldespato y la calcita
Termoluminiscencia e.e:: la propiedad que poseen alguno( minerales de producir
l '4 \I A N U A L D L MI N J:. RALO e; t A

Ji.u visihle cunndo se calientan a una temperatura por bajo del rojo. Como In tri­
bolumini!ieencia, este fenómeno se aprecia mucho mejor en los minerales no metá­
licos y anhidros. Cuando se calienta un mineral termoluminiscenlc, la luz visible
micial, normalmente débil, se acentúa entre los so• y 100• y dicha luz cesa de ser
emitida n temperaturas superiores a los 475... Hace mucho tiempo que se conoce
que la fluorita posee esta propiedad: la variedad dorofww fue denominada asi dc­
hido a la lu, verde que emite. Otros minerales termoluminiscentes son la raicita, el
1tfH'lfito. la e.\l"!l{X>lita, la lepiJmiru y, el feltfr.,;pato.
l·luorescencia y fosforescencia. Los minerales que se hacen luminiscentes al
�er expues1os a la acción de los rayo� ultravioletas. rayos X o r.tyos catódicos. ron
fluoresreme.f. Si la lumínisccncia continúa después de haber sido cortada Ja cxci­
tal'i6n. se dice entonces del mineral que es fosforescente. La fosforescencia se ob­
servó en algunos minernles que hn�fnn esrndo expuestos a la acción de los rayos
del ,;ni. y que daban luz al ser introducidos en una hahitación oscura. No existe
una dnrn d,fercncia entre la fluuresct:m..:ia y la fosforescencia, ya que algunos mi­
nerales <.jUe a primera vista parecen solamente fluoresc.:entes, usaml<J métodos finos
,e comprueba que siguen dando luz durante una fracción de segundo después de
h.ther �ido separndos de los rayos excitadores. Por consiguiente. el fenómeno se
"'·1,nsidcra por algunos t.:Omo el mismo.
La fluorescencia la presentan muchos minerales con más frecuencia que cual­
<.juier otro tipo de luminiscencia. y dado que aquélla es fácil de prcx:lucir, se han
reali7ado numerosos trnbajos en cslc M:ntido.
Ciertas fluoritas son fluorescentes y de esta propiedad recibe el nombre aquel
mineral. Olros minerale!i que frecuentemente son fluorescentes son la willemiw, la
rchl'l'lifa. la Cdlcita. la e,¡f'apolita, el diamante. la !tia/ita y la aut111mita. La fluores­
cencia es una propiedad yue no puede ser predicha, ya que algunos ejemplares de
un determinado mineral pueden presentarla mientras que otros. aparentcmen1e si­
milares. no la poseen. No sólo varía enormemente el color de la fluorescencia en
minerales diferentes y aun en ejemplares de un mismo mineral. sino que ni siquiera
guardan relación alguno con el color natural aquéllos. L lna exposición bien dis­
puesta de minerales fluorescentes coni;tituye wrn c'<hil)idón bella y sobresaliente.
La fluorescencia !-C produce generalmente por l:1 excitación con rayos ultra­
violeta. y cada año "-C desarrollan nuevos métodos de producción de dicha luz. Es
mucho mejor tener una fuente de luz ultravioleta. con un mínimo de Ju1 visihle. al
objeto de que el íenómeno de la fluore""-·cm:ia no se enmascare por la simple re­
flexión de la luz. Se emplean corrientemente la chi�pa. la lámpara de vapor de
mercurio y el tubo de argón. o alguna variante de estos métodos. La lon�itud
de onda o el colflr ele la luz emitida durante la flunrei;cencia varía considerable­
mente nm la l,,n�itud d� onda o fuente de la lut ultravioleta.
La fluoreS<.:encia tiene cncln dfrr mayor signifü:ación comercial e industrial. y se
realizan muchos trahajos sohre material "'intético. Relacionado con los minerales.
In propiedad tiene un empico prá1..·tico en Franklin. Ncw Jersey, donde se utilira Ja
MINERALOGIA FISJCA tll

luz ultravioleta para determinar el porcentaje de wiflemita que va a parar a los


desechos. También, dado que la mayor parte de la scheelita es fluorescente, la
prospección de este material se hace generalmente por la noche con la ayuda de
la luz ultravioleta.
Aparentemente no existe relación alguna entre las diversas clases de luminis­
cencia, ya que puede existir una sola o reunida con cualquiera de las otras. Más
aún, el color de los diferentes tipos de luminiscencia puede variar en el mismo
ejemplar. La luminiscencia difícilmente se encuentra en compuestos puros. y. por
lo tanto, un factor que debe ser común a todos los minerales que son luminiscentes
es una pequeña cantidad de impureza.
Diafanidad. Se conoce con el nombre de diafanidad la propiedad que poseen
algunos minerales de transmitir la luz. Para expresar los diversos grados de esta
propiedad, deberán emplearse los términos siguientes:
Transparentl!. Un objelo mineral es transparente si puede distinguir.;e perfectamente el
contorno de un objeto visto a través de él.
Tra,ulúcido. Un mineral es tramil6cido si transmite la luz. pero no pueden los obje­
tos verse a través del mismo.
Opaco. Un mineral es opaco si no transmite la luz incluso en lAminas delgadas.

Refracción de la luz. Cuando la luz incide sobre un mineral no opaco, parte


de la luz se refleja en la superficie y parle atraviesa el mineral. La lul que atraviesa
el mineral es, por regla general. refractada. Cuando la luz pasa de un medio no
denso a otro denso. tal como ocurre al pasar del aire al interior del mineral. su
velocidad se retarda. El cambio de velocidad viene acompañado por el correspon·
diente cambio en la dirección de la lu1, y es precisamente este cambio lo que se
conoce con el nombre de refrJcción de la luz. El valor de la refracción
es directamente proporcional a la relación existente entre la velocidad de la
lu1 en el aire y la velocidad de la luz en el mineral. La relación entre estas
dos velocidades se conoce como n. Indice de refracción y es igual a Vlv, donde V
es la velocidad de la luz en el aire y v la velocidad de la luz en el mineral. La ve­
locidad de la luz en el aire puede considerarse igual a l. y por lo tanto, n = 1/v,
o sea que et indice de refracción es el inverso de ta velocidad de la luz. De este
modo. si el índice de refracción de un mineral es de 2.0, la luz atravic� el mineral
a velocidad mitad que en el aire.
Sea M-M la superficie de un cristal de fluorita (fig. 367). Sea N-0 la normal
a esta superficie. A-O es uno de los numerosos rayos de luz paralelos que inciden
en la superficie M·M, de tal manera que forme un ángulo i (ángulo de incidencia)
con la normal N-0; 0-P es normal a los rJyos y representa el frente de onda de
la luz en el aire. Dado que se trata de un cristal de medio denso. la luz disminuirá
su velocidad. Por Jo tanto, como todo rayo a su vez incide en la superficie M-M.
su velocidad disminuye y su dirección cambia en proporción. Al pasar de un medio
menos denso a otro más denso. el rayo se acercará a la normal N-0. Para encontrar
ta dirección de los rayo� y el frente de onda en el cristal. debe procederse de la
l:'i6 MANUAL DE MINERALOGIA

siguiente forma: dado que el indice de refracción de la fluorita es 1,43, el rayo A


recorrerá en el cristal, en el tiempo que necesita el rayo C para viajar desde la /'
a R 1/ 1.43 de esta distancia, o sea llegará a un punto sobre un arco de circun­
ferencia cuyo radio OA' sea 1/1,43 de la distancia P-R. Del mismo modo, el
rayo 8 recorrerá en el mineral, durante el período de tiempo en que el rayo C viaje
desde S a R. una distancia igual a 1 / 1.43 de la distancia S-R, o sea el i-adio TB'.

e 1

Figs. 367 y 368. Refracción de la luz.

Et mismo .razonamiento serviría para el caso de los demás rayos. El frente de onda
en el cristal puede determinarse trazando la tangente - la línea A'B'R - a estos
arcos de circunferencia; y las líneas perpendiculares a este frente de onda repre­
sentan la dircccíón según la cual la luz viaja en el mineral y el ángulo NOA',
o r, será el ángulo de refracción. La figura 368 muestra la misma construcción que
la figura 367. pero aquí se ha supuesto que el mineral en cuestión es el diamante.
Dado que el índice de refracción del diamante (n ,,... 2,42) es mucho mayor que el
de la fluorita, la luz viajará aquí con una velocidad todavía más reducida. Por
consiguiente, en el diamante la refracción será mayor. Esto se observa al comparar
las dos figuras, ya que en ambas el ángulo de incidencia es el mismo.
El poder de refracción de un mineral produce a menudo un efecto distinto en
el aspecto del mineral. Por ejemplo, una masa de criolita puede 1:asi siempre iden­
tificarse a primera vista. aunque no haya formas cristalinas que ayuden a la iden­
tificación. La masa tiene un aspecto peculiar. algo así como de nieve húmeda y una
forma completamente diferente de las sustancias blancas ordinarias: esto se debe
al hecho de que el índice de refracción de la criolita es extraordinariamente bajo
para un mineral. Puede realizarse un instructivo experimento pulverizando criolita
blanca y pura y arrojando el polvo en agua. donde. aparentemente dc5aparece.rá.
como si. por un momento, se hubiese diluido. No obstante. el polvo es insoluble.
) puede verse cómo se concentra en la parte inferior del vaso. La explicación de la
cksaparición de la criolita se halla en que su índice de refracción (alrededor de 1.34).
\.IJNER.ofLOGIA FISJCA 157

es cercano al del agua { 1.335); de aquí que la lu1 viaje casi tan rápidamente a través
del mineral como a través del agua, y. por consiguiente, implica poca reflexión
o refracción.
Las sustancias cori un indice de refracción alto poco corriente tienen un as·
pecto que resulta muy difícil definir, y se habla generalmente de reflejo adaman·

Fig. 3b!:ol. (alc1ta vista normalmente a una cara del romboedro, mostrando la doble
refracción. La palabra «calcita», repetida en la panc superior de la fotograíla, es vista
a través de una cara cortada en el romboedro paralelamente a la base.

lino. Esta clase de reflejo podrá comprenderse mejor examinando ejemplares de


diamantes (11 = 2,419) o de cerusita (11 = alrededor de 2, I). Tienen destello y ca·
lidad, y algunos diamantes casi un aspecto acerado, que no poseen los minerales
de índice más bajo; comparemos. por ejemplo, la cerusita y la fluorita (,i = 1.434).
Es su alto índice de refracción lo que da a muchas gemas ese brillo y encanto.
Muchos minerales no opacos tienen un índice de refracción de 1,5, lo que da
al mineral un brillo como de vidrio. designándose como vítreos. El cuarzo y el
feldespato son buenos ejemplos.
Doble refracción. Todos los minerales cristalizados, exceptuando los que
pertenecen al sistema cúbico, presentan en general la doble refracción de luz. Esto
es, cuando un rayo de luz entra en el mineral se rompe en dos rayos. cada uno de
los cuales viaja a través del mineral con una velocidad caracteristica y tiene su
propio índice de refracción. El ángulo de refracción será diferente para los dos
rayos. y, por lo tanto, divergen. En otras palabras, la luz sufre doble refracción.
Dv./\ 21 cd.-11
A1ANIIAI nr MINIRAlnG'l-4

I n I¡¡ m:i"Mia de lo!ii mincrale!ii. el valor de e,ta clohle refracción e, muy pequeño
)' !!U cxiM�ncia puede demo,trarM: solamente por mcdil) de instrumentos especiales
La rn/cita, sin emhargo, presenta una doble refracción tan fuerte, que puede ob­
,crvarsc con gran facilidad. La figura 36Q representa esto: se ve una imagen doble
ti travC, dé un hloque límpido de l·,dc1ta (t!.'f"''" de h1wulia).

fl� .l7ll (akita ..,¡�ta panilcla al e)'! e, en la que no se aprecia la doble refracción.

La divergencia de los dos rayos en un mineral determinado depende, en primer


Jugar, de su birre/rigenria (la diferencia entre el índice de refracción mayor y me­
nor); segundo. del espesor del bloque de mineral; y por último, de la dirección
cristalográfica según la cual viaje el rayo de luz. J:.n los minerales tetragonales y
hexagonales. existe una dirección (la del eje cristalográfico vertical) en la cual no
puede tener lugar la doble reíracci6n (fig. 370). Tan pronto como uo rayo de luz
se desvla de esla dirección sufre la doble refr,H.:ción, y su valor aumenta con la
inclinación del rayo de lu.1 y llega a un máximo cuando es normal al eje vertical.
Tales minerales pertenecen a la clase óptica conocida con el nombre de uniáxica.
En los sistemas rómbico, monoclinico y triclínico existen dos direcciones parecidas
a la descrita anteriormente, en las cuales no se presenta la doble refracción y los
minerales de estos sistemas son, por lo tanto, ópticamente biáxicos.
La!ii propiedades ópticas de los minerales forman una rnma muy importante <le
la mineralogía, pero no e�tán dentro del akarn.:e de este lihro considerarlas. Para
ello el lector deberá remitirse a libros más especializados.
Al J /\ E. R ,l L U (i 1.-4 ¡.IS l CA ll9

I·) l'ROPll::UADJiS t:LÉCl'RICAS Y MAGNÉTICAS

Piezoelectricidad. Si se desarrolla una carga eléctrica sobre la supcrhc1e de un


cristal cuando se ejerce presion en los extremos de un eje cristalográfico. se dic..:e
que dicho cristal es pic::.oelütric·o. Solamente pueden presentar esta propiedad lo:)
minerales que cristalizan en dases de simetría que carezcan de centro y que de este
modo tienen eJes polan.::). 1-n el l·uadro de la página 20. pueden verse estas da�.
que son veintiuna. E:I nwr::.o es. posiblemente, el mineral piezoeléctrico más impor­
lante, ya que una presión sumamente ligera paralela a un «eje eléctrico» (cualquiera
de los tres ejes a) puede detec,arse por la carga eléctrica producida. Debido a esta
propiedad, el cuarzo se emplea mudúsimo en placas cuidadosamente oriemadas
para controlar la frecuencia de la radio. La turmalina se ha empleado también con
menor extensión en forma similar, pero su uso es mucho más importante en la
..:onstrucción de ind11.:adores de presión. Actualmente se fabrican diversas sus­
tancias cristalinas stntéticas que tienen un gran poder piezoeléctrico..
Piroelectricidad. r I desarrollo �imultáneo de cargas positiVdS y negativas en
los extremo$ opuestos de un eje cristalográfico por cambios de temperatura, se 4...-0-
noce con el. nombre de piroelectricidad. Solamente los cristales que pertenecen ::i
las diez clases cristaJmas que llenen un único eje polar se consideran como posee­
dores de piroelectricidad prinuiria o verdadera.Por ejemplo, la tumuili,w tiene un
eje polar sencillo. e, y entra en este grupo, mientras que no lo es el cuano con sus
tres ejes polares a. No obstante, una diferencia de temperatura en cualquier cristal
que carezca de centro de simetría. tal como el cuarzo, produce un efecto piro­
cléctrico. En tales cristales la polarización es el resultado de la deformación pro·
ducida por el efecto piezoeléctrico.Si el cuarzo se calienta hasta los 100-. des­
arrollará. al enfriarse. cargas positivas en las tres aristas alternas del prisma y
cargas negativas en las tres ariMilS restantes.A estas cargas se las ha denominado
polari;ación piroeléctrica secundaria.
Magnetismo. Se conocen con el nombre de magnéticos aquellos materiales
que en su estado natural pueden ser atraídos por un imán. La magnetita, FeJO.
y la pirroti11a re ,,.S, son los dos únicos mincra'lcs magnéticos comunes. La piedra
1

i111ú11, una variedad de la magnetita. tiene poder natural de atracción, y la polaridad


de un imán verdadero.
Muchos minerales, especialmente los que contienen hierro, pueden ser atraídos
por el campo magnético de un poderOso electroimán. Por esto, el electroimán es un
medio importante para separar me1clas de granos de minerales que tengan diíeren1e
susceptihilidad magnética.
4. MINERALOGÍA QUÍMICA

A) INTRODUCCióN

La compo�ición qufmica de un mineral tiene importancia fundamental, ya


que de ella dependen, en una gran medida, todas las demás propiedades del mismo.
Sin embargo, estas propiedades no sólo dependen de la composición química sino
también de la disposición geométrica de los átomos constituyentes y de la natura­
leza de las fuer1..as eléctricas que los unen.
Durante más de un siglo, la clasificación de los minerales ha estado firmemente
asentada sobre una base química y, por consiguiente, la prueba final para la iden­
tificación de un mineral ha sido su composición química. La clasificación actual de
los minerales, tiene en cuenta tanto la estructura como la composición química glo­
bal y reconoce la amplia latitud del contenido quimico permitida por la sustitución
en un armazón estructural dado, de los átomos de un elemento (X)í Jos de otro.
La introducción de los conceptos estructurales en la clasificación de ]os minerales
representa un esclarecimiento considerable de las relaciones que entre éstos existen
y puede tener importancia económica.
Por ejemplo, el valor de muchas menas metálicas depende de su contenido en
un metal dacio que C"i un constituyente subordinado más que esencial. Así sucede
con el torio en la monacita, la plata en las tetraeditas y, en general, con el galio.
germanio. indio y muchos otros elementos. En estos casos, el conocimiento del
mecanismo mediante el cual los constituyentes subordinados han llegado a estar
presentes, puede tener una gran importancia económica.
En esta sección dedicada a la mineralogia química, son expuestos los princi·
pios generales que enlazan la química de los minerales, a sus propiedades cristalo­
gráficas y íisicas, bajo el título de Cristafrx¡u(mica. seguidos de una breve descrip­
ción de los métodos de ensayo de los diferentes elementos encontrados en los mi­
nerales. Debido al propósito y tamaño de este libro. es necesario <lar por sentadc,
que el lector está familiarizado. por lo menos. con los conocimienlos químicos c�en·
ciales y con la nomenclatura.

B) CRISTALOQUIMICA

En el siglo xvm se admitió que ex:istla una relación entre la composición quí·
mica y la morfologfa cristalina. La positiilidad de determinar la e,;;tructma de Jo,;.
MINl:.H.ALVCJIA (lUtMll'A lcd

u1slale5 por los meu:xJos de difracción de rayos X, anad16 una nueva d11nen-,1ón
a esla relación y despertó gran inlerés entre los quimicos y los cristalógrafos, ha·
biendo surgido en estos últimos años una nueva ciencia: la Cristuloquimica. La
meta de esta ciencia es la explicación de las relaciones entre la composición qui·
mica, estructura interna y propiedades físicas de la materia crisLalina, teniendo
como meta adicional la sintesis de máteriales cristalinos que tengan la combinación
de propiedades que se desee.
Muchos de los conceptos de la Cristaloquímica son dlfectamcnte aplicables a la
Mineralogía y su introducción ha dado como resultado una considerable simplifi.
cación y aclaración de los conceptos mineralógicos. La función de la Cristaloquí·
mica en Mineralogía es servir de hilo unificador en el cual puedan ser ensartados
hechos de la Mineralogía descriptiva que, frecuentemente, aparecen sin relación
entre sí.

RELAClóN DE LA QUIMICA CON LA tLASlFICAClóN


DE LOS MINERAi.ES
La composición química es la base de la clasificación moderna de lo� mmera·
les. De acuerdo con este esquema, los minerales se dividen en clases que dependen
del anión dominante o del grupo aniónico presente (véase pág. 228). Existen di·
versas razones que explican por qué este criterio es una base para trazar el esquema
general de la clasificación de los minerales. En prirncr lugar. los minerales que
tienen en .i.u composición el mismo anión o grupo aniónico característico g01an
indudablemente de semejanzas familiares, que en general son más claras y mar·
cadas que las que pueden tener los minerales que contengan el mismo catión. Ao;;í.
los carbonatos se parecen mucho más entre sí que los minerales de cobre. En se:·
gundo lugar, los minerales relacionados entre si por la presencia del mismo :rnión.
tienden a aparecer juntos o en medios geológicos parecidos o idénticos. A!íí. los
sulfuros aparecen en asociaciones mutuas, unidos en filones o depósitos de r..:cm·
plazamiento, mientras que los silicatos forman la gran mayoría de las rocas en la
corteza terrestre. Tercero, dicho esquema de clasificación mineral concuerda bien
con la nomenclatura química corriente y la sistemática de los compuestos in·
orgánicos.
Sin embargo, no cabe duda que este punto de vista unilateral de la naturale-,a
de los minerales deja muchas cuestiones sin solución. ¿Por qué los minerales se
separan tanto de las propiedades que eran de esperar sobre la base de su compo·
&ición química sola? ¿C'ómo p<Xfemos explicar las sustancias polimorfas? ¿Por qué
los grupos aniónicos influyen en las propiedades de muchos compuestos más que
los cationes? ¡,Qué base une sustancias de cristalografia y propiedades similart:�.
pero de diversa composición química'! Debemos tratar estas cuestiones antes de
llegar a una comprensión adecuada de la naturaleza de la sustancia mineral.
Por regla general. la primern misión del e�tudianle en un cur\O de químic1
U\:-1. :?.1 tJ.-11
lb! MANUAL Vt. MINt.RALOCIA

genernl es considerar las propiedades físicas y los cambios físicos como opuestos a
las propiedades químicas y los cambios químicos. Una ligera observación nos re­
vela que tanto las propiedades físicas y quimicas dependen, en gran parte, de la
composición. Así, el elemento plomo tiene propiedades que lleva consigo a sus
compuestos. El plomo es pesado, y los compuestos que lo contienen poseen un peso
específico alto muy notable. Esto refteja la influencia de los componentes en las
propiedades fisicas de los compuestos. El cloruro de plomo es soluble en agua
caliente, pero insoluble, relativamente, en la fría. Siempre que un compuesto de
plomo se disuelva y se añadan iones cloruro a ella, se forma un precipitado de
cloruro de plomo en solución fría, el cual se disuelve al calentarla. Tales reacciones,
que dan origen a compuestos con propiedades de fácil identificación, son tan carac­
terísticas que se dice son pruehas químicas de un elemento dado.
Asimismo, los radicales, que son grupos o combinaciones de elementos, aun­
que no pueden existir en el estado libre, tienen propiedades características que se
transmiten a los compuestos que los contengan. Así, el radical carbonato reacciona
de manera caracteristica con los ácidos para producir anhldrido carbónico, el cual
se libera de la reacción como burbujas de gas.
Podemos, por tanto, especificar en parte las propiedades químicas del com­
puesto carbonato de plomo, el mineral cerusita, por la enumeración de las reac­
ciones características o pruebas de los elementos contenidos en éL La reallz.ación
de tales pruebas.nos permite colocar la cerusita sin ambigüedad en I� sistemática
de los minerales de acuerdo con su composición quimica. Podemos definir química­
mente el mineral cerusita de una forma más rigurosa especificando, no sólo por
las pruebas cualitativas del plomo y del carbonato, sino, además, por análisis quí-
1111co\ cuantitativo:; que nos óarán las proporciones en peso de plomo y de car­
bonato, iguales a 83,5 % PbO y 16,5 % CO,.
Polimorfismo. De todas estas consideraciones, parece desprenderse que la
composición química cuantitativa sirve admirablemente como base para una clasi­
ficación exacta y rigurosa. No obstante, si examinamos los compuestos de los iones
calcio y carbonato, vemos en seguida que la clasificación cuantitativa qulmica es
ambigua. En la Naturaleza existen dos compuestos estables que tienen precisamente
el mismo porcentaje de calcio y c_arbonato eil el análisis. Estos compuestos. los
minerales calcita y aragoniJo, no pueden distinguirse por medios químicos, pero
difieren en casi todas las propiedades. La calcita es escalenoédri� hexagonal; el
aragonito es rómbico. La calcita tiene exfoliación romboédrica perfocta; el arago­
nito la tiene prismátit.-a y pinacoidal. Los minerales se diferencian ligeramente en
su peso específico y dure-La, y, Jo que es más definitivo para alejar cualquier idea
de identidad, los diagramas de difracción de los rayos X son totalmente diferentes.
Otros ejemplos de esta ambigüedad son: la pirita y la marcasita, que compar­
ten In composición FeS2 ; el grafito y el diamante, ambos carbono elemental simple,
y el sistema sílice, que incluye no menos de ocho sustancias físicas diferentes
cristalográficamcnte y que todas responden a la fórmula Si02 •
MINERALOGIA QUIMICA 161

Cot,tPAltACkJN OC Mlt,,t:kALES OIMORfOS

�11bs1ancia Sistema
química MinnaJ cristalino Durez.a Ptso tsptcí/ico

e Diamante Cúbico 10 3,5


Grafito Hexagonal 1 2,2
S1 re Pirita Cí.lbico 6 5,0
Marcasita Rómb,co 6 4,85
CO,Ca Calcita Romboédrico l 2,71
Aragonito Rómbico l.S 2,95

Este fenómeno. en el cual la misma sustancia química puede presentarse en


formas distintas físicamente. se denomina polimorfismo o alotropía. Una sustancia
se dice dimorfa cuando existe en dos modificaciones; trimorfas, en tres.
Estructura. Existe otro factor, o parámetro, del cual dependen tanto )as pro­
piedades físicas como las químicas del cristal y con respecto al cual hemos de des­
cribir los compuestos qufmicos al objeto de claSificarlos sin ambigüedad. Este fac­
tor, es la estructura, e incluye: 1) la disposición geométrica en el espacio de ]os
étomos, las moléculas. los iones o grupos iónicos que constituyen los bloques que
edifican la materia; 2) el empaquetamiento de estos bloques; 3) el carácter y mag·
nitud de las fuer¿as eléctricas que las unen.
La introducción en nuestro pensamiento de este factor estructural resuelve el
problema planteado ix,r las formas ¡x>limorfas. El diamante es más duro y más
denso que el grafito, debido a que sus partículas de carbono se encuentran más
densamente empaquetadas y ligadas entre sí con mayor intensidad. No solamente
se explica por la importancia de la estructura el polimorfismo, sino que resuelve
además los dificultades que surgen por la variación aparentemente irregular de las
propiedades físicas de ciertos compuestos. que no siguen las previstas basándose
en la composición quimica del mismo. Asi. basándose en la composición, es preví·
sible que todos los com,x>nentes del plomo tengan fuerte densidad. Esto es cierto.
pero, ea realidad, los compuestos de plomo no presentan una relación proporcional
sencilla entre la densidad y el porcentaje de plomo. En términos de estructura, el
no seguir la simple proporcionalidad de las propiedades con la composición puede
explicarse fácilmente por las diferencias en empaquetamiento. Una consideración
similar surge del hecho. difícil de explicar de otra manera, del corindón, Al10J,
formado enteramente por elementos ligeros. que es casi tan denso como la calco·
pirita S2CuFe. un compuesto formado en gran parte por elementos mucho más
pesados.

ÁTOMOS, IONES Y LA TABLA PERIÓDICA


Es conveniente revisar brevemente la naturaleza de las unidades de que está
compuesta toda la materia. En esta Era atómica casi lodo el mundo sabe que estas
Tabla periódica de lo, elementO!'I quimiCM con radl05 at6mlcm y ióniOOlli
i
(Radios de los iones posilivos según Ahrens 19�2; de los ione� negativos según Goldsc.hmit 1926)

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147 Pb'· 1.20 O 98 0.62
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Frl• 180 Rt,1• 143I A,cH" 1.18

VCase nota al pie de la págioa 165.


Véase nota al pie de la página 165.
MINE.RALOGIA QUIMICA 165

unidades son los átomos o iones. Una revisión reciente ha revelado la existencia
de 34 clases diferentes de partículas subatómicas, bien sean conocidas con seguri­
dad o su existencia pueda ser colegida con fundamento. Afortunadamente para los
estudiantes de Mineralogía, s&lo es necesario tener en cuenta tres de estas par­
tículas: el protón, el neutrón y el electrón. para llegar a tener un conocimiento sa­
tisfactorio del papel que desempeñan los átomos en la estructura de los cristales.
El átomo puede ser imaginado como la más pequeña subdivisión de la materia
que conserva las características del elemento, pudiendo ser considerado como con­
sistente en un núcleo macizo, muy pequeño, compuesto de protones y neutrones,
rodeado por una región mucho más espaciosa escasamente poblada de electrones.
Los átomos son tan pequeños que es imposible verlos incluso con la elevadisima
amplificación que da el microscopio electrónico (100 000 diámetros) si bien con este
aumento, las moléculas de mayor tamaño aparecen ya como unidades separadas.
No obstante, han sido medidos los tamaños de los átomos que son expresados. ge­
neralmente, como radios iónicos en unidades angstrom. Por ejemplo, el átomo más
pequeño, el del hidrógeno tiene un radio de sólo 0,48 A en tanto que el mayor.
que es cesio, tiene un radio de 2,62 A. (Véase cuadro de la pág. 164.)
Debemos al físico danés Niels Bobr la imagen del átomo. Como resultado de
su investigación en relación con los electrones y núcleos, desarrolló en 1912 el
concepto del átomo «planetario», en el cual los electrones se conciben rcx!eando
al núcleo según «órbitas» o niveles de energfa a distancias que dependen de la
energía propia de los electrones.
De acuerdo con este modelo mecánico, podemos considerar el átomo como un
sistema solar diminuto. En su centro, correspondiente al Sol, está el núcleo que.
excepto en el átomo de hidrógeno, está formado de protones y neutrones. Los nú­
cleos de hidrógeno están formado por un protón sencillo. Cada protón lleva una
carga unitaria de electricidad positiva; el neutrón, como su nombre indica, es eléc­
tricamente neutro. Cada electrón. como un planeta del si tema solar se mueve en
una órbita alrededor del núcleo y lleva una carga negativa. Dado que el átomo
por sí mismo es eléctricamente neutro. existen tantos electrones como protones. El
peso del átomo está concentrado en el núcleo, ya que la masa de un electrón es
solamente de l/1850 de la del núcleo más ligero. Aunque los electrones y el nócleo
son extremadamente pequeños. los electrones se mueven tan rápidamente en las
proximidades del núcleo que proporcionan a los átomos unos diámetros efectivos
relativamente grandes, de diez mil a veinte mil veces el diámetro de un electrón.
El átomo más sencillo es el del hidrógeno, en el cual los núcleos tienen un solo
electrón que se mueve a su alrededor, tal como se muestra esquemáticamente en

• l..antAnidos: SllCc 1,112 Ce•+ 1,07 Ce'+ 0,94 59Pr 1,81 P�+ 1.06 Pr'+ 0,92 60Nd 1,80 Nd1+
1,04 61Pm 62Sm1+ 1.00 6JCu1+ 0.98 64Gd1+ 0.97 6flh1+ 0.93 To•+ 0.81 660y'+ 0.92 67Ho•+ 0,91
68Er 1.86 Er'+ 0.89 69Tm11 0.87 70Yh1+ 0.86 71Lu1+ 0.85.
t Actlnidos: 90Th l.l«l Th•+ l,02 91Pa1+ 1,13 Pa'+ 0,98 Pa•+ 0.89 92U 1,38 u•+ 0,97 tJ•+
O.ISO 93Np1+ 1,10 Np'+ 0.9'i Np'- 0.71 94Pu1+ 1,08 Pu•t 0,93 95Am•+ 1.07 Am"+ 0,92.
166 MANUAL DI:. MINJ:..RALVVIA

la figura 371. Los átomos de los demás elementos naturales tienen desde 2 electro­
nes (helio) a 92 (uranio), que se mueven en órbitas alrededor de su núcleo.
La diferencia fundamental entre los átomos de los diversos elementos estriba
en la carga eléctrica de sus núcleos. La carga positiva es la misma que el número
de protones. y este número, igual al de electrones, se conoce con el nombre de nú-

®
0�····@ (0)�;. @
(0)

litio 01l¡¡¡eno Flvor N1 6n

Sodio Aluminio Silicio Cloro

Fig. 371. Diagrama csqucmfltico de los atomos.

mero atómico. El peso atómico de un elemento es un número que expresa su peso


relativo en relación con el peso del átomo de oxigeno, que se toma como 16,0000.
De este modo, el hidrógeno tiene un peso atómico de 1,0080 y el titanio posee un
peso atómico de 47,9. Esto significa que un átomo de hidrógeno tiene alrededor de
una dieciseisava parte de 1a masa de un átomo de oxigeno, mientras que el titanio
tiene casi cuatro veces la masa de aquel átomo.
El número y pesos atómicos para todos y cada uno de los elementos se indi­
can en el cuadro de la página 168.
Hasta el momento presente se ha demostrado la existencia de 103 elementos
diferentes. Este número incluye los 11 elementos transuranios fabricados reciente­
mente, todos ellos desconocidos antes de t 940.
A excepción de los gases de la atmósfera, en los minerales se encuentran todos
los elementos naturales.
Los atributos químicos de los elementos que interesan al mineralogista, depen­
den de la superestructura electrónica de sus átomos. Los electrones, cuyo número
depende de la cargo del núcleo, se consideran como dispuestos alrededor del nú­
cleo en niveles energ�ticos o estratos llamados antiguamente estratos K, L, M, N,
O, P y Q pero que actualmente son identificados por los números 1, 2, 3, 4, 5, 6
y 7. Cada estrato contiene un cierto número de �ubestratos, capaz cada uno de
MINt.H.ALOGIA QU/MlrA 161

contener dos ciel'lroncs rnyo «�pin» es tal que se anulan su, mnment1,:-. magnfticos.
Lsto'> subc,traws son designado� con las letras s. p. d y f.
1 1 .whcstrnto r sólo contiene un par de electrones. el p, trc\ parc'I' Je ckc­
tronc:-.. el ti L:in�o y el f ::-.icte pares. 1 1 c,1rato I sólo l'Onticnc dos dcrtrnne,. ambos
en el <iuhe,trato .\·. LI estrato 2 puctlc \:ontener un 111á'<1mo de {'11..ho el1.."\.trnn..:,. J\,.,
en el c;uhcstrato 2-J y sels en el 2-p. 1 1 estrato 3 puede �ontcncr 1111 li)IJl lk J1�­
ciocho eleclrone,;;, doc; en el �ubcc;lraM J._,;, -.c1, en el J-p y d1c1 �n d 1..fl. 1 n ttxl,1,
los estrato:-. de número más alto. el suheMrnto f puede C\li.lí rx·upaJo ¡x1r un nü­
ximo de c-atorcc eleclroucs. t--n los átomos má.s pesados ) ¡,:nmptejo�. d ,uhe,­
trato 7-s esta totalmente ocupado y hay algunos electrones en rndo:-. los ,uht:,1r.1h1s
de númcrn inferior. Cxl·epto el 6-/.
l:n los elementm más ligeros. comprendidos enllc el lmlrógenn \ d arHo (nu
mcrn ntómico I al IX). los elct:tn111cs ,on anadidm, en ,un!sión regubr ,d t•,1r.11n l.
estrato 2 y· t:strato 1 hasta que otán 1.)l'UfM{h1s todn, l()'i ,uht:.,tr,1hl,, d<1ndo un
towl de dieciocho el�trones.
Existe una Intima rd;.u.:ión emre la sup�:n:-...tru(·1ura elel·trórm:a dd a11m111. ta,
propiedades químicas del clcmenco � su lug<ff en la fahla p\:nód1c1 l.llS ckm�nto"
entre el hidrógeno y el argo. comtituycn los primero, tics periodos «corto,;;» de
la Tabla periódica. Ln el primer pcric.xlú, el hidrógeno l'l1yo nul'leo solo 1.:ont1cnc
un protón y por lo tanto. tiene una carga positiva unidad. tiene un solo de\.lrnn
planetario 4uc o{:upa el subeslrato l·.\'.
PI helio tiene 2 protones y. pur lo tanlo. una L'i.HgN nudear de: 2 y tiene 2 clct
trones que ocupan por completo el suhestrato 1·.\. l .os :'nomos que tienen �omple­
tamcnte ocupados los estratos electrónicos c'<teril)res. son estables en c�tremo y
forman un grupo de elemento, llamado el de k•s gases notiles. Je los c:u,.des. d hclm
es el más ligero. Un tercer protón. q\1e da lugar a una l·,ug.a nudc,1r Je trc,.
requiere tres electrones orhitale,. e.lo, de los nmle1, Ol'Upan d c,1r.t1t1 1 en t,mto
que d tCrl'l:ro ocupa el ,uh...·,tratu 2-, 1 ,le tl!n.:a i:ln·trún c,1.1 rel,111va111i:11h: 11'!.,d,,
ligeramente y puede ser perdido l.'Oll fadfülaU. dejando un ion �argaJo pt1sit1,.1-
mente Uorndo de gr.in art1vidad química: l.'" d dcmenh) liti1.1. d 111.i, l1gt"r•, tld
grupo de los metales alcalinos La adil.'iún de ntn) electrón pn-tluL·e un n11di:11
con una carga de cuatro y. por lo tanto. hay nmrro electrones 11rtut,1lc,. d1h en ,:1
subestrato 1-.r y dos en el 2-\·. Aunque el \uhcc;trato 2-\· est.i l't1111ple10. el t;,tr,11.1
2 no Jo está y tenemos el metal hcrilio. 4uímicamente al'li\'O. ,u,l.'ep1ihle di! pc:nkr
sus dos electrones más externo, para formar innes po,itiv1), divalente,
lk un mcxlo an{\lp�u. /l<Xlcmn, comlruir d modelo dd ..:,1ri11,1 C'<h.:rior ..:k·,:tc11-
nico del horo. en el cual. el 4uin10 elec:trún entra en el ,uhc,trato '!.-¡,. 1 ntrc lu,
electrnne, di: 2-.... y 2-¡, hay poca d1ícrenC1a de energm J por dio. d horn p1l.'r.k·
m,ualmente todos los tre!<i elec:troncs <.Je \U e"itrato 2 p.tra ÍlHlllM 11rni::, 1nvah�n11.:,
FI carbono. de manern similar. íorma innc" positivos tclr..t'-'.1k:n1l',
I m siete. ocho y nueve electrones caracterisliL·os re'-pci.:1n,ameme dd n11r,1
geno. oxigeno. nuor. 1x.:upan de modo análogo los :")Uhesllatn:-, 1-, � 1.,, ..:mr.111 ··n
168 MANUAL DE MJNERALOGIA

PESOS ATÓMICOS INTERNACIONALES


19:'i6

Númuo Peso Númuo P,w


Simbo/o at6mlco
--
Elt.mt.nto Elt.mllltO
----
016mico S{mboio utómico atómico

Actinio Ac 89 227 Manganeso M11 25 54.94

"
Aluminio Al 13 26,98 Mendelevio Mv 101 (256)
4
Ame licio Am 9S
fi39,944 Mercurio 80 200,61
"'
Hg
Sb ,��6
"'
Anlimonio Molibdeno Mo 42 95,95
Argón A, 18 Neodimio Nd 144,27
Arstnico 33 74,91 Neon Ne 10 20,183

Astatino At 8S (2 10) Neptunio 93 (237)
Azufre s 16 32.06 Niobio 41 92,91
Bario Da 56 137,36 Nlquel NI 28 58,71
Berilio Be 4 13 Nitrógeno N 7 14,00R
Bk 97

"'
Bcrkclio 12!.� Oro Au 79 197,0
Bismuto BI 83 209,00 Osmio Os 76 190,2
Boro B J0.82 Oxigeno o 8 16
Bromo B, 79,916 Paladio Ptl 46 106,4
Cadmio Cd 48 112.41 Plata Ag 47 107,880
Calcio Ca 20 Platino PI 78 195,09
a
""
Californio 98 (:.ri Plomo Pb 82 207,21
Carbono e 6 12.011 Plutonio Pu 94 (242)
Cerio Ce 40,13 Polonio 84

,.
1 Po 210
Cesio c. 132.91 Potasio K 19 39,100
Ooro a 17 35,457 Praseodimio r, 140,92
Coballo Co 27 '8,94 Promecio Pm 61 (14')
Cobre Cu 29 63,.54 Protoaclinio P, 91 231
226,0S
".,
Columbio (vt:r Radio Ra 88
Niobio) Radón Rn 86 222
Cromo e, 24 ,2,01 Rcnio Re 186,22
Curio Cm 96 (24') Rodio Rh 102,91
Disprosio ))y 66 162,46 Rubidio Rb 37 SS.48
Erbio fa 68 167,2 Rutenio Ru 44 101,1
Escandio Se 21 44,96 Samario Sm 62 150,35
Elltaf'io Sn ,o 118,70 Sclt:nio Se 34 78,96
Estroncio s, 38 87,63 Silicio SI 14 28,09
Europio Eu 63 IS2.0 Sodio Na 11 22,WI
Ftllor p 9 19,00 Talio TI 81 204,39
Fósforo p 1, 30,91S Tántalo Ta 7J 180,9S
Frsncio F, 87 (223) TecneclO Te 43 (99)
Gadolinio Gd 64 157,26 TeJuro Te '2 127,61
Galio Ga JI 69,72 Terbio 1b 6l 158,9)
Germanio Ge 32 72.60 Titanio TI 22 47,90
Hafnio Hf 72 178 •.SO Torio Th 90 2)2,0S
Helio He 2 4,00) Tulio Tm 69 168,94
Hidrógeno H 1 1.0080 Tungsteno w 74 18),86
Hierro Fe 26 ,,,s, Uranio u 92 2)8,07
S0,9S
"
llolmio lto 67 164,94 Vanadio V 23
Indio In 49 114,82 Xt:nón Xe S4 13 1 ,30
Iridio 192,2 1 126,91
" "t�
r, 77 Yodo
Kriptón K, J6 83,80 Ytcrbio Yb 70 173.04
Lantano La Ytrio y 39 88,92
Li1l0 LI 3 Zioc