Manual de Mineralogia - Dana y Hurlbult 2da Edicion PDF
Manual de Mineralogia - Dana y Hurlbult 2da Edicion PDF
MANUAL
DE
MINERALOGÍA
Tll:IT!IDO MOUf:/t\'U P.4/IA L-1 J:.'.\'SEÑAi\'Z.4
E\' U,\ll'EIIS/0.fUES J F:SCUI.LlS ESPECIALES I
r PHU Cl h IJE JYGf.,\/E/lOS DE .IIJNAS J CLÓLO<}(!S
2.• EDICIÓN
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Inv v. B./:f.q_f"i/T
EDITORIAL REVEIITÉ, S. A.
!JA R CELO.VA - BUENOS ,U R E:S - ,11 tx ICO
A/C.IILX
PRÓLOGO
En la 16.• edición del Manual de Mineralogía. de Dana, se decía que «...la re
lación. más íntima cada día, entre la Mineralogía. la Química y la Física, ha
sido puesta de manifiesto por muchas técnicas mineralógicas nuevas y lo que es
más importante. por nuevos puntos de vista». Afirmación que se aplica lo mismo
a los últimos siete años transcurridos como al decenio anterior. Los cambios habi
dos en la ciencia mineralógica la han hecho más cuantitativa, cambios reílejados
en esta edición por los nuevos conceptos que han sido incorporados. Los métodos
cuantitativos han sido introducidos siempre 4ue ha sido posible pero de tal modo
que no perjudiquen a la utilidad de 1:1 parte descriptiva que ha de subsistir como
tal en cualquier tratado elemental de Mineralogía.
El capitulo dedicado a la Cristalografía ha sido ampliado para dar entrada al
estudio de: 1) la proyección estereográfica, 2) las 32 clases cristalinas. 3) el cálculo
de las relaciones nxiales y 4) la roentgenocristalografía, materias aue se comple·
mentan para hacer una exposición más completa de la cristalografía y enseñar al
principiante a pens.;i.r cuanlitativamente como mejor ba!>C para el estudio más
avanzado. La variación más importante introducida en este libro ha sido el amplio
uso que se hace en todo él de la Cristaloquímica. como enlace básico y unificador
ql!e relaciona entre sí las propiedades de los minerales a través de consideraciones
estructurales y químicas. La sección de «Cristaloquímica» ha sido ampliada para
incluir en ella lo suficiente en los principios generales que sirva de base para una
mejor compreas!ón e interpretación de los grupos minerales. En la Sección de
«Mineralogía Descriptiva» una breve exposición de la cristaloquímica de cada clase
precede a la descripción de las especies incluidas en esa clase.
La clasificación de los minerales. a excepción de los silicatos. es la utilizada
en los tomos l y fl de la séptima edición del Sistema de MiueralOt!Ía. Las subdivj.
sienes más importantes de los silicatos y la disposición en ellas de las especies
sigue la clasificación de Hugo Slrunz en sus Minera/ogische Tabellen. que es, en
esencia, la utilizada en el tomo 111 del Sistema de Mi11era/o¡:ía.
En la preparación del original de esta edición he contado con la valiosa ayuda
del Dr. Henry E. Wcnden, Profesor de Mineralogía de la Universidad del Estado
de Ohio y estoy muy agradecido al Profesor 13. M. Shaub. del Smith Collcge por
las fotografías de los modelos de cristales.
CORNEI.IUS S. HURLBUT. JR.
Julio 1959.
t. HISTORIA DE LA MINERALOGÍA
A) INTRODUCCIÓN
7 (l)P (2)/
Cúbico
de puntos alrededor de cada punto debe ser idéntico a los demás puntos.�ue
demostrado por Bravais en 1848. y. por tanto, las redes se conocen como Jru;
/4 redes espaciales deBravais (fig. 1).
La unidad más simple de-una red es un paralelepípedo con�ido como celd::_
\
CRISTA l.OG RAFIA
Cúhico
«=B=y=90º (1) p Punlos súlo en Jo� vértices t
(11=b=c) 121 I Puntos en los vértices más un punto
en el centro 2
a 1 - a� = ali (3) F Puntos en los vértices 111[1s runtos en
los centros de todas las car.is 4
f Jcxnconal
,;;/3=90º /' Puntos sólo en los vértice!<i
y= 120· (4) o o
(a= hy'· e) Celda hexagonal con puntos en los
a 1 =a, =a�:;i:-c e vértices más pnntos en lo� centros
de aristas 4\
Romhoédrico
•=fl=f+qo· I'
a= b =e (S) o Puntos sólo en los vértices
R
Tetragona]
«=B=y=90º (6) I' Puntos sólo en los vértices
(a= b::6c) (7) 1 Punto� en los v¿rtices más punto en
a =a,=:J:c en el centro de l::i celda.
Rómbico
> , B y qO" 18) I' Punto\ ..010 en kis vértices
a� h�c (9) e Punto,;; en los v¿rtices más punto... en
los centros 1..k '.! cara-. op11c'-1;11,
(10) I Puntos en los vértice,;; m:ís punto en
en el ccn:m Lle la ci.:ll'ln
01) r Pun10, en In, \'�rlil'e, nü, nuntn, en
los L'cntrm de IOÚi.1" l:is c-...1.r:1,;;
Monoclínico
n =y= 90" -. /l 112) I' Punto, ,q\Jo en los vfrtire..:;
r=i h - e . 031 e, Punro, 1..·n h,, "Cr1ircs m:í\ punto:-. ('n
los ccntrns de ari,ta,
Trklinico
., a� .,. (141 1' Puntos sólo en lns vértices
a - b±c
(•¡ Aunque c,i-.1:m punto" en loor¡ ocho \Crtkc, Je la n:IJa nnid:id Je 11na rl·d prim1li\.'.l
tal-' 1 <.1ilo ciL1 um, r,nr celda. r..10 C<i deh,do a q1:c cada punt,l q11c1.h cnnir�111tlo p,n ,11.·ho
·1Ja"' pnhima... y "6h1 un oct:no del mi\11111 p..:rtcn1..·cc :i la Cl·lda l1n punto en d t·cnir,1 ,1,,.·
11na cara está comrartidc, por do" celda�. � ,;ólo medio rcrtene.:c a cada lln.'.l Je ,:IL\,
'º \tANUAL DE M/f',¡ERALOG/A
unidad. Fn la hgura I puede verse que algunas de ellas sólo tienen puntos en los
vénices y se dcr1ominan primitims. cada una contiene sólo una unidad del dibujo.
Se diferencian entre sí por la longitud de las ari�tas y los ángulos e�. /1 y )')
entre las aristas. Otras redes tienen otros puuios en el centro de las caras o en la
diagonal espacial y son celdas múltiples.
� Las unidades c�tructuralcs que se unen en el espacio rn el esquema reticular
para formar los cristales y que podemos coger y ensayar. son átomos o grupos de
átomos. En cier1os casos. como en los elementos nativos. estos átomos no están
cnrgados, pero con más frecuencia llevan cargas eléctricas y se denominan iones.
Los iones son átomos que se han cargado eléctricamente. Los iones cargados posi·
tivamente se denominan cationes porque se dirigen hacia el cátodo de una celda
electrolítica; los cargados negativamente son aniones porque emigran al ánodo
durante la electrolisis. La mayor parte de los minerales están formados por iones
o grupos de iones unidos entre sí por fuerzas eléctricas que surgen entre cuerpos
cargados con electricidad opuesta. La distribución en el espacio de estos iones
y grupos iónicos y la naturalc1a de las fuer1as eléctricas que los mantienen unido.s
forman la estructura del cristalJ De manera semejante a como los educadores se
refieren a los «ladrillos y mortero» al hablar de los edificios e instalaciones de una
escuela, también reunimos en el término estmcmra los «ladrillos», es decir, átomos,
iones y las cargas eléctricas el «mortero» que los une.
La celda unidad no puede ser jamás menor que un átomo. debido a que las
relaciones entre los átomos y las fuer1as que l0s unen son íac1ores importantes
que determinan las propiedades del cristal. FI número de átomos en una celda
unidad cs. en general. pequeño. éntero o un múltiplo de la fórmula química más
sencilla. Así. en el cuar10 la unidad estructurnl tiene 3 (SiO�). en halita 4 (CINa).
Cualquier otra sulxtivisi6n menor no tcndrí:i Iris propicdartes de la especie mineral.
.,... Los átomos. iones o..filUnos.Jónic� queJru:mílU el cristal pueden considerarse
como empaquetados o apilados scg(m reglas eométricas�edorcfel'os nTülos,
o puntos- que definen la red de Bravais. Sin cmhargo. se ha demostradoqrre )as
distintas maneras de empaquetar. comhinado,; con los catorce tipos reticulares.
dan lugar a sólo 230 maneras posibles de distribución. Éstas se conocen como los
f!fUpos espaciales.t
(celdas unitarias), pero éstas se montan de tal formq que producen un aspecto
exterior diferente.
La� figuras 2 y 3 demuestran cómo es posible que cristales de un mineral
dado tengan formas externas diferentes, como expresión externa de la misma
estruclura interna Como en el caso de los ladrillos. las unidades estructurales son
las mismas en el rubo que en el octaedro. pero varín el régimen del crecimiento en
diferentse dircciones. Estas formas son corrientes en la galena. pero las unidades
componentes son tan pequeñas que las caras resultantes externas son superficies
planas. La íluorita. por el contrario. tiene con frecuencia la forma de octaedros
formados por muchos cubos pequeños. y se pare·
s ccn al grabado de la figura 2. Debe tenerse en
cuenta que cada uno de los pequeños cubos con-
1iene en realidad muchas celdas unilarias.
D Para una estructura inlcrna dada existen sola-
mente cierto número de planos probables que sir-
E van para limitar un cristal. Más aún: debe tenerse
presente que. comúnmente, aparecen muy pocos.
F
Las posiciones de las caras de un cristal vienen
dctcm1inadas por las direcciones en las que la
estructura intana presenta el mayor número de
l!"'-::..--._._¡...:t...---B puntos o nudos reticulares. Los planos que inclu-
Fig 4. Pl ri no reticular en un, yen el mayor número de nudos son los que con
red cristalina. mayor frecuencia se encuentran como caras en los
cristales. Consideremos la figura 4. que representa
un plano de nudos en una determinada red cristalina. Los nudos están igualmente
espaciados unos de otros y tienen una disposición rectilínea. Puede observarse que
hay varias filas posibles a través de la red que induyen mayor o menor número
de nudos. Fstas filas representarían la traza. en esta sección. de planos posibles.
los que incluyen el mayor número de nudos reticulares. los que cortan A B y AC
serian los más comunes.
La regla que acaharnos <le mencionar. conocida por la ley de- Bravaic;, ec;,
generalmente. confirmada por la observación. Aunque la citada ley tiene c'<cep
cioncs. como fue se1ialado por Oonnay y Harkcr.1 es posible escoger la,;; redes
de tal forma que la regla ,;;e mantenga como válida.
Teniendo en cuenta que la �structura interna de cualquier substancia cristalina
es �nstante. dado que las caras del cristal 1ienen una relación definida con esta
estructura. e:. 16,l!ico 4ue las caras ten�an también una relac.:ión definida entre
ellas. fsta realidad es nmoci<la con el nomlire de lev de la constancia de los :ínl.!1ilm
int�rfaciales. que podrían <lcfinirse como sigue: �s únguJo,;; entre caras correspnn-
I J O H On�"iAY y llAV!O TIARKEI.. «A �·ew Lnw of Cr,·�1r11 MornholOl?Y E�1endiníl: the J "'
,r Bnnuiu. 1m Mí,i .. Vol :,::,: ¡q17
CRISTALOGRAFIA 1)
La luz ,,bra normalmenh' a l:a llirrc1..iVn Je prop:tt'3.ción y en todos !ns cr1,;f�lc,. c":i:rro
ln� cúl:licu�. se tlc<,¡;0mpunr en do� rayo,; que v1br11n no ..tilo nnmialmcutc a la din:a:ilJn dd movi
m,cntn, sino tambtén entre. si.
\1ANUAL VI:, MINl:.JUl.1.U(ilA
según sus direcciones paralelas a las aristas y filas ahernantes de átomos de sodio
y cloro paralelas a las diagonales. Por otra parte, un plano que corte el vértice
del cubo. tal como el que se ve en la figura 5. contendrá sólo átomos de sodio
o de doro, formando hojas h.1stante espaciadas. J-OS planos que cortan las aristas
del cuho e inclinadas 45• con respecto a las caras del cubo contienen cintas hastante
!-eparadas <le átomos alternantes de cloro y sodio paralelos a las arsitns del cubo.
Si se estudian cristales más complejos. nuevas dependencias más elaboradas se
revelarán en la disposición atómica en el plano interceptor.
l·sta condición da lugar a la variación regular de ciertas propiedades en función
del plano o dirección considerado. Propiedades que varían con la dirección crista·
(R/S(,·IJ UCilAFl.ti
es mucho más lento puestu que 1:\ al.lici6n de material nuevo se realiza enteramente
en las formas de crecimiento lento y energía más b:ijn. De esta manera, los cristales
si toman en distintos momentos de su desarrollo s1ncn como modelos de Ja
velocidad de crecimiento del compuesto que se c�tudin I
\'docidad de disoluá:•n de un criMal en u� diS'?.!:'en�quími�_q . l!c le ataca
es de manera �m�j_;mtc un proce� <� vc,,:to!.!!.� conti!1ll_Q. 't. )a-22,l.��ión de un
cristal o e.Je cual4uier írngmc 1to de un cristal único j)Uede ll�var a un poliedro
más o meoos dcfinic.Jo. Un ejemplo más claro de la naturaleza vcctorlalde elabora
ción de la solución vier.e representado por las figuras de corrosión. Si un cristal
se trata brevemente. cr,n un <li�lvcntc químico que le arnque, las caras se corroen.
La forma de estos po,os <le corrosión es regular y dcpcm.le e.Je la estructura del
crittal, de la cara que ha sido ataca<la J de la naturale1a del disolvente. Se obtiene
mformación muy valiosa o:.obre b geometría interna del cristal por el estudio <le
,ales figuras e.Je <.:Orrt.cción.'
La difruC'ci6n dt> rayos X. elt•ctrm1t>s )' 11eutrp11es__p9r lgs cristales constituyen
las tl.!cnkas Je invcsti ai.:ión más direct:s y poderosas que Ql:lcde utiliLar el minera
logista. Los fenómenos de c.Jifracción �<n1-�lcm_pl.2_s d!_p_!:o�ZiadcS-vCClOriales - dis-
continuas de los cristales. ('\..ér pási 1a J lQ).)
La nfoliaC'Mtt puede considerarse como una prqpicdad \lectorial discontinua
,. ,\t ·I 11i I 1 L !) t. \//,\'!".U ..t LO G / A
B) SIMETRlA
1
alrededor del cual puede hacer e girar
el cristal y repetir é5te su aspecto dos o
más veces durante una revolución com
pleta Fn la figura 7 la línea CC1 es un
eje de simctri.:1, pues el crbtal. cuando
gira 1.;obrc él tendrá, después de una
revolución de 180•. el mismo ª"'pecto ''
que al principio: o. en otras palabras. '
las caras. aristas y ángulos sólidos si ' '
milares aparecerán en el lugar de los
plnnos. aristas y ángulos sólu.Jos co-
rrc,;;pondicntes a la po�ición original, Fig. :i�e�:�a�º de Fip 7 LJé de
simeiria.
H punto A' ocuparía la posición ori-
gin�I de A, B'. la de B. etc. Dadb
que. en apariencia. el cri,;;tal .,e repite dos ,..cccs durante una rev1)lución completa
a e�re eje se Je denomina J:,inari1, Además de los ejes de simetría h;narios ú,n.kn 2l.
ex i sicn el lernario (orden J. o trigonal). el cuatcrnc1rio (orden 4. o tclrac:lmal) v el
!<.cnario (orden <,, o hc,agonan I a natura!e1a de los cristales es tal. que �no puc�lcn
existir otros ejes de \imctría que los de orden 2. 3, 4 y 6 mcndonados
')4N4 2.• tJ -2
MANUAi., DE MINERALOGIA
-
· De este modo. si el primer punto está en la parte superior del cristal, el segi
eMá en la iI\ferior, el tercero en la superior y el cuarto nuevamente en la inf<
La figura 9 representa un cristal con un eje cuaternario
de inversión.
Otro elemento de simetría compue�ta combina la ro
tación alrededor de un eje con la reflexión sobre un pla
no, y se denomina reflexión rotatoria. Con dicha opera
ción se puede obtener la misma simetría que con la in
ver�ión rotatoria, pero, teniendo en cuenta que la inversión
rotatoria ha sido adoptada por acuerdo internacional, Je
daremos preferencia en este libro.
J\.otación de la simetría. CI eje, el plano de inver
sión y el centro se conocen con el, nombre de elementos
d<' .1,imetría. Para describir la simetría completa efe un
cristal. es conveniente empicar una especie de notación
taquigráfica de los elementos de la simetria. FI eje de
rotación viene indicado por A •. el eje de inversión gira Fig. Y. Eje cuatcn
toria por P; y el centro por C. De esta forma la simetría de mversión.
(..J</�1Al,UüRA1'IA
de un cnslaJ con un cenlro, cuatro eJes b1Danos, un eje cuaternario y cmco planos,
� c!iiCnbma: C, 4A 2,, IA,, SP.
La noLación arnba indicada es una de las muchas que han sido propuestas
por los cm,talógrafos, pero se expone por4uc es la más generalizada y fácLI para
el estudiante. !\o obstame, los simbolos que han sido aceptados internacionalmente
se cooocen con el nombre de 1/ermwm-May_guin. La dcscribíremos a contmuación, f
pues su uso t:s constante en todos los trabajos modernos de cristalografia. A pri
mera vista. puede parecer que los símbolos Hermann-Mauguin son inncccsanos.
No obstante, con ellos se puede, no solamente expresar la simetría externa (simelría
puntual) s1110 también la simetría interna del cristal. mucho más complicada (si
me1ría ej/HKic,J). A continuación se da una descripción general de los símbolos Hcr
mann-Mauguin:
1. Los ejes de simetría se denotan por números, y los ejes de inversión por
números con un trazo en la parte supenor, por ejemplo 6, 4, J. Los planos de
simetría se indican con la letra m. Un eje de simetría con un plano normal se re
presenta además por un quebrado. como por ejemplo 2, m, 4 m.
2. Fn los sistemas hexagonal, tetragonal, cubh..-o y monoclínico, la primera
parte del símbolo se refiere al eje de simetría principal, como el 4 e nel sm1holo.
3. Fn el sistema cúbico, la segunda y tercera parte del símbolo se refieren a
los elementos de simetría ternaria y binaria, resix:ct1vamcntc. El eleml!nlo binario
puede ser un eje, como en el caso de la clase 432, o un plano, como en el c-J�
de la clase 43m, o la combinación de un eje y un plano como en la clase 4 m.32 m.
4. En el sistema tetragonal, los símbolos segundo y tercero se refieren a los
elementos de simetrías axial y diagonal. Por ejemplo, en el de clase 42m, el 2 se
refiere al eje binario que coincide con el eje cristalográfico a; la m se refiere a un
plano de simetría en la posición de 4Y.
5. En el sistema hexagonal, los símbolos segundo y tercero se refieren a los
elementos de simetría axial y axial alterna. Asi, en la clase 6m2, existen planos
de simetría verticales que comprenden los tres ejes cristalográficos, y ejes binarios
4ue están a 30º de aquéllos.
6.. En el sistema rómbico. los símbolos se refieren a los elementos de �imetría
por el orden de a. b. c.Por ejemplo. en la clase mm2. los ejes a y b están sobre
planos de simetría verticales y el eje e es un eje binario.Este orden es mucho
más útil pam denominar grupos espaciales que clac;cs cristalinas.
Clases de simetría. Las combinaciones posibles de los elementos de simetría
que acabamos de describir. dan origen a treinta y dos e/ates cristalinas d1stintJ.s
(grupos puntuales). Ha sido demost¡ado por consideraciones teóricas. que éstas son
1cxtas las clases posibles de simetría de un cristal. Fstas treinta y dos clases pueden
ser agrupad�s en seis sistemas, teniendo en cuenta la grnn relación existente entre
la simetría de ciertas clases./Lamt.¡or parte de los minerales corrientes criMali,an
en 10 6 12 de las 32 clases crist;ilinas posibles. y de este modo éstas c;on de mi.lyor
importancia para el mineraloJ,?iMa
20 MAN 1/ AL DE /\1 IN t. R Al O G J A
[n el t:ual.Jro que figura en cMa pé'lginn apar�c� la lista de todas las dmC:'i
cristalinas con sus elementos de simetría. Se indican con negritas las 15 clases más
importantes para el mineralogista., y que son las que se dc<;criben con detalle en
las p{1.ginas siguientes.
Se han propuesto nombres muy diferentes para designar cada una de estas
clases cristalinas. Los usados en este cuadro fueron propuestos por Groth y derivan
del nombre de la forma general en cada clase cristalina, es decir, la forma cuyas
caras cortan a los ejes �ristalográficos a distancias diferentes entre sí.
C) ,OT/\Clól\ CRIST/\l.OGRAFICA
Sistema rómbicg_,_ Los cristales del sistema rómbico tienen tres elementos
de__sim__e_t__á__in<wi!.. es decir. planas de simctr.ía.._o_e�i.nar.ios. Se toman como
referencia tres ajes pe�iculares en�os ellos de diferente longilud.
Sistema monocllnico. Los cristales del sistema monoclínico se caracterizan
por poseer un eie binario o un_plan_o de_simeláa:, o la combinación de un eje binario
y un plano. L�s cristales se refieren a tres_ ejes desiguales, dos de los cuales se
cortan según un ángulo oblicuo y el tercero es perpendicular al plano de los otros
dos.
Sistema triclfnico.. Los cristales ·en el sistema triclínico tienen un eje monario
como única simetría. �ste puede ser un eje giratorio sencillo o un eje monario de
inversión. Los cristales se refieren a tres ejes desiguales, todos ellos de intersección
oblicua entre si.
Relación axinL r En todos los sistemas cristalinos. con la excepción del cúbico,
existen ejª---f_ristalográficos de longitud diferente entre sí. Si fuese posible aislar
una celda unidad y medir cuidadosamente las dimensiones
de las aristas paralelas a los ejes cristalográficos estaría
mos en situación de hallar inmediatamente las relaciones
existentes entre la longitud de cada aristaJ
El cristalógrafo, em¡:¡leando los rayos )<.--1lQ puede
�r la celQa elemental_. pero si puéde medir f.sm exac
titud las dimensiones de la misma en unidad an_gstrom,
(A). 1 Así, para el mineral rómbico azufre, las dimensio
nes de la celda son 10,48 A, a lo largo del eje a; 12,92 A,
a lo largo del b, y 24,55 A a lo largo del eje e (fig. 11).
Haciendo que el valor de b sea igual a 1, podemos es-
Fig. 11. Celda unidad cribir que a : b: e =0,81 : 1 : 1.90. De esta forma se ex-
del azufro. presan las longitudes relativas, no las absolutas de las aris
tas de la celda que corresponde a los ejes cristalográficos.
Las relaciones axiales fueron calculadas muchos años antes que los rayos X
hicierañposible determinar las dimensiones absolutas de la celda unidad. Midiendo
los ángulos in�rfaciales en el cristal, y mediante ciertos cálculos, es posible llegar
a las relaciones axiales que expresen las longitudes relativas de los ejes cristalo
gráficos.
Resulta interesante observar que 1as relaciones de los ejes calculadas actual
mente a base de las dimensiones de la celda unidad. son las mismas que ]as rela
ciones antiguas derivadas de las medidas morfológicas. Por ejemplo. la relación
axial para el azufre es como sigue:
eje b. Para la cara de un cristal que corte los ejes cristalográficos a estas d1suinc1a�
relativas (tomándolas como distancias unidad), las intersecciones deberían darse
como: uno sobre a. uno sobre b. y uno sobre c. o sea la, lb, le (véase fig. 12).
Una cara que corte los dos ejes horizontales a distancias proporcionales a las
longitudes unidad. y corte al eje vertical a una distancia dos veces su longitud
unidad relativa. tendr-'� por parámetros la. lb, 2c. Hay que tener presente que
estos parámetros son estrictamente relativos en sus valores y no indican ninguna
longitud real. Para ilustrar esto mejor aún, consideremos la figura 13, que repre
senta un cristal de azufre. 4s formas que presenta son dos pirámides de diferente
pendiente. pero cada una corta los tres ejes del cristal, una vez prolongados con
venientemente. La bipirámide inferior corta los dos ejes horizontales a distancias
que son proporcionales a sus longitudes unitarias. Los parámetros de la cara de
esta bipirámide que corta los extremos positivos de los tres ejes cristalográficos
son: la, lb y le. La bipirámide superior corta los dos ejes horizontales tal como
muestran las líneas de puntos. también a distancias que. aunque mayore� que en
la hipirámide inferior. son aún proporcionales a las longitudes unitarias. Sin cm-
24 MANUAL IJE MINERALOGIA
bargo. corta al eje vertical a una distancia que, considerada en relación con sn
in1crsccción con los ejes horiwntnles. es proporcional en la mitad <le la longitud
unitaria de c. Los parjmctros de una cara de esta forma serían JX>r lo tanto, la,
1b, 1 '2c. De esto se dcduc.-e que los parámetros la, 1 h, en los ejemplos representa
dos. no tienen las mismas distancias reales. sino que expresan solamente valores
relativos. Los parámetros de una cara no determinan. en modo alguno. su tama
ya que una cara puede ser despla1.ada paralelamente a ella misma a cualquier dis �
tancia. sin varinr los valores relativos de sus intersecciones con los ejes cristalo
gráficos.
1..rul.kH. Han sido desarrollncfm diversos 01�s para expre�ar la..Jntcrsc.p- �, iJ>
ción de cunlquier cara de cristnl sohre los ejes-del mismo. La emplet1du más Uíll· \J,.
vcrsalmen1e es la del sistema de lndirPs de Miller, Aunque no sea sencilla para un
principiante, c;e adapta por si misma a los cálculos cristalográficos y. por consi·
guiente. tiene una extensa gama de aplicación, por Jo que consideramos utilísimo
introducirla aquí.
f Lo!li índice, de Miller de unq cara consisten en una serie de números enteros
que se han dcñ"vado de los pará.merros por inversión y re<luc.·ción de los ci.uel:mido.s
resultantes. Los índices de una cara se dan siempre en tal orden que los tres nú·
meros (cuatro en los sistemas hcxap;onale ) se refieren a los ejes a. b y e, respecti·
vnmcntc. y por lo tanto se omiten las letras que indican los diícrentes ejes: Tgunl
que los parámetros. los fndice.s e,mrcsan una relación. pero a efectos de brevedad.
también se omite el c;iJ,?no de relación La cara de la hipirámide que aparece en la
fií!ura 13. que tenía la. lb. le por parámetros. tendrá como indices (111) (léase:
uno. uno. uno). L1 cnra de la figura 14 tiene la. 1 h. "- e como parámetros. e in·
+· +·
1
virtiendo, �. _!_, . de donde el Indice es (110). Caras que tengan respectiva·
1 1 <X.
mente los parámetros la. lb. 1/1c y la, lb, 2c, tendrían como ecuación
...! 1 1
y . , . De este modo, procediendo n la reducción de las.fracciones. resultará.
1 1 2
respectivamente. (112) y (221).
Es conveniente algunas veces. cuando se desconocen las intersecciones ex.actas.
emplear un c;1mholo general (hkl) para los índices Millcr: aaui. la h. la k y la I
representan cada una un número entero. Fn este símbolo. la h. la /.. y la J son. res.
pcctivamente, los recíprocos I de lac; inter"ecciones racionales. pero desconocida!).
sohre los ejes a, by c.lfl_¿!_mh(,loJhkU_indicará que una cara corta los tres ejes
cristalográficos. Si la cara es paralela a uno de los ejes cristalográficos y corta Jos
otros dos, los simbolos gener•les se escribir!an como sigue (Okl), (lrOI) y (h"?}, Una
I Cmrl''l'°"dc:n tt'ahm:nlc a lo� numeradores de Jai fra::cioncs paramtlri... "lt"Iuna. vez n:ducida"I
;t u mlmmo común denominador. (N. ·1.)
CRISTALOGRAFIA 25
cara paralela a dn.s_ejes. se considera que corta el tercero a..djstancia unidad. y por
lo_ tanto los slmbolos serian (100). (0,19). (001).1
Hasta aquí hemos considerado solamente aquellas caras que intersectan los
extremos positivos de los ejes cristalográficos. Para denotar si corta el e�tremo ne-
gativo de un eje, se pone una linea sobre el número o letra correspondiente, tal
como se ilustra en la figura 15. ' ,
Cuando empe16 el estudio de' los cristales se descubrió que. para una cara
cualquiera, los índices deben eJEpresarse siempre por números enteros. Las rela
ciones entre ellos podrán ser 1 : 2, 2 :. 1, 2: 3, 1 : oo, etc., pero nunca 1 : J2: etc.
Esto se conOCe con el nombre de ley de la racionalidad de los índices.
Formo. Aunque el término forma, se emplea muchas veces para indicar Ja
apariencia exterior general de un cristal, deberá reservarse para emplearlo en un
sentido estricto y especial. Así, en cristalografia,/la forma incluye todas aquellas
caras que tienen una ªEarienci:i similar, aun en el caso en que_ s!IB!_1
_ de diferentes
tamaños_y_�spectos. _fl�d9_ a la deforma_e:ión del cristal./ La equivalencia de caras
viene frecuentemente evidenciada por las estriaciones, corrosiones o crecimientos
naturales. según se indica en las figuras 16 y 17: pero en algunos cristales la simi
lirud de las caras de una forma puede verse solamente después de la corrosión con
algún ácido.
Todas las caras de una forma ti�nen una posición similar con relación a los
elementos de simetría. Ln la figura 1$ aparece una forma cristalina sencilla. co
nocida con el nombre de bipirámide. En la clase particular de simetría a la cual
pertenece. l0s tres ejes del cristal son eies binarios y los planos axiales son planos
de simetria. Fn estas condiciones. si suponemos la presencia de la cara (111), de.
berán e>.istir las otras siete caras. ya que toda� ellas tienen relaciones similares con
los elementos de simetría. Estas ocho caras c'onstituycn una forma, y, dado qoc
26 MANUAL D� MINl-:RALOGIA
Aive II.a� t,,,, �·
limitan un espacio. se denominan formas cerrada.'i. (Ver figs. 33-42.) Las formas
de las figuras 23·32 no Jimitan espacio, y por lo tanto se denominan formas
abiertas.
Teniendo en cuenta que las formas de los cristales dependen de la simctrfa.
existen muchas clases de formas. Y serán tratadas con detenimiento al estudiar la
clase o clases de simetría en que se las encuentre. Las formas del sistema cúbico
tienen nombres individuales especiales. Para las formas de los otros sistemas, se
emplean las mismas denominaciones generales:
Pedión. Forma cri�lalina integrada por una cara sencilla (fig. 18).
Pinacoide. Con este nombre se conoce la figura formada por dos caras opues·
tas y paralelas (fig. 19).
Domo. Dos caras no paralelas, simétricas con relación a un plano de si
metría (fig. 20).
Fsfenoide. Dos caras paralelas simétricas con respecto a un eje binario o te
tragonal (fig. 21).
Biesfenoide. Forma de cuatro caras en la que las dos caras del esfenoide su
perior alternan con las dos caras del csfcnoide inferior (fig. 22).
Prisma. Es la forma compuesta de 3. 4, 6, 8 6 12 carns. t°"as ellas formando
una 1ona. Excepto para ciertos prismas en el sistema mon0<..·línico. el eje de zona
es uno de los ejes cristalogr{1ficos principales (figs. 23-28).
Pirámide. Así se denomina a la forma compuesta de 3, 4, 6, 8 6 12 caras no
paralelas entre si que se cortan en un punto (figs. 29-32).
F:sca/enoeclro. Forma cerrada de 8 caras (tetragonal. fig. 33) 6 12 caras (hexa·
g.om,1, fig. 34). con las caras agrupadas en pares símétricos. En las formas de
8 caras aparecen dos pares de caras arriba y dos pares abajo. cu posición alterna.
rn lab formas de 12 caras, tres pares de caras arriha y tres pares abajo, en posi
ción alterna. ín los cristales perfectamente desarrollados, cada cara es un triángulo
escaleno.
lrapecoedro Forma cerrada de 6. 8. 12 6 24 caras (figs. 35-37), con 3. 4
CRISTALOGRAFIA 27
.
�
-_:- �t.:-_:-.::. �
-),::::.::_
cb
.,,.. 1
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F1g. 18 Pcdion Fig 19. Pinac.oidc. Fig 20 Domo
[]
---
Fig. 23. Prisma
trigonal.
lb
�
Fig, 24. Prisma
tetragonal.
Fig. 25. Prisma
heugonal
Fig. 26. Prisma Fig. 27. Prism:-a Fi,:. 28. Prisma rómbico
dihcxaji?onal rómbico·venical horiLontal
�fANUAL DE MINl:.J<ALOGIA
ó <, caras superiores giradas c0n respeclo de las 3, 4 ó 6 caras inferiores. n trapc
zocdro de 24 caras es una forma cubica. En cristales bien desarrollados, cada car.i
•.
es un trape1oide.
Bipirúmitle. formas cerradas de 6. 8, 12. 16 o 24 cara,;; (figs. 38-42). Las bi
pirámidcs pueden considerarse como formadas por reflexión de una pirámide me
diante un plano de simetría horizontal.
�\
-- . l - --
�/ \\
-- ..... -- ...)... .
\\
,� - .___ .• '
Fig 29. Pirámide Fig. 30. Pir.'1midc Fig. JI Pirflmidc Fig. 32. Pirflmide
trigonal. tetragonal. hexagonal dihex.agonal.
R(lmhoedro. Sei� carno;; que constituyen una fornrn cerrada .• Todas las caras
...on idénticas. pero difieren del cubo en que las ansias de intersección de las caras
nt> son normales entre �í. Los romlx>cdros se encuentran solamente en los cristales
t.k la !<.Ubcla!<>C romboédrica del siMcma hexagonal
Los índices <le Miller se empican con frecuencia como el símbolo de una for
ma. Dicho simbolo es sencillamente el de la cara más simple y comprende l(xla'i
las de la forma. Cuando wn empicados en esta forma. el símbolo deberá ccrrar\C
entre parCntcsis. como (hkl), para distinguirlos de los índices. como hAI. y que se
refieren a una cara individual.
Fs muy conveniente indicar en los dibujos de los cristales las caras de la forma
por la misma letra. La selección de la letra que dct,c asignarse a una forma dada
depende principalmente de la persona que describió por primera ve? el cri tal
No obstante. existen ciertas formas sencillas qur. por convencionalismo. reciben
CRISTALOGRAFIA 29
u�ualmcnte la mbma lctrJ. A�í. a los tres pinacoi<lc� 4ue corlan lo� eje� a, b y e,
� k� a�1gnan las letra� a. by e rc"ipcct1vamentc (fig. 43). La letra n1 se usa normal-
111c111c para { 100} y la p para ( 111} (fig. 44).
A
hg 40. Bipirámide
hexagonal.
Fig 41. Bipirftmidc
dlletragonal
V
rig. 42. Bipirimide
di hexagonal
e
'
'
'
j ,.
. L --------
nombre de e¡t· de :.ona. Ln la figura 45 las caras m' a, m y b están en una zona, Y
la b', ,, e, y r' en otra. Las lineas [OCH] y [100] son los ejes de la zona.
Una zona \C puede simbolizar de manera similar a los indices de Miller, y su
�xprc�ión gencral11ada es [uv\\l Dos caras cualesquiera no paralelas determinan
una zona y el símbolo 7onnl para dicho par de
¡m, caras (hkl) y (pqr), es [kr -lq, lp • hr, hq • kp].
Por ejemplo, en la figura 45, supongamos que la
cara m es (hkl) con el inaice (110) y que
la cara bes (pqr) con indice (010). Así. el sím
bolo 1onal se escribirá así [ l · O • O · l, O · O·
[0101 1 · O, l · l • l · O] 6 (001]. Si la cara e es (001)
y res (011), figura 45. el simbolo zonal es [100].
Debe tomarse buena nota de que los símbolos
zonales se escriben cnlre corchetes como [uvw],
para distinguirlos de los símbolos de la cara
Fig. 4"i. Zona, c.:mtalina:, y de la forma.
)' CJCS de :tona. Hábito del cristal. Por hábito del cristal
se entiende la forma o combinación de formas
comunes y caraclcristicas en las cuales cristaliza un mineral. Incluye también la
forma general y las irregularidades de crecimiento, si tales irregularidades son de
aparición curricnte. 1..a galena, por ejemplo, tiene un hábito cúbico; la magnetita.
octaédrico. y la malaquita, fibroso. Esto quiere decir, que aunque estos minerales
,;;e encuentren en cristale� que puedan mostrar otra'! forma�. tales hallazgos resultan
t. JUSTA LO G Ji AFIA JI
D) PRO\ECCI07'ES CRISTALINAS
Introducción. Una proyección de un cristal es un medio de representar un
cristal tridimensional en una superficie planá bidimensional. Diferentes tip0s de
proyección se usan para fines distintos, pero cada una de ellns se lkva a caho según
reglas definidas de tal manera que la proyección tiene una relación concx·1da y
constante con el cristal. Los dibujos de los cristales que se presentan en e-.tc libro
se conocen como proyecciones dinográfirns y son de un tipo tal de pcrspccliva
que parecen una fotografía en dos dimensiones del cristal. f.ste es el método mejor
para representar el cristal y muchas vccCs es superior a la fotografia.
Ya que el tamaño y forma de las distintas caras de un cristal son �1ccidcntes
del proceso de crecimiento, se desea reducir a un mínimo este aspecto en la pro
yección del cristal. Al mismo tiempo es importante realzar la relación angular
entre las caras, pues, como señala la ley de Steno, existe una conslantc en los án
gulos inteñaciales de todos los cristales de la misma especie mineral.
Pro)ección esférica. Con el fin de situar las caras de acuerdo con sus rela
ciones angulares y sin consideración de su forma o tamaño, podemos u,;;ar la pro
yecció11 esférica. Podemos comprender la construcción de lal proyección de IJ si
guiente manera. Imaginémonos un modelo hueco de un cristal que contenga un
punto brillante de luz en su interior. Situemos ahora este modelo dentro de una
gran esfera hueca de material tra!l:lúcido y hagamos que el foco luminoso ocupe
su centro. Si ahora hacemos un orificio en cada cara de tal manera que el rayo
de luz que emerge por el orificio sea perpendicular a la cara. estos rayos de Ju,
incidirán en la superficie interna de la esfera y harán una mancha brillante. rl
coniunto se parece a un pfonetario en el cual el modelo cristalino con su Ju, y Jo,;.
orificios es el pro)cctor y la esfera trashkida el domo. Si ahora marcarnos en la
esfera la posidón ele cada mancha de luz. podemos eliminar la luz y tendremos un
registro permanente de las caras del cristal. Cada una de estas caras viene rcprc-
l2 MANUAL DE MINERALOGIA
medio de la longitud y latitud. Por ejemplo, las coordenadas angulares 74•001 lon
gitud oeste y 40'45' latitud norte sitúan un punto en la ciudad de Nueva York.
Esto significa que el ángulo, medido en el centro de la tierra, entre el plano del
ecuador y una línea traLada desde el centro de la tierra a aquel punto en Nueva
York es exactamente 40�45' y el ángulo entre el meridiano de Greenwich y el meri·
diano que pasa por el púnto citado, medido hacia el oeste en el plano del ecuador,
es exactamente 74·00'. Estas relaciones se expresan en la figura 52.
Un sistema similar puede emplearse para situar los polos de las caras en la
proyección esférica de un cristal. Existe. no obstante, una diferencia fundamental
CIU.SfAl.UúH.AI-IA "
entre situar punlós en una proyección esférica y situarlos en la superfü:ic de la
tierra. En la tierra. la latitud se mide en grados norte o sur desde el ecuador, micn·
tras que el ángulo que se emplea en la proyección esfériL"ü es la colatitud, o ángulo
polar, que se mide en gradm desde el (Xllo norte. El polo norte de una proyección
cristalina tiene por tanto una co\atitud de 0\ el ecuador 90"'. La colatitud de la
cmdad de Nueva York es 49º 15'. Este ángulo se expresa en cristalografia por la
letra griega ,, (rho).
La «longitud cristalina» del polo de una cara en proyección esférica se mide,
como lo son las longitlldes en la tierra, en grados hasta 180º, en sentido de las
agujas del reloj o en sentido invcrw desde un meridiano origen análogo al meri·
diano de Grccnwich en Geografía. Para situar este mcriJiano de referencia, el
cristal se orienta de manera convencional con la cara (010) a la derecha del cristal.
FI meridiano que pasa por el polo de esta cara se toma como origen. Así, para
determinar la longitud cristalina de cuarquier C-Jra del cristal, se hace pasar un
meridiano por el polo ele esta cara y el ángulo entre éste y el meridiano cero se
mide en el plano del ecuador. Este ángulo se designa con la letra griega ([, (phí)
Si la esíera se corta por un plano. la intersección será una circunferencia. Los
drculos de diámetro máximo son los formados por planos que pasan por el centro
y tienen por diámelro el de la esfera. Se denonrlnan círculos máxi:11os. Todos los
demás círculo5 formados por otros planos que corten la esfera son circulas me._
nores. Los meridianos en la tierra son círculos máumos. asi como el ecuador, mien·
lra.S (!UC los paralelos de la latitud son círculos menores.
La pro;ecci6n esférica de un cristal nos suministra relaciones zonares intere·
santes, pues los polos de las caras de una zona se sitúan en un círculo máximo de
la proyección. rn la figura 53 (proyección esférica) las caras (001). (101). (100).
(101) y (001) forman una 1ona cuyo eje de Lona e� [010]. Ya que el círculo máximo
según el cual los polos de estas caras se hallan dispuestos. pasa por los polos norte
y sur de la proyección, se denomina círculo mcíximo \'erticaf. El eje de zona es
siempre perpendicular al plano que contiene los polos de las caras y por tanto todos
los círculos verticales tienen ejes de 1ona hori1011tales.
Pro)ección estereográfica. La proyección esférica es análoga al globo terres·
tre, es decir. un mapa de la licrra dibujado sobre la superficie de una esfera. El
proceso, por tanto. de reducir la proyección esférica a una proyección bidimen·
sional es análogo al proceso por el cual lo� car16grafo1¡ reducen la superficie de ]a
tierra práctk:amente redonda a un mapa plano. FI que hace un mapa �e preocupa
de conservar In forma y área, así como en mantener relaciones reproducihles entre
puntos 'i�paradm. La selección de la prO}ección es. a lo más, un compromiso,
puesto que la esfera no puede ser rcprsccntada sin distorsión (X)r una hoja de papel.
Afortunadamente al hacer el mapa de las caras de un cristal no nos preocupa ni
su tamaño ni forma. Queremos representar sólo las posiciones angulares de las
caras de tal manera que pueda representarse una visión idcali,ada del cristal que
revele su simetría real. Queremos también poder llevar a cabo cálrnlos a parlir de
O.u..t..1.l..cd.-J
Mii .Vii 11 nr \JINCR.11nr.lA
la proyc1:c1on, recoge, lm datos angulares qu1: 110� han �crvido para p1cpararla y
en ciertas oc.:.asiones tr.uar un dibujo llel cristal con su ayuda Para estos propó·
!'iitos, dos pro)'eccioncs son las más útiles: 1) la proyrffión e\frreowáfica es la
mejor pnra determinar la simetría, es la más compacta y la de comtrucción in(ts
N 001
Puesto que el ángulo se mide en el plano del ecuador. que tamhién es el plano de
la proyección estereogr::ífica. puede deducirse directamente por medio de un trans
portador circular. Es necesario primeramente fijar la posición del meridiano origen
situando un punto sobre el círculo primitivo que representará el polo de (010). Una
linea recta que pase por este punto y el centro de la proyección es el meridiano
cero. Con el transportador situado en el centro de la proyección y el origen en la
•=O"
1
\
.... so·
rtg�\/
•d
''
...
08
75•
line11 citada, el ángulo <T• puede marcarse inmediatamente. Sobr.e la linea recta que
se trace desde el centro de la proyección hasra este punto se encuentran todos Joc;
polos de las posihles caras con •J> dado. Los ángulos <I) positivos se sitúan en sen
tido tic las aguias del reloj a partir de (010): los negativos en sentido opuesto.
como se indica en la figura 56.
Para situar el polo de la cara que ten� este valor •f\ es necesario buscar la
tnnS!ente natural de una mitad de fl• multiplicarla por el radio de la proyección y
si111ar la tlislancia rec.nllnnte sobre la linea •J). Aunque pueda elegirse cualquier
radio para la proyección. se emplea generalmente el ele 10 cm. Fste valor es suri
<.·icntcrncntc {;.rande para obtener exactitud sin ser molesto y al mi!iimo tiemr,o sim
plifica el cálculo. C'on un radio de lO cm e.<l sólo necesario buscar las tangcr.tes.
MANUAi
.. DE MINERALOGIA
Fig. !i7. Proyección cstercogn'J.fka de las cara� de un cri�tal cúbico. (Stg1Ín E. E. Wuhlstrom.
Optica/ Crys/¡/1/ogrnplly. Jolm H'iley & Soru, New York, 1951.)
•
de los polos de las caras que forman una zona. Cuando se proyectan cstereográ 4
Para comprobar csle punto. se mide el ángulo mj\y = 38\ Ahora con el
polo III en la linea de radios de los círculos menores. se traza el circulo menor
de 38·. Deberían cortarse en el mismo punlo. Habiendo situado el polo y, su <J,
(32�.'2 •) y p (57") pueden medirse directamente en la falsilla estereográfica.
I'•
Figs. 63 v 64. Cristal con simctrla 21mJ El estercograma presenta un plano de simetrla en
ingúlo recto con cada uno de los c¡es binarios de rotación y los cuatro ejes ternarios de
inversión rotatoria. El circulo primitivo de llnea continua representa un plano horizontal
de simctria que indica la C'<:istcncia en la parte inferior del cristal de caras situadas direc-
tamente debajo de las de la parte superior.
I'•
Fi¡s. 6S y 66. Cristal con simetrla 43m El estcrcograma presenta tres ejes cuaternanO� de
inversión rotatoria, seis planos de simetña y cua1ro c1es ternarios de rotación. El circulo
¡,rimitivo de tra70',. indica la falta de plano horizon1al de simetría y la.'i caras de la parte
superior del cnstal no estfln encima de las de la parte iníerior
CR/STALOGR1IFIA 43
+
SISTEMA CúBICO
Ejes cristalográficos. Los cristales de todas las dases del sistema regular se
refieren a tres ejes de igual longitud y normales entre sí. Dado que los ejes SOn.
idénticos, resultan intercambiables, y a tocios ellos se les designa con l::i letra a
Cuando están debidamente orientados, un eje, el a,. es ho·
.
ri,ontal y está orientado de delante a atrás, el a: es hori
zontal y va de derecha a izquierda, y el a, es vertical (vé.1·
se fig. 67).
Símbolos de lns formas. Aunque el símbolo de una
- '
.
'
cara cualquiera de una forma cristalina puede emplearse
como símbolo de esta forma. siempre que sea posible se
usa la Que tiene h. k, I tocios positivos. En formas que
tienen dos o más caras con h, k. 1 positivos. este criterio Fig. 67. Ejes cristalo·
es ambiguo. En tales casos se utilin el criterio h < k < l. grflficos cúbicos.
Por ejemplo. la forma ton símbolo (123) comprende tam·
bién caras con símbolo (132). (213). (231). (312) y (321). De acuerdo con nuestro
criterio. {123} debe tomarse como el símbolo de la forma. puesto que h < k < I
I
Una circunferencia continua de la proyección indica un plano horizontal de simetría; una
drcuníercncia a lrar.o,; indica la íalta de este elemento de ,;imctria. Una línea conlinua que reprc
stnte un circulo m.Uimo (..,·euical u otro cualquiera) indica un plano de simetrfa.. Llm:as recta-.
a tra;os indican la posición de los ejes cristalinos o ejes de simetría: los ejes cristatocrMicos se
indicán por a, b o c. mientras que los ejes de simclrfa se denotan por los símbolos siguientes situa
dos en los extremo-. de e�ta,; linea\: t eje binario, A eje ternaño, • cic cuaternario.• eje scnario.
Los ejes de rotación invcrsiva se denolan con slmbolos en blanco; A ternario. O cuatcm:mo
Qsmario.
11,fANUAL DE MINJ:.RALOGIA
}
- -- - -- --
- --·
. .'
1 ' :
¡
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-· �('.-
iE
'
Figs. 68, 69 y 70. E¡es de simetría de la clase hexaqui.soctaédrica.
-•,
Fig.". 71 y 72. Plano,; de simclrla de la clase hcxaquisoctaMrica.
uno de los octantes formados por la intersección de los ejes cristalográficos (véa
se fig. 69). Además, existen seis ejes diagonales Pinarios, cada uno de los cuales
divide en partes iguales el ángulo formado por cada par de ejes cristalográficos,
según se ilustra en la figura 70.
Fsta clase tiene nueve planos de simetría: a tres de ellos se los conoce con
el nombre de planos axiales. puesto que cada uno incluye dos ejes cristalográficos
(véase fig. 71): y a los otros seis se les denomina planos diagonales. puesto que
cada uno divide en partes iguales el ángulo entre pares de planos axiales (fig. 72).
Esta simetría, que es la más completa posible en cristales. define la clnse
he,mQtlisoctaédrica del sistema cúbico. Cada una de las formas del cristal y cada
combinación de formas que pertenezcan a este tipo deben mostrar su simetría
completa. Fs muy importante recordar Que en esta clase. los treo;; eje.1- cri,;;tnlo.
gráficos son ejes de simetría cuaternaria. De e�te modo se pueden fácilmente loca
linr los ejes cristalográficos y orientar dehidamente el cristal.
l' J< J S ·1 A LOGRA J· I A 4l
1 ª•
Fig. 73. Hcxaquisoctacdro. Fig. 74 F�tereograma del
hexaqu1.soetacdro.
• a oo,
idénticamente sobre los tres ejes cristalográficos. Debe tenerse presente. que las
c¡1ras de un octaedro truncan simétcicamentc los vérti�es de un cubo.
3. Dodecaedro o rombododecaedro (011}. El dodecaedro es una forma
D
compuesta por 12 caras con forma de rombo. Cada cara corta a dos de los ej9s
''
''
'
'
-
[] '
que las caras de un dodecaedro truncan las aristas tanto del cubo como del octae
dro. Al dodecaedro se le denomma algunas veces rombododecaedro para distin·
guido del dodecaedro pentagonal y del dodecaedro geomctrico regular.
4. Tetraquishexaedro {OkJJ. El tetraquishcxaedro es una forma integrada
por veinticuatro cara:-. triangulares isósceles. cada una de las cuales corta un eje
a la distancia unida y el segundo en algún múltiplo. y es paralela el tercero. Exis-
n
d
cuales corta a uno de los ejes cristalográficos a distancia unidad, y a ros otros
dos a distancias múltiples iguales. Existen varios trapczoedros cuyas caras tienen
diferentes ángulos de inclinación. El trapezoedro corriente tiene como parámetros
2.a,, 2a,, la3, y cuyo simbolo sería {112}. Los índices de los otros trapcwedros
son {113). {114}. {223). etc .. o en general [h/,/}. Debe tenerse en cuenta que
4< \1ANU ...,t l)J:. MINt.·J<.Al�UGiA
las cualcs corta dos de los ejes cri!>Lalográficos a distancia unidad. y el tercer eje
en algún múltiplo. Hay varios triaquisoctacdros. cuyas caras tienen diferentes in
clinaciones. El triaquisoctacdro común tiene como parámetros 2a 1 la:, la J , cuyo
,
CJUSTALOGRAFIA
simbolo es (122). Otros triaquisoctaedros tienen los índices (133), (144}, (233).
elcetera, o en general {hl/}. Es de tener en cuenta que esta forma, lo mismo que
el trapezoedro, puede concebirse como un octaedro cada una de cuyas caras haya
sido reemplazada por otras tres. Frecuentemente se habla de él como el triaqui
soctacdro trigonal, indicando la palabra modificadora que sus caras son triangu
lares y, por Jo tanto, djfieren de las del trapezoedro. Pero cuando la palabra «tria
quisoctacdro» se emplea sola, se refiere exclusivamente a esta forma. Los siguien
tes puntos ayudarán a la jdentificación de esta forma cuando se encuentre en
combinaciones: las tres caras similares en cada octante, sus relaciones con los
ejes y el hecho de que las aristas medianas se dirigen hacia los extremos de los ejes
cristalográficos. La figura 90 nos muestra un triaquisoctaedro, y la figura 91 una
combinación de triaquisoctaedro y octaedro. Debe tomarse en consideración que
las caras del triaquisoctaedro truncan las aristas del octaedro.
7. He.wquisoctaedro {hkl}. El hexaquisoctaedro es una forma integrada
por caras triangulares, cada una de las cuales corta distintamente los tres ejes cris-
[]
••
Fig. 92 Hexaquisoclacdro. Fig. 93. Cubo y hexaquisoclacdro
$
d
la,. con índices {236). Otros hcxaquisoctaedros tienen por índices { 124). { 135}..
etcétera, o en general { hkl}. Se debe tener en cuenta que el hexaquisoctacdro es
una forma que puede ser considerada como un octaedro, cada una de cuya� Gtras
\1ANUAL U.t. MINE:R.iLfJ(,/."4
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/:
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1 ' -• L/ '--1 o.,,,
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,,_ �-ft/ /
' º/ \ºT•¡ ,· ;
º
x·,11 .....Y
seis plano� diagonales (véame las figs. 9Q y 100). Es de notar que la clase hcxa
quistctraédrica carece de centro de simetría.
Formas. l. Tetraedro positiYo f 111 }; nrgatirn f 11 I }. F1 tetraedro es una
forma integrada por cualro C'3ras triangulares cquilálerns. cada una de las cuales
corta los tres ejes cristalográficos a disrancias iguales. Puede considerárscle como
derivado del octaedro de la clase hexaquisoctaédrica por la omisión de caras alter
nantes y por la extensión de las restantes. como se ve en la figur:1 103. ísta forma.
mostrada también en la figura 104, se conoce con el nombre de tetraedro positivo
{ 111}. Si son las otras cuatro caras del octaedro las que han sido desa.rrolladas.
\/,1r•t- AL Df.. MJNl:.RALf•GIA
1•,
Fig. 117. Diplocdro. Fig. 118. Estereograma del diploedro.
planos de simetría (véanse las figs. 115 y 116). La figura 117 representa un
diploedro posiLivo, y la figura 118 un cstercograma mostrando su simetría.
Formas. l. I'iritoedro o dodecaedro pemago,w/ positivo {lrO/}: 11egath·o
{Okl}. Estil fomlil constil de 12 caras pentagonales, cada una de las cuales corta
un eje cristalográfico a la unidad, el segundo eje en algún múltiplo de la unidad,
CRI.\TALU<.,RAFJA jj
) C\ paralela t1I terccru Ex,stcn numerosos piritoedros que diticren unos de otros
por la mclmación de sus caras. El más común de los piritocdros positivos tiene
las rdm:iom:s par.imctrns 2a,. "'ª�·
\a. )' cuyos Indices son { 1021 (fig. 119). La
figura 120 muestra el piritocdro negativo corrrespondiCn1c. Deberá tenerse en
cuenta que el símbolo general {Ok/} para el piritocdro positivo es el mismo que
Fig. 119. Piritocdro Fig. 120. Piritocdro Fig. 121. Relación entre
positivo. negati\"o. piritoedro y
triaquisbexaedro.
(A;
FI diplocdro está representado en In
figura 117.
Además de las dos formas arriba
descritas. los minerales de esta clase
presentan tamhién el cubo. el octaedro,
el dodecaedro, el trapczocdro y el tria
quisoctacdro. rn algunos cristales estas �
formas pueden aparecer solas y tan Fig 122. Cubo Fig 123. Cubo
perfectamente desarrolladas, que no estriado. y piritoedro.
pueden distinguirse de b.s hcxaquisos-
taédricas. Esto es frecuentemente cierto en los octaedros de la pirita. Sin embargo,
normalmente por la presencia de líneas de estriación o figuras de corrosión de
muestran que no poseen la simetría superior de la clase hexaquisoctaédrica, sino
que corresponden a la simetría de la clase diploédrica. Esto se ve en la figura 122.
que representa un cuho de piriia con estriaciones i:ar;1<..:terísticas. di�puestas de form;,1
tal que el cristal indica su simetría más baja. La figura 123 representa una combina
ción de cubo y piritOC<..lro. en la cual puede observarse que las caras del piritoedn
MANUAL DE MINERALOGIA
truncan simétricamente las aristas del cubo. Las figuras 124, 125 y 126 representan
combinaciones de piritoedros y octaedros con desarrollo variado. La figura 127
®
muestra un cubo truncado por el piritoedro y el octaedro. La figura 128 representa
una combinación de cubo y de diploedro {124}. Estas figuras deben estudiarse
1
.
Figs. 1:!4. 125 y 116. Piritocdro y octaedro.
c0n cuidado, a fin de obtener una huena imagen ele la simetría característica de la
clase.
1-=I principal mineral de la clase diploédrica es la pirita: otros minerales menos
comunes de esta clase son la cobaltina. escuterudita, cloantita, gersdorffita y
esperrilita.
La cobaltina y la ullmanita, NiSbS. son los minerales más corrientes que per
tenecen a la clase tetartoédrica.
=
Cubo (100) .\ cubo (010) 9()• 00'
Octaedro (111) ,\ ociacdro (111) = 10- 32
r
Oo<lcca,�dro (011) .\ dodecaedro (101) = 60° oc:
Cubo (100) .\ octaedro (111) = 54•44·
Cubo (100) .\ do<lccac<lrQ (110) = 4,¡ 00'
v
expresan los redprocos de las intersecciones de una cara sobre los tres ejes hori
zontales se dan por el siguiente orden, a 1 , a2 y a,, y el número que expresan el
rc<.:iproco de la intersección con el eje vertical, se da al final. El símbolo general
de la forma de BRAVAIS es {hkilj con h < k. El tercer dígito del indice es siempre
igual a la suma de los dos primeros con signo ,:ambiado, o. dicho de otro modo,
h + k + i = o.
DIVISlóN HEXAGONAL
----.....
',
t
Fig. 133. Ejes de simctrla.1 Fig. 134. Planos de simetrta.
Simetria de la clase bipiramidal dihe,tagonal.
(véase la fi!;. 133). Dispone de seis planos de simetría perpendiculares a los ejes
bin,mos. y un plano horizontal de simetría (fig. 134))La figura 135 representa
tical es un eje de simetría scnaria. Seis ejes horilontales de simetría binaria, tres
ele ello� coincidente(, con los ejes cristalográficos y los otros lr�s situados entre ellos
60 MANUAL DE MINERA/.,OGIA
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de segundo orden. Los prismas del primero y segundo orden son dos formas
gcomélricas idénticas: la diferencia entre ellos es solamente su oricniación.
4. Prisma dihe.wgonal {hkiO}. El prisma dihexagonal tiene 12 caras verti
cales. cada una de las cuales corta los tres ejes cristalográficos horizontales a lon
gitudes distintas. Hay varios prismas dihexagonales. dependiendo de sus diferentes
relaciones con los ejes hori70ntales. En la figura 139 vemos el prisma dihexagonal
común, con índices (2130).
5. Bipirámide de primer orden {/,Oh/}. tsla es una forma que consta de
12 caras triangulares isósceles. cada una de las cuales corta por un igual dos de los
ejes cristalográficos horizontales, es paralela al tercer eje horizontal y corta el eje
vertical (véase fig. 140). Son posibles varias bipirámidcs de primer orden. debido
a la diferente inclinación de las caras sobre el eje c. La forma fundamental tiene el
índice (1011 ).
6. Bipirá111ide de sexundo orden ( hhfiill. tsta es una forma que cons'a
de doce caras triangulares isósceles. cada una de la scuales corta por igual dos de
los ejes horizontales. y el tercero e intermedio, a la mitad de esta distancia, cortando
íRl�TALOU/<;1¡.i,1 61
también el eje vertical {véase la fig. 141). Resultan posibles varias bipirámides de
segundo orden debido a la incUnación de las caras sobre c. Una forma común
(ñg. 141) tiene los indices {1122). - Las relaciones entre las bipirámidcs del
primero y segundo órdenes son las mismas 4ue las ex-islentes entre los prismas
correspondientes.
Si en un cristal se presenla wlamente una bipirámide. normalmente se la
cataloga como de primer orden. Si se presentan bipirámides de ambos órdenes, en
ausencia de otra evidencia, se considera la dominante como de primer orden. Si
una bipirámide está combinada con formas prismáticas, la orienlnción de los cris·
tales viene normalmenle delerminada por la bipirámide.
7. Bipirú111hle dihexagmwl f hkil}. La hipirámide dihexngonal es una forma
integrada por 24 caras triangulares. Cada cara es un triángulo escaleno que corta a
tID' 'fTI',
m m
'
rnd
Figs. 143. 144 y 145. Combinaciones de formas hexagonales.
distan¡;ias distintas los tres ejes horizontales y corta tamb1en el eje vertical. Una
forma corriente es {2131} y se muestra en la figura 142. Las figuras 143-145 re
presentan combinaciones de las formas de esta clase.
El berilo es el mejor representante de un mineral que pertcnc,ca a esta clase
Otros minerales son la molibdemiia. pirrotina y niquelina.
62 \ilANlJAL DE MINERALOGIA
A
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existen dos pediones (0001) y (0001). Los prismas de primero y segundo orden y
el prisma dihexagonal pueden también presentarse.
La wurtzita, la greenockita y la zinciUl son los minerales más corrientes de esta
clase. La figura 150 representa un cristal de.zincita con un prisma hexagonal.ter
minado por arriba por una pirámide hexagonal y abajo por un pedión.
coide, prismas lngonales (ver pág. 71). prisma hexagonal de segundo un.h.:11, prisma<:,
dilrigonales, bipiramides lrigonaJes y b1pirámidcs hexagonales d\! M:gundo ortl...:n.
La benitoila es el único mineral que se ha descrito con ccrtcla (;"Qlllu perle·
neciente a esta clase.
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Fig. 156. Pirámide hexagonal Fig. 157. Estereograma do la
pira1Tlidc hexagonal.
•,
Formu!t. l::.x1sten cuaLro bipirámides trigonales {11ki[J. cada una de ellas con
seis caras correspondientes a otras tantas de la bipirámide dihexagonal. También
pueden presentarse el pinacoide y los primas 1rigonales {hkiO). La simetría no
permite la presencia de los prismas hexagonales, pero en su lugar existen dos prismas
trigonales. Por ejemplo, el prisma hexagonal de primer orden { IOlO} se convierte
en dos prismas trigonales { 1010} y {0110).
No existe ejemplo conocido de mineral o substancia cnstalma 4ue pertene1ca
a esta clase.
DIVISlúN ROMBOmRICA
Las formas de las clases de la división romhoédrica del sistema hexagonal se
refieren a los mismos ejes cristalográficos que las correspondientes a las de la divi·
sión hexagonal. No obstante, algunos autores. para describir las formas, emplean
tres ejes paralelos a las tres aristas principales del romboedro fundamental. Los
cristales presentan una simetría más baja que los de la división hexagonal. la cual
se recomx.-e normalmente por la presencia de un eje ternario en vez de un senario.
h1 la mmeralogfn descriptiva, el sistema cristalino de los minerales que cristalizan
en la división romboédrica, se designa con el nombre de hexagonal-R.
ejes horizontales (véase la fig. 161). La figura 162 representa el escalcnocdro hexa
gonal asi como su estereograma se halla en la figura 163.
Formas. 1 Romboedro pó.\itfro { lrOiil}; negativo {0/r/r/}. El romboedro e'i
una forma que consta de 6 c-Jras rómbicas. las cuales corresponden, en posición, 11
las caras alternantes de una bip1rámidc hexagonal de primer orden. La relacióJJ
C R IS/ A l. O <i R A F l 11 67
entre esta.\. do� forma� puclle verse en la tigura 164. El romboedro podna tarnb1t!n
suponerse como un cubo deformado en la dirección de uno de los ejes de simetría
ternaria. La deformación puede presentarse, o hien como un alargamiento a lo
largo del eje de simetría con producción de un ángulo sólido agudo. o como com
presión a Jo largo del mismo eje, con lo que el ángulo sólido es obtuso. Depen
diendo de dicho ángulo. el rOmboedro se denomina agudo u obtuw.
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Fig. 162. fucalcnoedro Fig. lbl. Lstcrcograma
hexagonal. del c.scalenoedro hcxaxonal
Existen dos orientaciones diferentes del romboedro. 1-n la figura 165 se re
presenta un romboedro positivo, y en la figura 166 otro negativo. Se debe hacer
constar que. una VC'L orientado debidamente el romboedro positivo. tiene una de
sus caras hacia el observador, mientras que el negativo tiene uno de sus vértice!'I.
Existen varios romboedros que difieren entre sí por la inclinación de sus caras con
respecto al eje c. El símbolo del romboedro positivo fundamental es { 1011} y el
correspondiente al romboedro negativo es (0111}. Fn las figuras 167· 175 aparecen
combinaciones características de romboedros positivos y negativos con otras formas
hexagonales. Como en el caso de los tetraedros del �istema cúbico. la distinción
entre romboedro positivo y negativo es solamente cuestión de orientación.
El romboedro es una forma tan importante en el sister:na hexagonal, que no
necesita aparecer en un cristal para determinar la orientación del mismo. La orien-
MANUAL DE MINJ:.RALUGJA
e
Figs. 170, 171 y 1'12. Calcita.
'
.
.
Fi¡. 173. Chabasita. r,gs. 174 y 17.S. Corindón.
Fig. 176. Relación entre Fig. 177. E�calenoedro Fig. 178. Escalcnocdro
la bipirll.midc dihexagonal positivo. negativo
y el �c11lenoedro.
Fia. 179. fucalc Fig. 180. Esca.lc Fig. 181. Prisma, Fig. 182. Prisma,
noedro y romboe noedro positivo y escalenoedro positi escalenoedro positi
dro posilivo� prisma de primer vo y dos romboe· vo, romboedros po
orden dros positivos. sitivo y negativo.
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Fig. 181 Trapezoedro Fig. 184 E.<.tcrcograma
trigonal del trapezocdro trigonal.
mide dihexagonal, y de este modo tienen símbolos similares, y que son los si
guientes: derecho positivo (h.kil}, izquierdo positivo (ikhl}. izquierdo negativo
(kl,i/), derecho negativo {kih/}.
Esta� formas pueden agruparse en dos pares enantiomorfos cada uno de ellos
con una forma derecha y otra izquierda. Las otras formas que pueden presentarse
son: pinacoide, prisma hexagonal de primer orden, prismas ditrigonales y rom
boedros. El prisma hexagonal de segundo orden no puede presentarse. pero en su
lugar �e encuentran dos prismas trigonales f 1120} y {2ITO}. De e.sta mnnera si-
CRISTALOGRAFIA 71
Simetría-lA�. 3P. El eje vertic.al e� un eje ternario y existen tre� planos 4ue
se cortan en este eje. La figura 187 representa la pirámide ditrigonal y la figura 188
corresponde a su estereograma.
Formas. Las formas son similares a las de la cla� escalenoédril:a hexagonal.
aunque sólo con la mitad de caras. Debido a la falta de ejes binarios. lac; carac; de
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los extremos del cristal son diferentes. Exi::.ten cuatro pirámides ditrigonales. Cada
una de estas formas corresponden a la mitad de las caras de cualquier escalcnoedro
¡x,sitivo o negativo con índices (hkil}. {khil}. {hk.il}. {klll/1. Las demás formas
que pueden presentarse son los pedión, prisma y pirámides hexagonales de segun·
do orden, pirámides trigonale::.. prisma!\ trigonales y prismas ditrigonales. Existen
cuatro pirámides trigonales: dos de ellas en un extremo del cristal. una de ellas
corresponde a las tres caras superiores de un romboedro positivo. las otras a tres
caras del romboedro negativo. Sus respectivos índice� �on {hOh!} y IO!il1/}. l.p;
dos pirámide::. trigonales de la parte inferior del cristal corresponden a las dra\
inferiores del romhoedro con índices {Ohhl} y fhOh/}. Los prismas trigonalc,
72 MANUAL DE MINERALOGIA
{ lO°iO) y {01 io) corresponden a tres caras del prisma hexagonal de primer orden.
Existen además dos prismas ditrigonales. (hkiO) y {khiO}. cada uno de ellos co
®
rresponde a la mitad de las caras de un prisma dihexagonal.
.
a
Clase romboédrlca-3
Simetria--C, lA 3 • Sólo tiene un eje ternario de inversión. Es equivalente a
un eje ternario y centro tal como se muestra en el estereograma de la figura 194
del romboedro, figura 193.
Formas. El romboedro, que es aqui la forma general (hkil), se describe en
la página 66 como forma especial de la clase escalenoédrica hexagonal. Si apare-
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ciera sólo en un cristal, éste tendría la simetría morfológica de aquella clase (32/m).
Sólo cuando se presenta combinado con otras formas aparece la simetría real de
esta clase. Además del romboedro, pueden existir el pinacoide y varios prismas
hexagonales {hkiO).
r1<1STAI.OGRAFIA 73
La dolomita es el mineral más corriente que cristaliza en esta clase, otros re
prc!<icnt.tnles de la misma son la ilmenita. willemita y feaacita.
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planos de simctrb verticales (lig. 187). Sólo en el caso de combinarse con otras
formas se rc\.cla la simetría real de la clase. Estas formas. además de pirámides
trigonales. son los pcdión y prismas trigonales.
Probablemente la gratonita, S i:. As.Pb, pertenezca a esta clase; no se conoce
otro representante.
SISTEMA TETRAGONAL
Ejes cristulogr.óficos. l...os ejes cristalográficos del sistema tetragonal son tres
y forman ángulos rectos entre sí. Los dos ejes horizontales a, son iguales en lon
gitud y por consiguiente intercambiables, pero el eje vertical c. es de diferente ta
maño. caractcrhtico para cada mineral tetragonal. La figura 197 representa Jos ejes
cristalográficos del mineral tetragonal ;.ircón, donde e es menor que a. La
figura 198 reprec;entn loe; ejes cristalográficos del mineral anata.m, donde e es
mayor que a. La longitud de los ejes horizontales se toma como unidad, y la rela
tiva dd eje vertical se expresa en términos de la horizontal. Esta longitud puede
ser dctl·ru1111ada para cada minernl tetragonal midiendo los ángulos interfocinlec;
t de un cristal y hadcn<lo los cálculos correspondientes (véase la pág. 116). Para el
74 .'UA/1.'UAL DE MINl:.RALOGIA
1irc6n. la longitud del eje vertical viene expresada por e= 0,901; para la anatasa.
por e: = 1,777. Lo debida orientadón de los ejes cristalográficos y su notación son
similares a los del sistema cübico. y se muestran en las figuras 197 y 198.
+''-·. ª•
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a,
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La figura 199 muestra los ejes de simetría. Existen cim:o planos de simetrla.
uno horizontal y cuatro verticales. Cada uno de los ejes de simetrla horizontales
está contenido en uno de lo� planos de simetría verticales. La pm,ición de los
planos de simetría viene ilustrada en la figura 200. La figura 201 corresponde a la
hipirámide ditetragonal y la figura 202 es su estereogr.tma.
Formas. A continuación se dan las formas de la dase b,pirnmidal ditelrago
nal Cu<1ndo �e emplean los símbolos de forma general ,e escrihe h <J...
< U I .\ I .1 l. O GR,., F I A 71
Pinuc·oicle húHco tOOI }. l::I pimtl'.Oit.Jc básico. phwo basal o hase. que de
h�l.t!', l!!',lil" forma\ .,e le puede llama,. es una forma 4uc consta de dos t.:ara"i hori-
1
¡•
Fi,11 201. 81p1r.·1midc Fil,' !02 F..1crcO.!(nu11.a Je Ta
J� hipmi.miJc ditrip:onal
d,..'-le'fr.i.ia.".it
/onlalc"i Li.t\ figura., 203. 204 y 205 lo muestran en comhinación con diferente.,
pnsmas.
2. l'ri,111e1 de ,,,.imer orden {010}. El pri!\ma <.le primer orden t.:onsla de
rnairo c.:1n1"i verticale1i rectangulares. cada una de las l'Ualcs corta un \Olo eje cris
t11log.r:'ltico y es paralela a los otros dos. Su forma vicm:: representada en la tig.11-
r.1 203.
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.. ;-_..-.:.
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"1 .
¡'º(Ji '"
-.::..: ..
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l 1g 20] Pn.,ma
1
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hg 204. Pri,ma Fi�. 20�. Pri,ma
de �gundo onlen do primer orden. ditclra�onal.
Pri,ma., tctragonalc�
X X X
'p -�
Figs. �09, 210, 211 y 212. Combinaciones de formas tetragonales en cristales de zircón.
Fig. 213. Cristal de ido Fig. 214. Cristal de ido- Fig. 21S. Cristal de rutilo
crasa con prisma y bipt· crasa con prisma de pri- con prismas y bipin\mides
nlmidc de segundo orden mcr orden, prisma y bipi- de pnmcro y segundo ór-
y pinacoide básico. romide de segundo orJcn dcnes.
y pinacoide b!sico.
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según él. La figura 221 representa una pirámide ditetragonal y la tigura 222 su
c,1ereograma.
( HIST .f 1 O(i HA rl.1 79
1· ·
Fi¡. 221. Pirúmidc F1g 222. Eslcrcogrnma de la
ditri�onal. pirimidc ditriional
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Simctrfa---C. IA,. 1P. Existe un eje cuaternario con un plano normal a él.
La simetría se representa en el cstcreograma de la figura 231 que corresponde a la
bipirámidc tetragonal de la figura 230.
Formas. La bipirámide tetragonal {hk/} es una forma que tiene cuatro caras
superiores directamente por encima de las inferiores. Esta forma tiene simetría má,;;
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Fig. 233. Pirámide , 1
1.ctragonal. 1' 1
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1'ig. 236. r i¡:. :?J7. faterco¡¡:rama Jd
lliesfeooidc bic-sfc,midc tct1a)lu11al.
tetragonal.
Las carnctcrístu.:as más wbresallenles tle los crii,talcs tclragunales podrían re·
sumirse así: un solo eje de simetría cuaternaria: la longitud del cristal paralelo a
este eje es. generalmente. mayor o menor que suc; otras dos dimensiones: vi,to en
la dirección del eje de simetría tetragonal. la sección transversal de un cristal hien
formado C1i un cuaUrado. o bien un cuéldraUo truncado. La calcopirita es el lmico
mineral común tetragonal al cual no concierne Jo arriba expuesto. aunque pucUe
:-.er fácilmente reconocido por sus crio;;tale<i hie,ícnoidalcs y por suc; prnpte<laUc,
fi<iicac;.
SISTEMA RóMBICO
' Lie b, h.i ,ido 1l.1m.11.lo 11mn111 /f", del r.¡11w.1knl\' ;:rie¡m 1.k !,iri:n y el ¡¡, l,1,•qmt"J'-'· ll!!'L1alrnrn1r
,tcl cqui\alenlc 11rfrgn clt' <"o,ro.
MANUAL DE MINEJ<ALOGIA
convencionalmente como el eje e (véanse las figs. 251-253). Si, por el contrario, los
cristales moMraban un pinacoide sobresaliente, y por lo tanto eran de hábito ta
buJar, este pmacoide era tomado como el pinacoide (básico) horizontal con el
eje e normal a él (véanse las figs. 256-258). La exfoliación ayudó también en la
orientación de cristales rómbicos. Si, como en el caso del topacio, babia una exfo...
liación pinacoidal, se consideró como una exfoliación basal. Si, como ocurre en la
baritina, había dos direcciones de exfoliación equivalentes, fueron tomadas como
verticales, y su arista determinó el eje c. Una vez que ha sido determinada Ja orien
tación, la longitud del eje escogido como eje b se toma como unidad, y las longi
tudes relativas de los ejes a y e se dan en función de aquélla. La figura 238 repre
senta los ejes cristalográficos para el azufre. mineral rómbico. cuya relación axial
es a: b: e= 0,813: 1 : 1,903.
-b
+a
'1
'1
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Fig. 238. Ejes Fig. 239. Ejes Fig. 240. Planos
crist.alogn\ficos de simclrfa. de simetrfa.
rómbicos. �1rnctrla de la clase bipirarnidal rómbica.
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Fig. 243. Pinacoidcs Fig. 244. Combinación del pina·
r6mb1cos. coide primero y prisma de pri·
mera. especie.
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Fig. 247. 81pin\mide Figs. 248 y 249. Az.ufre. Fig. 250.
rómbica. Estaurolita.
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la hipirámide fundamental f 111},
Co111hi11aci011el. Prácticamente todos lm, 1.:ristales rómhicos están mtegrados
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Figs. 2'i6 y 257. B:iritina. Fig. 258. Cclestma
por la combina(;ión de dos o más formas. Fn las figuras 248·25R se dan combma·
ciones características de las diversas formas.
. Fxisten muchos minerales que pertcncl·cn a esta clase. Entre los má'i <.:orrientcs
se hallan;
Simetría� 3A 1 • L:.xisten tres ejes binarios 4ue coinciden 1.:011 lo\ cjc:s t:ristalu
gráficos (fig. 239). No hay planos ni centro. La figura 259 correc;;ponde a un hies·
fenoide y la figura 260 a su estereograma.
Fonnas. El biesícnoide rómbico es una forma intcgrnda por cuatro caras. dos
en el hemisferio superior y otras dos en el inferior. Se parece a un biesfenoide te
tragonal. pero las caras son triángulos escalenos. Existen dos hiesfenoides. El dere·
cho (hkl} y el iLquierdo {hkf} son formas enamiomorfas
Los tres pinacoides y los tres prismas pueden presemurse en C!lta dase.
88 MANUAL DE MINERALOGIA
Aunque existen varios minerales que cristalizan en esta clase. todos ellos son
relativamente raros. Los más corrientes son la epsomita y la olivenita.
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Fig. 2S9. Biesfenoide Fig. 260. Estereograma del
rómbico. biesfenoide rómb1co.
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coide básico, ya que {001} es un pedión, una forma de una sola cara diferente e
independiente del pcdión {001}. FI prisma de tercer orden es el mismo que en la
clase bipiramidal.
Sólo unos pocos minerales cristalizan en esta clase; los representantes más
corrientes son la hcmimortita. figura 263 y la bertrandita.
SISTEMA MONOCLINICO
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Ejes cristalográficos. En el sistema monoclínico aparecen tres ejes cristalo
gráficos de longitudes desiguales. Los ejes a y b, y b y e, son normales entre sf.
pero el a y el e forman un ángulo oblicuo. La longitud relativa de los ejes y el
ángulo entre los ejes a y e varian para cada mineral monoclinico y deben ser de
terminados después de haber tomado las medidas apropiadas. Una vez orientado
debidamente, el eje b es horizontal y queda colocado en posición di! izquierda a
.
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UtW. vCJ. establecida una orientación para los cristales de una substancia determi
nada, se mantiene en las descripciones subsiguientes.
La exfoliación es también un factor importante en la orientación <lel crist.:11
111onoclinico. Si existe una buena exfoliación pinacoidal paralela al eje b. como
en la ortosa (fig. 216), se elige por regla general como exíoliación basal. Si son
dos las direcciones de exfoliación equivalentes. como en el caso de los anfiboles
y piroxenos, se consideran normalmente como ulia exfoliación prismática vertical.
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:-.e las fig!'I. 269 y 270) ronsra de dos c..:aras pur.tlelas. cada uno de las cuttles l'Orla
al eje e y e� paralela a los-ejes u y b. C'ontrariamenle al pinacoide básico del sis·
tema básico del sistema r6mbico. no es perpendicular al eje c.
4. />i,wcoide de segunda e,\f>e<'ie. positivo {hOI}; negativo {hOÍJ. Estas for·
ma" están integradas por dos caras paralelas y, como el pinacoide hásico y él
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primer pinacoide. son paralelas al eje h. No obstante. tienen una posición inter
media a los otros dos pinacoidcs. y de �Sta forma cortan a los dos ejes,, y c. Exi,
ten varios tiµos de pinacoides de M:gunda especie, con diferentes relaciones axiales.
Dado que los extremos opuestos <lel eje " en el sistema monoclínico no ....on inter
cambiables cn1re sí. aparecen dos tipos de pinacoides de segundo orden, depen
diendo de 4ue la cara de la parte �uperior del cristal corte el extremo positivo del
eje a; se le designa con el nombre de pi11aroide positivo de se!(unda especie, y, por
el contrario, si corta al extremo negativo del eje a, se le conoce con el nombre de
pinaroide ne¡,:atfro de 1egwula especie. Debe considerarse que estas dos formas
,on enteramente independieme!i. cnlre -;í y la presencia de una de ellas en ningun
92 MANUAT� DE MINERALOG1A
Fig 275. Pin�coide<1 po· Fig. 276. Prisma positi Fig. 277. Prisma de cuar
silL\'O y negativo de se vo de cuana especie, ta especie ncgali\'O y tercer
gunda especie, prisma de pri'ima de tercera especie pinacoide con prisma de
tercera especie y tercer y !creer pinacoidc. tercera especie.
pinacoide
paralela al eje a inclinado. Existen varios tipos de prismas de primera especie con
diferente inclinación sobre los ejes� la forma fundamental (011} está representada
en la figura 273.
6. Prismas verticales o prismas de tercera espcu'e {hkO}. El prisma mo
noclínico de tcrcl!ra especie, tiene cuatro caras verticales. cada una de las cuales
corta los ejes a y b y es paralela al eje c. Hay varios tipos de prismas verticales
según su inclinación sobre los ejes. La forma fundamental está representada en las
figuras 274-277.
7. Prismas de cuarta especie, positivo {hkl}. negativo {hk0. Estas formas
están compuestas. cada una de ellas. por cuatro caras, y se encuentran entre los
prismas {Ok/} y {hkO}. y por tanto. cortan a los tres ejes. Existen ivcrsos prismas
de cuarta especie dependiendo de su inclinación sobre los ejes. }} Existen también
dos formas independientes que se diferencian entre si determinan o si las dos caras
de la mitad superior del cristal cortan el extremo positivo o negativo del eje a. Si
el par de caras de una forma cortan el extremo positivo del eje a, la forma es co
ncx:ida como prisma positfro de cuarw especie,· si cortan el extremo negativo de
dicho eje, la forma es conocida como prisma negativo de cuarta especie. Debe
hacerse resaltar que cc;tns dos formas son completamente independientes entre sí.
pudiendo existir una de ellas sin que implique la presencia de la otra. El prisma
positivo fundamental de cuarta especie viene rcprcc;cntado en la figura 276. y el
nefativo, en la fip:ura 277, que los muestra en comb:nación con el prisma vertical
y e1 pinacoide básico.
CRISJALOGRAFIA 9J
Deber� tomarse buena nota de que la única forma monoclinica que qucJa ab
solutamente fija es el segundo pinacoide. Las olras formas pueden variar con la
elec1:ión de las direcciones de los ejes a y c. Por ejemplo. el primer pinacoidc. pina
coide básico y pinacoide de segunda especie, pueden transformarse uno en otro por
rotación alrededor del eje b. De la misma manera, los tres prismas pueden cam·
biar sus posiciones respectivas.
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[5í.1
Fig. 282. Yeso.
l:I:V Fígs 283, 284 y 28S. Ortosa.
Clase esíenoídi<:a
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cnantiomorfos. Un e-'fenoide e..:; una forma de dos caras simétricas con respecto
de un eje, b, mientras que un domo son dos caras simétricas con respecto de un
plano. La forma general es por tanto un esfenoidc {/1kl} de cuarta especie con MI
enantiomorfo {hkl}. Las otras formas espcciale!. prismáticas de la clase 2 m se
hacen esfenoides {Okl). {Okl} y {hkO}. (likO). Los pinacoides {100}. {001) y
{1,0/} pueden presentarse.
La natrolita cristali7a en la clase e!<.fenoídica. Otros representantes son ,aros.
como los términos del grupo isoes1ructuras de la halotriquita. de los cuales el
más corriente es la pickeringi1a. (SO�)�Al�Mg · 22H2 0.
Clase domát�a-m
Simetría 1/>. Sólo existe un plano vertical (010) que incluye los ejes t.:ris·
talográficos " y c. La figura 289 es el estereograma del domo de la figura 288.
Formas. r1 domo es una forma integrada por dos caras simétricas con res·
pet.:to a un plano mientras que el esíenoide lo es con respecto a un eje binario
(fig. 2R6) 1.as formas generales {hkl} y (hkl) corresponden a dos de las caras del
prisma de cuarta especie de la clase prismática. Los prismas e,;¡peciales {Ok/1 y
fhkO) de la clase 2.l m se transforman también en domos [Okl}, (Okl}. y fl,kOf.
!hkO}. La forma fOIO} e� un pmacoidc. pcrn todas las caras que son normales
( H.I.\T 4 J_()c; H. 4 ,:f .-1
;11 plano de la simetna con { 100). {TOO), 10011. {001) y {hO/}, ihO/) son pedtón.
Los raros minerales hilgardita B 1 �0,,C'a1 (\ 4H,O (fig. 290) y olinohedrilcl
SiO 7nCuH cristalizan en esta cla�.
Fig. .!H� Domo FiJt. 2H9. btereogra.na del domo. Fig. 290. H1lgard1ta
Sistema triclínico
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Fia. 291. Cruz axial Fi,a. 292. Pinacoi�e. Fi¡. 293. Estcreoerama
tricllnica. del pinacoidc.
1
as.e pinacoidal-1
Simetria-C. La simetría de la clase pinacoidal consta solamente de un
centro. La forma general, un pinacoide. se representa en la figura 292 y su este
re,,grama en la figura 293.
Formas. Todas las formas de la clase pinacoidal del sistema triclínico son
pinacoides consistentes en pares de caras paralelas y similares. Debido a que la
forma general {hkl} es un pinacoide, esta clase se denomina pinaco;dal. Una vez
orientado el cristal, el índice de Miller de una cara del )Cista! establece su posi
dón. No obstante, es muy conveniente estar en condiciones de designar de una
manera general la relación de las formas con los ejes cristalográficos. Además de
los pinacoides primero, segundo y tercero o básico, existen también los de pri
mera, segunda, tercera y cuarta especie&.
l. Primero, segundo y tercer pinocoides. Cada uno de estos pinacoides cor
la un eje cristalográfico y es paralelo a los otros dos. El primer pínacoide a (100),
corta al eje a y es paralelo a los otros dos; el segundo pinacoíde b (010). corta
al eje b; el tercer pinacoide e {001), corta al eje c. En la figura 294 aparecen
estos tres pinacoides en combinación.
2. Pinocoides de primera especie, positivo {Okl}; negativo {Ok/}. Estas for
mas son paralelas al primer eje a y corta los otros dos, tal como muestra la figu
ra 295. Las formas positivas cortan el extremo positivo del eje b, miemras que las
fom1as negativas lo hacen sobre el extremo negativo.
CRJSTALO<JRAfJA
Fig. 294 Los tres pma Fig. 29.S. Primer pmacoidc 1-'ig. 296. Segundo pLna
coide.'i triclimcos. y pinacoidcs de primera coide y pinacmdcs de se
especie. gunda �pec1c
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1io: 1
.... ;_¡
Fig. 297. Tercer pinacoidc y pinacoidcs Fig. 298. Pmacoides de cuarta especie.
de tercera especie.
a y b. Las formas posisit1vas cortan el extremo positivo del eje b; las formas
negativas, el extremo nra;ativo de dicho eje. La figura 297 nos muestra el pinacoidc
básico en combinación con los pinacoides de tercera especie {110} y {110}.
Existen varios tipos de pinacoidcs de primera, segunda y tercera especie según
su inclinación sobre los ejes. La presencia de un pinacoide positivo en ningún
modo indica que la forma negativa correspondiente haya de estar tambi�n presente.
5. Pinacoide.v de cuurta_.especie, positivo derechp lhkl}; positivo izquierdo
(hkl}; neRativo derecho {hkl); negativn izquierdo (fikl}. Cada uno de ellos es
una forma de dos caras y puede t.:xistir indepcndicnlemente uno de otro. Son
posibles varios pinacoides de cuarto orden, dependiendo ello de las interseccio·
nes axiales. La. figura 298 nos muestra una combinación de los cuatro pinacoides
fundamentales de cuarta e.spccie.
•• M A N U A l. D E M J NE R A L O G I A
ambligonita polthalua
calcanuta rodomta
microclina turquesa
pectolita ulexita
plagioclasas 'wollastomta
Clase pedial-1
Formas. La forma general { hkl} así como todas las demás formas son pe
dión y por tanto cada cara está sola Cada forma pinacoidal de la clase (f) se
transforma en dos pedión.
La axinita es el único mineral corriente que cristaliza en la clase pedial.
Macias
Cuando do!!! o ma.s a1stales crecen conjuntamente de acuerdo con alguna ley,
de tal forma que ciertas direcdones reticulares son paralelas, mientras otras están
en posición inversa, a este grupo se le conoce c.on el nombre de cristal geminado
o maclu. Los componentes de una macla están relacionados entre sí de la siguiente
manera: 1) Una parte se deriva de la otra como si se hubiese producido una re
ílexión sobre un plano común a ambas. Este plano, sobre el.cual las dos partes
de la macla están dispuestas simétricamente se conoce con el nombre de plc.mo
ele macla. 2) Por una rotación alrededor de una dirección cristalina, común a
ambas. Aunque existen algunas excepciones, la rotación es normalmente de 180",
y la línea alrededor de la cual se considera que ha tenido efecto dicha rotación se
conoce con el nombre de eje de macla. 3) Los dos individuos pueden ser simé
tricos �gún un punto. [n este caso se du..'C: 4ue la macla tiene un ce,itrn de muela.
Las macias se definen por su ley de nwcla, que indica si hay un centro, un eje
o un plano de macla y da la orientación cristalográfica de dichos eje o plano.
La superficie según la cual los dos cristales individuales están unidos en nra·
da se conoce con el nombre de superfióe de unión de la macla. Si esta superficie
es plana, se la conoce con el nombre de caru de unión. Esta cara de unión es
comúnmente, pero no siempre, el plano de macla. Sin embargo. si la ley de macla
puede ser definida solamente por un plano de macla, éste es siempre paralelo
a una cara posible del cristal, pero nunca lo es a un plano de simetria. El eje de
macla es un eje 1ona o una dirección perpendicular a una cara posible del cristal:
pero nunca puede ser un eje de simetría si la rotación considerada es de l 80ft. Una
rotación de 90" alrededor de un eje binario puede ser considerada como una ope
ración de macla.
Los cristales maclados se designan generalmente con el nombre de nuiclas de
r<>marto o ntada:i de rompenetrarión. Las macias de contacto tienen una super-
IOO MANUAL DE MINERALOGJA
hc1e de umón definida. que separa los dos cristales. y la ley de macla viene defi
mda por un plano de macla (hg. 308). Las macias de compenetración eMán for
madas por cristales interpcnctrados, que tienen una superficie de un1611 Jrregular,
y la ley de macla queda defuuda por un eje de macla (fig. 309).
Las mnclas múltiples o repetidas, se forman por tres o más partes. todas ellas
macladas según la misma ley. Si los planos de unión sucesivos son paralelos, el
grupo resultante se denomina una macla polisilllética. Si los planos de unión su
cesivos, por el contrario, no son paralelos, resulta entonces una macla clclica.
Ejemplos comunes de macias polisintéticas son la macla de la albita en las pla
gioclasns (fig. 303) y las macias según el romboedro negativo {0112} en la c-alcita
(fig. 304). Cuando un gran número de individuos en una macla polisintética están
muy próximos entre sí, ciertas caras del cristal o las exfoliaciones 4uc l'.ruzan los
planos de unióu, muestran estriaciones debida� a la posición simétrica de los jndi
viduos adyacentes. Las figuras 305 y 306 corresponden a macias ddkas de rutilo
y crisoberilo.
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CRISTALOGRAFIA
r- sirnctrí s alta que cada uno de los individuos, ya que el plano de macla es
� ..,. Wl. e simetría que se añade al conjunto.
<r,< 1 "\ Le s de mncll.1. Sistema cúbico. En la clase hex.aquisoctal!drica del siste-
O
íco, el eje de macla es, con raras excepciones, un eje ternario y el plano
e
Fig. 307. Octaedro mostrando la orientación Fig. 308. Macla de la espinela.
del plano de macla.
.
.
.
Fig. 309. Macla de compenetración Fig. 310. Cruz de hierro de la pinta.
de la fluorita.
de macla es asf paralelo a la cara del octaedro. La figura 307 nos muestra un
octaedro con el plano bb como posible plano de macla, y la figura 308 un octae
dro maclado según esta ley. formando una macla de contacto. Este tipo de macla
es muy común especialmente en la gema espinela, y de aquí que se denomine
macla de la espinela. La figura 309 representa do'i cubos, formando una macla
de compenetración con el eje ternario como eje de macla.
En la clase diploédrica del sistema cúbico son corrientes las macias de com
penetración de dos piritocdros. tal como nuestra la figura 310. Aquí el eje Je
macla es normal a una cara del dodecaedro rómbico. Una rotación de 90" alre
dedor de un eje hinario producirla el mismo resultado. A esta macla se Je conoce
con le nombre de cruz de hierro.
Sistema hexa{!onal. En la división hexagonal de este sistema, las macias son
raras y nada imoortantes. pero en la división romhoédrica son muy corrientes. Los
carbona.tos romboédricos, especialmente la calcita, sirven como ilustración e:a::cc-
102 MANUAL VI:, MINJ:.RALOGIA
lente de tres leyes de macla. Fl plano de macla puede ser paralelo al pinacoidc
básico, con el eje e como eje de macla, según muestran las figuras 311 312. Un
plano paralelo a una cara del romboedro negativo {01 f2} sirve, por lo general,
como plano de macla {fig. 313). Las macias polisintéticas generalmente aparecen
de acuerdo con esta ley y pueden formarse como resultado de una presión {fig. 304).
J-1g. 311 y 312. Calcita maclada según la base. F1g. 313. Calcita mach:.da
según {01121,
con planos de macla paralelos a una rnrn de la bipinimide. Los ángulos entrante�.
presentes normalmenle en los cristales maclados, no aparecen en los tipos citados
del Brasil o del Delfinado.
Si�lema te1rugo11al. 1::1 tipo de mada más común en el sistema tetragonal
tiene como plano de macla un plano paralelo a una cara de bipirámide de primer
Fig. 316. Macla dd Brasil. Hg. 317. Macladd Dclfinado. F1g. JUt Mada <ld Japon.
Macias del cuarzo.
Fig. 319. Casiterita. rig "\20. Rul1lo. Fig. 321 Rutilo. fig :\22. Zircón.
orden {011}. Las figuras 319-322. representan cristales de casiterita, rutiiq y zir
cón, con macias según esta ley.
Sistema rómhico. En el sistema rómbico, un plano paralelo a una cara del
prisma, frecuentemente sirve como plano de macla. La figura 323 representa una
macla de contacto de arngonito y la figura 324 una sección transversa de una
macla cíclica del mismo mineral. La figura 325 representa una macla cíclica del
mismo mineral. La figura 325 representa una macla cíclica similar de la cerusita.
El aspecto seudohexagonal de las figurns 324 y 325 resultan del hecho de que ]os
ángulos del prisma son próximos a los 60�. En la estaurolita son corrientes dos
tipos de macla como la de 1; figura 326. donde el plano de macla es un plano
paralelo a una cara de pri�ma de primera e�pecie {032}: y la de la figurn 327.
104 MANUAL. nf. MINERALOGIA
Fi¡. 323. Aragonito. Fig. 324. Sección transversal Fig 325. Ccnisita.
de la macla ciclica del
aragonito.
Fig. 329. Macla Fig. BO. Macla Fig. 331. Macla Fig. 332. Macla
de Carlsbad. de Manebach. de Bavcno. de fo albita.
de yeso con el primer pinacoide {100} como plano de macla. La figura 330 es una
macla de Mcmebaclz de la ortosa, en la cual el pinacoide básico {001} es el plano
de macla. La ortosa forma también macias de compenetración de acuerdo con
la ley de Car/sbad, en la cual el eje cristaligráfico e es el eje de macla y los indi-
CRJSTALOGRA.FIA 105
viduos se unen por una superficie irregular, paralela a {010} (lig. 329). La muelo
de Hm.·eno se encuentra también en la ortosa. Aquí el plano de mada es paralelo
a una cara de prisma de primera especie {021 } (fig. 331 ).
Sistema tridínico. Los feldespatos ron los mejores ejemplos de macias en el
,i�tcma tridínico I stán casi siempre maclados segun la ley de la albita, con el
�gundo pinacoide fOIO} como plano de macla, según se muestra en la figura 332.
Otro importante tipo de macla en los feldespatos es según In ley de la peri·
dina, con el eje cristalográfico h como eje de macla.
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Los estereogramas de la figura 334 representa las relaciones entre e:-.tas tres
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1onas principales en los sistemas rómbico. monoclínico y triclínico
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Fig. 334.
,., (b)
Estereogramas que mu�tran las relaciones cxistentc:s entre las tres -zona�
(<)
Con el fin de nombrar las formas de un cristal en csto!I tres sistemas y darle!>
los simbolos de Miller. se orienta el cristal según las reglas generales para el sis
tema al cual pertenece. Después se gira el cristal alrededor de cada uno de los
ejes de zonas principales.
1. Cualquier cara en la intersección de dos zonas principales es un pma·
coide principal. (Ver el cuadro anterior.)
108 MANUAL DI:, MINF.RALOGIA
co� a se hacen coutcid,r con dos de ellos. E:.xisten así dos posibles orientac1onc�.
Se prefiere la que hace las caras dominantes de primer orden, es decir, las que
son normales a los ejes cristalográficos.
Hemos visto que los cristales se describen en referencia a unos ejes coorde
nados cuyos ángulos interaxiales son los mismos que los de la ceJda unidad que
forma el cristal. En los cristales triclfnicos es necesario especificar los tres ángulos
interaxiales 2, {1, y, ya que son diferentes entre sí. En el sistema monoclínico se
sobreentiende que • = y = 90" y sólo es necesario dar f3 (¡é90"). Las direcciones
.ixicas en el rómbico, tetragonal y cúbico, se denominan or10gonales porque son
perpendiculares entre sf. Aunque los cristales hexagonales y trigonales pueden
describirse en función de tres ejes, la mayoría de los cristalógrafos han adoptado
el esquema de cuatro ejes de Bravais. En este caso, el ángulo interaxial entre los
tres ejes a horizontales es de 120 y el ángulo entre e y a es de 90•.
Ya que el tamaño de la celda elemental se difiere de un cristal a otro incluso
perteneciendo a la misma simetrfa, no es posible establecer un sistema de ejes
coordenados según una escala absoluta, como aogstroms o milimetros. Esto daría
lugar a intersecciones muy irracionales y haría depender los parámetros de una
cara del tamaño del cristal y de la distancia de la cara al origen. Por tanto, los
ejes se han concebido como proporcionales a la longitud de las aristas de la celda
y la «unidad» en cada eje depende del período del cristal en aquella dirección.
Si estos períodos de identidad se han medido por métodos de difracción de
rayos X, se denotan con la letra det eje paralelo al cual la traslación se ha me
dido, a, b, e con cero como subíndice. Por lo tanto, en el triclinico. monoclínico
y rómbico, en los cuales las tres traslaciones son diferentes, las dimensiones de la
celda se dan como a0, b,, c11, generalmente expresadas en angstroms A. 1
' En alguno<; hhro\ !le dan en kX. Un anptro!TI ""' 1.00202 kX.
CRJSTALOGRAFIA lit
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,., ,.,
Fi¡. 33:5. Superficie que resulta del apilamiento regular de unidad« rectangulares.
Ahora bien. puesto que Jas dimensiones relativas, y por tanto su forma, de
las unidades estructurales del aragonito las conocernos-, la trigonometria nos pcr·
mite calcular la pendiente y las relaciones angulares de sus caras.
Supongamos la cara (021) como una superficie en pendiente (como una de
las caras de las pirámides de Gi1eh) formada por bloques del cristal como un
conjunto de pcldañm de largo una vez b y de alto dos veces c. F.ste conjunto se
da en la figura 335. Si suponemos que el número de peldaños se hace casi infi.-
111 MANUAL /JE MINERALOGIA
mto, el pcrhl de los peldaños 5e hace en la práctica idéntico al plano paralelo a li.1
pendiente. Lsto es lo que pasa en los cristales. Obsérvese que las intersecciones
sobre los ejes I b y 2c deben usarse para determinar la altura con respecto a la
anchura del peldaño. Los indices (021) dan las intersecciones o parámetros a,
lb, 2c mvirl!éndolos y reduciéndolos y reduciendo las fracciones -el proceso
inverso nos da los índices en función de los parámetros.
En la figura 335 (b) las relaciones trigonométricas entre la cara (021). la nor·
mal (OP), los ejes cristalog<áficos b y e y el ángulo cristalográfico p (rho) se
muestran claramente. El ángulo POC, entre le eje e y la normal, es el ángulo p y
es igual al CBO. De estas relaciones se deduce:
tg CBO = tg p = 2c/b
Así, para el aragonito. debido a que b siempre se toma como l. la tengente de
p = 2c = 2 x 0,720. Si buscamos 2 X 0,720 = 1,440 en una tahla de tangentes.
encontraremos p = 5S- 14'. Como (021) C!<ilá en la zona cuyo eje es a, por ser cero
el primer índice, 111 = o•oo. Por tanto, podemos ahora escribir estos datos en
forma de tabla:
Forma
021 o· 00' ss• 14·
Medidas reales de una cara de aragonito nos dan un (I> = 0-00', ¡, = 5S- 14 Y:i:'.
Podemos identilicarla, por tanto, como la (021).
La geometría se hace un poco más compleja cuando se loma una forma
general. que corta a los tres ejes a distancias distintas. Consideremos el ejemplo
más sencillo, la cara (132), de la figura 336. OP es la normal a la cara, y OD
la normal a AB. El ángulo DOB es el ángulo cristalográfico <l1 y en el triángulo
DO/J, el ángulo 0/JD es 90•-(J). Por tanto, el ángulo OAB en el triángulo AOB
df'bc ser también<J,.
Reduciendo los índices (l32) a sus parámetros, tenemos las aristas AO = 6a.
OC = 3c y 08 = 2b = 2, ya que b = J. Podemos calcular el ángulo <[, de la
cara (132) de cualquiera de las dos maneras siguientes:
2 6a
tg OAB= tg<I, = - cotg� =
6a 2
Esta última expresión es en general más fácil de calcular. Substituyendo el valor
de a del aragonito tenemos cotg cJ) = l ,866 y<.[,= 28º 11'.
Para calcular el ángulo p de esta cara es necesario, ante todo, haber cah.:u·
lado •!•. como lo hemos hecho. Ahora, en el triángulo COD. la tg p = 3c/OD.
.
Fn el triángulo 800, cos ,¡, = OD/2. Despejando OD, tenemos.
g
OD:;: t p
Je
OD = 2cos<J,
C:RISTAl.OGHAfJ.,f 111
Ehmmando OD tenemos
Je le
-::zc?cos<Jl tgp=--
tgp 2cn,¡<I>
- 8--b
(•.
-� O D
(<)
por este procedimiento. Incluso hoy en día tales medidas St:: emplc-.m para mejorar
el valor de la relación paramétric-d. Por lo tanto. vamos a considerar cómo se
puede calcular una relación áxica a partir de datos angulares.
Con el goniómetro de contacto los ángulos que se miden en el cristal son
generalmente ángulos rnterfaciales. que deben ser transformados en los ángulo�
cristalográficos 11> y p (ver págs. 31-40). Éstos se tabulan ca forma de cuadro,
de ángulos como el i;iguiente:
º""� 2 t cJ - 1
114 MANUAL Ul:. MINt.H.ALVCilA
Las letras que anteceden los índices de la forma son arbitrar:as. Los ángulos
se dan con aproximación de medio minuto en la mayoría de los casos. pues ésta
es generalmente la precisión de la medida. Para utilizar la proyección estereográ
fica y muchos cálculos cristalográfü:os es precisa mucha menos precisión.
Los cálculos cristalográficos en general envuelven tres variables: 1) la relación
áxica, 2) los índices y 3) los ángulos tJ, y p, Cuando dos de ellas se conocen, la
tercera puede calcularse. Estos cálculos son simples y directos para los sistemas
cristalinos ortogonales, pero se hacen complejos y largos con los s'.stemas inclina·
dos. Puesto que no se aprende nada nuevo haciendo los cálculos de w1 sistema
inclinado y la labor se complica mucho, los ejemplos que aquí se dan corresponden
a los sistemas ortogonales.
Hemos visto en los anteriores ejemplos que existen relaciones trigonomé·
tricas sencillas entre los ángulos <11 y p. los índices de la cara { hkl} y la relación
axial. Transformando estas relaciones de tal manera que puedan resolverse para
calcular la relación paramétrica, tenemos
/tgpcoscl>
'= -- --;
k ª = --
hcotg<T>
k--
donde a y e son las longitudes relativas de los ejes con respecto de b; h, k, l son
los índices de Millcr. Utilicemos ahora estas relaciones para nuestro cristal de
aragonito, utilizando la cara E (132). (Ver los ángulos en el cuadro anterior.)
1 X COlg 28" to %'
b= I; a= 0,6223
l
2 x tg .ser 48' x 28" IO 1,r e= 0,7206
l
0
ángulos). Hallar los indices de la cara. Este tipo de problema surge con mucha
frecuencia en la descripción de especies conocidas con formas raras, como en una
nueva localidad.
Primero. por simple examen vemos que la cara pertenece a una forma que
corta a los tres ejes. Si no fuera así, tendríamc,s •1 o f' iguales a Oº ()()' ó 90º ()()'.
1
Podernos, por tanto, escribir las ecuaciones <le tal forma que nos permita calcular
la relación de índices h:k y k:/, de la siguiente manera·
Sub!.tituyendo·
h 0,6221 l 1,8488 X 0,77% 2
T 1.24�2 = T: T= o.7206 T
"º MANUAL DE MINF.RALOG.IA
tgµ----kc
cotg4i=�
I cos '1>
Substituyendo
co1g <1>,._. = 2 x 0,6224 = 1,2448 (J) = 38" 46 %'
kc
tgpu1 �
Substituyendo
2 X 0,6442
tg l'u1.- - - -- --= 1.xnn
0 .1 01 ,
,.. = �g P11�cos�
/, +l
-o ��"*""����--l
, a,
•= -60·
4>>= 60"
fig. 337l. l:.I ,¡, de la cara fundamental de la íornm positiva t:!)tará l'.omprend1do
entre o· y 30º. FI calculo del eje e a panir de los ángulos (Ji y ,, de una cara de
forma general utilizará esencialmente la misma fórmula que en el caso rómbico
o tetragonal. La única diferencia reside en que e debe exprcAArsc en función de
..
-··
•,
a, tomada corno unidad. puesto qut: esta es la posición de el> = o•. El reciproco de
los parámetros en este eje es i = /¡ + k x ( - 1). La fórmula que determin� e
a partir de los ángulos de la forma general es
t=�os4>
h +k
S1 se utiliza una íorma de �cgundo orden. cJ) = Oº y cos <f, = l. por tanto. el
término cos 11• desaparece de la ecuación. convirtiéndose en
ll&PA.1in,
c=---
h+k
Si � utiliza una forma de primer orden (I> = 3W 00' cos <I> = 0.8660 y la
ecuación se transforma en
CuADRO DE ÁNGULOS
OLIGISTO IlEXAGOc"IAL·R; ESCALE..'-OloRICO HEXAGO�AL J?/m
a:c= 1:1,3652
Forma cfi Forma lf, p
e 0001 0'00' p 1123 0'00' 42' 18\\'
m 1oio 30-00' 90 00 r 1oi1 JO 00 57 36�'ít
a 1120 O 00 90 00 ; 4265 IO 5311.z l9 03'4
u 7 3000 21 30,1 X liji -10 Sl,I 64 2J
J) CRISTALOGRAFIA DE RAYOS X
La aplicación de los ravos X al estudio de los cristales fue la mayor fuerza
dada iamás a la cristalor:rafia. Anteli: de 1912. lo� cri,;;talfü�rafos habían correcta
mente deducido. a partir de la exfoliación, propiedades ónticas v la regularidad
de la forma externa, oue !os cristales tienen una estructura ordenada: pero su
idea de la �eoJT1etria de las redes cristalinas tenfa sólo la fuer,a de una hioótesis.
Gracias al empleo de los ravos X. ha sido oosible no sólo medir la distancia entre
planos sucesivos de un cristal. sino determinar la posición de los átomos en el
mismo.
Los rayos X fueron accidentalmente descubiertos por WiJhelm Conrad Rocat·
,�o \I A /\- t., A L O t. M I /\' E R A LO G I A
W. H Bra.gg y W. L. Bragg, X-raJ'S 1111d Crnllll S1ruc1urtf. G. Bcll and Som. ltd.. Lon-
don. 1924.
W H. Bra(ll y W. L BraQ. Tht C,-Jstallint Statt. The Macmillan Comp:-.ny, Ncw Yo,l. J()J.I
W H Ora�. An lnrrodur-tio11 to CrJJ/al A11a/Jsis. G. Bcll and Son, lid.. London. 19�:I_I:
W L. Braq, Atomic Srmcturt o/ Mi11tn1ls, Comell Unive�ity Press. lrh:ica. "Ncw Yo1l. 1�37
\,f A N U A L DE M J NE R A J. O G J A
Las loorhmtc'I ele onda de I� r3vn,,; X c,.rnc•crh1k"'l'I c..-.i1id3,; onr metak.'I distinto� han sido
bien de1crmin11da11 l.a11 lom.1itm.lcs Je onda JC, (11' 1Cl'I más corrienTC"I son·
\.1olib<lrno 070QI A Cob:ilto 1 7!89 A
C"htc 1 S,40.S Hicrro 1 9860
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C'RISTALOGRAFl.-1
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Long,tud de 011do
'o)
(b)
nes (las ecuaciones de Laue) p<1ra explicar el fenómeno cle difracción observado.
Demostró que par.i producir una mancha en la placa íotográfü:a debían satísfacerse
simultáneamente tres condiciones. Poco después. W. L. Bragg. trabajando en In
glaterra en difracciOn de rayos X, señaló que aunque lo� rayos X eran difractado_s
por los cristales, actuaban de tal manera como si se reflejaran en los planos del
cristal. Sin embargo. de manera distinta a la luz ordinaria. los rayos X no son
«reflejados» de manera continua por un plano cristalino dado. Usando una longi
tud de onda dada A. Bragg demostró que se produce una «reflexión» en una fa.
milia dada de planos cristalográficos s.ólo en ciertas condiciones. Estas condiciones
deben satisfacer la ecuación ,ii\ = 2.t.l sen O donde n es un entero ( 1. 2.3.... n).
J.. la longitud de onda, d la distancia entre los planos paralelos sucesivos y {J el
ángulo de incidencia y reflexión ele lo� rayos X ')Obre el plano considerado. Esta
ecuación. conocida como la ley de JJra,:¡.:" expresa de manera mucho má� simple
las condiciones simultáneas de las tres ecuaciones de Lauc.
Hemos visto en la página 7 que los cn:,,,tale!<o ...:stán form.td� por átormh v g,u
pos _de átomos con una repetición periódica en puntos. retitulare-,.,, v lac; ('iwt, l!Ut'
124 .\I .4 V l. AL DE M / N L R A 1.0 G 1 A
,..,m � a_pare1.:er en el crislal son las paralelas a los planos atómicos que tienen mayor
d..:nsidad de punto� reuculare�. Paralelamente a cada uno de estos planos existe una
familia de plano5> idénticos equidistantes. Cuando un haz de rayos X incide sobre
un cristal. penetra en ti y la «reflexión» que resulta no se prcxluce en un solo
plano smo en una .,erie casi infinita de planos paralelosLcada uno de ellos contri
huyendo un poco a la «retlexión» total. Con el fin de que la «reflexión» sea sufi
�1enternente intensa la" reflexiones flldividuale� deben estar en íai,c e� Las
•, -----------1---•,
I ig �41. (icometrla de la reflexión de los rayos X.
MÉTODO DE LAUE
Ln d método de Lauc !,e! utiliza un momx.:ristal estacionario. Una placa foto
gráfica o películo plana. cnccm1da en un sobre a prueba de luz se sitúa a una dis
tancia conocida, generalmente 5 cm. del cristal. Un haz de rayos X blancos se hace
incidir en el crist11I nonnalmcnte a la placa fotográfica. El ha? diret:to produce
trfa, la fotografia presentará una línea de simetría. Una fotografía Laue de un énS·
tal rómbico tomada con el ha1 paralelo a un eje de simcLria mostrará una distribu
ción binaria con dos lineas de simetría. La fig. 343 muestra una distribución senaria
dada por el berilo con el ha, incidente paralelo al eje senario
... ' .
.. . :
..... ·:. . . .
·. ',
' 1'
..
. .. . .
:, ..
•.. '.• . .•
..,
. ... . .
.. 1.. •
.... . �..•.: . .: . ..
'
.
!Í··
1
. .... ... .. ., ..
.
En el mftodo del cristal giratorio y las técnicas que derivan de él, se emplea
un monocristal. El cristal debe orientarse de tal manera que pueda hacerse girar
segun uno de los ejes cristalográficos principales. Si aparecen las caras la orientación
se lleva a cabo más (ácilmente en un góniómetro óptico; sin caras la oricn
lación es posible pero laboriosa. La cámara es un cilindro de diámetro conocido.
coaxial con el eje de giro del cristal y que lleva en su interior una pelicula fotogcá
fica protegida de la luz por una cubierta de papel negro. El haz de rayos X mono·
cromático entra en la cámara a través de un colimador e incide sobre el cristal.
En estas condiciones, con el cristal quieto, sólo se producen reftexfones for
tuitas. Sin embargo, si el cristal se hace girar lentamente, varias familias de planos
reticulares se traerán a una posición tal que para ellos el ángulo 8 con una ,\ dada
cumpla la ecuación nA = 2d sen 8. Una familia de planos dada originará reflexiones
separadas cuando n = 1, 2, 3, etc.
Cuando se revela una fotografla de cristal giratorio (fig. 344) y la pellcula se
enderez.a, se encuentran manchas distribuidas sobre filas paralelas, conocidas como
CRISfALOú'RAFl.-4
n =- 2 y así sucesivamente. Los uivcles no son continuos puesto que las distinLas
manchas de difracción aparecen sólo cuando los tres conos se cortan.
Fi¡. 346. Condici(lnc.., para la difracción de los rayos X por una fila de átomos.
11•2
11cl
Hrn de
""°' X n=D----
"-t
n:::2
La separación de los niveles viene condicionada por los ángulos de los conos,
.:¡ue a su vez depende dt: la periodicidad de la fila reticular alrededor de la cual
se hace girnr el cristal. Por lo tanto, si conocemos: 1) el dián.1etro de la pelíc11la.
cilíndrica (2r), 2) la longitud de ondas de los rayos X (.\). 3) la distancia del nivel II
l>AHA 111:(f -9
1,n MANUAL DE MINERALOG/A
Fig. 348. Conos dt: difracción por tn.:s filas de átomos. Los conos se cortan
-;cglln una recta común.
fig l49 lntcr)CCC1tín de los cono\ d,e difracción r,or una pdí�ula cdindnca
CRISTALOGRAFIA '"
sobre cJ ecuador {y.). podemos determinar la periodicidad o período de identi
dad (/) según el eje de rotación del cristal con las relaciones siguientes:
nl.
� = tg � (fig. 350 a) /=
�
(fig. 350h)
Si se toman fotografías de cristal giratorio según cada uno de los ejes cristalo
gráfico!., podemos determinar las dimensiones de la celda unidad. Los períodos de
Rodio d• lo cómwo
,,, "'
Fig. 350. Geometrfa para el cllculo del periodo de 'identidad l.
mente puede quitarse para situar la pelicula, que, en la cámara más corriente, es
una cinta estrecha de unos 350 mm de longiLud y 25 mm de ancho. En esta película
se perforan dos agujeros, que cuando ésta se sitúa en la superficie interna de la
cámara el colimador y el obturador pasan a través de aquéllos. Este ti¡x> de mon
taje se denomina el método de Straumanis (fig. 351).
Fig. 352. Difracción de rayos X por un preparado de polvo registrada en una placa plana
parte de las ctlmáras se construyen de tal manera con un radUJ tal 4ue S. medido
en milímetros, pueda convertirse fácilmente en grados. Por ejemplo. cuando el
radio de la cámara son 57.3 mm la circunferencia es de 360 mm. Con una cámara
así, cada milímetro de película equivale a 1·. Por tanto, una distancia S de 60 inm
meclidn en la película es igual a 60� = 48. es decir, () = 15-,
No es posible medir distancias S simétricas para valores de O mut.:ho mayores
de 40º (S = 140 mm) en una peHculA con dos ?rificios del tipo Straumanis. Para
obtener los (} para lineas con {i mayor de 40º. deben determinarse previamente los
centros de la:s líneas de 8 bajos. Entonces se mide la distancia S/2. Debe tenerse en
cuenta que si la cámara no mide 57.3 mm debe emplearse un factor de corrección.
Así. si se emplea una cámara cuyo radio es de 28.65 mm el factor de corrección
es 57,3.128.65 = 2 y los valores de S deben dividir:-.e por 2 para obtener los grados
correspondientes.
El método de Straumanis se emplea ahora en general. En las cámaras de tipo
antiguo el haz de rayos X entraba entre los extremos de la película cilindrica y
salia por un orificio central. La cámara de Straumanis tiene la ventaja de permitir
el cálculo del radio efectivo de la cámara directamente de la película. Durante el
proceso de revelado, la película se contrae y. por tanto, para un trabajo minucioso
no se tiene en cuenta el diámetro efectivo de la película al hacer los cálculos.
Una vez se ha determinado el ángulo O de una línea dada en la fotografla de
polvo. se puede calcular el espaciado correspondiente a la familia de planos que ha
dado lugar a la reílexión empleando la ecuacion de Bragg n,\ = 2d sen 9. o
d = 11,\ 1(2 sen fi). Puesto que en general es imposible decir el orden de una refle
xión dada. 11 cobra el valor de 1, y d se determina en cada caso como si la linea
fuera una reflexión de primer orden. Los índices de las líneas de un diagrama de
polvo se pueden atribuir en substancias cúbicas. tetragonales. hexagonales o róm
bicas y determinar así las dimensiones de la celda elemental y la relación paramé·
trica. Este método sólo se usa. con todo. con el sislema cúhico y e(i ímposihle para
'iUstancias monodinicas y triclínicas.
CR/STALOGRAFIA 135
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Fig. 154. Ficha ASTM del cuarzo. En la parte superior de la misma se dan las tres
rayu mh intensa.<; y <;u intensidad relativa. El cuarto d es el espaciado mayor.
OIFRACTóMETRO DE RAYOS X
Fig. ].SS. Diíractómetro de rayos X. (Cortesía dt1 Phi/ip:1 Electronics Co. ble. Mt.
Vernon, N. Y.)
vez de registrarlas todas al mismo tiempo en una película, el tubo contador las
alcanza separadamente.
Cuando se opera. la muestra, el tubo contador y el papel del registrador auto
mático entran simultáneamente en movimiento. Si un plano tiene un espaciado d
que refleje con () = 20•. no aparece evidencia de esta rcílexión hasta que el tubo
contador ha girado 20, o sea 40°. En este momento el rayo reflejado entra en el
tubo contador y lo hace conductor. El impulso asi generado se amplifica y mueve
la pluma del registrador. Así, a medida que el tubo contador recorre, el registrador
de cinta de papel registra el pico de la reflexión de la muestra. El ángulo 29 en el
cual se ha producido la reflexión se puede leer directamente de la posición del pico
en el papel. La altura de los picos son directamente Proporcionales a las intensi
dade's de las reflexiones que los causaron.
El papel sobre el cual se registra está dividido en décimas de pulgada y se
mueve a velocidad constante, generalmente 0,5 de pulgada por minuto. Con esta
¡¡¡
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o• 10• 20• 30• 40· so• 60' 10• so· 90• 100· 110· 120· 130· 140· 1so• 150• 110· 1so•
e
C)
:..
Fi�. 356. Comparación entre el n:gistro del difractómetro y un diagrama de polvo de cuano.
(Cortesfa de W, Porri.th, Philips Laboratorit.s, lrvington. N. Y.)
CRISTALOGRAFIA 1)9
velocidad de papel y una velocidad de barmJo del tubo contador de 1• por mi·
nulo, 0,05 pulgadas en el papel equivalen a 2& de 1·. Las posiciones de Jo, p,cos
en el papel pueden leerse fácilmente para un 2fJ de 0,05". y los espaciados ti de IO'lo
planos atómicos que los han originado pueden ser determinados mediante la ecua
ción nA = 2d sen fJ. Como en el método de polvo fotográfico, todas las reflexiones
se consideran de primer orden, a menos que el registro se numere para determinar
las constantes reticulares.
Aun cuando el difractómctro suministra <latos similares a los que se obtienen
por el método de polvo clásico. tiene ventaJas claras. El método de polvo requiere
vadas hor.u de exposición más el tiemJX> necesario de revelado, fijado. lavado y
recado de la película: un registro por difract6me1ro puede hacerse en una hora.
Con frccucacia es diíkil estimar la intensidad de la" lfneas en una fotografía de
polvo, mientras que la altura del pico en una carta difractométrica puede ser de·
terminada gráficamente con gran exactitud. El diagrama fotográfico dehe ser me
•dido con exactitud para medir los valores 2(}, mientras que se leen directamente en
el registro difractométrico. La figura 356 compara un registro difractomélrico con
una fotografía de polvo cristalino del mismo mineral e indica asimismo como los
datos pueden utilizarse para buscarlos en las fichas de la ASTM.
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tratan Je In, mé1odos de polvo y cristal giratorio.
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pAJrína_, 101-188
3. · MINERALOGÍA FÍSICA
(C) (d)
(<) Ul
UII (h)
Fig. 357. Exfoliación. a) Galena 1001}; b) Fluorita lllll; e) Blenda {OIJJ; d) Calcila
e) Barilina {001}, {1101; {) Topacio 1001); g) Feldespato 1001}, IOJOJ: h)Escapolita 11101
y menor {0101.
14� MANU IL DI:. AJINl:.RALOGIA
llt DUREZA
ESCALA DE OllRUA
l. Tako 5. Apatito 8. Topacio
2. Yeso b. Or1osa 9. Corindón
l. Calcila 7. Cuarzo IO. Diamante
4. Fluonla
D) PESO ESPEC1FICO
está comprendido entre 2.65 y 2,75. La razón de esto es que el cuarzo (G 2,65), el
feldespato (G 2,60-2,75) y la calcita (G 2,71) que son los minerales no metálicos
más comunes y abundantes, caen dentro de este límite. El mismo sentido se des�
arrolla con los minerales metálicos. El grafito (G 2,1) parece Jigero, mientras que
la plata (G I0,5) parece pesada. El peso especifico medio de los minerales metá-
1icos puede considerarse como 5,0, que es el caso de la pirita. Así, con una pequeña
práctica. se puede ser lo suficientemente experto para distinguir unos mineraJes de
otros, aun los que tengan diferencias relativamente pequeñas de peso especifico,
por el sencillo medio de sostener una muestra.
Con el fin de determinar con toda exactitud el peso especifico de un mineral
deberán observarse ciertas condiciones. El mineral deberá ser puro, requerimiento
qué resulta muchas veces difícil de cumplir. Debe ser también compacto, sin grietas
ni cavidades dentro de las cuales puedan quedar aprisionadas burbi..jas o peHcu1as
de aire. Para un trabajo mineralógico normal, Ja muestra deberá tener un volumen
aproximado de 1 cm', es decir, un cubo de 1 cm de lado. Si estas condiciones no
pueden reunirse. la determinación del peso específico por métodos sencillos y rá
pidos tiene poco valor.
El camino a seguir para hacer una determinación del peso especifico ordinario,
en lineas generales es el siguiente: el mineral se pesa, primeramente, en el aire.
Sea este peso P. Se sumerge, entonces, en agua y se vuelve a pesar. En estas con
diciones pesará menos, ya que cualquier objeto sumergido en agua es empujado
por una fuerza equivalente al peso del agua desplazada. Sea el peso en agua P'.
Tenemos que P-P' es la pérdida de peso producida por la inmersión en agua,
p
o el peso de un volumen igual de agua. La fórmula dará, por lo tanto, un
p _ P'
número que es el peso específico del mineral. Dado que el peso especifico es mera
mente una relación, no resulta necesario determinar el peso absoluto de ]a muestra,
sino simplemente un valor que sea proporcional al peso.
Balanza de Jolly. Uno de los mejores métodos para obtener el peso especí
fico de un mineral es utilizar una balanw de lolly (fig. 362). en la cual se obtienen
los datos necesarios para los cálculos midiendo el alargamiento de un muelle, del
cual penden dos cacerolitas superpuestas. e y d. El aparato está dispuesto de tal
forma que la cacerolila inferior d esté siempre sumergida en un vaso de agua, el
cual descansa sobre la plataforma ajustable B, y que puede ser situada a la altura
que se necesite. En todos los tipos de balanza Jolly es necesario ajustar el aparato
de forma que el índice que se halla sobre el muelle marque cero cuando la ca
cerolita más baja está sumergida en agua. Una vez obtenido este ajuste, se coloca
el mineral en la cacerolita superior, y el alargamiento del muelle P, se determina
¡x,r medio de una escala unida a aquél al llevar el índice nuevamente a cero. La
muestra se coloca entonces en la cacerolila inferior. se hace un nuevo ajuste y se
lee P' Entonces el peso especifico se calcula como sigue:
MINERALOGIA FISICA 147
p
G=--
P-P
La figura 363 representa un tipo de balanza Jolly, desarrollada por Kraus. A
continuación se facilita la descripción de la misma efectuada por su propio fa·
bricante: 1
La balanza consta de un tubo vertical al cual están acoplados una escala fija e interior,
y otra doble. gnduada y movible. Este tubo contiene otro redondo que puede ser movido
por un tomillo. El vernier e11lcmo movible va unido a este se¡undo tubo. Todo movimiento
del tubo hacia arriba arrastra el segundo vernier y la escala ¡raduada con �l. Dentro del
tubo hay un .eje de longitud ajustable, el cual lleva el muelle espiral, el indice y las cace·
rolitas.
Con esta forma de balanza. !K>n necesarios solamente dos lectura! y una simple división
para determinar el peso espectfico.
Al empicar la balanza es necesario que la escala graduada, los dos ventiers y el Indice
unido al muelle espiral estén todos en cero cuando la caccrolila inferior csti sumergida en el
agua Esto se consigue ajustando aproximadamente a mano la Jon¡itud del tubo que lleva
el muelle, y corrigiendo después el ajuste mediante el tomillo micrométrico. Se coloca enton
ces un fragmento de la muestra en la cacerolita superior y, dando vuelta al tomillo, el tubo
circular, la escala graduada y el vernier exterior se mueven hacia arriba ha.,ta que el indice
del muelle est� nuevamente en el cero. El vernier interior fijo W re¡istra ahora el alarga-
I
Fabricada Por Lbcrbach & Son, Ann Arbor, Michipn.
141 \/ANUAL VI:. MINl�RALUGIA
m1cn10 dd muelle debajo al pcrn del íragmcnto en el aire. La �,,cala :,.; hJa luego por medio
de un tornillo situado en la ra,r1c baja de la misma Se lleva cnionces. el fragmento a la cace
rolua mícnor } se sumerge en agua, )' se hace ba,ar el tubo mediante el tornillo meoc1onado
ha�ia que cl 1nd1ce esta a cero nuevamente Durante c,ta opcrac16n, el vernier exterior se
Peso especifico =
Peso en el aire
Pérdida de peso en el agua
---= = -
L
W
Ni qué decir tiene que dado que todas estas lecturas se registran, puede comprobarse,
si es necesario, una "·ez que la operación de cálculo haya .'!ido efectuada.
,,
narse como anles.
G=--
P-P'
Purn convertir A� en cm'. dividimos por (10')l = 102' o sea V 225,76 ,.,
1
�m�. Conociendo los valores M y V, la densidad puede ser cakulada em
ndo la íórmula:
D=--
ZxM
NxV
en donde N es el número de Avogadro 6. 02338 x 102 • Suslltuyendo valores para
el aragonito rcsulla:
4 X )00,09
= 2'945 g/cm•
D = 0,02338 X 1ou X 225.76 x 10-"
Este valor de 2.945 del peso específico calculado para el aragonito. c:. oincidc
pcríectamente con los mejores valores obtenidos experimentalmente que son del
orden de 2,947 ± 0.002. Cuando se estudian minerales nuevos, no se conoce ge
neralmente el valor de Z y, por lo tanto. es necesario hacer ensayos sucesivos de
los cálculos indicados anteriormente, empleando diversos valores para Z hasta
obtener la mejor coincidencia posihle con el peso específico obtenido e;w;;perimcntal
rnente. Z es siempre un número entero y generalmente pequeño.
la:. �ul)l::rhc1e:. de los minerales paralelos a los planos de ex.foliación. Ejemplo: la apoñlila
en el plano basal.
Sedoso. Como la seda. Resultado de un agregado paralelo de fibras finas. Ejemplo'i:
ye�o fibroso, malaquita y serpentina.
Cambiantes. Algunos minerales tienen aspecto sedoso en luz reflejada debido
a la presencia de muchas inclusiones dispuestas paralelamente a una dirección cris
talográfica. Cuando un mineral empleado como piedra fina tallado en cabujón,
es decir, pulimentado y sin facetas, es atravesado por un rayo de luz en ángulo
recto a la dirección de las inclusiones. El ojo de gato que es una variedad del cri
soberilo empleada como piedra de adorno, es un ejemplo de esta propiedad deno
minadh cambiante.
Color. Una de las propiedades físicas más importantes de los minerales es el
color. Para muchos minerales, especialmente los que presentan briJJo metálico. el
color es una propiedad constante y definida y puede servir como medio importante
de identificación. El amarillo de latón de la calcopirita, el azul grisáceo de la ga
lena, el nevo de la magnetita y el verde de la malaquita, son ejemplos en los cuales
el color es una propiedad sobresaliente del mineral. Debe tenerse en cuenta. sin
embargo, que las alteraciones superficiales pueden cambiar el color, incluso en
aquellos minerales cuyo color sea constante. Esto puede verse en la pátina amarilla
<JUe se observa frecuentemente eb la pirita y la marcúsita, la purpúrea de la bor
nita, etc. Por lo tanto. para percatarse del color de un mineral. deberá examinarse
una superficie fresca. Sin embargo. muchos miner81e& no presentan un color cons
tante en sus ciiferentes ejemplares. Esta variación de color, dentro de la misma
especie, se debe a diversos factores. El cambio en el color se puede producir por
el calllbio de composición. La substitución progresiva Je! zinc por el hierro en la
blenda (véase pág. 190) cambiará su color desde el blanco al amarillo y del castaño
?.1 n .:gro. Los minerales del grupo anfíbol presentan una variación similar. La tre
mo/ita, que es un silicato con calcio y magnesio, tiene color débil mientras que la
actinolita y la homblenda, 4ue i:.:on anfiboles que contienen mayor cantidad de
hierro, tienen una gama de colores del gris al negro. Un mineral puede mostrar
una gran gama de colores sin cambio aparente en la composición. La fluorito es· un
ejemplo sobresaliente, ya que se encuentra en cristales que son incoloros. blancos.
rosados, amarillos, azules. griseS y violetas. Sin embargo. no es muy corrienle esta
amplia gama de colores. Los minerales frecuentemente están coloreados por im·
purezas. La variedad criptocristalina roja ·del cuarzo, conocida con el nombre de
jaspe, está coloreada por pequeñas cantidades de hematites. De lo arriba expuesto,
puede verse que. aunque el color de un mineral eS una de sus propiedades físicas
más importantes. no siempre es constante, y debe, por 1o tanto, emplearse siempre
con precaución en la identificación de ciertas especies.
Raya. El color del polvo fino de un mineral se conoce con el nombre de raya.
La raya se emplea frecuentemente en la identificación de minerales, JX)rque. aunque
el color de un mineral puede variar entre límites amplios. el de la raya es normal-
MINhRAl., OGIA FISICA 153
Ji.u visihle cunndo se calientan a una temperatura por bajo del rojo. Como In tri
bolumini!ieencia, este fenómeno se aprecia mucho mejor en los minerales no metá
licos y anhidros. Cuando se calienta un mineral termoluminiscenlc, la luz visible
micial, normalmente débil, se acentúa entre los so• y 100• y dicha luz cesa de ser
emitida n temperaturas superiores a los 475... Hace mucho tiempo que se conoce
que la fluorita posee esta propiedad: la variedad dorofww fue denominada asi dc
hido a la lu, verde que emite. Otros minerales termoluminiscentes son la raicita, el
1tfH'lfito. la e.\l"!l{X>lita, la lepiJmiru y, el feltfr.,;pato.
l·luorescencia y fosforescencia. Los minerales que se hacen luminiscentes al
�er expues1os a la acción de los rayo� ultravioletas. rayos X o r.tyos catódicos. ron
fluoresreme.f. Si la lumínisccncia continúa después de haber sido cortada Ja cxci
tal'i6n. se dice entonces del mineral que es fosforescente. La fosforescencia se ob
servó en algunos minernles que hn�fnn esrndo expuestos a la acción de los rayos
del ,;ni. y que daban luz al ser introducidos en una hahitación oscura. No existe
una dnrn d,fercncia entre la fluuresct:m..:ia y la fosforescencia, ya que algunos mi
nerales <.jUe a primera vista parecen solamente fluoresc.:entes, usaml<J métodos finos
,e comprueba que siguen dando luz durante una fracción de segundo después de
h.ther �ido separndos de los rayos excitadores. Por consiguiente. el fenómeno se
"'·1,nsidcra por algunos t.:Omo el mismo.
La fluorescencia la presentan muchos minerales con más frecuencia que cual
<.juier otro tipo de luminiscencia. y dado que aquélla es fácil de prcx:lucir, se han
reali7ado numerosos trnbajos en cslc M:ntido.
Ciertas fluoritas son fluorescentes y de esta propiedad recibe el nombre aquel
mineral. Olros minerale!i que frecuentemente son fluorescentes son la willemiw, la
rchl'l'lifa. la Cdlcita. la e,¡f'apolita, el diamante. la !tia/ita y la aut111mita. La fluores
cencia es una propiedad yue no puede ser predicha, ya que algunos ejemplares de
un determinado mineral pueden presentarla mientras que otros. aparentcmen1e si
milares. no la poseen. No sólo varía enormemente el color de la fluorescencia en
minerales diferentes y aun en ejemplares de un mismo mineral. sino que ni siquiera
guardan relación alguno con el color natural aquéllos. L lna exposición bien dis
puesta de minerales fluorescentes coni;tituye wrn c'<hil)idón bella y sobresaliente.
La fluorescencia !-C produce generalmente por l:1 excitación con rayos ultra
violeta. y cada año "-C desarrollan nuevos métodos de producción de dicha luz. Es
mucho mejor tener una fuente de luz ultravioleta. con un mínimo de Ju1 visihle. al
objeto de que el íenómeno de la fluore""-·cm:ia no se enmascare por la simple re
flexión de la luz. Se emplean corrientemente la chi�pa. la lámpara de vapor de
mercurio y el tubo de argón. o alguna variante de estos métodos. La lon�itud
de onda o el colflr ele la luz emitida durante la flunrei;cencia varía considerable
mente nm la l,,n�itud d� onda o fuente de la lut ultravioleta.
La fluoreS<.:encia tiene cncln dfrr mayor signifü:ación comercial e industrial. y se
realizan muchos trahajos sohre material "'intético. Relacionado con los minerales.
In propiedad tiene un empico prá1..·tico en Franklin. Ncw Jersey, donde se utilira Ja
MINERALOGIA FISJCA tll
e 1
Et mismo .razonamiento serviría para el caso de los demás rayos. El frente de onda
en el cristal puede determinarse trazando la tangente - la línea A'B'R - a estos
arcos de circunferencia; y las líneas perpendiculares a este frente de onda repre
sentan la dircccíón según la cual la luz viaja en el mineral y el ángulo NOA',
o r, será el ángulo de refracción. La figura 368 muestra la misma construcción que
la figura 367. pero aquí se ha supuesto que el mineral en cuestión es el diamante.
Dado que el índice de refracción del diamante (n ,,... 2,42) es mucho mayor que el
de la fluorita, la luz viajará aquí con una velocidad todavía más reducida. Por
consiguiente, en el diamante la refracción será mayor. Esto se observa al comparar
las dos figuras, ya que en ambas el ángulo de incidencia es el mismo.
El poder de refracción de un mineral produce a menudo un efecto distinto en
el aspecto del mineral. Por ejemplo, una masa de criolita puede 1:asi siempre iden
tificarse a primera vista. aunque no haya formas cristalinas que ayuden a la iden
tificación. La masa tiene un aspecto peculiar. algo así como de nieve húmeda y una
forma completamente diferente de las sustancias blancas ordinarias: esto se debe
al hecho de que el índice de refracción de la criolita es extraordinariamente bajo
para un mineral. Puede realizarse un instructivo experimento pulverizando criolita
blanca y pura y arrojando el polvo en agua. donde. aparentemente dc5aparece.rá.
como si. por un momento, se hubiese diluido. No obstante. el polvo es insoluble.
) puede verse cómo se concentra en la parte inferior del vaso. La explicación de la
cksaparición de la criolita se halla en que su índice de refracción (alrededor de 1.34).
\.IJNER.ofLOGIA FISJCA 157
es cercano al del agua { 1.335); de aquí que la lu1 viaje casi tan rápidamente a través
del mineral como a través del agua, y. por consiguiente, implica poca reflexión
o refracción.
Las sustancias cori un indice de refracción alto poco corriente tienen un as·
pecto que resulta muy difícil definir, y se habla generalmente de reflejo adaman·
Fig. 3b!:ol. (alc1ta vista normalmente a una cara del romboedro, mostrando la doble
refracción. La palabra «calcita», repetida en la panc superior de la fotograíla, es vista
a través de una cara cortada en el romboedro paralelamente a la base.
I n I¡¡ m:i"Mia de lo!ii mincrale!ii. el valor de e,ta clohle refracción e, muy pequeño
)' !!U cxiM�ncia puede demo,trarM: solamente por mcdil) de instrumentos especiales
La rn/cita, sin emhargo, presenta una doble refracción tan fuerte, que puede ob
,crvarsc con gran facilidad. La figura 36Q representa esto: se ve una imagen doble
ti travC, dé un hloque límpido de l·,dc1ta (t!.'f"''" de h1wulia).
fl� .l7ll (akita ..,¡�ta panilcla al e)'! e, en la que no se aprecia la doble refracción.
A) INTRODUCCióN
B) CRISTALOQUIMICA
En el siglo xvm se admitió que ex:istla una relación entre la composición quí·
mica y la morfologfa cristalina. La positiilidad de determinar la e,;;tructma de Jo,;.
MINl:.H.ALVCJIA (lUtMll'A lcd
u1slale5 por los meu:xJos de difracción de rayos X, anad16 una nueva d11nen-,1ón
a esla relación y despertó gran inlerés entre los quimicos y los cristalógrafos, ha·
biendo surgido en estos últimos años una nueva ciencia: la Cristuloquimica. La
meta de esta ciencia es la explicación de las relaciones entre la composición qui·
mica, estructura interna y propiedades físicas de la materia crisLalina, teniendo
como meta adicional la sintesis de máteriales cristalinos que tengan la combinación
de propiedades que se desee.
Muchos de los conceptos de la Cristaloquímica son dlfectamcnte aplicables a la
Mineralogía y su introducción ha dado como resultado una considerable simplifi.
cación y aclaración de los conceptos mineralógicos. La función de la Cristaloquí·
mica en Mineralogía es servir de hilo unificador en el cual puedan ser ensartados
hechos de la Mineralogía descriptiva que, frecuentemente, aparecen sin relación
entre sí.
genernl es considerar las propiedades físicas y los cambios físicos como opuestos a
las propiedades químicas y los cambios químicos. Una ligera observación nos re
vela que tanto las propiedades físicas y quimicas dependen, en gran parte, de la
composición. Así, el elemento plomo tiene propiedades que lleva consigo a sus
compuestos. El plomo es pesado, y los compuestos que lo contienen poseen un peso
específico alto muy notable. Esto refteja la influencia de los componentes en las
propiedades fisicas de los compuestos. El cloruro de plomo es soluble en agua
caliente, pero insoluble, relativamente, en la fría. Siempre que un compuesto de
plomo se disuelva y se añadan iones cloruro a ella, se forma un precipitado de
cloruro de plomo en solución fría, el cual se disuelve al calentarla. Tales reacciones,
que dan origen a compuestos con propiedades de fácil identificación, son tan carac
terísticas que se dice son pruehas químicas de un elemento dado.
Asimismo, los radicales, que son grupos o combinaciones de elementos, aun
que no pueden existir en el estado libre, tienen propiedades características que se
transmiten a los compuestos que los contengan. Así, el radical carbonato reacciona
de manera caracteristica con los ácidos para producir anhldrido carbónico, el cual
se libera de la reacción como burbujas de gas.
Podemos, por tanto, especificar en parte las propiedades químicas del com
puesto carbonato de plomo, el mineral cerusita, por la enumeración de las reac
ciones características o pruebas de los elementos contenidos en éL La reallz.ación
de tales pruebas.nos permite colocar la cerusita sin ambigüedad en I� sistemática
de los minerales de acuerdo con su composición quimica. Podemos definir química
mente el mineral cerusita de una forma más rigurosa especificando, no sólo por
las pruebas cualitativas del plomo y del carbonato, sino, además, por análisis quí-
1111co\ cuantitativo:; que nos óarán las proporciones en peso de plomo y de car
bonato, iguales a 83,5 % PbO y 16,5 % CO,.
Polimorfismo. De todas estas consideraciones, parece desprenderse que la
composición química cuantitativa sirve admirablemente como base para una clasi
ficación exacta y rigurosa. No obstante, si examinamos los compuestos de los iones
calcio y carbonato, vemos en seguida que la clasificación cuantitativa qulmica es
ambigua. En la Naturaleza existen dos compuestos estables que tienen precisamente
el mismo porcentaje de calcio y c_arbonato eil el análisis. Estos compuestos. los
minerales calcita y aragoniJo, no pueden distinguirse por medios químicos, pero
difieren en casi todas las propiedades. La calcita es escalenoédri� hexagonal; el
aragonito es rómbico. La calcita tiene exfoliación romboédrica perfocta; el arago
nito la tiene prismátit.-a y pinacoidal. Los minerales se diferencian ligeramente en
su peso específico y dure-La, y, Jo que es más definitivo para alejar cualquier idea
de identidad, los diagramas de difracción de los rayos X son totalmente diferentes.
Otros ejemplos de esta ambigüedad son: la pirita y la marcasita, que compar
ten In composición FeS2 ; el grafito y el diamante, ambos carbono elemental simple,
y el sistema sílice, que incluye no menos de ocho sustancias físicas diferentes
cristalográficamcnte y que todas responden a la fórmula Si02 •
MINERALOGIA QUIMICA 161
�11bs1ancia Sistema
química MinnaJ cristalino Durez.a Ptso tsptcí/ico
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Ce
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unidades son los átomos o iones. Una revisión reciente ha revelado la existencia
de 34 clases diferentes de partículas subatómicas, bien sean conocidas con seguri
dad o su existencia pueda ser colegida con fundamento. Afortunadamente para los
estudiantes de Mineralogía, s&lo es necesario tener en cuenta tres de estas par
tículas: el protón, el neutrón y el electrón. para llegar a tener un conocimiento sa
tisfactorio del papel que desempeñan los átomos en la estructura de los cristales.
El átomo puede ser imaginado como la más pequeña subdivisión de la materia
que conserva las características del elemento, pudiendo ser considerado como con
sistente en un núcleo macizo, muy pequeño, compuesto de protones y neutrones,
rodeado por una región mucho más espaciosa escasamente poblada de electrones.
Los átomos son tan pequeños que es imposible verlos incluso con la elevadisima
amplificación que da el microscopio electrónico (100 000 diámetros) si bien con este
aumento, las moléculas de mayor tamaño aparecen ya como unidades separadas.
No obstante, han sido medidos los tamaños de los átomos que son expresados. ge
neralmente, como radios iónicos en unidades angstrom. Por ejemplo, el átomo más
pequeño, el del hidrógeno tiene un radio de sólo 0,48 A en tanto que el mayor.
que es cesio, tiene un radio de 2,62 A. (Véase cuadro de la pág. 164.)
Debemos al físico danés Niels Bobr la imagen del átomo. Como resultado de
su investigación en relación con los electrones y núcleos, desarrolló en 1912 el
concepto del átomo «planetario», en el cual los electrones se conciben rcx!eando
al núcleo según «órbitas» o niveles de energfa a distancias que dependen de la
energía propia de los electrones.
De acuerdo con este modelo mecánico, podemos considerar el átomo como un
sistema solar diminuto. En su centro, correspondiente al Sol, está el núcleo que.
excepto en el átomo de hidrógeno, está formado de protones y neutrones. Los nú
cleos de hidrógeno están formado por un protón sencillo. Cada protón lleva una
carga unitaria de electricidad positiva; el neutrón, como su nombre indica, es eléc
tricamente neutro. Cada electrón. como un planeta del si tema solar se mueve en
una órbita alrededor del núcleo y lleva una carga negativa. Dado que el átomo
por sí mismo es eléctricamente neutro. existen tantos electrones como protones. El
peso del átomo está concentrado en el núcleo, ya que la masa de un electrón es
solamente de l/1850 de la del núcleo más ligero. Aunque los electrones y el nócleo
son extremadamente pequeños. los electrones se mueven tan rápidamente en las
proximidades del núcleo que proporcionan a los átomos unos diámetros efectivos
relativamente grandes, de diez mil a veinte mil veces el diámetro de un electrón.
El átomo más sencillo es el del hidrógeno, en el cual los núcleos tienen un solo
electrón que se mueve a su alrededor, tal como se muestra esquemáticamente en
• l..antAnidos: SllCc 1,112 Ce•+ 1,07 Ce'+ 0,94 59Pr 1,81 P�+ 1.06 Pr'+ 0,92 60Nd 1,80 Nd1+
1,04 61Pm 62Sm1+ 1.00 6JCu1+ 0.98 64Gd1+ 0.97 6flh1+ 0.93 To•+ 0.81 660y'+ 0.92 67Ho•+ 0,91
68Er 1.86 Er'+ 0.89 69Tm11 0.87 70Yh1+ 0.86 71Lu1+ 0.85.
t Actlnidos: 90Th l.l«l Th•+ l,02 91Pa1+ 1,13 Pa'+ 0,98 Pa•+ 0.89 92U 1,38 u•+ 0,97 tJ•+
O.ISO 93Np1+ 1,10 Np'+ 0.9'i Np'- 0.71 94Pu1+ 1,08 Pu•t 0,93 95Am•+ 1.07 Am"+ 0,92.
166 MANUAL DI:. MINJ:..RALVVIA
la figura 371. Los átomos de los demás elementos naturales tienen desde 2 electro
nes (helio) a 92 (uranio), que se mueven en órbitas alrededor de su núcleo.
La diferencia fundamental entre los átomos de los diversos elementos estriba
en la carga eléctrica de sus núcleos. La carga positiva es la misma que el número
de protones. y este número, igual al de electrones, se conoce con el nombre de nú-
®
0�····@ (0)�;. @
(0)
contener dos ciel'lroncs rnyo «�pin» es tal que se anulan su, mnment1,:-. magnfticos.
Lsto'> subc,traws son designado� con las letras s. p. d y f.
1 1 .whcstrnto r sólo contiene un par de electrones. el p, trc\ parc'I' Je ckc
tronc:-.. el ti L:in�o y el f ::-.icte pares. 1 1 c,1rato I sólo l'Onticnc dos dcrtrnne,. ambos
en el <iuhe,trato .\·. LI estrato 2 puctlc \:ontener un 111á'<1mo de {'11..ho el1.."\.trnn..:,. J\,.,
en el c;uhcstrato 2-J y sels en el 2-p. 1 1 estrato 3 puede �ontcncr 1111 li)IJl lk J1�
ciocho eleclrone,;;, doc; en el �ubcc;lraM J._,;, -.c1, en el J-p y d1c1 �n d 1..fl. 1 n ttxl,1,
los estrato:-. de número más alto. el suheMrnto f puede C\li.lí rx·upaJo ¡x1r un nü
ximo de c-atorcc eleclroucs. t--n los átomos má.s pesados ) ¡,:nmptejo�. d ,uhe,
trato 7-s esta totalmente ocupado y hay algunos electrones en rndo:-. los ,uht:,1r.1h1s
de númcrn inferior. Cxl·epto el 6-/.
l:n los elementm más ligeros. comprendidos enllc el lmlrógenn \ d arHo (nu
mcrn ntómico I al IX). los elct:tn111cs ,on anadidm, en ,un!sión regubr ,d t•,1r.11n l.
estrato 2 y· t:strato 1 hasta que otán 1.)l'UfM{h1s todn, l()'i ,uht:.,tr,1hl,, d<1ndo un
towl de dieciocho el�trones.
Existe una Intima rd;.u.:ión emre la sup�:n:-...tru(·1ura elel·trórm:a dd a11m111. ta,
propiedades químicas del clcmenco � su lug<ff en la fahla p\:nód1c1 l.llS ckm�nto"
entre el hidrógeno y el argo. comtituycn los primero, tics periodos «corto,;;» de
la Tabla periódica. Ln el primer pcric.xlú, el hidrógeno l'l1yo nul'leo solo 1.:ont1cnc
un protón y por lo tanto. tiene una carga positiva unidad. tiene un solo de\.lrnn
planetario 4uc o{:upa el subeslrato l·.\'.
PI helio tiene 2 protones y. pur lo tanlo. una L'i.HgN nudear de: 2 y tiene 2 clct
trones que ocupan por completo el suhestrato 1·.\. l .os :'nomos que tienen �omple
tamcnte ocupados los estratos electrónicos c'<teril)res. son estables en c�tremo y
forman un grupo de elemento, llamado el de k•s gases notiles. Je los c:u,.des. d hclm
es el más ligero. Un tercer protón. q\1e da lugar a una l·,ug.a nudc,1r Je trc,.
requiere tres electrones orhitale,. e.lo, de los nmle1, Ol'Upan d c,1r.t1t1 1 en t,mto
que d tCrl'l:ro ocupa el ,uh...·,tratu 2-, 1 ,le tl!n.:a i:ln·trún c,1.1 rel,111va111i:11h: 11'!.,d,,
ligeramente y puede ser perdido l.'Oll fadfülaU. dejando un ion �argaJo pt1sit1,.1-
mente Uorndo de gr.in art1vidad química: l.'" d dcmenh) liti1.1. d 111.i, l1gt"r•, tld
grupo de los metales alcalinos La adil.'iún de ntn) electrón pn-tluL·e un n11di:11
con una carga de cuatro y. por lo tanto. hay nmrro electrones 11rtut,1lc,. d1h en ,:1
subestrato 1-.r y dos en el 2-\·. Aunque el \uhcc;trato 2-\· est.i l't1111ple10. el t;,tr,11.1
2 no Jo está y tenemos el metal hcrilio. 4uímicamente al'li\'O. ,u,l.'ep1ihle di! pc:nkr
sus dos electrones más externo, para formar innes po,itiv1), divalente,
lk un mcxlo an{\lp�u. /l<Xlcmn, comlruir d modelo dd ..:,1ri11,1 C'<h.:rior ..:k·,:tc11-
nico del horo. en el cual. el 4uin10 elec:trún entra en el ,uhc,trato '!.-¡,. 1 ntrc lu,
electrnne, di: 2-.... y 2-¡, hay poca d1ícrenC1a de energm J por dio. d horn p1l.'r.k·
m,ualmente todos los tre!<i elec:troncs <.Je \U e"itrato 2 p.tra ÍlHlllM 11rni::, 1nvah�n11.:,
FI carbono. de manern similar. íorma innc" positivos tclr..t'-'.1k:n1l',
I m siete. ocho y nueve electrones caracterisliL·os re'-pci.:1n,ameme dd n11r,1
geno. oxigeno. nuor. 1x.:upan de modo análogo los :")Uhesllatn:-, 1-, � 1.,, ..:mr.111 ··n
168 MANUAL DE MJNERALOGIA
"
Aluminio Al 13 26,98 Mendelevio Mv 101 (256)
4
Ame licio Am 9S
fi39,944 Mercurio 80 200,61
"'
Hg
Sb ,��6
"'
Anlimonio Molibdeno Mo 42 95,95
Argón A, 18 Neodimio Nd 144,27
Arstnico 33 74,91 Neon Ne 10 20,183
�
Astatino At 8S (2 10) Neptunio 93 (237)
Azufre s 16 32.06 Niobio 41 92,91
Bario Da 56 137,36 Nlquel NI 28 58,71
Berilio Be 4 13 Nitrógeno N 7 14,00R
Bk 97
"'
Bcrkclio 12!.� Oro Au 79 197,0
Bismuto BI 83 209,00 Osmio Os 76 190,2
Boro B J0.82 Oxigeno o 8 16
Bromo B, 79,916 Paladio Ptl 46 106,4
Cadmio Cd 48 112.41 Plata Ag 47 107,880
Calcio Ca 20 Platino PI 78 195,09
a
""
Californio 98 (:.ri Plomo Pb 82 207,21
Carbono e 6 12.011 Plutonio Pu 94 (242)
Cerio Ce 40,13 Polonio 84
,.
1 Po 210
Cesio c. 132.91 Potasio K 19 39,100
Ooro a 17 35,457 Praseodimio r, 140,92
Coballo Co 27 '8,94 Promecio Pm 61 (14')
Cobre Cu 29 63,.54 Protoaclinio P, 91 231
226,0S
".,
Columbio (vt:r Radio Ra 88
Niobio) Radón Rn 86 222
Cromo e, 24 ,2,01 Rcnio Re 186,22
Curio Cm 96 (24') Rodio Rh 102,91
Disprosio ))y 66 162,46 Rubidio Rb 37 SS.48
Erbio fa 68 167,2 Rutenio Ru 44 101,1
Escandio Se 21 44,96 Samario Sm 62 150,35
Elltaf'io Sn ,o 118,70 Sclt:nio Se 34 78,96
Estroncio s, 38 87,63 Silicio SI 14 28,09
Europio Eu 63 IS2.0 Sodio Na 11 22,WI
Ftllor p 9 19,00 Talio TI 81 204,39
Fósforo p 1, 30,91S Tántalo Ta 7J 180,9S
Frsncio F, 87 (223) TecneclO Te 43 (99)
Gadolinio Gd 64 157,26 TeJuro Te '2 127,61
Galio Ga JI 69,72 Terbio 1b 6l 158,9)
Germanio Ge 32 72.60 Titanio TI 22 47,90
Hafnio Hf 72 178 •.SO Torio Th 90 2)2,0S
Helio He 2 4,00) Tulio Tm 69 168,94
Hidrógeno H 1 1.0080 Tungsteno w 74 18),86
Hierro Fe 26 ,,,s, Uranio u 92 2)8,07
S0,9S
"
llolmio lto 67 164,94 Vanadio V 23
Indio In 49 114,82 Xt:nón Xe S4 13 1 ,30
Iridio 192,2 1 126,91
" "t�
r, 77 Yodo
Kriptón K, J6 83,80 Ytcrbio Yb 70 173.04
Lantano La Ytrio y 39 88,92
Li1l0 LI 3 Zioc