HISTORIA DEL LSD
El LSD fue sintetizado por primera vez por Albert Hofmann en Suiza en 1938 a partir de la
ergotamina, un producto químico que se obtiene a partir de un hongo, el cornezuelo. El nombre
proviene de la denominación que recibió el compuesto en ese laboratorio, un acrónimo del
alemán Lyserg-säure-diäthylamid, seguido de un nombre secuencial: LSD-25. El número 25 (LSD-
25) alude al orden que el científico iba dando a los compuestos que sintetizaba.
Pero todo comenzó el 16 de abril de 1943 en suiza ajeno al horror de la segunda guerra mundial el
químico Albert Hofmann exploraba en el campo de la medicina para la circulación sanguínea pero
aquel día de abril entro en contacto con una sustancia desconocida donde descubrió por primera
vez sus efectos y propiedades psicodélicas por accidente al ingerirlo durante la recristalización de
una muestra de tartrato de LSD
3 días después Albert Hofmann decidió experimentar consigo mismo y como era un científico
precavido tomo una dosis muy pequeña pero aquella sustancia era mucho más fuerte que todo lo
que la ciencia había descubierto hasta entonces, su primer experimento en primera persona fue
un viaje hacia lo desconocido.
….
El LSD fue introducido por los laboratorios Sandoz como medicamento comercial para diversos
usos psiquiátricos en 1947 bajo la marca Delysid. Muchos psiquiatras y psicoanalistas de las
décadas de 1950 y 1960 vieron en ella un agente terapéutico muy prometedor. En la década de
1950, los funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) pensaron que
la droga podía ser útil para su uso en programas de control mental y guerra química, por lo que la
probaron en estudiantes y jóvenes militares sin el conocimiento de estos. El uso recreativo que
especialmente los jóvenes empezaron a dar a la sustancia en los movimientos contraculturales de
la década de los 60 precipitó su prohibición; el uso extramedicinal del fármaco ocasionó una
tormenta política que llevó a la prohibición de la sustancia, ilegalizando todos sus usos, tanto
medicinales como recreativos y espirituales. A pesar de ello, algunos círculos intelectuales
siguieron pensando que el LSD tenía un gran porvenir como sustancia medicinal y continuaron
financiando y promoviendo su investigación. En algunos países se ha discutido o propuesto
legalizar su uso terapéutico, mientras que en otros, como Suiza, se han autorizado investigaciones
para su uso como medicamento.
En general ha sido utilizada como droga recreativa y enteógeno, así como herramienta para la
meditación, la psiconáutica, la creación artística y la psicoterapia.
Composición química y dosificación
Se trata de un compuesto cristalino, relacionado estrechamente con los alcaloides del cornezuelo
del centeno, a partir de los cuales puede prepararse semisintéticamente.
El LSD es sensible al oxígeno, la luz ultravioleta y el cloro, especialmente diluido, aunque puede
conservar su potencia durante años si se almacena lejos de la luz y la humedad, a temperaturas
bajas. En su forma pura, es incolora, inodora e insípida. El LSD suele administrarse por vía oral,
generalmente en algún tipo de substrato, como un papel secante, un terrón de azúcar o gelatina.
En forma líquida, puede administrarse mediante una inyección intramuscular o intravenosa.
El LSD es una de las drogas de uso común más potentes, ya que es activa incluso en dosis
extremadamente bajas. Las dosis de LSD se miden en microgramos (µg), o millonésimas de gramo,
mientras que las dosis de casi todos los fármacos se miden en miligramos, o milésimas de gramo.
La dosis mínima de LSD capaz de causar un efecto psicoactivo en humanos está entre los 20 y 30
µg (microgramos). Por tanto, es alrededor de 100 veces más activo que la psilocibina y la psilocina
y alrededor de 4.000 veces más activo que la mescalina. «Como observó Sidney Cohen, en una
maleta con capacidad para sólo dos trajes podría llevarse suficiente LSD para incapacitar
temporalmente a toda la población de Estados Unidos».19
A finales de los noventa, el LSD obtenido durante las operaciones antidroga en Estados Unidos
varía usualmente entre los 15 y 70 microgramos por dosis. Durante los años sesenta, las dosis eran
comúnmente de 300 microgramos o más. Los efectos de la droga son marcadamente más
evidentes en dosis más altas.
El LSD no causa dependencia física. El uso frecuente del fármaco o de otros relacionados con él
(como la mescalina y la psilocibina) genera una rápida tolerancia, de modo que el consumo deja de
generar efecto. La tolerancia se debe probablemente a la regulación de los receptores de
serotonina 5-HT2A en el cerebro, y disminuye tras unos días de abstinencia.
Los efectos adversos de los psicotrópicos se tratan a menudo con benzodiacepinas de acción
rápida, como el diazepam o el triazolam, que tienen efectos calmantes y ansiolíticos, pero no
afectan directamente a las acciones específicas de los psicotrópicos. Circulan muchos rumores
sobre remedios caseros para contrarrestar los efectos psicodélicos, que incluyen sustancias como
el azúcar, el calcio, el zumo de naranja o la leche, pero no se ha demostrado que ninguno de ellos
sea efectivo, y no tienen sentido desde un punto de vista farmacológico. Teóricamente,
antagonistas específicos de los receptores 5-HT2A, como Seroquel, actuarían como antídotos
directos.
TOXICIDAD
Aunque los ensayos científicos realizados hasta el momento muestran que el LSD no causa
adicción, su consumo puede provocar reacciones psiquiátricas adversas, algunas potencialmente
graves, como ansiedad, paranoia y delirios. No se conoce con precisión la toxicidad aguda en el ser
humano, pero la dosis letal mediana en las especies para las que se conoce es baja: ratones, 50–60
mg/kg i.v., ratas, 16,5 mg/kg y conejos 0,3 mg/kg. La causa de la muerte es la parálisis respiratoria.
De todas formas, es muy difícil que se produzca el envenenamiento por LSD, porque la dosis
necesaria para producir sus efectos psicodélicos está muy por debajo de las dosis tóxicas o letales,
pues es suficiente con 20 a 30 microgramos para experimentarlos.