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Devocional Diario

Este documento proporciona instrucciones para hacer un devocional bíblico efectivo en 5 pasos: 1) Ora para pedir guía divina. 2) Lee y marca un pasaje bíblico. 3) Medita en el pasaje marcado. 4) Escribe sobre cómo aplicarás el pasaje. 5) Termina orando sobre lo que Dios te dijo y memorizando un versículo clave. El objetivo es tener una comunicación directa con Dios a través de Su Palabra.

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Devocional Diario

Este documento proporciona instrucciones para hacer un devocional bíblico efectivo en 5 pasos: 1) Ora para pedir guía divina. 2) Lee y marca un pasaje bíblico. 3) Medita en el pasaje marcado. 4) Escribe sobre cómo aplicarás el pasaje. 5) Termina orando sobre lo que Dios te dijo y memorizando un versículo clave. El objetivo es tener una comunicación directa con Dios a través de Su Palabra.

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Tema. COMO HACER UN DEVOCIONAL.

I. ANTES DE HACER SU DEVOCIONAL.

1. Determinada una hora fija para hacer su devocional y apegarse a ese


horario.

No intentes hacer su devocional en su tiempo libre porque lo más seguro es que


nunca encontrarás ese tiempo. Si agenda, programas y respetas cada día el
tiempo que va a utilizar para su devocional, optimizarás cada uno de sus
encuentros con Dios.

2. Elija un libro de La Biblia y haga su devocional en él desde el principio


hasta al final.

No es recomendable que simplemente abras su Biblia al azar cada día porque


corre el riesgo de pasar por alto aspectos importantes del contexto y “hacerle
decir” a la Biblia cosas que en realidad no dice.

¿Cómo leerían una carta de amor? Empezarías por el comienzo y poco a poco
leerías, con calma, hasta el final ¿no es verdad? ¡La Biblia es una carta de amor
que Dios le escribió! Así es que tome un libro por el comienzo y siga en él hasta
el final.

3. Elija un lugar fijo en su casa.

Un lugar donde no sea interrumpido por nada ni nadie y haga de ese lugar su espacio
especial donde siempre se encontrará con Dios. Eso le ayudará a no distraerse y perder
el tiempo buscando dónde acomodarse para hacer su devocional.
4. Tenga listas todas las cosas que vaya a necesitar.

II. LISTO YA PUEDE HACER SU DEVOCIONAL

Debes tener a mano una Biblia, un cuaderno, un lápiz, sacapuntas, etc. Guárdales en el
lugar donde siempre haga su devocional. Tener todo listo evitará tener que levantarse a
buscar algo que hubieras olvidado y así podrás seguir concentrado en su comunión con
Dios, sin distracciones.

1. Ora.

Una vez que haya elegido un libro (pongamos como ejemplo que elegimos el evangelio
de Marcos) lo primero que debes hacer es orar para pedirle a Dios que le ayude a
escucharle y que puedas ver cuál es Su Voluntad. Haga una oración corta, que le ayude
a recordar delante de quién se estás presentando y que alinee su corazón con el de Dios.
Recuerde que este no es su tiempo de oración e intercesión por otras personas, sino que
es el momento en que, como un soldado, se está presentando delante de su capitán a
recibir órdenes e instrucciones, no a pedir favores. Su meta debe ser la de entrar en
conexión directa con su Creador.

2. Leer y marcar.

Enseguida comience a leer el capítulo que le corresponda (en este caso el capítulo uno
del evangelio de Marcos) varias veces, pero va a leerlo con un lápiz en la mano y
marcando todo lo que le llame la atención, es decir, puede ser alguna frase que le suene
extraña o interesante, alguna palabra que se repita muchas veces, alguna actitud de un
personaje determinado, alguna relación que haya de causa-efecto (si haces esto…
sucederá aquello…), algunos contrastes que puedas identificar, etc.

3. Meditar.

En este momento se dará cuenta de que hay algunas cosas que ya ha marcado en su
Biblia, concéntrese en esas porciones (pregúntale a Dios qué es lo que Él quiere decirle)
y elija la que más le llame la atención. Tome un tiempo para meditar en esa porción.

Hoy en día entendemos la meditación como tratar de poner la mente en blanco, pero en
la Biblia meditar es todo lo contrario, es llenar su mente de los pensamientos de La
Palabra.

Repace varias veces ese pasaje que llamó su atención y pregúntese: ¿hay algo aquí que
tengo que imitar?, ¿hay algo en este pasaje que tengo que evitar?, ¿me identifico con
alguna actitud que aquí se menciona?, etc. Tal vez pueda convertir ese pasaje en una
oración, por ejemplo, el Salmo 1 podría ser así: “Señor, le ruego que aparte mi oído de
consejos de malos y guárdame para que no ande en camino de pecadores. No permita
que me siente con los escarnecedores, sino que tenga hambre y sed de su Palabra, que
esta sea mi delicia. Quiero ser como un árbol que está firme porque… etc.” Tome su
tiempo, no trate de acelerar las cosas y llene este tiempo de meditación y oración,
recuerde Dios quiere hablarle.

4. Escríbalo en un papel.

Ahora, van a tomar esa porción y con ella van a llenar la hoja que tiene para anotar. Por
ejemplo, si toma desde el v.16, su hoja estará basada en 2 Timoteo 3:16-17 que dice:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra.”. Este pasaje es perfecto para poner en
claro algunos puntos importantes.

Lo que 2 Tim 3:16-17 dice es que cualquier porción de la Biblia (“Toda la escritura”)
contiene el aliento de Dios (es “inspirada”. En el idioma original, esta palabra no tiene
la connotación que hoy entendemos cuando decimos que tal o cual cosa nos ha
“inspirado”, sino que hace referencia a que viene de la respiración o el aliento) y que
además tiene aplicaciones prácticas y no solo “intelectuales” (es “útil”) para cuatro
elementos: Enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia. Profundiza en estas cuatro
instrucciones y para aplicarlas en su devocional.

Enseñar. La Palabra de Dios le puede enseñar, o sea, marcar un camino por el cual usted
puedes caminar con la confianza de que no tendrá problemas. Si comparamos esto con
una carretera dirías que la Palabra de Dios puede mostrarnos (“enseñar”) los carriles y si
seguemos en el carril que nos muestra, sabremos que no tendremos inconvenientes y
llegaremos al destino sin accidentes. En su devocional, en esta sección anotará los
principios que la Palabra de Dios le está marcando, aquellas cosas que Dios espera de
un verdadero creyente, los mandatos que encuentras en su lectura, etc.

Redarguye. Redargüir es “utilizar un argumento en contra”, sinónimo de “rebatir”, pero


en el lenguaje original esta palabra también quería decir algo así como “reprochar”.
Básicamente lo que Pablo quería decir cuando le escribió esto a Timoteo es que la
Palabra de Dios es útil no solo para enseñarnos, sino también para decirnos en qué
estamos fallando o qué estamos haciendo mal. La Biblia no solo nos muestra cómo
debemos caminar, sino que también claramente nos expone cuando nuestro caminar no
es el correcto. Si regresamos al ejemplo de la carretera, es como un oficial de tránsito
que nos dice “están invadiendo un carril que no nos corresponde, eso está mal, si sigue
así tendrá un accidente”.

En su devocional, en esta sección anotará claramente de qué manera está fallando en


vivir de acuerdo a lo que acabamos de aprender, (lo que le “enseña” en el punto uno de
esta sección), o sea, aquí pondrá cómo y cuánto me he salido del carril que Dios trazó
para su seguridad.

Corregir. Esta palabra quiere decir “restaurar a un estado recto o correcto” (diccionario
VINE). La Palabra de Dios no solo le indica si le ha desviado, además nos ayuda a
retomar el camino correcto nuevamente. En el ejemplo de la carretera, le muestre dónde
están las líneas pintadas y le ayuda a regresar al carril y continuar el camino. En su
devocional, en esta sección anotará qué necesita hacer para poner en práctica la
voluntad de Dios, para aplicar lo que le enseñe en esta sección.

Instruir en Justicia. La Palabra de Dios no solo nos enseña cómo quiere Dios que
caminemos. No solo nos dice si nos estamos desviando de Su Camino y no solo nos
dice qué debemos hacer para restaurar nuestro caminar, además de todo eso, nos da
instrucciones claras y precisas para poder mantenernos en justicia, o sea, en el camino
de Dios.

Volviendo al ejemplo de la carretera, nos da instrucciones paso a paso para no


desviarnos del camino: encienda los faros, no vaya tan deprisa, no mire el paisaje sino la
carretera, póngase lentes oscuros para evitar la resolana, etc. En su devocional, en esta
sección anotarás pasos concretos que debe seguir para poder cumplir lo que, aprendido,
lo que no estaba haciendo y cuál es su meta.

Deben ser pasos claros, prácticos y verificables. Evite poner pasos medio etéreos o muy
“espirituales” como “tengo que amar más”, “necesito madrugar”, “tengo que perdonar”,
“necesito orar”, “voy a leer la Biblia más seguido”, etc. En vez de eso necesita escribir
una estrategia que pueda evaluar claramente, cosas como: “voy a levantarme a las 6:00
am”, “Todos los días, voy a orar por mi esposa”, “este domingo voy a dar una ofrenda
de tanto a tal familia porque sé que lo necesita”, etc. De esa manera va a poder evaluar
si es que está cumpliendo o no.
4. Termina con oración.

Termine su tiempo devocional con una oración, pero tenga en cuenta lo que Dios le
acaba de decir. Es decir, ¿alguna vez ha estado contándole a alguien algún asunto
importante y cuando termina de hablar la otra persona simplemente le cambia de tema o
le interrumpe para preguntarle algo que no tiene nada que ver con lo que platico?, es
que, en realidad, esa persona no estuvo escuchando lo que usted le decías, sino que se
quedó enganchada en algún pensamiento suyo.

A veces, sucede lo mismo con Dios. Él le habla en su devocional sobre obediencia (por
poner un ejemplo) y en su oración final le pide que le dé un aumento de sueldo… o sea
no escucho realmente lo que Él le estaba diciendo porque su oración final no tiene nada
que ver con lo que Él le ha estado hablando unos minutos antes. Asegúrese de orar lo
que Dios le acaba de decir en su Palabra y entonces sabrá que su oración será contestada
(Juan 15:7).

5. Memoriza.

Algunas veces, en su tiempo devocional encontrará algún versículo que va a


querer memorizar, si ese es el caso, escríbelo en un pedazo de papel aparte y
llévalo con usted todo el día por donde vaya. Seguramente tendrá algún
momento en especial en que necesite leer y reconfortarse con ese versículo.

Consejos.

Recuerde que el verdadero propósito de hacer su devocional no es encontrar “verdades


ocultas” o aspectos novedosos de La Palabra, sino tener comunión con Dios y recibir
instrucciones suyas. No busque nuevos descubrimientos sino comunión e instrucción.
Considere siempre que un devocional no es algo “obligatorio”, sino un privilegio. Es
decir, acérquese a Dios con una actitud correcta y no a regañadientes. Tenga paz, su
salvación no depende de sus tiempos devocionales (Efesios 2:8-9), pero su comunión
con Dios será mucho más cercana si realiza tus devocionales.

Un devocional no es algo “mágico”, no es una fórmula para obtener cosas sino una
manera de fortalecer su comunión con Dios.

No hay una forma “correcta” de tener su devocional. En una relación siempre hay un
toque de singularidad. Ahora, si bien no hay una forma “correcta”, sí hay ciertos
lineamientos que son esenciales:

Se basa en la Palabra de Dios, no en sentimientos, sensaciones o corazonadas porque


todo eso es engañoso, pero las Escrituras son “la palabra profética más segura, a la cual
hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que
el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1:19)

Hacer su devocional es una decisión personal y consciente, mucho más allá de su estado
de ánimo. Es una necesidad como comer, aunque a veces sienta que no tenga hambre,
sabe que necesita la alimentación. No hay sustituto para el alimento que recibe a través
de La Palabra de Dios.

Si al principio siente que no puede, que Dios no le habla, etc., no le desaliente.


Persevere en sus devocionales y en su oración. Necesita aprender a escuchar a Dios y
eso a veces requiere un poco de “práctica”. Si va al gimnasio no ve los resultados
terminando la primera serie de ejercicios, pero si es constante los resultados serán
evidentes pronto. No se desanimes, recuerde que Él ha enviado su Espíritu para
enseñarnos su Voluntad a través de La Palabra, tenga confianza, Él lo hará.

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